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viernes, agosto 20, 2010

¿Femicidio, feminicidio? El genocidio necesita un nombre en América Latina

Por Diana Cariboni
Mi pregunta fue por qué en algunos países se llama femicidio y en otros feminicidio al asesinato de mujeres por razón de su sexo. Las feministas reunidas en San Salvador, en un taller organizado por el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), me mostraron que no era cuestión de una palabra u otra, sino una polémica no zanjada.

La palabra proviene del inglés “femicide”, concebido por feministas estadounidenses para referirse a los asesinatos de mujeres que forman parte del amplio esquema de la violencia de género. Pero su traducción simple a “femicidio” omite esas dimensiones, según la antropóloga y política mexicana Marcela Lagarde.

Lagarde acuñó e introdujo el feminicidio como delito en el Código Penal y la Ley General de Acceso de las Mujeres a Una Vida Libre de Violencia, vigente en México desde febrero de 2007, bajo la forma de “violencia feminicida”.


Dice la versión española del último glosario de género de IPS:

Se trata del asesinato de la mujer en razón de su género, por odio hacia las mujeres, por rechazo a su autonomía y su valor como persona o por razones de demostración de poder machista o sexista. El feminicidio incluye una connotación de genocidio contra las mujeres. Por esta razón se prefiere feminicidio a femicidio, un término que hace referencia a todos los homicidios que tienen como víctima a una mujer, sin implicar una causa de género.

Pero, desafortunadamente, la discusión no se termina allí. En Costa Rica se tipificó el delito de femicidio. En Chile se habla de hacer algo similar.

Las autoras de “Femicidio en Costa Rica 1990-1999”, Ana Carcedo y Montserrat Sagot, hablan de este crimen en su país y señalan:

“La muerte de mujeres a manos de sus esposos, amantes, padres, novios, pretendientes, conocidos o desconocidos no es el producto de casos inexplicables o de conducta desviada o patológica. Por el contrario, es el producto de un sistema estructural de opresión. Estas muertes son femicidios, la forma más extrema de terrorismo sexista, motivado, mayoritariamente, por un sentido de posesión y control sobre las mujeres”.

Y agregan que el término femicidio “remueve el velo oscurecedor con el que cubren términos ‘neutrales’ como homicidio o asesinato”. Más aún, dicen, el femicidio ha sido definido “como una forma de pena capital que cumple la función de controlar a las mujeres como género… una expresión directa de una política sexual que pretende obligar a las mujeres a aceptar las reglas masculinas y, por lo tanto, preservar el statu quo genérico”. Sí, suena como genocidio, genocidio de mujeres.

En este punto, a la gente de a pie se nos complica entender los matices entre uno y otro término. Y ya no sabemos si vale la pena la discusión.

Lo dijeron varias activistas en el taller de Cladem: no perdamos más tiempo en las sutilezas.

En Chile es una muerta por semana, en Uruguay, una por mes, y en Perú se registran 12 cada 30 días. En un solo lugar de México, la norteña ciudad de Juárez, unas 800 mujeres cayeron víctimas de crímenes machistas de inusitada saña, desde 1993. Así se convirtieron en emblema, aunque las cifras empalidecen ante Guatemala: más de 3.500 feminicidios en cinco años, unos 700 por año, más de uno al día… ¿Necesitamos una o muchas palabras, para ponerles fin?

sábado, febrero 27, 2010

Recapitulación y reconocimiento a obra feminista de Marcela Lagarde...

Por Anayeli García Martínez
(CIMAC).- Para conmemorar los 20 años de la publicación “Los cautiverios de las mujeres: madresposas, monjas, putas, locas y presas”, alumnas, alumnos, amigas y amigos de la feminista y antropóloga, Marcela Lagarde y de los Ríos, realizarán una serie de conferencias este 16 y 17 de marzo en la UNAM, con el fin de recapitular esta obra del feminismo mexicano, informó el comité organizador en un comunicado.

Lagarde y de los Ríos es una destacada mujer catedrática de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) con más de 30 años de trabajo y lucha por la causa de las mujeres. Salida de las filas del Partido Comunista Mexicano se ha interesado en la política como una forma de participación para mejorar la condición de vida de las mujeres.

Autora de artículos como Insurrección Zapatista e Identidad de Género, La Construcción de las Humanas, y Por Una Izquierda Feminista, desde que decidió ser legisladora fue consciente de que eran pocas las mujeres que alcanzaban altos cargos en la política mexicana, sin embargo ella llegó a la Cámara de Diputados en la LIX legislatura, que inició a mediados de 2003.

Fungió como legisladora y presidió la Comisión especial de la Cámara de Diputados que dio seguimiento a las investigaciones sobre feminicidio en México.

Durante la LIX Legislatura y como integrante del Partido de la Revolución Democrática (PRD), presentó la primera investigación global sobre violencia feminicida, integrada en 12 libros y un inmenso acervo documental donde se prueba que, sólo en 2004, mil 205 niñas y mujeres fueron asesinadas en todo el país.

Por otra parte, en “Los cautiverios de las mujeres…” analiza la identidad de la mujer en un conjunto de características, sociales, corporales, económicas, legales, culturales, simbólicas y subjetivas. La importancia de esta obra se refleja en que se ha tenido que reeditar varias veces por la gran demanda y debido a la gran cantidad de aportes que contiene.



En ese libro Marcela Lagarde sintetiza la opresión cultural en la cual se encuentran las mujeres en la sociedad patriarcal y concluye que la mujer necesita más poder, más liderazgo para que se reconozcan y respeten sus derechos.

Profesora de los Postgrados de Antropología y de Sociología en la UNAM, asesora del Postgrado en Estudios de Género de la Fundación Guatemala y en el Diplomado en Género y Desarrollo de la máxima casa de estudios, coordinadora de los Talleres Casandra de Antropología Feminista, asesora del Programa de Género del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM, ella ha trabajado y colaborado como feminista a favor de los derechos de las mujeres.

Por ello y por su destacada participación en el ámbito académico, político y de investigación estas conferencias servirán también de “reconocimiento amoroso y sororal a Marcela” por todo lo que a cada quien le ha dado en la vida: como amiga, maestra, compañera de partido, escritora, mentora, creadora de espacios feministas y mucho más, así lo consideran sus allegados.

El evento se realizará los días 16 y 17 de marzo del presente año de 10 de la mañana a una de la tarde en el marco del Programa de Investigación Feminista del Centro de Investigaciones Interdisciplinario en Ciencias y Humanidades (UNAM). En el mismo evento se le entregará a la maestra una caja con hojas que describe las experiencias de las personas que han sido influenciadas por su obra.

A las reuniones están convocadas integrantes del Seminario de Sexualidad de la Universidad de Puebla, Seminario Sexualidad y Cultura de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), Talleres Casandra de Antropología, Seminario de Posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Social, Seminario de Posgrado Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, Programa de Investigación Feminista (CEIICH-UNAM).

También se contará con la presencia de integrantes de la Comisión Especial para Conocer y Dar Seguimiento a las Investigaciones relacionados con los Feminicidios en la República Mexicana y la Procuración de Justicia Vinculada, del Diplomado Feminista de Guatemala, compañeras de España y de la Red de Investigadoras por la Vida y la Libertad de las Mujeres y Estudios de las masculinidades.

Todos ellos compañeros y amigos de alguna etapa de su vida y obra Finalmente el encuentro cerrará con la conferencia “Tejiendo entre dos continentes: diálogo sobre Feminismo y poder”, una charla entre Marcela Lagarde y Teresa del Valle, acompañadas por María Eugenia D´Aubaterre y Virginia Maquieira a través de una videoconferencia.

viernes, febrero 19, 2010

Pasividad ante feminicidio, responsabiliza a Estados

Por Lourdes Godínez Leal
La violencia contra las mujeres ha sido regulada históricamente por los Estados y el derecho, a través de normas civiles y penales que no reconocen muchas formas de violencia porque “no son ejercidas contra sujetas de derecho”, consideró Patsilí Toledo Vásquez, investigadora de la Universidad Autónoma de Barcelona.

En su ponencia sobre la normatividad existente en distintos ordenamientos jurídicos para atender, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres y el femicidio/feminicidio en Centroamérica y México, como parte de los trabajos de la campaña regional por el acceso a la justicia para las mujeres que inició ayer, Toledo Vásquez hizo un recuento de cómo las leyes han abordado el tema de la violencia a lo largo de la historia.

Enfatizó que la prohibición de la violencia no ha incluido la violencia que se ejerce contra las mujeres. Lo que han hecho las leyes en el mundo, dijo, es regular la violencia justificándola a través de diversas figuras como la “autoridad marital”, es decir, el “supuesto derecho” de los maridos para violentar a sus esposas o el derecho de los padres de familia.

Reconoció que a partir de la segunda mitad del siglo pasado hubo un avance, producto del reconocimiento de la ciudadanía plena de las mujeres como el derecho al voto, a la educación universitaria, entre otros, es decir, que empezaron a eliminar algunas normas que discriminaban a las mujeres


Durante su recuento, la también investigadora en Ciencias Penales por la Universidad de Chile, recordó que en la década de los ochenta se reconoció ampliamente la violencia contra las mujeres y se comenzaron a exigir leyes para combatirla además de considerarla como una violación a los derechos humanos.

Fue en esta época también, explicó Toledo Vásquez, cuando se habló de la responsabilidad del Estado frente a la violencia. “En la medida en que los Estados no previenen, investigan y sancionan, también son responsables de esta violencia”, insistió.

“NEUTRALIZAR” LA VIOLENCIA

La especialista en el tema, explicó que desde los años 80 lo que ha hecho el derecho penal es enfocarse a la violencia “que a ojos del Estado era menos grave” utilizando palabras neutras, por eso dijo, se habla de violencia familiar para señalar que mujeres y hombres son víctimas, aunque en su mayoría la padezcan las mujeres.

Es en el año 2000, dijo Patsilí Toledo, cuando en América Latina se crean leyes específicas para atender la violencia contra las mujeres, principalmente por el tema del feminicidio/femicidio.

Si bien el derecho internacional de los derechos humanos es un instrumento internacional que reconoce que la violencia contra las mujeres es grave, Patsilí Toledo destacó que aún persisten desafíos en la región latinoamericana, principalmente en los casos de asesinatos contra mujeres y en lo que tiene que ver con la prevención, investigación y sanción.

Destacó que los casos que se investigan son los que se ejercen por conocidos ya que son los “más fáciles de investigar”, por eso, explicó, al hablar de impunidad “nos referimos” a los otros casos que no se investigan porque no son ejercidos por personas que no son conocidos y por lo tanto cuesta mas trabajo investigar, por ende, pocos son sancionados, lo que favorece a su vez, la impunidad


En este sentido, recordó que el informe de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) de 2007 sobre violencia contra las mujeres, reconoce la falta de recursos porque el tema no es una prioridad, que las investigaciones no son adecuadas y son tan deficientes, que han provocado que este delito tenga un número ínfimo de sanciones.

El informe destacó Patsilí Toledo, reconoce también un patrón de impunidad sistemático con respecto de la violencia hacia las mujeres, que las medidas de protección no son eficaces para proteger a las mujeres, y que si bien existen programas de capacitación a funcionarios de justicia estas no tienen un impacto suficiente.

LA CAMPAÑA

Los objetivos de esta campaña regional por el acceso a la justicia para las mujeres, lanzada por cinco países de la región (Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua y México), convocada en esta ciudad del 17 al 20 de febrero por el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, es revisar, discutir y documentar la problemática en Centroamérica y México a fin de generar propuestas para cada país e intercambiar experiencias internacionales para atender los crímenes violentos contra las mujeres.

miércoles, febrero 17, 2010

A 3 años de su femicidio...TODXS SOMOS SANDRA!!!

¿Sabes quién es Sandra Ayala Gamboa?
Sandra Ayala Gamboa llega desde Perú a La Plata el 28 de Octubre de 2006. El viernes 16 de Febrero de 2007, cerca de las 15hs, llega al edificio en reparación del ex Archivo del Ministerio de Economía (hoy ARBA) acompañada por Walter Silva de la Cruz, por una supuesta entrevista de trabajo. Sandra no regresa a la pensión donde vivía, y su novio acude a la Comisaría 1era para denunciar su desaparición, pero no le toman la denuncia. El 22 de Febrero de 2007, 6 días después, encuentran en éste edificio, el cuerpo de Sandra violado y asesinado.

Hasta el momento, no ha habido avances en la causa judicial, sino todo lo contrario: todo pedido de justicia por parte de la familia de Sandra ha sido invisibilizado, rechazado o cajoneado. La causa, a cargo del fiscal Tomás Morán, de la UFI nº 2, se desenvolvió con enormes irregularidades, y está siendo continuamente obstaculizada.

¿Qué es la violencia de género? ¿Qué es un femicidio?

La violencia de género agrupa todas aquellas formas de violencia (física, psicológica, emocional, social. económica, simbólica) a las que se encuentran expuestas diariamente en esta sociedad patriarcal.



El femicidio es la muerte violenta de una mujer, por el hecho mismo de ser mujer. Es una de las expresiones más brutales del continuo cotidiano de violencia, opresión y silenciamiento que sufren las mujeres. Es promovido por la impunidad, la omisión, y la negligencia criminal del Estado. Este término surge como noción para politizar el asesinato de mujeres en el marco de una sociedad patriarcal, sexista y desigual, diferenciandosé del universal neutro del término "homicidio", para comenzar a darle nombre y denunciar un mismo escenario que nos hermana y nos vulnera a todas. Reconocer que el femicidio e incorporarlo al vocabulario de todos los días es el primer paso para trasnformar esta situación.

Justicia por Sandra Ayala Gamboa!!! Ningún femicidio más!!!

El asesinato y violación de Sandra Ayala Gamboa no es un hecho aislado, sino que se vincula con toda una serie de innumerables manifestaciones de violencia machista que sufren las mujeres, particularmente en este caso, las mujeres migrantes. El silencio insitucional y la falta de información públcia contribuyen a naturalizar el femicidio y la violencia de género como un estado de situación cotidiana para las mujeres.

Por ese motivo, exigimos:

JUSTICIA PARA SANDRA AYALA GAMBOA!
BASTA DE IMPUNIDAD Y ENCUBRIMIENTO DEL GOBIERNO NACIONAL Y PROVINCIAL, Y DE LA JUSTICIA!
NO AL PACTO DE SILENCIO!
BASTA DE FEMICIDIOS, BASTA DE VIOLENCIA HACIA LAS MUJERES, EL MACHISMO MATA!

ASAMBLEA JUSTICIA POR SANDRA

justiciaporsandra@gmail.com

Cronograma de actividades:

10hs Conferencia de Prensa, a cargo de Nelly, la madre de Sandra, en la Comisión por la memoria. Calle 54 entre 4 y 5.

Desde las 10hs, corte y concentración, con radio abierta e intervenciones, en la puerta de ARBA - calle 7 entre 45 y 46.

17hs Marcha a los 3 años del femicidio de Sandra Ayala Gamboa. Todxs somos Sandra!!!

19hs Proyecciones frente a ARBA.

20hs Recital LeS MinÓn.

Alertan del aumento del feminicidio y la trata de mujeres en Centroamérica

Fuente: AFP
El femicidio y la trata y tráfico de mujeres "están alcanzando categoría de epidemia" en los países centroamericanos, alertaron dos informes presentados este martes por el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) y la Agencia Española de Cooperación (AECID) en Madrid.

"El femicidio y la trata y tráfico de personas son dos fenómenos en alza de violencia contra las mujeres en los países de Centroamérica", son las conclusiones de estos informes, elaborados por el Consejo de Ministras de la Mujer de Centroamérica (COMMCA), órgano del SICA especializado en temas de género, en colaboración con la AECID.

En algunos países hay más de 100 por 100.000 habitantes, por lo que "los niveles de homicidios de mujeres en la región están alcanzando categoría de epidemia", declaró la autora del estudio, Ana Carcedo.

Guatemala es el país más afectado, con algo más de 5.000 entre 2000 y 2009, seguida por Honduras, El Salvador y República Dominicana, mientras en toda la región el número de feminicidios se duplicó entre 2003 y 2009.


Estos datos aparecen en un contexto de incremento general de los homicidios en los últimos años, pero los de mujeres crece con más rapidez: entre 2003 y 2007, el número de asesinatos de hombres aumentó un 50%, mientras que el de mujeres se incrementó un 160%.

El informe sobre feminicidio alerta de que "crece el riesgo para las mujeres más jóvenes, con menos experiencia y menos conocimiento para buscar ayuda", "se cometen más en lugares públicos" y "por redes y grupos organizados" y "la impunidad alimenta" este crimen, según las conclusiones, difundidas por la AECID.

Además "los escenarios históricos de marginación se fortalecen y se establecen sinergias con los nuevos", mientras "aumenta el uso de armas de fuego en relación directa con la dinámica armamentística de la región".

En cuanto al informe sobre la trata y tráfico de mujeres, el primero realizado en la región, se constata que es "un problema social en expansión".

"Tiene fines de explotación sexual fundamentalmente, pero coexiste con (...) la venta de niños y niñas nacidos en el contexto de la trata", hay un reclutamiento "constante", se lleva a cabo con "complicidad policial" y "no existen en los países estudiados protocolos o prácticas de repatriación" de las víctimas.

Los estados centroamericanos "son países de origen, tránsito y destino", según el informe, que señala que "hay un 'mercado regional' y también trata interna".

"Existen condiciones estructurales como la exclusión social o la violencia contra las mujeres que favorece" la trata, y las víctimas, que "intentan escapar de forma permanente pese a los riesgos", la consideran "una manifestación más de una historia de maltratos, abusos e impunidad", concluye.

Estos estudios se han realizado en colaboración con la AECID, que desde 2006 colabora con el COMMCA y ha destinado a proyectos sobre género 1,7 millones de dólares desde ese año.

Entre 2004 y 2008, España ha multiplicado por seis los recursos dedicados a promover la igualdad de género en América Latina, que en 2008 se situaron en 299 millones de euros (406 millones de dólares).

jueves, mayo 07, 2009

Alarmante número de feminicidios en Guatemala

Mujeres guatemaltecas y españolas se reúnen en ciudad de Guatemala para elevar la voz por las más de 4.300 mujeres asesinadas en Guatemala durante los ocho últimos años y el alarmante aumento de los asesinatos (en un 457%) durante el período 2002-08.

Destacaron que las formas de violencia contra la mujeres se diversifican, entre las que se incluyen vejaciones como violaciones, torturas en genitales, descuartización que, según dicen, son "mensajes de intimidación". "Hay crueldad, saña y odio", destacaron.

Pese a todo, aseguran que en el país centroamericano "el sistema de justicia no lleva a juicio ni castiga a los perpetradores". "La impunidad en los asesinatos de mujeres es casi absoluta, ya que en el 98 por ciento de los casos no se obtiene justicia penal", agregan en un informe.


Según explica la relatora de la Comisión Internacional contra la Impunidad (CICIG), Susana Villarán, uno de los elementos que favorece la impunidad "es la debilidad imperante en las instituciones públicas encargadas de llevar a cabo la investigación y la culpabilización de las víctimas”. "Uno de los hechos más preocupantes -continuó- es el cierre por parte del Ministerio de Gobernación de la unidad de investigación y seguimiento de feminicidios y temas relacionados con los Derechos Humanos".

Con todo, concluyeron que para el Gobierno guatemalteco la seguridad ciudadana de las mujeres "no es prioritaria".

Al final del encuentro, y tras un breve coloquio en el que mujeres guatemaltecas y españolas intercambiaron impresiones sobre la violencia de género, un grupo de artistas españolas volvieron a denunciar la violencia contra la mujer a través de la música y la interpretación.

Según recoge la prensa local, la segunda reunión fue en el Legislativo, donde pidieron a Roberto Alejo, presidente del organismo, prioridad a las leyes en favor de las mujeres. Además de pedir que se tipifique el delito de violencia intrafamiliar, sugirieron reformar la Ley Electoral en materia de igualdad de género y cambios en el Código de Trabajo para reglamentar las labores domésticas.

martes, abril 21, 2009

Contra el feminicidio: Homenaje a las y los defensores de la Mujer

Señala Marcela Lagarde, autora sociopolítica del neologismo morfosemántico feminicidio, que este crimen «es el genocidio contra mujeres y sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales conformadas por el ambiente ideológico y social de machismo y misoginia, de violencia normalizada contra las mujeres, que permiten atentados contra la integridad, la salud, las libertades y la vida de las mujeres... todos coinciden en su infinita crueldad y son, de hecho, crímenes de odio contra las mujeres».

Ana Belén Puñal, por su parte señala la enorme mentira encubierta por el eufemismo "crimen pasional": «No hay crímenes pasionales. Nadie mata por amor. Lo que hay detrás es una situación de poder».


Feminicidio (neologismo formado con el adjetivo antiguo feminino, origen genético de las palabras feminidad y feminismo, cuyo origen latino común es fémina 'mujer: persona del sexo femenino' y el sufijo -cidio 'acción de matar') n.f. 'asesinato de una mujer'; alterna con la forma sincopada por haplología (1)

femicidio. Para introducir este neologismo, sinónimo del anterior, nuestra lengua se inspiró del vocablo inglés femicide, cuyos autores son Radford, Jill y Diana E. Russell, en 1992. Marcela Lagarde emplea también esta forma sincopada, como lo hacen muchos políticos en latinoamérica, pero, con gran sentido pragmático y morfosemántico, prefiere la forma completa feminicidio.

Ninguna de estas dos palabras ha sido incoporada todavía en el Diccionario de la Real Academia Española (DRAE). Espero que lo sean muy pronto, puesto que en el momento en que yo escribí la primera versión de este artículo, en 1997, el buscador Google encontraba en décimas de segundo las siguientes referencias: feminicidio: 191 000; feminicidios: 153 000; femicidio: 76 400; femicidios: 22 400. En el momento actual, 20.04.09, la versión francesa del mismo buscador encuentra: "environ 218.000 pages en espagnol pour feminicidio. (0,40 secondes); un total d'environ 282.000 pages en espagnol pour feminicidios. (0,30 secondes); un total d'environ 83.100 pages en espagnol pour femicidio. (0,34 secondes); un total d'environ 33.900 pages en espagnol pour femicidios. (0,20 secondes)". El masivo progreso pragmático de estos dos neologismos morfosemánticos indica tanto el avance de la toma de conciencia de este crimen contra la humanidad como la indudable progresión de su virulencia.

El Banco de datos del Español Actual, Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), me responde por Internet, tanto en 1997 como en este mismo momento: "No existen casos para esta consulta". Espero que mis colegas lexicógrafos de la RAE corrijan sin tardar este retraso informativo.

El feminicidio o femicidio es el grado máximo en la escala del 'maltrato de mujeres', maltrato conocido también bajo la denominación hiperónima de 'violencia de género'.

Entre dos denominaciones para una misma realidad (o concepto), llamamos hiperónima 'denominación superior' a la más amplia y menos precisa de las dos, e hipónima 'denominación inferior' a la menos amplia y más precisa. La razón de llamarlas respectivamente 'denominación superior' y 'denominación inferior' proviene del hecho que los lógicos, siguiendo el modelo arborescente de Porfirio, se servían de una representación vertical de los términos. La misma costumbre, reinstaurada por numerosas disciplinas actuales, explica el que se llamen cohipónimos a dos términos que se encuentran situados bajo el mismo hiperónimo.

Semánticamente feminicidio es un hipónimo del término genericidio, introducido en 1985 por Mary Anne Warren, en su libro Gendercide: The Implications of Sex Selection (en castellano: Genericidio: las implicaciones de la selección por sexos). Al ser el término feminicidio cohipónimo del término masculinicidio, bajo el hiperónimo inmediatamente superior genericidio, es normal que se emplee cuando se pretende subrayar el hecho de que la víctima de un homicidio, causado por un varón, es una mujer.

La mujeres adolescentes y adultas, particularmente entre los 15 y los 44 años, corren un mayor riesgo de ser mutiladas o asesinadas por hombres que de morir de enfermedad, de guerra, de accidentes de tráfico e incluso de todas estas causas combinadas.

El Centro de Ginebra para el Control Democrático de las Fuerzas Armadas (DCAF) indica que demográficamente "faltan" entre 113 y 200 millones de mujeres. Esta pérdida demográfica de mujeres es el resultado de diversos mecanismos feminicidas:

[femicidio] • Aborto provocado de los fetos femeninos, basado en una selección prenatal deliberada.

• Feminicidio infantil, (infanticidio femenino), tolerado o no penalizado, en los países en los que se prefieren los varones a las hembras.

• Privación de alimentación adecuada y de atención sanitaria, que se destinan prioritariamente a los miembros masculinos de la familia y de la sociedad.

• Los mal llamados "asesinatos de honor" y las muertes ocasionadas por la disconformidad de los maridos con el monto de las dotes matrimoniales aportadas por sus esposas.

• Trata de mujeres (compraventa, prostitución, pornografía, etc)

• Esclavización doméstica, uno de cuyos síntomas por antonomasia es la violencia marital, que muchas sociedades toleran, minusvaloran o intentan ocultar, camuflándola con la denominación de 'violencia doméstica'.

• La falta de una asistencia sanitaria adecuada antes, durante o después de un parto produce la muerte de 600.000 mujeres al año: Women in a dangerous world .

Entre un millón quinientas mil y tres millones de mujeres y niñas son víctimas cada año de la violencia masculina, ejercida contra ellas.

El término sincopado femicidio es usado intensivamente, a partir del año 2004, para referirse con una palabra abreviada e impactante a los excepcionalmente frecuentes asesinatos de mujeres, que tienen lugar en Ciudad Juárez (Chihuahua México) y Ciudad de Guatemala (Guatemala). El nuevo neologismo, calcado intencionalmente sobre homicidio, pretende crear la conciencia de que hay que considerar estas muertes como una forma de genocidio de mujeres. Tanto en un caso como en el otro, en el mexicano como en el guatemalteco, la justicia local no investiga los crímenes. La mayoría de las mujeres víctimas de este holocausto son violadas y algunas de ellas mutiladas, torturadas e incluso descuartizadas. Se sabe que en Ciudad de Guatemala un veinte por ciento de las más de quinientas mujeres asesinadas, entre 2004 y 2005, lo fueron de dos en dos, debido a que se quiso castigar con la muerte su "relación íntima" de parejas, según lo atestigua Claudia Acevedo de Lesbiradas. (Ver el testimonio en: Amnesty International).

El término sincopado femicidio ha sido traducido al francés por feministas canadienses, que se han asociado a los movimientos de protesta mejicanos y guatemaltecos. Estas feministas sospechan que hay femicide contra las mujeres indígenas canadienses, ya que desde 1980 quinientas mujeres aborígenes han sido declaradas como desaparecidas o han sido asesinadas. Este número es demográficamente alarmante por su desproporción, dado lo reducido de la población indígena canadiense. Algunos sociólogos explican que estas mujeres son consideradas como un blanco fácil para la violencia machista, porque su raza las sitúa en el nivel más bajo de la jerarquía socio-económica. Los casos de muchas de las mujeres desaparecidas han sido descartados de la investigación policial, por el simple hecho de haber sido consideradas como prostitutas. El escándalo causado por el asesinato de Helen Betty Osborne, en 1971, fue un factor determinante para llamar la atención internacional sobre la inseguridad de las mujeres en Canadá.

miércoles, abril 08, 2009

En Juárez, el machismo rodea el feminicidio: Carlos Carrera

El Traspatio: 1000 desaparecidas, más de 450 asesinadas
Por: Lidia Ponce Carmona y Nancy Betán Santana / CIMAC
Una cerca con alambre de púas. En ella, restos de cabellos largos que se mueven al vaivén del viento árido, desolado... Un perro olfateando olores nauseabundos en el polvo del llano del desierto.Femenino…entre 16 y 25, fémur fracturado, uñas rojas, pezón izquierdo… arrancado: la 29 en lo que va del año, pero quién sabe cuál sea “su número”, tomando en cuenta los últimos diez años.

Es así como inicia el filme Backyard, El Traspatio, exhibida actualmente en la Ciudad de México, solo en la Cineteca Nacional.

Otra mujer víctima de feminicidio en el municipio de Ciudad Juárez, Chihuahua, ciudad reconocida internacionalmente por el asesinato de las mujeres que pisan su suelo. “Te llevaré a morir estilo Juárez”, amenazan algunos hombres en Estados Unidos a las mujeres.

Calificada como un largometraje “incómodo”, tanto para autoridades como para ciertos sectores de la sociedad mexicana, la película desarrolla en 120 minutos las condiciones en las que se han cometido y las circunstancias que han abrigado a los asesinatos de mujeres perpetrados en Ciudad Juárez desde 1992. Entre ellas, el desinterés y la corrupción de los funcionarios chihuahuenses y un machismo naturalizado por los juarences.

Apoyada por el ojo documentalista de Everado González y con guión de Sabina Berman, basado en el libro Huesos en el desierto, del periodista y escritor Sergio González Rodríguez, Backyard describe a una Ciudad Juárez desolada, contaminada por la basura y la violencia; sin raíces definidas por tratarse de una región adoptada por el gobierno y la población estadounidenses como un patio trasero, en el cual, pueden ocultarse o desecharse desde productos de segunda mano hasta sociópatas.

Patio trasero: ya acertadamente lo afirmaba por primera vez el fallecido Adolfo Aguilar Zinzer. Patio trasero donde se mezclan los sueños y las ilusiones de mujeres y hombres esperando cruzar la frontera con los Estados Unidos exitosamente.

Patio trasero, con la mitad de su población, las mujeres, acostumbrada a laborar jornadas de hasta diez horas en maquiladoras extranjeras que pagan sueldos de poco más de un dólar por hora.

Todo esto, establecido previamente vía acuerdos con los gobernadores de los estados (quienes reciben la verdadera ganancia del trabajo), bajo amenaza de marcharse con toda su infraestructura a los países donde se cobra la mano de obra hasta en 60 centavos la hora.

Venidas de diversas entidades federativas, las mujeres que habitan Ciudad Juárez buscan su libertad y su independencia económica, pero con el riesgo, desde hace por lo menos 17 años, de hallar con ambas la muerte.

Cifras no establecidas aún certeramente indican que se trata de más de mil desaparecidas y más de 450 asesinadas.

MACHISMO RODEA FEMINICIDIO

En entrevista con Cimacnoticias, el director de Traspatio (Backyard), Carlos Carrera, manifestó que uno de sus objetivos al llevar el guión de Berman a la pantalla grande es, indudablemente, mostrar el machismo que rodea al feminicidio.

Por tal motivo, una mujer es la protagonista del largometraje: Ana de la Reguera, en el papel de Blanca Bravo, una agente investigadora enviada desde el Distrito Federal para tratar de ahondar en los crímenes. Algo que no pudieron hacer funcionarios de administraciones pasadas.

De entrada, se encuentra con un equipo de hombres que subestiman sus capacidades por ser mujer, y éstos, al percatarse poco a poco de lo contrario, la limitan en su campo de acción. Finalmente, la retiran de su cargo. Blanca da cuenta de que no solamente debe lidiar contra criminales, sino contra todo un sistema podrido.

“Blanca Bravo es la suma de muchos agentes que han pasado por Ciudad Juárez para tratar de resolver los casos. Sin embargo, todos los que descubren la asociación del crimen organizado (uno de los señalados como responsables) con las autoridades, terminan fuera de la investigación”, subrayó Carrera.

Paralela al relato de Blanca Bravo y tocándola en diversos momentos y al final del filme, aparece la historia de Juana Sánchez, una mujer indígena proveniente de Cintalapa, Tabasco, quien, tras abandonar su tierra viaja a Ciudad Juárez para trabajar en una de las maquiladoras.

Tras una valoración médica y la advertencia de despido si llega a embarazarse, Juana comienza a laborar junto a cientos de mujeres jóvenes que, como ella, inician la búsqueda de su nueva identidad como sujetos libres y económicamente productivos.

No obstante la emancipación de Juana, quien se empodera de su cuerpo y voluntad, es señalada por el orden social establecido en Juárez, particularmente por la mirada de un hombre con el que sostiene una relación breve que decide no reanudar.

Juana es condenada. En una especie de sesión secreta, un grupo de hombres, entre los cuales se halla su ex novio, planea su asesinato; el cual tiene lugar cuando ella sale de trabajar.

Juana es citada en un bar, drogada por su ex novio, llevada con ayuda de los compinches del mismo a un cuarto y violada por todos ellos para, finalmente, ser asfixiada y arrojada a la orilla de una carretera.

El patrón de violencia contra las mujeres en Ciudad Juárez encierra además a traficantes de órganos, realizadores de cine snuff, narcosatánicos, tratantes de personas y asesinos seriales, como lo acota González Rodríguez en su libro.

Porque en Juárez se vive, como bien dice Blanca, dentro de una leyenda donde un tigre llega y, a manera de ritual, se come a una persona:

“La primera vez, la gente corre despavorida, se asusta, habla de ello; busca soluciones. La segunda, aún corre y se asusta. La tercera, se cuida, pero ya espera que llegue el tigre. Sabe que llegará. Es así con las muertas. Las personas saben que habrá más, se han acostumbrado, pero nadie hace nada”.

Backyard muestra lo mencionado tantas veces, lo escrito en múltiples ocasiones, y con ello, pretende que no se naturalice la violencia contra las mujeres en cualquier espacio identificado con Ciudad Juárez.

Busca acercar al espectador una realidad no adoptada, considerada ajena y lejana. Sin embargo, el feminicidio no es lejano, está tan cerca que en la Ciudad de México ocurren asesinatos de mujeres por razón de género y el vecino Estado de México ocupa el primer lugar en feminicidio.

El silencio mata, y las mujeres de Juárez no deben seguir muriendo, casi la mitad del municipio está en calidad de desaparecida y bajo la arena de la tierra desierta.

Incómodo reconocer, sin duda, que Ciudad Juárez es territorio de nadie y de todos; donde horrores imaginables pueden sucederle a alguien por el simple hecho de tener sexo femenino.