Mostrando entradas con la etiqueta feminicidios. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta feminicidios. Mostrar todas las entradas

miércoles, junio 08, 2011

Panamá: El femicidio, uno de los crímenes de poder...

CAROLINA ÁNGEL IDROBO
El asesinato de mujeres aumentó en Panamá entre el 2008 y el 2009 en un 90.5% alertando a las autoridades. Hoy existe un proyecto de ley que tipifica este delito como violencia de género originada en la dominación masculina. La historia de 2 féminas que murieron atrozmente a manos de sus parejas puede ser la de cualquier otra

¿Por qué la mataste, José María?-, le preguntó el fiscal.
-Porque no se dejaba gobernar-, contestó José María Colombo* sentado en una silla de la estación de policía de La Pintada, Coclé.

El 24 de enero de 2008, José María tuvo un impulso de rabia porque a pesar de haberle dicho a Antonia* que se quedara en casa, en la comunidad de Santa Marta, población ubicada montaña arriba a dos horas de La Pintada, ella tomó su propia decisión: buscar empleo en Penonomé. Entonces, al caer la noche, él la tomó del cabello y la arrastró hasta el árbol de naranja. El primer machetazo le cortó la punta de los dedos a esta mujer de 19 años que hace dos dormía con su victimario, la fiscalía las llama heridas de defensa, ella trataba de protegerse.

Y mientras en La Pintada la fiscalía hacía las declaraciones de base y dictaba los cargos contra José María, en Aguadulce, Coclé, los niños de cuarto grado del colegio Rodolfo Chiari seguían recordando aquella mañana de septiembre de 2007, cuando el tipo llegó al salón, pistola en mano, la profesora Bellatriz* se levantó asustada de su silla y les dijo: ‘salgan rápido’. Pero ella no lo hizo. Minutos después se escucharon los disparos, uno tras otro sumaron siete.



EL SILENCIO ES CÓMPLICE

La profesora, de 54 años, durmió sus dos últimas semanas de vida en la estación de policía. Tenía miedo de quedarse en casa y en Coclé no hay albergues de protección a las víctimas. Llevaba ocho años conviviendo con Tomás Cruz* y ya había interpuesto una denuncia por violencia doméstica. Pero se reconciliaron y ella cambió el temor a la agresión por la esperanza de construir otra forma de amar; sin embargo, el círculo de violencia se repitió. Entonces lo demandó nuevamente, esta vez en el Juzgado Segundo Penal del Circuito... después de las disculpas, los regalos, la sensación de no poder vivir sin el otro, volvieron. Momentáneamente el miedo se convirtió en silencio y la tempestad fue calma. Este fenómeno recibe el nombre de criminalidad oculta: ‘aquella que no encuentras en la Contraloría sino en la vida cotidiana, entre las familias escondida, en hospitales cuyos médicos no reportan el hecho. Es la violencia no denunciada, olvidada, silenciada por las víctimas y por quienes conocen la agresión sin informarla’, afirma Clara Montenegro, investigadora en hechos de violencia doméstica.

Este secreto a voces, el hecho de que Tomás saliera libre con fianza tras la tercera y última denuncia interpuesta un año antes en la personería, y la imposibilidad estatal de brindarle protección a la víctima las 24 horas, fueron las causas de que ese 6 de septiembre a las siete de la mañana la profesora Bellatriz recibiera en la cabeza seis de los siete disparos que sus estudiantes escucharon al salir del salón. La séptima bala entró en el cuerpo de Tomás. Se suicidó después de cometer el atroz femicidio.

¿POR QUÉ SE TE FUE LA MANO ASÍ?

Siete machetazos en la cabeza, cuatro en la espalda, oreja desgarrada. Exposición de masa craneoencefálica, data el informe forense de Antonia. Los femicidas se ensañan con su víctima. Por eso, junto a los crímenes de droga, estos constituyen los asesinatos más atroces.

- Oye José María: ¿por qué se te fue la mano así?-, pregunta el fiscal.

- Yo na’a más quería enseñarle quién manda– responde el femicida, condenado a la pena máxima de la Ley 15 de 2007: treinta años de prisión.

Estas dos historias que se repiten más allá de lo imaginado, sin contar nivel educativo o económico, cada vez que un hombre considera que su pareja le pertenece, pueden ser la historia de cualquiera de nosotras.

*Nombres cambiados por protección de la identidad.

domingo, noviembre 07, 2010

Femicidio, realidades y tabúes

Susana Merino
Desde mí misma No hay duda de que existe una taxativa diferencia entre, por ejemplo, la lapidación de mujeres en algunos países islámicos y la frecuente tortura y muerte de mujeres en Ciudad Juárez (México).

La primera está insólitamente amparada por la ley o por el estado mientras que las segundas parecieran estar protegidas más bien por el silencio cómplice de las autoridades civiles y policiales de la región.

Sin embargo en el primer caso, imagen mediante, nos sentimos horrorizados por la incalificable crueldad de un castigo que conduce a la muerte y en el otro la fría mención de las cifras aunque el número de mujeres asesinadas sea considerablemente mayor en la frontera del norte mexicano nos deja tal vez asombrados pero casi indiferentes.

Pareciera que la reiteración de tan incalificable fenómeno le otorgara a sus autores una especie de “patente de corso” para el crimen y pareciera también que al entrar en las estadísticas el horror dejara de golpear en la conciencia de la gente. Un asesinato, una muerte próxima, una víctima identificada nos conmueven pero los crímenes masivos no dejan huella y hasta en situaciones bélicas llegan a ser cínicamente calificados y aceptados como “daños colaterales”

Frente a la condena por lapidación de la iraní Sakineh Ashtianí, y de la nigeriana Amina Lawal la sociedad se movilizó y centenares de miles de personas en todo el mundo firmaron cartas en las que pedían, en ambos casos, y consiguieron la anulación del castigo. Un castigo que no está ciertamente ni aprobado ni establecido por el Corán sino que tiene su origen en la tradición judeo-islámica y puede aplicarse también, llegado el caso a los varones. Este tipo de movilizaciones aparentemente teñidas sin embargo de cierto tufillo islamofóbo no encuentran lamentablemente correlato para las múltiples denuncias mexicanas que afectan a un número creciente de mujeres de entre 14 y 25 años.

En Ciudad Juárez al borde de la frontera mexico-usamericana según organizaciones no gubernamentales se han producido más de 350 asesinatos de mujeres y alrededor de 400 desapariciones en la última década que las autoridades por incompetencia o amedrentadas suelen calificar como fruto de la violencia doméstica.

Sin embargo según las investigaciones llevadas a cabo por Amnesty Internacional muchos de los crímenes tienen sus raíces en la discriminación aunque también se manejan otras hipótesis relacionadas con el narcotráfico, la trata, el tráfico de órganos y las películas snuff un género también conocido como white heat o the real thing, en las que se tortura, viola y asesina con el único objetivo de registrar esos hechos con algún medio audiovisual y comercializarlos luego a valores incalculables. Sobre esta última suposición no se han hallado constancias que puedan acreditarla aunque no parece tan disparatado pensar que en nuestra enferma sociedad, no haya individuos que disfruten - intelectual o comercialmente - con este tipo de producciones.

Algunos analistas sostienen también que podría tratarse de macabros rituales celebrados con el objeto de establecer la cohesión entre los miembros de grupos mafiosos y sellar la pertenencia al grupo, por parte de los asesinos, con pactos de sangre.

Según la investigadora Rita Laura Segato, “los feminicidios de Ciudad Juárez no son crímenes comunes de género sino crímenes corporativos y, más específicamente, son crímenes de segundo Estado (…) que administra los recursos, derechos y deberes propios de un Estado paralelo, establecido firmemente en la región y con tentáculos en las cabeceras del país”. Pero lo más alarmante es que esta lacra ha llegado también al llamado “triángulo de la violencia” Guatemala, El Salvador y Honduras, según la descripción acuñada por Naciones Unidas, que ha alcanzado las más altas tasas de femicidios de la región ya no relacionadas con los conflictos armados, que asolaron a esos países en un no muy lejano pasado. Y podría continuar extendiéndose.

Y si seguimos descendiendo hacia el sur vamos a encontrar que tampoco nuestro país se halla exento de un desmedido incremento de las consecuencias que hasta ahora parecieran limitarse a casos aislados pero cada vez más frecuentes de lo que aquí también se califica como producto de la violencia familiar. Las muertes de mujeres quemadas con alcohol o con bencina en “accidentes domésticos” que curiosamente no suceden en soledad sino ante la (¿impotente?) presencia del marido o compañero, han venido aumentando desde un primer suceso en el que la justicia determinó la imposibilidad de probar la culpabilidad del testigo presencial (en este como en casi todos los casos, el marido) por suceder en el ámbito privado y ser muy difícil establecer si realmente el hecho es atribuible a un accidente o a un asesinato.

Toda esta manifiesta agresividad masculina hacia la mujer no es una consecuencia más de las condiciones de vida contemporánea a las que solemos atribuir los males que nos circundan sino que pareciera arraigar en el más profundo primitivismo humano. Desde el principio de los tiempos privilegiar la muerte ha sido un denominador común de muchas culturas, no de otro modo se entiende la exaltación del héroe, del guerrero, del combatiente encarnando siempre los valores del arrojo, de la audacia, de la valentía, de la virilidad, del coraje, de la intrepidez en función de ¿qué? pues tan solo de la muerte, una función reservada a los hombres de la tribu, del estado, del imperio… en la que solo mitológicamente participaron alguna vez las mujeres o sus equivalentes las nórdicas walkirias o las amazonas griegas, compartiendo, en su condición de diosas, los campos de batalla.

Mientras que la función de dar vida que solo le ha sido conferida a la mujer fue secularmente subestimada y confinada al rutinario ámbito doméstico y su importancia diluida hasta casi desaparecer entre las pedestres tareas cotidianas, de las ollas y las sartenes, los biberones y los cuadernos escolares, producto de una cultura ciertamente elaborada por solo media humanidad. Media humanidad que necesitó construir un imaginario de fuerza, de vigor, de invencibilidad para disimular tal vez la frustrante sensación de esterilidad y de impotencia que debió provocarle al hombre, desde siempre, el misterio de la preñez y del alumbramiento en la mujer, junto a la menoscabante convicción de que es algo a lo que a pesar de su fuerza y de su ingenio jamás podría acceder.

Todo esto parece tener en realidad raíces tan profundas que no solo en nuestra civilización judeo-cristiana encontramos evidencias ciertas y reiteradas de subestimación, de sometimiento, de menosprecio como reacción al temor que genera la mujer al parecer dotada de “poderes” que escapan completamente al arbitrio de los hombres. Los estudios de antropología han demostrado que es habitual en todas las culturas que los hombres experimenten cierto sentimiento de inferioridad, frente a la capacidad procreadora de la mujer, sentimiento que tienden a revertir asumiendo para con ella conductas prepotentes teñidas de menosprecio y humillación. Un temor que también debe haber jugado un importante papel en el ajusticiamiento y condena de las brujas medievales.

Importantes y minuciosos estudios realizados en los códices mayas y aztecas ponen igualmente de relieve que “El hombre, en su función de genitor, brilla por su ausencia. Si el nacimiento por partenogénesis de dioses tan importantes como Quetzalcóatl y Huitzilopochtli no deja de reforzar la importancia de la figura materna puede suscitar también angustias e inquietudes en el seno de una población masculina incapaz de legitimar ahora la primacía del falo y, por lo tanto, de su poder”.

Dice la antropóloga francesa Françoise Héritier que “no es el sexo sino la fecundidad lo que representa la verdadera diferencia entre lo masculino y lo femenino” y agrega Nicolas Balutet “que, en la sociedad azteca, la fecundidad estaba en la base de las angustias del hombre. El rechazo a las mujeres que expresan las creencias y las supersticiones va más allá que el tabú relacionado con los fluidos de las menstruas y del parto.” (La puesta en escena del miedo a la mujer fálica durante las fiestas aztecas” - Contribuciones desde Coatepec, UNAM, México).

De modo que para terminar, pese a los grandes avances logrados por las mujeres en materia de igualdad de derechos en las sociedades contemporáneas es evidente que nos queda aún un largo camino por recorrer para superar y remover tabúes, usos y costumbres, que no por atávicos y ancestrales estamos condenadas a soportar eternamente. Ellos y nosotras debemos encontrar, en cambio el modo de integrar nuestras disímiles capacidades, de construir una relación hombre-mujer basada en el reconocimiento y la aceptación de nuestras diferencias, capaz de ahuyentar los fantasmas de ese pasado que ha generado y sigue generando tanto dolor y para poder entonar juntos un canto a la vida que es el prodigio más maravilloso con que Dios o la Creación nos han honrado.

http://desdemimisma.blogspot.com/2010/09/femicidios-realidades-y-tabues.html

martes, septiembre 07, 2010

Argentina: Feminicidios: ¿Cuántas más?

Norma Loto
(Especial de SEMlac).- El miércoles 18 de agosto fue la última vez que él la maltrató. Ella, Fátima Catan, de 24 años, estaba embarazada de pocas semanas cuando en un confuso episodio su ex novio, Martín Santillan, la habría incinerado. La joven ingresó al hospital con 85 por ciento de su cuerpo quemado y falleció cuatro días después.

Según Santillán, se trató de un accidente por manipular alcohol. Sin embargo, el padre de Fátima sostuvo ante los medios que el hombre tenía varias denuncias por agresión contra su hija.

Fátima es la octava mujer incinerada en los últimos seis meses. Wanda Taddei, Sabrina Cennamo, Lidia Valiente, Betiana Chávez, Alejandra Céspedes, Carmen (no se ha registrado el apellido) y Gladys Beatriz Pereira fallecieron antes por la misma causa.

El caso más resonante fue el de Wanda Taddei ocurrido el 10 de febrero y es que el principal implicado es su pareja, Eduardo Vázquez, ex baterista del grupo musical Callejeros.

Tanto Vázquez como sus compañeros de Callejeros se vieron implicados en la recordada Tragedia de Cromagnon, acontecida el 30 de diciembre de 2004 en Buenos Aires. Cromagnon era un local bailable y aquel día Callejeros animaba con su música hasta que un incendio provocó la muerte de 193 personas y más de mil heridos.

Luego de la muerte de Wanda, Vázquez estuvo detenido, pero luego fue excarcelado. Aún su situación judicial no está definida, ya que el ex baterista declaró que la muerte de la mujer fue resultado de un accidente casero por manipular alcohol, aunque no negó que habían mantenido una fuerte riña. A la vez, hay quienes lo acusan de haberla maltratado en más de una ocasión.

Ada Beatriz Rico, directora del Observatorio de Femicidios en Argentina de la Sociedad Civil Adriana Marisel Zambrano, y Lucia Sabaté, investigadora y asesora Jurídica de ese Observatorio, emitieron un reciente comunicado en el cual manifiestan su preocupación por las muertes de mujeres incineradas, "No es casual que se hayan producido en un lapso tan corto con tanta similitud", señalan.

"Al tomar conocimiento de cada uno de estos ´accidentes con alcohol´ la sociedad en general se inclina primero por la negación, porque al tratar de explicar cualquiera de estos hechos atroces no queremos ni siquiera imaginar que pueda existir tanta crueldad. Esta negación nos deja en la inoperancia y en la indiferencia. Y así rápidamente lo elaboramos como accidente", expresa el documento.

Los potenciales feminicidas —sigue el comunicado— ya han experimentado y aprendido que contarán con impunidad. El ensayo para un drama final muchas veces contó previamente con otros actos que se consideraron "discusiones de pareja", "actos privados en los que no hay que meterse".

Registros

El estado argentino ha reglamentado recientemente la ley Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres y, sin duda, esto es un avance en las políticas de prevención. Con esta medida, el Estado tendría que desarrollar y elaborar las estadísticas oficiales de la violencia machista.

Mientras tanto, los recuentos de víctimas por violencia machista las realizan sectores de la sociedad civil. La Casa del Encuentro es una asociación civil que, desde hace tres años, elabora las estadísticas de feminicidio en Argentina.

En el último informe, que abarca desde enero hasta junio, se registraron 126 muertes de mujeres y niñas y se observa un incremento cercano al 40 por ciento de asesinatos por violencia sexista con respecto al mismo período del año 2009.

Entre las provincias con mayor índice de feminicidio figuran Buenos Aires, con 43 víctimas, seguida por Santa Fe con 12, Córdoba 11, Entre Ríos nueve, Misiones seis y cinco en las de San Luis, ciudad de Buenos Aires y Santiago del Estero.

En cuanto al vínculo del agresor con la víctima, el 38 por ciento corresponde a esposos, parejas y novios, el 43 a ex esposos, ex parejas y ex novios, cuatro por ciento a padres y padrastros, mientras que el nueve por ciento corresponde a vecinos y conocidos y el 27 por ciento a personas sin vínculo aparente.

Estos datos demuestran que, de los casos de feminicidios registrados, 99 fueron cometidos en el círculo afectivo o cercano y sólo 27 por personas sin vínculo aparente, afirma el estudio de La Casa del Encuentro.

Respecto a la edad de las víctimas, la mayoría tenía entre 19 a 30 años, seguida por el grupo de 31 a 50 años. Referente a la modalidad utilizada por el agresor, 30 fueron baleadas, 26 golpeadas, 24 apuñaladas, 13 degolladas, 12 estranguladas, seis incineradas, cuatro descuartizadas, tres ahogadas, una envenenada, una asfixiada y seis por causa desconocida.

Las representantes de La Casa del Encuentro sostienen que "estos datos demuestran el ensañamiento, la ferocidad, la planificación y la alevosía, de los feminicidas hacia las mujeres que consideran de su propiedad. Se registra un incremento de víctimas incineradas, con respecto al mismo período del año 2009".

Otro dato que arroja el informe y que sigue alarmando es que más del 14 por ciento de las víctimas habían efectuado denuncias por violencia contra los agresores y como la justicia es machista o inconsciente esos agresores fueron después los feminicidas.

Dar batalla desde todos los frentes

La Casa del Encuentro, desde hace tres años, viene realizando los análisis estadísticos de feminicidio y con ese fin se fundó en 2009 un Observatorio que lleva el nombre de Adriana Marisel Zambrano.

Adriana era una mujer de la norteña provincia de Jujuy que fue asesinada a golpes por su compañero, José Manuel Alejandro Zerda. Este fue condenado por homicidio preterintencional a cinco años de prisión. El hecho ocurrió el 13 de julio de 2008. Ambos tenían una niña de nueve meses.

"Desde el Observatorio pedimos la modificación del Código Penal para que se tipifique el feminicidio. Es imposible concebir, como es el caso de Adriana Marisel Zambrano, que el feminicida sea confinado a sólo cinco años de prisión. Estamos próximas a presentar —junto a algunas diputadas— un proyecto en este sentido" dijo a SEMlac Fabiana Tuñez, co fundadora de La Casa del Encuentro.

"También —continúa— exigimos la pérdida automática y definitiva de la patria potestad del feminicida, no así de sus obligaciones alimentarías. Se necesita una política de estado para enfrentar la violencia contra las mujeres y, aunque ahora está reglamentada la Ley de Protección Integral para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, debemos luchar para que ésta tenga un presupuesto digno para ejecutar monitoreo, prevención y educación".

sábado, septiembre 04, 2010

Los demonios del Edén le temen a la boca de Lydia Cacho

Dianova / Ciberfeminismo
Si hay un periodismo imprescindible y necesario, es el que practica Lydia Cacho. Ella, como muchas saben mejor que yo, vive y trabaja en Cancún, conocido como “un paraíso mexicano de seguridad y destino turístico por excelencia”. Cacho sigue allí, a pesar del asedio y las amenazas de muerte que le profieren las mafias del crimen organizado de la pedofilia, la pornografía infantil y la trata de personas, los demonios del Edén que se han visto exorcisados por el periodismo valiente y decente de Cacho.

Al final, estos señores cruzan y diversifican sus negocios con narcos, políticos y gente de todo tipo, y aunque dicen que el crimen no paga, la autora se ha fajado contra el mal absoluto y asumiendo la voz de l@s abusad@s sexuales, ha dejado al descubierto todas las atrocidades de las redes de pedofilia y trata de personas en su país natal, recogiendo los testimonios de muchas víctimas y señalando con nombres y apellidos a los criminales responsables de tanto crimen aún impune, con un valiente rigor en sus investigaciones periodísticas.

Gracias a sus libros “Los demonios del Edén”, “Memorias de la Infamia”, “Esta boca es mía… y tuya también” y “Con mi hij@ no” los crímenes infligidos a tantas niñas y niños mexican@s no quedarán enterrados en el olvido y seguirán interpelando a toda la sociedad mexicana . Su más reciente trabajo, “Esclavas del poder”, es una prueba de las dimensiones y el alcance que tienen las redes de prostitución en el mundo contemporáneo. Extraigo de la reseña de César Casal una de las frases “demoledoras” del más reciente texto de Cacho:

«Un día descubrí que podía vender una bolsa de cocaína una sola vez, mientras que a una niña la podía vender quince veces». El crimen mueve el mundo. Y Lydia Cacho, que ya había denunciado la pederastia en su país, se movió por el mundo para contarlo. Recorrió burdeles desde México a España, de Inglaterra a la India, de Camboya a Tailandia. Y una de las escenas más dramáticas que cuenta sucedió en el 2005, anteayer. En un hotel de un país que es destino de turismo sexual para pederastas se ofrecían niñas en pequeñas vitrinas, como si fuesen mascotas. Cada una tenía su número para que el cliente seleccionase cuál quería. La realidad hiede y siempre golea a la ficción”.

El más reciente round de Lydia Cacho, que al igual que la anterior reseña, la pueden ubicar en la página web de la autora, interpela en una carta pública al mismísimo presidente Felipe Calderón sobre la impunidad que se mantiene alrededor de las denuncias de pederastia, pornografía infantil, ejecuciones extrajudiciales, persecución a denunciantes y a quienes protegen a víctimas de crímenes, y para usted de contar. Refiere Cacho a algunos sucesos de Tamaulipas, hechos que tristemente han copado la agenda mediática internacional.

Su página web es un extraordinario compendio de materiales que le dan sentido al periodismo, la política, la militancia feminista (y para aquell@s quienes se preguntan ¿para qué el feminismo hoy?) y las plataformas tecnológicas en estos tiempos, donde en cada lugar del mundo hay una guerra que extirpa a mansalva la inocencia y la paz de niñas, niños y mujeres. Pero también nos recuerda que allí mismo, al lado del crimen más atroz, existen personas que sostienen sus principios, como Lydia Cacho, y desafían al mal absoluto a voz en cuello, gritando: “esta boca es mía… y tuya también”.

Lidya Cacho afirma en su carta al presidente Calderón:
“Ulises Ruiz, ha cometido crímenes diversos en Oaxaca, mantiene amenazados a periodistas y ha encubierto asesinos”

lunes, mayo 31, 2010

España: un Observatorio analiza el tratamiento mediático del Feminicidio

Una opinión pública más consciente, contribuirá a su erradicación
Tomado de: Palabra de Mujer
El Observatorio de los Media y de las Agresiones contra las Mujeres en Contextos de Alta Violencia (Omad – Cav) lleva apenas un mes funcionando y tiene el objetivo de contribuir a la erradicación de los feminicidios. Es un proyecto del Observatorio de la Cobertura de Conflictos de la Universidad Autónoma de Barcelona con financiación de la Oficina de Promoción de la Paz y los Derechos Humanos de la Generalitat de Catalunya.

Xavier Giró, profesor de periodismo Político de la Universidad Autónoma de Barcelona, explica los objetivos.“Nos proponemos trabajar por la mejora de la cobertura informativa sobre los feminicidios bajo el convencimiento de que una opinión pública más consciente de lo que ocurre, de por qué ocurre y de qué medidas son necesarias para desterrar estos actos, es dar un paso adelante para contribuir a su erradicación”, afirma Xavier.

Desde la lectura crítica y constructiva y la perspectiva de género, el Omad – Cav está elaborando materiales en forma de “Apuntes” sobre diferentes piezas informativas que ayuden a las y los profesionales de los medios de comunicación a reflexionar sobre el tratamiento del feminicidio.

Queremos interactuar, producir un diálogo con las y los profesionales de los medios. Vamos a estudiar cómo es la cobertura del Feminicidio, a criticar, señalar aspectos inadecuados o también oportunidades perdidas” Realizarán este trabajo durante cuatro meses, el tiempo para el que cuentan con financiación, y después evaluarán los resultados”.

Contextualizar y explorar salidas

El profesor señala la falta de contextualización del conflicto en las noticias elaboradas por los medios, el hecho de que no se consulten fuentes especializadas que contribuyan a dar profundidad a la mirada y a ampliar el enfoque. En muchos casos “lamentan” el dolor y el sufrimiento, pero no apuntan salidas, sólo a veces, “reclaman el fin de la impunidad”.

Es claro que buscar alternativas y soluciones a este tipo de violencia no es fácil, pero “hay que hacer un esfuerzo por explorar salidas” Los medios en muchas ocasiones están “presionados” por las audiencias, la falta de tiempo y otros muchos factores. Se centran sobre todo en lo que hacen las instituciones, los gobiernos, etc. “Sin embargo, es importante que los y las periodistas se decidan a bajar y ver cómo las mujeres se organizan en el día a día y, ante la ausencia de respuestas institucionales, construyen sus propias respuestas”

Para el Omad – Cav es muy importante la articulación en red y por eso invitan a que la gente envíe todas aquellas noticias, artículos, documentos, etc. que crea que deben ser considerados y analizados en profundidad tanto por obviar la perspectiva de género como por ser un ejemplo de buenas prácticas.

Fuente:

http://www.e-mujeres.net/noticias/observatorio-analiza-tratamiento-mediatico-del-feminicidio

miércoles, abril 21, 2010

Ante el femicidio de Jennifer Carolina y la indiferencia de las instituciones

Las personas que refrendamos este documento, individualidades, organizaciones sociales de Derechos Humanos y Redes Sociales queremos expresar nuestro más profundo dolor y repudio ante el Femicidio de Carolina Vieira de Valero en manos de Edwin Valero, mejor conocido como el “Inca” Valero, quien se suicidó en la madrugada del 19 de abril. Durante un mes, aproximadamente, la sociedad venezolana y sus Instituciones y las organizaciones presenciaron indolentes, como esta mujer era víctima de una espiral de violencia que culminó la madrugada de este 18 de abril en tan horrendo crimen: fue asesinada por su condición de ser Mujer prácticamente frente a nuestros ojos.

Ella fue dejada en manos del agresor, vulnerable y sin capacidad de gritar o defenderse, sola y por eso no pudo zafarse de quien sabía sería su verdugo y en eso tenemos que señalar de quienes ha sido la responsabilidad ante esta tragedia que nos maltrata a todas y todos.

En este caso el Estado venezolano, una vez más, se muestra complaciente y tolerante ante la violencia doméstica contra las mujeres, por ineficacia de la acción judicial; esto ocurre en el marco de una flagrante violación a la “CONVENCION INTERAMERICANA PARA PREVENIR, SANCIONAR Y ERRADICAR LA VIOLENCIA CONTRA LA MUJER "CONVENCION DE BELEM DO PARA" suscrita y adoptada por Venezuela en el año 1995. Recordemos que al ser Venezuela suscriptor de esta Convención se hace Estado parte de la misma y por lo tanto está obligado a aplicarla.



El artículo 7 de la mencionada Convención señala: “Los Estados Partes condenan todas las formas de violencia contra la mujer y convienen en adoptar, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, políticas orientadas a prevenir, sancionar y erradicar dicha violencia y en llevar a cabo lo siguiente: a. abstenerse de cualquier acción o práctica de violencia contra la mujer y velar por que las autoridades, sus funcionarios, personal y agentes e instituciones se comporten de conformidad con esta obligación; b. actuar con la debida diligencia para prevenir, investigar y sancionar la violencia contra la mujer; d. adoptar medidas jurídicas para conminar al agresor a abstenerse de hostigar, intimidar, amenazar, dañar o poner en peligro la vida de la mujer de cualquier forma que atente contra su integridad o perjudique su propiedad; e. tomar todas las medidas apropiadas, incluyendo; f. establecer procedimientos legales justos y eficaces para la mujer que haya sido sometida a violencia, que incluyan, entre otros, medidas de protección, un juicio oportuno y el acceso efectivo a tales procedimientos.

El Estado Venezolano representado en el Ministerio Publico y todas las Instituciones, las cual paradójicamente tienen a mujeres en los máximos puestos de poder, como responsables de la aplicación de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a Vivir una Vida Libre de Violencia (LOMDVLV) y de la garantía de todos los Derechos Humanos, no hicieron más que mirar a otro lado y por lo tanto son responsables por omisión de este crimen. El Sistema de Justicia del Estado Venezolano no actuó con la debida diligencia, no fue justo y eficaz, no dictó y vigiló adecuadamente las medidas de protección que Jennifer Carolina requería.

La Defensoría del Pueblo, el Instituto Nacional de la Mujer, el Ministerio para la Igualdad de Géneros, los Institutos estadales y municipales y la Defensoría Nacional de los Derechos de la Mujer así como la Defensorías estadal y municipal correspondiente, cuya obligación es velar por ejercicio efectivo de la protección de las mujeres víctimas de violencia, y de su acceso a la Justicia también son responsables en este caso que durante más de un mes fue del conocimiento público y noticia criminis.

Quienes presionaron para que se levantaran los cargos bajo el argumento que Carolina, su víctima, lo había exculpado, quienes realizaron trabajos especiales y entrevistas para sobreponer la imagen del boxeador, tratando de hacerlo ver como una víctima de su estrato social e incluso de su adicción a las drogas y quienes presionaron para que quedara en libertad con el argumento de llevárselo a Cuba para su rehabilitación, dejándolo a su libre albedrío y a ella en sus manos y bajo su absoluto poder, también son responsables.

Este Femicidio deben ser objeto de averiguaciones exahustivas para que se determinen las responsabilidades y reciban las sanciones pertinentes por su inacción y omisión como representantes del Estado Venezolano y garantes del Derecho a la vida de las mujeres y vivir libres de violencia.

Es un hecho comunicacional público y notorio que Edwin el “Inca” Valero fue una figura representativa del deporte venezolano y mundial, que gozaba de reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras y que fue colocado como ejemplo para los niños, niñas y futuras generaciones de nuestro país. Razón por la cual se hace insoslayable e imperante que la condena de este caso en todas sus instancias sea ejemplarizante y que a su vez sirva para que la sociedad en su conjunto sepa lo que no puede ni debe ocurrir nunca más. Que ante el asesinato de Jennifer Carolina se haga Justicia pueda de alguna manera ser ejemplo y redimir a las tantas mujeres anónimas que ayer y hoy están viviendo esta tragedia. Un compromiso ético y social para con el futuro de la convivencia en nuestro país que implica un compromiso a su vez de todos los Medios de Comunicación públicos, privados y alternativos, haciéndolo del conocimiento público.

Aunque no contamos con estadísticas detalladas y solo podemos hacer aproximaciones, se estima que un 10% de los asesinatos que ocurren en Venezuela las víctimas son mujeres. Eso significa que en 2009 de 16.047 asesinatos conocidos 1.604 fueron mujeres asesinadas y de estas cerca del 90% tiene por causa la Violencia Basada en Género (Marcos Tarre, Violencia y Reciliencia El Nacional del 11 de Abril de 2010) tomando estas cifras solo como una referencia, tenemos que de 3 a 4 mujeres mueren diariamente en Venezuela en manos de los hombres de sus vidas.

La sociedad Venezolana necesita de muestras acciones concretas que den respuesta a la violación de los Derechos Humanos y a la violencia contra las Mujeres y debe ser doblemente ejemplarizante cuando las faltas provienen de actores/as públicos/as y estructuras que representan y están obligadas a su defensa y la implementación de Justicia para las víctimas. Su contrario, dada la notoriedad de este caso, crearía un precedente de valor incuantificable cualitativa y cuantitativamente para abonar a la Impunidad e Indefensión de las víctimas ante la obligación del Estado para garantizar los compromisos adquiridos en Defensa de los Derechos de las Mujeres.

La Sociedad toda y las Mujeres como colectivo social, exigimos que este Femicidio por su significado público y comunicacional se convierta en un caso de Justicia Ejemplarizante. Sabemos que ya no es necesaria la Imputación del Femicida Edwin Valero por el delito que cometió, su doble condición de victimario-víctima se encargo de ello, sin embargo, las responsabilidades del Estado Venezolano ante su omisión no pueden quedar IMPUNES. Hoy como nunca pedimos que se haga JUSTICIA.

¡NO MAS IMPUNIDAD! ¡CASTIGO PARA LOS Y LAS RESPONSABLES!
¡HOY CAROLINA SOMOS TODAS Y TODOS!
¡NO A LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES!

A los 19 días del mes Abril, 200 años de la Independencia y 100 años del día Internacional de las Mujeres.

Dirigido al TSJ (Dra. Luisa Estela Morales), a la responsable de los tribunales de violencia del TSJ ( Dra. Yolanda Jaimes), a la Defensora del Pueblo (Lic Gabriela Ramirez) a la Presidenta de la AN, ciudadana Cilia Flores; a la Ministra de la Igualdad de Género, ciudadana María León, a la Presidenta del CNE, ciudadana Lic Tibisay Lucena; a los jefes de redacción de todos los medios de comunicación.


domingo, abril 18, 2010

Defensora del Pueblo de Mérida: Muerte de esposa de Edwin Valero debe llamar a la reflexión

ABN.-
La Defensora del Pueblo del estado Mérida, Alide Peña, manifestó que la muerte de la esposa de Edwin Valero debe llamar a la reflexión por lo que lamentó este nuevo hecho de violencia de género.

Durante un contacto telefónico realizado este domingo con Venezolana de televisión (VTV), señaló que “este es un caso que debe llamar a la reflexión, sobre todo a los órganos competentes en la materia, para que en el momento de toma de decisiones, las mismas sean las más adecuadas. Siempre debe prevalecer la integridad física de este sector protegido por el Estado, sea quien sea el agresor se debe aplicar las medidas correspondientes”.

En ese sentido, Peña indicó que en este caso, al 'Inca' Valero se le debe realizar exámenes psicológicos y psiquiátricos para corroborar la condición en que se encuentra el ciudadano y, si requiere de un tratamiento especial en materia de violencia de géneros o familiares.

Refirió que “en ningún momento han tenido contacto con los familiares de la cónyuge, Jennifer Carolina Viera de Valero'. No se sabe si a partir de esta semana los familiares van a acudir a la defensoría, por lo que agregó que estarán a disposición, dentro de las competencias, para ayudar a resolver cualquier situación.


Peña destacó que entre las acciones a corto plazo que realizará la Defensoría del estado Mérida está hacer un llamado a la Fiscalía de la República o al organismo competente, que investigó el caso, a fin de conocer cuáles fueron las medidas cautelares que dictaron en su momento.

Este domingo el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC) confirmó la detención del boxeador Edwin “Inca” Valero por estar presuntamente involucrado en la muerte de su esposa, Jennifer Carolina Viera, hecho ocurrido en Valencia, estado Carabobo.

En ese sentido, el director del CICPC, Wilmer Flores Trosel, relató que la pareja se encontraba en el Hotel Intercontinental Tacarigua, en Valencia, y el boxeador salió de su habitación a las 5:30 de la mañana para informar en la recepción sobre el hecho que había cometido, inmediatamente después el personal de seguridad del recinto corroboró el asesinato.

El púgil, nativo del estado Mérida, se encontraba bajo régimen de presentación y se encontraba en tratamiento para la adicción. Hace un aproximado de dos meses fue detenido por maltrato a su esposa y puesto en libertad por un tribunal.


domingo, febrero 28, 2010

Panamá: Manifiesto contra el feminicidio...

Jornadas contra el femicidio todos los 25 de cada mes, frente a la procuradoria de la nación queremos respuestas no falsas promesas ni complicidades disimuladas
Espacio de Encuentro de Mujeres /Kaos en la Red
Panamá, un país con tres millones trescientos mil habitantes y una extensión territorial de 77,092 Km2, costas alnorte y al sur de su territorio, una posición geográfica privilegiada que, mediante la construcción del canal, permite acortar miles de kilómetrosdistancia y servirle al mundo en el tránsito de navegación y además somos el sexto país que posee la mayor cantidad de agua en el mundo.

Aunque contamos con los recursos para vivir dignamente los gobernantes han venido aplicando planes y políticas económicas neoliberales que nos han llevado a lo siguiente:

a.Según el Informe de Indice de Desarrollo Humano, Panamá está entre los países que tienen la peor distribución de la riqueza. El 10% de la población más rica recibe el 41% de la riqueza, mientras que el 10% más pobre le toca el 0.8%

b.El sistema capitalista imperante tiene, mantiene y crea todas las condiciones de desigualdad hacia la mujer; estimula la supremacía del hombre y con ello fortalece las conductas machistas en la sociedad.


c.El 42% de la población económicamente activa realiza labores en la economía informal, de ellos el 45% son mujeres

d.El aumento de actos delictivos y el asesinato de mujeres se ha incrementando en nuestro país

En febrero de 2010 han sido asesinadas seis mujeres, tres de las cuales a manos de su pareja o ex pareja sentimental, agregando estas a las o­nce que fueron asesinadas en enero

El Espacio de Encuentro de Mujeres, integrada por la Secretaria de Género de la Central General de Trabajadores de Panamá, el colectivo de Mujeres del MDP, jóvenes estudiantes de la Unidad Estudiantil Revolucionaria –UER- el Equipo de la Mujer de la Arquidiócesis, la Asociación de Educadores Democráticos, estudiantes, profesionales,indígenas y campesinas , hace un ferviente llamado a las mujeres ya los familiares de las mujeres asesinadas, a denunciar los actos de violencia que se den contra las mujeres y a participar todos los 25 de cada mes a partir de las 4:30 p.m. en el Parque Porras frente a la Procuradoria de la Nación por:

1.Hacer responsable de cada asesinato al Gobierno Nacional por “incapacidad e ineptitud” ante los actos de violencia y el asesinato de mujeres

2.Demandamos campañas a través de los medios de comunicación que orienten a la equidad, el respeto hacia las mujeres

3.Demandamos los recursos necesarios para los juzgados para la tención de manera eficiente de estos casos

4.Demandamos políticas con enfoque de género al gobierno nacional

5.Demandamos que cada institución cuente conla oficina de género y con los recursos para implementar en la misma las políticas de género.

Espacio de Encuentro de Mujeres

Panamá, 25 de febrero de 2010

martes, febrero 09, 2010

“Las mujeres nunca han sufrido tanta violencia doméstica como en la Modernidad”

RITA SEGATO, ANTROPOLOGA ARGENTINA, INVESTIGADORA Y DOCENTE EN LA UNIVERSIDAD DE BRASILIA
Por Mariana Carbajal/ Fuente: Página 12
La investigadora argentina, residente en Brasil, señala que la sexualidad en estos tiempos ha sido privatizada, lo cual, según su concepción, es un error porque “muchas veces lo sexual es político, es bélico y no sexual”. “Las leyes contra el aborto –puntualiza– no son capaces de controlar a las personas que se lo practican.”

EN LA PRESENTE ENTREVISTA MARIANA CARBAJAL PROFUNDIZA CON LA ANTROPÓLOGA...

¿Por qué la Iglesia Católica se opone con tanto fervor a la despenalización del aborto?

–¿El eje central de la posición de la jerarquía católica entonces no es la defensa de la vida?

- La antropóloga mexicana y ex diputada federal Marcela Lagarde sostiene que las muertes y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez no son un fenómeno excepcional, sino que se repite en otros países como Guatemala y España, e incluso la Argentina, donde se repiten los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres. ¿Comparte esta visión sobre los feminicidios?

–Usted viaja mucho. ¿Por dónde anduvo últimamente antes de llegar a Buenos Aires?

–Una vez por mes viajo a un país distinto. En 2009 estuve en Chile, Perú, México, El Salvador, tres veces en la Argentina. Y recién vengo de Qatar.

–¿Qatar? ¿Qué la llevó a hasta allí?

–Me invitó la Fundación Qatar, equivalente al Conicet argentino pero con fondos cuantiosos, para participar de una reunión cumbre sobre educación. Invitaron a mil personas, entre ellas a los inventores de Facebook y Twitter, para discutir cómo se puede promover la educación en un país tan curioso en el que una persona que no trabaja, porque no quiere o no consigue empleo, tiene un seguro de desempleo de 3000 dólares por mes. Todos los habitantes son ricos por vivir ahí. Es un pedazo de tierra en el desierto, pero tiene el mayor ingreso per cápita del mundo porque nada en la abundancia del gas natural y del petróleo. Nunca vi ni de lejos en Europa ni en Estados Unidos la afluencia que vi en Qatar. Es muy impresionante, pero no necesariamente lleva al país en el mejor camino.

–Hablando de educación: hace poco más de una década usted impulsó un proyecto para incorporar un cupo en las universidades públicas para estudiantes negros. ¿Cuál fue el resultado?

–Lo más importante fue que en Brasil se tuvo que empezar a hablar de racismo. Hoy en día, ya son noventa las universidades publicas, entre federales, estaduales y municipales de todo el país, que adoptaron medidas de discriminación positiva. Queda siempre la presión por una legislación federal, pero eso no es lo fundamental, lo importante es que cundió la idea. También en las universidades privadas, ya que el gobierno creó una estructura de subsidios para becar a estudiantes pobres y no blancos. Y se ve por las calles, al caminar en las universidades, en las áreas más ricas de las ciudades, en mi ciudad, Brasilia, que es una de las áreas más elitizadas del país, donde está el gobierno, cada vez hay más personas negras en los aeropuertos, en los supermercados, en los espacios de la clase media. Brasil es un país segregado de hecho, nunca lo fue de derecho.

–Le cambio de tema. ¿Por qué la Iglesia Católica se opone con tanto fervor a la despenalización del aborto?

–Por dos razones. Leí en una nota que usted escribió que hay casi un aborto por cada parto en la Argentina. Ese dato me confirma lo que pienso. La discusión sobre la criminalización o descriminalización del aborto poco tiene que ver con la práctica del aborto. Es evidente que el aborto está criminalizado en la ley desde hace unos 90 años y eso no significa nada. Como muchas otras, esta ley no tiene, por sí misma, capacidad de controlar lo que las personas de hecho hacen. Es un caso clásico de una ley que tiene otra finalidad. Sabemos que las mujeres abortan todos los días y, tal vez, cada día más. Católicas, no católicas, evangélicas, un día tienen una situación muy complicada, consideran que Dios tendrá que perdonar y hacen un aborto. ¿Cuándo una ley es eficaz? Cuando transforma la sensibilidad ética, es decir, las ideas de lo que está bien y lo que está mal. Una ley que repite y repite “no matarás” es eficaz si consigue convencer a las personas de que no es bueno salir a la calle con un revólver y darle un tiro a alguien por una cuestión de una vendetta, que ésa no es la mejor manera de resolver un conflicto. Una persona deja de matar cuando la sensibilidad ética se transforma, no porque está pensando que puede ir a la cárcel. La ley no tiene un impacto de causa-efecto sobre el comportamiento, como se piensa de una forma simplista. La ley del aborto es un caso típico de que su eficacia es de otro tipo porque no ha transformado y nada indica que transformará la sensibilidad ética de las personas al punto de pensar que abortar significa cometer un asesinato, porque no lo es. Lo que tenemos que entender es que la discusión es sobre dos temas: por un lado, quién controla a los legisladores, quién tiene el poder en la Nación de inscribirse en la ley, de decir a unos señores que tienen la lapicera en la mano para escribir una ley, que escriban la ley que les interesa. La Iglesia entra en una competencia de autoridad con el feminismo, con las mujeres, y dice: “Yo mando aquí todavía y voy a escribir la ley de una forma en que mi perfil ideológico esté retratado, y voy a ganar”. El relanzar hacia el futuro la criminalización del aborto significa mantener la influencia. Es una guerra de influencias.

–¿El eje central de la posición de la jerarquía católica entonces no es la defensa de la vida?

–Si le importara, la jerarquía católica estaría en otros frentes con la misma beligerancia, defendiendo la vida. Le interesa marcar en este momento la permanencia de su influencia en el Estado argentino.

–¿Y cuál es la segunda razón?

–La tendencia mundial de todos los credos, de todas las Iglesias, al fundamentalismo. El territorio fue por mucho tiempo un pedazo de tierra, propiedad directa, pero hoy los pueblos se desplazan, hay gran movilidad, hay formas de autoridad paraestatal: la Iglesia es una autoridad paraestatal que atraviesa territorios, es un Estado trans-estatal. ¿Qué quiere decir? Que su dominio territorial debe afirmarse en su dominio sobre cuerpos como territorios. Un tema permanente en mis trabajos es la gran afinidad que existe entre el cuerpo de la mujer y el territorio. Cuando marco con mis banderas, con mis insignias el cuerpo de la mujer, estoy marcando su anexión a mi capacidad de Estado transnacional. Y una de las formas de todas las religiones y no sólo de la católica, es marcar los cuerpos siendo esta marca omnipresente. El Islam es el que ha sido más visibilizado con estas políticas, donde hay mujeres que tienen que usar determinado tipo de vestimenta. Uno de los rasgos centrales del fundamentalismo es su ansiedad por marcar con insignias los cuerpos de las mujeres. Y uno de ellos es que las mujeres tengan muchos hijos, no practiquen determinados actos, se vistan de determinadas maneras, adhieran a determinada normativa, no por una razón teológica, ni doctrinal ni moral, sino por una razón territorial.

–¿Cuáles son los puntos de encuentro entre el cuerpo femenino y el territorio?


–Lo que da los puntos de encuentro son las prácticas. Muchos han dicho que en las visiones culturales, la mujer siempre está asociada a la Naturaleza, es el gran útero, la Madre Tierra, se la vincula con una cierta pasividad de la Naturaleza frente a la acción del Hombre. Yo no hablo de la tierra, me refiero al territorio en sentido político. Las prácticas guerreras muestran la manera hegemónica de entrar el cuerpo de la mujer en la ideología, en la representación colectiva: siempre tuvieron ese correlato de la conquista de un territorio, la anexión del cuerpo de las mujeres, la inseminación por violaciones individuales o colectivas, su esclavización para servicios sexuales. Un ejemplo clásico es la guerra de Japón contra Corea y la anexión de las mujeres coreanas para servicios sexuales.

–Lo mismo se puede observar en la llamada Conquista del Desierto.

–Claro, también los araucanos, antes de la propia conquista, tenían varias concubinas. La visión patriarcal, que es la atmósfera en la cual todavía vivimos, percibe que anexar un territorio es acceder al cuerpo de sus mujeres como parte de su territorio, por eso hablo de esa afinidad. Esto fue siempre así hasta ahora. Es importante prestar atención que hubo un cambio, y ha sido para peor, porque en muchos territorios del mundo hoy no se trata de anexar el cuerpo de las mujeres sino de destruirlo. Este es un fenómeno muy nuevo. Claro que era destructiva y espantosa la violación del cuerpo de las mujeres, en una atmósfera patriarcal en la cual se entiende que cuando yo violo a la mujer del enemigo, yo reduzco a mi enemigo moralmente, por eso es tan potente el crimen sexual, y se entiende en una agresión al otro. Pero es una agresión a la mujer como persona y sin embargo, no se ve así. Tanto no se ve así que en diversas partes del mundo, en Colombia paradigmáticamente, y ahora también en la Argentina y en Perú, se está comenzando a descubrir que en todas las agresiones a las mujeres por parte de grupos paraestatales o durante los gobiernos dictatoriales, el tratamiento dado a las mujeres ha sido silenciado. Los protocolos de la investigación de la Medicina Legal para el análisis de lo ocurrido en esos cuerpos no incluyen preguntas sobre la especificidad de lo que les pasó a las mujeres. En Colombia están exhumando fosas comunes, de las varias guerras que atravesaron su territorio en décadas; aunque la crueldad ejercida sobre el cuerpo de las mujeres tuvo especificidades sexuales no está registrado. Y esto es lo importante. Porque se considera equivocadamente que eso que aconteció ahí entre el verdugo y su víctima fue de orden sexual y yo afirmo, y creo que es fundamental que nosotras lo afirmemos fuertemente, que eso no es de orden sexual, es de orden bélico, sólo que la forma de agresión se da a través de la sexualidad, se da en los genitales y con genitales. Lo dejan afuera, no lo cuentan, porque lo consideran del ámbito de lo íntimo.

–De lo privado...

–Exacto. Ese es todo el tema de la Modernidad, que se privatiza completamente lo sexual. Las mujeres nunca han sufrido tanto violencia doméstica como en la Modernidad porque se ha privatizado completamente lo sexual, que es un error, porque ahí lo sexual es político y es bélico, no es sexual. Si el patriarcado no fuera la red de significados y sentidos en la que estamos presos, la sexualidad no tendría ninguno de los significados que tiene entre nosotros. Por ejemplo, no tendría el sentido de la desmoralización del otro. Lo que las mujeres debemos defender es que la sexualidad ejercida de esa forma lastima, duele físicamente. Pero la lastimadura moral resulta del orden de la atmósfera del aire patriarcal que respiramos y coloca en la intimidad esa agresión que duele y que es simplemente una agresión como si me dieran una cuchillada, como si me dieran un balazo. Se pierde toda la dimensión del dolor, que es la más importante de todas. Y se lo privatiza y se coloca esa agresión en el orden de la moralidad. Entonces, no se habla. Las mujeres indígenas peruanas y guatemaltecas, por ejemplo, que han sufrido agresiones sexuales feroces, que han derivado en muchos casos en embarazos, no pueden hablar de esto porque están aprisionadas en el orden moral sexual. Uno de los grandes esfuerzos es retirar la sexualidad de la moralidad, separarla. Eso sería un tiro de gracia en el poder patriarcal. Cuando se agrede sexualmente a sus mujeres, se las desflora por violencia, el corazón del enemigo se reduce, porque el enemigo también es hombre, y es un defensor de la regla patriarcal. Hay una autora hindú que se llama Veena Das, que escribió un artículo sobre la crueldad en las guerras de la separación de India de Pakistán. Infelizmente no lo analiza desde una perspectiva de crítica al patriarcado, pero muestra cómo la destrucción de esa guerra también fue una destrucción en el cuerpo de las mujeres. Si hasta el presente fue la anexión del territorio, anexión del cuerpo de las mujeres, inseminación colectiva, esclavización sexual de las mujeres como el máximo trofeo de la victoria, como un cazador pone los ciervos en la pared, hoy hay todavía una vuelta de tornillo para peor en ese proceso que consiste en la destrucción y eliminación por tortura del cuerpo de las mujeres hasta la muerte en muchos escenarios del mundo, en Congo, Guatemala, México, El Salvador. Esa destrucción es una novedad.

–¿La saña aumentó?

–Antes el abuso era la saña. Hoy es saña que lleva a la muerte por destrucción del cuerpo.

–¿Y se da sólo en contextos de guerra o en otros también?

–Para que la definición de crímenes de guerra sea eficaz para defender a las mujeres, la noción de guerra tiene que ser modificada.

–¿En qué términos?

–Las guerras no son más convencionales. El mundo tiene una cantidad de escenarios guerreros impresionantes, que no son definidos de la forma clásica. Las guerras de maras, de gánsters, tribales, de los paraestados contra poblaciones disidentes, acciones paraestatales policiales permanentes y legitimadas para los no blancos, los marginales, los drogadictos, el peligro musulmán en Europa. Es necesario reformular este nuevo tipo de guerras que son no formalizadas por uniformes, por estandartes y sobre todo por formas marcadas y definidas de victoria o de derrota. En una guerra convencional además de la uniformización de los dos ejércitos hay convenciones muy claras de cómo se venció, como son los rituales de victoria, de derrota, de pacto final. Como las guerras hoy son difusas y no están definidas, algunos las llaman de tercera o cuarta generación, lo que está ocurriendo con las mujeres es una forma de documento donde se escribe un momento de victoria. También lo que pasa es que la victoria en estas guerras no convencionales es efímera.

–La antropóloga mexicana y ex diputada federal Marcela Lagarde sostiene que las muertes y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez no son un fenómeno excepcional, sino que se repite en otros países como Guatemala y España, e incluso la Argentina, donde se repiten los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres. ¿Comparte esta visión sobre los feminicidios?

–Hay dos posiciones en relación con los feminicidios. Es muy complicado porque no se han desarrollado todavía los foros suficientes como para discutirlas. En realidad, son dos estrategias diferentes. ¿Qué significa que una mujer muera por el solo hecho de ser mujer? La definición que toma Marcela Lagarde es la de Diane Russell, que vive en Estados Unidos, pero es sudafricana, el lugar donde se cometen más violaciones en el mundo. Russell muestra a las mujeres usadas en la pornografía y llevadas hasta la muerte en algún tipo de snuff movies, mujeres asesinadas por sus maridos, todas las mujeres que mueren en una frontera de género. Marcela sigue un poco este camino, es decir, el feminicidio engloba a todas las mujeres que mueren en una frontera de género. Como dice ella: “Para el género no existen tiempos de paz”. La producción más interesante en el feminismo está en la actualidad en redescubrir un camino no occidental para las mujeres. El Occidente moderno es el que peor trata a las mujeres, no importa cuánta ley de derechos humanos o de legislación pro mujer pueda un país producir. Algo está pasando porque algo está fallando severamente en el camino occidental y moderno estatal. Entonces, hay una visión del feminicidio que engloba todas las muertes que ocurren en esta frontera de género, en incremento en el avance de la modernidad. Y hay otra visión que cierra, focaliza, en cierto tipo de agresiones que tiene que ver con la destrucción del cuerpo hasta la muerte, en un escenario bélico nuevo. Yo trabajo en esta última línea.

–¿Por qué?

–Es cierto que la mayor parte de los asesinatos de mujeres ocurren en el espacio doméstico. El propio Estado moderno produce conyugalidad moderna. Tengo una estudiante que terminó su doctorado ahora. Su tesis es sobre la invención de la solterona. Se trata de cómo a medida que se moderniza el Estado brasileño –esto ha sido un proceso mundial, hay estudios para el Islam también–, se van creando mecanismos en que se fuerza a las familias a obedecer un patrón de conyugalidad moderno, privatizado, la familia conyugal cerrada, íntima, privada. Lo doméstico se privatiza. Surgen las ideas sobre las solteronas que nos parecen que son naturales, de que estar solo y no casarse es patológico, se genera un gran terror frente a ser solterona. Fue una política clara, a través de las revistas de aconsejamiento, las novelas, la literatura, que impusieron una imagen de mujer soltera como anómala, portadora de una incapacidad o enfermedad psicológica. Mi estudiante lo demuestra. Es muy interesante su tesis. En esa conyugalidad se van creando formas propias de violencia que son muy grandes, porque se rompen todas las formas de solidaridad entre las mujeres, que existían en un espacio doméstico de otro tipo, no conyugal privado propio de la modernidad, que es el espacio indígena, islámico doméstico, la familia compleja. Hoy la mujer vive su soledad en el espacio doméstico y nadie lo sabe. El avance de la Modernidad fue creando formas de vulnerabilidad de las mujeres y fue creando las leyes para esa forma de vulnerabilidad.

–Los asesinatos de mujeres que ocurren en lo doméstico, ejecutados por su pareja o su ex pareja ¿se deben definir como feminicidios?

–El problema es que si a esos crímenes se los llama feminicidios será dificilísimo hacer entrar esa categoría en la legislación internacional de derechos humanos. La lucha de llevar el feminicidio a la categoría de un tipo de genocidio hacia la mujer tiene que pasar por algo que es la despersonalización de esos crímenes. Un violador de calle, desconocido, del tipo serial, tiene una motivación de orden de género evidentemente: su género le impone un mandato de apoderamiento y posesión del cuerpo de la mujer, de ser capaz de mostrar que puede usurpar la sexualidad femenina. Eso es genérico. La mayor parte de los hombres controla el mandato genérico o lo ejecuta por vías que no son cuadrables en la ley como violación. La extracción del tributo femenino, como si fuera un impuesto de las mujeres, para construir su masculinidad, el violador la realiza de una forma particular, que atañe a su biografía personal. El “pater familias”, el hombre que es dueño del ámbito privatizado que es la esfera familiar, va a realizar su mandato de posesión de aquella esfera y de los cuerpos que en ella habitan de una manera personal, con su autoridad ejercida de la manera que la ley permite o, en unos casos, va a exceder la ley y va a ejercer su autoridad de una manera que la costumbre lo permite, que no es lo mismo. Pero en todos los casos tenemos la personalización de la manera en que se realiza el mandato de género. Es un mandato genérico realizado de acuerdo con las características de biografías personales. A un jurista que trabaja en el campo de los derechos humanos es difícil –porque ya lo intenté– convencerlo de que esos crímenes constituyen un genocidio, porque hay una personalización de la forma en que se ejecuta un mandato que es genérico. Los otros asesinatos de mujeres, los que se producen en las guerras no convencionales, en las masacres en el cuerpo de las mujeres, en esos casos sí ocurren solamente por el hecho de ser mujeres, porque son mujeres desconocidas. Pensemos en un ejemplo. Un hombre piensa: “Voy a agarrar a una mujer del barrio tal porque está dominado por tal mara y al destruir su cuerpo mostraré que sus grandes cabecillas no tienen capacidad para defender a las mujeres que viven en su territorio”. Punto. Es una relación política y bélica. Ahí sí hay feminicidios. Otro ejemplo: en las destrucciones vaginales que se observan en las guerras tribales del Congo, que son continuaciones de las guerras de Ruanda, podríamos mostrar dos cosas: que se trata de muertes de mujeres sin relación con biografías personales; y en muchos casos, como en Ciudad Juárez, estoy convencida de que los hombres que ejecutan esa destrucción no la harían si no fueran miembros de bandas que los presionan y los obligan a llevar adelante actos letales contra el cuerpo de las mujeres. Son presiones políticas del bando de género. Cuando marcamos una diferencia entre esos dos tipos de crímenes de género hacemos algo fundamental, porque obligamos a investigaciones detalladas. Lo que se ve en Ciudad Juárez clásicamente es que la policía dice: “Ah!! Un crimen más de género. Sí, estaba celoso el novio, entonces la acuchilló, le sacó los ojos, le arrancó los senos”. Cuando se ponen los crímenes de género sin detalle, en una misma bolsa, se permite a la policía, a los fiscales, a los jueces –como pasa con las fosas comunes, como pasó con la represión militar en la Argentina– a no detallar qué pasa con el cuerpo de las mujeres. Todos son crímenes patriarcales, pero necesitamos tener categorías precisas para obligar a aplicar protocolos de investigación precisos, que es lo que no está sucediendo. Una de las razones por las que la impunidad continúa en Ciudad Juárez es porque no hay investigaciones precisas.

–¿No considera que es importante nombrar los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas como feminicidios a modo de denuncia política y para evitar a mismo tiempo que se los califique en los medios como crímenes pasionales con todo lo que esa conceptualización conlleva? Puede haber ahí una estrategia de visibilización, más allá de la cuestión estrictamente jurídica.

–Sí, sí, es importante mostrar la unidad de universo de estas agresiones. Pero hay un peligro de desgaste del término. Por eso la ley es importante no tanto en la producción de sentencias sino para consagrar categorías, con la potencia con que la ley las sacraliza. Cuando sacraliza una categoría la ley hace un trabajo de ir transformando la sensibilidad ética de la gente. Hoy es una palabra muy fuerte y mañana puede pasar a tener el mismo significado que lo que antes llamábamos violencia doméstica.

viernes, diciembre 18, 2009

Chiapas, primer lugar en feminicidios...

Por: Ángeles Mariscal / Red Latina Sin Fronteras
De acuerdo con una primera lectura de las estadísticas de violencia en el estado, Chiapas ocupa el primer lugar en feminicidios, con 138 casos en el primer semestre de 2009. Sesenta de ellas mostraban indicios de haber sido víctimas de traficantes de personas, informó Martha Figueroa Mier, del Colectivo de Mujeres de San Cristóbal.

Durante la conformación del Observatorio de Violencia Social y de Género, que integran organizaciones no gubernamentales, la Universidad Autónoma de Chiapas y representantes de diversas dependencias del estado, el gobernador Juan Sabines recibió el análisis de las datos proporcionados por la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE).

Figuero Mier explicó que, de acuerdo con la información que recibieron de la PGJE, este año podría terminar con más de 300 feminicidios, porque las tendencias indican que de agosto a diciembre se incrementa la incidencia.

"Contabilizamos como feminicidios los casos en que había una intención expresa de matar a la mujer por su condición de género; hubo dolo, que muchas veces incluyó tortura o exposición del sexo de las víctimas, y se les estigmatiza como si ellas fueran responsables de su propia muerte. La mayoría son mujeres jóvenes, de entre 15 y 30 años de edad", detalló.


Precisó que en el estudio no se contaron los homicidios "incidentales", por ejemplo, las muertes en fuego cruzado o cuando las víctimas murieron por haber estado en un lugar donde se cometió un ilícito que no tenía que ver con ellas.

"Una apreciación empírica que se está detallando indica que de los 138 feminicidios registrados, en más de 60 no hay datos sobre las muertes, ni sobre los orígenes o identidad de las víctimas. Son aparentemente mujeres extranjeras, centroamericanas casi siempre, clasificadas como desconocidas, cuyas edades están entre 15 y 30 años y cuyas muertes muestran indicios de que podrían estar vinculadas con tráfico y trata de personas", explicó Figueroa.

Además informó que existen denuncias sobre la desaparición de 18 mujeres, al parecer víctimas de traficantes de personas. "Chiapas es el estado más inseguro para las mujeres. Cada día se mata a una. Las cifras de feminicidios en Chiapas superan las del estado de México, con 80 casos, y Chihuahua, con 71".

Al final de la presentación, en entrevista, el gobernador dijo que analizará la lectura que dieron las mujeres a las estadísticas y lo que consideran feminicidios.

http://www.jornada.unam.mx/2009/12/16/index.php?section=estados&article=030n3est

viernes, noviembre 06, 2009

Un femicidio por día en El Salvador...

Por: Sonia Santoro / Artemisa Noticias (Tomado de: Kaos en la Red)
Desde 1999 hasta el 2008, 2830 mujeres fueron víctimas de feminicidios en El Salvador. El asesinado de mujeres por razones de género ha ido creciendo desde entonces y actualmente llega a producirse uno o más casos por día. Estos son algunos de los datos que se desprenden de la investigación 'El feminicidio en El Salvador: una forma extrema de violencia y discriminación hacia las mujeres', elaborada por Las Mélidas, una organización feminista salvadoreña, que trabaja desde hace 17 años por este y otros temas que tienen a las mujeres por protagonistas. Silvia Mathus, una de sus fundadoras, habló con Artemisa Noticias de este fenómeno.

El Salvador es considerado uno de los países con más altos índices de violencia, superando incluso a Colombia. Según datos de la Policía Nacional, durante el 2008 fueron asesinadas 3175 personas. Se producen más de 11 asesinatos por día, además de violencia sexual, robos, discriminación, entre otros. Pero la violencia afecta de manera particular a las mujeres por el machismo y las faltas de políticas para frenar la violencia intrafamiliar, sexual y los feminicidios, dice el informe.

En 2006 el Instituto de Medicina legal registró 437 feminicidios, unas 36 mujeres asesinadas por mes; en 2007, 347; y en 2008, 348 mujeres fueron asesinadas por cuestiones relacionadas con su género. Desde 1999 hasta el 2008, 2830 mujeres fueron víctimas de feminicidios.


La mayoría de estos crímenes no han sido juzgados, y la policía y los medios suelen atribuirlos a peleas entre pandillas o 'maras', llegando incluso a señalar que pocas de las mujeres asesinadas son inocentes.

Los feminicidios son el desenlace más extremo de una violencia de género generalizada. En el 2003 se registraron 2974 denuncias de violencia contra mujeres ante la Policía Nacional Civil (PNC) y 4616 en el Instituto Salvadoreño de la Mujer (ISDEMU), cifras que han ido aumentando con los años. En el 2007, solo de enero a agosto, la PNC recibió 3720 denuncias.

El problema es grave y Las Mélidas decidió con esta investigación hacer un aporte para buscar soluciones. Las Mélidas es una organización fundada por mujeres que vienen de la izquierda 'vimos que ya puestas en los acuerdos de paz no habíamos conseguido mucho y decidimos hacer una organización para luchar por nuestros derechos como mujer. Porque nunca se nos mencionó en los acuerdos, no se nos visibilizó y no había ningún beneficio para nosotras' cuenta Silvia Ethel Matus, socióloga e investigadora de la organización, que también promueve a mujeres a cargos públicos desde 1994, así como también mujeres en el liderazgo a nivel de comunidades. Ella misma fue candidata hace algunos años, y es poeta desde siempre, pero el tema ahora son los feminicidios.

-¿Qué encontraron con la investigación?

Antes esto estaba invisibilizado aunque ha habido feminicidios desde la colonia, desde la Conquista. En la misma guerra (conflicto armado entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional y el gobierno de 1981-1992) también hubo actos de violencia contra las mujeres, llegando incluso al feminicidio, que quedaron impunes. Pero a partir de 1999 se registran ya desagregados por sexo los asesinatos de mujeres y de hombres. Los asesinatos de mujeres tienen razones de género. Lo que encontramos en la investigación es que de los 12 casos analizados siempre tienen causales en relaciones de poder desigual entre mujeres y hombres. En las formas de mutilaciones también…por infidelidades, por problemas de pareja, por demostrar el control y el poder de los hombres sobre las mujeres de distintas maneras incluido el feminicidio.

-¿Qué características especificas tiene el feminicidio en El Salvador?

Una es que cuantitativamente es un fenómeno masivo o sea no es un fenómeno aislado y es sistemático. Más o menos se da 1 por día. Hace unos meses aparecieron 5 mujeres asesinadas en 1 día.

-¿El Estado está haciendo algo, hay alguna política específica?

No hay ninguna. Y los levantamientos de la información no tienen ningún análisis de género aunque las causales sean cuestiones que tienen que ver con las relaciones entre géneros.

-¿Cuál es el perfil de las víctimas?

Fijate que una cuestión bien curiosa y bien grave, que los homicidios de hombres tienen todo su currículo en el levantamiento del expediente, sin embargo las mujeres no. Aparecen anónimas. No tienes procedencia, grado vincular… nada pero fundamentalmenteson de sectores populares.

La mayoría tiene entre 15 y 39 años; sus cuerpos fueron encontrados en primer lugar en la vía pública y en segundo lugar en sus casas; luego de ser asesinados principalmente con armas de fuego.

-¿Qué esperan lograr con este informe?

Que se cambien los procedimientos, los protocolos de atención, que haya una visión de justicia de género dentro del levantamiento de los datos, que se expliciten que eran mujeres, que tenían una vida, una familia, una extracción social, que hayan mas coordinación entre instancias también como la Policía Nacional Civil, la fiscalia... para que haya justicia para los familiares.

-¿Qué pasa con los culpables, suelen quedar libres?

En general quedan libres. De 12 casos solo 5 tuvieron un juicio, donde se declararon culpables. O sea que es poco. Hay mucha impunidad y por eso también queríamos incidir en las instancias locales. Nosotras analizábamos otro fenómeno por ejemplo, el tema de la masculinidad hegemónica que creemos que también desde las estructuras como la Procuraduría de Derechos Humanos, tiene que empezar a hacerse un trabajo con los hombres y con niños para que no reproduzcan la violencia que han aprendido en la familia, en los medios de comunicación, en la escuela.

miércoles, julio 22, 2009

Violencia de Género, fenómeno creciente

Fuente: Mujer de Juárez
Nadie los nombra como femicidios: asesinatos de mujeres por ser mujeres. Los diarios y la televisión los describen como casos aislados. Pasionales. Extralimitados. Ajenos. La violencia machista todavía no se cita con todas las letras y tampoco se ataca con leyes que se puedan ejercer y refugios para que las mujeres puedan correrse de la violencia.

Este año, el Congreso Nacional aprobó una nueva ley de violencia de género que contempla la violencia física, psicológica, económica e incluso la violencia obstétrica y la mediática. Sin embargo, los aportes conceptuales de la nueva norma se diluyen en la falta de nuevas herramientas para frenar el machismo. No hay más oficinas de atención a mujeres víctimas, tratamientos de género para varones, ni educación sexual contra la violencia en la adolescencia, ni refugio para mujeres que necesitan salir de sus casas, ni subsidios para que las mujeres no dependan de sus agresores. Sin embargo, las muertes no se detienen.

“La semana pasada, en el plazo de 48 horas, la Argentina sumó dos casos más al registro extraoficial de femicidios: una abogada de 50 años (Silvia Lago) fue asesinada de cuatro tiros por su marido y una mujer de 35 años murió a manos de su pareja, tras destrozarle la cabeza contra la pared y la pileta de su baño. ¿Cuántas mujeres más tienen que desaparecer para que tomemos conciencia de que la violencia hacia la mujer mata y para que el gobierno nacional reglamente la ley de violencia hacia la mujer que aprobamos este año en el Congreso?”, cuestionó la diputada nacional Cecilia Merchán.

Silvia Lago fue asesinada por su pareja de cuatro balazos. También el agresor le disparó a la hija de ella, que se encuentra, todavía, hospitalizada. El segundo homicidio sucedió en un PH de Caballito. La víctima tenía 35 años y salía con el agresor desde hacía unos tres meses. El mismo asesino llamó al 911 para avisar que había matado a su pareja.

También las niñas y jóvenes son las víctimas de los hombres violentos. Julio César Nievas, de 43 años, tenía prohibido por la Justicia acercarse a la casa de su ex mujer (Norma Pérez) que lo había denunciado por violencia familiar. Pero esta medida en contra de la violencia machista no tiene la suficiente consistencia ya que no se designan métodos digitales o fuerzas de seguridad para que controlen que los agresores cumplan con la restricción. En el pueblo de Las Varillas, cerca de la Ciudad de Córdoba, Nievas violó la prohibición, entró al hogar de su ex mujer y mató a su hija adolescente, Jacqueline, de 17 años, de un escopetazo.

Merchán pidió que se reglamente la ley de violencia, sancionada en marzo pasado, lo que permitiría impulsar las campañas de concientización en contra de la violencia machista y brindar asistencia integral a aquellas mujeres que sobreviven al maltrato.

miércoles, junio 24, 2009

Oaxaca: 36 casos de feminicidio, tema negado por autoridad

Por:Soledad Jarquín / Cimac
Con la aparición este sábado 20, de una mujer descuartizada a un costado de la carretera que conduce a la Ixtlán de Juárez, en la Sierra Norte de Oaxaca, suman 36 las mujeres asesinadas en esta entidad, según reportes periodísticos.

Sin embargo, el procurador de Justicia del Estado, Evencio Nicolás Martínez Ramírez, como la titular de la Fiscalía para la Atención de Delitos por violencia de Género en contra de la Mujer, Ileana Hernández Gómez, han declarado en menos de un mes y por separado que en Oaxaca no hay feminicidio.

La fiscal, quien fuera activista pro derechos de las mujeres hasta hace seis años, descartó el feminicidio en una entrevista radiofónica, porque en “primer lugar el Código Penal local no lo tipifica como en el caso de Ciudad Juárez y porque las líneas de investigación no han determinado un hilo conductor que establezca ese tipo de modus operandi de parte de los asesinos de mujeres, por lo que este caso ha sido enlistado en las estadísticas de violencia intrafamiliar”, dijo la funcionaria.



Sin embargo, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una vida libre de Violencia, cuyas disposiciones son de orden público, interés social y observancia general en la República Mexicana, tipifica el feminicidio en el Capítulo V, Artículo 21, y señala que “es la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres”.

La antropóloga Marcela Lagarde explica que el feminicidio es una categoría analítica de la teoría política y consiste en enfrentar el problema como parte de la violencia de género contra las mujeres, se trata de “crímenes de odio contra mujeres”, como lo definen las investigadoras que desarrollaron el concepto Jill Radfrod y Diane Rusell.
En una conferencia dictada por la ex diputada federal y publicada por www.articulosciudaddemujeres.com, todavía hay un conjunto de explicaciones del fenómeno que rayan en la literatura, no en la explicación científica… la gente cree que hay asesinos seriales que matan mujeres, quizá esta es la explicación más extendida, la otra, es que son enfermos mentales.

Las académicas –abunda Lagarde-- hemos ido desmontando los estereotipos de las mujeres asesinadas… porque no corresponde a la realidad. (Por ejemplo en el caso de Ciudad Juárez) hay un 85 por ciento que corresponde a distintas clases sociales, a distintas edades, algunas de ellas no recibieron en ese momento violencia sexual y fueron asesinadas en sus casas por sus parientes.

La ex diputada federal recuerda que son elementos del feminicidio el hecho que las instituciones no garanticen la vida de las mujeres como algo previo o sea que hay un gravísimo problema para la seguridad para la vida de las mujeres, una obligación del estado, y eso es violencia institucional. También hay violencia cuando no tienen respuesta ante sus denuncias… (y) la impunidad en el homicidio de mujeres es otro elemento del feminicidio porque no todos los homicidas son llevados ante la ley.

De acuerdo con las organizaciones sociales que trabajan por los derechos de las mujeres en Oaxaca, negar el feminicidio denota ignorancia de las autoridades locales.

La Procuraduría General de Justicia del Estado señaló que durante 2008 en Oaxaca, 55 mujeres fueron asesinadas, a unos días de concluir el primer semestre de 2009 han ocurrido 36 homicidios de mujeres de todas las edades en la entidad, por lo que se teme que podría superarse la cifra en relación con el año anterior.

Por otra parte, el hallazgo de una mujer descuartizada este sábado revela una escalada de saña en los asesinatos contra mujeres, apuntó Ana María Hernández, directora de Consorcio-Oaxaca, quien lamentó la postura de las autoridades al negar el feminicidio.

Acción contra la Violencia Armada
Desarmar la Violencia Doméstica

En mayo el mundo tuvo conocimiento de un trágico incidente que hoy por hoy es en una noticia bastante común en los diarios y canales de televisión. Enfurecido por un divorcio difícil y la venta de la casa, un hombre de 61 años disparó y dio muerte a su ex-esposa e hijastra y luego se disparó a si mismo. Esta noticia no causó sorpresa por el hecho en sí, sino por el sitio donde ocurrió.

Pocos se habrían imaginado que este asesinato fue el evento final de una historia de violencia armada que ocurrió en Noruega, donde más de 80 mujeres han sido asesinadas por sus compañeros o ex-compañeros desde el año 2000. Aproximadamente un tercio de estos asesinatos fueron cometidos con un arma de fuego.

En todo el mundo es más fácil que a una persona se lo prohíba conducir un auto que poseer un arma. Para muchas mujeres la presencia de un arma en sus casas aumenta el riesgo de tener una muerte violenta o sufrir heridas. Este peligro afecta tanto a los países ricos como a aquellos que tienen conflictos o altos índices de pobreza. Noruega tiene cerca de 1.3 millones de armas legales, amparadas por unos 500.000 permisos; la gran mayoría de los cuales están a nombre de hombres.

El incidente de Noruega nos recuerda que ninguna comunidad es inmune al problema de la violencia doméstica y que el poder de las armas es letal. En Francia y Sudáfrica una de cada tres mujeres es asesinada con un arma de fuego por sus esposos; en Estados Unidos la proporción aumenta a dos de cada tres mujeres. En los tiroteos domésticos casi siempre se usan armas legales; y si hay un arma en el hogar, es tres veces más probable que la mujer sea asesinada por su compañero. Contrario a la creencia popular, un arma doméstica se usa con más frecuencia para intimidar o herir a los miembros de la familia que para protegerlos de un intruso.

Esta semana se celebra la Semana Mundial de Acción contra la Violencia Armada durante la cual se realizan eventos en más de 80 países para despertar mayor conciencia sobre la proliferación y el uso inadecuado de las armas ligeras. Las mujeres en todo el mundo hacen parte de este evento a través de la campaña Desarmar la Violencia Doméstica, coordinada por la Red Mundial de Acción contra las Armas Ligeras (IANSA). Desarmar la Violencia Doméstica es la primera campaña internacional con el objetivo de proteger a las mujeres de la violencia armada en sus hogares. El propósito es que a las personas con historial de violencia doméstica se les niegue el acceso a las armas o se les revoquen sus permisos de tenencia de armas.

Australia, Canadá, Sudáfrica y Trinidad y Tobago son unos de los pocos países que han armonizado sus leyes sobre tenencia de armas de fuego y violencia doméstica. Mientras la ley de armas de fuego prohíbe que los perpetradores de violencia doméstica posean armas, la ley de violencia doméstica exige que las armas sean confiscadas. Por medio de la campaña Desarmar la Violencia Doméstica los miembros de IANSA están solicitando que esta armonización legal sea replicada en muchos más países. Como mínimo, la policía debería consultar a las esposas y ex-esposas antes de conceder una licencia pues en muchos casos el hombre que asesina a una mujer, la ha amenazado o atacado antes sin que la policía tenga conocimiento de ello.

Este objetivo es ambicioso pero éxitos recientes demuestran que es posible realizar tales cambios. Varios países han reformados sus leyes de armas de fuego en la última década y han visto los beneficios que esto trae, especialmente para las mujeres. En Canadá la notificación a la esposa es ya una norma y cualquier inquietud manifestada por ella es investigada. El gobierno canadiense también creó una línea telefónica gratuita a la cual las esposas pueden llamar y expresar sus preocupaciones sobre un solicitante o reportar un presunto crimen que puede no estar en el registro policial. En Australia y Sudáfrica se confiscan las armas de personas que están bajo una orden de restricción por violencia doméstica.

Estas leyes están marcando una verdadera diferencia en la reducción de muertes violentas. Canadá reformó su ley de armas de fuego en 1995. Para el año 2003 los índices generales de homicidios con armas de fuego habían bajado un 15% y los homicidios de mujeres habían disminuido en un 40%. Australia también cambió sus leyes en 1995 y cinco años después el promedio de asesinatos con armas de fuego era 45% más bajo que antes de la reforma. De igual manera, el mayor efecto fue para las mujeres. Canadá y Australia cambiaron sus leyes hace más de una década y a pesar de los buenos resultados pocos países siguieron su ejemplo. Más mujeres estarían a salvo si otras naciones actuaran en forma similar y tuvieran en cuenta la violencia doméstica en sus leyes.

Muchos de los asesinatos con armas de fuego pueden ser prevenidos si los legisladores y la policía valoran el conocimiento y el instinto de las personas que están cerca de los sujetos armados. La hija del hombre noruego había contactado previamente a la policía y expresado que su padre podría suicidarse con una de sus muchas armas. La policía confiscó dos armas ilegales pero no se esforzó por quitarle una escopeta y cuatro rifles que sí estaban registrados a pesar de que el hombre informó dónde estaban almacenados. Aparente e ilógicamente, se consideró que estas armas no eran peligrosas porque eran legales. Días después las dos mujeres y el hombre estaban muertos.

Todos debemos considerar cómo la violencia armada afecta nuestras vidas y comunidades y pedir a nuestros gobiernos y legisladores que formulen políticas y programas que protejan a las mujeres en sus casas.
*Documento de la Red Mundial de Acción contra las Armas Ligeras (IANSA).

miércoles, marzo 18, 2009

Guatemala: feminicidio y mutilaciones, ¿estrategia de terror?

Fuente: CIMAC
Durante las últimas dos semanas, los cuerpos mutilados de seis mujeres han sido dejados en la vía pública en diversas partes del departamento de Guatemala, las expertas señalan que podría deberse a una estrategia de terror en contra de la población femenina, a la situación de inseguridad en la que se encuentran y a las precarias condiciones en la que se desempeñan.

De acuerdo con reportes de diarios locales, cinco de las víctimas aún no han sido identificadas, por lo que sus investigaciones no han avanzado, sin embargo, la fiscalía y la Policía Nacional Civil (PNC) aseguran que se trata de integrantes de pandillas o “mareras”.


El caso que más espacio ocupó en las páginas de los diarios fue el de dos mujeres mutiladas y sus restos tirados en 26 distintas bolsas de plástico, a inmediaciones del Lago de Amatitlán, ubicado a 12 kilómetros del Centro Histórico en la ciudad de Guatemala.

Ingrid Cruz fue asesinada, mutilada y encontrada en tres diferentes puntos de la capital el 10 de marzo; su caso cobró relevancia, ya que un video tomado por los supuestos victimarios fue subido al blog internacional de Videos YouTube, aproximadamente 13 horas después de haber sido incautado por las autoridades; el archivo fue removido el pasado viernes debido a su contenido.

María Soto, representanta de la Fundación Sobrevivientes, aseguró que ese tipo de muertes refleja odio y misoginia contra las mujeres; mientras el Estado no investigue los casos, la impunidad prevalecerá y hechos similares podrían aumentar.

Mónica Pinzón, docente y psicóloga de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), destacó que los hechos revelan una estrategia de terror implementada por agrupaciones de delincuentes o del crimen organizado.

Las mujeres son vistas como objetos y no como sujetas de cambios positivos o del desarrollo; si una mujer pertenecía a las pandillas, entonces no tenía las condiciones mínimas de vida digna, acceso al estudio, a la justicia o a los servicios públicos, sus familias probablemente se encuentran en las mismas situaciones, añadió Pinzón.

Este tipo de asesinatos pueden calificarse como feminicidios, pero la mutilación agrega el carácter de odio; seguramente fueron cometidos por personas que padecían un alto grado de estrés o con problemas psicológicos graves, concluyó la profesional.