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martes, noviembre 29, 2011

"Es hora de parar la guerra contra la Tierra"

Vandana Shiva
Ecoportal
Hoy en día, cuando pensamos en la guerra, nuestra mente se torna hacia Iraq y Afganistán. Pero la guerra más grande es la guerra contra el planeta. Ésta tiene sus raíces en una economía que no respeta límites ecológicos y éticos – límites a la desigualdad, límites a la injusticia, límites a la codicia y la concentración económica.

Un puñado de empresas y de potencias busca controlar los recursos de la Tierra y transformar el planeta en un supermercado en el que todo está en venta. Quieren vender nuestro agua, genes, células, órganos, conocimientos, culturas y nuestro futuro.

La guerras duraderas en Afganistán, Iraq y las que les han seguido no son sólo sangre por petróleo. A medida que ellas se desarrollan, vemos que son sangre por alimentos, sangre por genes y biodiversidad y sangre por agua.

La metalidad guerrera subyacente a la agricultura bélico-industrial es obvia en los nombres de los herbicidas de Monsanto— Round-Up, Machete, Lasso. American Home Products, que se ha fusionado con Monsanto, da a sus herbicidas nombre igualmente agresivos, incluyendo “Pentagon” y “Squadron”. Es la lengua de la guerra. La sustentabilidad se basa en la paz con la Tierra.

La guerra contra la Tierra comienza en la mente. Los pensamientos violentos dan forma a acciones violentas. Categorías violentas construyen herramientas violentas. Y en ninguna parte esto es tan vivaz como en las metáforas y métodos en los que se basa la producción industrial, agrícola y alimentaria. La fábricas que produjeron venenos y explosivos para matar a la gente durante las guerras han sido transformadas en fábricas productoras de agroquímicos al terminar las guerras.

El año 1984 me hizo ver que algo no estaba bien en la manera en que los alimentos se producían. Con la violencia en el Punjab y el desastre en Bhopal, la agricultura parecía guerra. Fue entonces que escribí La Violencia de la Revolución Verde, y por eso mismo lancé Navdanya como un movimiento por una agricultura libre de venenos y productos tóxicos.

Los pesticidas, que en un principio se utilizaron como químicos bélicos, no pudieron controlar las plagas. La ingeniería genética iba a ofrecer una alternativa a los productos químicos tóxicos. Al contrario, ha llevado a un mayor uso de pesticidas y herbicidas y desatado una guerra contra los campesinos.

Los altos costos de los insumos y productos químicos hacen que los agricultores caigan en la trampa de la deuda – y la tampa de la deuda lleva a los agricultores al suicidio. De acuerdo a datos oficiales, en la India más de 200.000 campesinos se han suicidado desde 1997.

Hacer la paz con la Tierra siempre ha sido un imperativo ético y ecológico, que se ha convertido ahora en un imperativo para supervivencia de nuestra especie.

La violencia contra el suelo, la biodiversidad, el agua, la atmósfera, el campo y los campesinos produce un sistema alimentario marcial que no puede dar de comer a la gente. Un billón de personas sufre hambre. Dos billones sufren de enfermedades relacionadas con la alimentación: obesidad, diabetes, hipertensión y cáncer.

Hay tres niveles de violencia implicadas en el desarrollo no sustentable. El primero es la violencia contra la Tierra, que se expresa en la crisis ecológica. El segundo es la violencia contra gente, que se expresa en la pobreza, la indigencia y el desplazamiento. El tercero es la violencia de la guerra y el conflicto, cuando los poderosos echan mano a los recursos que están en otras comunidades y países para satisfacer su apetito que no tiene límites.

Cuando cada aspecto de la vida es comercializado, vivir se hace más caro, y la gente se empobrece, incluso si ganan más de un dólar al día. Por otra parte, la gente puede ser rica en términos materiales, incluso sin economía monetaria, si tienen acceso a la tierra, si los suelos son fértiles, si los ríos están limpios, su cultura es rica y mantiene la tradición de construir casas y prendas bonitas, buena comida, y hay cohesión social, solidaridad y espíritu comunitario.

La ascensión del dominio del mercado, y de la moneda en tanto que capital producido por el hombre, a la posición de principio superior organizativo de la sociedad y única forma de cuantificar nuestro bienestar ha llevado al debilitamiento de los procesos que mantienen y sostienen la vida en la naturaleza y la sociedad.

Entre más ricos nos hacemos, somos ecológica y culturalmente más pobres. El aumento en el bienestar económico, medido en dinero, lleva al aumento de la pobreza en los aspectos material, cultural, ecológico y espiritual.

La verdadera moneda de la vida es la vida misma, este punto de vista lleva a varias preguntas: ¿cómo nos miramos a nosotros mismos en este mundo? ¿Para qué están los seres humanos? Y ¿somos simplemente una máquina de hacer dinero devoradora de recursos? O ¿tenemos un propósito más elevado, un fin superior?

Creo que la “Democracia Terráquea” nos permite imaginar y crear democracias vivientes basadas en el valor intrínseco de todas las especias, de todos los pueblos, de todas las culturas – un reparto justo y equitativo de los recursos vitales de esta Tierra, un reparto de las decisiones sobre el uso de los recursos de la Tierra.

La “Democracia Terráquea” protege los procesos ecológicos que mantienen la vida y los derechos humanos fundamentales que son la base del derecho a la vida, incluyendo el derecho al agua, la alimentación, la salud, la educación, el trabajo y el sustento.

Tenemos que escoger. ¿Obedeceremos las leyes de mercado de la codicia corporativa o las leyes de la Madre Tierra para mantener los ecosistemas terrestres y la diversidad de los seres vivos?

Las necesidades en alimentación y agua de la gente sólo pueden satisfacerse si se protege la capacidad de la naturaleza para producir alimentos y agua. Suelos y ríos muertos no dan alimento ni agua.

Por ello, defender los derechos de la Madre Tierra es el más importante de los derechos humanos y de las luchas por la justicia social. Es el más amplio movimiento pacifista de nuestra época. www.ecoportal.net

La Dra. Vandana Shiva es una física y ambientalista india, que recibio el Precio Sydney de la Paz 2010. Ésta es la versión editada de su discurso en la Ópera de Sydney el 3 de noviembre.

Fuente: http://www.ecoportal.net/content/view/full/101285

viernes, noviembre 25, 2011

El capitalismo y la catástrofe ambiental

John Bellamy Foster
La Haine
Esta es una reconstrucción de las notas de una charla pronunciada sobre "La crisis capitalista y el Medio Ambiente", organizada por el Grupo de Educación y Capacitación de Trabajo, en Occupy Wall Street, en Zuccotti Park (Plaza de la Libertad), Nueva York, el 23 de octubre, 2011. Se basa también en una charla, en el Foro Brecht. Fred Magdoff también habló en ambas ocasiones.

El movimiento de la calle Ocupar Wall Street surgió como respuesta a la crisis económica del capitalismo y la forma en que los costos de éste se impusieron en el 99% más que en el 1 por ciento. Sin embargo, "la más alta expresión de la amenaza capitalista", como Naomi Klein ha dicho, es la destrucción del medio ambiente planetario. Por lo tanto, es imperativo que se critique esto también. 1

Me gustaría comenzar señalando la gravedad de nuestros problemas ambientales actuales y luego girar a la pregunta de cómo esto se relaciona con el capitalismo. Sólo entonces estaremos en condiciones de hablar de manera realista sobre lo que tenemos que hacer para evitar o disminuir la catástrofe.

¿Qué tan grave es la crisis ambiental? Todos ustedes han oído hablar de los peligros del cambio climático debido a la emisión de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en la atmósfera - atrapando más calor en la tierra. Son, sin duda, conscientes de que el calentamiento global amenaza el futuro mismo de la humanidad, junto con la existencia de un sinnúmero de otras especies. De hecho, James Hansen, el climatólogo de liderazgo en este país, ha ido tan lejos como para decir que esta puede ser "la última oportunidad para salvar a la humanidad." 2

Pero el cambio climático es sólo una parte de la problemática ambiental en general. Los científicos, dirigidos por el Centro de Estocolmo, han indicado recientemente que hemos cruzado, o estamos a punto de cruzar, nueve "límites planetarios" (definidos en términos de mantenimiento de las condiciones ambientales de la época del Holoceno en el que la civilización se desarrolló durante los últimos 12.000 años ): el cambio climático, la extinción de especies, la alteración de los ciclos de nitrógeno fósforo, acidificación de los océanos, el agotamiento de la capa de ozono, el uso de agua dulce, el cambio de cobertura del suelo, (menos seguro) carga de aerosoles y el uso de químicos. Cada una de estas divisiones en los límites planetarios constituye una real o potencial catástrofe ecológica global. De hecho, en tres casos - el cambio climático, la extinción de especies y la alteración del ciclo del nitrógeno - ya se han cruzado los límites planetarios y estamos experimentando efectos catastróficos. Ahora estamos en el período de lo que los científicos llaman la "sexta extinción", la mayor extinción en masa en 65 millones de años, desde la época de los dinosaurios; sólo que esta vez la extinción masiva se deriva de las acciones de una especie en particular - los seres humanos . Nuestra interrupción del ciclo del nitrógeno es un factor importante en el crecimiento de zonas muertas en aguas costeras. La acidificación del océano es a menudo llamado el "gemelo malvado" del cambio climático, ya que también se debe a las emisiones de dióxido de carbono y por el impacto negativo en los océanos se amenaza la interrupción del planeta en una escala igual (incluso más). La menor disponibilidad de agua dulce a nivel mundial se está convirtiendo en una crisis ambiental de proporciones espantosas. 3

Todo esto puede parecer completamente abrumador. ¿Cómo hemos de hacer frente a todas estas crisis ecológica global / catástrofe que nos amenaza a cada paso? Aquí es importante entender que todas estas divisiones en el sistema planetario se derivan de los procesos asociados con nuestro sistema de producción global, es decir, el capitalismo. Si estamos preparados para llevar a cabo una transformación radical de nuestro sistema de producción - para alejarse de "business as usual" - entonces todavía hay tiempo para cambiar las cosas, aunque el tiempo que queda para actuar se agota rápidamente.

Vamos a hablar sobre el cambio climático, recordando que ésta es sólo una parte de la crisis ambiental global, aunque sin duda la más urgente en la actualidad. La ciencia del clima en la actualidad sugiere que si se quema sólo la mitad de recursos del mundo, las reservas económicamente accesibles de petróleo, gas y carbón, las emisiones de carbono sin duda aumentarán la temperatura global en 2°C (3.6 ° F), llevándonos a lo que es cada vez más como un punto de inflexión irreversible - después de lo cual parece imposible volver a la era preindustrial (Holoceno). En ese momento varios cambios irrevocables (por ejemplo, el derretimiento del hielo marino del Ártico y las capas de hielo de Groenlandia y la Antártida, y la liberación de metano de la tundra) se convertirán en imparable. Esto acelerará el cambio climático, al tiempo que acelera los efectos vastos, catastróficos, tales como los niveles del mar y el clima extremo. Por otra parte, si nuestro objetivo es racional y tratamos de mantener el calentamiento por debajo de 2 ° C, la ciencia del clima actual sugiere que debemos evitar la quema de un cuarto de las reservas probadas, combustibles fósiles económicamente explotables (fuentes no convencionales como las arenas de alquitrán están excluidas de este cálculo). 4

El tema central en todo esto, es importante entender, es irreversible . Los modelos climáticos actuales indican que si se pusiera término a la quema de combustibles fósiles por completo en el punto de que la temperatura media mundial ha aumentado 2 ° C, o 450 partes por millón (ppm) la concentración de carbono en la atmósfera (el nivel actual es 390 ppm), la tierra no estaría aún cerca de regresar a un estado del Holoceno en el año 3000. En otras palabras, una vez que este límite se alcanza, el cambio climático es irreversible sobre plazos humanos concebibles. 5 Por otra parte, el daño que se haría, daría lugar a todo tipo de resultados catastróficos que ya han surgido.

Recientemente, los científicos del clima, escribieron en la revista Naturaleza, una de las publicaciones del mundo de la ciencia superior, que han desarrollado una forma concreta de entender el límite planetario en lo que respecta al cambio climático, centrándose en las emisiones acumulativas de carbono. Proponen evitar la quema de 750 mil millones de toneladas de carbono durante los próximos cuatro decenios, así las emisiones de dióxido de carbono deben caer a un ritmo del 5 por ciento anual, mientras que para evitar la emisión de un billón de toneladas de carbono, las emisiones deben caer a una tasa del 2,4 por ciento año. Cuanto más esperemos, más rápida es la disminución lo que se podrá hacer. La tonelada billonésima, considerada como el punto de no retorno, es el equivalente a la tala de la última palmera de Isla de Pascua, en el mundo. Ya que se trata esencialmente de algo fuera de nuestras manos. 6

Esto nos lleva a la cuestión social. El problema que enfrentamos cuando se trata de la respuesta adecuada a la inminente catástrofe climática no es una gran parte de la ciencia del clima - más allá de la comprensión de los parámetros ambientales en los que debemos actuar - como las ciencias sociales. Se trata de una cuestión de las condiciones sociales y acción social. Vivimos en una sociedad capitalista, lo que significa la acumulación de capital , es decir, el crecimiento económico se lleva a cabo principalmente en los términos del 1 por ciento en la parte superior (la clase dominante capitalista), y es la tendencia dominante. Es un sistema en el que se acumula el capital en una fase simplemente para que se pueda acumular capital aún más en la siguiente fase - siempre en una escala mayor. No existe un mecanismo de frenado de tal sistema y no hay ninguna entidad social en el control. Si por alguna razón el sistema se ralentiza (que se ve obligado periódicamente debido a sus propias contradicciones internas) entra en una crisis económica. Eso puede ser una buena forma temporal para el medio ambiente, pero es terrible para los seres humanos, en particular la parte inferior del 99 por ciento, frente al aumento del desempleo y la disminución de los ingresos.

En general, el capitalismo se dirige a un crecimiento exponencial. No se puede estar quieto. La tasa mínima de crecimiento adecuado del sistema es por lo general del 3 por ciento. Pero esto significa que la economía duplica su tamaño cada 24 años. ¿Cuántos doblajes como este de la producción mundial puede tener el planeta en ese corto periodo de tiempo?

Por lo tanto, hay una contradicción directa y creciente entre el capitalismo y el medio ambiente, una contradicción que se vuelve más y más evidente a medida que el tamaño de la economía capitalista comienza a rivalizar con los procesos básicos biogeoquímicos del planeta. Naomi Klein ha caracterizado justamente la edad en que vivimos como "capitalismo del desastre", debido a su doble crisis económica y ecológica - y debido a la explotación de los cada vez más ricos, lo que significa que esto a ellos les permite prosperar en medio de la destrucción cada vez mayor. 7

Hay dos formas predominantes de hacer frente a la crisis climática y el problema del medio ambiente en general. Uno es la búsqueda de formas tecnológicas - a menudo visto como estimulado por la creación de mercados de carbono, pero la responsabilidad está en la tecnología. El argumento aquí es que a través de la introducción masiva de diversas tecnologías avanzadas, podemos tener el pastel y comerlo todo sin preocuparnos por sus efectos. Podemos evitar el problema del medio ambiente, se sugiere, sin realizar ningún cambio social fundamental. Por lo tanto, la búsqueda de beneficios y la acumulación puede continuar como antes, sin alteración. Tal magia tecnológica es comúnmente vista como lo único políticamente viable, ya que es atractiva para las élites empresariales y políticas de energía, que se niegan a aceptar la necesidad de cambiar el sistema. En consecuencia, el establecimiento ha apostado por una combinación de milagros tecnológicos emergentes que les permita seguir haciendo todo, como lo han estado haciendo. Como era de esperar, el resultado de esta apuesta ha sido un fracaso, no sólo para disminuir las emisiones de carbono, sino también para evitar su continuo aumento.

La vuelta a las tecnologías alternativas que ya están disponibles (por ejemplo, la energía solar) se ha visto obstaculizada por el hecho de que a menudo son menos rentables o exigir cambios en la organización social que se apliquen con eficacia. Como resultado, se pone mayor énfasis en: (1) la energía nuclear (un pacto con el diablo si alguna vez hubo uno), y (b) la captura de carbono y la tecnología del secuestro de las plantas de carbón, que no es ni económica ni ecológicamente viable en la actualidad , y por lo tanto sólo sirven para mantener el carbón, el combustible más sucio de los fósiles. Más allá de esta opción, el único que a los intereses creados (el 1% y sus secuaces) les queda es presionar sobre las tecnologías de geoingeniería. Esto incluye medidas tales como el dumping de partículas de dióxido de azufre en la atmósfera para bloquear los rayos del sol (con el peligro de que la fotosíntesis pueda ser reducida), o la fertilización del océano con hierro para promover el crecimiento de algas y la absorción de carbono (con la posibilidad de que las zonas muertas se puedan extender). Estos esquemas de geoingeniería son extremadamente dudosos en términos de la física, la ecología y la economía. Implican jugar a ser Dios con el planeta.

Sin embargo, las fantasías tecnológicas, en la frontera de la locura, siguen ganando apoyo en la parte superior. Esto se debe a los intentos de abandono de nuestra sociedad actual y al despilfarro en contra de la dirección de la conservación racional, que implica cambios en nuestra forma de vida y nuestra forma de producción, pues esto se considera fuera de los límites - incluso cuando la supervivencia de la humanidad está en juego.

El otro enfoque consiste en exigir cambios a la sociedad misma, para alejarse de un sistema dirigido a las ganancias, la producción y la acumulación; es decir, el crecimiento económico y sostenible hacia una economía de estado, estacionaria. Esto significaría reducir o eliminar el consumo innecesario y el despilfarro; para imulsar el reordenamiento - de la producción mercantil y el consumo como su principal objetivo, para el desarrollo humano sostenible. Esto sólo podría ocurrir en conjunto con un movimiento hacia la igualdad sustantiva. Se requeriría una planificación democrática ecológica y social. Por lo tanto, coincide con los objetivos clásicos del socialismo.

Tal cambio podría hacer posible la reducción de las emisiones de carbono que necesitamos. Después de todo, la mayor parte de lo que la economía de EE.UU. produce en forma de productos básicos (incluidos los innecesarios, relacionados con el mercado los costos que intervienen en la producción de casi todos los bienes) es pura pérdida desde una perspectiva social, ecológica - incluso a largo plazo económico. Basta pensar en todas las cosas inútiles que producimos y que nos animan a comprar y luego tirar casi el momento en que las han comprado.Piense en el embalaje extraño de plásticos. Piense en el gasto militar, corriendo, en realidad, a partir de $ 1 billón al año en los Estados Unidos. Piense en la comercialización (es decir, el gasto empresarial destinado a persuadir a la gente a comprar cosas que no quieren o necesitan), que ha llegado a $ 1 billón al año sólo en este país (Estados Unidos). Piense en todos los recursos perdidos asociados al sistema financiero, con Wall Street. Es este tipo de residuos que generan los enormes beneficios para el 1 por ciento de los perceptores de ingresos, y que enajena y empobrece la vida de la parte inferior del 99 por ciento, mientras ocurre la degradación del medio ambiente. 8

Lo que necesitamos por lo tanto, es cambiar nuestra cultura económica. Necesitamos una revolución ecológica y social. Tenemos todas las tecnologías necesarias para hacer esto. No es principalmente un problema tecnológico, ya que el objetivo en este caso ya no sería el imposible de ampliar nuestra explotación de la tierra más allá de todos los límites físicos y biológicos, ad infinitum. Más bien, el objetivo sería la promoción de la convivencia humana y la comunidad con la tierra. Aquí tendríamos que depender no sólo de la organización de nuestras comunidades locales, sino también en la creación de una comunidad global - donde aún los países ricos que dicen no ser imperialistas aun explotan hoy a los países pobres del mundo. Usted puede decir que esto es imposible, pero el mundo ocupa un movimiento que ha sido declarado imposible, hace sólo un mes. Si vamos a luchar, vamos a hacer nuestra meta la revolución ecológica y social - en defensa de la humanidad y el planeta.


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Notas


1. Naomi Klein a Fred Magdoff y John Bellamy Foster, Lo que todo ambientalista necesita saber sobre capitalismo (Nueva York: Monthly Review Press, 2011).

2. James Hansen, Tormentas de mis nietos: La verdad sobre la catástrofe climática que viene y la última oportunidad para salvar a la Humanidad (New York: Bloomsbury, 2009).

3. Véase el análisis (y las fuentes citadas) en John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York, The Rift Ecológica: La guerra del capitalismo en la Tierra (New York: Monthly Review Press, 2010), 13-19.

4. Malte Meinshausen, et al,. "gases de efecto invernadero objetivos de emisión para limitar el calentamiento mundial a 2 ° C," Naturaleza 458 (30 de abril de 2009): 1158-62; Heidi Cullen, El tiempo del futuro (Nueva York: Harper , 2010), 264-71, "En el camino a suprimir gradualmente las emisiones," Instituto de Potsdam para la Investigación del Impacto Climático, 30 de abril de 2009.

5. Susan Solomon, et al, Actas de la Academia Nacional de Ciencias de la 106, no. 6 (10 de febrero de 2009): 1.704 a 1.709; Cullen, del tiempo del futuro , doscientos sesenta y cuatro-setenta y uno. Cabe señalar que incluso el objetivo de estabilizar el clima en menos de 2 ° C de aumento de la temperatura global, o 450 ppm, no sería adecuado. Hansen indica que vamos a llegar a puntos de inflexión críticos, por ejemplo, en relación con el nivel del mar, incluso antes de esa etapa. Si realmente queremos evitar esos efectos y mantener un estado estable del Holoceno, según él, tendremos que estabilizar el clima a largo plazo a 350 ppm la concentración de carbono, o aproximadamente 1 ° C de aumento de la temperatura media global - un punto que ya se ha superado. Ver Hansen, tormentas de mis nietos , 160-71.

6. Myles Allen, et al,. "La estrategia de salida", la naturaleza el cambio climático informes, 30 de abril 2009, Cullen, del tiempo del futuro , 264-71, Myles R. Allen, et al,. "calentamiento causado por el carbono acumulado Hacia las emisiones de la tonelada billonésima, "Naturaleza 458 (20 de abril de 2009):. 1163-66, Malte Meinshausen, et al, "gases de efecto invernadero, objetivos de emisión para limitar el calentamiento mundial a 2 ° C," Naturaleza 458 (30 de abril 2009 ): 1158-62; TrillionthTonne.org , Catherine Brahic, "Presupuesto de la Humanidad de carbono fijado en un billón de toneladas", New Scientist , 29 de abril de 2009.

7. Naomi Klein, La doctrina del shock: el auge del capitalismo del desastre (New York: Henry Holt, 2007).

8. Sobre el papel sistemático de los residuos (económicos y ecológicos) bajo el régimen del capital monopolista y la libertad que la que nos da para reformar la economía y la sociedad en una dirección sostenible, véase John Bellamy Foster, "La ecología de la economía política marxista,"mensual Revisión de 63 años, no. 4 (septiembre 2011): 1-16. En los niveles de gasto militar ver John Bellamy Foster, Holleman Hannah, y Robert W. McChesney, "Los EE.UU. Imperial Triángulo y el gasto militar,"Monthly Review 60, no. 5 (octubre 2008): 9-13. En la comercialización ver Magdoff y Foster, Lo que todo ambientalista necesita saber sobre el capitalismo , 46-53.

* John Bellamy Foster es el editor de una de las mejores revistas de izquierda, "Monthly Review" (lamentablemente se publica sólo en inglés), y prolífico autor de artículos y libros sobre capitalismo y medio ambiente.

Monthly Review, http://mrzine.monthlyreview.org - Traducción de CriticaPolitica.mx - Revisada por La Haine

martes, diciembre 14, 2010

Género y derecho ambiental. Reflexiones en Cuba...

Lic. Alina Oviedo Rodriguez
Teniendo en cuenta los resultados de una búsqueda minuciosa sobre el tema, podemos afirmar que, este sigue siendo controversial y novedoso, a partir de esto pretendemos profundizar en otros afluentes del tema en cuestión.
• Género y Derecho Ambiental.
• Relación mujer - hombre en la gestión ambiental
• Cuba en cuanto a género y Derecho Ambiental
Introducción

Las investigaciones acerca de la relación género con el Derecho ambiental no tienen una larga historia en nuestro país, son de reciente incorporación al debate científico, ni tienen una marcada sistematicidad, por tanto se hace necesario que las que se promuevan tengan en cuenta la perspectiva o enfoque de género, entendiendo este como: “una forma de observar y analizar la realidad, que permite visualizar y reconocer la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad entre hombres y mujeres, expresadas en opresión, injusticia, subordinación y discriminación hacia las mujeres en relación con los hombres y a la inversa”1.(Álvarez, M. y otras, 2004).

Para realizar una interpretación completa y correcta de la historia es necesario valorar las premisas naturales del desarrollo social. Esto se comprende a partir de un análisis de la práctica como concepto de partida de la teoría marxista sobre la interacción sociedad y naturaleza.

La problemática género y Derecho ambiental, en la actualidad, puede constituir uno de los temas fundamentales que se debaten en los eventos internacionales. Lo que se hace realidad en la preocupación por la condición femenina y en las medidas que se deben adoptar para eliminar las desigualdades, desequilibrios y derechos a reivindicar espacios políticos, sociales y económicos, que han evolucionado a la par con las concepciones de desarrollo.


Todavía no se ha tomado conciencia por parte de la mayoría de los investigadores de la necesidad de tratar la problemática del Derecho ambiéntal con un enfoque de género, así como no ha existido un reconocimiento de la transversalización del tema, para en este sentido y desde esta perspectiva enseñar a la población a preservar, cuidar y proteger las condiciones en que se desenvuelven hombres y mujeres, y del peligro que esto entraña, por eso se deben conocer los aspectos para su conservación.

Aunque resulta algo difícil poder realizar un análisis profundo en tan pocas cuartillas el problema del género y el Derecho Ambiental en nuestro trabajo intentamos realizar de forma sencilla una reflexión acerca del tema en cuestión.

Desarrollo

“El enfoque de género es una forma de observar y analizar la realidad, que permite visualizar y reconocer la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad entre hombres y mujeres, expresadas en opresión, injusticia, subordinación y discriminación hacia las mujeres en relación con los hombres y a la inversa”1.

Hombres y mujeres se relacionan de manera diferente con el medio ambiente, por lo que resulta necesario tener en cuenta la vinculación que existe entre género, medio ambiente y Derecho ambiental como resultado de la asignación de roles diferentes. Para redactar, interpretar y aplicar con eficacia, la norma jurídica dirigida a la conservación del medio ambiente, es necesario comprender qué es el Derecho Ambiental.

El Derecho, es expresión de todo un proceso de reflexiones sistematizadas, que sobre la base de sus principios, categorías, prácticas y normas jurídicas, lo acercan a la compresión de la realidad que pretende explicar y regular.

El Derecho Ambiental se caracteriza por ser un saber jurídico, que se levanta sobre sólidos conocimientos multidisciplinarios. El que investiga sobre este tema, debe asumir una labor de orfebre, no contentándose con lo general, debe escudriñar y entender los detalles que hacen de esta rama del Derecho un resultado diferente y único sobre todo cuando lo vinculamos a la relación hombre_ mujer en un contexto social determinado.

Estas relaciones son las que llamamos de género.

Dichas relaciones son de poder y sitúan al conjunto de las mujeres en una posición de desigualdad respecto a los hombres, es decir, de subordinación. Esto no quiere decir que cada mujer esté subordinada a un hombre en concreto, sino que la organización social de las relaciones de género sitúa al conjunto de las mujeres en una posición de inferioridad respecto al conjunto de los hombres. Las mujeres funcionan en interacción con los hombres, por eso hay que hablar de relaciones entre hombres y mujeres en un contexto medioambiental determinado.

A partir de los años 80 esta problemática ha tomado auge, el género no está determinado biológicamente, como resultado de los atributos sexuales de hombres y mujeres, sino que se modela culturalmente, es una categoría social que ayuda a dar una explicación de lo que ocurre en las relaciones que se establecen entre los seres sexuados diferentes y nos revela la manera en que se comportan hombres y mujeres, así como, sus relaciones en una determinada sociedad.

De los ocho objetivos del milenio, siete están relacionados con acciones concretas a lograr la igualdad entre los géneros, como vía indispensable para alcanzar el desarrollo sostenible.

El objetivo siete está dirigido concretamente a garantizar la sostenibilidad del medio ambiente, así como las tres metas a lograr para alcanzar dicho objetivo. En tanto la División de Legislación y Convenciones Ambientales DELC en la Oficina Regional para América Latina y el Caribe, se propuso apoyar a los miembros de la región en el desarrollo de políticas integradas y coherentes ante los problemas ambientales, y fortalecer el Derecho Ambiental, así como mejorar la observancia y el cumplimiento de instrumentos jurídicos relativos al medio ambiente.

Desde el establecimiento del PNUMA en 1972, bajo la Resolución 2997 (XXVII) de la Asamblea General de Naciones Unidas , el derecho ambiental ha sido una de las áreas de enfoque prioritarias. Esto se enfatizó bajo la Resolución 3436 (XXX) de la Asamblea General de Naciones Unidas, que retoma la convicción que el desarrollo de un Derecho Ambiental adecuado es una medida esencial de apoyo para la implementación de las políticas, estrategias. Para poder cumplir con esto se ha dedicado una rama entera de la División a la promoción del desarrollo y la aplicación del Derecho Ambiental en el campo del Derecho se ha basado en el siguiente enfoque estratégico:

• El análisis, revisión y desarrollo de legislación y políticas relacionadas con el medio ambiente, y la articulación de posiciones de políticas en respuesta a eventos y asuntos ambientales emergentes.

• El desarrollo de nuevos instrumentos legales, económicos y otros instrumentos de política, y de los marcos institucionales para promover la efectividad del derecho y las políticas ambientales, además del fortalecimiento de aquéllos ya existentes.

• El mejoramiento de la coordinación del derecho y políticas ambientales y el intercambio de información dentro y fuera del Sistema de Naciones Unidas.

• La promoción de la participación del sector privado, las ONG’s, y los grupos mayoritarios en el desarrollo del Derecho Ambiental y el diálogo de políticas ambientales. (Capítulo 38 del Programa 21).

• La promoción de la relación entre género y medio ambiente.

La conservación de los recursos, así como la participación social se han convertido en un elemento esencial para alcanzar los objetivos del desarrollo sustentable.

El éxito de los programas de desarrollo sustentable es posible únicamente si se toma en consideración a las mujeres en igualdad de oportunidades y de decisión que los hombres, de ahí que, el enfoque de género tiene como propósito humanizar la visión del desarrollo, ya que es un estímulo que tiene como base la equidad de género.

Las desiguales relaciones de género han generado un limitado acceso de las mujeres a recursos productivos, y a la generación de ingresos, lo que conlleva a dinámicas asimétricas de poder que ubican a las mujeres en desventajas, lo que se convierte en un obstáculo para promover prácticas ambientales sostenibles, sin embargo, es importante el reconocimiento de las mujeres como trasmisoras de valores culturales para preservar el medio ambiente y conocer el conjunto de principios y normas jurídicas que regulan las conductas individuales y colectivas con incidencia en el mismo.

Por otra parte las desigualdades de género han traído condiciones diferentes en cuanto al acceso, uso y manejo de los recursos naturales por hombres y mujeres, así como en la distribución de los beneficios generados, ya que se ha constatado que los hombres acceden más que las mujeres y son ellos quienes ejercen el control.

En los vínculos Genero- Derecho Ambiental se ha dado la tendencia a hablar más de mujer que de género. Dentro de esta perspectiva, se busca identificar los roles específicos que las mujeres desempeñen en la gestión ambiental.

Los actores sociales, hombres y mujeres, interactúan con un medio ambiente tanto natural como construido, sin embargo, no lo hacen contando con los mismos recursos, ni desde el ámbito de los mismos roles. Esta diferencia de acceso, apropiación y utilización de los recursos, genera una experiencia y un conocimiento diferente con respecto a los mismos.

Los debates acerca de los estudios de género dan cuenta de un saber que a lo largo de la historia se ha ido acumulando, los que muestran evidencias de que la vida social está compuesta por hombres y mujeres, de ahí, que la sociedad y la cultura dictan una conjunto de normas y prescripciones sobre el comportamiento femenino y masculino.

Cada cultura establece un conjunto de prácticas, ideas, discursos y representaciones sociales que atribuyen características específicas a mujeres y hombres. Mediante el proceso de construcción del género, la sociedad elabora las normas de lo que deben ser los hombres y las mujeres, de lo que se supone que le “pertenece” a cada sexo.

El género se construye así a partir de deberes y prohibiciones. Es decir, es una construcción social que se realiza con cada persona, que va a los roles y funciones asignados a lo masculino y lo femenino, de esta manera se van construyendo también las desigualdades entre los sexos y lo que ha generado la división entre el ámbito privado, que se identifica con lo femenino y el ámbito público asociado al mundo de lo masculino, considerándose a la mujer como la única responsable de la educación de los hijos y de las tareas domésticas, de esto se infiere que el género es una construcción sociocultural y por tanto pueden cambiar los criterios que entorno de ella se entretejen.

La cultura patriarcal ha impuesto un androcentrismo favorable al varón, lo que trae consigo una ausencia de justeza hacia la mujer, de ahí que durante décadas los estudios de género estuvieran centrados en las investigaciones acerca de la problemática de la mujer, mientras los estudios sobre género y medio ambiente, quedaron un poco más rezagados. Estas sociedades, también han generado concepciones y prejuicios tradicionales que prevalecen en la actualidad, donde se ha estereotipado a la mujer con el patrón de sumisión y debilidad y al hombre con el de fortaleza y superioridad, considerándose que a figura masculina es la principal.

Los hombres y mujeres tienen condiciones de vida y necesidades diferentes, todo lo cual está determinado por el contexto cultural, político, económico, social y medio ambiental en que se desenvuelven, lo que ha generado posibilidades de acción diferenciada que con un conocimiento del derecho ambiental ayudaría a mitigar las diferencias que se generaron con el desarrollo social.

Es necesario repensar el desarrollo para lograr el bienestar de las generaciones futuras y no comprometer sus condiciones de vida, Marx señaló que es indispensable dejar enriquecida la tierra a las generaciones venideras y esta idea en la actualidad adquiere un valor extraordinario.

El Derecho Ambiental defiende la conservación de la vida, de la diversidad biológica, pero debemos ser dialécticos. La vida no se da en un escenario idílico exento de contradicciones. Toda la materia impacta sobre el medio ambiente, pero solo el hombre tiene conciencia de ello, ahí su responsabilidad por trabajar para que sus impactos estén acorde con las posibilidades de existencia del resto de las criaturas que lo acompañan.

El operador del Derecho es el hombre, la norma jurídica obliga al hombre, el desarrollo socio-económico está dirigido al hombre, pero los "árboles no deben evitar que veamos el bosque", la diversidad biológica, en el que está inmerso de manera interdependiente y sin escape, so pena de extinguirse como la especie que hoy es.

La problemática del deterioro del medio ambiente constituye para nuestros días un reto que debe enfrentar inmediatamente la humanidad en la época contemporánea, porque son múltiples y además complejas las implicaciones que tienen todas las actividades humanas sobre el medio natural.

Pensamos que es urgente y necesario que hombres y mujeres conozcan las bases fundamentales del derecho ambiental, que los/as conviertan en agentes activos de la importante tarea de preservar el medio, proporcionándoles que tengan un conocimiento adecuado acerca de su interacción con la naturaleza, sin dañarla, ni deteriorarla, sino que deben convertirse en agentes activos de su conservación.

La mujer es importante y desempeña un papel esencial en todas las sociedades, en torno a las condiciones de vida, medio ambiente y desarrollo.

La Conferencia de Pekín de 1995 señala que en materia de recursos naturales y medio ambiente el objetivo fundamental es “lograr la participación de las mujeres en la adopción de decisiones relativa al medio ambiente, integrar la perspectiva de género en las políticas y programas a favor del desarrollo sostenible”.

El proyecto social cubano, que está definido por su carácter eminentemente humanista se trazó, desde los primeros años, la elevación del nivel y la calidad de vida de nuestro pueblo, principio sobre lo cual está argumentada la sostenibilidad del desarrollo, puesto que la contaminación ambiental también afecta la salud de muchas personas, ya que es creciente el número de enfermedades y pandemias en el mundo, que aumentan las enfermedades asociadas a desequilibrios ambientales.

La esencia del desarrollo sostenible radica en lograr crecimiento y eficiencia económica, garantizándose la eficacia y equidad social, mediante la solución de las necesidades básicas de hombres y mujeres sobre la base del funcionamiento estable y la eficacia ecológica de los sistemas ambientales.

La sostenibilidad ambiental sería así el balance entre varios niveles o tipo de sostenibilidad: la geoecológica, la social, la económica y la jurídica.

Los problemas que hoy afectan el medio ambiente se han visto agravados por la falta de conciencia de educación ambiental, y un desconocimiento de derecho ambiental porque no se ha preparado a la población para que aprenda a interactuar con ellos y eleve su calidad de vida.

El derecho ambiental puede ser entendido como la esfera de la relación entre el hombre la naturaleza sus regulaciones y principios en la interacción social productiva, el entorno natural y cultural que transforman a los individuos y los grupos humanos.

Para Cuba es importante en este milenio, preservar los avances y conquistas que hemos alcanzado, para lograr una gestión ambientalista más dinámica, flexible e integral. Cuba a diferencia de los países capitalistas que agraden constantemente el medio ambiente, lucha por preservarlo y por utilizar racionalmente los recursos naturales, lo que ha quedado plasmado en importantes documentos como en la Constitución de la República y la Ley de Protección del medio ambiente, pero además se han creado instituciones que tienen iguales propósitos.

La estrategia ambiental nacional constituye el documento directriz de la política ambiental cubana que tiene como objetivo fundamental precisar las vías idóneas para preservar y desarrollar los logros ambientales que se han alcanzado, superar los errores e insuficiencias detectadas e identificar los principales problemas ambientales del país, que requieren una mayor atención en las condiciones actuales, sentando las bases para un trabajo ambiental más efectivo.

La problemática del conocimiento del derecho ambiental constituye para nuestros días, un reto que debe enfrentar inmediatamente, porque son muchas y además complejas las implicaciones que tienen todas las actividades humanas sobre él.

Los problemas medioambientales preocupan y ocupan, no sólo por sus efectos presentes, sino por las consecuencias que en un futuro pueden traer para la humanidad. Por eso debemos educar a hombres y mujeres en la preservación y conservación del medio ambiente. A través de un conocimiento del derecho ambiental que permita reflexionar en los momentos actuales sobre la necesidad de lograr la equidad entre los géneros.

El proyecto social cubano, que está definido por su carácter eminentemente humanista se trazó, desde los primeros años, la elevación del nivel y la calidad de vida de nuestro pueblo, principio sobre lo cual está argumentada la sostenibilidad del desarrollo, a diferencia de nuestro país el talón de Aquiles del Derecho Ambiental; es la falta de una mayor y profunda elaboración teórica de esta ciencia, que permita dictar normas jurídicas eficaces y eficientes; la falta de voluntad política de los gobiernos para dictar las normas y luego ejecutar las acciones que aseguren su cumplimiento; la imposibilidad de los pueblos de interiorizar e incorporar en su práctica diaria los preceptos legales enunciados por el Derecho Ambiental, sobre la base de la existencia de condiciones de vida acordes con el nivel de desarrollo alcanzado por la especie humana, traducido en elevados niveles de cultura, instrucción, alimentación, salud, empleo, recreación, información, y participación ciudadana en el gobierno, lo que implica que esta ciencia jurídica debe trascender el pragmatismo antropocentrista de otras ramas del Derecho.

Necesitamos enseñar desde los niveles más simples el derecho ambiental para solucionar debidamente los problemas ambientales ya que la calidad ambiental
Actualmente constituye el reto más importante a que se enfrenta la sociedad humana. Para enfrentarlo es de suma importancia la contribución de la educación, la enseñanza sobre el medio, así como su vulnerabilidad y los conocimientos requeridos puede llevar a cabo la educación de los estudiantes para el ambiente, contribuyendo a que éstos adquieran competencia y conocimiento para tomar acción.

La sociedad desde su propio surgimiento mantiene estrechas relaciones con el medio ambiente, ya que de éste obtiene los elementos indispensables para su subsistencia y a ésta regresan todos los productos de desechos de sus funciones vitales, por lo que puede afirmarse de acuerdo con los actuales conocimientos, que ambos son interdependientes, sin embargo, existen personas que no tienen un adecuado conocimiento de los principios elementales que rigen la interacción hombre- naturaleza, de ahí la necesidad de que conscienticemos la importancia de nuestra labor educativa, y de formación de hábitos correctos en la protección de la naturaleza, y de su defensa desde el conocimiento del derecho ambiental y su aplicación despertando en los hombres y mujeres el amor hacia la misma.

Esto significa que la comprensión de cualquier problema exige la interacción de las ciencias naturales, tecnológicas, sociales, y jurídicas de ahí, que el análisis de sistemas complejos (género_ medio ambiente) debe hacerse desde las perspectivas de diferentes ciencias lo que evidencia la interdisciplinariedad.

Las personas responsables de tomar decisiones y quienes se encargan de elaborar las políticas ambientales no están sensibilizados ni tienen una formación desde la perspectiva de género.

Es necesaria la formación de una cultura de promoción, concientización de equidad para el respeto que desarrolle determinadas acciones y estrategias que permitan la inclusión de mujeres y hombres para desempeñar de forma compartida su papel social.

El medio ambiente se deteriora muchas de las causas de este deterioro se desconocen por parte de nuestra población y los hace que asuman actitudes negligentes frente a la naturaleza.

Los hombres y mujeres deben contribuir a la posible solución de los problemas del medio ambiente apoyados en el conocimiento del derecho ambiental no pretendemos que ofrezcan alternativas o soluciones sino que de esta manera contribuyan a evitar el deterioro del medioambiente.

Por otra parte se necesita la capacitación de género, desarrollo sustentable, medio ambiente, salud, calidad de vida, y derechos humanos que vayan dirigidos hacia aquellas personas encargadas de tomar decisiones, funcionarios y personas que elaboren las políticas ambientales y de desarrollo sustentable.

Es importante tener en cuenta en los proyectos de desarrollo que se planifiquen, la participación de hombres y mujeres, porque esto permite realizar una reflexión con mayor profundidad en torno a las relaciones de equidad entre hombres y mujeres que en este sentido se presentan, así como las discriminaciones que se generan.

Por otro lado, es necesario tener en cuenta los futuros beneficiarios por sexo, cuando se desarrolle o desde la elaboración de proyectos, ya que en la mayoría de ellos esto no se concibe, así como una serie de elementos que también se deben considerar.

Conclusiones

• Es necesario que en las investigaciones que se desarrollen relacionadas con el Derecho ambiental, se incorpore la perspectiva de género.

• Los conceptos género y Derecho ambiental son categorías no estáticas que expresan las relaciones históricas que se modifican continuamente y que evidencian las relaciones de poder.

• El enfoque o análisis de género debe transversal izarse a todas las acciones de los proyectos, donde se visibilice y reconozca en los análisis la existencia de relaciones de jerarquía y desigualdad entre hombres y mujeres, así como la necesaria equidad entre ellos y ellas.

___________________
1. Álvarez, M. y otras: Capacitación en Género y Desarrollo Humano, pág. 21

Bibliografía

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--- Castro Ruz F. Mensaje a la Cumbre Iberoamericana. Guadalajara, México. Granma, 1992.
______________Un Grano de Maíz. Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado, La Habana, 1992
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__ Colectivo de Autores. Problemas Sociales de la Ciencia y la Tecnología. Editora Félix Varela, Ciudad de la Habana, 1994.
___ Colectivo de Autores. Lecciones de Filosofía. Tomos I y II. Editorial Pueblo y Educación, Ciudad de la Habana, 1992.
--- Engels Federico: Dialéctica de la Naturaleza. Editora Política, La Habana, 1979.
Echeverría, María, Roberto. La Cumbre de Río: Crónica de una farsa anunciada. Soberanía No 5, La Habana, 1992.
--- Fernández Modesto: Política Ambiental Cubana: Reflexiones para un desarrollo sostenible. Cuba Socialista No 6; 1997.
--- Kedrov, B. M. Clasificación de las Ciencias. Tomo I. Editorial Progreso, Editorial Ciencias Sociales, 1974.
--- López Cabrera, Carlos M. Introducción al conocimiento del Medio Ambiente. Academia
--- Machado Bermúdez Ricardo J.: Cómo se forma un investigador. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1988.
--- Marx Carlos y Federico Engels: La Ideología Alemana. Editora Política, La Habana, 1979.
--- Mateo Rodríguez José M. y Carmen Suárez Gómez: La ciencia y la tecnología en el debate ambiental. Filosofía y Sociedad. Editorial Félix Varela, La Habana, 2001.
--- Mateo Rodríguez José M. : Medio Ambiente, Tecnología y Corrientes Políticas.
--- Núñez Jover Jorge: Interpretación teórica de la Ciencia. Editorial de Ciencias Sociales, La
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________________: La Filosofía y los Jóvenes Científicos: Que nos dice la Filosofía del siglo XX sobre
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--- Ramírez Valdés Grises: La ideal del conocimiento científico: Historia de una ilusión. Filosofía y Sociedad. Editorial Félix Varela, La Habana, 2001.
--- Valdés Valdés, Orestes. Educación Ambiental .Cómo desarrollar esta en las escuelas. Revista Educación No 60, 1986.
____________________ . La Educación Ambiental y la Protección del Medio Ambiente. Revista Educación No 105. Editora Pueblo y Educación, La Habana, 2002.


FUENTE: GESTIOPOLIS

lunes, abril 19, 2010

Respuestas con conciencia de género a los desastres naturales

AWID-Feministas Tramando (Tomado de:Rebelión)
El impacto de los desastres naturales está marcado por el género. ¿Cómo sería una respuesta con conciencia de género?

El huracán Katrina, los recientes terremotos en Haití y Chile, así como el maremoto de 2005 en Asia, han sido todos fuertes recordatorios del hecho de que los desastres naturales – al igual que los ocasionados por la acción humana – tienen un impacto de género. Ya sea porque menos mujeres pueden nadar o trepar árboles, o debido a que postergan un escape para tratar de salvar a sus seres queridos, ellas sobrellevan la carga inicial de los desastres naturales. Por su sexo también les afectan más las secuelas de éstos. Son más vulnerables después de los desastres porque lo son más antes de ellos: los roles de género predisponen a las mujeres a la catástrofe.[1] El embarazo, la lactancia y la menstruación aumentan la necesidad de intervenciones especializadas.
¿Cómo sería un enfoque con conciencia de género para mitigar los efectos de los desastres naturales? La Red de Género y Desastres (RGD) cuenta con una riqueza de recursos sobre esto, siendo uno de ellos sus ‘Seis principios para transversalizar el género en la respuesta y en la reconstrucción’.[2] La RGD insta a todas las partes involucradas en la mitigación de los efectos de los desastres naturales a:

1. pensar en grande;
2. trabajar a partir de datos;
3. trabajar con mujeres comunitarias de base;
4. resistirse a los estereotipos;
5. asumir la perspectiva de los derechos humanos; y
6. respetar y desarrollar las capacidades de las mujeres.



Toda respuesta a los desastres naturales debería tener en cuenta las dinámicas de género que ponen en desventaja a las mujeres y reconocer que los desastres pueden brindar la oportunidad de establecer algún tipo de equilibrio allí donde antes no había ninguno. La reconstrucción puede ser un tiempo importante para corregir errores relacionados con el género. Por ejemplo, los títulos de casas nuevas pueden ser registrados en co-propiedad o a nombre de mujeres. Las organizaciones de mujeres deberían tener los conocimientos y el poder para evaluar y mitigar riesgos, así como aportar liderazgo en las respuestas a los desastres.

Según un informe[3] del Foro de Asia Pacífico sobre Mujeres, Ley y Desarrollo (APWLD), las mujeres conformaron un impresionante 80 por ciento de las personas fallecidas durante el maremoto en 2005. Este desastre, que afectó a Birmania, Sri Lanka, Tailandia, Indonesia, la India y partes de África Oriental, ofrece lecciones valiosas acerca de cómo responder a los desastres naturales; es imperativo un enfoque sensible al género. La RGD afirma que “nada en el trabajo ligado a los desastres tiene ‘neutralidad de género’”. Se deben recolectar y solicitar datos desagregados por sexo. Es necesario identificar y evaluar las necesidades específicas de los sexos, así como implementar y darle seguimiento a la perspectiva de género en los presupuestos.

Las mujeres de la comunidad se conocen unas a otras. Saben en cuáles hogares hay personas vulnerables: personas con discapacidad, gente de la tercera edad e infantes. Tras un desastre, ellas son un recurso valioso, y cualquier programa de respuesta al desastre debería aprovechar sus conocimientos. Las organizaciones comunitarias de mujeres también juegan un rol crucial en respuesta a los desastres: tal como señala la RGD, “poseen intuición, información, experiencia, redes y recursos que son vitales para el incremento de la resiliencia ante desastres”.

Aunque en general las mujeres son más vulnerables a los efectos de los desastres naturales, es importante asegurar que las respuestas no se basen en estereotipos sino en investigación y conocimientos sólidos. La RGD deconstruye varias suposiciones y enfatiza lo siguiente:

* las mujeres sobrevivientes son las primeras en dar respuesta y en la reconstrucción;
* son de vital importancia, no víctimas pasivas;
* las madres, abuelas y otras mujeres son de vital importancia en la supervivencia y recuperación de niñas y niños, pero las necesidades de las mujeres pueden diferir de las de niñas y niños;
* no todas las mujeres son madres o viven con hombres;
* los hogares con jefatura femenina no son necesariamente los más pobres o más vulnerables;
* las mujeres no son económicamente dependientes sino son productoras, trabajadoras comunitarias, y ganan salarios;
* las normas de género también pueden poner en riesgo a niños y hombres, por ejemplo, respecto a su salud mental, el asumir riesgos, accidentes;
* escoger a las mujeres para algunos servicios no es siempre efectivo o deseable, ya que puede ocasionar reacciones adversas o violencia;
* las mujeres marginadas (por ejemplo, indocumentadas, mujeres con VIH y sida, de castas bajas, indígenas o trabajadoras sexuales) tienen perspectivas y capacidades únicas; y
* no existe una “talla única”: deben respetarse las necesidades y deseos específicos a la cultura; por ejemplo, las prácticas religiosas tradicionales de las mujeres, su ropa e higiene personal, sus normas de privacidad.

Es necesario que las respuestas con conciencia de género a las secuelas de los desastres naturales reduzcan los mayores riesgos que las niñas y las mujeres enfrentan. Sus mayores vulnerabilidades, según la RGD, son:

* acoso sexual y violación;
* abuso a manos de parejas íntimas, por ejemplo, en los meses y el año siguientes a un gran desastre;
* explotación por parte de traficantes, por ejemplo, para el trabajo doméstico, agrícola y sexual;
* la erosión o pérdida de derechos de tierra adquiridos;
* matrimonios tempranos o forzados;
* migraciones forzadas;
* acceso reducido o pérdida de acceso a servicios de cuidado de salud reproductiva; y
* control ejercido por los hombres sobre los recursos económicos de recuperación y reconstrucción.

En su vida cotidiana, las mujeres ya están recargadas en múltiples formas – física, emocional, económica y socialmente. Las intervenciones sensibles al género ante los desastres evitarán incrementar sus pesadas cargas en situaciones de crisis. Compensarán financiera y materialmente a mujeres que aportan su tiempo, energía y habilidades a la mitigación de los desastres.

Después de un desastre natural, los roles de género suelen cambiar de tal manera que aumentan la carga sobre las mujeres. Ellas no sólo brindan cuidados sino además tienen la responsabilidad adicional de asegurar que las personas a su cargo estén alimentadas, tengan ropa y cuenten con atención y suministros médicos. Las muertes de seres queridos colocan más responsabilidades sobre las mujeres. Ellas necesitan asegurar que a quienes fallecieron se les dé un entierro apropiado y también atienden las necesidades emocionales de las personas sobrevivientes.

Las mujeres son desproporcionadamente las víctimas y soportes en los desastres naturales. La adopción de un enfoque sensible al género en la mitigación de desastres contribuiría a salvar las vidas y los medios de sustento de muchas mujeres. Este trabajo debe empezar mucho tiempo antes de algún huracán, terremoto o maremoto. Los desastres también abren una ventana de oportunidad para remediar los males relacionados con el género. Es necesario que las mujeres sean consultadas y participen en las deliberaciones y debates sobre la legislación. Ellas deben ser una parte integral en el diseño de programas de socorro para los desastres.

Notas:

1. Ver: Momaya, Masum: ‘Swept Away: Women and Natural Disasters’ [‘Arrastradas: Las mujeres y los desastres naturales].

2. Red de Género y Desastres, ‘Equidad de género en los desastres: Seis principios para transversalizar el género en la respuesta y en la reconstrucción’. Ver también: Reducción del riesgo de desastres con enfoque de género. Recursos claves.

3. Foro de Asia Pacífico sobre Mujeres, Ley y Desarrollo (APWLD), ‘Why are women more vulnerable during disasters? Violations of Women’s Human Rights in the Tsunami Aftermath’ [‘¿Por qué son las mujeres más vulnerables durante los desastres? Violaciones a los derechos humanos de las mujeres tras el maremoto’], octubre de 2005.
Fuente: Notas de los Viernes de AWID

Traducción del inglés: Laura E. Asturias

Tomado de: http://www.feministastramando.cl/index.php?option=com_content&task=view&id=2031&Itemid=1

domingo, febrero 21, 2010

La mujer, el medio ambiente y el desarrollo sostenible

(CIMAC).- Hasta 1995, año en que se celebró la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing, se comprendió la estrecha relación de la vivencia cotidiana de las mujeres con el medio ambiente, debido a que el Plan de Acción que emanó de la cumbre incorporó el tema de género y políticas ambientales.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) el tema fue incorporado porque se reconoció que la mujer tiene una función fundamental que desempeñar en la preservación de los recursos ambientales y naturales, y en la promoción del desarrollo sostenible.

La mujer tiene la principal responsabilidad en relación con la atención de las necesidades de la familia, su papel es de suma importancia en la determinación de las tendencias del consumo de los bienes comunes y en ese sentido, también incide en la producción y consumo sostenible.

La Plataforma de Acción identificó la necesidad de lograr la participación activa de la mujer en la adopción de decisiones relativas al medio ambiente en todos los niveles y de incorporar una perspectiva de género en todas las estrategias orientadas al desarrollo sostenible.

En los objetivos estratégicos planteados en la sección K del capítulo IV “La mujer y el medio ambiente” de la Plataforma de Acción se señalan medidas que deben adoptar los gobiernos, en todos los niveles, incluidas las autoridades municipales. Las medidas eran referentes al trabajo de la Organización de Naciones Unidas (ONU), organizaciones no gubernamentales y gobiernos nacionales.

Entre dichas medidas la ONU se comprometía a promover la participación de la mujer e incluir una perspectiva de género en la elaboración, la aprobación y la ejecución de proyectos financiados y a cargo del Fondo para el Medio Ambiente Mundial y otras organizaciones dependientes de las Naciones Unidas.

Ello con el objetivo de alentar el diseño de proyectos administrados por mujeres, establecer estrategias y mecanismos para aumentar la proporción de mujeres que participan como dirigentes, planificadoras, administradoras, científicas y asesoras técnicas en el diseño, desarrollo y ejecución de políticas y programas para la ordenación de recursos naturales y la protección y conservación del medio ambiente.

También se diseñaron las medidas que deberían de implementar los gobiernos, entre ellas integrar las perspectivas y conocimientos de las mujeres en la adopción de decisiones en materia de ordenación sostenible de los recursos, y en la formulación de políticas y programas de desarrollo sostenible, particularmente los destinados a atender y prevenir la degradación ambiental.

Asimismo, están obligados a evaluar las políticas y programas desde el punto de vista de su repercusión sobre el medio ambiente y de la igualdad de acceso y de utilización por la mujer de los recursos naturales. De ser necesario elaborar una estrategia de cambio para eliminar todos los obstáculos que impiden la participación plena y equitativa de las mujeres.

Finalmente, las organizaciones internacionales, no gubernamentales y las instituciones del sector privado debían lograr la participación de la mujer en las industrias de la comunicación, a fin de aumentar los conocimientos sobre los temas ambientales, en particular sobre las repercusiones de los productos, tecnologías y procesos industriales sobre el medio ambiente y la salud.

También es obligación de los medios apoyar las iniciativas de las mujeres consumidoras mediante la promoción de la comercialización de alimentos orgánicos y servicios de reciclado, además de información sobre productos relacionados.

viernes, diciembre 18, 2009

¿Es el Cambio Climático un asunto de Género?

Por: Janice Duddy / Mujeres.Cubaweb
Muchas personas han argumentado que el calentamiento global es el más grande problema ambiental al que nos enfrentamos en el siglo XXI. La comunidad científica ha llegado al firme consenso de que nuestro planeta sin duda alguna se está calentando. El calentamiento global es en gran medida un resultado de la emisión de dióxido de carbono y otros gases invernadero hacia la atmósfera. Estos gases están siendo emitidos por procesos industriales, quema de combustibles de origen fósil y cambios en el uso de los suelos tales como la deforestación. Las actuales proyecciones sugieren que si las emisiones continúan al presente ritmo, habrá un incremento global aproximado de 1ºC a 5ºC para el año 2100.

Este calentamiento tendrá consecuencias reales, entre ellas un aumento en el nivel del mar, cambios en los patrones de la precipitación pluvial, mayor riesgo de sequías e inundaciones, amenazas a la biodiversidad y potenciales desafíos para la salud pública.

Los gobiernos acordaron combatir el cambio climático por primera vez en la celebrada en Río de Janeiro en 1992. Durante esta reunión, los líderes crearon la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, por sus siglas en inglés), la cual estableció una meta no vinculante de estabilizar las emisiones, para el año 2000, a los niveles en que se encontraban en 1990. Esta meta no fue cumplida de manera general. El fue el seguimiento a esta primera iniciativa y es el primer acuerdo global legalmente vinculante para reducir los gases invernadero.


El Protocolo de Kyoto, que ha sido ratificado por 120 países, compromete a las naciones industrializadas a reducir las emisiones de gases invernadero, principalmente de dióxido de carbono, en aproximadamente 5.2 por ciento por debajo de sus niveles de 1990 para el año 2007.

Sin embargo, las mujeres no están representadas en la UNFCCC ni en el Protocolo de Kyoto. señala: “No se requiere más que de una simple búsqueda de palabras en la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto, los dos tratados más importantes acerca de los esfuerzos globales orientados a combatir el cambio climático, para descubrir que las palabras ‘género’ y ‘mujeres’ no son mencionadas en ninguno de ellos”.

¿Impacta el cambio climático a hombres y mujeres en las mismas formas, o han quedado las mujeres y sus intereses específicos fuera del panorama?

El sitio web (Género y Cambio Climático) plantea que es muy importante considerar el género cuando se analizan los asuntos del cambio climático. Afirma: “El cambio climático no es un proceso neutral; en primer lugar, las mujeres en general son más vulnerables a los efectos del cambio climático, siendo una razón de esto que ellas conforman la mayoría de las personas pobres del mundo y dependen más que proporcionalmente de los recursos naturales que son amenazados. Los cambios tecnológicos y los instrumentos que están siendo propuestos para mitigar las emisiones de carbono, y que se presentan como neutrales al género, de hecho tienen un sesgo de género y podrían afectar negativamente a las mujeres o pasarlas por alto”.

Existen otras formas en que el cambio climático impacta a las mujeres.
Jyoti Parikh sugiere que aquél podría significar cargas adicionales para las actividades agrícolas que a menudo son realizadas por mujeres. También podría verse afectada la pesca, una actividad en la cual ellas a menudo se involucran. Debido a los crecientes niveles del mar y a la intrusión de agua salina en los sistemas de agua fresca a causa del calentamiento global, la pesca se hará cada vez más difícil. Es importante considerar, además, que la tarea de suministrar agua y combustible para la familia es típicamente una responsabilidad de las mujeres. Esta tarea se dificultará aún más conforme el acceso al suministro de agua limpia se convierta en un mayor desafío. En lo que se refiere a condiciones climáticas extremas, eventos tales como tormentas, inundaciones y ciclones colocan sobre las mujeres, quienes deben mantener unida a la familia, la carga de lidiar con la devastación y destrucción. En tiempos de catástrofes, la responsabilidad de nutrir a la familia, sobre todo a niñas y niños pequeños, así como de proveer los elementos cotidianos esenciales, es a menudo sobrellevada en gran medida por las mujeres.

Numerosas defensoras del género argumentan que a fin de tener éxito en la creación de programas y la reducción del impacto del cambio climático, las mujeres deben ser tomadas en cuenta. Las formas en que las mujeres utilizan su ambiente en comparación con los hombres y cómo ellas se ven afectadas por los cambios en éste constituyen factores significativos en un programa exitoso de cambio climático. Asimismo, es importante incorporar la perspectiva de género en las instituciones que trabajan en estos asuntos. Señala que “el género está ausente institucionalmente, en la toma de decisiones, en la semántica y en los términos financieros”. Ella enfatiza que “el cambio climático planteará un desafío a las mujeres en lo que se refiere a la degradación de los suelos, las sequías, la pérdida de la biodiversidad, etc. De ahí que la vulnerabilidad, adaptación y mitigación sean asuntos de gran importancia”.

Fuente: Choike.Org

sábado, junio 06, 2009

Equidad de género, necesaria para el desarrollo sustentable

Por: Alejandra González Méndez /CIMAC
En 1972, con el inicio de la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente, se estableció el Día Mundial del Medio Ambiente, que se conmemora cada año el 5 de junio y en el cual se recuerda que no es posible lograr un desarrollo sustentable sin equidad de género.

Este año, México es el anfitrión del Día Mundial del Medio Ambiente, cuyo lema es ¡Tu planeta te necesita!, Unidos contra el cambio climático. Sin embargo México tiene aún mucho que avanzar, no sólo en lo referente a políticas ambientales, sino también en cuanto a equidad de género, según lo establece el documento Equidad de Género y Medio Ambiente del Inmujeres.

Hombres y mujeres experimentan el medio ambiente de una forma distinta, es por esto que es necesaria la participación de ambos sexos en la toma de decisiones y la gestión de políticas ambientales, para que estos puedan ser sustentables y de beneficio para todos.


Esto significa que la equidad no es sólo parte de los derechos humanos y la justicia social, es también indispensable para la conservación del medio ambiente, el desarrollo sostenible y la seguridad humana, de acuerdo con la publicación La Mujer y el Medio Ambiente, del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

Dice también que las mujeres de todo el mundo cumplen funciones claramente definidas en la ordenación de la fauna y la flora de los bosques, las tierras áridas, los humedales y la agricultura, así como en la recolección de agua, combustible y forraje ya sea para uso doméstico o como fuente de ingresos, además de la vigilancia de las tierras y el agua.

EQUIDAD Y GESTIÓN AMBIENTAL

La experiencia que las mujeres obtienen de estas actividades hace que su función sea vital en el manejo ambiental y el desarrollo, pero la falta de participación de las mujeres en la toma de decisiones limita la perspectiva que se tiene al crear políticas ambientales y programas de gestión ambiental.

El problema de la inequidad en México es notable: de acuerdo con datos del Inmujeres, las mujeres ocupan sólo entre un 3 y un 33 por ciento de los puestos de tomas de decisiones, dependiendo del ámbito donde se desempeñen, y esto sin duda se ve reflejado en los programas de gestión ambiental.

Al mismo tiempo, son las mujeres las que se ven más afectadas cuando se toman políticas ambientales no incluyentes. Un ejemplo son las mujeres de áreas rurales dónde no hay agua potable, quienes suelen pasar varias horas al día acarreando este líquido, mientras que los hombres suelen participar más en las labores de riego o alimentación del ganado. Así, cuando se discuten políticas para facilitar sus labores, los hombres piensan en sistemas de riego y no en agua potable.

La inclusión de ambos géneros en el desarrollo de políticas ambientales permite desarrollar proyectos más completos, que incluyan las necesidades, prioridades y opiniones de ambos sexos.

También es importante reconocer las diferencias que existen entre ambos sexos, esto es, adquirir una perspectiva de género. Ésta permite apreciar cómo las diferencias biológicas y temperamentales se reflejan en diferentes necesidades, prioridades, soluciones, aspiraciones y visión.

El reconocimiento de la participación de las mujeres y sus aportaciones al medio ambiente, la supervivencia y el desarrollo sigue siendo limitado, dice el PNUMA.

De acuerdo con el Inmujeres, es necesario reconocer a las mujeres como agentes del desarrollo local, además de entender que hombres y mujeres tienen necesidades distintas, potencializar las habilidades y recursos de las mujeres, fortalecer la participación femenina en las instituciones y organizaciones sociales, incorporar el tema género en los cursos de capacitación a promotores ambientales y usuarios de los recursos y difundir experiencias exitosas de proyectos ambientales y de desarrollo que han incorporado el enfoque de género.

DESASTRES Y FALTA DE AUTONOMÍA

Por otro lado, la falta de autonomía que viven las mujeres en México causa que éstas corran más riesgos ante la presencia de desastres naturales, que son cada vez más frecuentes e intensos debido al cambio climático, esto de acuerdo al informe Desastres Naturales y Vulnerabilidad de la Mujeres en México del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD)

Y es que las profundas desigualdades que afectan a las mujeres en el ámbito económico, social, familiar entre otros, se ven acrecentados cuando las mujeres deben afrontar un desastre natural.

El PNUD hace énfasis en la importancia de identificar y analizar las vulnerabilidades físicas, económicas, sociales, ideológicas, entre otras, que puedan presentar las mujeres para poder desarrollar estrategias que les permitan lograr un desarrollo integral y equitativo.

Al mismo tiempo, enfatiza que los desastres naturales “permiten que las mujeres tengan oportunidad de cambiar las percepciones sobre sus vulnerabilidades y sus capacidades, y desafiar los límites y alcances de los roles de género en su sociedad, haciendo más visibles sus aportaciones y al introducir cambios para no reproducir roles inequitativos durante el manejo de los desastres en sus comunidades”.

El PNUD plantea que es necesaria una transversalización de la perspectiva de equidad de género, la inclusión ésta en la planeación, ejecución, seguimiento y evaluación de la legislación, de todos los planes, políticas, programas y proyectos internos y externos de todas las instituciones gubernamentales, privadas y sociales, en cualquier área y en todos los niveles, para de esta forma lograr un desarrollo ambiental sustentable e incluyente.

viernes, abril 24, 2009

Cambio Climático: Mujeres las grandes olvidadas...

Por: Zoraida Portillo
Las mujeres son las grandes ausentes de los estudios sobre los efectos del cambio climático, a pesar de que serán ellas uno de los segmentos de la población que más sentirán los impactos.

El pasado 17 de febrero se presentó en esta ciudad un importante estudio del Banco Mundial, titulado "Desarrollo con menos carbono: respuestas latinoamericanas al desafío del cambio climático", en el que se hacen importantes predicciones sobre lo que podría ocurrir en la región en las próximas décadas, de persistir las malas prácticas medioambientales.

Y aunque se habla de las poblaciones vulnerables y se hacen agudas precisiones acerca de lo que la población debería hacer para mitigar los efectos sobre su vida diaria, no hay una mención explícita a las mujeres.

Esto no es una novedad. Otros estudios presentados en los últimos tiempos sobre el tema, provenientes de organismos internacionales, regionales o nacionales, tampoco se han preocupado de revelar cuál será el impacto de estos apocalípticos cambios que se vaticinan sobre la vida cotidiana de las mujeres.

Walter Vergara, especialista en cambio climático del Banco Mundial, intenta una explicación sobre el por qué de esta omisión. "El impacto (del cambio climático) sobre las poblaciones vulnerables (de América Latina y el Caribe) es tan grande que hasta ahora no se ha hecho una distinción", declaró a SEMlac.

Pero si el impacto va a ser tan grande como se dice, la omisión es mucho más grande porque, obviamente, dentro de las poblaciones vulnerables están las mujeres y las niñas y niños.

En un continente como el nuestro, donde la pobreza, la inequidad y el analfabetismo tienen rostro de mujer, resulta indispensable conocer qué ocurrirá con este sector de la población de cumplirse alguno de los vaticinios de los especialistas y de qué manera las mujeres podrán ser capaces de revertir los impactos.

Algunas de las predicciones del estudio del Banco Mundial son: derretimiento de los nevados andinos; mayor incidencia de enfermedades tropicales, como el dengue y la malaria, en diversas regiones; muerte de los arrecifes corales en el Mar Caribe; reducción de los bosques amazónicos; desaparición de los pantanos del Golfo de México; colapso de la producción agropecuaria si no se hacen modificaciones tecnológicas. En suma, el Apocalipsis para la región.

No hace falta ser especialista para darse cuenta de que serán las poblaciones más pobres, y dentro de ellas las mujeres, las que se enfrentarán a las peores situaciones.

"La tendencia de los impactos del cambio climático es que refuerza el empobrecimiento de las mujeres", señaló recientemente en una entrevista Susan McDade, residente en Cuba del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo. Esa es una de las pocas referencias al tema de género y cambio climático que se encuentran en la prensa internacional.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha advertido que las mujeres "suelen depender de los recursos naturales más que los hombres, de forma que, cuando los recursos se ven directamente afectados por el cambio climático, los medios de vida de las mujeres también resultan perjudicados.

Aquellas estrategias de adaptación que no tengan en cuenta las diferencias de recursos y vulnerabilidad entre hombres y mujeres tienen pocas posibilidades de éxito".

Según el estudio del Banco Mundial, los glaciares de la Cordillera de los Andes desaparecerán en 20 años. Ello tendrá un terrible impacto negativo sobre la población andina, precisamente una de las más pobres y desamparadas de la región.

El mayor impacto de la desglaciación será sobre el suministro de agua. Ya hoy, por efecto del derretimiento de importantes glaciares de los Andes peruanos, por ejemplo, ha habido una disminución de 12 por ciento en el suministro de agua para la costa. Se han perdido, ni más ni menos, 7.000 millones de metros cúbicos. ¿De qué manera ha impactado esta pérdida en la vida de las mujeres? No hay estudios que lo revelen.

Otro dato importante del informe del Banco Mundial tiene que ver con el costo de los desastres naturales: 325 millones de dólares entre 2000 y 2004.

Todo indica que la ocurrencia de estos desastres aumentará progresivamente, pues desde los años noventa han pasado de uno cada cuatro años a uno cada tres años actualmente. ¿Cuántos de estos desastres han impactado directamente sobre la vida de las mujeres?, ¿cuál ha sido el costo económico?

En estos días, el Perú se enfrenta a los deslizamientos y avalanchas en diversas partes del país. Los expertos señalan que son indicios de lo que se viene a causa del cambio climático, aunque estos desastres naturales ocurran año tras año desde hace más de cinco décadas, casi siempre en los mismos lugares, pese a lo cual las poblaciones continúan construyendo sus precarias viviendas en las mismas áreas. ¿Son ellos los culpables o las autoridades que se hacen de la vista gorda, a pesar de tratarse de una tragedia anunciada?

En ese contexto, no es causal que la primera víctima mortal de las avalanchas de piedra y lodo este año en el Perú haya sido una jovencita de apenas 15 años, y la segunda, un bebé. Una macabra comprobación de la vulnerabilidad de estos sectores de la población.

Para los expertos, las dos palabras claves frente al cambio climático y los desastres naturales son "adaptación" y "mitigación". Ambas requieren de decisiones políticas. En ambas, las mujeres tienen mucho qué decir, "pero no se nos incluye", señaló Ana María Galdós, dirigente barrial de un asentamiento humano, mientras escuchaba atentamente la relación de desastres que se avecinan.

"La interrogante, sin embargo, no debe ser cómo prevenir que las mujeres seamos víctimas del medio ambiente, sino cómo podemos ganar una voz y un voto sobre nuestro propio entorno. El cambio se dará sólo si las mujeres somos incluidas en la planificación y gestión ambientales", dice Catalina Hintchey, coordinadora del Programa Mujer y Hábitat del Centro de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos.

Ricardo Giesecke, coordinador Regional de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), uno de los oradores de la reunión convocada por el Banco Mundial, exhortó a "elaborar una estrategia nacional con políticas de adaptación y mitigación sin remordimientos".

Fue muy explícito en señalar la necesidad de implantar políticas nacionales de ahorro de energía, por ejemplo, "en todos los sectores de consumo, incluidos el doméstico y residencial". Y, ciertamente, dijo a SEMlac, las mujeres tienen mucho que aportar porque la mejora de la eficiencia en una casa no se puede medir, pero sí en tres millones de casas que ahorren energía. "Los ciudadanos y principalmente las mujeres tienen un rol importante que cumplir", añadió.

Por su parte, Vergara también reconoció que se requieren programas dirigidos especialmente a las mujeres, para incluirlas en los planes de ahorro de energía y agua, principalmente. Todo un reto porque, a diferencia de otros proyectos, tendrá que estar dirigido a aquella de ingresos altos, para instarlas a no malgastar estos recursos.

No cabe duda de que el cambio climático constituye un nuevo reto para la equidad de género: las políticas que se adopten para hacer frente a sus impactos deben incluir a la población femenina, pero no victimizándola, sino como una fuerza emergente, capaz de brindar soluciones a la mitigación de los mismos.

RECUADRO


· Las estadísticas demuestran que mueren más mujeres que hombres como consecuencia de los desastres naturales.

· El 90 por ciento de las 140.000 víctimas del ciclón que azotó Bangladesh en 1991 fueron mujeres.

· El tsunami de 2006 mató a tres mujeres por cada hombre.

· Está demostrado que el trabajo doméstico aumenta sustancialmente después de un desastre natural, resultado de lo cual muchas jóvenes abandonan sus estudios para ayudar con las tareas domésticas.

· Son las mujeres las encargadas de buscar y transportar agua en los medios rurales y urbano-marginales. A medida que el líquido se vuelve más escaso, la carga de trabajo para ellas se incrementa, con lo cual la asistencia a la escuela de niñas y jóvenes disminuye en proporción directa al aumento de la distancia para buscar agua.

· Las mujeres de América Latina tienen menos acceso a la tierra que los hombres y cuando acceden a ella, por lo general son terrenos de mala calidad.

· En las poblaciones ribereñas se enseña a nadar a los niños, pero no a las niñas, en consecuencia, cuando hay un tsunami o un desborde, mueren ahogadas más mujeres que hombres.
Fuente: SEMlac

jueves, abril 23, 2009

Día Mundial de la Tierra: Ecofeminismo, una visión ambientalista que entrelaza Derechos Humanos

Por: Alejandra González Méndez/ CIMAC Noticias
El 22 de abril de 1970, el senador norteamericano Gaylord Nelson instituyó el Día Mundial de la Tierra, como resultado de una preocupación colectiva por el daño ocasionado al planeta, y los problemas que éste conlleva. La finalidad era establecer responsabilidades y tomar cartas en el asunto.

La participación en aquella ocasión fue extensa, escuelas, organizaciones civiles y medios de comunicación se unieron de manera voluntaria con la intención de crear una conciencia ecológica en común. A 29 años de la primera celebración, esta inquietud sigue vigente, y diversas organizaciones civiles han nacido con el objetivo de proteger el planeta que habitamos.

La presencia de las mujeres en el cuidado de la tierra no se ha quedado atrás, y es fundamental visto desde cualquier ángulo, además de que representan 50 por ciento de los habitantes del planeta son mujeres.

En los últimos años, las mujeres han adquirido un papel bastante activo en el cuidado de la tierra. El surgimiento del ecofeminismo es una respuesta a la preocupación de las mujeres por alcanzar un cambio en las relaciones entre hombres y mujeres, y la relación de ambos con la ecología.

De acuerdo con las ecofeministas, la característica biológica de las mujeres para gestar y crear vida, les permite tener un mejor contacto, entendimiento e identificación con la naturaleza.

Además de acuerdo con Vandana Shiva, representante del ecofeminismo, el feminismo y el ecologismo tienen objetivos comunes, como la igualdad de derechos y la abolición de jerarquías.

Además, suelen ser las mujeres las que se ven más afectadas por los problemas ocasionados por la falta de un desarrollo sustentable, siendo así, las que mejor comprenden los efectos de los daños a la tierra.

Tomando en cuenta estos puntos de vista, la perspectiva femenina juega un rol fundamental en la protección del medio ambiente y en la búsqueda de un desarrollo sustentable, que es uno de los temas más importantes de la agenda mundial.

Sin embargo, los hacedores de políticas en el mundo son en su mayoría hombres, y esta no es una excepción cuando hablamos de políticas ambientalistas.

Es por esta razón que en los últimos años ha surgido un movimiento ambientalista con sensibilidad de género.

De acuerdo con Ulrike Roehr directora de GENAnet, organización alemana que promueve esta tendencia, este movimiento pretende “enfrentar los problemas ambientales con una visión más amplia, que considere una diversidad de percepciones, actitudes y tácticas, que establezca medidas de prevención en lugar de medidas a posteriori, y que se base en objetivos comunes y medidas que se complementan unas a otras, significa la participación activa de mujeres y de hombres y conlleva una mayor aceptación de las medidas propuestas.”

En la actualidad existen diversas organizaciones de mujeres que buscan la protección del medio ambiente y que actúan desde diversas plataformas, organizaciones que promueven la conciencia ecológica a través de la adquisición de ciertas medidas en los hogares u oficinas, hasta movimientos que buscan tener injerencia en la toma de decisiones y la elaboración de políticas ambientales, con una perspectiva femenina.

viernes, abril 03, 2009

Nueve años después, la MUJER peor...

Por: Ernesto Montero Acuña
A nueve años de adoptada en Naciones Unidas la llamada Declaración del Milenio, el planeta en crisis se distancia, cuando pretendía aproximarse, al propósito de lograr la igualdad de género en un mundo más pacífico, más próspero y más justo, basado en la carta de la ONU. De los ocho objetivos aprobados entre el 6 y el 8 de septiembre de 2000 en Nueva York, ninguno se ha cumplido en una magnitud apreciable. Pero, de ellos, el referido a la igualdad de la mujer empeora aún más, como consecuencia de la situación económica, expandida en agosto de 2007 desde Estados Unidos.

No obstante haberse proclamado en el segmento de alto nivel de la Asamblea, con la presencia de 147 jefes de Estado y de gobierno y representantes de 191 países, las esperanzas hoy son más sombrías que entonces.En América Latina y el Caribe, a pesar de las consecuencias, se vislumbra el pivote para el lanzamiento de un futuro más esperanzador, aunque la CEPAL reportó en su informe social para el 2008 y en su pronóstico para el 2009 que los más afectados por el desempleo en la región serán precisamente las mujeres y los jóvenes.Si Latinoamérica lograra impedir retrocesos dramáticos en sus progresos políticos y sociales, alcanzados principalmente a partir del triunfo de la Revolución Bolivariana en Venezuela, en 1998, podrían aplicarse fórmulas exitosas de protección a la mujer y a la infancia y la adolescencia cubiertas por ella.


No en todos los países sería posible en la magnitud requerida, mas analistas consideran que podrían atenuarse los daños de mayor envergadura y avanzar sobre la base de la unidad y la integración.

Lograrlo significaría, como se pretendió en la Cumbre del Milenio, progresar en:
1.- El aliento a la paz, la seguridad y el desarme.

2.- El desarrollo y la erradicación de la pobreza.

3.- La protección del medio ambiente.

4.- Los derechos humanos, la democracia y el buen gobierno.

5.- La protección a las personas vulnerables.

6.- La atención a las necesidades especiales de África.

7.- La disminución de las enfermedades.

8.- La reducción de la injusticia, la desigualdad, el terrorismo y la delincuencia.

9.- El fortalecimiento de Naciones Unidas.

Propósitos que alentaron la proclamación de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio, una meta que se avizora imposible para el 2015, como se pactó, y mucho menos en las condiciones de una crisis económica, la cual se profundiza y afecta cada una de esas intenciones.

Se avizora imposible erradicar la pobreza extrema y el hambre; lograr la enseñanza primaria universal; promover la igualdad entre los sexos y la autonomía de la mujer; reducir la mortalidad de los niños menores de cinco años; mejorar la salud materna; combatir el VIH/SIDA, el paludismo y otras enfermedades; garantizar la sostenibilidad del medio ambiente; y fomentar una (verdadera) asociación mundial para el desarrollo.

Analistas pronostican, por el contrario, menos comercio e inferiores precios para las materias primas; descenso en los créditos; tasas de interés desfavorables; reducción de las remesas; mayor desempleo; resurgimiento de las crisis de deuda externa; insolvencia y más desigualdad en los países pobres.

El Centro de Información regional de la ONU para México, Cuba y República Dominicana refleja en un informe del ex Secretario General, Kofi Annan, cómo en el 2003 "algunas tendencias" de entonces indicaban que "en muchas partes del mundo no llegarán a cumplirse varios de los Objetivos" del Milenio.

Luego de seis años, los augurios se perfilan más desalentadores, sobre todo en el caso de la igualdad de género.

La equidad entre ambos sexos es un objetivo fundamental para el progreso del desarrollo humano, no sólo como imperativo moral, sino también como forma de promover prosperidad y bienestar para todos.

Evaluaciones de Naciones Unidas conducen a pensar que la meta de "eliminar las desigualdades entre los géneros en la enseñanza primaria y secundaria, preferiblemente para el año 2005, y en todos los niveles de la enseñanza antes del fin del año 2015" no puede ser vista con alguna dosis de optimismo realista.

En su informe Avance de los Objetivos del Milenio 2005, la ONU reflejaba ya en ese año que, en el mundo, dos tercios de los habitantes analfabetos eran mujeres, la tasa de empleo femenino equivalía a dos tercios de la masculina y las mujeres sólo ocupaban el 15 por ciento de los escaños en los parlamentos nacionales.

Sólo en los países nórdicos ocupaban el 40 por ciento de los escaños, pues en los 14 siguientes rondaban el 30 por ciento; y en África septentrional, Asía meridional y occidental, y Oceanía, ostentaban menos del 10 por ciento.

También representaban entonces la mitad de los 40 millones de personas infectadas con VIH en el mundo y, debido a su vulnerabilidad en muchas sociedades de África, la cifra iba en aumento.

Se añadía que "sólo se podrá acabar con la pobreza si las mujeres gozan de igualdad de derechos. El mundo tiene ahora los recursos financieros y el conocimiento práctico para poner fin a la pobreza extrema". Pero con la crisis, las condiciones negativas han empeorado.

El progreso medido por otros indicadores en relación con el Objetivo 3 se había rezagado y los índices de empleo remunerado en el caso de la mujer apenas se habían modificado en algunas regiones desde 1990.

La representación parlamentaria se consideraba, por otra parte, un elemento clave para la potenciación de la mujer en el ejercicio del poder de decisión en igualdad con el hombre, en campos que la afectan desde la familia hasta los niveles más altos de gobierno.

Datos de la ONU también avalan que más de medio millón de madres en los llamados países en desarrollo mueren cada año en trabajo de parto o por complicaciones durante el embarazo.

Cerca de una cuarta parte de los niños residentes en estas naciones sufren desnutrición, casi la mitad de su población carece de acceso a servicios sanitarios y más de un tercio de sus pobladores urbanos habitan en tugurios.

En ellos, casi dos tercios de las mujeres empleadas desempeñan trabajos inestables de forma independiente o de tipo familiar no remunerado.

La relatora especial de la ONU sobre el tráfico de personas ante el Consejo de Derechos Humanos, Joy Ngozi Ezeilo, informó el 12 de marzo pasado en Ginebra que el tráfico de seres humanos es una actividad criminal, la cual registra "uno de los crecimientos más rápidos" en el nivel mundial.

Durante las crisis la actividad ilícita se acrecienta, especialmente la que daña a la mujer, la infancia y la juventud.

Debido a ello, de los 2,5 millones de personas víctimas de este "comercio global", la mayoría son mujeres y niños de bajo nivel socio-económico, traficados desde los países denominados en vías de desarrollo hacia las naciones ricas.

Según la relatora, los estudios revelan a menudo fines de explotación sexual en el tráfico de seres humanos, aunque también tiene "otros aspectos importantes, como el trabajo forzado, la esclavitud o la extirpación de órganos" vitales.

De todo esto son mayoritariamente víctimas las mujeres y las niñas de los países del Tercer Mundo, en su triple condición de género, nacionalidad y condición social.

Ahora la agudización de la crisis económica potencia todo este tráfico y los niveles de explotación, gravitantes en mayor medida sobre la mujer, sin que se pueda apreciar su magnitud final.

Para ellas los Objetivos del Milenio se tornan, así y ahora, más distantes y menos objetivos.