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viernes, noviembre 30, 2012

El círculo de la violencia como una rutina... “Dale con la sartén”

Leticia Puente Beresford

AmecoPress.- Es tal la violencia que se ejerce en contra de las mujeres y de las niñas que a estas alturas, por todo lo que he vivido, leído y escrito, más lo que me han contado, me convenzo de que se trata de una perversa rutina, un círculo que se debe romper.

Estudios y acciones para detenerla, frenarla y “curarla” son bastos, ante el ‘YA BASTA’ que las mujeres reclamamos, no sólo todos los días, sino cada segundo de esos días, porque cada vez que el segundero se mueve ocurre un acto de violencia.

Los golpes hacen que las pieles sangren, que duela y que dejen una enorme cicatriz, pero, por desgracia, esa es sólo la cicatriz visible y bien puede esconderse detrás del maquillaje, de la cirugía, incluso. No sucede así la cicatriz que queda en el interior de la personalidad, en lo que llamamos el alma, porque esa es más difícil, si no es que imposible, de borrar.

Es cierto que en prácticamente todos los países se implementan acciones y hasta se cuenta con leyes que intentan reivindicar a las “víctimas”, señalando castigos ejemplares para los maltratadores, violadores, contra los feminicidas.

En esta capital financiera del mundo, nada es diferente de lo que ocurre en cualquier pueblo, barrio, favela, colonia, pedregal, o zona residencial, aún en un palacio o casa presidencial. Las historias de actos de violencia contra las mujeres son, en todos las partes del mundo, en todos los casos, un hecho lastimoso.

Peor aún, esa violencia, en la mayoría de las ocasiones, proviene de la persona que una ama y que, en muchos casos también, dice amarnos. Mi historia, seguramente, no difiere en mucho de las tantas que he difundido a través de mi trabajo periodístico o que he apoyado para que se denuncie en tribunales.

Hace unos días, previo a la celebración mundial del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer, el 25 de noviembre pasado, la Organización de las Naciones Unidas urgió a todos los países miembros a terminar con esa pandemia.

‘Debemos de combatir la sensación de miedo y de vergüenza que castiga a las víctimas que ya han sido objeto de un delito y posteriormente se enfrentan al estigma que ello representa. Son los autores del delito los que deben de avergonzarse’, aseveró Ban Ki-moon, secretario general de este organismo.

Los números que se manejan de este mal, que lo convierte en un círculo rutinario contrario al de los amores, son; 7 (siete) de cada 10 (diez) mujeres siguen siendo víctimas de violencia física y/o sexual en sus vidas. Y 603 millones de esas mujeres viven en países donde la violencia doméstica todavía no es un delito.

La titular de ONU Mujer, Michelle Bachelet, indicó que al día de hoy, en 125 países se tienen leyes que tipifican la violencia doméstica como delito, avance significativo a una década. Pero esto, digo yo, no es suficiente, como insuficientes son también los recursos monetarios que se otorgan para romper ese círculo rutinario de la violencia.

El pasado 7 de noviembre, el Fondo Fiduciario de Naciones Unidas sólo destinó ocho millones de dólares para programas de lucha en contra de la violencia de género. Y hay subsidios para sólo 12 iniciativas locales, en 18 países, para las mujeres y las niñas que viven en situación de conflicto, post conflicto y transición.

Por primera vez, Libia es uno de los países que se beneficiará de este subsidio. Igual sucede para Malawi, en Papau New Guinea. Y es de destacar que para estos programas se contó con el apoyo económico de África, Latinoamérica y Países Árabes.

Existe, por tanto una situación de urgencia económica para contrarrestar la escalada de violencia que se ejerce contra niñas y mujeres en el mundo. Prueba de esto son las 2.210 solicitudes que recibió ONU Mujeres este año.

El dinero que se requiere para poner en marcha todos esos proyectos es de $1.1 billón de dólares y sólo se logró obtener menos del uno por ciento del dinero requerido: $8.2 millones de dólares.

Esas cifras revelan todo lo que cuesta y todo lo que falta por hacer para romper con ese círculo de violencia rutinaria que vivimos las mujeres y las niñas en todos los rincones del mundo. Sin embargo, queda claro, que la demanda mundial por detener la violencia contra las mujeres carece de apoyo sustancial de las autoridades, de las leyes, y muy en especial de quienes abusan de su poder.

Por lo pronto –sin que suene a receta de doctor o algo parecido— en una sesión de Zumba de esta ciudad, mientras las mujeres intentan mantenerse en forma al ritmo de la música, se escucha a la reina de la salsa, la del famoso grito de ‘¡azúcar!’,

‘Si tu marido te pega, pega’

‘Si te pega, dale con la sartén’.

Por supuesto, no es un llamado a la violencia lo que necesitamos las mujeres y las niñas, lo que necesitamos, al igual que los hombres y los niños, es ejercitar más nuestras muestras de amor, cariño y afecto. De amarnos los unos y las unas a las otras, de respetarnos, de respetar.

Sin embargo, ante ese despiadado que golpea, que insulta, que cicatriza el alma, de una u otra forma se le tiene que poner un alto. Un ¡se acabó! Un ¡no más!

Ban Ki-moon insiste que ‘son los autores del delito los que deben de avergonzarse’ y yo le añado que, además de avergonzarse, también deben pagar por el daño causado.

En tanto: ‘Si te dan, dale con la sartén’… Y corre a denunciarlo.

viernes, octubre 19, 2012

Violencia contra la mujer imparable en Bangladesh

Naimul Haq

IPS Bangladesh suele ser considerado un ejemplo en lo que respecta a logros en pos de los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio (ODM), pero en los últimos tiempos parece haber retrocedido en poner un freno a la violencia contra la mujer.

Estadísticas de la policía y análisis de organizaciones no gubernamentales muestran un aumento en la cantidad de casos denunciados.

Hubo 2.981 casos de violencia vinculados a la dote en 2004, según cifras de la policía, muy por debajo de los 4.563 registrados en los primeros nueve meses de este año.

Además, hasta agosto de 2012 se registraron 2.868 denuncias de violación, en comparación con los 2.901 casos verificados en 2004.

Farida Akhtar, activista de derechos humanos, dijo a IPS que un aspecto perturbador de esta tendencia es que "adopta formas engañosas que exceden las estadísticas".

"Al estar mejor informadas de sus derechos debido a una educación, las mujeres quieren defenderlos y son víctimas de violencia", explicó Akhtar, quien fundó la organización no gubernamental (ONG) Ubinig, acrónimo bengalí de Investigación Política para Alternativas de Desarrollo.

Con una escolarización de 95 por ciento, Bangladesh está bien encaminado para lograr la equidad de género en la enseñanza, uno de los ocho ODM con metas a cumplir en 2015. Pero la igualdad de género y el empoderamiento femenino son mucho más que eso.

"Por desgracia, la tortura psicológica no puede cuantificarse ni suele ser denunciada. Pero el hecho de que el suicidio sea la mayor causa de muerte entre las mujeres es revelador", se lamentó Akhtar.

Defensoras de los derechos femeninos sostienen que muchas atrocidades no son denunciadas por temor al hostigamiento de autoridades religiosas y políticas. Además, una gran cantidad de los casos denunciados son desestimados por considerarlos falsas acusaciones.

Datos de la policía indican que hubo 109.621 denuncias de varias formas de violencia entre 2010 y agosto de 2012, de las cuales se tomó conocimiento de 18.484, pero solo 6.875 fueron consideradas "legítimas" para ser procesadas.

Mohammad Munirul Islam, inspector general de la policía y responsable de delitos de violencia contra la mujer en la sede de esta fuerza, dijo a IPS: "En muchas ocasiones nuestras investigaciones concluyen que la ley fue utilizada para hostigar al acusado. Parece que no todas las denuncias son legítimas".

Por su parte, Afroza Parvin, directora ejecutiva de la ONG Nari Unnayan Shakti, dijo a IPS: "Gracias a una mayor conciencia de la situación, las víctimas aprendieron a alzar la voz, pero no llegan a buscar ayuda de la policía. En los 20 años que tenemos de experiencia hemos visto cómo la policía no suele cooperar con las víctimas y favorece al acusado".

La activista Shireen Huq explicó que lo más difícil es establecer "la presunción de hecho por falta de testigos, pruebas, etc., por lo cual el acusado es absuelto fácilmente y los casos quedan registrados como falsos".

Huq, también fundadora de Naripokkho, dijo a IPS que "sin importar el delito o la forma de violencia, policía y abogados consideran conveniente archivar la denuncia como ‘tortura por dote’, y como este es un delito que no admite fianza solemos escuchar que los padres mayores del acusado terminan detenidos".

El no cumplimiento de las obligaciones de la dote es una de las principales causas de la violencia contra la mujer en Bangladesh, con unas 5.000 denuncias al año. En 2010, la policía registró 5.331 casos, y al año siguiente se dispararon a 7.079.

Las estadísticas oficiales muestran que la violencia contra la mujer no disminuye y que muchas denuncias se desechan sin que haya justicia. Datos de la Asociación de Abogadas Bangladesíes muestran que de los 420 casos de violación registrados en 2011, solo 286 fueron procesados.

Salma Ali, directora ejecutiva de BNWLA, dijo a IPS que una de las dificultades para defender los derechos de las mujeres es que la sociedad bangladesí es fuertemente patriarcal.

"Es decir que las mujeres sufren discriminación en lo que respecta a los derechos matrimoniales, la custodia de los hijos y la herencia, a menudo a través de directivas y órdenes religiosas", indicó Ali, conocida abogada local.

Hameeda Hossain, presidenta de la ONG Ain-o-Shalish Kendra, dijo a IPS que si "las mujeres siguen sufriendo social, cultural y políticamente" es debido a "la aceptación de su subordinación, a las leyes discriminatorias y a la falta de cumplimiento de la ley".

"Los delitos contra la mujer en el seno familiar suelen ignorarse y ellas son silenciadas", indicó. "La violencia doméstica se tolera socialmente y las intervenciones son limitadas", apuntó.

El gobierno ha adoptado una serie de medidas legales para mejorar la situación de las mujeres con la Ley para la Eliminación de la Violencia contra Mujeres y Niños en 2000.

En 2009 se aprobó la Ley Nacional de Derechos Humanos y al año siguiente la Ley de Violencia Doméstica.

Además, Bangladesh es signatario de convenciones y tratados internacionales que protegen los derechos de las mujeres.

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=101742

sábado, diciembre 17, 2011

Violencia machista

Koldo Campos Sagaseta
Rebelión Por hablar o por callarse, por denunciarlo o por exculparlo, por soñar o por resignarse, nunca ha de faltar hasta que lo impidamos, el insulto, la amenaza, el golpe de un macho despechado y violento.

Por salir o por quedarse, por obediente o por insumisa, por fuerte o por vulnerable, nunca ha de faltar mientras lo consintamos, la discriminación, la violación, la violencia machista.

Porque es por ser mujer que se la margina, que se la excluye, que se la mata.

Y ello ocurre con la connivencia de una justicia que descarga de culpa al acusado so pretexto de haber sido provocado; con la complicidad de unos medios de comunicación que siguen amparando en crónicas y titulares los llamados delitos pasionales; con la indolencia de una Iglesia que no tiene más propuestas que rezar y arrepentirse; con el beneplácito de un Estado que siempre se las ingenia para encontrar alguna nueva prioridad en la que disponer políticas y recursos; y con la indiferencia de una sociedad que sigue sin demandar respuestas porque, en su triste ignorancia, ni siquiera tiene conciencia de la más terrible tragedia que afecta su desarrollo y su convivencia.

jueves, agosto 11, 2011

El 21 por ciento de las denunciantes de violencia doméstica en Chicago son latinas

(EFE).- El 21 por ciento de las denuncias telefónicas de violencia doméstica recibidas en Chicago el año pasado correspondió a mujeres latinas, se informó hoy.

El Departamento de Servicios a la Familia de la municipalidad dijo en un comunicado que durante el 2010 se recibieron 29.641 denuncias en su línea directa, un 7 por ciento menos que el año anterior.

El teléfono del Departamento de Policía de Chicago dedicado al mismo fin recibió 1,3 por ciento menos de denuncias en 2010, comparado con 2009, agregó.

Los servicios multilingües y gratuitos, que funcionan durante las 24 horas, conectan a las mujeres en problemas con refugios, consejeros, ayuda legal y servicios para niños.

Según el informe, la mayoría de las denunciantes experimentó problemas múltiples de abusos y eran mujeres con 34 años de edad promedio.

El 51 por ciento eran mujeres afroamericanas, 25 por ciento blancas y 21 por ciento latinas.



Veintidós por ciento de las víctimas tenían hijos menores de hasta cinco años de edad, y 6 por ciento estaban embarazadas.

El informe agrega que las víctimas identificaron a sus abusadores como relaciones íntimas (en el 90 por ciento de las llamadas) o miembros del hogar (10 por ciento).

Jennifer Welch, subdirectora de la división de violencia doméstica de la municipalidad, dijo en el comunicado que aunque se ha registrado una leve baja en la cantidad de denuncias telefónicas, las autoridades policiales todavía reciben un promedio de 541 llamados diarios de mujeres que piden ayuda.

Dijo que los servicios, establecidos en Chicago en 1998, "continúan siendo críticos" para conectar a las víctimas con más de 400 agencias que ofrecen ayuda confidencial en esta ciudad y el estado de Illinois.

miércoles, diciembre 29, 2010

Atendieron a 15 mujeres al día en promedio en Chihuahua por violencia

Fuente: Excélsior
Un promedio de 15 mujeres al día fueron atendidas por violencia de género en Chihuahua, reveló el Instituto Chihuahuense de la Mujer.

El informe anual indica que de enero a noviembre del 2010 fueron atendidas en todo el estado 4 mil 659 mujeres por diversas causas.

Organizaciones de defensa de los derechos humanos de las mujeres han asegurado que esta violencia que inicia en el hogar, deriva posteriormente en los llamados feminicidios.

Sin embargo, sus seguimientos de homicidios de mujeres han detectado que a partir de la guerra que emprendieron los cárteles de la droga, muchas féminas son obligadas por sus parejas a delinquir y que en la mayoría de las veces las lleva a ser víctimas de una ejecución.

En el estado de Chihuahua son cerca de 500 mujeres que han sido acribilladas a tiros por ajustes de cuentas entre narcotraficantes, 400 casos de los cuales se han dado en Ciudad Juárez.


En atención a la violencia de género y otros servicios dirigidos a la mujer, el gobierno del estado y la Secretaría de Fomento Social, a través del Instituto Chihuahuense de la Mujer, ha logrado a la fecha un alcance de atención en más del 80% en el estado, aseguró la dependencia.

Tan sólo de enero a noviembre del 2010 se atendieron 4 mil 941 personas entre hombres y mujeres.

En su mayoría las atenciones se brindan a mujeres, con una cifra de 4 mil 659, en tanto que se logró la atención de 282 hombres.

Durante el mes de noviembre, la cifra de atenciones con lo que se puede ver el impacto que el Ichmujer ha logrado de llegar a mujeres y hombres, quienes cada vez conocen y acuden a los servicios del Instituto.

Sólo en dicho mes se atendieron 886 nuevas personas entre hombres y mujeres y se otorgaron dos mil 395 servicios en el mes entre guarderías, becas, atención sicológica, empleo, despensas y servicio médico.

Es de destacar que de comenzar con sólo una oficina de atención, el Instituto Chihuahuense de la Mujer llega a la fecha a más de 60 localidades del estado, a través de sus cinco módulos fijos ubicados en Chihuahua, Ciudad Juárez, Nuevo Casas Grandes, Parral y Creel, así como por sus módulos itinerantes, en donde se brindan asesorías legales, psicológicas y de trabajo social de manera totalmente gratuita.

Es de destacar que de comenzar con sólo una oficina de atención, el Instituto Chihuahuense de la Mujer llega a la fecha a más de 60 localidades del estado, a través de sus cinco módulos fijos ubicados en Chihuahua, Ciudad Juárez, Nuevo Casas Grandes, Parral y Creel, así como por sus módulos itinerantes, en donde se brindan asesorías legales, psicológicas y de trabajo social de manera totalmente gratuita.


Como un servicio más y llegando a las localidades y colonias más vulnerables, el Instituto Chihuahuense de la Mujer ofrece el servicio de sus Módulos Itinerantes en el Estado atendiendo a alrededor de 75 personas por semana en cada módulo.

A la fecha, el Ichmujer cuenta con seis unidades itinerantes, y cada una de estas unidades se encuentran calendarizadas para además de atender colonias del municipio en donde se ubican, llegar a otras entidades cercanas a su zona.

En promedio, cada unidad en el estado atiende a 15 personas por día, mismas a las que se les sigue su caso hasta lograr que el apoyo y el proceso de atención sean completos, según las necesidades de cada persona.

La finalidad de llegar a las colonias vulnerables es porque muchas veces la gente desconoce que existe este tipo de ayuda completamente gratuito o bien no les es posible acercarse a los módulos fijos que existen en el estado, por eso es que se hace una calendarización para cubrir municipios de todo el estado.

miércoles, julio 07, 2010

La violencia de género también se aprende...

El 9,2% de las adolescentes ya ha sufrido algún tipo de violencia por parte de su pareja o de algún chico que quería serlo. El 6,98% dice que éste ha intentado controlar todo lo que hace y el 6,09%, que su novio ha querido aislarla de sus amistades. El 13,1% de los chicos afirma que ha ejercido algún tipo de violencia sobre su novia. No son porcentajes altos, pero sí preocupantes.

Según el estudio "Igualdad y prevención de la violencia de género en la adolescencia" del Ministerio de Igualdad, hay casi un 20% de las adolescentes que "toleran" este tipo de violencia. ¿Pero por qué nuestros jóvenes se comportan así?

Los expertos destacan que los menores aprenden las actitudes violentas en casa y que el colegio debe hacer una labor de prevención para corregirles. El 27,7% de los colegios ya trata este tipo de cuestiones en su programa escolar.



¿Cómo piensan nuestros adolescentes?

El 18,8% de los chicos y el 10,1% de las chicas dice que insultar a su pareja no es violencia de género. Además, el 22,8% de ellos y el 13,8% de ellas afirma que hacer sentir miedo a su pareja tampoco lo es.

El 35% de los chicos y el 26,2% de las chicas considera que controlar todo lo que hace su pareja no es maltrato. También el 2,18% de ellas dice que a veces su pareja le ha hecho sentir que no valía nada.

Un 6,8% de los chicos dice que cuando un hombre maltrata a su pareja es porque ésta ha hecho algo y se lo merece. Un 10,9% dice que si a pesar de todo la mujer sigue con él es que no le disgusta.

El 12,2% de los adolescentes cree que para tener una buena relación de pareja es deseable que la mujer evite llevar la contraria al hombre. Así piensa también casi un 6% de las adolescentes.

El 11,7% de los chicos cree que no deben llorar y el 11,4% considera que está bien que los chicos salgan con muchas chicas, pero no al revés. El 7,4% de las chicas dice que es atractivo el hombre que parece agresivo.

Un 9,2% de los chicos dice que es conveniente que el hombre sea un poco superior a la mujer, en edad, en el dinero que gana... La mayoría los adolescentes cree que las parejas deben tener una relación de igual a igual.

El 32,1 por ciento de los chicos aprueban en cierta medida el sexismo y la violencia, en cambio el 64,7 por ciento rechazan estas conductas.

La edad media de inicio de las relaciones de pareja en España son los 13 años y a los expertos les preocupa las actitudes sexistas de nuestros jóvenes.

http://www.que.es

martes, junio 15, 2010

Realizado 1er Congreso Nacional de Violencia de Géneros e Implicaciones Penales



Fuente: El Periodiquito

El 17 de junio efectuarán un evento similar en el estado Apure.

En busca de brindar herramientas a estudiantes y profesionales del derecho, el 11 de junio en las instalaciones del Hotel Maracay, específicamente en el Salón Aragua se desarrolló el 1er Congreso Nacional de Violencia de Géneros e Implicaciones Penales. Iris Bolívar, vicepresidenta del Centro de Estudios Académicos de Venezuela, destacó la importancia de impartir eventos de este tipo que permiten a los defensores legales y persona común saber responder acertadamente cuando se es violentado.

Bolívar dijo que aproximadamente participaron 250 personas, entre ellos estudiantes y profesionales del derecho, así como público en general interesados en el conocimiento del tema. Se trataron puntos específicos como La Mujer y El Género, El Género como Derecho Humano, implicaciones penales en caso de ser violentado. “Principalmente nos hemos orientado hacia la violencia contra la mujer y la familia”, aseveró.


También explicó que el evento se llevó a cabo bajo la coordinación de Gabriel Correa, presidente del Centro de Estudios Académicos de Venezuela, de igual manera se tiene previsto para el 17 de junio efectuarán un evento similar en el estado Apure. Pues para nadie es un secreto que los índices de violencia en los últimos años han estado calando posiciones.

lunes, mayo 31, 2010

La Ciudad Juárez de Argelia...

Nicole Thibon /Público
Otra vez hay que denunciar crímenes contra las mujeres o, mejor dicho, contra la humanidad. Las verdaderas feministas ya no le encontramos ningún gusto a la victimización, aunque quede mucho por hacer para alcanzar una sociedad verdaderamente igualitaria, equilibrada y democrática.
Sin embargo, existe otro mundo y no tenemos derecho a olvidarlo.

Así, Hassi Messaoud es una región del sur de Argelia bendecida por un Dios que, en lugar de verdes oasis y camellos, le regaló una capa de 2.000 km² de petróleo de primera calidad, o sea, por lo menos 9.000 millones de barriles de petróleo y 5.000 millones de m³ de gas. Cantidades suficientes como para garantizar la supervivencia de muchos regímenes y, en este caso, el de Argelia que, en efecto, cubre así el 95% de las exportaciones del país.

Con su sol aplastante, la arena ardiente, el humo de los pozos, los detritus de toda categoría, Hassi Messaoud no es el paraíso en la tierra, sino más bien una pesadilla en vida, pero ofrece sueldos muy superiores a los 150 euros de salario medio del país. Eso vale también para los miles de trabajadores extranjeros que dividen el año entre Argelia y su país. Hay que precisar que los accesos a la zona de extracción, con su ciudad-dormitorio prevista para 45.000 personas y sus kilómetros de instalaciones petrolíferas, están perfectamente controlados: alambres, patrullas armadas, video-control, muros altos con púas, extranjeros escoltados por el Ejército. Tanto las empresas mixtas como la Sonatrach o la British Petroleum han tomado precauciones contra cualquier intrusión criminal. Salvo en lo que concierne a la protección de las mujeres.



Hay que comprenderlo: las multinacionales no podían prever que, en esta ciudad del sur, mujeres solas que llegaron en busca de trabajo iban a ser atacadas en su casa, golpeadas, violadas, robadas, en ocasiones quemadas y amenazadas de muerte si hablaban de los hechos: mujeres solteras, obreras o empleadas con contrato, originarias del norte de país, que llegaron para trabajar en esa zona de alta seguridad. Eso ocurrió en abril de este año. Pero no se puede decir que los dueños de este tinglado no estuvieran advertidos de que la historia se repite: el 13 de julio de 2001, varios centenares de hombres fanatizados por el imán integrista y al grito de Allahu Akbar (Alá es el más grande) y Jihad, lincharon, torturaron, violaron y dejaron muertas a varias decenas de mujeres sin intervención de la omnipresente Policía, tal como lo cuentan Rahmouna Salah y Fatiha Maamoura, dos supervivientes de esta salvajada.

El escenario es siempre el mismo. Una docena de hombres enmascarados y con armas blancas entran en las casas de noche derrumbando las puertas, roban todo lo que encuentran y hacen lo que quieren con las mujeres. Cuando las víctimas se dirigen a la comisaría local, la única ayuda que reciben consiste en aconsejarles volver a su casa. En su libro Dejadas por muertas, Rahmouna Salah contó cómo había llegado a Hassi Messaoud: primera boda forzada seguida de un hijo y un divorcio, segunda boda con un tipo violento, dos hijas y un divorcio. Sin ningún medio de vida y sin alojamiento, encontró ahí un trabajo pagado normalmente que le permitía sostener a su familia y ayudar a una prima. “Lo más duro no es la impunidad, sino la actitud del Estado, que no nos ha escuchado ni ayudado…

En Argelia, la mujer es de segunda categoría”. “El Gobierno se niega a defender a las mujeres”, dice la actriz Nadia Kaci a Le Monde. Estos actos son la consecuencia directa del Código de la familia de 1984. Adoptado por la Asamblea Popular en 1984 por el FLN, partido único, este texto de inspiración integrista reduce a la mujer al rango de una menor de edad, a una infrahumanidad jurídica, en materia de matrimonio, divorcio, herencia y tutela de los hijos. Aun bajo el texto atenuado de 2005, la argelina está sometida a la tutela del marido y de la familia. La legislación argelina no prevé ninguna medida especial en materia de violencia conyugal, asimilada a la violencia de gamberros. Las tradiciones arcaicas otorgan al marido el derecho de vida y muerte sobre su mujer, más todavía cuando se trata de ambientes pobres donde reina el analfabetismo. Nada esta previsto para las viudas de las víctimas del terrorismo, y tampoco para las madres o esposas de desaparecidos. Pero “la pobreza no es la única motivación de esta migración hacia el Eldorado del sur. Tiene mucho que ver con la dureza de la condición de la mujer. En Argelia, cuando una mujer es golpeada en la calle, nadie le hace caso, porque debe haberlo hecho su marido, su padre o su hermano, ¡que tienen derecho!”, denuncia la actriz.

Ante la cobardía de las multinacionales petroleras, estas mujeres confían más en la mediatización y las presiones internacionales sobre Argelia. Mientras tanto, el sitio de Hassi Messaoud es una de estas zonas del planeta al margen de cualquier ley, un zona de no-derecho, únicamente sometida a la ley del provecho.


Ilustración de Juan Ossorio

Venezuela: Fiscalía anunció creación de Unidad de Atención a la Mujer...

La Fiscal General, Luisa Ortega Díaz, señaló que se trabaja en la creación de la unidad la cual se encargará de atender casos de violencia de género.

En el programa de radio "En Sintonía con el Ministerio Público", Ortega Díaz informó que dicha Unidad contará con un grupo de profesionales del área social (psicólogos, siquiatras y trabajadores sociales), quienes realizarán pruebas o diagnósticos de la situación de la mujer cuando es víctima en violencia.
Asimismo, indicó que el Ministerio Público, a través de la Coordinación de Gestión Social, tiene prevista la realización de 147 actividades sociales, con el fin de coadyuvar en la prevención del delito.

Refirió que estos eventos se enfocan en la lucha contra la violencia de género, delitos financieros, deberes y derechos de los niños, prevención del consumo de drogas, cómo efectuar una denuncia, entre otros, informó el Ministerio Público en nota de prensa.


Subrayó que con relación a la formulación de una denuncia, se debe tener claridad al momento de presentarla, pues debe hacerse conforme al procedimiento establecido en el Código Orgánico Procesal Penal.

Aclaró que los organismos ya no pueden actuar tal cual lo establecía el derogado Código de Enjuiciamiento Criminal, es decir, mediante la denominada noticia criminis, sino que ahora la persona, o el ente que se sienta víctima, debe realizar la respectiva denuncia ante el órgano competente.

En ese sentido, puntualizó que las actividades programadas, las cuales se han ejecutado en un 50 por ciento, beneficiaron a varias comunidades, pues aparte de las jornadas jurídicas, se realizaron distintos operativos sociales, charlas y talleres en materia de prevención de delitos.

El Universal

viernes, mayo 28, 2010

Escuela Eumelia Hernández capacita a mujeres en prevención de violencia de género...

ABN.- La Escuela de Formación para el Ejercicio de la Ciudadanía Eumelia Hernández, capacitó en la prevención de violencia de género, a más de 150 mujeres, de los Puntos de Encuentro con el Instituto Nacional de la Mujer (Inamujer) y del Frente de Mujeres de eje de Barlovento, estado Miranda.

La directora de Regiones y Participación Comunitaria del Inamujer, Carolina Acosta, informó en nota de prensa que la actividad se realizó el 24 de mayo, como parte de la primera jornada interinstitucional para el rescate del estado Miranda, que se llevó a cabo en el Ateneo de Río Chico, ubicado en esa entidad.

Asimismo, especificó que mediante este taller se ofrece información a las mujeres acerca de los programas y proyectos para la formación y capacitación de las mujeres en las áreas de economía, salud, educación y desempeño en la sociedad, que desarrollan el ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Géneros, y sus entes adscritos: Inamujer, Banco de Desarrollo de la Mujer (Banmujer) y Misión Madres del Barrio Josefa Joaquina Sánchez.

Anunció que este viernes 28 de mayo se impartirá el taller para la prevención de la violencia de género, a más de 150 mujeres pertenecientes a los Puntos de Encuentro del municipio Higuerote, estado Miranda.

miércoles, abril 14, 2010

Manual para informar y difundir sobre violencia de género

Teresa Sosa. Editora / Fuente Original: Palabra de Mujer
Ponemos a la disposición de las lectoras y los lectores la propuesta que presentamos en el taller Medios de Comunicación y Violencia de Género: ‘Hacia una nueva Escritura y Representación de la Violencia de Género en los Medios de Comunicación’ (mayo, 2008), organizado por el Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad Central de Venezuela (CEM-UCV), en ese taller estuvimos como co-facilitadora invitada.

Esperamos que este manual les sea útil a comunicadores y comunicadoras sociales, para enfrentar y hacer visible sin tinte amarillista y sin sensacionalismo a la violencia de género, que a diario está costando la vida a una gran cantidad de mujeres en el mundo entero. A ello se suma que el silencio y la impunidad acompañan a estos delitos.

Son sólo pautas de estilo y contenido que les invitamos a reflexionar e incorporar al lenguaje periodístico y de comunicación social en general, y que les recomendamos aplicar, para elaborar notas, artículos y reportajes periodísticos y/o de comunicación social en general, cuando les corresponda abordar el tema y los aconteceres de la violencia de género. A su vez, les agradecemos mucho que compartan este Manual con sus colegas.

Bajar el Manual Aquí...

domingo, abril 11, 2010

Apuestan a reducir la violencia contra las mujeres

Por: Elízabeth Romero / La Prensa
Una campaña que inició en México y se extiende a Centroamericana se implementa en Nicaragua, a fin de prevenir la violencia contra las mujeres y promover el acceso a la justicia de las mismas.

Los asesinatos de las mujeres constituyen una de las formas más extremas de violencia por razones de género y la mayoría de estos casos siguen sin resolverse. Según datos de organizaciones feministas, en el 2009 se registraron más de 2,300 feminicidios o femicidios en Guatemala, Honduras, Nicaragua, El Salvador y México.

Fátima Millón, de la Red de Mujeres contra la Violencia, indicó que como parte de la campaña promueven encuentros con mujeres y diferentes sectores de la sociedad, entre ellos periodistas de medios de comunicación, en busca de un mejor abordaje de los casos contra las mujeres.



Esto con el fin de que “abonen a la prevención y educación de la ciudadanía y al compromiso social de todos los actores claves en la responsabilidad de garantizar la vida y defender los derechos de la ciudadanía sobre todo de las mujeres”.

A la fecha se han registrado 18 mujeres asesinadas en Nicaragua. De ese total, cuatro niñas han sido asesinadas, mientras que el año pasado fueron siete, lo que indica un riesgo de un incremento de niñas asesinadas al cierre de este año.

Persiste impunidad

Millón manifestó que la impunidad que se vive en el país les sigue preocupando, ya hay poca beligerancia de algunas autoridades en estos casos.

Mencionó, por ejemplo, el caso de la niña asesinada y violada en Matagalpa a final del año pasado. Los dos procesados fueron dejados en libertad, aduciendo las autoridades falta de pruebas, pese a la confesión de uno de los acusados.

Las autoridades aducen que el procesado declaró que se había autoculpado porque lo hizo bajo presión.

“Nos encontramos con una serie de situaciones que van dejando un mensaje para los agresores: al final yo voy a salir, va haber algún proceso técnico que me va a permitir la libertad. Las situaciones de violencia las están tipificando como falta”, indicó Millón.

La defensora de derechos humanos de las mujeres señaló que un hombre agresor que comete delito se compromete en el momento a no seguir haciéndolo, pero después hay una agresión mayor porque hay un actitud de venganza.

Hasta el primer trimestre del año, se reportó que de 11 once victimarios, seis estaban prófugos.

miércoles, marzo 31, 2010

Funcionalidad social de la violencia de género...

Autor(es): Broide, Beatriz - Todaro, Susana
Tomado de: Herramienta, debate y crítica Marxista
Las revoluciones científicas y las nuevas teorías que emergieron de ellas no se debieron tanto al hecho de haber encontrado nuevas respuestas para las viejas preguntas sino de haber sido capaces de formular nuevas preguntas para viejos problemas.
Rolando García, El conocimiento en construcción

La violencia de género forma parte del conjunto de las manifestaciones violentas de la sociedad. Pero resulta imprescindible observar cómo interactúan estas distintas manifestaciones, ya que la violencia de género cumple un papel diferenciado y estructuralmente esencial en la reproducción del conjunto.

Del mismo modo, la jerarquía de género constituye una manifestación especial del orden jerárquico de una sociedad, imprescindible para su conservación y reproducción.

Cabe analizar, entonces, la dinámica general de las interacciones necesarias entre lo público y lo privado, la sociedad y la familia para reproducir, de diversas formas y en particular desde la construcción de la subjetividad, ese orden jerárquico violento.

Esto no puede hacerse a partir de una visión meramente estructural. El foco del análisis debe estar en las relaciones entre los elementos del sistema social, considerado como un sistema complejo, y el énfasis debe ponerse en las interacciones y en la mutua determinación entre los distintos subsistemas que lo componen.

A partir de este marco teórico se hace necesario abandonar los callejones sin salida a que conduce el tratamiento parcializado de cada aspecto de la realidad, para encarar un nuevo abordaje, que parta de un conjunto de preguntas básicas e interconectadas. Y comenzar a responderlas, de modo que lleven a desentrañar cómo opera en la sociedad la interacción entre la jerarquía y la violencia de género y un orden social jerárquico, violento e injusto.

Todas las sociedades de las que hay registro presentan características de inequidad e injusticia. Se reparten de modo desigual el poder y los recursos, una situación que genera conflictos y violencia. Como consecuencia, las relaciones entre sus integrantes y su organización deben ser reguladas y sostenidas mediante un sistema formal e institucionalizado que les asegure cohesión y estabilidad. Surge, así, la necesidad de una sistematización y de la imposición ‑coactiva y persuasiva‑ de un determinado sistema de valores que resulte funcional y operativo.



Instituciones, legitimidad, consenso, a la vez presuponen, exigen y generan una "legalidad", un Derecho, que se presenta como un sistema de control político, expresado a través de instrumentos, mecanismos y acciones (ecuánimes o no) que se corresponden con las características y necesidades estructurales del sistema. Se trata de un Derecho creado para conservar el monopolio sostenido y legalizado de la violencia, que es así institucionalizada, oficializada y organizada.

De este modo el Estado y las instituciones accionan simultáneamente a través de la coacción y del consenso, de la violencia y de la ideología, para asegurar del mejor modo posible la conservación de los privilegios y el funcionamiento de la sociedad. Por tanto, para su mayor eficacia, el Estado debe encubrir y disimular su naturaleza, presentándose como neutral.

La violencia necesaria para mantener un sistema social injusto ‑solapada e invisible, o abierta y descarada‑ debe ser complementada por un cierto grado de aceptación o consentimiento de todos sus integrantes. Lucha e integración, violencia y consenso, no son fenómenos separados, sino aspectos diferentes pero estrechamente ligados de un proceso general único y dinámico.

Dentro de la dinámica de este proceso es clave la reproducción del propio sistema, que requiere imprescindiblemente de la producción de personas que se adecúen a él, que acepten como "naturales" sus condiciones. Un trabajo referido al estudio del género en las ciencias sociales de la antropóloga Susana Narotzky ilustra muy bien este punto.

Para la reproducción social, la procreación o producción material de seres humanos no resulta suficiente. Toda sociedad necesita producir personas, seres humanos que ocupan posiciones determinadas en el entramado de relaciones sociales y cuya situación va a enmarcar sus posibilidades de ejercer poder, de acceder a determinados recursos, de reinterpretar ideologías, en definitiva, de elaborar estrategias personales al tiempo que recrean o contribuyen a transformar una estructura social determinada. (Narotzky, pág. 93.)

La familia ‑en cualquiera de las formas que ha adoptado a lo largo de la historia y en las distintas culturas‑ es y ha sido siempre la encargada no solamente de la reproducción biológica, sino también de la reproducción del sistema de valores del orden social establecido. En palabras de István Mészáros.

Los "microcosmos" reproductivos más pequeños deben rendir sin falta su parte en el ejercicio de las funciones metabólicas sociales generales que incluyen no sólo la reproducción biológica de la especie y la transmisión de la propiedad de una generación a la otra de una manera ordenada. No es menos importante en este respecto su papel clave en la reproducción del sistema de valores del orden social establecido que resulta ser ‑y no puede evitar serlo‑ totalmente contrario al principio de la igualdad sustantiva. (Mészáros, págs. 216-217.)

De modo que el tipo de familia dominante en una sociedad autoritaria y jerárquica debe resultar funcional a ésta. La jerarquía de género, y por lo tanto la violencia de género, constituyen, así, una necesidad del sistema social, que las integra en su metabolismo. Volviendo a Mészáros:

La igualdad sustantiva dentro de la familia sería factible sólo si ella pudiese repercutir a todo lo largo de la totalidad del "macrocosmos" social existente [...] Esta es la razón fundamental por la que el tipo de familia dominante debe ser estructurado de manera que resulte ser convenientemente autoritaria y jerárquica. (Ídem, pág. 218.)

La presencia de relaciones jerárquicas de género dentro de la estructura familiar ‑que se encuentran en nuestra cultura y prácticamente en todos los registros históricos existentes‑ funciona entonces, al mismo tiempo, como condicionante ideológico para la construcción y la aceptación de todas las desigualdades.

[…] en lo que respecta a la construcción de diferencias y desigualdades: las diferencias sociales son productos históricos que distintos grupos sociales configuran al relacionarse para acceder a todo aquello que consideran necesario. Y el género, en su diversidad cultural y social, no es sino una de las formas más recurrentes de creación de diferencia, que en su interrelación con otras construye el sistema de desigualdades de una sociedad. (Narotzky, pág. 36.) Y también: […] atender a la construcción del género como uno de los procesos de diferenciación en donde puede (y suele) producirse y reproducirse la desigualdad en las sociedades es, sin lugar a dudas, fundamental. (Ídem, págs. 44-45.)

No pueden simplificarse las relaciones de género reduciéndolas a los aspectos puramente biológicos, presentes en cuerpos de varones y cuerpos de mujeres. Subyace, bajo la clasificación formal "por sexo", una estructura de poder jerárquico que es inherente a las categorías de género, como bien refleja el imaginario de muchas teorías de las ciencias del hombre. En su prólogo al libro de Narotzky, Reina Pastor señala.

El género, por tanto, es una construcción social y cultural sostenida por instituciones (en el más amplio sentido del término). [...] La relación/diferenciación entre los sexos no es, por tanto, un hecho "natural" sino una interacción social construida y remodelada incesantemente. Es también una relación histórica cambiante y dinámica.

En la historia de los sistemas sociales, la estructura de género es y ha sido una estructura de poder: implica una jerarquía, y como tal se sostiene por medio de la violencia. Así como la desigualdad social implica la existencia de violencia social, la desigualdad entre los géneros implica una necesaria violencia de género.

Sin entrar en detalles sobre las variantes más notorias de violencia de género, como la doméstica, la violación en sus distintas formas, los "femicidios", la trata de mujeres, etcétera, creemos importante referirnos a sus manifestaciones más solapadas (y eficientes).

Y el más eficiente de los mecanismos de control social y de reproducción de las desigualdades es la violencia psicológica. Este tipo de coacción aparece como una constante en la vida cotidiana, y reafirma permanentemente la jerarquía y la opresión en todas las formas de dominación. Constituye una poderosa herramienta para lograr la sumisión de todas las categorías sociales subordinadas, de un modo sutil y difuso. En las relaciones de género, la violencia psicológica se ejerce en forma automática, invisible, irreflexiva; característica que optimiza su efecto desvalorizante e intimidatorio.

Tiene un carácter "educativo", ya que prepara para la existencia en un mundo con diferenciaciones jerárquicas, o sea, construye lo "normal" desde la cuna.

El aspecto más importante sobre la familia, como plantea con gran claridad Mészáros, es la perpetuación ‑y concienciación‑ de un sistema de valores profundamente inicuo que no permite que se lo desafíe en

"la determinación de cuál sería el curso de acción considerado aceptable por los individuos, si ellos quieren ser calificados como individuos normales, y no descalificados por su "comportamiento desviado". Por eso, encontramos por todos lados el síndrome del servilismo concienciado, del "yo conozco mi lugar en la sociedad" (Mészáros, pág. 218).

En la relación entre jerarquía y violencia, cabe destacar especialmente el carácter "normal" y "normativo" de la violencia y su necesidad en un mundo jerárquico, no como un mecanismo espurio ni prescindible, sino como inherente y esencial.

La relación entre violencia de género y violencia social no es una relación entre dos entidades distintas sino una articulación específica, un modo particular de inserción recíproca de dos modalidades de una misma práctica social en la cual la especificidad de la articulación y de la inserción es constitutiva de ambas modalidades, que son raíces y fuentes, antagónicas y complementarias, de desigualdades sociales e interpersonales, de grupos y de personas.

Es decir, estas relaciones tienen, en todos los niveles y para todas las unidades participantes, un carácter constitutivo. Una complejidad que se observa en todos los aspectos: desde lo individual hasta la conformación de construcciones colectivas.

De modo que la sociedad se presenta como una red de relaciones jerarquizadas y de procesos de creación y modificación de todas ellas, y la jerarquía diferenciadora es, a la vez, colectiva e individual.

La construcción de la jerarquía de género no puede ser analizada, por tanto, como un fenómeno aislado, sino como parte de una teoría política. Ya sea para dar cuenta de la necesidad de esa construcción, como para una comprensión global del sistema social. Es en el marco de las jerarquías sociales que configuran el sistema donde la estructura de género reaparece siempre como estructura de poder.

Por otra parte, en cualquier sistema social jerárquico se da un juego de interrelaciones dialécticas sumamente complejo, cambiante en el tiempo y que va adaptando mecanismos preexistentes para sostener, con distintas formas de violencia, ese orden jerárquico de la sociedad.

Y existen, además, mecanismos de control para que las instancias de creación de jerarquía se refuercen mutuamente. Estos mecanismos de control también van evolucionando a lo largo de la historia, acompañando los cambios que se dan en los sistemas sociales, y su forma de operar se reformula continuamente, para resultar funcional al orden jerárquico vigente. En particular, la familia también se adapta, para reproducir los valores necesarios al sistema.

Desde el punto de vista antroposociológico, una estructura biológica (sexual-reproductora-protectora) se ha metamorfoseado en una microestructura social permanente y en un microambiente cultural que se autoperpetúan y autorreproducen. La familia está organizada de acuerdo a un determinado principio jerárquico, y bajo el signo de la ambigüedad. Combina la protección, el apoyo, la posesión, la usurpación, la represión; las complementariedades, las contradicciones, los conflictos y los antagonismos entre los miembros. (Kaplan, pág. 137.)

La familia cumple un papel fundamental porque los seres humanos pasan por un extenso período de indefensión, y es durante esa etapa que se van conformando y modelando los primeros elementos de sus personalidades adultas, que se va construyendo la subjetividad de los individuos. Ciertos aspectos de este proceso de condicionamiento encuentran expresión en los rasgos de obediencia y en la capacidad para la identificación con posiciones de subordinación y de superordinación que crean las precondiciones para el funcionamiento eficaz de las instituciones en el control y la movilización de los individuos.

[...] El papel de la familia como estructura de poder en sí, y como modelo primario y nivel y componente del sistema global de poder, es prolongado y reforzado por la educación. (Kaplan, pág. 139)

Y no solamente por la educación formal: otras instituciones son también expresión concreta de estos mecanismos ideológicos. Las iglesias, la cultura, los medios de comunicación, la ciencia, las actividades recreativas, etcétera, moldean las formas organizativas de la vida económica y social. Son todos aspectos que se complementan y que buscan ‑y en medida considerable logran‑ el condicionamiento psicológico, el sometimiento de la razón, la captación de las conciencias; en suma, el consenso para el orden jerárquico. Redefinen a su vez qué violencia es admisible, y preparan el terreno para la aceptación de una violencia abierta hacia los que "se salen de su lugar".

Todos estos mecanismos operan en un interjuego de roles y funciones, en el cual la familia es fundamental por su importancia en la producción de las personas que se integrarán (o no) al orden jerárquico.

La imbricada interdependencia entre ambos órdenes ‑género y sociedad‑, con todas sus implicancias y consecuencias, incide en la configuración de las fuerzas y estructuras socioeconómicas y culturales, en el sistema de poder, en la organización y el funcionamiento del aparato político-institucional, en los mecanismos y procesos de decisión; todo lo cual vuelve a repercutir en la relación y en la dinámica entre estos dos órdenes.

Arribamos así a la existencia de una realimentación dialéctica permanente entre las relaciones de jerarquía/sumisión presentes en el macrocosmos social y su reproducción/gestación en el microcosmos de las relaciones interpersonales, marcadas por la construcción de las diferencias de género.

Nos enfrentamos, entonces, con la imposibilidad de entender los procesos sociales en que está implicada la jerarquía de género sin adoptar un enfoque dialéctico, que debe analizar, también, la conexión entre las categorías simbólicas y la práctica social. Para ese análisis, es necesario "recortar" dentro del sistema social el subsistema reproductivo (producir personas), es decir, la dinámica de la formación de los individuos que integrarán el propio sistema.

Los estudios habituales de género se abocan a un aspecto de este recorte y, aunque muchos de ellos están cuidadosamente documentados, el problema es que la mayoría se realiza con una visión parcial y con un enfoque empirista. Parcial porque omiten tanto la necesaria interdisciplinariedad que requieren los sistemas complejos en su tratamiento, como la interconexión con una teoría general sobre el sistema.

Y por otra parte ese enfoque, con el recorte que le es propio, lleva a un análisis que no va más allá de la constatación empírica de discriminaciones y desigualdades, sin llegar a abarcar la interacción de la estructura de género con el conjunto del sistema de reproducción social, ni la dinámica de la construcción de la jerarquía social en que está inmersa la jerarquía de género.

Un abordaje con estas limitaciones se traduce en acciones orientadas al logro de reivindicaciones formales, plasmadas a través de leyes específicas que intentan "corregir" esas discriminaciones, desigualdades y determinados problemas puntuales.

A su vez, las reivindicaciones formales, expresadas en mecanismos legislativos "ad hoc", instituciones, etcétera, aunque útiles y necesarias en general, conllevan el riesgo de quedarse en un mero reformismo. Son valiosas en tanto y en cuanto visibilizan algún aspecto del problema y resuelven ciertas situaciones críticas, pero las conquistas formales no constituyen más que paliativos que, en última instancia, pueden operar como enmascaramiento de los problemas de fondo.

Como señaláramos antes, la evolución de los sistemas sociales requiere adaptaciones constantes para la continuidad de su propio funcionamiento. Las reformas legales constituyen básicamente mecanismos de actualización que, en circunstancias históricas concretas, realizan cambios inevitables y les dan la apariencia de transformaciones fundamentales, pero no llegan a cruzar nunca el umbral crítico de un vuelco sustantivo. No producen una verdadera ruptura del orden establecido.

Porque ese es el cambio de fondo necesario: disolver la jerarquía en tanto modelo y raíz misma de todas las discriminaciones y racismos.

Cuestionar un orden social jerárquico sin cuestionar la jerarquía de géneros que lo realimenta no sólo es insuficiente sino que es inoperante. De ahí la necesidad de preguntarnos cómo funciona la relación entre ambos órdenes para su mutua perpetuación.

Se puede combatir las formas "evidentes" de violencia, pero debe entenderse que el objetivo es la desarticulación y erradicación del propio orden jerárquico, que no puede ser pensado como una simple corrección de los "excesos" de violencia, que permita a este orden jerárquico seguir reproduciéndose a sí mismo.

Bibliografía

García, Rolando, El conocimiento en construcción. Barcelona, Gedisa Editorial, 2000.

García, Rolando, Sistemas complejos. Buenos Aires, Gedisa Editorial, 2007.

Kaplan, Marcos, Estado y sociedad. México, Universidad Nacional Autónoma de México, 1978.

Mészáros, István, Más allá del Capital. Caracas, Vadell Hnos. Ediciones, 2001.

Narotzky, Susana, Mujer, mujeres, género. Madrid, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1995.

Segato, Rita Laura, Las estructuras elementales de la violencia. Bernal, Universidad Nacional de Quilmes - Prometeo/3010, 2003.

* Una primera versión de este trabajo fue presentada como ponencia en las VI Jornadas Nacionales Agora Philosophica, auspiciadas por la Universidad Nacional de Mar del Plata, septiembre de 2006.

domingo, marzo 28, 2010

Paraguay: Nueva mirada policial a violencia sexista...

Por Natalia Ruiz Díaz
(IPS) - Los oficiales Juan Cantero y Karin Colmán terminan algunos turnos deprimidos y agotados. Pero se reponen rápido porque sienten que su trabajo en una comisaría de policía de la capital de Paraguay es importante. Integran una nueva división para atender a mujeres y niños maltratados.

Cantero y Colmán, ambos de 24 años, trabajan desde el 25 de febrero en la División de Atención Especializada a Víctimas de Violencia contra la mujer, la niñez y la adolescencia de la Comisaria Séptima, una de las dos de Asunción donde primero se implementó la iniciativa, que se extenderá paulatinamente por todo el país.

"Normalmente en las comisarías se reciben todo tipo de denuncias y entre ellas las de violencia intrafamiliar, así que muchas veces no se otorga atención y seguimiento adecuado a quienes denuncian", dijo Cantero a IPS.

Para su colega Colmán, la formación y la especialización es fundamental, porque la mayoría de los policías carecen de perspectiva de género y solo con ella la atención puede ser apropiada.

Algunos datos e investigaciones llevaron a las autoridades de este país a identificar en las comisarías un punto crítico de la asistencia a las víctimas de violencia intrafamiliar.

Por ejemplo, el número para emergencia, el 911, recibió el año pasado 17.000 llamadas de situaciones de esa violencia. Pero solo 286 fueron formalizadas en las comisarías.

En Paraguay, con 6,2 millones de sus habitantes, las mujeres y las niñas son las principales víctimas de la violencia en el ámbito privado.

En promedio, una mujer muere cada diez días por violencia sexista y durante 2009 fueron 32 las asesinadas, según registros gubernamentales.

El Centro Paraguayo de Estudios de la Población estableció, con datos de 2008, que 16,8 por ciento de las niñas y adolescentes sufre violencia física antes de los 15 años y 20 por ciento vio o escuchó a sus padres o padrastros maltratar físicamente a su madre.

Las nuevas divisiones policiales germinaron denrro del Comité Interinstitucional de Atención Integral a Víctimas de Violencia, creado en 2008 por los ministerios del Interior y de Salud Pública, y las secretarías de la Mujer y de la Niñez y la Adolescencia.

Su objetivo es establecer mecanismos para proteger y promover los derechos humanos, con un componente transversal de igualdad de género, y fue allí donde se identificó a los procedimientos policiales como "talón de Aquiles" de la atención a la violencia intrafamiliar.

El Ministerio del Interior decidió entonces crear estas divisiones, con financiamiento de la cooperación de España.

Para María Liz Román, coordinadora del Colectivo de Mujeres 25 de Noviembre, la iniciativa significa "un paso primordial en la lucha por la erradicación de la violencia basada en género".

"Muchas mujeres soportaron el desinterés de los oficiales al momento de hacer su denuncia, frases como ‘ándate nomás a tu casa, él es tu marido’ o ‘quien sabe que hiciste’ eran comunes en esos ámbitos", dijo a IPS la coordinadora de la organización que asesora a víctimas de maltrato sexista.

Mercedes, de 39 años y quien pidió no citar su apellido, es una de esas mujeres a las que la comisaría ha asustado más que los golpes del marido. Al menos tres veces traspasó las puertas de una cercana a su casa, siempre con moretones visibles, cuando no algún labio roto.

Pero cuando veía en el mismo espacio, todos mezclados, detenidos y denunciantes, y un policía nada afable que le urgía a hablar, delante de todos y rápido, se cohibía, pensaba en las amenazas de su marido de que la mataría si lo denunciaba, y se daba media vuelta, sin que nadie la retuviese pese a los signos visibles de maltrato.

Sus dos hijas, de 14 y 17 años, insisten en que denuncie y ofrecen acompañarla, mientras en su barrio las vecinas comentan que hay policías distintos. Pero "me aterra que mi marido se ponga más loco, aunque por mis hijas un día me animo y vuelvo a entrar", dijo a IPS.

El oficial Cantero asegura que ahora es consciente que la violencia intrafamiliar es un grave problema social en Paraguay, que requiere un trato policial diferenciado.

"Las víctimas son atendidas como personas vulnerables; hay que tenerles paciencia y brindarles ayuda para que se sientan seguras y sepan que tendrán una respuesta", explicó convencido.

La división tiene una dotación de 30 oficiales, de entre 24 y 30 años, que después de ser seleccionados fueron capacitados dos meses sobre temas como derechos humanos, perspectiva de género y conductas que eviten "revictimizar a las víctimas".

La oficial Colmán detalló que las denuncias se reciben en forma personalizada y privada y las víctimas son orientadas sobre todos los pasos a seguir.

Desde que fue abierta, su división recibió 110 denuncias, 48 por violencia física contra mujeres y en otras 10 por amenazas de muerte. Ellas pusieron 57 y niños, niñas y adolescentes otras 29.

También atienden consultas de comisarías de todo el país sobre cómo proceder en algunos casos.

En la fase piloto son seis comisarias las que tendrán la división y fueron seleccionadas por su alto historial de casos de maltrato intrafamiliar. Tres estarán en Asunción y tres más en otras ciudades.

Colmán cree que el intercambio de experiencias es fundamental. "Nos juntamos para ver qué estamos haciendo bien y qué mal, para así mejorar los procedimientos", subrayó.

viernes, marzo 19, 2010

Venezuela: Mujeres instan a denunciar la violencia de género ...

Fuente: VIVE TV / ABN
Para las denuncias existe el servicio telefónico gratuito 0800-Mujeres (0800 6853737) o por el *112 Movilnet.
Las asistentes al II Foro de Mujeres Barloventeñas, Afrodescendencia y Género, que se llevó a cabo en la Universidad Politécnica Argelia Laya, ubicada en Higuerote, estado Miranda, instaron a denunciar la violencia de género, para avanzar en la erradicación de este flagelo contra la mujer.

El Instituto Nacional de la Mujer (Inamujer) informó en nota de prensa que a la actividad, que se realizó el miércoles 17 de marzo, asistieron más de 100 mujeres del Frente Socialista Bolivariano de los municipios Brión y Páez, del estado Miranda.

Asimismo, indicó que la representante de la dirección de Prevención y Atención de Violencia Hacia las Mujeres del Inamujer, Mariela Frías, instó a las mujeres a no callar las agresiones físicas, sicológicas y patrimoniales, entre otras, y a denunciarlas a través del servicio telefónico gratuito 0800-Mujeres (0800 6853737) o por el *112 Movilnet.


Por su parte, la coordinadora de Prevención y Atención de Violencia Hacia las Mujeres del Inamuer, Fanny Cubillán, dijo que las denuncias pueden ser formuladas en forma oral o escrita, con o sin la asistencia de un o una profesional del derecho, y ante organismos como el Ministerio Público, Juzgado de Paz, prefecturas y jefaturas civiles, División de Protección en materia de Niño, Niña y Adolescente, así como en la unidad de Mujer y Familia del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (CICPC).

Fanny Cubillán también indicó que las mujeres víctimas de violencia pueden presentar las denuncias en las sedes de los organismos policiales, Unidades de Comando Froterizos y tribunales de municipios, en las localidades en las cuales no existan los organismos con competencia en la materia, anteriormente señalados, así como en cualquier otra instancia a la cual se le atribuya esta competencia.

sábado, marzo 06, 2010

Violencia Doméstica: ¿una condición preexistente?

Por Amy Goodman / Vamos a cambiar el Mundo
En Estados Unidos, marzo es el Mes de la Historia de la Mujer. En este mes se reconoce el rol central de la mujer en la sociedad. Desafortunadamente, la violencia contra la mujer es una epidemia que azota a Estados Unidos y el mundo.

La violencia doméstica es el foco de atención de muchas noticias nacionales. Según informes publicados por el periódico The New York Times, el Gobernador del Estado de Nueva York, David Paterson, se encuentra implicado en el tema por un presunto intento de ejercer influencia en un caso de violencia doméstica presentado contra uno de sus altos colaboradores. El informe del Times, basado parcialmente en fuentes no develadas, afirma que el colaborador de Paterson, David W. Johnson, atacó a su pareja la noche de Halloween, el 31 de octubre de 2009. El informe explica que “la sujetó estrangulando su cuello, la empujó contra una cómoda con espejo y le impidió pedir ayuda”. Policías del Estado de Nueva York pertenecientes a la guardia personal del gobernador admitieron haberse puesto en contacto con la víctima a pesar de que el hecho estaba fuera de su jurisdicción.

Entonces, según afirma el Times, intervino el gobernador mismo, quien pidió a dos de sus colaboradores que contactaran a la víctima y fijaran una conversación telefónica entre él y la mujer. La llamada tuvo lugar el 7 de febrero de este año, la noche anterior a la comparecencia de la víctima ante tribunales para solicitar una orden de protección judicial contra Johnson. La mujer no compareció y el caso fue desestimado. Después de que esta información saliera a la luz, el gobernador se retiró de la carrera electoral para su reelección e impuso a Johnson una suspensión sin paga.

Denise O’Donell, sub-secretaria de Paterson para la seguridad pública y comisionada de la División Estatal de Servicios de Justicia Penal, renunció la semana pasada y declaró: “la conducta que se alega en este caso es la antítesis de todo aquello que muchos de nosotros hemos intentado construir a lo largo de nuestra carrera: un sistema jurídico que proteja a las víctimas de violencia doméstica y lleve a los agresores ante la justicia.” Esta semana el jefe de policía estatal “se ha retirado” (así llaman al hecho) como resultado del escándalo.

La Organización Nacional de Mujeres, histórica aliada de Paterson, solicita ahora su renuncia. Terry O’Neill, presidenta de la organización, declaró: “la violencia doméstica es un problema de suma importancia. Con la Organización Nacional de las Mujeres hemos trabajado por décadas sobre este problema y si bien no ha sido fácil, creo que es lo que hay hacer.”

El escándalo de Paterson estuvo precedido por otro escándalo similar, que involucró al Senador por el Estado de Nueva York Hiram Monserrate. En diciembre de 2008 Monserrate fue acusado de atacar a su novia con el borde de un vaso quebrado. Más tarde la mujer modificó su relato para que concordara con la versión de los hechos que dio Monserrate, pero el debilitado caso penal en su contra prosiguió, sin la cooperación de la mujer, y finalmente fue declarado culpable de un delito menor por agresión. Monserrate fue expulsado del Senado de Nueva York el mes pasado.

Estos casos de pública trascendencia son tristes síntomas de un problema a escala masiva. El Fondo de Prevención de la Violencia Familiar ofrece este escalofriante resumen sobre la violencia doméstica en Estados Unidos: una de cada cuatro mujeres declara haber sufrido violencia por parte de su actual o anterior pareja en algún momento de su vida, tres mujeres son asesinadas por sus esposos o novios cada día, 2 millones de heridas son propiciadas a mujeres cada año como consecuencia de la violencia ejercida por su pareja sexual, en 2007 hubo 248.300 violaciones o agresiones sexuales, más de 500 por día, superando así la cifra de 2005, año en el que se registraron 190.600 ataques sexuales contra mujeres.

El Presidente Barak Obama ha reafirmado el mes de octubre como Mes Nacional de Conciencia sobre la Violencia Doméstica, y además ha puesto énfasis en la relación entre economía y violencia doméstica. Sobre este tema declaró: “En las mejores épocas de la economía, las víctimas de violencia doméstica se ocupan de encontrar trabajo, un lugar donde vivir y de darle a sus hijos lo que necesitan, pero estos problemas se agravan durante períodos de presión financiera" El líder de la mayoría del Senado, el demócrata Harry Reid también se refirió al tema del abuso doméstico.

En un discurso ante la Cámara dijo: “Mientras estuve en Nevada me reuní con algunas personas acerca de este tema. El problema se ha ido de las manos. ¿Por qué? Los hombres no tienen trabajo. Las mujeres tampoco tienen trabajo, pero en la mayoría de los casos las mujeres no son violentas. Los hombres, cuando no tienen trabajo, tienden a volverse violentos. En Nevada, los refugios que atienden casos de crisis domésticas se encuentran repletos, y lo mismo ocurre en el resto del país.”

Dada la seriedad del problema de la violencia doméstica y su probable agravamiento con la crisis económica es difícil de creer que las –mal llamadas – compañías de seguros de salud definan la condición de victimización de una mujer que padece violencia doméstica como “condición preexistente”. Las empresas de seguros de salud utilizan este término desde hace tiempo para negar cobertura a los solicitantes, y quizás peor aún, para negar cobertura, con retroactividad, a personas que padecían algún trastorno antes de ser aseguradas.

Este es el tema planteado por la legisladora del Estado de Nueva York Louise Slaughter la semana pasada durante la cumbre bipartidaria sobre la reforma del sistema de salud convocada por el Presidente Obama. Slaughter señaló: “Ocho estados de este país ya han declarado la violencia doméstica como condición preexistente, supongo que lo han hecho sobre la base de que si una mujer es tan desafortunada como para lograr que la golpeen una vez, podría volver y lograr que la golpeen nuevamente.”

El 8 de marzo es reconocido como Día Internacional de la Mujer por las Naciones Unidas y muchos países del mundo, pero no por Estados Unidos. Sin embargo, en marzo, Estados Unidos celebra el llamado “Mes de la Historia de la Mujer”. A lo largo de este mes, miles de eventos tendrán lugar en todo el mundo para honrar a las mujeres. En Estados Unidos, comencemos por hacer que la violencia contra la mujer pase a la historia.

lunes, febrero 15, 2010

Violencias sexistas: ¡Fuego contra las mujeres!

El uso del fuego contra las mujeres, método de la inquisición, aparece re-avivado bajo nuevas formas en tiempos actuales.

Colectiva Feminista La Revuelta
El domingo 14 de febrero, en horas de la mañana, asistimos nuevamente a la quema de una casilla, ahora en la Toma “Jóvenes Sin Techo” ubicada en las calles 12 de septiembre y Anaya, de Neuquén Capital.

El fuego estaba destinado a Paola Martínez (31), quien dormía en la vivienda junto a su hijo de 2 años. Se inició en un precario galpón de chapas, que en los comienzos del asentamiento albergó a Paola y a su ex–pareja Raúl Larroque. Esta vez no hay que lamentar vidas porque Paola se despertó cuando el fuego alcanzaba la ventana y parte del techo de su actual vivienda, ésa que la joven mujer construye y sostiene con esfuerzos inimaginables.

Paola Martínez, quien está por recibirse de Trabajadora Social en la Universidad Nacional del Comahue, sospecha que el autor es su ex – pareja, y padre de su hijo, quien no duda en desatar su furia masculina con más fuerza desde que la joven decidió dar por terminada la relación.


Como ocurre en estos casos enmarañados en violencias machistas, la historia no comenzó ahora: el jueves 11 de febrero hubo un intento de incendio sin mayores consecuencias materiales. En esa oportunidad, en la comisaría Nº 17 se negaron a tomarle la denuncia a la joven mujer. Además, existe una larga patraña de amenazas, insultos, actos violentos, robos llamativos, como es que entren a su casa y sólo le roben los sahumerios que vende para sobrevivir y estudiar.

Mientras tanto, el silencio cómplice de inexistentes políticas públicas.

Otra vez, este hecho desnuda la ausencia de un Estado, que lanza -desde la legislatura y otros organismos- cada 25 de noviembre rimbombantes campañas mediáticas contra la Violencia hacia las mujeres, pero no asume políticas públicas integrales de protección a mujeres, niñas y niños víctimas de violencias.

La Colectiva Feminista La Revuelta, recibió estas denuncias en su Servicio de Asesoramiento LegalSocorro Violeta, lugar al que concurren desde hace casi un año, innumerable cantidad de mujeres hartas de deambular por oficinas vacías de organismos estatales y judiciales.

Ante los graves hechos ocurridos, afirmamos que la seguridad de Paola Martínez y su hijo es responsabilidad inalienable del Estado. Los damos a conocer con el propósito de insistir en que la Ley 2212 debe dejar de ser letra muerta y que la (in)justicia debe tomar con celeridad las medidas necesarias contra el agresor e investigar lo ocurrido, protegiendo la vida de las víctimas.

martes, febrero 09, 2010

“Las mujeres nunca han sufrido tanta violencia doméstica como en la Modernidad”

RITA SEGATO, ANTROPOLOGA ARGENTINA, INVESTIGADORA Y DOCENTE EN LA UNIVERSIDAD DE BRASILIA
Por Mariana Carbajal/ Fuente: Página 12
La investigadora argentina, residente en Brasil, señala que la sexualidad en estos tiempos ha sido privatizada, lo cual, según su concepción, es un error porque “muchas veces lo sexual es político, es bélico y no sexual”. “Las leyes contra el aborto –puntualiza– no son capaces de controlar a las personas que se lo practican.”

EN LA PRESENTE ENTREVISTA MARIANA CARBAJAL PROFUNDIZA CON LA ANTROPÓLOGA...

¿Por qué la Iglesia Católica se opone con tanto fervor a la despenalización del aborto?

–¿El eje central de la posición de la jerarquía católica entonces no es la defensa de la vida?

- La antropóloga mexicana y ex diputada federal Marcela Lagarde sostiene que las muertes y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez no son un fenómeno excepcional, sino que se repite en otros países como Guatemala y España, e incluso la Argentina, donde se repiten los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres. ¿Comparte esta visión sobre los feminicidios?

–Usted viaja mucho. ¿Por dónde anduvo últimamente antes de llegar a Buenos Aires?

–Una vez por mes viajo a un país distinto. En 2009 estuve en Chile, Perú, México, El Salvador, tres veces en la Argentina. Y recién vengo de Qatar.

–¿Qatar? ¿Qué la llevó a hasta allí?

–Me invitó la Fundación Qatar, equivalente al Conicet argentino pero con fondos cuantiosos, para participar de una reunión cumbre sobre educación. Invitaron a mil personas, entre ellas a los inventores de Facebook y Twitter, para discutir cómo se puede promover la educación en un país tan curioso en el que una persona que no trabaja, porque no quiere o no consigue empleo, tiene un seguro de desempleo de 3000 dólares por mes. Todos los habitantes son ricos por vivir ahí. Es un pedazo de tierra en el desierto, pero tiene el mayor ingreso per cápita del mundo porque nada en la abundancia del gas natural y del petróleo. Nunca vi ni de lejos en Europa ni en Estados Unidos la afluencia que vi en Qatar. Es muy impresionante, pero no necesariamente lleva al país en el mejor camino.

–Hablando de educación: hace poco más de una década usted impulsó un proyecto para incorporar un cupo en las universidades públicas para estudiantes negros. ¿Cuál fue el resultado?

–Lo más importante fue que en Brasil se tuvo que empezar a hablar de racismo. Hoy en día, ya son noventa las universidades publicas, entre federales, estaduales y municipales de todo el país, que adoptaron medidas de discriminación positiva. Queda siempre la presión por una legislación federal, pero eso no es lo fundamental, lo importante es que cundió la idea. También en las universidades privadas, ya que el gobierno creó una estructura de subsidios para becar a estudiantes pobres y no blancos. Y se ve por las calles, al caminar en las universidades, en las áreas más ricas de las ciudades, en mi ciudad, Brasilia, que es una de las áreas más elitizadas del país, donde está el gobierno, cada vez hay más personas negras en los aeropuertos, en los supermercados, en los espacios de la clase media. Brasil es un país segregado de hecho, nunca lo fue de derecho.

–Le cambio de tema. ¿Por qué la Iglesia Católica se opone con tanto fervor a la despenalización del aborto?

–Por dos razones. Leí en una nota que usted escribió que hay casi un aborto por cada parto en la Argentina. Ese dato me confirma lo que pienso. La discusión sobre la criminalización o descriminalización del aborto poco tiene que ver con la práctica del aborto. Es evidente que el aborto está criminalizado en la ley desde hace unos 90 años y eso no significa nada. Como muchas otras, esta ley no tiene, por sí misma, capacidad de controlar lo que las personas de hecho hacen. Es un caso clásico de una ley que tiene otra finalidad. Sabemos que las mujeres abortan todos los días y, tal vez, cada día más. Católicas, no católicas, evangélicas, un día tienen una situación muy complicada, consideran que Dios tendrá que perdonar y hacen un aborto. ¿Cuándo una ley es eficaz? Cuando transforma la sensibilidad ética, es decir, las ideas de lo que está bien y lo que está mal. Una ley que repite y repite “no matarás” es eficaz si consigue convencer a las personas de que no es bueno salir a la calle con un revólver y darle un tiro a alguien por una cuestión de una vendetta, que ésa no es la mejor manera de resolver un conflicto. Una persona deja de matar cuando la sensibilidad ética se transforma, no porque está pensando que puede ir a la cárcel. La ley no tiene un impacto de causa-efecto sobre el comportamiento, como se piensa de una forma simplista. La ley del aborto es un caso típico de que su eficacia es de otro tipo porque no ha transformado y nada indica que transformará la sensibilidad ética de las personas al punto de pensar que abortar significa cometer un asesinato, porque no lo es. Lo que tenemos que entender es que la discusión es sobre dos temas: por un lado, quién controla a los legisladores, quién tiene el poder en la Nación de inscribirse en la ley, de decir a unos señores que tienen la lapicera en la mano para escribir una ley, que escriban la ley que les interesa. La Iglesia entra en una competencia de autoridad con el feminismo, con las mujeres, y dice: “Yo mando aquí todavía y voy a escribir la ley de una forma en que mi perfil ideológico esté retratado, y voy a ganar”. El relanzar hacia el futuro la criminalización del aborto significa mantener la influencia. Es una guerra de influencias.

–¿El eje central de la posición de la jerarquía católica entonces no es la defensa de la vida?

–Si le importara, la jerarquía católica estaría en otros frentes con la misma beligerancia, defendiendo la vida. Le interesa marcar en este momento la permanencia de su influencia en el Estado argentino.

–¿Y cuál es la segunda razón?

–La tendencia mundial de todos los credos, de todas las Iglesias, al fundamentalismo. El territorio fue por mucho tiempo un pedazo de tierra, propiedad directa, pero hoy los pueblos se desplazan, hay gran movilidad, hay formas de autoridad paraestatal: la Iglesia es una autoridad paraestatal que atraviesa territorios, es un Estado trans-estatal. ¿Qué quiere decir? Que su dominio territorial debe afirmarse en su dominio sobre cuerpos como territorios. Un tema permanente en mis trabajos es la gran afinidad que existe entre el cuerpo de la mujer y el territorio. Cuando marco con mis banderas, con mis insignias el cuerpo de la mujer, estoy marcando su anexión a mi capacidad de Estado transnacional. Y una de las formas de todas las religiones y no sólo de la católica, es marcar los cuerpos siendo esta marca omnipresente. El Islam es el que ha sido más visibilizado con estas políticas, donde hay mujeres que tienen que usar determinado tipo de vestimenta. Uno de los rasgos centrales del fundamentalismo es su ansiedad por marcar con insignias los cuerpos de las mujeres. Y uno de ellos es que las mujeres tengan muchos hijos, no practiquen determinados actos, se vistan de determinadas maneras, adhieran a determinada normativa, no por una razón teológica, ni doctrinal ni moral, sino por una razón territorial.

–¿Cuáles son los puntos de encuentro entre el cuerpo femenino y el territorio?


–Lo que da los puntos de encuentro son las prácticas. Muchos han dicho que en las visiones culturales, la mujer siempre está asociada a la Naturaleza, es el gran útero, la Madre Tierra, se la vincula con una cierta pasividad de la Naturaleza frente a la acción del Hombre. Yo no hablo de la tierra, me refiero al territorio en sentido político. Las prácticas guerreras muestran la manera hegemónica de entrar el cuerpo de la mujer en la ideología, en la representación colectiva: siempre tuvieron ese correlato de la conquista de un territorio, la anexión del cuerpo de las mujeres, la inseminación por violaciones individuales o colectivas, su esclavización para servicios sexuales. Un ejemplo clásico es la guerra de Japón contra Corea y la anexión de las mujeres coreanas para servicios sexuales.

–Lo mismo se puede observar en la llamada Conquista del Desierto.

–Claro, también los araucanos, antes de la propia conquista, tenían varias concubinas. La visión patriarcal, que es la atmósfera en la cual todavía vivimos, percibe que anexar un territorio es acceder al cuerpo de sus mujeres como parte de su territorio, por eso hablo de esa afinidad. Esto fue siempre así hasta ahora. Es importante prestar atención que hubo un cambio, y ha sido para peor, porque en muchos territorios del mundo hoy no se trata de anexar el cuerpo de las mujeres sino de destruirlo. Este es un fenómeno muy nuevo. Claro que era destructiva y espantosa la violación del cuerpo de las mujeres, en una atmósfera patriarcal en la cual se entiende que cuando yo violo a la mujer del enemigo, yo reduzco a mi enemigo moralmente, por eso es tan potente el crimen sexual, y se entiende en una agresión al otro. Pero es una agresión a la mujer como persona y sin embargo, no se ve así. Tanto no se ve así que en diversas partes del mundo, en Colombia paradigmáticamente, y ahora también en la Argentina y en Perú, se está comenzando a descubrir que en todas las agresiones a las mujeres por parte de grupos paraestatales o durante los gobiernos dictatoriales, el tratamiento dado a las mujeres ha sido silenciado. Los protocolos de la investigación de la Medicina Legal para el análisis de lo ocurrido en esos cuerpos no incluyen preguntas sobre la especificidad de lo que les pasó a las mujeres. En Colombia están exhumando fosas comunes, de las varias guerras que atravesaron su territorio en décadas; aunque la crueldad ejercida sobre el cuerpo de las mujeres tuvo especificidades sexuales no está registrado. Y esto es lo importante. Porque se considera equivocadamente que eso que aconteció ahí entre el verdugo y su víctima fue de orden sexual y yo afirmo, y creo que es fundamental que nosotras lo afirmemos fuertemente, que eso no es de orden sexual, es de orden bélico, sólo que la forma de agresión se da a través de la sexualidad, se da en los genitales y con genitales. Lo dejan afuera, no lo cuentan, porque lo consideran del ámbito de lo íntimo.

–De lo privado...

–Exacto. Ese es todo el tema de la Modernidad, que se privatiza completamente lo sexual. Las mujeres nunca han sufrido tanto violencia doméstica como en la Modernidad porque se ha privatizado completamente lo sexual, que es un error, porque ahí lo sexual es político y es bélico, no es sexual. Si el patriarcado no fuera la red de significados y sentidos en la que estamos presos, la sexualidad no tendría ninguno de los significados que tiene entre nosotros. Por ejemplo, no tendría el sentido de la desmoralización del otro. Lo que las mujeres debemos defender es que la sexualidad ejercida de esa forma lastima, duele físicamente. Pero la lastimadura moral resulta del orden de la atmósfera del aire patriarcal que respiramos y coloca en la intimidad esa agresión que duele y que es simplemente una agresión como si me dieran una cuchillada, como si me dieran un balazo. Se pierde toda la dimensión del dolor, que es la más importante de todas. Y se lo privatiza y se coloca esa agresión en el orden de la moralidad. Entonces, no se habla. Las mujeres indígenas peruanas y guatemaltecas, por ejemplo, que han sufrido agresiones sexuales feroces, que han derivado en muchos casos en embarazos, no pueden hablar de esto porque están aprisionadas en el orden moral sexual. Uno de los grandes esfuerzos es retirar la sexualidad de la moralidad, separarla. Eso sería un tiro de gracia en el poder patriarcal. Cuando se agrede sexualmente a sus mujeres, se las desflora por violencia, el corazón del enemigo se reduce, porque el enemigo también es hombre, y es un defensor de la regla patriarcal. Hay una autora hindú que se llama Veena Das, que escribió un artículo sobre la crueldad en las guerras de la separación de India de Pakistán. Infelizmente no lo analiza desde una perspectiva de crítica al patriarcado, pero muestra cómo la destrucción de esa guerra también fue una destrucción en el cuerpo de las mujeres. Si hasta el presente fue la anexión del territorio, anexión del cuerpo de las mujeres, inseminación colectiva, esclavización sexual de las mujeres como el máximo trofeo de la victoria, como un cazador pone los ciervos en la pared, hoy hay todavía una vuelta de tornillo para peor en ese proceso que consiste en la destrucción y eliminación por tortura del cuerpo de las mujeres hasta la muerte en muchos escenarios del mundo, en Congo, Guatemala, México, El Salvador. Esa destrucción es una novedad.

–¿La saña aumentó?

–Antes el abuso era la saña. Hoy es saña que lleva a la muerte por destrucción del cuerpo.

–¿Y se da sólo en contextos de guerra o en otros también?

–Para que la definición de crímenes de guerra sea eficaz para defender a las mujeres, la noción de guerra tiene que ser modificada.

–¿En qué términos?

–Las guerras no son más convencionales. El mundo tiene una cantidad de escenarios guerreros impresionantes, que no son definidos de la forma clásica. Las guerras de maras, de gánsters, tribales, de los paraestados contra poblaciones disidentes, acciones paraestatales policiales permanentes y legitimadas para los no blancos, los marginales, los drogadictos, el peligro musulmán en Europa. Es necesario reformular este nuevo tipo de guerras que son no formalizadas por uniformes, por estandartes y sobre todo por formas marcadas y definidas de victoria o de derrota. En una guerra convencional además de la uniformización de los dos ejércitos hay convenciones muy claras de cómo se venció, como son los rituales de victoria, de derrota, de pacto final. Como las guerras hoy son difusas y no están definidas, algunos las llaman de tercera o cuarta generación, lo que está ocurriendo con las mujeres es una forma de documento donde se escribe un momento de victoria. También lo que pasa es que la victoria en estas guerras no convencionales es efímera.

–La antropóloga mexicana y ex diputada federal Marcela Lagarde sostiene que las muertes y desapariciones de mujeres en Ciudad Juárez no son un fenómeno excepcional, sino que se repite en otros países como Guatemala y España, e incluso la Argentina, donde se repiten los asesinatos de mujeres por el hecho de ser mujeres. ¿Comparte esta visión sobre los feminicidios?

–Hay dos posiciones en relación con los feminicidios. Es muy complicado porque no se han desarrollado todavía los foros suficientes como para discutirlas. En realidad, son dos estrategias diferentes. ¿Qué significa que una mujer muera por el solo hecho de ser mujer? La definición que toma Marcela Lagarde es la de Diane Russell, que vive en Estados Unidos, pero es sudafricana, el lugar donde se cometen más violaciones en el mundo. Russell muestra a las mujeres usadas en la pornografía y llevadas hasta la muerte en algún tipo de snuff movies, mujeres asesinadas por sus maridos, todas las mujeres que mueren en una frontera de género. Marcela sigue un poco este camino, es decir, el feminicidio engloba a todas las mujeres que mueren en una frontera de género. Como dice ella: “Para el género no existen tiempos de paz”. La producción más interesante en el feminismo está en la actualidad en redescubrir un camino no occidental para las mujeres. El Occidente moderno es el que peor trata a las mujeres, no importa cuánta ley de derechos humanos o de legislación pro mujer pueda un país producir. Algo está pasando porque algo está fallando severamente en el camino occidental y moderno estatal. Entonces, hay una visión del feminicidio que engloba todas las muertes que ocurren en esta frontera de género, en incremento en el avance de la modernidad. Y hay otra visión que cierra, focaliza, en cierto tipo de agresiones que tiene que ver con la destrucción del cuerpo hasta la muerte, en un escenario bélico nuevo. Yo trabajo en esta última línea.

–¿Por qué?

–Es cierto que la mayor parte de los asesinatos de mujeres ocurren en el espacio doméstico. El propio Estado moderno produce conyugalidad moderna. Tengo una estudiante que terminó su doctorado ahora. Su tesis es sobre la invención de la solterona. Se trata de cómo a medida que se moderniza el Estado brasileño –esto ha sido un proceso mundial, hay estudios para el Islam también–, se van creando mecanismos en que se fuerza a las familias a obedecer un patrón de conyugalidad moderno, privatizado, la familia conyugal cerrada, íntima, privada. Lo doméstico se privatiza. Surgen las ideas sobre las solteronas que nos parecen que son naturales, de que estar solo y no casarse es patológico, se genera un gran terror frente a ser solterona. Fue una política clara, a través de las revistas de aconsejamiento, las novelas, la literatura, que impusieron una imagen de mujer soltera como anómala, portadora de una incapacidad o enfermedad psicológica. Mi estudiante lo demuestra. Es muy interesante su tesis. En esa conyugalidad se van creando formas propias de violencia que son muy grandes, porque se rompen todas las formas de solidaridad entre las mujeres, que existían en un espacio doméstico de otro tipo, no conyugal privado propio de la modernidad, que es el espacio indígena, islámico doméstico, la familia compleja. Hoy la mujer vive su soledad en el espacio doméstico y nadie lo sabe. El avance de la Modernidad fue creando formas de vulnerabilidad de las mujeres y fue creando las leyes para esa forma de vulnerabilidad.

–Los asesinatos de mujeres que ocurren en lo doméstico, ejecutados por su pareja o su ex pareja ¿se deben definir como feminicidios?

–El problema es que si a esos crímenes se los llama feminicidios será dificilísimo hacer entrar esa categoría en la legislación internacional de derechos humanos. La lucha de llevar el feminicidio a la categoría de un tipo de genocidio hacia la mujer tiene que pasar por algo que es la despersonalización de esos crímenes. Un violador de calle, desconocido, del tipo serial, tiene una motivación de orden de género evidentemente: su género le impone un mandato de apoderamiento y posesión del cuerpo de la mujer, de ser capaz de mostrar que puede usurpar la sexualidad femenina. Eso es genérico. La mayor parte de los hombres controla el mandato genérico o lo ejecuta por vías que no son cuadrables en la ley como violación. La extracción del tributo femenino, como si fuera un impuesto de las mujeres, para construir su masculinidad, el violador la realiza de una forma particular, que atañe a su biografía personal. El “pater familias”, el hombre que es dueño del ámbito privatizado que es la esfera familiar, va a realizar su mandato de posesión de aquella esfera y de los cuerpos que en ella habitan de una manera personal, con su autoridad ejercida de la manera que la ley permite o, en unos casos, va a exceder la ley y va a ejercer su autoridad de una manera que la costumbre lo permite, que no es lo mismo. Pero en todos los casos tenemos la personalización de la manera en que se realiza el mandato de género. Es un mandato genérico realizado de acuerdo con las características de biografías personales. A un jurista que trabaja en el campo de los derechos humanos es difícil –porque ya lo intenté– convencerlo de que esos crímenes constituyen un genocidio, porque hay una personalización de la forma en que se ejecuta un mandato que es genérico. Los otros asesinatos de mujeres, los que se producen en las guerras no convencionales, en las masacres en el cuerpo de las mujeres, en esos casos sí ocurren solamente por el hecho de ser mujeres, porque son mujeres desconocidas. Pensemos en un ejemplo. Un hombre piensa: “Voy a agarrar a una mujer del barrio tal porque está dominado por tal mara y al destruir su cuerpo mostraré que sus grandes cabecillas no tienen capacidad para defender a las mujeres que viven en su territorio”. Punto. Es una relación política y bélica. Ahí sí hay feminicidios. Otro ejemplo: en las destrucciones vaginales que se observan en las guerras tribales del Congo, que son continuaciones de las guerras de Ruanda, podríamos mostrar dos cosas: que se trata de muertes de mujeres sin relación con biografías personales; y en muchos casos, como en Ciudad Juárez, estoy convencida de que los hombres que ejecutan esa destrucción no la harían si no fueran miembros de bandas que los presionan y los obligan a llevar adelante actos letales contra el cuerpo de las mujeres. Son presiones políticas del bando de género. Cuando marcamos una diferencia entre esos dos tipos de crímenes de género hacemos algo fundamental, porque obligamos a investigaciones detalladas. Lo que se ve en Ciudad Juárez clásicamente es que la policía dice: “Ah!! Un crimen más de género. Sí, estaba celoso el novio, entonces la acuchilló, le sacó los ojos, le arrancó los senos”. Cuando se ponen los crímenes de género sin detalle, en una misma bolsa, se permite a la policía, a los fiscales, a los jueces –como pasa con las fosas comunes, como pasó con la represión militar en la Argentina– a no detallar qué pasa con el cuerpo de las mujeres. Todos son crímenes patriarcales, pero necesitamos tener categorías precisas para obligar a aplicar protocolos de investigación precisos, que es lo que no está sucediendo. Una de las razones por las que la impunidad continúa en Ciudad Juárez es porque no hay investigaciones precisas.

–¿No considera que es importante nombrar los asesinatos de mujeres a manos de sus parejas o ex parejas como feminicidios a modo de denuncia política y para evitar a mismo tiempo que se los califique en los medios como crímenes pasionales con todo lo que esa conceptualización conlleva? Puede haber ahí una estrategia de visibilización, más allá de la cuestión estrictamente jurídica.

–Sí, sí, es importante mostrar la unidad de universo de estas agresiones. Pero hay un peligro de desgaste del término. Por eso la ley es importante no tanto en la producción de sentencias sino para consagrar categorías, con la potencia con que la ley las sacraliza. Cuando sacraliza una categoría la ley hace un trabajo de ir transformando la sensibilidad ética de la gente. Hoy es una palabra muy fuerte y mañana puede pasar a tener el mismo significado que lo que antes llamábamos violencia doméstica.