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sábado, julio 16, 2011

El movimiento de mujeres comunistas (1921-26)

John Riddell
IPS
Reproducimos a continuación una nota de John Riddell publicada originalmente en su blog en inglés. Agradecemos al autor por la contribución y a Celeste Murillo que la tradujo para nuestro blog.

El siguiente trabajo fue presentado en la conferencia de Historical Materialism de Toronto del 16 de mayo de 2010. Cuando celebramos el Día Internacional de la Mujer, a menudo nos referimos a sus orígenes en las luchas obreras de Estados Unidos a principios del siglo XX. Se menciona con menos frecuencia, sin embargo, cómo fue relanzado y popularizado en la década de 1920 por el Movimiento de Mujeres Comunistas. Además, este movimiento casi ha sido olvidado, así como sus principales dirigentes.

Estructura y función

El Movimiento de Mujeres Comunistas se fundó en una reunión internacional de mujeres comunistas en 1921, que eligió una dirección, el Secretariado Internacional de la Mujer, que informaba al Ejecutivo de la Internacional Comunista o Comintern. También inició la formación de comisiones de mujeres en los partidos nacionales, que coordinaban el trabajo de los organismos de mujeres a nivel de rama, y convocaba conferencias internacionales de mujeres comunistas.

El Secretariado publicaba un periódico mensual y también había publicaciones de mujeres comunistas a nivel nacional y local. También presentaba resoluciones a los congresos internacionales de la Comintern.

Ese, al menos, era el proyecto. Pasar de las ideas a los hechos fue difícil. Por entonces, las mujeres recién emergían a la ciudadanía y la actividad política. En la Internacional Socialista pre-1914, de acuerdo con Clara Zetkin, las pocas mujeres activistas eran “tratadas como una forma de ayuda doméstica”[1].

Incluso en la Comintern, escribió Zetkin en 1921: “con demasiada frecuencia los dirigentes menosprecian la importancia” del movimiento de mujeres comunistas, porque “lo ven solo como un ‘tema de mujeres’”[2]. En cada uno de los congresos internacionales de la Comintern de de 1920, 1921 y 1922, las mujeres tuvieron problemas para poder presentar y discutir su informe[3].

Aun así, de conjunto, a pesar de lo que Zetkin llamó “oposición abierta o velada[4]”, las estructuras partidarias para el trabajo entre las mujeres se establecieron durante aquellos años en casi todos los países europeos donde los comunistas podían trabajar de forma legal. Las mujeres que encabezaban este trabajo fueron probablemente el equipo de dirección internacional más fuerte y capaz que haya producido la Comintern. Junto con Zetkin, la dirigente comunista no rusa más respetada, trabajaron Hertha Sturn y Bertha Braunthal de Alemania, Marthe Bigot y Lucie Colliard de Francia, Henriette Roland-Holst de Holanda, Dora Montefiore de Gran Bretaña, Hanna Malm y Aino Kuusinen de Finlandia, Edda Tennenboom de Polonia, Vaersenika Kasparova y Klavdiia Nikolaeva de Rusia, entre otras[5].
Su periódico, Internacional de las Mujeres Comunistas, era una herramienta educacional formidable, que publicó 1.300 páginas durante sus cinco años de existencia. La escritura es sagaz y a menudo poética, como en el siguiente retrato de los trabajadores en la Europa devastada por la guerra:

Quienes recogen la cosecha y hornean el pan tienen hambre.

Quienes tejen y cosen no pueden vestir sus cuerpos.

Quienes crean la base substancial de toda la cultura se consumen,

privados del conocimiento y la belleza[6].

Editado por Zetkin, el periódico expresaba el pensamiento de quienes defendían más conscientemente en la Internacional la política de frente único.

El trabajo de la Internacional de Mujeres se centró alrededor de dos campañas internacionales centrales: construir el Día Internacional de la Mujer y apoyar la campaña de Ayuda Obrera Internacional para la Rusia Soviética, con énfasis en la ayuda a las mujeres soviéticas. Durante el invierno y la primavera de 1922-1923, el secretariado de la mujer en Berlín también encabezó campañas sobre la inflación, el peligro de la guerra, la educación, las leyes anti-aborto y el fascismo, y trabajó directamente con las comisiones de mujeres de los partidos de la Comintern[7].

¿Movimiento o subcomité?

Sin embargo, es difícil de precisar la naturaleza de la Internacional de las Mujeres Comunistas. ¿Era un movimiento de mujeres? ¿O era una serie de comités partidarios que llevaban adelante tareas partidarias?

Clara Zetkin formuló su tarea central como la de ganar a las masas –específicamente, masas de mujeres– frente a una inminente confrontación con el capitalismo[8]. Anticipaba así la línea general adoptada pocos meses más tarde, después de un debate fraccional, en el congreso internacional de la Comintern.

Las dirigentes veían que esto no podía hacerse sin comisiones especiales para llevar adelante esta tarea. Como señaló Zetkin en otra ocasión, las condiciones sociales de las mujeres han creado una “psicología femenina especial”, de tal manera que las mujeres son “las más rápidas, más astutas y efectivas para reconocer las cuestiones clave de la vida de las mujeres trabajadoras”[9].

En otra ocasión, Zetkin escribió que las masas de mujeres tenían ahora “nuevos anhelos, deseos, impulsos, necesidades, que antes estaban escondidos”[10].

Los comunistas de este período no utilizaban el término “opresión de las mujeres”, sin embargo, este aparece concretamente en su pensamiento y acción.

No era suficiente construir coaliciones de acción amplias para influenciar a las masas, aunque era necesario. El objetivo era atraer a las mujeres hacia el partido y formarlas como cuadros y dirigentes. En la mayoría de los partidos, este era un proyecto nuevo, que se enfrentaba a las presiones chauvinistas que excluían a las mujeres del movimiento revolucionario.

En 1925, cuando la Internacional de mujeres era atacada por las fuerzas burocráticas de la Comintern, Zetkin restableció estos conceptos en la forma de un racconto de sus discusiones con Lenin cinco años antes. Ella cita a Lenin para expresar su conocido punto de vista: “Debemos construir por todos los medios un movimiento internacional de mujeres sobre bases teóricas claras”. Más adelante en la discusión, Lenin agregó: “¡No queremos organizaciones separadas de mujeres comunistas! La mujer que es comunista debe ser miembro del partido”, con “los mismos derechos y obligaciones”. Pero el partido necesita organismos especiales “con el propósito específico de despertar a las masas de mujeres”[11].

Las comisiones eran abiertas a todos los miembros del partido, y se alentaba a los varones a participar. De hecho, los varones no se acercaban. Pero ejercían presión sobre las prioridades. Lenin, por ejemplo, le dijo a Zetkin que en las reuniones con mujeres trabajadoras, los comunistas no debían dejar que “los problemas sobre sexo y matrimonio ocuparan el primer lugar”[12]. Zetkin se opuso fuertemente. Y podemos estar seguros de que, cualquiera fuera la agenda formal, las reuniones planteaban una oportunidad para lo que la generación que la siguió llamó “grupos de concienciación”.

Se reclutaban grandes cantidades de mujeres. La proporción de mujeres entre los miembros del partido iba desde un alto 20% en Checoslovaquia y Noruega hasta el bajo 2% en Francia e Italia. En Alemania y Rusia, aumentó gradualmente durante la década de 1920 hasta el 17% y 14% respectivamente[13]. Los números absolutos eran altos: más de 100.000 mujeres eran miembros de la Internacional Comunista.

Programa para la liberación

Estas mujeres adelantaron un programa que buscaba “asegurar derechos sociales totales e irrestrictos para todas las mujeres, para que… puedan desarrollar cada aspecto de su personalidad humana”[14].

El programa de la Comintern para la emancipación de las mujeres incluía “igualdad total de derechos en las leyes y en la práctica”, la integración de las mujeres a la vida política, el derecho a la educación libre y la salud, medidas sociales para aliviar el peso del trabajo doméstico y el cuidado de los niños, y medidas para “acabar con el doble estándar sexual para hombres y mujeres”[15].

Dada la profundidad del sometimiento de las mujeres en ese momento, esto puede parecer una utopía total. Las mujeres comunistas, sin embargo, apuntaban a los avances dramáticos en la Rusia soviética, donde las mujeres habían sido esclavas legales de maridos y padres antes de la revolución. Dejo pendiente para otra discusión un resumen de estas conquistas y sus límites.

“Nuestros cuerpos nos pertenecen”

El manifiesto de la Comintern para la emancipación de las mujeres no hace mención de los derechos reproductivos de las mujeres. Sin embargo, las comunistas hicieron campañas sobre estos temas con éxito.

Las comunistas de la época veían la crianza de los niños como una responsabilidad social, y buscaban ayudar a “las mujeres pobres que les gustaría experimentar la maternidad como la alegría más grande”. En un momento en el que el control de natalidad era defendido por muchos como un medio de control poblacional y eugenesia, las comunistas se opusieron a los intentos de intimidar a las mujeres por tener demasiado pocos o demasiados hijos. Veían el aborto como un símbolo de los males sociales relacionados con la pobreza y el sometimiento de las mujeres. Pero las leyes antiaborto, sostenían las comunistas, castigaban brutalmente a mujeres inocentes. Las comunistas denunciaban la escalofriante cifra de muertes por abortos ilegales y exigían la abolición de las leyes antiaborto”[16].

En Alemania, las comunistas dirigieron una gran campaña contra la ley antiaborto con la consigna “Tu cuerpo te pertenece”[17].

La violencia contra las mujeres raramente se menciona en la literatura de las mujeres comunistas. Sin embargo, señalaron las medidas de la Rusia soviética para garantizar la libertad de las mujeres de casarse y divorciarse según su voluntad y trabajar fuera del hogar como pasos para liberarlas de las relaciones violentas y opresivas. Sin embargo, se encuentra ausente de esta literatura cualquier discusión sobre violaciones o acoso sexual.

Las comunistas se oponían al castigo o el acoso hacia las prostitutas. Eran partidarias de eliminar las causas económicas del comercio sexual a través de hogares para mujeres desocupadas, formación vocacional y empleo[18].

Frente único

El movimiento de mujeres comunistas señaló que “las demandas del movimiento de mujeres burguesas” buscaban solamente “reformar el orden capitalista para beneficio de las esposas e hijas de las clases poseedoras”. Sin embargo, hacían hincapié en que la radicalización entre las mujeres llegaba a todas las capas sociales. “Las empleadas, especialmente las intelectuales… se están rebelando…cada vez más amas de casa, incluyendo amas de casa burguesas, se están levantando…Debemos utilizar este fermento”, dijo Zetkin en el IV Congreso de la Comintern[19].

Un año antes, Zetkin explicaba en el congreso anterior que “mientras reine el capitalismo, el sexo fuerte amenazará con privar al sexo débil del sustento y los medios para ganarse la vida”. Las mujeres burguesas, insistía, pueden apoyar la lucha –causando escaramuzas, mientras se rebelan y generan confusión en el campo burgués–[20].

En este sentido, al evaluar las reuniones de mujeres no proletarias destacaban los puntos de acuerdo que podían utilizarse como acción común.

En otro contexto, el periódico predice que mediante el frente único, muchas mujeres, tanto obreras como privilegiadas, que todavía evitaban las consignas de la dictadura del proletariado, “estarán presentes, con alegría y determinación, para afirmar sus derechos como madres al bienestar social, la salud y las vidas de sus hijos”[21].

Las comunistas desarrollaron un nuevo término para las víctimas del capitalismo, que hacía una mención sutil con respecto a las mujeres. Frecuentemente hablaban de “die Schaffenden”, una palabra en alemán que combina el significado de “productores” y “creadores”. Los Schaffenden, dice Zetkin, son todos “aquellos cuyo trabajo, sea manual o intelectual, aumenta la herencia material y cultural de la humanidad, sin explotar el trabajo de otros”[22]. Aunque Zetkin no dice esto explícitamente, el término de las comunistas incluye el trabajo doméstico e infantil, así como el trabajo del parto, atribuyéndole significancia productiva.

Disolución de la Internacional de las mujeres

Nacida en 1921, la Internacional de las Mujeres floreció durante dos años y medio y luego fue empujada a la decadencia por el ascenso del estalinismo.

En 1924, la Comintern dio un giro ultraizquierdista alejándose de las políticas de frente único, y las dirigentes comunistas perdieron influencia. A mediados de 1925, se canceló la publicación de su periódico, supuestamente debido a su alto costo. En 1926, la dirección de las mujeres comunistas se mudó de Berlín a Moscú, y fue degradada de secretariado autónomo a departamento del Comité Ejecutivo de la Comintern”[23].

El Zhenotdel soviético, la punta de lanza de los avances de las mujeres en las repúblicas soviéticas, fue clausurado en 1930. Las comisiones de mujeres duraron algunos años en otras partes. Para mediados de la década, sin embargo, el estalinismo impuso una vuelva los valores patriarcales tanto en la Unión Soviética como los partidos comunistas del exterior[24].

El legado de una generación revolucionaria

El logro más evidente de las mujeres comunistas fue extender las ideas y el ímpetu de la lucha por la emancipación de las mujeres en Rusia, y hacer conocidas sus conquistas alrededor del mundo, donde esta experiencia influenciaba movimientos más amplios de trabajadores y mujeres.

En la comprensión de la opresión de las mujeres y el camino a la liberación, las mujeres revolucionarias de esta generación marcaron un avance histórico. Eran hijas de su época, y sobre algunas cuestiones sus opiniones no fueron acertadas. Sobre otros temas, especialmente su comprensión de la interacción entre la liberación de las mujeres y la revolución, sus ideas y experiencia no han sido superadas.

El carácter de la Internacional de Mujeres Comunistas –movimiento autónomo o subcomité partidario– era ambiguo de principio a fin. Su sabiduría yacía en aceptar y manejar esa ambigüedad. Cuando las fuerzas burocráticas impusieron finalmente la consistencia lógica, eliminando la autonomía del movimiento, esto significó su destrucción.

Las mujeres comunistas apoyaron la búsqueda firme de la unidad militante del movimiento obrero. Buscaron unir a las mujeres de todos los sectores sociales que estuvieran preparadas para enfrentar de forma activa los males del capitalismo. Fueron impulsoras de la búsqueda hábil de un terreno común con las corrientes no comunistas entre las mujeres y en el movimiento obrero. Al hacerlo, jugaron un rol significativo en formar la dirección de la Internacional Comunista de conjunto.

Este es quizás el legado más importante que nos han dejado. La Internacional de Mujeres Comunistas prefigura el rol dirigente de las mujeres en los movimientos por el progreso social tanto hoy como en el futuro.

12 de junio de 2011

Fuente: http://johnriddell.wordpress.com/


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[1] Protokoll des III. Kongresses der Kommunistischen Internatinale (de aquí en adelante III Congreso), Hamburgo, Verlag der Kommunistischen Internationale, 1921, p. 910.
[2] Kommunistische Fraueninternationale (de aquí en adelante KFI), vol. 1, nº 2–3 (1921), p. 55.

[3] En el congreso de Baku, “una propuesta para elegir tres mujeres para la presidencia… causó fuertes objeciones de algunos delegados no partidarios, y le siguió un largo y pesado debate. Cuando las tres mujeres fueron elegidas por unanimidad para la presidencia en la quinta sesión, sin embargo, todo el congreso las saludó con una gran ovación”. John Riddell, ed., To See the Dawn: Baku 1920, First Congress of the Peoples of the East, New York, Pathfinder, 1993, p. 25.

[4]III Congreso, op. cit., p. 910.

[5] Bernhard H. Bayerlein, “Zwischen Internationale und Gulag” en International Newsletter of Communist Studies, vol. 12 (2006) nº 19, p. 27.

[6] KFI, vol. 2 (1922), op. cit., nº 5–6, p. 519.

[7] Bericht der Executive der Kommunistischen Internationale, 15. Dezember 1922–15 Mai 1923, Moscú, Verlag des EKKI, 1923, pp. 15-16; Bayerlein, p. 34.

[8] KFI, vol. 1, nº 2-3 (1921), op. cit., pp. 47-48.

[9] Protokoll des Vierten Kongresses der Kommunistischen Internationale (de aquí en adelante Cuarto Congreso), Hamburgo, Verlag der Kommunistischen Internationale, 1923, vol. 2, p. 727.

[10] KFI, vol. 1, nº 1 (1921), op. cit., p. 6.

[11] Los extractos citados en este trabajo son una traducción de la versión en inglés “Lenin on the Women’s Question”, en www.marxists.org/archive/zetkin/1925/lenin/zetkin2.htm.

[12] Ibíd.

[13] IV Congreso, vol. 2, op. cit., p. 738; Bayerlein p. 36; Akina Grossmann, “German Communism and New Wome”, in Helmut Gruber y Pamela Graves, ed., Women and Socialism: Socialism and Women, New York, Berghahn Books, 1998, p. 139.

[14] John Riddell, ed., Workers of the World and Oppressed Peoples, Unite! Proceedings and Documents of the Second Congress, 1920 (de aquí en adelante II Congreso), vol. 2, New York, Pathfinder Press, 1991, pp. 977–78.

[15] II Congreso, vol. 2, op. cit., pp. 990-92.

[16] Ver Ketty Guttman, “Zum internationalen Kampf gegen die Bestrafung der Abtreibung”, en KFI, vol. 3 (1923), op. cit., nº 5, pp. 959-68.

[17] Grossman, op. cit., pp. 142–4.

[18] KFI, “Massnahme zur Bekämpfung der Prostitution in Sowjetrussland”, en KFI, vol. 3 (1923), nº 2, op. cit., pp. 851–55.

[19] IV Congreso, vol. 2, op. cit., p. 734.

[20] III Congreso, op. cit., p. 911. La palabra en alemán puede significar “clase media” así como “burgués”.

[21] KFI, vol. 2 (1922), op. cit., nº 5-6, p. 528.

[22] De un discurso al Reichstag (parlamento) alemán, 7 de marzo de 1923, publicado ese año por el Partido Comunista Alemán y citado en Tânia Puschnerat, Clara Zetkin: Bürgerlichkeit und Marxismus, Essen, Klartext Verlag, 2003, p. 346.

[23] Bayerlein, pp. 34-40.

[24] Wendy Goldman, Woman, the State, and Revolution: Soviet Family Policy and Social Life, 1917-1936, Cambridge, UK, Cambridge University Press, 1993, pp. 338–41 [hay edición en castellano: La mujer, el Estado y la revolución, Buenos Aires, Ediciones IPS, 2010]; León Trotsky, The Revolution Betrayed, New York, Pathfinder Press, 1972, pp. 144–59.

Fuente: http://www.ips.org.ar/?p=2817


jueves, noviembre 25, 2010

El 25-N, un día de lucha, no de lamentarse.

PCPE Un año más salimos a la calle para luchar contra la violencia patriarcal y para denunciar los parches de las leyes socialdemócratas del gobierno, que no buscan atajar las verdaderas razones del terrorismo que padecen cada vez más mujeres y que traen su causa de un sistema capitalista y patriarcal.

Con la crisis capitalista el desempleo aumenta, los derechos de la clase trabajadora desaparecen, las pensiones bajan, los servicios públicos se privatizan, las ayudas a la dependencia y a las mujeres maltratadas se recortan y la educación pública pende de un hilo. La sociedad se hace más violenta. Muchas trabajadoras, también las jóvenes, son expulsadas del mercado laboral y vuelven a la vida del hogar, asumiendo el rol que el patriarcado impone y el capitalismo ratifica, aumentando la dependencia hacia su pareja. En el seno de la clase obrera aumenta la violencia no sólo como consecuencia de la tensión económica y el conflicto social que genera la crisis, sino también debido a la educación y la cultura sexista, donde las relaciones de dominio y pertenencia entre el hombre y la mujer tienen su expresión también en las relaciones afectivas.

En los últimos años está creciendo el número de víctimas entre las menores de 20 años. Y es que la violencia patriarcal no se muestra sólo en las cifras de mujeres asesinadas por sus parejas, denuncias y órdenes de alejamiento, sino también en el sistema educativo, donde se da un proceso de involución preocupante en cuanto a los roles de género en la vida escolar y en las relaciones sentimentales, especialmente en la población adolescente, con episodios de celos incontrolables, control masculino de la imagen de la chica y su modo de vestir, llegándose a asumir un tortazo como expresión natural del género masculino en las relaciones de pareja.

a reducción del gasto público impuesto por el gobierno del PSOE implica la eliminación de ayudas sociales. En el terreno de la violencia de género, son las asociaciones y entidades privadas las que gestionan las ayudas a las víctimas, derivadas fundamentalmente de subvenciones. Pero este año el Gobierno reduce drásticamente esas subvenciones sin ampliar por otro lado los servicios públicos, por lo que la ayuda prestada es y será menor.

Por todo ello, el Partido Comunista de los Pueblos de España y los Colectivos de Jóvenes Comunistas, denuncian la violencia contra las mujeres agravada por los efectos de la crisis capitalista sobre la clase trabajadora. El 25-N es un día de lucha que, este año con más razones, debe caracterizarse por la combatividad contra la estructura patriarcal y contra la economía capitalista. El feminismo institucional ha fracasado, y por ello carece por completo de legitimidad para representar los intereses de las trabajadoras y para imponernos el silencio frente a la lucha en la calle contra la violencia sexista y contra toda forma de explotación de la mujer.

Luchando por el socialismo ponemos las bases de una nueva sociedad sin explotación y desigualdad social. Y luchando contra el patriarcado, destruimos las relaciones de poder y sumisión entre los géneros y la subordinación de las mujeres en la nueva sociedad.


CONTRA LA VIOLENCIA SEXISTA, FEMINISMO SOCIALISTA

viernes, diciembre 11, 2009

María a guerrilleira, dos patrias y una pasión: el comunismo...

Faro de Vigo /Rebelión
”Mamá logró en Cuba lo que no pudo ver en España. Sabía que triunfaría la revolución. Era todo entusiasmo y valores. Tenía un concepto integral del ser humano. Si hoy estuviese viva estaría luchando contra el bloqueo a Cuba, estoy segura”, dice su hija Dora Carcaño Araújo.

“No soportaba las injusticias. Era una luchadora nata. Defendía siempre a los que sufrían, daba igual, hombres o mujeres. Vivió para hacer frente a la discriminación del ser humano”. Así describe la figura de ´María a Guerrilleira´ su propia hija, Dora Carcaño Araújo, nacida en Pontevedra y residente en La Habana desde niña. La complicada existencia activista de su madre, ligó definitivamente el destino de Dora a la isla caribeña, aunque algunos de sus familiares consiguieron diseñar su futuro en O Porriño.

María Araújo Martínez nació en Carril (Pontevedra) en 1904. Con sólo dos años, sus padres se la llevaron a Cuba, estableciéndose en la localidad de Casablanca. Estudió en un convento y allí se casó con Sebastián Carcaño, natural de Mugardos. Juntos se iniciaron en las luchas proletarias y se vincularon al entonces naciente movimiento comunista cubano, tal y como describe el historiador Jorge Domingo Cuadriello en su obra. En 1927 y con dos hijos, se instalaron en Galicia, donde nació Dora Carcaño, la tercera descendiente directa de María Carcaño o ´María a Guerrilleira´.



La comunista de Carril empezó a trabajar en una fábrica de conservas de Vigo, en donde tomó las riendas del Sindicato de Conserveras como militante del Partido Comunista de España. Al estallar la Guerra Civil pasó a la clandestinidad y tomó parte en la lucha guerrillera en Galicia contra las fuerzas franquistas. “Estuvo escondida, era muy hábil en burlar la vigilancia. Iba de casa en casa, vestida de aldeana, para despistar. Un día mis hermanos la siguieron y esa fue la pista para encontrarla”, recuerda Carcaño Araújo. Fue detenida y encarcelada junto a la pequeña Dora, que hoy, con 74 años, hace balance de su vida desde su casa de La Habana. “Yo era muy pequeña. No tengo imágenes de mi estancia en prisión con ella. Sí me acuerdo, ya fuera de la cárcel, que me cuidaba una viejecita ciega. Íbamos a visitar a mamá a la cárcel y, entre rejas, me decía: Tranquila hija, pronto vamos a estar juntas. Portaros bien, hay que ser buenos en esta vida. Lo recuerdo con tristeza pero sin angustia; sus palabras nos tranquilizaban”, explica Dora. El cónsul de Cuba en Vigo, Luis Bas Molina, la ayudó a salir de prisión y, con documentación falsa, regresar a Cuba, en 1944. “Las amigas de mamá de las conserveras y trabajadoras del puerto fueron muy solidarias. Me acuerdo perfectamente. Cuando nos fuimos, nos despidieron desde el puerto de Vigo con pañuelos blancos. Lloraban. Yo tenía unos nueve años. Me regalaron mi primera muñeca, unos zapatos nuevos porque yo andaba con zuecas y un abrigo. Me quedó grabado para siempre. No era muy consciente, pero ellas sí sabían que no nos volverían a ver”, narra Dora Carcaño.

La energía y el activismo de María Araújo tuvo su continuidad en Cuba. Recorrió toda la isla en campañas de ayuda a los guerrilleros antifranquistas españoles y a los comunistas cubanos. Al crearse en 1948 la Unión de Mujeres Españolas fue elegida vicepresidenta de la organización. Tomó parte contra la dictadura de Batista y apoyó al Gobierno revolucionario, que se hizo con el poder en 1959. Colaboró en la Campaña de Alfabetización, en los Comités de Defensa de la Revolución y en la Federación de Mujeres Cubanas, institución en la que trabajó posteriormente su hija Dora.

Fuente: http://www.librered.net/wordpress/?p=11168

miércoles, noviembre 18, 2009

Chile: Legado de Gladys Marin

Organizaciones poblacionales “Por el legado de Gladys”
Este escrito no tiene mayor afán que reivindicarlo que Gladys planteaba, en relación a la política y el funcionamiento del Partido Comunista. Hemos sido motivados por la indignación al ver como sus colaboradores más cercanos manipulan y tergiversan su legado, so pretexto de sacar adelante a troche y moche su frustrado y fracasado pacto o acuerdo con la Concertación. Porque esta claro que lo que se ha firmado con el gobierno es la incorporación en las listas concertacionistas y no lo planteadopor Gladys Marin. Es cosa de revisar las muchas veces que se refirió a lo que debía realizar el Partido para enfrentar la Concertación. Es necesario recordar algunas intervenciones en eventos del Partido para que quede más claro cual es su verdadero legado.

Desde siempre Gladys lucho en contra de las practicas reñidas con el funcionamiento normal de una organización revolucionaria, ya en los momentos más álgidos de la lucha contra la dictadura pudo darse cuenta de la existencia de sectores al interior del Partido que negaban las contradicciones internas, como también las formas y métodos que se aplicaban en el funcionamiento orgánico.

En una de sus intervenciones Gladys señalaba: “Para que la democracia sea viva en el Partido, se requiere que todos los organismos jueguen su papel, que no decida solo una parte. Pero para que esto suceda, se necesita que cada miembro de ese organismo, cada compañero ejerza con coraje, con valentía personal, su papel. Los cuadros, los seres humanos son los que hacen el organismo. No corresponde adoptar actitudes cómodas, contemplativas, ni neutral. Si callamos es porque estamos de acuerdo con el método y con lo que está pasando”.

“El Partido será siempre de los que se atreven, de los que desafían, de los que desordenan. Claro, todos nos hemos atrevido a dar el paso de ser comunistas, todos nos atrevemos a desafiar los más insospechados peligros, y desordenamos el orden establecido y natural de la sociedad capitalista”.


“Si esta es nuestra extraña forma de ser felices, de estar en inquieta paz con nuestra conciencia, porque nos vamos a desdoblar en el Partido y ante un transcurso equivocado o insuficiente vamos a adoptar una actitud pasiva, temerosa, vacilante? Y quienes en distintos momentos, en distintos niveles expusieron un pensamiento avanzado y distinto han sido calificados de voluntaristas, izquierdistas, subjetivistas y que ponían en peligro la unidad del Partido. De que unidad hablamos?? De la unidad producto de una discusión franca, abierta, valiente, de la unidad de que surge de la confrontación de las ideas??. Si ¡Esa es la unidad! Y ella exige un pensamiento y un accionar activos. La unidad no es el acatamiento, que comprime, el pensamiento, que ahoga, que aprisiona”.

“Este sistema que es una cadena que debemos terminar o romper, ha llevado también a lo que hemos llamado “el control ideológico”. Claro determinados compañeros gustaron de ponerse el título de ideólogos, pretendían pensar por los otros, y se permitían calificar, poner notas a los demás! Que suficiencia! Han sido los creadores del temor, los que escriben sobre todos los temas, apoderándose en muchos casos de ideas ajenas. Es que se llegó a negar las contradicciones que existían al interior del Partido, o sea se llegó a negar la fuente de su desarrollo, la dialéctica del Partido”.

Es muy extraño o mejor dicho incomprensible para la militancia consciente las contradicciones en la política del Partido Comunista que guarda relación con su desarrollo. Para todo el mundo no tan solo para los militantes comunistas si no que también para los adversarios y enemigos, Gladys Marín como dirigente social y político fue, es y seguirá siendo un ejemplo de consecuencia política, si echamos un poco el tiempo atrás veremos que en relación a la manoseada política de alianzas Gladys fue muy clara, ejemplo de ello “su llamado a votar nulo en segunda vuelta por Ricardo Lagos” -según el hoy presidente del Partido Guillermo Teillier- fue un momento de mucha tensión pues la mitad del comité centralno la apoyaba. Hoy no esta para saber si esto es verdad.

Lo que si es cierto es que Gladys Marín en sus innumerables intervenciones dejaba muy claro que el tema electoral era solo una vía, un paso táctico para avanzar en las posiciones estratégicas. Por ello es inexplicable para esta militancia , que aquellos queacompañaron a Gladys en su gestión, que mantenían una relación muy estrecha, como es el caso de Manuel Hernández,Guillermo Teillier, Jorge Insunza, Juan Andrés Lagosy Lautaro Carmona, el mismo Patricio Palma por nombrar algunos, han asumido una postura absolutamente opuestaa lo que Gladys y Partido venían planteando.

En la actualidad estos personajes han asumido el tema electoral como una cuestión estratégica, sin considerar ni por un minuto el costo político que ha tenido que pagar el Partido, como son: la fuga de militantes, la aparición de fracciones organizadas en su interior, expulsiones disfrazadas de cesación o remoción de cargos, etc. Estas maniobras han tenido como único objetivo imponer el miedo y un anticomunismo inexistente al interior del Partido para uniformar a la militancia en estas posiciones reformistas.

En no pocas intervenciones Gladys dejan muy claro esa contradicción y como se ha tergiversado y manipulado su legado: “Pero tenemos que seguir estudiando y elaborando entrar más al terreno de la disputa ideológica en relación con lo central: el fatalismo instalado de que ya solo cabe moverse en estas aguas, que ya nada más es posible, que hay que actuar con realismo y conformarse con pequeñas migajas. De hecho mucho han desertado otros se acomodan y otros lanzan al rió no solo sus pañuelos sino sueños y principios para sumarse al carro de los vencedores, aunque vayan colgando en las ventanillas y pisaderas, pero hay millones de descontentos y están las nuevas generaciones que entienden que hoy más que nunca se necesitan con urgencia los cambios de fondo”. Palabras que reflejan con exactitud la posición en que han dejado al Partido ante la historia, el pueblo y la militancia esta dirección central reformista.

Pero si existen algunas dudas de interpretaciones es cosa de leer o escuchar a Gladys que en otra de sus intervenciones señala en forma clara y precisa que: “los gobiernos de las concertación han permitido el crecimiento y exculpación de la derecha al mismo tiempo que han dilapidado la fuerza democrática, progresista, acumuladadurante la lucha contra la dictadura de Pinochet. Renunciaron a las transformaciones democráticas verdaderas y se han dedicado a administrar y profundizar el modelo dejado por la dictadura, hoy aceptan todo aquello que se comprometieron a cambiar. Las direcciones políticas han hecho abandono de compromisos programáticos a cambio de estar en el gobierno lo que significa ministerios, embajadas, cupos parlamentarios, asesoría,mandos intermedio y o menores cargos”.

“La Concertación no va a ser derrotada por la derecha por que jamás dio la batalla en contra de ella, la derecha solo la vaa sustituir, con consentimiento de amplios sectores de la Concertación”.

“El pueblo organizado y movilizado sigue siendo el enemigo interno. Para eso primero lo sientan en mesas tripartitas, lo engañan y tratan de hacerlo cómplice, montan operaciones políticas para penetrar en la izquierda revolucionaria, con mil formas de cooptación y excluyen toda expresión de pensamiento alternativo.

Y nos vienen a pedir a nosotros a las fuerzas de izquierda, a la juventud, que votemos por ellos (concertación) después que han estado años sentados en la mesa del banquete.

Chantajean a la izquierda, con el cuento que hay que parar a la derecha. ! Claro que hay que parara la derecha!, pero eso se hace enfrentándola, desarmándola pasándole la cuenta con el pueblo organizado, luchando como se hizo en dictadura”.

Cerraba su intervención con esta frase que no deja duda cual es laposición de un Partido revolucionario: “Esta fuera de discusión encaminarnos a una alianza o incorporación a la Concertación. Rechazamos rotundamente ese camino, que significaría renunciar a lo construido con una posición independiente y consecuente”. La dirección central ha puesto en práctica estas posiciones revolucionarias? No, al contrario con su mal utilizada “política de exclusión” se han integrado de lleno en las listas concertacionistas.

El verdadero legado de Gladys y que reniega esta dirección es: Unidad verdadera que sólo surge en la confrontación con el choque de ideas. Totalmente opuesto a lo realizado por esta dirección que ha impuesto un acuerdo electoral, bajo presión, amenazas, expulsiones y su manoseado anticomunismo, sin permitir que la militancia discuta, llegando al absurdo de “realizar” un plebiscito, donde supuestamente voto todo el Partido y le habría dado “carta blanca” que hoy tiene como resultado un Partido Comunista en listas de la Concertación.

Otro legado de Gladys Marin es tener una política independiente, consecuente, de clase, sin dudas este “pacto electoral” desecha las aspiraciones de un Partido Revolucionario.

Consecuente con ello, Gladys dejaba claro un No rotundo a una alianza o incorporación a la Concertación, es decir un No rotundo a todo lo que ha obrado esta dirección desde el último Congreso hasta hoy.

Si fuese cierto que Gladys era minoría en la dirección central -de acuerdo a lo dicho por Teillier- con estas afirmaciones seria tratada de anticomunista, antidirección, de no entender la política del Partido, de desconocer la realidad orgánica de la organización, etc., etc. O para dejarlo más claro, como ya lo ha deslizado más de una vez el presidente del Partido: La política del Partido, al menos durante los últimos 30 años ha sido equivocada, insuficiente, “estábamos aislados “. Este personaje o “nuevo rabanito” como ha sido bautizado por el pueblo, pretende hacer comulgar con ruedas de carreta, se olvida que fue este partido la única organización política, que siguió y exigió justicia en LAS CALLES y en los juzgados en contra de los responsables de violaciones a de los derechos humanosempezando por el criminal. Se olvida que fueron innumerables las veces que Gladys termino golpeada, reprimida, herida y detenida por la represión de las fuerzas especiales.

¿De que aislamiento habla? Si fueron años de lucha en la calle con su máxima dirigente a la cabeza.

La única equivocación del Partido durante estos citados 30 años, fue no haber detectado a tiempo esta fracción socialdemócrata que conspiraba a espaldas de Gladys y las posiciones revolucionarias. No haber prestado atención y constatado a tiempo la posición que no pocos dirigentes compartieron ya sea por omisión o acción en relación al “acuerdo alcanzado en EE.UU. para la salida pactada del genocida Pinochet”.


Hay mucho paño que cortar en este triste episodio, muchos entretelones, donde el señor Teilleir es la punta del Iceberg de una gran maquinación cuyo autor intelectual la historia se encargara de desenmascararlo.

Ante esta situación si hoy estuviese Gladys, para bien del pueblo y la militancia consciente y revolucionaria, habría conseguido de una vez por todas depurar al Partido de toda esta socialdemocracia. Esta misma socialdemocracia que hoy pretende hacer creer que siguen su sendero y su legado. Basta de mentiras, montajes y manipulaciones. Por de pronto los discursos y las intervenciones están, testigos sobran.

En Diciembre, el pueblo, la militancia comunista activa y pasiva, deben dar una respuesta clara, repudiando estas posiciones reformistas.

Organizaciones poblacionales “Por el legado de Gladys”

Región metropolitana

Noviembre 2009.

martes, septiembre 23, 2008

Ángela Davis: un compromiso de clase



Ser mujer, comunista y negra no le resultó nada fácil a Davis durante los 70 en EEUU.Pero tampoco les resulta nada fácil a quiénes lo son en la actualidad.

Ángela Davis soportó la explotación y la represión en uno de los estados capitalistas que cuenta con las persecuciones más duras en contra del movimiento comunista.


De la misma manera, hoy en día, mujeres negras y trabajadoras de todo el mundo siguen explotadas por un sistema capitalista que utiliza el racismo y el sexismo para segregar a la clase trabajadora, atomizarla y hacerla insignificante.

Angela Davis fue encarcelada y acusada de dar armas a Jonathan Jackson, quien había participado en un secuestro con el fin de liberar a otros activistas del movimiento de liberación negro. Su juicio fue uno de los momentos más emblemáticos que se recuerda de aquella época ya que creó redes de solidaridad masivas que apoyaron a Davis. Después de varios intentos por acabar con ella, los poderosos nunca pudieron callarla.

Racismo y capitalismo

Davis participó en el movimiento contra la guerra de Vietnam, pero fue como miembro de los Black Panther donde Davis comenzó a desarrollar su pensamiento político. El movimiento pacífico que se creó para acabar con la segregación racial en el Sur de EEUU, liderado por Martin Luther King, sufrió una gran represión y parte de ese movimiento vio necesario tomar las armas para defenderse. Los Black Panther tomaron una posición radical de autodefensa que estuvo estrechamente relacionada con el avance de su teoría política. Mientras que otros grupos hablaban del fin del racismo en abstracto, los Black Panther relacionaban la explotación capitalista con la racista.

Davis declaró en una ocasión que "el único camino verdadero para la liberación de la gente negra es el que trabaja hacia la total desaparición de la clase capitalista en este país". Esta luchadora llevó la perspectiva de clase al centro de cualquier debate sobre explotación. Lo que diferencia a Davis de otras activistas feministas es que ella supo discernir con magnífica clarividencia que la explotación racista y sexista son intrínsecas al sistema capitalista.

Sexismo y clase

En su libro "Mujeres, raza y clase", Ángela Davis traza la historia de las mujeres negras trabajadoras y su relación con las activistas feministas blancas de clase burguesa. Davis explica que el movimiento sufragista, que se inicia en EEUU a principios del s. XIX, se desarrolló completamente alejado de las mujeres negras trabajadoras del campo. Para éstas últimas, las reivindicaciones políticas y el uso de la papeleta en las urnas no le suponían un cambio en la situación de explotación económica que tenían que soportar día a día. Así, en su libro, explica: "los poderes cegadores de la ideología le hacían ser incapaz [a feministas burguesas] de comprender que las trabajadoras al igual que las mujeres negras, estaban esencialmente unidas a los hombres con quiénes compartían la explotación de clase y la opresión racista ya que ninguna discrimina entre los sexos". Afirmar que la liberación de la mujer pasa por el derrocamiento del sistema capitalista lleva consigo riesgos que Davis decidió asumir como feminista. Pero no solo fue ella. Lucy Parsons, Anita Whitney, Claudia Jones, etc.
son ejemplos de mujeres trabajadoras que fueron conscientes de la fuerza de la lucha de clases para la consecución de la liberación real de la mujer de todos sus yugos: del capital, de la raza, del sexo… Conscientes de la necesidad de unión con nuestros compañeros para la consecución de un mundo sin clases y sin diferencias que nos segreguen y nos atomicen.