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miércoles, mayo 21, 2014

El cuerpo de Scarlett: sexismo al desnudo

Ángela Solano

En lucha Se filtran fotos de Scarlett Johansson desnuda y acaba convertida en tendencia: Twitter echa humo desde primera hora de la mañana. A nadie le sorprende, ¿verdad?

Cuando leí su nombre entre los trending topics ya intuía lo que iba a encontrarme. Pincho sobre el hipervínculo y comienzo a ojear con precaución los comentarios. La mayoría están escritos por chicos, pero también los hay de chicas, y casi todos vienen a decir lo mismo si leemos entre líneas (no hace falta partirse demasiado la cabeza en esta ocasión): un cuerpo desnudo, y especialmente un cuerpo desnudo de mujer, está ahí para ser juzgado. A una vez le cae la ropa y transciende a la luz pública -de forma voluntaria o no, eso no resulta especialmente relevante para quienes participan de este show- ya no hay marcha atrás: su desnudez pasa a dominio público, eso que parece que es de todos porque no es de nadie, y que por lo tanto es susceptible de recibir comentarios de toda clase, ofensivos o no y casi sin derecho a rechistar. Pero resulta que ese cuerpo desnudo sí tiene dueña: sorpresa, el cuerpo de Scarlett… ¡pertenece a la propia Scarlett! Y si ella decide mostrarlo por motivos de trabajo o porque es naturista, o simple y llanamente porque le sale del coño, no implica que desee una avalancha de opiniones que no ha pedido por parte de gente que ni siquiera conoce, y que desde luego tampoco la conocen a ella. Este tipo de actitudes me crispan más aún cuando dichas imágenes son robadas -eso de “filtradas” se me antoja un eufemismo que no voy a secundar- por un fan obsesionado, un ex novio vengativo o una codiciosa productora de cine que ve en ello una oportunidad para promocionar su película de forma gratuita (como parece ser el caso).

“La primera vez que vi la escena estaba aterrorizada, en parte por el desnudo. No sabía cómo iba a ser usado ni cómo de desnuda iba a ser mi actuación, en sentido figurado”, comentaba la actriz en una entrevista durante el rodaje de la cinta en cuestión. “Tú asumes que va a haber un fotograma circulando. De alguna manera sopesas el valor del riesgo que estás tomando”, añadió. ¿No es triste e indignante que la impresión y la utilización que pueda tener nuestro cuerpo desnudo sea motivo de miedos? ¿No es triste e indignante que deba considerarse “arriesgado” aparecer desnuda en pantalla y por exigencias del guion, según asegura la actriz? Scarlett sabía de lo que hablaba, y también sabía que no había absolutamente nada que pudiera hacer al respecto. No en vano, es la segunda vez que le sucede esto: ya le hackearon el teléfono móvil en otra ocasión con idénticos resultados. Todo el mundo parece tener algo que decir acerca de su cuerpo, un cuerpo que no es exactamente el típico al que desean someternos. Se trata de una mujer con curvas, con todos sus “adeptos” y “detractores”, y eso echa más leña a la hoguera del cotorreo. Si no me creéis, os animo a que le deis un repaso a las redes sociales: muchos comentarios resultan absolutamente deplorables y lo cierto es que ni siquiera brillan por su ingenio.

Supongo que quienes se deleitan con estas bromitas facilonas serían mucho más originales si fueran ellos los que, al despertar por la mañana, descubrieran una foto de sus propios cuerpos en cueros inundando internet y generando un alud de observaciones por parte de sus usuarios. Más de lo mismo, nada nuevo bajo el sol, y encima como te quejes eres una hipócrita amargada, porque la gente simplemente está reconociendo una obviedad. Hasta Lucía Etxebarria lo ha dicho: “Scarlett Johansson está buenísima, desnuda también”. Así que nada, arreando, que aquí lo menos relevante del asunto es que a Scarlett nuestra opinión le importe un pimiento y no lo considere más que un fastidioso “gaje del oficio” (¿o deberíamos decir un “gaje de ser mujer”?). Yo, por mi parte, esperaré a ver la película, que me han dicho que va de extraterrestres, aunque la crítica -cinematográfica- no termina de ponerse de acuerdo en sus valoraciones. Diez años ha tardado el director Jonathan Glazer en darle forma a Under the skin, no sé si le habrá sentado demasiado bien que al final que la productora decida vender su obra “filtrando” desnudos, pero esa reflexión ya la dejo para otra ocasión.

Ángela Solano (@Angela_Freebird) es militante de En lucha / En lluita.

Fuente: http://enlucha.org/articulos/el-cuerpo-de-scarlett-sexismo-al-desnudo/#.U1d2asd4wgM

sábado, agosto 31, 2013

La (homo)sexualidad y su potencial político

Maciek Wisniewski

La Jornada Aunque lo dicho por el Papa: “Los lobbies no son buenos, no importa si son políticos, económicos, masónicos o gays. Pero si uno es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?” (El País, 29/7/13) fue tomado como una señal del cambio respecto a los homosexuales y usado para fustigar a los sectores más homófobos en la Iglesia, estas afirmaciones no son nada “progresistasˮ y en realidad resultan mucho más problemáticas.

Bien ha señalado Washington Uranga que no alteran la doctrina (que condena las “prácticas aberrantesˮ, pero no las personas); lo único que aconsejaba Francisco era que la actitud hacia los que demuestran “estas tendenciasˮ sea tolerante, “siempre y cuando los gays no hagan política en defensa de sus derechos ˮ – ¡sic! (Página/12, 30/7/13).

Frente a esta postura, sería más provechoso proponer algo opuesto, juntando precisamente la (homo)sexualidad y la política (igual que invitar a Bergoglio a que sí “juzgueˮ a los gays, como señaló Marta Lamas, Proceso, 11/8/13) facilitando así, y no limitando, el pleno desarrollo de los individuos en la sociedad.

Ya que: a) la sexualidad ya está inscrita tanto en las relaciones de poder, como en la política (Foucault, et al.); querer separarlos o proponer una suerte de “depolitizaciónˮ (“más toleranciaˮ) es ya una postura política, b) la libertad sexual y el respeto a sus diversidades son una piedra de toque de la democracia; negarles a las personas homosexuales los mismos derechos de los heterosexuales, incluso el involucramiento en la política para defenderlos, es una injusticia, c) y finalmente una tesis: la misma homosexualidad posee un cierto potencial político que puede inscribirse en las luchas emancipadoras y liberadoras (¿será Pim Fortuyn la excepción que confirma la regla?).

Para desarrollar el último punto Eric L. Santner en un tomo dedicado a W. G. Sebald (On creaturely life, 2006) analizando uno de los aspectos poco tratados de su obra – la cuestión de género y la (homo)sexualidad – evoca la figura de Roger Casement, retratado en Los anillos del Saturno.

Casement (1864-1916) fue un diplomático británico y un nacionalista irlandés que acabó denunciando los abusos del colonialismo en Congo (siendo el informante de Joseph Conrad), en Perú, e involucrándose en la lucha por la independencia de Irlanda; una vez capturado, la publicación de su Diario negro dónde catalogaba su vida homosexual le restó el apoyo de la opinión pública, haciendo su ejecución “más aceptableˮ.

Como subraya Santner, Sebald sugiere que la obsesión de Casement con la naturaleza y el origen del poder y la defensa de las víctimas de la opresión de clase y de raza se debían a la sensibilización que le permitió su orientación sexual y recuerda un caso de Freud (el juez Schreber) que también apunta a una conexión especial entre la homosexualidad, el altruismo y varias formas del compromiso social, ético y político (p. 174-5).

En este sentido es aquí donde se quedó corto Mario Vargas Llosa en su retrato de Casement (El sueño del Celta, 2010), viéndolo como alguien “dividido entre su cuerpo y los valores que predicabaˮ (¡sic!) y tratando su sexualidad como una “aberraciónˮ (¡sic!) sin implicaciones políticas.

Cómo han señalado algunos críticos esta óptica (bastante “papalˮ, que separa la persona de su “tendenciaˮ), no solo no le hace justicia a Casement, sino le resta el poder de la denuncia y aplana a la novela, cuando el novelista debería mostrar un mejor entendimiento de los vínculos entre la sexualidad, la política y la extraordinaria postura de su protagonista – uno de los pioneros de los derechos humanos (véase: Colm Tóibín, A man of no mind, en: London Review of Books, 13/9/12).

Aunque el Premio Nobel no carece de la sensibilidad al tema, condenando por ejemplo el asesinato de Daniel Zamudio un joven gay chileno y la homofobia en la región (El País, 8/4/12), lo más interesante sería ver como el potencial político del activismo gay se junta hoy con las demandas de otros sectores que también luchan por la transformación de Chile, un país conservador y sumamente desigual.

Pero tal vez el mejor ejemplo dónde el activismo de la comunidad lésbico-gay, bisexual y trans (LGBT) y el potencial de la “diversidadˮ fueron puestos al servicio de la transformación de un país fue Honduras después del golpe de Estado (2009), dónde varios de sus activistas como Walter Tróchez o Erick Martínez jugaron un papel fuerte en la Resistencia.

Ambos acabaron asesinados – cómo decenas de otros activistas políticos y campesinos – pero no por ser gays, sino por su compromiso político, aunque seguramente sus homicidas apostaron que su orientación haría sus muertes socialmente “más aceptablesˮ (“al final solo eran unos mariconesˮ).

Otro ejemplo es Argentina, dónde el activismo de la comunidad LGBT, se inscribió en un particular “momento políticoˮ que es el kirchnerismo (un “laboratorio de nuevas libertades e igualdadesˮ, Página/12, 31/1/12) y dónde la ley del matrimonio igualitario (2010) fue parte del mismo proceso que acabó en la justicia para las víctimas de la dictadura o en la ampliación de los derechos y servicios para los más necesitados.

La feroz oposición de Bergoglio que convocó a una “guerra santaˮ contra aquella “movida de Diabloˮ, no fue otra cosa sino una jugada política (¡sic!) contra el kirchnerismo, algo para que él mismo no dudó incluso a hacer lobby (¡sic!).

Igual que para Martin Luther King la lucha por los derechos de los negros no era solo una cuestión de “toleranciaˮ a que a menudo se reduce la cuestión racial, sino una lucha amplia por los derechos económicos, laborales, etc., también la “cuestión gayˮ no debe ser tratada solo con “más caridadˮ, algo que sugería Francisco.

Es un asunto del poder y de la democracia, que da espacio a la realización plena de la sexualidad junto con su potencial político, que puede servir a la transformación de la sociedad en su conjunto.

Maciek Wisniewski es Periodista polaco

Fuente original: http://www.jornada.unam.mx/2013/08/30/opinion/018a1pol

martes, mayo 08, 2012

México: Escote, disculpa y machismo

Lucía Lagunes Huerta*
(CIMAC).- Tras el debate del escote, el vestido y la edecán, ayer el IFE se deslinda de una decisión de la producción a la cual le dejó el primer debate presidencial. De lo que no puede deslindarse el instituto es su falta de seguimiento ante un acto político electoral donde él es la cabeza del proceso.

El IFE no puede eludir su responsabilidad, si bien no contrató a la edecán sí dejó en manos de una productora un acto político de gran trascendencia, como si fuera la producción de un espectáculo menor.

Julia Orayen ganó por su presencia en el debate 7 mil pesos (3,500 por cada llamado), explicó el productor durante la entrevista con la periodista Carmen Aristegui este martes.

El monto total que le pagaron a la productora con fondos públicos fue de 240 mil pesos más IVA. Cualquier error tendría repercusiones no menores, eso lo sabía el IFE y la productora.

Sin duda este debate pasará a la historia no como el de las grandes propuestas, sino donde el machismo y el sexismo hicieron gala. Una modelo, un escote y un vestido blanco serán, sin duda, las imágenes de la posteridad, como las frases que en torno a ello se dicen y muestran el sexismo puro.

Hay de todo, desde la vulgaridad del caló, hasta un presidenciable subido en los cuernos de la luna que no tiene rubor de mostrar su machismo.

Gabriel Quadri ha dicho de todo, que la presencia de Julia fue la pimienta que le dio sabor al debate, y asegura que fue “una buena ocurrencia de los organizadores”, por ello pedirá que en los próximos debate haya más “playmates”.

Si este es el candidato del partido que supuestamente abandera la defensa de la educación, el ciudadano que nos defiende y en cuyo spot electoral uno de los temas es la violencia contra las mujeres, ¿qué podemos esperar?

Quadri, con sus expresiones, concentra todo lo que ha generado la presencia de Julia: banalizar la discusión política para concentrarla en el espectáculo sexista del escote, el vestido blanco y el cuerpo de una mujer, usado como instrumento.

Nada más lamentable para este primer debate. El IFE incurrió en una falta de seguimiento casual o intencional que concentró la discusión en la edecán.

Pero además con un párrafo busca eludir su responsabilidad en el proceso dejando a la productora como la mala de la película.

Más allá de Julia, la preparación del próximo debate debe contar con un seguimiento puntual del IFE para que las pifias se queden fuera y el nivel de la discusión se eleve.

Twitter: @lagunes28

*Directora general de CIMAC.

martes, marzo 20, 2012

La lucha contra el sexismo publicitario y mediático en Rusia

Tatiana Kerim-Zade
AmecoPress.- Durante los últimos 20 años en Rusia se viene practicando una fuerte discriminación de género, alentada, ante todo, por la Iglesia Ortodoxa Rusa. Tanto es así que se habla ya de sexismo institucionalizado. El discurso sexista y retrógrado domina los medios de com unicación, la publicidad y el Internet.

Desde hace 2 años el grupo moscovita de iniciativa feminista “Za Feminizm” (Por El Feminismo) organiza un concurso de los enunciados más sexistas en los medios de comunicación, publicidad y blogs personales. Los sexistas más odiosos se elijen mediante la votación online.

El 08 de marzo de 2012, durante el mitin en Moscú con motivo del Día Internacional de la Mujer, fueron anunciados los nombres de los “sexistas-2011”.

El ganador indiscutible en la nominación personal fue el sacerdote Vsevolod Chaplin con su propuesta de instaurar para las rusas el código de vestimenta ortodoxo: así, ellas vestirían “decentemente” y el número de violaciones descendería, ya que los hombres “no estarían expuestos a la tentación”.

El premio especial a la mujer-sexista del año fue a parar a la diputada de la Duma Elena Mizulina quien promovió durante 2011 las medidas legales que restringían el acceso de las mujeres rusas al aborto y a la anticoncepción.

El blogger más sexista de 2011 – en una durísima competencia – fue para German Sterligov (personaje público en Rusia) con su propuesta de la reforma del Código Civil que incluía el despojo total de propiedades y retirada de patria potestad a una mujer que solicite el divorcio. Así ninguna casada “caería en la tentación”, ya que sabría que iría a parar “descalza y desnuda a dormir en un banco”.

El grupo “Za Feminizm” desde 2010 lucha en Rusia por los derechos de la mujer y la consolidación del activismo feminista.

http://www.zafeminizm.ru.

miércoles, octubre 27, 2010

¿Por qué hablamos de sexismo en los espacios liberados?

La Haine-Tijeras para Todas Porque vivimos en una sociedad capitalista y patriarcal, basada en el imperio del macho sobre la mujer, y hemos estado educad.s en base a estos valores. Y porque para construir una alternativa a este sistema, el primer paso es cambiar nosotras mismas. En nuestra concepción de la vida, las relaciones, la sexualidad ... La dificultad no está en teorizar sobre el cambio, sino en llevarlo a la práctica. Y esto es precisamente lo que más cuesta.

- Porque a pesar de que somos todos y todas las que combatimos el capital, el fascismo y el sexismo (toma ya), aunque hay algunos que cuentan más que algunas. Quizá por costumbre, veteranía o simple tono de voz, a determinados lugares, asambleas, kafetas ... se escucha y se da más credibilidad a la voz de estos.

- Porque no sólo queremos liberar espacios, sino también mentes y actitudes. Y en las fiestas de los centros sociales todavía hay personal que se libera baboseando a las (no a los) de la barra por puro disfrute, o peor aún, porque cree que es así como se liga.

- Porque no somos las novias ni las compañeras de, sino que tenemos suficiente entidad y personalidad por nosotras mismas. Pero, a nuestro alternativo ambiente, aunque se habla de fulano como "aquel que es insumiso y está tal colectivo" mientras se olvida que fulana, además de ser su pareja, es tan insumisa como él pero quizás hace menos ruido.

- Porque todavía hay gente que cree que ser fuerte significa ir de duro. Y se avergüenza de mostrar debilidad en público o desprecia a ls que lo hacen. Y bastante de represión tenemos encima como para reprimirnos las lágrimas o la tristeza porque haya quien no las considera revolucionarias.

- Porque nosotr.s mismo.s en teoría tratamos de romper con los tópicos y roles establecidos de familia, pareja, relaciones ... seguimos reproduciendo en ocasiones el mismo reparto de roles, la incomunicación y la incomprensión entre hombres y mujeres.

- Porque a todo.s se nos llena la boca de sexo seguro, pero aún se tristemente cierto que, en muchos casos (parejas estables, abiertas, esporádicas, tríos, noches locas y demás), esta responsabilidad básica está lejos de ser compartida por todas y todos, y la iniciativa continuamos asumiéndola las que podemos quedar preñadas.

- Porque mientras fuera la sociedad avanza hacia una mayor represión de la sexualidad de los niños, se nos vende que las mujeres nos hemos liberado porque ya podemos ser militares y agresoras en vez de agredidas, mientras continúa la desigualdad de sexos, la homofobia y, en definitiva, la perpetuación de roles sexistas, mientras seguimos sufriendo el sexismo incluso en los espacios liberados, todavía hay quien no ve el antisexismo como una lucha colectiva, necesaria y urgente. O no entiende porqué algunas mujeres escogemos romper con ello abriendo espacios de debate, de acción, de fiesta ... para nosotras solas. Será porque tenemos más urgencia?

Este texto quiere recoger las impresiones, debates y discusiones que muchas de nosotras mantenemos diariamente sobre el sexismo entre la peña y creemos que refleja bastante bien nuestra realidad. No se trata de hacer críticas destructivas, sino de romper con lo que nos imponen con un poco de autocrítica sincera y riéndose de nosotr.s mism.s.

Salud y antisexismo!

Texto escrito por las Tensas, colectivo feminista del cso La Hamsa, publicado en el Infousurpa, 1998.

jueves, julio 08, 2010

Deben medios contribuir a erradicar ideales sexistas impuestos...

(CIMAC).- Mujeres adolescentes, que se someten a dietas restrictivas, tienen 18 veces más riesgo de padecer bulimia o anorexia, trastornos alimenticios que se relacionan con la identificación de modelos publicitarios que promueven el “culto a la hiperdelgadez”, revelan investigaciones de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)

En comunicado de prensa, la feminista Olga Bustos Romero, de la Facultad de Psicología (FP), informó que en una investigación realizada para conocer el impacto y contribución de la publicidad en la insatisfacción con la imagen corporal, en adolescentes mujeres que cursan el nivel medio superior, se encontró que existe una correlación importante.

Esto convierte a las adolescentes en una población vulnerable, o de riesgo, para incurrir en trastornos de conducta alimentaria (TCA), toda vez que se apropian férreamente en sus identidades y subjetividades convirtiéndolas en un “deber ser”. “Es terrible observar como la imagen corporal, se vuelve un mandato social, con repercusiones en la autoestima y salud de las mujeres”.

La especialista en género y medios de comunicación, informó que en la investigación participaron mil 400 adolescentes mujeres, de ellas el 70 por ciento mostró insatisfacción con su imagen corporal.


“Si bien esto constituye un problema multifactorial, una explicación convincente se puede encontrar en la perspectiva de género, considerando que desde el nacimiento, se instaura esa construcción sociocultural”.

Uno de los pilares fundamentales del estereotipo femenino indica que ellas serán valoradas (sobre todo por los varones) por el cuerpo y la belleza, situación que explota la publicidad para vender más productos, presentando modelos basados en el culto a la delgadez como una idea, dejando a las empresas ganancias millonarias, porque se ha convertido en una industria del consumo enfatizó la especialista de la UNAM.

La publicidad ha “asignado un estereotipo de mujer transnacional, que no corresponde a las características étnicas de las mexicanas. Nuestros cuerpos son diferentes a esa imagen que tratan de imponer”.

Bustos Romero, consideró que debe haber una corresponsabilidad de los medios de comunicación, establecida en los artículos 38, 41 y 42 de la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, para erradicar los ideales sexistas.

Además de diseñar e instrumentar programas orientados a la formación de audiencias críticas, con enfoque de género, para que los ciudadanos tengan también un papel protagónico en estos cambios.

Investigaciones realizadas en la Facultad de Psicología, indican que el 10 por ciento de quienes padecen bulimia y anorexia, corren el riesgo de morir, y un 30 por ciento, de padecer problemas en riñones, hígado o del tracto digestivo.

viernes, mayo 21, 2010

Sexo, sexismo y sexualidad

Delia Añón Suárez
PortalBA-. Desde la publicación de “La historia de la sexualidad de Michel Foucault ya no podemos hacernos los distraídos: sabemos que para hablar de sexo y sexualidad debemos indagar en los sistemas de poder que regulan su práctica. El autor nos invita a revisar qué discursos son los que utiliza el poder para llegar hasta a las conductas más individuales, porque opera mediante la producción discursiva no sólo de la sexualidad, sino también de los sujetos de “naturaleza sexual”.

No está de más tomarse el trabajo de pensar los hechos que toman estado público para ver con un poco más de claridad el alcance de algunas posiciones teóricas. El caso de la niña de catorce años abusada por tres varones mayores de edad en General Villegas nos brinda una cantidad de discursos acerca del régimen poder-saber-placer de inquietante vigencia en nuestra sociedad.

Luego de leer cientos de notas periodísticas y miles de comentarios de lectores vía internet, los discursos que aparecen con mayor claridad son los que remiten a diversas naturalizaciones: la violación naturalizada como parte de la sexualidad masculina; la no-virginidad de una mujer naturalizada como habilitante para que con ella se practique cualquier tipo de vejación; la naturalización de la idea de que si la niña tiene actividad sexual “algún problema tiene” y de que la “culpa” es de la madre; la naturalización del rol de las instituciones como sancionadoras de las conductas sexuales de los individuos. Sólo por mencionar las que se observan a simple vista, sin hilar demasiado fino.

La violación que sobrevuela discursivamente el caso mencionado queda legitimada con argumentos que se desprenden de la segunda naturalización a que hago referencia: la “moral” de la víctima. Hasta la esposa de uno de los sujetos que participaron de la violación justifica a su marido aduciendo que la niña era una “come hombres”. Ya me he referido en otras notas a la autarquía que se le adjudica al falo, que parece estuviera obligado a actuar por sí solo en caso de mediar “provocación” por parte de una mujer.

La madre de la víctima se cuestiona en declaraciones si deben o no permanecer en el pueblo, ya que la condena social parece recaer más en la víctima que en los violadores, lo que me hace sospechar que la violación está considerada como una práctica sexual más por parte de los varones. Igual que el consumo y difusión de pornografía infantil.

En forma previsible, los agresores aducen consentimiento por parte de la niña, argumento de increíble grado de perversión: una mujer puede aceptar un encuentro que tal vez derive en algún tipo de práctica sexual. Pero llegado el momento, si se encuentra con más individuos que lo previsto, con amenazas, con una edificación de la que le resulta imposible escapar, y de una disparidad de fuerza física evidente, ¿de qué consentimiento hablan? Mejor dicho, ¿qué es lo que una mujer que acepta una cita está consintiendo? Ni mencionar la posterior divulgación de la filmación.

También circularon discursos que ponían en cuestión la “sanidad” de la niña. Ya desde el vamos la misma justicia impone pericias psicológicas –que se podrá aducir que tienden a evaluar el daño producido- pero que en nuestro fuero íntimo todos sabemos tienen como objetivo también el corroborar lo denunciado. La palabra de las mujeres siempre es cuestionada, puesta en duda.

El padre también se ve obligado a hacer declaraciones al respecto, aclarando que su hija “no es dicta ni está en tratamiento”. Como si el hecho de que eso sucediera fuera un atenuante para los violadores. Hasta el intendente Gilberto Alegre sostuvo que “si tiene sexo con tres hombres a la vez es que algún problema tiene”.

Ya lo creo, Señor. ¡Vive en un municipio gobernado por Usted! Y además tiene vecinos que están preocupados porque uno de los violadores tiene familia. Es padre y no merece ser interpelado.

Los discursos acerca de la “moralidad” de la niña –aún los que piadosamente la exculpan- en general ponen su acento inquisidor sobre la madre. Por casualidad otra mujer en el ojo de la tormenta en el que deberían estar colocados los violadores, los consumidores de prostitución, los que negocian con su proliferación y su divulgación…

Muchos de estos relatos, aunque a priori simulen resguardar los derechos de la niña, recuerdan a las terribles apelaciones que la última dictadura hacía a las madres: “Señora, ¿sabe dónde están sus hijos ahora?”.

La última naturalización de las que puntualicé al comenzar es la de las instituciones como encargadas de velar por el cumplimiento de algunos saberes morales no explícitos asumidos por toda la sociedad. La madre remarca no sin asombro la actitud protectora y contenedora de la escuela a la que su hija asiste, y también una actitud similar por parte de las amigas de su hija y sus familias. Es realmente conmovedor verla agradecer lo que es sano que suceda. Lo que debería ser norma y no excepción.

Como vemos en este recorrido, tanta naturalización junta debería siempre obligarnos a detener y pensar. Lo “natural” también puede resultar indigesto.

Prof. Delia Añón Suárez-.

domingo, marzo 28, 2010

Sexismo y lenguaje...

Silvia Senz, José Polo, Ana María Vigara / Rebelión
En castellano existen los participios activos como derivados de los tiempos verbales. El participio activo del verbo atacar, es atacante; el de salir, es saliente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente.

¿Cuál es el participio activo del verbo ser? El participio activo del verbo ser, es "el ente". ¿Qué es el ente? Es algo que tiene entidad. Por ese motivo, cuando queremos nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega al final "-nte". Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente (nunca presidenta), independientemente del sexo que esa persona tenga. Se dice capilla ardiente (no ardienta); se dice estudiante (no estudianta); se dice paciente, (no pacienta); se dice dirigente (no dirigenta) y así muchos más.

Nuestros políticos y muchos periodistas (casi todos muy progresistas) no sólo hacen un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua castellana. Pasemos el mensaje a todos nuestros conocidos con la esperanza de que el mismo llegue finalmente a todos esos ignorantes.

El que mandó esto frustró a un grupo de hombres que se había juntado en defensa del género. Ya habían firmado lo siguiente:
el dentisto, el poeto, el sindicalisto, el pediatro, el pianisto, el turisto, el taxisto, el artisto, el poeto, el periodisto, el violinisto, el telefonisto, el taxisto, el trompestisto, el teclisto, el maquinisto, el electricisto, el oculisto, el policío del esquino y, sobre todos, ¡el machisto!

* * *

En principio, los fieras, que no somos expertos en materia de lenguaje, pero sí decididamente feministas, estamos de acuerdo con el espíritu que anima el texto, aunque, puede que no, con la intención que subyace al mismo. Nos parece oportuno que se ridiculicen ciertas actitudes derivadas, más del interés cateto de situarse in, como se decía en los años 70, que de la reflexión y de la ciencia. La reductio ad ridiculum es un arma que La Fiera inventó y ha utilizado con tanta largueza como eficacia. Sin embargo, nos parece que pueden resultar valiosas algunas consideraciones, teniendo en cuenta el sitz im leben. Unas consideraciones sobre las que queremos pedir su opinión a especialistas.

¿Por qué presidenta, entre otras, sí se ha aceptado siempre? ¿Por qué, de siempre también, sí han sido aceptadas por la comunidad hablante feminizaciones como jefa, maestra, directora, doctora, patrona, etc. A nuestra manera de ver, la discusión, en estos momentos, no debe reducirse a una aplicación estricta de la gramática, con los resultados que se producían antes de que se utilizara el lenguaje como un instrumento más en la lucha por las justas reivindicaciones femeninas. Creemos indispensable partir de una distinción: una cosa es el sexo de las personas y otra distinta el género de las palabras. No obstante, cuanto, desde este campo, se pueda hacer para eliminar la prepotencia del patriarcalismo y la preponderancia de lo patriarcalista, y conquistar la igualdad total creemos que debe ser bienvenido.

Preguntas y respuestas:

En resumen, y aunque puedes comentar todo lo que te apetezca del texto ajeno y de nuestro comentario, las preguntas concretas son:

-¿Por qué piensas que ha habido palabras, como presidenta, maestra, profesora, etc. que no han tenido nunca dificultad en ser aceptadas hasta por los más tercos machistas?

-¿No te parece que el problema de la feminización de unos vocablos (y consiguiente masculinización de otros) ha adquirido una distinta dimensión con motivo de las reivindicaciones feministas en todos los campos, entre ellos, el de la designación de oficios y profesiones a las que las mujeres han accedido, tras siglos o milenios de injusto veto?

-Pregunta, quizá, inútil: ¿cómo crees que puede incidir este tema en la realidad social, donde se palpa todavía una notable resistencia ante la equiparación de mujeres y hombres en todos los campos por parte de muchos cenutrios.

(Un paréntesis: créete, querida amiga, que a nosotros nos causa sonrojo que, a principios del siglo XXI haya que plantear estos problemas).

-¿Consideráis las mujeres la posibilidad de algunas excepciones por razones estéticas o de musicalidad? Porque, por ejemplo, algunos de nosotros enfermaríamos gravemente si nos viésemos obligados a escribir miembra, payasa, poeto o víctimo.

Respuestas de Silvia Senz Bueno, Licenciada en Filología, especializada en edición de obras de Lingüística

1) La tendencia general y natural en castellano --que no es la que recogen las gramáticas normativas o pseudonormativas o aquellas que restringen la descripción al dialecto culto y al registro escrito (muy influenciado por la norma)--, es a feminizar en -a aquellas palabras que indican oficios, independientemente de su etimología y de su terminación, a medida en que, en nuestra sociedad, la mujer se incorpora a ellos. El mismo caso se da a la inversa (pero en muchas menos ocasiones, claro): cuando el hombre se incorpora a un oficio tradicionalmente femenino, éste se acaba masculinizando: "modista" dio "modisto", y "azafata" dio "azafato".

2) Para saber cuál es la tendencia del idioma en lo relativo a las palabras donde hay una relación género gramatical-sexo biológico, conviene fijarse en lo que marca la desconocidísima (por los lingüistas) habla popular (despectivamente llamada "vulgar" por los gramáticos normativistas, los "curtos" y los académicos), que es la que señala el rumbo del idioma desde que el castellano derivó del latín vulgar. Si en un pueblo (al menos de España) hay una mujer médico o practicante, la llamarán sin duda "médica" o "practicanta", que es lo genuino y propio del castellano, lengua que mayoritariamente asocia en estos casos el masculino con la terminación -o y el femenino con la terminación -a. Y si hay una intelectual o una estudiante, la llamarán "inteletuala" o "intelet·tuala" (dicho sea de paso, siguiendo las leyes de evolución fonética del castellano que la norma culta no reconocerá nunca), y "estudianta".

3) Es absolutamente cierto que muchas expresiones y términos que aluden a personas reflejan la estructura social tradicional de nuestra cultura, que invisibiliza por completo a la mujer. La lengua no es un ente abstracto e independiente, que evolucione al margen de la conducta y la ideología de las sociedades que la hablan.

4) La feminización de una palabra en la que se da relación entre sexo y género y para la que no existe un femenino responde muy a menudo a un mecanismo de eficacia comunicativa muy presente en el lenguaje oral y aún más en el lenguaje escrito: la desambiguación.

5) En cuanto a tu última pregunta, yo creo que el mundo literario es un mundo libre, que crea y recrea sus propias reglas y no está sujeto a ninguna de las esclavitudes del lenguaje.

Hay un grupo de investigadoras especializadas en este tema: Esther Forgas, Eulàlia Lledó, Ana María Vigara y M.ª Ángeles Calero. Son todas ellas catedráticas de lengua española. No dicen una del revés. Si lo necesitáis, os contacto con ellas.

Os dejo uno de sus artículos:

"Ministras, arrieras y azabacheras.

De la feminización de tres lemas en el DRAE (2001)"

http://www.ucm.es/info/especulo/cajetin/lledo.html

Dra. Eulàlia Lledó Cunill

Hay también un buen libro de estilo de lenguaje no sexista donde se dan abundantísimos y atinados razonamientos sobre el tema:

www.nodo50.org/mujeresred/manual_lenguaje_admtvo_no_sexista.pdf

Un abrazo, Silvia

Nota: La Fiera publicará el artículo de la profesora Lledó en su próximo número.

Respuestas de José Polo, catedrático de Lingüística en la Universidad Autónoma de Madrid

1.- Todo el movimiento del “feminismo lingüístico” se basa en un disparate mayúsculo, producto, al mismo tiempo, de un grado insuperable de ignorancia y de demagogia.

2.- Cuando hablan de que debe evitarse la forma “masculina” los niños para la idea de “niños y niñas”, desconocen que lo de masculino/femenino es, en principio, una categoría semántica, no mecánicamente formal; como tales categorías semánticas, se dan en ella, como en cualesquiera otras, fenómenos como la polisemia (compárese, por ejemplo, la fecundidad semántica de la unidad léxica operación), homonimia, sinonimia, neutralización, sincretismo, etc. Por eso, cuando decimos los niños para meramente “infancia”, no estamos, de ninguna de las maneras, sirviéndonos de un masculino (= de un significado masculino), sino, dentro de la polisemia en este caso, de –os) de un significado “neutro/genérico/no simplista, pues se trata de realidades históricas: “dialécticas/no superficialmente mecánicas”. El sintagma los niños representa el esquema formal MASCULINO cuando el significado es, justamente, “los niños (no las niñas)”, pero con el otro significado no podemos hablar de “género masculino” las formas del lenguaje están al servicio de los significados, no al revés (el movimiento es de dentro hacia fuera: de lo onomasiológico a lo semasiológico…).

3.- Formas como presidenta, patrona, etc., deben interpretarse, dentro de la múltiple realidad de los “microsistemas lingüísticos”, en su propio entorno histórico (siempre ligado a hechos culturales en sentido amplio), pero no a manera de espécimen de una especie de regla de tres simple procesable mediante un programa informático.

4.- La igualdad (=de oportunidades, ante la justicia, etc.) de hombres y mujeres no se logrará confundiendo, por incultura, los conceptos de sexo y “géneros gramaticales” y destrozando los delicados –y, con relativa frecuencia, económicos- mecanismos logrados por los sistemas lingüísticos (por los hablantes) a través de siglos de lenta y sazonada evolución.

5.- Ante la degradación de los niveles de la enseñanza (primaria, media, universitaria), acentuada, con ritmo creciente, en los últimos veinticinco o treinta años, no es de extrañar que, junto a disparates inimaginables (no sólo ortográficos y ortotipográficos) por doquier, avasallen movimientos “idiomático-culturales”, tan nocivos para hombres y mujeres, que, en lo que atañe al asunto objeto de atención, suponen, en términos eufemísticos, una grave desconsideración para con nuestra lengua común (España, Hispanoamérica, otros lares).

Respuestas de Ana María Vigara , Catedrática de Lengua Española en la Universidad Complutense de Madrid
-¿Por qué piensas que ha habido palabras, como presidenta, maestra, profesora, etc. que no han tenido nunca dificultad en ser aceptadas hasta por los más tercos machistas?

Niego la mayor. Aunque maestra y profesora no han tenido muchos problemas, presidenta, como clienta, los sigue teniendo. A veces con el argumento lingüístico de que procede de un participio activo y, por lo tanto, debe ser invariable; y la mayor parte de las veces con la creencia de que la RAE no lo ha admitido o con el argumento puramente estético “me suena/parece horrible”,

-¿No te parece que el problema de la feminización de unos vocablos (y consiguiente masculinización de otros) ha adquirido una distinta dimensión con motivo de las reivindicaciones feministas en todos los campos, entre ellos, el de la designación de oficios y profesiones a las que las mujeres han accedido, tras siglos o milenios de injusto veto?

Sí me parece. Intentemos entenderlo.

Si tienes solo una oreja (de siempre, incluso desde que naciste) y sabes que con una simple crema, disponible en el mercado, te crecería la otra (que tú no tienes, ni quienes son como tú, pero los demás sí),

a) ¿reivindicarías tener una sola oreja? (¿quién se pondría a reivindicar tener algo que ya tiene?);

b) ¿aceptarías sin más que te prohibieran aplicarte esa crema con el argumento de que no necesitas otra oreja; de que oyes bien aunque no la tienes; de que nunca has necesitado esa segunda oreja; de que ya todo el mundo se ha acostumbrado a verte y quererte sin la otra oreja; de que se reirán de ti si te la pones; de que nadie debe aplicarse esa crema, que se venía usando para otra cosa, si no lo autoriza específicamente el Ministerio de Sanidad español; de que conviene no tener esa segunda oreja hasta que se generalice y todo el que no la tiene se la ponga (ya sé que este último parece contradictorio, y lo es, lo es); de que hay otras cremas que podrían hacer lo mismo, y no las has aplicado, y otras, perfectamente integradas en nuestro sistema sanitario, que hacen otras cosas y nunca les has hecho caso…?;

c) ¿aceptarías que se burlaran de ti y te estigmatizaran y te pusieran en evidencia porque quieres aplicarte esa crema o porque quieres tener o tienes dos orejas? ¿Interpretarías quizá que, puesto que no puede ser tan disparatado tener dos orejas o desear tenerlas, esa oposición, a veces radical, a tus deseos o pretensiones y a aplicar el remedio (simple y accesible) para conseguirlos tiene cierto aspecto de “saña”?

Te traslado todo esto al terreno del lenguaje y del uso lingüístico:

a) ¿Reivindicaríamos que tuvieran género masculino presidente, periodista, pediatra, jefe, médico o patrón, que ya lo tienen, y nadie lo discute?

Más aún: prácticamente todas estas palabras nacieron en nuestra lengua exclusivamente en masculino, y así pasaron a los diccionarios académicos, donde tardaron tiempo (unas más, otras menos: según las mujeres se iban incorporando a la vida social y pública) en aparecer con género común (periodista, pediatra, entre las nombradas) o masculino y femenino (jefe/a, presidente/a, médico/a, patrón/a).

Aunque no me he molestado en comprobarlas todas, te aseguro que esto ha ocurrido en prácticamente todos los femeninos que se mencionan en vuestro escrito (y en prácticamente todos los que suelen ponerse en entredicho). Y es muy fácil de comprobar: si entras en el NTLLE (Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española, en www.rae.es ), puedes hacerlo tú mismo.

Y no deja de ser curioso que en esto la Academia, tantas veces acusada de conservadora, anticuada y lenta, esté por delante de mucha gente que hoy discute los femeninos con pasíón casi agresiva.

Volviendo al argumento central, tres datos importantes:

1) Se plantea (y discute) la feminización de términos, y solo la femninización, porque el masculino ya existe y no tiene discusión. No suele plantearse, pues, el masculino, ni hay por qué. Plantear, por ejemplo, que periodista, que nació solo masculino (“masc. periodista”), debería cambiar ahora su masculino a periodisto porque también designa femenino y (en castigo, parece) porque masc. presidente se convierta en el uso en fem. presidenta o masc. juez en fem. jueza (por ejemplo) es, como se puede apreciar, bastante incoherente.

2) Efectivamente, una cosa es el sexo de las personas y otra el género de las palabras: eso es innegable. Solo que parece que para aludir a personas (sustantivos personales, los que nos interesan aquí), en español, tendemos a aplicar sistemáticamente el masculino a las personas de sexo masculino y, en justa correspondencia seguramente, el femenino a las personas de sexo femenino. Lo aplicamos en las concordancias y, a poco que se pueda, en los sustantivos personales también. La tendencia es muy antigua, y hasta los diccionarios lo reflejan. Pero aunque no lo reflejaran, nuestra vida cotidiana nos proporciona continuamente ejemplos.

Fíjate, sin ir más lejos, en vuestro texto: “En principio, los fieras, que no somos expertos en materia de lenguaje, pero sí decididamente feministas, estamos de acuerdo con el espíritu que anima el texto”. Seguro que si buscamos en el diccionario fiera, encontramos que es vocablo femenino (y solo femenino); como no alude inicialmente a personas, sino a animales, cuando lo utilizamos para personas suele ser para “calificar” (“Juan es una fiera”, “María es una fiera”); en vuestro texto, los fieras no está usado ni para animales ni como calificador, sino convertido en sustantivo común que designa a quienes participáis en la publicación: con el masculino “los” para varones o usado como genérico (para varones y mujeres que comparten esa misma adscripción) y concordado en masculino con “expertos”. ¿No podremos utilizar “los fieras”, tan apropiadamente, porque fiera sea sustantivo femenino? Sería absurdo no aprovechar todas las posibilidades, ¿no?

El proceso es muy similar para el femenino: cuando necesitamos o deseamos expresarlo, encontramos el modo: o lo creamos o utilizamos el artículo y las concordancias para hacerlo visible.

Algunos son gramaticalmente fáciles: sustantivo personal masculino que acaba en –o pasa a femenino en –a (como niño/a, médico/a, árbitro/a), y sustantivo personal masculino que acaba en consonante pasa a femenino añadiendo una –a (como profesor/a o patrón/a; la oposición a juez/a iría en contra de esta tendencia, curiosamente). Otros tienen una terminación que, aunque sean masculinos, permite fácilmente una interpretación específicamente femenina, y en estos casos nos basta con las concordancias (el/la periodista, el/a terapeuta, el/a poeta, el/la víctima). Y los casos más difíciles y cuyo comportamiento es menos sistemático son los acabados en –e (jefe, cliente, cantante), que a veces se convierten en femeninos (jefa, clienta) y muchas otras se utilizan en género común (el/la cantante).

b) Prácticamente todos los argumentos “presuntamente lingüísticos” que se utilizan son, sobre todo, ideológicos y en general bastante interesados. Y algunos muy fáciles de desmontar.

He intentado hacerlo con rigor (desmontarlos) en un artículo que te adjunto (“Nombrar en femenino: el caso emblemático de jueza”, que ha aparecido hace poco en el libro De igualdad y diferencias: diez estudios de género).

-Pregunta, quizá, inútil: ¿cómo crees que puede incidir este tema en la realidad social, donde se palpa todavía una notable resistencia ante la equiparación de mujeres y hombres en todos los campos por parte de muchos cenutrios?

Creo que vamos a seguir discutiéndolo mucho tiempo, y con argumentos parecidos a los de ahora, que tan ingeniosos e indiscutibles parecen. Si las cosas dependieran de mí, las dejaría correr en la medida de lo posible, y pronto sabríamos qué femeninos triunfan y cuáles no. Acabaremos sabiéndolo de todos modos, pero necesitaremos más tiempo.

-¿Consideráis las mujeres la posibilidad de algunas excepciones por razones estéticas o de musicalidad? Porque, por ejemplo, algunos de nosotros enfermaríamos gravemente si nos viésemos obligados a escribir miembra, payasa, poeto o víctimo .

¿Por qué las mujeres? ¿Por qué los grupos feministas o las feministas, como se lee continuamente? ¿Realmente está el mundo dividido en dos en esta cuestión: las mujeres vs. los hombres, las feministas vs. todos los demás? ¿No hemos quedado en que los fieras son “decididamente feministas” también?

Tan previsibles son las excepciones como la generalización (que parece, en cambio, mucho más difícil; y si no hay generalización, no habrá excepciones). Ocurrirán o no. En España no parece que miembra tenga muchos visos de triunfar por el momento, pero, creado sobre un masculino en –o, ya se usa en algunos países hispanoamericanos (para nosotros seguramente sería una excepción, sí); payasa se usa ya, es un femenino absolutamente normal desde el punto de vista morfológico y hay mujeres que se dedican al oficio de “payasear”: más de uno de vosotros, me temo, va a enfermar gravemente; poeto no ha lugar: es un masculino ficticio, como lo serían profesoro o periodisto, creados sobre masculinos terminados en –a (¿no hemos quedado en que una cosa es el género de las palabras y otra el sexo de las personas?), y tiene un femenino, poetisa, que gusta menos que el común poeta (para ambos sexos), cada vez más extendido; y los mismos argumentos, o casi, podríamos utilizar para víctimo (la víctima se comporta, para entendernos, como la fiera: tampoco víctima es nombre solo personal –paisajes, animales, cosas, personas… son víctimas de la maldad del ser humano): es muy poco probable que poeto o víctimo se desarrollen de momento (además, recordémoslo, de momento no es el masculino –que ya existe-- el que se cuestiona, sino el femenino, al que parece que no nos hemos acostumbrado aún).

miércoles, febrero 03, 2010

Asociaciones feministas consideran "denigrante" que una política colombiana ofrezca desnudarse si logra un escaño

(EUROPA PRESS)
Las asociaciones feministas consideran "denigrante" que la política colombiana Fernanda Valencia ofrezca desnudarse en una revista de su país si logra un escaño en las próximas elecciones legislativas que tendrán lugar en Marzo. Pese a que, según la propia candidata, su iniciativa pretenda inscribirse en el marco de las reivindicaciones feministas, las asociaciones coincidieron en que no es el camino "para defender la igualdad".

En declaraciones a Europa Press, la presidenta de Mujeres Progresistas, Yolanda Besteiro, lamentó que considere "que para ser diputada sea necesario desnudarse" y matizó que el feminismo consiste en "defender la igualdad de las mujeres" y, por lo tanto, "hacerlo mostrando su cuerpo no creo que sirva de mucho sino todo lo contrario, provocará que la imagen de la mujer se degrade todavía más".

Asimismo, insistió en que lamenta que ella lo llegue a plantear, pero aseguró que lamenta también "la situación y el entorno sociopolítico que hace que una mujer para conseguir un escaño llegue que plantearse la posibilidad de desnudarse".

En este sentido, la presidenta de Fundación Mujeres, Marisa Soleto, explicó que esta "contradicción" que deriva de la mezcla entre la reivindicación política de las mujeres y el desnudo para lograr la atención, "evidencia las dificultades que tienen éstas para participar en política"

"Vivimos en una sociedad que convierte esto en noticia y, por ello, esta mujer ha podido colocar su programa político en las primeras páginas de los periódicos, cosa que de ninguna otra manera podría haber conseguido", afirmó Soleto, quien volvió a reiterar que, en cualquier caso, "no aprueba" el método utilizado para ello.


"VENDE SU CUERPO POR UN ESCAÑO"


La portavoz de Mujeres Juristas THEMIS, Altamira Gonzalo, señaló que "el fin nunca justifica los medios" y afirmó que lo que hace esta política "es como vender su cuerpo por un escaño o por un puesto electoral".

Además, indicó que "se pueden hacer mil cosas en esta vida para reclamar la atención y el voto de la gente" y, por lo tanto, se mostró "en total desacuerdo en que como estímulo para que la voten plantee desnudarse". "Pobre contenido tiene su programa electoral", concluyó.

Por su parte, el vicerrector Relaciones Internacionales de la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM), Pablo Blesa Aledo, indicó que la estrategia "no le va a ir necesariamente bien", ya que "al mismo tiempo que puede ganar algún voto, precisamente de hombres machistas, lo que va a perder es bastante apoyo electoral".

"Yo no creo que sea una sana, interesante e inteligente estrategia para darse a conocer sino que, más bien, es una estrategia muy arriesgada que puede tener un efecto 'bomerang' clarísimo", sentenció.

miércoles, marzo 11, 2009

La hoguera de las Barbies: quemaron muñecas por el Día de la Mujer

Fuente: Crítica Digital
Barbie cumplió 50 años y, en una semana de militancia por los derechos de las mujeres, el “festejo” se transformó en denuncia cuando un grupo de feministas de La Plata organizó una hoguera de vanidosas Barbies.

La consigna fue directa contra la muñeca que durante décadas representó un estereotipo de belleza femenina y marcó a generaciones enteras: “No Barbies”. Las manifestantes armaron una estructura de cartón con un cartel que decía "Salón de Belleza", donde ubicaron a las muñecas, en plena calle 7, y le cantaron el feliz cumpleaños mientras las prendían fuego.

“Quemamos un estereotipo, un modelo de belleza impuesto que cosifica a la mujer y promueve prácticas que violentan nuestros cuerpos, como las cirugías estéticas o las dietas que generan trastornos alimentarios y psicológicos, llevando a miles de mujeres a la muerte", explicó Paola, una de las militantes que participó de la hoguera.


El acto estuvo organizado por la Comisión de Género de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata (UNLP); la Comisión de Género del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba); y la agrupación feminista "Mas malas que las Arañas".

La quema de Barbies cerró una jornada de denuncia sobre la sobrecarga de trabajo que afrontan las mujeres, la violencia de género, el crecimiento de los femicidios en el país y el pedido de educación sexual en las escuelas, tal como indica la nueva Ley de Educación, destacó el diario El Día.

La hoguera de las muñecas estuvo precedida de una radio abierta y una muestra de fotos y poemas alusivos a los derechos de las mujeres.

La muñeca Barbie empezó a comercializarse el 9 de marzo de 1959 y entre sus principales detractoras se ubica la ensayista M.G.Lord, autora del libro "Barbie Forever", que acusa al juguete de "estimular a las niñas a obsesionarse con el peso" y de tener medidas imposibles de reproducir a escala humana.

"La intención del acto es decir que no existe un Día de la Mujer, sino un Día de las Mujeres. Las mujeres no somos objetos ni tampoco tenemos que obedecer a un patrón de belleza que oprime", dijo Paola a la prensa, y agregó: "no somos objetos ni somos muñecas. Tampoco hay una única mujer. Las hay que responden al modelo de belleza tradicional y otras que son gordas, anteojudas, viejas...Y no por eso dejan de ser bellas".