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lunes, noviembre 18, 2013

Declaración de la II Cumbre Continental de Mujeres Indígenas del Abya Yala


Alai Nos encontramos en la II Cumbre Continental de Mujeres del Abya Yala, los días 11 y 12 de noviembre, en el Territorio de Diálogo Convivencia y Paz del Resguardo de La María – Piendamó, Cauca Colombia, más de mil mujeres, provenientes de Ecuador, Bolivia, Perú, Guatemala, México, Chile, Venezuela, Panamá y Colombia y acompañadas de personas fraternas de otros pueblos, que luego de recorrer cientos y miles de kilómetros, nos encontramos para avanzar en el sueño de tejer experiencias y pensamientos, desde la diversidad que somos como mujeres, mayoras, jóvenes y niñas para la vida buena de todos nuestros pueblos.

Autoconvocadas, luego de 4 años recorridos desde la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas de Abya Yala realizada en mayo del 2009 en Puno – Perú, en la que nos encontramos para construir agendas internacionales de integración y solidaridad ante la ausencia de políticas favorables para las mujeres indígenas; nos reunimos hoy, precisamente para reafirmar los avances de estos años, como la participación de las mujeres en la resistencia frente a la expansión del extractivismo y saqueo de nuestros territorios, la lucha ha sido permanente como en Bagua y por la defensa del agua (Perú), la defensa del TIPNIS, Aguarague y Mallko Quta (Bolivia), el Yasuni en Ecuador, la Minga Social Indígena y Popular por la Vida, el Territorio, la Autonomía y la Soberanía en Colombia; la lucha y resistencia permanente de la mujeres Mapuche Lafkenche, el permanente levantamiento de las mujeres indígenas de Guatemala, la lucha contra la criminalización de las mujeres indígenas de todo el Abya Yala.

En esta segunda Cumbre nos propusimos analizar y evaluar los modelos de desarrollo que se están implementando en el Abya Yala para trazar estrategias de resistencia coordinada por la defensa de los derechos humanos y colectivos de las mujeres indígenas del continente; de igual manera la experiencia de violencia que vivimos ha sido objeto de reflexión para proponer mecanismos que nos fortalezcan como mujeres e indígenas y apunten a la transformación de las estructuras que perpetuan la discriminación, el racismo y las desigualdades.

La invasión que empezó hace más de quinientos años en Abya Yala aún no ha terminado. Hoy todos nuestros territorios están siendo expropiados para la explotación del agua, el oxígeno y los bosques; la imposición de economías extractivas y la realización de megaproyectos que aunque producen riqueza a los Estados, no significan ningún beneficio para los pueblos, por el contrario, dejan a su paso muerte, miseria, dolor, robo de nuestros recursos, de nuestra sabiduría y pérdida de la soberanía. El saqueo del oro, el petróleo ha generado un desequilibrio en la vida de los pueblos, afecta nuestra cotidianidad, la relación con la Madre Tierra, la espiritualidad y la armonía comunitaria.

El extractivismo, la militarización, el reclutamiento de jóvenes indigenas, los conflictos sociales y armados, las fronteras que nos imponen limitaciones para transitar libremente por los territorios han impactado de manera particular la vida de las mujeres. Desde cientos de años atrás hasta el presente somos víctimas de discriminación y falta de posibilidades para una vida digna, así como de las violencias más extremas: muertes, persecuciones, violaciones sexuales, violencia física y psicológica, por ser mujeres y por ser indígenas.

Ante esta realidad, tenemos el reto de posicionar nuestros conocimientos y saberes con dignidad, y desde el trabajo colectivo y la complementariedad entre hombres y mujeres. Si sólo tenemos una sola ala no podemos volar tan lejos, pero si tenemos dos alas, podemos volar más.

Nosotras las mujeres indígenas presentes en la II Cumbre Continental del Abya Yala:

AFIRMAMOS



Que el ejercicio de los derechos de las mujeres indígenas empieza por empoderarnos de nuestras vidas y nuestros cuerpos y al rechazo de todas las formas de violencia que atentan contra la integridad física, espiritual y emocional.
Que la realización del Buen Vivir se fundamenta en la reconstrucción de la complementariedad entre mujeres y hombres y con todos los seres que habitan los territorios para la revitalizar nuestros valores y principios como pueblos originarios.
Que los Estados son los responsables de garantizar los derechos individuales y colectivos reconocidos a nivel nacional e internacional, respetando la Autonomía y la libre autodeterminación de los pueblos.


NOS PROPONEMOS



Fortalecer nuestras agendas y acciones de mujeres que respondan a los cambios y dinámicas que vivimos en nuestras realidades y problemáticas con base en la participación colectiva.
Mantener, replicar e intercambiar experiencias de formación y organización que nos aportan herramientas para avanzar en nuestros procesos colectivos como mujeres.

· Posicionar una visión amplia de la comunicación desde las mujeres indígenas, partiendo desde nuestra cosmovisión, espiritualidad y educación propia.
· Las mujeres acá presentes, nos comprometemos a continuar con los procesos de liberación puestos ya en marcha para la descolonización de la Madre Tierra que se manifiestan en lo local y nacional. Y hacemos un llamado para que en el nivel continental e internacional, unifiquemos esfuerzos para fortalecer la resistencia.
· Cuidar la Madre Tierra, hacer un uso respetuoso de suelo, mantener las semillas tradicionales y respetar los sitios sagrados.
· Continuar en el ejercicio de incidencia y exigibilidad de nuestros derechos individuales y colectivos en escenarios nacionales e internaciones acordados en los diferentes mecanismos de defensa de los DD.HH. de las Naciones Unidas y del Sistema Interamericano.
· Autoconvocarnos para la realización de un encuentro de mujeres indígenas migrantes.
· Conformar la Coordinadora Continental de Mujeres Indígenas del Abya Yala. Otorgándosele la responsabilidad a las Coordinadoras Regionales (CAOI, CICA, CIMA y COICA) para que en un plazo corto se reúnan las mismas, con la finalidad de articular agendas con la resolución de la presente Cumbre.
· Garantizar la participación efectiva de las mujeres indigenas en los procesos internacionales, como la Conferencia de Pueblos Indigenas (New York 2014), Cairo, Beijing, CEDAW, COP y la construcción de las ODS.

EXIGIMOS

Al Movimiento Indígena


· Tomar medidas efectivas para garantizar el acceso de las mujeres a la justicia propia.
· Para mantener el equilibrio en nuestras organizaciones, es necesario garantizar el ejercicio de alternancia entre hombres y mujeres, y nuestra participación en igualdad de condiciones.
· Fortalecer los programas de Educación propia, programas de mujeres, familia y jóvenes.
· Adoptar medidas comunitarias que regulen el acceso a cargos de autoridad a miembros que tengan antecedentes de violencia contra las mujeres, las niñas y los niños, y en casos de alcoholismo y drogadicción, cuando estas prácticas no hayan sido sancionadas ni armonizadas por la comunidad.
· Compromiso, unidad, solidaridad y coherencia con nuestra identidad y nuestro plan de vida. Que todo esfuerzo de resistencia apunte al fortalecimiento del gran proyecto de resistencia del Abya Yala y la vida plena para todas y todos.

A los Estados

· Garantizar la participación de las mujeres indígenas en la elaboración de Políticas Públicas.
· Crear las condiciones para que las mujeres accedan de manera efectiva a la justicia ordinaria, y establecer junto con las autoridades indígenas mecanismos de coordinación entre el Sistema Propio y el Sistema Ordinario.
· Adoptar las Políticas Públicas que garanticen el derecho a la educación y a la salud, enfatizando en la salud sexual y reproductiva, y la prevención y el tratamiento del VIH desde una perspectiva intercultural.
· Respetar los procesos de consulta previa, libre e informada según las normas y procedimientos propios de los pueblos, así como la no intervención del Estado en las decisiones comunitarias.
· Exigir reparación integral y justa ante deuda ecológica, ambiental, histórica y social con los pueblos indígenas.
· Reconocer y reparar los daños que las industrias extractivas causan en la vida de las mujeres indígenas y de sus familias.
· Que en todos los países se incluya los derechos laborales a las trabajadoras domésticas de todo el Continente, siendo muchas de ellas, mujeres indígenas, porque en el mundo ya se erradicó la servidumbre y la esclavitud.
· Detener los procesos de privatización de las semillas y el otorgamiento de patentes que atentan contra la vida de los seres humanos, como por ejemplo: el caso de la leche materna.

LA II CUMBRE CONTINENTAL DE MUJERES INDIGENAS SE SOLIDARIZA CON LAS EXIGENCIAS DE LOS PUEBLOS INDIGENAS:

· Al gobierno nacional de Colombia, que se abra la participación de los pueblos indígenas y de las mujeres indígenas en los procesos de Paz que se realicen para el fin del conflicto político armado.

Al gobierno de México, que declare la Alerta de Violencia de Género para el estado de Chiapas.
Al gobierno de Chile, el cese de la violencia contra la mujer, jóvenes, niñas y niños del pueblo Mapuche Lafkenche.
Al gobierno de Bolivia, el pedido de destitución del Sr. Sacha Llorenti, como Embajador de DD.HH. por Bolivia ante las Naciones Unidas, por ser uno de los responsables de la brutal represión a la VIII Marcha Nacional en defensa de la tierra, territorio, la vida y la dignidad, represión perpetrada en Chaparina el 25 de septiembre de 2011, invocando que el gobierno, esclarezca, haga justicia, repare y sancione la violación de los derechos de los pueblos indígenas y originarios de Bolivia.
A los gobiernos del Continente, exigimos garantías para las mingas, movilizaciones y acciones de exigibilidad de derechos de los pueblos indígenas y de las mujeres en el continente del ABYA YALA. Rechazamos la criminalización a la protesta social que se está realizando en los diversos países.


A la V Cumbre Continental de los Pueblos Indígenas solicitamos la adopción en su integralidad del mandato de la II Cumbre Continental de Mujeres y que apoye la realización de una movilización continental del Abya Yala contra las industrias extractivas.

Con la certeza de que el encuentro de hermanas del Abya Yala es una oportunidad única para la construcción colectiva de nuestro planes y hacia el reconocimiento pleno de nuestra ciudadanía como mujeres indígenas, decidimos que este espacio de la Cumbre Continental debemos fortalecerlo y para ello, proponemos nuestro próximo encuentro en tres años con el objeto de dar seguimiento a los acuerdos y procesos que en torno a esta cumbre se realizan en nuestros territorios.

La María Piendamó, 12 de Noviembre de 2013.

Por, la II Cumbre Continental de Mujeres Indigenas, la Mesa de Conducción.

jueves, mayo 09, 2013

Guatemala: Equidad de género y cosmovisión maya


Tobías Roberts

Rebelión América Latina es considerada la cuna del machismo. Imágenes abundan de hombres campesinos armados hasta los dientes conquistando una mujer diferente cada noche mientras que la madre de sus hijos resignadamente se atarea con las interminables labores domésticas de cocinar, limpiar y criar una horda de niños desnutridos. A pesar de que la imagen merezca un poco de la verdad, es, al igual que todos los estereotipos, no absoluta.
Las escritoras feministas Myrna Méndez y Mayrelis Estrada consideran que el machismo "es una ideología que no nació en (América Latina), sino que vino a ella como producto de la espada colonizadora... y nos privó también del Buen Vivir de los pueblos originarios.”

En el altiplano del norte de Guatemala, el pueblo maya-ixil que sólo han tenido contacto significativo con el mundo occidental durante los últimos 120 años (y lamentablemente a un gran costo para su pueblo y su forma de vida tradicional) aún conserva un arraigado legado cultural que contiene pistas de este Buen Vivir.

Para el observador occidental, sin embargo, este "Buen Vivir" en lo que respecta al papel y la posición de las mujeres puede muy bien parecer contaminada con vestigios de aquel famoso estereotipo del machismo latinoamericano. Las mujeres ixiles si pasan la mayor parte de sus días entretenidas con las recurrentes tareas del hogar como el cocinar el maíz, hacer las tortillas, limpiar la casa, cuidar las gallinas y criar los hijos. Los hombres, por su parte, pasan gran parte del tiempo fuera de la casa trabajando en las milpas y frijolares que prometen el sustento para sus familias.

Esta descripción de la población rural y de la vida familiar del pueblo Ixil ha hecho que muchos observadores occidentales denuncian una opresión de género que para ellos se vuelve palpablemente evidente. El bagaje cultural de este observador occidental, sin embargo, tiene mucha influencia en la formulación de tal acusación especulativa. La moderna sociedad industrial, siguiendo a las pautas del credo capitalista, exalta al individuo sobre la comunidad. Bajo este entendimiento, los derechos humanos, incluidos los derechos de la mujer (a la igualdad, a una vida libre de violencia, por ejemplo) sólo son alcanzables en forma individual.

Esta mentalidad asume que la mujer ixil esclavizada a la supuesta monotonía de las tareas del hogar sólo puede liberarse y alcanzar el cumplimiento de sus derechos al dejar el hogar, buscar un trabajo asalariado para sí misma y convertirse así en una mujer independiente de su marido (el hogar). Está claro que esta "liberación" también conduce inevitablemente a una ruptura con su comunidad y con la forma de vida tradicional y comunitaria.

Para muchos organizaciones que trabajan entre las comunidades rurales de la población maya en Guatemala, esta lucha para alcanzar la equidad de género sólo se puede lograr cuando las mujeres rurales aprenden a hacer valer su propia individualidad, seguir sus deseos personales, y liberarse para escapar de la esclavitud del hogar y de la comunidad que se consideran atrasadas e inevitablemente opresivas.

Este enfoque occidental hacia la equidad de género no toma en cuenta las implicaciones del hecho de que el pueblo Ixil, al igual que la mayoría de las culturas indígenas alrededor del mundo, priorizan al comunitario sobre el individual. Esta diferencia fundamental tiene profundas ramificaciones en cómo se entiende los derechos y como son implementados y respetadas a nivel comunitario.

Demasiadas organizaciones de asistencia y desarrollo que intentan mejorar la suerte de las mujeres en las comunidades indígenas de Guatemala ignoran por completo el hecho de que el pueblo Ixil históricamente ha desarrollado sus propias tradiciones y costumbres desde la comunidad para responder a las cuestiones de la igualdad de género, el derecho a vivir libre de la violencia, y la participación de las mujeres en los espacios públicos, como todas las culturas y pueblos deben de hacer.

Sería falso decir que la mujer Ixil en la sociedad actual vive una vida libre de violencia. La estación de policía local afirma que reciben decenas de denuncias de abuso doméstico a diario por citar sólo una de las muchas formas de violencia que sufren las mujeres ixiles. Pero mucha de esta violencia es causada en parte por una ruptura en la continuidad de los valores ancestrales y tradiciones que mantenían la cohesión y unión de la comunidad Ixil. Esta interrupción entre el pasado y el presente ha sido causada por la violencia de la Conquista, la imposición forzosa de una mentalidad ajena y supuestamente superior, y la arrogancia de la discriminación, todas las cuales a su vez han dado lugar a un vacío de valores y tradiciones que podrían sustituir los que han condenado a la invisibilidad.

La cosmovisión Maya y las formas de organización social y comunitaria que caracterizaban la vida ancestral del pueblo Ixil, aunque no sin defectos, constituyen la mejor oportunidad para que las mujeres ixiles pueden hacer valer colectivamente su derecho a la igualdad de género, una vida libre de violencia, y otros derechos básicos de una forma respetuoso de las particularidades de su contexto específico.

La espiritualidad maya se fundamenta en cuatros valores fundamentales; la dualidad, la complementariedad, el equilibrio y la armonía, que funcionan para normar las la vida comunitaria. En el caso específico de las relaciones de género, Ana Laínez, guía espiritual del pueblo Ixil, explica la importancia de estos cuatro valores de esta manera:

"Nosotros los pueblos indígenas no aceptamos la individualidad como la base de nuestra cultura. El objetivo de la equidad de género no es crear dos personas independientes y separadas que compiten por sus derechos y libertades personales. Más bien, somos conscientes de nuestras diferencias y respetamos la dualidad entre la noche y el día, la lluvia y el sol y el hombre y la mujer. Nosotros (hombre y mujer) no somos los mismos, pero debemos ser tratados con igualdad y respeto mutuo dentro de nuestras diferencias con el fin de complementar recíprocamente unos a otros en nuestras fortalezas y nuestras debilidades."

El objetivo final de esta reciprocidad y complementariedad es crear un equilibrio entre hombres y mujeres que conduce hacia una comunidad que vive en armonía.

Tomando estos cuatro valores fundamentales como punto de partida para trabajar por la equidad de género para las mujeres ixiles tiene mucho más sentido cultural y sensatez. En las sociedades agrarias, rurales del Altiplano de Guatemala donde la mayoría de las familias son agricultores de subsistencia, la división de "roles" de género no implica necesariamente una injusticia o desigualdad. Más bien, representa la necesidad de apoyo mutuo familiar para mantener el hogar y asegurar la supervivencia. Representa la reciprocidad y la complementariedad entre hombres y mujeres que comparten el trabajo necesario desde sus habilidades y talentos específicos.

La equidad de género desde una perspectiva maya es capaz de ver lo bueno en estos roles diferenciados. La actitud de complementariedad que afirma "tú tienes sus dones, y yo los míos, y si los ponemos juntos, estamos más cerca de completarnos" contrasta crudamente con el concepto occidental de derecho como un triunfo meramente individual por conquistar y poseer. El objetivo final del derecho a la equidad de género (o de cualquier otro derecho) no es la libertad y la autonomía individual, sino el equilibrio de la comunidad. Ana Laínez describe este equilibrio como una comunidad en donde "nadie es demasiado fuerte ni superior, ni demasiado débil o inferior."

Mientras que la visión occidental considera que los derechos de las mujeres sean un logro individual, para el pueblo maya, la equidad de género está íntimamente ligada a la cohesión de la comunidad. El problema, por supuesto, es que debido a 120 años de invasión y violencia, gran parte de esa cohesión ha sido socavada. La violencia hacia las mujeres lamentablemente presente en las comunidades ixiles hoy en día se caracteriza por una complementariedad o reciprocidad que no conduce hacia el equilibrio.

La tradicional división de los roles de género entre el hogar (mujer) y la tierra (hombre) ha comenzado a desmoronarse debido al mayor número de hombres que abandonan la agricultura para emigrar a los centros urbanos o hacia el Norte. Mientras que la mayoría de las mujeres siguen atadas a la casa, cada vez más los hombres están adaptando estilos de vida que los llevan lejos de sus familias, los introducen en la economía monetaria (fuera de la economía de subsistencia), y les instruyen en las nuevas visiones del mundo que intentan convencerles que la comunidad tradicional donde creció está desactualizado, atrasada y anticuada. Las infinitas tentaciones de la economía de consumo se suman a la creciente insatisfacción con los estilos de vida tradicionales, alteran aún más las tradiciones ancestrales de vivir la equidad de género y aumenten las formas de violencia que sufren las mujeres ixiles hoy.

El problema de ofrecer el "empoderamiento individual" de las mujeres como respuesta única al problema de la desigualdad de género entre la población ixil es doble. En primer lugar, esta "solución" que lleva a las mujeres lejos de sus comunidades hacia los centros urbanos donde existen los pocos empleos, a menudo deja a las mujeres en peores situaciones de violencia que las que buscaban escapar. La mujer que trabaja un turno de 12 horas en una maquila por un salario de miseria bajo la autoridad a menudo violenta de un jefe generalmente hombre no se encuentra en una mejor situación que la mujer que pasa doce horas al día cocinando entre el humo en su propia casa. Los puestos de trabajo que suelen estar disponibles para las mujeres, especialmente para las amas de casa con poca o ninguna educación formal, son vagamente feudal a lo mejor.

En segundo lugar, esta "solución" se basa en los principios del sistema económico imperante que depende de la destrucción de comunidades rurales y locales para crear un exceso de mano de obra para los centros industriales. La destrucción de las comunidades locales elimina de una vez la posibilidad de una cohesión de la comunidad que, como hemos dicho, es el requisito necesario para garantizar los derechos de las mujeres en el campo.

Para responder a los problemas de desigualdad de género y violencia que enfrentan las mujeres, la tendencia en el mundo de hoy se centra en la "individualización" de los derechos promovidos por la mentalidad occidental, que es en última instancia, desconocido por las comunidades indígenas y ajeno a su íntima realidad. Aunque ninguna comunidad tiene una estructura de gobernanza perfecta ni puede garantizar el respeto absoluto por los derechos de todos, el reto de recuperar y reconstruir las tradiciones y prácticas ancestrales indígenas de las relaciones entre hombres y mujeres representan un camino mucho más saludable y más prometedor para lograr una equidad de género más profunda y verdadera.

jueves, agosto 11, 2011

9 de agosto, Día Internacional de los Pueblos Indígenas...

Fuente: ONU Mujeres
“HAY QUE REFORZAR LA AUTOESTIMA DE LAS MUJERES Y HACERLAS SENTIR VALIOSAS POR SU IDENTIDAD Y SU CULTURA”
La biografía de Myrna Cunningham está marcada por la palabra pionera. Fue la primera doctora de la etnia nicaragüense Miskita y la primera mujer gobernadora de su región autónoma. También fue la primera mujer indígena en recibir el título de Doctora Honoris Causa por la Universidad Autónoma de México. El 9 de agosto se celebra en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, bajo el lema “Diseños indígenas: celebrando nuestras historias y culturas, creando nuestro propio futuro.” Representan 370 millones de hombres y mujeres, un 5 % de la población mundial. Una proporción que se eleva al hablar de pobreza: son el 15 % de las personas con menos recursos, y cerca de un tercio de los 900 millones que viven en pobreza extrema en zonas rurales. Myrna Cunningham nos habla sobre los desafíos y necesidades de las mujeres indígenas.

¿Qué particularidades y carencias presenta la mujer indígena que la distingue del resto en América Latina?
A la lucha por conseguir sus derechos como mujeres, las indígenas tienen que sumar la disputa de sus necesidades colectivas como pueblo. Una mujer indígena goza del derecho a un parto seguro, pero para ejercerlo el sistema de salud debe adaptarse a las particularidades de su comunidad. Las políticas públicas no tienen en cuenta ese doble derecho. Algunos gobiernos están haciendo un esfuerzo por integrar esa perspectiva intercultural, pero falta muchísimo por hacer.



La relación entre pobreza e indigenismo es un triste fenómeno, y entre las más afectadas están las mujeres. ¿Cuáles cree que son las raíces de esa exclusión?

Las comunidades indígenas poseen un concepto distinto de riqueza al que pueden tener el resto de hombres y mujeres. No entienden la riqueza como la acumulación de dinero, sino como la relación armónica con la naturaleza, con poseer recursos para sobrevivir. Dicho esto, la pobreza existe en algunos lugares. El modelo económico imperante ha expulsado a los pueblos de su territorio y la crisis económica ha multiplicado ésta y otras amenazas. Hay dos factores que están teniendo un impacto muy fuerte en la vida de las mujeres indígenas. Por un lado, está cambiando el uso del suelo y con él, la alimentación. Las mujeres son las que proveen de comida a los pueblos, y al no encontrarla deben migrar. Por otro, el incremento de la violencia económica está afectando mucho a su vida espiritual. Un ejemplo, el cambio climático ha hecho desaparecer ríos, el lugar tradicional donde las mujeres se reunían y resolvían conflictos. Ahora se han quedado sin esa zona de recreación cultural.

¿Qué fórmulas propone para empoderar económicamente a las mujeres indígenas?

Enfrentar los problemas estructurales que lastran su desarrollo. Entre ellos, uno de los más destacados es el acceso jurídico a su derecho a la tierra. Hay que asignar recursos y financiar proyectos promovidos y ejecutados por mujeres. Además debemos profundizar en sus capacidades a través de la educación.

¿Cómo cree que se puede conseguir una mayor representación en la política?

A través de dos espacios: el propio de los gobiernos tradicionales, consiguiendo que haya más mujeres en los consejos de ancianos y entre los jueces de comunidad; y en los espacios de organización del Estado, para lo que se necesita reforzar la autoestima de esas mujeres y hacerlas sentir valiosas por su identidad, sus conocimientos y su cultura.

La educación es un medio para conseguir todo ello. Cuéntenos qué proyectos desarrolla la Universidad Indígena Intercultural donde usted es coordinadora de la Cátedra Itinerante.

La Universidad ofrece una diplomatura para el fortalecimiento del liderazgo de mujeres indígenas (en colaboración con ONU Mujeres), a través del que diseñamos un currículum de formación integral de las mujeres: espiritualidad, relación con los estados, derechos de las mujeres, etc. En todos los cursos tratamos de que haya una perspectiva de género.


martes, abril 26, 2011

Arranca tercer diplomado sobre liderazgo de mujeres indígenas

Fuente: www.informador.com.mx
Con el propósito intercambiar experiencias y hacer propuestas sobre el quehacer de las féminas indígenas, mexicanas y extranjeras, hoy inició aquí el Tercer Diplomado para Fortalecer el Liderazgo de Mujeres Indígenas, que se desarrollará hasta el 7 de mayo próximo.

Al concluir la ceremonia de inauguración, en una villa ubicada en el sur de la ciudad, la coordinadora del encuentro, Evangelina Mendizábal, explicó que las 27 mujeres indígenas participantes representan los estados que tienen mayor población y son la tercera generación que viene a México para asistir al encuentro.

Organizado por la ONU y la Comisión de Asuntos Indígenas, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) tiene el objetivo de fortalecer el liderazgo que ya tienen en sus comunidades para que puedan tener acceso a representaciones como el Fondo Indígena y otros cargos en organizaciones internacionales.



Dijo que en la actualidad es importante que los pueblos indígenas a través de sus mujeres puedan dar otros pasos importantes para el desarrollo de esta población.

Detalló que a este tercer diplomado acuden mujeres indígenas de la región de San Quintín, tzotziles, mayas, zapotecas y niges, así como de una comunidad indígena de Bolivia, entre otras.

Destacó que en el tema de las docentes ya se tienen fortalecidas todas la propuestas que integran el diplomado, lo más importante es que todas son mujeres indígenas que abordarán temas de interés común.

Mendizábal señalo que el tercer diplomado se realiza luego de que las lideresas indígenas se reunieron con mujeres de la ONU y otras instancias, quienes coincidieron que ya no podían seguir en los mismos talleres de formación que se están dando porque su liderazgo necesita un impulso, por ello, recurrieron a la UNAM.

Destacó que a partir de hoy y hasta el 7 de mayo, las participantes comentarán, platicarán y compartirán una propuesta de incidencia en sus comunidades, en sus lugares de origen para que de manera colectiva logren pensar en proyectos, con mira al siglo XXI.

miércoles, febrero 09, 2011

Mujeres indígenas y originarias y feminismos, descolonización de doble vía

Por: Begoña Dorronsoro / CD
Usando términos indígenas para un caminar parejo, en este caso en las relaciones entre mujeres feministas no indígenas y mujeres indígenas y originarias, a veces parece que los esfuerzos para el diálogo sólo se deben dar en una dirección, desde las mujeres indígenas a las no indígenas, lo que puede dar la impresión de que las feministas no indígenas estuvieran en posesión de la verdad absoluta, o de que las indígenas y originarias debieran pasar por unas etapas previas establecidas por las primeras y que sólo una vez superadas podrán ser aceptadas como iguales y llegar a diálogos comunes. Pareciera que en muchos casos estas relaciones se han dado, y aún se siguen dando de una forma desequilibrada, y con ciertas actitudes paternalistas (aunque mejor sería decir maternalistas) o cuando menos condescendientes. Afortunadamente, sí se dan encuentros y formas de establecer alianzas, para poder seguir avanzando en propuestas conjuntas y más a largo plazo, pero aún queda esfuerzo por ambas partes, sólo así se conseguirá un reconocimiento mutuo que permita avances.

Las relaciones entre las mujeres indígenas y originarias con los feminismos han sido y son muy diversas y complejas, como diversas y complejas son las propias mujeres indígenas y las teorías y corrientes feministas. Si como feminismo o feminismos entendemos movimientos sociales constituidos como tales, no se puede decir que exista un feminismo indígena articulado, aunque en distintos lugares y espacios sí se camina hacia ello. Existen en cambio mujeres indígenas que se autodeclaran como feministas. Existen mujeres indígenas que no se declaran feministas para no ser señaladas como asimiladas por el sistema o ser acusadas de menos indígenas por sus comunidades, pero que en el fondo ejercen prácticas feministas. Existen mujeres indígenas que establecen alianzas con mujeres feministas pero que quieren considerarse exclusivamente como mujeres indígenas. Existen mujeres indígenas que no sólo no quieren ser denominadas como feministas sino que además no quieren saber nada de los feminismos ni de las feministas. Como vemos el espectro y la complejidad son muy amplios.


Las mujeres indígenas y no indígenas llevamos relacionándonos durante siglos y no se debe olvidar que muchas mujeres, incluso feministas, jugaron el rol de colonizadoras durante la conquista y el imperialismo (como recogen algunas historiadoras y antropólogas). Sólo sacando a la luz esos hechos se puede empezar el camino de deconstrucción que permita una aproximación más equitativa con las mujeres indígenas y que estas últimas se muestren receptivas a dicha aproximación. No podemos olvidar también esa parte de la historia, no sólo para no volver a repetirla, sino para entender las causas de muchos de los cuestionamientos y críticas de las mujeres indígenas con respecto a las no indígenas.

Otra parte del rechazo y oposición que tienen las mujeres indígenas y originarias hacia el feminismo se deriva del desconocimiento de lo que realmente es el pensamiento feminista y sus distintas corrientes. Es cierto que han tenido experiencias negativas con algunos feminismos y algunas feministas, pero si bien a nosotras se nos critica el verlas a ellas como algo homogéneo a pesar de su diversidad, las apreciaciones que muchas mujeres indígenas tienen sobre las mujeres no indígenas, occidentales y feministas, también pasa muchas veces por contemplarnos a todas iguales y homogéneas, lo que expresa a las claras que el desconocimiento de unas hacia las otras en ambos sentidos es aún muy grande.



Ajenas al feminismo

Muchas mujeres indígenas y originarias tienen además una percepción del feminismo como algo ajeno y que les ha llegado impuesto por las agencias internacionales de cooperación, las ONG, los programas políticos y de ajuste económico de sus estados, etc., pero entrar en contacto con estos conceptos ha propiciado también que se empiece a reflexionar sobre estos temas (a veces con una sensación de imposición). Y entre quienes tienen más elaborados estos conceptos echan en falta que se abran más para incluir también las voces y propuestas indígenas.

La mayoría de las mujeres indígenas y originarias admiten que en la actualidad las relaciones entre mujeres y hombres no están equilibradas tampoco a lo interno de sus pueblos y comunidades. Pero mientras hay quienes ubican el origen de ese desequilibrio en causas externas a las comunidades y, sobre todo, debido a la opresión del patriarcado capitalista, otras dicen que además de esas causas externas también hay causas internas de desequilibrio. En cuanto a los roles asignados, siendo diferentes, la mayoría los defiende como complementarios y explican que la diferencia no implica necesariamente desigualdad. El problema es que si a eso le unimos el desequilibrio en cuanto a las relaciones entre hombres y mujeres, las desigualdades aparecen.

El mayor problema en lo que a la norma complementaria se refiere es la no inclusión de otras identidades u opciones sexuales, un tema ignorado o rechazado en muchos contextos indígenas. Pero de nuevo la diversidad de los pueblos indígenas también incluye algunos otros contextos donde hay identidades de género diferentes al sexo con el que se nació biológicamente como es el caso de los/las muxes [1] en la zona zapoteca en torno a Juchitán de Zaragoza en Oaxaca (México) o los/las winkte [2] entre los lakota de EE.UU, o las/los ninauposkitzipxpe (mujeres con corazón de hombre) entre los pikuni [3], etc., situaciones en las que se entremezclan y confunden sexos, roles y géneros, con asignaciones de rol diferentes a las del sexo con el que se nació. A todo ello hay que añadir la hipersexualización y cosificación de las mujeres indígenas y la moral de las religiones occidentales impuestas por el colonialismo, por lo que en la actualidad hay desde hombres y mujeres indígenas que consideran cualquier opción/identidad más allá de hombre/mujer como ajena y no indígena, hasta quienes están trabajando en la teoría queer desde su realidad indígena.



Igualdad en derechos individuales

Uno de los mayores retos para los pueblos y mujeres indígenas es cómo manejar la diversidad e individualidad dentro de la colectividad, cómo compaginar esos derechos individuales y colectivos. Muchas mujeres feministas han catalogado a las mujeres indígenas y originarias como esencialistas por su defensa de una mayor identificación con la naturaleza. Si bien estoy de acuerdo con quienes manifiestan el riesgo que esa etiqueta puede conllevar cuando se maneja desde un relativismo extremo no crítico y permisivo con actitudes que pueden cosificar a las mujeres en roles subordinados e inamovibles en pro de su identidad colectiva; entiendo que para evitar ese riesgo debemos partir de la premisa de la igualdad en derechos individuales, pero también colectivos, para todas las mujeres, uno de esos logros que tanto esfuerzo ha supuesto conseguir por parte de las feministas y también de las propias mujeres indígenas.

Además, puede ser interesante sacar otras lecturas de las que aprender, desde apreciar que parte del problema lo tenemos los occidentales, quienes hemos perdido o nunca tuvimos esa conexión con la naturaleza y no llegamos a entender la relación con la tierra y el territorio que tienen los hombres y mujeres indígenas; hasta rescatar desde una visión política que esa relación puede privilegiar el papel de los pueblos indígenas y en especial de sus mujeres en defensa no sólo de los recursos y bienes naturales, ya que su visión es más holística, sino de su propio ejercicio de auto-determinación que debería ser enfatizado y respaldado, entre otros, por las feministas en una causa común de lucha en contra del capitalismo globalizador. Enfrentando la esencialización llevada al extremo que cosifica y dificulta avances o cambios necesarios, podemos entender al mismo tiempo que una identidad indígena sin territorio es como un continente sin contenido.



Mucho camino por recorrer

De parte de las mujeres indígenas también hay camino por andar y alguno de los pasos pueden orientarse hacia un conocimiento mayor y sin prejuicios de los diferentes aportes, pensamientos y teorías feministas, que permitan reconocer aquellas cuestiones y causas comunes, que nos unen en la diversidad y la diferencia y poder reconocernos unas a otras como sujetas políticas que podemos establecer puentes y alianzas en aquellos temas que decidamos. Si a las feministas nos falta un trecho por andar para comprender, conocer y entender mejor a las mujeres indígenas sin establecer estereotipos y generalizaciones sobre ellas, las mujeres indígenas también deben dejar de ver al feminismo y a las feministas como un ente monolítico constituido por mujeres con pensamientos idénticos. También nosotras y nuestras ideas somos diversas y también son muchos los estereotipos y prejuicios hacia el feminismo que ellas deben superar a partir de un conocimiento y respeto mutuos.

Este trabajo mutuo de autoreconocimiento y valoración, en mi opinión, no debe pasar obligatoriamente por “exigir” que todas las mujeres indígenas acaben definiéndose como feministas (como tampoco lo pretendo de todas las mujeres no indígenas, aunque me encante la idea de lograr esa “sororidad” por la que tanto trabaja Marcela Lagarde entre otras) y se identifiquen al cien por cien con sus teorías y pensamientos, habrá quienes quieran hacerlo y están en su derecho, pero habrá quienes no y también estarán en su derecho. Tampoco reside en el hecho de que el pensamiento feminista se “indigenice”, aunque sí es necesario que se abra más para permitir el paso de las voces indígenas y de otros sectores sociales minorizados que tienen mucho que aportar y que enseñar desde unas experiencias y resistencias de lucha que también hunden sus raíces varios siglos atrás.



Espacios de lucha común

En el trabajo común en contra de la globalización neoliberal que nos impacta más directamente a las mujeres, las agendas feministas deben abrir mayores espacios y debates para la crisis medioambiental en que el consumismo nos ha metido, y no por un sentimiento ecologista, que aunque deseado tampoco nadie puede obligar a tener, sino por lo que condiciona las luchas contra el saqueo de las transnacionales de los recursos y vidas a escala planetaria, en especial la vida de las mujeres. Allí nos vamos a encontrar en un espacio en el que las mujeres (y hombres) indígenas han tenido que aprender a manejarse, por un lado en la lucha directa en sus comunidades contra los proyectos transnacionales y, por otro, en las negociaciones y tratados a nivel internacional.

Hay otro espacio común de lucha que las mujeres feministas en el norte deberíamos trabajar más que tiene que ver con establecer agendas de acción común con las mujeres inmigrantes que llegan a los países enriquecidos, algunas de las cuales son indígenas también y pasan por nuevas situaciones de marginación, opresión y discriminación cuando llegan aquí. Otro de los aportes de la academia puede ser el impulso de genealogías de las resistencias y experiencias organizacionales de las mujeres indígenas y originarias y que en especial sean llevadas adelante por ellas mismas, sobre todo en Centroamérica y Sudamérica donde hay menos avanzado, aunque se van dando pasos. Como dice Chandra Talpade Mohanty, debemos ejercer “la práctica transnacional del feminismo anticapitalista” en la que mujeres indígenas y originarias y feministas, entre otras, caminemos parejo.


Por Begoña Dorronsoro
Voluntaria del Grupo de Género de la Coordinadora de ONGDs de Euskadi.

Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 41 de la Revista Pueblos, marzo de 2010.



Notas

[1] Muxes: nacen como hombres pero se identifican, sienten y viven como mujeres, adoptando incluso la vestimenta propia de las mujeres tehuanas.
[2] Winkte: también conocidos como two-spirit people con una condición genérica mezclada y que parecen haber formado parte de otros pueblos indígenas en norteamérica con otros nombres.
[3] Pikuni: conocidos como pies negros o blackfoot por pintar sus mocasines con motivos en color negro.

miércoles, agosto 11, 2010

Día Internacional de las Poblaciones Indígenas: Más de 10 millones de indígenas en México viven marginación

(CIMAC).- Pese a que se ha tratado de incorporar plenamente a los pueblos y a las comunidades indígenas al desarrollo económico, social y cultural del país, aún persiste la situación de marginación, exclusión y pobreza en la que se encuentran, consideró el Observatorio de Política Social y Derechos Humanos.

En un comunicado, con motivo del Día Internacional de las Poblaciones Indígenas, que celebra hoy proclamado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1994, a propósito del Decenio de las Poblaciones Indígenas del Mundo, el observatorio resaltó que persisten las condiciones de rezago en materia de bienestar y acceso a servicios básicos para los pueblos indígenas.

Ello a pesar de que en el Plan Nacional de Desarrollo (2007-2012) se ha impulsado el objetivo de abatir los principales rezagos sociales que tiene la población indígena en cuestiones de alimentación, salud y educación.

En México la población indígena representa alrededor del 10 por ciento (10 millones 103 mil 571 personas) de la población nacional y constituyen el 60.4 por ciento de las personas que viven en municipios con alta y muy alta marginación.


Esta población se concentra principalmente en los estados de Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Yucatán, Estado de México, Puebla, Hidalgo y Guerrero; de éstos, los municipios donde el índice de educación, salud e ingreso por familia son los más bajos del país se encuentran en los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero.

REZAGO EDUCATIVO

De acuerdo con el Observatorio, el derecho a la educación de las personas indígenas no está garantizado igualitariamente respecto a la población en general. Un ejemplo claro, es que la población no indígena analfabeta asciende a 8.3 por ciento, mientras que la que si es indígena llega a ser de 25.5 por ciento, según cifras de 2005 de la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas.

En cuanto a los niveles educativos, el acceso a la educación preescolar y primaria se garantiza para el 91.7 por ciento de niños indígenas de entre 5 y 12 años de edad. Sin embargo, la permanencia no está garantizada ya que se observan altos niveles de abandono escolar. Esto se expresa en la situación escolar en la que se encuentra la población indígena de 15 años y más: 19 por ciento concluyó la primaria y sólo el 16 por ciento la secundaria.

Sin embargo, para las organizaciones de la sociedad civil el problema no sólo radica en el acceso sino también en la disponibilidad, lo cual implica además de la existencia de instituciones y programas pertinentes, el tener las condiciones adecuadas como son materiales de enseñanza, bibliotecas, servicios de informática, tecnología de información, entre otras condiciones.

PROMOVER DERECHOS INDÍGENAS

Por su parte la Relatoría sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) hoy hizo un llamado para que se adopten medidas efectivas para respetar, garantizar y promover los derechos humanos individuales y colectivos de los pueblos indígenas.

Una preocupación particular para este organismo internacional es la lucha contra la pobreza y el aseguramiento de condiciones mínimas de vida compatibles con la dignidad humana, según un comunicado de prensa.

La CIDH destacó que numerosas comunidades indígenas de los países de América Latina, soportan condiciones alarmantes de desposesión territorial, de privación o insuficiencia en el acceso a los recursos naturales de los cuales dependen sus prácticas de subsistencia y de falta de provisión de servicios básicos de alimentación, agua, salud y habitación por parte de las autoridades.

También es muy importante poner atención a la condición de la niñez indígena ya que las niñas y niños sufren un impacto desproporcionado y más agudo de las condiciones de privación material, ausencia de programas y falta de acceso a las condiciones más básicas de existencia digna, impacto que se refleja en las altas tasas de morbilidad y mortalidad infantil por causas prevenibles, señala el organismo.

jueves, julio 29, 2010

Cumbre Continental de Comunicadores y Comunicadoras Indígenas del Abya Yala

Fuente; Mujeres Indígenas Hoy
Resguardo indígena de La María,
Piendamó, Cauca, Colombia
Del 8 al 12 de noviembre del 2010
¿Por qué esta Cumbre?
El compromiso de la Cumbre Continental de Comunicadores y Comunicadoras Indígenas del Abya Yala, Cauca, Colombia 2010, es reencontrarnos los comunicadores y comunicadoras indígenas desde Alaska hasta Tierra del Fuego para lograr la articulación y fomento de la comunicación propia de los pueblos indígenas, considerando que de acuerdo a la cosmovisión y costumbres de los pueblos indígenas, la comunicación siempre está presente como un pilar fundamental para su continuidad y pervivencia.

Los participantes en la Cumbre, nos corresponde avanzar en el Mandato de la Declaración de la Mesa de Comunicación de la IV Cumbre Continental de los Pueblos del Abya Yala en Puno (mayo del 2009), enfatizando en que "el acceso a medios masivos y públicos, lo mismo que la adquisición, administración y apropiación de medios indígenas a nivel comunitario, regional, nacional e internacional es un derecho que nos corresponde y, como parte de nuestro ejercicio de autodeterminación colectiva, debemos ejercerlo. Son los pueblos y nacionalidades originarias quienes deben hacer uso de los medios. La información y contenidos deben decidirse desde los pueblos y desde nuestra identidad."


¿Cuáles son los objetivos concretos?
La Cumbre permitirá evaluar, programar y hacer seguimiento a los avances y problemáticas de la comunicación propia de los pueblos indígenas del Abya Yala.

Para alcanzar y profundizar este objetivo en el largo plazo, estamos convencidos que es indispensable no solamente que los representantes de los colectivos y medios de comunicación indígenas intercambien experiencias y conocimientos, sino que se creen mecanismos de coordinación y articulación de políticas y estrategias, a nivel continental.

¿Quién organiza la Cumbre?
Respondiendo a lo planteado en la Cumbre de los Pueblos del Abya Yala, desde el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC) y la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) estamos haciendo lo posible para que en esta Cumbre Continental se pueda avanzar en este proceso a nivel continental.

AGENDA OFICIAL GENERAL

Lunes 8 de Noviembre del 2010
- Concentración e Inauguración en el Centro de la ciudad de Popayán
- Recorrido de bienvenida y reivindicación de la palabra:"Por la libre comunicación para los pueblos del Abya Yala"
- Rueda de Prensa
- Festival de Cine y Video Indígena. Proyección de varios corto y largometrajes durante todo el día en la ciudad de Popayán

Martes 9 de Noviembre del 2010
- Visita a experiencias de comunicación indígena del Cauca

* Tejido de Comunicación de la ACIN, Norte del Cauca.
* Colectivo de Comunicación del Pueblo Misak (Guambiano)

Miércoles 10 de Noviembre del 2010
- Paneles de Expertos y Conversatorios

Jueves 11 de Noviembre del 2010
- Grupos/Mesas de Trabajo

Viernes 12 de Noviembre del 2010
- Asambleas (específicas y Asamblea Plenaria)
- Aprobación de acuerdos, Declaratoria Final y Clausura
- Dialogo y Acuerdos con directores y periodistas de Medios Masivos de América Latina.

ACTIVIDADES PARALELAS

Tendrán lugar igualmente en el Territorio de Convivencia, Diálogo y Negociación en La María, y las realizarán los participantes delegados en la Cumbre así como la población local:

Rituales espirituales, Intercambio de semillas, artesanías, juegos tradicionales, gastronomía, siembra de wipalas, encuentros musicales y danza, fogatas, etc.

A partir del 25 de junio del presente, estará habilitado un sitio web, que será la página oficial de la Cumbre. Mayores informes:

cumbrecomunicacion2010@gmail.com

Para ampliar información descargar folleto:

domingo, mayo 30, 2010

Mujeres Yukpa exigen respeto a su dignidad violada por militares del Fuerte Macoa

Ante Fiscalía 2da. de Maracaibo y Defensoría del Pueblo
Las mujeres violentadas en su intimidad por soldados del Fuerte Macoa, cuya dirección está a cargo de Mateo Rafael Adames Weiland, General de Brigada, Comandante de la 12 Brigada de Caribes, acudieron a la Defensoría del Pueblo de Maracaibo y a los medios de comunicación el miércoles 26 de mayo de 2010, y al día siguiente a la Fiscalía Segunda del Ministerio Publico a denunciar ser victimas de una serie de atropellos y violaciones a sus derechos humanos y a su condición de mujer y en especial a sus derechos propios de género y de mujeres indígenas por parte de soldados del Fuerte Macoa.

Los sábados y domingo, las mujeres indígenas al visitar a sus familiares detenidos en el Fuerte Macoa son obligadas, algunas veces bajo amenazas de ser detenidas, a desnudarse por los soldados encargados de la requisa, sometidos estos a su ves por el imperativo de ordenes superiores, sin importarles su particular manera de ser y estar, su cultura, usos y costumbres como mujer Yukpa, su moral ante el hombre, ante el hombre extraño (guatía) y ante su cuerpo.



La esposa de Sabino Lucía Martínez Romero, de 41 años, declaró en la Defensoría del Pueblo, a una abogada defensora de apellido Villasmil, y al otro día al Fiscal Auxiliar del Ministerio Público Freddy Reyes, que muy pocas veces son mujeres las que le obligan a desnudarse, u hombres y mujeres a la vez, casi siempre son sólo hombres, soldados, y que ella obedece porque hablan duro y portan armas largas, ella les tiene miedo, pero "en la Sierra de Perijá las mujeres no les tienen miedo a soldados. Al desnudarse les tocan su cuerpo y a eso a ella le da rabia y pena; Elena Romero, de 62 años, hermana mayor de Sabino, le obligan los soldados a quitarse también la pantaleta, e inmediatamente al hacerlo comienzan a reírse, ella les grita con rabia que ella es mujer, no animal, ni mono ni perro para que de ella se rían".


Valientemente Lucía denunció en la Fiscalía que en diciembre pasado un soldado de la requisa le dijo que se buscara dos millones de bolívares (2.000 BF) para dejar salir a su marido, ella como no pudo recoger el dinero no se los entregó nunca. Sabino les informó a sus familiares que eso era una trampa, como en efecto fue, a final de año en altas horas de la noche, un soldado le abrió la puerta y le manifestó que podía irse que por allí no había nadie. Sabino le contestó que el iría a juicio. Se le iba a aplicar la Ley de Fuga, es lo que se comentaba al interior del Fuerte.

La hija de Sabino, Guillermina Romero Martínez, de 25 años, su denuncia fue más alarmante, además de desnudarla y tocarle las nalgas como a su mamá, le preguntan si tiene hombre, le proponen hacer el amor, y una vez que fue sólo trataron de obligarla a meterse en el otro cuarto para hacerle el amor. Desde el 24 de diciembre del año pasado no ha vuelto más por temor a ser violada, ya era insostenible la persecución sexual militar. Manifestó durante la denuncia que ella se siente mal y llora por no poder ir a visitar su padre, quien reclama su presencia y denunciar ante los organismos competentes (como en efecto tardíamente se hizo) estos abusos sexuales por parte de los soldados con el silencio cómplice de sus superiores, que permiten que sean soldados hombres las que revisen a las mujeres de los detenidos inconstitucionalmente en el Fuerte Macoa, lugar este de todo tipo de abusos y prácticas coloniales y racistas. Estos no son los hijos de Bolívar que tanto nos habla el comandante Presidente Hugo Rafael Chávez Fría.

Estamos en a presencia, no de un caso aislado que el General Mateo Rafael Adames Weiland no tiene conocimiento, todo lo contrario este es un plan orquestado minuciosamente adentro y afuera de este recinto militar.

Lo creemos así por la manera inconstitucional como fue secuestrado Sabino el 14 de octubre de 2008 del Hospital Coromoto por efectivos del Ejército, la Guardia Nacional y el CICPC, donde estaba recluido para su sus primeros auxilios, su traslado violento e inmediato incomunicación por casi cinco días en el Hospital Militar de Maracaibo, su posterior traslado a la sede de la 11 Brigada de Infantería del Ejército hasta llevarlo directamente al Juzgado de la Villa del Rosario, violentando así sus derechos humanos, como el derecho a la libertad, así como el goce a su debido proceso y a la legitima defensa.

Desde la llegada al Fuerte Macoa, se puso en funcionamiento el plan macabro de Romper la Resistencia y la Moral de Sabino y los otros dos líderes indígenas recluidos: retrazo de la consulta médica en caso de enfermedad, poca y mala comida, algunas veces son las sobras que deja el personal militar, agua sucia, Ley de Fuga frustrada, eliminación de uno de los dos días de visita a los abogados defensores, prohibición a salir fuera del cuarto a caminar o tomar sol, sólo se les permite visita de esposas, hijas y padres. No pueden ser visitados por amigos y otros familiares. El Fuerte Macoa es el Guantanamo de la Venezuela de hoy, acusaciones infundadas y fuera de toda realidad por parte de Mateo Rafael Adames Weiland, General de Brigada, Comandante de la 12 Brigada de Caribes, Fuerte Macoa de Machiques a los abogados y al Defensor del Pueblo del Estado Zulia Antonio Urribarrí de propiciar bochinches con familiares de los detenidos frente al Fuerte Macoa, prohibición de la salida de Sabino Romero Izarra y Alexander Fernández Fernández para firmar de la Villa un Poder a sus abogados defensores para así llevar al Tribunal Supremo de Justicia un Amparo Constitucional.

Fuera del Fuerte Macoa se logra que a casi cuatro meses de ser introducido un Amparo Constitucional por los abogados defensores en el Tribunal Supremo de Justicia (10/02 a 10/06/2010) aún no ha sido admitido pese a ser asignado dicho documento a la propia Presidenta Dra. Luisa Estella Morales. Entonces que se puede esperar, más que sospechar que en todo esto está metida la mano pelúa de algunos altos voceros del Estado gobierno. Más cuando se nombraron siete Fiscales acusadores contra Sabino, Alexander y Olegario y hacen oposición cada vez que la defensa o la Jueza buscan una salida o solución jurídica, como es el caso de suspensión del juicio por parte de la Jueza Quinta de Juicio Erika Carrizo hasta tanto el Tribunal Supremo de Justicia no se pronuncie a favor o en contra de ser ventilado el juicio por la jurisdicción especial indígena del pueblo o nación Yukpa, así como la presentación de un informe por parte de la Fiscalía de las condiciones del lugar de reclusión donde se trasladarán a la comunidad del Tukuko los tres imputados indígenas. Los Fiscales encabezado por los abogados Víctor Valbuena y Abigail Rodríguez se niegan a elaborar dicho informe, y de inmediato apelaron a la decisión de la Jueza Carroz.

Todo está en el limbo político jurídico, incluso la continuación de la demarcación del territorio autodemarcado por el pueblo Yukpa, mientras Sabino, Alexander, Olegario y sus familiares son víctimas de todo tipo de abusos y humillaciones como en los mejores tiempos de la cuarta república.

Por: Homo et Natura

viernes, mayo 28, 2010

México: Indígena exige a Corte Interamericana de Derechos Humanos justicia...

EFE.- La joven indígena Valentina Rosendo Cantú pidió ayer a los jueces de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que condenen al Estado mexicano por la violación sexual de la que fue víctima en 2002 a manos de militares.

“Espero de los jueces justicia, que los militares estén en la cárcel y que el gobierno acepte que fueron militares los que abusaron de mí”, declaró Rosendo en un receso de la audiencia ante la Corte, donde su testimonio se presentó de forma privada.

Para Rosendo, quien al momento de los hechos era menor de edad, aseguró que “valió la pena ocho años de espera, de tanto sufrimiento, porque llegar hasta aquí (la CIDH) fue importante.

“Me sentí muy bien con los jueces, todos ellos muy amables”, declaró la afectada.

La demanda se relaciona con la supuesta violación y tortura de Valentina Rosendo, una indígena Me’phaa, el 16 de febrero de 2002, en el estado de Guerrero, así como con la supuesta falta de investigación y sanción de los responsables de los hechos.



Evitan declarar

Los representantes del Estado mexicano comentaron que no darán declaraciones a la prensa hasta el final del día, cuando concluya la audiencia con los alegatos finales de las partes.

El Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), que actúa como representante de la víctima ante la CIDH, ha criticado que este caso se encuentra en el fuero militar y que en ese sentido México está ignorando una orden del alto tribunal expresada en una sentencia por otro caso en 2009.

Según CEJIL, el Estado mexicano está en “completo desacato” de una orden de la Corte Interamericana que indica que en México la jurisdicción militar no puede investigar violaciones sobre derechos humanos.

En la audiencia los jueces también escucharon como peritos a Hipólito Lugo, representante de la Comisión de Derechos Humanos del estado de Guerrero, y a Roxana Vargas, experta en temas de violencia de género.

Denuncia generó amenazas

Lugo aseguró que el Estado no veló por la condición de mujer, menor de edad e indígena llamada de Valentina Rosendo Cantú, a quien, según él, no se le ofreció una atención especializada a la hora de interponer la denuncia ante las autoridades mexicanas.

Rosendo explicó el martes en conferencia de prensa que tras interponer denuncias en su país recibió una serie de amenazas, tuvo que abandonar su comunidad por temor a represalias y que el Estado se ha negado a reconocer responsabilidad alguna.

Este es el segundo caso de este tipo por el que México se sienta en el banquillo de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, pues en abril pasado los jueces vieron el caso de la indígena Me´phaa Inés Fernández, quien fue abusada por militares también en 2002, y del cual no ha dictado sentencia. (EFE)

lunes, abril 26, 2010

Denuncian en Guatemala: Falta de acceso a la tierra, principal problema para mujeres indígenas

Por Erasmo González /CIMAC
Las mujeres indígenas y campesinas continúan viviendo en condiciones precarias en Guatemala, debido principalmente a la falta de acceso a la tierra, a los medios de producción, y a las oportunidades para mejorar sus condiciones de vida, denunció la Pastoral de la Mujer de la Diócesis de San Marcos.

La lideresa Elvia Bautista de la Pastoral dijo a Cerigua que la mayoría de las mujeres, principalmente de las áreas rurales, además de realizar las tareas propias de su hogar, y de cuidar a las y los hijos, también realizan actividades agrícolas y pecuarias.

Bautista agregó que una considerable cantidad de mujeres en el altiplano de ese departamento, afrontan el abandono de sus esposos por el fenómeno migratorio y debido a su baja escolaridad sólo pueden emplearse como trabajadoras agrícolas en las fincas y otras más en casas particulares, donde son víctimas de acoso sexual.

Destaca que las mujeres trabajan en las fincas desde tempranas horas hasta entrada la noche y reciben un salario menor al de un hombre que labora cinco horas.

martes, marzo 23, 2010

México: No existe la justicia: Alberta y Teresa, indígenas presas...

Mario León y Héctor Ayala / Diario de Querétaro
No nos escuchan porque somos pobres y, además, indígenas, recriminan Alberta Alcántara Juan y Teresa González Cornelio, para quienes la justicia en México "no existe", puesto que "los que realmente hacen cosas feas no están aquí", al tiempo que lanzan un "ya basta" al presidente Felipe Calderón para que las libere luego de tres años de encierro en el penal de San José El Alto, donde reciben en exclusiva a Diario de Querétaro.

Las rejas del Centro Preventivo y de Ejecución de Sanciones Penales se abren, como seguramente se abrirán en unos días para Alberta y Teresa, y permiten escuchar de viva voz la indignación de estas mujeres. No obstante, también hay palabras de agradecimiento hacia el gobernador, José Calzada, y los senadores que en comisión plural las visitaron apenas este domingo, así como a las ONGs que las defienden.

"Ya basta, ya basta de tanta injusticia, sólo si el Presidente nos da la libertad va a cambiar nuestra forma de pensar del Gobierno, porque sigo pensando que si de veras estuvieran haciendo su trabajo, no estuviéramos aquí encerradas.

"Si el Presidente quisiera, a la voz de ya diría que nos dejaran libres y no que espere que de aquí a julio se resuelva nuestra situación", exclama con hartazgo Teresa, llevando en brazos a su hija Jazmín, que nació dentro del penal hace apenas un año.

El de estas mujeres es un caso paradigmático del sistema penal mexicano. A insistencia del Gobernador de Querétaro, el Senado creó una comisión especial y la Suprema Corte de Justicia de la Nación atrajo "de oficio" las apelaciones a la sentencia de 20 años de cárcel por el cargo de secuestro, mientras que Alberta enfrenta uno más, el de posesión de droga que, nos aclara, nunca le ha sido comprobado.

Ellas fueron detenidas en su pueblo, Santiago Mexquititlán, municipio de Amealco, el 3 de agosto de 2006, cinco meses después de un operativo federal antipiratería en el que se decomisaron discos de autoría apócrifa y donde supuestamente seis gentes de la AFI fueron privados de la libertad a petición de estas indígenas de origen ñañu. Al mismo tiempo, también fue detenida Jacinta Francisco Marcial, quien fuera liberada la madrugada del 16 de septiembre pasado.

Desesperadas por la falta de apoyo, Teresa y Alberta enviaron una carta al presidente Felipe Calderón pidiendo su ayuda. "Dijo que nos iba a apoyar y jamás, jamás recibimos respuesta del Presidente; lo único que hizo el presidente Felipe Calderón fue mandarnos una carta donde nos decía que nos iba apoyar, que nos iba a orientar que para ver qué se podía hacer... ¡Ah! Y mandarnos un abogado de oficio, pero nosotros lo que pedíamos era nuestra libertad".

Ese abogado, narran, no les dio ninguna esperanza "y sólo nos decía: ¡Ay muchachas! Su caso es muy difícil, no creo que salgan pronto de aquí, y nos íbamos para abajo".

El panorama cambió recientemente, cuando José Calzada Rovirosa hizo suya la defensa y fue al Distrito Federal a gestionar la revisión del caso ante el ministro presidente, Guillermo Ortiz Mayogoitia, y la Presidencia del Senado.

"El Presidente, como ahora el Gobernador de Querétaro, hubiera tomado cartas en el asunto desde un principio y nuestro caso ya se hubiera resuelto. El único que tiene en sus manos resolver las cosas es el Presidente, pero por ser pobres no nos hace caso", interviene Alberta, fúrica.

Teresa la secunda con otro reclamo, el más fuerte de la larga lista que tienen: "El Presidente, por ser pobres, por ser indígenas, no nos hace caso, por no tener dinero. Y yo siempre lo he dicho en los medios de comunicación: cuando llegan a nuestro pueblo queriendo nuestro voto, ahí sí nos prometen esto, nos prometen lo otro... Los pueblos indígenas tienen derecho a esto o a lo otro. Y cuando realmente los necesitamos, no vemos el apoyo".

* LA CNDH, TAMPOCO

A simple vista, Teresa es la más frágil, pero al momento denunciar es la más elocuente y expresiva. Tiene ojos verdes. Dice que son de su papá, ese al que apenas conoce y al que recientemente corrió de la visita familiar en el penal. "Sólo venía a preguntar si había secuestrado a los agentes o no. Me vio en la televisión y vino". Afuera, sólo tiene a su marido, y adentro, a su hija Jazmín, quien es la fuerza que la mantiene viva.

Levanta la voz para recriminar también la falta de apoyo de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, institución que en su momento sólo tomó la queja, pero que les dio nulos resultados.

"Derechos Humanos también vino, incluso muchas veces yo lo corrí, porque les decía: ¿A qué vienes? Si me dices que no puedes hacer nada por mí, que no está en tus manos, ¿entonces a qué vienes a verme?

"Le dije yo no quiero que vengan a prometerme esto o lo otro, yo lo que quiero ver es con hechos, no con palabras", exclama queriendo manotear y sin poder hacerlo, porque carga a la pequeña Jazmín, arrullada por la plática en el patio de visita, a la sombra de una de las cuatro torres desde las cuales se vigila a las 151 internas, tres de ellas indígenas: Alberta, Teresa y Dionisia García Hernández.

* APOYO DE CALZADA, LA CORTE Y EL SENADO

Afloran sus recuerdos sobre los tres primeros años de prisión, época en que gastaron mucho dinero en un abogado particular sin recibir apoyo de ninguna índole. No como ahora, cuando el respaldo del Gobernador les ha dado tantas esperanzas de libertad y ha generado reacción de la Corte y hasta la visita de una comisión del Senado, encabezada por Manlio Fabio Beltrones.

El proceso para su liberación ya es un caso de la agenda nacional. También destacan la defensa de Amnistía Internacional y el Centro Agustín Pro Juárez.

"El anterior Gobierno nunca nos hizo caso, jamás. Pero ahora sí ya. Ni con el Gobernador anterior ni con el Director anterior del Cereso.

"Nos sentíamos solas, abandonadas, nadie nos hizo caso. Hasta ahora que cambió a este nuevo Gobierno, con el señor Gobernador -José Calzada- ya sentimos más apoyo de él y todo. También el Centro, ahora con la nueva Directora, tenemos más apoyo con ella.

"Decidimos cambiar el abogado que teníamos que era particular, porque ya no teníamos recursos económicos, ya nos habíamos endeudado mucho y fue cuando decidimos agarrar a los de la organización Agustín Pro, que son los que traía anteriormente Jacinta".

Sobre la visita que recibieron este domingo de la Comisión Plural Investigadora, integrada por Manlio Fabio Beltrones, Socorro García Quiroz, Tomás Torres Mercado, Amira Gómez Tueme y el diputado Rubén Moreira Valdez, las indígenas ñañu dicen que les da un gran aliento, porque representa una presión para sacarlas el penal.

"El senador Manlio nos dijo que él le pedía al Presidente que nos dé la libertad, que no esperara a que la Corte dictara nuestra libertad, que está en sus manos girar la libertad inmediata.

"Esta presión nos da esperanzas de que sí se va a solucionar nuestro caso, que por fin el Gobierno va a dejarnos ir libres... Yo pienso que esto es a raíz de esa presión y también de que el Gobernador se está metiendo en el caso, también los senadores", nos dijo Teresa, risueña, un gesto difícil de mostrar dentro de un penal.

Alberta y Teresa, catalogadas por la ONU como víctimas de triple discriminación, "contra mujeres, contra mujeres indígenas y contra mujeres pobres", han soportado, además, incontables atropellos en prisión. Algunos, a la distancia, ahora les provocan risas, pero otros, los más graves, permanecerán siempre en su memoria y nunca los superarán, como el hecho de haber perdido hasta ahora tres años y siete meses de vida en libertad.

viernes, febrero 12, 2010

Rumbo a Beijing: Discriminación doble por ser indígenas y por ser mujeres...

Por Anayeli García Martínez
CIMAC.- La importancia de las mujeres indígenas como integrantes de las poblaciones rurales en todo el mundo fue reconocida 20 años después del primer Año Internacional sobre la Mujer, en 1995 cuando la Organización de las Naciones Unidas (ONU) llevó a cabo la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing, China.

Las mujeres indígenas confiaron en que el acontecimiento histórico que significó la conferencia de Beijing conduciría a la adopción de decisiones por parte de los Estados miembros encaminadas a llevar a cabo reformas en sus constituciones para incorporar los derechos de las poblaciones indígenas, señala la ONU.

Durante la cumbre mundial, a la que asistieron cerca de 17 mil participantes, incluidos seis mil delegadas y delegados de 191 países, entre ellos México, cuatro mil representantes de organizaciones no gubernamentales y más de tres mil de los medios de comunicación, Naciones Unidas reconoció que desde entonces las indígenas enfrentan una doble discriminación por ser indígenas y mujeres.

Debido a la amplia participación, cinco años después durante el Período de Sesiones Extraordinarias de la Asamblea General del organismo que se realizó del 5 al 9 junio de 2000, Naciones Unidas y los Estados miembros evaluaron y reafirmaron el consenso y la voluntad política para promover la igualdad entre los derechos de mujeres y hombres.

En esta reunión internacional que se llevó a cabo en Nueva York, las mujeres indígenas integrantes del Forum Internacional de Mujeres Indígenas se congregaron para valorar su situación a cinco años de la Plataforma de Acción de Beijing. A pesar de que se había adoptado la Declaración de Beijing, eran pocos los avances.

Reconocieron que las mujeres indígenas continuaban en la extrema y desproporcionada pobreza, y confrontaban un descenso en las condiciones de salud, educación, sociales, económicas, culturales y políticas. Esto debido a factores como racismo o xenofobia, colonialismo, neocolonialismo, políticas macroeconómicas que promovían el comercio y la liberalización financiera, privatización, desregulación y desplazamientos.


El Forum Internacional de Mujeres Indígenas también hizo hincapié en que las indígenas enfrentaban un incremento en la violencia y la trata de mujeres y niñas, mientras que los conflictos armados y la militarización habían aumentado, conduciendo a desplazamientos internos y externos, aumentando la pobreza y violaciones de los derechos humanos, particularmente violencia contra las mujeres indígenas.

Además denunciaron que la explotación de recursos naturales en las tierras y territorios de los pueblos indígenas y el vertido de residuos nucleares, materiales tóxicos y sustancias peligrosas violan e infringen los derechos humanos y colectivos de los pueblos indígenas por causar desplazamientos y poner en peligro sus vidas.

Ante dicha situación pidieron a los gobiernos cumplir los compromisos hechos a las mujeres indígenas en la Plataforma de Acción de Beijing sin más retrasos y recomendaron firmemente que las vidas y experiencias de los Pueblos Indígenas fueran tomadas en consideración cuando se implementara la Plataforma de Acción.

La plataforma señala, entre otras cosas, que se deben reconocer y respetar las actividades artísticas, espirituales y culturales de las mujeres indígenas; apoyar su derecho a la educación a través de un enfoque multicultural que responda a las necesidades, aspiraciones y culturas de las indígenas.

viernes, diciembre 18, 2009

Mujeres e indígenas guatemaltecos, en el olvido...

Fuente: Cimac Noticias
Las mujeres y los grupos indígenas reciben menos asignación del presupuesto nacional y las instituciones que manejan esos recursos presentan una baja ejecución, lo que evidencia que el Estado guatemalteco es “racista, discriminador y excluyente”, señalaron organizaciones que velan por los derechos de estos grupos.

Según la información, publicada en Prensa Libre, la denuncia fue realizada por la alianza conformada por la Coordinadora Nacional Indígena y Campesina (CONIC), la Fundación Rigoberta Menchú Tum, el Centro de Estudios de la Cultura Maya (Cecma) y el Grupo de Apoyo Mutuo (GAM).

De los 49 mil 723 millones de quetzales del presupuesto del 2009, únicamente el 0.026 por ciento se destinó a favor de las mujeres, mientras que para los grupos indígenas fue del 1.22 por ciento, según el análisis de las organizaciones.

De acuerdo con éste, 550 millones de quetzales fueron asignados a programas de pueblos indígenas, de los cuales, la mayoría se ejecutó principalmente para proyectos de educación bilingüe del Ministerio de Educación (Mineduc).


Por lo que respecta al presupuesto destinado a favor de las mujeres para este año, destaca que únicamente se le destinaron 55.7 millones de quetzales, de los cuales se ejercieron únicamente el 0.08 por ciento.

Según el análisis de las organizaciones, lo anterior evidencia la falta de voluntad para construir políticas públicas que favorezcan a estos dos grupos poblacionales, que representan un 50 por ciento de los habitantes.

jueves, abril 30, 2009

Género y Étnia

Reconstrucción identitaria y el “nuevo rol” de la mujer en la organización político social Mapuche-Lafkenche (1)

Rodrigo Sepúlveda

-Resumen

La relación cuerpo-mujer-indígena como objeto, naturaleza, definible y administrable tanto para el constructo científico, como para el Estado-Nación, supone una desigualdad de naturaleza ontológica, que viene a reivindicar en un orden político, la diferencia sexual en sus características “naturales” e “históricas”. Dicha lógica se concatena a partir de la nomenclatura; identidad, código cultural y representación, que determina todo orden de discriminaciones, definiendo a un otro identificable-identitario, como el escenario “natural” de aquella segunda naturaleza, liberada en la espacialidad y narrada por la interpretación histórica, doblegada y por ende constituida desde un doble antagonismo; sexual y cultural. La presente investigación viene a cuestionar los supuestos que organizan las relaciones de género-etnia, tanto desde el enfoque estructural, como desde la investigación militante, des-nudando desde una epistemología feminista, las contradicciones inherentes a la construcción y pertenencia identitaria, según los roles asumidos por mujeres en uno y otro caso, y su relevancia en los procesos de reivindicación político-social.


-La sexualidad en la interpretación de la cultura mapuche

"EL Gran Poder: Füta Chaw, envió a una estrella- hija suya- con figura de varón para poblar el desierto de la Tierra. El hombre cae de cabeza al árido suelo volcánico y queda inconsciente.
Ante esta contingencia que le impedía cumplir su misión, el Gran Poder, decide enviar otra estrella- ahora con forma de mujer- para que lo despierte.
Pero este ser estelar viene mejor dotado que el anterior, como cae de pie, muy bien asentada en lo concreto y en lo real, pero lejos de su compañero celeste y ahora terrestre, las plantas de sus pies disponen de una particularidad: tienen el poder de hacer brotar una mullida alfombra vegetal, y de hacer nacer de ella diversas plantas, flores y árboles de variadas especies.”

“Magia y Secretos de la Mujer Mapuche, Sexualidad y Sabiduría Ancestral”
Ziley Mora (2007)



El análisis de la filosofía mapuche de Ziley Mora, radica en la capacidad de descomponer los elementos “propios culturales” recogidos del habla mapuche, como engranaje socio – lingüístico de su pensamiento, bajo una mirada dialéctica de cada partícula conceptual, de las características, tanto asexuadas como femeninas, basado en un presupuesto dual, cultural e interpretativo, en el cual las partes antagónicas organizadas en narrativas opuestas, el hombre y la mujer, el sexo y la guerra, explican su funcionalidad mutua.

En este sentido, Mora, duplica el intercambio negado del antagonismo sexual, llevándolo a una suma de acontecimientos sexualizados, otredad del vacío intertextual bajo la mirada androcéntrica del hombre arcaico, que aparece saturada de sentido en el coito de la experiencia interpretativa. Es aquí en donde se enmarca mi lectura de la interpretación de la sexualidad en la cultura mapuche, ya que es en esa asexualidad romántica de lo femenino como origen negado, donde se organiza la definición de lo masculino, una vez que esconde las claves según opera la interpretación de la sexualidad “otra”.

La funcionalidad explicativa de dicho “contenido cultural” aparece doblegada en el sensualismo de las formas de la dominación, inherentes a la interpretación del otro sexual, como agregado obsceno que reconoce a ese otro del otro sensual femenino, como continuidad ausente del intercambio en la mirada masculina, que Ziley define como reflejo o teñido de la mujer, equivalente a la victoria en el derecho del hombre, que incorpora la virtud, negando la forma particular de lo femenino, a partir de la visibilización de una magia trascendental secreta, escencializando la forma femenina en el simbolismo universal, que define a lo masculino como significante, tanto desde la historia como del poder.

Bourdieu plantea en este sentido que “la visión androcéntrica se impone como neutra y no siente necesidad de enunciarse en unos discursos capaces de legitimarla”, lo femenino en la interpretación androcéntrica, es el hombre narrado como lo femenino, la verdad del hombre como la negación de la negación de lo femenino, que expone la enunciación de la mujer bajo la posibilidad histérica o bajo la forma explicativa antropológico mágica.

Que la sexualidad de la mujer sólo aparezca una vez que ha sido negada, explica que ante su ausencia tengamos una interpretación femenina del mundo, lo que a su vez permite y concede en dicha virtud el poder a los hombres. El vacío o concavidad fecunda que organiza los destinos del hombre interpelan la construcción de la segunda naturaleza de la mujer, como núcleo libidinal del hombre, proyectado en el registro de la sexualidad femenina puesta en la historia como interpretación, lo que en el ambiente académico se denomina “construcción de género”, aparece aquí como forma sacralizada de cultura, intitulada como “el amor y la sexualidad en la cultura mapuche”.

La discriminación simbólica que define a una cultura, como escenario naturalizado de aquella segunda naturaleza, como un -lo otro- supuestamente liberado en la espacialidad, y narrado por la interpretación histórica de ésta, circunscribe al antagonismo cultural en un doble antagonismo, sexual y cultural.

La sexualidad mapuche y la posesión del guerrero, explica en el análisis antropológico la materialidad de la mujer, y la paradójica hazaña del hombre. La mujer preñada por ejemplo, aparece oculta ante la tribu generando sobre la base de dicha invisibilidad los lazos mágicos que construyen la vida del hombre.

El platonismo de Ziley define a la sexualidad de la mujer a partir de la sujeción de esta al hombre, la mujer sólo aparece en la medida en que es invisible, como hazaña completa, en el correlato de orden económico de la guerra y la ganancia, que justifica la posesión sexual como pura interpretación, como acontecimiento estético, la nauseas y el dolor al parir abren las puertas de su propia clausura, como función explicativa de la hipnosis de la dominación patriarcal, esto es, en tanto naturalización del silencio, en el tabú y la manifestación histérica de la posibilidad femenina como operación negada.

Es interesante que el lugar negado de las prácticas sexuales de la cultura mapuche, hayan su origen en el lugar carente de interpretación, el lugar silenciado como explicación actúa como el síntoma, lo negado aquí define a la hazaña, la “nada del otro” actúa como la interpretación misma en tanto origen, en la recreación de la forma cultural que organiza la dualidad en la economía de la guerra a través de la economía sexual de los cuerpos, transfiguración mágica que define a la victoria del hombre.

En un pasaje (2) Ziley Mora, describe como Calfucura lleva a sus treintitres esposas a una montaña mientras el va a la guerra, dicho acto le permitiría al guerrero conquistar la victoria, la ausencia de sus mujeres supone por un lado un mundo material absoluto, consecuente con el “inmanentismo religioso” del mapuche kimün, pero volcado al infinito bajo la fórmula fenomenal absoluta, negando el registro o huella de la experiencia bajo el supuesto de parir la victoria. Invisibilidad del símbolo, reificado de la condición material de la mujer, según la propia virtud dual visible/invisible del guerrero.

Es así como la ganancia del guerrero es la racionalidad sublimada de la dominación masculina, que define la sexualidad de la mujer a partir de su invisivilización explicativa del mundo, metamorfosis de todos los lugares en el no lugar de la experiencia, que es lo que en definitiva le da el poder sobre el mundo material e inmaterial.


Notas:

(1) Resumen del trabajo y análsis crítico del texto "Amor y Sexualidad en la Cultura Mapuche" de Ziley Mora, parte de mi exposición para el I Congreso Interdisciplinario sobre Género y Violencia.
(2) Mora, Ziley "Amor y Sexualidad en la Cultura Mapuche" en www.dibam.cl

martes, marzo 31, 2009

Mujeres indígenas las más discriminadas

Por: Cecilia Vargas
En el marco del XI Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe,representaciones de los grupos de feministas indígenas, trabajadoras sexuales, jóvenes, trabajadoras domésticas, discapacitadas, periodistas y víctimas de conflictos armados, entre otras, plantearon su problemática y demandas.

Una representación de las indígenas feministas, integrada por mujeres de varias etnias, entre otras de México, Bolivia, Perú, expuso que: "Las mujeres indígenas son víctimas de violencia racial, militar, política, institucional y despojo sistemático de sus tierras, territorios y culturas; que, en la práctica les siguen negando su derecho colectivo a la libre determinación y autonomía; que son objeto de investigación, y que, ni en lo individual, ni colectivo, reciben ningún tipo de reconocimiento."


Que las mujeres indígenas viven muchas discriminaciones: “por ser mujeres, por ser pobres y por ser campesinas”; que como protagonistas y actuantes, no son incluidas en los procesos de planificación, coordinación y desarrollo de los eventos feministas.

Falta responsabilidad del movimiento feminista, plantearon también, para involucrar a las mujeres indígenas en pie de igualdad, “somos la otra mirada del feminismo que busca transformar relaciones desiguales y el sistema de dominación patriarcal; los movimientos feministas deben respetar la diversidad cultural en el discurso y en la práctica.

Por último señalaron que es “urgente la desconstrucción de los planteamientos etnocéntricos del movimiento feminista y del discurso académico”.

Y propusieron:

Construir alianzas a nivel de países con mujeres indígenas y no indígenas y campesinas, para conocer sobre el feminismo, y la mirada de las mujeres indígenas, de acuerdo a sus ritmos y tiempos para ir creando conceptos y definiciones.

También, realizar intercambio de experiencias sobre los estudios y resultados de estudios sobre mujeres indígenas y su respectivo reconocimiento (academia, centros de investigación, organismos internacionales, organizaciones de la sociedad civil e instituciones; así como construir espacios de diálogo en los diversos niveles, entre mujeres indígenas, campesinas, empleadas del hogar y feministas.

Además, construir espacios de reflexión sobre el feminismo, desde las mujeres indígenas en sus pueblos, para una propuesta teórica en el marco de su cosmovisión; Generar procesos de reflexión, desde lo interno, desde las mujeres indígenas y pueblos indígenas, en relación a lo que se conoce como “usos y costumbres”, que afectan su dignidad y trabajar por la transformación y eliminación de las mismas.

Igualmente, considerar la realidad generacional en el abordaje de los diversos tipos de violencia; realizar trabajo de autocrítica de los programas gubernamentales y de organizaciones no gubernamentales en materia de salud, porque la mujer indígena es la única que tiene que tomar la decisión sobre su cuerpo y métodos anticonceptivos, no las instituciones, organizaciones o movimientos.

También, elaborar una agenda propia para discutir temas urgentes como: la diversidad sexual en los pueblos indígenas, el Sida, el aborto, la violencia familiar, militarización, migración, seguridad alimentaria, cambio climático, los problemas que enfrentan las empleadas del hogar y la Declaración de los Pueblos Indígenas.

Por último se pronunciaron por:

“Que nuestro modo de ver y concebir el mundo, sea otro, y que el uso y la costumbre sea el respeto y la inclusión de las mujeres indígenas y campesinas”.

Por su parte, las mujeres afrolatinoamericanas y afro caribeñas, presentes en el XI Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, demandaron:

El compromiso de todos para combatir el racismo en todos los espacios, fuera y dentro del feminismo y se erradiquen las prácticas fascistas en sus vidas personales y especialmente dentro de las organizaciones y espacios feministas.

También, respeto a las decisiones y acuerdos constitucionales del X Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, ya que en el mismo se acordó que el tema del racismo formaría parte de los ejes centrales de discusión en todos los encuentros siguientes;

Garantizar la participación de mujeres afrodescendientes y negras en los procesos de elaboración y ejecución de los encuentros feministas y que efectivamente se promueva la inclusión de la perspectiva étnico-racial.

Se quejaron de que al no proveer traducción adecuada a las mujeres de la región caribeña, no hispanohablante, se ha excluido de los encuentros a una cantidad importante de feministas afrodescendientes y negras.

Este grupo demandó, entre otras cosas, que se incluya en la agenda feminista, el compromiso de apoyar el Plan de Acción de Durban generado en la Tercera Conferencia Mundial contra el Racismo, Xenofobia y todas formas conexas de Intolerancia 2001.