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lunes, enero 09, 2012

Celia vive en la Revolución cubana

Revista Mujeres.cubaweb
El 11 de enero de 1980 murió Celia Sánchez Manduley, fundadora y dirigente del Movimiento 26 de Julio, primera mujer guerrillera en Sierra Maestra y alta dirigente del Estado revolucionario cubano.

Celia Sánchez nació el 9 de mayo de 1920 en Media Luna, en la antigua provincia de Oriente, la tierra de los mambises. Hija del médico rural y patriota Manuel Sánchez Silveira, desde su infancia respira en su casa el pensamiento martiano y la savia rebelde y se vincula desde su juventud a la lucha popular.

En el territorio sur de la provincia de Oriente trabaja con los campesinos y sindicatos de la región, utilizando los pseudónimos de Ali y de Norma, y organiza y consolida el Movimiento 26 de Julio en Manzanillo, Campechuela, Media Luna, Niquero, Pilón y otros lugares, donde crea una vasta red clandestina.

En coordinación con Frank País monta una base de apoyo en la zona prevista para el desembarco del "Granma" y tras él organiza los primeros envíos de combatientes y armas a la Sierra, y asegura el apoyo al naciente ejército guerrillero.



El 19 de marzo de 1957 la combatiente clandestina se incorpora al Ejército Rebelde e impulsa la creación del pelotón femenino "Mariana Grajales" y la incorporación de las mujeres a la insurrección.

Celia Sánchez acompaña a Fidel en el combate del Uvero, en la entrada en Santiago de Cuba el 1º de enero de 1959, en el avance final hacia La Habana.

Después del triunfo, trabaja en los planes más importantes de lo Revolución desde la antigua Presidencia de la República, hoy Consejo de Estado.

A pesar de que su nombre y su figura sólo esporádicamente aparecían en público, su sencillez, austeridad y entrega, su humanismo dulce e íntegro, provocaron la admiración y el respeto de los cubanos.

Al acercarse el final, que ella conocía, no debilitó el ritmo de su trabajo y preparó detalladamente a sus colaboradores.

Celia Sánchez Manduley, a la que Armando Hart en un multitudinario homenaje, hace 25 años describió como "La flor más hermosa y autóctona de la Revolución, su fibra más íntima y querida.", fue alma y sensibilidad del pueblo, luchadora ejemplar.

Y vive en las obras de la Revolución, que ella ayudó a edificar, en cada cubano que lucha por su independencia, cada médico internacionalista, cada paso por la educación y la cultura en Cuba.

Celia, que fue de la estirpe de Mariana Grajales, de Manuelita Sáez y de tantas grandes mujeres del continente, no vive sólo en Cuba. También en América, la América nuestra de Bolívar y Martí.

"Norma", la combatiente clandestina

Fuente: Revista Mujeres
Nació en Media Luna, el 9 de Mayo de 1920, en su hogar recibió las más elevadas ideas de justicia y dignidad humana.

Unas de las primeras en apoyar la revolución encabezada por Fidel Castro, fue fundadora y dirigente del Movimiento 26 de Julio en el territorio sur de la antigua provincia de Oriente.

Con increíble audacia revolucionaria, que rayaba en lo temerario, aprobechando el conocimiento de la zona, el prestigio suyo y de su familia, y la simpatía personal que siempre irradió, Celia -bajo el seudónimo de "Aly", primero, y "Norma", después- ejecutó un formidable trabajo de organización.

En coordinación con Frank País, que fue su jefe en aquella etapa, cumplió con absoluto rigor las instrucciones de crear una base de apoyo en la zona prevista para el desembarco del Granma.

Preparó los núcleos de combatientes de la zona y dirigió la integración de estos, el acopio de armas y la designación de los principales jefes.

Previó el corte de las comunicaciones, el chequeo de los cuarteles y de las fragatas, y llegó incluso a obtener información directa sobre todos los detalles relacionados con la Marina de Guerra de la tiranía en la provincia oriental.

Su aplomo, inteligencia y optimismo revolucionario se manifestaron con fuerza durante las horas de confusión que siguieron al 30 de Noviembre de 1956, cuando la persecución desatada por la tiranía contra muchos militares del movimiento en la zona de Manzanillo.


Ante la incertidumbre de que el desembarco se hubiese efectuado en otra región, decide preservar la organización y dispone que los compañeros que no estaban perseguidos se les asegurara un buen refugio clandestino.

Después del desembarco, comenzó a preparar el suministro de armas, víveres, medicinas, etc., al grupo encabezado por Fidel. "Norma", la combatiente clandestina, continuó algún tiempo más en la zona manzanillera.

Junto a Frank País, organizó y dirigió la incorporación de los primeros refuerzos que enviaron a la Sierra Maestra; viabilizó el traslado de compañeros que bajaban de las montañas a cumplir determinadas misiones; aseguró la llegada al territorio rebelde de periodistas extranjeros y compañeros del movimiento.

El 19 de Marzo de 1957, se incorporó al Ejército Rebelde. Es la primera mujer que integra sus filas, entonces muy reducidas. Luego se convertiría, junto a Fidel, en una de las impuldoras de la creación del pelotón femenino "Mariana Grajales".

El 28 de Mayo de 1957, el día en que el Ejército Rebelde conquistó -al decir del Che- su mayoría de edad, el fusil de Celia es uno de los que dispara contra el cuartel del Uvero. Luego participaría en otras acciones.

Junto a Fidel, como miembro de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio, estuvo en las más importantes decisiones tomadas durante la guerra. Al lado del Jefe de la Revolución estuvo también en los momentos cruciales del triunfo popular. Con él entró en Santiago de Cuba el 1ro de Enero de 1959.

En las funciones que desempeñó en el estado revolucionario, al igual que como miembro del Comité Central del Partido y Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, Celia trabajó con ahínco y eficacia. Su huella creadora, su exquisita sensibilidad humana, puede encontrarse hoy en muchas obras de la Revolución de la que fue promotora.

Su muerte se produjo el 11 de Enero de 1980. Celia es, como señaló el compañero Armando Hart en la despedida de duelo, "la más hermosa y autóctona flor de la Revolución", "la fibra más íntima y querida de la Revolución Cubana".

martes, agosto 03, 2010

Dedicarán a Vilma, Celia y Haydeé el Aniversario 50 de la Federación de Mujeres Cubanas...

Por Nelson García Santos (Mujeres)
A las heroínas Vilma Espín, Celia Sánchez y Haydée Santamaría estará dedicado el aniversario 50 de la FMC que se cumple este 23 de agosto, lo cual permitirá profundizar aún más en la vida y obra revolucionaria de estas mujeres, reveló Yolanda Ferrer, secretaria general de esa organización.

Al hablar aquí, en un Coloquio sobre Haydée en la tierra natal de esta heroína, en ocasión de cumplirse la víspera los 30 años de su muerte, se refirió a sus virtudes y a que debemos ser capaces de dar a conocer todas las aristas que caracterizaron a esta mujer extraordinaria.

Evocó la entrañable amistad de Vilma y Haydée, surgida desde los días de la lucha revolucionaria, su valentía y sangre fría en los momentos difíciles.

Los participantes, amigos de la infancia y la juventud de la destacada revolucionaria, coincidieron en que nunca olvidó a este su terruño natal por el cual se preocupó siempre y al que regresaba cada vez que le era posible.


En el Coloquio, efectuado en la Casa Museo Abel Santamaría, afloraron también las anécdotas de la lucha revolucionaria, de su constante preocupación por Abel, de la alegría que le causó la visita de Fidel a su familia en 1953, y de su infinita ternura.

Onelia González Rodríguez, primera secretaria del Partido en Encrucijada, expresó el agradecimiento a los participantes en el Coloquio, además de reiterar que seguirán trabajando para que cada día se conozca más la trayectoria de Haydée y Abel.

Participaron también Concepción Campa Huergo, miembro del Buró Político; Julio Lima Corzo, primer secretario del Partido en Villa Clara, pioneros, estudiantes y trabajadores.

Fuente: Juventud Rebelde

martes, mayo 11, 2010

A noventa años del natalicio de Celia Sánchez Manduley...

PRESENTE EN EL CORAZÓN DE LAS CUBANAS Y LOS CUBANOS
Por Mariela Pérez Valenzuela / Revista Mujeres
Media Luna, Granma.- Reconocida por su sencillez, modestia y sensibilidad, este 9 de mayo la combatiente guerrillera de la Sierra Maestra y luchadora clandestina del llano Celia Sánchez Manduley, muy querida por el pueblo cubano, cumpliría 90 años de edad.

Visitar el Museo Casa Natal de Celia, en el municipio Media Luna, en la oriental provincia Granma, constituye un privilegio para cualquier cubano. Impresiona saber que fue allí, en ese inmueble de belleza extraordinaria, con paredes de madera y techo de tejas francesas, donde dio sus primeros pasos la amiga inseparable del líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, desde los días de la lucha guerrillera.

La antigua casona construida en 1908 recibió hace algunos años una reparación capital, pero mantiene su estilo ecléctico.

Allí están las fotos de familia y de Celia niña y ya adulta con Fidel y el Che Guevara; las zapatillas que tanto le gustaban; su uniforme de campaña, la última foto que le tomaron con una sonrisa en los labios pocas semanas antes de morir, el 11 de enero de 1980.

No descansó. Sabía que estaba muy enferma, pero nada la detuvo. Continuó trabajando junto a Fidel hasta el día final. Para ella la Revolución lo era todo.

Fidel, en una foto conservada en el Museo, tomada durante una visita que realizara a la casa escribió: con profunda emoción he visitado este museo donde tantas cosas recuerdan la historia de la Revolución y muy especialmente la lucha de nuestro pueblo en la Sierra Maestra.

Por estos días Cuba toda, y el pueblo de Media Luna en especial, rinden homenaje a la gran mujer que fue Celia, amante de la naturaleza y de los niños y las niñas.

La semana que recién concluyó, como parte de las actividades por el 90 aniversario de su natalicio, su Casa Natal, Monumento Nacional, fue sede del acto de entrega del Premio Anual a la Excelencia en el trabajo de la Mujer Productora, otorgado por la Asociación Cubana de Producción Animal (ACPA) a Irania Martínez García, quien creó por iniciativa propia y dirige el Centro Ecológico de Procesamiento de Residuos Urbanos (CEPRU), en la oriental provincia Guantánamo.

Dilcia García, del departamento de Relaciones Internacionales de ACPA, expresó en esa ocasión que no hay mejor escenario que este lugar para destacar la labor de estas mujeres continuadoras de la obra de Celia.

Hermoso como el Museo es el monumento que recoge a Celia Sánchez en un arroyo de la Sierra Maestra, situado en el parque de Media Luna, donde el pueblo le rindió homenaje y colmó de flores el lugar.

Allí, la pionera Sheila González Fernández, estudiante de séptimo grado, recitó un poema que escribió especialmente para Celia: Luchaste sin descansar/en el llano y en la Sierra/sabías que aquella guerra/el triunfo les iba a dar…

…Pusiste en alto tu nombre/representaste a la mujer/las igualaste a los hombres/ cumpliste con tu deber.

La inauguración del proyecto artístico medioambiental “Eternamente Celia”; un encuentro de artistas y creadores del territorio y un concierto dedicado a esta gran mujer cerraron este 9 de mayo la jornada de homenaje en el municipio de Media Luna a la que por siempre será la flor más autóctona de la Revolución.

viernes, mayo 07, 2010

Poemas dedicados a Celia Sánchez Manduley...

Selección y trascripción de Acela Caner Román*
Celia Sánchez Manduley, la muchacha de Media Luna. La organizadora del recibimiento a los expedicionarios del Granma. La primera mujer en incorporarse al Ejercito Rebelde. La primera en combatir en la Sierra Maestra.

Celia la del talento extraordinario para apreciar las artes y hacer Patria en grandes obras y en pequeños detalles. Celia entró a la eternidad como símbolo purísimo del pueblo cubano en la época de Fidel. Ella inspiró el canto de los poetas. No podía ser de otro modo. Celia era un ser todo poesía.

Adolfo Alfonso, artista popular y repentista, escribió estas décimas para Celia:
Flor autóctona, mujer
Hecha de miel y de acero
Radiante como un lucero
Que baña el amanecer.
Tú naciste para ser
Por la historia perpetuada
Y aunque la sierra empinada
Retumbó por la bravura
Nunca estuvo la ternura
Mejor personificada.

¡Oh paloma verde olivo!
Para rendirte homenaje
Habrá con otro lenguaje
que inventar un adjetivo
¡Oh corazón combativo
Con más luz que el astro rey!
¡Oh discípula de Hatuey!
Esta dicha del presente
Es fruto de tu simiente
Celia Sánchez Mandulley.


Nancy Morejón, una de las voces más relevantes de la actual poesía cubana y de América Latina, escribió este poema dedicado a quien fuera el alma de la lucha guerrillera en la Sierra Maestra.

CELIA
Celia es ágil y fuerte
y atraviesa una ruta
de orquídeas, cada día.
Celia es cubana y nuestra
como los mantos de la Sierra.
Celia, buena y sencilla,
entre los pescadores de Niquero
y el esplendor de la bahía.
Fusiles, hachas, flechas,
piedras del río condujo
hacia el pico más puro.
Llega Fidel de la montaña
y ella deshierba helechos
y los pone a sus pies
para avivar el corazón del pueblo.
Como el viento sutil de Media Luna,
Celia es así, como era Celia,
sonrisa y tempestad,
y con ellas se marcha,
entre mantos y orquídeas,
hacia las puertas de la eternidad.

Francisco Garzón Céspedes, escritor y narrador oral artístico camagüeyano, escribió para Celia:

la foto de sus manos
a tantos años de la danza por la tela
me entrega el paso y no su huella
me entrega el horizonte y no su sombra
me entrega la hoguera y no su humo
me entrega el mar y no su salitre
me entrega la tierra
la vasta tierra fecundada y no su polvo
me entrega al ser humano
libre en sus hazañas
pueblo en sus combates
vida en sus caminos
celia
ni en sus manos
ni usted
ni uno solo de los muertos de la patria
se me ha muerto
ni en sus manos
ni usted
ni uno solo de los gestos de los héroes
es gesto enterrado o silencioso olvido
una foto unas manos
pueden ser el amor
otra vez el amor
el amor en su ejemplo
de tantos modos en tantas ocasiones
y el amor
el amor
el amor es la única bengala
que no desaparece

El escritor y poeta santiaguero Alberto Serret, es autor de uno de los más bellos poemas que hallaron fuente de inspiración en nuestra Celia.

EN UN TREN DE ESPUMA
En un tren de espuma
bajo el aguacero
viaja rumbo al monte
cuajado de enero
aquella muchacha
que he visto en un sueño
con tantas palomas
prendidas al pelo,
rodeada de luces
que escalan el cuerpo
y llenan sus manos
de besos y besos.

Y, en el ala inmensa,
viaja su silencio,
rojas esperanzas,
las voces del viento
que susurran: Celia…

Celia de los fuegos
Celia de las aguas
Celia del aliento
Celia de las noches
Celia de los huertos

Celia, Celia nuestra
¡Celia de tu pueblo!


Jesús Orta Ruiz, el inolvidable Indio Naborí, escribió estos versos dedicados a Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley, la Norma clandestina, Aly la guerrillera.

Celia la de la Pilón

Celia la de Pilón, desde su pura
niñez amó las flores de su tierra,
quiso ser una orquídea de la Sierra
y fue modestia, sencillez, ternura.
Estrella que alumbró la noche oscura,
en los días sangrientos de la guerra,
no es un silencio que el sepulcro encierra
sino una idea viva que fulgura.
Por sembrar sus orquídeas clandestinas
el sacrificio coronó de espinas
en la llanura, su cabeza indiana.
Pero por endulzar graves dolores,
en su tumba de dulce capitana
todos los días amanecen flores.

Acela Caner Román*:Periodista de Radio Enciclopedia

lunes, enero 11, 2010

Celia Sánchez: “Todos confiaban en ella y ninguno fue defraudado”... VIVA CELIA!!!

Testimonio de Giraldo Mazola / Fuente: Cuba Debate
Cuando murió le faltaban cuatro meses para cumplir 60 años de edad. Fue hace 30. Muchos aseguran que, como las personas buenas no mueren, ella aparece entre las flores, los helechos arborescentes o las chinas pelonas de los arroyos de la Sierra.

Y también en las muchas obras que aún conservan su impronta, en la belleza de los detalles que sugería a arquitectos e ingenieros, que luego las hacían suyas. El Parque Lenin, la Casa de los Cosmonautas o el Palacio de las Convenciones, lo atestiguan.

Es algo que se inició mucho antes, con su infinita capacidad de crear recuerdos imperecederos. Junto a su padre vindicó al Apóstol en el año de su centenario colocando en la cresta del pico Turquino el busto de Martí, que desde allí oteaba el horizonte como reclamando la conclusión de su obra.
Ella no sabía que ese mismo año, en Santiago, un centenar de jóvenes iniciarían el intento de reivindicarlo, inmolándose en el cuartel Moncada. Tampoco imaginó que volvería a aquella cúspide acompañando al líder de los moncadistas, vestida de verde olivo, como primera guerrillera con un fusil colgado en su tierno hombro de mujer.

Con el humanismo que heredó de su padre y la sensibilidad de la madre, organizó con los nombres de Norma, Aly, Carmen, Liliana o Caridad, la base de apoyo del incipiente movimiento guerrillero, creciendo ella misma con el vigor incontenible de esa fuerza y convirtiéndose en la sencilla e insustituible Celia, con cuyo nombre la ha eternizado nuestro pueblo. No en balde, Armando Hart afirmó en su oración fúnebre que “será imposible escribir la historia de Fidel Castro sin reflejar a la vez la vida de Celia.”

Después de la victoria de enero de 1959 prosiguió, con idéntica sencillez y sensibilidad, alejada de publicidad y ostentaciones, su trabajo de apoyo a toda la obra generada por Fidel.





Tuvo tiempo para recopilar una detallada documentación de la lucha revolucionaria, que sentó cátedra y promovió seguidores y que ha enriquecido la historia de la Revolución Cubana.

“La tía”, como muchos la llamaban cariñosamente, con su flor predilecta, la mariposa, adornando a veces su cabello o entre los dedos, como mujer delicada y tierna que era, estaba atenta y alerta a todo.

Como acertadamente dijera su colaboradora Nelsy Babiel, “Celia estaba en todo y no aparecía en nada; evadía las entrevistas para evitar que se resaltara su obra. Su maternal preocupación por cada compañero, por cada familia campesina, en los días de la lucha guerrillera, se extendió, tras la victoria, a su pueblo. Todos confiaban en ella y ninguno fue defraudado.”

Tuve el privilegio de verla con frecuencia cuando me designaron en 1960 al frente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos, ICAP, que ahora cumple sus cincuenta años.

En la base de ese organismo está su mano delicada, su sugerencia oportuna, su alerta temprana y su pupila protectora. Sigue inspirándolo con su ejemplo.

El Comandante en Jefe, tuvo una política muy original y directa para impulsar las nuevas tareas que organizaba.

No recuerdo que en la primera década después del triunfo revolucionario me hubiera convocado a su oficina. Lo veía con frecuencia cuando él visitaba el ICAP o lo acompañaba a un hotel o residencia a ver un dirigente extranjero o una delegación. También cuando se presentaba de improviso en el recorrido por alguna obra de la revolución para conversar con ellos. En esas ocasiones “chequeaba” mi trabajo, reiteraba lo que esperaba lograr del ICAP, me daba indicaciones, me hacía críticas o atendía solicitudes que le hacía, así, sobre la marcha.

Celia era la persona que con dulce pero firme trato venía después a controlar el cumplimiento de lo que me había indicado o a comunicarme la solución que Fidel orientaba sobre algún problema que le hubiera planteado. Siempre, sin falta, me daba sugerencias y consejos. La asocio, pues, al nacimiento y desarrollo de esa institución.


De esos recuerdos no olvido que la primera vez que fue al ICAP me dijo Usted delante de todos. Hasta ese momento nadie me había llamado de ese modo. Yo la traté de tú, no por falta de educación sino porque inspiraba confianza y ella, imperturbable, persistía en el trato de Usted que mantuvo siempre después.

Cuando se retiró me quedé pensando y lo que me vino a la mente era que por alguna razón quería establecer una barrera y la causa pueril que imaginé era que no le caía bien por algún motivo.

Muchos años después, cuando estaba de embajador en Argelia, la visité en la calle Once donde residía modestamente, pues se había empeñado, con esa preocupación constante por todos, en que continuara mis estudios universitarios interrumpidos por la lucha clandestina y me había matriculado, sin yo saberlo, en el curso que ella inició en la Escuela Superior del Partido Ñico López, enviándome por la valija las notas mecanografiadas de las clases a las que ella asistía. Ante mis argumentos de la complejidad de estudiar de ese modo me retaba, con su ejemplo, siguiendo el curso, a pesar de tener mayores complicaciones que yo.

Le recordé aquella ocasión en que me había dicho Usted por primera vez y las tonterías que pensé entonces. Se rió mucho y me explicó la influencia de su padre en la formación de esa forma de tratar a las personas a las que se les debía evidenciar respeto. Cuando le dije que en esa época yo era un joven imberbe y no un personaje importante, me respondió que en efecto era muy joven, pero que estaba investido por la Revolución de una autoridad que era necesario reforzar y eso hacía. Me dio otra lección esta vez de que sus acciones siempre tenían un objetivo.

Cuando me gradué por fin de Licenciado en Ciencias Sociales ya había fallecido; no pude agradecerle su estímulo para lograrlo o volver a escuchar que me tratara de Usted, pero una mañana soleada fui al cementerio con un ramo de mariposas y mi título, y conversé allí a solas con ella.

domingo, enero 10, 2010

Celia: Una flor que no se marchita...

Por: David Rodriguez Rodriguez / Tomado de: Kaos en la Red
Eres el agua cristalina del arroyo que corre en los recodos serranos. Eres el cantar del sinsonte dueño de la espesura. Eres, sencillamente, el pétalo de la flor más hermosa de la floresta.

Estás en esos árboles que circundan tu casa. Estás en los cañaverales y en el azúcar que de ellos sale. Estás en el sudor de los obreros, en la humildad del campesino, en la sonrisa de la mujer apasionada que asume tu historia.

Sigues junto a nosotros, los cubanos de hoy que siembran la belleza que forjaste con tus manos de guerrillera y de artista. Sigues acompañándonos en tiempos difíciles, cual bandera lista para iniciar la marcha en aras del bien común.

No descansaste nunca. Desde aquel instante definitorio te mantuviste despierta, preparada para romper las ataduras oprobiosas del pasado y construir una patria digna del mejor de los esfuerzos.

No descansaste nunca porque así te lo propusiste, y porque el descanso para las heroínas suele ser una herejía. Esa es la razón por la que te mantienes viva, como expresión de lo más raigal de la cubanía que se traduce en libertad, independencia, soberanía.


En lo más alto de la montaña se mantiene el eco de tus pasos, las flores guardan tu fragancia, las palmas reales irradian tu rostro desde sus penachos, mientras el tocororo con sus colores patrios, lanza al viento una sinfonía en tu memoria.

Aquí en estas tierras donde eres luz permanente, la arena de la playa dibuja con el esplendor de la mañana, el vuelo de una mariposa que escribe tu nombre en el cielo de la patria.

La dulzura, la lealtad, la firmeza, el amor, la constancia, la sensibilidad y la ternura, tienen un nombre: Celia Sánchez Manduley.

Crónica para un Recuerdo...

Por: Marcel Lueiro / Revista Mujeres
Desde bien temprano el pueblo de Media Luna ha ido llenando los espacios del parque.

Alrededor de la banda de música, a uno y otro lado de la glorieta, junto a la presencia en mármol de los héroes. Bañada por las aguas del Golfo de Guacanayabo en el oriente de la isla recuerda que Celia Esther de los Desamparados nació aquí el 9 de mayo de 1920, a la una de la tarde, en un chalet de madera cercano al central Isabel. El padre, Manuel, médico y dentista de profesión, había asistido el parto de su esposa Acacia, como era habitual, en un hogar adelantado a la época por sus costumbres. La comunicación entre los miembros de la familia, los ideales liberales y solidaridad de Manuel con los vecinos del lugar, la alegría de Acacia, el alboroto constante de sus nueve hijos... Cuando en 1926 la madre de Celia muere a causa del paludismo, Manuel se dedica por entero a sus hijos e hijas y no vuelve a casarse.

En ese ambiente de dedicación y entrega la personalidad de Celia Esther de los Desamparados va enriqueciéndose y ya a sus 36 años ha alcanzado la suficiente madurez política como para sumarse a la conspiración contra el dictador Batista.

Con anterioridad había realizado labores organizativas para el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), de Eduardo Chibás, del que su padre era un ferviente colaborador. Pero 1956 es el año de la definitiva, del riesgo y la convicción de que el pueblo no merecía seguir sufriendo las desvergüenzas de los gobiernos corruptos y tiránicos de la República.


Celia dirigía en aquel entonces el Movimiento en la región de Pilón y por su responsabilidad y sentido de organización fue pieza clave en la base de apoyo para el desembarco de Fidel y los demás del yate Granma. Junto a Frank, quien dirige las operaciones en Santiago de Cuba, prepara a nuevos combatientes, recolecta armas, crea núcleos de apoyo y una red de campesinos colaboradores.

Cuando finalmente un grupito de hombres encabezado por Fidel logra llegar a la Sierra tras largos días de hambre, persecución e incertidumbre, Celia intensifica su labor de aseguramiento en toda el área, desde Media Luna hasta Pilón, Niquero y Manzanillo. Agiliza el suministro de víveres, medicinas, armas; prepara la incorporación de refuerzos a la tropa de la Sierra; facilita la llegada al territorio rebelde de periodistas extranjeros y otros miembros del Movimiento.

Ya en octubre de 1957 se incorpora definitivamente al Ejército Rebelde. Celia es la primera mujer en sumarse a la lucha guerrillera, la primera en combatir. Como parte de la Dirección Nacional del Movimiento 26 de Julio tomó parte activa en cada una de sus decisiones.

Al lado de Fidel, porque desde entonces, Celia y el jefe de las fuerzas rebeldes fueron inseparables, vivió intensamente cada uno de los momentos cruciales de la Revolución.

Su participación alentó e inspiró a la mujer, quien también podía combatir a la vanguardia. En gran medida por la gestión e influencia de Celia, en septiembre del 58 se funda el pelotón Mariana Grajales, donde se reunieron la mayoría de las mujeres que venían hasta ese momento desempeñándose en tareas auxiliares dentro de la guerrilla.

Cuando el 1ro de enero de 1959 los rebeldes y las rebeldes entran triunfantes a la ciudad de Santiago de Cuba, ya Celia, junto a otras mujeres, había conquistado un lugar en el corazón de todos los cubanos. Todos admiraban a Fidel, a Camilo, al Che Guevara, pero también a Celia, a Haydée Santamaría, a Vilma Espín, a Melba Hernández.

Celia sería desde entonces la representación, la imagen femenina de la Revolución. Su sensibilidad, el contacto directo con el pueblo en cada una de las tareas que impulsó, le confiaron el cariño de Cuba entera.

Podía vérsele en una escuela, en el corte de caña, al pie de una construcción fruto de su inspiración; podía vérsele con sus hijos adoptivos, niños que nunca llegaron a ser desamparados, gracias a su humanidad y sensibilidad revolucionaria.

Dondequiera que estuviera Celia salía a relucir la delicadeza, la belleza de la mujer. No esa de físico despampanante y atrevidas maneras, sino aquella de mirada tranquila, sensual, interesante.

Celia Sánchez Manduley: Todos los días con flores frescas en su tumba

Por: Acela Caner Román / Kaos en la Red
El tiempo pasa inexorablemente. Se están cumpliendo 30 años de aquel viernes 11 de enero de 1980, cuando dejó de latir el corazón de Celia Esther de los Desamparados Sánchez Manduley. Recuerdo el gris de la mañana y la pertinaz llovizna que acompañaban a la incredulidad. El dolor y la tristeza se impregnaron muy hondo en el corazón de los cubanos. Difícil fue aceptar que aquel ser imprescindible se hubiese marchado para siempre.

Nacida el 9 de mayo de 1920 en Media Luna, un pequeño poblado cercano al golfo de Guacanayabo, Celia creció y maduró entre las olas del mar Caribe y las montañas de la Sierra Maestra; entre Manzanillo y Pilón; entre gente sencilla, patriótica y revolucionaria.

Desde muy joven, Celia tuvo vínculo directo con los más humildes pobladores de su región de origen y con la intelectualidad más progresista del país. Hija de un hombre de extraordinaria sabiduría y bondad, el doctor Manuel Sánchez Silveira, Celia auxiliaba a su padre en la atención a los enfermos y en las luchas del noble galeno por mejorar las condiciones de vida de los desposeídos y por adecentar la política nacional. Junto a él, Celia ascendió el Turquino para colocar la imagen de Martí en la cima más alta de la Patria, con la misma voluntad y persistencia que participaba en todas las investigaciones históricas y actividades políticas que enriquecían el espíritu y la vida del notable médico rural.

Celia, tan sencilla y callada, fue uno de los grandes pilares del Movimiento 26 de Julio en la lucha clandestina. Ella organizó las células revolucionarias de Pilón, Niquero y Manzanillo; preparó las condiciones para recibir al Granma, y estuvo al frente de los campesinos de la zona que emprendieron la búsqueda de los expedicionarios dispersos tras los descalabros del desembarco. Celia fue, también, la primera mujer que arribó a la Sierra Maestra para combatir en el Ejército Rebelde.

Incansable y laboriosa, audaz y discreta, ella se ganó el cariño y la confianza absoluta de todos los combatientes. Así, en 1957, Fidel lo expresó: “Y en cuanto a la Sierra, cuando se escriba la historia de esta etapa revolucionaria, en la portada tendrán que aparecer dos nombres: David y Norma”, es decir, los nombres que utilizaban Frank País y Celia Sánchez como seudónimos para la lucha.

Treinta años después de su partida, Celia Sánchez Manduley, la sensible y fiel guardiana de la historia revolucionaria y del pensamiento de Fidel; la que trabajó por la Patria Socialista mientras tuvo un aliento de vida, sigue presente en quienes no quedamos desamparados porque su luz fue tanta que nos iluminó por siempre. Y, cada día, cuando amanece, la tumba de la dulce heroína de la patria recibe flores frescas cual símbolo indiscutible del cariño y el respeto de su pueblo.


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Concurso de Radio Enciclopedia

Celia por siempre… Por siempre Celia

Convocatoria

En homenaje a Celia Sánchez Manduley, en el 90 aniversario de su nacimiento,Radio Enciclopedia, convoca a todos sus oyentes para que participen en el Concurso Celia por siempre… Por siempre Celia.

Podrán participar oyentes y amigos de Radio Enciclopedia, de todas las edades y niveles de escolaridad que escriban poemas, cuentos, relatos, testimonios o anécdotas que revelen las cualidades y virtudes humanas y revolucionarias de Celia Sánchez Manduley, “la flor más hermosa y más autóctona de la Revolución”.


Bases del Concurso:

- Pueden participar todos los oyentes y amigos de Radio Enciclopedia, independientemente de ser escritores reconocidos o no.

- Las obras presentadas serán inéditas y pueden tener hasta 10 cuartillas escritas a máquina, en computadora o manuscritas.

- Los trabajos enviados deben llevar el nombre, la edad y el nivel de escolaridad, la dirección y el teléfono del autor.

El plazo de admisión cierra el 5 de abril de 2010. Se entregarán tres premios por cada categoría. Los premiados se darán a conocer el 9 de mayo, día del 90 cumpleaños de Celia Sánchez Manduley.


Los trabajos serán enviados a:

Dirección postal: Radio Enciclopedia. Edificio N, Calle N, entre 23 y 21, Vedado, La Habana, Cuba. Código Postal: 10400.
Teléfonos: 8384586, 8384587, 8384588

O a la siguiente dirección electrónica: secreto@renciclopedia.icrt.cu




http://www.radioenciclopedia.cu/

lunes, mayo 11, 2009

Natalicio de Celia Sánchez Manduley

Celia nació en Media Luna, zona oriental de Cuba, el 9 de mayo de 1920, en la casa situada en avenida Raúl Podio, número 111, barrio de Pueblo Nuevo. Esta vivienda declarada en la actualidad Monumento Nacional, fue construida en 1908 y los padres de Celia la habitaron desde 1913.

Celia Sánchez fue fundadora y dirigente del Movimiento Revolucionario 26 de Julio en la antigua provincia de Oriente y tuvo a su cargo la distribución del alegato de Fidel "La Historia me absolverá". Trabajó incansablemente en el llano clandestino. El 19 de marzo de 1957 se incorporó al Ejército Rebelde en la Sierra Maestra y fue fundadora del pelotón femenino "Mariana Grajales". La voz de Celia estuvo presente en las decisiones más importantes tomadas en la Revolución. Después del triunfo, fue miembro del Comité Central del Partido Comunista, Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y Secretaria del Consejo de Estado.


Hasta 1940 la familia estuvo residiendo allí ya que en ese año se trasladaron hacia el poblado de Pilón. Cursó la enseñanza primaria en la escuela pública de Media Luna y luego continuó estudiando en Manzanillo. Su juventud la pasó después en Pilón. Su padre era una persona de gran prestigio en la zona ya que era médico.

En los años finales de la década del cuarenta y principios de la siguiente, Celia mostró su adhesión a los planteamientos que hacía el líder del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), Eduardo Chibás, quién denunciaba la corrupción y los turbios manejos de los dirigentes y funcionarios del gobierno.

Al producirse en 1952 el golpe de estado de Fulgencio Batista, Celia se opuso resueltamente al régimen dictatorial impuesto por la fuerza.

En mayo de 1953, en unión de su padre, el doctor Manuel Sánchez Silveira, y de integrantes de la Fragua Martiana y la Sociedad Espeleológica de Cuba, subió al Pico Real del Turquino para colocar un busto de José Martí en la mayor elevación del territorio cubano, como homenaje al Apóstol, en el año del centenario de su nacimiento.

Al realizarse ese mismo año el ataque al cuartel “Moncada”, Celia patentizó su solidaridad con el grupo de jóvenes que habían llevado a cabo esa audaz acción.

Dos años después ella fue una de las fundadoras en la zona donde vivía del Movimiento 26 de Julio, y en los meses siguientes y durante 1956 en coordinación con el dirigente de esa organización en la provincia de Oriente, Frank País, trabajó en forma intensa en preparar condiciones para darle el apoyo necesario a la expedición encabezada por Fidel Castro que se había previsto llegara por la costa sur del territorio oriental cubano.

Cuando los expedicionarios del Granma llegaron a Cuba, Celia ya tenía organizado un grupo de hombres con armas y alimentos par apoyarlos en la zona de Niquero, pero el desembarco se produjo por la zona de Las Coloradas.

En los días sucesivos Celia desempeñó un papel muy significativo en el apoyo a los combatientes rebeldes sobre todo después del 5 de diciembre cuando en Alegría de Pío los integrantes del Ejército Rebelde fueron sorprendidos y dispersados.

En el transcurso de las siguientes semanas ella envió alimentos, armas y todo lo que pudo para los combatientes que habían podido reunirse con Fidel Castro, para proseguir la lucha en las montañas orientales.

Algún tiempo después también Celia ayudó a trasladar al primer contingente de hombres enviado por Frank País como refuerzo al Ejército Rebelde y fue ella la primera mujer en incorporarse a esta fuerza guerrillera en el año 1957. Participó en el combate de El Uvero el 28 de mayo de ese año.

Posteriormente cumpliendo misiones de Fidel bajó en varias ocasiones al llano y ya en octubre del año citado permaneció en la Sierra Maestra y atendió disímiles funciones en la Comandancia General del Ejército Rebelde.

Después del triunfo revolucionario Celia trabajó intensa y abnegadamente por el desarrollo y defensa de la Revolución. Mantuvo un estrecho contacto con el pueblo. En 1964 se le nombró Secretaria de la Presidencia y del Consejo de Ministros.

En 1965 integró el primer Comité Central del Partido Comunista de Cuba y en el primer congreso de esta organización, efectuado en 1975, se le ratificó tal condición. En 1976 fue electa diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular y Secretaria del Consejo de Estado.

Ella siempre cumplió a cabalidad las diversas responsabilidades que se le confiaron. También gracias a su iniciativa y labor, la mayoría de las veces en forma absolutamente anónima, se crearon diversas instituciones y centros, como por ejemplo, el Parque Lenin, destinados a la recreación del pueblo.