Beatriz Preciado y su régimen farmacopornográfico

lunes, febrero 02, 2015

Aquiles Zambrano

Andén Digital En esta reseña, el autor comenta Testo Yonqui, un ensayo que se propone superar la conceptualización de las operaciones de control “panóptico” que desarrollara Michel Foucault en su obra. La autora de Manifiesto contrasexual (2002) y Pornotopía (2010) propone nuevos modelos de control desde el interior del cuerpo a partir de las dos grandes industrias del siglo XX: la farmacéutica y la pornográfica.

En algún momento creíste ser un tipo abierto a las manifestaciones sexuales y a las luchas feministas, transgénero y homosexuales, libradas en el mundo durante los últimos cincuenta años; si en algún momento creíste apoyar alguna clase de resistencia o de vanguardia política en contra de la discriminación sexual o de la violencia de género o de la dominación machista, o creíste apoyar la inversión feminista o alguna clase de reivindicación de minorías sexualmente excluidas; si alguna vez creíste algo parecido a eso, este libro es para ti.

Y es que, luego de leer Testo Yonqui de Beatriz Preciado, S.L.U. ESPASA LIBROS, 2008, uno no puede sino sentirse como una abuela arrodillada rezando el rosario en la catedral. Ave María Purísima, este libro es una bomba en los cimientos de la cultura, es un hachazo en la cabeza ─diría Kafka─, una fisura en el hielo que de un momento a otro abrirá una grieta enorme en tu cabeza y que se tragará todos tus pensamientos como una deslumbrante vagina intelectual. Durante no sé cuántos días, Beatriz Preciado y su Testo Yonqui fueron casi mi único tema de conversación. Quizás exagero, pero este libro, y en general el pensamiento de Beatriz Preciado, tienen esa seductora cualidad de colonizar tu comprensión del mundo de una forma casi absoluta, de abrir una perspectiva insospechada sobre el caos contemporáneo. Una prosa precisa y contundente va tejiendo una red de datos y conceptos que te atrapa y te anula de esa forma en la que te anulan los buenos escritores, o, para decirlo en sus términos, de esa forma en la que te follan los buenos escritores.

Testo Yonqui es muchísimas cosas, pero sobre todo es, según sus propias palabras, un “ensayo corporal”. Y aquí la palabra ensayo tiene al menos dos sentidos: es un ensayo en el sentido de género literario, y es un ensayo en el sentido de experimento. Testo Yonqui es un diario que registra las modificaciones corporales y emocionales de la autora mientras se suministra dosis de testosterona en gel, es un diario donde narra su vida sexual y política y, al mismo tiempo, es una deslumbrante reflexión sobre los mecanismos de gestión y dominación somato-política que intervienen en la construcción del cuerpo y la sexualidad.

Siguiendo a Foucault y a Judith Buttler, Beatriz considera que el sexo del cuerpo, la común partición entre hombre y mujer, entre femenino y masculino, entre homosexual y heterosexual no son más que ficciones construidas por discursos científicos que responden a cierto modelo político heterosexual y blanco de normalización y control. La división hombre / mujer no es más que una construcción política y cultural que se presenta a sí misma como natural, es una ficción que no se reconoce como tal. De esa negación, brota precisamente su dominio: científicamente comprobado = verdadero. Toda verdad está sometida al discurso y al método científico y, como ya sabemos, toda investigación científica está sometida y financiada por el poder económico y político, por las grandes trasnacionales y los fondos estatales. La ciencia es, en ese sentido, el criterio de veracidad por excelencia, es el laboratorio donde se fabrica lo que comúnmente entendemos por realidad y, sobre todo, lo que creemos que es nuestro cuerpo:

“Durante el siglo XX, periodo en el que se lleva a cabo la materialización farmacopornográfica, la psicología, la sexología, la endocrinología han establecido su autoridad material transformando los conceptos de psiquismo, de libido, de conciencia, de feminidad y masculinidad, de heterosexualidad y homosexualidad en realidades tangibles, en sustancias químicas, en moléculas comercializables, en cuerpos, en biotipos humanos, en bienes de intercambio gestionables por las multinacionales farmacéuticas. Si la ciencia ha alcanzado el lugar hegemónico que ocupa como discurso y como práctica en nuestra cultura, es precisamente gracias a lo que Ian Hacking, Steve Woolgar y Bruno Latour llaman su "autoridad material", es decir, su capacidad para inventar y producir artefactos vivos. Por eso la ciencia es la nueva religión de la modernidad. Porque tiene la capacidad de crear, y no simplemente de describir, la realidad".

La tesis central del libro es que a partir de los años cincuenta hubo una serie de eventos que modificaron radicalmente los mecanismos de gestión del cuerpo que ya había señalado Foucault. Beatriz desplaza la atención que el francés había dado a las prisiones, las escuelas, las clínicas, los cuarteles y demás instituciones ortopédico-disciplinarias para centrarse en lo que ella considera los dos pilares sobre los que se asienta el control contemporáneo del cuerpo: la industria farmacéutica y la industria de la pornografía. El Régimen Farmacopornográfico (así lo llama) es un concepto paralelo a lo que Foucault llama Régimen Disciplinario, y se diferencia de este por la forma en la que opera. Según Beatriz, no se trata ya del viejo modelo “panóptico” de control arquitectónico que determina los cuerpos desde fuera (como la jaula determina a la rata, como la ciudad al ciudadano), sino de un nuevo modelo de control sintético que trabaja, casi invisible, desde el interior del cuerpo mismo, a un nivel molecular, modificando directamente la composición química del individuo.

El paradigma de esta nueva forma de gestión farmacológica del cuerpo acaecida luego de la Segunda Guerra Mundial es ni más ni menos que la píldora anticonceptiva: el panóptico hecho pastilla, listo para ingerir. De hecho, Beatriz afirma que el desarrollo de hormonas sintéticas durante los años inmediatamente posteriores a la guerra puso en crisis el modelo político según el cual el sexo es comprendido únicamente en términos reproductivos. El sexo, entonces, es deslindado de su implicación reproductiva y ello permite que la biomujer se deshaga del rol exclusivo de maternidad doméstica al que fue reducida para tomar luego los espacios públicos a los que nunca tuvo acceso pleno. Pero esto es solo una parte de la historia, la parte que el primer feminismo literalmente se tragó sin meditar y la razón por la cual Beatriz se pregunta por qué la ciencia desarrolló dispositivos anticonceptivos del tipo hormonal como la píldora solo para las biomujeres y no se preocupó en hacerlo para los biohombres. Y su respuesta es contundente: la píldora, con su combinación de estrógenos y progesterona, no es solo un dispositivo anticonceptivo, es, sobre todo, un dispositivo de fabricación de la feminidad misma. En este sentido, Beatriz explica que la píldora contemporánea trabaja según una doble operación que primero corta la menstruación y luego la restituye sintéticamente. La razón de ello radica en que la primera píldora desarrollada cortaba la menstruación durante un largo período de tiempo, lo cual fue considerado como algo “antinatural”, de manera que las sucesivas investigaciones y experimentos se avocaron a la tarea de producir una píldora que tuviera el mismo efecto anticonceptivo sin perder en ello la “feminidad natural” del ciclo menstrual. De modo que tu ciclo hormonal, ese que te hipersensibiliza, es una réplica químicamente inducida, es el producto de una transnacional farmacéutica, es el resultado de una compleja red de fuerzas económicas y políticas que fabrican esa parte de lo que crees es tu feminidad. Todo lo cual lleva a la inquietante conclusión de que esa “verdad biológica” femenina (y, por tanto, también masculina) no necesariamente es una circunstancia natural, no necesariamente es una realidad dada e inmutable, sino que, por el contrario, puede ser, y de hecho es, modificable, más aún: es manipulable. Ya no hay una naturaleza pura, quizás nunca la hubo, somos un injerto de piel y silicona, una aleación de lo orgánico y lo inorgánico. No estamos lejos del cyborg.

Ahora bien, al deslindarse sexo y reproducción, aparece en escena, casi al mismo tiempo, ese otro imperio del placer que es la pornografía. En un extremo está la química y en el otro, el porno; en el medio, nuestros cuerpos. Para Beatriz, la pornografía viene a ser el lado oscuro de la industria del entretenimiento (así como el narcotráfico es el de la industria farmacéutica), el lugar a donde normalmente no llega el brazo diurno de la ley, el lado oscuro del que nadie habla, ni siquiera los filósofos. En la pornografía, dice, se encuentra la clave para comprender el modelo de rentabilidad y eficacia al que toda industria neoliberal aspira. Es el paradigma de negocio posindustrial, puesto que logra producir en el cuerpo el circuito excitación-frustración-excitación necesario para mantener los niveles de consumo. La imagen pornográfica es, además (y esto no deja de ser desconcertante), el dispositivo más eficaz para transformar la representación en materia, el software en hardware, el lenguaje en cuerpo, ¿cómo es posible que un código binario de ceros y unos produzca erecciones y humedades?

En todo caso, uno de los rasgos que comparte la pornografía con algunas drogas es la capacidad de producir lo que Beatriz llama “satisfacción frustrante”. Tal efecto es producido por una suerte de doble moral o doble movimiento que implícitamente opera de la industria bien iluminada del entretenimiento a los oscuros portales pornográficos. Tal movimiento doble consiste en que, por una parte, la industria diurna del entretenimiento te excita, te pone la verga dura o la concha húmeda, te muestra el juego previo y la seducción, para luego, por otra parte, sustraerte el clímax, escamotearte la verdadera acción, lo que, creemos, habría de real en la representación cinematográfica. Esa ausencia, ese clímax escamoteado, eso que intuimos real tras las luces y las cámaras creemos verlo escapar hacia la oscuridad del porno y hasta allá nos dirigimos. En ese sentido, Beatriz dice que la industria del entretenimiento es envidia del porno: es lo que ella no puede ser a luz del día, lo que no puede ser en la categoría “para todo público, en el horario familiar. Pero la oscuridad del porno tampoco es lo que quiere ser: el porno quiere ser bien iluminado, aspira a la aprobación del “todo público”, pretende el horario familiar; en el porno solo encontramos otra representación, pura performance, pura pirueta virtuosa, puro escándalo fingido, una operación casi mecánica que revela nuevamente otro algo que se escapa, otra ausencia. Te corres, sí, pero, una vez más, hay algo real que se escapa de la representación pornográfica y entonces te ves forzado a reiniciar el circuito excitación-frustración-excitación.

¿Qué es eso que se escapa? ¿Qué es eso real que se busca en toda representación? ¿Qué es esa ausencia que intuimos real en la pornografía o en la comedia romántica? Esas no son preguntas que le interesan a Beatriz Preciado. Y quizás eso sea lo más aterrador. Porque en esa ficción que también es Testo Yonqui, en esa hipótesis del mundo solo hay cuerpos y fuerzas políticas, solo hay drogas y hormonas, solo hay dildos de plástico y prótesis mamarias, pastillas anticonceptivas y anuncios publicitarios, redes sociales y trasnacionales farmacéuticas, revistas Playboy y cristal de meta, chulos y putas. Solo hay, en definitiva, dominio y sumisión.

Fuente: http://andendigital.com.ar/mundo/politica/841-aquileszambrano80

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Crónicas de supermercado

Carola Chávez

RNV Esa mañana todo parecía estar en calma. Desde que piden cédula laminada para comprar productos básicos las largas colas de bachaqueros se han reducido a su mínima expresión: cuatro mujeres que, cada día, manguarean vigilantes frente al supermercado, esperando pescar algún producto revendible que todavía no hayan comprado.

Al pasar, las escuché quejándose del aumento salarial anunciado por el Presidente Maduro, “con lo caro que está todo, esa vaina no alcanza para nada” -decían las muy chacumbeles que sumaban entre todas varios frascos de mayonesa que revenderían a diez veces su valor.

Una vez adentro me fui, como siempre, a la nevera de quesos y charcutería. Allí unas señoras miraban con recelo unas bandejas de queso amarillo. Las tomaban, les daban vueltas, leían las letricas pequeñas ajustando sus anteojos para que no se les escapara la trampa. Ese queso era sospechoso de costar la mitad de lo que cuestan sus pares; algo malo tenía que tener. ¡Ajá, es queso uruguayo! -Graznó triunfante una de las señoras. “Lo sabía, -continuó- si este queso es uruguayo, seguro que es de los que trae el gobierno, como son amigos, y es tan malo que ni en Mercal se lo comen y ahora lo meten aquí para que no digamos que hay desabastecimiento. ¡Que se lo coma Maduro!”

Baratísimo y buenísimo el queso uruguayo que rellena los panes de mi desayuno.

Más adelante, en el pasillo de las galletas, tres señoras treintonas resolvían un dilema oscuro como las galletas Oreo. Resulta que había dos tipos de Oreo esa mañana: unas Oreo nacionales y otras importadas de Miami. Galletas idénticas en empaque, color, textura de cartón piedra con relleno de manteca hidrogenada y azúcar, solo dos cosas las diferenciaban: las letras en inglés en el empaque mayamero y el precio. Mientras las Oreo criollas costaban 80 bolívares, las gringas costaban Bs. 2.900; sí, yo también creí haber leído mal pero no, ese era el precio.

Turulata, busqué el precio de esas galletas en mi teléfono inteligentísimo. Descubrí, que en cualquier mercado mayamero, esas Oreo cuestan $2,98, es decir que el precio de esas galletas de pacotilla había sido calculado sobre un dólar a mil bolos y aquellas mujeres, tan viajadas, en lugar de poner el grito en el cielo, estaban tratando, en todo caso, de convencerse de que valía la pena llevarse las galletas gringas porque “hay gusticos que uno no se puede negar” -Y yo pensaba en el recalcitrante friso de manteca vegetal que dejan esas galletas pegado al paladar… “Marika, pero es que darle un mordisquito a una de esas Oreo es como estar un ratico en Miami” -Se los juro por mi mamá que eso oí.- La tercera mujer quería ser un poco más sensata y le advirtió a sus amigas que las Oreo engordan. La callaron con un lapidario, “engordarás tú, porque nosotras, con una hora de pilates matamos esas calorías”.

En fin, que ganó la sensatez y compraron solo dos paquetes, seis mil bolos en galletas de utilería gringa para repartir entre las tres y yo seguí recorriendo pasillos convencida de que nada de lo que pasara en adelante podría superar lo que acababa de presenciar.

Terminé de comprar mis cosas y ya en la caja, me tocó compartir espera con una de esas mujeres se maquillan para ir al mercado como si fueran para una boda. Batiendo el pelo y despejando la pollina de la frente con enormes y barrocas unas postizas, buscaba atención con desespero: “en este país ya no se puede vivir y ¡peor! ya ni siquiera se puede uno quejar porque si lo haces, vienen y te caen a golpes”. Dijo sin que nadie la golpeara.

Como no le devolví una sonrisa y una queja para empatar con la suya, la señora decidió “bypasearme” y montó su quejaduría junto a un señor que yo tenía al otro lado. Estaba rodeada y la cajera era novata y lenta. Se quejaron de que no se podía ni quejar mientras la señora sacaba los productos de su carrito con cuidado de no quebrar sus uñas. “Horrible, imposible, cayéndose a pedazos… culpemaduro, of course”.

¡Cómo sufría!, menos mal que, entre el perolero que llevaba, vi que había un paquetico de Oreos made in Miami, de esas que por breve mordisco, le darán a esa pobre mujer un aire de país.

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Las empleadas domésticas en Líbano se rebelan contra los abusos laborales y piden sindicarse

Oriol Andrés Gallart / Nicolás Lupo

eldiario.es Alrededor de un centenar de mujeres abarrotan la pequeña sala. La mayoría sentadas, algunas de pie. Pese a estar en Líbano, las autóctonas son minoría. Sri Lanka, Bangladesh, Nepal, Filipinas, Madagascar, Camerún, Islas Mauricio. Los orígenes son diversos pero todas comparten algo en común: son trabajadoras domésticas y luchan por mejorar sus condiciones laborales en un país donde sus empleadores se convierten en "responsables legales" de las migrantes que contratan.

Es domingo por la mañana y, pese a ser su único día libre, han decidido dedicarlo a organizarse por sus derechos, como han hecho a lo largo del último año, en el que han pedido al Gobierno la creación de un sindicato.

En Líbano, un país de cuatro millones y medio de habitantes, se calcula que el número de trabajadoras domésticas extranjeras es de 250.000. En su mayoría provienen del sudeste asiático y de África. En el conjunto del mundo árabe, se estima que el número asciende a 2,4 millones, todas ellas bajo el yugo del sistema legal de esponsorización que rige la contratación, conocido como kafala. La principal reivindicación de las trabajadoras domésticas es la supresión de este sistema muy extendido en los países de Oriente Próximo porque, aseguran, da a los empleadores un poder casi total sobre sus trabajadores y favorece abusos y maltratos.

Los más denunciados son los trabajos forzados, el impago o el retraso en el pago del salario, el encierro forzado en el lugar de trabajo, la negación de tiempo libre y la confiscación del pasaporte, según los testimonios de las empleadas domésticas contactadas por eldiario.es. Abusos verbales, físicos y sexuales también son frecuentes.

"Depende de nosotras, de las trabajadoras domésticas, plantarnos y decir este es nuestro derecho". Gemma Justo es filipina, tiene 48 años y desde hace 21 vive en Líbano. Vino al pequeño país mediterráneo para trabajar como empleada doméstica y así pagar la educación de sus tres hijos, ahora licenciados universitarios. En este tiempo también se ha convertido en una de las activistas más comprometidas del país en pro de los derechos de las empleadas domésticas extranjeras ante la explotación que sufren en este sector.

Sin embargo, como ella misma reconoce, no es fácil reclamar los propios derechos cuando se está sometida a unas condiciones deplorables: cuando una queja puede conllevar la deportación; cuando uno trabaja 17 ó 18 horas al día sin ninguna jornada de descanso; o cuando no puede relacionarse con personas ajenas a la familia que le paga el salario porque vive en la misma casa. Cuando por regla el Estado no se inmiscuye en lo que sucede dentro del espacio privado del hogar.

La mayoría de trabajadoras domésticas extranjeras nunca se planta ante abusos laborales o incluso maltratos. Y por eso, saltar por el balcón, como hizo la etíope Birkutan Dubri el pasado 10 de noviembre, puede parecer una opción más factible que dar un paso al frente. Su intento de suicidio fue grabado por un videoaficionado y se suma a otras tantas decenas que ocurren cada año.

Es significativo que en Líbano una trabajadora doméstica raramente "deja" su trabajo sino que, según la terminología local, "escapa". Cuando una trabajadora migrante abandona la casa sin el consentimiento del empleador, pasa a ser ilegal en el país, con el riesgo de ser encarcelada o deportada. "El sistema actual estrangula a la trabajadora", enfatiza Gemma.

"Creo que los abusos son habituales porque los empleadores saben que se lo pueden permitir", asegura Yara Chehayed, de la organización local Movimiento Anti-Racista, en relación a la impunidad de qué gozan los empleadores.
Por primera vez, su objetivo se aleja de la utopía

La perseverante lucha de Gemma y sus compañeras ha perseguido siempre el objetivo de crear una organización para "defender los derechos de manera colectiva y darnos apoyo las unas a las otras". Por primera vez, su objetivo ya no parece una quimera.

El pasado 29 de diciembre, las trabajadoras domésticas en Líbano, a través de la Federación Libanesa de Sindicatos de Trabajadores y Empleados (FENASOL), enviaron una petición al Ministro de Trabajo libanés para crear un organización sindical.

De prosperar la propuesta, Líbano se convertiría en el primer país árabe con un sindicato que incluye a las trabajadoras domésticas extranjeras.

Lucha contra el aislamiento y el miedo

El objetivo del sindicato es, además de regularizar las condiciones de trabajo y vida de las empleadas inmigradas, darles voz para que defiendan sus derechos y crear un espacio para construir una red de solidaridad y apoyo mutuo. Una labor que se lleva tiempo haciendo de manera informal. "Recibo llamadas todo el tiempo, incluso de madrugada, porque las chicas tienen que esconderse para poder comunicarse", explica Aimée Razanajay, otra veterana activista, en este caso de Madagascar.

"Muchas de las trabajadoras viven aisladas, sin casi red social, están muy perdidas. Les aconsejamos, les enseñamos a tratar con los empleadores –muchas veces hay problemas de comunicación–, y les explicamos los recursos de los que disponen a través de las ONG".

La propuesta enviada al gobierno es el fruto de tres años de trabajo en el marco de un proyecto piloto impulsado por la Organización Internacional del trabajo (OIT) bajo el paraguas de FENASOL. "Más que ir a través de expertos, quisimos hacerlo a través de las líderes comunitarias", explica Zeina Mezher, coordinadora para la OIT del proyecto, "han sido ellas las que han guiado la investigación, han organizado los grupos de trabajo y han convencido a las trabajadoras domésticas".

A inicios de 2014, y como consecuencia de este proyecto piloto, se formó el Comité de Trabajadoras Domésticas, un embrión de lo que debería ser el sindicato. Alrededor de 150 mujeres de unas diez nacionalidades se han ido sumando a él, reunión tras reunión, los domingos en la sede de FENASOL. El proceso no ha sido fácil debido al aislamiento de las trabajadoras y a "la cultura del miedo a qué están sometidas", asegura Aimée. Todavía hay desconfianza entre muchas trabajadoras sobre los beneficios de organizarse y temor por las represalias de los empleadores si descubren su implicación en el proyecto.

Los trabajadores extranjeros no pueden sindicarse

A ello se suman las dificultades legales. El código laboral de Líbano impide a los trabajadores extranjeros formar parte de sindicatos y no reconoce el trabajo doméstico como tal. Castro Abdullah, presidente de FENASOL no tiene reparos en admitir que ello supone un desafío al Estado. "La ley no está escrita sobre piedra. La legitimidad es de las trabajadoras. Exigimos que el gobierno libanés ratifique el Convenio 189 de la ILO", un documento que recoge la necesidad de condiciones decentes para las trabajadoras domésticas. Igualmente, para intentar superar el escollo legal, la nueva organización sindical se enmarcará dentro de un sindicato general de trabajadoras de la limpieza y cuidados domésticos e incluirá libanesas, explica Abdullah.

El gobierno está estudiando la propuesta, según aseguró la responsable de la división de trabajadores extranjeros del Ministerio de Trabajo, Marlene Atallah. Sin embargo, no parece que ello sea una prioridad en un país sumido en una frágil inestabilidad tanto por divisiones internas como a consecuencia del conflicto en Siria.

Sin esperar la aprobación gubernamental, FENASOL está trabajando para organizar próximamente el congreso fundacional del sindicato. Rose, camerunesa de 45 años, 17 de ellos en Líbano, lo tiene claro: "Desde que empezamos a organizarnos muchas cosas han cambiado a mejor, somos más conscientes de nuestros derechos. Ahora ya no hay marcha atrás".

Fuente original: http://www.eldiario.es/desalambre/trabajadoras-domesticas-desafian-libanesa-derechos_0_347515968.html

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Entrevista a Chantal Mouffe: De antagonismos, arte y feminismo

miércoles, enero 28, 2015

Alejandra Castillo

El Desconcierto La destacada filósofa chilena conversa con la politóloga belga, quien estuvo recientemente en Chile.

-Has señalado en “Por una política de la identidad democrática” que es posible reformular y radicalizar el proyecto de la ilustración abandonando el marco racionalista y universalista de dicho proyecto. En relación a ello, ¿cuál es tu perspectiva en relación a los enfoques decoloniales latinoamericanos que no sólo cuestionan el marco racionalista y universalista sino que al propio proyecto ilustrado?

-Debo decir que soy muy crítica del decolonialismo de Walter Mignolo o de Enrique Dussel porque, generalmente, defienden una posición que yo llamaría esencialista. Estoy de acuerdo con ellos en que históricamente hubo una articulación entre la modernidad y la colonialidad, lo que llamamos el paradigma decolonial. Pero mi diferencia es que uno puede pensar algunos elementos de la modernidad, independientemente,del paradigma colonial, y por lo tanto no hay que rechazar todo lo que está en ese proyecto. Me parece que, de alguna manera, la tarea es desarticular esas dos cosas y pensar entonces una modernidad que no esté ligada a ese paradigma colonial, mientras que ellos dicen que no, que la modernidad es necesariamente y fundamentalmente sexista y racista. Me parece que eso teóricamente no se sostiene.

-Insistiendo desde ese vector decolonial latinoamericano podríamos pensar en el texto “La hybris del punto cero” de Santiago Castro-Gómez donde se señala que lo que la modernidad colonial establece es un modo de entender la producción del conocimiento vinculada al universalismo y al racionalismo que tú señalas como elementos que podrían ser obstaculizadores para pensar lo político hoy. Castro-Gómez y otros pensadores latinoamericanos señalan que precisamente es la producción de conocimiento la que re-produce el orden moderno colonial en la medida que re-produce una descripción de la ilustración vinculada al universalismo y al racionalismo.

-Tengo muchos puntos de acuerdo en cuanto a la crítica. Pero yo creo, contrariamente a ellos, que es posible repensar y reformular el proyecto moderno, independientemente no solo del aspecto colonial sino también del racionalismo y del universalismo, mientras que ellos quieren rechazarlo completamente y consideran que toda critica que no rechace la modernidad “es una crítica egocéntrica del egocentrismo”. No sé si es Mignolo o Dussel quien dice eso, pero es una posición de que ellos son los únicos realmente radicales. Eso no me gusta, porque hay que aprender mucho del pensamiento postcolonial para poder hacer críticas, no hay que tratar de decir “tienes que abandonarlo”. Eso también está ligado a mi perspectiva general que trata de desarticular y re-articular elementos. Por ejemplo, el liberalismo y la democracia son cosas que han sido articuladas históricamente en algunos contextos, pero no hay una relación absolutamente necesaria entre ellas. Hay unas articulaciones hegemónicas contingentes que uno siempre puede intervenir para tratar de reorganizarlas.

-Me gustaría preguntarte por esto que se ha llamado giro hacia los derechos, según lo cual la democracia se describe en el espacio de los derechos humanos, especialmente, desplazando los ejes que articulan la democracia con la igualdad y la libertad. ¿Qué problema adviertes para la descripción post-marxista de lo político en el giro contemporáneo hacia los derechos que describirán a las democracias en tanto democracias de los derechos humanos?

-La democracia moderna es el modelo occidental y, en ese sentido, estoy de acuerdo con lo que dice un teórico postcolonial Dipesh Chakrabarty: que la apropiación del término “moderno”, como lo define Dussel, es propio del imperialismo europeo, porque al definir su forma de democracia como “moderna” se da un privilegio respecto a todas las otras, que aparecen como inferiores. En mis trabajos previos he hablado mucho de “democracia moderna” pero ahora me he dado cuenta de la fuerza retórica de decir “moderno” y ahora trato de no utilizarlo y hablar más bien de “modelo occidental”. Ese modelo occidental es una articulación entre dos tradiciones muy distintas, la tradición liberal de los derechos de la mujer y del estado de derecho y la tradición democrática, que es la tradición de igualdad, soberanía del pueblo, como lo mostraba muy bien un teórico y filósofo canadiense MacPherson. Esas dos tradiciones son muy distintas, entonces han sido históricamente articuladas en el siglo XIX cuando hubo una alianza política entre los liberales y los demócratas en contra del absolutismo. Entonces Macpherson, en un libro muy pequeñito pero muy lindo, The life and times of liberal democracy, muestra cómo se estableció esa articulación y plantea que el liberalismo se ha democratizado y la democracia se ha liberalizado. El modelo occidental es la articulación de esas dos tradiciones, pero me parece importante reconocer que no pueden ser conciliadas completamente. Algunos autores dicen que hay una contradicción, otros dicen que no, que van necesariamente juntas. Yo no creo en ninguna de esas dos posiciones, preferiría hablar de una tensión. El problema es que hay dos principios, por una parte la libertad y por otra la igualdad, que se pueden reconciliar pero habrá siempre un valor que será principal y el otro subordinado.

Hoy, con la hegemonía no desafiada del neoliberalismo, es claramente la vertiente liberal la que ha tomado la delantera. Por eso es que cuando uno habla de democracia se refiere a los derechos del hombre y a la soberanía popular, pero en estos momentos se oye muy frecuentemente decir que son ideas obsoletas. Que los discursos de los partidos llamados ahora de centro izquierda no hablan más de igualdad, sino de equidad o, peor todavía, del gran valor que es ahora la libertad de escoger. La soberanía popular ha sido eliminada, entonces quedan solamente los derechos liberales del hombre que define la democracia y yo pienso que eso es muy peligroso.

Por eso estamos viviendo en sociedades que algunos llaman postdemocráticas, que todavía pretenden ser democráticas, pero es una ilusión porque hoy no hay posibilidad para los ciudadanos de tomar decisiones. Está muy claro, y hablo de los países europeos evidentemente, que no hay gran diferencia entre lo que propone la centroderecha y la centroizquierda. Ellos coinciden en que debido a la globalización no hay posibilidad de poner en cuestión el modelo neoliberal, que es un destino que tenemos que aceptar y que cuando viene un partido de centroizquierda al poder no puede desafiar ese modelo: lo único que pueden hacer es administrarlo de una manera más humana.

-Hablabas recién de Macpherson quien sostiene que la democracia liberal se describiría desde la figura del individuo propietario, no sé cuál es tu perspectiva ahí, ¿habría que cuestionar o no esa categoría de individuo?

-Esas estructuras producen un cierto tipo de sujetos. El individuo liberal no es una cosa que existe así no más, está creado por una cierta hegemonía, producto de ciertos tipos de institución. Entonces si uno va a tratar de desafiar el modelo neoliberal o tratar de hacer lo que yo llamaría una perspectiva contra-hegemónica también hay que desafiar al individuo liberal tal como está concebido. Estos dos lados, el institucional y el de las formas de subjetividad, van juntos y se crean juntos.

-Esta discusión de la democracia global, que algunos llaman cosmopolita, se puede abordar desde la perspectiva de los feminismos que también son universalistas. Conceptos como los derechos humanos de las mujeres o los programas de desarrollo humano de las mujeres parecen volver al síntoma de la organización democrática global ¿Cuál es tu perspectiva frente a esos feminismos?

-Yo soy muy crítica de la perspectiva cosmopolita que pretende que hay un modelo de democracia, que evidentemente es el occidental y que, según se piensa, es el más racional y más avanzado, en consecuencia todos los países del mundo tienen que llegar a ser como ellos. Hay que reconocer que una gran parte de la gente que defiende eso no es de derecha, no, son bienintencionados progresistas, pero no se dan cuenta de que al pensar eso apoyan la hegemonía occidental. Yo lo reformulo al decir que hay muchas maneras de escribir el objetivo democrático en distintas tradiciones, lo cual vale para América Latina. El ideal del autogobierno de la soberanía popular puede inscribirse en distintos contextos históricos y tradiciones, claro que ahí viene el problema sobre qué pasa con las tradiciones en las cuales las mujeres no son reconocidas de la misma manera como el Islam. Respecto de eso yo cambié de posición, a partir de una feminista que ha pasado un año en el centro donde yo trabajo y con la que he tenido muchas discusiones. Ella es una mujer absolutamente feminista y absolutamente musulmana practicante, se viste toda de blanco y me ha hecho entender que lo importante para ellas, feministas en Egipto, no es imponer el modelo europeo sino que luchar al interior de la problemática islámica. Ella insiste en que no hay nada intrínsecamente sexista en el islam, más bien, hay prácticas que llevan a la subordinación de las mujeres pero que tienen que ver con los países donde se ha desarrollado. No vienen de la doctrina misma, sino de ciertas contingencias históricas y entonces ella, en tanto feminista, dice “yo no quiero rechazar el Islam, sino hacer una lucha hegemónica dentro de la cultura islámica para que la gente llegue a entender y a crear nuevas formas de subjetividad que permitan realmente imaginar una igualdad”. Además ella dice que no es algo utópico, que allá hay muchas formas de feminismo islámico, entonces, cuando uno abandona la idea de que hay una sola manera de ser demócrata o una sola manera de ser feminista, entonces comprendes que la lucha política siempre tiene que partir de un contexto determinado, de una tradición, y que no puede ser nunca la implementación de principios abstractos. No veo por qué el feminismo tenga que ser tal como ha sido definido en los espacios franceses o americanos. Eso ha sido un gran error de las feministas que, cuando llegan a otros países, dicen “¡Ah no! Ustedes como feministas tienen que hacer eso”. Acá en América latina también hay que pensar en una forma específica, que no sea necesariamente tan distinta, pero nunca se debe apostar por la aplicación de un modelo importado, eso es fundamental políticamente.

-En el espacio de las transformaciones políticas, en relación al feminismo en América Latina, llama la atención que una de las formas de cuestionar el espacio político tiene que ver con una corpo-política, una corporalidad puesta en escena desde la performance. ¿Cómo la performance se podría articular a esa forma de entender lo político en tanto antagonismo y hegemonía?

-Creo que a esto no se le puede dar una respuesta general. Eso va a depender mucho del país, la cultura, los contextos. Por eso si uno va a hablar de cómo imaginar una contra-hegemonía en primer lugar hay que entender bien cómo funciona la hegemonía en ese caso particular. Por ejemplo, es evidente que la hegemonía neoliberal opera en Chile de una forma distinta que como funciona en Argentina. Una vez que tú lo entiendes se puede ver una performance para esa situación concreta.

-Se podría describir una especie de característica de esta performance feminista o de las prácticas de la disidencia sexual que no buscan ser hegemónicas, que no buscan establecerse como estrategias políticas para generar un orden de la articulación. En ese sentido lo que buscan es ser más bien un vector político interruptivo y no imaginar un espacio de lo “en común”, es decir, se establecen en el cuestionamiento del espacio de la política que ficciona ese “en común”. En ese sentido te preguntaba cómo se entiende una democracia agonística con este tipo de prácticas que son políticas y que buscan cuestionar el orden hegemónico dominante, pero sin establecerse como una práctica hegemónica, puesto que lo que también cuestionan es el orden de la utopía o la promesa contenida en el espacio de lo político.

-En la lucha hegemónica hay dos lados, el lado de desarticulación y el lado de rearticulación, entonces ese aspecto al cual tú haces referencia yo diría que es el aspecto de desarticulación, o de ruptura. Es un elemento importante, claro, pero no quiere decir que sea suficiente, es un momento de la lucha, pero no se puede uno limitar a eso, después hay que saber combinar y establecer una sinergia con otras formas que van a aparecer. Por eso es que siempre cuando hablo de las prácticas artísticas insisto mucho en que hay que tener una visión muy pluralista, estoy muy en desacuerdo con las perspectivas que dicen que por ejemplo para hacer realmente político hay que hacer eso, o eso otro. Creo que hay múltiples formas de participar en una lucha contra-hegemónica y que todas son importantes, luego uno tiene que ver cuáles son las que convienen mejor en un contexto determinado, y cuáles son pertinentes a tu personalidad y tus capacidades. Estoy muy en contra de la idea de verdad en la política, y además para que un movimiento sea realmente eficaz tiene que multiplicar sus formas. Para dar un ejemplo, todas las prácticas del activismo artístico son prácticas artísticas pero son fundamentalmente activistas. Hay gente que cree que esa es la manera de hacerlo y que las prácticas artísticas más tradicionales son para la burguesía. Yo no pienso eso, es importante actuar en la multiplicidad, mientras en más lugares se actúe se va a tener más efectos, por eso me niego a dar una sola indicación: mientras “más” mejor será la lucha contra-hegemónica y mejores sus resultados.

-Todavía vinculada en el espacio del arte y del feminismo, durante el siglo XX en América Latina las prácticas feministas se vinculan a una perspectiva liberal, principalmente de inclusión a través de un discurso contradictorio: por un lado, la conservación de cierta identidad familiar y, por otro, la descripción de las mujeres en el espacio público como portadoras de derechos. Para comienzos del siglo XXI, sin embargo, se utilizan otras formas para entender el feminismo como esa relación con las performances y las prácticas artísticas, y una que es especialmente paradójica en el mismo sentido que señalaba recién que no busca establecer un orden en-común, son estas prácticas feministas post-pornográficas ¿Cuál es tu relación frente a un feminismo que se describe desde el espacio de la post pornografía?

-Tengo que decirte que soy completamente ignorante. Es la primera vez que escucho hablar de post-pornografía. Si eventualmente lo que significa eso es la recuperación de las prácticas pornografías de una manera feminista, porque yo la palabra nunca la encontré, hay bastantes prácticas de porno hecho por las mujeres ¿a qué te refieres con postpornografía?

-Es una práctica feminista que se describe desde la corporalidad, no solo desde el discurso de los derechos o de la inclusión. En ese sentido no busca ser un discurso de la inclusión, y por otro lado asume ese orden de dominio.

-¿Pero cuál es el objetivo, qué es lo que ellos piensan que pueden lograr a través de eso? Eso es lo que me interesa saber ¿es una deconstrucción?

-Primero buscan explicitar el discurso de dominio que describe a las mujeres en el espacio público en tanto un cuerpo sexuado y, por otro lado, asumir otras estrategias no solo descritas desde un feminismo de mujeres, en ese sentido, el concepto feminismo se va a volver un concepto múltiple donde hay distintas prácticas que no necesariamente se describen como una política de las mujeres.

-A primera vista, la condición es que no se plantee como la cosa máxima. Son formas de experimentación que pueden ser interesantes, pero respecto a lo que decías al principio debo reconocer que no conozco bien la evolución del feminismo latinoamericano, por ejemplo, lo que tú dices que fue durante toda una época muy de derechos.

-O sea, su eficiencia estaba en la política de los derechos.

-Depende cómo se sitúan, pero por ejemplo, a nivel de las prácticas artísticas, en el caso europeo éstas nunca se han planteado en términos de esa cosa de derechos, sino en la puesta en cuestión de esa idea de un feminismo esencialista. Pero no era un discurso liberal, todas las artistas a las cuales recuerdo se plantean así: mostrar y ser claro en el carácter discursivo de la feminidad. En ese sentido, desde una perspectiva anti-esencialista han sido muy importantes. En América Latina ¿hay ejemplos de esas prácticas artísticas feministas de ese estilo liberal?

-Si entendemos las prácticas artísticas como la expresión de las prácticas de arte de las mujeres en el espacio público, sí. Habitualmente no cuestionan el significante mujer. Por ejemplo aquí en Chile este feminismo maternal, que ha sido hegemónico, y es muy eficiente en incorporar a las mujeres en el espacio público, pero sin embargo es un feminismo en tanto complementación de un orden dual masculino y femenino y este último significante es descrito como femenino materno. Cuando se empieza a cuestionar esa organización es en los años 80 o a comienzos de los 90, se comienza a fracturar el orden del feminismo entendido como de “mujeres” y, ahí, empiezan a aparecer otras categorías como un feminismo no esencialista que se va a describir en categorías que no son necesariamente traducibles al espacio de la política representacional. En ese sentido, se vinculan estas otras prácticas artísticas feministas que más bien se pueden describir como un lugar de cuestionamiento del significante mujer.

-¿Y lo que tú llamas post-pornográfico es parte de eso?

-Claro, en ese momento anti esencialista, pero sin asumir el lugar de la eficiencia de lo político, ni el espacio de lo común, o un lugar al cual se debiese llegar, sino que es un momento de la interrupción del orden de lo político, que podría ser descrito como “impolítico” como formas políticas que no se describen como una política en el orden de la representación.

-Si, bueno, tú misma dices que esas cosas no hay que pensarlas en función de lo político. Hablo en el sentido más general, me interesa mucho saber sobre eso porque soy realmente ignorante. Tú me podrías recomendar algo para leer, porque me interesaría. Yo soy muy crítica de esas formas de identificación, porque justamente la perspectiva que yo defiendo de la hegemónica es una perspectiva de desidentificación para la re-identificación. No creo que uno pueda hacer solo una política de desidentificación porque la política siempre tiene que ver con formas de identificación. Soy muy crítica de la política que va en ese sentido de alguna manera, de deserción, porque para mí ese tipo de política no es una política de tipo hegemónica, lo que defiendo es justamente un enfoque hegemónico y contra-hegemónico, pero entonces estos supuestos tienen puntos de partida muy distintos a lo que yo defiendo.

-La sospecha que recorre a este tipo de prácticas es que las políticas vinculadas a la identidad o al movimiento implicarían una política productivista en un sentido igual al orden productivista del capitalismo neoliberal, entonces, de alguna manera no solo buscan cuestionar el orden productivista del capitalismo sino que también son una sustracción a ese movimiento y, en ese sentido, estas políticas feministas artísticas lo que hacen es sustraerse no buscando generar un orden identitario, puesto que el establecimiento del orden de la identidad re-produciría ese momento productivista del capital.

-Sí, yo veo la critica pero también pienso que todas esas formas no son mas criticas del neo liberalismo, bueno, pueden ser recuperadas muy fácilmente por el neoliberalismo. Por ejemplo, en prácticas artísticas hay una parte que dice ser lo más transgresivo, lo más radical, y yo no pienso eso, porque en realidad el neoliberalismo busca la transgresión, la adora, entonces esas prácticas que parecen transgresivas no serán tan radicales que no puedan ser recuperadas. Al revés, son las que más fácil se recuperan y entonces ya no se puede hacer nada, así es que eso puede llevar fácilmente a la pasividad.

Fuente: http://eldesconcierto.cl/de-antagonismos-arte-y-feminismo-entrevista-chantal-mouffe/

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Masculinidades o cómo hacerse hombre en tiempos del feminismo

Victoria Viñals

Diario Universidad de Chile Los estudios sobre masculinidades comprenden una serie de procesos desarrollados en el mundo durante los últimos 30 años, que se proponen repensar la construcción de identidad y género de los hombres en medio de los cambios políticos y sociales impulsados por el feminismo.

¿Que define lo masculino? ¿Qué hace hombre a un hombre? ¿Qué desafíos tienen los varones en pleno auge del feminismo? Son algunas de las preguntas que se trataron de responder en el V Coloquio internacional de estudios sobre varones y masculinidades, titulado “Patriarcado en el siglo XXI: cambios y resistencias”.

El encuentro, realizado entre el 14 y el 16 de enero se llevó a cabo en la facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile. Con más de 200 ponencias e invitados internacionales, la instancia tuvo como objetivo principal problematizar la masculinidad y entender cómo opera el patriarcado en los hombres.

Klaudio Duarte, sociólogo, académico e investigador de la Universidad de Chile, señala que si bien los estudios de masculinidades llevan décadas desarrollándose, es en los últimos 30 años donde se ha vuelto más urgente develar la forma en que se produce la construcción de la identidad del sujeto masculino: “Los hombres aprendemos a ser hombres. No nacemos machistas, aprendernos a reproducir patriarcado a través del sexismo, la homofobia, el falocentrismo, la heteronormatividad. Lo importante es que esos aprendizajes se pueden desaprender, lo que implica necesariamente una lucha política”.

Masculinidad hegemónica

Cristian González Arriola, psicólogo e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, señala que desde una perspectiva de género es posible desnaturalizar la condición de subordinación de las mujeres y la condición misma de los hombres, es decir, “mediante lo que Judith Butler llama performatividad es que nosotros vamos innovando esta condición de género que pareciera ser dada pero que nosotros al momento de hacer fuera de la norma, me parece estamos resignificando y reinterpretando lo que implica ser hombre y ser mujer”.

González Arriola toma del filósofo francés Pierre Bourdieu el concepto de habitus, es decir, observa una relación entre las formas de actuar, pensar y sentir asociados a la posición social y cultural de los sujetos. Desde el punto de vista del género, el habitus estaría conformado por una masculinidad hegemónica fundada en el machismo y en la superioridad de un género por sobre el otro. “Se enseña a los hombres desde niños a no mostrar emociones o signos de debilidad: a ocultar todo lo que lo acerque a lo femenino. Los hombres tenemos que demostrar ser hombres de manera constante y periódica y la masculinidad existe en oposición a lo femenino y es por eso se construye en relación a nosotros, las parejas, los amigos, los colegas”, señaló.

Así, se comprende la masculinidad como un sentido de significados que van cambiando y reinterpretándose. “Seguir hablando de hombres agresores y mujeres víctimas supone un discurso cómodo y políticamente correcto”, declaró González Arriola y explicó que desde la perspectiva de algunos autores, la masculinidad, en tanto construcción cultural, estaría referida más a una posición de poder respecto de otros, que a una condición biológica. De esta forma, y en opinión a ciertos teóricos feministas, la masculinidad podría ser ejercida también por mujeres.

Oprimidos pero con privilegios

Los estudios sobre masculinidades han develado una serie de aspectos que se desconocían respecto a los procesos de construcción de la identidad masculina. En este sentido, la teoría de género ha sido un aporte fundamental para desmitificar el determinismo biológico que se creía, dominaba a los hombres.

Bajo este punto de vista, el patriarcado, entendido como un proceso histórico y contingente, victimiza tanto a hombres como a mujeres. La imposición social de tener que parecer machos, duros, competitivos, falogocentricos, constituyen una forma de sumisión sistemática.

Klaudio Duarte señala que si bien el patriarcado oprime a los hombres, éstos conservan intactos los privilegios que les otorga: “Ser los primeros en sentarnos a la mesa, comernos el plato de comida más grande, ser aquí mismo en la Universidad de Chile los que ganamos el mejor salario respecto a nuestras colegas, los que podemos ejercer violencia, piropear a las mujeres en la calle y tocarles el trasero en el metro sin que nadie diga nada, porque esa violencia está naturalizada”, señaló y agregó que no se trata de construir un discurso bajo la lógica del empate entre hombres y mujeres, porque “mientras los varones no soltemos esos privilegios, esa idea de que somos víctimas del patriarcado no va a poder ser asumida por nosotros”.

Devenir padre

Convertirse en padre representa un cambio fundamental en la vida de los hombres y tiene un amplio impacto en la construcción de sus subjetividades. David Amorín, psicólogo y académico de la Universidad de la República de Uruguay, señala que los hombres de mediana edad sienten que son mucho mejores padres que sus propios progenitores. Según el investigador, los padres actuales buscan mantener una comunicación saludable con la prole, apoyar y promocionar iniciativas de los hijos, estar más receptivos, disponibles y tener actitudes lúdicas y de diversión.

Por su parte, los resultados de la Encuesta Internacional de Masculinidades y Equidad de Género IMAGES Chile, realizada en 2011 confirmaron que vivimos en un ordenamiento de género con profundas desigualdades y con aún persiste la existencia de roles estereotipados y segregadores para hombres y mujeres.

La encuesta arrojó que mientras más de la mitad de los hombres reportaron jugar con sus hijas/os en casa, apenas un tercio cambia pañales, prepara alimentos, baña a sus hijas/os, y apoyar en tareas escolares. Mientras que un 63,7 por ciento de los hombres reportan que la mujer cuida diariamente (siempre o usualmente) a sus hijas o hijos, un 80 por ciento de las mujeres señala hacerlo.

En la investigación recogida en su libro Adultez y Masculinidad: la crisis después de los 40, David Amorín señala que “una de las modificaciones en la identidad de género masculina es la existencia de una mayor capacidad para desplegar sentimientos y actitudes afectivas para con los demás sin que esto, dentro de ciertos umbrales, amenace los estereotipos de virilidad exigidos al varón por mandatos culturales de larga data. Esta condición parece relacionarse directamente con la mejor capacidad hacia los hijos/as, en lo que hace a la comunicación, el apoyo y confianza, la receptividad y disposición”.

La esfera domestica como punto crítico en las masculinidades

Si bien se encuentra ampliamente aceptado que los hombres, durante las últimas décadas, han desarrollado un relevante proceso de integración a las actividades reconocidas patriarcalmente como femeninas, aún conservan intactos los privilegios que históricamente han ostentado.

En su investigación en curso titulada Relaciones de género y arreglos domésticos: la configuración de nuevas masculinidades, la doctora en filosofía y académica de la Universidad de Concepción, Lucía Saldaña, señala que existe un intento de complementariedad, marcada por acuerdos emergentes tendientes a la resolución democrática.

Esta complementariedad se da con la salvedad de que los varones tienen la potestad para decidir qué tipo de actividad realizarán, mientras que son las mujeres las que asumen las tareas domésticas más incómodas pero relevantes del hogar. “Aún no encontramos hombres que limpien baños”, señaló Saldaña.

Respecto a este tema, la encuesta IMAGES Chile de 2011arrojó que entre un 62,6 y un 73,7 por ciento de los varones dice que su pareja generalmente hace más o hace todas las tareas como preparar alimentos, lavar ropa, hacer aseo o limpiar el baño.

Patriarcado y Pluridominio

El patriarcado no opera solo. Se trata de un proceso que se constituye de manera conjunta y simultánea con otros dispositivos de dominio. Está siempre actualizándose en las nuevas coyunturas y produciendo nuevas formas de expresarse. Por eso resulta de suma relevancia para los hombres y las mujeres feministas poder identificar los nuevos modos en que el patriarcado se hace espacio en todo orden de cosas.

Bajo esta lógica, las conclusiones del V Coloquio Internacional de Estudios sobre Varones y Masculinidades señalan que el patriarcado se entronca con un sistema de dominio que tiene como base la economía capitalista, el racismo y el adultocentrismo.

Además, la construcción social del binarismo hombre/mujer daría lugar a una serie de preceptos represivos conocidos como heteronormatividad, es decir, un conjunto de normas sociales que entraman una relación de poder y que reglamentan el género en términos binarios, normalizando las relaciones heterosexuales idealizadas como una forma connatural del ser humano.

En este sentido González Arriola señala que resulta fundamental revisar permanentemente nuestras conductas, pues el patriarcado y el machismo se filtran en los lugares más inusitados y adquieren formas no tradicionales de manifestarse.

Sobre las perspectivas que abren los estudios sobre masculinidades y su rol en el contexto actual, Klaudio Duarte concluye: “A lo que nos está llevando esta discusión es que se puede ser hombre, colaborativo, solidario, tierno y no hay que desarrollar el lado femenino de la masculinidad; sino que hay que desarrollar ese aspecto de la masculinidad que ancestralmente parece que tuvimos los seres humanos y que por esta revolución del patriarcado se instaló como una negación para los varones”.

Fuente: http://radio.uchile.cl/2015/01/24/masculinidades-o-como-hacerse-hombre-en-tiempos-del-feminismo

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En defensa de la soberanía argentina

Red en defensa de la Humanidad

Rebelión


La Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad denuncia la campaña de desestabilización de los medios hegemónicos internacionales, en conjunción con las fuerzas de la derecha autóctona, contra el gobierno legítimo de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner a partir de la muerte del fiscal Alberto Nisman, que la justicia argentina investiga. Esta campaña se complementa con el ataque sufrido contra la soberanía nacional por parte de los fondos buitre y se inserta en la ofensiva de Washington contra los gobiernos progresistas de América Latina y el Caribe.

Nos pronunciamos contra las manipulaciones de la prensa concentrada, los multimedios cuyas cabezas visibles son el diario La Nación y el grupo Clarín, que han pretendido responsabilizar al Ejecutivo del supuesto asesinato del fiscal que había acusado al gobierno de diseñar un plan para encubrir la responsabilidad que pudiera caberle a Irán en los criminales ataques efectuados en Buenos Aires contra la Embajada de Israel en 1992 y la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en 1994.

Asumimos como nuestras las declaraciones de reconocidos jurisconsultos como los doctores Eugenio Zaffaroni y Julio Maier, la postura oficial de la Asociación Argentina de Juristas así como de las máximas autoridades de INTERPOL y la prensa especializada, que han demostrado que la denuncia de Nisman no contaba con las pruebas mínimas necesarias como para ser admitida en sede judicial, como fuera reiteradamente demostrado en fechas recientes por dos jueces de la justicia federal. El “plan delictivo” denunciado por el fiscal no es más que la ley votada por ambas Cámaras en el Congreso de la Nación: el “Memorándum de Entendimiento con Irán”, concebido para salir del impasse en que se había estancado la causa de la AMIA durante veinte años.

Por otro lado, como ha sido fehacientemente probado en cables desclasificados por Wikileaks, la sumisión del fiscal Nisman a las directivas de la Embajada de Estados Unidos en Argentina, la CIA y el Mossad arroja un pesado manto de sospechas sobre su independencia de ciertas constelaciones internacionales de poder y la idoneidad de una investigación realizada bajo tales influencias.

La ausencia de la solidez necesaria para exigir la indagatoria de la Jefa del Estado -con toda la gravedad institucional que una tal acusación implica- así como la sórdida pugna interna en la ya disuelta Secretaría de Inteligencia de la Argentina (reemplazada, como lo anunciara en su discurso del 26 de Enero la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, por una renovada Agencia Federal de Inteligencia) donde sectores recientemente desplazados de la SI intentan erosionar la figura presidencial, tienen como objetivo perjudicar las posibilidades del candidato del kirchnerismo en las próximas elecciones presidenciales y, con ello, impedir la continuación de las políticas sociales y de soberanía nacional, condicionándolo a inescrupulosas instancias judiciales y a la voluntad de las corporaciones mediáticas que con su inmenso poder manipulan incesantemente a la opinión pública.

La Red En Defensa de la Humanidad, integrada por miles de intelectuales, artistas, científicos, activistas y luchadores sociales de todo el mundo, convoca a estar vigilantes sobre el desarrollo del plan desestabilizador contra Argentina, país donde, en 2005, fue enterrado el llamado Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA) y cuya actuación ha sido determinante en el proceso de unidad e integración de la Patria Grande.

Red de Redes En Defensa de la Humanidad, enero de 2015
Adhesiones a endefensasoberaniaargentina@gmail.com

Firmas iniciales:

Pablo González Casanova (México); Miguel d'Escoto Brockmann (Nicaragua); Stella Calloni (Argentina); Martin Almada (Paraguay): Miguel Concha Malo (México); Theotonio dos Santos (Brasil); Hugo Moldiz (Bolivia); Horacio López (Argentina); Atilio Boron (Argentina); James Cockcroft (Canadá); Ricardo Forster (Argentina); Aldo Díaz Lacayo (Nicaragua); Luis D’Elia (Argentina); Jorge Veraza (México); Eva Golinger (Estados Unidos); Carmen Bohórquez (Venezuela); Omar González (Cuba); Arnold August (Canadá); Pablo Ferreyra (Argentina); Elma Beatriz Rosado (Puerto Rico); Javier Couso (España); Héctor Díaz-Polanco (México); Hildebrando Pérez Grande (Perú); Danny Rivera (Puerto Rico); Katiuska Blanco (Cuba); Andrés Barreda (México) Winston Orrillo(Perú); Camille Chalmers (Haití); Gilberto López y Rivas (México); Salim Lamrani (Francia); Mónica Bruckmann (Brasil); Fernando Buen Abad (México); José Steinsleger (México); Ángel Guerra Cabrera (Cuba); Katu Arkonada (País Vasco); Nayar López Castellanos (México); Carlos Fazio (México); Luis Hernández Navarro (México); Fernando Rendón (Colombia); Darío Salinas (México); María Nela Prada (Bolivia); Rosa C. Báez (Cuba); Ángeles Diez Rodríguez (España); Jonathan Tea (Argentina); Luciano Vasapollo (Italia); Ramón Chao (España); Roberto Montoya (España); Winston Orrillo (Perú); Bruno Portuguez (Perú); Ricardo Flecha (Paraguay); Marilia Guimaraes (Brasil); Ricardo Bajo (Bolivia); José Miguel Candía (México); Marcelo Colussi (Guatemala); Carlos Prigollini (México); Fanny Palacios Izquierdo (Perú); Ramón Pedregal Casanova (España); Gabo Sequeira (Argentina); Carlos Molina Velásquez (El Salvador); Rita Martufi (Italia); Montserrat Ponsa Tarres (España); Walter Martínez Alves (México); Vicente Otta (Perú); Techi Cusmanich (Paraguay); Pilar Roca (Perú); Rosina Valcárcel (Perú); Alfredo Vera (Ecuador); Gustavo Espinoza (Perú)

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Francia herida en el corazón de su laicismo y de su libertad

martes, enero 13, 2015

Edgar Morin

Le Monde La expresión de François Hollande es justa: Francia herida en el corazón”. La han herido en el corazón de su naturaleza laica y su idea de libertad, justamente contra un semanario típicamente irrespetuoso, de lo burlesco hasta toda forma sagrada, especialmente religiosa. Ahora bien, la falta de respeto de Charlie Hebdo se sitúa en la risa y el humor, lo que otorga al atentado un carácter monstruosamente imbécil.

Nuestra emoción no debe paralizar nuestra razón, como tampoco la razón debe atenuar nuestra emoción.

Una contradicción insuperable

Hubo problemas en el momento de publicar las caricaturas. ¿Es necesario dejar que la libertad ofenda la fe de los creyentes del islam degradando la imagen de su Profeta o es que la libertad de expresión prima sobre toda otra consideración? Mi sentimiento es que existe una contradicción insuperable, tanto más desde que soy de los que se oponen a la profanación de los lugares y los objetos sagrados.

Pero que se entienda bien, ello no disminuye mi horror y mi asco por el atentado a Charlie Hebdo. Dicho esto, mi horror y mi asco no pueden impedirme contextualizar ese inmundo atentado. Ha significado la irrupción en el corazón de Francia de la guerra de Medio Oriente, guerra civil e internacional en la que Francia ha intervenido siguiendo a los EE.UU.

El ascenso del Estado Islámico es ciertamente una consecuencia de las radicalizaciones y la putrefacción de la guerra en Irak y en Siria, pero las intervenciones estadounidenses en Irak y en Afganistán han contribuido a la descomposición de naciones compuestas étnica y religiosamente, como Siria e Irak.

Los EE.UU. han sido aprendices de brujos y la heteróclita y sin fuerza real coalición que dirigen está condenada al fracaso, puesto que no reúne a todos los países interesados y dado que tiene por objetivo de paz la imposible restauración de la unidad siria-iraquí, mientras que la única salida pacífica (actualmente irrealizable) sería la formación de una gran confederación de pueblos, etnias, religiones de Medio Oriente con el aval de la Organización de las Naciones Unidas, único antídoto para el Califato.

Coincidencia

Francia está presente con su aviación, por los franceses musulmanes que se han incorporado a la yihad, por los franceses musulmanes que han regresado de la yihad y ahora está igualmente claro que Medio Oriente está también en el interior de Francia a través de la criminal actividad que ha debutado con el atentado a Charlie Hebdo, como también lo está el conflicto palestino-israelí.

Además existe una coincidencia, por otra parte fortuita, entre el islamismo integrista asesino que acaba de manifestarse y las obras islamófobas de Zemmour y Houllebecq, convertidas en síntomas de una virulencia agravada de la islamofobia no solo en Francia, sino también en Alemania o en Suecia.

El miedo se agravará

El pensamiento reduccionista triunfa. No solamente los asesinos fanáticos creen combatir a las cruzadas y a sus aliados los judíos (que los cruzados masacraban) sino que los islamófobos reducen todo lo árabe a su supuesta creencia en el islam, reduciendo lo islámico al islamismo, el islamismo al integrismo, el integrismo al terrorismo. Ese antislamismo se vuelve cada vez más radical y obsesivo y tiende a estigmatizar a toda una población más importante aún que la población judía que fue estigmatizada por el antisemitismo antes de la guerra y de Vichy.

El miedo se agravará entre los franceses de origen cristiano, entre los de origen árabe, entre los de origen judío. Unos se sienten amenazados por los otros y se está produciendo un proceso de descomposición que tal vez pueda detener la gran manifestación del sábado 10 de enero, porque la respuesta a la descomposición es la unión de todos, de todas las etnias, de todas las religiones y de todas las corrientes políticas.

Edgar Morin es sociólogo y filósofo.

Fuente: http://www.lemonde.fr/idees/article/2015/01/08/la-france-frappee-au-c-ur-de-sa-nature-laique-et-de-sa-liberte_4551971_3232.html#fQRupvGXzdvtqVHI.99

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Las niñas perdidas

Carolina Vásquez Araya

Prensa libre.com De nada sirve cerrar los ojos y pretender la fantasía de una realidad alternativa, en la cual palpita la esperanza de un mejor mañana. Entre luces navideñas y fuegos de artificio se apagan temporalmente los estados alterados de conciencia, pero las cosas son como son y, entre ellas, soportar el embate imparable de organizaciones criminales en cada una de las actividades cotidianas es la nota predominante. Entre esas redes pasaron el 31 muchas de las niñas perdidas de Guatemala. Nadie sabe cuántas son. Las imperfectas estadísticas, el subregistro, el miedo a denunciar o, simplemente, la ausencia de reporte por voluntad de unos padres cómplices, ocultan una terrible realidad. Algunas fueron arrancadas de los brazos maternos, otras adolescentes cayeron camino a la escuela o mientras se dedicaban a las labores del hogar.

Pero también las hay entregadas a las redes por su propia familia. Estas niñas, cuyo valor ha sido determinado por el mercado de la trata —una de las múltiples variantes de las organizaciones criminales más poderosas del continente— son el objeto del deseo de una clientela dispuesta a pagar hasta el último de los costos acumulados en la operación, incluido por supuesto el precio de la joven esclava.

Las organizaciones civiles cuya misión es combatir este negocio perverso se estrellan contra toda clase de obstáculos en su intento por detener el tráfico humano. Amenazados de muerte e impotentes ante un muro de impunidad erigido hasta en las más altas instancias del sistema, carecen de los recursos para parar la enorme ola de intimidación e influencias que cruzan el país de extremo a extremo. Las niñas perdidas, mientras tanto, cruzan fronteras o se pudren en los cuartuchos inmundos de un prostíbulo de provincia, en donde nadie las reclama.

¿Qué maldición pesa sobre las niñas de Guatemala? Pobres de pobreza absoluta, privadas de oportunidades de estudio y a merced de la voluntad de quienes —por tradición o por fuerza— las someten a su dominio, muchas niñas de Guatemala cuyos talentos podrían representar un cambio significativo en la vida de sus comunidades, se pierden para siempre. Las autoridades responsables de buscarlas y regresarlas a sus hogares están sobrepasadas por las elevadas estadísticas de crímenes de mayor impacto, hacia donde derivan la mayoría de sus esfuerzos.

Hace algunos años se lanzó una campaña cuyo lema rezaba: “Niña educada, madre del desarrollo”, una campaña como muchas otras en búsqueda de equidad, educación y reconocimiento de talentos, acciones fundamentales para rescatar del olvido y la injusticia a miles de niñas cuyo destino permanece en jaque desde el momento mismo de su nacimiento. Esos esfuerzos deben ir mucho más allá de una campaña de duración limitada por un presupuesto.

Deben convertirse en iniciativas masivas de carácter ciudadano para que nunca más se pierda una niña entre las redes de las mafias internacionales, para que nunca más sea asesinada impunemente. Para que esas niñas relegadas a las tareas domésticas vayan a la escuela, se eduquen y crezcan en un ambiente de respeto por sus derechos humanos. Esto no es solo obligación del Estado, es una misión de nación.

Fuente: http://www.prensalibre.com/opinion/Las-ninas-perdidas_0_1277872397.html

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Tortura Sexual: política estadounidense y cultura

Vincent Emanuele 

Telesur La violencia sexual está firmemente arraigada en la sociedad estadounidense; sus instituciones y mecanismos culturales refuerzan el concepto atroz que la tortura sexual es aceptable, emocionante, incluso predecible en ciertas situaciones. La violencia sexual, mezclada con la tortura, es cada vez más popularizada y ya se ha normalizado en la cultura norteamericana. Sin duda, el imperio más poderoso y violento en la historia del mundo es cada vez más depravado.

Hoy en día, el abuso sexual no sólo se utiliza en las prisiones de Estados Unidos en el extranjero, sino también en sus gulags domésticos. En muchos sentidos, la tortura sexual incluso se ha convertido en algo casi rutinario en la cultura pop, con novelas y películas como 50 Shades of Grey, American Psycho y Hurt Locker que le dan glamour y fetichizan las prácticas abusivas. Del mismo modo, la violación está ahora representada en vastas porciones de la pornografía moderna, con algunas películas que representan estos actos dentro del contexto de geopolítico de actualidad.

Las denominadas naciones y pueblos civilizados han utilizado la ferocidad sexual como medio para atormentar y disciplinar psicológicamente a los pueblos ocupados de todo el mundo. El español violó y mató a cientos de miles de seres humanos, al igual que Alejandro Magno. Los romanos emplearon sistemáticamente actos de violencia erótica como un medio para penalizar y perseguir a los plebeyos. De hecho, los imperios deben controlar a sus súbditos, tanto en casa como en el extranjero.

Formas obscenas y sádicas de tortura se utilizan en muchas instituciones militaristas de Estados Unidos. Por ejemplo, en junio de 2014, el Centro Nacional de Justicia para Inmigrantes, Proyecto de Derechos de Inmigrantes Esperanza y varias otras organizaciones presentaron una queja ante el Departamento de Seguridad Nacional, en nombre de 116 niños que reportaron haber sido abusados sexualmente y torturada por agentes de Aduana y de la Patrulla Fronteriza .

Agentes de la Patrulla Fronteriza rutinariamente desnudan a los niños, les obligan a defecar en frente del otro y comúnmente los maldicen, utilizando lasciva y comentarios racistas. Algunos de los niños fueron obligados a beber "agua del tanque del inodoro", mientras que otros fueron privados de alimentos, dejando a muchos de los niños desnutridos y enfermos. En consecuencia, los inmigrantes latinoamericanos están recibiendo una educación de primera mano en democracia estadounidense y libertad.

De manera similar, los abusos sexuales a los inmigrantes se han convertido en comercializables en la pornografía moderna. La compañía de porno, MindGeek, introdujo una nueva serie llamada "Border Patrol Sex", donde agentes de la Patrulla Fronteriza simulan torturar eróticamente a mujeres inmigrantes. Por supuesto, las mujeres se promocionan como "adolescentes", "aficionadas" y "sexy latinas". Anna Merlan de Jezabel cita la introducción de la página web "Border Patrol Sex", http://jezebel.com/hideous-border-patrol-sex-series-pornifies-rape-of-migr-1667210903. Vea la caza de mujeres inmigrantes ilegales y como darles una lección sobre por qué la ley debe ser obedecida. A velocidad de crucero en su SUV, agentes capturan a estas chicas universitarias en el campo y las *** realmente duro. El que sean *** por un agente de la patrulla fronteriza es una cosa, pero estas chicas no saben que eso no significa realmente que lleguen a pasar la frontera después.
No debería ser una sorpresa que esta especie de locura se esté popularizando en la pornografía moderna. De hecho, mucho de lo que ahora se considera normal en el mundo del porno sería aterrador para el observador común y corriente: "termina en su cara", violación simulada, atragantamiento, arcadas y violencia física ahora abundan en la cultura sexual de EE.UU. Decenas de millones de chicos jóvenes casualmente consumen las formas más insidiosas de violencia sexual. Ahora podemos añadir porno- xenofobia- a la lista.

Cuando se piensa en la tortura doméstica, el Sargento de Policía de Chicago Jon Burgo inmediatamente viene a la mente. Burgo fue liberado recientemente de la cárcel tras cumplir menos de cuatro años de prisión federal por "supervisar "un "anillo de tortura" en el Departamento de Policía de Chicago. http://www.msnbc.com/msnbc/jon-burge-ex-chicago-cop-who-ran-torture-ring-released-prison . Desde principios de 1970 hasta la década de 1990, más de 120 hombres de raza negra, en gran parte del sur de Chicago, fueron torturados sexualmente por Burgo y otros oficiales en el CPD.

Las víctimas de Burgo reportan haber sido "asfixiados" y recibir "picanas en sus genitales". Algunos fueron atados por días, golpeados, abusados sexualmente y psicológicamente atormentados. Los insultos raciales fueron comúnmente usados para degradar a las víctimas de Burgo. Coincidentemente, Burgo fue educado en los campos de la muerte de Corea y Vietnam, donde se utilizó dinero de los impuestos de los Estados Unidos para afilar sus habilidades racistas, militaristas y de torturador. Las tácticas y estrategias utilizadas por las fuerzas policiales en casa a menudo se aprendieron en el extranjero.

En Vietnam, la violación se usaba comúnmente como un arma de guerra. En su trabajo brillante y completo “Mata lo que se mueva: La verdadera guerra estadounidense en Vietnam”, Nick Terse nos recuerda el legado brutal de violencia sexual en el sudeste asiático dejado por los EE.UU. Soldados estadounidenses violaron a miles de niños; algunos fueron asesinados, sus cadáveres mutilados. Mujeres vietnamitas eran comúnmente sometidas a violaciones en grupo, tortura sexual y asesinato. En algunas ocasiones, las tropas estadounidenses atacaron sexualmente a mujeres vietnamitas mientras obligaban a sus hijos a mirar, para eventualmente asesinar a ambos.

Mucho de esto era política oficial. Por ejemplo, la 1ra de Caballería, la 4ta de Infantería y la 1ra primera División de Infantería establecieron burdeles oficiales dentro del perímetro de sus bases. Según Terse, al fin de la guerra "500.000 mujeres en Vietnam recurrieron a la prostitución", debido a que la economía de la nación fue completamente destruida por la ocupación estadounidense. Algunas de estas mujeres tenían tan sólo seis años de edad. Fueron violadas con frecuencia con palas, fusiles y bayonetas, dejando a muchas de ellas muertas.

Alfred McCall, en su libro “Una Cuestión de Tortura”, sugiere que Filipinas "ofrece la lección más conmovedora acerca de las consecuencias de la tortura psicológica de la CIA" en la era post-Vietnam. De 1972 a 1986, el régimen del dictador, apoyado por Estados Unidos, Ferdinand Marcos utilizaba técnicas aprendidas en Vietnam, engendrando las formas más crueles de tortura psicológica y física. Como era de esperar, los soldados de Marcos regularmente usaban picanas en los pezones, testículos y ano de sus prisioneros.

En Irán, McCall nos recuerda el papel de la CIA en la formación, apoyo y financiación de la policía secreta del Shaw: la Sabas. A lo largo de las décadas de 1960 y 70 disidentes, estudiantes, sindicalistas, revolucionarios y amplios sectores de la ciudadanía de Irán fueron torturados, violados y encarcelados. Cuando Le Monde le preguntó sobre las técnicas de tortura de su gobierno, el Sha respondió: "¿Por qué no emplear los mismos métodos que ustedes, los europeos?". Después de todo, aprendimos las tácticas de Occidente.

En consecuencia, las Fuerzas Armadas Francesas emplearon formas brutales de tortura durante sus aventuras coloniales en Argelia. Estos sistemas de persecución eran práctica común durante la colonización de Argelia, convirtiéndose en la política oficial de 1830. En 1841, Alexis de Tocqueville, declaró que "la guerra en África es una ciencia." Esta "ciencia" fue aplicada por los franceses durante su campaña de terror contrainsurgente en Argelia durante la década de 1950. Del mismo modo, los británicos refinaron sus prácticas de tortura en Irlanda del Norte durante la década de 1970.

Hoy en día, los EE.UU representan la última en una larga línea de naciones imperiales que han implementado las formas más brutales y demenciales de castigo. Recuerde, la meta es castigar, no extraer "información valiosa". Personal de élite del imperio entiende este concepto bastante bien. Por lo tanto el resto de nosotros debe evitar especular en torno a la eficacia de estas técnicas. Sólo hay un propósito con las tácticas de tortura: la destrucción de la vida de las personas. De hecho, esa es su finalidad.

Los últimos informes que detallan las técnicas tales como "lactancia anal", "rehidratación anal," registros corporales, privación sensorial, aislamiento y diversas formas de traumas psicológicos y físicos, sólo es la punta del iceberg de la violencia y depravación de EE.UU. en el extranjero. Es prácticamente imposible cuantificar las muertes de más de 1.000.000 de iraquíes y cientos de miles de afganos y sirios. Del mismo modo, ¿cómo podemos explicar adecuadamente el trauma individual sufrido por aquellos en el lado receptor de la democracia de Estados Unidos? Las investigaciones ayudan, pero los informes que ahora se pueden leer proporcionan una comprensión mínima del verdadero alcance de la violencia que se ejerce en el extranjero.

Morris Berman, en su libro “Edad Oscura Norteamericana”, refleja el legado de la tortura en el mundo árabe y musulmán de los EE.UU. "Es difícil refutar la acusación de que todo el asunto era sistémico, y diseñado especialmente para una población Musulmana. Después de todo, ¿cómo un grupo de niños bien de la zona rural de Virginia Occidental o donde sea iban a saber lo que es especialmente humillante para los árabes, de quien no saben literalmente nada? ¿Es realmente probable que hicieran todo esto por su propia iniciativa?"

Berman plantea una pregunta interesante: ¿Hasta qué punto pueden estos actos atribuirse a la programación sistémica en comparación con subjetivo actos de violencia? En otras palabras, ¿cuánto de este salvajismo se impone institucional y jerárquicamente? ¿Y cuánto en forma individual? No se puede argumentar que los guardias de la prisión en California en 1980 tenían alguna relación con guardias de la prisión de Abu Ghraib. Sin embargo, ¿por qué los guardias de ambas prisiones forzaron a los prisioneros a desnudarse y modelar ropa de mujer? http://www.afsc.org/sites/afsc.civicactions.net/files/documents/torture_in_us_prisons.pdf
¿Por qué son las mismas técnicas de tortura utilizadas contra los árabes y los musulmanes, promulgadas en todo el sistema penal de Estados Unidos? Además, ¿por qué los guardias de prisión en casa encontraron las mismas tácticas tan atractivas de utilizar? ¿Hay una dinámica psicológica mucho más profunda en el juego? Para mí, estas son preguntas interesantes e importantes que hacerse. Estas preguntas nos obligan a investigar no sólo los sistemas de poder, sino también a nosotros mismos. ¿Es fácil torturar? ¿Qué impulsa a alguien que no está forzado desde "los de arriba" para participar en este tipo de comportamiento sádico?
El experimento de la prisión de Stanford en 1971, ofrece un ejemplo de cómo las personas son susceptibles a la participación en el maltrato psicológico y el tormento. Si bien a los estudiantes en el experimento no se les permitía castigar físicamente a sus simulados reclusos, en repetidas ocasiones utilizaron formas no físicas de maltrato psicológico, incluyendo registro corporal, aislamiento, privación sensorial y abuso verbal.

Del mismo modo, muchos de los guardias en la prisión de Abu Ghraib se comportaban de la misma manera. De hecho, numerosas imágenes muestran guardias mujeres posando junto a prisioneros iraquíes, algunas sonriendo, otras haciendo gestos y con sus "pulgares arriba". Además, muchos de los informes indicaron que guardias mujeres de la prisión de Abu Ghraib se encargaron de exponer sus pechos y genitales a los presos varones mientras les obligaban a realizar actos sexuales fingidos entre ellos.

El legado de tortura estadounidense en el país y en el extranjero se ha convertido en totalmente normal en las estructuras institucionales, ideologías y políticas de los EE.UU. Desde la pornografía a su representación en medios de difusión, el sadismo es una parte inherente de la cultura estadounidense y técnicas militares. Sin embargo, todas estas prácticas tienen sus raíces en la Cultura Occidental, desde que los pueblos indígenas de todo el mundo han sido sometidos a niveles absurdos de persecución psicológica y física que se remonta a las conquistas originales de las tierras indígenas. Gran parte de esta historia puede atribuirse a fenómenos sistémicos, pero no todos. A veces, las personas se encargan de realizar actos psicóticos.

En resumen, la violencia sexual y la tortura han sido una parte inherente de la Cultura Occidental por más de 1.000 años, desde los primeros Imperios Occidentales de la época colonial y sus despiadados métodos, los pueblos civilizados han empleado en varias ocasiones la tortura. Hoy en día, este tipo de tácticas son cada vez más normales en el discurso de Estados Unidos y sus prácticas políticas. Tácticas de contrainsurgencia empleadas en el extranjero regresan a la policía nacional y centros correccionales. Además, la pornografía moderna replica estas formas militarizadas y violentas de sexo, propagándolas culturalmente y fetichizando la tortura.
Muchas veces, los peores aspectos de la tortura se encuentran en soldados o guardias que obedecen-órdenes desde arriba. Pero no siempre. A veces, se encuentran en los mismos individuos, muchos de los cuales actúan con independencia de los gestores jerárquicos, y aun así logran replicar la brutalidad del sistema.

*Vincent quiere agradecer a Allison Warkentien por sus valiosas contribuciones a este ensayo.

**Vincent Emanuele es un escritor, periodista de radio y activista. Vive en la ciudad de Michigan, Indiana y puede ser ubicado en vince.emanuele@ivaw.org

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Charlie Hebdo: una reflexión difícil

Boaventura de Sousa Santos

Público El repugnante crimen cometido contra los periodistas y dibujantes del semanarioCharlie Hebdo hace muy difícil un análisis sereno de lo que está implicado en este acto bárbaro, de su contexto y precedentes, así como de su impacto y repercusiones futuras. Sin embargo, este análisis es urgente,bajo pena de continuar avivando un fuego que mañana puede alcanzar a las escuelas de nuestros hijos, nuestras casas, nuestras instituciones y nuestras conciencias. Ahí están algunas pistas para tal análisis.

Lucha contra el terrorismo, tortura y democracia

No se pueden establecer nexos directos entre la tragedia deCharlie Hebdo y la lucha contra el terrorismo que los EUA y sus aliados están ejecutando desde el 11 de septiembre de 2001. Pero es sabido que la extrema agresividad de Occidente ha causado la muerte de muchos millares de civiles inocentes (casi todos musulmanes) y ha sometido a niveles de tortura de una violencia increíble a jóvenes musulmanes contra los cuales las sospechas son meramente especulativas, como consta en el reciente informe presentado al Congreso norteamericano. Y también es sabido que muchos jóvenes islámicos radicales declaran que su radicalización nació de la revuelta contra tanta violencia impune. Ante esto debemos meditar si el camino para frenar la espiral de violencia es continuar con las mismas políticas que la han alimentado, como ahora es demasiado patente.

La respuesta francesa al ataque muestra que la normalidad constitucional democrática está suspendida y que un estado de sitio no declarado está en vigor, que los criminales de este tipo, en lugar vez de ser apresados y juzgados, deben ser abatidos, que este hecho no representa aparentemente ninguna contradicción conlos valores occidentales. Entramos en un clima de guerra civil de baja intensidad. ¿Quién gana con ella en Europa? Ciertamente no el partido Podemos en España o Syriza en Grecia.

La libertad de expresión

Es un bien precioso pero tiene límites,y la verdad es que la abrumadora mayoría de ellos son impuestos por aquellos que defienden la libertad sin límites siempre y cuando sea “su” libertad. Ejemplos de límites hay muchos: si en Inglaterra un manifestante dice que David Cameron tiene sangre en las manos, puede ir preso; en Francia,las mujeres islámicas no pueden usar el hiyab; el 2008, el dibujante Maurice Siné fue despedido deCharlie Hebdo por haber escrito una crónica supuestamente antisemita. Esto significa que los límites existen, pero son diferentes para los diferentes grupos de interés. Por ejemplo, en América Latina,los grandes medios, controlados por familias oligárquicas y por elgran capital,son los que más claman por la libertadde expresión sin límites, para insultar a los gobiernos progresistas y ocultar todo lo bueno que estos gobiernos han hecho por el bienestar de los más pobres.

Aparentemente, Charlie Hebdo no reconocía límites para insultar a los musulmanes, incluso cuando muchos de sus dibujos fueran propaganda racista y alimentasen la onda islamofóbica y antiinmigrante que avasalla a Francia y a Europa en general. Además de muchos dibujos con el Profeta en poses pornográficas, uno de ellos, bien aprovechado por la extrema derecha, mostraba un conjunto de mujeres musulmanas embarazadas, presentadas como esclavas sexuales de BokoHaram que, apuntando a sus barrigas, pedían que no les fuese retirado el apoyo social a la gravidez. De un golpe se estigmatizaba el Islam, a las mujeres y al estado de bienestar social. Obviamenteque, a lo largo de los años,la mayor comunidad islámica de Europa se fue sintiendo ofendida por esta línea editorial, pero fue igualmente inmediato su repudio por este crimen bárbaro. Debemos, pues, reflexionar sobre las contradicciones y asimetrías en la vida vivida de los valores que creemos son universales.

La tolerancia y los “valores occidentales”

El contexto en que ocurrió el crimen es dominado por dos corrientes de opinión,ninguna de ellas favorable a la construcción de una Europa inclusiva e intercultural. Las más radical es frontalmente islamofóbica y antiinmigrante. Es la línea dura de la extrema derecha en toda Europa y de la derecha cuando se ve amenazada por elecciones próximas (el caso de Antonis Samarás en Grecia). Para esta corriente, los enemigos de nuestra civilización están entre nosotros, nos odian, tienen nuestros pasaportes; y esta situación solo se resuelve liberándonos de ellos. La pulsión antiinmigrante es evidente.

La otra corriente es la de la tolerancia. Estas poblaciones son muy distintas de nosotros, son una carga, pero tenemos que “aguantarlas”, mientras que nos sean útiles; empero, solo debemos hacerlo si ellas son moderadas y asimilan nuestros valores. ¿Pero qué son los”valores occidentales”? Despues de muchos siglos de atrocidades cometidas en nombre de estos valores dentro y fuera de Europa –de la violencia colonial a las dos guerras mundiales–, se exige algún cuidado y mucha reflexión sobre lo que son esos valores y por qué razón, según los contextos, ora se afirman unos, ora se afirman otros.

Por ejemplo, nadie pone hoy en duda el valor de la libertad, pero lo mismo no puede decirse de los valores de la igualdad y de la fraternidad. Fueron estos dos valores los que fundaron el estado social de bienestar que dominó la Europa democrática después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, en los últimos años, la protección social, que garantizaba niveles más altos de integración social, se comenzó a poner en causa por los políticos conservadores y hoy es concebida como un lujo inaccesible para los partidos del llamado “arco de gobernabilidad”. La crisis social causada por la erosión de la protección social y por el aumento del desempleo entre jóvenes, ¿no será leña el fuego del radicalismo por parte de los jóvenes que, más allá del desempleo, sufren la discriminación étnico-religiosa?

El choque de fanatismos, no de civilizaciones

No estamos ante un choque de civilizaciones, incluso porque la cristiana tiene las mismas raíces que la islámica. Estamos ante un choque de fanatismos,aunque algunos de ellos no aparezcan como tales por sernos próximos. La historia muestra cómo muchos de los fanatismos y sus choques estuvieron relacionados con intereses económicos y políticos que,en realidad,nunca beneficiaron a los que más sufrieron con tales fanatismos. En Europa y sus áreas de influencia es el caso de las cruzadas, de la Inquisición, de la evangelización de las poblaciones colonizadas, de las guerras religiosas y de Irlanda del Norte. Fuera de Europa, una religión tan pacífica como el budismo legitimó la masacre de muchos millares de miembros de la minoría tamil de Sri Lanka; del mismo modo, los fundamentalistas hindús masacraron a las poblaciones musulmanas de Guyarat en 2003 y el eventual mayor acceso al poder que han conquistado recientemente con la victoria del Presidente Modi, hace prever lo peor.

Es también en nombre de la religión que Israel continúa imponiendo la limpieza étnica de Palestina y que el llamado califato masacra poblaciones musulmanas en Siria y en Irak.¿La defensa de la laicidad sin límites en una Europa intercultural,donde muchas poblaciones no se reconocen como tales, será después de todo una forma de extremismo?¿Los diferentes extremismos se oponen o se articulan? ¿Cuáles son las relaciones entre los yihadistas y los servicios secretos occidentales? ¿Por qué los yihadistas del Emirato Islámico, que ahora son terroristas, eran “combatientes de la libertad” cuando luchaban contra Kadhafi y contra Assad? ¿Cómo se explica que el Emirato Islámico sea financiado por Arabia Saudita, Catar, Kuwait y Turquía, todos aliados de Occidente?Una cosa es cierta, por lo menos en la última década: lagran mayoría de las víctimas de todos los fanatismos (incluyendo el islámico) son poblaciones musulmanas no fanáticas.

El valor de la vida

La repugnancia total e incondicional que sentimos ante estas muertes debe hacernos pensar en la razón por la que no sentimos la misma repulsa ante un número igual o mucho mayor de muertes inocentes como resultado de conflictos que, en el fondo, ¿tal vez tengan algo que ver con la tragedia deCharlie Hebdo? En el mismo día, 37 jóvenes fueron muertos en Yemen en un atentado con bomba. El verano pasado, la invasión israelita causó la muerte de dos mil palestinos, de los cuales cerca de 1.500 eran civiles y 500 niños. En México, desde el año 2000 fueron asesinados 102 periodistas por defender la libertad de expresión y, en noviembre de 2014, 43 jóvenes fueron asesinados en Ayotzinapa.

Ciertamente que la diferencia en nuestra reacción no puede estar basada en la idea de que la vida de europeos blancos, de cultura cristiana, vale más que la vida de europeos o no europeos de otros colores y de culturas basadas en otras religiones. ¿Será entonces porque estos últimos están más lejos de nosotros y los conocemos menos? ¿Acaso el mandato cristiano de amar al prójimo permite tales distinciones? ¿Será porque los grandes media y los líderes políticos de Occidente trivializan el sufrimiento causado a esos otros, cuando no los demonizan al punto de hacernos pensar que ellos no merecen otra cosa?

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Género con Clase Impreso