Mostrando entradas con la etiqueta mujer guatemalteca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujer guatemalteca. Mostrar todas las entradas

viernes, junio 07, 2013

Piden mujeres Nobel impedir impunidad en Guatemala


Cerigua Cinco mujeres galardonadas con el Premio Nobel de la Paz hicieron un llamado al gobierno de Guatemala, para que respete los derechos de las y los sobrevivientes de las atrocidades cometidas durante la dictadura militar de Efraín Ríos Montt.

En conferencia de prensa en Irlanda del Norte, la Iniciativa de las Mujeres Premio Nobel emitió una declaración sobre el juicio que se lleva a cabo en Guatemala contra el ex militar por delitos contra la humanidad y genocidio.

El genocidio cometido contra los pueblos indígenas de Guatemala durante las dictaduras militares no debe olvidarse o negarse, señaló Jody William, activista estadounidense y ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1997.

Ríos Montt gobernó Guatemala durante 17 meses, entre marzo de 1982 y agosto de 1983. De acuerdo con la Comisión de Esclarecimiento Histórico de Naciones Unidas, más del 80 por ciento de las víctimas de violaciones cometidas durante el conflicto armado interno de Guatemala pertenecieron a la población indígena maya.

Leymah Gbowee, de Liberia, quien recibió el Nobel en 2011, dijo que después de la brutalidad de estas graves violaciones y la cobardía de negar su importancia durante décadas, Guatemala tiene la oportunidad y la obligación de reconocer su pasado doloroso.

La guatemalteca Rigoberta Menchú, Premio Nobel de la Paz 1992, señaló que “30 años después, los indígenas víctimas de los crímenes más terribles relataron sus experiencias ante un tribunal de justicia”, y agregó que “Guatemala no debe victimizar de nuevo a estas comunidades”.

Esta semana se informó que el Tribunal Primero B de Mayor Riesgo llevará el juicio por genocidio contra los generales José Efraín Ríos Montt y José Mauricio Rodríguez Sánchez, por decisión de la Sala de Apelaciones de Mayor Riesgo y Extinción de Dominio.

El pasado 10 de mayo el Tribunal A de Mayor Riesgo dictó una sentencia condenatoria de 80 años de prisión contra Ríos Montt, a quien declaró culpable por genocidio y delitos de lesa humanidad. Rodríguez Sánchez fue absuelto y dejado en libertad inmediata.

Diez días después la Corte de Constitucionalidad dio trámite a un amparo a favor de Ríos Montt que en consecuencia anuló el fallo y la etapa procesal de conclusiones, sin embargo, tanto la defensa del ex dictador como los abogados querellantes coinciden en que el juicio debe reiniciar desde el primer día.

jueves, mayo 09, 2013

Guatemala: Equidad de género y cosmovisión maya


Tobías Roberts

Rebelión América Latina es considerada la cuna del machismo. Imágenes abundan de hombres campesinos armados hasta los dientes conquistando una mujer diferente cada noche mientras que la madre de sus hijos resignadamente se atarea con las interminables labores domésticas de cocinar, limpiar y criar una horda de niños desnutridos. A pesar de que la imagen merezca un poco de la verdad, es, al igual que todos los estereotipos, no absoluta.
Las escritoras feministas Myrna Méndez y Mayrelis Estrada consideran que el machismo "es una ideología que no nació en (América Latina), sino que vino a ella como producto de la espada colonizadora... y nos privó también del Buen Vivir de los pueblos originarios.”

En el altiplano del norte de Guatemala, el pueblo maya-ixil que sólo han tenido contacto significativo con el mundo occidental durante los últimos 120 años (y lamentablemente a un gran costo para su pueblo y su forma de vida tradicional) aún conserva un arraigado legado cultural que contiene pistas de este Buen Vivir.

Para el observador occidental, sin embargo, este "Buen Vivir" en lo que respecta al papel y la posición de las mujeres puede muy bien parecer contaminada con vestigios de aquel famoso estereotipo del machismo latinoamericano. Las mujeres ixiles si pasan la mayor parte de sus días entretenidas con las recurrentes tareas del hogar como el cocinar el maíz, hacer las tortillas, limpiar la casa, cuidar las gallinas y criar los hijos. Los hombres, por su parte, pasan gran parte del tiempo fuera de la casa trabajando en las milpas y frijolares que prometen el sustento para sus familias.

Esta descripción de la población rural y de la vida familiar del pueblo Ixil ha hecho que muchos observadores occidentales denuncian una opresión de género que para ellos se vuelve palpablemente evidente. El bagaje cultural de este observador occidental, sin embargo, tiene mucha influencia en la formulación de tal acusación especulativa. La moderna sociedad industrial, siguiendo a las pautas del credo capitalista, exalta al individuo sobre la comunidad. Bajo este entendimiento, los derechos humanos, incluidos los derechos de la mujer (a la igualdad, a una vida libre de violencia, por ejemplo) sólo son alcanzables en forma individual.

Esta mentalidad asume que la mujer ixil esclavizada a la supuesta monotonía de las tareas del hogar sólo puede liberarse y alcanzar el cumplimiento de sus derechos al dejar el hogar, buscar un trabajo asalariado para sí misma y convertirse así en una mujer independiente de su marido (el hogar). Está claro que esta "liberación" también conduce inevitablemente a una ruptura con su comunidad y con la forma de vida tradicional y comunitaria.

Para muchos organizaciones que trabajan entre las comunidades rurales de la población maya en Guatemala, esta lucha para alcanzar la equidad de género sólo se puede lograr cuando las mujeres rurales aprenden a hacer valer su propia individualidad, seguir sus deseos personales, y liberarse para escapar de la esclavitud del hogar y de la comunidad que se consideran atrasadas e inevitablemente opresivas.

Este enfoque occidental hacia la equidad de género no toma en cuenta las implicaciones del hecho de que el pueblo Ixil, al igual que la mayoría de las culturas indígenas alrededor del mundo, priorizan al comunitario sobre el individual. Esta diferencia fundamental tiene profundas ramificaciones en cómo se entiende los derechos y como son implementados y respetadas a nivel comunitario.

Demasiadas organizaciones de asistencia y desarrollo que intentan mejorar la suerte de las mujeres en las comunidades indígenas de Guatemala ignoran por completo el hecho de que el pueblo Ixil históricamente ha desarrollado sus propias tradiciones y costumbres desde la comunidad para responder a las cuestiones de la igualdad de género, el derecho a vivir libre de la violencia, y la participación de las mujeres en los espacios públicos, como todas las culturas y pueblos deben de hacer.

Sería falso decir que la mujer Ixil en la sociedad actual vive una vida libre de violencia. La estación de policía local afirma que reciben decenas de denuncias de abuso doméstico a diario por citar sólo una de las muchas formas de violencia que sufren las mujeres ixiles. Pero mucha de esta violencia es causada en parte por una ruptura en la continuidad de los valores ancestrales y tradiciones que mantenían la cohesión y unión de la comunidad Ixil. Esta interrupción entre el pasado y el presente ha sido causada por la violencia de la Conquista, la imposición forzosa de una mentalidad ajena y supuestamente superior, y la arrogancia de la discriminación, todas las cuales a su vez han dado lugar a un vacío de valores y tradiciones que podrían sustituir los que han condenado a la invisibilidad.

La cosmovisión Maya y las formas de organización social y comunitaria que caracterizaban la vida ancestral del pueblo Ixil, aunque no sin defectos, constituyen la mejor oportunidad para que las mujeres ixiles pueden hacer valer colectivamente su derecho a la igualdad de género, una vida libre de violencia, y otros derechos básicos de una forma respetuoso de las particularidades de su contexto específico.

La espiritualidad maya se fundamenta en cuatros valores fundamentales; la dualidad, la complementariedad, el equilibrio y la armonía, que funcionan para normar las la vida comunitaria. En el caso específico de las relaciones de género, Ana Laínez, guía espiritual del pueblo Ixil, explica la importancia de estos cuatro valores de esta manera:

"Nosotros los pueblos indígenas no aceptamos la individualidad como la base de nuestra cultura. El objetivo de la equidad de género no es crear dos personas independientes y separadas que compiten por sus derechos y libertades personales. Más bien, somos conscientes de nuestras diferencias y respetamos la dualidad entre la noche y el día, la lluvia y el sol y el hombre y la mujer. Nosotros (hombre y mujer) no somos los mismos, pero debemos ser tratados con igualdad y respeto mutuo dentro de nuestras diferencias con el fin de complementar recíprocamente unos a otros en nuestras fortalezas y nuestras debilidades."

El objetivo final de esta reciprocidad y complementariedad es crear un equilibrio entre hombres y mujeres que conduce hacia una comunidad que vive en armonía.

Tomando estos cuatro valores fundamentales como punto de partida para trabajar por la equidad de género para las mujeres ixiles tiene mucho más sentido cultural y sensatez. En las sociedades agrarias, rurales del Altiplano de Guatemala donde la mayoría de las familias son agricultores de subsistencia, la división de "roles" de género no implica necesariamente una injusticia o desigualdad. Más bien, representa la necesidad de apoyo mutuo familiar para mantener el hogar y asegurar la supervivencia. Representa la reciprocidad y la complementariedad entre hombres y mujeres que comparten el trabajo necesario desde sus habilidades y talentos específicos.

La equidad de género desde una perspectiva maya es capaz de ver lo bueno en estos roles diferenciados. La actitud de complementariedad que afirma "tú tienes sus dones, y yo los míos, y si los ponemos juntos, estamos más cerca de completarnos" contrasta crudamente con el concepto occidental de derecho como un triunfo meramente individual por conquistar y poseer. El objetivo final del derecho a la equidad de género (o de cualquier otro derecho) no es la libertad y la autonomía individual, sino el equilibrio de la comunidad. Ana Laínez describe este equilibrio como una comunidad en donde "nadie es demasiado fuerte ni superior, ni demasiado débil o inferior."

Mientras que la visión occidental considera que los derechos de las mujeres sean un logro individual, para el pueblo maya, la equidad de género está íntimamente ligada a la cohesión de la comunidad. El problema, por supuesto, es que debido a 120 años de invasión y violencia, gran parte de esa cohesión ha sido socavada. La violencia hacia las mujeres lamentablemente presente en las comunidades ixiles hoy en día se caracteriza por una complementariedad o reciprocidad que no conduce hacia el equilibrio.

La tradicional división de los roles de género entre el hogar (mujer) y la tierra (hombre) ha comenzado a desmoronarse debido al mayor número de hombres que abandonan la agricultura para emigrar a los centros urbanos o hacia el Norte. Mientras que la mayoría de las mujeres siguen atadas a la casa, cada vez más los hombres están adaptando estilos de vida que los llevan lejos de sus familias, los introducen en la economía monetaria (fuera de la economía de subsistencia), y les instruyen en las nuevas visiones del mundo que intentan convencerles que la comunidad tradicional donde creció está desactualizado, atrasada y anticuada. Las infinitas tentaciones de la economía de consumo se suman a la creciente insatisfacción con los estilos de vida tradicionales, alteran aún más las tradiciones ancestrales de vivir la equidad de género y aumenten las formas de violencia que sufren las mujeres ixiles hoy.

El problema de ofrecer el "empoderamiento individual" de las mujeres como respuesta única al problema de la desigualdad de género entre la población ixil es doble. En primer lugar, esta "solución" que lleva a las mujeres lejos de sus comunidades hacia los centros urbanos donde existen los pocos empleos, a menudo deja a las mujeres en peores situaciones de violencia que las que buscaban escapar. La mujer que trabaja un turno de 12 horas en una maquila por un salario de miseria bajo la autoridad a menudo violenta de un jefe generalmente hombre no se encuentra en una mejor situación que la mujer que pasa doce horas al día cocinando entre el humo en su propia casa. Los puestos de trabajo que suelen estar disponibles para las mujeres, especialmente para las amas de casa con poca o ninguna educación formal, son vagamente feudal a lo mejor.

En segundo lugar, esta "solución" se basa en los principios del sistema económico imperante que depende de la destrucción de comunidades rurales y locales para crear un exceso de mano de obra para los centros industriales. La destrucción de las comunidades locales elimina de una vez la posibilidad de una cohesión de la comunidad que, como hemos dicho, es el requisito necesario para garantizar los derechos de las mujeres en el campo.

Para responder a los problemas de desigualdad de género y violencia que enfrentan las mujeres, la tendencia en el mundo de hoy se centra en la "individualización" de los derechos promovidos por la mentalidad occidental, que es en última instancia, desconocido por las comunidades indígenas y ajeno a su íntima realidad. Aunque ninguna comunidad tiene una estructura de gobernanza perfecta ni puede garantizar el respeto absoluto por los derechos de todos, el reto de recuperar y reconstruir las tradiciones y prácticas ancestrales indígenas de las relaciones entre hombres y mujeres representan un camino mucho más saludable y más prometedor para lograr una equidad de género más profunda y verdadera.

miércoles, febrero 20, 2013

Aumentan en Guatemala muertes maternas en menores de edad

Cerigua La niñez y adolescencia son etapas en la vida en las que este segmento de la población no debería tener más preocupación que jugar y estudiar, sin embargo la realidad en Guatemala es diferente, principalmente para miles de menores de edad que quedan embarazadas anualmente, la mayoría producto de violaciones sexuales.

Los embarazos en niñas y adolescentes siguen en aumento en Guatemala y cada vez son más cortas de edad las personas que paren y mueren por causas relacionadas con el embarazo, parto y puerperio.

El Observatorio en Salud Reproductiva (Osar) ha informado que los casos de menores de edad gestantes siguen en aumento y Guatemala encabeza los índices más altos en América Latina, pues el 25 por ciento del total de partos en el país centroamericano se reporta en mujeres de 10 a 19 años.

De acuerdo con Osar la situación es preocupante: niñas de 10 años que han tenido un embarazo desde los nueve años, los cuales son producto de violaciones sexuales.

Para Leonor Calderón, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en los embarazos en menores de 14 años existe un delito que perseguir, tal y como lo indica la legislación nacional, por lo que todos estos casos deberían ser investigados y dar con los responsables.

Mirna Montenegro, integrante de Osar, informó que la semana pasada se reportó la primera captura de los casos presentados ante el Ministerio Público en diciembre de 2012, hecho que debe sentar precedentes en Guatemala.

Según las entidades que trabajan en el tema de embarazos prematuros a nivel nacional, cada vez son más los casos de muertes maternas en menores de edad, incluso en niñas de 10 años.

De acuerdo con el médico César Augusto Díaz, representante de Osar en el departamento de Alta Verapaz, sólo en esa región se han reportado siete muertes maternas en menores de edad y se debe tomar en cuenta que existe un subregistro.

La entidad Advocates for Youth destacó en un estudio que la mortalidad materna en adolescentes es una crisis ignorada, además subraya que las estadísticas de decesos en menores de edad por causas relacionadas con el embarazo demuestran cómo las sociedades y los gobiernos les han fallado a las mujeres, principalmente a las jóvenes en los países en desarrollo.

La institución reveló que las adolescentes de 15 a 19 años de edad tienen dos veces más probabilidades de morir durante el embarazo o parto que las mayores de 20 años, y las niñas menores de 15 años tienen cinco veces más probabilidades de fallecer.

Save The Children informó el año pasado que el embarazo es la principal causa de muerte para las adolescentes en el mundo, pues cada año miles de ellas fallecen y aproximadamente un millón quedan gravemente lesionadas.

De acuerdo con reportes periodísticos, la Procuraduría General de la Nación (PGN) informó que sólo en 2012 se rescataron 92 recién nacidos, quienes fueron abandonados en las calles, hospitales y otros puntos de la ciudad de Guatemala.

Mirna Montenegro, de Osar, dijo que el abandono de neonatos se ha incrementado desde 2009 y se investiga si estos casos podrían estar relacionados con el aumento de embarazos en niñas y adolescentes, pues el mayor número se reporta en los departamentos de Chiquimula, Zacapa, Alta Verapaz y Jutiapa.

Finalmente, Montenegro, subrayó que el abandono de niñas y niños podría reducirse si se asegurara el acceso a métodos anticonceptivos, si se apoyara a las adolescentes madres y si se enviara a los tribunales a quienes abusan sexualmente de ellas.

sábado, septiembre 04, 2010

Guatemala: Atenderán como emergencias médicas las violaciones contra las mujeres

AmecoPress/Cerigua.- El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) asumió el compromiso de atender las violaciones sexuales como emergencias médicas, así como a no revictimizar a las sobrevivientes y procurar su recuperación integral, en el marco del lanzamiento de la Campaña 3 Días, que implementará en coordinación con la Convergencia Cívico Política de Mujeres (CCPM).

Rigoberto Rivera, titular del Programa Nacional de Salud Mental del MSPAS, dijo durante la presentación de la iniciativa, que han asistido a los centros asistenciales mujeres con mucha hemorragia, sin embargo, por considerar que se trata de casos secundarios han tenido desenlaces mortales.

La violación es una emergencia médica que debe ser atendida integralmente; en la actualidad se cuenta con una boleta donde se incluye la información relacionada con el estado físico de la sobreviviente, el contexto del ataque y los resultados de las pruebas médicas, señaló el funcionario.

Ese proceso se realiza con el objetivo de evitar que la víctima cuente una y otra vez su historia, impedir el sufrimiento y no tener que esperar al equipo del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (INACIF) para realizar todas las pruebas, ya que el tiempo es determinante en dichos casos, aseguró el profesional de las ciencias médicas.

El MSPAS también cuenta con kits de atención, que incluyen el medicamento indispensable para reducir los riesgos de infecciones, enfermedades de transmisión sexual y embarazos no deseados; lo novedoso es que la institución los ha separado de acuerdo al grupo etáreo y a la cultura de cada región, ya que no es lo mismo asistir a una adolescente o a una adulta mayor, añadió Rivera.

En los últimos años el Ministerio de Salud ha registrado significativos avances en ese tema, al elaborar e implementar guías y protocolos que regulan las formas en las que el equipo médico debe atender a las mujeres sobrevivientes de la violencia sexual; se ha capacitado al personal de nueve hospitales a nivel nacional y ahora se inicia la fase que dará a conocer a la población dichos servicios, enfatizó el titular del Programa de Salud Mental.

La Campaña 3 Días, constituye una llamada a las autoridades para revisar las herramientas con las que cuenta el sistema de salud y acoplarlas a la realidad actual, así como a modificarlas e incorporar los elementos necesarios para desarrollar una atención integral, concluyó el funcionario de gobierno.

La iniciativa es apoyada por el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y la Agencia de Cooperación del Gobierno de España (AECI); tiene como principal objetivo brindar información oportuna a las mujeres que sufren una violación sexual, para que asistan a los servicios de salud durante los siguientes tres días, lapso determinante para reducir los traumas físicos que dejan ese tipo de crímenes.

jueves, julio 15, 2010

Medios de Comunicación de Guatemala Utilizan a la Mujer Para Fines de Mercado

Por José Fredy López
Los medios de comunicación utilizan a la mujer sólo con fines publicitarios y de mercado, ya que a los dueños de las empresas periodísticas sólo les interesa el aspecto económico, afirmó Alva Batres, coordinadora de la Secretaría Presidencial de la Mujer (SEPREM) en Izabal y presidenta de la asociación de periodistas de este departamento.

Batres dijo que en Izabal las voces femeninas, en la radio y la televisión local pueden contarse con los dedos de la mano, a pesar de la capacidad demostrada, lo que es atribuible a que la cultura machista también está presente en el manejo, la administración y el acceso a los medios, anotó la funcionaria.

La entrevistada señaló que la tendencia de la locución actual no es edificante ni formativa, sobre todo en las emisoras de corte juvenil, donde los locutores gritan, se expresan con palabras soeces y hablan con tonos y términos discriminatorios cuando se refieren a los campesinos y los indígenas, y con una carga connotativa de misoginia, cuando se refieren a las mujeres.


La titular de la SEPREM en Izabal hizo un llamado a la sociedad, para que tome en cuenta que los medios son una herramienta educativa, formativa e informativa, pero que ese espíritu se pierde cuando los propietarios o administradores centran sus intereses sólo en lo económico, lo que atenta contra la moral, las buenas costumbres y el patrimonio cultural del país.

El derecho humano a la libertad de expresión y el acceso a los medios informativos no es exclusivo para los hombres ni faculta para denigrar o faltar el respeto a la moral de los conciudadanos, por lo que es importante que las mujeres luchen y se organicen para conquistar esos espacios y se retome la comunicación con valores y fines formativos, aseguró Batres.

La Política Nacional de Promoción y Desarrollo de la Mujer es una herramienta que promueve las condiciones que favorecen el desarrollo integral de las guatemaltecas en los ámbitos social, político, patrimonial y cultural, por lo que el acceso a los medios está incluido, aunque no figure expresamente en ella, concluyó la funcionaria.

Fuente: Cerigu

sábado, marzo 06, 2010

América Central: Crece la barbarie...

Por Danilo Valladares
(IPS) - Los femicidios, la trata y la impunidad aumentan en América Central, dentro de una espiral de violencia contra las mujeres que adquiere tintes de barbarie, según investigaciones realizadas en el área.

En el Día Internacional de la Mujer, este lunes 8, una jornada nacida para reivindicar la lucha femenina por conquistar la paridad de derechos y oportunidades, las centroamericanas tienen razones para sentir que, lejos de avanzar, retroceden en temas como la violencia de género.

"Entre 2003 y 2009 en la región prácticamente se duplican los homicidios de mujeres, casi todos en manos de hombres, y aumenta el grado de crueldad con el que se cometen", dijo a IPS Ana Carcedo, autora de una investigación sobre el femicidio en el istmo centroamericano, recién divulgada.

Entre 2003 y 2006 la tasa de mujeres asesinadas en Honduras pasó de tres a seis por cada 100.000.

Sin embargo, los países centroamericanos con mayor número de asesinatos de mujeres son Guatemala y El Salvador, que sobrepasan los 10 homicidios por 100.000 mujeres. En Guatemala fueron asesinadas 5.027 mujeres entre 2000 y 2009.

Son grados de "epidemia", subraya el estudio sobre las mujeres asesinadas en esos dos países la última década.


Es además un auge de homicidios muy superior al de los hombres, "lo que denota un factor asociado a la condición de género detrás de esas muertes", explicó Carcedo, directora ejecutiva del Centro Feminista de Información y Acción, con sede en Costa Rica.

Justamente el femicidio define en las nuevas leyes contra la violencia sexista el asesinato de una mujer por razón de género.

En el periodo 2000-2006, los homicidios contra víctimas masculinas aumentaron 40 por ciento y contra víctimas femeninas 111 por ciento. En tanto, en Guatemala entre 1990 y 2004 la proporción de hombres asesinados aumentó en 100 por ciento y la de mujeres en 183 por ciento.

Esta barbarie tiene variadas explicaciones, pero la impunidad y la falta de persecución penal son particularidades persistentes en América Central, considera Carcedo.

"Los femicidios tienen su origen en la posición de subordinación de las mujeres en la sociedad frente a los hombres", dijo.

"Pero su aumento en la región solo se puede explicar por la confluencia de las tensiones económicas, que colocan a las mujeres del lado de los perdedores y las atrapa en escenarios de alto riesgo para sus vidas", planteó la experta.

También es alimentado "por la complicidad de los sectores políticos, económicos y sociales más poderosos", acotó.

Con ese contexto, Carcedo considera que sin la impunidad esta escalada no hubiera sido posible, y su estudio refleja ese elemento.

En 37 por ciento de los asesinatos de mujeres en 2003 falta información sobre cómo ocurrieron, quién los cometió o en qué contexto. Esto "es particularmente grave en el caso de Guatemala donde la proporción asciende a 70 por ciento", señala el informe.

"La impunidad envía un mensaje de tolerancia a los femicidas y a la sociedad en general, el mensaje de que se puede matar mujeres porque sale gratis. Es como colgar el cartel de que se levanta la veda en el coto de caza del sexismo", afirmó Carcedo.

En respuesta, Costa Rica, en 2007, y Guatemala, en 2008, aprobaron leyes específicas para castigar el femicidio, si bien aplicar la legislación adecuadamente y obtener resultados palpables es aún solo una meta. En El Salvador, Honduras, Nicaragua y Panamá también hay leyes contra la violencia sexista, pero menos actuales.

Otra amenaza de las que tienen que enfrentar las más de 21 millones de centroamericanas, prácticamente la mitad de la población total del istmo, es la trata de personas.

Ana Hidalgo, coordinadora de la Unidad de Trata de Personas para Centroamérica y México dentro de la Organización Internacional para las Migraciones, realizó el estudio a partir de 46 testimonios, principalmente de mujeres adultas que sobrevivieron a la experiencia.

"Se trata de un problema en expansión en todos los países del área, cuyos fines no se limitan a la explotación sexual, sino también a la laboral", concluyó el informe realizado en el bienio 2007-2008.

El estudio fue realizado dentro del Plan Regional contra la Trata de Mujeres 2007-2009 a pedido del Consejo de Ministras de la Mujer Centroamericana, al igual que el del femicidio y otro sobre el trabajo doméstico remunerado. Todos fueron presentados en febrero en Madrid, en la sede de la Agencia Española para la Cooperación Internacional, que ha apoyado el proyecto.

La investigación sobre la trata reveló que existe una "trata interna" y con un "mercado regional", que se concentra en especial en México, Guatemala y Costa Rica.

A la expansión del delito contribuye, nuevamente, la impunidad, junto con la complicidad policial, la no existencia de protocolos o prácticas de repatriación, la exclusión social y la violencia contra la mujer.

Ana Suyapa Rivera, psicóloga del Programa de Prevención y Atención a la Violencia contra las Mujeres del hondureño Centro de Derechos de Mujeres, dijo a IPS que los femicidios y la trata de personas son temas preocupantes para las mujeres de su país.

La situación de la mujer en Honduras se tornó aún más delicada tras el golpe de Estado del 28 de junio contra el entonces presidente Manuel Zelaya, a raíz del cual se conformó el movimiento de Feministas en Resistencia y una Plataforma de Derechos Humanos.

Rivera precisó que entre el 28 de junio y el 30 de octubre se recogieron y sistematizaron 217 testimonios de mujeres que sufrieron violaciones a sus derechos, dentro de la represión del gobierno golpista de Roberto Micheletti, que el 27 de enero cedió el poder a Porfirio Lobo, elegido dos meses antes.

En su vecina Guatemala, la situación no es menos preocupante. Nora Soto, dirigente la organización feminista Tierra Viva, dijo a IPS que el aumento de los femicidios continúa.

Entre enero y septiembre de 2009 los tribunales recibieron 15.860 casos de violencia, en que las mujeres eran las víctimas de 3.857. Solo 178 de estos últimos pasaron a la justicia penal, denunciaron organizaciones de mujeres.

Soto sumó a los problemas de la mujer, los rezagos en la atención de sus necesidades en salud, educación y combate a la pobreza, donde ella "es la última en la fila".

Luisa María De León, del Grupo Guatemalteco de Mujeres, dio a IPS una visión más optimista. A su juicio, la violencia contra la mujer no ha crecido en realidad, lo que sí lo han hecho son las denuncias, porque ahora las mujeres cuentan con herramientas e instancias para hacerlo.

"Hace cinco años no había una ley que posibilitara que ellas denunciaran", señaló en referencia a la Ley contra el Femicidio, vigente desde hace dos años

sábado, enero 16, 2010

Pronunciamiento político de la UNAMG a 13 años de los Acuerdos de Paz

Tomado de: La Ciudad de las Diosas
En el trece aniversario de la firma de los Acuerdos de Paz, la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas –UNAMG– considera que estos acuerdos mantienen su validez histórica, ya que siguen constituyendo una plataforma básica para impulsar cambios que conduzcan al desarrollo socioeconómico, la democracia plena, la conformación de la nación multiétnica y el ejercicio de los derechos humanos de las mujeres guatemaltecas.

Una característica notable durante estos trece años es el desarrollo de la conciencia de género, así como los mayores niveles de organización y activismo político de las mujeres, particularmente en el ámbito comunitario. Resalta especialmente el desarrollo del protagonismo de las mujeres indígenas. Es amplio el espectro de las luchas que hemos impulsado las mujeres a favor de nuestra emancipación, la democracia y la justicia social: por el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos; por una educación no sexista; por el derecho a la vivienda, la propiedad de la tierra y el desarrollo rural; por el respeto a nuestros derechos laborales; por el ejercicio de ciudadanía plena y el acceso en igualdad a los cargos de elección popular; contra la impunidad y por la prevención de la violencia contra las mujeres; por la dignificación y resarcimiento para las mujeres sobrevivientes de violencia sexual en el conflicto armado.

Como resultado de todo ese activismo político hemos logrado la configuración de un marco legal e institucional a favor de nuestros derechos. Ante el bajo nivel de implementación de las leyes y la debilidad institucional, un desafío compartido es lograr la difusión y operativización de la legislación aprobada, así como el fortalecimiento de la institucionalidad creada.

Debido al incumplimiento deliberado de los acuerdos de paz por parte de las fuerzas económicas y políticas dominantes, las condiciones materiales de vida de las mujeres y de la sociedad en su conjunto no han mejorado. Para avanzar en la agenda de la paz es urgente lograr la aprobación de la propuesta de desarrollo rural, presentada por las organizaciones sociales, con inclusión de las necesidades específicas de las mujeres; así como la reforma fiscal globalmente progresiva, tal y como está establecido en los Acuerdos de Paz y en el pacto fiscal.


Asimismo, es indispensable retomar el rumbo de la reforma educativa para que el sistema educativo elimine las pautas discriminadoras hacia las mujeres y los pueblos indígenas. Es urgente que se declare de emergencia nacional la disminución sustancial de la mortalidad materna. Es también prioritario que las instituciones del Estado aseguren la implementación de la Ley de Planificación Familiar y su reglamento. Es indispensable la aprobación por parte del Organismo Legislativo de la propuesta de reformas al Código de Trabajo presentada en 2009 a favor de los derechos de las trabajadoras de casa particular, las trabajadoras de la maquila y las trabajadoras agrícolas.

La violencia contra las mujeres constituye uno de los mayores problemas sociales que existen en Guatemala. Siendo un componente estructural de las relaciones desiguales de género, es evidente que en los últimos años el problema se ha agudizado, particularmente el feminicidio y la violencia sexual. No cabe duda que el sistema patriarcal encuentra en Guatemala las mejores condiciones para ejercer la violencia contra las mujeres, en un contexto social marcado por la persistencia de las agudas desigualdades socioeconómicas, el incremento de la violencia delincuencial, el crecimiento del narcotráfico, la impunidad, la proliferación de armas de fuego y la debilidad de la institucionalidad responsable de la seguridad y la justicia. Ello genera un clima de inseguridad y temor entre las mujeres, a la vez que restringe de manera sustancial el ejercicio de nuestros derechos.

A lo largo de los trece años desde la firma de los acuerdos de paz se ha mantenido la tendencia de marginación política de las mujeres en los cargos de elección popular y altos órganos de toma de decisiones, teniendo actualmente un 12% de mujeres en el Congreso de la República y un 2% de alcaldesas en las corporaciones municipales. Además, en el gobierno actualmente no hay una sola mujer ocupando el cargo de Ministra de Estado.

Después de la firma de los Acuerdos de Paz se dieron importantes avances en cuanto a desmilitarización y fortalecimiento de la institucionalidad civil. Sin embargo, algunos años después se inició un proceso de debilitamiento de esta institucionalidad y el reforzamiento de la lógica de la militarización. Esta tendencia se ha consolidado en los últimos dos años, con la reapertura de bases militares y el incremento desmedido al presupuesto del ejército, en clara violación a los acuerdos de paz. La experiencia de otros países ha demostrado que el fortalecimiento del ejército no contribuye a frenar el narcotráfico. Lo que se requiere es el fortalecimiento sostenido de la institucionalidad civil responsable de la seguridad y la justicia.

La violencia sexual contra las mujeres fue por mucho tiempo la dimensión oculta del conflicto armado. La violación y otras formas de violencia sexual fueron utilizadas como arma de guerra en la política contrainsurgente. Estos crímenes permanecen hasta la fecha en la impunidad total. Hoy las mujeres sobrevivientes de violencia sexual demandan justicia, así como políticas específicas del Estado que garanticen el resarcimiento integral y eviten la re estigmatización que han vivido en sus comunidades.

Finalmente, la UNAMG reitera su rechazo a la iniciativa de reformas constitucionales presentada por el grupo Pro Reforma, por ser lesiva a los derechos de las mujeres, los pueblos indígenas, la juventud y la sociedad guatemalteca en su conjunto. Además, dicha iniciativa es contraria a los Acuerdos de Paz, que tienen el carácter de acuerdos de Estado, por medio de la Ley Marco de los Acuerdos de Paz.

Guatemala, 29 de diciembre de 2009
Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, UNAMG
29 años luchando por la equidad de género, la justicia y la paz

Fuente: Awid
Licencia del artículo: Copyright - Titular de la Licencia de artículo: Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas

jueves, octubre 29, 2009

Guatemala: Niñas tienen que aprender a ser madres...

Por: Alba Trejo
Las niñas guatemaltecas suelen tener hijos más temprano de lo que mudan dientes. Desde los 10 años de edad ellas ya conocen qué es una sala de parto y el significado de recuperarse del dolor de una cesárea.

Los defensores de los derechos humanos ven este fenómeno social como un problema que ocurre a puerta cerrada, y lo atribuyen a los incestos y abusos del padre, el tío o el abuelo dentro de casa. Otros, como los fiscales del Ministerio Público (MP), están convencidos que son secuela del alto índice de violaciones sexuales en esta nación.

En tanto, los expertos en educación sexual lo perciben como la falta de conocimiento del sexo y sus manifestaciones, lo cual —apuntan— genera desórdenes sociales.

Lo cierto es que en este país centroamericano de 14 millones de habitantes, con una población infantil de cinco millones de niños y niñas, la infancia tiene partos prematuros.

En Guatemala, las niñas menstrúan entre los 10 y 13 años, y según la encuesta de Salud Materno Infantil de 2006, 26 de cada 100 mujeres ha tenido su primera experiencia sexual entre los 13 y 15 años.


Un amigo, un novio o un compañero, son las personas con quienes, según señalan las adolescentes en el sondeo, sostuvieron la primera relación. Pero también fueron víctimas de violación sexual, porque el abuso sexual infantil también forma parte de ese perfil. Así, dos de cada 10 mujeres lo han padecido antes de dejar la primaria.

Asustadas, rechazadas y discriminadas por su familia, las niñas adelantan cinco años su madurez uterina y con ello, elevan el índice de natalidad al llegar a los 20 años cuando —de acuerdo al Instituto Nacional de Estadística— ya tienen dos o tres hijos.

Un estudio realizado en el 2006 por el Instituto Guttmacher, denominado "Maternidad temprana: un desafío constante", determinó que en Guatemala por cada 1.000 mujeres hay 114 nacimientos cada año. En la región el número es de 80 por cada 1.000.

Bebés que nacen de madres de 10 años de edad han dado la alerta al Ministerio de Salud de que cada año los embarazos son más tempranos. No es normal que al menos 1.000 niñas de 14 años hayan sido madres en 2008. O más grave aún, que 300 pequeñas de 13 hayan formado parte de las mamás de este país.

A Edilzar Castro, de la Asociación Pro Bienestar de la Familia (APROFAM), se le hace difícil aceptar que al menos 74 niñas de 12 años de edad y 19 pequeñas de 11 años estuvieran en una cama de un hospital público sufriendo dolores de parto.

¿Pero qué está fallando en esta nación que forma parte de los 17 países con alto riesgo reproductivo a nivel mundial?

APROFAM considera que el problema radica en la educación sexual, e incluso menciona la oposición de las escuelas a enseñar el tema de sexualidad y métodos anticonceptivos en la adolescencia.

Castro, jefe de mercadeo, expresó a SEMlac su preocupación porque adolescentes entre 15 y 16 años dieron a luz 9.000 niños en los 10 meses transcurridos.

Y Dalila de la Cruz, jefa del departamento de educación de APROFAM, no sale del asombro al saber que siete niñas de 10 años de edad entraron a las salas de parto en los últimos días.

Afanosos, buscan que se reduzca el número utilizando programas que enseñan a las niñas y niños desde los 11 años la responsabilidad que implica ser padres.

Un chaleco que simula los síntomas del embarazo y un muñeco inteligente que tienen que llevarse a casa por dos días las y los niños para darle pacha (biberón) por la madrugada, son el instrumento para demostrarles que aún no están preparados para ser padres.

Sin embargo, los embarazos en las niñas no sólo es cuestión de educación sexual. Ana Gladys Ollas, de la Procuraduría de los Derechos Humanos de la Mujer, dice a SEMlac que es consecuencia de los hogares donde los incestos forman parte de la violencia intrafamiliar.

También el chantaje sentimental repercute en los embarazos prematuros.

La funcionaria advierte que los sitios de donde proceden la mayoría de las niñas embarazadas son lugares pobres en donde las pandillas las envuelven sentimentalmente y las embarazan. Pero también las violan no uno, sino hasta cinco o seis individuos y de ahí vienen las consecuencias, agrega Ollas.

También en presidios ocurren estos hechos. La funcionaria comenta que las niñas son llevadas a las cárceles para ser violadas como consecuencia de las extorsiones a sus familias que no tienen con que pagar los chantajes, y ofrecen a sus hijas a cambio.

En este país, los más pobres son también los ciudadanos más vulnerables. Con apenas un dólar para subsistir, un hogar integrado por cinco hijos también tiene que someterse a las extorsiones de las denominadas pandillas que requieren de ellos y pagan entre 50 y 1.000 dólares, según sea el caso.

Actualmente, la Policía Nacional Civil estima que existen 70.000 mareros (pandilleros) viviendo en los cinturones pobres del país y que se dedican a extorsionar a la población que cada vez es más pobre.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, existen seis millones de pobres y un millón de habitantes en extrema pobreza en Guatemala.

Palmadas, reprimendas, golpes, quemaduras, encierros y prohibiciones son las formas de castigo que han sufrido las niñas desde pequeñas por sus padres o un familiar, señalaron en la encuesta de Salud Materno Infantil en el 2006. Esa violencia intrafamiliar ha contribuido a que las pequeñas busquen afecto y sean engañadas.

En este país, 22 de cada 100 guatemaltecas fueron golpeadas por sus padres antes de cumplir los 15 años, lo que las motivó a buscar un refugio sentimental.

Leonel Dubón, que dirige la Fundación de la Niña, explica que los embarazos prematuros también hace que las niñas y su familia prefieran deshacerse de los bebes, antes de hacerle frente a la situación. Cuando Dubón habla de 'deshacerse', se refiere a abortos clandestinos y a darlos en adopción.

Zenaida Escobedo, encargada del área de género del Organismo Judicial, señala que en el país se practican alrededor de 65.000 abortos clandestinos al año. En cuanto al tema de adopciones, las niñas llegan a vender a los bebés hasta por 600 dólares a casas clandestinas dedicadas a la trata de personas para adopciones irregulares.

La Organización Panamericana de la Salud señala que más de 800.000 mujeres en el mundo y más de 800 en Guatemala, mueren anualmente por causas asociadas al embarazo y parto, entre ellas los abortos involuntarios, la desnutrición y muerte materna.

Dalila Velásquez, ginecóloga de la Clínica de Atención al Adolescente del Hospital San Juan de Dios, explicó que la mayoría de jóvenes que atiende resultan embarazadas sin haberlo planeado, y que el promedio de inicio de relaciones sexuales es a los 13 años.

Reportes del gobierno indican que los embarazos en menores de 19 años se registran con mayor incidencia en las niñas indígenas, ya que el 64 por ciento de ellas se casa siendo adolescentes.

Las mujeres mayas son las más pobres, y suelen tener hasta 10 hijos al término de su vida, ya que en la cultura indígena el uso de preservativos en los hombres y de anticonceptivos en las mujeres suele ser mal visto.

miércoles, octubre 28, 2009

Guatemala ocupa el último lugar en igualdad de género

Por: Leonel Díaz Zeceña /Fuente: Prensa Libre
Guatemala se encuentra en el puesto 111 de 134 países evaluados en el mundo sobre igualdad de oportunidades hacia las mujeres, y constituye el último lugar en Latinoamérica, según un informe divulgado ayer por el World Economic Forum (WEF).

El informe “Reporte de la brecha Global de Género”, analiza la participación económica y las oportunidades en educación, salud y empoderamiento político.

Guatemala es el país que más abajo se ubica en el ranquin en América Latina, por debajo de México, que se sitúa 12 puestos más arriba, en el 99.
Si se compara con Centroamérica, el panorama es más dramático ya que según el reporte, Honduras ocupa el puesto 62; El Salvador, el 55; Nicaragua, el 49; Panamá, el 43, y Costa Rica, el 27.

“El Índice demuestra que lastimosamente el país, a escala global, se ubica únicamente por encima de los países árabes y africanos, aquellos en los cuales no hay garantías ni derechos para las mujeres”, comentó Juan Carlos Zapata, gerente general de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa).


Zapata explicó que entre los puntos positivos resalta que el país se ubica en la posición 89 en el área de remuneración equitativa para trabajos, lo que implica que hay más equidad en esa área, aunque se sitúa en la parte inferior del índice.

“Estamos bajos, ese es un indicador que debe estar mucho mejor, especialmente, al considerar que el 50 por ciento de la población del país son mujeres, y mientras no se avance en esto, será mas difícil que el país crezca ”, agregó.
Oportunidad económica

Amanda Morán, directora del Centro de Estudios Urbanos y Regionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, comentó que los datos consignados por el WEF reflejan la realidad en el país.

“Hay discriminación al momento de otorgar trabajos, y por experiencia propia, sé que hay factores que dificultan que una mujer ascienda de puesto, porque persiste el predominio masculino y hay prejuicios al respecto”, señaló.

Esto se refleja en el informe, ya que ubica al país en el puesto 110, entre 134, en cuanto a mujeres que llegan a cargos ministeriales.

“Si una mujer es indígena, la discriminación es doble y es difícil ver a una mujer de alguna etnia a cargo de altos puestos, por la discriminación”, afirmó Moran.

La Organización de las Naciones Unidas, en su sondeo de género del 2009, divulgado el lunes recién pasado, explica que uno de los principales problemas para que una mujer pobre en Guatemala obtenga trabajo es la falta de oportunidades.

“En la ciudad de Guatemala, el 40 por ciento de las mujeres trabajadoras que viven en barrios de bajos ingresos deben cuidar a sus hijos ellas mismas, lo que sugiere que no podrán obtener empleos si sus hijos no pueden acompañarlas”, expone el documento.

En la participación de las mujeres en el mercado laboral, el WEF sitúa al país en el puesto 111 de 134.

El gerente de Fundesa refirió que, muchas veces, las mujeres trabajan en el mercado informal, con lo cual no tienen acceso a los derechos laborales establecidos por la ley, y sufren constantemente por violación de estos.

Ana Gladis Ollas, defensora de los derechos de la mujer de la Procuraduría de los Derechos Humanos, expresó que en áreas como maquila se ha detectado violación de los derechos laborales.

“Tienen horarios largos de hasta 10 horas y con salarios incluso por debajo del mínimo”, agregó.

También existen denuncias de acoso sexual y despidos por embarazo, incluso dentro del sector público. “Tenemos 15 casos contra el Estado, entre ellos los ministerios de Trabajo, de Agricultura y la Universidad de San carlos”, expuso.
No hay justicia

Ollas explicó que otro tema pendiente es el de la violencia contra la mujer, ya que con la entrada en vigor de la ley que castiga ese vejamen —el 7 de mayo del 2008— solo se ha llegado a sentencia en 38 casos, en la Ciudad de Guatemala, aunque las denuncias sobrepasan de 16 mil.

“Estos casos quedan en el Ministerio Público y en el Organismo Judicial, y no hay resoluciones”, afirmó la defensora.

Explicó que tan solo en lo que va del 2009 —a julio— se han registrado dos mil 173 casos de violencia de género.

En el país, el año pasado se registraron 48 mil denuncias, aproximadamente, añadió.

miércoles, mayo 13, 2009

Crece feminicidio y represión contra activistas en Guatemala

Por: Gladis Torres Ruiz / CIMAC
Rechazan Rigoberta Menchú Tum, Jody Williams , Mairead Maguire y Shirin Evadí, todas premio Nobel de la Paz, así como activistas españolas y mujeres defensoras de derechos humanos, todas las formas de violencia de las que son víctimas las guatemaltecas de manera cotidiana y se declararon alarmadas por el creciente feminicidio en el país.

Es tal el problema de violencia contra las mujeres, que Naciones Unidas adelanta que la Campaña Internacional para Erradicar la Violencia Contra las Mujeres y las Niñas este año arrancará en el país centroamericano.

Durante el panel titulado “Las mujeres en Guatemala: Luchas Actuales”, realizado en el marco de la conferencia “Mujeres Redefiniendo la Democracia para la Paz, la Justicia y la Equidad”, auspiciada por la Iniciativa de Mujeres Premio Nobel, (NWI’s por sus siglas en inglés), que se celebra en esta Ciudad de Antigua, Guatemala, que finaliza hoy, las panelistas coincidieron en señalar que en los últimas fechas los asesinatos contra mujeres se han acrecentado.