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lunes, marzo 31, 2014

España: 20 mujeres asesinadas por el patriarcado

Teresa Mollá Castells*

Cimacnoticias Sí, a fecha de hoy ya han sido 20 las mujeres asesinadas por los terroristas machistas que el patriarcado engendra y sólo estamos a finales del primer trimestre. Y hay dos casos que se siguen investigando pero que, al parecer, también serían asesinatos machistas.

Y son ya más de mil 280 las mujeres asesinadas por el patriarcado desde 1995. ¿Dónde están quienes defienden la vida en estos casos?

Todavía no ha acabado el primer trimestre del año y las cifras son espeluznantes. Más de 20 mujeres asesinadas y agredidas por quienes afirmaron amarlas. Y las asesinaron.

Aparte de las concentraciones que las feministas realizamos periódicamente haya o no asesinatos machistas con el fin de denunciar este sin fin de crímenes, nadie alza la voz más allá de los momentos puntuales en los que el asesinato cae en tu pueblo o ciudad, o cuando se acerca el 25 de noviembre que entonces todo se tiñe de dolor y referencias a este terrorismo.

Sólo las feministas y algunos hombres que van despertando de la pesadilla patriarcal y nos acompañan, denunciamos a lo largo del año este goteo incesante de asesinatos.

Los poderes públicos, encargados de velar por la vida y la integridad de las personas, se dedican a “lamentar lo ocurrido” y a mirar a otra parte. O todavía peor con estos que nos (des)gobiernan, a seguir recortando partidas y recursos destinados a la prevención y a la sensibilización para evitar estos episodios.

La formación y sensibilización en igualdad no interesa a esta gentuza que nos (des)gobierna porque cuestiona su forma de entender el mundo y las cosas. Y esa visión es la que impone el patriarcado.

Una visión misógina, androcéntrica y por supuesto desigual. Una visión con relaciones sentimentales completamente asimétricas en las que el varón ha de volver a gobernar en su casa con mano férrea y ha de imponer su ley a toda costa. Sin concesiones ni negociaciones.

Ése es el modelo que buscan. Y, por supuesto, todo aderezado con los “hijos que Dios nos mande, vengan como vengan”. ¿Les suena? A mí sí.

Y para ello se están apropiando de los medios audiovisuales para transmitir por todas las vías ese tipo de sociedad, o ¿acaso no vemos ya en la publicidad cómo han vuelto a surgir en los anuncios las familias con dos o más criaturas, en la que cada cual tiene su papel claramente asignado, según el mandato patriarcal?

Lo están haciendo y nadie se lo está impidiendo. Están volviendo a imponer modelos simbólicos que refuerzan ese patriarcado asesino con cada anuncio, con cada programa basura que emiten.

¿Dónde están los defensores de la vida en estos casos? ¿Cuándo y dónde se manifiestan cada vez que asesinan a una mujer? ¿Dónde está la justicia en esos casos? ¿Dónde las asambleas de indignados que también lo deberían estar por estos asesinatos?

¿Dónde están las muestras de dolor hacia las familias de las víctimas, que lo son del terrorismo machista por parte de las autoridades del Estado? ¿Dónde quedan las informaciones imparciales, no sesgadas, ni sensacionalistas por parte de los medios de comunicación? ¿Dónde quedan las voluntades políticas de poner fin a este reguero de muertes?

La dilatada experiencia en la denuncia de este tipo de terrorismo me dice que es algo que no interesa.

No interesa denominarlo como lo que es, TERRORISMO, porque a las partes implicadas como lo son los de faldas largas y negras, los de los fru frus, quienes nos (des)gobiernan, quienes asumen posiciones jerarquizadas y funcionan a golpe de órdenes y todas las personas que defienden “por acción u omisión” medidas encaminadas a perpetuar el feroz patriarcado en que vivimos, no quieren cambiar las cosas.

Y no quieren cambiarlas porque les funcionan a ellos que son, mayoritariamente, quienes ostentan el poder en todos los ámbitos. Y cambiar las cosas sería tener que renunciar a demasiados privilegios a los que no están dispuestos a ceder.

La ferocidad del patriarcado se mide en número de mujeres asesinadas. Y llevamos más de 20 en menos de tres meses. Y esto no parece que vaya a cambiar mucho. Al menos mientras no echemos a esta gentuza del poder.

Y ya no me refiero sólo a quienes nos (des)gobiernan, que también y los primeros. Me refiero a quienes dirigen medios de comunicación, a quienes encabezan la Conferencia Episcopal, el Consejo General del Poder Judicial, lo máximos responsables de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, que en demasiadas ocasiones, también, miran hacia otro lado.

A los dirigentes de los bancos y no sólo de los grandes bancos y de las patronales que potencian un capitalismo feroz basado en la injusticia, inequidad, desigualdad, y por tanto en el desigual reparto de recursos que siempre repercute negativamente sobre la vida de las mujeres, y a todo persona que no colabore en la construcción de un mundo más equitativo, más solidario y con mayores oportunidades de igualdad entre las que tienen los hombres por serlo y las que tienen las mujeres.

Quizás sea una utópica y seguro que, como dice mi sabio padre, yo no lo veré, pero estoy segura que algún día habrá un levantamiento en contra de estos asesinatos de mujeres y entonces el patriarcado temblará.

Por ahora, seguiremos denunciado todo lo que podamos y mientras nos quede un hilo de voz a estos asesinos machistas que son quienes los perpetran y quienes los permiten con acciones u omisiones.

tmolla@telefonica.net

*Corresponsal en España. Periodista de Ontiyent.

martes, enero 14, 2014

México: Migración y trata disparan feminicidio en Juárez

Lizbeth Ortiz Acevedo

Cimacnoticias Las redes criminales ahora tienen en la mira a mujeres vulnerables y violentadas, provenientes de otros estados del país o de naciones centroamericanas.

El aumento de la migración femenina y el auge del delito de trata de personas han recrudecido los asesinatos y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez, Chihuahua, urbe emblemática desde hace 20 años del flagelo imparable del feminicidio en México.

Lejos de decrecer, los homicidios por razones de género en la localidad fronteriza van al alza y ahora, según datos oficiales y la opinión de activistas, los feminicidas tienen como principales víctimas a mujeres migrantes –tanto de otros estados del país como provenientes de Centroamérica–, quienes son más vulnerables al no contar con redes familiares o sociales de apoyo.

La coordinadora de la Red Mesa de Mujeres de Ciudad Juárez, Imelda Marrufo, advierte que de los 60 cadáveres de mujeres localizados en el predio conocido como Arroyo del Navajo en Valle de Juárez, en 2012, 13 restos han sido identificados y se ha informado que la víctimas no eran originarias de Chihuahua, sino que llegaron a establecerse a la ciudad fronteriza.

“La relación entre migrantes y trata de personas en estos casos no es coincidencia, debido a que estas mujeres que provienen de otros estados o países y que viajan en condiciones de vulnerabilidad son el perfil que buscan estas bandas, ya que fácilmente pueden ser capturadas y no hay quien las reclame”, explica en entrevista.

Marrufo agrega que algunas de las víctimas contaban con reportes de desaparición desde hace cuatro años, lo que generó nuevamente alarma y la atención de los organismos de Derechos Humanos para saber qué sucedía en términos de políticas públicas y prevención contra el feminicidio, a dos décadas de la ola de violencia de género en Ciudad Juárez.

La activista observa un posible nexo entre los casos de Arroyo del Navajo con el delito de trata de personas, ya que familiares de las víctimas entregaron información en ese sentido a la Fiscalía Especializada en Atención a Mujeres Víctimas del Delito por Razones de Género, del estado de Chihuahua.

ASESINATOS EN INCREMENTO

Según el estudio “Comportamiento espacial y temporal de tres casos paradigmáticos de violencia en Ciudad Juárez, Chihuahua, México: el feminicidio, el homicidio y la desaparición forzada de niñas y mujeres (1993-2013)”, elaborado por el Colegio de la Frontera Norte (Colef), en esta entidad se registraron en ese periodo mil 441 asesinatos de mujeres y niñas.

Además la investigación detalla que mientras de 1993 a 2007 el promedio de asesinatos por año era de 33.4, éste aumentó a 187 por año de 2008 a 2012, lo que representa un incremento de 560 por ciento en el número de delitos registrados en décadas anteriores.

En 14 años, de 1993 a 2007, se registraron 501 homicidios de mujeres, pero de 2008 a abril de 2013, en sólo seis años, la cifra ascendió a 940 casos.

El mismo reporte del Colef menciona que a raíz de la militarización en Juárez entre 2008 y 2010, los asesinatos de mujeres y las desapariciones forzadas llegaron a cifras más elevadas que las registradas en décadas previas; no obstante –según el estudio– los casos no se consideraron crímenes de género y se clasificaron como “daños colaterales” de los enfrentamientos entre los cárteles de la droga y las fuerzas militares.

MUJERES MIGRANTES

Marrufo explica que a la urbe fronteriza han llegado mujeres provenientes principalmente de Oaxaca, Chiapas y Veracruz, quienes se emplean en las maquiladoras, como meseras en fondas o restaurantes, en el servicio de limpieza o “en lo que se pueda”.

Ellas llegan en “condiciones terribles”, ya que en sus trayectos vivieron “un cúmulo de vejaciones, jugándose la vida, siendo abusadas y violadas” por policías o por sus mismos compañeros de viaje.

Cristal, oaxaqueña de 28 años, cuenta a Cimacnoticias que llegó a Juárez junto con su familia hace 10 años. Ella vende dulces a los automovilistas que hacen largas filas para ingresar a Estados Unidos por el puente internacional conocido como Paso del Norte.

Comenta que eligió ese trabajo que le aporta en “un día bueno” hasta 60 pesos, en lugar de emplearse en la industria maquiladora porque prefiere su “autonomía”.

Esta mujer de origen mixteco platica que en Ciudad Juárez se casó y ahora tiene dos hijos de cinco y tres años, a quienes sostiene económicamente, aunque aclara que ella emigra constantemente a otras ciudades como Aguascalientes, Monterrey o Guadalajara, en aras de encontrar sustento y alimento para su familia.

jueves, diciembre 26, 2013

Chile: "No queremos más mujeres que se incluyan en la clase política para seguir gobernando como patriarcas"

Feministas Autónomas Wallmapu

DECLARACIÓN DE FEMINISTAS AUTÓNOMAS DE WALLMAPU

El 19 de diciembre del 2005, hace 8 años, en la ciudad de Santiago, Alfredo Cabrera Opazo arrojó a Javiera de seis años, por la ventana de su departamento desde el séptimo piso, dejando herida también a la madre de la Javi, Claudia Neira Oportus.

Javiera hoy ya tendrías 14 años… y nos inquieta no saber si…

- ¿Escucharías hip hop?

- ¿Irías a clases, estarías en las tomas del colegio, irías a marchas?

- ¿Discutirías con tu madre por las horas de llegada?

- ¿Te veríamos en esta calle con un cartel por los derechos de las niñas y repartiendo volantes contra la violencia hacia las mujeres?

- ¿Preguntarías por el golpe, la historia de tu madre, tus abuelos, tus abuelas y todo el país?

- ¿Soñarías con ser adulta, viajar por el mundo, o sólo enfrentarías cada día con asombro?

Sabemos que no habrá respuestas, porque quienes te amábamos nos perdimos de todo esto. La violencia machista arrebató tu vida y tus sueños.

El femicida se ensañó con tu cuerpo y el de tu madre, porque ambas nacieron mujeres y se resistieron y rebelaron a los mandatos cotidianos del patriarcado.

Las agresiones machistas suceden porque son permitidas por el sistema económico, los Estados, todas sus instituciones, sus sistemas de justicia, los gobiernos y la sociedad completa.

Los agresores no están locos, son criminales que se aprovechan de la impunidad que ampara los crímenes contra las mujeres.

Sólo las mujeres organizadas podemos hacer frente a la violencia machista. Ningún Estado y ningún gobierno va a defendernos.

Las feministas autónomas en chile hace 20 años que denunciamos la violencia y trabajamos para sanar los efectos de la violencia en nuestras vidas.

Hablamos de violencia estructural contra las mujeres: En el trabajo, en la calle, en la ciudad o en la comunidad. Hablamos del femicidio, del abuso sexual, de golpes, humillaciones, burlas, menoscabo y desprecio. También de persecuciones, racismo, colonialismo y empobrecimiento de las mujeres y las niñas.

No hablamos sólo de violencia intrafamiliar porque sabemos que los femicidios y la violencia contra las mujeres no la ejercen sólo maridos, pololos o convivientes. El femicidio y la violencia contra las mujeres son actos que se cometen por machismo, misoginia y un tipo de racismo y colonialismo contra las mujeres y contra todo lo femenino.

Cualquier hombre que elije ejercer violencia contra las mujeres en su familia o fuera de ella es un agresor machista. Todo agresor que asesina a una mujer porque considera que ELLA HACE LO QUE UNA MUJER NO DEBE HACER, o porque cree que ELLA NO HACE LO QUE UNA MUJER DEBE HACER, es un femicida. No importa su vínculo con la asesinada, no importa si es un familiar, un conocido o un desconocida, igualmente ese crimen es femicidio.

- Violencia contra las mujeres también es la que comete el Estado chileno prohibiéndonos abortar.

- Violencia contra las mujeres es la que comete la clase patronal explotando a las trabajadoras, segregándolas, empobreciéndolas con salarios de hambre.

- Violencia contra las mujeres es la que comete Carabineros en las marchas contra las estudiantes a las que abusa por ser mujeres.

- Violencia contra las mujeres es la que ejerce el Estado chileno en las comunidades mapuche contra las mujeres, las ancianas y las niñas mapuche que defienden su territorio.

- Violencia contra las mujeres son los cobros que hacen las Isapres a las mujeres en edad fértil y que la Salud Pública obligue a las mujeres a hacer largas colas y soportar largos tiempos de espera para tratar enfermedades propias o de sus hijos e hijas.

- Violencia contra las mujeres es que mientras seamos más viejas somos más pobres.

- Violencia contra las niñas y las mujeres es que no hay justicia para las niñas agredidas o abusadas sexualmente por un adulto por ser pobres, por ser niñas, por ser parte de ese porcentaje del país que a ni al gobierno, ni a la clase política les interesa porque no votan.

- Violencia contra las mujeres es que trabajemos doble y triple jornada, y que mucho de nuestro trabajo no sea reconocido como tal.

La injusticia contra las mujeres es estructural y una presidenta no cambia absolutamente en nada esta realidad.

No queremos más mujeres que se incluyan en la clase política para seguir gobernando como patriarcas y patronas. Para seguir gobernando a favor de los holdings, las mineras, los empresarios, los industriales, los imperialistas, los racistas y los patrones.

En este país con programas y planes supuestamente “para las mujeres”, todas seguimos siendo Cuerpo de Riesgo de Muerte.

Por eso este 19 de diciembre es el día contra el femicidio porque nosotras así lo decidimos. Ningún estado lo aprobó y no necesitamos de sus leyes e instituciones para conmemorar nada. Decidimos este día porque hace 8 años el femicidio de Javiera y el femicidio frustrado de Claudia Neira Oportus marcó una etapa del activismo feminista autónomo en chile.

Somos feministas autónomas, practicamos la libre decisión sobre nuestros cuerpos. No esperamos nada de los estados y gobiernos. Construimos nuestra propia libertad.

No tenemos nada que ver con el E$tado ni con el gobierno ni con ningún partido político. No nos financia ninguna institución, ONG o Ministerio. Hacemos autogestión.

Hoy como siempre estamos en la calle y sin permiso porque tenemos memoria, porque no perdonamos ni olvidamos.

¡NADA JUSTIFICA LA VIOLENCIA MACHISTA!

¡NADA JUSTIFICA EL CONTROL SOBRE NUESTROS CUERPOS!

¡EL SILENCIO ES CÓMPLICE!

¡NADA JUSTIFICA LA INTERVENCIÓN DE NUESTROS TERRITORIOS!

CUERPO DE MUJER, TERRITORIO CONCRETO, LIBERTAD Y AUTONOMÍA

Feministas Autónomas Wallmapu

VER FOTOS DE ACCIÓN EN: http://lapuntadaconhilo.blogspot.com/2013/12/wallmapu-santiago-accion-contra-el_21.html, EN: http://lapuntadaconhilo.blogspot.com/2013/12/wallmapu-santiago-accion-contra-el.html Y EN: http://lapuntadaconhilo.blogspot.com/2013/12/wallmapu-lo-que-las-mujeres-dicen-sobre.html

miércoles, diciembre 11, 2013

Preocupación internacional por desaparición de Zoila Márquez

Cerigua/Reporteros sin Fronteras (RSF) denunció la desaparición de la periodista mexicana Zoila Márquez Chiu, colaboradora del sitio web Línea Informativa, quien fue vista por última vez el pasado sábado 7 de diciembre en el estado de Zacatecas.

La periodista desapareció cuando se dirigía a un videoclub el pasado sábado y fue alrededor de las 14:00 horas cuando se tuvo contacto por última vez con ella; hasta ahora no se ha encontrado su vehículo ni su familia ha recibido alguna llamada para pedir un posible rescate.

RSF dijo esperar que las acciones emprendidas tras la desaparición de la profesional permitan encontrarla a la brevedad posible, sana y salva, y que la respuesta de las autoridades esté a la altura de las demandas de los familiares de Márquez.

La organización internacional con sede en Francia afirmó que hasta el momento no existen indicios de un posible plagio de la profesional, aunque algunos medios mexicanos informaron que Márquez habría sido secuestrada por dos hombres y dos mujeres.

De acuerdo con la información, un hombre y una mujer amagaron a la periodista, supuestamente con armas de fuego, la obligaron a abrir la puerta de su vehículo y la subieron.

El presunto secuestro es investigado por la Procuraduría General de Justicia del estado de Zacatecas y según versión de testigos, una camioneta Ford Ecosport color negra le cerró el paso a la periodista, añadió la información.

RSF informó recientemente que han desaparecido 18 periodistas en México, siendo los casos más recientes el de Sergio Landa Rosado, del diario Cardel, que desapareció el pasado 22 de enero y el de Gerardo Blanquet, de Radio Grande de Coahuila, cuyo paradero es desconocido desde el pasado 30 de abril.

Ninguno de estos casos ha sido resuelto y en alguno de ellos, por sus características, podrían estar involucrados militares o policiales, indicó la organización.

En tanto, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) dijo que inició de oficio un expediente de queja por el caso de la desaparición de la periodista.

Por instrucciones del ombudsman nacional, Raúl Plascencia Villanueva, desde el domingo pasado se estableció comunicación con familiares de la agraviada, quien reside en Zacatecas, para brindarles la asistencia y orientación necesaria en el caso.

miércoles, diciembre 04, 2013

Brasil: feminicidio semeja una guerra civil

Fabiola Ortiz*

IPS Los casos de feminicidio en Brasil alcanzan cifras comparables con una guerra civil. En los últimos 10 años fueron asesinadas en este país 40 mil mujeres “simplemente por ser mujeres”, denuncian activistas que abanderan la lucha contra la violencia de género.

Cada año, entre el 25 de noviembre y el 10 de diciembre, la comunidad internacional y las organizaciones de defensa de los derechos femeninos impulsan 16 Días de Activismo contra la Violencia de Género.

Las dos semanas de lucha fueron una iniciativa del Centro para el Liderazgo Global de las Mujeres, que en 1991 pidió dedicar a este problema el intervalo entre el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres y el Día Mundial de los Derechos Humanos.

Este año, en Brasil las jornadas adquieren mayor relevancia porque el 3 y 4 de diciembre se realizará en la sureña ciudad de Porto Alegre un encuentro para elaborar el Informe Alternativo de la Sociedad Civil para presentar ante el Comité de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Contra la Mujer (CEDAW, por sus siglas en inglés), que se reunirá en febrero próximo en Ginebra.

El llamado “informe sombra” está destinado a apoyar el análisis del Comité de la CEDAW sobre las acciones del gobierno brasileño para enfrentar la trata y mejorar la salud de las mujeres.

“Estos días de activismo dan mayor visibilidad a las agendas de los derechos de género. La violencia contra las mujeres salió de debajo de la mesa, y la sociedad asume que es una realidad y no una invención”, dijo a IPS la coordinadora en Brasil del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), Ingrid Leão.

Un estudio realizado por el Instituto Avante Brasil arrojó como resultado que entre 2001 y 2010 fueron asesinadas 40 mil mujeres. Sólo en 2010 hubo un caso de feminicidio cada una hora, 57 minutos y 43 segundos, lo que se tradujo en que ese año se cometieran 4.5 homicidios por cada 100 mil mujeres. Para este año, la proyección en Brasil es de 4 mil 717 asesinatos.

Pero la violencia de género es mucho más, recordó Leão, que citó otras expresiones como la simbólica, la psicológica, la económica o la sexual. Contra todas ellas existe desde 2006 una ley que tipificó este tipo de delitos y estableció sus penas.

Se le conoce como la Ley Maria da Penha, en reconocimiento a esta farmacéutica maltratada por su marido, quien en 1983 intentó asesinarla dos veces, la primera con disparos que le causaron una paraplejia irreversible.

Con apoyo de Cladem, Penha interpuso una denuncia ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, dependiente de la Organización de Estados Americanos. Fue el primer caso de violencia de género tratado por esta instancia y concluyó en 2001 con el Estado brasileño responsabilizado de negligencia.

Además de la CEDAW, adoptada en 1979 por los miembros de la ONU, el país también suscribió en 1994 la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, conocida Belém do Pará, aprobada en esa ciudad amazónica brasileña.

“¿Cómo podemos convivir todavía con ese nivel de violencia contra las mujeres, pese a casi 40 años de denuncias?”, se preguntó la especialista Télia Negrão, de la Red Nacional Feminista de Salud, Derechos Sexuales y Derechos Reproductivos.

A su juicio, no es posible establecer un perfil de las mujeres maltratadas porque el problema involucra a todas las clases sociales, razas y edades. “Todas las mujeres, sólo por su condición de género, son vulnerables y son objeto de violencia”, explicó a Cimacnoticias/IPS.

Pero Negrão, también coordinadora del Colectivo Femenino Plural, destacó que el grado de vulnerabilidad aumenta cuando se suma la desigualdad social, la pobreza, la baja escolaridad, las menores oportunidades laborales, los bajos ingresos y la residencia en zonas con elevada violencia.

“Esas mujeres tienen pocos instrumentos sociales a los que recurrir. Sin algún grado de autonomía, a la mujer le es más difícil salir de su situación de violencia”, admitió.

En agosto de 2013, la presidenta Dilma Rousseff decretó una ley que penaliza la violencia sexual. La norma obliga a todos los centros de salud a atender a las víctimas y brindarles tratamiento contra las infecciones de transmisión sexual y el virus de inmunodeficiencia humana.

También debe proveerse a las víctimas de la pastilla de anticoncepción de emergencia y, en casos de embarazo, las víctimas tienen derecho a que se les realice un aborto.

“La ciudadanía es la realización de los Derechos Humanos. Logramos mucho, pero todavía es poco”, argumentó Negrão, quien desde 1985 participa en el monitoreo del cumplimiento brasileño de las convenciones internacionales.

En el “informe sombra” para la CEDAW “incluiremos hechos concretos (de discriminación) que el Estado brasileño no va a incorporar, porque a ningún gobierno le interesa exponerse en el plano internacional”, comentó Negrão.

En su reunión de 2012, el Comité de la CEDAW hizo hincapié en dos puntos: la trata de mujeres, para la que demandó medidas concretas, y la necesidad de una legislación unificada en cuanto a la salud femenina.

En un balance divulgado a inicios de octubre, la Secretaría de Políticas para las Mujeres de la Presidencia destacó que las denuncias de trata aumentaron en mil 547 por ciento durante el primer semestre del año, en comparación con el mismo periodo de 2012.

Entre enero y junio la línea 180 de atención a las víctimas recibió 263 denuncias, de las cuales 173 se refirieron a casos internacionales y el resto a locales. En 34 por ciento de ellos, había riesgo de muerte para la víctima.

“La velocidad de las medidas relacionadas con la trata son muy lentas y las respuestas también. No tenemos actualmente capacidad de medir la magnitud del problema”, denunció Negrão.

Estela Scandola, quien integra el Comité Nacional de Lucha contra la Trata de Personas como representante de la sociedad civil, dijo a Cimacnoticias/IPS que el país no ha conseguido poner en práctica una política de Estado para enfrentar este delito.

“Contamos con una política del gobierno mediante un decreto. Necesitamos la presión externa. La trata de personas es en sí misma una denuncia sobre las fallas del proceso de desarrollo de un país”, afirmó.

A su juicio, la sociedad civil tiene el papel de “denunciar esas fracturas” del Estado brasileño en la instrumentación de políticas apropiadas contra el delito.

“La impresión es que hay lentitud para que las cosas pasen. La burocracia no tiene fin”, criticó al referirse a la demora en la implementación del Segundo Plan Nacional de Lucha contra la Trata de Personas y de la propia creación del Comité Nacional para atender el problema, estancada por falta de fondos.

Scandola adelantó que el informe que la sociedad civil presentará ante el Comité de la CEDAW señalará la ausencia de una política adecuada.

A su juicio, las autoridades tienen cómo anticiparse y prevenir la trata allá donde haya mayores posibilidades de que el delito se propague, como en las grandes obras de infraestructura que se desarrollan en el país y que atraen a grandes contingentes de trabajadores

domingo, julio 21, 2013

Guatemala: Aumentan las muertes violentas de mujeres

Cerigua.- Las muertes violentas de mujeres han aumentado en el primer semestre del año, en comparación con el mismo período del 2012, informó Prensa Libre con base en un análisis del Grupo Guatemalteco de Mujeres (GGM).

El documento, que se basa en cifras del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF), señala que el incremento fue de 102 muertes.

De acuerdo con el documento de GGM, en el primer semestre de 2012 murieron en forma violenta 310 mujeres, en tanto que en el mismo período de este año la cifra se elevó a 412.

Según el análisis, junio fue el mes menos violento, con 58 casos, nueve menos que en mayo, cuando se registraron 67; GGM espera que esta tendencia continúe el resto del año.

En abril el INACIF registró 72 mujeres muertas en forma violenta; en marzo 59; en febrero, 76 y en enero, 80.

Jorge Cabrera, director del INACIF, informó que las necropsias por muertes violentas aumentaron en un 16 por ciento en el primer semestre de 2013, en comparación con el 2012; los crímenes fueron cometidos principalmente con arma de fuego, arma blanca y por asfixia.

Los departamentos con mayor índice en asesinatos y violencia contra mujeres son Guatemala, Escuintla y Quetzaltenango; las víctimas oscilan entre los 14 y 18 años.

sábado, julio 13, 2013

Trabajadoras y trabajadores del MinMujer debaten reforma de Ley para la Mujer

MinMujer Este miércoles trabajadoras y trabajadores del Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer) y sus entes adscritos, participaron junto a la máxima vocera de la Mujer Venezolana, Andreína Tarazón, en el debate sobre la posible reforma a la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia.

Desde la sede del MinMujer en el complejo urbanístico Parque Central de Caracas, la titular para la Mujer destacó que “pese a las modificaciones que podrían efectuársele a la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, Venezuela ha logrado avances sustanciales en estos 14 años de Gobierno Bolivariano frente al atraso que existía en este ámbito”.

Tarazón señaló además que como órgano rector de políticas, es "necesario establecer políticas que defiendan los derechos de la Mujer y prevengan la violencia de género” a escala nacional, local y regional, enmarcado en el contexto de la Misión a Toda Vida Venezuela y el Movimiento por la Vida y por la Paz.

En torno al debate que se da sobre la posible reforma a la Ley para la Mujer, informó que “se encuentran en constante revisión de los diversos instrumentos legales para verificar que respondan a las problemáticas actuales. Al respecto, recordó que esta Ley “no es para privar a los hombres de su libertad, sino brindar formación que permita construir una nueva sociedad juntos”.

Partiendo de la realidad de otros países de Latinoamérica con respecto a la promoción de la prevención de la violencia, la titular del MinMujer expresó “Venezuela quiere asumir la vanguardia en materia comunicacional y en poco tiempo, dará inicio a una campaña comunicacional con el objetivo de concienciar sobre la violencia de género en nuestro país que además es un flagelo del modelo patriarcal capitalista”.

Tarazón manifestó celebrar “la existencia de Ley para la Mujer así como de los circuitos judiciales, tribunales y fiscalías”, pero recordó que “el problema del machismo es estructural”, por eso “desde un principio se ha venido realizando un seguimiento a la efectividad de los mismos”. Exhortó finalmente al pueblo a sumarse al debate de la reforma, “ya que son principalmente las mujeres quienes sufren de esta problemática”.

Para Diannet Blanco, trabajadora del InaMujer, la importancia de la discusión está “en que los aportes permitirán fortalecer la Ley para la Mujer” y en consecuencia con la inclusión de los mismos, “los diferentes órganos receptores visibilizarán el problema y aplicarán sanciones enmarcados en violencia de género y no como violencia común”.

Asimismo señaló que ha surgido la propuesta de establecer mesas de trabajo con los diferentes órganos receptores de denuncia para fortalecer todo el ciclo de atención.

(Texto: Francel Acevedo / Foto: Mayerlin Márquez)

lunes, mayo 27, 2013

Violencia, ¿hasta cuándo?


Yelena Ortega Ferrero

Rebelión La violencia tanto al hombre como a la mujer ha estado presente durante toda la existencia de la humanidad, reflejada en todas sus formas en la sociedad como les comentaba a los lectores en la primera parte de esta serie de artículos dedicado a las mujeres que han sido víctimas de violencia en el mundo.

Comentaba en el artículo anterior que comenzaría con México, creo que impulsada por muchas noticias que leo a diario de asesinatos y violaciones a periodistas en ese país, mujeres que solo desean estar en el lugar indicado para trasmitir la verdad de los mexicanos, y solo fuera esto, pero a partir de una larga investigación obtuve importantes cifras acerca del femicidio (concepto manejado en la primera parte de la serie).

Según declaraciones del Observatorio Nacional del Feminicidio en México se cometieron 4.112 asesinatos de este tipo en 13 estados del país durante cinco años y medio de la administración de Felipe Calderón (2006-2012). Y de 2010 a junio de 2012 hubo casi 4.000 mujeres desaparecidas, de las cuales 1.200 desaparecieron en Chihuahua y 955 en el Estado de México del cual era gobernador el actual presidente Enrique Peña Nieto. El 51% de esas desaparecidas tenían entre 11 y 20 años, muchas de las cuales terminaban en el tráfico internacional de mujeres.

Triste resulta escuchar los datos alarmantes de ser México el sexto país en el mundo referido al maltrato a la mujer, estimándose que cada 4 minutos una mujer fuera víctima de algún maltrato ya sea físico o psicológico, responsabilidad en gran parte de un gobierno que pasa por alto el abuso a la mujer. Según datos recogidos del artículo Feminicidio, Desaparición de Mujeres, Trata Y Discriminación en Medios de Comunicación, existen 200.000 mexicanas explotadas sexualmente en el extranjero y cerca de 50.000 extranjeras explotadas en México, los Estados en donde se ha encontrado vinculación con la desaparición de mujeres y niñas con la trata y luego el posterior feminicidio son: Baja California Norte, Chihuahua, Coahuila, Chiapas, Durango, Estado de México, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Nuevo León, Puebla, Oaxaca, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tamaulipas, Tabasco, Tlaxcala, Veracruz, Zacatecas. Los Estados con mayor incidencia de desapariciones: Baja California Sur, Chiapas Chihuahua, Coahuila, Distrito Federal, Durango, estado de México, Guanajuato, Guerrero, Hidalgo, Jalisco, Morelos, Nuevo León, Oaxaca, Puebla, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sinaloa, Tabasco, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas.

Uno de los casos más difíciles se encuentra en la cárcel donde las violaciones según estimaciones de la Secretaría de Salud Federal ocurren alrededor de 12000 violaciones por año de las cuales solo de 11.7%-12.4% llegan a la etapa de averiguaciones previas y únicamente el 2.5-3% terminan en sentencia condenatoria en el periodo de 2008 a 2010 por parte del Estado mexicano como respuesta al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW), fallando el sistema de justicia para las mujeres sobrevivientes a la violencia. En gran medida provocado debido a que aproximadamente el 5% de la población penitenciaria está constituida por mujeres.

Sin embargo, de las 455 cárceles en México solamente 13, el 2.8%, son exclusivamente para mujeres y el resto son mixtas. De 91 reclusorios mixtos analizados, 22 de ellos las mujeres tienen asignados dormitorios dentro de centros masculinos con instalaciones compartidas. Un estudio reciente en 21 entidades que analiza la situación de las 7.301 mujeres en condiciones de asilamiento, revela que la gran mayoría alrededor de un 67% son jóvenes entre 18 y 37 años de edad, muchas de ellas madres y jefas de hogar; el 27% presentan algún tipo de adicción a antidepresivos, estimulantes o alucinógenos pero la mitad de los centros penitenciarios que reportan población femenina con adicciones no cuentan con atención médica o psicológica especializada para estos casos y 22% de los centros no tienen servicios de ginecología y obstetricia.

Sin dejar atrás la situación en algunos estados del país por ejemplo, debemos citar a Chihuahua que desde 2008, ha presentado el mayor número de mujeres asesinadas en todo el país y más del 95% de los asesinatos de mujeres no han sido resueltos. De 1990 a 2007, se registró en Chihuahua, un promedio anual de 56 asesinatos de mujeres. Entre 2008 y 2010, el promedio anual fue de 327 asesinatos, casi una mujer asesinada por día.

Acorde al informe: “Información para el Comité CEDAW sobre la situación de violencia contra defensoras de derechos humanos”, once defensoras de derechos humanos fueron asesinadas en un año, desde diciembre de 2010 a diciembre del 2011. Todos los casos continúan impunes. De los 68 casos de ataques individuales cometidos en contra de mujeres y hombres en 2011, 41% corresponde a mujeres (sin contar las agresiones que éstas sufren en su entorno motivadas por la discriminación y violencia de género que todavía no se han registrado). De las 292 comunicaciones de las amenazas enviadas a la Relatora Especial sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos entre 2004-2009, algo más de la mitad se refieren a defensoras que trabajan en América Latina. El 76% de ellos reconoció especificidades de género en el tipo de violencia que sufrió por su trabajo, y de ese 76%, el 40% reconocen la sexual como la principal violencia específica; y El 12% sufre amenazas contra la familia (principal violencia).

El 50% de estas personas defensoras de los derechos afirma haber sufrido violencia directa por razón del trabajo que realizan y el 50% restante reconoció haber sufrido trabas y obstáculos severos en su desempeño. El 86% afirmó que sus organizaciones o compañeros/as de trabajo fueron objeto de violencia. La más común es la que atenta contra la vida, la libertad y la integridad personal de las y los defensores de derechos (60) %. Al menos dos organizaciones vinculadas con la defensa de los derechos humanos de las mujeres han tenido que cerrar para garantizar su seguridad entre 2011 y 2012: Centro de Apoyo al Trabajador de Puebla y Refugio de alta seguridad CIAM Cancún.

Según datos recogidos del artículo “Panorama de violencia contra las mujeres” en los centros escolares a nivel nacional, de las 5.093.183 mujeres violentadas durante su estancia en la escuela, 58.0% manifestaron ser objeto de humillaciones, 42.7% habían sufrido agresiones físicas, a 7.4% les propusieron tener relaciones sexuales a cambio de calificaciones, a 7.2% las acariciaron o manosearon sin su consentimiento, también 7.2% recibieron represalias, así como castigos por haberse negado a las pretensiones del agresor, a 0.9% las obligaron a tener relaciones sexuales y muchas otras las hicieron sentir menos o habían sido ignoradas por el único hecho de ser mujeres.

El Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) registró de 2010 a junio de 2012, 3.976 mujeres desaparecidas en el país; de estos casos, 1 200 ocurrieron en Chihuahua y 955 en el Estado de México, según datos de procuradurías estatales. La activista precisó que 51% de las víctimas de desapariciones forzadas en este período tenían entre 11 y 20 años de edad, lo que refleja la impunidad con que operan las organizaciones de trata de mujeres.

A partir de un estudio presentado en el Senado, por la Subsecretaria de Derechos Humanos de Gobernación, Lía Limón se deduce el aumento de los feminicidios considerablemente en nueve estados del país: Chiapas, Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Distrito Federal, Durango, Guerrero, Michoacán y Oaxaca. El análisis señala que la muerte de mujeres por arma de fuego y explosivos aumentó de 2.8 a 23.8 por ciento entre 2001 y 2010. En el mismo periodo los fallecimientos por golpes, se incrementaron de 8.2 a 18.7 por ciento.

Cuan lamentable es que una sociedad permita que hechos como estos que se han mencionado a lo largo de esta investigación sean vistos como normales, en esta sociedad se han de revisar los principios, valores y las bases donde fue construida. Y aunque en México según la funcionaria de la Secretaría de Gobernación (Segob) reiteró que han habido avances en los dos últimos años -en los que 19 entidades federativas ya tipificaron el delito de feminicidio-, es necesario que los estados restantes hagan lo propio.

La mujer tiene derecho a tener una vida libre de violencia, acompañada del respeto tanto propio como de la sociedad, merece atención de las entidades públicas, del gobierno, no puede existir ningún tipo de agresión en la sociedad ya sea por el color o por el estatus dentro de la sociedad. Se debe descalificar la violación sexual o física y mucho menos permitir que sea vista como algo normal. Mi apoyo y solidaridad a todas aquellas mujeres mexicanas que viven aplastadas por su propio gobierno, víctimas de la sociedad, del androcentrismo y la discriminación.

Bibliografía

Comité CEDAW, Respuestas a la lista de cuestiones y preguntas relativas a los informes periódicos séptimo y octavo combinados, 14 de marzo de 2012, [CEDAW/C/MEX/7-8]). http://observatoriofeminicidiomexico.com/posicionamientodelanorma046.pdf

International Centre for Prison Studies, World Prison Brief, http://www.prisonstudies.org/info/worldbrief/

Informe sobre la situación de acceso a la justicia para las mujeres en México. Equis. Justicia para las mujeres. Disponible en http://132.247.1.49/mujeres3/CEDAW2/docs/DctosSocCiv/10_EquisSubmission_for_the_session.pdf

Juárez y Chihuahua, guerra contra el narcotráfico. Justicia para Nuestras Hijas; Centro de Derechos Humanos de las Mujeres y MUKIRA. Disponible en http://132.247.1.49/mujeres3/CEDAW2/images/pdf/17_juarezychihuahuaguerravsnarco.pdf

Panorama de violencia contra las mujeres. ENDIREH 2006.Estados Unidos Mexicanos. Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, México, 2007. Página 10.

lunes, febrero 25, 2013

El feminicidio debe ser considerado como un crimen contra la humanidad

Natalia Ramos
Kaos en la Red Ésta es una de las reivindicaciones que Mercedes Hernández, presidenta de la Asociación de Mujeres de Guatemala (AMG), planteó en la última jornada del taller sobre feminicidio y el papel de los medios de comunicación, que tuvo lugar esta semana en la Casa Encendida de Madrid.

“Si logramos que se declare como delito de lesa humanidad a determinados tipos de feminicidio les dotaríamos de la condición de imprescriptibilidad, inindultabilidad e inamniestable. Y podrían ser perseguidos por el principio de jurisdicción internacional, sin tener en cuenta la nacionalidad de las víctimas o los perpetradores”.

En esta dirección hay que avanzar, anunció la defensora de los Derechos Humanos guatemalteca, que junto a las periodistas Sandra Rodríguez (México), Lauren Wolfe (EE.UU.) y la escritora y jurista Isabel Agatón (Colombia) abordaron el papel de los medios de comunicación, la escandalosa impunidad que rodea este “fenómeno” y la importancia de narrar lo que hasta ahora era “inenarrable”, desde una visión transformadora.

En primer lugar, hablar de feminicidio significa no sólo tratar las agresiones contra las mujeres en el ámbito de la pareja, sino que incluye todo un abanico de violencia extrema contra la mujer “por el hecho de ser mujer". Esto tiene su máxima y desgraciada expresión en el denominado “triángulo norte” o “corredor de la muerte” ubicado en Centroamérica, que atraviesa el Salvador, Guatemala y Honduras, tres países donde las cifras de asesinatos de mujeres ocupan los primeros puestos.

“Es la región más violenta del mundo en tiempos de paz, por la que transitan todo tipo de activos criminales, no sólo vinculados al narcotráfico, sino a personas convertidas en activos ilegales, sobre todo mujeres y niñas”, indica Mercedes basándose en el informe International Crisis Group. La criminalidad se atribuye a la delincuencia común, el crimen organizado, los grandes cárteres, etc. Entre otras razones por el “poderoso” papel que desempeñan los medios de comunicación y los gobiernos en la construcción de las figuras míticas de las maras y las pandillas delictivas.

La oficina federal de investigación de EE.UU. define a las maras como “una empresa delictiva que tiene una estructura organizativa, que actúa con una continúa conspiración delictiva, que emplea la violencia y cualquier otra actividad delictiva para conservar su empresa”. En su opinión, se ha magnificado la capacidad de estos grupos teniendo en cuenta que están formados por menores de edad que carecen de capacidades técnicas: “Hemos asumido que son los responsables de todos los homicidios, sabiendo que no tienen esa capacidad, e invisibilizando así la responsabilidad real que tiene el Estado, por no haber cumplido con su papel de garante y perseguidor del delito”

El término feminicidio fue definido como “asesinato por el hecho de ser mujer” y reconocido por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por primera vez en noviembre de 2009 a raíz del caso del “Campo algodonero”, en Ciudad Juárez. En esta región de México, con uno de los mayores índices de feminicidio, la sentencia en este caso declara que el Estado es responsable por tolerancia estatal e impunidad en el asesinato de tres mujeres, Esmeralda, Laura y Claudia (dos de ellas menores de edad). El Estado se percata de la existencia de prejuicios en torno a las víctimas, que impide realizar las investigaciones oportunas por parte de las autoridades y operadores, y no hace nada al respecto, por lo que es responsable por omisión.

“Aquí empezamos a arar un campo que antes no había”, explica Julia Agatón. Constituye uno de los precedentes fundamentales para situar en el escenario público las formas de violencia que se ejercen contra las mujeres, que antes no eran identificadas como tales. En este sentido, la escritora es tajante: “El feminicidio es evitable, se debe y se puede prevenir”. Considera que para lograr este objetivo es esencial el hecho de narrar y hacerlo como un hecho político, histórico y transformador. “Las feministas hemos construido un relato transformador” al nombrar lo innombrable. En el caso de Latinoamérica ha consistido en “sacar las palabras del sepulcro del olvido”.

Paralelamente resalta la importancia de transformar la narrativa jurídica. Es significativo, resalta la activista colombiana, el caso de la profesora María da Penha Peña Fernández contra el Estado de Brasil. Después de sufrir durante 15 años múltiples formas de violencia física, psíquica y sexual por parte de su marido y denunciarlo ante las correspondientes instancias públicas, en lugar de obtener la debida protección, su pareja intenta asesinarla disparándole en la columna vertebral, lo que le provoca una paraplejía.

Desde entonces “recorre el mundo en su silla de ruedas narrando su historia”, logrando que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reconozca la responsabilidad del Estado por omisión y llevar a cabo un “patrón de tolerancia estatal a la violencia de género” como tentativa de homicidio. Por tanto, se distingue entre la responsabilidad penal del agresor y la del Estado por no prevenir ni intervenir con la debida diligencia. A raíz de este litigio, unido al apoyo y la lucha del conjunto de mujeres feministas, en Brasil la Ley contra la violencia de género, aprobada en agosto de 2006, lleva el nombre de Maria da Penha.

Pese a estos avances, la impunidad sigue siendo uno de los mayores obstáculos que se ciernen sobre el feminicidio. Coautora del libro “La guerra por Juárez”, la periodista de investigación Sandra Rodríguez apunta que, según el resultado de su análisis, la impunidad asciende al 97% de los casos durante el proceso penal, llegando al 99% cuando termina: “El delito en Ciudad Juárez no se castiga y los indicadores son casi similares a toda la República mexicana”.

Su investigación sobre la impunidad comienza a partir de la entrevista que hace a un chico de Ciudad Juárez, Vicente León, que asesinó a su hermana y a sus padres en el año 2004. Pero además el joven convenció a dos amigos para que le ayudaran a culminar el homicidio, diciéndoles que iba a resultar muy fácil. La respuesta de uno de ellos consiste en que sí le ayudará pero sólo si es antes de las once de la noche porque a esa hora ha quedado con su novia.

Aún más impactada resulta la periodista mexicana cuando le pregunta a Vicente “¿Por qué te parece tan fácil asesinar a tu familia?. “Porque nosotros nacemos con la idea de que esto es Ciudad Juárez, México es corrupción, la policía está de adorno. Cuántas mujeres han muerto y nadie ha hecho nada”. Su respuesta la lleva a un trabajo incansable de averiguaciones, delito por delito, año tras año, preguntándose “por qué hay una percepción generalizada de que en estos territorios asesinar no tiene consecuencias y el homicidio es legal de facto”.

Como factores determinantes señala la cultura patriarcal, el modelo económico empobrecedor y, en el caso de los homicidios, es esencial la falta de investigación. De 100 homicidios que se registran en Chihuahua sólo se investigan 3. Ciudad Juárez ha permanecido en el ojo de la atención internacional durante al menos 20 años por crímenes de mujeres no resueltos.

“Si no sabemos el móvil y quiénes cometen los crímenes no se podrá buscar soluciones y, por el contrario, se continuará enviando un mensaje constante de impunidad”, afirma la investigadora. Ella misma ha podido experimentar esta realidad cuando se ha visto en peligro por su trabajo: “¿qué se puede hacer?. No me sirve de nada si me ponen unos guardias detrás o cualquier otro mecanismo de protección, lo que necesitamos es que se agarren a los asesinos de los periodistas, el mensaje de que el homicidio y el asesinato no está tolerado en la comunidad”.

En este contexto Sandra añade un elemento adicional: la guerra del narcotráfico. En el año 2007-8 se inicia en Ciudad Juárez una disputa por el territorio “que ha dejado toda una estela de muerte”. Mientras el discurso oficial ofrece sus cifras de asesinatos e insiste en que es el resultado de una guerra entre narcos, “reforzando la idea de que quien muere a balazos en México en algo andaba”, la periodista confronta los datos y señala que del total de homicidios apenas se registran personas con antecedentes penales. Y agrega otro dato: de 3.000 homicidios sólo en 50 de los casos las víctimas tenían un arma, el resto estaban desarmados.

¿Se investigan estos crímenes?, ¿dónde están las pruebas que indican que mueren porque estaban en un conflicto?, ¿dónde están los responsables de los homicidios?, se pregunta. “Y volvemos a la impunidad que en este caso permite al gobierno justificar esta barbarie y el problema es que no hay investigación en absoluto, y así no hay justicia ni se hace un camino hacia la paz”. Sobre las familias de los asesinados recae una especie de estigma y para la periodista “es terrible observar que lo primero que dicen las madres es que su hijo estaba limpio, me parte el alma ver cómo en medio del dolor por la pérdida tienen que limpiar el nombre de la víctima”.

En Guatemala las referencias sobre feminicidio reflejan uno de los índices más altos de violencia contra las mujeres, que es constante durante los casi 40 años del conflicto armado y que tiene por objeto simbólico “humillar a la comunidad”. Según los informes de la Comisión de la Verdad sobre esta contienda que, para la presidenta de la AMG, “es el genocidio más grande de América Latina y también el más desconocido” hay: 626 masacres de aldeas, más de un millón y medio de desplazadas y 200 mil personas entre asesinadas y desaparecidas. Los datos recientes “en tiempos de paz” revelan que como promedio 2 mujeres son asesinadas cada día y por cada 100 mil habitantes hay un 80 % de homicidios en la ciudad.

Y la pregunta que plantean las ponentes frente a todo esto es ¿qué podemos hacer?. Las cuatro coinciden en que es necesario una mayor implicación y voluntad política para investigar, crear narrativas de cambio, y que la justicia nacional, extraterritorial, internacional empiece a mirar hacia este tipo de crímenes. Por esta razón creen que es conveniente la creación de una Convención contra el Feminicidio, considerando que este fenómeno es reflejo de una crisis global. “Es necesario que se conviertan en homicidios de derecho internacional y que se equiparen determinados tipos de feminicidio como crímenes de lesa humanidad”, concluye Mercedes.

Insisten las cuatro activistas en que el feminicidio es evitable. Lauren Walfe matiza que para evitarlo “se tiene que incluir dentro del ámbito de los Derechos Humanos y no sólo como algo que afecta sólo a las mujeres”.

miércoles, octubre 24, 2012

La ceguera social ante la violencia de género

Graciela Atencio

Feminicidio.net La violencia de género está tan arraigada y naturalizada en nuestra sociedad que puede ocupar la primera plana de periódicos, radio, televisión y redes sociales sin ser percibida ni reconocida por los propios medios de comunicación ni la mayoría de la gente. ¿Por qué a los medios les cuesta abordar las noticias de crímenes machistas desde un enfoque educativo de prevención y sensibilización?

El doble crimen de El Salobral, Albacete, cometido el sábado pasado por un hombre de 39 años, un mecánico desempleado, que mató a tiros a una niña de 13, con la que supuestamente había tenido una relación no permitida por la familia de la víctima; que también acabó con la vida de otro hombre con el que se cruzó en la línea de fuego e hirió a un tercero, vestido de Rambo -uniforme militar y cara teñida de negro- es un asesinato machista. Le dimos seguimiento a la cobertura de la noticia en cuatro periódicos on line: El País, El Mundo, ABC, La Razón y hasta anoche ninguno lo había considerado un crimen machista.

Es más: en todas las noticias publicadas se resaltó una relación trunca o prohibida entre el agresor y la niña y se destacaron con normalidad los rasgos más peligrosos de un maltratador. se apuntó con morbosidad la humillación a la que fue sometida la víctima por parte del victimario y sus alardes de machismo, publicado en uno de los artículos más leídos del día en El País.

Ayer lunes por la mañana, a la hora que el padre del agresor negociaba con la policía la entrega de su hijo, quien se había atrincherado con sus armas de caza en una finca familiar, el ABC titulaba en su noticia más importante de portada, declaraciones de la madre del asesino: “Esta mujer le volvía loco”. En la noticia acusa a la madre de la víctima a quien la considera responsable del asesinato de su hija.

El Mundo no se queda atrás en un titular: “Estaba deprimido por no ver a la cría”, también declaraciones de la madre del asesino. El artículo dice: “La historia de este extraño amor nos muestra a un hombre corriente, ‘el más normal de los tres hermanos que vivían con los padres’, con una familia ‘muy querida en el pueblo’, aficionado al tiro olímpico y obsesionado con las armas”.

La Razón, por su parte titula en su noticia de fondo: “Amor fatal con 26 años de diferencia” y el artículo comienza así: “Casi siempre que una mujer aparece asesinada, el móvil pasional aparece en la investigación policial como una de las más que posibles causas del crimen. Así sucede también en el caso de la muerte de Almudena Márquez, de 13 años. La joven falleció el pasado sábado a manos de Juan Carlos Alfaro Aparicio, de 39 años, en la pedanía albaceteña de El Salobral, en un crimen donde todo apunta a un amor fatal, o mejor dicho, a un desamor fatal”.

Culpabilizar a la víctima de su propio feminicidio es parte del imaginario patriarcal que reproducen los medios de comunicación. También forma parte de la propaganda misógina señalar que “ella lo volvió loco” y que la alienación de él era una consecuencia de la negativa de ella o de su familia a continuar con la relación.

En todas las noticias se abordó sin cuestionamientos o mayor profundidad su afición a la caza y su colección de armas: ¿cómo es posible que con esas características psicológicas, ese hombre haya obtenido un permiso para portar armas de fuego?

Y la pregunta de rigor, dirigida a los periódicos citados: ¿Cuándo van a incorporar un manual de estilo para el tratamiento de la violencia de género?

Enumero algunas de las características por las que considero a este caso un crimen machista, asesinato por violencia de género o feminicidio íntimo (asesinato cometido por un hombre con quien la víctima tenía o había tenido una relación o vínculo íntimo: marido, exmarido, novio, exnovio o amante. Se incluye el supuesto del amigo que asesina a una mujer -amiga o conocida- que rechazó entablar una relación íntima con este).

1. Cosificación y posesividad: el hombre estaba obsesionado con la niña y la consideraba “una cosa” que le pertenecía. Cosificación y posesión son dos rasgos machistas típicos: el agresor que acaba agrediendo y ultimando a su víctima no ve a una mujer-sujeto, mujer-individuo ni toma en cuenta su libertad de elegir, su autonomía o voluntad. Por otro lado, la posesión y posesividad reflejan su inseguridad y la necesidad de tener bajo control a una mujer.

2. Persecución, insultos y amenazas: el victimario no se resignaba a aceptar la relación y perseguía a la niña y a su familia. Según la cobertura del periódico El País y por declaración de testigos, hasta fue a buscarla a la salida de la escuela y delante de sus compañeros la trató de “puta” y “zorra” y advirtió a la madre de la niña que era francotirador: “Os mataré a todos para quedarme con ella”.

3. Manipulación de un pederasta: conoció a la niña cuando ella tenía 11 años. Se comportó como un pederasta, un perverso clásico en el patriarcado que escoge a una infante para desplegar su círculo de dominio y seducción sin que la otra parte pueda ofrecerle mayores resistencias en esa relación asimétrica.

4. La venganza: suele ser un elemento potenciador y disparador del asesinato por violencia de género. ¿De quién se venga? En este caso de la familia de la niña y de la niña misma, responde a un deseo representado públicamente: “Ahora se van a enterar, sino es mía, no será de nadie más”. Y lo que es peor, el mensaje dirigido a la familia y a seres queridos de la niña: “Por no dejarme poseerla, se las quitó para siempre porque de todas maneras es mía”.

5. Aniquilación femenina y autoaniquilación masculina: “Tengo tanto poder sobre ti, que hasta puedo ejercer el poder último de quitarte la vida”. Es un principio de la aniquilación machista ejercida por el agresor. En muchos casos, como en este, la planificación forma parte de esa decisión final y va acompañada del suicidio del victimario: si se acaba el objeto de manipulación, posesividad, persecución, amenazas y agresión, se termina aquello que le daba el poder de dominación. La autoaniquilación masculina forma parte de un círculo que se cierra, la inmolación del terrorista machista ante su último acto de entrega a sí mismo: la propia vida solo puede acabar con violencia.

6. La cacería de la niña: el cazador y el machista feminicida comparten rasgos similares cuando ejercen sobre otros seres la violencia asesina: control, persecución de su presa, en un escenario en el que llevan a cabo ese deseo con excitación y placer.

El Rambo de Albacete obtuvo su trofeo y nos lo ofreció. El terrorismo machista busca siempre manifestarse en un contexto de contemplación colectiva, provoca un estupor aleccionador, intenta justificar su representación como un hecho a la vez irremediable y normalizado, inexorable y trágico.

Este crimen patriarcal es horrendo. Pero doblemente horrendo es que no pueda verse como un crimen machista a través de la mirada de los medios de comunicación.

Así funciona la ceguera social ante la violencia de género

domingo, junio 10, 2012

Colombia Empalada: Feminicidio y terror de Estado


Por:José Antonio Gutiérrez D.
El brutal asesinato, tortura y violación de Rosa Elvira Cely, en pleno Parque Nacional de Bogotá, ha causado una justa ola de indignación en todo el país. Al grito de “¡Ni una Rosa más!” miles de bogotanos se reunieron el 3 de Junio en el lugar del macabro crimen a rendir sentido tributo a esta víctima y a protestar vehemente contra la violencia contra la mujer.

En este espacio no quiero extenderme demasiado sobre este crimen en particular, que lamentablemente, es uno más entre miles de abusos y feminicidios que ocurren cotidianamente en Colombia. Ni quiero tampoco referirme a las múltiples negligencias que contribuyeron, en algún grado, al desenlace fatal de esta historia (una respuesta inadecuada de la policía a los llamados de auxilio, negligencia en su atención médica, que no se atendieran sus heridas de puñal que fueron las que finalmente le ocasionaron la muerte, etc.). Sobre lo que quiero llamar la atención es sobre la hipocresía de los medios y las élites colombianas que hoy se horrorizan ante el cadáver de Rosa Elvira Cely, pero que sistemáticamente han hecho la vista gorda ante los crímenes del paramilitarismo, que son calco y copia del empalamiento de Rosa Elvira Cely.

La práctica del empalamiento, es decir, la penetración forzosa por el ano o la vagina de la víctima con un palo que le perfora los órganos internos, a veces saliendo por la boca, no es un acto sádico novedoso. Es una práctica que, de hecho, se ha aplicado en Colombia desde los inicios de la violencia conservadora a mediados de los ‘40, en innumerables veredas y zonas rurales, donde las cuadrillas de chulavitas, pájaros o paramilitares (como se les ha llamado en diferentes épocas y regiones a los ejércitos privados al servicio de terratenientes y caciques políticos del establecimiento) se han desplazado aterrorizando a la población, utilizando a la violencia sexual como una forma de amedrentamiento y control. El empalamiento, así como otras formas de agresión sádica hacia la mujer (cercenar los senos, extraer el feto del vientre de las embarazadas, por ejemplo), demuestran la notable continuidad entre la violencia “chulavita” de los ‘40 y la violencia “paraca” de los ‘90 hasta ahora. La agresión hacia la mujer, y hacia las niñas, es vista en la lógica paramilitar como una manera de humillar y proyectar el control total, patriarcal-machista-violento, sobre comunidades que consideran hostiles a su proyecto de “Estado comunitario” o aliadas de la “subversión”. En palabras de la investigadora Donny Meertens, la violencia sexual “no es tolerada como un acto de perversión individual, sino que ha sido permitida como una práctica sistemática de guerra, aplicable solamente a comunidades específicas”[1].



Volviendo al empalamiento, abundan los casos de mujeres que, por haber sido señaladas de ser amantes de un guerrillero, se les violó, asesinó y, en muchos casos, empaló. El empalamiento, por citar un ejemplo, fue utilizado en la masacre del Salado, en los Montes de María, en el 2000: al menos una víctima, Neivis Arrieta, de 18 años, fue empalada al ser acusada de amante de un guerrillero de las FARC-EP[2]. Según Olga Amparo Sánchez, de la Casa de la Mujer, en Tumaco hoy en día se está utilizando el empalamiento como una práctica sistemática por parte de paramilitares y lo mismo ocurre en muchas otras regiones del país[3]. También los paramilitares han torturado con el empalamiento a homosexuales en sus áreas de control y en sus campañas de “limpieza social”[4].

Los medios colombianos, que hoy se rasgan los vestidos con el horror del empalamiento de Cely, jamás se escandalizaron demasiado cuando estas prácticas eran llevadas a efecto por los paramilitares en “zonas rojas”, frecuentemente de la mano de la fuerza pública. Los medios, que estaban al tanto de todo cuanto ha ocurrido en las zonas rurales de Colombia desde los inicios de la ofensiva paramilitar de los ‘80, jamás informaron con lujo de detalle, como sí hicieron con el caso de Cely, de las atrocidades cometidas por el binomio paramilitarismo-ejército[5]. Curiosamente, nos hemos tenido que enterar del real calibre de esta barbarie a través de los informes de organizaciones de Derechos Humanos o mediante páginas especializadas en el conflicto, como Verdad Abierta, o a través del trabajo de periodistas extranjeros, como el ahora célebre Roméo Langlois. Los periodistas colombianos, salvo muy honrosas excepciones -Hollman Morris a la cabeza de ellos-, han optado por no investigar sobre estos temas, sea por mediocridad, pereza, por miedo, autocensura, lambonería o complicidad. Y digo complicidad, porque los grupos económicos que manejan los medios en Colombia tienen plena identidad de intereses con los sectores económicos colombianos que han financiado, armado y estimulado al paramilitarismo (extractivos, mafiosos, ganaderos, terratenientes, multinacionales, etc.). Todos al final son la misma rosca. Los medios masivos colombianos, a lo más, lamentaron los “excesos” del paramilitarismo, siempre excusándolo al decir que era una respuesta “exagerada” a la “amenaza guerrillera” –poniendo, de esta manera, la historia colombiana de cabeza y distorsionando los eventos[6]. En casos de excepcional honestidad, hasta han llegado a aplaudir abiertamente al paramilitarismo[7]. Los crímenes paramilitares han sido silenciados, trivializados, mistificados, ocultados, ignorados, excusados, cuando no aplaudidos, en los medios, los que han ayudado, de esta manera, a hacer más espesa la “noche y la niebla” al amparo de la cual actúa el paramilitarismo[8].

De Javier Velasco, el único detenido hasta el momento en relación al asesinato, se ha dicho apenas que era un “delincuente común”[9]. Pero la práctica del empalamiento no es una forma cualquiera de sadismo, sino que está estrictamente asociada a la figura del paramilitarismo en Colombia. Es una tortura normada, pautada, ritualizada y aprendida. No me cabe ninguna duda que el asesino de Rosa Elvira Cely alguna relación ha tenido con el paramilitarismo y con las bandas de “limpieza social”, los ejércitos privados que la derecha tiene a su disposición para destruir tejido social, imponer su control absoluto, imponer su visión retrógrada y conservadora del mundo[10] y para hacer el trabajo sucio que no siempre puede hacer el ejército abiertamente. Y no me cabe ninguna duda que este muy posible vínculo no será investigado, ni estudiado, porque jamás los medios colombianos ni los grupos de interés detrás de ellos, les ha interesado generar verdadero rechazo al paramilitarismo en la opinión pública[11]. Les basta con tomar un tibio distanciamiento público, condenar sus “excesos”, la muerte de “inocentes” (daños colaterales), mientras reproducen el discurso del “mal necesario”.

La bestialidad de este crimen merece la justa indignación de toda persona que tenga un poco de corazón: Todos somos Rosa Elvira Cely, todos debemos repudiar enérgicamente este crimen. Pero los medios y las élites que los controlan ponen el grito en el cielo no ante el crimen en sí, sino ante el hecho de que el empalamiento se da por fuera del espacio en el cual es “natural” que se diera: el marco del conflicto armado. Ponen el grito de espanto porque la víctima no era ni un “marica” víctima de la limpieza social, ni una “zorra malparida” que se acostaba con un guerrillero. Porque el empalamiento ocurrió en el Parque Nacional y no en una “zona roja”, en un municipio apartado en medio de la nada o en un barrio paupérrimo. Porque esta bestialidad se realizó, en palabras de Meertens, fuera de la “comunidad específica” a la que normalmente se victimiza de esta manera ante el silencio cómplice de los medios y la mirada indiferente o de aprobación incluso, de las élites que se siguen enriqueciendo con la guerra y su lógica de apropiación de riquezas mediante el despojo violento, el control de comunidades y territorios. Por eso se horrorizaron tanto, pero esas mismas élites son las que siguen creando los “Javier Velascos” que empalan, violan, descuartizan, las que siguen apoyando y formando sus ejércitos mercenarios, las que siguen haciendo de la muerte una de las industrias más prósperas en la lacerada tierra colombiana. Esto no lo olvidemos ni por un minuto.


José Antonio Gutiérrez D.

7 de Junio, 2012



[1] “Victims and Survivors of War in Colombia –Three Views of Gender Relations” en “Violence in Colombia 1990-2000”, Ed. Charles Bergquist, Ricardo Peñaranda, Gonzalo Sánchez, SR Books, 2001, p.154. La autora se refiere al contexto de la “Violencia” de las décadas de 1940-1950, pero consideramos que esta conclusión es igualmente válida para la campaña paramilitar de la década de los ’80 hasta el presente.

[2] http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-6083807

[3] http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/06/120603_colombia_violacion_rosa_cely_violencia_mujer_protesta_aw.shtml

[4] http://www.semana.com/especiales/oficio-matar/108229-3.aspx

[5] El binomio paramilitarismo-ejército es, según informes de Medicina Legal, responsable del 78% de los crímenes sexuales cometidos en el marco del conflicto armado –de los cuales, el 63% sería responsabilidad directa del ejército. Este elevado número nos habla de una práctica sistemática y recurrente. Ver las memorias del foro “¿Para qué una política criminal sobre violencia sexual en Colombia?” (Noviembre 2011), p.6 .http://www.sismamujer.org/sites/default/files/publicaciones/Memorias%20en%20pdf%20del%20foro%20%C2%BFpara%20qu%C3%A9%20una%20pol%C3%ADtica%20criminal%20sobre%20violencia%20sexual%20en%20Colombia.pdf Aún así, es importante tener en cuenta que estas cifras oficiales son, con toda certeza, una subvaloración de la estadística real, sea por la tendencia a disminuir los abusos de la fuerza pública y exagerar los de la insurgencia (algo común en la mayoría de las estadísticas oficiales), sea por el bajo nivel de la denuncia: según un informe de la Defensoría del Pueblo del 2008, el 81,7% de las personas desplazadas que sufrieron abuso sexual no presentaron ninguna denuncia. Estas cifras son consistentes con un estudio independiente, realizado el 2012 por Oxfam y la Casa de la Mujer en una muestra representativa de mujeres, en la cual el 82% de las que reconoció haber sido víctima de violencia sexual no presentó ninguna forma de denuncia (Ibid). Según otro informe, sobre la violencia sexual en el departamento del Magdalena y en los Montes de María, se llega a la conclusión que “Los militares son de lejos los principales responsables de ese delito, que cometían "en contextos estratégicos" de su conquista territorial y también de manera "oportunista" para conseguir "satisfacción sexual", pues el "desprecio hacia las mujeres" inculcado en sus filas (…) marcó esa conducta.” http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-311782-paramilitares-usaron-violencia-sexual-arma-de-conquista-colombia

[6] En realidad, las guerrillas se forman hacia fines de los ‘40 como respuesta (como grupos de autodefensa) por los desmanes y atropellos de las escuadras conservadoras (antecesores de los modernos paramilitares) en el campo colombiano.

[7] Ver la editorial de El Tiempo del 30 de Julio de 1987.

[8] Como prueba de ello, esta semana hubo una masacre paramilitar de 5 personas en el municipio de Remedios (Antioquia), la cual apenas fue “cubierta” con una escuálida nota de 120 míseras palabras (3 de Junio). Esto no fue una masacre, sino que un “ataque”, perpetrado no por “terroristas” sino que por “desconocidos”. El medio informa de que en la zona operan paramilitares y guerrilleros, dejando un manto de duda sobre la autoría de la masacre, aún cuando todo el mundo sabe que fue un ataque de los paramilitares: la masacre, de hecho, se realizó en un local comunitario, centros sociales que frecuentemente son blancos de la actividad paramilitar que se especializa en atacar toda forma de organización popular. El Espectador no se atreve a denunciar al paramilitarismo, sino que las aciones paramilitares siempre son perpetradas por “desconocidos” –esto no es sino una manera de tejer el manto de “noche y niebla” con la que operan estos ejércitos mercenarios de la derecha política. Contrasta esta nota marcadamente con la cobertura que reciben las acciones insurgentes en este mismo medio.http://www.elespectador.com/noticias/judicial/articulo-350657-cinco-muertos-y-tres-heridos-ataque-remedios-antioquia

[9] http://www.semana.com/nacion/muerte-rosa-elvira-cely-crimen-abominable/178184-3.aspx

[10] Sicarios y descuartizadores suelen cargar rosarios y llevar siempre una oración a flor de labios

[11] Prueba de ello es la distancia y ambigüedad con la que han asumido los llamados a jornadas nacionales de protesta contra el paramilitarismo (como la del 6 de Marzo del 2008), que contrasta con el entusiasmo que demuestran cada vez que hay algún pronunciamiento contra la insurgencia.

domingo, diciembre 04, 2011

Argentina: Un país plagado de femicidas...

La esfera personal es algo directamente político para las mujeres porque se niega a dejarlas en paz
Bárbara Sichtermann / La Revuelta / Rimaweb
Cuatro femicidios en la ciudad de La Plata: Bárbara Santos (30), Susana Bártole (60), Micaela Galle Santos (11) y Patricia Pereyra (30). Tres generaciones y un mismo destino: asesinadas a manos de un único sospechoso a la fecha, Osvaldo Martínez (27), quien habría sido novio de Bárbara Santos. El poder de muerte del femicida fue infalible, certero y sin treguas. Los cuerpos sin vida fueron hallados horas después que en todo el mundo realizáramos manifestaciones para exigir alto a las variadas y extendidas formas de violencias contra y sobre las mujeres.

Cómo lograr adoptar un punto de vista analítico, imaginativo, situado y encarnado sobre semejantes hechos? Una alternativa: seguir sospechando para encontrar inteligibilidad a esos actos de cierta (in)humanidad que nos producen dolor, conmoción, miedo.

La cultura patriarcal está enraizada en la urdimbre de todas las relaciones sociales, se difumina a diestra y siniestra. Penetra, perfora, se funde y confunde. Su dominio tiene efectos sistémicos. La potencia de muerte desplegada contra las cuatro mujeres constituye un mensaje para todas las mujeres y niñas como colectivo, para otros asesinos y para la sociedad en su conjunto. Atemorizan, derraman terror y buscan controlarnos.



El femicidio es el asesinato de mujeres en raz�n de su condici�n genérica, por el mero hecho de ser mujeres. Los femicidas son varones que consideran a las mujeres objetos prescindibles, desechables, maltratables, violables, matables. Constituyen el rostro más siniestro de un machismo que apesta. Sus leyes y juramentos tienen el poder de vida y/o de muerte sobre la otra, sobre las otras.
Interesa dimensionar la magnitud de lo que acontece: vivimos en un país asesino de mujeres. Argentina está habitada por varones cuyo goce, frustraci�n y poderío se infringe especialmente contra la corporalidad de las mujeres. Varones que usurpan el cuerpo y la vida de las mujeres como territorios colonizables. Las estadísticas aportadas por el Observatorio de Femicidios �Adriana Marisel Zambrano�, de La Casa del Encuentro, un agrupamiento feminista, dan cuenta que en Argentina, matan a una mujer cada 30 horas por violencia de género (consultar en www.lacasadelencuentro.com.ar).

Mientras tanto, el Estado y los gobiernos no cuentan con estadísticas que adviertan sobre la densa manifestaci�n de estas formas cotidianas de terror. Abogamos por inscribir los femicidios en un continuum de dominaci�n. No son hechos aislados. Tipificarlos bajo la categoría de femicidios es una necesidad y una urgencia, mal que le pese a amplios sectores de la justicia penal. Hora que asuman que sus parámetros resultan ineficaces para evitar estas masacres. Hora que entiendan que sus sentencias constituyen �también- mensajes sociales de alto contenido pedag�gico (�Qué le dicen a la sociedad aquellos jueces que beneficiaron al femicida Barreda con la libertad condicional? �Qué lectura de esa libertad hizo Osvaldo Martínez?)
La existencia de leyes y normativas condenatorias a la vez que necesarias muestran por ahora hoy su ineficacia para deslegitimar conductas. Vale decirlo, aspiramos que los femicidios no queden impunes, que no se perdonen ni olviden; aunque nuestro activismo utópico se enlaza con la pretensión de comunidades capaces de producir y crear cambios radicales para las relaciones de poder existentes entre los géneros. Una comunidad capaz de escapar a las violentogénicas estructuras patriarcales, heterosexistas, adultistas, racistas.
El amor no es un arma letal, el machismo síLas discriminaciones son producto de la intolerancia a la diferencia o mejor, “lo que se rechaza es el modo del goce del otro[a]” sostiene Ana María Fernández (2009: 17) en Las Lógicas sexuales: amor, política y violencias. Una especie de resentimiento varonil circula e inunda la atmósfera patriarcal, cuyo cuartel de invierno parece ser ese sentimiento llamado amor. Asistimos �una vez más- a discursos que echan mano a versiones sobre crimen pasional, los celos, el amor que de pronto se convierte en una especie de arma letal. Relatar en clave de anécdota implica despolitizar. Y esa despolitización se funde y engarza con el paquete de potencias que componen la fuerza patriarcal, sedimentada en el imaginario colectivo.

Llamo la atención sobre una operación beneficiosa para el continuum de la violencia contra las mujeres como es la privatización de lo doméstico; lo doméstico no es privado sino privatizado. Dicha privatización no impide que nos espantemos ante delitos de este tipo, no obstante no logra expresiones claras de rechazo, condena junto con aspiraciones públicas de justicia. Al fin de cuentas son cuerpos individuales, vidas particulares sin estatuto para una existencia colectiva y universal. Si las tres mujeres adultas y la niña hubieran sido asesinadas acaso por la represión policial, aventuro estaríamos ante extensas, diversas y saludables manifestaciones clamando por justicia. Esgrime Rita Segato que “nuestro imaginario se encuentra formateado por la inicua noción de que lo público y lo privado se constituyen jerárquicamente, y solamente lo primero es de interés general, lo segundo se constituye como una parcialidad, una particularidad, un verdadero resto” (**). Lo privado como un residuo.
Los informes producidos por activistas feministas hablan de una Argentina plagada de varones femicidas. Resulta una provocación seguir produciendo y desplegando retóricas críticas agudas que pongan a disposición más herramientas teóricas capaces de mostrar que, en pleno siglo XXI, para las mujeres no existen tiempos de paz.

Notas:
(*) Activista de la Colectiva Feminista La Revuelta. Profesora. Especialista en Estudios de Género.

Agradezco a Rita Segato su lectura atenta a la primera versión de este escrito.
(**) Segato Rita (2010): En Femi-geno-cidio como crimen en el fuero internacional de los Derechos Humanos: el derecho a nombrar el sufrimiento en el derecho (El texto completo puede consultarse en www.larevuelta.com.ar).

La foto pertence a la marcha del 25-11-11 en Bogotá-Colombia
Neuqu�n, 30 de noviembre de 2011

sábado, diciembre 03, 2011

Atentado contra la defensora de derechos humanos, Norma Esther Andrade, presidenta de la organización Nuestras Hijas de Regreso a Casa, A.C.

El día 02 de diciembre de 2011, aproximadamente a las 14:00 horas, en el domicilio ubicado en Infonavit Solidaridad, Calle Fernando Pacheco Parra 9031-2, la maestra NORMA ESTHER ANDRADE, sufrido un atentado contra su vida en el momento en que abordaba su camioneta para trasladarse a su trabajo, es esos instantes y estando en compañía de sus 2 nietos menores de edad, un sujeto desconocido se acercó y detonó una arma de fuego en varias ocasiones, impactando en 5 de ellas sobre el cuerpo de la maestra Norma, provocándole heridas en el torso, el hombro derecho y la mano derecha.

Según datos proporcionados por compañeros de trabajo de la escuela primaria “Francisco I. Madero”, en donde labora la maestra NORMA ANDRADE, aproximadamente a las 08:00 horas, sujetos desconocidos hablaron por teléfono a la escuela preguntando “si había llegado a trabajar y a qué hora se presentaría”, y mencionaron que, al terminar la comunicación telefónica este mismo sujeto pregunto si “llegaría a trabajar por la tarde”, ante la negativa de proporcionar información por parte del personal docente, esa persona concluyó diciendo que “estarían esperándola afuera de la escuela”.

NORMA ESTHER ANDRADE es defensora de los derechos humanos de las mujeres desde hace 10 años, y durante casi un lustro fue una de las principales activistas a nivel nacional e internacional en la exigencia de justicia para as víctimas del feminicidio, tras haber sufrido la pérdida de su hija Lilia Alejandra García Andrade asesinada en febrero del 2001.


ANTECEDENTES

El día 14 de febrero de 2001, Lilia Alejandra García Andrade, hija de la maestra NORMA ESTHER ANDRADE, desapareció y su cuerpo fue encontrado el 21 de febrero del mismo año en un lote baldío aledaño a la avenida Paseo Triunfo. Desde el momento de la desaparición de su hija, la maestra NORMA ESTHER ANDRADE inició una lucha en busca de la justicia. Ese mismo año, fundó junto con Marisela Ortiz, la organización “Nuestras Hijas de Regreso a Casa, A.C.” (NHRC).

En el año 2003, la otra hija de Norma, Malú García Andrade, ingresó a la organización y desde esa fecha ha brindado acompañamiento a familiares de mujeres asesinadas y desaparecidas.

Desde la creación de “NHRC”, sus integrantes han recibido 30 actos de amenazas y hostigamientos, mismos que nunca han sido investigados por las autoridades, pese a que en la mayoría se han presentado denuncias. Desde al año 2008, 4 de los integrantes de esa asociación cuentan con medidas cautelares de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH).

Desde febrero del año 2011, Marisela Ortiz y Malú García Andrade tuvieron que salir temporalmente de Ciudad Juárez a consecuencia de las amenazas directas de atentar contra su vida.

Cabe mencionar que el 30 de septiembre del 2011, Malú García Andrade presentó otra denuncia ante las autoridades estatales, ya que recibió llamadas telefónicas en su domicilio en las que le mencionaban que “ya la tenían localizada a ella y a su familia.”

Días después de estos hechos, golpearon a una persona cercana a Malú y le dijeron que le avisara a su amiga que “le daban doce horas para abandonar la ciudad o de lo contrario asesinarían a sus familiares”. Malú Andrade al denunciar estos hechos ante los Ministerios Públicos Estatal y Federal, solicitó la ampliación de las medidas cautelares para su madre, la maestra NORMA ANDRADE debido al riesgo y a las amenazas que ambas enfrentaban.

Por lo anterior:

EXIGIMOS

- El esclarecimiento de los hechos a partir de una investigación pronta, expedita y con la debida diligencia, en donde se sancione al o los responsables de este

atentado.

- Se investiguen de manera diligente todos los actos de amenazas y hostigamientos que han sido denunciadas por las integrantes de NHRC.

- Se brinde protección inmediata y eficaz de todas las personas que integran la organización NHRC, particularmente a la familia Andrade.

- Los gobiernos federal y estatal establezcan de inmediato un mecanismo que garantice la protección de todas las personas defensoras de los derechos humanos en México.

Para mayor información contactar a:

Adazahira Chávez, área de prensa de NHRC al celular (044) 55-34060545

correo electrónico: adazahira@yahoo.com.mx


jueves, septiembre 22, 2011

INDIA: Feminicidio antes de nacer

Nitin Jugran Bahuguna
(IPS)
- India es el cuarto país más peligroso para las mujeres, pero la práctica generalizada de abortar selectivamente los fetos femeninos puede convertirlo en el más hostil para ellas.

En el norteño estado de Uttarakhand, en el Himalaya, donde para la población infantil de entre cero y seis años de edad la relación cayó de 886 niñas por cada 1.000 varones –según datos provisorios del censo 2011--, se consolida un fuerte movimiento de la sociedad civil contra los abortos selectivos.

Los antecedentes de ese estado son mucho peores que la proporción nacional, que decayó a 914 niñas por cada 1.000 varones, en comparación con 927 por cada 1.000 en el último censo, realizado en 2001.

Los demógrafos extrapolan que donde en el censo de 2001 "faltaban" seis millones de niñas, la cifra aumentó a 7,1 millones en 2011.

"La tecnología y la alfabetización jugaron un rol en la promoción del feticidio femenino, como ocurrió con la falta de principios y ética en la profesión médica", dijo Shashi Bhushan, de Shri Bhuvaneshwari Mahila Ashram (SBMA), una organización no gubernamental que ayuda a proteger los derechos de las mujeres.

Bhushan se refirió así a la proliferación de clínicas ilegales de determinación del sexo utilizando equipos baratos de ultrasonido en todo Uttarakhand, que son auspiciadas por personas educadas.

Rahmati Devi, de 45 años, es "dai" (asistente tradicional de partos) en el pintoresco distrito de Nainital, y sostiene que los exámenes de determinación del sexo que usan imágenes obtenidas mediante ultrasonido ahora son de rutina en las aldeas del norte de Uttarakhand.

"Estos exámenes siempre tendrán lugar debido a la presión del esposo o de miembros de su familia", dijo Devi a IPS.

"Las direcciones de los centros donde se realizan ecografías clandestinamente se difunden de boca en boca", y cobran entre 52 y 105 dólares por averiguar el sexo del feto, explicó Devi.

Los comités de control creados en la Ley de Técnicas de Diagnóstico de Preconcepción y Prenatal, que prohiben los exámenes de determinación del sexo, no están activos en la mayoría de los distritos de Uttarakhand, salvo por allanamientos esporádicos a clínicas que se sospecha efectúan procedimientos ilegales.

SBMA lleva a cabo una campaña desde hace tres años para crear conciencia contra esta práctica. Lo hace en el marco del programa Kopal (arbolito). Con apoyo de Plan International y de otras 13 organizaciones no gubernamentales, SBMA se centra en temas como los efectos físicos y psicológicos adversos sobre las mujeres que se someten a abortos para eliminar los fetos femeninos.

Cuando Madan Singh y su esposa Radha Devi en Rampur, en el distrito de Chamoli, consideraban realizarse un estudio para determinar el sexo de su bebé a fin de evitar tener una tercera hija, una obra callejera montada en su aldea por el proyecto Kopal los convenció de no hacerlo.

Estos éxitos alientan a activistas como Bhushan. "En nuestro trabajo con organizaciones comunitarias y juveniles también hemos visto un aumento en el registro de nacimientos y en los partos realizados en el marco institucional", dijo.

Bhushan cree que estados como Uttarakhand apenas están empezando a despertar a la enormidad del problema. "Lo que se describe como las ‘niñas faltantes’ equivale a un asesinato masivo de niñas, o feminicidio", opinó.

Reconociendo que las actitudes sanas hacia las niñas deben comenzar temprano, la iniciativa Kopal incluye movilizar a grupos de jóvenes para que sensibilicen a sus pares y a los ancianos sobre el rol vital que desempeñan las niñas en cualquier comunidad equilibrada.

"La dote sigue siendo un factor poderoso para no tener niñas. Una familia con más hombres se considera fuerte, y los hijos varones se perciben como bienes", observó la trabajadora social Bina Kala, de 35 años y de la aldea de Anjanisain, en el distrito de Tehri.

Bajo los auspicios de Kopal, Bina ayuda a organizar los "Foros de los niños de la montaña", que brindan oportunidades para que grupos de varones y niñas debatan sobre las relaciones de género.

"En estas reuniones enfatizamos que en los hogares rurales la niña contribuye con la economía familiar mucho más que el varón. Ella ayuda a su madre en las tareas domésticas e incluso sacrifica sus sueños para que la familia pueda invertir en los varones", dijo Bina.

Las amenazas a la salud y las actitudes culturales hacia las mujeres fueron factores mencionados en una encuesta realizada por TrustLaw, un servicio de noticias administrado por la Thomson Reuters Foundation. Este calificó en junio a India como el cuarto país más peligroso del mundo para las mujeres, después de Afganistán, Congo y Pakistán.

En una reunión de Kopal realizada a comienzos de este año en el distrito de Pithoragarh, varias niñas se quejaron de que pese a que cada vez hay más educación y alfabetización, poco ha cambiado en su estatus en las aldeas de Uttarkhand.

En esa ocasión, "los varones respondieron jurando que cuando vuelvan a sus aldeas serán más sensibles hacia sus hermanas y otras niñas", recordó Bina.

En otro encuentro de Kopal en el distrito de Haridwar, Sonia, una adolescente de 17 años, se manifestó rotundamente en contra los abortos selectivos.

"Nos reunimos regularmente y discutimos cómo superar la brecha de género. Nuestro mensaje es que se debe oír a las niñas, y que ellas tienen derecho a un trato igualitario", dijo Sonia, quien casi abandonó la escuela pero ahora continúa con sus estudios con apoyo de SBMA.

Este tipo de iniciativas de la sociedad civil son respaldadas por programas de los gobiernos estaduales diseñados para potenciar el valor de las niñas ante la comunidad.

Hace tres años, el gobierno de Uttarakhand anunció el Programa Nanda Devi para Niñas, bajo el cual a cada niña nacida luego de enero de 2009 en familias que viven bajo la línea de pobreza le corresponde un depósito fijo de 105 dólares que puede retirarse con intereses cuando la beneficiaria tenga 18 años y haya terminado la escuela secundaria.

"Esos programas son lentos, pero sin dudas logran un cambio en una sociedad donde el deseo de tener un heredero varón es un asunto social complejo", dijo Bhushan.