Mostrando entradas con la etiqueta feministas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feministas. Mostrar todas las entradas

martes, enero 03, 2012

España: #FeministasHartas

Ciudad de Mujeres Cada día me siento más indignada con el feminismo blando de los partidos y organizaciones de izquierdas. Evidentemente no con el del PP porque ahí el feminismo ni está ni se le espera. Las organizaciones de izquierda tienen el discurso igualitario que luego no lo trasladan a la práctica o que se lo quitan de en medio en cuanto molesta. No es suficiente con dar voz a las mujeres. Hay que darles espacios de poder en rigurosa paridad. A ver si después de superar lo de esposas de en el ámbito privado, van a pasar a jefas de campaña de en el ámbito público.

Me retrotrae todo esto a los tiempos en los que se pedía a las mujeres reflexionar sobre esa actitud suya de antes de salir a la calle a reivindicar, dejar la cena preparada para la familia y que se aplicaran lo de que el feminismo bien entendido empieza por una misma.

Las feministas de partidos políticos y organizaciones de izquierda, debieran empezar por hacer la revolución en “casa” porque es sangrante ver cómo se dejan la piel, su tiempo, su ilusión por una sociedad igualitaria mientras las estructuras de su organización son patriarcado puro y duro.

A los partidos y organizaciones de izquierda les ha salido fuera un 15M pero les falta dentro unas #FeministasHartas

lunes, junio 27, 2011

La apolítica 'revolución feminista' de Las Dignas

Miguel Fernández / El Mundo
Los 'Retos del siglo XXI' siguen su curso y el feminismo es una arista más que llama a la "revolución", apolítica y con la mujer "autónoma" en la cúspide, tal y como ha afirmado la responsable del área de comunicación y cultura de la ONG feminista Las Dignas, María Teresa Trejo.

Si Clara Campoamor, Victoria Kent y Rosa de Luxemburgo lucharon por los derechos políticos y sociales de una mujer independiente en otros siglos, hoy féminas como Trejo y Ochy Curiel continúan esa batalla con los vilipendios que la vida y las estructuras sociales imponen: "Contextos con identidades diferentes, precariedad económica de las organizaciones feministas y una doble discriminación hacia la mujer", explica María Te, tal y como prefiere ser llamada Trejo.

Con estos retos-barreras la ONG salvadoreña Las Dignas lucha por una "mujer activa con una propuesta filosófica, ideológica, ética y crítica para erradicar el orden patriarcal, capitalista y heterosexista, que elimine la subordinación y opresión de la mujer", explica. Su acción en El Salvador aún va por unos derroteros iniciales como sucede en Honduras y están debatiendo "temas sobre la violencia mientras en otros países de Sudamérica van con el movimiento transexual".



Su estructura de concienciación se articula en seis municipios y tres áreas de acción: formación e investigación, atención integral y comunicación y cultura feminista. A pesar de tener un objetivo claro, "el reconocimiento de la mujer", el entramado mundial hace que muchas otras organizaciones feministas, al igual que Las Dignas, sigan en la búsqueda del estilo y ética feminista y se pregunten "qué feminismo queremos impulsar y qué queremos cambiar".

Ante medio centenar de personas, e introducido por Rocío Lleó, activista feminista del colectivo Tejedoras y del 15-M, esta salvadoreña ha destacado en La Casa Encendida de Madrid la costosa independencia actual de su organización respecto a cualquier movimiento político y ha explicado que trabajan para que haya "una mujer libre y no subordinada a una estructura con mujeres violadas, pegadas y sumisas". Un trayecto que en julio cumple 21 años lejos de la servidumbre estatal de la que muchas organizaciones no pueden escapar por ser su principal fuente de financiación.
El inicio marxista del feminismo centroamericano

Los primeros años de Las Dignas allá por los 90 estuvieron ligados a la izquierda marxista y anticapitalista, pero "tras esta etapa de ensayo, poco a poco se ganó autonomía y se rompió ese cordón umbilical a medida que la izquierda se legalizaba en los sistemas. Se buscó plata independiente de la política y empezamos una estrategia con grupos locales", dice María Te.

Tras el estoque que supuso este binomio, "en los 90 comienza la institucionalización del feminismo en un marco globalizado por la omnipresencia del mercado, que impuso su teoría de la vida". En este contexto, Las Dignas vieron que "no podían integrar a la mujer sin cuestionar la educación y se lanzaron a enseñar sobre sexismo, sobre autoestima y desarrollo equilibrado". Así, en 2005 atomizaron su programa social redefiniendo su concepción feminista en base a "la división sexual en el trabajo, a la violencia machista y a la crisis identitaria". Y, hace un año, "hemos salido de lo teórico para pasar a lo práctico", puntualiza María Te.

Este feminismo, carente de fórmula matemática porque se "trata de personas", es dispar en muchas partes del mundo por el peso étnico en la funcionalidad de la mujer. Por eso, propone como vía esencial introducir el "sexismo en la educación", desde los primeros años y "paso a paso", haciendo hincapié el "las mujeres más jóvenes".

Hoy en día, El Salvador lleva dos años con su primer gobierno socialista dirigido por Mauricio Funes y "nada ha cambiado porque no hay propuestas concretas". Este país es el más pequeño del 'ismo' centroamericano y ser mujer, y feminista, es realmente peligroso: "Muchas mujeres han sufrido amenaza, yo no, pero las chicas que entran son hostigadas", explica María Te. A pesar de ello, "no se salen porque las apoyamos mucho" ante las intimidaciones provenientes de grupos pandilleros como Los Maras, que son 30.000 en El Salvador y cuya cultura es machista y viven de negocios turbios como la droga.

Para combatir y asesorar a la mujer, se ha inaugurado hace poco La Ciudad de la Mujer en San Salvador, un proyecto parecido al Banco de la Mujer venezolano, que "se ha quedado en el todo y la nada porque quería abarcar todo lo relacionado con la mujer". También se hacen regularmente "comités donde la mujer toma la palabra y se exponen temas como el aborto, con el que ayudamos psicológicamente al quitar la sensación de culpa de una acción que está penada en El Salvador".

Contraria a la palabra matrimonio, "por la que hemos sido esclavas", Maria Te se opone con un estilo bolivariano y anti-imperialista a la doble discriminación que sufre la mujer lesbiana y respeta la lucha homosexual por el simbolismo que supone, "por la diversidad que puede crear una familia diferente". Una lucha identitaria que se extrapola a otros ámbitos de la vida, de la mujer, como el sexual, donde la burgalesa Beatriz Preciado es una referencia con su Manifiesto contrasexual y su interpretación de cómo debe comportarse una mujer en las relaciones y cómo el estereotipo pornográfico se inserta en el sexo. "En la vida se cruza todo. En mi proceso vital he adquirido una identidad como mujer, otra como madre y otra como trabajadora. No hay que encasillarse y hay que evitar las etiquetas tan habituales del sistema", concluye María Te.

Desafíos e incógnitas del futuro feminismo

Descolonización del feminismo: "Va más allá de la dominación política y cultural. Hay que huir de la actual colonización discursiva y la subordinación a la heterosexualidad analizando los diferentes componentes sociales y estructurales de cada región".
¿Cómo continuar con la ficción de la democracia?: "En los 70 fue útil con los dictadores, pero se modeló en forma masculina. Hay que buscar salida a este ensueño".
¿Será posible un socialismo humanista?: "Hay que buscar otra cosa que no sea el Neoliberalismo y proponer medidas ético-feministas frente a la lógica mercantil".
Feminismo internacional: "Es necesaria un construcción cómplice entre las mujeres partiendo del entendimiento entre las razas, clases, regiones y generando un intercambio de experiencias entre nosotras, las mujeres".
Cambio generacional: "¿Dónde están las mujeres jóvenes? Es la autocrítica a la que buscamos respuestas".
Radicalidad: "Hay que buscarla como sucedía en los inicios del feminismo como aporte para la igualdad. América Latina lo está recuperando con toques antiracistas y anticapitalistas".
Diversidad: "Debemos hablar como diversas y destruir el sesgo de la mujer occidental".

Las Dignas: Es una ONG creada en 1990 en El Salvador que lucha por la dignidad y vida de las mujeres. Su actuación se sustenta en debates y redes conectadas en numerosos países de América Latina. En 2010 recibió el premio Ignacio Ellacuría al desarrollo

lunes, abril 04, 2011

Cárcel para feministas y partidarias de la educación laica, exige la derecha en España

Armando G. Tejeda /Periódico La Jornada
Un performance realizado por un grupo de feministas en una capilla católica desató la tormenta.

Eran unas 70 personas, la mayoría mujeres, que decidieron acudir al centro de culto de la Universidad Complutense, en Somosaguas, para alzar la voz contra la "misoginia y el machismo" que promueve la doctrina católica y la propia Iglesia. Ese gesto, acompañado por un movimiento más amplio que promueve la laicidad en la universidad pública española, provocó la indignación y la cólera de la extrema derecha y la derecha españolas, que incluso piden penas de cárcel por haber "profanado un lugar sagrado".

En el contexto de las actividades para celebrar el Día de la Mujer y la lucha contra el machismo y la violencia de género, un grupo de universitarias, feministas y militantes de la laicidad en los espacios públicos, se presentaron en la capilla del centro universitario para leer sus reivindicaciones. Pero lo que más indigno al cura de la capilla y a la jerarquía católica fue que las manifestantes se "desnudaron de cintura para arriba".
A partir de ahí lo que pretendía llamar la atención sobre la presencia del crucifijo y los símbolos católicos en la universidad pública se convirtió en un fuerte debate –o "linchamiento"– contra las jóvenes que expresaron su postura pública.

Las mujeres llegaron a la capilla, algunas con el torso del cuerpo únicamente cubierto por el sostén, y leyeron un comunicado en el que explicaban que "la Iglesia católica se presenta como una institución que, partiendo de la imagen creada del estereotipo hombre blanco, heterosexual y occidental, construye la imagen de la mujer como la opuesta a éste: blanca, occidental y heterosexual, castigando y silenciando no solamente a éstas, sino también a multiplicidad de identidades como lesbianas, transexuales, transgénero, de distintas etnias, intersexuales y un largo etcétera".



Mientras otras mujeres rezaban y atendían las palabras del cura, quien intentó impedir la exposición, las jóvenes expresaron su rechazo a que fondos públicos financien dichos cultos, a su juicio contrarios al derecho a la igualdad.

Después de la acción, que fue señalada como grave ofensa por parte de los medios conservadores y de la propia Iglesia, cuatro personas vinculadas a dos colectivos –Contrapoder y RQTR– fueron detenidas pese a que aseguraron que en ningún momento participaron en la acción.

Querella de sindicato ultraconservador

Quienes sí participaron, explicaron en un comunicado: "al llegar a la capilla entramos de forma no violenta sin ataques directos a las personas que se encontraban en el interior. Allí hicimos un círculo de mujeres y/o lesbianas y leímos un comunicado en el que se explicaba cómo la Iglesia actúa como una institución que promulga unos valores machistas y heteropatriarcales. A continuación citamos frases pertenecientes a instituciones y figuras íntimamente relacionadas con la Iglesia que sentencian y criminalizan los cuerpos. Tras la lectura, la mayoría de las que allí estábamos decidimos desnudarnos de cintura para arriba mostrando los mensajes que teníamos escritos en nuestros torsos, con la intención de reivindicar la reapropiación de nuestros cuerpos y la identidad de cada una. En ese momento, entre lemas y consignas feministas, algunas mujeres empezaron a besarse visibilizando el lesbianismo. Finalmente abandonamos la capilla sin causar ningún daño".


Rita Maestre, quien pertenece a la asociación Contrapoder, corroboró las cuatro detenciones, al parecer ordenadas por un magistrado, que decidió admitir a trámite una querella criminal presentada por el sindicato ultraconservador Manos Limpias.

Maestre detalló que "la policía, que depende del Ministerio del Interior, se comportó de una forma respetuosa durante la detención; los mismos policías parecían sorprendidos de tener que detenernos en nuestros propios domicilios".

Asimismo, señaló que el supuesto sindicato es en realidad una “asociación de extrema derecha que se dedica fundamentalmente a poner querellas como forma de presión política, no está interesada en el performance en sí, sino en seguir señalando y tratando de deslegitimar las actividades de colectivos y organizaciones que hagan política pública, crítica y a cara descubierta, como en el caso de Contrapoder”.

Por su parte, las mujeres que sí reconocieron su participación en los hechos argumentaron que "el cuerpo de la mujer no debe ser objeto de censura, ya que históricamente la carga de todos los valores considerados negativos por la Iglesia se han materializado en el cuerpo de la mujer, mancillando, violando, vulnerando y maltratando lo que somos. No se puede construir una sociedad nueva, diferente, no heteropatriarcal, sin innovar en sus formas y en su lenguaje. Sólo rompiendo los esquemas ya establecidos podremos crear otros nuevos que nos permitan renombrar el mundo desde nosotras".

Tanto el arzobispado de Madrid como algunos sectores de la Universidad Complutense próximos al Opus Dei y al conservadurismo más radical han iniciado acciones legales contra las jóvenes que participaron directamente en el performance y tienen la mirada puesta en los colectivos que trabajan por una universidad pública laica.

De hecho advirtieron que la "profanación de un lugar sagrado" lleva implícitas unas "penas canónicas en el caso de que quienes las han cometido estén bautizados", al tiempo que tildaron de "indigno que, en una sociedad democrática donde se pide el respeto a las personas, a las instituciones religiosas y al derecho de celebración pública de la fe, haya jóvenes que puedan manchar con esos comportamientos el buen nombre y trabajo de la comunidad universitaria".

Los ataques de la extrema derecha a las jóvenes también pusieron sobre la mesa una reivindicación histórica de algunos colectivos universitarios, que han visto la presencia de capillas y crucifijos en las universidades públicas españolas como una herencia más de la dictadura franquista, que siempre tuvo como aliada a la jerarquía de la Iglesia católica.

De hecho, un numeroso grupo de estudiantes, profesores y ciudadanos realizaron un acto de denuncia contra la "escandalosa capacidad de tutela sobre la sociedad civil de la Iglesia católica, que defiende con agresividad sus injustificados privilegios, heredados de la dictadura franquista".

martes, enero 25, 2011

Entrevista a Claudia Korol...

“ANTE LA FEMINIZACIÓN DE LA POBREZA…FEMINIZACIÓN DE LA RESISTENCIA”
Por Lirians Gordillo Piña / Fuente: Mujeres.cubweb
Recientemente se celebró en la capital habanera el IX Taller Internacional sobre Paradigmas Emancipatorios, evento coordinado por el Instituto Cubano de Filosofía y en el cual se dieron cita representantes de movimientos sociales de varios países de la región con el objetivo de compartir experiencias, sueños, reflexiones y proyecciones para la constitución de un proyecto colectivo y emancipatorio en nuestro continente.

A propósito de este encuentro, sostuvimos un diálogo con Claudia Korol activista y educadora popular de larga travesía quien forma parte de reconocidas organizaciones argentinas entre ellas: “Pañuelos en rebeldía”- un equipo de educación popular que desarrolla un trabajo de formación política y educación popular en movimientos sociales desde una perspectiva feminista, anticapitalista y anticolonial- y “Feministas Inconvenientes”- una red de colectivos feministas del país cuyo objetivo es promover la batalla simultánea contra todas las formas de opresión y de dominación-. Además, Claudia es docente de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.

El diálogo que les proponemos a continuación da cuenta de sus criterios y reflexiones sobre la participación de las mujeres, los aportes del feminismo y estrategias de liberación posibles en América Latina.


- Qué lugar ocupa la participación de las mujeres y los aportes de la Teoría y el Movimiento Feminista en el debate sobre los paradigmas emancipatorios en América Latina.

Si hablamos de la actualidad, al capitalismo y al neoliberalismo se le ha sumado una cuota muy alta de exclusión social, franjas enteras de la población se consideraron descartables y frente a eso creció el rol de las mujeres en la búsqueda de alternativas de sobrevivencia, incluso hasta reproduciendo un rol tradicional como lo es el cuidado de la vida. En el caso de Argentina, las mujeres han creado desde ollas, comedores populares y también han participado en el movimiento de piqueteros.

Frente a la feminización de la pobreza, como consecuencia de las políticas neoliberales, se ha desarrollado también una feminización de la resistencia. Y eso amplía el sujeto que constituye las políticas de base del feminismo.

Uno de los aportes que desde el feminismo podemos sumar a la creación de paradigmas emancipatorios en el continente es pensar que si hablamos de capitalismo en Latinoamérica es a partir de la conquista a sangre y fuego por parte de la política colonial y patriarcal; es imposible separar capitalismo-patriarcado-racismo, fueron y son muy funcionales los unos a los otros.

Una manera de la colonización ha sido a través de los genocidios de los pueblos originarios, de los pueblos afrodescendientes, las dictaduras. Y si hablamos de genocidio tenemos que decir que los cuerpos de las mujeres también han sido territorio de esa violencia. Por ejemplo en el exterminio y dominación de los pueblos originarios la violencia sexual contra las mujeres era una forma de ejercer el control y la instauración de la familia patriarcal. Ahora en Argentina por primera vez después 30 años se comienza a denunciar la violencia sexual y la violación en los procesos de tortura durante la dictadura.

La apropiación, el disciplinamiento, la mercantilización y explotación de los cuerpos de las mujeres son parte de esa estructura de poder constituida, al igual que el racismo.

- Sin embargo, a pesar de que el movimiento feminista ha aportado estas reflexiones diversos mitos, estereotipos y prejuicios han alejado en ocasiones a la teoría y acción feminista de los movimientos sociales.

Aquí debo hablar autocríticamente de las feministas. En mi opinión a la par que hay un feminismo libertario y emancipador también existe un feminismo que en los últimos años se ha institucionalizado y lo que ha estado buscando es una integración en el sistema, eso ha generado la visualización de un feminismo burgués, como una ideología ajena a la transformación generando naturalmente, rechazo.

También el origen europeo y norteamericano de muchas de las ideas feministas crea recelo en algunos sectores. Nuestra reflexión siempre ha sido: el marxismo es europeo, no obstante lo hemos refundado desde nuestros orígenes. Y entonces ¿por qué no un feminismo enraizado en este continente?

Eso por un lado y por otro, existen movimientos sociales y populares que ven una amenaza no ya en el feminismo sino en el protagonismo de las mujeres. Es el patriarcado al interior de los movimientos. Existe una reproducción de estereotipos patriarcales de dominación, porque es más fácil que las mujeres continúen preparando la comida, o que el compañero vaya a la lucha y ella se quede cuidando a los hijos.

- Ante una lucha de clase tan compleja, entonces, ¿puede pensarse un paradigma libertario sin la emancipación de las mujeres?

Creo que un paradigma emancipatorio no puede plantearse hacer esto primero, luego lo otro y así consecutivamente, entre otras cosas porque, por ejemplo en el caso de la subordinación de las mujeres, su disciplinamiento, su domesticación quita fuerza a la capacidad de rebeldía, resta creatividad.

Entonces si nosotros que estamos promoviendo la rebeldía en nuestros pueblos y organizaciones no tomamos en cuenta esa feminización de la resistencia como un aporte y que sean sujeto de su propia historia y no reproductoras en un lugar subalterno al interior de las organizaciones, estamos restando fuerzas al movimiento y además no contamos con una mirada más completa de la historia y de la realidad de América Latina.

Si hablamos solo de una lucha anticapitalista y no incluimos la lucha antipatriarcal estamos recortando nuestra mirada del mundo, estaríamos reduciendo el problema a la dimensión económica cuando la dimensión cultural es muy importante, suficientemente compleja y que actúa en nuestra vida cotidiana.

lunes, enero 10, 2011

Entrevista a Teresa Meana Suárez, feminista española

Por Flor Monfort /Alternativa Feminista
Toda lengua es política
La española Teresa Meana Suárez es una ardiente feminista desde la época del franquismo. Filóloga y docente y, a partir de ahora, huésped de honor de la Ciudad de Buenos Aires, su militancia se abrió camino por los pueblos de España, desde aquella época en que las mujeres preguntaban por el orgasmo, y se ancló en la pasión por un lenguaje no sexista que nombre y represente todo aquello que se resiste a ser nombrado.

Para ella, lo primero fue el feminismo. Empezó a reunirse clandestinamente con sus compañeras en la universidad, allá por 1975, cuando el régimen de Franco trastabillaba antes de su muerte pero todavía faltaba mucho para sacar su huella de la mentalidad española. Leían los textos prohibidos y pronto se organizaron para armar jornadas, debates y charlas que les dieran cuerpo a esas ideas que defendían con la cabeza y el cuerpo. Teresa Meana Suárez estudiaba filología románica y, según dice, “me gustaba la lengua pero todavía no la relacionaba con el feminismo”.

Los recuerdos de esa época la sitúan en una red de mujeres que se reunían y no dejaban entrar a los hombres, lo que alteraba a la muchachada “Nos decían ‘¿pero qué hacen ahí solitas?’, porque ya sabés que cuando no hay un hombre estamos ‘solas’, aunque seamos muchas”, pero ya eran conscientes de la cantidad de cosas por modificar. “No es que no había divorcio (que no es una reivindicación feminista sino un derecho democrático) sino que no había nada: no podías abrir una cuenta en el banco sin la firma de tu padre o tu marido, no podías sacar la licencia de conducir. Ante la ley, las mujeres éramos débiles mentales”, recuerda.


Si tiene que volver los pasos sobre aquella historia para rastrear el origen de su pasión, cuenta esta anécdota: “Estábamos en una asamblea en la facultad, éramos dos mil, y uno dijo ‘esto es una asamblea, qué cojones’ y otro le contestó ‘cuidar las palabras que hay señoritas’. Cuando le tocó el turno a una amiga mía, se paró y dijo: yo solo quiero decir una sola cosa: cojones. A mí me encantó, me pareció que acababa de devolvernos la existencia, el derecho a todas las palabras. Algunos años después y tras recorrer muchos pueblos de España asesorando a tantas sobre su sexualidad, sus derechos y la importancia de su autonomía, aprendí que las mujeres no podemos utilizar un lenguaje que va contra nosotras mismas”. Sin embargo, y todavía en aquel momento, había que hablar el único lenguaje existente, que era el masculino, porque no hablar equivalía a aceptar el silencio. “Y eso jamás, calladas nunca”, replica.

¿Cuáles fueron las primeras discusiones para un uso no sexista del lenguaje?
–A mediados de los ’80 nos empezamos a dar cuenta cómo la lengua es importante en la construcción del pensamiento, en la transmisión de la realidad. La sociedad es sexista, claro, y racista, y clasista, y la lengua es un reflejo de esa sociedad, pero no vamos a esperar que cambie la sociedad, porque si no cambia la lengua nunca va a cambiar la sociedad. La lengua no sólo refleja la realidad, también la crea, la ilumina o la oscurece. En los medios de comunicación la lengua no es un reflejo, es una lente de aumento: lo que no se nombra, no existe, se sabe, pero además cuando la relación es tan fuerte entre lengua y realidad, tenemos que incidir paralelamente en ambas. Por otro lado, si la lengua es un cuerpo vivo en evolución constante, ¿cómo no va a tener recursos, instrumentos, herramientas para nombrar en femenino cargos, oficios, profesiones que antes no lo tenían porque las mujeres no los ocupaban? Si las lenguas son amplias, dúctiles, generosas, maleables, entonces lo que tienen que hacer es nombrar la realidad.

¿Cuántas mentiras históricas hay atrás de una lengua que designó una realidad distorsionada?
–Muchas. Una muy importante es el “sufragio universal”: los hombres no todos votaban, pero las mujeres ni una. Si en lugar de decir “sociedad de cazadores y recolectores”, dices “sociedad de recolectoras y cazadores” vas a estar diciendo la verdad. Yo no sé quién inventó la rueda, seguro que fue un hombre, pero yo sé que el hombre no inventó la agricultura. Todo el mundo sabe que las mujeres se quedaban quietas con la prole y ellos iban a cazar. Si yo digo “las recolectoras” es la misma lengua la que me obliga a traer los inventos, los quehaceres de las mujeres en la historia. A las reuniones de padres sólo iban las madres, desde que se llaman “de madres y padres”, van muchos más padres. Las mujeres ya sabemos que existimos, pero queremos estar en la lengua en igualdad de condiciones porque al ser nombradas nos sentimos más dueñas de nuestro destino. Sabemos que hay violencia en todo, pero el hecho de ser mujer es un factor de riesgo, y esa violencia hubo que nombrarla, porque al ponerle nombre puedes enfrentarte a ella.

¿Y para Ud. cuál es la mejor manera de nombrarla? A muchas feministas no les gusta “violencia de género” porque corre para ambos sexos.
–Sí, prefiero “violencia contra las mujeres”. También se puede llamar “violencia masculina”, “violencia machista”, “violencia sexista”. “Violencia doméstica” hace referencia sólo al ámbito de la casa y “violencia intrafamiliar” es muy amplio, porque puede ser un hermano maltratando a otro. La ley se llama “ley integral contra la violencia de género”, pero esto dio pie a que un presentador de la televisión de allá diga “un nuevo caso de violencia de género aunque en este caso la víctima es un hombre”, por eso no me gusta. Hay muchas feministas que apoyan ese nombre porque les parece que marca justamente a la violencia como género. Pero apenas salió la ley, la Real Academia se puso como una fiera, dijo que era una traducción mala de “gender” y que género se podía confundir con el gramatical, con una tela, etcétera. Es tan indignante que la RAE ignore una parte importantísima de la cultura como son los estudios feministas y la definición de género. Todo el mundo conoce la teoría marxista y lo que significa el concepto de clase. Sin embargo, “clase” se puede confundir con otras cosas, y a la Real Academia no le importa. Entonces como a la RAE no le gusta, a mí me empezó a gustar más “violencia de género”, porque basta que a ellos no les parezca para que a mí sí.

¿Feminicidio es una palabra que surgió en América latina?
–Sí. “Homicidio” viene de la misma raíz que hombre, así que feminicidio marca esa diferencia, me parece muy buena la palabra. Lamentablemente seguimos asistiendo a que la prensa ponga “drama pasional”, andá a saber qué tendrá que ver la pasión con todo esto, o la justificación en el titular, por ejemplo “Acuchilla a su esposa infiel” o “Preso de la ira, asesina a su mujer”. El sujeto hay que ponerlo siempre, en vez de “Una mujer asesinada en Murcia”, “Un marido asesina a su mujer en Murcia” o en vez de “Algunas mujeres sufren violencia de género”, “Algunos maridos torturan privadamente a sus mujeres”. Hay que poner el foco donde hay que ponerlo.

El castellano tiene refranes misóginos para tirar por la ventana.
–Muchos, pero el más terrible es “Entre marido y mujer no te debes de meter”. Eso de las cuatro paredes es terrorífico y creo que en España lo fuimos rompiendo. Y si alguien ve una agresión, interviene o llama a la policía. En el año ’75 asistimos a una mujer que el marido le había pegado en la calle y uno que estaba adelante dijo: “Ah sí, yo vi que le pegaba pero pensé que sería el marido”. Eso hoy no pasaría. Igual que uno no puede decir “qué buenos los nazis”, aunque mucha gente lo piensa. Después tenemos “la maté porque era mía” o “mía o de la tumba fría” o esos dichos tan tremendos.

Pero falta mucho para desterrar la misoginia del lenguaje.
–Sí. Hay un libro de un psicólogo Miguel Lorenti que se titula Mi marido me pega lo normal. Es decir antes no se veía nada, “me pega cuando pierde el equipo de fútbol”, ahora se ve la punta del iceberg pero debajo del agua hay muchísimo todavía. Porque hay tantísima violencia contra las mujeres en países donde se supone que las mujeres han obtenido más, como Suecia, Noruega o Islandia, donde las mujeres ocupan todos los cargos y tienen independencia económica y, sin embargo, sigue habiendo violencia. Yo creo que ahora tenemos que desmontar toda la educación romántica, amorosa, sentimental, eso tan tremendo de que cuando te enamoras pierdes el norte, el sur, el este y el oeste, y que tu novio te demuestre celos es bueno, todo lo de la posesión, toda esa estructura está sin tocar. Yo tengo una alumna de 17 años que por la mañana se viste antes de ir al instituto, se pone la webcam y su novio le dice desde su casa “eso te lo quitas”, y ella se viste como él le indica. Hay una cosa muy sencilla y es que cuando las cosas no funcionan te vas, puedes hacer lo que quieras. Y mira de dónde estamos hablando, porque si miras a Africa, las mujeres que atraviesan medio continente para llegar a Europa, dos millones de niñas por año a las que les practican la ablación del clítoris, que en América latina el aborto es ilegal o que las lesbianas no lo puedan contar en sus trabajos o en su familia.

En una entrevista dijo que la arroba le parecía poco creativa para nombrar a hombres y mujeres.
–Sí, pero ahora no pienso lo mismo. La arroba no es un signo lingüístico, entonces no suena en el lenguaje oral. Tampoco puedes poner un texto lleno de arrobas porque no hay quien lo lea, pero yo creo que como icono, en un cartel, en una pancarta, en una camiseta, funciona. Si pones, por ejemplo, “niñ@s, al cine” estás diciendo que estás pensando también en ellas. La gente joven lo tiene muy interiorizado, entonces es un elemento más pero no debería ser el único. Y ahora hay problemas con todo lo de la teoría queer: hay gente que no quiere la arroba porque representa el binarismo de los géneros, entonces proponen un asterisco o una equis.

¿Y qué piensa de esas propuestas?
–No las comparto, porque creo que todavía las mujeres estamos en tiempo de nombrarnos. Es muy importante poner las dos formas, el masculino y femenino, siempre que se pueda, pero además tenemos muchísimos genéricos en castellano. Yo soy del profesorado y del vecindario, no soy de los profesores ni de los vecinos, yo soy de la ciudadanía, no de los ciudadanos. También los abstractos: la redacción en vez de los redactores. Una cosa tremenda que hacen acá: muchas mujeres hablan en masculino, dicen “Cuando uno piensa” o “nosotros pensamos”. El otro día escuché aquí, “nosotros las lesbianas”. Son vicios que hay que combatir. Lo cierto es que hay muchísimas posibilidades. El lenguaje te permite hacer lo que quieras porque además cuando se discuten cosas que relacionan sexo con género gramatical nunca se está hablando de lengua, siempre se está hablando de otra cosa: las trabas son ideológicas. La lengua no tiene ningún problema. Yo trabajo contra la resistencia de ciertas academias que creen que la lengua es algo sacrosanto e intocable sentada a la derecha de dios padre y se dedican a bromear “les vamos a meter las votas en los urnos”, “Yo voy a ser novelisto, periodisto y persono” o “el macho de la foca es el foco”.

–De hecho acá se ha hecho mucho humor con eso. La Presidenta, quien siempre usa ambos géneros y exige que se la llame “la presidenta”, es objeto de ese tipo de bromas.
–Eso es mala fe, es no querer escuchar, no querer leer, no querer aprender. El género gramatical es una convención, es algo arbitrario, un acuerdo entre hablantes: les llamamos accidentes gramaticales, le llamamos LA mesa pero le podríamos haber llamado EL mesa. Pero cuando el género gramatical se refiere a seres sexuados, forma en nuestra mente, sobre el género masculino, seres de sexo masculino, y sobre el género femenino, seres del sexo femenino. Un día pusimos a dos escuelas a hacer un ejercicio: que niños y niñas de 5 años dibujaran la boda del tenedor y la cuchara. Una escuela era castellana y la otra era catalano parlante. Los primeros pusieron a la cuchara de novia y al tenedor de novio, pero los catalanes tienen la cullera y la forqueta, ambas de género femenino, entonces les dio igual, a veces la cullera era la novia o al revés. Entonces por eso me parece tan importante nombrar. Si yo me rompo un brazo puedo decir que me rompí un miembro, pero si me rompo la pierna no diré que me rompí la miembra, en cambio, como mujer, yo puedo ser miembra de lo que me dé la gana. En Panamá, por ejemplo, ponen “los miembros y miembras del Parlamento”, no hay ningún problema.

Hay una carta pública que usted le escribió a Javier Marias donde lo manda al psiquiatro.
–El dice que las feministas odiamos el latín y que entonces presentemos nuestras quejas a las deidades romanas. Yo le contesté, “pues entonces deberíamos hacer como el pueblo romano, que invocaba a dioses y diosas por separado, porque temían que las deidades no escucharan sus ruegos si solamente utilizaban una forma. Es que cada tres meses escribe sobre esto, por eso lo mandé al psiquiatro. El decía, en el colmo de la tontería, y encima es académico de la lengua, que no vamos a decir jueza porque no decimos juezo. Yo le decía “Ya, tampoco decimos andaluzo, decimos andaluz-andaluza. Pero además, andaluzas hubo siempre, y las juezas son de reciente existencia”. Aunque seamos mayoría en la carrera judicial, él no se enteró todavía. Cuando las mujeres invadieron el comercio, se empezó a decir dependienta tranquilamente, también se dice asistenta, o se dice sastra, ¿qué pasa con presidenta entonces? Si yo puedo ser profesora, ¿por qué Angela Merkel tiene que ser la canciller y no la cancillera?

Pero la Academia no lo acepta...
–Eso es otra cosa. Hay muchísimas palabras que no están aceptadas porque una de sus normas es que no podemos cuestionar las normas, o que no podamos preguntarnos para qué existen. Hay un lingüista que en 1921 decía “si nos queremos dar cuenta de la diferencia entre masculino y femenino, no podremos hacerlo más que remontándonos a la situación social respectiva de mujeres y hombres en la época en la que se forjaron estas normas”. Cuando lo cuento nadie me lo cree, pero la última edición revisada del diccionario de la RAE que tiene palabras como piercing, en la definición de huérfano/a dice “a quien se le ha muerto el padre y la madre, o solo uno de los dos, preferiblemente el padre”. El diccionario no refleja la lengua, refleja el poder de quien hace diccionarios.

Cada lengua tiene su universo de sentidos, ¿cómo es en otras lenguas?
–Todas las lenguas tienen el patriarcado, todas las lenguas son sexistas pero las manifestaciones son muy distintas. El masculino que a veces es específico y a veces es genérico, les pasa a las lenguas que provienen del latín. En inglés, si digo “my friend”, no sé si estoy hablando de un amigo o de una amiga, pero ¿y esa lista de palabras terminadas en man? Cameraman, milkman, barman... Si yo nombro niñas y niños no estoy repitiendo, estoy nombrando, y el lenguaje está para eso. Como dice Ana Mañeru, ¿quién decide esa especie de minimalismo llevada al extremo, esa especie de belleza mutilada que borra las experiencias de las mujeres, que borra los aportes, que nos hace invisibles del lenguaje?

¿Qué efectos produce el sexismo en el lenguaje?
–Dos fenómenos, uno es la ocultación, la invisibilidad, la resistencia, pero también el menosprecio, todos esos ejemplos donde el masculino es algo y el femenino es un insulto. Si buscás “sereno” es “hombre frío”, pero “mujer fría” es “frígida”. Hay miles de ejemplos. “Gobernante: que decide los designios de un país. Gobernanta: que dirige la planta de un hotel”. El lenguaje es algo inconsciente, que usamos sin pensar, arrastra mucha inercia, hay que desmontar todo lo que nos enseñaron, pero si quieres nombrar a las mujeres encontrarás la manera. A partir de que una persona se da cuenta de la importancia de la lengua en la construcción del pensamiento, en la transmisión de la realidad, como instrumento en la lucha por una sociedad no sexista, habrá gente que no quiera cambiar su lenguaje, pero por lo menos el uso será consciente. Y si quieres hacerlo, encontrarás la manera.

martes, julio 13, 2010

Igualdad de género en AL y el Caribe, demandan feministas

(CIMAC).- Organizaciones feministas de América Latina y el Caribe, denunciaron hoy que la desigualdad de condiciones entre mujeres y hombres sigue siendo una constante en la región, por lo que demandaron a los gobiernos latinoamericanos y caribeños acciones concretas para abatir esta problemática.

Durante la inauguración de la XI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, que se lleva a cabo en Brasil, las participantes del Foro de Organizaciones Feministas (FOF) de la región, demandaron a las representaciones de los Estados, presentes en el acto, políticas públicas que transformen la sociedad actual en una más igualitaria y justa para las mujeres.

Las feministas suscribieron la Declaración del FOF ante la Undécima Reunión sobre la Mujer– CEPAL “¿Qué Estado para que Igualdad?”, luego de dos días de trabajos, en la que señalan que a pesar de los avances, a 15 años de Beijing, la superación de las desigualdades entre hombres y mujeres, “aún no constituye una dimensión inherente de la justicia social”.

Esta realidad obedece a que Estados y gobiernos, latinoamericanos y caribeños, mantienen una contradicción entre los compromisos internacionales suscritos, y la concreción de políticas para la igualdad, y garantía de derechos.

Las mujeres de la región enfrentan problemáticas debido a su condición de género, etnia, estrato económico y orientación sexual. Entre las problemáticas que desfavorecen la calidad de vida de las mujeres, está el trabajo gratuito que ellas realizan en casa, considerado “uno de los principales obstáculos para la autonomía y el bienestar de las mujeres”.



Asimismo, las feministas señalaron que las mujeres de la región se ocupan en empleos marginales, sin protección social, en los que sus derechos laborales, como la jornada de ocho horas, son atropellados por los patrones con la permisibilidad de los Estados. Muestra de ello, es el trabajo doméstico remunerado.

Otra preocupación que externaron las activistas de la región es por el aumento de la violencia contra mujeres y niñas, la cual se agrava con la violencia política, y el racismo institucional contra las mujeres afrodescendientes e indígenas.

La violencia sexual, familiar y el feminicidio evidencian que los avances legales e institucionales en casi toda la región, no han sido suficientes para garantizar la protección a las mujeres y sus derechos humanos.

Otros factores, que agravan la violencia de género es la violencia generada por el control de amplios territorios del narcotráfico y otras redes del crimen organizado, las cuales se sobreponen al poder del Estado.

Esta circunstancia, “tiene un impacto devastador sobre los vínculos sociales, afectando la vida cotidiana de las mujeres y comunidades pobres”, refieren.

A la exigencia de empleos dignos y de prevención y erradicación de la violencia contra las mujeres, las feministas de la región sumaron sus voces para reclamar servicios de salud de calidad que disminuyan la mortalidad materna, pues la maternidad continúa representando para muchas mujeres un riesgo de vida.

En este sentido, manifestaron que el aborto en condiciones inseguras, su criminalización y penalización, son una realidad que afecta la vida y la salud de las mujeres, adolescentes y jóvenes.

La prohibición del aborto está vinculada con que en la mayoría de los gobiernos la laicidad del Estado es vulnerada. “La injerencia de las jerarquías religiosas en las estructuras institucionales impide a las mujeres ejercer la autonomía sobre sus cuerpos”, coinciden las organizaciones feministas.

Otro hecho, igualmente lamentable, es el bajo nivel de participación política de las mujeres y su acceso a espacios de poder, los cuales fueron calificados como “escandalosos”, aún más para las indígenas y afrodescendientes.

Pese a los compromisos adquiridos por los gobiernos para el logro de la paridad, en el marco del Consenso de Quito, y de la creación de mecanismos como las cuotas de género, “no se ha logrado transformar el discurso en estrategias, metas concretas y recursos suficientes”, por lo que las feministas demandaron a los Estados que se materialicen las políticas públicas.

Otras acciones que demandaron fue un nuevo modelo de desarrollo, es decir que los Estados fomenten transformaciones socioculturales y productivas que aseguren una relación sustentable con la naturaleza, la preservación de los bienes comunes de la humanidad y la pluralidad de las culturas.

Ante este panorama, las organizaciones feministas urgieron a los gobiernos a enfrentar los desafíos necesarios para garantizar el respeto de los derechos humanos de las mujeres. Y en este sentido, concluyeron que “resulta inadmisible la militarización de la seguridad ciudadana y el incremento de los presupuestos militares en detrimento de la inversión pública para el bienestar de las personas”.


martes, julio 06, 2010

Simone de Beauvoir, una mujer ejemplar...

Por: Mariano Crespo/ Aporrea
El nombre de Simone de Beauvoir (9 Enero 1908 – 14 Abril 1986) está indisolublemente vinculado a la reivindicación de los derechos de la mujer, como una dura lucha librada durante el siglo XX y que aún no acaba, del desarrollo de una de las corrientes del pensamiento filosófico contemporáneo conocida como el nombre de “existencialismo”, así como integrante de la novelística de la izquierda universal del siglo pasado.

Simone nació en 1908 en la ciudad de Paris, proveniente de una familia burguesa, ingresa muy joven a la Universidad de la Sorbona y durante el año 1929 unió su vida al filósofo Jean Paul Sartre, unión que con altos y bajos perdurará hasta el final de la vida del filósofo a quien ella sobrevive 6 años, se desempeñó como docente en dicha universidad parisina hasta el año 1943, cargo al cual renuncia para dedicarse de lleno a su labor de escritora y filósofa, en los albores de la segunda guerra mundial, fue muy prolijea como escritora de lo cual dan fe su producción de numerosas novelas, entre las cuales merecen citarse “La invitada”, “La Sangre de los Otros”, “los Mandarines”, “Memorias de una Mujer Formal”, “La Fuerza de la Edad”, “Final de Cuentas”, “La Ceremonia del Adiós”, “Las Bellas Imágenes” y lo que sería su novela emblemática “El Segundo Sexo” (1949), en ella refiere la condición de la mujer desde un punto de vista histórico, la equidad de género y el papel de la mujer en la sociedad.



En el caso de Simone se cumple a cabalidad aquella máxima que dice que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, y es que si Jean Paul Sartre fue una gran figura intelectual del siglo XX, Simone de Beauvoir no lo fue menos, el existencialismo tuvo en ambos su mayor expresión humanista, heredado de los filósofos alemanes Schopenhauer, KierKegeard y Nietzsche entre otros, supieron imprimirles un sello humanista al pensamiento existencialista que tuvo su origen en Alemania, y que luego fue cultivado en Francia con Sartre y Simone, quienes poseían una densa formación marxista.

Si bien es cierto que para el existencialismo se toma como premisa el sentido individual de la vida humana, también es cierto que el individuo es libre y responsable de sus actos y de sus consecuencias, en los escritos de Sartre en “El ser y la Nada” (1943) presenta un análisis marxista de la sociedad y de la historia, expone sus tesis según la cual el hombre se construye así mismo a partir de sus propio proyecto y la controversial idea de que la existencia precede a la esencia, con lo cual niega todo tipo de determinismo.

El existencialismo como corriente filosófica influyó notablemente los movimientos juveniles desencadenados durante las décadas de los 60 y 70 en diferentes países, en Venezuela se expresó en el llamado “poder joven” y en el movimiento “hippie”.


mcrespo48@yahoo.es

Feministas suecas hacen una barbacoa con 10.500 euros como protesta

La suma, 100.000 coronas, representa la cantidad que una mujer deja de ganar por minuto en comparación con un hombre
Fuente: ABC
Un grupo de feministas suecas han quemado 100.000 coronas suecas (10.500 euros) en una barbacoa como protesta contra la desigualdad salarial entre hombres y mujeres. El partido, Iniciativa Feminista, dice que la cantidad de dinero quemado hoy en la isla sueca de Gotland, representa la cantidad de dinero que las mujeres del país pierden cada minuto en comparación con los hombres.
Gudrun Schyman, líder del partido dice que «pueden parecer desesperadas por quemar 100.000 coronas, pero la situación es desesperada».

Suecia es conocida internacionalmente por sus grandes logros en cuanto a igualdad de género, pero las mujeres siguen ganando menos que los hombres. Según la Agencia de Estadística Nacional Sueca, el salario promedio de las mujeres que trabajaban en 2008 a tiempo completo fue aproximadamente fue 19 por ciento más bajo que el de los hombres.


«La discriminación contra la mujer continua año tras año. Es uno de los mayores escándalos de nuestra democracia que ni el Parlamento ni los interlocutores sociales del gobierno hagan más contra la discriminación por razón de género», declaró Schyman.

El dinero quemado ha sido donado por Thomas Mazetti y Per Eriksson, de la agencia de publicidad Total Studio.

viernes, julio 02, 2010

Lesbianas feministas: un movimiento autónomo e independiente

El movimiento lésbico (ML) se conformó dentro del movimiento feminista (MF) y dentro del movimiento amplio de mujeres (MAM) y no al interior del movimiento homosexual. Desde entonces, se trata de un movimiento autónomo e independiente.
Por: Yan María Yaoyólotl Castro / Fuente: Araña Feminista
A Sara Islas
por su compromiso y entrega
a la liberación de las mujeres.
El movimiento de lesbianas de México inició en 1977 del siglo pasado, un año antes que comenzara el movimiento homosexual en nuestro país en 1978. Además, el movimiento lésbico (ML) se conformó dentro del movimiento feminista (MF) y dentro del movimiento amplio de mujeres (MAM) y no al interior del movimiento homosexual (MH).

Cabe señalar también, que el ML se constituyó dentro del movimiento de la izquierda mexicana y nunca se vinculó con ninguna institución de la derecha, porque su objetivo desde un inicio fue la lucha por la abolición del sistema patriarcal capitalista y la construcción de una sociedad no opresiva y, por tanto, la no adaptación ni integración a dicho sistema.

En un principio, para poder coordinar acciones conjuntas entre el ML y el MH, los líderes homosexuales se opusieron determinantemente -salvo honrosa excepción- a la existencia de una organización exclusivamente lésbica; es decir, a la autonomía política de las mujeres; considerándola sectaria y excluyente [como si las mujeres no contáramos con más de siete mil años de sectarismo masculino y exclusión de la historia humana].

Contradictoriamente, el mismo movimiento homosexual se fue apropiando paulatinamente de la noción “lesbianismo” que tanto había combatido, con el propósito de subsumir a la comunidad de lesbianas-no-organizadas bajo su dominio. Por ello adoptó algunos años más tarde, la denominación: movimiento “lésbico” homosexual (MLH).

No obstante, lo más importante de este hecho no es que el MLH estuviera bajo el control político de los hombres, sino bajo una cosmovisión masculina patriarcal. Por lo cual, aquellas mujeres que participaban en éste o incluso llegaban a cierto liderazgo dentro de él, se autodenominaban “homosexuales-femeninas o mujeres homosexuales” oponiéndose categóricamente a la cosmovisión política del movimiento lésbico.

Lo mismo sucedió años mas adelante con las “mujeres-gays o gays-femeninas” quienes sistemáticamente se han deslindado o combatido al lesbianismo (las Jóvenes Gays o las Gayelle) y menospreciado al feminismo (las generistas gay). Incluso, también sucede actualmente con las propias queer a pesar de su “discurso incluyente”. Volviéndose a repetir el que para apropiarse de la comunidad de lesbianas-no-organizadas, los dirigentes gays se reapropiaron del concepto “lesbianismo” para crear el llamado: movimiento lésbico gay (MLG); evitando de esta manera, la autonomía política de las mujeres… por considerarla sectaria y excluyente.

Este fue el proceso que produjo tanta confusión entre: el movimiento lésbico (ML) y el movimiento homosexual (MH) después llamado “lésbico-homosexual” (MLH), como si ambos fueran un solo y mismo movimiento, reforzando la confusión que ya existía entre “lesbianismo” y “homosexualidad” como si fueran sinónimos. Y después, la confusión entre movimiento gay (MG) y movimiento lésbico (ML) como si fueran iguales. Confusiones que aun prevalecen entre las homosexuales-femeninas, las gays y las propias feministas-heterosexuales.

El ML no se edificó a partir de una concepción homosexual de la realidad sino de una concepción feminista de ésta, porque su punto de referencia no fue “el hombre” sino “la mujer”. Por ello, partió de las nociones: “El feminismo es la teoría y el lesbianismo la práctica”; “el lesbianismo es la expresión más radical de la lucha de las mujeres”; “el lesbianismo es la punta de lanza contra el patriarcado” y de “la autonomía política” como principio organizativo de todos los sectores sociales oprimidos. Por eso, cuando el MLH se apropio del término “lesbianismo”, el ML pasó a autodenominarse: movimiento de lesbianas feministas autónomo (MLF ó MLFA) para marcar una diferencia respecto aquel.

Pero, cuando los empresarios y empresarias capitalistas gays se apoderaron del término “lesbianismo” con el fin de comercializarlo, el movimiento lésbico (MLF) tuvo que utilizar un nuevo concepto: “lésbianismo-feminista” o “movimiento lésbico-feminista” (ML-F) uniendo los dos términos para contrarrestar la degradación que estaba imponiendo el mercado-gay. En lo personal, creé la denominación: lesbofeminismo para enfatizar que el lesbianismo y el feminismo son una y la misma cosa y que por tanto no pueden separarse, como actualmente pretenden las ideologías patriarcales del generismo (reducción de la realidad de las mujeres a la perspectiva de género) y del MDS (mercado de la diversidad sexual).

Este doble juego: negación-y-después-cooptación del lesbianismo, fue posible al geyficarse el propio movimiento homosexual (MH) y por ende, al abandono del feminismo como una de sus tres guías políticas fundamentales -además de la propuesta de cambiar la sociedad a través principalmente del socialismo o del anarquismo, y de su identificación con todos los demás sectores sociales oprimidos-.

Movimiento que perdió la brújula al desviarse hacia un nuevo diseño de estrategia patriarcal: el neo-patriarcado, mismo que se caracteriza por integrar a los propios gays como una parte fundamental del sistema de dominación mundial (entre otros sectores marginados como las mujeres y hombres generistas, el indigenismo, los partidos verdes, etcetera); integración (o desintegración) del MH a través de la comercialización y mercantilización de la sexualidad; cuya culminación es la instauración de la llamada “cultura de la diversidad sexual”.

Este rechazo-apropiación del lesbianismo, fue parte de las nuevas políticas sexuales del nuevo modelo económico de la globalización-neoliberal (capitalismo-salvaje) para la reconstrucción del patriarcado en las nuevas condiciones de la sociedad globalizada posmoderna.

Sin embargo, a pesar de esta ofensiva, es muy importante destacar que el movimiento de lesbianas feministas (MLF) ha mantenido a lo largo de toda su historia su independencia absoluta respecto al movimiento homosexual , después gay y posteriormente gltb. Independencia que ha mantenido a través de la defensa de la autonomía política, es decir: de la autodefinición, la autorganización, la autogestión y la autodirección. Así como también, de la defensa del feminismo como su fundamento político insoslayable y por tanto, su compromiso con la liberación de la mitad de la humanidad: las mujeres, cuya inmensa mayoría aun continúa esclavizada. Por ello mismo, los dos movimientos MLF y MLH se encaminaron a dos objetivos y direcciones políticas totalmente divergentes.

Por supuesto, hay que aclarar que no existe un sólo feminismo sino diversos feminismos, como son: el feminismo de derecha y el de izquierda; el capitalista y el socialista; el burgués y el proletario; el reaccionario y el revolucionario; estatista y anarquista, el blanco y el de color; el imperialista y el anticolonialista y también, el heterosexual y el lésbico; el de las intelectuales y el de las manuales; etc. Por lo cual, el MLF desde un principio se ubicó como parte de los segundos: los feminismos de izquierda, socialista, proletario, revolucionario, anarquista, de color, anticolonialista, antirracista y lésbico (no heterofeminismo), etcétera.

El movimiento lésbico feminista en México ha contado con un trabajo ininterrumpido durante sus 31 años de existencia, a través de muchas organizaciones que han mantenido una actitud crítica frente el carácter misógino y lesbofóbico del movimiento sexopolítico patriarcal, y también frente al movimiento heterofeminista (feminista heterosexual). Además, las lesbianas feministas socialistas y comunistas así como las anarquistas hemos mantenido un combate al carácter capitalista de los mercados gay , gltb y de la diversidad sexual e incluso, de la propia propuesta queer. Movimiento que realmente ha trabajado por la comunidad de lesbianas y no para comercializar con sus necesidades como lo han hecho las gays; ello, porque se ha mantenido dentro del feminismo como la guía política fundamental de la lucha de las mujeres contra la dominación patriarcal.

La aparente inexistencia o ausencia de un movimiento lésbico en la escena pública y política a nivel nacional e internacional se debe a que es un movimiento de mujeres, y la mujer y todo su potencial revolucionario aun continúa bajo tierra; aquellas que han llegado a “empoderarse” dentro de este sistema social en realidad lo que han logrado es: patriarcalizarse [salvo aquellas que por conservar su honestidad y congruencia han sido expulsadas del Sistema o aniquiladas]. La dramática realidad de la inmensa mayoría de mujeres en el mundo continúa siendo profundamente violenta y devastadora.

Además también, dicha “inexistencia” se debe a que en una primera etapa la homosexualización del lesbianismo pretendió cooptar al movimiento lésbico; en una segunda, la gayficación pretendió desarticularlo; en una tercera, la gelebitización, engullirlo; en una cuarta la transexualización, nulificarlo; en una quinta la querización, abolirlo y, sobre todo, en una sexta etapa, la diversidad sexual ha pretendido exterminarlo.

Algo similar ocurrió con el propio movimiento homosexual (MH) cuando se “gayficó”, pasando de ser un movimiento político y revolucionario (cuando incluía la perspectiva feminista, además de la socialista o anarquista) a ser un movimiento civilista procapitalista, ya no “homosexual” sino de “gente” en general, gay: alegre, festiva, vistosa, ligera de cascos, etc. que diluyo por completo la identidad y la lucha histórica homosexual . Dejando de ser paulatinamente un movimiento: MH para pasar a convertirse en un mercado: MG, el mercado sexual globalizado de los hombres -y mujeres patriarcalizadas-.

Bajo dicha cosmovisión “gay” capitalista e imperialista, el lesbianismo también pasó de: la rebelión de las mujeres contra el patriarcado y la construcción de una sociedad no opresiva, a una simple “práctica sexual-genital entre mujeres”, muy divertida = muy gay (como si no existieran siete mil años de esclavitud femenina), y la búsqueda obsesivo-compulsiva de multiorgasmos con todo tipo de penes artificiales (cuando que la sexualidad de las mujeres no es fundamentalmente vaginal y puede prescindir totalmente del falo).

Cuando el mercado-gay (MG) dio un paso mas adelante hacia el mercado-GLTB, la homosexualidad y el lesbianismo quedaron obsoletos ante las grandes innovaciones bisexuales, transgénero y transexuales, las cuales, a falta de una perspectiva política feminista y revolucionaria, abrieron el camino rápidamente a las filias, lo pluri, las polis, lo trans, lo swingers, el lolismo, el zoo, el bondaje, lo flexi, el snuff, BDM, el s/m, los hsh, el 24/7, el XXX, etcétera, conformando la llamada: “diversidad sexual”. Exceptuando por supuesto, aquellos bisexuales, transgénero y transexuales que mantenían y mantienen una praxis (teoría/práctica) anticapitalista y antipatriarcal y se encuentran comprometidos (as) con las luchas sociales.

“Diversidad” donde ya no hay identidades fijas sino eternamente movibles porque no hay universales sino la relatividad absoluta; donde nadie sabe que será al minuto siguiente “estoy y no soy”; donde no hay pasado ni futuro porque no hay historia sino el orgasmo eternamente presente; donde no hay géneros ni sexos sino la trans-versalidad: ni mujeres ni hombres sino “personas”, “P”, “X” ó “”. Ello, aunque la violencia doméstica identifica con mucha precisión quienes son sus víctimas: las mujeres; la mega explotación del trabajo doméstico explota a: las mujeres y el implacable mercado del femicidio internacional (MFI) genocidio sistemático de mujeres, identifica perfectamente bien a sus víctimas: las mujeres.

El MLF, a diferencia del MG (mercado-gay), tenía y tiene muy claro que su objetivo fundamental era y es eliminar a la sociedad patriarcal (incluido el capitalismo) para liberar a todas las mujeres de su esclavitud sexual; es decir, eliminar las sagradas instituciones patriarcales (prisiones de las mujeres) como lo son: la heterosexualidad obligatoria, el falocéntrismo, la monogámica y el matrimonial que constituyen el pilar de La Familia, el fundamento del poder hegemónico masculino; así como eliminar la división genérica entre lo femenino/masculino, la vida publica/privada, el trabajo domestico/ trabajo asalariado, entre otras. Y, por ende, construir los fundamentos de una sociedad futura no opresiva.

A ello, hay que agregar, que el objetivo de las lesbianas feministas socialistas (LFS) y las comunistas (LFC) no era ni es únicamente: las mujeres, sino también la parte femenina de los hombres negada por el patriarcado. Ya que éstas entienden que el feminismo no es una lucha en contra de los hombres sino en contra del patriarcado -del cual forman hoy parte, las mujeres patriarcalizadas-. Para lo cual se requiere la transformación total del sistema económico, político y social y no la inclucion de las lesbinas dentro de éste, pero no solo en beneficio de las mujeres sino también de hombres e intersexos, incluyendo también a bisexuales, transexuales y a los mismos heterosexuales.

Precisamente debido a esta “peligrosidad” que representaba y representa el lesbianismo feminista y particularmente el anarquista el socialista o comunista para el sistema patriarcal-capitalista, es que este último impulsó la desarticulación del MLF y su desviación hacia el mercado-gay (MG) o lésbico-gay (MLG) y más adelante, hacia el mercado de la diversidad sexual (MDS). Despojando al lesbianismo del carácter político y especialmente revolucionario que contenía reduciéndolo a un “asunto sexual” y simple “gestor de derechos civiles” para “mujeres-que-tienen-sexo-con-mujeres”, ello, dentro de la sociedad patriarcal-capitalista sin cuestionarla ni pretender cambiarla.

Para logra esto, el Sistema tenía que, por un lado, eliminar la autonomía política de las lesbianas subsumiéndolas dentro del movimiento gay y GLTB y, por otro, separarlas de las mujeres –como sector social oprimido, la mitad de la humanidad- identificándolas por consiguiente con los hombres: los homosexuales y gays, es decir, la mitad de la humanidad históricamente opresora. Y finalmente, eliminándolas bajo la ideología de la diversidad sexual.

Ideología en la que gracias a la “abolición de las identidades y los géneros” ya nadie sabe quien es, ni que quiere, ni a donde va; ni con quien está: hombre, mujer, transexual , pastor alemán o rotweiler. Y, por lo tanto, impidiendo que las mujeres se pudieran identificar entre sí, fragmentando su alianza política y dejando de nuevo a cada una en el más absoluto aislamiento frente al depredador, violento y misógino mundo neopatriarcal neoliberal.

Paralelamente, el sistema patriarcal-capitalista (llamado actualmente globalización-neoliberal) fue desarrollando dentro del propio MLF una derecha lesbiana (DL) dominada por el mercado-gay (MG) y por el generismo y un amplio sector lésbico de “centro” (indefinido políticamente) controlado por dicha DL porque es la que cuenta con los recursos económicos. Derecha conformada por mujeres gays autodefinidas: “lesbogays” y “lesbigays”; tanto empresarias comerciales (dueñas de bares, discos, sexshops, revistas, travels, etc.); empresarias gubernamentales (senadoras, diputadas, funcionarias y oenegeneras (ONGs u OCs)); como empresarias culturales (intelectuales, artistas y académicas).

Pero por otro lado, se desarrolló la izquierda lésbica (IL) que es la que verdaderamente representa al movimiento lésbico (MLF) y sostiene la lucha de éste sector social contra la opresión tanto patriarcal como neo-patriarcal. Izquierda que conforma a la resistencia política lesbiana (RL), misma que ha permanecido marginal porque se mantiene en la sobrevivencia, dado que se niega a someterse a la lógica capitalista “compra-movimientos” y de lucrar con la comunidad lésbica como lo hacen las empresarias gays. La RL además, tiene que confrontar la negación e invisibilización impuesta por la propia derecha lésbica que es la que ha permitido la gayficación y gelebitización de la comunidad lesbiana .

Dentro de esta izquierda lésbica (IL) existen diversas posiciones políticas: por un lado, las separatistas, radicales, anarquistas, libertarias, autónomas, antirracistas, antiimperialistas, etcétera; y por otro lado, las socialistas, trotskistas, comunistas, revolucionarias, entre otras. Y en medio de estas dos, la izquierda lésbica moderada o reformista así como también la izquierda oportunista (siempre lista a negociar con el Sistema y obtener ventajas personales, la peor de todas). Todas estas sosteniendo el principio de la autonomía política. A su vez, en sus dos extremos se encuentran las separatistas que se niegan a cualquier tipo de alianza con hombres (heterosexuales u homosexuales) por ser patriarcales y, por otra parte, las antirracistas y/o antiimperialistas y las socialistas y comunistas y algunas anarquistas, reivindicando alianzas políticas con hombres pero con aquellos que pertenecen a la clase trabajadora, a razas o grupos étnicos marginados, que son de izquierda y de los pueblos en lucha pero que además, tratan de desarrollar una praxis feminista.

Esto ha permitido que este segundo tipo de organizaciones lésbicas establezcan alianzas políticas con la propia izquierda homosexual (IH) pero conservando su propia autonomía, alianzas en el contexto de la lucha anticapitalista, antiimperialista y antisexista. A la vez, ha permitido que ambos movimientos se unan para cuestionar y confrontar al mercado gay-derechista como enemigo de clase e imposición imperialista en contra de las comunidades tanto de lesbianas como homosexual de trabajadoras (os) y del Tercer mundo.

Frente a toda esta gran confusión creada por el neo-patriarcado, los homosexuales tienen que redefinirse a si mismos conceptual, existencial y políticamente, autorecrearse, autoreinventarse, así como las lesbianas feministas estamos retomando y creando nuevos conceptos y cosmovisiones, como lo es: el anarcolesbianismo, lesbianas re-evolucionarias, ecolesbofeminismo, etc. o la gilania o la ginandria.

Finalmente, ¿que significado tiene el MLF para la sociedad en general y para la humanidad?. El movimiento de lesbianas feministas con perspectiva socialista o comunista (cuestionando al socialismo y al comunismo patriarcales) lejos de ser una propuesta “sexual”, “sectorial” y por “derechos civiles” grupal, marginal y limitada, constituye la propuesta más radical de la lucha contra el patriarcado, entendido éste como síntesis de todos los sistemas de opresión social y ecológica condensados en las nociones globales de: sexismo, racismo, clasismo, imperialismo y ecocidio y sus derivados. Por ello, el MLF constituye la propuesta políticamente más clara para liberar a la humanidad entera de dicho patriarcado, de toda forma de opresión social; por supuesto, al lado y junto a todos y cada uno de los demás sectores marginados, oprimidos y explotados. Ello, a la luz de Lo sagrado femenino.

Propuestas:

* Recuperación del espíritu que dio origen tanto al movimiento de lesbianas como al movimiento homosexual , impulsando una crítica profunda de errores, limitaciones, retrocesos y deficiencias para actualizar avances políticos y sociales.

* Recuperar el carácter político y transformador de cada movimiento sexopolitico en la construcción de una nueva sociedad.

* Impulsar un análisis crítico económico, político y social sobre el mercado gay (MG) y el mercado de la diversidad sexual (MDS) así como del generismo para combatirlos como arma de dominación del sistema.

* Reorganizar a los diferentes sectores sociales que constituyen el movimiento sexo político: lesbianas, homosexuales, bisexuales, transexuales, transgéneros e intersexos conservando cada uno su propia autonomía política.

* Establecer una diferencia entre sexualidades-opcionales y las sexualidades-opresivas: incesto, pedofilia, violación, hostigamiento, tráfico, turismo, obligación doméstica, femicidio, prostitución forzada, snuff, etc. que afectan sobre todo al sector de mujeres y al sector de niñas y niños y combatirlas.

* Vincular el movimiento sexopolítico a la lucha de todos los demás sectores sociales en la lucha por su liberación particularmente indígenas, campesinos, obreros, amas de casa, migrantes, jubilados, niñas (os), trabajadores de servicios, pensionados, etcétera. Bajo una visión internacionalista.

miércoles, junio 02, 2010

Iraida Vargas-Arenas: “Si hay socialismo tiene que ser un socialismo feminista, si no, no es socialismo”...

Fuente: ENcontrARTE
Iraida, antes de abordar el tema del género, que es lo que nos interesa en esta ocasión, quisiéramos que nos hablaras un poco de ti.

Iraida Vargas: Estudié en Venezuela todos mis estudios de pre-grado y me gradué en la Universidad Central de Venezuela de Antropólogo, como decían entonces, fueses mujer u hombre.
Fue cuando la Escuela de Antropología aún no existía y estaba fusionada con la Escuela de Sociología, de manera que si bien tengo el título de Antropóloga soy de alguna manera también Socióloga.

"El agente dominador se encarga de forjar la ideología de la dominación, la cual una vez aceptada por el agente a ser dominado, viene reproducida y perpetuada por este último. Esto se pone claramente en evidencia cuando vemos las actuaciones de las personas de los estratos menos favorecidos que de repente hablan de una manera totalmente alienada, desde el discurso de la dominación, hacen razonamientos como si fueran unos capitalistas, dicen que no quieren a Chávez porque le van a quitar lo que tienen o que no le gusta porque es negro y ordinario, no obstante que ellos tienen un color de piel equivalente y cosas por el estilo. Esa es la ideología de la dominación, si bien es acuñada mediante distintos sistemas de socialización por el agente dominador, es reproducida por el agente dominado sin que siquiera se de cuenta. Y eso pasa también el caso de las mujeres, como seres dominados al fin, que reproducen el machismo de esta forma."



Cuando comencé la universidad me di cuenta inmediatamente que quería trabajar en el área de Historia, afortunadamente muy pronto se fundó la Escuela de Antropología y así tuve el privilegio de estar en ella muy temprano, justo a comienzo de su proceso de creación. La Escuela fue fundada con una fuerte influencia norteamericana, especialmente enmarcada en la política de penetración que tenían los estadounidenses dentro de todas las áreas del conocimiento, en las instituciones y universidades latinoamericanas. En la Escuela de Antropología pretendían formar los antropólogos que les eran necesarios a las trasnacionales como la Shell, la Creole etc. para conocer nuestras realidades y formar gente que les fuera favorable.

Por otro lado y a pesar de ese sesgo, también existía un conjunto de profesores que me marcaron profundamente, gente muy combativa como Federico Britto Figueroa, el maestro Miguel Acosta Saignes, Rodolfo Quintero y otros. Sobre todo ellos tres fueron muy importantes en mi formación. Estamos hablando de comienzos de los 60, me gradué en el 64. Fue una época cuando Venezuela era un desastre en términos políticos, había mucha represión, mucho enfrentamiento, los movimientos estudiantiles eran muy extendidos y combativos, los estudiantes manejábamos la consigna de “Estudiar y luchar”, nadie se dedicaba solamente a estudiar, casi todos estábamos comprometidos con las luchas políticas y sociales, en fin, fue una época muy significativa y eso tenía su correlato en el conjunto de profesores que, como dije, tuve el privilegio de tener.

Cuando terminé mis estudios de Antropología en la UCV, realicé mi post-grado en Europa. Primero en el Instituto de Altos Estudios de La Sorbona en París sobre técnicas auxiliares de la Arqueología y luego en Leiden, Holanda, donde terminé el post-grado en Arqueología. Sin embargo mi formación de post-grado incluye también estudios realizados en Estados Unidos, en el Instituto Smithsoniano de Washington, para los cuales me gané una beca. Finalmente me doctoré en Historia en la Universidad Complutense de Madrid.

En Venezuela me dediqué a la investigación y a la docencia. En la UCV fui profesora activa desde mediados de los 60 hasta 1991 cuando me jubilé; no obstante, sigo en contacto con la universidad: soy profesora Titular Jubilada, imparto cursos de post-grado en varias universidades nacionales, como la Universidad de Los Andes, ULA, sigo asesorando tesis de pre-grado y post-grado, doy conferencias, participo en seminarios y escribo mucho, no sólo acerca de las investigaciones realizadas en aquellos años, sino sobre investigaciones más recientes.
En los actuales momentos estoy involucrada en dos proyectos vinculados a dos instituciones nacionales: el Museo Arqueológico de la ULA y el Museo Arqueológico de Quíbor, en ambos casos ex estudiantes míos están haciendo una extraordinaria labor y yo, junto a mi esposo, el Prof. Mario Sanoja, continuamos trabajando con ellos, no sólo como asesores sino también participando en su formación de post-grado y en los mismos procesos de investigación. Por otra parte, estoy trabajando en la investigación de dos temas que están básicamente orientados hacia: el asunto del género en Venezuela, y el otro sobre la participación popular. Sobre estos dos temas he producido varias obras, además de dar conferencias, justamente mi más reciente publicación es el libro: “Resistencia y participación. La saga del pueblo venezolano” publicado por Monte Ávila el pasado mes de octubre.

EN: Ya que mencionas a tu esposo, el Prof. Mario Sanoja, una manera interesante para entrarle al tema del género es que nos comentes sobre tu experiencia de trabajar muy estrechamente con él ya que es notorio que juntos han publicado diversos libros y escrito innumerables artículos. ¿Cómo ha funcionado esta relación profesional e intelectual y cómo ha influido sobre la relación de pareja a lo largo de los años?

I.V.: La experiencia de trabajar con mi esposo, si se me perdona la falta de modestia, diría que ha sido exitosa fundamentalmente porque ha estado basada en el respeto mutuo. En el pasado, siendo más joven, me enfurecía cuando la gente decía que era mi esposo quien trabajaba y que yo me lleva los méritos también por ayudarlo, era injusto, porque yo trabajaba y trabajo tanto como él. Sin embargo ahora si alguien piensa o dice eso le resto importancia porque al fin y al cabo entre nosotros sabemos como es la verdad.

En cualquier caso el éxito de nuestra relación ha estado basado en respetarnos como intelectuales y como personas. En algunos libros aparezco yo como primera autora porque a mí se me ocurrió la idea y he trabajado más que Mario, pero en otros casos es a la inversa. Afortunadamente hemos logrado una combinación muy balanceada, yo soy una persona mucho más apasionada que mi marido, soy muy combativa, él es mucho más sereno, más tranquilo, siempre lo ha sido y creo que eso ha creado un buen equilibrio.

Mucha gente nos pregunta cómo hacemos para escribir los libros, indudablemente no hay recetas, a veces cuando mi apasionamiento supera ese balance yo escribo por mi lado y él por el suyo y después lo juntamos. Otras veces cuando la serenidad de Mario pasa a transformarse en una cierta apatía, entonces los escribimos a cuatro manos, un párrafo él y uno yo, así un poco como para estimularlo.

Creo que trabajar juntos ha sido parte fundamental de nuestra vida como pareja, es parte de nuestro proyecto de vida y lo fue desde que nos unimos, de manera que no hubo desavenencias. Por supuesto que no ha sido fácil dentro de una sociedad tan sesgada por el androcentrismo, yo he sido golpeada en la relación pero no por culpa de Mario.
Para poner unos ejemplos, en una oportunidad al sacar la segunda edición de un libro que yo escribí con la ayuda de Mario, eliminaron por completo mi nombre como autora dejando únicamente el de mi esposo que era en realidad el coautor. Ante mis protestas la gente de la editorial me dijo: “Iraida. ¿Por qué haces de eso un problema?”, o cuando en algún evento en donde se hablaba de nuestros libros se oía a la gente decir “…. los libros de Mario.., …porque Mario hizo.., ….porque Mario dijo...” etc., como si yo no hubiese existido, claro que no escribo para que me estén alabando, pero tampoco me gusta que no se me reconozca el trabajo. Afortunadamente repito eso no ha afectado la vida de pareja porque todas las agresiones y las incomprensiones han venido de afuera y no entre nosotros.

EN: ¿Cómo ves el tema del género en Venezuela, hay patrones únicos o los problemas son los mismos o muy similares a los del resto de América Latina y del mundo?

I.V: Yo diría que sí hay aspectos que nos singularizan, y obviamente existen otros que nos unen a los demás países latinoamericanos y del mundo.
Por lo que concierne Venezuela, las particularidades tienen sus orígenes en nuestro proceso histórico que, si bien nadie podría decir que haya sido radicalmente diferente al de otros países de América Latina, sin embargo tiene ciertos procesos particulares que dan cuenta de nuestras diferencias.

Si nos vamos atrás en la historia, remontando a la época anterior a la invasión europea, al período prehispánico, en el territorio que hoy corresponde a nuestro país las mujeres han tenido una participación pública más notoria que en otros países latinoamericanos. Debido a las características de nuestras sociedades prehispánicas en Venezuela, las mujeres tenían una actuación pública relevante en el ámbito de la vida tribal indígena que era comunitaria, por lo general se tiende a pensar y a creer - y sabemos las razones del porque - que la actuación pública de los hombres era la fundamental y que las mujeres no participaban de ella.

Las mujeres tuvieron un rol paritario inclusive en la guerra. Las guerras no eran actuaciones de hombres guerreros contra otros hombres guerreros, imagen que nos han metido en la cabeza; sino que también las mujeres participaban activamente en ellas, y no sólo preparando curas, lo cual también hacían, o los alimentos, o ayudando a los hombres, sino que iban también a combatir. Esta es una característica venezolana que, si nos vamos a Perú, a México, Guatemala, o a Bolivia, casi no existe. Las mujeres aquí podían dirigir incluso sus propios grupos de combate, eran expertas en el uso del arco, la flecha y las macanas, eran las que preparaban los venenos que iban en las puntas de las flechas y las jabalinas, es decir, tenían una participación activa. Nadie pensaba en aquel entonces que el problema de la guerra era sólo de los hombres y que solamente ellos salían a dirimir los conflictos. Ciertamente, había un grupo importante de mujeres que se quedaban en las comunidades porque era la garantía de la sobrevivencia, porque también hacían el trabajo que estaba relacionado con el cuidado de los niños, de los ancianos, de los enfermos, y de otras mujeres parturientas y embarazadas. Y aún cuando yo en particular no creo en los atavismos, porque las cosas no nos llegan hasta el presente sin ninguna modificación, sin embargo han sido rasgos particulares de nuestras poblaciones autóctonas.

Luego, cuando uno analiza, las fuentes escritas del período colonial se da cuenta que la imagen que uno tenía de las mujeres encerradas en sus casas atendiendo niñitos y enfermos pues no es tan cierta. Las mujeres de aquella época eran vendedoras ambulantes, trabajadoras y cumplían un gran número de roles productivos.

EN: Y también hubo importantes actuaciones durante la época independentista basta recordar a Josefa Camejo, Luisa Cáseres de Arismendi, Juana Ramírez, Cecilia Mujica etc…

I.V: Sí, pero apartando las individualidades, siempre ha existido en nuestro país una participación por parte de los colectivos femeninos en la vida pública, sea para expresar opiniones, (no siempre o mejor dicho, casi nunca tomadas en cuenta) o sea para actuar en algunos ámbitos de la vida pública, aún sin tener mayor poder de decisión, pero aún así, ha sido algo poco común en otras partes de América Latina. De manera que no me sorprende que en el proceso político, histórico y social que estamos viviendo actualmente en Venezuela haya una fuerte presencia de las mujeres, tanto a favor del proceso bolivariano como en contra. Sea de derecha como de izquierda. Porque sí nos ponemos a ver con detalles el grupo mayoritariamente más combativo es el femenino.

Hace un par de años en evento donde participé y al cual asistía también el Presidente Chávez, una chica portuguesa le preguntó, cómo se sentía con tanto apoyo femenino, porque a ella le había llamado la atención este hecho característico de nuestro proceso revolucionario, él respondió que estaba conciente de esta realidad que además lo enorgullecía. De hecho hay una parte importante del discurso del presidente que va dirigida a las mujeres y en apoyo a la problemática femenina.

El sentimiento revolucionario y el apoyo femenino mayoritario a la Revolución Bolivariana es una realidad. Para ninguno de los que vivimos en este país es un secreto que fue gracias a la capacidad combativa de las mujeres que cuando el golpe de Carmona en el 2002, se lograra esa victoria tan importante, ya que las mujeres salieron masivamente a la calle a denunciar el golpe de estado. Seguidamente la capacidad de resistencia tan impresionante de las mujeres durante el la huelga insurreccional y el sabotaje petrolero, fue lo que permitió que durante tres meses se aguantara una situación tan difícil de escasez, y cuando digo “las mujeres” no es por capricho, no es una vacua exaltación al género, lo digo porque las investigaciones sociológicas y antropológicas sobre la conformación de las familias populares en Venezuela, ha demostrado que son eminentemente matricéntricas, las dirigidas, sostenidas y que crecen gracias a las mujeres.

En América Latina las familias matricéntricas han sido las que han venido creciendo numéricamente a partir del siglo XIX, sobretodo en los sectores más empobrecidos.
Esta situación es precisamente la que hace que la pobreza sea además un problema de género y un grave asunto social ya que las mujeres se encuentran solas para criar a sus hijos sin la ayuda de los hombres. En Venezuela el fenómeno es particularmente marcado.

EN: Esa situación ha llevado a que en Venezuela haya una gran cantidad de mujeres muy capacitadas en todas las clases sociales, mujeres que saben cómo proveer por sus hijos, pero eso nos conduce a otra reflexión: que si bien la sociedad venezolana es prominentemente matricéntrica también persiste en ella un marcado machismo. Entonces uno se pregunta ¿De quién es la culpa que este fenómeno tan dañino se siga reproduciendo?

I.V.: En 2006 publiqué un libro que se llama “Historia. Mujer, Mujeres” publicado por el Ministerio para la Economía Popular que ahora está siendo reeditado por la Red de Bibliotecas de los Consejos Comunales, ahí analizo cómo se reproducen los valores del machismo y cuáles son los agentes encargados de su reproducción. En situaciones de dominación, el agente reproductor de la ideología de la dominación no es solamente el sujeto dominador sino también, y dirá que con más fuerza, el propio sujeto dominado.

El agente dominador se encarga de forjar la ideología de la dominación, la cual una vez aceptada por el agente a ser dominado, viene reproducida y perpetuada por este último. Esto se pone claramente en evidencia cuando vemos las actuaciones de las personas de los estratos menos favorecidos que de repente hablan de una manera totalmente alienada, desde el discurso de la dominación, hacen razonamientos como si fueran unos capitalistas, dicen que no quieren a Chávez porque le van a quitar lo que tienen o que no le gusta porque es negro y ordinario, no obstante que ellos tienen un color de piel equivalente y cosas por el estilo. Esa es la ideología de la dominación, si bien es acuñada mediante distintos sistemas de socialización por el agente dominador, es reproducida por el agente dominado sin que siquiera se de cuenta. Y eso pasa también el caso de las mujeres, como seres dominados al fin, que reproducen el machismo de esta forma.

EN: El machismo lo observamos también en los estratos sociales en los cuales hay mujeres con un nivel de instrucción elevado ¿Qué se podría hacer para comenzar a revertir ese fenómeno?

I.V.: El problema radica en la crisis de valores en la cual estamos sumergidos y la solución pasa por cambiar estos valores negativos, eso se dice muy rápido, pero son creencias que nos han inoculado durante quinientos años de los cuales doscientos de capitalismo. Antivalores que atentan contra nuestra propia soberanía, contra nuestro propio ser como latinoamericanos y como mujeres. Los antivalores del capitalismo están metidos en nuestras mentes, y la única forma de eliminarlos es transformando a la sociedad de una manera integral, fundamentalmente su sistema educativo, porque no se puede haber una coexistencia pacífica de valores y antivalores. En mi opinión, no ha habido hasta ahora en Venezuela por parte del Estado una política orgánica, bien estructurada para que eso suceda. Hay mejoras, tendencias dirigidas a resolver esos problemas, por supuesto, pero no ha habido un verdadero proceso de revolución de los valores.

EN: ¿Qué opinas sobre la reciente creación del ministerio para tratar asuntos específicos de la mujer? Por cierto ya existió en la IV República, durante el gobierno de Luis Herrera Campins y después fue eliminado.

I.V: En mi opinión el Estado venezolano actual, hasta ahora no ha tenido una política orgánica con respecto al tema del género. Se han creado algunas instituciones dirigidas a las mujeres, algunas muy eficientes, como el Banco de la Mujer, el Instituto Nacional de la Mujer que hacen una buena labor pero actúan descortinadamente. No ha existido hasta ahora un ente coordinador que genere una política de Estado con respecto al género y que además pueda tomar posición cabal con respecto a este problema puesto que este no es un asunto que se puede diluir en el problema de la dominación, de la exclusión general, pues tiene sus especificidades.

Siempre cuento una experiencia muy negativa que tuve en una oportunidad durante un evento de la Misión Madres del Barrio. Fui invitada a dar una charla a un grupo de más de mil mujeres, con ellas establecí una relación maravillosa porque lo que yo les estaba diciendo lo reconocían como parte de su proceso de dominación, tenía eco entre ellas y no necesitaba ningún tipo de traducción. Sin embargo pude observar cómo algunos funcionarios y funcionarias de un ente oficial, maltrataron a estas mujeres, cómo las menospreciaban, cómo a lo sumo tenían una actitud condescendiente hacia ellas, de cómo no había convicción en su manera de actuar, cómo proyectaban sus valores androcéntricos hacia ellas.

Así es muy difícil implementar cualquier programa, incluso si el Presidente Chávez tiene la mejor voluntad política, que la ha manifestado en distintas oportunidades, aún cuando tenga toda la intención de resolver el problema del género, eso no basta si las personas encargadas de llevar a cabo las órdenes y las ideas las sabotean voluntaria o involuntariamente, si estas no tienen conciencia de lo que están haciendo. Incluso, hablé con uno de estos funcionarios que se había dirigido a un grupo de mujeres de una manera muy desagradable, por decir lo menos, y le pregunté por qué había hecho eso y me él me contestó: “¿Por qué, qué hice?”, es decir, él no se había percatado de la forma como les había hablado...

EN: Sí, es un problema cultural que solo se podrá resolver a largo plazo...

I.V: Cultural y educativo. Por ejemplo, no debe haber ninguna Escuela Bolivariana, donde el problema del género no sea tratado. No debe haber un Pre-escolar, un Simoncito donde se le diga a los niños que los varones no lloran y que las niñas deben juegan con muñecas y cosas por el estilo, porque ahí es donde se forman los valores. Sino, no estamos haciendo nada creando ministerios o medidas paliativas al problema del género.

El problema del género es un problema que está enraizado en nuestras mentes, en nuestra cultura, que trasciende el problema de la clase. Por ejemplo, el asunto de la violencia doméstica no es un problema que se puede decir que se da solamente en los sectores populares porque son mujeres y hombres sin educación, no. He visto maltratos espantosos en las clases sociales más altas. Es un problema que tiene que ser abordado de una manera específica y tiene que ser resuelto por mujeres o en todo caso por mujeres y por hombres feministas, con conciencia...

EN: El problema de género afecta a toda la sociedad y no solamente a las mujeres que en todo caso representan al 50% de la población. Afecta también a los hombres.

I.V.: Así es. Porque este problema contribuye a que el hombre sea dominado también. Siempre digo que los hombres más machistas son los hombres más débiles porque son inseguros, que no se sienten capaces de tener una relación de igual a igual y de tratar de igual a igual a una persona del género femenino. El problema del género es un asunto que tiene muchas especificidades que obedecen a razones históricas y étnicas, aun cundo en casi la totalidad del mundo tenemos la misma estructura de clase porque el capitalismo es el sistema imperante y todos vivimos, jerarquizados, estratificados, separados etc. pero como dije anteriormente, cada país tiene sus especificidades.

EN: Además en occidente vivimos bajo la fuerte influencia del modelo patriarcal judío-cristiano, que en nada ayuda...

I.V.: Claro. En cualquier caso, la política que debería desarrollar un determinado Estado tiene que abordar el problema del género desde tres ejes fundamentales: desde la perspectiva de lo étnico, desde la composición de las clases sociales y desde el proceso histórico que dio origen a esa población específica y a partir de allí, poder trabajar las particularidades en el marco de estos ejes.

EN ¿Qué ocurre con los movimientos feministas en nuestro país?

I.V.: Los movimientos feministas en Venezuela son de muy reciente data y obviamente no se pueden desvincular de lo que sucede en otras partes de América Latina. Desde un punto de vista histórico diría que, si bien hubo feministas en el siglo XIX fue como individualidades y no como un movimiento orgánico. A partir de lo que he investigado, puedo decir que los movimientos feministas como tales comenzaron de manera incipiente durante los años de 30 del siglo pasado, cuando un grupo importante de mujeres, en términos de su figuración como individuos, todas ellas de clase media, o clase pudiente, se preocuparon porque las mujeres accedieran al derecho al voto, además se enfocaron sobretodo en mujer en su rol de madre, de que tuviera una buena alimentación, del cuidado de los hijos, de la higiene, etc. pero realmente no era un movimiento reivindicativo de la mujer en la sociedad, y no tuvo una proyección a nivel nacional que pudiésemos decir que fue significativa, de toda forma han sido pioneras, y ciertamente su actuación fue importante, no lo desmerezco pero ese grupo de mujeres no pasó de ahí.

Recientemente, en Venezuela hay una aparición muy grande de grupos y grupúsculos lo que disminuye las posibilidades de que estos movimientos se unan en un proyecto orgánico común. Estuve investigando para escribir un artículo para una revista extranjera, y pude registrar más de 50 grupos activos de mujeres feministas que están haciendo diferentes trabajos, pero no hay coordinación entre ellos también debido a la polarización que se vive en el país. Por lo general son grupos vinculados al mundo académico, lo cual no es malo en sí, pero con muy poca relación con las bases, con la gran mayoría de las mujeres que realmente están sufriendo los problemas de género.

EN: Uno tiende a creer que los movimientos feministas se identifican con la izquierda porque la derecha representa al conservadorismo. Es difícil pensar en una mujer progresista, que quiera avances en torno a los temas de la mujer, que se identifique con la derecha, obviamente cuando se habla de los problemas de género forzosamente uno se topa con temas tan álgidos como el aborto, las reivindicaciones laborales, la liberación sexual etc. asuntos sobre los cuales la derecha ha sido siempre muy retrógrada y reaccionaria.

I.V.: Si, si bien se pudiera decir que el feminismo pudiera ser un proyecto común suficientemente aglutinante, bajo mi punto de vista el problema feminista, no es solamente un problema de género, sino que está ligado a la liberación de los sectores oprimidos independientemente de que sean mujeres u hombres.

Entonces no hay una posibilidad de unión para personas que defiendan tesis tan diferentes, o por lo menos que no sientan que hay opresión a nivel general, o que argumenten, como muchos lo hacen, de que el problema de la liberación de los oprimidos es un problema de voluntad, de deseo de superación individual.

Si se leen algunas revistas especializadas sobre el tema, la mayoría de las mujeres que escriben en ellas son de derecha y abordan el tema de la liberación femenina como un problema teórico, académico sin vincularlo con la realidad. Comparto lo que expresó Antonio Gramsci, que si identificamos y analizamos un determinada realidad, un problema, es para producir una transformación, para hacer algo para cambiar las cosas, y en este proceso de transformación evidentemente van a aparecer fuerzas retrógradas que van a tratar de impedirlo, porque esa realidad obedece a los intereses de esas mismas fuerzas. Por eso en verdad no entiendo a este tipo de mujeres.

Siguiendo este razonamiento, sólo la derecha en el sentido más tradicional del concepto, puede estar en contra del proceso de cambio que se está dando en nuestro país. En cualquier caso, independientemente de que yo apoye una u otra posición, la cuestión es que esto afecta a la unión de los movimientos feministas nacionales.

Hace poco trabajando en un artículo que me pidieron sobre marxismo y feminismo, consulté una bibliografía muy extensa de marxistas-feministas alrededor de todo el planeta y todas insisten en señalar, desde las posiciones más radicales hasta las más moderadas, esto que hemos estado conversando: que si somos feministas es porque tenemos una línea para la acción y ofrecemos conocimientos que sirvan como guía para la sociedad.

EN: ¿Y si comparamos en este sentido a Venezuela con el resto del mundo?

I.V.: Existen diferencias con otros países de América Latina donde hay más cohesión entre lo que propone el mundo académico y los movimientos de base que utilizan este conocimiento para la acción.

Hay un movimiento que a mí particularmente me apasiona. Estuve en octubre pasado en un evento internacional a nivel mundial en República Dominicana, el V Encuentro de Sociedades Científicas, allí hubo una mesa dedicada a la cuestión del género y en una de las actividades que se desarrolló tuve el privilegio de participar en una videoconferencia con la Premio Nobel de Física, la hindú Vandana Shiva, quien es feminista. Pude conversar con ella a través de la videoconferencia y me parece que toca puntos importantes que deben ser tomados en cuenta. Ella defiende la tesis del ecofeminismo y tiene unas ideas extremadamente interesantes que creo serían sumamente beneficiosas para Venezuela.

Shiva y sus seguidores y seguidoras, plantean que la economía de mercado es patriarcal y destructiva que ha separado a la mujer del hombre y a su vez a la humanidad de la conservación del planeta y de la especie. Proponen una feminización del hombre y una humanización de la economía, en este sentido hablan de una economía de la mujer en sustitución de la economía de mercado y proponen una serie de medidas para humanizar.

Ella es una mujer combativa y accesible, a diferencia de lo que siempre se piensa de las científicas, que somos gente que estamos separadas de la realidad, participa en diversos movimientos contestatarios, al punto tal que logró que la trasnacional más grande del planeta, la McDonal’s, saliera de la India y de Pakistán. La otra posición que me parece interesante que es el socialismo feminista...

EN: Muy importante, no puede haber socialismo sin feminismo y viceversa.

I.V.: ¡Pero por supuesto! Si el socialismo es la negación de la exclusión y de la dominación, no puede estar sometido y excluido el 50 por ciento de la sociedad. Si hay socialismo tiene que ser un socialismo feminista, sino, no es socialismo.

EN: Hasta que llegue el día en que no tendremos que usar más la palabra “feminismo”, porque ya no hará falta.

I.V: Al igual que no tendremos que usar más las palabras como: racismo, exclusión, pobreza y sobre todo capitalismo, esa vergonzosa palabra que por definición es dominadora, controladora, expoliadora y todos los “oras’” que se nos ocurran.