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sábado, septiembre 10, 2016

Entrevista con Angela Davis: “Raza, género y clase son elementos entrelazados”

Maria Colera Intxausti

Diagonal Angela Davis, filósofa, profesora de Historia de la Conciencia en la Universidad de California, histórica dirigente del Partido Comunista de EE.UU., ex miembro de las Panteras Negras e investigadora especializada en feminismo, marxismo, abolicionismo del sistema penitenciario, teoría crítica y estudios afroamericanos.

En el ensayo '¿Están las prisiones obsoletas?' (Democracia de la abolición. Prisiones, racismo y violencia. Editorial Trotta 2016), hablas del encarcelamiento masivo de los pobres y de los migrantes ilegales. El capitalismo considera a estas personas como seres prescindibles pero los utiliza como mano de obra esclavizada barata al mismo tiempo que los convierte en consumidores cautivos del excedente de producción, excedente que se sitúa en el origen mismo de una crisis económica que, la vez, genera pobreza y migración, en un bucle perfecto. ¿Observas algún paralelismo entre estas políticas de encarcelamiento y el proceso desarrollado durante la transición del feudalismo al capitalismo, en el que millones de personas fueron expulsadas de las tierras que hasta entonces habían sido su medio de reproducción y fueron forzadas a la esclavitud del salario?

Ciertamente, existen paralelismos entre ambas épocas, pero lo que quizá es más importante es constatar que también hay diferencias considerables entre los dos períodos. En la transición del capitalismo al feudalismo, tal como Marx la describió, los cercamientos y otros procesos de desposesión privaron a la gente de las tierras que constituían su fuente de subsistencia y, de manera simultánea, generaron una clase de personas a quienes no les quedó nada más que su fuerza de trabajo. Así, pues, se convirtieron en la mano de obra necesaria para que el capitalismo naciente pudiera incrementar su riqueza. Aquellas personas fueron liberadas de los constreñimientos del feudalismo, pero se vieron forzadas a cambiar una forma de opresión por otra.

Si bien es cierto que suele resultar inútil hacer un ranking de las diferentes formas de opresión, se puede afirmar que, a pesar de que el capitalismo depende total y absolutamente de la explotación, el hecho de dejar atrás la esclavitud y el feudalismo supuso cierto grado de progreso. Algunos trabajadores al menos encontraron su camino hacia el empleo, por degradante que fuera y siga siendo el trabajo.

Por otra parte, el complejo penitenciario industrial global es ciertamente rentable, pero su rentabilidad reside en las tecnologías destinadas a relegar ingentes cantidades de personas a unas vidas marginales, improductivas y cargadas de violencia. El encarcelamiento masivo de personas negras, de color e inmigrantes en EE UU, Australia y partes de Europa, junto con la persistencia de un racismo y una xenofobia estructurales, son prueba del fracaso absoluto del capitalismo global a la hora de responder a las necesidades de personas reales en todo el mundo.

Se podría argumentar, igualmente, que ello también es la prueba más convincente de la necesidad de concebir un sistema socioeconómico más allá del capitalismo. Así, pues, el movimiento abolicionista contemporáneo, en su llamamiento a desmantelar el complejo penitenciario industrial, se presenta como un movimiento anticapitalista que exige igualdad racial, puestos de trabajo con salarios vivibles, vivienda asequible, sanidad y educación gratuitas y justicia medioambiental para todos los seres vivos.

Abogas por la justicia restaurativa, en lugar de la punitiva. ¿Cómo se restauran la desigualdad y la injusticia causadas por el proceso de acumulación primitiva que conforman la base del capitalismo? En otras palabras, ¿qué forma tendría una justicia restauradora destinada a reparar el 'pecado original' de explotación y acumulación que se encuentra en el origen de las desigualdades de redistribución de nuestras sociedades?

Efectivamente, a menudo he utilizado el término 'justicia restauradora', junto con otros, como 'justicia reparadora' y 'justicia transformadora', como alternativas a la justicia punitiva o retributiva. De hecho, prefiero el término 'justicia transformadora', ya que no presupone la existencia de un estado ideal que sea necesario restaurar.

Respondiendo a tu pregunta, me gustaría destacar la importancia de la memoria histórica, especialmente en cuanto a la necesidad que hay hoy en día de un análisis explícitamente anticapitalista. "La llamada acumulación originaria" es uno de los capítulos más importantes de El capital, precisamente porque desenmascara la expropiación, injusticia y violencia que marcaron el inicio del capitalismo y que, aunque pudiera parecer que ya no es así, siguen en el centro del proceso capitalista. A finales del siglo XX, el complejo penitenciario industrial comienza a mostrar el grado en que las sociedades capitalistas continúan basándose en ideologías racistas y coloniales a la hora de fabricar tecnologías de violencia, reflejo, a su vez, de la violencia histórica ligada a la esclavitud y a la colonización.

Has hablado de nuestra problemática reacción automatizada con que a menudo respondemos al crimen y al delito, recurriendo a las instituciones jurídico-policiales, en vez de diseñar soluciones desde dentro de la comunidad. En el caso concreto de la violencia sexual, abogas por la autodefensa, lo cual nos lleva al tema de las mujeres y la violencia. En '¿Están las prisiones obsoletas?' haces referencia a la «necesidad de cuestionar las premisas imperantes según las cuales la única relación posible entre las mujeres y la violencia implica que las mujeres sean víctimas». ¿Qué opinas del uso disuasorio y disciplinandor de la violencia feminista como mecanismo dirigido a defendernos a nosotras mismas? ¿Qué es la autodefensa feminista para ti?

Siempre he tenido un cuidado especial en la manera en que utilizo el término 'violencia'. Como estudiosa de la teoría crítica, siempre me recuerdo a mí misma que las herramientas conceptuales que decido utilizar podrían estar haciendo un trabajo que, en realidad, contraviene lo que pretendo expresar. Así, pues, trato de no equiparar 'autodefensa' y 'violencia contra el agresor'. Y mi apuesta por la formación en autodefensa se inserta en un contexto más amplio, basado en un análisis que vincula la violencia misógina con los sistemas de dominación de raza, género y clase, dentro de una estrategia que pretende purgar nuestras sociedades de toda forma de explotación y violencia.

En 'Mujeres, raza y clase' (Akal, 2004) desmontas el mito del violador negro y explicas que «fue una invención claramente política», propaganda construida con el fin de consolidar y justificar los linchamientos, como método de 'contrainsurgencia' destinado a evitar que los negros alcanzaran sus derechos. El pasado fin de año asistimos al despliegue de este mismo mito en Colonia, en este caso en los cuerpos de hombres "de apariencia árabe o norteafricana", en un nuevo ejemplo de 'purple washing' o utilización de una supuesta defensa de las mujeres para criminalizar a los solicitantes de asilo y a los residentes ilegales, de una manera que parece estar lanzando el mensaje de que "a nuestras mujeres sólo las podemos violar nosotros". ¿Cómo interpretas esta utilización de los derechos de las mujeres (velo, violador negro, opresión de las mujeres afganas ...) para otras cruzadas?

En su libro 'Arrested Justice: Black Women, Violence, and America's Prison Nation' [La justicia bajo arresto: mujeres negras, violencia y la nación prisión de América], Beth Richie expone los peligros de confiar en tecnologías de criminalización como supuestas soluciones a los problemas de la violencia de género. Su argumento es que el movimiento antiviolencia predominante en EE UU dio un giro peligrosamente equivocado cuando comenzó a apoyar la represión policial y el encarcelamiento como principales estrategias destinadas a proteger a las «mujeres» de la violencia masculina. Era fácilmente previsible que quienes más estarían el punto de mira de estas iniciativas destinadas a garantizar la seguridad de las «mujeres» serían los hombres de comunidades ya sometidas a una hipervigilancia de la policía y que ya contribuían de manera desproporcionada al incremento de la población penitenciaria.

Resulta, sin embargo, que el uso generalizado de la categoría 'mujer' escondía una racialización clandestina operativa dentro de esta categoría, según la cual 'mujeres' en realidad significaba 'mujeres blancas' o, aún más concretamente, 'mujeres blancas acomodadas'.

El caso de Colonia y el discurso sobre el violador árabe, que pretende consolidar aún más las representaciones colonialistas de los hombres árabes como agresores sexuales, nos recuerdan la importancia de las teorías y prácticas feministas que cuestionan la instrumentalización racista de los 'derechos de las mujeres' y enfatizan la interseccionalidad de las luchas por la justicia social.

En las últimas décadas, hemos experimentado lo que Nancy Fraser define como "desacoplamiento de las llamadas 'políticas identitarias' de las políticas de clase", en lo que se ha convertido en una lucha por el reconocimiento, en lugar de por la redistribución, con un desplazamiento del sujeto colectivo hacia uno individual(ista). Tú, en cambio, siempre has defendido las 'comunidades de lucha', al considerar que "las comunidades son siempre proyectos políticos". ¿Qué opinas sobre las políticas identitarias y cuáles son, en tu opinión, las luchas y los proyectos políticos que deberían situarse en el centro, en la actual era de hegemonía neoliberal?

Lo que encuentro más problemático de las políticas identitarias es la manera en que las identidades muy a menudo se naturalizan y no son consideradas como un producto de la lucha política, de modo que no se sitúan en relación con las luchas de clase y antirracistas.

Recientemente, el movimiento trans, por ejemplo, se ha convertido en un importante territorio donde luchar por la justicia. Con todo, hay una diferencia fundamental entre las representaciones dominantes de las cuestiones trans, que habitualmente hacen hincapié en la identidad individual, y los movimientos trans interseccionales, que consideran que tanto la raza como la clase son elementos fundamentales en las luchas de las personas trans. En vez de centrarse en el derecho de la persona a 'ser' él mismo, ella misma, o ell@ mism@, estos movimientos trans afrontan la violencia estructural (en manos de la policía, la prisión, el sistema sanitario, el sistema de la vivienda, el ámbito laboral, etc.) que las mujeres trans de color tienen más probabilidades de experimentar que ningún otro grupo de la sociedad. En otras palabras, luchan por unas transformaciones radicales de nuestras sociedades en contraposición a la asimilación en un estado de cosas determinado e inamovible.

Continuando con el tema de la identidad, por lo que dices sobre la interseccionalidad, entiendo que apuestas por una confluencia de luchas (Ferguson, Palestina), más que por una conjunción de identidades diferentes, diversas y múltiples, en un momento en que gran parte de las defensoras de las políticas interseccionales afirman y naturalizan las identidades, en vez de cuestionarlas, ignorando a menudo el contexto material e histórico que rodea estas identidades. ¿Cómo entiendes la interseccionalidad y en qué términos resulta productiva hoy en día?

El concepto de interseccionalidad, tal como yo la entiendo, tiene una genealogía muy interesante, que se remonta al menos al período de finales de los años 1960 y principios de los 1970. Como ahora no puedo entrar en gran detalle, me limitaré a mencionar alguno de los elementos fundamentales que me gustaría destacar: la creación de la organización Alianza de Mujeres Negras, como respuesta a la voluntad de plantear un debate sobre cuestiones de género dentro del Comité de Coordinación Estudiantil No Violento (SNCC), principal organización juvenil del Movimiento por la Libertad del Sur.

La Alianza planteaba que no era posible entender el racismo en toda su complejidad sin incorporar un análisis del sexismo y, para sustentar esta tesis, en 1970 Fran Beale escribió un artículo que tuvo gran difusión, titulado "Double Jeopardy: To Be Black and Female" [Riesgo doble: ser negra y mujer]. Poco después de la publicación del artículo, de resultas del hecho de tener conocimiento de luchas como las de las mujeres puertorriqueñas contra la esterilización forzosa, la Alianza de Mujeres Negras se convirtió en Alianza de Mujeres del Tercer Mundo y publicó un periódico titulado Triple Jeopardy, en referencia al racismo, el sexismo y el imperialismo. Aquello implicaba una militancia sobre el terreno que abordaba de manera simultánea el racismo, la misoginia y la guerra imperialista.

Es con el espíritu de aquellos esfuerzos intelectuales orgánicos de comprender las categorías de raza, género y clase como elementos conectados, entrelazados y entrecruzados que entiendo actualmente los conceptos feministas de interseccionalidad.

En un ciclo de conferencias recientemente celebrado en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona, con el título "La frontera como centro. Zonas de ser y de no ser [migra y colonialidad]", la representante del partido Indigènes de la République Houria Bouteldja afirmó lo siguiente: "No sé quién es blanco, pero la policía francesa lo sabe perfectamente. Nunca se equivoca a la hora de decidir a quién discriminar y a quien apalear". Igualmente, la feminista vasca Itziar Ziga, en una entrevista en Argia, decía que "Soy una mujer porque es así como he sido violentada física, afectiva, económica y simbólicamente... Proclamo que soy mujer, pero no por lo que tengo entre las piernas". En estos dos casos, el sujeto se define políticamente para/desde el locus de opresión y, por tanto, de lucha. En este sentido, ¿qué es para ti ser mujer y qué ser negra?

Ambas categorías se han ensanchado y expandido más allá de cualquier límite que hubiera podido imaginar en anteriores fases de mi vida. De modo que, si pretendiera aferrarme a modos de ser históricos, continuaría sintiéndome obligada a basarme en definiciones políticas del género y la raza en ambos casos, tal y como planteas en tu pregunta, tanto desde el punto de vista de las estructuras de dominación y sus ideologías asociadas como desde el punto de vista de los movimientos colectivos que buscan desmantelar estas estructuras y hacer frente a estas ideologías.

Al mismo tiempo, siempre he insistido en la prioridad de la práctica radical por encima de la identidad pura y simple. Importa más qué haces para facilitar la transformación radical que cómo te imaginas que eres. Y, claro, como ya he indicado, las categorías de género y raza, al igual que la sexualidad y la clase, sólo son significativas dentro de unas interrelaciones más complejas.

En relación con el panorama político estadounidense, has destacado "el reto de complicar el discurso", en vista de que "la simplificación de la retórica política facilita la adopción de posturas extremistas". En los últimos años, en Europa, hemos sido testigos de la aparición de la autodenominada 'nueva política', que se opone a 'los de arriba', con miras a provocar una 'revolución democrática' por la vía de la 'revolución de las sonrisas'. ¿Qué significa para ti la democracia en esta era del populismo despolitizador y de los significantes vacíos?

Está claro que los que nos situamos a la izquierda en Estados Unidos, y no sólo a la izquierda, sino también en algunos círculos conservadores, asistimos totalmente estupefactos a la creciente influencia de Donald Trump, el cual se está aprovechando la atracción que importantes sectores de las comunidades de clase trabajadora blanca sienten por este tipo de retórica política simplista, extremista y de tendencia fascista. Esto también ocurre con la peligrosa atracción hacia personajes y partidos de extrema derecha que está habiendo en Austria, Francia, Polonia y otros lugares de Europa, crisis masiva de los refugiados —la cual pone de manifiesto el impacto que la historia de esclavitud y colonialismo de Europa sigue teniendo—, ha hecho prosperar el populismo de extrema derecha, alrededor del racismo antinegros y antiinmigrantes, y ha reactivado la islamofobia, con espectáculos que traen a la memoria racismos del pasado.

No será posible hacer frente al populismo de extrema derecha y generar un diálogo sobre futuros democráticos –enfoques sustantivos y transformadores que desplacen el foco político de la representación neoliberal del individuo hacia las necesidades y aspiraciones de las comunidades–, si no somos capaces de construir movimientos potentes contra el racismo y la xenofobia en el mundo.

Preguntada por tu posición ante las elecciones presidenciales de EE.UU., recientemente has destacado la necesidad de un partido nuevo. ¿Por qué motivo? ¿Qué tipo de partido tienes en mente? Como ex candidata a la vicepresidencia por el Partido Comunista de EE UU, ¿qué similitudes y qué diferencias con el PC debería tener este partido nuevo? En cuanto a su programa, ¿consideras que sigue vigente el Programa de 10 puntos del Partido de las Panteras Negras? ¿Y cuál sería la base electoral de este nuevo partido?

La política electoral norteamericana lleva muchos años siendo rehén del sistema bipartidista. Tanto el Partido Demócrata como el Republicano están absolutamente encadenados al capitalismo. Necesitamos una estructura política alternativa que no capitule ante las estructuras empresariales, sino que represente, en primer lugar, las necesidades de los trabajadores, de la gente pobre y de las personas de color. Esto es evidente desde hace muchos ciclos electorales, y cuando hace muchos años participé de manera directa en la política electoral, como candidata a la vicepresidencia por el Partido Comunista, fue precisamente para visibilizar esta necesidad de declarar la independencia respecto al sistema bipartidista.

Dada la respuesta que ha obtenido Bernie Sanders, ha quedado claro que hay un número considerable de personas que quieren una alternativa al capitalismo. Cada vez más gente está reflexionando seriamente sobre la necesidad de un partido que represente la clase trabajadora, los movimientos antirracistas, las cuestiones feministas y LGBTQ, las reivindicaciones contra la guerra y la justicia medioambiental.

En cuanto al Partido de las Panteras Negras, está claro que el Programa de 10 puntos está profundamente arraigado en las condiciones históricas de mediados del siglo pasado, pero, al mismo tiempo, todos y cada uno de sus puntos tienen un profundo vínculo con luchas radicales contemporáneas.

Continuando con las Panteras Negras, fueron pioneras en su política de womanism, que puso la lucha por los derechos de las mujeres al mismo nivel que la lucha de clases y racial, apoyó el derecho al aborto, organizó cuidados de niñas y niños durante sus reuniones, fomentó el modelo tradicional africano de familia extensa en contraposición a la familia nuclear burguesa, el diario del partido estuvo dirigido por mujeres, y hasta un 70% de su militancia era femenina. ¿Cómo se logró todo ello, más allá de que los hombres estaban siendo asesinados o encarcelados? ¿Qué lecciones pueden sacar los movimientos de liberación, y especialmente las feministas de estos movimientos, de la experiencia del Partido de las Panteras Negras?

En realidad, no debería sorprendernos excesivamente saber que la mayoría de militantes de las Panteras Negras eran mujeres, de la misma manera que no deberíamos sorprendernos por el papel fundamental que las mujeres jugaron dentro del Movimiento por la Libertad del Sur. Lo que sí resulta sorprendente es que medio siglo más tarde sigamos cautivos de visiones históricamente obsoletas sobre el liderazgo carismático masculino.

Históricamente, los paradigmas asociados al liderazgo de las mujeres –desde Ella Baker hasta Ericka Huggins– han tendido a enfatizar el liderazgo colectivo por encima del individualista. Los jóvenes de los actuales movimientos radicales están priorizando el liderazgo de las mujeres, el liderazgo queer y el liderazgo de las colectividades.

Como fuiste alumna de Marcuse, me gustaría hacerte una pregunta que él ya planteó en su Un ensayo sobre la liberación: "¿Cómo puede [el individuo] satisfacer sus necesidades sin [ ...] reproducir, a través de sus aspiraciones y satisfacciones, su dependencia de un aparato explotador que, al satisfacer sus necesidades, perpetúa su servidumbre?". En otras palabras, ¿cómo podemos liberarnos de la mercantilización de nuestros sentimientos?

A estas alturas, no estoy segura de si es posible eludir completamente las consecuencias del deseo mercantilizado, ya que es esa la naturaleza del deseo contemporáneo; el capitalismo ha invadido hasta tal punto nuestras vidas interiores que nos resulta extremadamente difícil separar capitalismo y deseo. Sin embargo, creo que sigo la tradición filosófica de Marcuse cuando afirmo que deberíamos tratar de desarrollar una conciencia crítica sobre las maneras en que, en parte, estamos implicados en la propia reproducción del capitalismo, a través de la mercantilización de nuestros sentimientos. Es a través de este tipo de reflexiones negativas que podemos empezar a vislumbrar posibilidades de liberación.

Durante tu visita al País Vasco estuvimos hablando sobre la importancia del arte y la literatura como esferas donde expandir los límites de lo inteligible, desmontar los paradigmas del sentido común hegemónico, confrontar la camisa de fuerza de la verosimilitud, derribar el monopolio de la realidad y traducir, dar forma y ensayar nuestras nociones políticas. ¿Cómo se concreta todo esto?

Especialmente ahora que la posibilidad de liberación parece ser descartada por las mismas luchas políticas que pretenden mostrarnos vías hacia futuros mejores, podemos aprovechar lo que Marcuse llama 'dimensión estética' y Robin Kelley, 'sueños de libertad' o 'imaginación radical'. Lo que el reino del capitalismo ha sofocado completamente es nuestra capacidad colectiva de imaginar una vida que no esté repleta de mercancías. Es por esta razón que necesitamos el arte, la literatura, la música y otras prácticas culturales, para educar nuestra imaginación de manera que consiga liberarse de las restricciones impuestas por la privatización.

Durante aquella visita, te organizaron un concierto de homenaje en Bilbao, donde hiciste mención de una canción preciosa de Nina Simone titulada 'I Wish I Knew How It Would Feel to Be Free' [Ojalá supiera qué se siente al ser libre ], y que dice así: "I wish I could break all the chains holdin' me, I wish I could say all the things that I should say, say 'em loud, say 'em clear for the whole 'round world to hear" [Ojalá pudiera romper todas las cadenas que me retienen, ojalá pudiera decir todo lo que debería decir, decirlo todo bien alto, decirlo para todo el mundo lo oiga] .¿Qué significa ser libre para ti, y cuáles son las cadenas que tenemos que romper?

Recordé esa canción de Nina Simone no tanto porque quisiera dar a entender que medio siglo o más después yo tenga una respuesta definitiva a la cuestión subyacente a su anhelo de saber qué es sentirse libre, sino más bien porque seguimos rigiéndonos por este deseo de poner nombre y experimentar la libertad. En los EE.UU., este objetivo nos resulta mucho más complicado hoy en día que a mediados del siglo XX. De hecho, parece que, cuanto más nos acercamos a lo que originariamente habíamos imaginado como 'libertad', más nos damos cuenta de que se trata de algo mucho más complicado, de algo con un alcance mucho mayor...

Fuente: http://www.diagonalperiodico.net/libertades/31326-raza-genero-y-clase-son-elementos-entrelazados.html

lunes, febrero 25, 2013

Angela Davis: El rol de la mujer negra en la lucha por la equidad de género

La Haine Attilio Bernasconi: Doctora, durante su estadía en Colombia se reunió con varias mujeres afrocolombianas. ¿Qué ha aprendido de ellas, y qué pueden aprender ellas de las experiencias de su vida?

Angela Davis: Bueno, hace un año y medio el Instituto de Estudios de la Mujer y de Género de la Universidad Nacional de Bogotá me invitó a visitar Colombia. Amara Vivieras nos invitó a mi colega Gina Dent y a mí a participar en un seminario sobre feminismo Negro – feminismo Negro en los Estados Unidos y feminismo Negro en Colombia. En el curso de la preparación de este viaje, me acordé de un encuentro muy emotivo que tuve anteriormente con Francia Márquez, quien me habló entonces acerca de la lucha de los habitantes de La Toma. Una vez más fuimos invitadas a visitar la comunidad de La Toma y manifestar solidaridad con la lucha que en ese momento era una lucha contra Héctor Sarria en su esfuerzo por desalojar a la gente de la tierra en la que ha vivido durante más de 500 años.

Ese fue uno de los momentos más emocionantes de mi vida, lo he relacionado con las luchas de los pueblos negros en los EE.UU. y fue absolutamente increíble ver gente que ha vivido en la misma tierra durante cinco siglos y que ha conservado su cultura, tuvimos un encuentro maravilloso con la gente de la comunidad y conocimos gran parte de la música, el baile y los niños, fue algo absolutamente inspirador. Especialmente inspirador fue el papel que tuvieron las mujeres en el liderazgo de esa lucha. Francia Márquez es un líder increíble, una joven que ha ayudado a conducir a su comunidad hacia el camino de la victoria. También vimos mujeres mineras, tuvimos la oportunidad de visitar una de las minas, y las mujeres nos contaron que se dedican a la minería al igual que los hombres, de hecho, algunas de ellas han aprendido a trabajar en la mina desde niñas. Nunca voy a olvidar a la mujer que dijo: "La minería está en mi sangre, he sabido ser minera desde que estaba en el vientre de mi madre", fue algo que nos hizo pensar en el trabajo y la minería de manera diferente. Me quedé totalmente impresionada por la pasión con la que las mujeres expresan su amor por ese trabajo, de regreso en los EE.UU. y cuando hablo con la gente en las ciudades de todo el país, siempre traigo a colación el tema de la lucha del pueblo de La Toma por su tierra y por sus derechos.

AB: Usted ha mencionado el trabajo en la mina y el papel de las mujeres allí. En la comunidad de La Toma, las mujeres trabajan en las minas de oro hombro a hombro con los hombres. Participan igualmente al duro trabajo, compartiendo los mismos esfuerzos y los mismos beneficios. En las últimas décadas, los flujos de capital que llegan a la región, las pequeñas y medianas empresas, así como las grandes corporaciones transnacionales, han hecho irrupción en la región y han comenzado a imponer nuevos modos de producción. Con el uso de las nuevas formas de maquinaria, los hombres siguen siendo empleados, pero las mujeres han empezado a perder su role, y se ven obligadas cada vez más a buscar otros empleos, a menudo en la ciudad, en el servicio doméstico u otras tareas mal pagadas. ¿Cuál es su lectura de este fenómeno? ¿Cómo reaccionan las mujeres ante esto? Teniendo en cuenta la disminución de la necesidad de mano de obra en general, cómo éste fenómeno se ha convertido en una cuestión de género?

AD: Bueno, por supuesto el capitalismo explotará cada ser humano con el fin de producir tanto beneficio como sea posible y lo que se ve en La Toma – quiero decir en primer lugar, que quede muy impresionada por la belleza de la tierra, nos condujeron por un camino destapado, alrededor de la montaña durante una hora y media más o menos, y una vez que llegamos a la cima la vista era increíblemente hermosa. Cuando fuimos a visitar la mina, era difícil imaginar que había una mina allí, ya que el modo de minería que el pueblo, las mujeres y los hombres, aplican es sumamente respetuoso de la tierra, no destruye la tierra, ni destruye la belleza del paisaje. Uno nunca se habría imaginado que había una mina en el interior de esa pequeña abertura, ahora, los nuevos modos de producción capitalistas suscitan la destrucción de la tierra, la destrucción del paisaje y, al mismo tiempo, es un asalto a las mujeres que se han comprometido con el antiguo modo de producción, uno más respetuoso y más sostenible ambientalmente. Por lo tanto, se podría afirmar que la lucha por la igualdad de género es también una lucha por salvar el medio ambiente y creo que es importante que podamos ver cómo estas luchas se cruzan. Si somos capaces de triunfar en la defensa del derecho de la mujer al trabajo y en el mantenimiento del modo de producción de estas mujeres, hombres y niños, también estaríamos salvando la tierra para las generaciones futuras y haciendo respetar la belleza de la tierra.

AB: Por medio de qué estrategias puede uno lograr la igualdad de género, incluso en los nuevos modos de producción? Tomando el ejemplo de La Toma, las máquinas son probablemente la razón por la cual los hombres siguen siendo contratados, aunque el manejo de estas nuevas maquinarias no sea más difícil que el trabajo en la mina. Qué estrategias podrían emplear las mujeres para lograr mantener su trabajo, incluso con la nueva maquinaria?

AD: Bueno, yo creo que se trata de una lucha que requiere de múltiples estrategias. Por un lado, el trabajo de equidad -y ciertamente se sabe que las mujeres son capaces de manejar las máquinas de la misma manera que los hombres. Es muy interesante, podemos volver atrás y encontrar un ejemplo muchas, muchas décadas atrás, durante la Segunda Guerra Mundial, aún antes de la guerra actual, cuando a las mujeres se les prohibió empleos en la manufactura, en especial con automóviles. Tan pronto como estalló la guerra, y los hombres fueron al frente, hubo una gran campaña para convencer a las mujeres de construir aviones, ¿verdad? [Risas] me refiero a la manera en que los capitalistas manipulan las ideologías con el fin de producir más beneficios. Pero creo que en el siglo 21 tenemos que tener en cuenta que el feminismo nos ha animado a pensar las cosas de otra manera y desarrollar un análisis intersectorial. No hay que centrarse simplemente en un problema, no sólo centrarse en el derecho de las mujeres a trabajar con la ayuda de estas máquinas enormes, sino también denunciar lo que las máquinas le están haciendo a la tierra, desafiar la minería a cielo abierto, y señalar que el progreso no siempre reside en modos de producción más avanzados tecnológicamente. Sobre todo cuando se utilizan con el propósito de generar más ganancias para el capitalista, dejan a la gente de esa comunidad aún más en la miseria, y además ponen a las mujeres en una situación en la que se ven obligadas a trabajar en el servicio doméstico. Una de las cosas que realmente nos impresionó cuando estuvimos en esa zona fue que vimos la pobreza en Cali, fuimos a visitar el, um, no puedo recordar el nombre de la comunidad...

AB: Agua Blanca

AD: ¡Sí! Agua Blanca, fuimos a visitar Agua Blanca y pudimos ver la pobreza extrema, era claro que se trataba de personas que fueron expulsadas de sus tierras, personas que habrían sido capaces de mantenerse a sí mismas de no haber sido expulsadas ??de sus tierras por los grandes agro-negocios capitalistas. Y vimos, por supuesto, lo que la gente conoce como el desierto verde, las millas y millas de caña de azúcar cultivada para que la gente en Occidente se sienta como si estuviera haciendo un buen trabajo, mediante el uso de biocombustibles y, por supuesto, esto obstruye la capacidad de mantenerse de la gente. Lo sorprendente de La Toma es que existe una especie de integridad y a pesar de la pobreza la gente siente una conexión con su comunidad, con su tierra, con su historia y su cultura, así como con sus formas de subsistencia.

Capitalismo, neoliberalismo y racismo ambiental

AB:
Sí, esto es cierto sin duda, en especial la dignidad que las personas sienten hacia su comunidad. Continuando en esta dirección, a través del capitalismo de mercado, territorios no- capitalistas se ven obligados no sólo a abrirse al comercio (que podría ser útil), sino también a permitir que el capital se invierta en empresas rentables que utilizan fuerza de trabajo barata, materias primas, etc. Según lo que ha visto y oído en La Toma, ¿cómo estas dinámicas afectan a la gente, su cultura y su identidad?

AD: Bueno, yo creo que es un terrible asalto a la cultura y al derecho de las personas a mantenerse en formas que no dependan de las ganancias. Y por supuesto, cuando uno mira la historia de los EE.UU., existe la suposición de que los mercados capitalistas se han librado de la pobreza y sin embargo si nos fijamos en las comunidades nativas americanas, las comunidades indígenas están experimentando algunos de los mismos problemas que las comunidades afrodescendientes y comunidades indígenas en Colombia. Sobre todo en torno a temas de minería, la manera en que los pueblos indígenas han cuestionado la minería del uranio, por ejemplo, es comparable a las formas en que las personas, los pueblos indígenas en Colombia y los afrodescendientes en Colombia han luchado por sus derechos hacia los minerales que se encuentran bajo el suelo. Y por supuesto, el capitalismo encuentra modos de engañar a la gente y es capaz de decir: "Bueno, puede que usted sea propietario del terreno, pero usted no es dueño de lo que está debajo de la tierra" y eso es absolutamente ridículo. Y creo que es importante que la gente en los EE.UU. entienda esto, especialmente dada la aparición de Occupy y la lucha contra Wall Street y los organismos financieros. Es importante que la gente aquí reconozca que la desterritorialización está sumamente conectada con el gigante mundial del capitalismo y la privatización, que en el fondo está también vinculado al hecho de que la gente aquí en los EE.UU. haya perdido sus casas y haya perdido sus empleos. Por lo tanto creo que es muy importante para nosotros lograr hacer las conexiones entre estas luchas que son de naturaleza global.

AB: Absolutamente, yo no sé si usted lo notó, pero sobre todo en la región de La Toma, la gente realmente ha mantenido su cultura. Esta proviene directamente de la esclavitud, y en La Toma las personas tienen todavía los nombres que reciben a través de la esclavitud como Lucumí, Carabalí,... y los nombres provenientes de las regiones de Angola y regiones de África occidental. Mediante qué estrategias las personas podrían mantener esta cultura viva?

AD: En primer lugar, creo que la gente en La Toma tiene una gran determinación, no dejará su cultura sin una lucha muy, muy importante. Y en segundo lugar, creo que es importante que la gente de otros lugares, no sólo de toda sur América, sino de todo el hemisferio y de todo el mundo se una con el pueblo de la Toma. Sé que he hablado en muchas ocasiones del impacto que causa descubrir un pueblo que ha logrado conservar su sentido de identidad y su cultura durante muchos, muchos siglos. Eso es comparable con lo que le pasó a la gente en los EE.UU. en la década de 1970 y la de finales de 1960, tuvimos que luchar para poder llamarnos Negro, porque Negro era un término que ni siquiera los negros querían aceptar por ser tan negativo, y peor aun africanos. Por lo tanto, hicieron falta décadas y décadas para que las personas de descendencia africana en los EE.UU. aceptaran el hecho de tener ancestros africanos. Y, a pesar de que algunas partes de la cultura se han mantenido, el genocidio cultural que acompañó la esclavitud, eliminó el lenguaje, la música y muchas otras tradiciones culturales. Observando a la gente de La Toma vemos lo que hemos perdido en los últimos 500 años. Creo que es importante mantener esa conexión, y especialmente en el contexto de la lucha. W.B. Dubois hace muchos años, cuando se le preguntó sobre el panafricanismo, dijo, " el pan-africanismo puede ser una fuerza poderosa, no es simplemente el reconocimiento de nuestro ancestro común en África, al reconocer ese ancestro común también tenemos que aceptar participar en la lucha, tiene que ser un pan-africanismo anti-imperialista". Creo que el pueblo de la Toma nos enseña hoy por qué es tan importante participar en estas luchas, en gran parte porque está siendo atacado por las empresas capitalistas y el gigante de la privatización que ha causado tanto daño al planeta.

AB: Exactamente, este proceso continuo de acumulación (de capital) por desposesión -como David Harvey lo definiría- sigue teniendo lugar en las zonas habitadas por poblaciones ancestrales, como los afro-colombianos, los pueblos indígenas, los indios americanos en los EE.UU, etc. Por lo tanto, ¿cómo se vincula el racismo a este fenómeno (o se construye a través de él)?

AD: Hay quienes dirían que hemos evolucionado más allá del racismo y, por supuesto, muchas personas argumentan que ahora que hay un presidente afroamericano en los Estados Unidos, vivimos en lo que ellos llaman una sociedad post racial. Pero, como ya he mencionado muchas veces, citando a un prisionero que dijo, "un hombre Negro en la Casa Blanca no quiere decir que no haya un millón de hombres negros en la casa grande", y con "casa grande" se refiere a las cárceles. Creo que para entender la manera en que el racismo sigue definiendo nuestras sociedades, es importante tener en cuenta el racismo estructural, y no sólo el racismo actitudinal. Por supuesto, hay un montón de personas que tienen actitudes racistas, pero eso no es lo más importante. El hecho es que el racismo está muy arraigado en las estructuras sociales y económicas. En la estructura educativa, el racismo determina quién va a ir a la universidad y, por otro lado, quién va a ir a la cárcel. Mientras yo estaba en Colombia me ha impresionado y entristecido el hecho de que los EE.UU. tienen un papel importante en la producción de las cárceles colombianas. Hemos visitado una cárcel de Bogotá, que fue financiada por el US-AID. También nos informaron de los planes de construir la cárcel más grande de América del Sur en el área de las afueras de Cali.

Se ve la conexión con la desterritorialización, pateando gente fuera de sus tierras, impidiendo que la gente use los medios de sostenerse a sí mismos y a su comunidad, medios que también protegen la tierra, que también protegen la biodiversidad de la tierra. Por un lado se encuentran los que quieren robar el oro mediante la destrucción de la tierra y por otro lado, los que quieren obtener beneficios a partir de la caña de azúcar para producir el biocombustible. Todo esto implica desterritorialización, lo que implica obligar a las personas a abandonar sus tierras, personas que históricamente han protegido estas tierras. Al ser expulsadas de sus tierras, si no hay trabajo -y no hay ninguno-, la solución ofrecida, sobre todo por los EE.UU., son estas grandes nuevas y brillantes cárceles. La cárcel sirve de espacio para almacenar a aquellos que han llegado a ser superfluos en una sociedad capitalista. Creo que es muy importante asociar todos estos temas y desarrollar campañas mundiales en contra de la desterritorialización, en contra de ciertos modos de extracción de la minería, y de modos de producción agrícola que destruyen por completo el suelo y que usan pesticidas, [la lista] sigue y sigue y sigue.

AB: Sí, ese es exactamente el problema que vemos en Colombia con las plantaciones de aceite de palma, que están ahora en todas partes. Usted mencionó que durante su estadía, tuvo la posibilidad de visitar las comunidades afrocolombianas en las zonas rurales (como la de La Toma), así como en las zonas urbanas. ¿Cuáles son las diferencias que ha observado? ¿Cuál es su opinión acerca de la forma en que estas comunidades tienen que organizarse? Cómo el proceso urbano-rural se divide/entrelaza en general?

AD: La brecha entre lo urbano y lo rural es una división histórica. En Colombia, como fue el caso en los Estados Unidos -y todavía tenemos esta división urbano / rural, los modos de vida rurales son lo que se encuentran más bajo el asalto de las corporaciones capitalistas. A medida que las sociedades imponen economías de efectivo (cash-economies), lo que ocurre en toda la región del sur, las personas ya no son capaces de sobrevivir simplemente cultivando sus alimentos y viviendo de la tierra. Éstas tienen que tener dinero, y para tener dinero necesitan empleos. Muchas veces no hay empleos disponibles, o si los hay, son empleos que permiten a las corporaciones capitalistas de cosechar la mayor cantidad de beneficios. Por lo tanto estos empleos consisten más en la explotación de la gente que en darles los medios con los cuales vivir vidas decentes.

De hecho, actualmente en el sur de África, algunos de los principales problemas que enfrentan los sudafricanos tienen que ver con esa división urbano / rural. Y, por supuesto, a raíz del desmantelamiento del apartheid, las personas que vivían en las zonas rurales creyeron en un “nuevo día”, muchas de ellas abandonaron el país y se fueron a la ciudad, y en la ciudad no había trabajo, y no había viviendas, y no había escuelas. Y así, lo que ocurre es que la gente a menudo cae en la delincuencia, porque esa es la única manera de sobrevivir. Recurren a la delincuencia y luego son criminalizados y encarcelados, y aparece este círculo vicioso de criminalización y encarcelamiento. Este es uno de los principales retos de la era actual, en Colombia y en toda América del Sur, pero también en los EE.UU. Cuando la gente trata de encontrar empleos que ya no están disponibles y termina participando en economías subterráneas como la droga o el robo, puede que termine pasando el resto de su vida tras las rejas. Por ello, la lucha contra el Complejo Industrial de Prisiones es tan fundamental, no sólo en los EE.UU., sino en todo el mundo.

AB: Precisamente, en Colombia tenemos el problema de la producción de cocaína, que se vende a los EE.UU. básicamente, y un montón de gente joven acaba en el tráfico de ésta...

AD: Exactamente, no tienen otras alternativas...

Movimientos sociales Afro, represión y políticas carcelarias

AB: Pensando en estos jóvenes en las ciudades, la mayoría de ellos se mantiene alejado de estos movimientos y de cualquier compromiso político. A partir de su experiencia con el Partido Panteras Negras y otras organizaciones, con qué estrategias se puede ganar el interés de los jóvenes?

AD: Esa es la cuestión! [risas] esa es la cuestión... A veces se trata del momento, de lo que despierta la imaginación y la creatividad de los jóvenes. El otoño pasado con la irrupción del movimiento Occupy, un gran número de jóvenes se movilizó. Sin embargo, la organización es la clave. Mi impresión siempre ha sido que hay que organizarse como si fuera posible construir un vasto y radical movimiento revolucionario. Si esto no ocurre hoy, entonces el trabajo quizás politice a la gente y tal vez procure las bases para la próxima generación. Pero tenemos que actuar como si fuera posible cambiar radicalmente el mundo. Creo que los jóvenes tienen la inspiración, la imaginación y la creatividad para hacer ese trabajo. No todos los jóvenes se sentirán atraídos por el movimiento, pero ese es siempre el caso. Siempre y cuando se alcance un número importante de personas y éstas continúen la lucha, creo que habremos hecho nuestro trabajo.

AB: Antes hemos hablado de las prisiones, su construcción, etc. Usted ha pasado dieciocho meses en la cárcel, Mumia Abu-Jamal está tras las rejas desde hace treinta años, y en Colombia, el líder del PCN (Proceso de Comunidades Negras) Félix Manuel Banguero fue encarcelado la semana pasada por cargos de estar vinculado a la insurgencia. ¿Cómo se puede reforzar la seguridad de los líderes afro?

AD: Una de las cosas que podemos hacer es participar en la clase de organización que no “demoniza” a las personas que están en prisión. Si uno mira una gran cantidad de luchas históricas, los movimientos se han organizado tras las rejas. En la lucha palestina por ejemplo, casi cada familia palestina tiene a alguien que ha pasado tiempo tras las rejas. Pero al mismo tiempo, creo que es importante crear un tipo de seguridad del pueblo, para que las personas que se dedican a la lucha no estén sujetas a un tipo de represión terrible. Esto sucede al ampliar el movimiento, desarrollando más y más apoyo, creo que eso es lo único que podemos hacer.

Cuando estaba en la cárcel hace varias décadas, de hecho, el pasado 04 de junio celebré el 40 aniversario de mi absolución, esa lucha fue ganada porque muchas personas de todo el mundo se sentían unidas a esta campaña en contra de la represión política y el racismo en los EE.UU. Creo que es importante para nosotros desarrollar campañas contemporáneas, planetarias. Mumia Abu Jamal. Es ridículo que haya estado en prisión por tanto tiempo, sin importar si la gente cree en su inocencia o no, y estoy convencida de que es inocente de los cargos, pero ya pasó más de treinta años en la cárcel por lo que independientemente, debería ser liberado. Es alguien que ha tenido un role sumamente importante en la campaña contra la pena de muerte, contra el Complejo Industrial de Prisiones, y tantos otros temas. Sabe, hubo un tiempo en el que tuvimos una especie de internacionalismo que nos permitió propagar la voz muy rápidamente acerca de las personas que habían sido encarceladas y las personas que necesitaban la solidaridad mundial. Espero que podamos desarrollar un internacionalismo del siglo 21 que nos permitirá reaccionar cuando personas como el líder del PCN son arrestadas y puestas tras las rejas.

AB: Sí, yo estaba leyendo el mes pasado un libro de Mumia Abu Jamal donde explicó cómo los Panteras Negras, a través de la influencia de los escritos de Franz Fanon, se convirtió en un movimiento internacional y logró la solidaridad internacional... Retomando el tema de la prisión, ¿cómo esto de "poner personas tras las rejas" está vinculado al racismo? En Colombia, la mayoría de los prisioneros son afro-colombianos, aquí en los EE.UU. la mayoría son también afroamericanos... ¿cómo se vincula el racismo a este fenómeno (o se construye a través de él)?

AD: Por supuesto, es muy interesante, casi en cualquier lugar al que vaya en el mundo, sin importar en qué país se encuentre, usted encontrará personas afro-descendientes tras las rejas, personas procedentes de América Latina, siempre personas a las cuales nos referimos en este país como "gente de color". Si usted está en Francia, o incluso en Escandinavia, incluso en los países considerados países blancos, si usted va a la cárcel verá que las personas que están tras las rejas son personas de color, negros, afrodescendientes. Lo que también es importante destacar, es que el surgimiento del Complejo Industrial de Prisiones ha hecho rentable el encarcelamiento. Por lo tanto, muchas de estas cárceles son cárceles privadas, incluso si no son cárceles privadas, que subcontratan sus servicios para que las empresas privadas terminen cosechando enormes ganancias a partir de la enorme cantidad de negros que están detrás de las rejas. El racismo ha sido siempre una fuente de beneficios, desde la época de la esclavitud, de hecho, si se tiene en cuenta el surgimiento del capitalismo en el mundo, la esclavitud de los africanos desempeñó un papel importante en la producción de lo que Marx llamó la "acumulación primitiva". El capitalismo tal como lo conocemos no hubiera sido concebible si no hubiera estado basado en la esclavización de los africanos y el absoluto robo de los recursos del continente africano. Creo que a medida que nos involucramos en las luchas contra la cárcel hoy Complejo Industrial, tenemos que llamar la atención sobre la manera en que el racismo está profundamente arraigado en el funcionamiento de estas instituciones, especialmente en los EE.UU., pero no sólo en los EE.UU., en todo el mundo.

De hecho, cuando uno va a las cárceles, sobre todo en el sur, pero también en otras partes de los EE.UU., puede ver el impacto de la esclavitud, es como si estas cárceles hubieran conservado las tecnologías de la esclavitud, y la sensación de la esclavitud, y el olor de la esclavitud. He estado en las cárceles de Alabama y yo hubiera jurado que había sido de alguna manera transportada en el tiempo. En Mississippi,... en Luisiana, de hecho, cuando el huracán Katrina ocurrió en 2005 muchas personas se sorprendieron por la pobreza que había allí y también se enteraron de que había un gran número de negros tras las rejas en unas de las peores prisiones del mundo entero. Por lo tanto, creo que lo que realmente es importante es enfocar la lucha en contra del Complejo Industrial de Prisiones, colocar el Complejo Industrial de Prisiones mundial en el centro de nuestras campañas contra el capitalismo, al igual que los derechos de los pueblos a sus tierras, al empleo y a la educación en todo el mundo.

AB: Decíamos antes que, por ejemplo las cárceles de Colombia están fuertemente apoyadas por los Estados Unidos... incluso con Obama como presidente, para la política exterior de EE.UU., por desgracia, el Caribe continúa siendo visto como el lago de los EE.UU. y América Latina como su finca. Por otra parte, ha mencionado antes Palestina, pero en América Latina solíamos decir que Colombia es el "Israel de América Latina", debido a su relación (subordinación) con el vecino del Norte rico. Entonces, ¿cómo pueden las personas en Colombia enfrentar este increíble poder hegemónico, que es los EE.UU.? Porque, por ejemplo, el gobierno actual de Colombia abrió la puerta para la despenalización de las drogas, pero en la última Cumbre de las Américas, el presidente Obama se limitó a decir que esto estaba fuera de discusión. Así que, pensando en la cárcel, las drogas, ¿cómo puede la gente en Colombia siquiera imaginar enfrentar semejante poder?

AD: Sí, y considerando el hecho de que la campaña -la llamada "guerra contra las drogas" en los EE.UU., ha sido siempre una guerra racista. Ha sido una guerra contra los negros y los latinos. De hecho, el número creciente de personas tras las rejas está directamente relacionado con la denominada "guerra contra las drogas". Es cuestión de cambiar la conciencia del público, creo... cambiar la conciencia para que entendamos que se trata del interés de las corporaciones capitalistas, y especialmente de las empresas farmacéuticas, ya que hay una gran conexión entre la llamada "guerra contra las drogas" y las enormes ganancias que las corporaciones farmacéuticas podrían cosechar con la producción de la misma clase de drogas, ¿verdad?

AB: [Risas] Sí, las empresas suizas.

AD: ¡Exactamente! Exactamente... Entonces, creo que se requiere un tipo de lucha y campaña ideológica para que la gente pueda pensar de manera crítica y sea consciente de los intereses que el gobierno y las corporaciones tienen en la llamada "guerra contra las drogas". No es realmente cuestión de drogas en absoluto, se trata de empleos y de beneficios, y se trata de encontrar formas de crear lo que se ha denominado "pánico moral", porque si la gente tiene miedo de los efectos de las drogas, o si tienen una cierta idea acerca de quiénes son los que usan las drogas y quiénes son los vendedores de drogas, entonces se puede organizar una especie de ataque racista contra las comunidades -comunidades Negras y comunidades latinas. En los EE.UU., es interesante que los jóvenes blancos se drogan y venden drogas tanto o incluso más que los jóvenes Negros o latinos, pero si nos fijamos en quien está en la cárcel, quien está detenido y quien carga con el peso de esa "guerra contra las drogas ", es racista, se trata de negros y latinos.

AB: Yo he estado los últimos meses en Nueva York, y por ejemplo, me di cuenta de cómo probablemente la mayoría de la cocaína colombiana vendida al mercado de los EE.UU. se consume en el centro de Manhattan...

AD: Sí, sí, sí! Y muchas veces por gente blanca muy rica, pero no son ellos los que van a la cárcel, no son quienes son satanizados y criminalizados. Por lo tanto, es por eso que creo que es tan importante desarrollar una conciencia en torno a la raza y al racismo y la gente no quiere hablar de racismo en la actualidad. Ellos piensan que si se habla de él, de alguna manera u otra usted lo evoca, ¿verdad? [Risas], pero si no se habla de ello, no habrá forma de erradicar el racismo de nuestra sociedad. Y, por supuesto, éste tiene el mismo impacto en todo el mundo, sabe, no sólo en los EE.UU.

AB: Michel Foucault solía decir que "La justicia está al servicio de la policía". De hecho, las instituciones de los Estados están poniendo en práctica el control sobre los ciudadanos, las migraciones -como las leyes anti-inmigración en Alabama y Arizona y la libertad de movimiento. Imaginando el avance hacia la abolición de las cárceles- ¿no le parece que estamos presenciando la creación de un Panópticon al aire libre, y el establecimiento de una nueva forma legal de segregación?

AD: Sí, y creo que el estudio de Foucault sobre la prisión sigue siendo muy importante porque no sólo observa la forma en que el surgimiento de la prisión estuvo muy liado con el surgimiento del capitalismo y todas las tecnologías vinculadas al capitalismo, pero señala que no es sólo cuestión de la prisión en sí - no sólo acerca de esa institución, es cuestión de la encarcelación general de la sociedad. En Palestina, por ejemplo, los usos de las tecnologías de la prisión y tecnologías carcelarias en la comunidad en general son muy evidentes, con paredes y puestos de vigilancia. Uno ve las imágenes de la Palestina ocupada y cree que está dentro de una cárcel: las paredes, los puestos de control, las torres, las rejas, y el alambre de púas. Por desgracia, lo que está sucediendo en Palestina de una manera tan obvia está sucediendo en todo el mundo de maneras menos obvias. Cuanto más se permite el desarrollo de la prisión, más se permite una especie de panoptismo de la vida cotidiana. La lucha por los derechos de los inmigrantes en este país, como usted lo señalaba, es absolutamente esencial. Es la gente de México y de América Central, que, de nuevo, ha sido totalmente satanizada.

La raza y el racismo desempeñan un papel aquí porque un gran número de inmigrantes indocumentados vienen de Europa, pero nunca nadie detiene a personas de tipo Europeo para pedirles sus documentos, y ciertamente no en el estado de Arizona, donde la Corte Suprema afirmó recientemente con la provisión SB1070 que la policía puede pedirle a la gente sus papeles de inmigración. Crecí en Alabama, y ??la ley draconiana de inmigración que fue aprobada en Alabama, realmente me recuerda a la era de Jim Crow, de la era de la segregación en la que crecí, cuando a los negros no se les permitía entrar en aquel museo o entrar en aquella biblioteca y se vieron obligados a vivir en comunidades segregadas, fuimos a escuelas segregadas, ni siquiera podíamos beber el agua que bebían los blancos. Veo mucho de este racismo regresar bajo el pretexto de proteger las fronteras y creo que es realmente importante vincularse a la lucha por los derechos de los inmigrantes y de los inmigrantes indocumentados, especialmente aquellos que vienen a los EE.UU. en busca de una vida mejor. Muchos de ellos provienen de zonas donde las empresas con sede en EE.UU. han destruido las comunidades y destruido la posibilidad de mantenerse a sí mismos, no tienen otra opción, tienen que venir a los EE.UU., y luego vienen a los EE.UU. y son tratados como si fueran demonios.

Creo que es importante vincularse a la lucha por los derechos de inmigrantes en los EE.UU. y la lucha contra la desterritorialización en lugares como Colombia. Uno empieza a ver que la ciudadanía no se trata de papeles, la ciudadanía debería tratarse realmente de un compromiso por crear un mundo mejor. Si nos fijamos en el pueblo de La Toma, si nos fijamos en los pueblos indígenas en Colombia que están luchando por su futuro, y nos fijamos en las personas que acaban de cruzar la frontera de los EE.UU. porque no tienen otra alternativa, que cruzan la frontera para crear una vida mejor para ellos y sus familias, son también algunos de los mejores ciudadanos, en comparación con, ya sabes, los que tienen papeles, porque están luchando por un futuro, están luchando por un futuro democrático. Ellos son los mejores representantes de la lucha por la democracia en este país, así como las gentes de La Toma son los mejores representantes en Colombia. Entre ilusiones y realidades

AB: Unas ultimas preguntas. En Colombia y en América Latina en general, la gente suele idealizar a los Estados Unidos, sus estrellas y su libertad. Todo el mundo quiere dejar su país e ir a los EE.UU., a realizar sus sueños de volverse rico... sin embargo, por un lado muy pocas personas logran su sueño, y es también en los EE.UU., donde muchas personas negras enfrentan el racismo por primera vez. Colombia es el país de habla hispana con mayor número de afro-descendientes, las personas son negras entre gente negra y la segregación está más ligada a la clase social que al color de la piel. Sin embargo en los EE.UU. se dan cuenta de lo que significa "ser negro". Entonces, ¿qué puede aprender el movimiento afrocolombiano de los movimientos americanos? Y sobre todo, ¿qué pueden aprender los movimientos afroamericanos -pero también Occupy como usted ha mencionado- del movimiento colombiano?

AD: Yo creo que es muy importante establecer vínculos entre nuestros movimientos. Dada la globalización del capital, la única posibilidad de crear un mundo mejor, crear un mundo socialista, es juntando los movimientos y crear solidaridades globales propias. Creo que las personas en los EE.UU. tienen mucho más que aprender de la gente que está luchando en lugares como Colombia que viceversa. Por supuesto, es lamentable que muchas personas alrededor del mundo todavía crean que los EE.UU. es un país donde las calles están pavimentadas con oro, la tierra de leche y miel... [risas] todas esas viejas representaciones estereotipadas. Por supuesto, Obama participa en la creación de estas imágenes de los EE.UU. como la democracia más importante del mundo. Creo que es importante que la gente reconozca que tenemos un largo camino por recorrer y lo que se ha logrado hasta ahora en los Estados Unidos de América es gracias a las luchas de las comunidades oprimidas... gracias a la lucha contra el genocidio que los pueblos indígenas han llevado por muchos, muchos, muchos siglos... gracias a la lucha contra el racismo, y la lucha por la igualdad de clases... el movimiento obrero que ha sido muy atacado, especialmente desde los años 80, el movimiento ecologista, el movimiento contra la homofobia, sabe, todas estas son luchas muy importantes. Si podemos pensar en la posibilidad de un futuro democrático en los EE.UU., es gracias a las personas que han decidido que su destino individual está ligado a la suerte de comunidades más grandes.

Esto es lo que creo que podemos aprender, también, del pueblo de La Toma, por ejemplo. Que fueron capaces de defenderse, por lo menos temporalmente, de los intentos de desalojo por parte del gobierno colombiano, que se aferran a su tierra y a su cultura y que dan esperanza a modos de vida diferentes -formas de vida más respetuosas con el medio ambiente y que no estén tan preocupadas por la generación de beneficios, ahora que hemos renunciado a cualquier posibilidad de un futuro sostenible. Y creo que todo el movimiento ambientalista debe mirar lo que está sucediendo en Colombia en este momento, porque son los que sugieren que compremos coches que utilizan biocombustible, sin reconocer que estamos participando en la peor clase de opresión de las personas que habitaban la tierra donde los materiales para el biocombustible están siendo cultivados. Por lo tanto, creo que éstas conexiones, enlaces, intersecciones, se tienen que entender en el futuro y creo que todos los movimientos políticos -el movimiento Occupy, el movimiento ecologista, el movimiento gay, el movimiento contra el racismo, el movimiento por el derecho de las personas con discapacidades, todos estos movimientos pueden ser inspirados por lo que está sucediendo hoy en Colombia.

AB: Bueno, al mismo tiempo, hay muchas cosas positivas que salen de los EE.UU. Por ejemplo la gente de mi generación creció leyendo acerca de los Panteras Negras, su lucha, y cómo lograron proporcionar seguridad para las comunidades negras en Oakland, y después se convirtieron en un movimiento internacional. Ahora, pensando de nuevo en Francia Márquez y todas estas mujeres en la lucha en Colombia, ¿cuáles serian los pensamientos que compartiría con ellas para concluir?

AD: No hay duda en mi mente que Francia Márquez, que es una de las jóvenes más increíbles que he conocido en mi vida, y las mujeres de La Toma, que conocimos durante nuestra visita, nos inspiran en muy profundas maneras. Y creo que si uno mira hacia atrás en la historia de los EE.UU. en la época del surgimiento del Partido Pantera Negro y el hecho de que las mujeres jugaron un papel importante, entonces, las mujeres a menudo son borradas de la historia, todo el movimiento negro en este país, es un movimiento que fue liderado e inspirado por mujeres cuyos nombres han sido olvidados en gran parte. Por lo tanto, creo que es importante que nos dediquemos a recordar el papel que las mujeres desempeñaron históricamente, señalando que Francia (Márquez) está inspirando a una nueva generación de niñas y mujeres jóvenes... y ella ha inspirado a muchas personas en todo el mundo, incluyendo personas aquí en los EE.UU. Por lo tanto nos comprometemos a mantener la solidaridad, cualquier necesidad que tenga la gente de La Toma, haremos nuestro mejor esfuerzo por expresar nuestra solidaridad y por ayudarles.

viernes, febrero 08, 2013

Por siempre, Rosa Parks, la mujer que dio inicio al movimiento contra la segregación

Amy Goodman

Democracy Now!/Rebelión El 1° de diciembre de 1955, Rosa Parks se hizo famosa por negarse a darle su asiento en el autobús a un pasajero blanco en Montgomery, Alabama, hecho que dio inicio al actual movimiento por los derechos civiles. El lunes 4 de febrero se cumplen cien años de su nacimiento. En 2005, Rosa falleció a los 92 años de edad y gran parte de los medios la describió como una costurera cansada, no como una persona problemática. Pero los medios se equivocaron. Rosa Parks era una rebelde de primera categoría.

La catedrática Jeanne Theoharis derriba el mito de la apacible costurera, en su nuevo libro “The rebellious life of Mrs. Rosa Parks” (La vida rebelde de Rosa Parks). Theoharis me dijo: “Se trata de la historia de una vida de activismo, la historia de una vida que ella misma describiría como ‘rebelde’ y que comienza décadas antes del histórico incidente del autobús y se prolonga décadas después”.

Rosa Parks nació en Tuskegee, Alabama y le enseñaron que tenía derecho a ser respetada y a exigir ese respeto. Las leyes de Jim Crow estaban muy arraigadas en aquel entonces y la segregación se aplicaba en forma violenta. En Pine Level, Alabama, donde vivía Parks, los niños blancos iban a la escuela en autobús, mientras que los niños afroestadounidenses debían caminar. Rosa Parks recordó: “Ese era un modo de vida. No teníamos otra alternativa más que aceptar lo que era la costumbre. El autobús fue una de las primeras cosas que me hizo ver que había un mundo para negros y otro para blancos”.

En la última etapa de su adolescencia Rosa conoció a Raymond Parks, con quien se casó. Raymond, el primer activista que Rosa conoció, era miembro de la filial de la Asociación Nacional para el Progreso de la Gente de Color ( NAACP , por sus siglas en inglés) en Montgomery y cuando Rosa se enteró de que las mujeres podían participar en las reuniones, asistió a una y fue elegida secretaria de la filial en su primera reunión.

Fue allí donde Rosa conoció a E.D. Nixon, un dirigente obrero revolucionario con quien trabajó. En 1955 Rosa pudo asistir a la escuela Highlander Folk en Tennessee, un lugar de encuentro de activistas (blancos y negros) comprometidos a superar la segregación donde se desarrollaban estrategias y tácticas de resistencia no violenta. Fue allí donde Pete Seeger y otros músicos escribieron la canción “We shall overcome” que luego se convirtió en el himno del movimiento por los derechos civiles.

Rosa Parks regresó a Montgomery y volvió a trabajar como costurera. El 1° de diciembre de 1955, luego de salir del trabajo, tomó el autobús hacia su casa. “El conductor dijo que si me negaba a dar mi asiento, iba a tener que llamar a la policía. Y le dije ‘Llámela’”, afirmó Parks en una entrevista con Radio Pacífica en abril de 1956. “Había llegado el momento, después de haber sido maltratada hasta un punto que ya no podía tolerar”. Su arresto aquel día provocó el boicot a los autobuses de la ciudad de Montgomery, que duró más de un año. El boicot fue encabezado por un joven que acababa de instalarse en la ciudad: el Dr. Martin Luther King Jr., en cuyo lanzamiento participó Rosa Parks. Durante el boicot, alrededor de 50.000 afroestadounidenses viajaban juntos en sus automóviles, utilizaban vehículos de la iglesia, tomaban taxis de propietarios afroestadounidenses y caminaban. La medida perjudicó los negocios de los blancos y el sistema de transporte público. Parks y otros activistas interpusieron un recurso judicial contra la segregación y en junio de 1956 un tribunal federal declaró la inconstitucionalidad de la segregación en los autobuses.

Los Parks se mudaron a Detroit. Rosa continuó con su activismo, reaccionó frente a los disturbios de Detroit de 1967, consultó a miembros del movimiento “Black Power”, como Stokely Carmichael, y se opuso a la guerra de Vietnam. La historiadora Theoharis señala que el mayor héroe de Parks era Malcolm X.

“Sentía un gran respeto por King, pero decía que Malcolm X era su héroe personal. La disposición de Malcolm X para hablar sobre el liberalismo del norte y la hipocresía del norte, su temprana oposición a la guerra de Vietnam, todas esas cosas eran muy cercanas a su postura política”.

En la década de 1980, Rosa Parks luchó contra el apartheid y se sumó a las protestas frente a la embajada de Sudáfrica en Washington D.C.

Cuando Parks conoció a Nelson Mandela, después de que fuera liberado, Mandela le dijo: “Ud. me dio ánimo todos esos años en prisión”.

Rosa Parks fue la primera mujer estadounidense en ser enterrada en la rotonda del Capitolio. Cuando murió, me apuré para llegar a Washington D.C. a cubrir su funeral; allí encontré a una joven estudiante universitaria y le pregunté por qué estaba ahí junto a cientos de personas escuchando el funeral a través de los parlantes. La joven dijo con orgullo: “Les escribí a mis profesores para avisarles que hoy no asistiría a clase. Hoy voy a aprender algo importante”.

Tenemos mucho que aprender de Rosa Parks. De hecho, ella y otras jóvenes se habían negado a dar sus asientos en el autobús antes del 1° de diciembre de 1955. Nunca se sabe cuándo llegará ese momento mágico. El próximo 4 de febrero la oficina de Correos de Estados Unidos emitirá una estampilla denominada ‘Rosa Parks Forever’ (Por siempre, Rosa Parks), una muestra de la marca indeleble que dejó su activismo. Rosa Parks no era ninguna costurera cansada. Como ella misma dijo en referencia a la valiente decisión que tomó: “Si había algo de lo que estaba cansada era de ceder”. “No tenía miedo. Había decidido que de una vez por todas tenía que saber qué derechos tenía como ser humano y como ciudadana, incluso en Montgomery, Alabama”.

Denis Moynihan colaboró en la producción periodística de esta columna.

© 2013 Amy Goodman

Amy Goodman es la conductora de Democracy Now!, un noticiero internacional que se emite diariamente en más de 750 emisoras de radio y televisión en inglés y en más de 400 en español. Es co-autora del libro "Los que luchan contra el sistema: Héroes ordinarios en tiempos extraordinarios en Estados Unidos", editado por Le Monde Diplomatique Cono Sur.

Fuente: http://www.democracynow.org/es/blog/2013/2/1/por_siempre_rosa_parks_la_mujer_que_dio_inicio_al_movimiento_contra_la_segregacin

martes, octubre 23, 2012

Desprotegidas ante violencia, mujeres migrantes y afroamericanas

Gladis Torres Ruiz

Cimacnoticias En Nueva York, las mujeres afroamericanas y migrantes sin documentos que son víctimas de violencia de género están en la indefensión, ya que por miedo y no confiar en la protección del Estado no buscan ayuda, alertó Alan Grieg, integrante del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El experto en violencia de género dijo a esta agencia de noticias que la justicia para las afroamericanas y migrantes sin documentos está en entredicho, toda vez que a menudo ellas desconfían de los tribunales y las cortes, y prefieren no denunciar abusos de los que son objeto muchas veces al interior de sus hogares.

A las mujeres se les hace más fácil conseguir trabajo (limpieza, cocina, entre otras labores) que a los hombres, lo que deriva en que tengan más dinero que sus compañeros. Esta mayor capacidad económica las empodera y las hace independientes, por lo que tienen más libertades que sus países de origen.

Esto genera mucho conflicto en sus relaciones debido al estatus indocumentado, por lo que no pueden acudir a la policía para obtener justicia. No tienen lugares a dónde acudir, sólo se pueden apoyar entre ellas, abundó Grieg.

El maestro en Estudios Sociales por la Universidad de Oxford señaló que la violencia contra las mujeres no se ve aún como un problema social grave, sino como algo “normal”.

“Muchas mujeres en Nueva York, particularmente las afroamericanas o migrantes, no obtienen justicia de la policía de ninguna manera y por eso no confían; además de que muchos hombres no hacen lo suficiente por ayudarlas a obtener justicia, aun cuando ellos mismos no sean violentos”.

En Nueva York la violencia de género es un problema grave, y el más grande es la falta de apoyo para las mujeres.

Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, en 2011 una de cada cuatro mujeres en Estados Unidos había sufrido violencia física grave por parte de su pareja en algún momento de su vida.

Alan Grieg indicó que hasta el momento las mujeres víctimas de violencia de género sin documentos reciben algunos apoyos, pero la gran mayoría no son oficiales, puesto que hay organizaciones civiles que trabajan con comunidades de migrantes.

Tenemos que nombrar a la violencia y responsabilizar a quienes la ejercen, es decir, recordar que el Estado está para apoyarnos y protegernos, no para abusar de nosotros, sostuvo el integrante del PNUD.

Concluyó que en estos momentos se discute en el Congreso de EU la Ley sobre Violencia contra la Mujer, y dentro de sus disposiciones se analiza si se debe atender a las mujeres migrantes.

El proyecto de ley prevé protección y servicios legales para combatir la violencia doméstica y sexual, y el acoso.

lunes, mayo 30, 2011

De Nancy Morejón: Mujer Negra....

Fuente: Mujeres.cubaweb
Uno de los poemas más antologados y difundidos de la escritora Nancy Morejón, Premio nacional de Literatura, es Mujer Negra. Poema que surgió, explica la autora, como un grito de su conciencia lastimada.

Ella cuenta cómo una noche, a principio de los años 70s, en un momento de duermevela tuvo una visión a través de los barrotes de su dormitorio. Era una mujer afro, una esclava, que le fue contando y mostrando su vida en imágenes. Al día siguiente, al levantarse, escribió el poema; texto que llegó al público cuando el doctor Roberto Fernández Retamar, en aquel entonces director de la revista Casa de las Américas, lo publicó (1975) con motivo de la celebración del Año de la Mujer por la UNESCO.

Mujeres lo hace suyo en estos momentos.

MUJER NEGRA
Todavía huelo la espuma del mar que me hicieron atravesar.
La noche, no puedo recordarla.
Ni el mismo océano podría recordarla.
Pero no olvido el primer alcatraz que divisé.
Altas, las nubes, como inocentes testigos presenciales.
Acaso no he olvidado ni mi costa perdida, ni mi lengua ancestral.
Me dejaron aquí y aquí he vivido.
Y porque trabajé como una bestia,
aquí volví a nacer.
A cuánta epopeya mandinga intenté recurrir

Me rebelé


Su Merced me compró en una plaza.
Bordé la casaca de Su Merced y un hijo macho le parí.
Mi hijo no tuvo nombre.
Y Su Merced, murió a manos de un impecable lord inglés.

Anduve.

Esta es la tierra donde padecí bocabajos y azotes.
Bogué a lo largo de todos sus ríos.
Bajo su sol sembré, recolecté y las cosechas no comí.
Por casa tuve un barracón.
Yo misma traje piedras para edificarlo,
pero canté al natural compás de los pájaros nacionales.

Me sublevé.

En esta misma tierra toqué la sangre húmeda
y los huesos podridos de muchos otros,
traídos a ella, o no, igual que yo.
Ya nunca más imaginé el camino a Guinea.
¿Era a Guinea? ¿A Benin? ¿Era a Madagascar? ¿O a Cabo Verde?

Trabajé mucho más.

Fundé mejor mi canto milenario y mi esperanza.
Aquí construí mi mundo.

Me fui al monte.

Mi real independencia fue el palenque
y cabalgué entre las tropas de Maceo.
Solo un siglo más tarde,
junto a mis descendientes,
desde una azul montaña,

bajé de la Sierra

para acabar con capitales y usureros
con generales y burgueses.
Ahora soy: Solo hoy tenemos y creamos.
Nada nos es ajeno.
Nuestra la tierra.
Nuestros el mar y el cielo.
Nuestras la magia y la quimera.
Iguales míos, aquí los veo bailar
alrededor del árbol que plantamos para el comunismo.
Su pródiga madera ya resuena


Datos tomados del libro Soltando amarras y memorias: mundo y poesía de Nancy Morejón, de Juana María Cordones- Cook

sábado, junio 26, 2010

Cumbe de mujeres Afrovenezolanas: Cinemarroneando y Recreando sabores afrovenezolanos

Tomado de: Aporrea.org
El viernes 11 junio el Cumbe de Mujeres Afrovenezolanas organizó la cena especial Sabor Cimarrón, con el motivo de reconocer a las mujeres afrodescendientes como personas activas, creativas, críticas y participativas. Así mismo le extendieron la invitación a la Fundación Cinemateca Nacional a través de la Oficina de Atención a los ciudadanos y las ciudadanas (OAC) quienes gustosamente tuvieron el agrado de asistir y apoyar esta actividad.

Portavoces del Cumbe de Mujeres que trabajan por la reivindicación de los derechos étnicos, nos hablaron de este compartir de los saberes gastronómicos, donde tuvimos la oportunidad de degustar distintos sabores de regiones afrodescendientes del país: “se trata reivindicar este tipo de comidas y darle la importancia que tienen como todas las gastronomías del mundo; y quitar la mala imagen que se creo por un tiempo en la cultura occidental, considerando éste tipo de comida como de pobre, doméstica, de esclavo en un sentido peyorativo; es una gastronomía unida a una historia, a todo lo que significa un saber, un quehacer diario, no solamente es comida por degustar o comer, sino entendiendo que generalmente las mujeres han estado encargadas de un espacio que ha sido poco valorado como es la cocina, dónde se mantiene la familia, comprendamos que allí también se produce conocimiento”. Allí, participaron mujeres de la comunidad de Santa María del Sur del Lago, edo Zulia, especialistas en platos como: carne en coco, pescado embasurado, bola de plátanos, hallaquitas, bebidas de especias y guarapita, entre otros. Así mismo, la ocasión sirvió para difundir el anteproyecto de Ley contra la discriminación racial, ahora en proceso de discusión.



El grupo musical Tacarigüita emsamble y miembros de Familia Negra avivaron los ánimos con el ritmo propio y rebelde de las diáspora afroamericana. Karina Coba, invitada a la actividad a través de la Oficina de Enlace con comunidades afrodesendientes, ratifico estar satisfecha y contenta que se realicen actividades como éstas para promover y crear conciencia sobre la igualdad de género y las razas. Enfatizó en que una nariz más ancha, o el cabello ensortijado no nos hacen más o menos personas, simplemente debemos aceptarnos tal y como somos.

La cultura venezolana es una mezcla de recetas e ingredientes de diversas urbes, que se trasladan de generación tras generación, y que mudan sabiduría rebosada de secretos de diversas ciudades, etnias, razas o pueblos. Es una labor que ha sobrevivido por más de 500 años y que vale la pena reconocer.

Cinemarroneando en Antímano

El Cumbe de Mujeres Afrovenezolanas no se conformó con la organizar una actividad: en el marco del ciclo de cine Cinemarroneando, acción conjunta con la Fundación Cinemateca por el mes de la afrovenezolanidad, se proyectó una muestra de cine itinerante el domingo 13 de junio, con el valioso apoyo de la organización Primeros Pasos, en la comunidad de La Pedrera, sector San Onofre, Antímano. Se trasladó una pantalla de cine gigante para la comunidad, y en especial los niños y niñas, para disfrutar de la historia de cine animado Kirikú y la Hechicera (1998). La proyección fue acompañada del juego Soy mi historia, en el cual se dio una reflexión con los niños y niñas sobre nuestras raíces afrodescendientes y los valores cimarrones que debemos fortalecer como la valentía, la autonomía y la sensatez de Kirikú.

Milda Viña, Profesora de educación inicial jubilada e integrante del Colectivo Primeros Pasos, recalcó, “ya el hecho de venir con una película y presentársela a la comunidad es una tareas extraordinaria, porque ellos no tienen nada donde recrearse y es muy difícil que bajen de sus casas al cine”.

Gracias a las madres voluntarias nace la Organización de Mujeres Primeros Pasos. En sus comienzos sólo llevaban a sus hijos para que jugaran y aprendieran, pero se vieron tan involucradas que decidieron formalizar aun más las cosas y crear una organización de mujeres, con varios frentes de luchas en busca de la convicción, reflexión y transformación participativa de las personas.

Yanahir Reyes, integrante de la Organización de Mujeres Primeros Pasos, con seis años trabajando en la comunidad, y además fundadoras de la escuela en cuánto a infraestructura; comenzaron en las casas de las familias y se encontraron con niños y niñas sin escolaridad, en edad inicial y de más edad, utilizando las ludotecas como estrategia pedagógica para atender a los infantes. Luego con alianzas en el tiempo tuvieron la oportunidad de construir los espacios que se han ido transformando en escuelas formales, con el objetivo de impartir y dejar conocimiento en esas semillitas que necesitan nutrirse.

De la misma manera Yanahir Reyes, se mostró agradecida y satisfecha por poder trabajar en alianza con el Cumbe de Mujeres Afrovenezolanas, la Fundación Cinemateca, la Organización de Mujeres Primeros Pasos, el Ministro del PP para la Cultura, entre otros, e instó a que sigan en apoyo, ya que no es para ellas, sino para los esos niños y niñas que necesitan formarse como ciudadanos productivos para nuestro país.

Fundación Cinemateca Nacional
Telf: (0212) 481.85.90

martes, marzo 23, 2010

Mujeres Negras (Sirvientas, Putas, Matronas): Una Aproximación a la Mujer Negra de Colombia

Betty Ruth Lozano Lerma - Socióloga*
Uno de los aportes del concepto “Género” ha sido el evidenciar que “hombre” y “mujer” son construcciones históricas y culturales y que por lo tanto la biología no determina lo que eso significa para todas las sociedades y las culturas. Al contrario, cada sociedad y cultura define lo que es ser hombre y ser mujer, por lo tanto no puede hablarse de la “mujer” en términos genéricos sino que se hace necesario hablar de la mujer como sujeto histórico ligado a una serie de limitaciones y con actividades e intereses específicos que deben analizarse en relación con categorías como clase, etnia, pertenencia regional entre otras. Es así que la complejidad de la vida de las mujeres solo puede ser cabalmente conocida analizando las complejidades sociales, étnicas, ideológicas y económicas a las que obedecen” (Ramos Escandón. 1995).

¿Que significa entonces ser mujer negra en el contexto colombiano de inequidad de género, creciente pobreza, desplazamiento forzado, discriminación y racismo? La identidad de las mujeres negras colombianas está definida por el hecho de ser negras en una sociedad mestiza discriminadora, pobres en una sociedad de clases y mujeres en una sociedad patriarcal, en donde cuenta de manera fundamental los rasgos de sus grupos étnicos particulares reconociendo que las comunidades negras no son homogéneas sino que tienen especifidades, todo lo cual nos permite hablar de las mujeres negras en plural. Para las mujeres negras el género no es una categoría central, tampoco la clase, ni lo étnico/racial, somos mujeres negras empobrecidas históricamente, así que la articulación de todas estas categorías, sin jerarquías, es fundamental para dar cuenta del sujeto mujer negra. Se pretende en este artículo acercarse a las diversas complejidades que determinan a las mujeres negras colombianas, lo cual nos puede ayudar a contestar la pregunta formulada al inicio del párrafo, lo que además debería llevarnos a pensar en la forma eficaz de hacer justicia a las mujeres negras. Para esbozar una respuesta se empezará por hacer un rápido recuento crítico de lo que (ha sido) (es ) y ha significado la presencia de las mujeres negras en esta parte del continente y también de la manera como ha sido leída por parte de algunos y algunas cientistas sociales, después nos acercaremos al surgimiento de los procesos organizativos mixtos y de mujeres a finales de los años ochenta del siglo veinte para terminar con un acercamiento a la relación comunidades negras – mujeres negras.


Identidad de mujer negra (mujer o mujeres)

Si bien la identidad es la manera en que la cultura se hace significativa a los individuos y en la que estos se autodefinen, no puede hablarse de cultura en términos generales, aunque hablemos de procesos de globalización que parecieran ser más evidentes en las ciudades, pero la cultura dominante, a pesar de sus pretensiones hegemónicas, es recreada y transformada por los grupos subalternos como las mujeres, los jóvenes, los/las negros/as y los y las indígenas, que además poseen sus propias formas culturales. Laclau y Mouffe argumentan, los cita Escobar, que “la vida social es inherentemente política dado el espacio de antagonismos que emergen del ejercicio de la identidad misma. Toda identidad es relacional, lo cual significa que el ejercicio de cualquier identidad implica la afirmación de la diferencia y, por consiguiente, un antagonismo potencial. Los antagonismos son constitutivos de la vida social. En este sentido, dado que el significado no puede ser fijado de manera permanente –un postulado básico de las hermenéuticas y el post-estructuralismo-, las identidades son el resultado de articulaciones que son siempre históricas y contingentes. Ninguna identidad o sociedad puede ser descrita desde una perspectiva única y universal.”

Tal pretensión de descripción de la sociedad desde una única perspectiva que se plantea como universal la ha tenido tanto la izquierda como el feminismo. Hay que decir que ambos le han temido a la diversidad. Para el primero desde el discurso de la igualdad y para el segundo desde el de la lucha de clases. Lo universal era el género y la clase. La subordinación de género para el feminismo y la explotación de clase para la izquierda han sido las perspectivas privilegiadas desde las cuales se ha explicado la sociedad. Abordar las diferencias podría ser políticamente fragmentador. Hablar de “las mujeres” en plural y no de “la mujer” e intentar profundizar en las diferencias ha sido un camino difícil para las mujeres negras dentro del feminismo. Pero también lo ha sido dentro del movimiento social de comunidades negras, en donde todavía un gran número de mujeres se resisten a cuestionar prácticas patriarcales ancestrales que las subordinan y oprimen por temor a la acusación de los compañeros de estar dividiendo el movimiento. Es que las esencias pesan y pesan mucho, exigen a los sujetos tratar de responder a un determinado modelo, a una forma de ser preconcebida por fuera de la cual no se es nada lo cual implica que no se existe para nadie. Ser mujer negra desde determinadas organizaciones del movimiento significa asumir una estética africana por fuera de la cual se cuestiona el nivel de conciencia étnica. Pero, ¿será esto lo que significa ser mujer negra hoy en Colombia?

Afirmarse negra, negro, puede adscribirnos a la biología, a una esencia, lo cual debería ser profundamente cuestionado. Desde el biologismo se han explicado las subordinaciones y la inequidad entre los seres humanos como fruto natural del hecho de que haya unas razas superiores. Pero, afirmarse negra también puede develar el patrón globalizado de dominación colonial que construyó un discurso que le permitió dominar y someter basado en una noción biológica como la raza que atribuyó una inferioridad natural a los pueblos colonizados con lo que justificó la violencia cometida contra ellos. En efecto raza es una noción muy problemática, a pesar del acuerdo de que no existen las razas, pervive el racismo y los cientistas sociales insisten en hablar de raza como una construcción social, ya no biológica, sin que logren desprenderse a mi modo de ver del biologismo.

El racismo es una creación del mundo moderno que inferioriza al otro atribuyéndole un carácter irreductible a su diferencia. Estamos de acuerdo con Gallardo (Ruiz. 1988) al afirmar que el Racismo es una de las formas de la conciencia social, de la sensibilidad necesaria y fetichizada del mundo burgués, o, si se prefiere, del mundo moderno en cuanto este se gesta, también, mediante la expansión colonial, el Racismo es la categoría que nos permite entender las relaciones de exclusión-vinculación-subordinación-enajenación condensadas bajo la forma de una particular organización capitalista de la existencia. Esto nos permite darle una dimensión histórica y “en cuanto categoría de análisis de una de las formas necesarias que debe asumir la dominación mercantil y capitalista, la noción de racismo trasciende la comprensión de las prácticas racistas y de sus contenidos particulares y apunta hacia la conceptualización-valoración de la sensibilidad o “espiritualidad” propias del mundo moderno. Dicho escuetamente y desde el discurso dominante: en el negro, en el indio, en las etnias segregadas, no está Dios”.

Declararse “mujer Negra” es redimensionar un término que permite enfrentar el racismo, lo que no hace el término “afro” que se ha convertido en un eufemismo que hace creer a muchos que hemos avanzado grandes pasos porque ya no se nos llama negros sino afros, pero se nos sigue discriminando igual. Un buen número de la población colombiana ha asumido el término afro como lo políticamente correcto, un término que permite que no se sientan avergonzados de su racismo cuando lo pronuncian, por lo que no necesitan ponerlo en diminutivo como con el término negro o negra. Es decir, cambiar negro por afro no ha generado el respeto y el reconocimiento a los cuales consideramos tenemos derecho, se ha cambiado una palabra pero el imaginario, la sensibilidad o “espiritualidad” de este mundo moderno ha seguido intacta.

La identidad de las mujeres negras ha sido fijada desde el imaginario racista dominante que las homogeniza, con atributos que son producto del prejuicio racial y que solo existen en la mente de quienes así las conciben: un cuerpo para el sexo, más cerca de la animalidad que de la razón. Un cuerpo que fue útero reproductor, fábrica de esclavos, objeto de uso y abuso para el placer de otros. Es por esto que nacer MUJER NEGRA en la sociedad colombiana determina un futuro de negación de derechos, desvalorización y subordinación dado el racismo de una sociedad que no termina por asumir la pluralidad de los diversos rostros que la conforman a pesar de que esta pluralidad está reconocida legalmente. Se desconoce que la identidad de las mujeres negras está definida por una historia de subordinación, exclusión y resistencia, por lo que es una identidad en permanente reconstrucción. Los códigos que orientan la dinámica cultural de las mujeres negras no han sido bien interpretados por muchos de los analistas sociales. La matrifocalidad, por ejemplo, ha sido definida fundamentalmente por dos factores: “residencia femenina de la prole y de apoyo en la crianza, socialización e identificación de esta a través de la parentela de la madre” y por el hecho de que la mujer sea fuente principal o única de ingresos al hogar. Pero la matrifocalidad va más allá. Está definida por que la mujer es el centro, quien dirige, organiza, socializa, coordina absolutamente todo en el hogar, independientemente de quien entre el ingreso al hogar. En no pocos hogares los hombres entregan su salario completo a su compañera quien lo administra e incluso suple las necesidades más personales de éste como la compra de ropa. También se da que ante la pregunta: ¿Quién es el jefe de hogar? Tanto hombres como mujeres contestan que la mujer, ya que es ella quien toma las decisiones de absolutamente todo en la casa, incluso de aspectos como prestar o no la herramienta del marido. Estos ejemplos no niegan la subordinación de género, queremos es superar la visión victimizada de las mujeres negras.


Se necesitan estudios que incluso cuestionen las categorías mismas, llenándolas de nuevos contenidos desde la perspectiva de las comunidades negras, que tomen en cuenta aspectos como el colonialismo y la esclavitud, la marginalidad histórica, las diferencias culturales, el racismo y la discriminación y la manera como todo esto, junto con los procesos de resistencia y rebeldía, tanto de hombres como de mujeres, dieron paso a la construcción de familias y comunidades. Porque no es cierto que “En el Pacífico hay una sola manera de ser hombre y una sola manera de ser mujer” . Tanto para el Pacífico como para el resto del país existen muchas formas de ser hombres y mujeres negras.

Las y los científicos sociales presentan dificultad para ampliar sus análisis de forma que trasciendan la perspectiva occidental desde la cual se estudia y valora a las mujeres negras. Es que “mientras los grupos privilegiados son neutrales y muestran una subjetividad libre y maleable, los grupos excluidos están marcados con una esencia, encerrada en un conjunto dado de posibilidades. [ ] En este contexto la diferencia significa siempre alteridad absoluta; el grupo señalado como lo diferente no tiene una naturaleza común con los otros grupos neutrales o normales. La oposición categórica de los grupos los esencializa, reprimiendo las diferencias dentro de los grupos.” (Young.2000:286)

Lo que se ha dicho sobre las mujeres negras, principalmente las de las zonas rurales del Pacífico, está referido sobre todo a la familia y al sistema de parentesco, por lo que se las ha considerado especialmente en su papel de madres y esposas. La visibilidad de la mujer negra ha estado referida o lo estuvo en un primer momento, a su papel de matrona en la familia extensa. Esta posición de las mujeres en el hogar ha dado origen a otra visión esencialista sobre las mujeres negras, la mujer negra como “matrona”.

La preocupación por la diversidad ha introducido algunas investigaciones sobre la relación mujer negra y recursos naturales que corre el riesgo de convertir a las mujeres negras en las guardianas de la naturaleza por excelencia, cargándolas con un nuevo esencialismo.

Para las agencias y los agentes del desarrollo , entre ellos un buen número de mujeres feministas y de antropólogas y antropólogas, las mujeres negras son pobres, jefes de hogar, sometidas, atrasadas, analfabetas, portadoras de una sexualidad incontrolable que se expresa en numerosas preñeces, etc, etc, etc, es decir, un sector vulnerable que necesita ser intervenido. Estos análisis carecen de una perspectiva histórica y se hacen desde los centros hegemónicos de poder.

Como ejemplo puedo citar lo que sucedió en un foro sobre pobreza y desarrollo en el Pacífico organizado por el programa de sociología de la Universidad del Pacífico en septiembre del 2006. Al evento fue invitado el delegado de la presidencia de la república para el programa de lucha contra la pobreza. Su exposición consistió en mostrar en un video beam los cuadros estadísticos de la pobreza en Buenaventura, al terminar se le preguntó que explicación daban ellos a la magnitud de la pobreza expresada en las cifras que acababa de presentar y sorprendido por la pregunta manifestó que todo era muy claro y se explicaba con las mismas cifras: en Buenaventura están las tasas más altas de desempleo de todo el país, lo que quiere decir que los negros no trabajan, las tasas más bajas en escolaridad, lo que significa que tampoco estudian y además tienen las tasas más altas de natalidad, o sea que se reproducen demasiado. Se responsabiliza a los mismos excluidos por su exclusión. Se culpabiliza a la víctima.

No se reconoce que la pobreza en Buenaventura y en todo el Pacífico es el resultado de la expropiación de tierras y recursos que pertenecían a la población negra. “Los pobres no son pobres por ser vagos o porque sus gobiernos sean corruptos. Son pobres porque otros se han apropiado de su riqueza, destruyendo su capacidad para crearla” . Gran parte de la riqueza de Antioquia, Valle y Cauca fue producida por la explotación de la mano de obra negra en la minería del Pacífico. Es por esto que ahora resulta absurda una política que pretende erradicar la pobreza de Buenaventura y del Pacífico “dando” una ínfima parte de lo que se han llevado y continúan llevándose. Este programa, que responde a los objetivos del Milenio acordados por los jefes de Estado en Nueva York en el 2000, quienes se pusieron de acuerdo en la erradicación de la pobreza y a favor del desarrollo, solo hará más pobre y dependiente a la población negra, pues está inscrito en la misma lógica del desarrollo que privilegia el crecimiento económico, que es producción de riqueza para unos pocos y de pobreza para las mayorías.

Erradicar la pobreza solo será posible cuando se deje de robar a los pobres sus tierras, sus recursos y sus medios de vida, es decir cuando se logre superar la lógica del desarrollo. Erradicar la pobreza exige de una redistribución económica que permita una vida digna para todos y todas y cada uno y cada una de quienes habitamos la nación colombiana. Erradicar la pobreza exige poner fin al genocidio y al ecocidio que se está llevando a cabo en el Pacífico colombiano.

La economía de las comunidades negras del Pacífico, por más de trescientos años, fue una economía que satisfacía las necesidades básicas mediante el autoaprovisionamiento, lo que de ninguna manera podía calificarlos como pobres en el sentido carencial del término. Dice Vandana Shiva que “es útil separar un concepto cultural de una vida simple y sostenible entendida como pobreza, de la experiencia material de la pobreza como resultado del desposeimiento y la carencia.” Añade además que “la ideología del desarrollo los declara pobres por no participar de forma predominante en la economía del mercado, y por no consumir bienes producidos en el mercado mundial y distribuidos por él, incluso aunque puedan estar satisfaciendo las mismas necesidades mediante mecanismos de autoaprovisionamiento. [ ] La subsistencia percibida culturalmente como pobreza no implica necesariamente una baja calidad de vida física. Por el contrario, porque las economías de subsistencia contribuyen al crecimiento de la economía de la naturaleza y de la economía social, aseguran una elevada calidad de vida en términos de alimentos y agua, sostenibilidad de los medios de vida, y una robusta identidad y significado social y cultural”

Desde la década del ochenta, cuando se planea y ejecuta el primer plan de desarrollo para la Costa Pacífica, el PLADEICOP, este levanta las primeras estadísticas socioeconómicas para el Pacífico, que construyeron desde entonces la región como las más pobre de Colombia. Esto justificó la intervención de diversas organizaciones públicas y privadas con el objetivo de atacar los altos niveles de pobreza a través de las políticas y prácticas del desarrollo y la modernización.

El informe sobre municipios de Colombia del 2005 del PNUD identificó a la región del Pacífico como la más pobre del país y la única que en lugar de crecer en los últimos años, retrocedió. Este ya debería ser un indicador de que todos los planes, programas y proyectos impulsados con el propósito de sacar al Pacífico de la pobreza fracasaron. Y no solo fracasaron sino que son los directos responsables del empobrecimiento acelerado de la región durante los últimos 20 años. El Pacífico es una región empobrecida sistemáticamente.

Las organizaciones de mujeres negras

Toda esta intervención desarrollista se acompañó de programas para la mujer negra. Nunca como en los últimos 20 años se dio tal proliferación de organizaciones de mujeres por todo el Pacífico. Los espacios organizativos de mujeres en todo el Pacífico estuvieron impulsados inicialmente por el Programa Mujer de PLADEICOP, cofinanciado por la UNICEF. Como resultado de esta intervención se conformó la cooperativa de ahorro y crédito SER MUJER en Tumaco, en Guapi la Cooperativa de ahorro y crédito COOPMUJERES, en Bahía Solano los grupos de mujeres existentes se articularon al proyecto de Promoción para la participación y organización de las mujeres de Bahía, cofinanciado por el Fondo Canadá Colombia y la Fundación FES. Las temáticas en este proyecto giraban en torno a: organización, salud, autoestima, valoración étnico-territorial, medio ambiente y asistencia técnica especializada para fortalecer los proyectos productivos de los grupos y la creación y puesta en marcha del fondo rotatorio de la Red con recursos aportados por el Fondo Canadá Colombia y la FES. Como se ve estas organizaciones de mujeres negras responden a una dinámica institucional inserta en las políticas desarrollistas del PLADEICOP.

En Buenaventura, en 1993, mediante la política de la Consejería de la mujer y la Familia del presidente Gaviria se creó el Consejo de Organizaciones de Mujeres de Buenaventura, con un comité coordinador compuesto por consejeras representantes de los distintos grupos afines de mujeres: modistas, artesanas, vendedoras ambulantes. Este Consejo que alcanzó a agrupar a unas 24 organizaciones de mujeres tuvo fondo rotatorio y proyectos de asistencia técnica, capacitación y cohesión grupal cofinanciados por el Fondo Canadá Colombia, la FES, la alcaldía y la gobernación del Valle.

Es tal vez el origen institucional de estas organizaciones de mujeres que no permiten el florecimiento de temas como, por ejemplo, la subordinación de género, la sexualidad, la violencia intrafamiliar, el abuso contra niños y niñas. Estos temas todavía no son objeto de reflexión política, lo que nos permite afirmar que no son organizaciones feministas y ni pretenden serlo. Se trata de organizaciones que surgen en el marco de los programas de Mujer y Desarrollo que buscan integrar las mujeres a las políticas del desarrollo. Para algunas autoras esto no es más que la modernización del patriarcado dado que no se cuestionan las relaciones de género por lo que estos proyectos terminan imponiendo sobre las mujeres nuevas cargas. Esta puede ser la razón para que en la agenda del movimiento social de comunidades negras no se haya posicionado la cuestión de género desde una perspectiva feminista. Hay intentos de adecuar y llenar de contenido propio la categoría género, pero todavía son voces en el desierto.

En 1993 se decidió la conformación de “la red de mujeres negras del Pacífico, como la expresión política organizativa propia. Los objetivos planteados están dirigidos a lograr la comunicación y lazos de solidaridad entre las distintas organizaciones de mujeres y las mixtas, luchar por el reconocimiento y aplicación de nuestros derechos étnicos y de género, estudiar la realidad de las necesidades de las mujeres y sensibilizarlas en el manejo y uso sostenible de la naturaleza, trabajar por la defensa del territorio, así como contribuir al crecimiento del Movimiento Negro y el Movimiento Social de Mujeres de Colombia.” Aparece dentro de los objetivos de la Red uno que no deja dudas acerca de su origen en los discursos y prácticas del desarrollo destinados a las mujeres en el Pacífico, el convertirlas en guardianas de la naturaleza. El pretender sensibilizar a las mujeres en el manejo y uso sostenible de la naturaleza es asumir el discurso que culpabiliza a los pobres por la degradación de la naturaleza. “...consideramos que el proceso político organizativo de la Red, debe buscar y aportar a la construcción de relaciones sociales más equitativas y leales entre hombres y mujeres y sus pares y con el entorno en donde se validen el calor humano, la afectividad, el sentido de pertenencia, la sensibilidad, el respeto por la persona, la gratitud, la reciprocidad, la espiritualidad, el autocuidado, la identidad étnica y de género.” Realmente no hay ningún planteamiento de género, no se especifica cuales son los derechos que las mujeres negras pretenden defender sino que se queda en la generalidad. Cuando se habla de la situación subordinada de la mujer se mencionan situaciones externas a las comunidades como la discriminación en el empleo, en el acceso a servicios de salud, educación, participación política. No hay ninguna alusión a la subordinación de género al interior de las propias comunidades, se elude la confrontación al respecto, lo máximo que se dice es que la red tiene como uno de sus objetivos: “propiciar el respeto de las diferencias entre hombres y mujeres como grupos de población y al interior de cada uno”. ¿Que significa respetar las diferencias entre hombres y mujeres sino dejar intacta la subordinación de género que desfavorece a las mujeres? También dicen en el punto 3 de la misma página: “crear lazos de apoyo mutuo y solidaridad al interior de nuestras comunidades y con los demás sectores sociales de mujeres, con el fin de hacer consciente y validar las diferencias de género, étnicas y culturales, para hacer más rico y fructífero el trabajo y la vida familiar.” Se aprecia que se carece de una perspectiva crítica que en lugar de validar las diferencias las ponga en tela de juicio.

Estas afirmaciones hacen parte del discurso de un sector del movimiento social de comunidades negras que ha enfatizado la reivindicación de la diferencia sobre la del combate al racismo, en un intento por evitar la tendencia reactiva y defensiva de la sociedad colombiana ante la acusación de racista . Pero podemos preguntarnos siguiendo a Nancy Fraser ¿Cuál es la diferencia que quiere ser reivindicada? En el debate que sostiene Nancy Fraser con Iris Young, ante la defensa a ultranza de la diferencia que hace Young, Fraser sostiene que una reivindicación de la diferencia por la diferencia puede no solo ser reformista sino contraproducente en términos de la justicia que quiere lograrse para los grupos oprimidos. Dice Fraser que es necesario hacer una distinción entre los distintos tipos de diferencias ya que no todas merecen ser celebradas. Plantea una política de la diferencia más diferenciada. Es decir, no se puede pedir que las diferencias sean todas amparadas, protegidas, respetadas, validadas, porque hay unas que al hacer esto con ellas, no solo no se superaría la opresión sino que significaría su fortalecimiento al promover precisamente aquellas especificidades que le dan origen como sucede con la clase, la “raza” y el género. Lo que hay que hacer entonces es diferenciar; cuando la diferencia es un artefacto de la opresión, debe ser eliminada, hay diferencias que deberían ser universalizadas y unas terceras que si merecen ser celebradas. Esta concepción matizada de la diferencia, dice Fraser, puede ayudar a “identificar y defender únicamente aquellas versiones de la política de la diferencia que se integren coherentemente con la política de la redistribución. [ ] La tarea es integrar los ideales igualitarios del paradigma de la redistribución con aquellos que sean auténticamente emancipatorios en el paradigma del reconocimiento.” (Fraser.1977)

Volviendo a las organizaciones, desde 1990 empezó a gestarse la red de mujeres afrocolombianas. En Pereira, en el mes de mayo del 2000, la directiva nacional del Movimiento Nacional Cimarrón, “se planteó la necesidad de fortalecer el proceso de las mujeres” planteándose una asamblea nacional de mujeres que se llevó a cabo en diciembre del 7 al 9 de diciembre del 2000 constituyéndose allí la red con 14 coordinadoras nacionales. Esta red se plantea como misión “la participación, organización y desarrollo de las mujeres afrocolombianas, a través de la comunicación permanente y difusión y defensa de sus derechos, basados en los principios de unidad y solidaridad.” (Plegable).
La visión plantea el posicionamiento de la red a nivel nacional e internacional “que marque las pautas en la solución de problemas sociales, económicos y políticos; aglutine todas las expresiones organizativas de las mujeres afrocolombianas.”

Como puede apreciarse, aunque los espacios organizativos se han multiplicado en las últimas dos décadas, muy pocos articulan en verdad una perspectiva de género, más allá de lo meramente nominal y que se comprometa realmente con procesos emancipatorios para las mujeres negras. Sin embargo la participación de las mujeres negras en las movilizaciones hacia la búsqueda de una curul para un representante de la población negra en la Asamblea Nacional Constituyente, el trabajo de lobby durante la Asamblea misma y después por la reglamentación del Artículo Transitorio 55 que dio origen a la ley 70, ley de comunidades negras, fue decisiva y es ampliamente reconocida, aunque nunca se pensaran en su posición y condición de mujeres negras. Es así que no hubo reivindicaciones específicas como mujeres negras que se hicieran a la Asamblea Nacional Constituyente, todas estaban unidas a las organizaciones mixtas con un solo propósito: los derechos como comunidad negra. ¿Habrá valido la pena dejar a un lado los intereses específicos como mujeres negras, jugándoselo todo a la unidad del movimiento social de Comunidades Negras, una unidad de papel?

Nadie parece cuestionarse la eficacia real de estos programas en términos de la superación de la condición subordinada social y de género de las mujeres negras. Simplemente se les asume con la esperanza de encontrar financiación para algún pequeño proyecto productivo. Estos proyectos llegan de la mano de mujeres blancas feministas que tampoco los cuestionan. Más bien los promueven con mucha vehemencia. En un ambiente tan generalizado de pobreza estas políticas de mujer son vistas, por individuos como por organizaciones, como una posibilidad de financiación de sus proyectos. Y suele pasar que la disputa entre organizaciones por los recursos termina fragmentando más el débil proceso organizativo de las comunidades negras. Este es un valor agregado de estas políticas que no se si será del todo consciente para los agentes del desarrollo. Dice Álvarez que “la “feminización” del desarrollo ha despolitizado considerablemente la acción colectiva relacionada con asuntos de mujeres y género, dado el hecho que las movilizaciones de base caen en la burocratización, convirtiéndose en parte de prácticas hegemónicas discursivas.” (Álvarez. 2000: 284)

Las principales banderas de lucha de las organizaciones de mujeres negras constituidas a lo largo de estas décadas han sido las señaladas por las entidades del desarrollo: autoestima, generación de ingresos, identidad étnica y de género, asistencia técnica, familia, salud, medicina tradicional. Estos grupos u organizaciones, debido a su carácter institucionalizado, carecen de un proyecto político como mujeres negras. El combate al racismo, por ejemplo, no aparece dentro de las agendas de estas organizaciones. Mucho menos encontramos cuestionamientos al orden social ni a procesos como la globalización y la economía neoliberal que acrecientan la feminización y la racialización de la pobreza. Los temas son los que tradicionalmente han propuesto los organismos de cooperación y los agentes de desarrollo, como se mencionó antes.

Hace poco, organizaciones urbanas de mujeres negras empiezan a reconocer cómo el racismo profundiza las desigualdades sociales entre las mujeres. Un tema que no quería ser tratado pues la sola búsqueda del reconocimiento de derechos para las comunidades negras ha sido interpretado por muchos como un proyecto racista, peor si se habla de racismo. Las propuestas de las organizaciones de mujeres negras se han quedado en los intereses prácticos de género, es decir los ligados a la “reproducción” sin que todavía se trascienda a los intereses estratégicos de género, es decir los que cuestionan la subordinación . Se necesitan estudios de campo con las mujeres negras populares, campesinas, que nos permitan conocer como están ellas desde su lucha por la sobrevivencia produciendo también importantes transformaciones culturales que no alcanzan a ser captadas por las organizaciones surgidas de la intervención desarrollista y que ofrezcan una visión no victimizada de estas mujeres; que más bien reconozcan que en los procesos de resistencia se generan modos de vida alternativos que se constituyen, además de aportes a una nueva sociedad, en condición de posibilidad para el ejercicio de la autonomía y la autenticidad grupal e individual.

Existe un vacío en el conocimiento de la realidad de las mujeres negras, el cual es determinante para los procesos organizativos de comunidades negras, así como para la búsqueda de la implementación de políticas de estado acordes con estas realidades. Se requiere entonces enriquecer la reflexión y el conocimiento de la mujer negra como sujeto social y político, a partir del desarrollo de investigaciones que aporten nuevos elementos que nos acerquen al conocimiento de sus identidades desde sus múltiples realidades y permitan romper el esencialismo y tomar distancia del discurso colonial desarrollista.

Las mujeres negras colombianas estamos todavía en la búsqueda de nuestro camino de la autodeterminación política, caminamos lento pero caminamos hacia nuestra constitución como sujetas históricas que tienen derecho a autodeterminarse. Las mujeres negras nos empoderaremos cuando definamos nosotras mismas nuestra objetividad y subjetividad. Necesitamos reinterpretarlo todo.

Comunidades negras y mujeres negras.

Pero ¿constituyen los negros una cultura? Hoy en día esta pregunta no se discute. Mejor dicho, la pregunta se ha mejorado. La cuestión ahora es ¿se es una o varias? Ya no se trata de la discusión de principios de los noventa que de parte de las organizaciones negras buscaba reconocimiento, dentro de las ciencias sociales y el Estado, de la población negra como grupo étnico con derechos específicos. Finalmente la antropología hizo un reconocimiento de lo negro como un hecho cultural propio después de que la ley de la abolición de la esclavitud de 1851 invisibilizara a los negros y a las negras en la ciudadanía. Esta invisibilidad permitió la negación de derechos como grupo étnico. “El hecho de haber participado activamente en los procesos de blanqueamiento genético y cultural y algunos grupos haber accedido a la vida urbana en estrategia de sobrevivencia y de participación en el país, se interpreta (tó) como un ingreso incuestionado en ámbitos de clase social y desvinculados de cualquiera condición étnica.”

Al respecto nos dice Wade que la población negra se ha movido entre la inclusión y la exclusión: lo negro puede definir identidad pero también es usado para discriminar y el negro y la negra son incluidos en la masa de la población mestiza de la nación. Afirma el autor, que lo que no ha habido es una institucionalización de la identidad del negro como si la ha habido del indígena. (Wade. 1993:174). Para las ciencias sociales los negros tardaron como pueblos en cumplir con los atributos requeridos de otridad que permitieran hacer su situación visible ante los investigadores sociales y ante el estado.

Largamente se ha discutido en este país acerca de la identidad de los afrodescendientes, no solo la mayoría de los políticos que conformaron la Asamblea Nacional Constituyente consideraban que los negros no conforman una etnia con una identidad específica, también los antropólogos, no solo el que le dijo a Nina de Friedemann por allá en los sesenta que “estudiar negros no es antropología”, también los que se congregaban alrededor del ICAN en 1992, quienes presentaban gran dificultad en ponerse de acuerdo si los negros tenían identidad cultural o no. Estos fueron convocados a una reunión para la discusión del tema por la Secretaría Técnica de la Comisión Especial para las Comunidades Negras el 20 de noviembre del año mencionado , a sugerencia de líderes de las organizaciones de comunidades negras que solicitaban apoyo de los antropólogos para la definición conceptual de la identidad cultural negra (América Negra No.6). Los antropólogos chapuceaban, sin saber nadar, en aguas turbulentas. Alguno mencionó que hablar de identidad cultural negra era problemático pues significaba creer en la existencia de ese concepto. El mismo investigador afirmó que la identidad negra era un proyecto de futuro. En este foro o reunión no se llegó finalmente a ninguna conclusión. Lo cierto es que las comunidades negras no encuadraban en el concepto de etnia referido a los indígenas que manejaban los antropólogos.

En esos momentos cuando se trataba de reglamentar el AT 55 la preocupación de los dirigentes de las organizaciones era defender una identidad de las comunidades negras de la nación que permitiera el reconocimiento de unos derechos específicos. Se trataba de “establecer ante el Estado cómo son las comunidades negras y de qué forma debe respetárseles”. La preocupación por la identidad única de las comunidades negras suponía la búsqueda de elementos comunes a todos los grupos, rasgos comunes que pudieran identificarse como elementos culturales propios de las CN que permitieran diferenciarla de otras étnias o grupos sociales.

La discusión actual es la consideración de la población negra del conjunto de la nación como un grupo étnico. “El problema aquí es tratar el concepto de “etnicidad” como si tuviera un carácter binario: o la gente es un grupo étnico o no lo es. Pero el estudio de la etnicidad ha demostrado que la identidad étnica no es una sola cosa, sino que varía en los contextos sociales y políticos.” Esto nos está diciendo que la identidad étnica negra no es homogénea, aunque así lo hayan pretendido las organizaciones cuando se luchaba por la obtención de un reconocimiento legal y como también lo han pretendido un buen número de antropólogos y antropólogas que además de empeñarse en ver huellas de africanía por toda parte insisten en que las comunidades negras poseen los mismos patrones culturales en todo el país, construyendo a las comunidades negras como un ente homogéneo.

La comunidad negra colombiana ha sito tipificada de acuerdo a sus características culturales como: etnicoterritoriales, urbanas, interandinas, caribeñas, colonizadoras y raizales del archipiélago de San Andrés y Providencia. Las mismas organizaciones negras reconocen hoy día que para hablar de unidad es necesario hacer un reconocimiento de la diversidad “interna”.

Las etnicoterritoriales son las ubicadas en la región Pacífica y que poseen una relación especial con el territorio. Constituyen minorías orgánicas que se ocupan en su mayoría de actividades primarias como la minería, la pesca, la agricultura y la extracción de madera. Ya se mencionó la avalancha de proyectos desarrollistas que enfrenta la región desde los años ochenta y como las mujeres han sido objeto privilegiado de estas políticas que han colocado sobre sus hombros programas como salud y nutrición, atención a los niños, mejoramiento de la vivienda y otras múltiples responsabilidades relativas al desarrollo social local lo que las ha llevado a tomar la iniciativa en diversas acciones de mejoramiento comunitario sumándole a sus roles domésticos y productivos no remunerados, con bajo desarrollo productivo, la iniciativa en diversas acciones de mejoramiento comunitario. Las condiciones de vida en la región representadas en un alto porcentaje de hogares que cocinan con leña u otros desechos, la dificultad para acceder a servicios básicos como agua potable, hacen más difícil la vida de las mujeres quienes son las responsables de las tareas del hogar.

Las urbanas, constituyen actualmente, de acuerdo con los datos del último censo, la mayoría de la población negra del país ubicada en las grandes ciudades (Cali, Medellín, Bogotá, Cartagena, Barranquilla). Un buen número de esta población todavía mantiene estrechos vínculos parentales y culturales con las poblaciones etnicoterritoriales, sin embargo han desarrollado culturas citadinas con rasgos propios. Muchas de estas personas migraron hace varias décadas en busca de mejores condiciones de vida, en los últimos 10 años han llegado masivamente a la ciudad huyendo de la violencia protagonizada por quienes pretenden apropiarse de sus territorios para cultivos ilícitos como la Coca o para los legales como la Palma Aceitera. Como me decía un amigo pintor, al que yo suponía de una gran sensibilidad social: “yo no entiendo porque esa gente no se queda en su tierra en lugar de venir a pedir limosna a la ciudad”. De nuevo la culpabilización de las víctimas. Y la mujer negra resulta ser la mayor culpable por parir tanto negro que además afea la ciudad. Paridora de pobres. Se desconoce la realidad del desplazamiento forzado que ha obligado a la población a abandonar su territorio y a pauperizarse de la noche a la mañana. La gente no está en la ciudad empobrecida y miserable porque quiere. Las mujeres negras obligadas a vivir en la ciudad pasan por la angustia de no poder ofrecer a sus hijos las condiciones mínimas de vida digna mientras trabajan en casa ajenas cuidando hijos ajenos, los suyos permanecen solos, bajo el cuidado de nadie. Antes, durante la época de la esclavitud, la mujer negra era reproductora de esclavos que se constituían en un capital para el amo, ahora en el capitalismo, permanece su imagen de reproductora, cuando en realidad su promedio de hijos ha bajado considerablemente. Las políticas de control natal y la pobreza han logrado domesticar el útero de las mujeres negras. En realidad las mujeres negras nunca han decidido cuantos hijos tener, son otros los que han tomado las decisiones sobre su cuerpo: el amo, el marido, el estado, la iglesia. Una mujer de estrato 5 que tiene cuatro o cinco hijos es considerada “muy guapa!”, es decir muy valiente, una mujer negra de estrato 0, 1 o 2 con el mismo número de hijos es calificada como “muy bruta!”.

Las ocupaciones fundamentales de los hombres negros en la ciudad son como mano de obra en la construcción, la vigilancia y el sector informal de la economía. Las mujeres negras se ocupan principalmente como trabajadoras del hogar y vendedoras ambulantes, ambos oficios de baja remuneración y sin seguridad social de ninguna clase. Una de las razones de su dedicación al trabajo informal es porque este tipo de trabajo requiere de una inversión mínima de capital, tienen acceso a materia prima como fruta y pescado y se constituye en su única oportunidad cuando todas las oportunidades del sector formal están cerradas, incluso las del trabajo doméstico ya que es frecuente que las empleadoras las prefieran indígenas ya que aseguran éstas son más dóciles, en cambio “las negras son muy jodidas”.

Las interandinas son las que están asentadas en zonas propias de los valles, piedemontes y colinas de los Andes colombianos. Se pueden nombrar asentamientos como Barrancabermeja, Puerto Berrío, Puerto Nare, ciudades intermedias de importancia nacional, por su carácter industrial petrolero, cementero y de explotación extensiva de ganado vacuno en donde la población es mayoritariamente afrocolombiana. En esta región tradicionalmente golpeada por la violencia los afrocolombianos y las afrocolombianas se han destacado como dirigentes sociales y sindicales. Las caribeñas constituyen un alto porcentaje de la población del litoral Atlántico y que por sus antecedentes etnohistóricos en esta región costeña, evidencian una etnicidad afrocolombiana muy ligada a la cultura del área del Caribe. Está representado por un número importante de trabajadores agrícolas vinculados a la explotación del banano, el arroz, la palma africana y la ganadería extensiva, un reducido número de minifundistas y pescadores. Las colonizadoras hace referencia a grupos de afrocolombianos que por diversas circunstancias han migrado y poblado nuevos territorios como es el caso de asentamientos de campesinos negros de la Bota caucana, los Llanos Orientales, la región de la Orinoquía y la Amazonía, por ejemplo. Las comunidades raizales están conformadas por los habitantes del archipiélago de San Andrés y Providencia de una fuerte identidad antillana, con rasgos socioculturales y lingüísticos claramente diferenciados del resto de la población afrocolombiana por influencia de la cultura anglosajona, los rasgos fundamentales de esta influencia son la presencia del idioma inglés y la iglesia protestante.

Esta diversidad étnico/racial de la población negra colombiana define, también, unos intereses, necesidades y expectativas diversas frente al estado que se concretan en diversidad de propuestas de las organizaciones negras que van desde planteamientos de extrema izquierda hasta los de extrema derecha, algunos autónomos, otros aun ligados a los partidos tradicionales.

La opresión tiene muchos rostros

Asumo el término opresión en el sentido en que lo redimensiona Young, el cual clasifica en cinco partes: la explotación, la marginación, la carencia de poder, el imperialismo cultural y la violencia (Young.2000: 21). La marginación es la exclusión del sistema de trabajo por que no se necesita a la persona o porque no se la quiere emplear. La marginación es vivida por quienes no hacen parte del sistema laboral, están excluidos porque no son necesarios o porque no quieren ser tomados en cuenta debido a alguna condición especial como la fenotípica sin desconocer otras como la edad, una situación de discapacidad, etc. Es usual ver jóvenes negros y negras, en una edad en que podrían estar desarrollando todo su potencial humano, jalando una carreta llena de frutas, un platón con chontaduro o mango viche o vendiendo frutas, limpiando vidrios o haciendo malabares en un semáforo. No falta quien afirme que “el trabajo no es deshonra”. Pero hay que tener presente, según nos dice Young que “la división jerárquica del trabajo, que lo clasifique según se trate de tareas de definición o de tareas de ejecución, instaura la dominación y produce o refuerza al menos tres formas de opresión: explotación, carencia de poder e imperialismo cultural” (Young.2000:27)

Hacer justicia a los grupos oprimidos como las mujeres negras pasa por la transformación de la división del trabajo, no se trata solo de mejorar las condiciones laborales y salariales que explotan su mano de obra barata sino y fundamentalmente, de eliminar los privilegios que permiten que un grupo social, debido a su clase y a su fenotipo, tengan la formación especializada que les permite desarrollar sus capacidades y otros grupos no. La marginación es una de las más oprobiosas opresiones pues causa numerosas privaciones que deberían ser suplidas con un salario digno.

Es usual que las niñas desde muy temprana edad abandonen la escuela debido a que tienen que cuidar a sus hermanitos menores. Estas niñas sin educación, sin mayores oportunidades en la vida, están destinadas a ser madres adolescentes, confirmando el estereotipo racista de que “las negras son arrechas desde chiquitas” . Ser arrecha significa ser calientes (andar con uno y otro) y buenas para la cama. Una empleada del hogar le escucha decir a su patrona que “las mujeres que andan como negras con uno y con otro merecen que las maten”. Este estereotipo persigue a las mujeres negras donde vayan, como trabajadoras del hogar suelen ser acosadas sexualmente y hasta violadas por los patrones, pero lo mismo pasa en otros espacios, independiente del estrato social o del nivel académico. Cuando trabajé como asesora en el Ministerio del Interior, un empleado de carrera administrativa me decía con expresión suplicante: “yo nunca he hecho el amor con una negra”. No se trataba de enamorarme ni de seducirme, solo de pedirme el favor de vivir la experiencia de tener sexo con una negra.

Las mujeres que habitan los sectores más pobres de las grandes ciudades son madres que se enfrentan a la doble preocupación por sus hijos varones, cuando estos, sin oportunidades de educación y de trabajo, salen a la calle al “rebusque”. Una madre manifestaba que se angustiaba no solo por lo que a su hijo pudiera pasarle en la calle sino también por el daño que el pudiera causar a otras personas. Si señaláramos en un mapa de la ciudad, la ubicación de la población negra, nos daríamos cuenta que su ubicación coincide de manera perfecta con los sectores más empobrecidos y marginales, con poca o nula presencia de servicios públicos y espacios de bienestar. Pensar la ciudad exige tomar en cuenta las desigualdades sociales en ella presentes.

Es necesario enfatizar en las condiciones de la población desplazada pues no resulta ser una población urbana más. Estudios realizados con población desplazada constatan el profundo deterioro de la calidad de vida de estas familias, por ejemplo antes del desplazamiento el 100% de las familias habitaban en casa propia mientras que ya en la ciudad es mínimo el porcentaje que tiene esa posibilidad, la mayoría viven en arrendamiento y en hacinamiento y aún otros en la calle. Ahora bien la mayoría de estos hogares no solo poseían vivienda propia sino tierras, de las cuales la mayoría también poseía un título de propiedad, tierras dedicadas a la agricultura que a pesar de los títulos de propiedad no se recuperan. En un estudio hecho por AFRODES encontraron que el 33% de los hogares de afrodescendientes en situación de desplazamiento, tienen jefatura femenina y un 77% no cuentan con ningún tipo de seguridad social.

La explotación, otra de las caras de la opresión, según Young, está definida como una relación estructural entre los grupos sociales en la cual unas personas se apropian del trabajo de otras. No se trata únicamente de la diferencia entre ricos y pobres; “es un proceso sistemático en el cual las energías de las personas desposeídas se dedican por completo a mantener el poder, categoría y riqueza de las personas poseedoras”. Como sucede con el trabajo doméstico de las mujeres negras en los hogares de otras mujeres. La autorrealización, el desarrollo personal, el ejercicio de la autonomía de las mujeres blancas es posible porque las mujeres negras y otras mujeres pobres, trabajan para ellas. Esto que hacen las mujeres negras para las mujeres blancas también lo hacen en sus propios hogares y ahí los beneficiarios de su trabajo son los hombres. Aquí se hace evidente una doble explotación de la mujer negra. Pero no es solo el trabajo doméstico, en general los trabajos del sector servicio están destinados a la población negra. Ya ha sido suficientemente denunciado y documentado el hecho de que la población negra ocupe, por ejemplo en los bancos, los empleos denominados “varios” que son los dedicados al servicio. Young afirma que “estos trabajos [botones, camarera, conductor, portero, sirvienta] conllevan una transferencia de energía a través de la cual los servidores refuerzan la categoría de los servidos.”(92). Existe un refrán que refuerza el patrón cultural de que las mujeres negras están destinadas a la servidumbre: “la negra para limpiar, la mulata para la cama y la blanca para esposa”.

Carencia de poder o indefensión. Esta opresión se expresa en el hecho de estar sujeto a las órdenes de otro sin poder darlas nunca. En estar sometido al irrespeto como sucede con las mujeres negras como trabajadoras del hogar que cuando cometen algún error el reproche siempre incluye su condición étnico/racial: “negra tenía que ser para ser tan bruta”. En general se trata de que las personas no tienen el control sobre su vida ni respetabilidad ninguna. Las personas negras no son tratadas de manera deferente hasta que su interlocutor no descubre que lo merecen. Si una mujer negra vive en un estrato 5 será tomada como una empleada del hogar hasta que se descubra que no lo es.

El imperialismo cultural significa “experimentar cómo los rasgos dominantes de la sociedad vuelven invisible la perspectiva particular de nuestro propio grupo al tiempo que estereotipan nuestro grupo y lo señalan como el otro”. (Young.2000:103) Se trata de que “los grupos dominantes proyectan sus propias experiencias como representativas de la humanidad como tal”. (Ibid) Suele ocurrir, para continuar con la reflexión sobre la vida de las mujeres negras en la ciudad como trabajadoras del hogar, que se vean forzadas a modificar su manera de hablar y de vestir para evitar las burlas y responder de manera adecuada a su nuevo medio. Es una opresión que pretende eliminar la diferencia cultural. Ocurre con las empleadas del hogar que no solo modifican su comportamiento cultural “sino que asume dicho cambio como un mejoramiento para su vida y por ende entra a considerar su inicial comportamiento como atrasado o equivocado, como producto de la falta de educación y ridículo (visto en personas de su misma raza y comunidad de origen)”

Finalmente, la quinta y última cara de la opresión es la violencia “definida como la susceptibilidad a ser objeto de ataques sistemáticos, aunque aleatorios, irracionales, motivados inconscientemente y socialmente tolerados, contra las personas y la propiedad de los miembros de grupos sociales. Esto incluye los ataques físicos, por supuesto, pero también el acoso, la intimidación y la ridiculización”. (Fraser. 1997: 264).


CONCLUSION

Este ha sido un comienzo en el camino necesario de emprender la tarea de la deconstrucción de los discursos sobre las mujeres negras.

Es desde las diferencias que podemos buscar elementos articuladores que potencien tanto el movimiento feminista como el movimiento social en general.

Falta análisis y reflexión teórica que nos dificulta definir quienes somos las mujeres negras, si bien en la última década se han multiplicado los espacios solo de mujeres muy pocos articulan la perspectiva de género. Estos espacios han respondido más a las dinámicas institucionales del desarrollo que a los intereses de las mujeres negras, los planteamientos desde estos espacios no cuestionan las estructuras sociales ni los contextos institucionales (Young. 2000:40). Se deja, pues, intacto el poder ya que no aparecen cuestionamientos a la división del trabajo por géneros.

La apuesta ahora debe ser por la construcción de la población negra como un actor colectiva que reconoce a su interior la diversidad de sujetos y sujetas que buscan emanciparse tanto de sus opresiones particulares por condición de género, edad, orientación sexual, situación de discapacidad, etc, así como de las que se comparten colectivamente como la subordinación de clase y la étnico/racial. Un actor colectiva que se moviliza junto a otras y otros actores sociales con el firme propósito de transformar la realidad local y global.



BIBLIOGRAFIA


Fraser, Nancy. Iustitia Interrupta: reflexiones críticas desde la posición “postsocialista”. Siglo del Hombre Editores, Universidad de los Andes. Facultad de Derecho, Bogotá: 1997

Young, Iris Marion. La justicia y la política de la diferencia. Ediciones cátedra. Universidad de Valencia, Instituto de la Mujer. Madrid: 2000.