miércoles, noviembre 24, 2010

La violencia de género, la expresión más dura del machismo

Asturiano
Este 25 de noviembre conmemoramos el día contra la violencia de género, echando de menos más actuaciones concretas contra esta plaga que es la violencia sexista. Y no podemos dejar de recordar que las muertes de mujeres a manos de sus parejas, ex-parejas o pretendientes es la forma más violenta de machismo, pero el machismo es el mal que se extiende por toda la sociedad, sin que las instituciones y partidos políticos estén actuando de forma contundente contra el mismo.

Sólo tenemos que recordar las declaraciones de conocidos personajes televisivos que muestran a la mujer como un mero objeto para disfrute del hombre, con el silencio cómplice de una derecha ultraconservadora que lucha contra todas las medidas que permiten a la mujer planear un modelo de vida y maternidad que deseen (píldora del día después, ley del aborto, etc.).

No podemos ser indiferentes a una judicatura, que como en la mayoría de su jurisprudencia, mantiene un tufo a franquismo y un fuerte conservadurismo como se muestra en la negativa a utilizar toda las herramientas al servicio de la protección de mujeres amenazadas, donde la escasa utilización de las pulseras de vigilancia como medida disuasoria es una buena muestra de lo que denunciamos.

Tampoco podemos dejar de criticar unos medios de comunicación que se “rompen las vestiduras” cuando muere una mujer violentamente en manos de un hombre, pero en el resto de su actividad dan una imagen estereotipada de la mujer y en muchos de los casos directamente humillante.


Un gobierno que usó la bandera de la igualdad hasta que las críticas vacías de la derecha sobre el despilfarro que suponía esta política, se convirtió en la excusa para eliminar un Ministerio de Igualdad y dar un frenazo a las políticas de visualización y reconocimiento de la mujer.

De la mujer florero pasamos a poner flores por cada víctima de un modelo social que cada día exige más a las mujeres, sin que su independencia y derechos se desarrollen en pie de igualdad que el de los hombres. Una sociedad que acepta que más de 50 % de la población no pueda considerarse ciudadanos de primera, no es una sociedad que pueda llamarse democrática.

Y esta crítica debemos plantearla en primera persona, porque somos conscientes que Unidá Nacionalista Asturiana no es un espacio ni un referente para las mujeres, que no nos ven como un instrumento para luchar contra la plaga del machismo, como se refleja en la baja afiliación femenina que tenemos o en las dificultades para tener candidatas o un peso relevante de mujeres en los distintos órganos internos. La violencia machista es una expresión de roles predeterminados que exigen un esfuerzo explícito para superarlos, más allá del voluntarismo, siempre necesario, de defender la igualdad real entre hombres y mujeres.

Este 25 de noviembre queremos reivindicar que las muertes de las mujeres ni son inevitables ni consecuencia de una fatalidad, sino el reflejo de una sociedad incapaz de ver a la mujer como una persona con plenos derechos, donde su desarrollo personal no está supeditada a factores sociales ni familiares, y superar esta realidad exige el compromiso de todos y la voz de todas para impedir que la voz de las que faltan se apague definitivamente.



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