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jueves, mayo 09, 2013

Movimiento feminista contra las agresiones imperialistas


MinMujer En torno a las recientes declaraciones del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en donde desconoce la legitimidad de las elecciones presidenciales realizadas el pasado 14 de abril en nuestro país y que dieron como ganador a Nicolás Maduro como Presidente Constitucional de la República Bolivariana de Venezuela para el período 2013-2019, las mujeres venezolanas organizadas emitieron un comunicado en el que manifiestan su rotundo rechazo a la ingerencia imperialista.

Las declaraciones se dieron durante una entrevista ofrecida a un canal privado de Estados Unidos, cuando Obama expresó que la visión del gobierno norteamericano era "que el pueblo venezolano debe elegir a sus líderes en elecciones legítimas". Así mismo el mandatario estadounidense no respondió si reconoce a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela al tiempo que agregó que "toda la región ha visto la violencia, las manifestaciones, la represión a la oposición”.

En este sentido no hizo mención alguna a la violencia desatada por la derecha venezolana tras desconocer el resultado de los comicios presidenciales y que dejó un saldo de nueve muertos y un centenar de heridos en diferentes regiones del país suramericano.

El texto del comunicado se presenta a continuación:

Ante las recientes declaraciones de Barack Obama y la permanente hostilidad del Departamento de Estado en las últimas semanas contra el legítimo gobierno de Nicolás Maduro Moros, las mujeres venezolanas organizadas manifestamos nuestro rechazo absoluto a tales declaraciones y exhortamos al Pueblo venezolano a mantenerse alertas y en pie de lucha frente a las pretensiones imperialistas y de sus lacayos internos que aspiran desconocer las instituciones venezolanas y poner en riesgo la democracia revolucionaria y participativa que se viene construyendo en el país.

Como mujeres feministas, patriotas y bolivarianas, expresamos nuestra disposición combativa para defender el más precioso legado de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez Frías, la Independencia Nacional y el rumbo histórico hacia el socialismo. Venezuela más nunca será colonia de ninguna potencia extranjera, nuestro país jamás retornará a la ignominia a la cual nos condenaba el capitalismo dependiente que tanto daño ocasionó a millones de venezolanos y venezolanas.

En este sentido, ratificamos nuestro respaldo militante a la Revolución Bolivariana, nuestro apoyo irrestricto al Gobierno Revolucionario del camarada Nicolás Maduro, y nuestro compromiso de llevar adelante la tarea que nos dejó el Comandante Chávez, expresado en los objetivos históricos del Plan Patria.

lunes, abril 22, 2013

Comunidad sexodiversa plantea tipificación de crímenes de odio en nuevo Código Orgánico Procesal Penal


AVN Los requerimientos necesarios para avanzar hacia la plena reivindicación de las personas sexodiversas (homosexuales, lesbianas, bisexuales, trans e intersex) en la Venezuela revolucionaria del siglo XXI deben discutirse en los planos jurídico y social, porque el reconocimiento de esa comunidad, siempre considerada como tema tabú, está latente.

Este lunes, miembros de la Alianza Sexo-Género Diversa Revolucionaria (ASGDRE) explicaron las metas que como colectivo se proponen a mediano plazo y cómo su lucha no es individualista o guettizada sino popular, para la construcción de la patria nueva.

"El reto para este año tiene que ver con los debates del Código Orgánico Procesal Penal (COPP) y la inclusión de lo que tiene que ver con la pena hacia los crímenes de odio. En nuestro país, una persona que sea violentada física o verbalmente no tiene una herramienta jurídica a la que acudir por su condición homosexual o trans. Nuestro código penal tiene que contemplar que existen crímenes de odio por ser sexodiverso", sostuvo Simón Hurtado, en el programa Contrastes, que transmite Venezolana de Televisión.

Otra deuda pendiente es la aprobación de la adopción conjunta de las parejas homoparentales (conformadas por personas del mismo sexo). Hurtado recordó que de acuerdo con las últimas cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) en Venezuela existen entre 4.000 y 6.000 parejas sexodiversas.

"Muchos de ellos tienen hijos que son propios o adoptados por uno de los dos, pero no tienen la herramienta para lo que tiene que ver con derechos plenos. El artículo 411 de la Ley Orgánica de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes (Lopna) habla de la adopción conjunta, pero solamente entre hombres y mujeres y eso tiene que cambiar en revolución", resaltó el militante.

María Elena Ramírez, también del movimiento ASGDRE, agregó que otra de las reivindicaciones jurídicas pasa por el reconocimiento de las personas trans a su identidad de género, quienes han alcanzado victorias en países como Argentina y Uruguay, que ya legislan al respecto.

"Yo creo que si países hermanos lo están haciendo, entonces tenemos una experiencia a partir de la cual la Asamblea Nacional puede trabajar", dijo.

Igualmente, y consciente de las trabas antiquísimas que reviste para los sexodiversos incorporar sus luchas dentro de la discusión familiar, Ramírez subrayó el carácter revolucionario del panorama nacional, donde la diversidad existe y el cambio es permanente.

"Debemos revolucionar nuestras maneras de relacionarnos entre nosotros, porque una de las herramientas que el sistema capitalista ha utilizado para dominarnos es afianzar esos modelos tradicionales de las familias patriarcales (una distribución desigual del poder entre hombres y mujeres en la cual los varones tienen preeminencia) y que no existe ninguna otra forma de relacionarnos. Tenemos que romper esas relaciones hegemónicas, esos esquemas y movernos hacia una revolución cultural, educativa", reflexionó la joven.

Así las cosas, el llamado a padres y representantes es a elegir la crianza basada en el respeto a la diversidad, pues "a los niños y niñas o los criamos con odio, intolerancia e irrespeto o tenemos la posibilidad de darles las herramientas para aprender a respetar al otro".

Unos de los legados de Hugo Chávez es el II Plan Socialista de la Nación 2013-2019, documento en el cual la sexodiversidad es pensada como materia pendiente para la implementación de políticas públicas con enfoque de género.

El Plan Socialista, en el apartado 5.3.3.2. específica que es prioridad para el Estado venezolano "poner especial acento en las relaciones de género. En este sentido, impulsar la creación de grupos de trabajo conformados por mujeres, a fin de reflexionar sobre su vida familiar y laboral y producir estrategias de resistencia y liberación, ya que sufren el embate de las culturas dominantes, donde la mujer es relegada a un papel secundario, sufriendo a menudo formas explícitas de violencia. Lo mismo aplicaría a los grupos sexodiversos (homosexuales, lesbianas, bisexuales y personas transgéneros), obligados a vivir una condición de represión y humillación, donde la única vía de salida es la frivolidad ofrecida por el mundo capitalista".

Deconstrucción de antivalores capitalistas

La lucha de estos colectivos no es sólo en pro de herramientas legales que los visibilicen sino también el fortalecimiento del proceso revolucionario que, impulsado por el líder Hugo Chávez, continúa en avance con el presidente de la República, Nicolás Maduro.

"Chávez nos dejó un camino abonado y es allí donde estamos dispuestos a seguir trabajando para construir esa patria buena. Hay que darle ese matiz de cada lucha y bandera para crear nuevas relaciones humanas que nos lleven a la inclusión, al respeto. Yo hago un llamado a la comunidad no heterosexual y heterosexual también a combatir la homofobia, los crímenes de odio, cualquier tipo de discriminación. Hago un llamado a sentirnos parte de este proceso latinoamericano que se está viviendo", instó Edwin Rodríguez.

Para la ASGDRE el desafío para los tiempos venideros es ver al ser humano en su variedad y explicar a las comunidades las otras lógicas que se gestan en Venezuela, a partir de la deconstrucción de los antivalores "que ha dejado el capitalismo".

"Toda Venezuela ha ido cambiando. Para nosotros ha sido un logro articularlos con otros frentes de lucha, otros colectivos sociales que no necesariamente tienen que ser de la diversidad sexual. No nos quedamos en el tema de que nuestra lucha es solamente reivindicativa sino que también somos sujetos políticos que vivimos en esta Revolución Bolivariana", remarcó María Gabriela Blanco.

viernes, enero 18, 2013

Realidades y resistencias de las mujeres en el mundo


Ane Garay y Ainara Arrieta

Revista Pueblos Diversas, indignadas, rebeldes, luchadoras incansables, las mujeres son sujetos estratégicos en la transformación política y social. Desde distintos espacios organizativos construyen para la sociedad en su conjunto alternativas viables y necesarias al actual modelo de desarrollo, en el que la lógica de mercado se impone sobre los derechos de las personas y los pueblos. Hoy, las luchas y reivindicaciones de los feminismos son más pertinentes y estratégicas si cabe. Nos brindan una mirada plural e integral, nos permiten tomar conciencia crítica de la desigualdad y ofrecen propuestas concretas a los retos que impone esta crisis de civilización.

A través del relato diverso de las luchas de las mujeres en el mundo que recoge este número especial de Pueblos, retomamos la necesidad de colocar la acción política en el centro del activismo feminista; siendo que en el actual contexto de Crisis (con mayúscula) urge construir colectivamente modelos alternativos de desarrollo basados en una nueva ética colectiva que confronte la desigualdad entre mujeres y hombres.

No son pocos los desafíos que enfrenta la incidencia feminista en la construcción de las agendas internacionales de desarrollo. A pesar de los logros alcanzados, principalmente en el ámbito del reconocimiento normativo, la materialización de los acuerdos y compromisos en defensa de los derechos de las mujeres ha sido desigual y limitada.

En la actual situación de reducción de financiamiento para políticas sociales, los retrocesos en materia de igualdad resultan a todas luces desproporcionados. En este sentido, el peligro de la instrumentalización de la lucha por los derechos de las mujeres, el despojo de contenidos y la despolitización de conceptos fundamentales como el “género” ha sido ampliamente señalado por numerosas activistas, que advierten de las dificultades para incidir sobre estructuras desiguales e injustas.

La reivindicación por los derechos sexuales y reproductivos continúa hoy siendo una demanda articuladora de las luchas de las mujeres en el mundo. Las feministas indígenas comunitarias han redimensionado su comprensión, planteando la relación intrínseca entre el cuerpo, el territorio y la autonomía de las mujeres. A pesar de que los Estados están obligados a garantizar, entre otros, el acceso al aborto legal y seguro, a una educación sexual integral y a una atención sanitaria sin discriminación, el control sobre los cuerpos de las mujeres por parte de los poderes (Iglesia, mercados, gobiernos, etc.) continúa acrecentándose y limitando los derechos sexuales, la autonomía y la salud reproductiva de las mujeres.

No olvidamos que la violencia sexual contra las mujeres es utilizada como estrategia para aniquilarlas como sujetos políticos y destruir a las comunidades. Combatir todas las violencias machistas y quebrar la impunidad que las ampara precisa de la acción cotidiana de toda la sociedad, pero también de la determinación de las instancias políticas y judiciales.

Otro de los ejes históricos de las luchas feministas es el trabajo. Su reconceptualización nos permite visibilizar y caminar hacia el reconocimiento del trabajo no asalariado, de reproducción social. Y al mismo tiempo, seguimos apoyando las demandas de millones de trabajadoras y mujeres campesinas privadas de sus derechos laborales. Queremos destacar las de las empleadas domésticas, uno de los sectores más olvidados y significativos. No cesamos en la identificación y denuncia de demasiadas formas de opresión. Algunas, descarnadas, como las que violentan a las mujeres lesbianas y transexuales; otras, más sutiles pero también profundas, como las que esconde el amor romántico.

Las experiencias que aquí se presentan son la constatación de que las mujeres forman parte fundamental de las luchas por la transformación social. Sin embargo, sus demandas no siempre son compartidas ni acompañadas por los movimientos, organizaciones e instituciones en los que ellas participan. Las resistencias a adoptar como propias las banderas en defensa de los derechos de las mujeres son fruto de la persistencia del sistema patriarcal excluyente e injusto sobre el que debemos incidir y transformar.
Ane Garay es investigadora del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) – Paz con Dignidad.
Ainara Arrieta es maestra en Desarrollo Rural.

miércoles, julio 21, 2010

María León: La Iglesia quiere tapar el sol de la revolución con un dedo...

La candidata por lista del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), a la Asamblea Nacional, María León, manifestó su posición ante los constantes ataques de la cúpula de la iglesia al primer mandatario. Señalando que ellos “quieren tapar el sol de la revolución con un dedo, además de intentar ocultar sus propias faltas y debilidades montando estas falsas acusaciones”.

En este sentido, se refirió a la campaña universal de descrédito que existe en contra de los curas pedófilos y señaló que la Iglesia Católica debía devolverle la confianza al pueblo, por lo que exhortó al Cardenal Jorge Urosa, a que haga llamados a orar al pueblo venezolano.

En este sentido, León convocó a “todas las mujeres de Aragua a orar para que Dios perdone al Cardenal y para que sea iluminado, porque no recibe la iluminación de Dios, sino del imperio y de los apátridas venezolanos, quienes le dicen qué decir y hacer, sin saber que su misión es para el pueblo”.

Por otro lado, instó a que el Cardenal asista a hablar en la Asamblea pues tiene que dar la cara por todas las acusaciones que realizó contra el presidente Chávez. También, comentó que la iglesia católica está sufriendo un fenómeno asombroso, ya que sus feligreses se están alejando de la institución para emigrar hacia otras religiones.

En tan sentido, pidió a “Dios para que le perdone este cinismo al Cardenal e hizo un llamado para que reconozca su error y pida perdón, pues ofendió lo más querido, que es nuestro hijo predilecto el comandante presidente Hugo Chávez”.


Finalmente, agregó “querido Monseñor pídale perdón a Dios, por su manera de actuar, ya que nosotras la mujeres creyentes estamos dispuestas a acompañarlo en una rogativa de perdón. Enfatizó, que la revolución no es opresión, la revolución es bondadosa este proceso da educación, cultura, salud, la revolución da no quita como ellos quieren hacerle creer al pueblo.

Cleba rechaza evasiva del Cardenal

Luego que el Cardenal Jorge Urosa Sabino rechazara la invitación a la Asamblea Nacional donde justificaría las denuncias que realizó contra el Gobierno, el presidente del Consejo Legislativo Bolivariano de Aragua, Ramón García, rechazó esta acción del Cardenal y aseguró que nadie en el país puede estar fuera del marco jurídico.

El presidente del Cleba dijo, que esta actitud no se justifica ya que “estamos dentro de la justicia y en un estado de derecho, lo que significa que todos podemos emitir opiniones políticas pero deben estar sustentadas con pruebas”.
García calificó esta decisión de Urosa como “pura arrogancia ya que se cree por encima de las leyes. Ese señor habla como que si él está jerárquicamente por encima del Presidente y de las normas”. Resaltó que el pueblo ya no se deja engañar y cada día está más consciente de lo que se vive políticamente y de allí sacan sus conclusiones.

“Urosa denunció que el Presidente estaba violando la Constitución, algo que sin lugar a dudas es muy grave por lo que debe acudir ante el Parlamento a aclarar estas acusaciones y a señalar cómo el Jefe de Estado está incumpliendo con las leyes de nuestro país según él” reveló.

En este sentido, desconoce las razones por las cuales el cardenal se niega a asistir a la Asamblea Nacional. Se preguntó ¿Cuál es el miedo que tiene Urosa de asistir a esclarecer las denuncias que realizó en días anteriores?
Para finalizar, el diputado Ramón García indicó que ellos como socialistas son respetuosos de las personas y garantizan que a cada quien se le atienda como debe ser.

Iriana Ledezma Seijas / El Periodiquito
Fotos Ana Arcas



miércoles, marzo 10, 2010

Contra las crisis del capitalismo ¡Revolución feminista!

Declaración de Izquierda Anticapitalista en el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras

Otro 8 de marzo llega, y nos siguen sobrando los motivos para salir a la calle a reivindicar la vigencia y la necesidad de la lucha feminista. Y lo hacemos, con más fuerza y contundencia que nunca, porque a pesar de los avances vividos gracias a todas las mujeres que han levantado sus voces en sus puestos de trabajo, en sus hogares, en las escuelas y, particularmente, en la calle, hoy nos seguimos encontrando, en tanto que mujeres, en un mundo donde se nos continúa explotando, discriminando, oprimiendo y silenciando.

Reivindicamos la centralidad de la lucha feminista en un momento de crisis sistémicas que, lejos de solucionarse- tal como nos quieren hacer creer desde los gobiernos-, no dejan de profundizarse día a día. La crisis económica, la crisis financiera, la crisis alimentaria y la crisis ecológica vienen también acompañadas de una crisis de los cuidados, y todas ellas visibilizan de manera punzante las caras más amargas y las contradicciones de un sistema capitalista heteropatriarcal, imperialista y racista basado en la lógica del beneficio económico y totalmente indiferente hacia el bienestar y los derechos de las personas, de los pueblos y del planeta. Es por ello que la lucha feminista en estos momentos, si bien trabajando desde la autonomía, debe llevarse a cabo en alianza con todas las otras luchas y movimientos sociales que, en su denuncia de la Europa del capital, de la guerra y de las crisis, están llevando a cabo el actual ciclo de movilizaciones entorno al semestre de la presidencia española de la Unión Europea.



Las mujeres sufrimos las consecuencias de las crisis del sistema de manera particularmente dramática y severa. Las sufrimos, en el Norte y en el Sur, en unos mercados laborales que nos siguen condenando, a pesar de la hueca retórica neoliberal sobre la conciliación, la paridad y los derechos formales, a altas tasas de paro, precariedad, temporalidad y subocupación. También nos condenan a la segregación horizontal y vertical y a la discriminación salarial y en las condiciones de trabajo. Hoy las mujeres tenemos más derechos sobre el papel que ayer, pero ¡seguimos siendo trabajadoras y ciudadanas de segunda!

Sufrimos doblemente las consecuencias del recorte del gasto público y de las privatizaciones ya que, ante el declive de los servicios sociales, somos las mujeres, particularmente las mujeres de clase trabajadora, las que acabamos responsabilizándonos del cuidado y el bienestar de las personas. Muchas mujeres lo seguimos haciendo en el hogar de manera invisible, gratuita e infravalorada. Muchas otras, la mayoría mujeres migrantes, encuentran en los cuidados su única alternativa laboral, una alternativa que se mueve en el marco de la economía informal y en situaciones de precariedad, abuso y explotación. De una manera u otra, es nuestro trabajo de cuidado el principal subsidio al sistema capitalista y a unos gobiernos que hace tiempo que renunciaron a garantizar derechos sociales y que actualmente se limitan a gestionar un sistema que no deja de hacer aguas. ¿O qué se piensan pasaría si convocáramos una huelga internacional de TODAS las cuidadoras? ¡El mundo se convertiría en un caos!

Sufrimos también como mujeres la violencia sobre nuestros cuerpos ejercida en los conflictos bélicos, que con la crisis de civilización no harán más que agravarse; la sufrimos de forma cotidiana en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en nuestras escuelas. Sufrimos también la violencia estructural contenida en cada acto de agresión, vejación o discriminación lesbófoba y tránsfoba que se da cada día en la calle, en los puestos de trabajo, en los espacios privados o desde las instituciones. Sufrimos la violencia ejercida contra las mujeres migrantes por una Ley de Extranjería clasista, xenófoba y heteropatriarcal que las convierte en ciudadanas y trabajadoras de tercera y las condena a la vulnerabilidad, la precariedad y la invisibilidad. Sufrimos de forma particularmente violenta los efectos de las crisis las mujeres jóvenes, ya que hemos soportado el mayor aumento en las tasas de paro en los dos últimos años y tenemos la mayoría de contratos temporales y becas. Sufrimos todas las mujeres la violencia ejercida por las instituciones que, en alianza con la Iglesia Católica y su política de control de nuestros cuerpos y nuestra sexualidad, siguen negándonos nuestro derecho al aborto libre y gratuito fuera del Código Penal e incluido en la Sanidad Pública.

Este momento de crisis es un momento de desconcierto, de sufrimiento y, para muchas, de desesperanza. No obstante, también tenemos que seguir reivindicándolo como un momento de denuncia, de respuestas colectivas y de posibilidades de grandes cambios. En un contexto en que las contradicciones de este sistema opresivo pesan más que nunca, es la hora de seguir ampliando, desde un feminismo de resistencia pero también de combate y reivindicación, las grietas de un sistema, que, hoy más que nunca, no se aguanta por ningún lado.

En un firme rechazo de los actuales intentos de las élites políticas y económicas de reformar aquello irreformable, tenemos que aprovechar para difundir y hacer avanzar propuestas de cambio basadas en otras lógicas: en la de la solidaridad, en la de la igualdad, en la de la libertad, en la del bien común, en la de los derechos sociales y de los pueblos. En definitiva, en la lógica de la vida. Propuestas que tengan en cuenta y combatan todas las opresiones y las diferentes formas en que éstas se entrecruzan para garantizar la pervivencia del sistema. Propuestas feministas y anticapitalistas.

jueves, febrero 25, 2010

Antipatriarcado...

Iniciativa Comunista / Aportes de Mila de Frutos
El capitalismo no inventó el patriarcado, obviamente. El propio Engels sitúa el origen de la opresión de las mujeres en el surgimiento de la propiedad privada de la tierra y del ganado. Es cierto que el capitalismo transforma las relaciones patriarcales, al igual que la existencia previa del patriarcado determina importantes aspectos del sistema capitalista.

Ambos sistemas son clasistas y probablemente sea el patriarcado la primera forma de clasismo, muy bien aprovechada siglos después por el capitalismo, hasta el punto de que se hallan tan estrechamente interrelacionados que difícilmente se puede concebir o explicar un sistema sin el otro, pero esto no implica que deban teorizarse como una sola cosa. Son dos sistemas independientes que se refuerzan y determinan cada uno por el otro.

Aclarar que no debemos entender antipatriarcado como un ataque hacia el hombre sino al poder institucionalizado del hombre hacia la mujer y sobre los hijos. Entender el patriarcado y el género como una construcción social: no se nace hombre o mujer sino que se aprende a serlo. El patriarcado no es una cuestión fundamentalmente ideológica, no es sólo un elemento más de la superestructura capitalista. El patriarcado es un sistema de explotación y opresión de las mujeres por los hombres. Estos se apropian de trabajos y servicios producidos por las mujeres. Y constituye también un elemento del modo de producción: la producción y reproducción de la gente. El patriarcado ha desarrollado históricamente una enorme capacidad de adaptación al desarrollo económico y en la etapa del capitalismo establece una alianza muy ventajosa para ambos sistemas que se entrelazan como las hebras de una cuerda hasta parecer una misma cosa, alcanzando ambos mediante el pacto una fortaleza difícil de doblegar. Como tal sistema, tiene su propia ideología, subsumida en muchos aspectos en la ideología del capitalismo y viceversa.

Al igual que el capitalismo extrae la fuerza laboral durante un tiempo mayor del que paga y se apropia del producto, los hombres se apropian del trabajo de las mujeres gratuitamente o a cambio del sustento (aunque ese sustento varíe mucho según la clase social del hombre concreto de que se trate). Estructura similar de explotación del capitalista y el trabajador y del hombre y la mujer. Engels afirmó con acierto que en la familia el hombre ejercía el rol del burgués y la mujer el del proletario.


No podemos obviar los beneficios económicos que el patriarcado ha brindado a lo largo de su historia, y sigue haciéndolo, al capitalismo; no es casualidad que sea este beneficio económico una de las causas que sostienen este sistema patriarcal. El trabajo que tradicionalmente se ha asignado a la mujer orientado en la esfera de lo familiar y doméstico ha hecho que las mujeres realicen un trabajo y un bien social no remunerado y poco reconocido, además de recluirlas en el ámbito privado de la familia: una actividad que las mujeres realizan de manera “natural” guiadas por un “instinto” que favorece de manera no casual al sistema económico capitalista. Esta situación ha mantenido a las mujeres en un segundo plano, fuera de los movimientos sociales y de la vida pública. Para mantener esta estructura desigual el capitalismo ha apelado a los sentimientos e instintos naturales, lo que ha complicado que la mujer comience a ser parte de la lucha por su emancipación, culpabilizándola de ir en contra de su propia naturaleza por romper con las estructuras que mantienen la base y el orden social imperante del sistema capitalista: la familia entendida desde el concepto tradicional de la misma.

Nosotras hoy día sufrimos una doble explotación, la del capitalismo y la del hombre.

En el trabajo, el capitalista nos explota como al obrero, pero además nos paga menos por ser mujer; pero por si fuera poco, ascender puestos para nosotras, es una tarea casi imposible, lo que se suele denominar “techo de cristal”. En una sociedad machista solo se nos considera adecuada para los puestos más bajos.

En el hogar, continúa nuestra explotación, es la mujer la que, en la mayoría de los casos, cuida a los hijos, limpia la casa, compra, cocina, lava, etc. cuida ancianos y enfermos. Y en algunos casos consigue que el hombre, como un “favor” y porque es “muy apañado”, ó “progre”, le eche una mano, lo que ellos dicen “colaboro en la casa”.

Es una desigualdad a menudo justificada como natural e innata. Por ello, mujeres y hombres debemos luchar conjuntamente para acabar con el patriarcado. Las mujeres somos las protagonistas de este proceso de liberación, pero no debemos olvidar que el hombre forma parte de esta estructura y que, siendo el principal beneficiario del sistema patriarcal, está también encorsetado en una definición estrecha y limitante.

Nosotras queremos dejar claro nuestras reivindicaciones:

1.- A igual trabajo, igual salario.

2.- Se asciende en los puestos por méritos reales, no por los genitales.

3.-Las tareas en la casa se deben repartir por igual, de manera equitativa, y no con “colaboraciones espontáneas”, y “ocasionales”.

4.-Los hijos y ancianos o enfermos, son de ambos y por tanto, también se comparte el trabajo a realizar para ellos.

5.- Para ayudar a ambos y no solo como se dice a la mujer, exigimos, guarderías, colegios, centros de día para ancianos, residencias, etc. Todo ello gratuito y adaptado a las necesidades familiares.

6.-Por supuesto reivindicamos la “paternidad responsable” y para ello exigimos que los hijos que se tengan sean los buscados y deseados. Por tanto medios anticonceptivos y aborto libre y gratuito.

7.- La sexualidad es nuestra libre elección, así que entenderemos por familia, el núcleo de personas que voluntariamente, quieren convivir y llamarse así, sin que en ello se tenga en cuenta la heterosexualidad u homosexualidad . Respetándose todos sus derechos. Ya está bien de moral “judeocristiana”, que ha reprimido a tantas generaciones.

8.- Quizás el punto más importante, nuestra lucha va encaminada a lograr el Comunismo, pasando por un periodo socialista donde se logre una verdadera igualdad de clase y de género. Pero esta lucha por el comunismo debe ir en paralelo a la lucha antipatriarcal, no caemos en el error de pensar que tenemos que esperar al socialismo para arreglar el tema “patriarcal”, los hechos han demostrado que en países donde triunfó el socialismo hace muchos años (ejemplo Cuba), siguen teniendo que luchar contra el “machismo en el hogar”. Tampoco queremos caer en el feminismo a “ultranza” y olvidarnos de nuestra lucha por el comunismo, ambas luchas se complementan. Desde hoy, cada día , en el trabajo, en el hogar , en la calle, en nuestra organización , las mujeres y hombres que forman Iniciativa Comunista, seamos un ejemplo de igualdad y de lucha antipatriarcal.

9.- Para poder conciliar la vida familiar y laboral, así como para realizarnos como personas es imprescindible una jornada laboral intensiva de 35 horas semanales máximo, de momento. Tendiendo a ir reduciéndola con los adelantos técnicos y la incorporación de toda la población al trabajo. Así como un trabajo fijo y con un sueldo digno que permita cubrir todas las necesidades.

Los compañeros han de reconocer que los hombres gozan de privilegios a costa de las mujeres y que esos privilegios deben desaparecer, para empezar demos ejemplo en nuestras propias filas, mujeres y hombres compartamos todas las tareas políticas y de ocio, a la par, en nivel de igualdad.

Debemos asegurar que el socialismo por el que luchamos mujeres y hombres, es el mismo socialismo, sin clases y sin géneros.

Para luchar contra el patriarcado, se ha de empezar por revisar nuestras propias creencias y actitudes en un esfuerzo de permanente revisión y superación. No podemos luchar por el fin del capitalismo y de todas sus formas de explotación manteniendo una estructura desigual que implique el sometimiento, la dominación y el control en relación a hombres y mujeres.

La formación y la revisión continua son indispensables para conseguir el objetivo de la emancipación, así como para terminar con las estructuras materiales e ideológicas que mantienen la desigualdad de género; y no se trata de masculinizar a la mujer para que esta adquiera el mismo valor del hombre, sino de romper con las construcciones y estructuras sociales que definen lo que debe ser un hombre y una mujer.

La lucha contra el patriarcado es fundamental y no podemos conseguir plenamente la victoria del socialismo, como hemos dicho, sin conseguir esta última. Una victoria de la clase obrera no implica necesariamente el fin del patriarcado. Por ello esta es una lucha única y primordial que a través de sus avances dará duros golpes a la base ideológica y material del capitalismo así como el avance en la lucha socialista dará lugar a un facilitamiento en la consecución del antipatriarcado.

Hay que trabajar desde dentro de nuestras organizaciones con estructuras igualitarias sin distinciones entre géneros, dando lugar a las variables individuales siempre enriquecedoras.

Hace ya tiempo que esta lucha está en marcha. No podemos creer que es una lucha de segundo orden o complementaria a otras: es una lucha que esta dentro del núcleo de todas las demás, que nace desde nosotros/as mismos/as y que implica lo que somos y lo que queremos ser.

Debemos participar y estar presentes en las reivindicaciones y movimientos que luchan por cambiar los diferentes aspectos de la sociedad patriarcal que mantienen la desigualdad de género.

Como organización debemos implicarnos en esta lucha y contribuir con el análisis marxista a entender mejor la función que cumple la construcción social del género dentro del capitalismo. Desde nuestra organización, queremos mostrar nuestra más firme voluntad ,de luchar contra cualquier tipo de discriminación. Los órganos sexuales no pueden determinar la vida de ningún ser humano.

En la historia la mujer siempre ha sido invisible y, por tanto, reivindicamos la memoria histórica de las mujeres.

martes, octubre 27, 2009

Anticapitalismo: algunas razones desde el feminismo...

Por: Isabel Otxoa | VS nº 104 / Anticapitalistas.org
Desde una posición anticapitalista anterior (en el tiempo) a la feminista, la lente con la que se mira el sistema muestra contradicciones entre el modelo neoliberal y los objetivos de la lucha feminista. Con esto quiero decir que no voy a intentar justificar una posición anticapitalista a partir del feminismo, porque la sostendría de cualquier manera. La relación entre capitalismo y patriarcado se ha debatido mucho: si debía hablarse de uno o de dos sistemas, su relación, la articulación de las esferas productiva y reproductiva y su grado de autonomía.

Lo que parece claro es que el capitalismo no inventó la subordinación de la mujeres, pero se ha construido sobre ella y la explota en su beneficio. De otr lado, el movimiento contra el capitalismo no es necesariamente antipatriarcal. Es más, casi nunca lo ha sido. La lucha más emblemática del movimiento obrero, por la jornada de ocho horas, tenía como lema: ocho horas para el trabajo, ocho horas para el descanso, y las otro horas para la recreación, el ejercicio pleno de la ciudadanía, etc., ni un solo minuto para el trabajo de reproducción.


miércoles, marzo 25, 2009

LA MUJER EN LA CONSTRUCCIÓN DEL PODER POPULAR

Documento para la discusión en la Mesa dedicada a la Mujer, en el marco de la actividad de la "Explosión del Poder Popular", realizada en 10 municipios del Estado Carabobo de forma simultánea el pasado sábado 21 de marzo.

Para revisar el papel que juega y debe jugar la mujer en la construcción del socialismo, debemos partir del origen de la opresión de la mujer, vinculado directamente a la aparición de la propiedad privada y la división de la sociedad en clases, al respecto F. Engels señala: “La primera división del trabajo es la que se hizo entre el hombre y la mujer para la procreación de hijos. Y hoy puedo añadir: el primer antagonismo de clases que apareció en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre el hombre y la mujer en la monogamia; y la primera opresión de clases, con la del sexo femenino por el masculino”.

Por otro lado, debe considerarse la existencia del patriarcado como sistema base de organización de la vida social, que es anterior al capitalismo, y que ha logrado permear y trascender diversos modos de producción. Sobre este sistema se tejen una serie de relaciones jerárquicas que tienen como sujeto oprimido a la mujer, y es que sumado a la Clase Social, el Género se constituye en un elemento para acentuar la exclusión. De manera que la lucha femenina tiene un carácter clasista y revolucionario que tiene como objetivo estratégico, la destrucción de los sistemas sobre los cuales se sostiene su opresión: el capitalismo y el patriarcado.


Es necesario además hacer referencia al Género como una construcción social que reviste un carácter transversal, por lo que las propuestas necesarias para una mayor inclusión de las Mujeres, abarcan los más diversos ámbitos de la vida social.

El Movimiento Feminista Internacional, mayoritariamente, ha luchado por una sociedad radicalmente distinta que incluya la defensa de nuestros derechos económicos, políticos y sociales. Lucha, que con el logro progresivo de algunas reivindicaciones ha ido abarcando otros horizontes, y que como cualquier otro sector, ha tenido también sus expresiones burguesas.
En América Latina y los países del tercer mundo las mujeres se encuentran en los márgenes de pobreza más extrema producto de las políticas neoliberales que se han impuesto sobre nuestros pueblos, es así como fenómenos como la violencia física, psicológica y sexual; la tercerización y terciarización de la economía; mujeres desplazadas; tráfico y prostitución forzada de mujeres, niñas y niños; femicidios y feminicidios; feminización de la pobreza; analfabetismo; violencia simbólica, institucional y patrimonial; mercantilización de la imagen de la mujer; acceso desigual al empleo, desigualdad de salarios y de acceso a los cargos de decisión y dirección; sumado a las restricciones legales, vulneran cada vez la condición de la mujer en la sociedad capitalista.

En Venezuela a mediados de los años 30, la situación política nacional da origen a la alianza antigomecista, la cual permitió a las mujeres con su activa participación y con una gran convicción de unidad, comenzar una lucha que se convertiría en el techo histórico en cuanto a organización y unidad del movimiento de mujeres en nuestro país.

Es sin embargo, a partir de 1998 con el proyecto Bolivariano, cuando las Mujeres Venezolanas somos incluidas y visibilizadas de manera masiva, experiencia sin precedentes en la historia nacional, dando lugar así a una serie de medidas e instrumentos jurídicos creados para garantizar los Derechos Humanos de las Mujeres, y que si bien no son suficientes ni decretan la superación de nuestra opresión, sí se constituyen en instrumentos para la lucha revolucionaria en el marco de la actual sociedad. Las desigualdades basadas en Género constituyen una expresión de la Ideología dominante reforzada en su base económica, por ello la discriminación hacia la Mujer reviste un carácter estructural, que por encima de esos avances jurídicos, necesita de acciones concretas que permitan avanzar a una mayor inclusión de las Mujeres.

Pese a esto, las Mujeres continuamos estando en una particular situación de fragilidad y desmovilización, pues la escasa e incipiente organización femenina, y la despolitización de los movimientos de mujeres -que no son más que una práctica que refuerza la ideología dominante-, inciden directamente en el estancamiento y retrogradación de esos logros, que a su vez inciden en el poco desarrollo y avance del proceso bolivariano.
Los principales enemigos de las mujeres los hemos identificado -el patriarcado y el capitalismo-, el reto que se nos plantea en las actuales condiciones, requiere de mujeres conscientes, organizadas, articuladas y movilizadas por la conquista de la igualdad; por la construcción de una alternativa real al capitalismo, pero tomando en cuenta que el Socialismo no es condición sine qua non para la liberación de la mujer, pues es necesario romper con el orden burgués imperante que trasciende lo económico, y debe, necesariamente, romperse con la “tutela” casi perpetua, que las clases dominantes han ejercido históricamente hacia las mujeres. La clase trabajadora debe aspirar la conquista del poder político no para reproducirlo sino para destruirlo y superarlo, de allí que la verdadera revolución socialista tiene entre sus componentes indispensables a las mujeres, no sólo como masa explotada en abstracto, sino como actoras políticas transformadoras de la realidad social, para potenciar la organización del movimiento popular y con ello de la revolución.
Las demandas específicas de la mujer no se deben subestimar, no sólo por ser una lucha revolucionaria a través de la cual se puede aglutinar un inmenso sector para la lucha por la revolución, sino porque además se convierte en un arma de doble filo, que puede ser utilizada por la burguesía para deformar su esencia y poner a su servicio la enorme fuerza de las mujeres, obviamente sin tocar los elementos estructurales y de fondo. Esas reivindicaciones deben sujetar los aspectos inmediatos a una perspectiva estratégica que cuestione los cimientos del capitalismo. Las Mujeres hoy, constituimos una fuerza trascendental de la clase trabajadora mundial, porque somos el sector más explotado de la clase, lo que impone como una tarea fundamental de todos los sectores progresistas y revolucionarios que aspiramos a una sociedad liberada definitivamente de las cadenas de la explotación y la opresión -las cuales pesan doblemente sobre las mujeres-, luchar por la Equidad de Género en el marco de la Sociedad Capitalista, e impulsar una batalla política y cultural que inexorablemente nos permita crear las condiciones objetivas y subjetivas para construir una Sociedad de Iguales.

En ese sentido, es necesaria una plataforma mínima de acción, que plasme las propuestas de las mujeres, responda a los intereses y necesidades de las mujeres y se construya sobre la base de la problemática de las Mujeres. Recoger los temas priorizados por las mujeres es necesario para fortalecer la unidad de la clase, de allí que sea una tarea impostergable, la organización y articulación en una tribuna política que direccione nuestras necesidades propias como sector social, y que paralelamente permita insertar a las mujeres en la lucha anticapitalista por la construcción del Socialismo.

Algunos aspectos a tomar en cuenta en este sentido, son entre otros: la conformación de los Comités de Mujeres, los Comités de Usuarios y Usuarias, la vigilancia en la celeridad de los Tribunales de Violencia contra la Mujer, en las contralorías sociales de hospitales y centros de salud pública, en los centros de trabajo, batallones socialistas, y todos aquellos espacios de participación que sirvan de plataforma para la articulación y organización popular. Redoblar los esfuerzos de profundización ideológica respecto a la opresión de la mujer, incluyendo la Perspectiva de Género tanto en los diferentes frentes de lucha, como en las escuelas y espacios de formación político-ideológica; así como en los espacios y medios alternativos de comunicación.

La movilización permanente por lograr materializar aspectos como: el reconocimiento real del valor económico al trabajo doméstico, y pensiones dignas para nuestras amas de casa. Ampliar el reconocimiento de los Derechos de las Mujeres especialmente a lo referido a la Salud Sexual y Reproductiva. Promover la visión de la Mujer como ser social integral y denunciar la imagen estandarizada y estereotipada promovida por los medios de comunicación privados. El desarrollo de una nueva economía que incluya de manera masiva a las mujeres, y que necesariamente debe pasar por un proceso de capacitación que tome en cuenta las necesidades y condiciones de existencia de las mujeres más pobres.

Las mujeres insensibilizadas por la miseria y la enajenación capitalista no procurarán su organización, y mucho menos si sus reivindicaciones pretenden ser pospuestas para el Socialismo. Por lo tanto, abrazar las banderas feministas y es sumar a la unidad de la clase.