miércoles, junio 08, 2011

Panamá: El femicidio, uno de los crímenes de poder...

CAROLINA ÁNGEL IDROBO
El asesinato de mujeres aumentó en Panamá entre el 2008 y el 2009 en un 90.5% alertando a las autoridades. Hoy existe un proyecto de ley que tipifica este delito como violencia de género originada en la dominación masculina. La historia de 2 féminas que murieron atrozmente a manos de sus parejas puede ser la de cualquier otra

¿Por qué la mataste, José María?-, le preguntó el fiscal.
-Porque no se dejaba gobernar-, contestó José María Colombo* sentado en una silla de la estación de policía de La Pintada, Coclé.

El 24 de enero de 2008, José María tuvo un impulso de rabia porque a pesar de haberle dicho a Antonia* que se quedara en casa, en la comunidad de Santa Marta, población ubicada montaña arriba a dos horas de La Pintada, ella tomó su propia decisión: buscar empleo en Penonomé. Entonces, al caer la noche, él la tomó del cabello y la arrastró hasta el árbol de naranja. El primer machetazo le cortó la punta de los dedos a esta mujer de 19 años que hace dos dormía con su victimario, la fiscalía las llama heridas de defensa, ella trataba de protegerse.

Y mientras en La Pintada la fiscalía hacía las declaraciones de base y dictaba los cargos contra José María, en Aguadulce, Coclé, los niños de cuarto grado del colegio Rodolfo Chiari seguían recordando aquella mañana de septiembre de 2007, cuando el tipo llegó al salón, pistola en mano, la profesora Bellatriz* se levantó asustada de su silla y les dijo: ‘salgan rápido’. Pero ella no lo hizo. Minutos después se escucharon los disparos, uno tras otro sumaron siete.



EL SILENCIO ES CÓMPLICE

La profesora, de 54 años, durmió sus dos últimas semanas de vida en la estación de policía. Tenía miedo de quedarse en casa y en Coclé no hay albergues de protección a las víctimas. Llevaba ocho años conviviendo con Tomás Cruz* y ya había interpuesto una denuncia por violencia doméstica. Pero se reconciliaron y ella cambió el temor a la agresión por la esperanza de construir otra forma de amar; sin embargo, el círculo de violencia se repitió. Entonces lo demandó nuevamente, esta vez en el Juzgado Segundo Penal del Circuito... después de las disculpas, los regalos, la sensación de no poder vivir sin el otro, volvieron. Momentáneamente el miedo se convirtió en silencio y la tempestad fue calma. Este fenómeno recibe el nombre de criminalidad oculta: ‘aquella que no encuentras en la Contraloría sino en la vida cotidiana, entre las familias escondida, en hospitales cuyos médicos no reportan el hecho. Es la violencia no denunciada, olvidada, silenciada por las víctimas y por quienes conocen la agresión sin informarla’, afirma Clara Montenegro, investigadora en hechos de violencia doméstica.

Este secreto a voces, el hecho de que Tomás saliera libre con fianza tras la tercera y última denuncia interpuesta un año antes en la personería, y la imposibilidad estatal de brindarle protección a la víctima las 24 horas, fueron las causas de que ese 6 de septiembre a las siete de la mañana la profesora Bellatriz recibiera en la cabeza seis de los siete disparos que sus estudiantes escucharon al salir del salón. La séptima bala entró en el cuerpo de Tomás. Se suicidó después de cometer el atroz femicidio.

¿POR QUÉ SE TE FUE LA MANO ASÍ?

Siete machetazos en la cabeza, cuatro en la espalda, oreja desgarrada. Exposición de masa craneoencefálica, data el informe forense de Antonia. Los femicidas se ensañan con su víctima. Por eso, junto a los crímenes de droga, estos constituyen los asesinatos más atroces.

- Oye José María: ¿por qué se te fue la mano así?-, pregunta el fiscal.

- Yo na’a más quería enseñarle quién manda– responde el femicida, condenado a la pena máxima de la Ley 15 de 2007: treinta años de prisión.

Estas dos historias que se repiten más allá de lo imaginado, sin contar nivel educativo o económico, cada vez que un hombre considera que su pareja le pertenece, pueden ser la historia de cualquiera de nosotras.

*Nombres cambiados por protección de la identidad.

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