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martes, noviembre 25, 2014

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir violencia de género?

ITXASO MARÍN

Público El 25% de las jóvenes afirma que su pareja o expareja la vigila a través del teléfono y una de cada tres reconoce sufrir un control abusivo por parte de sus novios, quienes insisten en saber con quién hablan o dónde van. Así lo revelaba un estudio de 2013 basado en la evolución de la adolescencia española sobre la igualdad y la prevención de la violencia de género.

Sin embargo, más que percibirse como una forma de control y lejos de crear alerta, estas situaciones siguen considerándose por las adolescentes fruto del amor.

La directora del estudio, María José Díaz-Aguado, catedrática de Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, considera que estas prácticas son más difíciles de ser percibidas por las jóvenes como violencia de género debido a su normalización. "Los mitos del amor romántico vulneran a la víctima. Las películas y las canciones siguen mostrando el ideal de que por amor hay que darlo todo", afirma.

En ese sentido, el 28,2% de las chicas encuestadas admite haber escuchado alguna vez a un adulto que "para tener una buena relación de pareja debes encontrar "tu media naranja" y así llegar a ser como una persona", mientras que casi un 40% reconoce que alguna vez les han dicho que "los celos son una expresión del amor".

El informe, en el que participaron más de 8.000 jóvenes de entre 13 y 19 años, sostiene que las nuevas tecnologías se han convertido en una forma cada vez más común de ejercer este tipo de acoso. Internet ha cambiado las actividades cotidianas de los adolescentes, y especialmente las relaciones entre ellos, incluyendo las relaciones de pareja.

Así, las redes sociales y los teléfonos móviles son los medios más frecuentes para ejercer el ciberacoso y la violencia de género en parejas jóvenes. Expertos coinciden en la facilidad de ejercer e intensificar el control a través de la Red. "Las nuevas tecnologías son una gran herramienta para el acoso. Además se añade el problema de que ellas no son conscientes de que hay cosas que son graves, como facilitar sus claves de acceso", argumenta Díaz-Aguado.

Distribuir en internet imágenes o datos comprometidos, de contenido sexual, crear perfiles falsos, alimentar rumores en redes sociales o acceder al ordenador de la víctima para controlar comunicaciones con terceros son algunas de las conductas que revelan ciberacoso. En ese sentido, la catedrática de Igualdad de la Universidad Rey Juan Carlos, Laura Nuño, advierte a Público de que se están observando prácticas en las que ceder la contraseña se considera una prueba de confianza. "Las comunicaciones tienen que ser privadas. Leer contenido privado vulnera el secreto de las comunicaciones. Es una invasión, no tiene nada que ver con los márgenes de confianza", asegura.

"Suelen confundir el enamoramiento con la dominación"" Para Yolanda Besteiro, presidenta de la Fundación Mujeres Progresistas, la violencia de género, "esencia de la sumisión y la dominación", ejercida entre adolescentes conlleva una dificultad añadida. "Suelen confundir el enamoramiento con la dominación. Ellas siguen idealizando el amor, a cambio de eso toleran ser controladas. Confunden el control con el hecho de que las quieren mucho, como un signo de amor. Para ellas no es violencia de género, es señal de que las quieren", asegura.

Según la psicóloga Marisol Rojas, experta en violencia de género, el control ejercido en las jóvenes por sus parejas constituye la etapa inicial de la violencia machista. "La violencia machista en parejas adolescentes está basada en mecanismos psicológicos de control y abuso. La violencia psicológica suele aparecer al poco tiempo de iniciar la relación. Suele ser una violencia muy sutil, ejercida a través de mecanismos de control. Sería como marcar el terreno. El maltratador marca y la víctima sabe a lo que tiene que someterse, siempre utilizando el nombre del amor: ‘Si me quieres, me darás tu contraseña de Facebook, porque no debe haber secretos entre nosotros'", apunta.

Estas expertas coinciden en la posibilidad de que este tipo de violencia evolucione a una agresión física con el paso del tiempo. "No son conscientes del peligro que el acoso supone. Cuando no accedan a los deseos de él, recurrirá a la fuerza", alerta Besteiro.

La catedrática Díaz-Aguado advierte de la necesidad de poner remedio desde la etapa escolar para saber qué tipo de conductas son alarmantes. "Se debe fomentar desde la escuela, como una vacuna que evite la violencia. Enseñar cuáles son los primeros indicadores de violencia: el abuso emocional y el control abusivo".

Según el estudio que ella coordinó, el 40% de la población que estudia en centros españoles afirma haber recibido formación contra la violencia de género. "Se debe llegar al 100%. Es muy importante que haya un compromiso para trabajar este tema en clase. El trabajo escolar disminuye el riesgo de violencia", afirma.

Incitación a la violencia

Pero existen más tipos de violencia ejercida a través de la Red, que aunque no llevada a cabo por adolescentes constituyen una perpetuación de los roles sociales de género. Estereotipos machistas se reproducen en redes sociales, páginas web o blogs como un contenido más.

Bajo el anonimato se esconden tuits como "Lo mejor en esta vida es ese hombre que cuando su mujer le dice: ‘me duele la cabeza', le contesta a cinturonazos". La cuenta desde la que se escribieron esos caracteres hacía llamarse @MuerenPocas, y fue cerrada por Twitter a los pocos días de su creación gracias a las quejas de otros usuarios de la red social. "Desde aquí apoyamos a todos los maltratadores. Ninguna mujer es maltratada sin motivo, algo haría" era su carta de presentación.

YouTube también ha servido como canal de incitación a la violencia de género. Definido como "uno de los mayores expertos de la seducción de España", Álvaro Reyes insinuaba cómo finalizar cualquier tipo de relación a golpes. "No esperes su permiso. Siéntete con derecho para hacer lo que quieres. Pedir permiso es síntoma de inseguridad", aseguraba en el vídeo que fue eliminado por él mismo.

Los blogs también encuentran su espacio para enaltecer el machismo. Iglesia Nueva Era publicó una entrada recientemente en la que se dan pistas para saber si la esposa "está volviéndose una carnal". Si los niños están despeinados "es que ella no ha dedicado todo el tiempo necesario" en su cuidado, si se depila las piernas pasado un año del matrimonio es que lo hace "para pecar y no para usted" o si ella dice "yo pienso" significa que "está pensando por sí misma", algo que "no es aceptable es una pareja cristiana".

Y todo eso en un post de tantos en los que se hacen preguntas como si la mujer debe ser sumisa o si la falta de higiene femenina es un atentado para la familia. Si bien hacen una llamada a la tranquilidad: "Los que no respeten nuestras enseñanzas deben saber que el pozo eterno del infierno les espera".

La psicóloga Rojas también hace alusión del peligro que generan los medios de comunicación. "Los medios son transmisores de modelos de amor romántico y también de sexismo. El sexismo transmitido en los medios no ayuda a promover la igualdad entre hombres y mujeres. La imagen de mujer cosificada como objeto sexual hace que el hombre tenga poder sobre ella. Lo que se cosifica, se despersonaliza, y por tanto se puede poseer y maltratar", concluye.

La Ley Orgánica 1/2004 de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género reconoce que la violencia de género en la pareja es la expresión más brutal de la desigualdad entre hombres y mujeres.

jueves, noviembre 28, 2013

25N: mujeres contra la violencia machista en Ecuador

Orlan Cazorla y Miriam García Torres

Rebelión En 1981 se celebró en Colombia el primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, donde se escogió el 25 de noviembre como el Día Internacional de la No Violencia contra la Mujer. Esta fecha recuerda el asesinato de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana, ocurrido durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo. Posteriormente, el 17 de diciembre de 1999, la Asamblea General de Naciones Unidas declaró esta fecha como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

En Ecuador en el año 2007 se promulgó el Decreto Ejecutivo número 620, que declara como política de Estado la erradicación de la violencia de género hacia la niñez, adolescencia y mujeres. Para ejecutarlo se formuló ese mismo año el Plan Nacional de Erradicación de la Violencia de Género. La nueva Constitución de la República del Ecuador de 2008 reconoce y garantiza (art. 66.3b) a las personas el derecho a una “vida libre de violencia en el ámbito público y privado”. Asimismo el Estado se compromete a adoptar “las medidas necesarias para prevenir, eliminar y sancionar toda forma de violencia, en especial la ejercida contra las mujeres, (…)”.

Sin embargo, según la Encuesta Nacional de Relaciones Familiares y Violencia de Género contra las Mujeres realizada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), en Ecuador 6 de cada 10 mujeres han vivido algún tipo de violencia de género. En cuanto a su tipología, 1 de cada 4 mujeres han sufrido violencia sexual, no obstante, la violencia psicológica es la forma más recurrente. Del total de mujeres que han padecido violencia física, el 87,3% lo ha hecho en sus relaciones de pareja. Esta encuesta, la primera de su tipo en la historia de Ecuador, revela que la incidencia de la violencia de género sobrepasa el 50% en todas las provincias del país, presentándose los mayores índices en Morona Santiago, Tungurahua y Pichincha.

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer el Movimiento de Mujeres del Ecuador, formado por una veintena de organizaciones y colectivos, ha difundido un manifiesto titulado “Todo retroceso en derechos alcanzados, es violencia”. Para este Movimiento, su máxima exigencia es una Ley Orgánica de Erradicación de las Violencias contra las Mujeres, la tipificación del feminicidio y el femicidio. Además, en el contexto actual, exigen “la despenalización del aborto por violación considerado como delito de lesa humanidad, sustentado en la lacerante realidad de violencia sexual que vivimos las mujeres, niñas y adolescentes en el Ecuador”. “No aceptamos retrocesos en nuestros derechos, menos aún en una Asamblea Nacional liderada por mujeres”, aseguran en el comunicado.

Plantón por la vida de las mujeres

En la ciudad ecuatoriana de Ambato, provincia de Tungurahua, se celebró el pasado viernes 22 un plantón para exigir justicia para Vanessa Landinez y muchas otras mujeres que han sido víctimas del femicidio. Landinez, una mujer de 37 años que residía en la ciudad, fue asesinada el 19 de octubre víctima de la violencia machista. Aproximadamente sesenta personas se concentraron frente a la Fiscalía de la provincia y entregaron un pronunciamiento al fiscal para que se comprometa a garantizar los derechos a una vida libre de violencia para las mujeres y exigir justicia para los casos de violencia machista que están aún por resolver. Ante esto, el fiscal se comprometió a investigar el asesinato de Landinez y averiguar si se trata de un caso aislado de violencia o no, lo que provocó la indignación de las concentradas.

Lectura del manifiesto, poesía, música y elaboración de pancartas fueron algunas de las actividades que se llevaron a cabo durante las más de dos horas que duró el plantón. “Estamos aquí gritando porque estas muertes no se queden en la impunidad. Estaremos vigilantes al proceso judicial, esperando que el sistema de justicia, sus representantes y autoridades en nuestro país, en nuestra ciudad, no se conviertan en cómplices y legitimen la violencia contra las mujeres”, concluía el escrito presentado ante la Fiscalía.

Romper el círculo de la violencia

“¿Una mujer se desmayó?”, “¿Qué hace tanto muerto acá?”, “¿Es verdad o es maquillaje?” Estas eran algunas de las preguntas que se escuchaban entre los transeúntes durante la acción organizada por el movimiento de la Marcha de las Putas Ecuador llevada a cabo en la céntrica Plaza Grande de la ciudad de Quito el pasado sábado.

Una docena de mujeres con cuerpos evidentemente golpeados caminaban por la Plaza y en un momento dado a una señal se caían muertas al piso. Posteriormente otras mujeres del movimiento, entre gritos de ¡Rompe el círculo de la violencia!, animaban a los asombrados viandantes a caminar entre ellas. “Lo que intentamos hacer fue apropiarnos de una acción que se hizo el año pasado en Francia, en el Pompidou, donde lo que se quería evidenciar es la indolencia con la que la gente mira el dolor humano, el dolor de las mujeres, la violencia hacia las mujeres”, afirmaba María Belén Moncayo, vocera del movimiento.

“Las cifras de violencia que existen en el Ecuador son escandalosas, son vergonzosas. El femicidio es algo de todos los días en este país. Las mujeres morimos en el Ecuador por ser mujeres”, aseguraba Moncayo. Con un estremecedor grito de las activistas finalizaba la acción.

Lectura del manifiesto, poesía, música y elaboración de pancartas fueron algunas de las actividades que se llevaron a cabo durante las más de dos horas que duró el plantón. “Estamos aquí gritando porque estas muertes no se queden en la impunidad. Estaremos vigilantes al proceso judicial, esperando que el sistema de justicia, sus representantes y autoridades en nuestro país, en nuestra ciudad, no se conviertan en cómplices y legitimen la violencia contra las mujeres”, concluía el escrito presentado ante la Fiscalía.


Orlan Cazorla (@orlancazorla) es periodista y trabajador social. Especializado en América Latina. Autor de www.orlancazorla.net. Actualmente reside en Ecuador.

Miriam García Torres es fotógrafa, ilustradora e investigadora independiente. Participa en espacios ecologistas y feministas. Autora de www.mirgartor.wordpress.com

lunes, octubre 22, 2012

Mujeres de India alzan su voz contra violencia de género

K.S. Hari Krishnan

IPS La violencia de género en India se hace más frecuente y más brutal. No obstante, cada vez más mujeres se animan a denunciarla.

El 6 de este mes, una adolescente de 14 años de la aldea de Sacha Khera, en el distrito de Jind, en el norteño estado de Haryana, se inmoló luego de haber sido víctima de una violación grupal.

En su declaración ante la policía, afirmó que dos hombres jóvenes la habían llevado a rastras hasta una casa, donde la violaron mientras la cuñada de uno de ellos hacia guardia en la terraza de la vivienda.

La adolescente se prendió fuego con queroseno poco después de denunciar el ataque. Fue llevada de urgencia al hospital pero finalmente murió debido a sus heridas.

En septiembre, según el sitio web de noticias OneIndia News, se reportaron 17 violaciones en Haryana, un estado tristemente célebre por los llamados "asesinatos de honor".

Mujeres o niñas que han sido violadas muchas veces son asesinadas por sus propios parientes o conocidos, porque consideran que la agresión sexual supone un deshonor para la familia o la comunidad.

La presidenta de la coalición gobernante Alianza Progresista Unida, Sonia Gandhi, se reunió con la familia de la adolescente fallecida y dijo a periodistas en Jind el 9 de este mes que los responsables debían ser severamente castigados.

Las tendencias a nivel nacional indican que el incidente en Haryana, que impactó a todo el país, no es aislado.

El informe anual de la Oficina Nacional de Registro de Delitos, con sede en Nueva Delhi, concluyó que "un total de 228.650 casos de agresiones contra las mujeres fueron denunciados en el país en 2011, contra 213.585 en 2010, lo que significa un incremento de 7,1 por ciento".

La escalada del problema también llamó la atención de funcionarios de gobierno. El ministro del Interior, Sushil Kumar Shinde, reconoció en una conferencia de directores de policía e inspectores el 6 de este mes en Nueva Delhi que los crímenes contra las mujeres estaban aumentando, y subrayó la necesidad de adoptar métodos adecuados para detener a los responsables.

Analistas coinciden que en India, el segundo país más poblado del mundo, con 1.200 millones de habitantes, cada vez hay más casos de violación y otras formas de agresión sexual, secuestro, acoso y maltrato contra las mujeres.

Sreelekha Nair, investigadora del Centro de Estudios para el Desarrollo de las Mujeres, con sede en Nueva Delhi, dijo a IPS que según estadísticas del periodo 2007-2011, el maltrato que sufren las indias por parte de sus esposos se ubicó en el tope de la lista de casos de violencia de género, con 99.135 denuncias el año pasado.

Ese mismo año, se registraron 42.968 casos de abuso sexual, lo que lo convirtió en el segundo delito de violencia machista más denunciado. Las estaciones de policía también registraron 35.565 denuncias de secuestro.

Mujeres activistas y lideresas políticas afirman que la mala gobernanza, la falta de conciencia pública sobre el problema y la lentitud de acción de la policía agravan la situación.

La parlamentaria y presidenta del Partido Comunista de India, T. N. Seema, dijo IPS que tanto las instituciones judiciales como las administrativas debían adoptar políticas de género para contener la ola de violencia contra las mujeres.

"El número de crímenes violentos crece cada año, mientras que disminuye el de condenados por esos delitos. Cuando se analizan los registros, podemos ver que solo una cuarta parte del total de los acusados" recibieron algún tipo de castigo, indicó.

Para Seema, "hay que cambiar la mentalidad de la sociedad para que las mujeres asuman un papel más importante en la vida pública".

En los centros urbanos es donde más se concentra la creciente violencia de género. El gobierno registró "un total de 33.789 casos de violencia contra las mujeres en 53 ciudades durante 2011, contra 24.335 en 2010", detalló la legisladora.

Archana Rajeev, periodista de la sureña ciudad de Thiruvananthapuram, cree que el fenómeno puede atribuirse a la presencia en las urbes de una gran población flotante, conformada sobre todo de inmigrantes hombres, en metrópolis como Nueva Delhi.

Sin embargo, los delitos contra las mujeres por razón de su género no deben ser vistos exclusivamente como un problema de "ley y orden", dicen los expertos.

La principal causa es la mentalidad medieval y patriarcal predominante en India, que se niega a ver a las mujeres como personas humanas iguales, independientes y autónomas.

La mejora de las políticas represivas de la policía y la justicia debe ir acompañada de una campaña sociocultural para proteger los derechos de las mujeres, aducen.

Mientras, el aumento en el número de mujeres en cargos dentro de administraciones locales está permitiendo una mejor toma de conciencia entre la población sobre el problema. A la vez, el aumento en el número de denuncias recibidas en las estaciones de policía sugiere que las propias víctimas se animan más a hablar de lo que les ocurre.

Un estudio realizado por expertos del Fondo Monetario Internacional y de las universidades de Harvard (Estados Unidos) y Warrick (Gran Bretaña), trazó un vínculo entre el aumento de las denuncias de violencia de género y el impacto de las reformas que en 1992 introdujeron un sistema de cuotas para permitir una mayor representación femenina en los gobiernos locales.

Según los investigadores, la participación de mujeres en cargos públicos promueve políticas más sensibles a la violencia de género.

Además, las víctimas se sienten más confiadas a hacer denuncias sabiendo que hay mujeres en cargos de poder.

Los sociólogos creen que la violencia de género debe combatirse proveyendo a las mujeres de un mejor acceso a la propiedad, educación y empleo.

Durga Lakshmi, investigador independiente en Kollam, una ciudad costera del sureño estado de Kerala, dijo a IPS: "La educación y el empleo han ido mejorando el estatus de la mujer, ayudándola a encontrar una solución en situaciones complejas".

Fuente: http://www.ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=101750