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martes, junio 08, 2010

Lydia Cacho: Con el modelo de mujer hipersexualizada ganarán las mafias sexuales

La escritora y periodista mexicana Lydia Cacho considera que si la sociedad no cambia los modelos hipersexualizados en los que se miran muchas mujeres y adolescentes, “la industria del sexo comercial y las mafias van a ganar la batalla”.

Lydia Cacho, que presentó en España “Esclavas del poder”, su último trabajo periodístico sobre la trata sexual de mujeres y niñas, alertó hoy, en una entrevista con Efe, sobre el “enfoque equivocado” que, en su opinión, se está dando a esta lacra.

“Estamos dándole un enfoque policíacoo, de crimen organizado”, afirmó Cacho, convencida de que es la sociedad la que debe actuar.

Así, propuso varias iniciativas, como “sabotear” a los medios de comunicación que, por un lado, “cubren las noticias sobre la trata de personas y, por otro, publican los anuncios donde se comercia con mujeres”.

En “Esclavas del poder”, Cacho narra cómo actúa la delincuencia organizada o la corrupción y afirma que “mafiosos, políticos, militares, empresarios, industriales, líderes religiosos, banqueros, policías…, conforman una enorme cadena en el mapa internacional del crimen organizado que ha existido durante siglos”.


Según esta periodista, conocida por su activa defensa de los derechos de las mujeres, “cada año, 1,3 millones de personas en todo el mundo, en su mayoría mujeres y niñas, son sometidas a esclavitud sexual”.

La escritora invitó a los padres a no eludir su responsabilidad ante los modelos propiciados por la televisión, el cine y la música, que encarnan las ídolos de las jóvenes, y observa que “buena parte” de ellas, sobre todo europeas, participan en una cultura en que lo “chic” y lo “in” es convertirse en prostituta o vender el cuerpo un rato para conseguir buena ropa.

Un fenómeno, añadió, que también se extiende a otros continentes como el americano, y puso como ejemplo a Colombia y su exitosa serie “Sin tetas no hay paraíso”.

La periodista, que más de una vez se disfrazó para llevar a cabo su trabajo de cinco años, relata que “las mafias de esta trata encontraron la clave al descubrir que no necesitan atrapar a las mujeres ni inducirlas a las drogas, sino convencerlas de que lo mejor es convertirse en prostitutas” ante la falta de oportunidades en los países subdesarrollados.

Y en el mapa de esta lacra, Cacho sitúa a Asia como “el continente de mayor consumo y beneficio económico” a costa de estas personas, seguido de Latinoamérica, con países como Colombia, Venezuela, República Dominicana, así como el Caribe, como los más afectados.

Cacho destaca el caso de Cuba, donde ha viajado una veintena de veces y llevado a cabo una de las investigaciones “más duras”, tras recorrer los cinco continentes, sorteando las dificultades más inverosímiles.

“El tratante o dueño de bares de alterne paga un porcentaje al Gobierno para llevarse bailarinas, en un proceso que lo convierte en una negociación de trata de mujeres”, dijo Cacho, al referirse a la “complicidad impresionante” del Gobierno cubano.

También mencionó los casos de El Salvador, Guatemala y Nicaragua, donde, apuntó, están afincándose las mafias chinas.

Al hablar de México, Cacho destacó la participación de los carteles del narcotráfico mexicanos en la compraventa de mujeres y niñas, a las que trasladan a EEUU, cuya “doble moral” critica esta periodista.

Relata que en México encontró “pistas claras” y que entrevistó a mujeres que habían sido llevadas por carteles de la droga desde Tijuana, Durango o Ciudad Juárez, apuntando las posibles vinculaciones entre los feminicidios de Ciudad Juárez y la trata de mujeres.

La periodista, que con la publicación de “Los Demonios del Edén” desató un escándalo político en México, al inculpar de corrupción y pederastia a personalidades con importante responsabilidad pública, se mostró expectante ante la salida de “Esclavas del poder” en su país el próximo mes.

Tras recordar que “millones y millones de hombres de todo el mundo viajan a México buscando tener sexo con adolescentes”, la autora afirmó tajante que la trata de mujeres podría acabar si los hombres trataran de entender lo que hay detrás de “una jovencita de 18 o 20 años que te han traído al hotel de cinco estrellas”.

Fuente: Palabra de Mujer

jueves, noviembre 05, 2009

Televisión: Novelas muestran falsa imagen de mujeres colombianas

Por: Alba Trejo
Ellas, de caras bonitas, altas, delgadas, reducidas cinturas, esculturales caderas y pechos voluptuosos. Ellos, en cambio, poco atractivos, gordos o flacos, mal vestidos, pero con mucho dinero y desempeñando un papel de machos dominantes, casi propietarios de las vidas de esas mujeres.

A ellas las representan como seres tontos, comprables, utilizables y ambiciosos, provenientes de familias pobres casi todas. Ellos son los narcotraficantes triunfadores, propietarios de lujosas mansiones y cuyo dinero es utilizado para obtener cualquier cosa, incluso esas mujeres hermosas cuando así lo disponen.

Así es el prototipo de las colombianas que las telenovelas provenientes de aquel país del sur de América Latina exportan a Guatemala.

Desde hace un año, las producciones de esa nación lograron abrir un espacio en los canales locales, con telenovelas cuyo argumento central es el tráfico de drogas, mujeres prefabricadas y el poder de los narcotraficantes.


Primero, con la serie Sin tetas no hay paraíso, un título chocante para la conservadora sociedad de esta nación centroamericana y que basa sus principios morales en la religión católica. Luego, la segunda versión de nombre más recatado, Sin senos no hay paraíso, mostrando a niñas desesperadas por conseguir un cuerpo perfecto para agradar a los poderosos capos.

"Novelas como Sin senos no hay paraíso nos presentan la imagen de hermosas mujeres, en su mayoría pobres, relegadas a objetos sexuales de potentados del narcotráfico y el crimen organizado", destacó a SEMlac Orlando Blanco, al frente de la Secretaría de la Paz de la Presidencia de la República.

"Exaltan una imagen de ignorancia, incapacidad y ambición de riqueza, dispuestas a jugar el papel que les determinen o compren sus hombres, hoy más que nunca se les relega al papel de mercancías", puntualizó Blanco.

Actualmente, la novela que se transmite en el país es Cartel de los Sapos y se exhibe a la población en un horario familiar, sin censura de escenas de sexo, ni de los episodios de decapitados y baleados.

Analistas coinciden en señalar que esas producciones colombianas sólo demuestran la falta de valores que prevalecen en la sociedad, además de reforzar y reproducir los estereotipos de cuerpos de jóvenes dispuestas a satisfacer el placer masculino a toda costa.

Hilda Morales, activista de los derechos de la mujer, precisó a SEMlac que este tipo de producto televisivo se enmarca en la profusión de antivalores que, lamentablemente, se utilizan con el ánimo de lucro en derechos de la mujer, la niñez y la juventud.

Incluso, señala que sería bueno iniciar una campaña contra este tipo de novelas que fomenta el uso de las mujeres como objetos sexuales.

Hace año y medio, grupos de derechos femeninos, la Red de la No Violencia contra las Mujeres y la Fundación Sobrevivientes, liderada por Norma Cruz, lograron que se retirara de la publicidad callejera la promoción de zapatos denominada "Están de muerte", de una famosa cadena internacional, que ilustraba su campaña con fotos de pies de mujeres aparentemente asesinadas.

Promovían el desmedro de la violencia contra las mujeres, rememora Morales.

Una parte de la población entrevistada, que ha visto algunos episodios de estas novelas, coincide en que estas producciones que llegan a Guatemala se convierten en una escuela para los jóvenes acerca de cómo involucrarse en el narcotráfico o cómo transportar la droga. Y para las niñas, en una forma de aprender a ganarse la vida de forma sucia.

Blanco lo reafirma al indicar que, en el fondo, las producciones colombianas, que son transmitidas en la televisión local, llevan mensajes nocivos para la sociedad, pero fundamentalmente en contra de la dignidad de las mujeres.

Sin embargo, impedir que las imágenes lleguen a la población es casi imposible, pues en este país de 14 millones de habitantes, la televisión local llega a por lo menos seis millones de guatemaltecos que no cuentan con recursos económicos para rentar señal de televisión satelital y, por tanto, no tienen opción de acceder a otro tipo de programación.

Ana Silvia Monzón, directora de una radio feminista, expresó a SEMlac que los efectos de exponer a niñas y niños a esas imágenes estereotipadas, sin ninguna explicación que haga contrapeso, contrarresta los esfuerzos de todas las mujeres que luchan por cambios culturales y simbólicos.

Pero Gustavo Berganza, periodista y columnista, no lo ve así, al considerar que el problema con estas telenovelas no es si van a promover una actitud distinta en la sociedad hacia los hechos que narran, sino la gran receptividad que tienen en las audiencias.

"Si no hubiese esa predisposición de los televidentes por este tipo de productos, pues probablemente la carencia del rating (porcentaje de audiencia) no los haría rentables y, en consecuencia, no los producirían", admite.

En Guatemala, este fenómeno de favoritismo de la audiencia hacia esas producciones ocurre debido a que la pobreza que afecta a seis millones de habitantes ha obligado a familias completas a involucrarse en el negocio de la droga, distribuyéndola al menudeo o bien transportándola de un lugar a otro.

Según la Policía Nacional Civil, este país es puente para el traslado de cocaína, lo que deja sus secuelas en esta nación centroamericana. De ello no se libran las mujeres.

"Aquí ellas no son requeridas por los narcotraficantes, como en las novelas colombianas", destaca a SEMlac la fiscal de delitos contra la vida, Blanca Lily Cojulún. A ellas las utilizan para el narcomenudeo o como correo.

Cojulún no cesa de repetir que de cada 10 mujeres asesinadas en esta nación, al menos la mitad participaba en el tráfico de droga.

El Instituto de Ciencias Forenses detalla que la mayoría de los cuerpos femeninos ingresados a la morgue tienen disparos en partes vitales, una forma muy particular del narcotráfico de acabar con la vida de una persona.

Los carteles provenientes de México, como el del Golfo y Sinaloa, se han instalado en Guatemala para dirigir sus acciones sobre la droga que proviene de Colombia. Y las autoridades que combaten el narcotráfico aseguran que en 2008, de los 6.200 asesinatos ocurridos en el país, 40 por ciento ha sido atribuido al narcotráfico.

viernes, octubre 16, 2009

Modelo que posa al Natural causa revuelo en Estados Unidos...

La modelo Lizzie Miller ha causado revuelo en Estados Unidos luego de posar sin ropa en una revista y romper el molde anoréxico que han venido imponiendo la moda y la publicidad en los últimos años.

Miller de 20 años mide 1.80 metros y pesa 80 kilogramos; sin embargo, eso no fue impedimento para que fuera fotografiada en una revista. De acuerdo con la página nydailynews.com, las imágenes de Miller no resultaron rechazadas, pues muchas personas consideran que en las publicaciones deben mostrarse a las mujeres tal como son.

En una cultura obsesionada con la imagen y la "perfección" (a través de la cual se lucran grandes empresas con la venta de sus productos), el hecho de ver a la modelo sin lucir un cuerpo excesivamente delgado podría alentar a las mujeres a sentirse más seguras con su físico. Pues de lo que se trata es de proyectar la imagen real de la mujer cotidiana, y no una imagen que enajena a las mujeres y las obliga a mutilarse con el fin único de encajar en los estereotipos vendidos por la ideología capitalista patriarcal.

Las Mujeres estamos obligadas a repensar y reconstruir lo que nos ha sido impuesto por un sociedad basada en el egoísmo, el hedonismo, el individualismo, lo superficial, en fin, lo económico por encima de lo humano, de lo real...


La publicidad sólo cambiará cuando las mujeres aceptemos qué somos, y rechacemos con contundencia una imagen que nos veja, nos invisibiliza, nos humilla y nos despoja de nuestra verdadera esencia.

Otras personas por su parte, consideran que el mostrar mujeres con defectos no ayudará a que las revistas se vendan más. Obviamente, como ha sido hasta ahora, estos voceros ven a la mujer desde su lógica mercantil capitalista, y no como seres sociales integrales y transformadores de la realidad.

"Especialmente en una economía a la baja, las mujeres quieren ver perfección. Realmente no queremos ver fotografías de mujeres imperfectas", señaló Maureen Lippe, antiguo editor de Vogue y Harper's Bazaar, quien no puede ser señalado más que como un cerdo machista, y que además debería estar preso por ser un promotor al descubierto de uno de los tipos de violencia más contundentes y dañinos que se ejerce contra la mujer, la violencia simbólica y comunicacional.

¿Tú crees que en las revistas deben mostrarse sólo mujeres que han alcanzado una supuesta perfección a costa de su propia humanidad?

jueves, abril 30, 2009

Género y Étnia

Reconstrucción identitaria y el “nuevo rol” de la mujer en la organización político social Mapuche-Lafkenche (1)

Rodrigo Sepúlveda

-Resumen

La relación cuerpo-mujer-indígena como objeto, naturaleza, definible y administrable tanto para el constructo científico, como para el Estado-Nación, supone una desigualdad de naturaleza ontológica, que viene a reivindicar en un orden político, la diferencia sexual en sus características “naturales” e “históricas”. Dicha lógica se concatena a partir de la nomenclatura; identidad, código cultural y representación, que determina todo orden de discriminaciones, definiendo a un otro identificable-identitario, como el escenario “natural” de aquella segunda naturaleza, liberada en la espacialidad y narrada por la interpretación histórica, doblegada y por ende constituida desde un doble antagonismo; sexual y cultural. La presente investigación viene a cuestionar los supuestos que organizan las relaciones de género-etnia, tanto desde el enfoque estructural, como desde la investigación militante, des-nudando desde una epistemología feminista, las contradicciones inherentes a la construcción y pertenencia identitaria, según los roles asumidos por mujeres en uno y otro caso, y su relevancia en los procesos de reivindicación político-social.


-La sexualidad en la interpretación de la cultura mapuche

"EL Gran Poder: Füta Chaw, envió a una estrella- hija suya- con figura de varón para poblar el desierto de la Tierra. El hombre cae de cabeza al árido suelo volcánico y queda inconsciente.
Ante esta contingencia que le impedía cumplir su misión, el Gran Poder, decide enviar otra estrella- ahora con forma de mujer- para que lo despierte.
Pero este ser estelar viene mejor dotado que el anterior, como cae de pie, muy bien asentada en lo concreto y en lo real, pero lejos de su compañero celeste y ahora terrestre, las plantas de sus pies disponen de una particularidad: tienen el poder de hacer brotar una mullida alfombra vegetal, y de hacer nacer de ella diversas plantas, flores y árboles de variadas especies.”

“Magia y Secretos de la Mujer Mapuche, Sexualidad y Sabiduría Ancestral”
Ziley Mora (2007)



El análisis de la filosofía mapuche de Ziley Mora, radica en la capacidad de descomponer los elementos “propios culturales” recogidos del habla mapuche, como engranaje socio – lingüístico de su pensamiento, bajo una mirada dialéctica de cada partícula conceptual, de las características, tanto asexuadas como femeninas, basado en un presupuesto dual, cultural e interpretativo, en el cual las partes antagónicas organizadas en narrativas opuestas, el hombre y la mujer, el sexo y la guerra, explican su funcionalidad mutua.

En este sentido, Mora, duplica el intercambio negado del antagonismo sexual, llevándolo a una suma de acontecimientos sexualizados, otredad del vacío intertextual bajo la mirada androcéntrica del hombre arcaico, que aparece saturada de sentido en el coito de la experiencia interpretativa. Es aquí en donde se enmarca mi lectura de la interpretación de la sexualidad en la cultura mapuche, ya que es en esa asexualidad romántica de lo femenino como origen negado, donde se organiza la definición de lo masculino, una vez que esconde las claves según opera la interpretación de la sexualidad “otra”.

La funcionalidad explicativa de dicho “contenido cultural” aparece doblegada en el sensualismo de las formas de la dominación, inherentes a la interpretación del otro sexual, como agregado obsceno que reconoce a ese otro del otro sensual femenino, como continuidad ausente del intercambio en la mirada masculina, que Ziley define como reflejo o teñido de la mujer, equivalente a la victoria en el derecho del hombre, que incorpora la virtud, negando la forma particular de lo femenino, a partir de la visibilización de una magia trascendental secreta, escencializando la forma femenina en el simbolismo universal, que define a lo masculino como significante, tanto desde la historia como del poder.

Bourdieu plantea en este sentido que “la visión androcéntrica se impone como neutra y no siente necesidad de enunciarse en unos discursos capaces de legitimarla”, lo femenino en la interpretación androcéntrica, es el hombre narrado como lo femenino, la verdad del hombre como la negación de la negación de lo femenino, que expone la enunciación de la mujer bajo la posibilidad histérica o bajo la forma explicativa antropológico mágica.

Que la sexualidad de la mujer sólo aparezca una vez que ha sido negada, explica que ante su ausencia tengamos una interpretación femenina del mundo, lo que a su vez permite y concede en dicha virtud el poder a los hombres. El vacío o concavidad fecunda que organiza los destinos del hombre interpelan la construcción de la segunda naturaleza de la mujer, como núcleo libidinal del hombre, proyectado en el registro de la sexualidad femenina puesta en la historia como interpretación, lo que en el ambiente académico se denomina “construcción de género”, aparece aquí como forma sacralizada de cultura, intitulada como “el amor y la sexualidad en la cultura mapuche”.

La discriminación simbólica que define a una cultura, como escenario naturalizado de aquella segunda naturaleza, como un -lo otro- supuestamente liberado en la espacialidad, y narrado por la interpretación histórica de ésta, circunscribe al antagonismo cultural en un doble antagonismo, sexual y cultural.

La sexualidad mapuche y la posesión del guerrero, explica en el análisis antropológico la materialidad de la mujer, y la paradójica hazaña del hombre. La mujer preñada por ejemplo, aparece oculta ante la tribu generando sobre la base de dicha invisibilidad los lazos mágicos que construyen la vida del hombre.

El platonismo de Ziley define a la sexualidad de la mujer a partir de la sujeción de esta al hombre, la mujer sólo aparece en la medida en que es invisible, como hazaña completa, en el correlato de orden económico de la guerra y la ganancia, que justifica la posesión sexual como pura interpretación, como acontecimiento estético, la nauseas y el dolor al parir abren las puertas de su propia clausura, como función explicativa de la hipnosis de la dominación patriarcal, esto es, en tanto naturalización del silencio, en el tabú y la manifestación histérica de la posibilidad femenina como operación negada.

Es interesante que el lugar negado de las prácticas sexuales de la cultura mapuche, hayan su origen en el lugar carente de interpretación, el lugar silenciado como explicación actúa como el síntoma, lo negado aquí define a la hazaña, la “nada del otro” actúa como la interpretación misma en tanto origen, en la recreación de la forma cultural que organiza la dualidad en la economía de la guerra a través de la economía sexual de los cuerpos, transfiguración mágica que define a la victoria del hombre.

En un pasaje (2) Ziley Mora, describe como Calfucura lleva a sus treintitres esposas a una montaña mientras el va a la guerra, dicho acto le permitiría al guerrero conquistar la victoria, la ausencia de sus mujeres supone por un lado un mundo material absoluto, consecuente con el “inmanentismo religioso” del mapuche kimün, pero volcado al infinito bajo la fórmula fenomenal absoluta, negando el registro o huella de la experiencia bajo el supuesto de parir la victoria. Invisibilidad del símbolo, reificado de la condición material de la mujer, según la propia virtud dual visible/invisible del guerrero.

Es así como la ganancia del guerrero es la racionalidad sublimada de la dominación masculina, que define la sexualidad de la mujer a partir de su invisivilización explicativa del mundo, metamorfosis de todos los lugares en el no lugar de la experiencia, que es lo que en definitiva le da el poder sobre el mundo material e inmaterial.


Notas:

(1) Resumen del trabajo y análsis crítico del texto "Amor y Sexualidad en la Cultura Mapuche" de Ziley Mora, parte de mi exposición para el I Congreso Interdisciplinario sobre Género y Violencia.
(2) Mora, Ziley "Amor y Sexualidad en la Cultura Mapuche" en www.dibam.cl