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domingo, octubre 20, 2013

Belleza Burguesa

Fernando Buen Abad Domínguez

Universidad de la Filosofía Más humillante que los concursos de “belleza” y sus “premios”, más que su publicidad, más que la exhibición ganadera de sus “pasarelas” y más que todas las vulgaridades y ofensas que se dicen (o se piensan)... lo que ofende a la humanidad es el foco nazi-fascista que se desliza bajo la apariencia inocente de los Concursos de “Belleza” femenina. Se sepa o no.

La “belleza” burguesa es una forma de esclavitud que, con sus destellos y farándulas, destila crueldad y mal trato físico y psicológico. La cifra de muertes ocasionadas por la carrera loca de la “belleza burguesa” se paga a precios intolerables y la irracionalidad es altar de crímenes en los que, muy frecuentemente, los padres de las, o los, concursantes son los primeros verdugos. Es la ideología de la clase dominante disfrazada de hermosura para desplegar sus horrores. La idea de “belleza”, que ha mercantilizado la burguesía, es un “valor” de clase, superpuesto a todos los valores, perversamente confundido con la idea de “bondad”. Dicen que lo “bello” es “bueno” y que eso cuesta... que no importa el precio si se desea, como escenario de vida, sólo cosas “bellas” y “buenas”. Galimatías aberrante que sale por la tele a todas horas, sin clemencia.

La idea de “belleza” burguesa, resucitada en el Renacimiento, idolatra la fuerza de lo físico, como lo hicieran griegos y romanos, para infiltrar un sentido de los placeres basado en el individualismo, en la suerte o la bendición divina, que privilegia a unos cuantos poseedores de cánones estéticos dominantes. El capitalismo muy pronto entendió la necesidad de una estética comercial capaz de comprar y vender su propia “belleza”.

Tal “belleza” se vuelve asunto moral hecho carne y cuerpos bellos, esclavos del utilitarismo servil al fachadismo. Tal “belleza” que es, también, idea política, se convierte bajo el capitalismo en mercancía precipitada en la vorágine de la farándula entre destellos de crueldad y exclusión seriales. Pero la “belleza” burguesa es, en su fondo, una extensión de la guerra que tiene armas, uniformes y símbolos diseñados para encerrase en sí y en la injusticia. La “belleza” burguesa, y su moral de resignación, enseñan que la vida nunca es justa ni igualitaria. Por eso la publicidad se empeña en mostrarla como un bien preciado otorgado por algún capricho celestial.

Esa ideología burguesa es ofensiva alienante que necesita rostros hermosos, cuerpos torneados y belleza fascista que los conceptualice y objetive en la estética del menor esfuerzo, del hacer nada, del sacrificio fatuo, de eso que baja del cielo reducido a caminar en pasarelas exhibicionistas donde se insulta a todo el que no es miembro del club de esa “hermosura” condenada a exhibir su corona y cetro, entre símbolos de poder mercantil. Para la burguesía la “belleza” es una fatalidad distintiva que hace inviable la belleza de “los otros”. Es “belleza” que impone rigidez e histeriza a la naturaleza licuándola con individualismo sobre una épica que pone todos sus vicios mercantilistas como ejemplos “buenos”, “sanos”... “puros”. Y en su opuesto, lo que la burguesía deja “afuera”, lo diferente, lo que tenga otras cualidades, pasa a ser exterminable porque en su concepción del mundo “lo otro” es siempre “feo”. He ahí la ideología mass media.

Quienes financian esos concursos de “belleza”, y toda su parafernalia, pasan por encima de todo, especialmente por encima de la dignidad de esas muchachas -y a veces muchachos- que se prestan, por mil razones contradictorias, al negocio del exhibicionismo en “pasarelas”. Un poco de claridad sobre el estado real que guarda la educación sexual y la salud mental social, bajo el capitalismo, es suficiente para intuir, sin error, la cantidad de vulgaridades y bajezas a que se exponen las “bellezas” comercializadas. Comenzando por quienes organizan toda su farándula. Y esperan que lo aplaudamos, que lo celebremos y que lo aceptemos como algo que nos merecemos y, por eso, lo financiemos con nuestros salarios. Negocio redondo.

No cometeremos el error (ni permitiremos que se cometa) de culpar a las víctimas. Es que el problema no es la “belleza” como una categoría social que expresa cierto grado de desarrollo del sentido del gusto, de la armonía y del papel de la estética en el conjunto de las relaciones humanas. El debate es contra la esclerosis mercantilista que se empeña en fabricar estereotipos y palabrería banal para excluir de su mundo “hermoso” a todos aquellos que no entran el las tallas, modas y el merchandising estándar de la “belleza” de mercado. El debate es contra la doble moral de los señores, señoritos y señorones que juegan con las necesidades, económicas y psicológicas, de algunos jóvenes, para imponer a todos, una forma esclavista de los negocios como si eso fuese “lindo”. El debate es contra la ideología de la clase dominante convertida en desparpajo pornográfico y fascista que desfila impunemente en las pantallas de la oligarquía para fijar en nuestras vidas la tesis de que lo valioso es ser joven, ser aceptado por los parámetros autoritarios, ser esclavo, a cualquier precio, de las “formas” y de los valores burgueses. Y competir… por eso y para eso.

Los espectáculos de la “belleza” burguesa terminan siendo un horror conceptual y fáctico labrado por ciertos comerciantes que suelen ser horribles, no por su apariencia, sino por sus antecedentes, sus negociados, su ética de explotadores y su ninguna honestidad. La burguesía, pues. Son lo más horrendo que le ha ocurrido a los pueblos y a la clase trabajadora. Son, por su apariencia y sus trasfondos, un comercio aberrante e indigno que se hace cada día más injustificable a la luz de la más elemental carta de derechos humanos y de las luchas mundiales que crecen a favor de la dignidad de género, de la honestidad en las relaciones humanas y el respeto por la integridad emocional de los pueblos. Insistamos, como insistían los surrealistas, en que “La ética sea la estética del futuro”.

http://universidaddelafilosofia.blogspot.com.ar/

jueves, julio 25, 2013

30% de las mujeres venezolanas tiene en su cuerpo algún tipo de sustancias de relleno


Noticias24 El uso de biopolímeros y prótesis se ha convertido en un problema de salud pública en Venezuela. Se estima que esta nación registra el mayor número de mujeres afectadas, junto a Colombia y Brasil. Aunque se hacen esfuerzos para frenar la situación, los casos van en aumento.

Francis Rojas de 50 años, constituye uno de los casos. Vive las consecuencias del uso de biopolímeros. Se inyectó la sustancia en el labio inferior “me operé en una peluquería donde inyectan eso, me lo pusieron gordito, todo quedó rellenito y a los años se encapsuló. Fui al médico para que me sacaran la pelotilla y me dijo que tenía que quitarme el labio porque eso estaba pegado”.

Cuenta que con frecuencia se le inflama el labio y tiene mucho dolor. “Me late mucho. Eso fue hace 12 años y hace como 4 años empecé a tener las reacciones; los dolores han ido creciendo”. Francis le envió un mensaje a las mujeres que desean lucir mejor, a través de operaciones estéticas: “Le digo a las mujeres que no se pongan nada y se queden como están. Tenemos que valorarnos“.

Dunesca Ramírez de 22 años, es otra de las afectadas, contó su experiencia. Asegura que después de lo vivido aceptará a su cuerpo como es: “Me inyecté biopolímeros a los 16 años de edad y eso me produjo dolores en la cadera, piernas. Ahorita estoy embarazada y hace unos días leí que con el embarazo hay más posibilidades de que se riegue el biopolímeros en todo el cuerpo”.

“Las enfermeras me decían que ellas mismas se inyectaban en los senos, glúteos y no tenían ningún efecto secundario. No me volvería a operar, antes decía que primero muerta que sencilla y ahora primero sencilla que muerta. La extracción es muy cara, cuesta 42 millones”, manifesó Dunesca, al tiempo que pidió ayuda a la ministra de Salud “no obtuvimos ningún tipo de respuesta con Sader, esperamos tenerla con Iturria.

El gobierno desarrolla iniciativas para minimizar el número de casos

El ministerio de la mujer adelanta políticas para cuidar la salud de las mujeres que optan por las operaciones estéticas para verse mejor. El foro “Consecuencias de las intervenciones estéticas en el cuerpo y la vida de las mujeres” es una de ellas realizado este miércoles en Caracas, es una de ellas.

La viceministra para la Participación Protagónica y Formación Socialista con Visión de Género, Rebeca Madriz, expresó que la iniciativa se impulsó para “escuchar los testimonios de las compañeras. Revisar cuál ha sido la respuesta del Estado venezolano y construir, de cara a esta realidad y entender que existe la necesidad de seguir visibilizando una situación que sigue cobrando vidas en el país, pese a todos los esfuerzos institucionales“.

Informó que 30% de las mujeres venezolanas tienen en su cuerpo algún tipo de sustancias de relleno “lo que indica que es necesario una campaña de sensibilización porque es hora de que las mujeres estemos cada vez más alertas, frente a este tipo de intervenciones. No es solo un problema estético, sino que tiene que tiene que ver con la salud y la vida de las mujeres”.

Anunció que a partir de la próxima semana se activará la línea 0800 mujeres “vamos a crear una línea especial de orientación a esas mujeres que puedan ser víctimas de este tipo de violencia psicoestética, que aunque en la legislación venezolana no está claramente tipificada, lo está en la convención para prevenir y erradicar cualquier tipo de violencia hacia la mujer”.

Explicó que el ministerio de Salud, a través de la contraloría sanitaria, “han tocado 76 establecimientos” que han incumplido la resolución de prohibición de uso y aplicación de estas sustancias en tratamientos con fines estéticos.

Fundación “No a los Bipolímeros, sí a la vida”

Para contribuir con los planes que buscan prevenir esta situación, recientemente se creó la fundación, “No a los Bipolímeros, sí a la vida”. Funciona en Valencia y está desplegada en el país con una campaña de sensibilización.

Mary Perdomo, presidenta de la fundación, también es afectada por el uso de biopolímeros, fui “inyectada en el año 2009. He pasado malas experiencias desde hace 3 años y medio. Por eso comencé la campaña en solitaria hasta que se unieron varias personas y me pidieron que creara la fundación que tiene 4 meses”.

Desde su creación en el mes de marzo, la fundación lleva 252 afiliadas “ellas serán acreditadas y contribuiremos con todo lo que consigamos: resonancia magnética más económica, medicamentos, operaciones gratuitas, haciendo un estudio socioeconómico. Actualmente hacemos psicoterapia, asesoría legal”.

Si desea comunicarse con la fundación, puede hacerlo a través de la dirección electrónica noalosbiopolimerossialavida@hotmail.com y a través de la cuenta en Twitter: @nobiopolimeross

martes, mayo 21, 2013

Sentencia del TSJ garantiza atención médica a afectadas por implantes mamarios a través del Registro Nacional PIP


Agencia Venezolana de Noticias La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), ratificó en ponencia de su presidenta, magistrada Gladys María Gutiérrez Alvarado, el carácter de requisito obligatorio para el acceso a la atención médica la inscripción en el Registro Nacional Obligatorio de Implantes Mamarios PIP, instaurado por el Ministerio del Poder Popular para la Salud; por lo que se insta a todas aquellas personas naturales que se consideren afectadas por el implante de prótesis de la marca PIP a incorporarse en dicho registro.

En la decisión también se instó a dicho Ministerio enviar la data recolectada a los fines de su incorporación en el expediente y la continuación de la causa una vez transcurrido el lapso de 30 días continuos contados desde la constancia en autos de la publicación, a costa de la Defensoría del Pueblo, parte accionante, del cartel de información de la carga de inscripción de aquellas personas afectadas en el Registro Nacional Obligatorio de Implantes Mamarios PIP.

Una vez que conste en autos la información que fue solicitada, la Sala dictará auto expreso, mediante el cual se pronunciará sobre la participación de las intervinientes y la apertura del lapso para dar contestación a la demanda.

Además se ordenó la notificación de la sentencia N° 1548, de fecha 16 de noviembre de 2012, mediante la cual la Sala avocó el conocimiento de la causa que interpuso la ciudadana Adriana Alejandra Zorrilla González contra las sociedades mercantiles Galaxia Médica C.A., Multi Industrias Médicas Multimed, C.A., Localtel Servicios S.R.L., Farmacia Locatel C.A., Locatel Franquicias C.A., recalificó la pretensión como demanda de protección de derechos colectivos y difusos y la acumuló a esta causa.

También ordenó la notificación de la presente sentencia a la Defensoría del Pueblo; las sociedades mercantiles antes mencionadas; la sociedad civil sin fines de lucro Sociedad Venezolana de Cirugía Plástica Reconstructiva, Estética y Maxilofacial, en su condición de agrupación de los cirujanos plásticos de Venezuela; la Asociación Venezolana de Clínicas y Hospitales; la Asamblea Nacional; la Procuraduría General de la República, en la persona de la Procuradora General de la República; al Ministerio del Poder Popular para la Salud; al Ministerio Público; al Indepabis; la Superintendencia de la Actividad Aseguradora; y a todas las personas que se hayan visto afectadas por la implantación en su cuerpo de las prótesis mamarias marca PIP fabricadas por la sociedad mercantil francesa “Poly Implant Prothese (PIP)”, interesadas en hacerse parte en la presente causa, para que estas últimas realicen su inscripción en el registro correspondiente.

miércoles, enero 23, 2013

Belleza fatal: Las nuevas caras de la alienación femenina

Wassim El Golli

La Haine El cuarto libro de Mona Chollet, 'Beauté fatale - Les nouveaux visages d'une aliénation féminine' (1), aborda el complejo "moda - belleza". El libro tiene el mérito de visibilizar una forma de enajenación correosa que está en todas partes y en ninguna a la vez A partir de una pregunta falsamente ingenua: ¿qué hay de malo en querer ser bella?, la autora trata de distinguir el deseo personal de belleza de su explotación por una lógica sexista y por la sociedad de consumo. Más que una crítica sobre el ansia de belleza, este libro realiza un estudio exhaustivo sobre los centros de poder donde moda y belleza se encuentran. Habla, por supuesto, sobre el cuerpo femenino y las formas específicas de dominación que sufre, pero no se limita a eso. Una amplia revisión de la literatura en inglés, la más productiva sobre este tema, le permite insertar estas formas de dominación dentro de una lectura crítica de la sociedad contemporánea y de la dinámica consumista y de mercado en la que estamos inmersos.

C: Su libro nos invita a cuestionar la relación, individual y colectiva, que nuestra sociedad construye sobre la belleza y la moda. ¿Por qué es importante preguntarse acerca de esto?

Mona Chollet: En primer lugar, porque se trata de un tema que ha sido escasamente tratado. Siempre me ha impresionado el pequeño número de análisis críticos que se realizan sobre la moda, las revistas femeninas, la belleza, la publicidad.... Cuando yo era adolescente, recuerdo haber rebuscado entre los libros de la biblioteca municipal. Solo encontré el pequeño libro de Anne Marie Dardigna, publicado por Masperó, titulado "Prensa femenina- función ideológica". Un buen libro, muy de su época, marxista puro y duro, que me hizo reflexionar pero que también abrió aún más mi apetito.

Desde entonces, he visto poca cosa, aparte de algunos artículos esporádicos y un poco superficiales sobre "todas esas modelos demasiado delgadas." Pero nada de crítica sistemática. Y luego, siempre subsiste ese mito francés, de que tratamos de lograr la igualdad, como mujer, pero sin renunciar a la seducción, la feminidad, la coquetería, etc. Como si se tratara de algo con lo que pudiéramos vivir con placer, con sencillez, siendo respetadas también como personas ... como si no hubiera un problema directo y concreto de dominación que se ejerce, también, sobre el cuerpo y que pasa por todas esas prácticas denominadas “de belleza” y que algunos han denominado “el corsé invisible”.

Se trata, en realidad, de un conjunto de normas tan rígidas que una mujer tiene muy pocas posibilidades de vivir de una manera sencilla y agradable. Hay cosas muy agresivas contra la vida de las mujeres detrás de los modelos de delgadez, por ejemplo: es la negación pura y simple de la feminidad, del cuerpo femenino. Al final, el cuerpo ideal de una mujer es el cuerpo de un hombre. Los maniquís de hoy en día que, evidentemente, representan el ideal de belleza dominante, tienen cuerpos muy andróginos con un plus de senos solamente. Cualquier forma de redondez es vista como algo que debe ser eliminado.

Como ejemplo: en su mundo particular, las anoréxicas suelen rechazar todo lo que es la feminidad real, como es el tener menstruación. Quieren deshacerse de lo femenino que está asociado con algo repugnante e indigno. Esta idea de indignidad es muy perniciosa, cuando se mezcla con todo lo que acompaña el “complejo moda-belleza” a través de prácticas hedonistas. Cuando las revistas femeninas construyen titulares como "Adelgazar da placer", a propósito de las dietas de adelgazamiento de primavera, el efecto es perverso, ya que realizan ataques contra las mujeres envueltos en discursos de placer y de auto-cuidados. Lo mismo que sobre la cirugía estética que va en contra de las especificidades de cada mujer. Para ser amada y aceptada, es preciso eliminar toda singularidad y conformar el propio cuerpo en torno a un modelo estándar; es preciso estar “homologada”.

Se produce, en la actualidad, una total ilusión sobre lo que realmente es la belleza y la cuestión de la apariencia ocupa un lugar desproporcionado en la vida de las mujeres. Ellas acaban siempre reducidas a esto: hagan lo que hagan, siempre serán juzgadas por su físico. Y si ese no “pasa”, nada lo hará.

C: ¿Cómo analiza usted los efectos de la belleza en tanto que construcción social y cuales son las formas de dominación específicas que produce?

Mona Chollet: Me interesan mucho todos los discursos de celebración de la feminidad y me parecen, también, extremadamente sospechosos. Yo, por ejemplo, he escrito extensamente sobre la falda. Porque, los que tienen un discurso sobre esa prenda, particularmente frecuente en los últimos años, partían de la idea de que las chicas de los suburbios no podían vestirse con faldas y optaron por luchar solo por el derecho a que lo hicieran, en lugar de defender el derecho genérico de las jóvenes a vestirse como quieran. Finalmente, se encontraron promoviendo un modelo que no es sólo un modelo de vestimenta sino todo un modelo de comportamiento.

Detrás de la prescripción de una prenda cualquiera, siempre existe la prescripción de una cierta identidad, una sumisión a ciertos criterios, a un lugar del que no se debe salir. En estos discursos normativos sobre la manera de vestirse hay una visión de dominación absolutamente obvia.

Cuando se produjeron los incidentes Polanski y Strauss-Kahn, me sorprendió descubrir que todos los intelectuales franceses que celebraban la pseudo-seducción o pseudo-feminismo a la francesa- (¡utilizan indiferentemente las palabras feminismo y seducción!)-, encarnaban finalmente la voluntad de mantener a las mujeres en un cierto lugar y un desprecio total de su subjetividad. Es el reverso de esta pseudo-excepción francesa de las relaciones pacíficas entre los sexos, de relaciones a la vez de seducción y de igualdad.

Con este libro he querido mostrar cómo la subjetividad de la mujer no es del todo evidente para muchos hombres a los que se supone tener estudios, reflexionar o encarnar y defender el bien y la verdad. ¡Ya sabíamos que ellos no lo hacían muy bien, pero está confirmado! Tienen una visión completamente arcaica de las relaciones entre hombres y mujeres.

C: ¿Qué relación ve entre el mayor control sobre el cuerpo de las mujeres, que usted describe y la noción de mercantilización ligada a la sociedad de consumo?

Mona Chollet: Numerosos trabajos han mostrado ya que la sociedad de consumo tiene una historia particular con las mujeres, puesto que la producción estaba del lado de los hombres mientras que el consumo del de las mujeres. Laurie Essig (2010) [2] señala que los primeros supermercados en los Estados Unidos se llamaban “Lady´s Malls”. En Francia, Zola lo llamaba: “le Bon Marché Au Bonheur des Dames”... Las mujeres, sobre todo en las clases medias acomodadas, eran las encargadas de las compras para el conjunto de la familia, pero también para ellas mismas. Es la industria la que se ha hecho cargo de todas las tareas domésticas para la fabricación de productos básicos, la ropa, el jabón, los productos de uso doméstico, los cosméticos ...

Y lo que es también muy interesante, en el libro de Betty Friedan (1963) [3], es que muestra cómo en los años 50, las mujeres blancas de clase media norteamericana a las que se había vendido la idea de que su realización no estaba más que en el hogar, los hijos y el marido, estaban tan frustradas que se volvían medio locas perdiendo todo sentido de propia identidad a fuerza de no tener ningún dominio sobre ellas mismas. Entonces, los publicistas se pusieron a vender la experiencia del gran almacén para reemplazar la experiencia del mundo. En el libro, cito el ejemplo de un fabricante que dijo que puesto que las mujeres quieren algo que les pertenezca como propio, les ofreceremos un champú o un coche diferente al del resto de la familia. Se puede pensar que eso funcionaria solo medianamente como sustitutivo pero, en todo caso, promueve las ventas. Y es, probablemente, aún verdad hoy en día. Yo tengo también la impresión de que la esfera del consumo ha comprendido siempre muy bien la sensibilidad de las mujeres ante las cosas para las que han sido condicionadas a ser sensibles. Es decir, el aspecto material de la vida y su aspecto hedonista también, la sensibilidad hacia los objetos, a los colores, a las telas, a los decorados, que son preocupaciones bastante despreciadas por la cultura dominante. Puede que así sea sobre todo en Francia, donde se da valor a un ideal cartesiano y abstracto… los hombres tienen también una tradición de vivir bien, pero en una esfera diferente. La del cigarro, el vino, pero no la de los cosméticos o de los productos para el baño.

C: Usted cita repetidamente la obra de Betty Friedan, quien explicó que un conjunto de factores, como el desarrollo en los electrodomésticos y el consumo de los hogares, pero sobre todo, la voluntad de las mujeres de volver al hogar y llevar una vida tranquila, después de guerra, provocó una forma de reacción. ¿El lugar que ocupa el cuerpo de las mujeres en esta sociedad revelaría, hoy día, ese mismo mecanismo?

Mona Chollet: Sí, por supuesto. Eso estaba en el libro de Susan Faludi [4]: en teoría, las mujeres tienen ya la igualdad, la oportunidad de ser financieramente independientes, de trabajar sin permiso del marido, de controlar su fecundidad... Se puede pensar, entonces, que el cuerpo es el último lugar donde la dominación puede actuar. Y, por último que, después de que las otras prisiones se abrieran, esta, que es una prisión inmaterial es, no obstante, aún más implacable. Es una forma de mantener atrapadas a las mujeres, sujetas por hilos de marioneta, de mantenerlas en su lugar de otra manera, por un control externo - se les pone nota si no se ajustan al modelo al que se supone corresponden- y por un auto-control- puesto que ellas mismas interiorizan esas normas, sin que necesariamente se den cuenta de su carácter mortífero y destructor. Por ello, interesarse en esto, como feminista, no es una frivolidad, sino una cuestión absolutamente central.

Esta asignación a las mujeres de las preocupaciones materiales-estéticas es una manera de excluirlas de las áreas de toma de decisiones, de la política. Se les asigna a lo corporal, al espacio domestico que, en mi opinión, son esferas nobles en si mismas pero que se vuelven problemáticas cuando hay asignación y cuando toda la existencia debe construirse a su alrededor.

A menudo, las mismas mujeres son cómplices de su propia situación: como el mundo actual da un poco de miedo, la idea de apartarse de él y elegir cremas de belleza, moda de primavera o nuevo mobiliario para la casa, aparece como algo atractivo. Este fenómeno ayuda a explicar el éxito de los blogs de decoración, de muebles o de pastelería. Es como un rincón tranquilizador, un universo donde se ven y se fabrican cosas bellas, una especie de burbuja sin preocupaciones. Es preciso comprenderla para poder criticarla.

C: Para comprenderlo, también tenemos que recordar el discurso cada vez mas frecuente de padres que perciben la “apariencia” ante la sociedad como un verdadero recurso positivo para sus hijos, de la misma forma que un diploma, por ejemplo...

Mona Chollet: Sí, es un cálculo terrible. Si quieres enseñar a un niño a defenderse en esta sociedad, no debemos dejar que se obsesione por cómo los demás le perciben, sino enseñarle a tener confianza en si mismos y en sus propias percepciones y especialmente, a las mujeres.

He trabajado bastante sobre la violencia conyugal en el mundo diplomático: Esa terrible inseguridad de las mujeres que hace que tarden mucho en defenderse y en convencerse de que tienen derecho a hacerlo. Creo que también está relacionado con el hecho de que se las educa a estar obsesionadas por lo que los demás puedan pensar de ellas. Perciben su propia persona reduciéndola a su mero aspecto físico. Esa obsesión por el cuerpo mantiene a las mujeres en una inseguridad permanente. Están siempre preocupadas por ofrecer su mejor apariencia. Es como un entrenamiento para que sean marionetas de los ojos ajenos.

C: Lo de "Encontrar al príncipe azul" se podría sustituir, si no mejor, completar, por lo de “ser descubierta" para convertirse en la próxima “estrella”. ¿Cómo comprender esa paradoja que consiste en relacionar la moda y la libertad?

Mona Chollet: ¡Hay una enorme mistificación alrededor! Es la imaginería de la cultura de masas con las actrices desde los comienzos del cine. El testimonio de la niña en el libro, que dice que sueña con ser "descubierta" data de los años 30. Este fenómeno tomó fuerza en los años 50 y después, con las modelos de los años 80, con más pasividad aún y mayor reducción a la apariencia, puesto que la “top model” no habla, ni siquiera actúa.

Convertirse en actriz o modelo se vende como la realización de un sueño. Este es el modelo para las chicas jóvenes en el mundo gris de todos los días. De repente, eres señalada en la calle y entonces, tu futuro se transforma con un golpe de varita mágica - te conviertes en rica, famosa, vives en lugares hermosos y un día encuentras con un hombre rico y … ¡aquello es la consagración! Este modelo narrativo se vende a generaciones de niñas sin ningún remordimiento y con tales medios que hacen muy difícil defenderse. Sobre todo cuando eres una adolescente impresionable y que se aburre en la escuela.

Sin embargo, al ofrecer a las mujeres hacer así su camino por el mundo, ocultan el precio a pagar: ser reducida al mero aspecto físico y ser el juguete de otras voluntades. Están en manos de agentes, productores, fotógrafos... Sempé realizó, hace varios años, un dibujo que mostraba una modelo que se está preparado para el rodaje de un anuncio y que estaba como en una prisión: completamente rodeada por personas que la vestían, la peinaban, la maquillaban y que la transformaban en algo muy diferente a la del principio. Después, se veían los resultados en los carteles colgados por la ciudad donde la joven saltaba y danzaba, libre como el aire. ¡Esta es exactamente la paradoja!

Una actriz que cito en el libro también dice que ya no puede leer y creerse las escenas en las que siempre se describe cómo la heroína es hermosa, sin saberlo, de belleza natural, mientras que ella, en realidad, pasa tanto tiempo después siguiendo dietas de locos y yendo a gimnasios para ser seleccionada para esos papeles. Una modelo, que cito también, dice que no se hace muchas ilusiones pero que va a continuar con su trabajo porque su hermana realizo estudios larguisimos de oncología y no gana tanto como ella. ¡Es un sistema donde se paga más a una mujer por ser guapa que por ser inteligente!

C: A lo largo del libro, usted busca comprender el concepto desarrollado por la feminista británica, Angela Mc Robbie [5] del "complejo moda-belleza", y cómo permite tomarse en serio una cierta cultura femenina. ¿Por qué?

Mona Chollet: Estoy especialmente interesada en sus declinaciones contemporáneas, es decir, cómo se pretende ahora ser “cultura” para difundir, aún mejor, sus obsesiones. Quería desmontar la idea de que la industria trabaja para el bien de las mujeres y que esta ahí para ayudar a lograr su felicidad. Una idea por la que esta industria funciona en colaboración con la prensa femenina, el cine, la televisión,… tratando de persuadir a las mujeres. Cuando lo esencial, esta bien claro, es vender productos.

Es impresionante ver cómo los dispositivos para situar en el mercado estos productos son cada vez más sofisticados. Tomemos el ejemplo de los blogs, que ahora conviven con los dispositivos más clásicos de la publicidad o de las revistas. Estos blogs, en los que el número de audiencia es impresionante funcionan con mujeres consentidoras que se dejan llevar completamente por esa fascinación por la última “crème machin”. Cada una tratando de presumir con las fotos de su baño, de su tocador, dando una imagen de si misma como de mujer de buen gusto, que sabe como vestirse, conoce los buenos productos, los secretos de belleza. Estos blogs construyen una especie de estanterías virtuales en su pantalla como las de un escaparate de un supermercado. Ahora son también las blogeras las que construyen sus escaparates virtuales, algunas de forma gratuita, con una terrible ingenuidad, otras siendo pagadas por sociedades comerciales. Y además, las propias marcas fabrican contenidos, pequeñas filmaciones difundidas por Internet, para poner un poco de imaginación y emoción alrededor de la mercancía.

C: En definitiva, este “complejo moda-belleza” obliga a las mujeres a encontrar un lugar dentro de los estándares de belleza...

Mona Chollet: Es el complejo moda-belleza quien distribuye los puntos para saber quien es una verdadera mujer y quién no lo es. Es una paradoja sorprendente: la feminidad se presenta a la vez como algo innato y como el resultado, al mismo tiempo, de un trabajo permanente con resultados inciertos, pero de criterios bien precisos. Es chocante ver como, por ejemplo, en los blogs, la mochila está prohibida. Llevo una conmigo, así que no debo ser una verdadera mujer. Se trata evidentemente de un filón comercial fabuloso… dado que los bolsos suponen un sector de consumo que funciona muy bien. Además de suponer una estafa monstruosa: se ven, a menudo, bolsos realmente feos, que se venden por 800 o 1.000 euros…

C: Pero precisamente esta identidad femenina es fundamentalmente una identidad de clase… ¿Quién se puede permitir comprar un bolso de 800 euros? ¿Cómo se imbricaría, para usted la cuestión de la identidad y las relaciones de clase?

Mona Chollet: Creo que eso se corresponde bastante bien con el tema de mi anterior libro (2004). Hoy en día, las clases altas han impuesto sus valores y su modelo y han desarmando, completamente, toda la hostilidad que podía quedar en su contra. La serie “Gossip girl” [6] es la quintaesencia de este fenómeno: pone en escena a jovencitas extremadamente ricas y absolutamente odiosas. La reacción de los espectadores de un medio social bajo debería ser de total indignación. Sin embargo esas gentes son capaces de imponer su modelo de consumo y con efectos absolutamente trágicos: hace años que los padres se quejan de los precios de las marcas de moda, pero en la escuela eso toma proporciones de locos. ¿cómo seguir si hay que comprar un bolso de 800 euros? Y eso da una imagen de la sociedad cada vez más despiadada donde se adula la riqueza sin ninguna distancia crítica. Solo queremos parecernos a ellos…

C: En la derecha, pero también en la izquierda, algunos defienden, de repente, la vuelta a los uniformes en la escuela... ¿Qué piensa usted?

Mona Chollet: Me parece completamente ilusorio. Es a la sociedad a la que hay que cambiar. Para la mentalidad dominante, la idea de que la única esperanza sea la del éxito individual, salvarse uno mismo para pasarse al mundo ideal de los ricos, esta profundamente arraigada. He estudiado el esquema narrativo ultra extendido de una “success story”- la historia de un éxito-. La podemos ver en la prensa femenina: es la de Kate Moss, chica de un suburbio de Londres, convertida en millonaria, o la figura de la modelo rusa que vendía verduras en el mercado con su abuela y que ahora vive en un castillo. Hoy predomina la idea de que no es necesario cambiar las reglas del juego para llegar individualmente a subvertirlas. Ante esta mentalidad no veo lo que un uniforme pueda cambiar.

C: La senadora y ex ministra de UMP, Chantal Jouanno, ha expuesto, a principios de este año, un informe sobre la hiper-sexualización de las niñas, puesta en escena, por ejemplo, en un número de la revista Vogue en 2010, en el concurso de Miss Mini o por la venta, en el supermercado norteamericano Walmart de cremas anti-arrugas para niñas. ¿Ve usted conexión con el complejo industrial moda-belleza que desmonta en su libro?

Mona Chollet: No es la hiper-sexualización en si misma lo que me choca sino el hecho de imponer modelos externos que no se corresponden con la propia experiencia de las niñas. Se les hacen muñecas y se les comunica muy temprano la idea de que hay un problema con su cuerpo y que ellas tienen que arreglarlo. Se les obsesiona ya con la delgadez o con la piel tersa.

Naomi Wolf [7] lo explica muy bien en su libro: la infancia es también una edad muy erótica pero de una manera completamente espontánea y desordenada, sin ninguna preocupación estética ¡Esta hiper-sexualización compromete la futura sexualidad de estas niñas!. Cuando tengan un novio pensaran: ¿estoy demasiado gorda? ¿estaré bien depilada?... es trágico que sus relaciones con los hombres vayan a estar desprovistas de toda espontaneidad.

C: Según usted ¿Por qué se discute en el espacio público sobre la hiper-sexualización de los niños, pero no sobre la de las mujeres?

Mona Chollet: Es cierto. Por ejemplo, cuando se habla de prostitución infantil, se evita hablar de países enteros cuya economía depende de la prostitución femenina, lo que no parece ser un problema para nadie...

Creo que hemos dejado de lado muchas cosas, es una forma de resignarnos. Pero la presión sobre las niñas y el desarrollo de la anorexia infantil están ligadas al incremento de la presión sobre las mujeres en general. Hay tanta histeria sobre las normas de belleza que afecta también a las niñas.

Pero siempre es más de consenso hablar sobre niños. Para las mujeres, se desprecian completamente estos temas y se niegan las presiones culturales que se ejercen sobre ellas. En “Libération,” leí un artículo que explicaba que a pesar del caso PIP (prótesis de mama defectuosas y peligrosas), la demanda de implantes mamarios no había disminuido y que llegaba a la conclusión de que el deseo de tener pechos más bonitos era un deseo "entre una mujer y ella misma"... ¡Como si no hubiera ningún entorno cultural que nos hace tragar, de forma continua e insidiosa, sus dictados! De hecho, si se sigue el razonamiento dominante, de las mujeres se espera que se resistan si no, son estúpidas... y luego, si tienen problemas, como en el caso de las PIP, ¡se lo tenían bien merecido!

Naomi Wolf (1991) evoca, de manera muy interesante, el tratamiento mediático de la anorexia: dice que si esa dolencia afectara a los hombres jóvenes norteamericanos en la misma proporción que a las mujeres jóvenes, saldría en titulares de prensa. Pero como son las mujeres las afectadas, se percibe como menos grave, como una señal de que ellas son demasiado frívolas o un poco neuróticas.

C: En su libro, usted no menciona la pornografía... ¿tal vez entra en resonancia con todo ese discurso?

Mona Chollet: Es cierto y es, sin duda, algo que falta en el libro. Pero en mi opinión, la objetivación del cuerpo y la obsesión por mostrarlo tienen una conexión fácil entre el porno y lo que yo he escrito. Es la visión ingenua del cuerpo la que lo reduce a una pura plástica y a una pura mecánica, con la idea de que si se logra esculpir el cuerpo de una cierta manera, se tendrán relaciones amorosas geniales y se encontrará la felicidad. El porno puede llevar al paroxismo ese ideal de la pura mecánica. Con la crudeza, la luz, la obsesión de ver lo más posible.

C: En estos últimos años algunas feministas como Elisabeth Badinter se apasionan por el problema del velo y de la laicidad, desechando la alienación sobre el cuerpo de la mujer producida por la moda o la belleza. ¿cómo lo explica usted?

Mona Chollet: ¡No lo puedo explicar! Eso me parece aberrante. No entiendo cómo una mujer como Elisabeth Badinter, accionista principal de uno de los grupos de publicidad más grandes del mundo (PUBLICIS, ndlr), quien afirma que la publicidad no es un tema para el feminismo, puede ser tomada en serio como feminista. Para mí, es un misterio.

Me impresionó un artículo de Alain Badiou: su tesis es que la ley sobre el velo en la escuela vuelve a obligar a exponer la mercancía, una mercancía a la que no podremos poner un pañuelo. Y que esta ley es una ley puramente capitalista. Creo que es bastante acertado. Nos tomamos muy en serio la dimensión religiosa cuando, especialmente entre los adolescentes, es muy frecuente el deseo de camuflarse, de ocultarse, un deseo que está lejos de ser idiota en una edad en la que se es muy cruel los unos con los otros y donde una no está necesariamente cómoda con su cuerpo.

Este es el discurso absurdo de “ni putas ni sumisas”: reivindican el derecho a la feminidad como algo completamente natural, que cae del cielo, cuando, en realidad es muy complicado y no es algo que aparezca por si solo. Algunas niñas lo asimilan muy rápidamente, otras jamás, otras lo van asimilando muy lentamente... Yo sé muy bien que detrás del velo hay un aspecto de reivindicación identitaria y una reversión del estigma. Pero creo que también se puede tomar como un reflejo de protección y camuflaje perfectamente comprensible a esta edad.

Notas:

[1] http://www.editions-zones.fr/spip.php?page=lyberplayer&id_article=149

[2] Laurie Essig, « American Plastic, Boob jobs, credits cards, and the quest for perfection », Beacon Press, 2010.

[3] Betty Friendan, La Femme mystifiée, traduit de l'américain par Yvette Roudy, Gonthier, Paris, 1964.

[4] Backlash, voir son blog, http://www.susanfaludi.com/, ndlr

[5] Angela Mc Robbie, The Aftermath of Feminism. Gender, Culture and Social Change (2008). (blog: http://www.angelamcrobbie.com/)

[6] http://www.cwtv.com/shows/gossip-girl

[7] Naomi Wolf, The Beauty Myth: How Images of Beauty Are Used Against Women (1990). Traduction française: Quand la beauté fait mal (1991)

Mona Chollet es una periodista y escritora feminista ginebrina que trabaja actualmente para Le Monde Diplomatique.
Contretemps. Traducción para sinpermiso.info: Lola Rivera

sábado, julio 03, 2010

Cuba: Se modifican estereotipos y prejuicios sexistas

Las mujeres son el 46,7 por ciento de la fuerza laboral del sector estatal civil en Cuba, el 65,7 por ciento de los profesionales y técnicos, y ocupan el segundo lugar en el mundo en cuanto a cantidad en escaños parlamentarios
Dora Pérez Sáez / Juventud Rebelde
Los estereotipos, prejuicios y juicios de valor sexistas, arraigados en la cultura patriarcal cubana, se modifican en un proceso complejo en el que inciden la voluntad política, la ley, los medios de difusión, la escuela, la familia, la subjetividad de cada persona y la sociedad en su conjunto.

Así lo afirmó Yamila González, secretaria de la Sociedad Cubana de Derecho Civil y de Familia de la Unión Nacional de Juristas, en el III Encuentro Internacional Mujer, Género y Derecho, que durante tres días sesionó en la capital.

La funcionaria señaló que las condiciones para que las mujeres ocupen el lugar que merecen en la sociedad no se dieron inmediatamente.

«Hoy, sin embargo, podemos exhibir logros. Somos el 46,7 por ciento de la fuerza laboral del sector estatal civil, el 65,7 por ciento de los profesionales y técnicos del país, y ocupamos el segundo lugar en el mundo en cuanto a cantidad de mujeres en escaños parlamentarios, con un 43,32 por ciento de representatividad», subrayó.



La historia de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), organización que el próximo 23 de agosto llega a su aniversario 50 de fundada, fue recordada en el evento por Magalys Arocha, miembro de su Secretariado Nacional.

Magalys expresó que desde 1959 las políticas generales trazadas para el bienestar del pueblo fueron acompañadas de programas especiales para las féminas, dirigidos en ese momento a aquellas que sufrían más fuertemente la exclusión, por proceder de áreas geográficas o económicas más vulnerables.

«Aunque el 23 de agosto de 1960 es la fundación oficial de la FMC —explicó—, Vilma recordaba siempre que sus bases surgieron antes, cuando se constituyeron los Comités de Auspicio para participar en el Congreso Latinoamericano de Mujeres, que se celebró en noviembre de 1959, en Santiago de Chile».

El III Encuentro Internacional Mujer, Género y Derecho fue dedicado al impacto de la actual crisis económica global en los derechos de las mujeres, y contó con la presencia de alrededor de cien delegados de 17 países.

viernes, octubre 16, 2009

Se avecinan más chuzos ideológicos con los juguetes: bebes que maman tetas y tetas inflamables

Por: José Sant Roz/ Aporrea.org
Sí, tetas inflamables, que las tocas un poco y entonces se van inflando, sólo para niñas y adolescentes. Las tiendas de juguetes piensan hacer su agosto este diciembre. Esperamos que el gobierno revolucionario no importe esas bazofias. ¿Se acuerdan de aquel juguete llamado tomagothi (japonés) que era una mascota virtual? ¿Una mascota que se enfermaba, lloraba, había que alimentarla y hasta se moría? Algunas niñas sufrían verdaderos traumas, y se dieron casos de suicidio en España porque la fulana tomagotchi se les a llegó a morir a unas pequeñas. Bueno, esa mascota de mierda muchas maestras, en las escuelas venezolanas, lo recomendaban como una maravilla (porque era muy pedagógico, para ir creándole responsabilidades a los niños, decían), y la gente pobre sacaba de donde no tenía porque los muchachos se volvían terriblemente ladillas y había que complacerlos. Japón, con esa porquería de mascota obtuvo más ganancia que todo el petróleo que Arabia Saudita vendió durante un año. Hoy casi nadie se acuerda de aquello, yo sí, porque veía cómo la gente se dejaba influenciar por tamaña estupidez, y me indignaba ver como en los mercados los niños se pegaban de la falda de su madre rogándole que se la compraran. Eso fue por 1997, y los había de varios precios, pero la más barata costaba entre 12 y 15 mil bolívares. Con mis dos niñas en el colegio hice esfuerzos heroicos para no comprarles esa porquería, y lo logré. Todos los días venían y me decía que sus compañeros tenían un tomagotchi, que por favor le buscara una…, y mi saliva no se daba abasto para convencerlas de aquella estupidez, pero me negué siempre redondamente a comprarles aquella mierda. Al año siguiente desapareció el encanto: ya tener aquello no daba ninguna nota, entonces mis niñas trajeron a casa como media docena de aquellos bichos virtuales que ya sus amigas no querían, y con los que se aburrían terriblemente.


Una historia más o menos parecida a la trácala que se ha dado con las series de Harry Potter, que toda la gente comenzó a comprar con locura, libros bellamente editados pero que tampoco casi nadie jamás llegó a leer (gracias a Dios) ni medianamente. Hoy cuando uno visita los puestos de libros usados consigue libros de estos por montones. Otro negociazo con los que se cagan en nosotros las transnacionales que trafican con la idiotez, la más abominable estafa a pendejos. Venezuela sigue siendo todavía uno de los países que cuenta con más pendejos por metro cuadrado en el continente americano. Yo, por ejemplo, con “pendejos socialistas” no quiero un carajo, y una de las misiones más necesarias y urgentes a crear, debe: “Misión Ojo Pelao” o “Misión Caribe”.

Ahora la nota la trae para este año un muñeco llamado «Bebé Glotón», que no usa biberón sino teta, y Unicef (el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (agencia de Naciones Unidas que trabaja por la niñez) ha aprobado su venta como una cosa magnífica. Unicef también apoyó aquel que se hacía pis cuando le dabas el biberón de agua, el que lloraban cuando les quitabas el chupete y el que se hacía pupú en un pañal cuando les dabas papilla. El juguete explica que para “satisfacer su glotonería, la niña se coloca una especie de babero con dos florecillas que simulan ser los pechos de los que el bebé «succiona».” Es tan realista que hasta emite una serie de sonidos parecidos a los de un recién nacido cuando mama y si se queda con hambre llora. Pero si está satisfecho eructará.

Ya las grandes tiendas tienen toda la información del Instituto Tecnológico del Juguete-AIJU, de «una apuesta por la lactancia materna, fundamental en el primer año de vida para el desarrollo del sistema inmunológico». Leemos en la prensa española que las primeras en aprender está importante lección mientras juegan «a las mamás» serán Leonor, Sofía, Victoria Federica e Irene, las nietas del Rey, porque la empresa ha regalado los cuatro primeros muñecos a la Casa Real.

El muñeco es un producto español, realizado por la empresa Berjuan, en colaboración con AIJU y que ha sido cofinanciado por el Instituto de la Pequeña y Mediana Industria de la Generalitat Valenciana, IMPIVA -gracias al Cheque Innovación- y el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, FEDER. Además, ha contado con el apoyo de la Federación Española de Asociaciones Pro-Lactancia Materna, Fedalma y Unicef.


jsantroz@gmail.com

miércoles, marzo 11, 2009

La hoguera de las Barbies: quemaron muñecas por el Día de la Mujer

Fuente: Crítica Digital
Barbie cumplió 50 años y, en una semana de militancia por los derechos de las mujeres, el “festejo” se transformó en denuncia cuando un grupo de feministas de La Plata organizó una hoguera de vanidosas Barbies.

La consigna fue directa contra la muñeca que durante décadas representó un estereotipo de belleza femenina y marcó a generaciones enteras: “No Barbies”. Las manifestantes armaron una estructura de cartón con un cartel que decía "Salón de Belleza", donde ubicaron a las muñecas, en plena calle 7, y le cantaron el feliz cumpleaños mientras las prendían fuego.

“Quemamos un estereotipo, un modelo de belleza impuesto que cosifica a la mujer y promueve prácticas que violentan nuestros cuerpos, como las cirugías estéticas o las dietas que generan trastornos alimentarios y psicológicos, llevando a miles de mujeres a la muerte", explicó Paola, una de las militantes que participó de la hoguera.


El acto estuvo organizado por la Comisión de Género de la Facultad de Humanidades de la Universidad de La Plata (UNLP); la Comisión de Género del Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de la Provincia de Buenos Aires (Suteba); y la agrupación feminista "Mas malas que las Arañas".

La quema de Barbies cerró una jornada de denuncia sobre la sobrecarga de trabajo que afrontan las mujeres, la violencia de género, el crecimiento de los femicidios en el país y el pedido de educación sexual en las escuelas, tal como indica la nueva Ley de Educación, destacó el diario El Día.

La hoguera de las muñecas estuvo precedida de una radio abierta y una muestra de fotos y poemas alusivos a los derechos de las mujeres.

La muñeca Barbie empezó a comercializarse el 9 de marzo de 1959 y entre sus principales detractoras se ubica la ensayista M.G.Lord, autora del libro "Barbie Forever", que acusa al juguete de "estimular a las niñas a obsesionarse con el peso" y de tener medidas imposibles de reproducir a escala humana.

"La intención del acto es decir que no existe un Día de la Mujer, sino un Día de las Mujeres. Las mujeres no somos objetos ni tampoco tenemos que obedecer a un patrón de belleza que oprime", dijo Paola a la prensa, y agregó: "no somos objetos ni somos muñecas. Tampoco hay una única mujer. Las hay que responden al modelo de belleza tradicional y otras que son gordas, anteojudas, viejas...Y no por eso dejan de ser bellas".