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miércoles, noviembre 24, 2010

La violencia de género, la expresión más dura del machismo

Asturiano
Este 25 de noviembre conmemoramos el día contra la violencia de género, echando de menos más actuaciones concretas contra esta plaga que es la violencia sexista. Y no podemos dejar de recordar que las muertes de mujeres a manos de sus parejas, ex-parejas o pretendientes es la forma más violenta de machismo, pero el machismo es el mal que se extiende por toda la sociedad, sin que las instituciones y partidos políticos estén actuando de forma contundente contra el mismo.

Sólo tenemos que recordar las declaraciones de conocidos personajes televisivos que muestran a la mujer como un mero objeto para disfrute del hombre, con el silencio cómplice de una derecha ultraconservadora que lucha contra todas las medidas que permiten a la mujer planear un modelo de vida y maternidad que deseen (píldora del día después, ley del aborto, etc.).

No podemos ser indiferentes a una judicatura, que como en la mayoría de su jurisprudencia, mantiene un tufo a franquismo y un fuerte conservadurismo como se muestra en la negativa a utilizar toda las herramientas al servicio de la protección de mujeres amenazadas, donde la escasa utilización de las pulseras de vigilancia como medida disuasoria es una buena muestra de lo que denunciamos.

Tampoco podemos dejar de criticar unos medios de comunicación que se “rompen las vestiduras” cuando muere una mujer violentamente en manos de un hombre, pero en el resto de su actividad dan una imagen estereotipada de la mujer y en muchos de los casos directamente humillante.


Un gobierno que usó la bandera de la igualdad hasta que las críticas vacías de la derecha sobre el despilfarro que suponía esta política, se convirtió en la excusa para eliminar un Ministerio de Igualdad y dar un frenazo a las políticas de visualización y reconocimiento de la mujer.

De la mujer florero pasamos a poner flores por cada víctima de un modelo social que cada día exige más a las mujeres, sin que su independencia y derechos se desarrollen en pie de igualdad que el de los hombres. Una sociedad que acepta que más de 50 % de la población no pueda considerarse ciudadanos de primera, no es una sociedad que pueda llamarse democrática.

Y esta crítica debemos plantearla en primera persona, porque somos conscientes que Unidá Nacionalista Asturiana no es un espacio ni un referente para las mujeres, que no nos ven como un instrumento para luchar contra la plaga del machismo, como se refleja en la baja afiliación femenina que tenemos o en las dificultades para tener candidatas o un peso relevante de mujeres en los distintos órganos internos. La violencia machista es una expresión de roles predeterminados que exigen un esfuerzo explícito para superarlos, más allá del voluntarismo, siempre necesario, de defender la igualdad real entre hombres y mujeres.

Este 25 de noviembre queremos reivindicar que las muertes de las mujeres ni son inevitables ni consecuencia de una fatalidad, sino el reflejo de una sociedad incapaz de ver a la mujer como una persona con plenos derechos, donde su desarrollo personal no está supeditada a factores sociales ni familiares, y superar esta realidad exige el compromiso de todos y la voz de todas para impedir que la voz de las que faltan se apague definitivamente.



sábado, septiembre 25, 2010

España: Aumenta en un 75% el número de familias monomarentales desde 2002

Elena Duque
AmecoPress. “Cada vez hay más mujeres que deciden ser madres solas”, ha manifestado Laura Seara, directora del Instituto de la Mujer, en la clausura de las Jornadas de Familias Monomarentales organizadas por la Federación de Asociaciones de Madres Solteras.

Seara ha declarado que desde 2002 el número de familias con una sóla persona a la cabeza se ha incrementado en un 75%, pasando de 300.000 a más de 500.000 en 2010. Además de que se producen más rupturas, la directora ha aseverado que “cada vez hay más mujeres que deciden ser madres solas” y, por otra parte, la inmigración influye notoriamente en estas estadísticas porque muchas mujeres vienen desde otros países solas con sus hijos e hijas.

La directora ha alabado el trabajo de la Federación de Asociaciones de Madres Solteras en la visibilización de las familias monomarentales. “Las legislaciones son fáciles de hacer, lo difícil es sacar adelante las acciones y los acuerdos, que tienen que ir acompañados de un tejido asociativo potente”, algo que en su opinión se cumple a la perfección con esta comunidad.

“Existe un imaginario colectivo en el que no se concibe la maternidad en solitario sin asociarla a la marginalidad, y en ese sentido hay que trabajar para cambiar las mentalidades”, ha afirmado Seara, apostando por las políticas familiares desde la diversidad de este concepto y recordando que las leyes y las normas van más rápido que la práctica.

Para trabajar en esta sensibilización ciudadana, desde el Instituto de la Mujer se va a impulsar próximamente la realización de un “macroestudio” sobre este modelo de familia, que haga “un diagnóstico real que recoja a todo el territorio”, atendiendo en particular a las familias con más dificultades, como son las inmigrantes, las pertenecientes a etnias minoritarias o aquellas en las que algún miembro de la familia tenga alguna discapacidad. También se estimará la situación de aquellas familias monomarentales producidas tras una ruptura de la pareja en la que haya existido malos tratos.

Asimismo, se hará un profundo análisis del apoyo actual a estas familias desde las instituciones, todo ello con el objetivo de diseñar las medidas de intervención adecuadas para mejorar su calidad de vida.

martes, julio 06, 2010

Bogotá: El machismo es una barrera para eliminar la sífilis congénita

Ángela Castellanos Aranguren
(SEMlac).- La sífilis es una enfermedad cuya cura se conoce desde principios del siglo XX, pero debido a la falta de conciencia de las gestantes sobre la importancia del control prenatal y al machismo de sus compañeros sexuales, aún es causa de muertes en este país.

"Los hombres no son conscientes de que la sífilis de la futura madre de un hijo suyo es también su problema", afirmó a esta corresponsal el ginecólogo y obstetra Héctor González, asesor de la Secretaría de Salud del Distrito de Bogotá, la autoridad sanitaria de la capital colombiana.

Así, "resulta frecuente que los compañeros de las gestantes con sífilis se nieguen a que les practiquen la prueba y a seguir el tratamiento porque dicen que no sienten nada; simplemente por no presentar síntomas", explica el especialista.

Como consecuencia, en muchas ocasiones el hombre vuelve a infectar a la mujer gestante después de que esta ha seguido el tratamiento contra la sífilis. "No es posible que muera un bebé más de sífilis", advirtió González.

En 2009, la tasa de sífilis congénita —es decir de bebés con sífilis— registró 2,0 por cada 1.000 nacidos vivos, y de sífilis gestacional —o sea mujeres gestantes con la enfermedad— ascendió a 3,4 por cada 1.000 nacidos vivos.

En cuanto a las gestantes con la enfermedad que no están cubiertas por la seguridad social —población que es responsabilidad directa de la Secretaría de Salud—, hay una tendencia a la baja. De hecho, en 2007 se registraron 53 casos mientras que en 2009 llegaron a 40.

La Secretaría de Salud de Bogotá creó en 2004 un grupo de choque llamado Bogotá sin Sífilis, conformado por profesionales de la salud que están cerrándole el paso a esta enfermedad mediante la detección oportuna, la notificación eficaz, la aplicación correcta de los protocolos, el acceso oportuno al tratamiento, y el mejoramiento de la calidad de atención.

"Todas las intervenciones de diagnóstico y tratamiento de la sífilis congénita son costo efectivas, para toda la morbilidad asociada", agregó Clemencia Téllez, integrante de Bogotá sin Sífilis; es decir, que el costo de las pruebas de laboratorio y las ampolletas de penicilina del tratamiento es muy bajo, y su eficacia es muy alta.

Las pruebas consisten en una inicial, luego una confirmatoria y, durante el embarazo, una cada trimestre. Estos exámenes —tipo serologías o tamizajes—, así como el tratamiento contra la sífilis, están incluidos en el plan obligatorio de salud del sistema sanitario colombiano, y también se brindan de manera gratuita a todas las mujeres que no están cubiertas por dicho sistema.

Adicionalmente, el tratamiento también se imparte gratuitamente a los compañeros sexuales de la mujer con sífilis.

"Como médico, cito a la gestante y a su compañero, les explico el tratamiento que ella debe seguir y al hombre le recomiendo que debe ser fiel a su mujer para evitar reinfectarla, pero no siempre lo hace. Esa cultura machista es una barrera. Hemos hecho intervención con trabajo social, con psicología, con visita domiciliaria a esos hombres, sin resultado", agrega León, con vehemencia.

El contagio de la madre al bebé se puede producir o no durante el embarazo o en el parto, y eventualmente en la lactancia sólo cuando hay laceraciones del pezón, pero no a través de la leche materna.


La pobreza: caldo de cultivo


Entre las bogotanas, las más vulnerables a adquirir la sífilis son aquellas que viven en condiciones socioeconómicas muy bajas, entre las que sobresalen las que viven en la calle y la población desplazada por el conflicto armado interno.

Respecto a los nacidos con sífilis la tendencia es también a la baja entre la misma población. La meta colombiana, planteada en concordancia con los Objetivos del Milenio, es bajar la tasa a 0,5 por 1.000 nacidos vivos, pero el grupo Bogotá sin Sífilis apuesta a eliminar los casos de sífilis congénita.

Para lograrlo, se está reforzando la prevención, la detección temprana y el tratamiento oportuno. El grupo de choque aconseja que las mujeres se hagan la prueba antes de concebir y también durante el embarazo para que en caso de que adquieran la sífilis durante la gestación sean atendidas oportunamente, evitando que nazca un bebé con la enfermedad.

"Los derechos sexuales y reproductivos son individuales; por lo tanto, no se exige que las mujeres se hagan la prueba como condición para quedar embarazadas. Se debe respetar la autonomía de ellas sobre su decisión de cuándo embarazarse", aclaró el gineco-obstetra León.

Desinformación e información sesgada

La Secretaría de Salud tiene contratado un paquete de promoción y prevención con todos los hospitales de primer y segundo nivel de la capital colombiana. No obstante, la sífilis congénita sigue siendo una enfermedad muy poco conocida, al punto que puede asegurarse que se sabe de ella sólo cuando una gestante va a control prenatal.

"Otro problema es la falta de conciencia de las mujeres sobre la importancia del control prenatal desde el inicio del embarazo", afirmó el ginecólogo y obstetra Héctor González, integrante de Bogotá sin Sífilis.

A través de talleres con el personal administrativo y asistencial de los centros hospitalarios de Bogotá, el grupo de choque buscó identificar fallas para la detección temprana y el tratamiento oportuno.

Las más evidentes son las débiles estrategias de comunicación, tanto masiva como individual. Además, la información va dirigida sólo a la mujer, como si por tratarse de la sífilis congénita se olvidase de que se trata de una enfermedad de transmisión sexual y que, por tanto, los hombres también son responsables de que bebés y futuros nacidos hereden ese mal o sus consecuencias.

En cuanto a la demanda inducida, Bogotá sin Sífilis comprobó que hay deficiente promoción del servicio de diagnóstico y tratamiento de sífilis congénita. Esto se debe, según concluyó este grupo, a que el asegurador (empresas proveedora de salud a la que se afilian los colombianos), que es el garante de la provisión de la salud, delega la demanda inducida en los hospitales; es decir, subcontrata los servicios de promoción y de prevención, así como los de toma de pruebas.

"El sistema de salud debe tener una actitud más propositiva y proactiva para ofertar el servicio", puntualizó el doctor León.

Lucha contra el tiempo para salvar vidas

También detectaron que hay debilidad en el sistema de información nacional.

"Es excelente para la vigilancia epidemiológica, pero no permite la intervención oportuna respecto a la sífilis congénita, dado que es el médico quien reporta los casos al sistema y no el laboratorio bacteriológico. Se pierden varios días entre que se conoce el resultado de la prueba y el momento en que se reporta", explicó León.

Cada día que pasa implica el avance de la sífilis y el aumento de probabilidades de que el feto se contagie. Una mujer gestante con sífilis puede recibir tratamiento y tener a un bebé sano. Pero ello depende de la oportunidad en el inicio del tratamiento. Así mismo, en caso de contagio congénito, la mujer y su futuro bebé pueden ser tratados y curados antes de dar a luz, siempre que la enfermedad no esté muy avanzada. De ahí la importancia del diagnóstico oportuno.

"Pensamos que los laboratorios pueden ser apoyos para la captación rápida de los casos y, una vez que se conozca el resultado, el médico pueda notificarlo inmediatamente y hacer el diagnóstico", afirmó la doctora Blanca Lilia Méndez, integrante de Bogotá sin Sífilis.

"Cuando se detecta un caso, el médico notifica y se configura 'evento de eliminación'; quiere decir que hay que eliminar el factor de riesgo y tenemos 48 horas —por protocolo internacional— para hacer la investigación que nos conduzca a la persona. Ésta la hace un equipo multidisciplinario de epidemiología, a fin de que se pueda brindar tratamiento oportuno y frenar la cadena de transmisión", esclareció la doctora Méndez.

Adicionalmente, el grupo de choque identificó barreras administrativas, tales como exigencias de autorizaciones por parte del hospital a la empresa aseguradora para acceder al tratamiento, lo cual retarda su inicio.

Para superar estas barreras, Bogotá sin Sífilis ha estado realizando jornadas de capacitación dirigidas al personal asistencial y administrativo de los diferentes actores del sistema de salud; al tiempo que hace seguimiento a las pacientes mediante visitas domiciliarias para confirmar que se está aplicando el tratamiento.

Para asegurar la erradicación de la sífilis congénita hay que eliminar las demoras en la atención. Por ello, el grupo busca las causas de los retrasos en cualquiera de sus fases y entrega un reporte a la entidad pertinente, la cual debe elaborar un plan de mejoramiento.

Además de cooperar en la formulación de dicho plan, el grupo hace un seguimiento para comprobar que esté poniéndose en marcha y se haga realidad el precepto de "Sífilis detectada, sífilis tratada, sífilis eliminada".

martes, junio 22, 2010

España: La política pública sigue siendo machista...

Montserrat Galcerán /Rebelión.org
¿Tienen sesgo de género los últimos recortes? La respuesta es taxativa, sí. Por varias razones: primero porque entre las perjudicadas las mujeres somos mayoría, justamente porque los recortes se concentran en los ámbitos en que estamos más presentes.

Según las estadísticas oficiales, de los casi dos millones de funcionarios de las Administraciones autonómicas y locales, el 60% son mujeres. En la Administración general del Estado el porcentaje es inferior, debido a los efectivos militares donde predominan los varones, pero en los servicios civiles seguimos siendo mayoría. En cuanto a los otros recortes, entre ellos figuran los cheques- bebé que han beneficiado especialmente a las jóvenes madres, y las ayudas por dependencia, cuando los cuidados que ésta comporta cargan fundamentalmente sobre las mujeres. Y por lo que se refiere a los pensionistas, según datos de 2007, las mujeres de más de 65 años superaban en casi un millón de personas a los varones. Así que, en cuanto al número, la cosa es clara.

Pero hay otra razón: algunos colectivos feministas se están esforzando últimamente por mostrar cómo no habrá salida posible a la crisis si no ponemos el ‘vivir’ en el centro de la atención política.

El reduccionismo capitalista-patriarcal sacrifica el bienestar de las poblaciones al incremento futuro de la riqueza monetaria, por lo que contabiliza los ‘gastos’ para mantener el ciclo económico como ‘inversiones’, pero cuando la rentabilidad se bloquea, –como está ocurriendo con la crisis–, sacrifica la continuidad de los gastos sociales necesarios en aras de sus desvanecidos proyectos. Ahí la variable de ajuste es el vivir mismo de las poblaciones.


Con esta reflexión la mirada feminista pone sobre la mesa la divergencia entre las dos dimensiones: la social, que atiende a la necesidad de mantener y cuidar el buen vivir de las personas, y la económica, que la sacrifica al beneficio económico. Un testimonio de ello es la tergiversación entre ‘gastos’ e ‘inversiones’. Llamar ‘inversión’ a un ‘gasto’ significa asumir que dicho gasto traerá consigo un beneficio a medio o largo plazo, pero si esa rentabilidad no llega, como está ocurriendo, resulta que la así llamada inversión era un ‘gasto’, lisa y llanamente una deuda.

Para cubrirla, los poderes públicos recortan los gastos, pero no aquellos que están ligados a la inversión fallida –tales como comisiones, pago de intereses, etc.– sino otros que nada tienen que ver con ellos, como son las partidas destinadas a ayudas sociales o a salarios.

Negocio fallido

Eso demuestra que, desde luego, no es el vivir de las poblaciones lo que está en el centro de la atención de los poderes públicos, pues estas medidas dificultan las condiciones de vida: los niños seguirán naciendo, las personas seguirán enfermando o jubilándose, pero los recursos monetarios para ellos serán más escasos.

La dificultad de rentabilización capitalista de aquellas presuntas inversiones se traduce en las mayores dificultades puestas al bienestar de la población, tanto más perjudicada cuanto más dependiente.

Y esto significa, ni más ni menos, que el gasto necesario para atender el vivir de las gentes sirve de variable de ajuste económico que suple las deficiencias de un negocio fallido. Lo que delata la perspectiva machista de toda esta política, para la que el vivir es algo natural que no precisa atención ni cuidado alguno, justamente porque esa labor ha sido invisibilizada al hacerla tradicionalmente las mujeres. A pesar de todos los avances en la igualdad, los poderes públicos siguen siendo machistas.
Montserrat Galcerán. Militante social, ensayista y profesora de Filosofía en la Universidad Complutense.

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/La-politica-publica-sigue-siendo.html


domingo, mayo 09, 2010

México: Revela estudio la intolerancia a la diversidad en la adolescencia

Sara Lovera
México, mayo (SEMlac).- Los adolescentes en México, que estudian bachillerato, no sólo han naturalizado la violencia como solución a los conflictos, sino que en su vida preadulta pelean, violan, abusan sexualmente de sus colegas en la preparatoria y reafirman su visión de lo que deben ser los hombres y las mujeres.

El primer informe Nacional sobre Violencia de Género en la Educación Básica y la Encuesta Nacional sobre Exclusión, Intolerancia y Violencia en la educación muestran actitudes contra la diversidad y discriminación a las mujeres que explica, dicen los expertos, la espiral de violencia existente en México y que justifica la solución policíaca o militar a los conflictos.

Por ejemplo la encuesta, realizada entre 13.000 jóvenes de todo el país, en 2008, un año después del Informe Nacional presentado recientemente, señala que uno de cada cinco estudiantes justifica toda clase de agresiones cuando son molestados por alguna causa y hasta un 13 por ciento cree que los varones pegan a las mujeres por instinto.

Para la psicóloga Gabriela Delgado, especialista en el tema educativo, consultada por SEMlac, los resultados de ambos estudios muestran claramente la ausencia de voluntad política de los gobiernos para realmente promover una cultura de la no discriminación de género, ya que mucho de lo encontrado en las escuelas es vivido cotidianamente por las y los docentes, quienes no reportan los hechos o, cuando lo hacen, las autoridades no establecen estrategias de solución.

Hay propuestas de establecer medidas vinculantes entre los espacios familiares y escolares para la sensibilización de madres y padres sobre la reproducción de relaciones de poder desiguales, estereotipos y roles que mantienen las diferencias entre los géneros y que dan origen a la violencia, tanto en el hogar como en la comunidad.

En los últimos 20 años se ha vivido, además, una política de simulación, creando acciones de "parche" y no integrales para solucionar estos problemas, sostiene la especialista Elena Azaola en la introducción del Informe Nacional, que ha dado luces y comprensión al fenómeno de la violencia en general y a la violencia de género que cunde en las relaciones sociales y crea un amplio espacio de justificación, por ejemplo, al militarismo.

Todas las acciones han sido segmentadas y sin continuidad, señala a su vez la socióloga Irma Saucedo que, en entrevista con SEMlac, considera que son urgentes acciones integrales y funcionarios y funcionarias realmente conscientes. De otro modo, se recrea sistemáticamente la intolerancia, la exclusión y la violencia como modo de vida.

En ello, la escuela debiera tener un papel que no está cumpliendo, como no lo cumplen los medios de comunicación de masas que reafirman papeles tradicionales y recrean la violencia.

La encuesta, que buscaba identificar problemas de sexualidad, embarazos no deseados y percepción de la seguridad, se topó con actitudes definitorias de una sociedad excluyente, violenta y que admite como natural la discriminación de las mujeres y de los hombres que no se ajustan al papel que la sociedad les ha asignado.

Según los resultados de ese estudio, se puede leer que las y los jóvenes creen inaceptable el matrimonio de dos de un mismo sexo hasta en 49 por ciento e informan que uno de cada cuatro jóvenes ha tenido que enfrentar agresiones físicas como algo del "destino" o "natural".

La escuela sigue siendo un reservorio de una manera de ver la vida convulsa porque el 85 por ciento de los entrevistados dijo que eso se aprende en la televisión y hasta el 60 por ciento no cree en la palabra de sus profesores, ni quiere seguir estudiando.

Uno de cada cinco se queja del maltrato magisterial y señalan que menudean las agresiones sexuales, sin denuncia, hasta en 23 por ciento.

Interrogados sobre sus sentimientos, revelaron que están tristes, muchos en su preadultez creen que su vida es un fracaso. En el 79 por ciento alumnas hablan de esa tristeza, un 35 por ciento, de ambos sexos, piensan que están fracasados y hasta el 43.6 por ciento dijeron vivir con miedo.

Cuando la encuesta indaga sobre la aceptación de la diversidad social, el 38,3 por ciento se resiste a estudiar con personas de otras "ideas políticas"; el 35,1 por ciento objeta a quienes profesan otra religión que no sea la católica; 31,6 por ciento rechaza a quien es extranjero y 30,9 por ciento le molesta compartir el aula con personas pobres. A quienes pueden tener otro color de piel se les rechaza hasta en 30,9 por ciento.

En la escuela un 44,3 por ciento recibe insultos como varones, porcentaje de 23 por ciento entre las mujeres; además reciben apodos (41,4 por ciento); insultos continuos hasta el 42 por ciento; habladurías que hieren hasta el 39,3 por ciento, sobre todo si son mujeres; también hablan de robos, rechazos diversos y abusos con golpes hasta en un 45 por ciento.

Es decir, la escuela no es un espacio ni de aprendizaje ni de seguridad. El 14 por ciento reconoció que ha golpeado a sus compañeros o compañeras.

A pesar de esta realidad, el 66 por ciento de los profesores intentan, según dijeron, parar esa forma de relación entre los jóvenes, pero no dicen cómo y hablan de diálogo mesurado menos del 20 por ciento. El resto reprime.

Los alumnos, hasta en 50 por ciento, aseguran que son presionados para tener relaciones sexuales, de lo contrario sufren burlas y desprecios de sus compañeros, lo que Gabriela Delgado interpreta como una manera de reforzar el machismo tradicional que afecta a las mujeres y somete a los hombres a estados de ansiedad, frustración, tergiversación y contradicción en cuanto a lo que es el placer sexual, aprendido en el ciclo básico.

Sin embargo, como muestra el Informe Nacional, sólo el 20 por ciento de las jóvenes reciben idéntica presión.

La violencia dentro del noviazgo que se desarrolla al interior de las aulas es atribuida a celos en 41 por ciento; a que ellas coquetean en 29 por ciento; a que ellas tienen amistades "indeseables" en 20 por ciento.

La encuesta detectó que existe abuso sexual entre el 38 por ciento de las y los estudiantes, pero sólo denuncia el ocho por ciento. Irma Saucedo señala que este es un buen ejemplo del fracaso de las campañas mediáticas que no encuentran refuerzo de cambio de actitudes en los otros espacios sociales y en los medios de comunicación.

Las cifras relacionadas a por qué no se hacen las denuncias son espectaculares, desde el miedo (35 %) hasta la "vergüenza" y la desconfianza (uno de cada cuatro), pero hablaron de culpa un 16 por ciento.

Todo ello se ata en otros resultados de la encuesta, en la creencia de que las mujeres son tontas, deben llegar vírgenes al matrimonio o son fáciles cuando aceptan relaciones sexuales. Entre la tercera y la quinta parte piensa eso y, paralelamente y por distintas razones, 47 por ciento de ambos sexos se siente sistemáticamente discriminado.

La encuesta exploró también el entorno social: 60 por ciento de las y los jóvenes no dialogan con sus padres; 66 por ciento desconfían del profesorado y uno de cada cinco creen que las mujeres sólo deben cuidar niños o estar en su casa (18 por ciento) y sólo el 10 por ciento piensa que la sexualidad es un derecho de ambos sexos.

Este panorama plantea, dicen las entrevistadas casi de la misma manera, grandes retos a las y los mexicanos que día a día conocen cifras de violencia, abuso sexual, represión y persecución, que finalmente, como sostiene la doctora Marcela Lagarde, se consiente en la sociedad y los refuerzan todas las instituciones educativas, familiares, religiosas y los medios de comunicación.

lunes, abril 05, 2010

Análisis del Machismo en Arjona...

Por: Las 12 / Fuente: Página 12
Vamos aclarando el panorama
La polémica entre Fito Páez y Ricardo Arjona que ocupó horas de reflexiones mediáticas la semana pasada, puso en escena una cuestión que no por marketinera es menos filosófica. ¿Qué es lo que hace que un artista merezca el fervor de las masas? ¿El concepto de calidad es totalmente independiente de los gustos del público? Si admitimos que este último a veces se equivoca, ¿podemos precisar en qué?

En este contexto, Las 12, más que avivar el fuego o aclarar algo, propone agregar una incógnita más: ¿Cómo es posible que alguien que le canta a la mujer sin sortear ni uno de los prejuicios más remanidos, los clichés más machistas y retrógrados, cuente con la admiración de un público mayoritariamente femenino? Los atentados al género cobran rima en casi todas sus canciones. Parece que Arjona se ocupara de señalar los presupuestos más denigrantes para luego lamer las heridas de lo que él mismo acaba de poner en verso. ¿Cómo lo hace? En una canción se vanagloria de haberse enamorado de la fea, la inteligente, a la que ni le hacen lugar en el colectivo (?), en otra confiesa de que a pesar de que tuvo sexo mil veces, recién “hace el amor” cuando consigue llevarse una virgen a la cama mientras que en otra arenga a no abortar porque el mundo se pueda quedar sin un trovador como él.

Arjona arrasa presentándose como el candiadato ideal para agregarle vida a los años de la señora de las cuatro décadas, y como todo currículum ofrece, que es “un diez años menor”. Conquistar la admiración de las mujeres rimando sobre las manchas de su menstruación, su condición de vientre gestante, insistiendo con aquello de que salieron de una costilla, haciendo un panegírico de su histeria pidiendo que le digan que no y que lo acompañen a estar solo, parece una tarea descabellada o anacrónica. Sin embargo 30 estadios dicen que no lo es.

Para tratar de aclarar el panorama, elegimos nuestras canciones favoritas y tratamos de explicar por qué.

miércoles, febrero 24, 2010

Los estudios de mujeres, ¿un despilfarro?

Carmen Magallón
Público/Rebelión La ignorancia siempre ha sido muy atrevida. Si además es una ignorancia que trata de descalificar aspectos de la política de igualdad relacionados con la construcción del conocimiento, el atrevimiento tiene rango de provocación. No hay espacio suficiente en el periódico para poder contestar al exabrupto que supone tildar de despilfarro el apoyo a los estudios que toman como sistema de referencia las vidas de las mujeres. Me refiero al comentario aparecido en un medio escrito en el que se afirma que “el Ministerio de Igualdad de Bibiana Aído, a través del Instituto de la Mujer, continúa dilapidando cientos de miles de euros destinados a la ‘realización de investigaciones relacionadas con estudios feministas, de las mujeres y del género’”.

¿Acaso sin estos estudios hubiéramos llegado a saber, entre otros muchos ejemplos, que el infarto de miocardio no tiene los mismos síntomas en hombres y mujeres? Pues no hubiera sido fácil, habida cuenta de los abundantes precedentes en los que sucedió algo similar a lo acontecido con la teoría sobre el desarrollo moral del niño, de Kohlberg. Este psicólogo utilizó una muestra de 84 niños varones, a los que él y sus colaboradores siguieron durante 20 años. Las conclusiones se universalizaron. Al aplicar la escala a las niñas, se encontraba que estas obtenían puntuaciones más bajas, lo que llevaba a concluir que eran menos maduras en comparación con los niños de su edad. Carol Gilligan investigó con niñas y descubrió que las formas de razonamiento de ellas eran diferentes, lo que le llevó a cuestionar la universalidad de unos resultados ¡extraídos con una muestra sesgada!

En el siglo XXI ya no se puede ignorar que algunos grupos sociales fueron ignorados y/o maltratados por la tradición científica. Lo fueron los pertenecientes a culturas diferentes a la del hombre occidental y lo fueron las mujeres. Las preguntas a investigar, los métodos, las conclusiones, adolecieron de una mirada parcial y sesgada. Algunas ciencias, sobre todo la biología y las ciencias médicas, definieron la naturaleza de las mujeres de un modo cargado de prejuicios. Algo que todavía se arrastra hoy y que toca seguir corrigiendo.

Puesto que las concepciones y teorías científicas influyen en nuestra salud, en la forma de vivir, de ver el mundo, de relacionarnos… es importante preguntarse si son tan neutras como dicen ser, y si no es así darlo a conocer. Tras siglos de androcentrismo y sexismo, no es extraño que haya que mirar con sospecha cómo se estudian las enfermedades, cómo se interpreta la acción de las hormonas, qué se dice del cerebro de unos y otras, preguntarse por la validez de algunas afirmaciones de la ciencia, desvelar sus sesgos. No es extraño, sino necesario, preguntarse, en suma, qué y cómo se investiga.

Tomar las experiencias de las mujeres como fuente, nueva, de recursos teóricos y empíricos, ha ampliado el conocimiento, y lo ha mejorado. Y mientras esta corriente no se incorpore a la corriente principal como es debido, pese a todas las ignorancias y pese a todas las resistencias, habrá que seguir apoyándola.

* La autora es Doctora en Físicas y directora de la Fundación Seminario de Investigación para la Paz

miércoles, febrero 03, 2010

"El feminismo no persigue que la mujer tenga más derechos que el hombre"

Lourdes Chaparro
eldiadecórdoba
La Secretaría General de la Universidad de Córdoba (UCO) está dirigida, por segunda vez en la historia, por una mujer, ya que la primera fue la ex ministra de Cultura Carmen Calvo. Ahora, María José Polo se encarga de dirigir el día a día de la institución, la asesoría jurídica, el archivo y registro, la administración electrónica de la Universidad y del protocolo, además de continuar con su tarea docente. Asegura que por ello no tiene que recibir ninguna medalla, ya que "me supone un esfuerzo y un coste en el que hay que tener claro hasta dónde se puede llegar". María José Polo se define como una mujer positiva, muy exigente consigo misma y muy trabajadora porque "he tenido el privilegio de elegir lo que hago".

-El plan estratégico de Igualdad elaborado por la Junta de Andalucía revela que las mujeres representan casi el 55% del alumnado en la Universidad y que el 80% de los hombres cursas ramas técnicas. ¿A qué se debe tanta diferencia?

-Creo que hay una inercia en el tiempo y tienen aún que pasar unos años para compensarse. Ciertamente, son más las alumnas que los alumnos, pero no son tantos los años en que esta situación se viene produciendo. Por tanto, la salida al mercado laboral y la trayectoria profesional hasta puestos de decisión, de responsabilidad o de gestión de equipo tiene unos pasos detrás. En paralelo, creo que a escala social y familiar los roles siguen estando tan diferenciados casi como en generaciones anteriores. Hasta que una mayoría de mujeres sean trabajadoras, no como una cuestión de opción, esto no cambiará.

-¿Cree que es necesario que la Administración autonómica se vaya a gastar casi 3.000 millones de euros hasta 2013 en actuaciones dirigidas a eliminar las discriminaciones por razón de sexo en los ámbitos laboral, educativo, cultural y social?

-Trabajo en la Administración pública y, en general, la igualdad de oportunidades en el acceso, a priori, es más fácil que en puestos que se eligen entre personas, y se me escapa cuantificar la necesidad. Podría decir que el plan es importante porque todas las medidas positivas al final acaban haciendo mella y, sobre todo, obligan a sectores que puedan ser más reacios y que tengan perjuicios. Pero eso no tiene que estar igual distribuido en todas las empresas. A los que no estén tomando decisiones con prejuicios, estas medidas no les van a venir mal, sino que van a seguir optando por los mejores currículos, sin pensar si es una mujer o un hombre. Sin embargo, en aquellas situaciones en las que aún hay prejuicios, el plan va a obligar a cambiar; ese el inicio. Una vez que haya más distribución en todos los escalones, los prejuicios se acaban venciendo.

-Hace un par de semanas, el centro de profesores Luisa Revuelta acogió una exposición acerca del papel de la mujer en la ciencia y su responsable, Carmen Jalón, consideró necesario fomentar las vocaciones científicas entre las mujeres. ¿Cree que es necesario?

-Cuando empecé a estudiar Agrónomos, en 1986, en mi especialidad había 28 alumnos y sólo tres mujeres y ahora la proporción es de un tercio de mujeres en clase. Cuando se habla de las carreras científico técnicas hay que tener en cuenta que hay muchos perfiles diferentes. Sin embargo, ha sido menos frecuente que las mujeres hagan ingenierías y más carreras de humanidades, donde hay una cuota femenina importante.


-¿Por qué las mujeres se decantan en su mayoría por éste ámbito de estudio?


-Creo que hay una parte que es cultural, en sentido, de costumbre o tradición. Con independencia de las tendencias, gustos o facilidad para determinados tipo de organización de trabajo, creo que no hay nada muy consolidado. No soy consciente de haber tenido dificultades para dedicarme a lo que me dedico, no las he sufrido. No he tenido más dificultades o dificultades por el hecho de ser mujer, ni cuando decidí hacer Agrónomos, ni cuando decidí quedarme en la Universidad y probar para ver si salía la oportunidad, ni en otro momento cuando me han ofrecido oportunidades como ésta. Las dificultades que he podido tener en este nivel son de tipo de familiar y estructural, claramente, porque la sociedad no está estructurada para facilitarnos y hacer esto sin sentirnos culpables porque no estamos atendiendo nuestras obligaciones familiares.

-Es evidente, que el hombre puede dedicarse sin más complicaciones al mundo de la investigación que la mujer

-Lo que es cierto es que como no están asumidos los roles familiares al 50% en el 100% de la población universitaria, ese hecho hace que las mujeres tengamos otras dificultades y otros condicionantes a la hora de elegir nuestra dedicación. En el caso de trabajos con horarios fijos, eso no tendría mayores consecuencias. El problema es que la investigación es un trabajo muy particular, al menos, como yo la entiendo. Es una vocación y te tiene que gustar. La investigación parte del afán por descubrir y por avanzar en el conocimiento y cuando tienes en la cabeza un problema es muy difícil echar el cierre hasta el día siguiente y, sin embargo, hay veces en las que no tienes más remedio. Llegas a casa, hay muchas cosas y te gustaría continuar. Por ejemplo, tengo compañeros que como no tienen esa responsabilidad adicional no tienen ese inconveniente y estos no vienen dados porque haya condicionantes expresos que te impidan ascender en tu carrera investigadora. Es decir, la Universidad no te veta, ni te impide, se trata de que tu eres persona en todas las vertientes sociales: familiar, laboral y las actividades que completan tu ocio.


-¿Y hasta cuándo se va a producir esta situación?, ¿cree que en algún momento cambiará?


-No lo sé. Yo, por ejemplo, tengo mucho apoyo de mi familia y no me podía estar dedicando a esto sin la colaboración de mis padres; esa es la situación. Si hubiese guarderías en los centros de trabajo y las empresas tuviesen en cuenta los ritmos que tienen las familias, no la pretendida responsabilidad de las mujeres, sino los ritmos familiares, porque los niños no entran al colegio a las 08:00, ni tampoco salen a las 18:00, sería distinto. Poner una reunión a las 09:00 en cualquier trabajo es casi garantizar el estrés a todas las mujeres con hijos pequeños que tengan que ir a esa reunión. A mi me pasa y, por eso, siempre que puedo pongo los consejos de gobierno de la Universidad a las 09:30 porque sé que voy a llegar tranquila. Creo que todo ese tipo de situaciones cuando las vivan todos caerán por su propio peso.

-A las Administraciones públicas se les llena la boca a la hora de defender la conciliación de la vida familiar y laboral, los colegios cuentan con aulas matinales. ¿No cree que se han dado ya algunos pasos?

-Sigo pensando que en cualquier caso es cuestión de tiempo. Simplemente hay una inercia que cuando pasen los años y las generaciones pasen, esto cambiará. Yo, por ejemplo, a mi hijo le estoy educando de una manera diferente porque la vida antes era otra, era distinta. Quiero pensar que cuando ellos tengan que ocuparse de las cuestiones que nos permiten vivir les parecerá natural hacer este tipo de cosas. Quiero pensar que cuando ese ambiente o ese tipo de distribución y ayuda en el reparto de responsabilidades se haga así; los que se hayan educado así lo harán de una forma natural y, por eso pienso que es una cuestión de inercia. Y si hay que poner medidas positivas, la Administración tiene una responsabilidad social de regular, pero también tiene que haber mucha educación en las familias. Eso está claro.

-¿Qué opinión le merecen los movimientos feministas y de la necesidad de tener que feminizar los discursos, tal como utilizar alumno y alumna?

-Hay una cuestión de partida que creo que es errónea y que es entender que el feminismo es lo contrario del machismo. El feminismo, hasta donde yo sé, no persigue que las mujeres tengan más derechos que los hombres, ni convencer a nadie de que la mujer es mejor que el hombre, mientras que el machismo lo que entiende es que hay una sensación de que se es más y se tiene más. Por tanto, no se puede hablar de feminismo en contraposición al machismo en ese sentido porque lo que se pretende es la igualdad de derechos y oportunidades. Tampoco voy a defender que soy igual que un hombre porque físicamente no lo soy. No sé si el lenguaje o deformar el lenguaje de verdad va a servir sirva para que la igualdad de oportunidades llegue antes. Sinceramente, a mí de momento tener que utilizar ciudadano y ciudadana lo que de verdad hace es que me complica el lenguaje. Y si viese que eso está viniendo acompañado de mejoras, pues no me importaría complicarme el lenguaje. Sinceramente creo que hay muchas personas con capacidad de decisión y regulación muy estrictos con el lenguaje y no se equivocan nunca, pero en sus actitudes no lo han interiorizado.

-¿Ha tenido que abandonar el campo de la investigación al hacerse cargo de la Secretaría General de la UCO?

-No he dejado nada de lo que hacía y lo que he hecho es aumentar el número de horas de trabajo a la semana y pasarlo a los fines de semana. Esta es una etapa de gestión y la acepté como tal y no he querido de dejar de dar clase. Es complicado, pero es una decisión y no hay que ponerse ninguna medalla. Me supone un esfuerzo y un coste en el que hay que tener claro hasta donde se puede llegar.

-En los próximos meses se celebrarán las elecciones a rector en la Universidad, ¿cree que continuará en el cargo?

-Eso hay que preguntárselo al rector, José Manuel Roldán Nogueras. En su momento, él me hizo una participación para estar en su equipo y depositó su confianza en mí y él es el primero que lo tiene que decir. Estoy muy contenta con la experiencia y está resultando satisfactoria, pero no es el momento de manifestarse en este sentido; no me corresponde.

-¿Qué balance hace de estos últimos cuatro años?

-Me ha merecido la pena porque me ha permitido participar en la institución de una manera diferente a la que nunca había hecho nunca. Nunca había ocupado cargos de gestión, lo acepté con vocación de servicio y es una oportunidad que siempre le agradeceré al rector. A nivel profesional, también me ha permitido conocer mejor la institución y también supone una mejora en tu propia actitud ante el trabajo.

-¿Y a nivel personal?

-A nivel personal me ha hecho aprender a trabajar con grandes grupos de personas en facetas que nunca había tenido que ejercitar en la investigación. La Secretaría General tiene muchas áreas: el día a día, la asesoría jurídica, pasando por protocolo, archivo y registro y la administración electrónica y cada una de ellas son grupos diferentes, con sus funciones y trayectorias y proyección a medio plazo. Esto me ha obligado a ser capaz de abordar los problemas poniéndome en el lugar de cada grupo y también a hacer un esfuerzo de llevar en paralelo distintas cosas con sus puntos específicos, algo que me va ayudar mucho cuando no esté en el Rectorado. Ha sido una experiencia única, inesperada y para mí ha sido muy satisfactoria. Me ha permitido trabajar en equipo con personas universitarias como yo, pero pertenecientes a ámbitos de trabajo muy distintos, con un objetivo común y eso ha sido muy enriquecedor.

jueves, julio 23, 2009

Venezuela: La masculinidad hegemónica en tela de juicio

Por Aline Castellanos / Semlac
En Venezuela se está lejos de lograr que haya hombres con un sentido de la masculinidad diferente.
“Mi expectativa de lo que debe ser un hombre es uno sensible, comprometido, revolucionario, en contraposición al machista, irresponsable, descuidado, misógino y homófobo. En Venezuela estamos lejos de lograr que haya hombres con un sentido de la masculinidad diferente y, aunque puede haber cada vez más de ellos que quieren ser así, siguen siendo, lamentable y gravemente, una minoría”.

Quien habla no es una mujer soñando con su hombre ideal sino el asesor de planes y proyectos del área de equidad de género y masculinidades del Instituto Nacional de las Mujeres en Venezuela, Héctor Gutiérrez García.

Encargado de impulsar programas de gobierno que promuevan “el cuestionamiento de la masculinidad patriarcal y capitalista y dar paso a nuevas formas de ser hombre; hay que sacar del clóset al hombre no violento y paritario que podemos ser”, afirma.

En entrevista con SEMlac, enlista un tétrico panorama de fenómenos sociales generados por esa terrible masculinidad dominante: el machismo.


“Tenemos un país donde, de cada 10 hogares, siete y hasta 10 —dependiendo del sector social— fueron abandonados por el padre; también, la tasa más alta de embarazo adolescente en América Latina; el teléfono de ayuda a mujeres recibe 700 llamadas diarias, de las cuales 30 por ciento son específicamente para denunciar y pedir apoyo por situaciones de violencia”.

En un año, las venezolanas se han realizado 30.000 operaciones de mamoplastía (aumento de senos) y es altísima la cifra de consumo de cosméticos. “También es machismo que las mujeres tengan que cambiar su rostro y su cuerpo al gusto de los hombres”, señala.

Los hombres venezolanos se están muriendo por accidentes viales y cirrosis hepática, ambos relacionados con el alto consumo de alcohol, registrándose hasta 6.000 al año. Los homicidios de hombres llegan a los 8.000 anuales. De cáncer de próstata, casi 2.000 al año.

Las infecciones de transmisión sexual, las tasas de aborto inseguro y los embarazos no deseados son provocados por el ejercicio de una sexualidad irresponsable.

El sexismo en el lenguaje y en los medios de información, la promoción de la violencia, la misoginia y la homofobia como formas legítimas de ser hombres en la educación y costumbres sociales podrían cerrar un panorama que no concluye. “La situación es de emergencia”, afirma.

Desde los propios hombres, han sido menos las iniciativas para el cambio en materia de género. “Venezuela tiene una historia de hombres solidarios con los movimientos feministas, pero han sido los menos y no alcanza a llamarse movimiento masculinista”.

Algunas iniciativas que intentan poner en tela de juicio la masculinidad dominante, como procesos de formación y capacitación en género y derechos humanos, están siendo impulsadas por organizaciones no gubernamentales, con apoyo de instituciones del gobierno, desde finales de la década de los noventa.

También desde el gobierno se han aprobado algunas leyes, como la Ley de Paternidad, que promueve permisos laborales para padres, y el reconocimiento constitucional del aporte económico del trabajo doméstico, garantizado por el artículo 88.

A nivel de los medios de comunicación, “es obligación regirse por la Ley de Responsabilidad Social de los servicios de Radio y TV, que ordena contenidos no sexistas”, según lo dictamina la ley respectiva.

Para el entrevistado, algunos frutos se están dando: “desde el año pasado se incrementó en 40 por ciento la solicitud de talleres y cursos de formación en género por parte de organizaciones mixtas de base, como el Frente Nacional Campesino Ezequiel Zamora, y consejos comunales de todo el país”.

En los talleres, encuentros y procesos formativos sobre estos temas también hay más hombres. “Yo diría que hasta 30 por ciento más”, Eso, “bien puede interpretarse como una manifestación pública de que ese hombre quiere cambiar”, comenta.

Reconoce que en los jóvenes se están creando otros referentes de masculinidad, “más humanistas y revolucionarios”. “Una identidad no marcada por el mercado”, subraya. Y también afirma que en una franja de la población adolescente, sobre todo urbana, las expectativas de una relación están cambiando. No sólo respecto al sexo, sino también afectivas.

Y a hombres jóvenes, muchos de ellos ya casados y con hijos, “uno los mira cargando a sus hijos y acompañando a sus compañeras a los talleres. Ser padres de manera responsable es un primer gran cambio”, señala.

Más recientemente, en abril de este año, en el Encuentro Internacional de Equidad de Género y Masculinidades, Venezuela invitó a especialistas de todo el continente a intercambiar experiencias con instituciones y organizaciones de base venezolanas.

“Creo que esa es una experiencia que está influyendo positivamente en las acciones de gobierno y de otros hombres que desde aquí impulsemos”, reflexiona.

Sin cantar victoria, Gutiérrez reconoce que estos hombres son minoría y que “aún es débil el debate público sobre ser hombres machistas y sobre la sexualidad del varón relacionados con el capitalismo patriarcal”. Todavía falta reconocimiento social a otras formas de ser hombres, no son cambios en lo hegemónico. Son minorías, reconoce.

Saca a relucir la otra lista, la de los pendientes y prioridades. No alcanza para nombrarlo todo, pero sí hay temas urgentes: “necesitamos que el proyecto revolucionario venezolano y bolivariano asuma la igualdad socialista no sólo en los lugares ‘públicos’, sino en los lugares ‘privados’; requerimos la revaloración de la memoria popular e historia de las mujeres y de los pueblos como punto de partida del proyecto de nación; discutir la ideología, la teoría y la moral social y sexual hegemónica vigente, y contraponerle una moral y teoría revolucionaria socialista feminista”, comentó.

Más concretamente: contar con datos desagregados por género y por etnia y pueblo, y es ineludible la crítica a las industrias culturales capitalistas y patriarcales, así como el control popular de las mismas., añade.

Al mirar la importante lucha de las mujeres por una sociedad paritaria, reflexiona: “¿Por qué tendríamos que quedarnos nosotros, los varones venezolanos, rezagados e inertes? No habría que retroceder ante los desafíos de la equidad y la paridad, pues practicarlos nos mejorará la vida al liberarnos de la opresión y de nuestro papel en ella”.

Su invitación a los hombres es provocadora: “salir del clóset” porque también desde los hombres sensibles, paritarios y no violentos la sociedad puede cambiar.