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La bellísima Lucero

miércoles, marzo 14, 2012

FARC-EP Mujeres del pueblo probando con sus vidas el tamaño de la lealtad revolucionaria.

Uno de los mayores crímenes imputados a Sonia, la legendaria comandante guerrillera de la Columna Teófilo Forero del Bloque Sur de las FARC, tras ser víctima algún tiempo atrás de un feroz bombardeo aéreo, fue el de haber comandado el derribamiento del avión de inteligencia y la posterior captura de los tres militares norteamericanos que permanecieron varios años en nuestro poder. La Pilosa, como la llamaban cariñosamente sus compañeros en honor a su audacia, pasará a la historia como la heroica mujer colombiana que defendió con su vida la soberanía y la dignidad nacionales, en oposición a un gobierno arrodillado ante el poder extranjero.

Diana Ballén y Xiomara Patascoy murieron al lado del Camarada Jorge Suárez Briceño, a quien se negaron abandonar la noche del brutal bombardeo. Las dos hacían parte de la compañía que prestaba seguridad inmediata al Mono, y lo habían acompañado durante los últimos años como integrantes del grupo de sus más cercanos asistentes. Cuatro años atrás, en medio de un feroz combate con la aviación que apareció de repente a lanzar bombas y ráfagas a varias compañías que marchaban río Guayabero arriba, las mismas muchachas, temerosas de que fuera a sucederle algo a su comandante, lo tumbaron al suelo y lo cubrieron con sus cuerpos, por encima de sus protestas. Mujeres del pueblo probando con sus vidas el tamaño de la lealtad revolucionaria.

Lucero Palmera logró traer del exterior a la hija que dieciocho años atrás tuvo con Simón Trinidad, en sus tiempos de la Serranía del Perijá. Se hallaba en el departamento del Putumayo, en el Bloque Sur de las FARC. No podía soportar la angustia de ver correr los años sin saber nada de la niña que se habían visto obligados a enviar fuera del país por el acoso enemigo. El implacable bombardeo de la fuerza aérea que despedazó su campamento aquella noche, segó la vida de madre e hija cuando dormían abrazadas de alegría por el reciente reencuentro. Las abuelas, que una y otra vez se habían hecho cargo del cuidado de su nieta, refugiadas también por causa de las persecuciones, lloraron solitarias la tragedia. Amores y dolores de mujeres de Colombia.

A ellas, que como tantas otras mujeres de la patria asumen todos los riesgos y pesares que entraña la lucha por un futuro mejor para su pueblo, a las combatientes guerrilleras que diariamente se aprestan a enfrentar las hordas salvajes de soldados profesionales forjados en el más grotesco machismo, a todas esas mujeres colombianas que repletas de amor respaldan y contribuyen al adelanto de esta causa sin parar mientes a la algarabía de los poderosos, a todas las madres, hijas, tías, hermanas y compañeras que oran por nosotros en la intimidad de sus hogares, absolutamente a todas ellas ofrecemos nuestro más sincero homenaje con ocasión de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer.

Esta celebración no nació en los salones de las damas de la alta sociedad, ni en los espacios donde se mueven orondas las mujeres de las clases dominantes que ejercen el poder político en defensa de los intereses de capitalistas y terratenientes. Tuvo origen en las mujeres socialistas y comunistas de Europa, que desearon rendir culto al sacrificio de las ciento veintinueve mujeres en huelga, quemadas en el interior de una fábrica de Nueva York por sus patronos burgueses enfurecidos. Es por tanto un canto a la liberación de la explotación, un himno al repudio de la violencia y el terror con el que los dueños del poder sostienen sus privilegios. Un grito de mujer embravecida llamando a la lucha. Así lo sentimos y así lo aplaudimos.

Secretariado Nacional de las FARC-EP
Montañas de Colombia, 8 de marzo de 2012.

http://insurgenciafariana.blogspot.com/

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Las mujeres de Palestina y la lucha de liberación

My Palestine Hayat Al-Balbisi siempre había querido ser profesora. Pero su padre había muerto, su madre estaba enferma y paralizada en casa, y su hermana era ciega, lo que dejaba a la familia sin nadie que la sustentara. Así que Hayat, que estudiaba en la Escuela de Magisterio de Jerusalén, decidió buscar trabajo para ayudar a la familia y pagar su educación. Y aunque tuvo la suerte de encontrar un trabajo en la radio palestina en Jerusalén, su sueño de enseñar a los niños nunca se desvaneció. De modo de cuando oyó que la escuela de Deir Yassin necesitaba profesores y a pesar de que sabía que el pueblo estaba rodeado de seis colonias sionistas, Hayat no se lo pensó dos veces: iba a enseñar a los niños de Deir Yassin. Deir Yassin era un pueblo hermoso y próspero a las afueras de Jerusalén, un pueblo tranquilo que tenía una población de 750 habitantes. La bandas terroristas sionistas, que habían robado las tierras que rodeaban Deir Yassin y construido sus ilegales colonias por todas partes, tenían los ojos puestos en Deir Yassin debido a su riqueza y posición. Deir Yassin era conocido por ser un pueblo pacífico e incluso se había informado de que sus residentes habían prohibido a los combatientes palestinos permanecer en el pueblo o utilizar su tierra como zona desde la que luchar contra los terroristas sionistas. En marzo de 1948 los líderes de las seis colonias sionistas que rodeaban Deir Yassin se reunieron con los jefes del pueblo y sugirieron un pacto de paz, un tratado de no agresión con Deir Yassin. Como el pueblo estaba rodeado por varias colonias sionistas, que lo rodeaban y amenazaban constantemente, y como tenía pocos medios de protegerse en caso de ataque, lo más probable es que Deir Yassin accediera al pacto con los colonos sionistas. Ahora sabemos que este pacto no era sino un pretexto, una cortina de humo para engañar a los pacíficos habitantes de Deir Yassin pensando que así estaban a salvo del terrorismo sionista, ya que, de hecho, las bandas terroristas Irgún y Lehi estaban planeando un ataque a gran escala contra Deir Yassin, un ataque que borraría al pueblo del mapa, y una masacre que suprimiría a sus habitantes originarios, un ataque que sería un ejemplo para todos los pueblos palestinos. Los sionistas eligieron a las personas que habían firmado un tratado de “no agresión” y en “agradecimiento” los masacraron, violaron a sus madres, viudas e hijas, e hicieron formar a sus hijos desnudos antes de ejecutarlos.

A primeras horas del viernes 9 de abril de 1948 y en una operación conjunta denominada “Operación Unidad”, las tres bandas terroristas sionistas Irgún, Lehi (Stern) y la Haganah (que más tarde se convirtió en el terrorista ejército sionista) atacaron el pacífica pueblo de Deir Yassin con el objetivo de matar cuantos palestinos y palestinas fuera posible, y obligar a los demás a irse de sus hogares y de sus tierras. Esta operación era parte del “Plan Dalet”, el plan militar maestro de los sionistas para la expulsión sistemática de cuantos palestinos fuera posible y apropiarse de la mayor cantidad posible de tierra palestina antes de que expirara el Mandato británico. El “Plan Dalet” duró desde el 1 de abril de 1948 al 15 de mayo de 1948, consistió en ocho operaciones principales contra comunidades palestinas y dio a las bandas terroristas sionistas luz verde para masacrar palestinos y destruir sus pueblos y ciudades. Este Plan y sus operaciones provocaron la limpieza étnica de 213 pueblos palestinos (un 40% de todos los pueblos palestinos) y convirtió a 413.794 palestinos y palestinas en refugiados (un 54% de los refugiados de la Nakba) lo que lo convirtió en el principal plan que estaba tras de la limpieza étnica de Palestina. El Irgún ataco al pueblo desde el sur, Stern lo atacó desde el este mientras que la Haganah lo bombardeaba con mortero. Unos 80 habitantes del pueblo lucharon heroicamente y trataron de proteger a sus habitantes y al pueblo de los más de mil terroristas sionistas, pero con pocas armas y una munición limitada tenían pocas posibilidades contra estas bandas terroristas armadas hasta los dientes. En esta batalla en tres frentes los sionistas utilizaron todo tipo de armas automáticas, misiles, cañones y tanques. La lucha continuó hasta aproximadamente las 15:30 de la tarde cuando los palestinos se quedaron sin municiones. Los sionistas abrieron fuego contra cualquiera que capturaran tratando de escapar y entonces avanzaron hacia el pueblo y empezaron su “limpieza”: fueron casa por casa, torturando civiles antes de asesinarlos, ejecutando a los heridos, violando mujeres, matando niños. Aquellos que no fueron asesinados con armas o granadas fueron degollados a cuchillo. Familias enteras fueron alineadas contra el muro de sus casas y ejecutadas. Se mató a bayonetazos a mujeres embarazadas y su mutiló los cuerpos de niños. Se robó el dinero y las joyas de los cuerpos de las víctimas y antes de quemar las casas robaron pertenencias personales. De las 144 casas de Deir Yassin las bandas sionistas terroristas volaron al menos 15 con sus habitantes dentro. La mayoría de las fuentes hablan de 254 mártires, algunas llegan hasta 360, incluyendo 25 mujeres embarazadas a las que se mató a bayonetazos y 52 niños que fueron mutilados ante sus madres antes de ser decapitados y sus madres asesinadas, además de otras 60 mujeres y chicas que también fueron asesinadas y sus cuerpos mutilados. Se encontraron cuerpos dentro de las casas y bajo los escombros de casas destruidas, incluyendo los cuerpos mutilados y partes de cuerpos de 150 mujeres, niños y ancianos; muchos estaban esparcidos a los largo de las calles del pueblo. Además de estas personas asesinadas en sus casas, los terroristas sionistas reunieron a 25 hombres palestinos, los montaron en un camión y los pasearon por Jerusalén en un especie de “paseo de la victoria” antes de ejecutarlos en una cantera cercana y quemar sus cuerpos en una fosa común. Además, unas 150 personas entre mujeres y niños que sobrevivieron a la masacre fueron montados en camiones y fueron exhibidas desnudas por los barrios judíos de Jerusalén, donde los residentes judíos se burlaron de ellas, las insultaron y atacaron. Algunos incluso les sacaron fotos. Después las devolvieron al pueblo y las ejecutaron, mientras que a otras las “descargaron” en Jerusalén. Durante la batalla y la masacre, algunos habitantes de Deir Yassin lograron escapar por la entrada occidental del pueblo y huyeron al cercano pueblo de Ein Karim. Ahí pidieron a los soldados árabes que estaba estacionados que ayudaran a Deir Yassin, pero estos declinaron afirmando que tenían órdenes de no interferir (Más sobre la masacre de Deir Yassin).

Después de que su hijo y su marido fueran asesinados mientras defendían su pueblo de los terroristas sionistas, Hilwa Zeidan se apoderó del arma de su hijo y luchó para defender su hogar hasta que fue asesinada. No fue la única: las mujeres de Deir Yassin estuvieron al lado de sus padres, maridos, hermanos e hijos. Se ocuparon de los heridos, les suministraron comida y agua, y cavaron trincheras para impedir que los terroristas avanzaran hacia el pueblo. Otras mujeres arriesgaron sus vidas para salvar a los heridos. Con una escalera de mano, Thiba Aqel, Rabi’a Aqel, Jamila Salah y otras transportaron a los heridos a Ein Karim. Hayat Al-Balbisi estaba en Jerusalén aquel día, eras viernes (día de fiesta), pero en cuanto oyó noticias del ataque a Deir Yassin, corrió a ayudar. Deir Yassin se había convertido en su hogar, los habitantes de Deir Yassin se habían convertido en su familia y los niños de Deir Yassin se habían convertido en sus hijos. Trabajaba para la Cruz Roja y había hecho cursos de primeros auxilios. En Deir Yassin 15 chicas y chicos se refugiaron en la escuela con Hayat. Convirtió la escuela en un centro de rescate y puso la señal de Cruz Roja en la puerta de la casita, pensando que así protegía a los niños y a los heridos, y que los sionistas respetarían el derecho internacional y no atacarían un centro de Cruz Roja. Ayudó a los heridos todo lo que pudo y cuando el pueblo cayó en manos de los usurpadores sionistas y como estos terroristas estaban entrando casa por casa en los hogares palestinos, uno tras otro, y matando a toda persona que estuviera dentro, muchas personas se vieron obligadas a abandonar sus hogares para salvar las vidas de sus hijos y las suyas. Y cuando Hayat salía con los demás, oyó los gemidos de alguien que pedía ayuda. Volvió a mirar, casa por casa, y encontró a un hombre, gimiendo y sangrando por sus heridas. A pesar del avance de los asesinos sionistas, ella permaneció al lado de este herido, confortándolo y ayudándolo todo lo que podía. Se había quedado sin material de primeros auxilios y solo tenía su pañuelo con el que vendó la herida; tenía el símbolo de Cruz Roja en el brazo para demostrar su misión. Pero la señal no le ayudó. A los 18 años, Hayat, que siempre había querido ser profesora, fue asesinada de un tiro por los terroristas sionistas cuando ayudaba a un herido palestino.

55 niños que habían sobrevivido a la masacre, después de haber sido cargados en un camión y paseados por los barrios de Jerusalén como trofeos, fueron descargados cerca de la Ciudad Vieja donde los encontró Hind Al-Husseini, de 32 años. Esta regañó a los niños y les dijo que se fueran a sus casas porque las calles eran peligrosas. Horas después, cuando los volvió a encontrar exactamente en el mismo lugar, les preguntó por sus casas y el mayor de los niños le dijo que eran de Deir Yassin y no tenían casa, habían perdido a sus padres en la masacre. Se los llevó a la mansión familiar “Dar Al-Husseini”, construida por su bisabuelo en 1790 y que ella rebautizó “Dar Al-Tifl Al-Arabi” (Casa del Niño Árabe). Hind Al-Husseini dedicó toda su vida a los huérfanos de Deir Yassin y a otros niños palestinos, los cuidó y les dio una educación. Hoy la casa alberga una escuela, un museo del folclore y arte palestinos, y una biblioteca de investigación islámica y la herencia árabe en Jerusalén.

Hayat Al-Balbisi y Hind Al-Husseini son solo dos ejemplos entre miles y miles puesto que las mujeres palestinas siempre han sido una parte esencial de la lucha palestina por la libertad y la liberación. Las mujeres palestinas siempre han sido compañeras de los hombres en la resistencia y en la lucha contra la ocupación y la colonización sionistas, ya fuera como vecinas, como trabajadoras, profesoras, activistas o combatientes. La historia palestina de resistencia está llena de nombres de heroínas, de activistas que se negaron a permanecer calladas o inactivas mientras Palestina era usurpada. Pero además de los muchos nombres registrados en la historia palestina, hay miles y miles heroínas desconocidas, activistas y combatientes cuyos nombres nunca sabremos, pero que siempre serán parte de nosotros porque son nuestras abuelas, madres, hermanas, amigas y camaradas.

La primera acción política llevada a cabo por mujeres palestinas de la que se tiene constancia fue una protesta que tuvo lugar en el año 1893 en Al-Affouleh en contra de la construcción de la primera colonia sionista y en contra del robo de la tierra palestina por parte de los sionistas. Durante la época del Mandato británico en Palestina las mujeres palestinas incrementaron su activismo: se celebraron conferencias tanto en Palestina como en el extranjero para advertir acerca de la colonización sionista, se organizaron protestas populares en contra del sionismo y de las políticas del Mandato en contra de los palestinos, y exigiendo derechos para el pueblo palestino originario. Las mujeres formaron varios comités populares y médicos, además de llamar a la desobediencia civil, ayudaron a las personas heridas en las protestas y enfrentamientos con la policía británica y con las bandas terroristas sionistas, y distribuyeron raciones de comida a quienes las necesitaban. Algunas mujeres murieron y otras fueron encarceladas por la policía británica durante estas protestas y actividades. Y se informa de casos en que se llevó a mujeres palestinas a las morgues para identificar a los manifestantes o revolucionarios palestinos asesinados por la policía británica, y como a menudo se acosaba y castigaba colectivamente a los familiares de los y las mártires, estas mujeres miraban a la cara de sus seres queridos que yacían en una fría tabla cubierta con su sangre, salían de la morgue con la cabeza alta, reteniendo las lágrimas y negando conocer la identidad de la persona muerta para proteger a sus familias. Algunas mujeres palestinas no solo vendieron sus escasas joyas para comprar un arma a sus maridos para defender sus hogares y su patria, sino que algunas vendieron sus pertenencias para ayudar a los revolucionarios, mientras que otras hacían giras por las ciudades para recolectar donaciones para los revolucionarios.

En 1921 Emilia As-Sakakini y Zalikha Ash-Shihabi crearon la primera Unión de Mujeres Árabes Palestinas, que organizó protestas contra el Mandato británico, la colonización sionista y la Declaración Belfour. Entre las mujeres activistas famosas en la época estaban Maryam Izz-Iddin Al-Qassam, Nabiha Nasir y Aqilah Al-Budeiri.

El año 1929 supuso un momento crucial para el activismo de las mujeres en Palestina: durante el Levantamiento de al-Buraq Uprising en agosto de 1929 las mujeres salieron a las calles de Palestina, se enfrentaron a la policía británica y ayudaron a los heridos. De los 116 mártires que cayeron en el Levantamiento nueve eran mujeres: Aisha Abu Hasan (una de las líderes del Levantamiento, procedente de ‘Atara, Jerusalé), ‘Izziyyeh Salamah (otra de las líderes del Levantamiento, procedente de Qalonia, Jerusalé), Jamila Al-Az’ar (de Sur Bahir, Jerusalén), Tashawil Hussein (de Beit Safafa, Jerusalén), Mariam Mahmoud (de Yafa), Halima Al-Ghandour (de Yafa), Fatma Haj Mohammad (de Beit Daris) y dos mujeres de Arab Al-‘Resiyyeh que murieron al lado de doce palestinos en el norte del país. Muchas otras resultaron heridas o fueron golpeadas. De los 900 palestinos detenidos por la policía británica, tres fueron ejecutados, los héroes Mohammad Jamjoum , Ata Az-Zir y Fouad Hjazi.

Después del Levantamiento tuvo lugar en Jerusalén del 26 al 29 de octubre de 1929 la primera Conferencia de las Mujeres Árabes Palestinas, una de las mayores reuniones de mujeres en Palestina. El objetivo principal de la Conferencia era organizar un movimiento de mujeres palestinas y ampliar el alcance de sus actividades ante la situación política y la cada vez mayor colonización sionista. Las más de 300 participantes acordaron boicotear los productos británicos, el establecimiento de un centro de medios de comunicación para informar al mundo de lo que estaba ocurriendo en Palestina y organizar más protestas. La Conferencia concluyó con una delegación de catorces mujeres que acudieron a entrevistarse con el Alto Comisionado Británico y le presentaron las reivindicaciones de la Conferencia, que incluían la anulación de la Declaración Balfour, detener la emigración judía a Palestina y la destitución del fiscal general judío, conocido por sus prejuicios. Tras la reunión con el Alto Comisionado las catorce mujeres se reunieron con el resto de mujeres participantes en la Conferencia y salieron a las calles de Jerusalén en una caravana formada por cien coches protestando contra las políticas del Mandato británico en relación a los palestinos originarios. Las mujeres se detuvieron ante las embajadas extranjeras.

Entre las mujeres activistas de este periodo están Andalib Al-Amad, Milia As-Sakakini, Ni’mati Al-Alami y Katrin Siksik de Jerusalén, Adele Azar de Yafa, Mariam Khalil y Sathij Nassar de Haifa, Nabiha Mansi y Ruqaya Al-Karmin de Acca.

Durante la década de 1930 la lucha de los pueblos palestinos contra el robo de tierra palestina por parte de inmigrantes judíos se extendió y se hizo más fuerte, lo que convirtió a muchos pueblos palestinos en el centro de la resistencia contra la colonización sionista. Mientras que en las ciudades, como Jerusalén, las mujeres de las familias palestinas de la elite concentraban su activismo en organizar manifestaciones de protesta, escribir peticiones, proporcionar ayuda, recoger donaciones para las familias de los mártires y ocupandose de las condiciones de los presos palestinos, en los pueblos, por su parte, las mujeres estaban más relacionadas con el trabajo de resistencia sobre el terreno y tenían obligaciones como construir controles de carretera y trincheras, transportar comida, suministros y armas a los combatientes en las montañas, vigilar y controlar las localizaciones y movimientos del enemigo y luchar en defensa de sus pueblos por todos los medios que tenían, como tirar piedras a los soldados británicos desde los tejados. El 14 de abril de 1933 mujeres palestinas procedentes de toda Palestina hicieron una manifestación a los Santos Lugares de Jerusalén en protesta por la visita del general Allenby. Tarab Abdel Hadai, una palestina musulmana, marchó hasta la iglesia del Santo Sepulcro y se dirigió a las personas presentes ahí, mientras que Matiel Mogannam, una palestina cristiana, marchó hasta la mezquita de la Roca y se dirigió a las personas presentes ahí. Ambas mujeres advirtieron acerca de la inmigración sionista y los planes para sustituir a la población palestina originaria por colonos sionistas.

Durante la Revolución de 1936 que duró seis meses el papel de las mujeres también fue significativo. Seiscientas chicas estudiantes celebraron una conferencia el 4 de mayo de 1936 en Jerusalén y declararon una huelga hasta que se aceptaran las reivindicaciones de Palestina. En Akka las estudiantes organizaron una gran protesta durante la cual fueron atacadas por la policía británica. En Nablus las estudiantes y las mujeres también salieron a las calles para protestar. Comités de mujeres recolectaron fondos para las familias de los mártires y de los presos, celebraron reuniones secretas en casas, cosieron ropa para los combatientes palestinos, recogieron joyas para venderlas y compraron armas para los combatientes. Otras vigilaron los movimientos de los soldados británicos e informaron a los combatientes palestinos, transportaron comida, agua, material y armas a los combatientes material e incluso se enfrentaron abiertamente con los soldados británicos. Muchas mujeres palestinas de los pueblos aprendieron a usar armas y algunas combatieron al lado de sus maridos para defender sus hogares y sus pueblos.
Un ejemplo es Fatma Ghazal, que murió el 26 de junio de 1936 a los 50 años durante la batalla de Azzun entre soldados británicos y combatientes de la resistencia palestinos. Según algunos informes, francotiradores británicos mataron a Fatma cuando llevaba agua y comida a un grupo de combatientes que estaban refugiados bajo un olivo, otros afirman que murió luchando al lado de los hombres defendiendo el pueblo. Durante la batalla de Bal’a en 1936, cuando las fuerzas británicas tenían al pueblo asediado, las mujeres proporcionaron agua, comida y armas a los combatientes, y mientras los hombres defendían el pueblo y luchaban con los soldados británicos, las mujeres les animaron con canciones nacionales y zaghareets*, hasta que los combatientes lograron la victoria. Fatma Khaskiyyeh Abu Dayyeh, nacida en At-Tirah en 1902, es un ejemplo de las mujeres palestinas que participaron activamente en la resistencia armada durante las décadas de 1930 y 1940, y durante la Nakba. Estaba bien adiestrada para utilizar muchos tipos de armas y a menudo luchaba al lado de su marido. En una entrevista antes de su muerte Fatma recuerda cómo durante el dominio otomano capturó a un soldado otomano que estaba robando la cosecha de su familia. Ella le golpeó antes de llevarlo ante un superior que lo castigó por el robo. Durante la revolución de 1936-1939 Fatma se ocupaba de los almacenes de armas de los revolucionarios, transportaba no solo agua y comida, sino también armas a los combatientes y les ayudaba a escapar de los soldados británicos. Durante la Nakba de 1948 cien combatientes estaban bajo las órdenes de Fatma. Les advertía de que no malgastaran las pocas municiones que tenía y amenazaba con una multa de 10 piastras por cada bala malgastada. En 1948 y durante un incidente un combatiente tomó prestada un arma para luchar contra las bandas sionistas y la devolvió dañada. Fatma le reprendió y le recordó que los combatientes palestinos tenían pocas armas y que había que cuidarlas bien. Le ordenó arreglar el arma antes de devolverla. Durante el combate entorno al pueblo Fatma estaba apostada en una trinchera y llevaba kufiya como los demás combatientes. En una entrevista recordó la pasividad de un oficial iraquí que estaba apostado cerca de donde estaba teniendo lugar el combate y como lloraba y decía que tenía órdenes de no combatir. Pero otro oficial iraquí y sus soldados desobedecieron las órdenes y lucharon codo con codo con los palestinos.

Entre el 15 y el 18 de octubre de 1938 se celebró en El Cairo la primera Conferencia de Mujeres Árabes en apoyo de Palestina. Acudieron delegaciones de Palestina, Siria, Egipto, Iraq, Líbano e Irán. Con sus 27 participantes la delegación palestina era la mayor y pedía apoyo a la revolución palestina, la liberación de los presos políticos palestinos y el boicot a los productos británicos. La Conferencia declaró su apoyo a las reivindicaciones palestinas de anular la Declaración Belfour, detener la inmigración judía a Palestina y detener la transferencia ilegal de tierras árabes a los judíos. También condenó la brutal política represiva británica contra los palestinos originarios.

A medida que aumentaban tanto el robo de tierra por partes de los sionistas como las bandas terroristas sionistas, más mujeres se implicaba en la lucha contra la colonización sionista. Por una parte, se aumentaron los esfuerzos para informar a los palestinos, los árabes y al mundo de los planes sionistas para Palestina y refutar la propaganda y las mentiras sionistas: se enviaron cartas a los dirigentes árabes pidiéndoles ayuda y a los dirigentes británicos denunciando las acciones del Mandato en apoyo de los sionistas, y exigiendo la liberación de los presos políticos palestinos y la vuelta de los deportados. Por otra parte, este periodo fue testigo del nacimiento de algunos de los destacados y activos grupos de mujeres palestinos, como “Zahrat Al-Uqhuwan” (El Crisantemo), un grupo secreto fundado en Yafa en 1947 como una organización de caridad para ayudar a los estudiantes palestinos pobres, pero que se cambió al trabajo militar directo después de que una de sus fundadoras, Muhiba Khorsheed, fuera testigo del asesinato de un niño palestino. El grupo apoyó a los revolucionarios palestinos y luchó junto a ellos, les suministró comida y armas, curó a los heridos y adiestró a las mujeres en primeros auxilios y en el manejo de armas. En Haifa otro grupo, “Las hermanas de al-Qassam”, empezó a estar activo y sus miembros lucharon a lado de los revolucionarios palestinos. Otros grupos eran el grupo secreto “Tierra” que tenía el objetivo de ayudar a los heridos, transportar comida y agua a los combatientes palestinos, cavar trincheras y fortificaciones. Varios grupos y comités recolectaron donaciones para ayudar a las familias de los mártires y de los presos, y para ayudar a los revolucionarios palestinos.

Otro grupo era “Mala’ikat Al-Rahma” (Angeles de la Misericordia), un grupo médico activo en Nablus y Jerusalén. Entre sus activistas estaban Fatma Abul Huda, Hidaya Mar’ashly, Lamya Hijab, ‘Afaf Al-Khammash, Lamya ‘Arafat, Abla Nabulsi e In’am Tbeileh. Durante las décadas de 1930 y 1940 Adlah Fatayer, de Nablus, solía transportar comida a los combatientes, vigilar los movimientos de los soldados británicos en las calles y callejones de Nablus y advertir a los revolucionarios. Además de su experiencia en el uso de armas, Adlah estaba preparada para practicar primeros auxilios. Cuando los combates se intensificaron en 1947, Andalib Al-Amad estableció un pequeño hospital en Nablus llamado Ash-Shahba con unas cien mujeres que trabajaban como voluntarias, incluyendo a Adlah, para ayudar y curar a los heridos. Solían moler azúcar y tratar a los heridos con ella. Algunas preparaban comida en casa y la llevaban cada día al hospital para los heridos. Algunas mujeres, como Adlah Fatayer, Fatma Abul Huda y Yusra Touqan, se unieron a los revolucionarios en el campo de batalla. En una entrevista Adlah Fatayer describió cómo se movía con los revolucionarios de un campo de batalla al siguiente, de Ar-Ramah a ‘Arraba, a Ash-Shajara, a Tarshiha, llevando ayuda médica a los heridos y apoyo para los combatientes. Y durante el éxodo, muchos palestinos se vieron obligados a ir al sur de Líbano. Durante el camino eran bombardeados continuamente por aviones israelíes y como no tenían suministros, Adlah y sus colegas tuvieron que usar hojas de de los árboles para curar y vendar a los heridos, y ramas para estabilizar huesos rotos. Había tantos muertos y heridos que había que transportar a los heridos sobre los muertos en los camiones. El 23 de abril de 1948, cuando curaba a los heridos en el ataque a Haifa, Juliette Nayif Zaka, de 19 años, fue asesinada por las bandas sionistas.

Durante la Nakba las mujeres llevaron mensajes y noticias a los combatientes, escondieron a los revolucionarios en graneros y almacenes, hicieron contrabando de comida y de armas para los combatientes, vigilaron los movimientos de las carreteras, proporcionaron cuidados médicos y lucharon junto a los hombres defendiendo los pueblos. El 11 de junio de 1948 las bandas terroristas sionistas ocuparon al-Birweh. Unas dos semanas más tarde, el 23 de junio de 1948, más de doscientos hombres y mujeres palestinas acudieron a liberar el pueblo. Por el camino se cruzaron con un grupo de soldados árabes y les pidieron que se unieran a ellos. Los soldados se negaron afirmando que tenían órdenes de no interferir. Solo 96 de los habitantes del pueblo estaban armados con pistolas y tenían entre 30 y 45 balas, y los demás tenían palos, hachas y palas. A pesar de estar tan pobremente armados, derrotaron a los bien armados usurpadores sionistas y liberaron al-Birweh. Los soldados árabes que antes no habían querido unirse a ellos entraron en el pueblo después de su liberación, obligaron a los palestinos a salir, afirmando que ellos estaban mejor equipados para proteger el pueblo de otro ataque sionista. Al día siguiente las bandas terroristas sionistas atacaron el pueblo, derrotaron a los soldados árabes y volvieron a ocupar el pueblo.

El papel de las mujeres palestinas en la lucha por la libertad y la liberación continuó después de la Nakba. Y hoy siguen organizando y suministrando los servicios de educación y de sanidad en los pueblos y campos de refugiados. Construyen casas para los niños a los que el terrorismo sionista ha dejado huérfanos. Protegen y promueven la herencia cultural palestina. Desafían los toques de queda, los cierres [de pueblos y ciudades] y las balas. Hacen queso y pan, y encabezan el boicot a la entidad sionista. Hacen ropa para los presos y organizan sentadas y manifestaciones por la liberación de sus hijos, hermanos y padres de las cárceles israelíes. Se ocupan de sus casas y de sus hijos cuando sus maridos están en la cárcel o son mártires. Salen a la calle para protestar contra la brutalidad de la ocupación militar israelí, luchan por la liberación de Palestina, resisten al ocupante y se niegan a permanecer en silencio. Las mujeres palestinas son profesoras, enfermeras, constructoras, agricultoras, trabajadoras, madres, hermanas, protectoras, activistas, camaradas, combatientes, presas, mártires. Sus armas son la pistola, la piedra, el hacha, la pala, el olivo joven, la canción, el cuento, la bandera, el thob**. Son Leila Khaled, que escribió el nombre de Palestina en el cielo, son Muntaha Hourani, que plantó amapolas rojas en la tierra, son Dalal Al-Mughrabi que Dibujó Palestina desde el Río [Jordán] al Mar [Mediterráneo], son Wajiha Rabay, que sacrificó su vida para evitar que los soldados secuestraran a su hijo, son Lina An-Nabulsi, que cayó, pero nunca dejó de cantar para Palestina, son Hana’ Ash-Shalabi, [actualmente] en huelga de hambre por la libertad y la justicia. Son las mujeres que plantan los campos, cada mujer que defiende la tierra. Son las miles y miles de heroínas, las miles y miles de mujeres palestinas inquebrantables a pesar de la opresión y del terrorismo sionista. Son las miles y miles de mujeres palestinas que sueñan con el retorno y con caminar hacia Palestina. Son las luchadoras que nunca descansan, las presas que desafían a la muerte, las mártires que preparan el camino a Jerusalén. Son las compañeras en la resistencia, las guardianas de la revolución y el símbolo de la perseverancia. Son las hijas de Palestina.

PS: Las mujeres palestinas no necesitan que les den cursillos de resistencia, ya sea armada o popular, ni necesitan que se les “enseñe” cómo resistir a la ocupación. Los y las “activistas” que afirman en entrevista que están “llevando” la resistencia popular a los pueblos palestinos y “enseñando” resistencia a las mujeres palestinas, en primer lugar deberían leer la historia de la resistencia popular en los pueblos a los que se supone llevan la resistencia popular y, en segundo lugar, deberían leer acerca de las mujeres palestinas y su papel en la resistencia y en la lucha de liberación.

* Un sonido muy agudo que se hace con la lengua como si se quisiese decir “lalalalalala”, de una forma muy aguda, en un tono de “falsete”. Originalmente es un grito de guerra que proviene desde tiempos de los faraones en Egipto (las mujeres recibían o despedían a los hombres de esta manera). Se suele utilizar para trasmitir una emoción ante una celebración y también, con el caso que relata en artículo, para dar ánimo. (N. de la t.)

** El traje tradicional palestino, largo y lleno de bordados característicos de cada zona. (N. de la t.)

Fuentes:
www.palestineremembered.com
www.passia
www.wafainfo.ps
www.pcrp.ps
www.felesteen.ps
www.nablus-city.net
www.wajeb.org

Fuente: http://avoicefrompalestine.wordpress.com/2012/03/10/the-women-of-palestine-and-the-struggle-for-liberation/#more-4081


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En la muerte de una escritora comunista

Salvador López Arnal
Rebelión
Acaba de fallecer este martes 13 de marzo de 2012, Teresa Pàmies i Bertrán, a los 93 años de edad. Una breve -y por ello algo injusta- nota de urgencia en su honor.


Nacida en Balaguer (Lleida) en 1919, a los 17 años era ya dirigente de las Juventudes Socialistas Unificadas de Cataluña (1937) y una de las fundadoras de la Aliança Nacional de la Dona Jove (1937-1939).

Vivió el exilio, su obligado exilio, en Francia, Cuba y la República Dominicana, y más tarde en México, donde estudió periodismo mientras seguía militando en las filas del PSUC.

En 1947 se trasladó a Belgrado, donde trabajó en la radio, tarea que continuó en Radio Praga, donde fue redactora de las emisiones en castellano y catalán, viviendo con esperanza los días de renovación comunista de la primavera de Praga

Desde el exilio, publicó artículos en Nous Horitzons, la revista teórica del PSUC, Serra d'Or y Oriflama. En 1971 volvió a Cataluña con todas las preocupaciones de seguridad que fueron necesarias. Obtuvo poco después el premio Joan Estelrich por su novela Quam érem capitans.

Escritora compulsiva, se dice que comenzó mecanografiando los artículos que le dictaba su padre, entre sus numerosos libros cabe citar Testament a Praga, Premio Josep Pla en 1970 -escrito en colaboración con su padre-, Quan érem capitans (1974), Va ploure tot el día (1974), Gent del meu exili (1975), La chivata (1981), y Jardí enfonsat (1992). Algunas de estas novelas, muchas de ellas, en gran parte autobiográficas, han marcado decisivamente a más de un una generación de militantes y simpatizantes comunistas. Y, por supuesto, a muchos otros lectores y lectoras.

En 2001 fue galardonada con el Premio de Honor de las Letras Catalanas. Trabajadora incansable, escritora hasta el final de sus días, Estem en guerra (2005) y Ràdio Pirenaica (2007) fueron algunas de sus últimas obras.

Se apunta en algunos medios que con su muerte se ha producido “la desaparición de uno de los últimos representantes de la generación de escritores del exilio y de intelectuales comprometidos con la democracia, las libertades y los derechos de la mujer”. No fueron únicamente esas sus señas políticas y existenciales de identidad: el antifascismo militante, la lucha arriesgada y nada acomodaticia, la tenacidad incansable, la honestidad, la consistencia entre el decir y el hacer, el socialismo sin adulteraciones y un no rotundo a todo tipo de opresión, intentan completar un amplísimo cuadro que es y seguirá siendo referencia de muchos ciudadanos y ciudadanas.

Su última obra, escrita en 2008, lleva por título Informe al difunt, un libro homenaje a su compañero fallecido en 2007 Gregorio López Raimundo, el inolvidable secretario general del PSUC, el partido de los comunistas catalanes.

¡Hasta la victoria siempre, camarada escritora Pàmies!

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Prefiero ser frígida…

Victoria Aldunate Morales
La Haine
Me regalaron un libro que se llama “Inteligencia Sexual”, pero en memoria de todas las rebeldes de Marzo, desde 1905 a la fecha, no lo voy a leer. No quiero copular con ese hijo de la “Inteligencia Emocional”.

En este Marzo 2012 fin de mundo, recolonizado por los “símbolos” y “subjetividades”– “revisitado” –como dicen los posmodernos criollos- por derechas e izquierdas, por el Servicio Nacional de la Mujer piñerista, y en que -como siempre- nos regalan flores, bombones, más de alguna sartén y baladas misóginas, prefiero la frigidez. Las náuseas quitan las ganas. El único impulso ahorita es tirarles de vuelta las piedras con que nos lapidan.

Esta profusión de psicologismos y discursos -palabras, palabras, palabras- no acaban nunca de teorizar la vida. Nada de materialidad, nada de cuerpos concretos y tanto simbolismo, me da vómitos incontinentes…

Un montón de mujeres –ni “empoderadas” ni expertas en género- llevábamos tres décadas -más o menos- buscando salvarnos de los estudios que hablaban de nosotras sin nosotras, construyendo ser sujeto político autónomo y este $hile engendró un “feminismo sin mujeres” que pretende que las mujeres no existimos.

¡Y pobre de la que diga que sí porque le cae la maldición de malinche, que en este caso equivale a ser insultada como “binaria”! Dizque, pasó de largo la recuperación de un cuerpo vivido histórica y políticamente, y hablar de mujeres, clase, racismo, es dicotómico. Fue una humorada al fin al cabo, sí, una escena sin mucho sentido, pero el empeño de expulsar a las mujeres de un territorio ganado, recuperado a la heteronorma, resistiendo a la masculinidad, a la feminidad y a la complementariedad, no se les ha agotado en siglos a gente como esta.

En plena Edad Media nos expulsaron del Saber y engendraron la Universidad que dejó fuera de la Ginecología, por siglos, a las médicas que escribieron los primeros tratados ginecológicos de la Historia.

Las nuevas formas de reeditar este desalojo misógino, son variadas. Unas muy metafóricas y cyborg-virtuales tecno, otras más aburridas: Equidad de género, Igualdad de Oportunidades y Empoderamiento… Todas con un hálito de “subjetividades” y “simbolismos” y unos entramados en difícil -como el “cine arte” lento y arribista que me aburre-. Un montón de denominaciones carentes de sangre me huelen a podrido cuando las coloco en mi realidad. Suenan a prolongación (no-más) del engendro republicano-liberal que se matrimonió feliz formando la familia del Enfoque de Género.

Todo demasiado interclasista, igualito a la famosa “inteligencia emocional”, según la cual una pobrete es una desadaptada. No es el neoliberalismo que se la devora, no, es que no tiene “inteligencia emocional”. Y como a las mujeres “se las empodera” con marketing y autoestima, la cosa -emocionalmente hablando- se pone más inteligente todavía. Porque si pasaste mil talleres de empoderamiento y tu microempresa de cesante establecida no da plata para pagar tu luz, o tu marido te humilla, te dirán que te falta autoestima.

¡La mar de esfuerzos por “gestos paritarios”! ¡Y cataplúm se abrió la puertecilla del Acceso de la Mujer al Poder por la que podamos asomar la nariz desde nuestro supuesto mundillo –el privado-.

Todo este palabrerío cuando hace rato ya, que vamos de la casa a la pega y de la pega a la casa, que nos signan de “mujeres públicas” por cualquier callejería y las sufragistas consiguieron el voto.

Hubo varias feministas de allá y de acá que les advirtieron -a las sufragistas-: ¡Cuidado que algunos deseos -los más machos y funcionales- pueden hacerse realidad! Dicho y hecho. Es como el orgasmo: nos lo entregaron los sexólogos y ahora se nos manda la “multiorgasmia obligada”. Eso sin contar el pornofeminismo -que me contaron que existe-.

Entonces, recapitulando, desde acá, en el Sur del mundo, en un barrio donde hiede la basura y un alcalde fascista te cobra la recogida bajo amenaza de desalojarte –también-, la “inteligencia emocional” y los “símbolos” de mujeres en el poder me dan arcadas. Ahora que en $hile se “revisitó” a los homosexuales y la palabra “maricón” se logró asociar a “agresor de mujeres” porque un gay misógino y farandulero trabajó en un spot de tevé para el SERNAM de Piñera, introduciendo un implante más de homofobia al cerebro de los barrios pobres, la cosa está prístina como el mismo “feminismo sin mujeres”.

El “multisimbolico” y “subjetivo” palabrerío puede unir Mercado y Democracia, Poder con Virtud Cívica, a Tecnócratas y a Ciudadanas, y Marco Lógico con lo que sea, dándoles un ligero toque femenino de Inclusión, Presencia y Visibilidad. De ahí al inclusivo –simbólico- matrimonio gay, un paso. Y las “otras familias” podrán incluirse en el Opus Dei si lo desean porque serán por fin “bien constituidas”. Ahora es “visible” que las mujeres acceden al mundo público sin dejar de lado la explotación familiar, antes era invisible. ¡Gran logro!…

Por todo esto, no voy a leer “Inteligencia Sexual” ya que creo que no nos va a dar ninguna sorpresa. Será más de lo mismo: dama en la calle, puta en la cama, con ganas o sin ganas. Prefiero ser frígida.

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Bajo la consigna: “8 de marzo combativo, popular y autónomo”: Mujeres conmemoraron en Valencia el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

lunes, marzo 12, 2012

Prensa Poder Popular / GCC

El Colectivo Género con Clase y demás organizaciones que integran la Campaña Admirable del Popular, entre ellas: la Red de Medios Alternativos y Comunitarios (REDMAC), el Frente Artístico Revolucionario Patria o Muerte (FRAPOM), la Juventud Rebelde (JR), el Movimiento Nueva Universidad (MNU), el Movimiento por la Educación Liberadora (MEL), la Escuela Popular Agroecológica La Yaguara, la Comuna Comunicacional Bicentenaria del Municipio Guacara, la Asamblea del Poder Popular de Naguanagua, Trabajadoras de CVG-ALUCASA, VENVIDRIO y AUTO SEAD de Venezuela, Madres del Barrio y otras luchadoras y luchadores sociales, realizaron una actividad político-cultural en la que se conmemoró el Día Internacional de la Mujer Trabajadora en la ciudad de Valencia. En la actividad también se hicieron presentes integrantes de la Red de Colectivos la Araña Feminista y del Frente de Mujeres Bicentenario 200.
Pasadas las 2 de la tarde, se dio inicio a la actividad en la Plaza Bolívar de la Ciudad de Valencia, en la que las mujeres y hombres presentes conmemoraron tan importante fecha para el movimiento feminista y obrero en el mundo entero, y en la que se resaltó que el 8 de marzo sigue siendo un día para luchar y mantener presentes las banderas del movimiento feminista y de mujeres en todo el mundo.

Las presentes justificaron el porqué de la vinculación entre la lucha por la emancipación de las mujeres y la lucha de clases, y ratificaron que los logros obtenidos por las mujeres en el marco de la revolución bolivariana han sido producto del reconocimiento de la lucha histórica de éstas por parte de este proceso político, por lo cual reiteraron su apoyo a la Revolución Bolivariana y enviaron mensajes al Compañero Hugo Chávez resaltando que ha sido el único Presidente que se ha declarado feminista y comprometido con la emancipación de las mujeres, por lo cual las mujeres lo recordamos en esta fecha como un aliado fundamental en la construcción del socialismo feminista.



Con el hip hop de los compañeros de Fuerza Uno (Frapom) comenzó la actividad cultural en la que se reconoció y homenajeó a nuestras mujeres a lo largo de la historia.

Posteriormente algunas compañeras tomaron el derecho de palabra, algunas de ellas Gisela Jiménez de la Araña Feminista quien resaltó “la importancia de la actividad y la necesidad de que la participación popular fuera la protagonista en este proceso de construcción por el socialismo feminista”. Para Jiménez, la Red de colectivos la Araña Feminista debe ir abarcando cada vez más el territorio nacional para garantizar que no quede ni un rincón del país donde no se articulen las experiencias de construcción popular de nuestras mujeres. Por su parte Yosmary Delgado de la REDMAC y en representación de las comunicadoras populares, resaltó el papel de las mujeres en todos los espacios de la revolución e hizo un llamado a seguir luchando por visibilizar e impulsar el protagonismo de las mujeres.

Posteriormente la voz de mujer de la joven Génesis Pérez continuó con el canto revolucionario y el reconocimiento de mujeres y hombres que han aportado a las luchas revolucionarias, siendo propicia la ocasión para recordar a nuestro mártir Daniel Valenzuela.

La apertura del derecho de palabra sirvió para recibir el mensaje combativo de las mujeres presentes, madres del barrio, educadoras combativas que han venido librado una lucha contra el gobierno de derecha de los Salas en Carabobo, militantes revolucionarias del poder popular que enviaron sus mensajes de lucha y sus saludos y apoyo a la Revolución Bolivariana.

Seguidamente se dio paso a la tarde de poesía con la letra del Lidda Franco en la voz del Poeta Luis Alberto Angulo y a la Poetiza Merimar Franco quienes con la palabra combativa y rebelde siguieron reivindicando las luchas de las mujeres.

El cierre de la actividad estuvo a cargo de Laura Franco, del Colectivo Género con Clase quien invitó a profundizar en la construcción del Socialismo feminista, a la defensa de la revolución bolivariana, y a la organización femenina, asegurando que: “cuando una mujer avanza, ningún hombre retrocede, crece el movimiento”.

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8 de Marzo: Construyendo el Socialismo Feminista desde el Poder Popular...

Laura Franco clausuró la actividad en nombre del Colectivo Género con Clase, invitando a las mujeres a organizarse por sus luchas específicas, y a seguir luchando por la construcción del socialismo feminista.


En la tertulia feminista, la poetiza militante de Género con Clase, Merimar, nos leyó sus poemas vistos y vividos desde lo femenino, en homenaje al espíritu luchador de las mujeres revolucionarias.
En el espacio dedicado a la poesía, también el poeta Luis Alberto Angulo, solidario con las luchas por la emancipación de las mujeres, nos deleitó con la letra insurgente de Lydda Franco y su poema que hacer, cuya pertinencia histórica es indiscutible.




Gracias a todas y todos por seguir aportando en la Construcción del Socialismo Feminista, desde el PODER POPULAR...

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8 de marzo para luchar: por nuestras reivindicaciones como mujeres y en defensa de la Revolución Bolivariana

Los compañeros de Fuerza Uno, con su hip hop revolucionario dedicado a las mujeres y sus luchas.
Génesis Pérez deleitó a las y los asistentes con su voz de mujer combativa, y su canto revolucionario, recordando una vez más a nuestro mártir Daniel Valenzuela.
Integrantes de la Campaña Admirable del Poder Popular se hicieron presentes siempre solidarios con las luchas feministas.

Diversas expresiones de las mujeres en apoyo al compañero Presidente Hugo Chávez tambien estuvieron presentes a lo largo de la actividad.

Génesis Pérez y Danilo González en un canto revolucionario a las mujeres.




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Así fue nuestro 8 de Marzo: Combativo, popular y autónomo...

Nuestras mujeres campesinas se hicieron tambien presentes para destacar y rescatar sus aportes a la sociedad, y el necesario protagonismo de este sector social tan importante.
Yosmary Delgado se dirigió a las y los presentes en nombre de la REDMAC - Red de Medios Alternativos y Comunitarios.
En representación de la Araña Feminista, la compañera Gisela Jiménez envió un mensaje de unidad y combatividad rescantando el carácter de clase del 8 de marzo.


La juventud feminista, revolucionaria y rebelde.
La Plaza Bolivar de Valencia, se vistió de violeta y rojo por la construcción del socialismo feminista.


Las mujeres educadoras se manifestaron destacando la vejación de la que han venido siendo víctimas las docentes estadales por parte del Gobernador de derecha del Estado Carabobo.

TRABAJADORAS SOMOS TODAS!!!

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8 de Marzo: Combativo, popular y autónomo...

Las madres del barrio nos acompañaron con sus mensajes combativos y en defensa de la revolución bolivariana.

Integrantes de la Juventud Rebelde, Frapom y la Red de Medios Alternativos y Comunitarios.
Mujeres y hombres nos manifestamos contra la violencia machista en todas sus expresiones.
Diversos sectores sociales quedaron comprometidos a sumarse a las discusiones y difusión de las propuestas de Ley Orgánica del Trabajo construidas desde diversos colectivos que hacen vida en la Araña Feminista.
Los hombres también se pronunciaron por la igualdad.


Entre pancartas, consignas y manifestaciones culturales se desarrolló con mucha mística la actividad.


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Carabobo: 8 de Marzo: Combativo, popular y autónomo...


Así comenzamos a congregarnos.
Nos vestimos de fiesta, alegría y fervor revolucionario para rescatar la memoria histórica de nuestras mujeres y las luchas por nuestros derechos.
Mujer bonita es la que lucha fue la consigna que dio inicio a la celebración.
Conmemoramos el 8 de Marzo desde la ciudad de Valencia, con canto y poesía en homenaje al Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Hip hop al son de Fuerza Uno dedicado a las mujeres revolucionarias y a las luchas contra toda forma de colonialismo.


El acto sirvió para el lanzamiento del tercer número de Género con Clase Impreso, un especial dedicado a las mujeres y el trabajo.



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Género con Clase Impreso

Abril: Homenaje a Vilma Espín.... La eterna combatiente!!!