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miércoles, noviembre 26, 2014

Presidente Maduro firma reforma a Ley Orgánica sobre el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia


MinMujer Este martes, durante la instalación del Consejo Presidencial de Gobierno Popular con las Mujeres en los espacios del Teatro Teresa Carreño; el Presidente de la República Nicolás Maduro, firmó la reforma a la Ley Orgánica sobre el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia que establece el femicidio como delito en Venezuela y describe y sanciona la inducción al suicidio.

En total son cuatro artículos los reformados: el 57 que tipifica y sanciona el femicidio como un tipo de violencia penal y autónoma; el artículo 58, el cual describe y sanciona la inducción al suicidio, el 64 en el que se aplicarán las disposiciones en cuanto a lo que se establece la Ley y finalmente, el artículo 65 que define la circunstancias agravantes de los delitos consagrados en la Ley.

La propuesta para reformar esta Ley partió de la fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, quien la presentó ante la Asamblea Nacional en mayo del 2013 y fue aprobada por el parlamento en agosto del presente año.

Por tal sentido las representantes de los frentes, movimientos y colectivos de mujeres, presentes en la actividad, solicitaron al mandatario nacional el ejecútese de dicha reforma.

Ante la petición el jefe de Estado respondió: "Ustedes hicieron una propuesta y yo venía preparado porque aquí está, estudiada y aprobada por la Asamblea Nacional, y le voy a poner la firma del ejecútese (…) Se las regalo hoy con amor”.

Al respecto, la Fiscal General de la República, Luisa Ortega Díaz, también presente en el acto manifestó: “Siento mucha satisfacción por este paso histórico que ha dado el país, y usted Presidente, de ponerle el ejecútese a la propuesta de incorporar el femicidio como un tipo penal”.

martes, noviembre 25, 2014

Bolivia: Ministras plantean decreto para que agresores no accedan a cargos en la administración pública

(ABI).- La ministra de Transparencia, Nardi Suxo, informó el martes que las ministras que forman parte del Gobierno plantearon la aprobación de un decreto, para que las personas que tengan una denuncia de violencia contra la mujer no accedan a cargos en la administración pública.

"Las ministras hemos planteado un decreto supremo para operativizar que ninguno no solamente maestros, policías sino Fuerzas Armadas, quienes sean denunciados por un hecho de violencia no puedan acceder a un cargo en la administración pública", dijo.

La Ministra manifestó que se espera que en el ámbito privado se asuma la misma responsabilidad, porque la violencia no es propia de la administración pública, sino va más allá.

La pasada semana, la ministra de Comunicación, Amanda Dávila, informó que en la Policía y en el magisterio, las autoridades del sector ya habían aprobado normativas para evitar que personas que hayan cometido hechos de violencia contra la mujer no asciendan al grado inmediato o a la categoría respectiva.

El planteamiento del decreto es parte de una campaña sostenida denominada 'Alto a la violencia', que se inicia esta jornada a propósito del Día Internacional de la lucha contra la violencia a la mujer, que se recuerda cada 25 de noviembre.

Suxo dijo que así como el Gobierno respeta la cultura de paz y de diálogo "queremos tener paz hogares, familias y escuelas espacios en los que participa la mujer con seguridad que nos lleve a ver que no habrá violencia y si la hay que será sancionada".

Por su parte la ministra de Justicia, Sandra Gutiérrez, convocó a la sociedad en su conjunto a luchar contra la violencia a la mujer, porque -dijo- no basta con la aprobación de leyes, con querer endurecer las penas, ya que debe existir conciencia en las personas: en las mujeres de hacerse respetar y en los varones de respetar los derechos de las mujeres.

No obstante, destacó la normativa boliviana relacionada a la violencia, la que es incluso "envidiada" en el exterior, aunque aseveró que se precisa aplicarla, para lo que reiteró el pedido del concurso de todos los actores de la sociedad.

A su turno, la representante de las Naciones Unidas en Bolivia, Katherine Grigsby, dio cuenta que la campaña gira en torno a tres principales ejes: no más impunidad, no más víctimas y fomentar una movilización social grande con participación activa de hombres y mujeres.
Ma/ ABI

Las hermanas Mirabal: un legado de heroismo y dignidad de la izquierda nuestra americana

Laila Tajeldine

En la memoria Latinoamericana ha quedado para siempre el recuerdo de la heroicidad de mujeres que fueron perseguidas, torturadas, acosadas, y otras entregaron sus vidas para liberar a los pueblos de tiranías impuestas bajo el imperio del terror en la región desde la década de los 60, a través de los gobiernos apoyados e impuestos por Estados Unidos. Precisamente, el día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer se conmemora para rendir honor a la valentía de tres mujeres de izquierda víctimas de la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en la República Dominicana. Ese régimen fue uno de los sistemas más bárbaros y despóticos de Nuestra América, por cuanto representó 31 años de historia de crímenes y violaciones a los derechos humanos, causando la desaparición y asesinatos de alrededor de 50 mil personas.

Entre los miles de antecedentes de violaciones cometidos durante la dictadura, vale destacar la brutal tortura y el vil asesinato de Patria, Minerva y María Teresa, o mejor conocidas como las Hermanas Mirabal, ocurrido el 25 de noviembre de 1960. Sus cuerpos fueron despedazados y arrojados a un barranco. El hecho se perpetró por encargo manifiesto de Trujillo, a través de una banda de sicarios, para ultimar a las “tres mariposas”, como le llamaban sus compañeros de lucha.

A pesar del fracaso de la lucha guerrillera en 1959, la lucha de las Hermanas Mirabal se constituyó una de las demostraciones más fehacientes de heroísmo y dignidad nuestraamericana que profundizó la lucha en todos los sectores sociales en la región y el mundo.

En el contexto de la era de Trujillo de 1930 a 1961, no se había concretado una teorización sobre la violencia contra las mujeres. Decenas de documentos bibliográficos demuestran las historias de sufrimientos, vejaciones y torturas sufridas durante la tiranía que insistía en mantener el sistema capitalista y la hegemonía de Estados Unidos en ese país.

Es importante mencionar que durante ese tiempo, además de los abusos de ese sistema oprobioso hay que sumarle la opresión con respecto a las privaciones de los derechos y libertades femeninas que se vivía en la región, frente a todo el aparato represivo de poderes dictatoriales, cuyos signos eran el acoso, la persecución y la tortura. Junto a estos símbolos del terror habría que añadirles toda una presión psicológica y material que se ejercía desde los poderes dictatoriales, como el de Trujillo, en el cual se forzaba a familias a entregar a las mujeres a fines de utilizarlas sexualmente. De acuerdo a testimonios dejados por Minerva, muchas jóvenes bajo efectos de la droga eran abusadas por los esbirros y colaboradores más cercanos del dictador.

Las prácticas de torturas contra la mujer formaron parte de un guión dictado por la CIA, a través de la Escuela de las Américas que adoctrinó a la mayoría de las fuerzas militares para neutralizar a toda organización de izquierda que surgiera.

DE MIRABAL A ESQUIVEL

Venezuela no escapa a ese periplo oscuro de violaciones a los derechos humanos. Durante la IV República, un gran número de mujeres fueron víctimas del horror de una política de terrorismo de Estado, que se mantuvo durante décadas.

Entre las listas de antecedentes de crímenes políticos y vejaciones cometidas en esa etapa terrible de nuestra historia, cabe recordar los casos de tortura de las Hermanas Esquivel, Brenda y Marlene, que en 1972 fueron víctimas de las prácticas de tortura ejecutadas de forma directa por el Agente de la CIA, el terrorista confeso y protegido por Estados Unidos, Luis Clemente Posada Carrilles. Marlene Esquivel, como sobreviviente de aquellas aberrantes violaciones, señala como, en un operativo policial fue golpeada y agredida con ocho meses de embarazo, causándole la pérdida de su hijo y su posterior esterilidad.

Brenda Esquivel, denunció que de acuerdo a órdenes expresas de Posada Carriles, a su hija de 24 días de nacida, le fueron quemadas las piernas a través de cigarrillos, y que el propio Posada Carriles con su mano le tapaba la cara a la niña para asfixiarla.

LAS MUJERES DE CANTAURA:

Vale recordar igualmente el ataque militar durante la IV República en Cantaura el 4 de octubre de 1982, en la que 6 mujeres luchadoras fueron fusiladas por el Ejército, Emperatriz Guzmán, Luisa Estévez Arranz, Eumenides Ysoida Gutiérrez, Sor Alonso Salazar, Carmen Rojas García y Beatriz Jiménez.

LA PRIMERA MÁRTIR DEL CARACAZO:

En el marco de las luchas sociales en las que participaron las mujeres venezolanas a finales de la década de los 80, sobresale el caso de Yulimar Reyes, joven estudiante militante de izquierda, que demostró valentía en las luchas estudiantiles emprendidas en aquellos años de represión, la tortura y desapariciones. Yulimar, por oponerse a las medidas neoliberales de Carlos Andrés Pérez, fue la primera mujer asesinada por los cuerpos policiales el 27 de febrero de 1989.

LA REVOLUCIÓN REIVINDICA LA LUCHA DE LAS MUJERES

Luego del triunfo de la Revolución Bolivariana en 1998, que constituye un proceso de transformación socio-política, impulsado bajo el liderazgo del Comandante Eterno, Hugo Chávez, se sientan las bases para la constitución de un verdadero Estado garante de la protección de los derechos humanos, que otorga a la mujer un lugar protagónico en el desarrollo del país y visibiliza sus luchas, tanto del pasado como del presente.

Las luchas de las Hermanas Mirabal, Esquivel, las mártires de Cantaura y Yulimar Reyes, constituyen una inspiración para quienes luchan por un mundo de justicia, paz e igualdad. Hoy no estamos solamente rindiendo tributo a tres mujeres asesinadas, estamos conmemorando la valentía, heroísmo y dignidad de las mujeres de Nuestra América.

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir violencia de género?

ITXASO MARÍN

Público El 25% de las jóvenes afirma que su pareja o expareja la vigila a través del teléfono y una de cada tres reconoce sufrir un control abusivo por parte de sus novios, quienes insisten en saber con quién hablan o dónde van. Así lo revelaba un estudio de 2013 basado en la evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género.

Sin embargo, más que percibirse como una forma de control y lejos de crear alerta, estas situaciones siguen considerándose por las adolescentes fruto del amor.

La directora del estudio, María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, considera que estas prácticas son más difíciles de ser percibidas por las jóvenes como violencia de género debido a su normalización. "Los mitos del amor romántico vulneran a la víctima. Las películas y las canciones siguen mostrando el ideal de que por amor hay que darlo todo", afirma.

En ese sentido, el 28,2% de las chicas encuestadas admite haber escuchado alguna vez a un adulto que "para tener una buena relación de pareja debes encontrar "tu media naranja" y así llegar a ser como una persona", mientras que casi un 40% reconoce que alguna vez les han dicho que "los celos son una expresión del amor".

El informe, en el que participaron más de 8.000 jóvenes de entre 13 y 19 años, sostiene que las nuevas tecnologías se han convertido en una forma cada vez más común de ejercer este tipo de acoso. Internet ha cambiado las actividades cotidianas de los adolescentes, y especialmente las relaciones entre ellos, incluyendo las relaciones de pareja.

Así, las redes sociales y los teléfonos móviles son los medios más frecuentes para ejercer el ciberacoso y la violencia de género en parejas jóvenes. Expertos coinciden en la facilidad de ejercer e intensificar el control a través de la Red. "Las nuevas tecnologías son una gran herramienta para el acoso. Además se añade el problema de que ellas no son conscientes de que hay cosas que son graves, como facilitar sus claves de acceso", argumenta Díaz-Aguado.

Distribuir en internet imágenes o datos comprometidos, de contenido sexual, crear perfiles falsos, alimentar rumores en redes sociales o acceder al ordenador de la víctima para controlar comunicaciones con terceros son algunas de las conductas que revelan ciberacoso. En ese sentido, la catedrática de Igualdad de la Universidad Rey Juan Carlos, Laura Nuño, advierte a Público de que se están observando prácticas en las que ceder la contraseña se considera una prueba de confianza. "Las comunicaciones tienen que ser privadas. Leer contenido privado vulnera el secreto de las comunicaciones. Es una invasión, no tiene nada que ver con los márgenes de confianza", asegura.

"Suelen confundir el enamoramiento con la dominación"" Para Yolanda Besteiro, presidenta de la Fundación Mujeres Progresistas, la violencia de género, "esencia de la sumisión y la dominación", ejercida entre adolescentes conlleva una dificultad añadida. "Suelen confundir el enamoramiento con la dominación. Ellas siguen idealizando el amor, a cambio de eso toleran ser controladas. Confunden el control con el hecho de que las quieren mucho, como un signo de amor. Para ellas no es violencia de género, es señal de que las quieren", asegura.

Según la psicóloga Marisol Rojas, experta en violencia de género, el control ejercido en las jóvenes por sus parejas constituye la etapa inicial de la violencia machista. "La violencia machista en parejas adolescentes está basada en mecanismos psicológicos de control y abuso. La violencia psicológica suele aparecer al poco tiempo de iniciar la relación. Suele ser una violencia muy sutil, ejercida a través de mecanismos de control. Sería como marcar el terreno. El maltratador marca y la víctima sabe a lo que tiene que someterse, siempre utilizando el nombre del amor: ‘Si me quieres, me darás tu contraseña de Facebook, porque no debe haber secretos entre nosotros'", apunta.

Estas expertas coinciden en la posibilidad de que este tipo de violencia evolucione a una agresión física con el paso del tiempo. "No son conscientes del peligro que el acoso supone. Cuando no accedan a los deseos de él, recurrirá a la fuerza", alerta Besteiro.

La catedrática Díaz-Aguado advierte de la necesidad de poner remedio desde la etapa escolar para saber qué tipo de conductas son alarmantes. "Se debe fomentar desde la escuela, como una vacuna que evite la violencia. Enseñar cuáles son los primeros indicadores de violencia: el abuso emocional y el control abusivo".

Según el estudio que ella coordinó, el 40% de la población que estudia en centros españoles afirma haber recibido formación contra la violencia de género. "Se debe llegar al 100%. Es muy importante que haya un compromiso para trabajar este tema en clase. El trabajo escolar disminuye el riesgo de violencia", afirma.

Incitación a la violencia

Pero existen más tipos de violencia ejercida a través de la Red, que aunque no llevada a cabo por adolescentes constituyen una perpetuación de los roles sociales de género. Estereotipos machistas se reproducen en redes sociales, páginas web o blogs como un contenido más.

Bajo el anonimato se esconden tuits como "Lo mejor en esta vida es ese hombre que cuando su mujer le dice: ‘me duele la cabeza', le contesta a cinturonazos". La cuenta desde la que se escribieron esos caracteres hacía llamarse @MuerenPocas, y fue cerrada por Twitter a los pocos días de su creación gracias a las quejas de otros usuarios de la red social. "Desde aquí apoyamos a todos los maltratadores. Ninguna mujer es maltratada sin motivo, algo haría" era su carta de presentación.

YouTube también ha servido como canal de incitación a la violencia de género. Definido como "uno de los mayores expertos de la seducción de España", Álvaro Reyes insinuaba cómo finalizar cualquier tipo de relación a golpes. "No esperes su permiso. Siéntete con derecho para hacer lo que quieres. Pedir permiso es síntoma de inseguridad", aseguraba en el vídeo que fue eliminado por él mismo.

Los blogs también encuentran su espacio para enaltecer el machismo. Iglesia Nueva Era publicó una entrada recientemente en la que se dan pistas para saber si la esposa "está volviéndose una carnal". Si los niños están despeinados "es que ella no ha dedicado todo el tiempo necesario" en su cuidado, si se depila las piernas pasado un año del matrimonio es que lo hace "para pecar y no para usted" o si ella dice "yo pienso" significa que "está pensando por sí misma", algo que "no es aceptable es una pareja cristiana".

Y todo eso en un post de tantos en los que se hacen preguntas como si la mujer debe ser sumisa o si la falta de higiene femenina es un atentado para la familia. Si bien hacen una llamada a la tranquilidad: "Los que no respeten nuestras enseñanzas deben saber que el pozo eterno del infierno les espera".

La psicóloga Rojas también hace alusión del peligro que generan los medios de comunicación. "Los medios son transmisores de modelos de amor romántico y también de sexismo. El sexismo transmitido en los medios no ayuda a promover la igualdad entre hombres y mujeres. La imagen de mujer cosificada como objeto sexual hace que el hombre tenga poder sobre ella. Lo que se cosifica, se despersonaliza, y por tanto se puede poseer y maltratar", concluye.

La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género reconoce que la violencia de género en la pareja es la expresión más brutal de la desigualdad entre hombres y mujeres.

jueves, noviembre 20, 2014

MinMujer lanzó campaña contra la violencia hacia las mujeres


MinMujer Este jueves la ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer), Andreína Tarazón y el vicepresidente para el Área Social, Héctor Rodríguez, oficializaron el lanzamiento de la campaña contra la violencia hacia la mujer, bajo el eslogan “Hay palabras que Matan, Quien Ama No Maltrata”, desde los espacios de Teatro Bolívar de la cuidad de Caracas.

En el marco del Día Internacional contra la Violencia Hacia Las Mujeres el próximo 25 de noviembre, esta campaña realizará un ciclo de cine foro que tomará las plazas Bolívar del país, las salas de los teatros caraqueños recuperados, Cines Unidos, los centros educativos del país y en las 1.500 Bases de Misiones Socialistas en las comunidades de pobreza extrema.

“Este año quisimos enfatizarla (la campaña) sobre el maltrato psicológico y la violencia verbal como expresiones cotidianas del machismo, como un hecho cultural que debe erradicar la sociedad venezolana y más una sociedad que está pujando por la construcción del socialismo”, así informó la titular del MinMujer, Andreína Tarazón.

Por otra parte expresó que “debe ser parte del debate de nuestro pueblo en la calle, del debate de nuestros movimientos sociales, y vaya una invitación a nuestros cultores y cultoras para que incorporemos la perspectiva de género en cada una de las planificaciones y concreciones de la política pública”, al tiempo que hizo un llamado a los medios de comunicación y las familias “a que trabajemos mancomunadamente para acabar con la pobreza extrema en nuestro país”.

En este mismo orden de ideas Héctor Rodríguez, manifestó que “para nosotros todos los días tienen que ser contra la violencia hacia la mujer en cada espacio comunicacional, académico, en cada comunidad, cada casa pero hay un día internacional y lo aprovecharemos para hacer mayor agitación y generar conciencia. Esta tiene que ser una lucha de todos los días”.

Asimismo aseguró que en Venezuela “nos estamos planteando construir una sociedad de justicia, igualdad, una sociedad bolivariana, chavista, donde ningún tipo de violencia pueda existir, ni de exclusión, menos la violencia machista. Esto es una batalla que no es sóolo de las mujeres sino que también tiene que ser de los hombres”.

Es importante mencionar que el ciclo de cine contará con más de 100 filmes de distintas nacionalidades, como Ágora, La papiza, Te doy mis ojos, El color púrpura, La fuente de las mujeres, El retrato de Teresa, La chica del dragón tatuado, entre otros.

Finalmente es importante destacar que en la actividad también estuvo presente la Magistrada Carmen Zulueta de Merchán, las viceministras del Poder Popular para la Mujer, Rebeca Madríz y Yekuana Martínez, diputadas de la Asamblea Nacional, representantes de diferentes movimientos de Mujeres, y el presidente del Canal Tves, Wistón Vallenilla.

viernes, noviembre 30, 2012

El círculo de la violencia como una rutina... “Dale con la sartén”

Leticia Puente Beresford

AmecoPress.- Es tal la violencia que se ejerce en contra de las mujeres y de las niñas que a estas alturas, por todo lo que he vivido, leído y escrito, más lo que me han contado, me convenzo de que se trata de una perversa rutina, un círculo que se debe romper.

Estudios y acciones para detenerla, frenarla y “curarla” son bastos, ante el ‘YA BASTA’ que las mujeres reclamamos, no sólo todos los días, sino cada segundo de esos días, porque cada vez que el segundero se mueve ocurre un acto de violencia.

Los golpes hacen que las pieles sangren, que duela y que dejen una enorme cicatriz, pero, por desgracia, esa es sólo la cicatriz visible y bien puede esconderse detrás del maquillaje, de la cirugía, incluso. No sucede así la cicatriz que queda en el interior de la personalidad, en lo que llamamos el alma, porque esa es más difícil, si no es que imposible, de borrar.

Es cierto que en prácticamente todos los países se implementan acciones y hasta se cuenta con leyes que intentan reivindicar a las “víctimas”, señalando castigos ejemplares para los maltratadores, violadores, contra los feminicidas.

En esta capital financiera del mundo, nada es diferente de lo que ocurre en cualquier pueblo, barrio, favela, colonia, pedregal, o zona residencial, aún en un palacio o casa presidencial. Las historias de actos de violencia contra las mujeres son, en todos las partes del mundo, en todos los casos, un hecho lastimoso.

Peor aún, esa violencia, en la mayoría de las ocasiones, proviene de la persona que una ama y que, en muchos casos también, dice amarnos. Mi historia, seguramente, no difiere en mucho de las tantas que he difundido a través de mi trabajo periodístico o que he apoyado para que se denuncie en tribunales.

Hace unos días, previo a la celebración mundial del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia en contra de la Mujer, el 25 de noviembre pasado, la Organización de las Naciones Unidas urgió a todos los países miembros a terminar con esa pandemia.

‘Debemos de combatir la sensación de miedo y de vergüenza que castiga a las víctimas que ya han sido objeto de un delito y posteriormente se enfrentan al estigma que ello representa. Son los autores del delito los que deben de avergonzarse’, aseveró Ban Ki-moon, secretario general de este organismo.

Los números que se manejan de este mal, que lo convierte en un círculo rutinario contrario al de los amores, son; 7 (siete) de cada 10 (diez) mujeres siguen siendo víctimas de violencia física y/o sexual en sus vidas. Y 603 millones de esas mujeres viven en países donde la violencia doméstica todavía no es un delito.

La titular de ONU Mujer, Michelle Bachelet, indicó que al día de hoy, en 125 países se tienen leyes que tipifican la violencia doméstica como delito, avance significativo a una década. Pero esto, digo yo, no es suficiente, como insuficientes son también los recursos monetarios que se otorgan para romper ese círculo rutinario de la violencia.

El pasado 7 de noviembre, el Fondo Fiduciario de Naciones Unidas sólo destinó ocho millones de dólares para programas de lucha en contra de la violencia de género. Y hay subsidios para sólo 12 iniciativas locales, en 18 países, para las mujeres y las niñas que viven en situación de conflicto, post conflicto y transición.

Por primera vez, Libia es uno de los países que se beneficiará de este subsidio. Igual sucede para Malawi, en Papau New Guinea. Y es de destacar que para estos programas se contó con el apoyo económico de África, Latinoamérica y Países Árabes.

Existe, por tanto una situación de urgencia económica para contrarrestar la escalada de violencia que se ejerce contra niñas y mujeres en el mundo. Prueba de esto son las 2.210 solicitudes que recibió ONU Mujeres este año.

El dinero que se requiere para poner en marcha todos esos proyectos es de $1.1 billón de dólares y sólo se logró obtener menos del uno por ciento del dinero requerido: $8.2 millones de dólares.

Esas cifras revelan todo lo que cuesta y todo lo que falta por hacer para romper con ese círculo de violencia rutinaria que vivimos las mujeres y las niñas en todos los rincones del mundo. Sin embargo, queda claro, que la demanda mundial por detener la violencia contra las mujeres carece de apoyo sustancial de las autoridades, de las leyes, y muy en especial de quienes abusan de su poder.

Por lo pronto –sin que suene a receta de doctor o algo parecido— en una sesión de Zumba de esta ciudad, mientras las mujeres intentan mantenerse en forma al ritmo de la música, se escucha a la reina de la salsa, la del famoso grito de ‘¡azúcar!’,

‘Si tu marido te pega, pega’

‘Si te pega, dale con la sartén’.

Por supuesto, no es un llamado a la violencia lo que necesitamos las mujeres y las niñas, lo que necesitamos, al igual que los hombres y los niños, es ejercitar más nuestras muestras de amor, cariño y afecto. De amarnos los unos y las unas a las otras, de respetarnos, de respetar.

Sin embargo, ante ese despiadado que golpea, que insulta, que cicatriza el alma, de una u otra forma se le tiene que poner un alto. Un ¡se acabó! Un ¡no más!

Ban Ki-moon insiste que ‘son los autores del delito los que deben de avergonzarse’ y yo le añado que, además de avergonzarse, también deben pagar por el daño causado.

En tanto: ‘Si te dan, dale con la sartén’… Y corre a denunciarlo.

jueves, noviembre 29, 2012

Un frente contra la violencia de género, en un continente extremadamente violento hacia las mujeres

María Ortiz

COMUNICAR IGUALDAD- Una vez más este 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, fecha que recuerda el brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal en República Dominicana. Fue en Colombia durante el cierre del Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe donde se proclamó en 1981 la fecha conmemorativa y no es casual: América Latina sigue siendo un continente extremadamente violento hacia las mujeres.

Las cifras de la región son alarmantes: el Observatorio de femicidios en Argentina “Adriana Marisel Zambrano” registró un total de al menos 260 femicidios en 2011 reportados en los medios de comunicación. Perú reportó oficialmente 130 víctimas de femicidio entre enero y diciembre de 2010; el Observatorio Manuela de Bolivia registró 157 casos en 2011 y en lo que va del 2012 se registraron 97 decesos; en Quito, Ecuador, se reportaron 1831 femicidio entre 2000 y 2006. Entre tres y cinco de cada diez mujeres de Perú, Ecuador, Bolivia y Paraguay son afectadas directamente por la violencia.

El III Informe Internacional Violencia contra la Mujer del Instituto de Estudios sobre Violencia Centro Reina Sofía de la Universidad Internacional Valenciana (VIU), que analiza comparativamente el estado de la violencia en 45 países desde el año 2000 hasta 2006, destaca que 11 de los 14 países en el informe que están por encima del valores de prevalencia promedio internacional -de 19,14 casos de femicidio por millón, o prevalencia – pertenecen a América Latina; entre los más violentos, se encuentran El Salvador (prevalencia 129,43), Guatemala, Colombia y Honduras; del cono sur, Bolivia y Paraguay (con valores de prevalencia de 34,17 y 27,54 respectivamente); Argentina, con una prevalencia de 15,19 casos de femicidio por millón, se ubica dos posiciones por debajo del valor medio.

A pesar de la elevada prevalencia del femicidio de América Latina y el Caribe, esta región se encuentra entre las más avanzadas del mundo jurídicamente en temas de violencia de género. Frente a los 603 millones de mujeres que hoy en día viven en países donde la violencia doméstica aún no es considerada un crimen, según ONU Mujeres, en América Latina casi todos los países ratificaron la Convención de Belém do Pará, un instrumento especifico para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, y cuentan con legislación que califica a la violencia de género como una violación a los derechos humanos de las mujeres. La reciente inclusión del femicidio y su tipificación en el Código Penal argentino fue un avance importantísimo. Pero como las cifras acusan, persiste una enorme brecha entre el deber ser de la ley y una realidad que apenas empieza a destaparse. Para lograr un cambio, no basta con la aplicación efectiva de la legislación, se necesita asimismo introducir cambios socio-culturales.

Pues en sociedades multiétnicas y multiculturales como las latinoamericanas, la violencia de género se manifiesta independientemente de las fronteras culturales, de clase o de nacionalidad. Se trata de un problema sustentado en las relaciones de poder estructural e históricamente desiguales, desequivalentes entre varones y mujeres, y que se inscribe en sociedades profundamente marcadas por el orden patriarcal, la discriminación y el racismo.

La influencia de la iglesia católica más conservadora, así como el nivel de aceptación social e institucional de la violencia de género y su naturalización, son algunos de los factores que dificultan su abordaje. A ellos se suman el subregistro y la resultante información deficiente sobre el tema, debido al hecho que generalmente la violencia se calla y se oculta por parte de las mismas víctimas. Sacar a las mujeres del aislamiento y del silencio no es una tarea fácil, y menos en países con amplios sectores de población rural e indígena.

Un importante esfuerzo en esta dirección es el que está llevando a cabo el programa ComVoMujer de la Cooperación Alemana al Desarrollo (GIZ). Con un enfoque dirigido específicamente a las mujeres indígenas, afroamericanas y de zonas rurales de Bolivia, Ecuador, Paraguay y Perú, ComVoMujer tiene como finalidad lograr un cambio de mentalidad para efectivamente proteger a las mujeres de la violencia de género así como erradicar prácticas discriminatorias basadas en prejuicios y estereotipos.

Las acciones y medidas del programa responden a una doble estrategia: por un lado, desarrollar las capacidades de los actores relevantes y por otro, hacer cumplir las convenciones regionales y los planes de acción nacionales contra la violencia de género a través de subsidios locales y medidas de asesoramiento. Esto incluye la mejora de los servicios estatales y no estatales en las zonas rurales y el fomento de la cultura empresarial para combatir la violencia.

Un aspecto crucial del programa es su enfoque centrado en la colaboración y participación de “los tres pilares más importantes de la sociedad – entidades de gobierno, del sector privado y de la sociedad civil -”, según la directora del programa regional, Christine Brendel. ComVoMujer parte de la base de que “sólo mediante un trabajo conjunto se logrará enfrentar eficiente y eficazmente un problema multidimensional que, para solucionarse, requiere del esfuerzo de todas y todos“. Considera por lo tanto prioritario trabajar con estos actores y vincularlos entre sí, promover el diálogo y el intercambio, generar redes y demás acciones similares. El trabajo en colaboración, de hecho, se reproduce en los distintos órdenes: entre los tres actores ya nombrados hacia el interior de cada país, entre los países participantes en el plano regional y entre Alemania y los países participantes en el plano internacional, pues ComVoMujer propone la construcción de una plataforma de intercambio de conocimientos Sur-Norte que se nutre del aporte de experiencias y expertisia por parte del programa.

Frente a la inacción y la falta de protección que ofrecen los Estados, ComVoMujer demuestra que aún queda mucho por hacer, al desplegar un abanico muy nutrido de medidas intersectoriales en distintos niveles. Entre otras, se firmaron convenios con cámaras empresariales para abordar la violencia de género en el ámbito de trabajo, se brindaron cursos de capacitación a las variopintas entidades que implementan las leyes: desde las comisarías, los refugios, el personal médico hasta las autoridades de justicia comunitaria, las fiscalías y las cortes -como las Brigadas de Protección a la Familia en Bolivia-, se realizaron encuentros de diálogo con entidades de mujeres, se promovieron mesas de informes y asesoría jurídica, se promovieron y difundieron leyes y proyectos de legislación, se llevaron a cabo actividades de prevención y promoción en comunidades locales y con entidades de mujeres, se diseñaron y promovieron campañas de información nacionales y otras actividades de sensibilización.

Ejemplo de la orientación del programa a las poblaciones indígenas es el documento audiovisual “Voces de dignidad” que el Grupo Sunu de Acción Intercultural de Paraguay está terminando, en base a una investigación en varias comunidades del país que tuvo como objeto relevar la percepción de las mujeres indígenas sobre género y violencia y, en casos de violencia, cuáles son los circuitos a los que se acude en busca de ayuda.

Mariana Franco, investigadora de este grupo que formó parte del trabajo de campo, contó que es la primera vez que el tema de género es investigado en comunidades indígenas paraguayas y señaló que todo este material quedó registrado audiovisualmente. Describió que en las entrevistas en profundidad, al partir de la discusión sobre género, en todos los casos salió el tema de la violencia. Destacó que para ninguna de las mujeres entrevistadas el tema de la violencia resultó desconocido, que “un 100% de las mujeres conoce un caso en el seno de su comunidad“. Entre las conclusiones, destacó que estas mujeres identificaron como violencia el que no se escuche su voz: “por más que hay participación, ellas manifestaron que… no se tiene en cuenta su voz“. A raíz de las entrevistas, las mujeres indígenas expresaron una enorme necesidad por conocer más sobre sus derechos; se detectó por lo tanto una demanda concreta de capacitación sobre este tema.

También Franco señaló la ausencia del Estado para responder a las necesidades de las mujeres en las zonas más alejadas de estos países. Quienes suelen acudir a la justicia comunitaria como alternativa señalan que tampoco es de utilidad para las víctimas de la violencia de género: la convivencia de los dos sistemas de justicia implica, a menudo, que las mujeres más bien terminan siendo revictimizadas en ambos sistemas. Como los códigos culturales y la justicia comunitaria de las comunidades indígenas son muy distintos a los oficiales, “entre las tareas pendientes del Estado se encuentra el armado de códigos interculturales y en varios idiomas para responder a la realidad lingüística de estos pueblos, así como la formación de promotoras comunitarias, que puedan asesorar en cuanto a las instancias a recurrir y derechos”.

En relación a la colaboración con el sector privado, Brendel explica que las formas específicas de violencia de género afectan al pleno desarrollo y la economía de la región. “Una vez que se les demuestra [a los empresarios] el impacto que la violencia hacia las mujeres tiene en su emprendimiento“, aclara, “se comprometen de manera asertiva en el marco de sus políticas de Responsabilidad Social Empresarial”. Éste fue el caso de las empresas florícolas en Ecuador, quienes además de montar capacitaciones destinadas a su personal y establecer rutas críticas de apoyo en situaciones de crisis para la derivación a los servicios estatales correspondientes, incluyeron indicadores de violencia de género en el proceso de certificación Flor-Ec; similares procesos de capacitación tuvieron lugar en 21 empresas prestadoras de servicios de saneamiento y en la empresa pesquera TASA de Perú.

Los éxitos de ComVoMujer pueden medirse en la provisión y el fortalecimiento de capacidades y herramientas, en la apropiación de las medidas conjuntas y en la generación de medidas innovadoras para combatir la violencia en los países participantes. Brendel agrega que la asesoría técnica del programa y el proceso de trabajo realizado han llevado hacia una mayor visibilidad y una percepción importante del tema para la región. Asimismo, ComVoMujer ha ampliado el circuito de la cooperación internacional, pues las experiencias y ejemplos provenientes del programa, en el marco de este intercambio Sur-Norte, ya se encuentran sistematizados, a disposición del Estado alemán y podrán aprovecharse en otras regiones para definir estrategias innovadoras en la lucha contra la violencia de género.

miércoles, noviembre 28, 2012

“Yo quería sexo, pero no así”

June Fernández

el diario.es La 'primera vez' de Blanca fue una violación, pero le costó años reconocerla como tal. Tenía 17 años y ligó con un compañero de clase en una fiesta de fin de curso. El chico le gustaba, y se sentía preparada para tener sexo con él. Pero en un momento dado su actitud le desagradó, y le pidió que parara. Él, lejos de atender sus 'no', la empotró contra la pared, le tapó la boca y la forzó. Ella respiró hondo e intentó relajarse para no sufrir lesiones. Se lo contó a sus amigas sin darle mayor importancia: que había tomado dos cervezas y se dejó hacer. Después de nueve años y dos relaciones de pareja marcadas por las humillaciones y los abusos, fortalecida por la terapia y el contacto con el feminismo, Blanca se reconoció como una mujer violada y lloró por primera vez.

Cuando escuchamos la palabra 'violación', nos imaginamos una escena muy distinta: una joven camina sola de noche, un desconocido la asalta y la fuerza brutalmente. “Las agresiones sexuales que no se asimilan a ese imaginario de violaciones de película se normalizan, se las considera 'otra cosa', o se culpa a la víctima (que le provocó, que no dijo que no con la suficiente insistencia...)”, alerta la psicóloga especialista en violencia de género, Norma Vázquez. El 'ligoteo' es uno de los contextos en los que más agresiones sexuales se dan, apunta, pero a las mujeres les cuesta identificarlas como tales, puesto que ellas querían en un primer momento trabar relación o mantener un intercambio sexual.

Agresores conocidos

Vázquez dirige la consultaría Sortzen, responsable del estudio 'Agresiones sexuales. Cómo se viven, cómo se entienden y cómo se atienden', publicado por la Dirección de Atención a Víctimas de Violencia de Género del Gobierno vasco, que revela que la mayoría de agresiones sexuales reportadas en 2009 ocurrieron de noche, pero la mitad tuvieron lugar en un domicilio (no se precisa si en el del agresor o de la víctima). La edad de la mayoría de las víctimas y de los agresores era de 26 a 35 años. El 60% de los agresores emplearon la violencia física, pero sólo el 9% amenazaron con un arma blanca.

En Bizkaia, en el 86% de los casos había relación previa entre la víctima y el desconocido; cifra que se queda en el 53% en Gipuzkoa, mientras que en Álava todos los agresores eran desconocidos. “Los datos nos muestran las características de las agresiones sexuales que se denuncian, no de las que ocurren”, se matiza en el informe.

En Castilla y León, la Asociación de Asistencia a Víctimas de Agresiones Sexuales y Violencia de Género, Adavas, confirma que, según sus datos, tan sólo son 12-15% de todos los delitos sexuales son asaltos de desconocidos. En la mayoría de casos, “el agresor sexual se prevale de la cercanía con la víctima para perpetrar sus ataques: la propia pareja o ex pareja, o los familiares, cuidadores en el caso de menores, en los que la víctima no denuncia porque piensa que no le van a creer”, explica Manuela Torres , abogada de Adavas.

El límite del consentimiento

Lo que le ocurrió a Blanca es, según el informe del Gobierno vasco, uno de los casos más habituales: una mujer conoce a un hombre con el que le apetece tener un encuentro, en un momento se siente a disgusto o no le gusta el rumbo que toma la situación, y él la presiona o fuerza a seguir.

Para la realización del estudio se contó con los testimonios de alrededor de 70 mujeres a través de grupos de discusión. Muchas reconocieron no tener claro qué se puede considerar como agresión sexual. Por ejemplo, la mayoría no identificaban como tal que el hombre se niegue a usar preservativo. En el informe se alerta de que la actitud masculina tan extendida y normalizada de insistir y presionar para tener sexo, hace que las mujeres acepten esa conducta “como algo consustancial a salir de fiesta”.

Norma Vázquez responde que el límite es “la coacción: si hay presiones, si el hombre no ha respetado el 'no' de la mujer”. Pero reconoce que, a menudo, cuando el agresor es conocido, la línea que separa una relación consentida de una forzada es difusa. “Hay mujeres que empiezan diciendo que no, pero que ceden por la presión, el chantaje, o por evitar males menores, como el miedo a la violencia física. Esas mismas mujeres a menudo no lo consideran violencia, porque se quedan con que finalmente aceptaron o con que ellas lo buscaron”.

La psicóloga lamenta que la sociedad no entienda por qué una mujer no se opone con firmeza a una relación sexual no deseada, y que la pregunta sea esa en vez de cuestionar por qué muchos hombres siguen sin aceptar la primera negativa. “Decir que no, mantenerlo y defenderlo cuesta”, recuerda.

Vergüenza y culpa

“Sentí culpa y vergüenza”, relata Blanca. “Porque yo había decidido que quería tener relaciones, yo había decidido que quería irme con ese chico. Hasta le había dejado que me bajase las bragas. Sentía que yo me lo había buscado y que no tenía derecho a echarme atrás en el último momento. Me sentía tonta”, reconoce.

Haber bebido, haber salido de casa con ganas de un revolcón o no haber sabido dar un 'no' contundente son algunos de los elementos por los que las víctimas se sienten responsables de lo que les ocurrió, destaca la psicóloga. Si la sociedad transmite a las mujeres que son ellas las que tienen que protegerse y limitarse para no ser agredidas, cuando esto ocurre, su primera reflexión no apela al agresor (¿por qué ha agredido?) sino a la víctima (¿por qué se metió en esa situación?).

Incluso las participantes del estudio que afirmaron no vivir la agresión con culpa, admitieron que sentían que habían dado pie a ello. Por ello, uno de los ejes principales en la atención que brinda Adavas en Castilla y León a las víctimas de agresiones sexuales es transmitirles “que no han tenido la culpa de lo que les ha sucedido y que una agresión comienza cuando se transgrede la barrera del no y se daña así la libertad sexual de una persona”, señala la abogada de la asociación.

Pero una vez superado el sentimiento de culpa, persiste el miedo a ser juzgadas. Las participantes en el estudio del Gobierno vasco opinaron que la sociedad y la justicia tienden a señalar a las mujeres más que a los agresores. Un caso claro que se citó en los grupos de discusión fue el asesinato (homicidio, según la condena) de Nagore Laffage en las fiestas de San Fermín a manos de un psiquiatra del hospital en el que trabajaba, José Diego Yllanes. Pese a que el caso conmocionó a la ciudadanía vasca y navarra, dos preguntas flotaron en el aire en todo momento. ¿Si no quería sexo, para qué subió a casa de Yllanes? ¿Y qué hizo ella para que un tipo tan respetable se volviera loco y la asesinase?

Cuesta denunciar

De las más de 70 mujeres entrevistadas para el estudio, Norma Vázquez destaca que ninguna había denunciado las agresiones sexuales sufridas: “Nos decían cosas como: 'Yo no me veo explicando al fiscal, al juez, a la médica... que sólo quería un magreo, o que él se puso violento y me dio miedo, o que no supe decir que no a tiempo'. Denunciar lo que está en el limbo de 'yo sí quería pero no tanto' es dificilísimo. Es la pescadilla que se muerde la cola: se denuncian las agresiones que más cumplen con el estereotipo de asalto con violencia”.

Blanca admite que si hubiera sufrido esa agresión ahora, tampoco hubiera denunciado. “¿Qué pruebas presentaría? Traté de relajarme en vez de oponer resistencia, por lo que no me desgarró la vagina, no me golpeó ni me rompió la ropa. ¿Por qué me iban a creer?”.

Conseguir pruebas es mucho más complicado cuando no se trata de un asalto con violencia por parte de un desconocido, reconoce Torres, pero señala que existe múltiple jurisprudencia de que en esos casos el testimonio único de la víctima puede ser tenido en cuenta como prueba suficiente, “ya que de lo contrario la mayoría caería en la más absoluta impunidad”. Pero para ello hay que cumplir ciertos requisitos: que no exista interés espurio para denunciar o una enemistad previa, que el testimonio de la víctima sea verosímil y coherente.

Pero según Vázquez, uno de los principales motivos por los que se descarta interponer una denuncia es porque “sienten que tienen que exponer su sexualidad, admitir ante diferentes personas que iban a acostarse con un desconocido y que cuando les dio mal rollo no pudieron parar la situación”. Y esto no ocurre sólo con las jóvenes, sino que las mujeres mayores “también salen de marcha, también se quieren enrollar con gente”, y eso es difícil de contar en un juzgado. Por ello, la psicóloga defiende la importancia de denunciar para romper con la impunidad, pero entiende que “el desgaste y la exposición que supone el proceso” las frene, y por ello reclama centrar las respuestas institucionales y sociales en brindar acompañamiento a las víctimas.

La abogada de Adavas confirma que “si la víctima cuenta con apoyo profesional especializada desde el inicio, la respuesta penal suele ser adecuada al daño ocasionado”. Como prueba, señala que el 73% del total de agresiones sexuales denunciadas por la asociación entre 2010 y 2011 terminaron en una sentencia condenatoria; menos del 10% de los agresores fueron absueltos, y en el resto de los casos no se llegó a juicio, generalmente por falta de pruebas. Eso sí, en 2010-2011 una media del 40% no quiso interponer denuncia, sobre todo por miedo a que no les crean. La abogada considera que, incluso cuando han pasado años desde la agresión (pone como ejemplo los abusos sexuales en la infancia), conviene denunciar si la persona lo desea, “porque ayuda a superar el episodio, porque el abusador debe tomar conciencia de lo que hizo, y puede servir de protección tanto a la víctima como a otras posibles víctimas”.

La asociación brinda asistencia gratuita las 24 horas del día a través de un servicio de emergencias, en coordinación con las demás instituciones. Se trata de una atención integral con perspectiva de género por parte de un equipo formado por psicóloga, abogada, trabajadora social, musicoterapeuta para menores y voluntariado, cuya prioridad es que la víctima supere el trauma, que no sienta culpa y que se sienta apoyada y comprendida en la toma de decisiones. Además, la organización realiza actividades de sensibilización y denuncia, bajo la premisa de que debe haber “una respuesta social adecuada y proporcionada ante los ataques contra la libertad sexual, sin llegar a la alarma social”.

Fuente: http://www.eldiario.es/sociedad/queria-sexo_0_72093264.html

martes, noviembre 27, 2012

25 de noviembre: Día Internacional de la NO Violencia contra la Mujer:¿Dónde están las mujeres víctimas de violencia?

María Fabiola Di Mare Linares*

Palabra de Mujer A propósito de este día conviene reflexionar y cuestionar el lugar que han tomado las luchas de género en nuestra sociedad. Asimismo es una oportunidad propicia para referirnos a la necesidad de seguir cuestionando los esquemas de producción y reproducción de sentidos, que siguen contribuyendo con la creación de una imagen-objeto en torno a la condición del ser femenino.

Actualmente, la militancia activa feminista mantiene su ímpetu y lucha para que cada vez más mujeres tomen conciencia en torno a la necesidad de romper con los patrones de poder y desigualdad, los cuales han generado la división sexual del trabajo a través de la naturalización de roles (femenino y masculino) que son producto de una construcción social que condiciona patrones de comportamiento, tareas y acciones en función del sexo con el cual la persona nace.

Hoy en día esta lucha ha tenido una trascendencia como nunca había ocurrido en épocas precedentes en Venezuela. Se han creado condiciones desde el punto de vista jurídico e institucional, formal, en aras de reivindicar y proteger a la mujer frente a la violencia machista del patriarcado, que sigue fuertemente arraigada con terribles estragos en nuestra sociedad.

Sin embargo, los avances del Estado venezolano en lo jurídico e institucional formal, para enfrentar la violencia contra la mujer, no nos está indicando que realmente nos estemos acercando a la liberación de la mujer de las ataduras del machismo y su carga de violencia

La mujer, maltratada y víctima de violencia de género en Venezuela, se autoexcluye o ha sido excluida de su activismo presencial en esta lucha histórica, que sigue siendo llevada adelante sólo por los colectivos feministas y alguno que otro organismo gubernamental con sus campañas.

En ese sentido, la vocería en presencia pública en torno a la violencia de género no la lleva a cabo las propias mujeres víctimas de la violencia de género. A partir de aquí surgen diversas interrogantes: ¿dónde están las mujeres víctimas de violencia?, ¿por qué no hablan?, ¿hay verdaderos esfuerzos desde los colectivos y sectores feministas, desde los organismo gubernamentales, para otorgarles voz?

Aunque se entiende que la propia sociedad y su orden formal ha creado sus aparatos de coacción que inciden en el temor que tienen las mujeres maltratadas y vejadas por el machismo a denunciar y hablar desde su propia experiencia, la tarea impostergable debería orientarse a impulsar el activismo en pro de la transformación de las viejas estructuras patriarcales para incluir y darle voz a las excluidas de vocería pública, víctimas de la violencia: en los barrios, en diversos espacios sociales, y que se mantienen calladas y sumisas frente a la injusticia y la desigualdad con respecto a los hombres, cuyo testimonio se desconoce en el espacio público.

De la violencia simbólica a la violencia física

Ahora bien. Cuando se trata el tema de la violencia contra la mujer, por lo general se le otorga mayor importancia a la violencia física. No obstante, existe otro tipo de violencia: la violencia simbólica, que está enraizada en matrices de pensamiento o en percepciones tomadas como universales y fijas, que hacen mucho daño a la mujer.

No se trata en este caso de minimizar el daño que produce la violencia física, ni negar el hecho de que existen mujeres golpeadas, violadas, explotadas y humilladas, sino que el orden simbólico ha mantenido a la mujer dominada y ceñida a las ataduras de poder impuestas por el machismo en la sociocultura, que preceden al uso de la fuerza.

Dentro de este proceso han tenido una poderosa contribución instituciones como la familia, la iglesia, la escuela y el Estado. Basta señalar la enorme carga de culpabilidad, discriminación y control que sobre la mujer ha impuesto la iglesia católica, una institución profundamente patriarcal.

Como lo explicó Pierre Bourdieu (2000) en su texto La dominación masculina, la violencia simbólica ha hecho que la propia mujer se autodenigre, reproduzca y asimile las categorías de dominación que proceden desde los dominadores.

Es así como la mujer ha instituido su propia subvaloración, como lo es una constante dificultad para aceptar su cuerpo, en aras de reproducir un estereotipo de belleza o de la moda, que la ha cosificado, la ha convertido en un objeto para el otro.

¿Cuerpo para sí misma o para el otro?

En el marco de la violencia simbólica, la mujer ha sufrido un proceso de inseguridad corporal, en el que ha marcado distancia entre el cuerpo real y el cuerpo ideal, siguiendo con ello los estereotipos de la belleza fabricados desde las industrias culturales, acercándose insistentemente a un modelo estético artificial.

Para muestra, de manera alarmante se puede observar como en Venezuela, así como en diversos países de la región y del mundo, se ha disparado la tasa de cirugías estéticas, principalmente de implantes en senos y glúteos, a través de cuyos procedimientos quirúrgicos las mujeres persiguen un ideal de belleza machista, promovido desde los medios de comunicación, con consecuencias muchas veces trágicas.

Algunos podrán pensar que este tipo de intervenciones estéticas se hacen de manera voluntaria y corresponde con el derecho libre que tienen a hacer y decidir sobre su cuerpo. Pero, ¿a qué ideal están respondiendo estas mujeres?, ¿acaso no están demostrando la asimilación de un esquema de dominación androcéntrico que las lleva a convertirse en objeto de deseo para el hombre?

En la subvaloración que hace la mujer sobre sí misma y sobre su cuerpo, han tenido una carga enorme la publicidad y las industrias culturales, que de manera sutil siguen reproduciendo expresiones machistas, a través de piezas publicitarias que utilizan a la mujer para promocionar artículos de belleza y estética, bebidas alcohólicas, productos para el hogar, higiene y cuidado o artículos sexuales, con lo cual, se maneja una percepción que la enclaustra en estereotipos convencionales. Es así como se muestra en los espacios publicitarios a la mujer preocupada por su imagen, por la casa, por los hijos, por su pareja, pero no por sí misma.

Desafortunadamente, erradicar estos esquemas que frenan la emancipación de la mujer no pasa por la preocupación o esfuerzos desde el Estado, la familia, la escuela o un cambio de comportamiento de parte las empresas de comunicación e información. Esas transformaciones serían significativas; pero es sólo la consciencia de la mujer como individuo y colectivo lo que le permitirá superar el profundo daño de la violencia simbólica y sus terribles consecuencias físicas.

*Lic. en Comunicación Social. Actualmente ejerce la docencia en la carrera de periodismo, Universidad de los Andes, Núcleo Trujillo, Venezuela.

viernes, noviembre 23, 2012

La violencia contra las mujeres: un problema de Estado

JUDITH LÓPEZ GUEVARA

Ciudad Caracas La violencia de género, es simplemente una violación de los Derechos Humanos, por tanto es un problema de Estado, el cual debe crear condiciones para prevenir, atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres, en cualquiera de sus manifestaciones y ámbitos, impulsando cambios en los patrones socio-culturales que sostienen la desigualdad de género y las relaciones de poder sobre las mujeres y favorecer, la construcción de una sociedad democrática, participativa, paritaria y protagónica.

Cada día, miles de mujeres en el mundo son víctimas de maltrato, muchas de ellas mueren a causa de las golpizas recibidas, otras deben ser sometidas a tratamiento psicológico de por vida para superar los traumas. De acuerdo con el último informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi la mitad de las mujeres que mueren por homicidio son asesinadas por sus maridos o parejas actuales o anteriores, porcentaje que se eleva al 70% en algunos países.

La mayoría de las víctimas de agresiones físicas, se ven sometidas a múltiples actos de violencia durante largos períodos. En más de la mitad de estos casos se producen también abusos sexuales. En algunos países, hasta una tercera parte de las niñas señalan haber sufrido una iniciación sexual forzada.

Las denuncias de casos ante las autoridades son pocas, por un lado porque las víctimas se mantienen en espera de un cambio espontáneo de su agresor y por el otro, porque aceptan las disculpas de quien arremete contra ellas y creen en la promesa de que “no volverá a ocurrir”.También influye el temor al prejuicio social, la dependencia económica y la falta de esperanzas en la eficiencia de los trámites jurídicos.

En las dos últimas décadas en el ámbito mundial, se han concretado importantes avances en la lucha contra la violencia hacia las mujeres. Se establecieron los derechos de la mujer como derechos humanos y la lucha contra la violencia de género se ubicó de manera significativa en la agenda internacional, como un lineamiento de acción de carácter supranacional.

Venezuela ha dedicado un gran esfuerzo en prevenir y sancionar las diferentes manifestaciones de la violencia de género en los diversos espacios donde se perpetúa la desigualdad social entre hombres y mujeres. En este sentido, el Estado ha suscrito y cumple con los marcos jurídicos internacionales sobre la materia entre los que destacan: la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, Cedaw (1981) y su Protocolo Facultativo (1999); la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing- 1995) y la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia Contra la Mujer o Convención Belém Do Pará (1994), entre otros.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, sancionada en 1999, no sólo dispone que todas estas convenciones y acuerdos tienen un carácter vinculante para el país; es decir, que prevalecen en el orden interno, siendo sus disposiciones de aplicación directa e inmediata por los tribunales y demás órganos del poder público, sino que va más allá: tiene visión de género que se expresa desde el preámbulo hasta las disposiciones finales, entretejida con el principio de la corresponsabilidad, lenguaje no-sexista y reconoce, entre otros derechos, la igualdad y equidad de hombres y mujeres, el derecho de las amas de casa a la seguridad social y el valor al trabajo doméstico.

La Ley Orgánica Sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, es el más reciente y completo instrumento legal del que dispone el país para enfrentar la violencia contra la mujer. La misma constituye una medida de acción positiva, que garantiza la norma constitucional del derecho a la vida y a la integridad física, psíquica y moral de la víctima. Es tan avanzada que reconoce 19 tipos de violencia.

A pesar del esfuerzo que se hace, de las leyes sancionadas y las estructuras o instituciones creadas por el Estado para combatirla, la violencia machista sigue siendo un problema grave, pues su raíz está en el sistema patriarcal, que convierte la trivial diferencia física entre mujeres y hombres, en desigualdad económica, social y cultural, mediante la afirmación de que los hombres son más valiosos que las mujeres, y somete a éstas al dominio de aquéllos.

El capitalismo nos divide en clases: la dominante representada por los propietarios de los medios de producción y la dominada que nos vemos obligadas y obligados, a vender nuestra fuerza de trabajo para subsistir. En este sistema socio-económico, la mujer es considerada sólo en buena medida como reproductora biológica, explotada tanto en el trabajo como en el hogar, pues este es el circuito capitalista y de allí la violencia de género.

El capitalismo se retroalimenta del patriarcado, creando un sistema de opresión cultural que invisibiliza a la mujer. Por eso es importante, en la implementación de estrategias de prevención de la violencia de género, desmontar los patrones socioculturales impuestos desde el capitalismo, un modelo socio-económico que no le da valor al ser humano, que establece una clara división entre lo sexual y lo social. Al respecto dice el presidente Hugo Chávez: “El capitalismo ha tratado siempre de reducir a la mujer a un fetiche, a un símbolo sexual, a un objeto”.

En estos últimos tiempos, las mujeres organizadas hemos conquistado espacios en los ámbitos político, cultural, social y económico. En esta lucha por la conquista de nuestros derechos muchas mujeres han muerto, tal es el caso de las que fallecieron en el incendio de la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York el 25 de marzo de 1911. Siendo este el desastre industrial más mortífero en la historia de esa ciudad y el cuarto por el número de muertes en un accidente industrial de EEUU. Esta tragedia cegó la vida de 140 jóvenes en edades comprendidas entre 16 y 23 años, provenientes en su mayoría de Europa. Hechos como estos nos demuestran cómo el capitalismo salvaje arremete contra los derechos humanos, en este caso el derecho de las mujeres, que simplemente solicitaban reivindicaciones de sus espacios laborales que eran infrahumanos, acompañados de 18 horas diarias de trabajo. En recuerdo de esta lamentable tragedia, se conmemora a nivel mundial el 8 de marzo el “Día Internacional de la Mujer Trabajadora”.

En las pasadas elecciones del 7-O Venezuela ratificó el modelo socialista, porque estamos convencidas y convencidos que la erradicación de la violencia de género, sólo será posible en una sociedad de iguales, donde se respeten las diferencias del uno por el otro, dando primacía a lo humano.

Finalmente, la lucha por la liberación de las mujeres, no es contra los hombres, sino al lado de ellos, para lograr una sociedad justa para ambos, en la que no exista la explotación de los seres humanos y humanas y en la que podamos vivir en igualdad de condiciones y derechos.

La autora es Analista Política y Defensora de los Derechos Humanos.

jueves, noviembre 22, 2012

Marchas en Chile contra violencia hacia la mujer

(PL) Organizaciones chilenas conmemorarán hoy el Día contra la violencia hacia las mujeres con marchas para rechazar la brutalidad machista y llamar a las féminas a decir basta. La convocatoria fue realizada por la Red Chilena Contra la Violencia y la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), entre otras agrupaciones.

Según anunciaron los organizadores, las marchas se realizarán en más de 17 ciudades del país y tendrán como objetivo denunciar la violencia sexual contra las niñas, víctimas del 81 por ciento de los abusos sexuales a menores denunciados en Chile.

En Santiago, la marcha se realizará con velas en horas de la noche, mientras en el resto de la nación las actividades comenzarán a partir del mediodía.

La conmemoración coincide con un sonado caso de prostitución infantil en el país, por el cual 16 personas quedaron detenidas este martes, de ellas cuatro cabecillas de la red y 12 clientes.

El juez del caso, que estalló la semana pasada, consideró que todos los imputados constituyen un peligro para la sociedad y en particular para las cuatro víctimas.

A las cabecillas se les acusa de facilitación y promoción de la prostitución de menores, en tanto los clientes son procesados por obtención de servicios sexuales de menores, incluso por almacenamiento de pornografía infantil.

lunes, noviembre 28, 2011

Mariposa subversiva

Narciso Isa Conde
Kaos en la Red
Este sistema explotador y corrompido se ha hecho experto en honrar superficial e hipócritamente a Minerva Mirabal y sus hermanas. Así acontece con héroes y heroínas de la patria, sometidos a manipulaciones por quienes actúan en sentido contrario a sus ideales y enseñanzas.

Hermosas (¡y subversivas!) mariposas víctimas de una violencia política con fuerte saña machista, ejercida por aquel Estado despótico, capitalista-patriarcal, potenciador de opresiones y discriminaciones.

Cruel respuesta a la rebeldía asumida desde la condición de mujeres capaces de desafiar la tiranía política y el menosprecio de lo femenino emanado de un régimen que concentró todas las inmundicias de la acumulación originaria capitalista y de la masculinización del poder.

Aquel cuádruple asesinato, si bien incluye la violencia de género, fue sobretodo una horrenda represalia al intrépido desafío político a la violencia integral del sistema.

Es obvio el empeño sistémico en reducir la profundidad de esa ejemplar subversión revolucionaria.

Minerva fue de izquierda, pero no lo dicen.

Minerva simpatizó con el marxismo, fue de la Juventud Democrática (creada por el Partido Socialista Popular), abrazó el programa nacional-libertador de los héroes de junio de 1959 (reforma agraria, Constituyente, erradicación de analfabetismo, seguridad social, expropiación de los bienes mal habidos, revisión de la titulación de tierra, soberanía nacional y popular…), pero no lo dicen.

Minerva, en ideas revolucionarias, talento, formación intelectual, valor, audacia…estuvo “alante-alante” –y/o a la par- de sus compañeros de movimiento.

Tan “alante”, que mi madre, que fue su amiga y receptora de sus íntimas convicciones y admirable intrepidez, siempre se refiere a su radicalidad y recuerda una de sus lapidarias expresiones subversivas: “Chelito, si Trujillo me mata, desde la tumba sacaré mis brazos y me lo llevaré.”

Lo que no pudo imaginarse Minerva es que después de “llevarse” al sátrapa, el sistema, dotado de una alta dosis camaleónica, perduraría y continuaría desplegando violencia clasista, económica, social, machista, policial, militar, racista…a granel.

Siempre rompiendo récords de simulación, al punto que ahora -desde su decadente modelo capitalista neoliberal- potencia la perversa relación “carnal” del capital con el patriarcado y sus medios, mientras sus representantes hacen simulacros contra los femenicidios sin abordar ni atacar las causas supremas de su desbordamiento.

Ojala los brazos hermosos y acerados de Minerva vuelvan del “mas allá” para ayudarnos a “llevarnos” de paro a los nuevos opresores.

sábado, noviembre 26, 2011

Venezuela: ARAÑA FEMINISTA - Contra la Violencia del Patriarcado y el Capitalismo

GCC.- Este 25 de Noviembre Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres los Colectivos e individualidades que hacen vida en la Red de Colectivos la Araña Feminista se dieron cita en Parque Carabobo en Caracas para levantar sus voces de protesta contra cualquier forma de violencia contra las mujeres.
La actividad contó con la presencia de diversos colectivos que con sus banderas de lucha específicas abonan a la unidad de las feministas socialistas y las mujeres de Venezuela, entre ellos el Colectivo FALDAS en Revolución que viene aportando a la lucha por la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, por el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, por el derecho a una sexualidad y una maternidad libres. El Movimiento de Mujeres Manuelita Sáenz también se hizo presente invitando a las mujeres víctimas de cualquier tipo de violencia, a no llorar... a gritar, hablar y denunciar...
Muy emotiva fue la agitación de las compañeras del Colectivo Josefa Joaquina Sánchez de Vargas saludando a todos los colectivos presentes e incentivando la participación y organización femenina en la defensa de sus derechos. Mujer-Salud Aragua (MUSAS) llegaron entrada la tarde exigiendo un Alto a los femicidios, y representando como siempre de la manera más digna y genuina a las feministas aragûeñas.
Globos morados fueron soltados al aire en memoria de las miles de mujeres que han muerto en manos de la violencia machista, siendo éste uno de los momentos más emotivos donde elevamos una vez más nuestras voces por mantenernos en lucha contra toda forma de discriminación y opresión.
Ubicadas frente al Ministerio Público exigimos una vez más la mayor celeridad, sensibilización de las y los funcionarios públicos así como una verdadera justicia de género que permita definitivamente materializar un ordenamiento jurídico tan avanzado en materia de protección a las mujeres pero que sigue siendo insuficiente ante los obstáculos de una justicia misógina al sevicio de la ideología patriarcal.
A la actividad se hizo presente y como siempre sorora, la compañera Nora Castañeda, Presidenta de BanMujer, quien compartió una tarde combativa entre consignas como "los pollitos dicen, pío, pío, pío, y las feministas este cuerpo es mío...".
La Sexo Género Diversidad siempre apoyando las causas contra toda forma de discriminación, con las y los compas de la Alianza Sexo Género Diversa Revolucionaria y Divas de Venezuela, haciendo visible en especial la violencia entre parejas del mismo sexo.
Asimismo, la Revista Mujer Tenía que ser, el Colectivo Guarura Films, Género con Clase, El siempre combativo Entrompe de Falopio, Fs y Ms por ahora, Los Círculos Femeninos Populares, el Periódico D`Mujeres, Movimiento Ana Soto, Los Sin Verguenza,y demás colectivos e individualidades que hacen vida en la Red estuvieron presentes para seguir aportando en la construcción del Socialismo Feminista.
Este año, las mujeres feministas venezolanas quisimos expresar como siempre nuestro repudio a toda forma de violencia contra las mujeres, pero muy especialmente contra la violencia mediática, más aun tomando en cuenta el papel que juegan los medios de comunicación hoy por hoy en nuestros países, y su papel alienante que denigra y deshumaniza de manera sistemática a todas las personas, y en especial a las mujeres. Consideramos por ello, que no podrá haber una revolución cultural, una transformación de las relaciones sociales mientras la hegemonía de los medios de comunicación siga en manos privadas al servicio de los intereses y de la ideología dominante patriarcal y capitalista.

La Red de Colectivos la ARAÑA FEMINISTA ratificó una vez su carácter anti-patriarcal, anti-capitalista y anti-imperialista, a la vez que reafirmamos que SIN FEMINISMO, NO HAY SOCIALISMO!!!

Seguimos en Lucha, por la Organización y la Unidad de los Colectivos Socialistas Feministas y de Mujeres en Venezuela.

Contra el Capitalismo Machista, Socialismo Feminista!



25 de noviembre DÍA INTERNACIONAL DE LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES

Género con Clase
16 DÍAS DE ACTIVISMO CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO 2011
“De la paz en el hogar, a la paz en el mundo: Desafiemos al militarismo y acabemos con la violencia contra las mujeres”

En 1999, las Naciones Unidas reconocieron oficialmente el 25 de noviembre como el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Esta fecha conmemora la violencia estatal en la República Dominicana en 1960, cuando agentes de la dictadura de Trujillo asesinaron violentamente a tres hermanas: Patricia, Minerva y María Teresa Mirabal. Las hermanas Mirabal “Las Mariposas” fueron activistas políticas, símbolos visibles de la resistencia al régimen de Trujillo. Su asesinato fue uno de los eventos que impulsó el movimiento para poner fin a esa dictadura.

Las fechas 25 de noviembre, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, y 10 diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, pretenden crear un vínculo simbólico entre la violencia contra las mujeres y los derechos humanos y enfatizar que dicha violencia constituye una violación a los derechos humanos. Este periodo de 16 días también pone de relieve otras fechas importantes, el Día internacional de las Mujeres Defensoras de los Derechos Humanos (29 de noviembre), Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (29 de noviembre), el Día Mundial de Combate al Sida (1º de diciembre), Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud (2 de diciembre), el Día Internacional de las Personas con alguna Discapacidad (3 de diciembre), y el aniversario de la Masacre de Montreal, ocurrida el 6 de diciembre de 1989, cuando 14 mujeres estudiantes murieron y 13 quedaron heridas en un ataque antifeminista.

Este año 2011 la Campaña centra sus objetivos en unir a los movimientos para desafiar el militarismo, que promueven principalmente Estados Unidos y sus aliados de la OTAN y Denunciar el recurso de la violencia sexual, durante y después de los conflictos bélicos. Vinculado a esto, se quiere concientizar a la sociedad sobre la proliferación de armas de fuego y el papel que ejercen en la violencia doméstica, perpetuando una idea de poder y masculinidad.

DENUNCIAMOS el Militarismo como una ideología que genera una cultura de miedo y apoya el uso de la violencia, la agresividad o las intervenciones militares en la solución de conflictos y en la promoción de intereses económicos y políticos, es por ello que este año también luchamos CONTRA EL IMPERIALISMO y sus pretensiones hegemónicas colonialistas. Ratificamos además la necesidad de la lucha y la unidad del pueblo contra la latente amenaza imperialista que se cierne sobre Venezuela por nuestros recursos naturales.

CONTRA EL IMPERIALISMO PATRIARCAL
¡CONSTRUYAMOS UN MUNDO DE PAZ!


El amor no es la ostia!

Kalvellido / Para Kaos en la Red
No quiero un día en contra de la violencia de género… como mujer, quiero vidas enteras en contra de la violencia.

Miles de mujeres marchan en Centroamérica por fin de violencia e impunidad

AFP.- Miles de centroamericanas marcharon este viernes en sus países para exigir el cese la violencia y los crímenes impunes contra las mujeres, que en lo que va del año ascienden a unos 1.400 casos en la región.

Alrededor de 2.000 manifestantes marcharon por el centro histórico de la capital guatemalteca, con ocasión del Día Internacional de la No Violencia contra las Mujeres, para demandar al gobierno que ponga fin a la impunidad en este país.

"La violencia y la impunidad siguen siendo los grandes problemas que enfrentamos las guatemaltecas. Las muertes violentas no cesan y cada vez hay más saña en los crímenes", dijo a la AFP Sandra Moran, del Colectivo Artesana.

Un total de 651 mujeres han muerto violentamente en lo que va del año en Guatemala, un país donde el 98% de los crímenes en general queda sin esclarecer, según cifras oficiales.



También en Honduras unas 2.000 mujeres marcharon por las calles de Tegucigalpa para reclamar la disolución del ejército y exigir que se investiguen 241 'femicidios' ocurridos en ese país en lo que va del año.

En El Salvador, cientos de activistas recorrieron el bulevar de Los Héroes para concentrarse ante el edificio de la Corte Suprema de Justicia, donde demandaron políticas públicas para favorecer el desarrollo de las mujeres, así como "visibilizar el problema de la violencia".

Al menos 300 mujeres han sido asesinadas en el El Salvador en lo que va del año, según Mayra Scott, una de las organizadoras de la marcha.

En Costa Rica, unas 500 mujeres desfilaron con la consigna de "Basta ya, estamos hartas", con la cual buscaban expresar su descontento por las diversas formas de discriminación que padecen y por la violencia, que ha dejado 63 muertes de enero a esta fecha.

En Nicaragua la protesta se produjo la noche del jueves, cuando cientos de activistas se congregaron frente al Congreso para exigir la aprobación de un proyecto de ley, presentado hace un año, que propone castigar los asesinatos de mujeres con una pena máxima de 30 años de cárcel.

Cifras de organizaciones no gubernamentales indican que unas 81 mujeres han sido víctimas de la violencia durante el 2011.

En Panamá se alistaba para la tarde de este viernes una marcha de protesta por la muerte de 53 mujeres en lo que va del año, 35 de las cuales fueron asesinadas por sus parejas o ex parejas.