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viernes, enero 02, 2015

El feminismo no asesina

Teresa Mollá Castells*

Cimacnoticias Que nadie se alarme por el título de este último artículo del año. Esta madrugada alguien me ha etiquetado en un tuit en el que se hablaba del genocidio del feminismo del siglo XXI. Me ha dado la risa y la idea de cómo comenzar este último artículo del año.

Comenzaré diciendo que, al menos para mí, hay tantos feminismos como personas feministas, puesto que aunque los objetivos son comunes la forma en que cada persona lo vive y lo practica es única.

Precisamente por esta cualidad, unas personas feministas lo practican en el ámbito académico, otras en el laboral, el intelectual, otras desde el anonimato militante, en redes sociales, y así un largo etcétera que nos enreda y fortalece multiplicando el discurso para llegar a todos los ámbitos.

En el año que acaba hemos vivido una de las mayores movilizaciones de las mujeres en el Estado español para frenar la barbaridad que pretendía imponer el ya (afortunadamente) ex ministro de Justicia Alberto Ruiz-Gallardón: la reforma de la ley de aborto que nos devolvía a las cavernas en materia de derechos sexuales y reproductivos, y sobre el derecho a decidir de las mujeres sobre su maternidad y su cuerpo.

En su momento comenté mi opinión sobre los verdaderos motivos de la dimisión de Gallardón y que no fue únicamente la retirada de la ley que pretendía imponer con el rodillo de su mayoría absoluta en el Parlamento.

La movilización sostenida de mujeres de toda clase y condición y la demostración pública de nuestro rechazo visibilizada en la gran manifestación que tuvo lugar en Madrid el pasado 1 de febrero, fue una potente inyección de ánimos para no desfallecer en ningún ámbito y para fortalecernos y retroalimentarnos en nuestras propias convicciones feministas.

La necesidad del feminismo y de todas las personas feministas ya no se puede poner en duda puesto que los objetivos a combatir siguen vigentes. Las desigualdades entre mujeres y hombres en todos los ámbitos no sólo no desaparecen, sino que van aumentando con las medidas que este desgobierno facha está tomando con la excusa de esta estafa llamada crisis.

Y, por tanto, desde las diferentes militancias que cada cual lleva en su vida ha de integrar la de la igualdad real entre mujeres y hombres, de lo contrario, esas militancias no me sirven.

No me sirven propuestas de modelos económicos alternativos si no se contemplan medidas específicas de apoyo a las familias para que sobre todo las mujeres, pero también los hombres, podamos conciliar de verdad nuestra vida laboral, familiar y personal.

Tampoco me sirven modelos laborales en los que la igualdad sea sólo aparente y no se llegue al origen de las verdaderas desigualdades internas e inherentes a la condición de persona trabajadora.

Tampoco me sirven discursos políticos, sean del signo que sean, en los que la igualdad se reduzca a algo de maquillaje para acallar posibles voces discordantes y punto. No, todo eso ya lo hemos vivido en muchas ocasiones.

La traición sistemática e histórica hacia los Derechos Humanos de las mujeres hace necesaria la militancia feminista en todos los ámbitos de la vida. De ahí la importancia de la suma de las diferentes y legítimas voces feministas de todo signo y condición.

No me vale con que sólo las opiniones más consideradas sean las únicas referentes. Hemos de aprender a escuchar las voces de mujeres anónimas que nos dan cada día lecciones de trabajo militante desde su realidad.

Y las llamo anónimas porque sus nombres no aparecen en las redes sociales o en las listas de partidos políticos u otro tipo de organizaciones, pero su trabajo de militancia cotidiana les otorga todo mi respeto y admiración.

De mujeres y de hombres, porque el discurso de la necesidad de la igualdad también va calando entre los varones que ya comienzan a ver que con sistemas igualitarios salimos ganando todas las personas.

Es importante tener personas referentes a las que acudir en algunos momentos, pero considero más importante la observación cotidiana del trabajo continuado de la gente y aprender de ella.

Y en ese sentido la semana pasada leía un artículo que me provocó rabia puesto que al hablar del año que acaba se refería a él como “el año de las mujeres”. Lo leí y la decepción dio paso a la rabia. En él se comentaba que hubo más mujeres en todos los ámbitos y todos los nombres que se exponían eran, obviamente, nombres de mujeres conocidas.

Incluso el nombre de Malala fue utilizado con ese fin. Y me enfadé porque 2014 no ha sido el año de las mujeres en el sentido que pretendía el artículo. Este año, en todo caso fue el de la manifestación explícita de la necesidad de la lucha feminista para frenar mayores retrocesos en nuestros Derechos Humanos en todos los aspectos y ámbitos.

Fue el año de las mujeres anónimas, de las que salieron a la calle para frenar la reforma de la ley de aborto. Las que se concentran cada mes y cada vez que se nos asesina porque el terrorismo machista no se detiene y, lo que es peor, cuenta con silencios cómplices de demasiada gente implicada.

Silencio por parte de quienes nos desgobiernan que recortan recursos en actuaciones, sensibilización y formación. Con el silencio de los de las faldas largas y negras que con su discurso misógino alientan desde confesionarios y púlpitos a aguantar esas situaciones.

Y con el silencio y las actuaciones de algunas gentes de los frufrús que con sentencias muy cuestionables llegan incluso a justificar este tipo de terrorismo que se ha llevado por delante de forma injustificada la vida de más de 70 mujeres.

Y estos son sólo algunos silencios, pero hay más, muchos más. Y todo ello sin contar el sufrimiento de las otras víctimas, las mujeres que lo sufren en la intimidad paralizadas por el miedo y por su propia cárcel invisible llamada dependencia emocional.

En dos días iniciamos un año con varios procesos electorales en los que las diferentes fuerzas políticas nos van a vender de nuevo en sus campañas diversas medidas para “mejorar” la situación. Pero seguramente se olvidarán de que la situación no se mejorará si se olvidan de la desigualdad existente de más de la mitad de la población que vive en peores condiciones que la otra mitad. Y para mí eso es fundamental.

El feminismo denuncia esa situación de desigualdad real todavía existente en nuestras sociedades. Y esto es considerado por demasiada gente como un atentado contra el poder establecido que sigue siendo patriarcal y, por supuesto, androcéntrico.

Por eso hay demasiada gente empeñada en criminalizar la militancia feminista, porque supone un peligro a los privilegios heredados a lo largo de la historia por la mitad de la población. Y esto es injusto desde cualquier punto de vista. O por lo menos para mí lo es.

Y, por supuesto, y a pesar de lo que algunos se empeñen en denunciar, el feminismo no asesina a nadie porque busca igualar situaciones y desmontar privilegios para que mujeres y hombres salgamos ganando.

El temor de quienes nos acusan a las feministas es el de perder su poder sobre las instituciones, comenzando por las familiares y envolverse con la capa del victimismo. Y miren señores troles, eso no cuela.

Nos acusan de ser feministas radicales. Pues yo les digo que si el término radical tal y como viene en el diccionario de la RAE y en su primera acepción “es un adjetivo relativo o perteneciente a la raíz”, pues sí, somos radicales porque vamos a la raíz del problema para solucionarlo. Y esa raíz se llama patriarcado que conlleva privilegios para la mitad de la población en detrimento de la otra mitad.

Y si a ustedes esa situación de desigualdad les parece justa, allá ustedes, pero les recuerdo que el feminismo no asesina. El patriarcado machista sí.

Esperemos que el año que vamos a comenzar sea rico en cambios que igualen y nos permita seguir enriqueciéndonos con las aportaciones de todo tipo de las personas comprometidas con la igualdad.

Y que seamos capaces de echar a este desgobierno por habernos llevado a las mujeres en particular y a la gran mayoría de la sociedad en general a una situación peor de lo que estábamos cuando llegaron.

Feliz 2015 militante.

tmolla@telefonica.net

*Corresponsal en España. Periodista de Ontiyent.

martes, noviembre 11, 2014

Feminismo: ¡Que llegan los hombres!

Rebecca Solnit

TomDispatch ¡Hurra! ¡Hurra!

¿Qué tienen en común el primer ministro de India, el ex jugador de la Liga Nacional de Fútbol Chris Kluwe y el humorista Aziz Ansari? No es que todos ellos hayan estado en un bar. A pesar de que Ansari quizá debería figurar en el final de este chiste. Los tres han defendido el feminismo este año y forman parte de una sin precedentes oleada de hombres comprometidos activamente con lo que se suelen llamarse “asuntos de mujeres”, aunque la única razón por la que la violencia y la discriminación contra las mujeres reciben este nombre es que se trata de cosas que solo se hacen a las mujeres, mayormente por parte de hombres, entonces tal vez siempre han sido “asuntos de hombres”.

La llegada de los hombres significa un cambio enorme y una parte importante del extraordinario año que está viviendo el feminismo, en el que el diálogo se ha transformado como también lo han hecho algunas leyes clave, mientras se han sumado nuevas voces y sectores. Siempre ha habido hombres que estaban de acuerdo con la importancia de esos asuntos de mujeres, y algunos lo manifestaban, pero nunca tantos como hoy ni con el efecto de ahora. Y nosotras les necesitamos. Es así que para el feminismo este año puede considerarse como un hito histórico.

Ahí está el discurso del primer ministro indio Nerendra Modi en el día de la independencia de su país. Normalmente esta es una ocasión para hacer el recuento de los éxitos y para el orgullo. En lugar de eso, él habló con voz potente del horrendo problema de las violaciones en India. “Hermanos y hermanas, cuando oímos de violaciones, nos llevamos las manos a la cabeza avergonzados”, dijo en la lengua hindi. “Quiero pedirle al padre de cada niña de 10 o 12 años que este constantemente en alerta, que no deje nunca de preguntarle adónde va, cuándo volverá... Los padres hacen cientos de preguntas a sus hijas, pero ¿se han molestado en preguntar a sus hijos varones adónde van, por qué van a salir, quiénes son sus amigos? Después de todo, un violador también es el hijo de alguien. También tiene unos padres.”

Sus palabras fueron excepcionales, y son propias de un nuevo discurso en un país donde muchos empiezan a echar la culpa a los victimarios y no a las víctimas; y admitir que, como dijeron unos activistas contra las violaciones en los campus universitarios, “los violadores son la causa de las violaciones”. Esa violencia, en otras palabras, no es la consecuencia de ninguna de las actividades cotidianas de las mujeres por las que son culpabilizadas por los hombres que las agreden. Eso, en sí mismo, es un cambio gigantesco, sobre todo cuando el análisis sale de la boca de los hombres.

Recientemente, la administración Obama también lanzó una campaña para conseguir que los transeúntes, sobre todo hombres, tiendan una mano a las posibles víctimas de agresiones sexuales en la calle con estas palabras: “Eso nos corresponde a nosotros”. Ciertamente, es muy fácil hacer la crítica de este eslogan como si se tratara de un gesto sin importancia; de cualquier modo, es un hito en el camino, una parte de una respuesta de más alcance en este país, particularmente en lo referido a las violaciones en los campus universitarios.

El significado de lo que está pasando es este: los vientos del cambio han movido nuestras veletas. Los poderes más altos del país han empezado a llamar a los hombres para que asuman su responsabilidad, no solo en lo que atañe a su propia conducta sino también las de los hombres de su entorno. Para que se conviertan en agentes del cambio.

Cuando X no es igual a Y

El feminismo necesita de los hombres. Para esto: los hombres que odian y desprecian a las mujeres deberán ser modificados, si eso es posible, por una cultura en la que hacer y decir cosas horribles a las mujeres socave el prestigio de un hombre en relación con sus congéneres, en lugar de mejorarla.

En los alrededor de 3.500 millones de hombres que hoy viven en el mundo hay una variedad infinita: miembros del Ku Klux Klan y activistas por los derechos humanos, travestidos y cazadores de patos... Para los propósitos del feminismo, yo definiría tres grandes categorías. Están los aliados, mencionados más arriba (y más abajo). Están los misóginos rabiosos y los aborrecedores de palabra y de hecho; es posible verlos en varios sitios on-line en los que medran (parecen contar con todo el tiempo del mundo), por ejemplo los foros por los derechos de los hombres, en los que avivan el fuego de su resentimiento, y los tipos en Twitter que bombardean con amenazas e insultos a cualquier mujer que tenga una actitud crítica. Recordad la reciente amenaza, no de matarla, de la que fue objeto Anita Sakeesian por haberse atrevido a hablar sobre el sexismo en los videojuegos, sino de hacer una masacre de mujeres cuando ella pronunciara un discurso en la universidad del estado de Utah. Sakeesian no es la única en ese mundo en haber recibido amenazas de muerte. Y no olvidéis a los jugadores que han descendido a lo más profundo de las teorías conspirativas de la misoginia bajo el hashtag #Gamergate.

Recientemente, esta postura fue atacada en una sorprendente perorata por un entusiasta consumidor de videojuegos, ex jugador de fútbol, categórico defensor de los derechos de los homosexuales y feminista Chris Kluwe. En uno de los pasajes más corteses, les dijo a sus hermanos en la afición por los videojuegos: “Lamentablemente, todos vosotros, los #Gamergaters, continuáis defendiendo esta inmundicia pueril; la única conclusión que se puede extraer es la más lógica: que apoyáis a esos cretinos misóginos en toda su jadeante gloria. Que apoyáis el acoso sexual hacia la mujer en la industria del videojuego (y en todas las demás).

Después alguien twiteó a Kluwe: “Que te follen, estúpido hijo de puta. #Gamergate no odia a las mujeres”. A esto me gustaría agregarle una variación de la Ley de Lewis (“todos los comentarios sobre el feminismo justifican el feminismo”): la profusión de hombres que agreden a las mujeres y a cualquiera que las defienda para que quede claro que las mujeres no son objeto de agresión y que el feminismo no descansa en la realidad dan la impresión de que no son concientes de que su actitud prueba lo contrario.

Hoy en día hay demasiadas violaciones y amenazas de muerte. En el caso de Sarkeesian, la universidad de Utah se negó a tomar en serio la amenaza de una masacre en su sede (a pesar del hecho de que legalmente es posible introducir armas en la sala de conferencias), por la razón de que la conferencista recibe continuas amenazas de muerte y, en vista de ello, ella misma tendría que cancelar su conferencia.

Entonces, están los aliados y los aborrecedores. Y después está el montón de hombres que tienen buenas intenciones pero entran en el diálogo sobre el feminismo con aserciones que, cuestionadas por los hechos, alguien –según mi experiencia, normalmente mujeres– debe pasarse un buen rato para rectificarlas. Es posible que sea por eso que Elizabeth Sims creó un sitio web llamado The Womansplainer, “para los hombres que tienen algo mejor que hacer en vez de formarse sobre el feminismo”.

Otras veces, estos hombres tratan de reenfocar cualquier cosa que se diga sobre los sinsabores de las mujeres para destacar los sinsabores de los hombres. Si leyerais on-line, por ejemplo, comentarios masculinos sobre las violaciones en los campus universitarios pensaríais que unas inconscientes aunque maliciosas jóvenes mujeres seducen a inocentes muchachos que pasaban por ahí con el único propósito de complicarles la vida. Hace poco tiempo, Forbes hizo correr una diatriba –después la anuló– contra un antiguo presidente de una hermandad MIT cuyo título era: “Las mujeres borrachas son la amenaza más grave para las fraternidades”.

Algunas veces, los hombres insisten en que la “imparcialidad” significa admitir que ellos sufren tanto por la conducta de las mujeres como las mujeres por el comportamiento de los hombres, o incluso que aquellos sufren más que ellas. Del mismo modo, se podría argumentar que, como consecuencia del racismo, los blancos sufren tanto como los negros, o que en este mundo no existe una jerarquía de privilegio o grados de opresión.

Es verdad, por ejemplo, que algunas mujeres cometen actos de violencia doméstica, pero las consecuencias son absolutamente distintas, tanto en lo cuantitativo como en la gravedad. Tal como escribí en mi libro Men Explain Things to Me, “la violencia doméstica es la principal razón de heridas infligidas a mujeres en Estados Unidos; más de medio millón de esas heridas requieren atención médica y, según los Centros Sanitarios de Control y Prevención, unas 145.000 mujeres han debido ser ingresadas durante al menos dos días. No querríais saber acerca de cuántas de esas mujeres necesitan pasar por el consultorio del dentista después de su internación. Los cónyuges son también los principales responsables de la muerte de mujeres embarazadas en Estados Unidos”. Sin embargo, las mujeres embarazadas no son la principal causa de muerte de sus cónyuges. Sencillamente, no hay una equivalencia.

No todos los hombres actúan así, pero algunos sí lo hacen (esto podría constituir un precioso hashtag). Por ejemplo, a principios de este verano, vi al cómico Aziz Ansari en una de sus habituales actuaciones dedicadas al acoso sexual. “Tipos repulsivos hay en todas parte”, dijo, mientras hablaba de una mujer que había tenido que refugiarse en una tienda de mascotas durante una hora para quitarse de encima a un pesado que la seguía. Ansari señaló que un hombre nunca debe enfrentarse con una mujer que la muestre sus genitales y se masturbe por él en la calle ni sea acosado de formas tan grotescas. “¡Las mujeres nunca hacen esas guarradas!”, exclamó (él reconoce que su novia lo ha convertido en un feminista).

Los humoristas Nato Green, W. Kamau Bell y Louis C.K., entre otros, son otros conocidos cómicos feministas que defienden a las mujeres; Jon Stewart ha tenido algunos magníficos momentos feministas. Es estupendo que haya hombres implicados en este diálogo, sino también que empleen todo su ingenio en él.

La noticia de la semana pasada, que produjo airadas protestas, de que tres mujeres habían sido brutalmente agredidas por el presentador de radio canadiense Jian Ghomeshi fue un caso interesante que sienta jurisprudencia en el discurso feminista. Personas de ambos géneros tomaron partido en la cuestión, aunque los que defendían a Ghomeshi volvieron al recurrente estereotipo de la mujer que miente en su afán de venganza. Sin embargo, esta posición fue debilitada por las declaraciones de otras cinco mujeres que se presentaron para dar testimonio de espantosas experiencias similares.

Las ideas son herramientas para encarar la realidad; a veces, para modificarla. El que alguien albergue en sí las nuevas ideas feministas puestas en juego en este caso es una señal del terreno ganado por estas ideas en el último año, más o menos. Durante este tiempo, he observado que varios hombres buenos están en el trabajo de repensar mucho de lo que se les ha enseñado y de llegar a nuevas conclusiones.

La obsesión de la falsa acusación de violación: un práctico suplemento

Por supuesto, las viejas ideas también están vigentes. Es muy frecuente que alguien mencione delante de mí (o en la lectura on-line) la cuestión de la violación, un hombre que aparece para señalar el “asunto” de las “falsas acusaciones de violación”. En serio, inevitablemente, es casi lo primero que sale de la boca de algunos tipos; los hombres parecen obsesionados por este tema. Y a menudo se convierte en la forma más conveniente cambiar el foco de la situación de que las víctimas femeninas son incontables mientras que las víctimas masculinas son muy raras. En consecuencia, me he ocupado de montar esta práctica guía sobre el tema, esperando que nunca me vea obligada a volver sobre él.

La violación es algo tan común en nuestra cultura que lo más justo sería llamarla epidemia. Después de todo, ¿de qué otro modo podría llamarse algo que toca directamente casi a una de cada cinco mujeres (y a uno de cada 71 hombres), y como amenaza, prácticamente todas las mujeres; algo que es tan dominante que altera el modo en que la mayoría de nosotros vivimos, pensamos y nos movemos en el mundo? En realidad, las instancias en las que una mujer acusa de mala fe la ocurrencia de una violación solo por calumniar a un hombre son extremadamente infrecuentes. Los estudios más confiables sugieren que alrededor del 2 por ciento de las violaciones conocidas son falsas, es decir, el 98 por ciento restante son irrefutables. Aun así, esto no quiere decir que el 2 por ciento sean falsas acusaciones de violación, ya que el hecho de que alguien diga que ha sido violado no es lo mismo que denunciar a un hombre con nombre y apellido que ha cometido una violación cuando eso no es verdad (a propósito, debemos decir que nadie se ha ocupado de hacer una criba en la categoría de falsas acusaciones de violación per se). De cualquier modo, esas estadísticas no inhiben a los hombres cuando se trata de hacerlas subir una y otra vez. Y otra vez más.

He aquí un diálogo –ficticio– entre ella y él sobre cómo suenan estas acusaciones:

Ella : ¡Hay una epidemia que afecta a mi gente!

Él : Me preocupa esta increíblemente rara enfermedad de la que oído hablar (aunque no lo he investigado) que es posible que afecte a un miembro de mi tribu.

O tal vez suene así:

Ella : Tu tribu hace cosas horribles a la mía, y está muy bien documentado.

Él : Tu tribu está llena de mentirosas. Yo no tengo pruebas reales de lo que dices, pero mis sensaciones son más racionales que tus hechos.

De paso, tened en cuenta que cuando consideráis estos guarismos sobre la violación, que la mayor parte de esas agresiones no son denunciadas. Y de aquellas que sí lo son, la mayoría no llegan a los tribunales. Y de aquellas que sí llegan, en la gran mayoría se carece de pruebas que conduzcan a una condena. En general, la acusación de violación no es nada divertido, tampoco una forma viable de vengarse ni de hacer justicia. Una denuncia penal falsa es en sí misma un delito, algo que la policía no ve con simpatía.

Cientos de miles de bolsas con objetos de prueba recogidos por las policías de Estados Unidos –lo sabemos ahora– nunca son enviadas a los laboratorios criminológicos para su comprobación. En los últimos años, varias ciudades –Nueva Orleans, Baltimore, Filadelfia y Saint Louis– fueron puestas en evidencia por no haberse tomado la molestia de archivar los informes policiales de decenas de miles de denuncias de violación. Esto tendría que bastar para que os convencierais de que el sistema no funciona tan bien como se dice para las víctimas de violaciones. Recordad, además, qué es la policía: una institución cada día más militarizada compuesta en su mayor parte por hombres con un alto índice de violencia doméstica y en cuyo seno recientemente hay notables acusaciones de violación. En otras palabras, no siempre son las personas más simpáticas con las mujeres –sobre todo si no son blancas y son trabajadoras sexuales, mujeres trans y miembros de otros grupos marginales– ni las más apropiadas para hablar de las malas conductas sexuales de los varones.

La gente también se pregunta por qué las universidades juzgan ellas mismas los casos de violación en su sede en lugar de informar a la policía, sobre todo porque muchas de esas universidades no lo hacen bien. Hay muchas razones, entre ellas que los campus universitarios están regidos por el TítuloIX (una enmienda de 1972 a la Ley de Derechos Civiles de ámbito federal), que asegura el acceso igualitario a la educación para cualquiera. Legalmente, la agresión sexual menoscaba esa igualdad. Entonces, está el hecho de que el sistema de justicia penal se quiebra cuando se trata de violencia sexual y que para muchas víctimas de violación el hecho de tener que vérselas con un tribunal constituye un segundo episodio de violación y humillación. Algunas veces, las acusaciones son sencillamente retiradas porque la víctima es incapaz de resistir el proceso un minuto más.

Volvamos ahora a las falsas acusaciones de violación. En la nueva edición de mi libro Men Explain Things to Me, yo agregué una nota al pie: “Aunque relativamente raras, las falsas acusaciones de violación son una realidad, a pesar de que las historias de los que han sido condenados por ellas son terribles. Un estudio realizado en el Reino Unido por el Servicio de Procesamiento de la Corona hizo público en 2013 un informe en el que se señala que durante el periodo estudiado hubo 5.651 procesos por violación mientras que solo hubo 35 procesos por imputación falsa de violación (es decir, más de 160 violaciones por cada acusación falsa, bastante por debajo del 1 por ciento). El informe de 2000 del Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó estas estimaciones: se supo de 322.230 violaciones en el año, 55.424 fueron informadas a la policía, hubo 26.271 detenciones y 7.007 condenas, es decir, algo menos del 20 por ciento de las violaciones fueron denunciadas y apenas el 12 por ciento de estas acabaron en condena judicial”.

En otras palabras, es bastante improbable que el hecho de que se informe de una violación acabe con alguien en la cárcel; a pesar de que quizás el 2 por ciento de las acusaciones de violación son falsas, solo un poco más del 2 por ciento de todas las acusaciones acaba en condena (algunas estimaciones llegan al 3 por ciento). Es decir, hay una cantidad atroz de violadores sin condena que andan por ahí tranquilamente. La mayor parte de los violadores, cuando son acusados o van a juicio, no admiten haber cometido violación. Esto quiere decir que tenemos entre nosotros a muchos violadores que también son embusteros y que la mentira que más abunda es la del hombre que ha violado y no la de la mujer que no ha sido violada.

Por supuesto, falsas inculpaciones de violación han existido. Mi amiga Astra Taylor señala que los ejemplos más dramáticos en este país se dieron cuando hombres blancos culpaban falsamente a hombres negros de haber violado a mujeres blancas. Esto quiere decir que si queréis estar indignados acerca de esta cuestión, necesitáis recurrir a una imagen más compleja de cómo funcionan realmente el poder, la culpa y la mendacidad. Ha habido incidentes –por ejemplo, el caso tristemente famoso de la violación grupal de “los muchachos de Scottsboro”, en los treinta del siglo pasado– cuando mujeres blancas fueron presionadas por las autoridades para que mintieran e incriminaran a nueve jóvenes negros. En el caso Scottsboro, una de las acusadoras, Ruby Bates, de 17 años, se retractó y contó la verdad sin que le importaran las amenazas recibidas.

Después está el caso de la mujer que en 1989 estaba corriendo en Central Park, en el que la policía “consiguió” falsas acusaciones y el sistema judicial (en el tribunal había una jueza) condenó y llevó a la cárcel a cinco adolescentes afroamericanos e hispanos que eran inocentes. La víctima, una mujer blanca, que había sido golpeada casi hasta la muerte, no recordaba nada del suceso y no fue testigo de la fiscalía. En 2002, el verdadero agresor confesó y los cinco encarcelados fueron liberados. La condena de inocentes suele ser el resultado de la corrupción y falta de ética profesional en el sistema judicial, y no de un acusador en solitario. Por supuesto, hay excepciones. Mi opinión es que esas excepciones son raras.

Aparentemente, la obsesión por la falsa acusación de violación está basada en una cantidad de cosas, entre ellas la suposición de que se trata de algo bastante común y el persistente prejuicio de que, por su naturaleza, la mujer es artera, manipuladora y poco fiable. La constante mención de esta cuestión sugiere la existencia de una rara especie de confianza masculina que se desprende de la sensación de que los hombres son más creíbles que las mujeres. Hoy día esto está cambiando. Es posible que cuando hablo de “confianza masculina”, eso tenga que ver con un derecho. Tal vez en la mente de esos hombres esté dando vueltas algo así: finalmente, a nosotros se nos exigirá ser responsables y eso nos asusta. Tal vez sea bueno que los hombres se asusten, o al menos que sean responsables.

Qué hace habitable a un planeta

La situación, tal como la conocemos desde hace mucho tiempo, debe ser descrita sin rodeos. Digamos que hay un número importante de hombres que odian a las mujeres; este odio se manifiesta de distintas maneras: la extranjera que es acosada en la calle, las silenciosas amenazas del usuario de Twitter o la mujer golpeada por su marido. Algunos hombres creen que tienen el derecho de humillar, castigar, silenciar, violar, e incluso asesinar a las mujeres. Como consecuencia de ello, las mujeres se enfrentan a un sorprendente nivel de violencia cotidiana y a un clima amenazador, también a una cantidad de pequeños insultos y agresiones que tienen por finalidad el mantenernos sometidas. No debe sorprender, entonces, que el Southern Poverty Law Center clasifique algunos grupos de defensa de los derechos masculinos como grupos de odio.

En este contexto, consideremos qué queremos decir cuando hablamos de la cultura de la violación. Esos equipos deportivos y fraternidades violan; en esos grupos hay jóvenes que se intercambian videos de teléfono móvil que después niegan cuando son presentados como prueba de sus felonías. Estas actividades se basan en la idea de que violar los derechos, la dignidad y el cuerpo de otro ser humano es algo “de onda”. La actuación de esos grupos se apoya en la monstruosa y predatoria noción de la naturaleza de la masculinidad, una noción que no es compartida por muchos hombres pero que nos afecta a todos. También se trata de una situación que los hombres pueden modificar con formas de hacer inaccesibles a las mujeres.

Es posible que esta sea la respuesta más adecuada para el tipo de Alaska que en el pasado junio me preguntó qué podía decirle a él el feminismo. Recordando ahora la conversación, no puedo menos que pensar en la frase que John Lennon y Yoko Ono echaron a rodar en los tiempos de la guerra de Vietnam: “La guerra se acabó (si tú quieres)”. Siempre se piensa que esta frase solo vale para tiempos como los de la guerra de Vietnam o de las emprendidas por George W. Bush, pero no es así: es válida para cualquier tipo de guerra y todas las guerras, incluso las que se libran en nuestro corazón y nuestra mente.

El odio es una lucha agotadora sin victorias verdaderas y en la que los enemigos es lo peor que se puede tener. La mente de un violador no debe de ser un lugar agradable para vivir; los hombres que no escuchan y son incapaces de reconocer la humanidad de la mitad de la población se están perdiendo algo. ¡Si solo acabara la guerra! Tú, tipo de Alaska, sería bonito que pudieras cuidar el bienestar de los demás sin relacionarlo con las posibles ventajas para ti que también pudieran derivarse, sobre todo pensando en que ya tienes unas cuantas ventajas a las que nosotras aspiramos, como la de poder pasear por ahí sin la preocupación de que alguien nos elija como blanco de su agresión.

La otra tarde fui a una charla sobre lo que hace que la Tierra sea habitable –la temperatura, la atmósfera, la distancia al Sol–; la daba una astrofísica que yo conozco. Yo había pensado pedirle a un joven que es amigo de una amiga mía que me acompañara hasta mi coche, que estaba en lo más oscuro del parque junto a la Academia de Ciencias de California, pero la astrofísica y yo empezamos a conversar y a caminar juntas sin siquiera pensar en la necesidad de hacerlo; después, yo la acerqué hasta su coche.

Un par de semanas antes, me encontré con Emma Sulkowics y un grupo de mujeres jóvenes que llevaban un colchón en el campus de la Universidad de Columbia, Quizá ya sabéis que Sulkowics es una estudiante de arte que dijo haber sido violada y no recibió nada que se pareciera a la justicia, tanto de parte de las autoridades del campus como del Departamento de Policía de Nueva York. Desde entonces, está dando testimonio de su difícil situación con una performance que consiste en llevar consigo un colchón siempre que está en el campus, a cualquier sitio de vaya.

La respuesta de los medios ha sido tremenda. Un equipo de filmación de documentales se hizo presente ese día; la mujer de edad mediana que llevaba la filmadora me dijo que si el campus está de acuerdo en que si hubieran existido unas pautas cuando ella era joven, si se hubiera reconocido el derecho de las mujeres a decir no y la obligación de los hombres a respetar las decisiones de las mujeres, su vida habría sido completamente diferente. Pensé un momento sobre lo que ella decía y me di cuenta de que también la mía lo habría sido. Entre los 12 y los 30 años, la mayor parte de mi energía la dediqué a sobrevivir a la depredación masculina. La revelación de que la humillación, las heridas y quizás incluso la muerte eran una posibilidad que podían infligirme personas extrañas y conocidos circunstanciales debido a mi condición de mujer y de que debía estar en guardia constantemente para evitar esa posibilidad... bueno, esto es parte de lo que hizo de mí una feminista.

Desde una perspectiva ambientalista, me preocupa muchísimo la habitabilidad de nuestro planeta, pero hasta que no sea completamente habitable como para que las mujeres puedan andar libremente por la calle sin el miedo constante de problemas y peligros, nosotras trabajaremos agobiadas por las cargas prácticas y psicológicas que reducen nuestros poderes. Es por esto que siendo una persona que piensa que ahora mismo el cambio climático es la cuestión más importante del mundo, continúe escribiendo sobre el feminismo y el derecho de las mujeres. Y celebrando la existencia de hombres que han hecho que el cambio del mundo sea algo un poco más posible o participan hoy en los grandes cambios en curso.


Rebecca Solnit , colaboradora regular de TomDispatch, es autora de 17 libros, incluyendo una versión revisada de su éxito de ventas Men Explain Things to Me y la recientemente publicada antología de sus ensayos sobre diversos lugares del mundo desde Detroit y Kioto hasta el Ártico, The Encyclopedia of Trouble and Spaciousness.

Fuente:

http://www.tomdispatch.com/post/175917/tomgram%3A_rebecca_solnit%2C_the_war_is_over_%28if_you_want_it%29%2C_feminism_and_men/

lunes, octubre 27, 2014

Feminismo y perspectiva de clase

Victoria Aldunate 

Feminismo, cuerpo y sexualidad

El feminismo se hace y no hay otro lugar desde donde hacerlo que no sea el cuerpo. Los símbolos se construyen luego de, para justificar cosas, pero las opresiones que nosotras vivimos son en el cuerpo mismo, en el propio sentir corporal, que no eres suficientemente bonita, flaca, blanca, alta... es la opresión cotidiana que se metió como si fueras tu misma. No se puede hacer feminismo sin hacerlo desde desarmar lo que ocurre en el propio cuerpo, que no pasa sólo por la mente ya que no existe dicha separación, está pasando por todo el cuerpo, desde las sensaciones, emociones, la forma de vestir, las expresiones corporales hasta la forma en que interactúas con las demás, todo tiene que ver con lo que se está viviendo, por lo tanto no hay posibilidades de revelarse frente a eso si no es con el propio cuerpo.

No hay feminismo sin el cuerpo. Los discursos aguantan demasiado, dónde realmente pasan cosas es cuando se siente y se piensa, es un proceso completo, no separado como se nos enseña. Las mujeres muchas veces hacen feminismo sin saberlo, y cuando se dan cuenta que lo hacen entienden que no han descubierto nada sino que se han encontrado consigo mismas, porque en el fondo el feminismo es eso, es el encuentro colectivo. El desarme de la violencia estructural y del colonialismo interno sólo es posible desde lo colectivo, distinto a las resistencias individuales que en la vida son muchas, las que pueden ser beneficiosas o dañinas para el propio cuerpo, pero que se transforman en rebeldía sólo cuando se hacen colectivas.

Feminismo y perspectiva de clase

No es posible hacer un feminismo revolucionario, de cambio profundo, sin asumir la clase en la que se está. Las mujeres somos género, somos parte de un territorio, somos una memoria ancestral y estamos en un lugar social que se nos ha asignado que no es precisamente la burguesía. Las mujeres feministas no podrian no asumir un lugar de clase; yo no conozco un feminismo burgués excepto el feminismo liberal, que por cierto es bastante ambiguo, mujeres de clase media, tes blanca, occidental, etc...

La mirada de clase en el feminismo es tan importante como la mirada feminista misma.

"Feminismo" institucional

No basta ser mujer para ser radicalmente feminista, tampoco para querer revolucionar el mundo. Cuando se asume una lógica estructural política como es el estado y sus intituciones, se sabe lo que se esta eligiendo.

Se van modificando y suavizando los discursos en la medida en que se depende de las instituciones, se pierde toda autonomía, entonces ya no hay denuncia, rebeldía ni resistencia real. Cuando las mujeres asumen ese lugar saben en que estan, y lo que estan haciendo es claramente apoyar y fortalecer el sistema patriarcal.

Feminismo latinoamericano

Está habiendo un despertar feminista en américa latina bastante interesante, mujeres con la idea de poder reconocerse a sí mismas como parte de un territorio que tiene historia y memoria, que ha llegado a este lugar no por generación espontánea sino porque se ha vivido de una manera determinada. Los feminismos que hablan desde una mirada que, si bien es cierto convive con un feminismo blanco que nos mostró muchos mapas pero que no es territorio, son profundamente importantes ya que son una muestra más de autonomía en este continente, que se opone al estado, asume la devolución de los territorios a los pueblos, no es arribista ni quiere ser como el feminismo occidental, es un feminismo que tiene mucho que desarmar del colonialismo interno. Esos son los feminismos que hoy día me inspiran más.

Feminismo y autonomía

Ser autónoma es lo único que puede ser feminista. La autonomía ha sido la manera ancestral de organización entre mujeres, es el único espacio político posible. Cuando nos juntamos con otras mujeres se busca en el fondo trabajar contigo misma, siempre experimentando el goce con las otras, pensando juntas, trabajando juntas, sin depender de otros, dándonos cuenta de las opresiones que se viven día a día y eso es profundamente político. En la coyuntura de la posmodernidad, la autonomía es fundamental. Si no hay autonomía no hay política feminista radical. Cuando se depende de los fondos, por ejemplo, se está dependiendo de su mirada ética, además de el lugar de clase en el mundo que tiene aquel que otorga la plata. Con esto no quiero decir que no sea posible fisurar aquellos espacios, robarles un poco de eso, yo creo que es posible, de hecho todas las trabajadoras asalariadas lo hacemos, por lo que podemos quitarle un poco al sistema, sin embargo es verdad que puede cooptarnos profundamente y eso es lo que ha hecho con gran parte del feminismo: aterrizarlo con su mirada política y llevarlo incluso al estado. Cuando no hay autonomía, se pierde el feminismo.

jueves, octubre 16, 2014

Argentina: Más de 40 mil marchamos al ritmo de la lucha y la organización

www.marcha.org.ar Para interpelar a un territorio en el que los poderes eclesiásticos, políticos y judiciales operan contra los derechos de las mujeres

La marcha es el momento de máxima emoción en la expresión de las mujeres autónomas y organizadas que participan de los Encuentros Nacionales. En esta ocasión, ayer por la tarde noche, marcharon mas de 40 mil que gritaron, bailaron y actuaron en defensa del derecho a vivir una vida libre de violencias y opresiones.

"Alerta/ alerta/ alerta que caminan/ mujeres feministas por América Latina" era uno de los cantos que más se escuchaba y en el que confluyeron los reclamos del movimiento organizado contra las redes de complicidad que hacen posible la existencia de las redes de trata de personas y explotación sexual, contra la educación religiosa obligatoria en escuelas públicas, contra los impedimentos en el acceso a los abortos no punibles y en favor del el aborto legal, seguro y gratuito, en contra de la complicidad de los poderes en la sanción de leyes que avalan el extractivismo y la privatización de las tierras originarias, por solo mencionar algunos de los ejes principales que convocaron a interpelar el territorio, la sociedad y los poderes salteños.

Si bien la organización del Encuentro Nacional de Mujeres decidió que la marcha no concluyera frente a la Catedral Basílica de la ciudad de Salta, la mayoría de las agrupaciones y una plaza 9 de Julio llena de activistas autónomas se dieron cita para interpelar a quiénes ejercen la mayor presión para que los derechos de las mujeres no se cumplan y hasta retrocedan. Con enormes vallados y un numeroso operativo de despliegue de fuerzas policiales, se defendió un edificio que representó con fuerza represiva el conservadurismo católico, los poderes machistas y heteropatriarcales y una clase alta soberbia y prepotente.

¿Boicot al Encuentro?

Como cada año, la reacción conservadora en Salta (y en todo el país) no se hizo esperar. Desde la organización informaron que se realizó una campaña integral de desprestigio hacia el Encuentro Nacional de Mujeres de parte de grupos vinculados a la Iglesia Católica, lo que generó que varias escuelas que iban a ser destinadas al alojamiento decidieran cerrar sus puertas. Otra de las denuncias que realizaron desde la organización fue que la Municipalidad de Salta omitió la impresión de los materiales para las participantes de los talleres con el objetivo de retrasar el debate y el intercambio, el corazón de los Encuentros.

Por otro lado, desde Buenos Aires se denunció el boicot a diferentes organizaciones y grupos de mujeres y feministas que intentaron viajar a Salta pero que fueron estafadas. En un comunicado conjunto se informó que "fuimos estafadas por las empresas de transporte que no mandaron los colectivos que habíamos contratado" y se enmarcó esta acción delictiva no como "un hecho aislado", sino producto de "un claro interés político para impedir que viajemos, ya que somos muchas las organizaciones del campo popular que nos vimos afectadas, no solo por estas estafas, sino por operativos de las fuerzas de seguridad quienes detuvieron colectivos de manera injustificada y arbitraria".

Un doce de octubre para la liberación

La plaza central es una instancia de los Encuentros Nacionales de Mujeres que no suele ser muy tenida en cuenta a la hora de compartir lo que es esta experiencia. Sin embargo, gran parte de la dinámica de los Encuentros se da en ella como punto de referencias, intercambios y reuniones. El espacio público se vuelve personal y político en cada mate, en cada producción autogestiva, en la intervención de cada mujer.

Es por eso que la plaza 9 de Julio, frente a la Catedral basílica de Salta, fue el lugar elegido para realizar la radio abierta feminista donde compañeras de radios y programas cubren los tres días de Encuentro. De esta manera, por un lado se ponen en conocimiento experiencia compartidas, pero también conectan a aquellas que no están participando de la dinámica con los debates que se están dando en el marco del Encuentro Nacional.

Este año en particular, encontradas un doce de octubre, se pronunciaron las "Feministas del Abya Yala en Revolución" contra la recolonización de los cuerpos y territorios. Las feministas de Nuestra América alzaron sus voces para compartir sus experiencias de resistencian y lucha ante el avance de la militarización y el extractivismo. Compañeras de las campañas No a Monsanto, Contra las Violencias y por el Aborto Legal de Argentina, manifestaron sus rabias ante el avance de una legislación que se empecina por hacer retroceder nuestros derehos sobre nuestros territorios: cuerpo - tierra.

A su vez, feministas internacionalistas se expresaron ante las violencias y represiones permanentes que atraviesan. Hermadas en la lucha, feministas de Argentina, Honduras, Méjico, Brasil y Chile manifestaron que esas violaciones de derechos cotidianas son parte de un entramado de opresión heteropatriarcal, colonial y capitalista y expresaron que solo desde la solidaridad y la lucha unificada será posible ganar la batalla.

Una recuperación necesaria: las mujeres originarias

"Dónde estará mi pueblo, que otros cuentan su historia?", copleaban las mujeres originarias de la Argentina y de países hermanos como Bolivia y Perú presentes en las jornadas. Pues la gran historia es el papel cada vez más necesario y organizado que ellas tienen en la lucha por el respeto a su cosmovisión, la recuperación de territorios ancestrales y la propia vida. La voracidad del extractivismo, la complicidad con los gobiernos, el accionar de las fuerzas policiales, la imparcialidad de la Justicia y la falta de representatividad del Instituto Nacional de Asuntos Indígenas (INAI) fueron el eje de debates y de la necesidad de hermanarse en este y todos los Encuentros.

Cómo producir, cómo trabajar, cómo criar a los hijos e hijas, cómo curarse, cómo alimentarse. Ellas lo hacen desde muchísimo tiempo antes de que la civilización occidental se adueñe de las tierras indígenas y siembre allí la cultura que todavía pensamos indiscutible.

El próximo Encuentro Nacional de Mujeres será en Mar del Plata. Hasta allí viajaremos para intervenir políticamente y festejar el treinta aniversario con la diversidad y la rebeldía de las mujeres que nos damos cita para concretar un evento único en el mundo.

www.marcha.org.ar

martes, septiembre 23, 2014

El ovacionado discurso de Emma Watson sobre lo incómodo del feminismo

BBC Apasionado, personal y contundente. Así fue el discurso sobre feminismo e igualdad de género pronunciado por la actriz británica Emma Watson el sábado pasado en la sede de Naciones Unidas, para presentar la campaña "HeForShe".

"Hombres: quiero extenderles una invitación formal. La igualdad de género es asunto de ustedes también", dijo la joven de 24 años quien fue nombrada hace seis meses embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres.

La idea es que en los próximos 12 meses, más de 1.000 hombres se sumen a la campaña para promover la igualdad de género y contribuyan así a terminar con la discriminación. Un trabajo que parece ideal para la actriz, que se ha declarado una feminista convencida.

Su rol en las películas de Harry Potter le otorga credibilidad entre los jóvenes.

Para publicaciones como la revista Vanity Fair, Watson se encuentra en una mejor posición que cualquiera de sus compañeros para transmitir ese mensaje particular. "Su rol de Hermione Granger, la heroína universalmente adorada en las películas de Harry Potter, le otorgan un aceptamiento automático por parte del público joven, tanto femenino como masculino", se lee.

En ese sentido, su influencia podría ser incluso mayor a la de otras defensoras de la igualdad, que poseen un perfil más alto -Beyoncé, por ejemplo- pero no han tomado acciones concretas al respecto.

Las primeras reacciones a las palabras de Watson alaban su determinación y destacan que su concepto de feminismo es mucho más inclusivo del que estamos acostumbrados.

El texto de la actriz también ha generado revuelo y comentarios en redes sociales, donde los usuarios lo han calificado de emocionante, inspirador y real.

A continuación, les presentamos cinco de los puntos más llamativos de su discurso y los invitamos a compartir su opinión con BBC Mundo.
Para muchos, el feminismo es sinónimo de odiar a los hombres

"Mientras más hablo de feminismo, más entiendo que luchar por los derechos de las mujeres se ha convertido -en muchos casos- en sinónimo de odiar a los hombres. Si de algo estoy segura, es de que eso tiene que terminar.

Para el registro, el feminismo -por definición- es creer que tanto hombres como mujeres deben tener iguales derechos y oportunidades. Es la teoría política, económica y social de la igualdad de sexos".

El feminismo se ha vuelto una palabra impopular

"Me empecé a cuestionar la igualdad entre géneros hace mucho tiempo: a los 8 años, me preguntaba por qué me llamaban 'mandona' por querer dirigir una obra para nuestros padres, cuando a los varones no les decían lo mismo.

A los 14, comencé a ser sexualizada por ciertos grupos de la prensa. A los 15, mis amigas no querían pertenecer a equipos deportivos para no parecer masculinas. A los 18, mis amigos hombres eran incapaces de manifestar sus sentimientos.

Entonces decidí que era feminista, algo que no parecía complicado para mí. Sin embargo, mis investigaciones recientes han demostrado que el feminismo se ha vuelto una palabra impopular.

Aparentemente pertenezco a ese grupo de mujeres cuyas expresiones son vistas como demasiado fuertes o agresivas, antihombres y poco atractivas. ¿Por qué la palabra feminista se ha vuelto tan incómoda?".

Lo correcto es que pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo

"Nací en Reino Unido y creo que lo justo es que me paguen lo mismo que a mis compañeros varones, que pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo y que las mujeres jueguen un papel en la creación de políticas que afectarán a mi vida. Merezco el mismo respeto que un hombre, pero lamentablemente no existe un país en el mundo en el que todas las mujeres esperen recibir estos derechos.

Ningún país puede decir que ha alcanzado por completo la igualdad de género.

Soy una de las pocas afortunadas que goza de estos derechos, que considero humanos. Soy privilegiada porque mis padres no me quisieron menos por haber nacido mujer y porque en mi colegio no me limitaron por serlo".
La actriz fue elogiada por la determinación de su discurso.

Es hora de que veamos a los géneros como un conjunto

"Si al hombre no se le hace creer que tiene que ser agresivo, la mujer no será sumisa. Si al hombre no se le enseña que tiene que ser controlador, la mujer no será controlada.

Hombres y mujeres deben sentirse libres de ser fuertes. Es hora de que veamos a los géneros como un conjunto en vez de como un juego de polos opuestos. Debemos parar de desafiarnos los unos a los otros.

Quiero que los hombres se comprometan para que así sus hijas, hermanas y madres se liberen del prejuicio y también para que sus hijos se sientan con permiso de ser vulnerables, humanos y una versión más honesta y completa de ellos mismos".

Si no hacemos algo hoy, tendremos que esperar 100 años

"Si no hacemos nada hoy, tendrán que pasar 75 años o quizás 100 para que una mujer pueda esperar recibir el mismo salario que un hombre por el mismo trabajo. Más de 15 millones de niñas serán forzadas a casarse en los próximos 16 años, aún siendo niñas.

Si las cifras actuales se mantienen, no será hasta 2086 cuando las mujeres de las áreas rurales de África podrán ir a la escuela secundaria.

Te invito a que te dejes ver y que te preguntes: Si no soy yo, ¿quién? Si no es hoy, ¿cuándo?".

España: "Gallardón debe dimitir por haber criminalizado a las mujeres"

Público Las asociaciones de mujeres que se organizaron y dieron la batalla en todas las plazas para frenar la reforma de la ley aborto celebran este martes su éxito y, sobre todo, "el de la sociedad civil" que, organizada, ha salido a la calle para decir "no" a una "norma sin sentido jurídico ni médico".

Así habla, contenta y emocionada, Isabel Serrano, portavoz de la Plataforma Decidir Nos hace Libres, que con la colaboración de otras asociaciones, consiguió más de 200.000 firmas en contra de la reforma de la ley. "El anuncio de Rajoy es una excelente noticia, pero hubiera sido mucho mejor no haber pasado por estos tres años que han hecho tanto a daño a tantas mujeres", explica a Público.

Según la plataforma, que aglutina a más de 300 organizaciones sociales, el proyecto de ley del ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, ha generado "un debate que no existía y ha criminalizado a las mujeres". Serrano considera que tanto él como su equipo deberían pagar una "factura política" por ello e insiste: "Más denunciable que las medidas políticas que se toman para imponer ideas propias sin pensar en el beneficio ciudadano, como ha sucedido en este caso, es el dolor que han sufrido muchas mujeres durante todo este proceso".

Ángeles Álvarez: "Será inaceptable cualquier retroceso"

La diputada socialista Ángeles Álvarez coincide en que Gallardón ha generado "angustia y dolor en las mujeres" y que sólo por eso, y no tanto porque Rajoy haya frenado su reforma, debería dimitir. "Lo haría si tuviera amor propio y decencia política", concluye. Además, para Álvarez, la retirada de la contrarreforma de la ley del aborto demuestra que la ley de plazos —aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero— era una "buena ley".

Aun así, las asociaciones de mujeres no dan la batalla por ganada. El presidente del Gobierno ha anunciado que sí reformará la ley vigente para asegurar que las menores de 16 y 17 años necesitan del consentimiento paterno antes de interrumpir el embarazo. En este sentido, Serrano denuncia que el Ejecutivo apueste por "medidas restrictivas" en lugar de "abogar por la prevención". Álvarez avisa de que habrá que esperar para ver "de qué está hablando exactamente Rajoy", pero en cualquier caso, remarca: "Será inaceptable cualquier retroceso".

lunes, agosto 04, 2014

¡Caña con ruda y feminismos de Nuestra América!

Laura Salomé Canteros

La Haine El Día de la Pachamama es un día de agradecimiento en el que se realizan diferentes actos donde se le da a la Madre Tierra distintos tipos de ofrendas –comidas, bebidas y hojas de coca- para que Ella nos siga dando todo lo que necesitamos. Cada primero de agosto, cuando el invierno comienza a dejarle paso a la primavera, cuando se da inicio a la siembra y a la cosecha, se realiza el rito de tomar caña con ruda, ya que dicen, esto protege contra el mal de ojo y la mala suerte para todo el año.

La Pachamama, o Madre Tierra, es la diosa femenina de la tierra y la fertilidad, una divinidad agrícola benigna concebida como la madre que nutre, protege y sustenta a los seres humanos. En la tradición incaica es la deidad de la agricultura comunal, la más popular de las creencias que aún sobrevive con fuerza en las provincias del noroeste argentino.

Pero no solo las manifestaciones de agradecimiento se heredan. También las luchas y las resistencias de cinco siglos de discriminación, invisibilización, violencia y represión hacia las naciones originarias de Nuestra América. La Tierra amenazada, las mujeres violentadas; la Pacha arrasada, hoy desierta y transgénica; las tradiciones feministas comunitarias olvidadas; un capitalismo neoliberal foráneo, impiadoso, individualista y represivo; y el colonialismo religioso que condena a las luchadoras a vivir una eterna resistencia para la liberación de sus cuerpos. Un heteropatriarcado rabioso, controlador de los saberes, de las expresiones, de los sentires y los deseos. Una academia silenciosa que poco nos enseña a alejarnos de las teorías y las praxis de quienes dominan y no quieren perder sus privilegios; una Pacha ansiosa, que espera recuperar tanta paz, tanto amor y tanta libertad perdidas.

Feminismos desde Abya Yala

Como relata Francesa Gargallo en el prólogo de su libro Feminismos desde Abya Yala, leer, editar y publicar los diálogos que tuvo durante un viaje extenso con diferentes mujeres representativas de los pensares y los sentires de naciones nuestroamericanas, la acercaron a “los feminismos”; este libro “ratificó la urgencia de denunciar la discriminación implícita en los modos de categorizar, definir y demarcar la importancia de una idea o una acción que aprendimos en nuestras universidades, muchas veces públicas, cuando no progresistas. Así como la obligación de reconocer la producción de ideas políticas de liberación de las mujeres”.

Atenta a los procesos de invisibilización de las culturas, Gargallo dice que “como feminista, el otro es alguien que me interesa porque es yo y es nosotras”, diciendo que “las mujeres de Abya Yala –o Nuestra América- construyen modernidades alternativas al colonialismo europeo y la victimización de las colonizadas a la que las relegan las feministas blancas. Sus feminismos, (…), tejen respuestas a los patriarcados que no son necesariamente individualistas, donde lo colectivo y lo personal no se disocian”.

La liberación de la Madre Tierra

Uno de los relatos que recupera Gargallo es el de Aida Quilcue, integrante del Consejo Regional Indígena del Cauca, Colombia, quien expresa que “la Madre Tierra es la mujer de origen. Concebida como mujer, la Madre Tierra contiene la integralidad del Universo. Por ella, la mujer es considerada origen de la vida y transmisora del conocimiento, la que ha preservado todas las prácticas culturales, haciendo que perviva el pueblo nasa”. Relata la dirigente que “de los 102 pueblos de Colombia, 35 (se encuentran) en vías de extinción porque quedan una o dos personas, (allí) el papel de las mujeres ha sido fundamental en la orientación de los procesos organizativos y en la resistencia civil por medio de la espiritualidad propia”.

Para Quilcue una de las estrategias más utilizadas para reducir a los pueblos “fue la invasión ideológica cuya herramienta fue la religión católica, donde los sacerdotes decían que la mujer debe someterse al hombre, creando el machismo como ideología impuesta. Este machismo rompe (…) con nuestra espiritualidad que los curas denunciaron como brujería cuando descalificaron a las mujeres”. Insta a las mujeres a recuperar “nuestro papel en la espiritualidad y por lo tanto en la medicina y la salud propia” y denuncia a los estados y a las religiones diciendo que “cuando un pueblo indígena reivindica sus derechos es terrorista”.

“La liberación de la Madre Tierra es la base de la Ley de Origen. Esta significa también la liberación de las mujeres, que están en riesgo por los actos violatorios de las transnacionales (…) protegernos como mujeres es proteger a la Madre Tierra, proteger la vida, garantizar la permanencia como pueblos milenarios con la orientación de nuestras autoridades espirituales y autoridades terrenales. Nos corresponde hoy a las mujeres salvar la tierra. Tenemos esa gran responsabilidad, no podemos aceptar ser marginadas”.

Ser aymara, feminista y lesbiana

Julieta Paredes es una feminista autónoma y comunitaria; boliviana, aymara y lesbiana. Según Gargallo, su testimonio es fundamental dentro de las experiencias de organización política nuestroamericana ya que sostiene desde el trabajo de las asambleas indígenas que la mitad de todos los pueblos son mujeres y que los cuerpos son elementos de identidad y de afirmación política. “El solo hecho de pensarme como una mujer aymara de barrio, calladita y sumisa a lo que diga mi entorno, lesbiana que a diario tendría que ocultar mi deseo y amor por las mujeres, sería un suplicio. El feminismo le dio a mi vida y mi pensamiento alas de cóndor y cimas de montañas, elementos desde donde miro mi tiempo, mi pueblo, mi historia”.

Paredes forma parte de una corriente de feministas que no se rinde ante hegemonías que muchas veces se pretenden blancas y eurocentristas, “si el feminismo fuera una palabra que solo tuviera significado para las mujeres en el norte, y si feminismo fuera una acción inventada por ellas, entonces Mujeres Creando, creo yo, no sería feminista. Seguiríamos la raíz de la lucha de las mujeres de nuestras tierras, que sin duda daría también hermosos frutos de conceptualizaciones y prácticas por la vida”. Y concluye “el feminismo no es una teoría más, es una teoría, una concepción, una cosmovisión, una filosofía, una política, que nace desde las mujeres más rebeldes ante el patriarcado (…). La base de existencia de la que viene el feminismo son las mujeres pensándonos y sintiéndonos a nosotras mismas y pensando y sintiendo a los otros, a las otras, y a naturaleza también”.

Desde abajo y a la izquierda

Por su parte, para la antropóloga e historiadora mejicana Sylvia Marcos, renombrada por Francesca Gargallo en Feminismos…, la marginalización en las escuelas, en el conjunto de la sociedad y aun en los movimientos de mujeres de la presencia indígena forma parte de un proceso de invisibilización que responde a una necesidad de obviar las alternativas al saber que avala el statu quo heredado de la colonia. Considera que para que esto cambia se debe comenzar por cuestionar la centralidad de Occidente para el feminismo nuestro americano, “el capitalismo, especialmente en su vertiente neoliberal que absolutiza el libre mercado y requiere la explotación voraz de la naturaleza sin controles ni regulaciones constituye otro frente en que las demandas feministas deben de enmarcarse. Hasta el levantamiento zapatista en enero de 1994, las demandas referentes a derechos de los pueblos indios y las críticas a su situación de explotación y marginación estuvieron virtualmente ausentes de los movimientos sociales mejicanos, por lo que la discriminación y el racismo han sido integrados al contexto socio- cultural y económico del país”.

Por eso, “rescatar la tradición intelectual feminista, desde ´abajo y a la izquierda´, implica mucho más que elaborar un análisis feminista utilizando las referencias y criterios epistemológicos establecidos. Se requiere de una epistemología feminista descolonizada”.

Laura Salomé Canteros es editora de Géneros de la revista Marcha.org.ar

domingo, abril 13, 2014

Suecia: Iniciativa Feminista sale a la conquista de escaños en Eurocámara

Cimacnoticias.- Con el objetivo de fomentar la igualdad, la justicia social y los Derechos Humanos (DH) de las mujeres y hacer contrapeso a las posturas conservadoras, la Iniciativa Feminista, primer partido político en Suecia con esta ideología, competirá en las elecciones de mayo próximo para renovar el Parlamento Europeo (PE).

Los 28 países que conforman la Unión Europea (UE) elegirán a 751 nuevos eurodiputados. Se trata de unos comicios relevantes porque marcarán el rumbo de esta zona que sale de una crisis económica, y porque es la primera vez que un partido de abierta filiación feminista busca desafiar las relaciones de poder.

Este partido nació en 2005 en Suecia –el país con uno de los mayores índices de igualdad en el mundo–, pero fue durante 2013 que aumentó de manera exponencial su número de afiliados hasta llegar a 9 mil integrantes que comulgan con las ideas de igualdad en derechos, oportunidades y responsabilidades.

Si bien los temas centrales de Iniciativa Feminista son las políticas desde los derechos de las mujeres, en su plataforma partidista llama a los varones a sumarse a su proyecto, toda vez que afirma que tiene una amplia agenda que incluye áreas sociales, laborales, de movilidad, vivienda, defensa y seguridad.

La agrupación nació al observar que los partidos establecidos no impulsaban los temas feministas, por lo que uno de sus objetivos es centrarse en el bienestar, la sostenibilidad, la accesibilidad y la seguridad humana desde el enfoque de género, y por ello este año se lanzan a sus primeras elecciones europeas.

Entre las candidatas que contenderán están la ex presidenta de la Asociación Nacional Africano-Sueca Margaret Gärding; la activista por los derechos de las mujeres en Gaza, Amany El Gharib, y la vocera del partido Stina Svensson, entre otras mujeres que han destacado en la esfera política.

Con el poco financiamiento que aportan sus agremiadas, las elecciones europeas son el primer reto para este partido político, ya que en septiembre próximo tiene planeado competir para ocupar escaños en el Parlamento sueco y así poner en el ámbito político una ambiciosa agenda democrática y de DH.

Las mujeres y hombres que integran esta agrupación política señalan que los cálculos de la ONU muestran que los varones poseen el 99 por ciento de todos los bienes y ganan el 90 por ciento de los ingresos, mientras que las mujeres realizan dos tercios del total de la mano de obra, por lo que aseguran que el feminismo es necesario en órganos decisorios.

Critican que la falta de influencia de las mujeres se refleja en su ausencia en las mesas de negociaciones, y desde la Eurocámara las diputadas se ocuparían de aprobar leyes, elaborar presupuestos, supervisar instituciones de la región y dar voz a la ciudadanía. Cabe decir que este año a Suecia le corresponderían 20 escaños en PE.

martes, marzo 25, 2014

"Apuntes sobre feminismos y construcción de poder popular", de Luciano Fabbri

Noelia Eva Figueroa

La Haine En la última década, la palabra feminismo comenzó a aparecer de manera más recurrente en los espacios académicos, y a rondar con mucho más presencia en los debates de las organizaciones populares y de izquierda. Si bien el feminismo –o los feminismos, como elige presentarlos Luciano Fabbri– tienen un largo, intenso y no casualmente invisibilizado recorrido teórico-práctico, sin duda el dinamismo que en los últimos años cobró por nuestras latitudes la lucha del movimiento de mujeres, del movimiento LGTTTBI y de todxs aquellxs que ponen en cuestión el patriarcado como orden social vigente nos muestra que hay opresiones que permanecen inalteradas. Y, también, que hay organización colectiva para enfrentar esas opresiones, y apuestas por teorizar y conceptualizar lo que se quiere enunciar, lo que se busca transformar.

Sin embargo, en el caso de nuestro país [Argentina] –y podríamos arriesgar, incluso, de América Latina– como instancia de producción, la praxis política del movimiento feminista ha ido muy por delante de la capacidad de teorizar sobre las nociones que nos permiten reconstruir los marcos generales en los que se inserta. No desconocemos la extensa bibliografía que se ha producido, desde distintas perspectivas, en los últimos años, pero el libro de Fabbri es muy bien recibido por vastos sectores de los feminismos vinculados a organizaciones populares de nuevo tipo, justamente porque viene a ocupar un espacio que permanecía vacante en términos de sistematización teórica.

Es fundamental resaltar que desde el primer párrafo este libro se identifica como parte “de una serie de esfuerzos orientados a sistematizar y profundizar algunas reflexiones en torno a los desafíos de los movimientos sociales y populares en el contexto actual” (pág. 43); por tanto, es un libro que no se piensa en sí mismo, sino en eslabón con intentos colectivos de teorizar lo hecho. Esta impronta colectiva se evidencia desde la estructura misma de la publicación, que es resultado de una iniciativa de la Editorial autogestiva rosarina Puño y Letra con la que da comienzo así a su colección “En las calles y en las camas”. 'Apuntes…' se inaugura con una presentación de los varones que integran Puño y Letra, al que le sigue el “Prólogo para una izquierda degenerada”, del colectivo feminista Malasjuntas de Rosario y continúa con una introducción (“Yo, Lucho”), elaborada por los compañeros de Luciano que militan con él en Varones Antipatriarcales. Por último, antes de dar comienzo al texto propio del libro, aparece una sentida dedicatoria que Fabbri les hace “A las mujeres bonitas”. Desde el mismo orden que tienen estos aportes, puede apreciarse que el libro no surge de la curiosidad solitaria de un individuo en la academia, sino de la militancia comprometida y sostenida de un compañero feminista que ha sabido identificar latencias, carencias y horizontes compartidos política y generacionalmente junto con muchxs otrxs.

'Apuntes…', en su contenido, en la forma en que está elaborado, intenta recoger lo que el autor ha ido identificando, a lo largo de varios años de estudio, trabajo y militancia en esta temática, como las pulsiones más vivas y las elaboraciones más útiles de diferentes feministas que se han esforzado en construir nociones que hoy nos permiten caracterizar las relaciones de género como relaciones de poder, donde existe subordinación, jerarquización y, por tanto, necesariamente, desigualdad y violencias. ¿Cómo entendemos el poder? ¿Qué es la opresión de género? ¿Qué es el patriarcado? ¿A qué se debe su carácter hegemónico? ¿Cómo se articula con el capitalismo? Son todas preguntas que Fabbri intenta responder en la primera parte de este libro, acompañándose de autoras de muy disímil procedencia y de distintas corrientes teóricas.

Este impecable repaso teórico responde también a otra pelea que el autor emprende, contra la academia androcéntrica y patriarcal. Es preciso recordar que el texto 'Apuntes…' era, en su origen, resultado de la investigación de Fabbri para su tesina de grado en la Licenciatura en Ciencia Política en la Universidad Nacional de Rosario. En la negación del patriarcado como un sistema de dominación social, en la inexistencia en la currícula de Ciencia Política de las relaciones de género como relaciones de poder que atraviesan de manera constitutiva las sociedades que analizamos, Fabbri encuentra, como ya han hecho muchxs otrxs feministas, una evidencia más de que el orden actual de cosas genera sus propias usinas de conocimiento desde coordenadas que les posibilitan reproducir la desigualdad imperante y esconder los planteos críticos.

Una vez sedimentado este poderoso armazón teórico, en la segunda parte del libro el autor reconstruye el carácter instituyente de “nuestro feminismo”, que es como denomina a las búsquedas feministas nuestramericanas insertas en construcciones de poder popular. En estos capítulos, el autor insiste en que muchas de las más brillantes herramientas teóricas, pedagógicas y políticas que las organizaciones del poder popular de nuevo tipo, que han emergido en las última décadas al calor de la crisis del neoliberalismo, son herencias –nuevamente, ocultas, silenciadas– de las organizaciones feministas y de sus producciones. Y que es necesario reconstruir genealogías y trazar puentes para no perdernos nada, para no seguir comenzando de cero, para no traicionar estos legados reproduciendo la violencia de acallarlos como pretende hacer el sistema imperante.

A Fabbri le interesa vincular luchas, generar diálogos en lugar de fragmentar o dispersar. Por ello toda esta segunda parte está atravesada por una intuición común acerca de que la creación del poder popular es inescindible de la batalla cotidiana por acabar con toda forma de opresión, siendo la opresión de géneros una de las más antiguas y consolidadas. Así, en la fórmula con la que imagina al Socialismo del Siglo XXI, diversidad y articulación son las palabras clave para pensar el enfrentamiento a un “sistema de dominación múltiple”. Con claridad, el autor establece que “uno de los mayores desafíos al que nos enfrentamos lxs sujetxs de estas resistencias es el de articular nuestras demandas en una estrategia que nos posibilite ir revirtiendo la actual correlación de fuerza e ir haciendo posible el cambio social que consideramos necesario” (pág. 191).

Este libro, desde el momento de su edición ha recorrido ya varias presentaciones en diferentes lugares y ha originado debates pero también momentos emotivos, porque aparece como un reconocimiento para toda una generación de mujeres –y por suerte ya no sólo mujeres– feministas, luchadoras, revolucionarias que a nivel continental están activando para transformar la realidad. Estamos frente a un libro que, por la pertinencia de las preguntas y la prolijidad y originalidad de las respuestas, sin duda permanecerá vigente mucho tiempo como un imprescindible.

Revista Herramienta

miércoles, marzo 19, 2014

“El discurso y las prácticas feministas se han asumido en muchos movimientos”

Aitor Bayón

En Lucha Con motivo del 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora, desde En lucha en Madrid hemos entrevistado a Laura Gaelx, activista del Movimiento Feminista de Madrid.

¿Qué te parece la frase: “no estás sola, tienes el feminismo”?

Una manera aún más bonita de decir que no hay soluciones individuales para problemas estructurales. Una idea que si te paras a pensar (mejor con amigas que sola) resulta clara y evidente pero que, en el contexto de una sociedad individualista y que fomenta el mito de la enemistad entre las mujeres, provoca muchas resistencias. Además, no hablamos únicamente de opresiones que operan en el ámbito público o laboral (que también) sino que atacan a lo más íntimo de la propia identidad. En resumen, se trata de un lema feminista que ilumina una parte de la realidad que a la sociedad patriarcal y capitalista le interesa, y mucho, mantener en la sombra.

Dentro del movimiento feminista existe ahora una amplia gama de ideas. ¿Cuáles crees que son las más novedosas en relación con el feminismo de los años 80 y 90 del siglo pasado?

Destacaría principalmente la ampliación del sujeto político del feminismo hasta poner en cuestión la misma división entre hombres y mujeres. Desde los 80 y 90 se critica duramente la tendencia a tomar la experiencia de las mujeres blancas, heterosexuales, de clase media, mediana edad, sin (aparentes) necesidades especiales de cuidado, etc. como universal. Y en los últimos tiempos esa complejidad de las categorías sociales y cómo configuran ejes de opresión particulares (lo que se conoce como ‘interseccionalidad’) se lleva también a algo que parecía tan natural como la identidad de género, esto es, la etiquetación unívoca y excluyente como hombre o como mujer.

Aunque puede que “lo queer” como tendencia hegemónica en la academia y el activismo feminista haya sido una moda, desde luego sus implicaciones han sido una gran aportación para ampliar el paraguas del sujeto feminista. Además, me resulta muy ilusionante que los feminismos impregnen cada vez más ámbitos de la cultura popular y haya autoras de cómic, cantantes, humoristas, novelistas… que incorporan esta perspectiva de forma muy cotidiana y fresca. Que un movimiento social deje espacio al humor y a la autoparodia me parece un síntoma muy sano.

¿Cómo se interrelacionan el feminismo institucional y el alternativo? ¿Cuál crees que tiene más peso en la sociedad?

En la historia reciente, y en nuestro contexto más cercano (me refiero a ese cierre en falso del pasado que fue la Transición), ha sido muy complejo el papel jugado por las mujeres que mantenían una doble militancia (en el movimiento feminista y en partidos políticos). Sería injusto negar su contribución a un marco de igualdad formal desde las instituciones, enfrentándose a un gran rechazo tanto por parte de grupos conservadores como de sus propios compañeros. Pero actualmente ni siquiera se puede hablar realmente de feminismo institucional. Las políticas públicas de igualdad son inexistentes. La visibilización de las mujeres y de sus luchas se reduce a un mes de actividades culturales acríticas y ñoñas protagonizadas por cuerpos leídos como tales. ¿Dónde se esconden ahora las femócratas?

El movimiento feminista tiene una capa de activistas jóvenes, ¿hasta qué punto crees que les influyen las ideas anticapitalistas? Después del libro de Federici, ¿crees que ha mejorado la relación entre género y clase?

Aunque el libro de Silvia Federici sobre las fatídicas consecuencias sobre los cuerpos y vidas de las mujeres de la puesta en marcha de la lógica capitalista ha sido muy celebrado por parte de muchas, ya convencidas feministas, no sé hasta qué punto ha tenido tanta influencia. Más bien me parece que es el propio sistema capitalista el que, mostrando los dientes, provoca el rechazo más profundo y comprometido de cualquier persona que ponga la vida en el centro, en lugar de algo tan intangible y con tan poco valor como las finanzas.

¿Cómo ves la relación entre el movimiento feminista y el movimiento obrero? ¿Y con otros movimientos como el ecologista, la PAH, 15M, etc.? ¿Se asume el discurso y su transversalidad?

Hay que tener mucho cuidado con la transversalidad. Desgraciadamente, sabemos que, en la práctica, suele ocurrir exactamente lo contrario de lo que se pretende: en lugar de impregnarlo todo, acaba desapareciendo. Es difícil hacer un diagnóstico general de la relación de los feminismos con todo el resto de movimientos sociales. Pero creo que es innegable que en los últimos años, especialmente desde la explosión que provocó el 15M, el discurso y, lo que es más importante, las prácticas feministas, se han asumido como propias en muchos movimientos que no se definen principal o únicamente como tal.

En la lucha por el derecho a vuestro propio cuerpo, por el aborto, ¿crees que se producen divisiones similares a las del propio movimiento feminista o son distintas? ¿Está el movimiento a la ofensiva?

Así como hay ciertos temas en los que el movimiento feminista mantiene posturas muy antagónicas, respecto al aborto existe un gran consenso en lo fundamental, esto es: que se trata de un derecho de las mujeres y como tal debe ser regulado. Se dan diferencias en la consideración del peso que deben jugar la sanidad pública frente a la autogestión de la salud, o respecto al derecho a decidir de las menores de edad, por ejemplo. Pero si algo ha conseguido el anuncio de reforma de ley de Gallardón es aglutinar al movimiento y atraer a nuevas activistas, muchas de ellas jóvenes, que han pasado a defender activamente sus precarios derechos, en lugar de darlos por sentados.

Las Femen han despertado cierta polémica dentro del movimiento feminista, ¿crees que, más por su método de protesta o por sus ideas?

Precisamente la defensa del derecho al aborto es uno de los aspectos más trabajados por Femen Spain. Creo que la polémica se debe más a sus formas, y no me refiero al uso del cuerpo desnudo como campo de batalla, estrategia usada hasta la saciedad por los feminismos.

¿Alguna idea para el futuro del movimiento feminista?

Que siga aplicando la lógica de la sospecha a todo lo que nos venden como lógico y natural. Que no renuncie a la autocrítica ni a la diversidad interna. Que reconozcamos la autoridad de nuestras abuelas sin temer cuestionarlas y abrir nuevos frentes. Creo que no vamos por mal camino, ¿no?

Fuente: http://enlucha.org/articulos/el-discurso-y-las-practicas-feministas-se-han-asumido-como-propias-en-muchos-movimientos/#.Uya4p84srw8

lunes, marzo 10, 2014

Mujeres de la Patria rindieron homenaje al Comandante Chávez en el Cuartel de la Montaña

MinMujer Este sábado la Ministra del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género (MinMujer), Andreína Tarazón, junto a un grupo de mujeres revolucionarias, entre las que estaba la hija del Ché Guevara, Aleida Guevara, rindieron tributo al Comandante Eterno Hugo Chávez con la entrega del Plan para la Igualdad y Equidad de género 2013-2019 “Mamá Rosa”.

Ante el sarcófago en donde descansa el máximo Líder de la Revolución Bolivariana y con profundo sentimiento, las mujeres ratificaron su lucha por una sociedad de inclusión, entregando el plan Mamá Rosa que contempla las líneas estratégicas que impulsan las políticas públicas para la mujer y las personas de sexo diverso en el plano nacional, regional y municipal.

“Hoy 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer trabajadora venimos a decirle comandante Chávez a un año de tu partida que no dejaremos que tu legado quede en vano”, expresó Tarazón al tiempo que recordó que estos 15 años de formación “servirán para que las mujeres de la patria saquemos de nuestras entrañas el valor, la fuerza y el compromiso de hacer una revolución socialista y feminista que hoy es necesaria. Tu Comandante Chávez fuiste capaz de romper los cimientos de las viejas teorías del socialismo para hablar de un socialismo feminista, un socialismo indigenista, el que hizo que los excluidos de siempre fueses visibilizados".

La representante de la Mujer también se refirió a la continuidad de la Revolución feminista con el Presidente Nicolás Maduro. "Tu hijo que sigue caminando los senderos del Socialismo Bolivariano y feminista, hoy ser fiel Comandante Chávez es seguir abonando por una sociedad justa, donde la Mujer campesina tengo derecho a la tierra y al trabajo liberador; donde la ama de casa sea reconocida en su labor amorosa por criar a los hijos, a la familia; donde la mujer joven tenga esperanza de un mundo mejor; donde las niñas tengan certeza de que el futuro les pertenece".

Sentenció en este sentido "El compromiso de tus mujeres es defender hoy tu legado codo a codo junto a tu hijo Nicolás Maduro que hoy constituye un pilar de ejemplo, de valor para el pueblo venezolano". expresó Tarazón.

MinMujer organiza primer Encuentro Nacional de Mujeres por la construcción del Socialismo Feminista

MinMujer Con el objetivo de generar un espacio para la reflexión y la discusión con voceras de las organizaciones de mujeres en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, realizó este viernes el primer Encuentro Nacional de Mujeres por la Construcción del Socialismo Feminista, en las instalaciones de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES) de Catia.

Yekuana Martínez, Viceministra para la Protección Social de los Derechos de la Mujer presente en la actividad indicó que la actividad además de realizarse por “la celebración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, estamos refirmando nuestro compromiso al Comandante Hugo Chávez a un año de su siembra”.

Destacó en este sentido que “La mejor manera de homenajear a Chávez a un año de su siembra, es como lo estamos haciendo encontrándonos para discutir y debatir con miras a la construcción y profundización de nuestro proceso socialista y feminista”.

Producto de este encuentro, las mujeres organizadas emitirán un manifiesto que será leído este próximo 8 de marzo en los espacios del cuartel de la Montaña en honor al Comandante Eterno, Hugo Chávez.

Finalmente Martínez invitó a todas las mujeres de la patria, los consejos comunales, las misiones, féminas sensibilizadas y público en general a participar este sábado 8 de marzo de las diferentes actividades que se estarán llevando a cabo de manera simultánea en el paseo Los Próceres, el Cuartel de la Montaña y todo el territorio nacional.

Sonia Delgado, Vocera de la Misión Madres del Barrio del estado Zulia expresó por su parte: “le doy gracias a nuestro eterno comandante por habernos tomado en cuenta. Hoy somos mujeres emprendedoras, liberadas y dispuestas a impulsar esta revolución desde nuestra trincheras”.

Andrea Solórzano representante de la Red de Mujeres del estado Vargas, presente también en la actividad declaró: “Esto es un encuentro muy emblemático ya que estamos presentes muchos frentes de mujeres para decirle al Presidente Nicolás Maduro que las mujeres seguimos en la lucha construyendo el legado de Chávez”.

martes, enero 14, 2014

Ecuador: La escuela de mujeres que mira de frente la vida

Orlan Cazorla y Miriam García Torres

Rebelión En el Centro Histórico de Quito (Ecuador) existe una escuela feminista autogestionada que ha sabido adaptarse a la complejidad de las vidas de las mujeres. Magola Suárez, alumna de 63 años, lleva asistiendo dos años. Durante este tiempo ha aprendido a leer y a escribir, aunque para ella significa algo más. “Es escaparme de mi casa para tener un poco de libertad”, asegura. Desde el año 2004, la Escuela de Mujeres de Frente acompaña procesos de alfabetización desde la lógica de la educación popular inspirada en Paulo Freire, a través de un aprendizaje vinculado al propio contexto. Sin embargo, no se trata sólo de un espacio de estudio sino de un lugar de intimidad donde las mujeres tejen redes, se descubren unas a otras y crean relaciones de confianza. En este proceso, el objetivo de alcanzar el título oficial de primaria va perdiendo peso en favor de compartir experiencias y de abrir espacios de conocimientos mutuos.

Mujeres de Frente surgió como un colectivo de autoconciencia feminista que comenzó a visitar la cárcel de mujeres de El Inca, estableciendo diálogos con un grupo de internas. A través de estos intercambios lograban una mirada complementaria al mundo del que provenían, acercándose a los lugares de la exclusión y la marginalidad. Tras el indulto que se produjo durante el proceso constituyente de 2008, muchas fueron excarceladas. A partir de ese momento dejó de ser específicamente una escuela para mujeres internas y se extendió a otras que no habían vivido el proceso de la cárcel. A todas ellas les reunía el deseo y la voluntad de pensar metodológica y humanamente una escuela feminista. Es así como nace una escuela que mira de frente la vida.

La flexibilidad como virtud

Cuantificar cuántas alumnas asisten en la actualidad a la Escuela no es sencillo. Hay momentos en los que acuden 30 mujeres y otros en los que se presentan 8. Todas ellas pertenecen a sectores populares. Algunas siguen ligadas a la cárcel y otras se dedican a la economía informal y al trabajo doméstico y de cuidados. Las alumnas, cuyas edades oscilan entre los 18 y 70 años, presentan absentismos parciales debido a las dificultades cotidianas a las que tienen que hacer frente para poder asistir: presiones familiares, trabajos de cuidados, etc. Gracias a una metodología personalizada, cuando regresan siguen en la continuidad de su proceso. “Creo que esta es la virtud femenina de esta Escuela. Se adapta a la complejidad de las vidas y pedagógicamente lo hemos logrado”, sostiene Andrea Aguirre, una de las once integrantes del colectivo que acompaña el proceso de aprendizaje. Con el fin de que las alumnas puedan compaginar el estudio con los trabajos que cotidianamente realizan, la Escuela funciona en dos jornadas a la semana con un turno de mañana y uno de tarde en horarios intensivos.

En esta flexibilidad la Escuela tuvo que improvisar también un espacio de cuidado de niños, ya que las mujeres no tenían donde dejarlos. “Nos llegaron. Habíamos dicho que no, pero fue imposible y nos atravesaron el espacio”, afirma la pedagoga Pascale Laso. Este lugar, que ofrece distintas actividades y un refrigerio, no solo acoge a los hijos de las alumnas, sino que da cabida también a sus nietos y a otros niños cuyas madres, por ejemplo, están internas en la cárcel. “La mujer siempre viene con hijos y estos son responsabilidad invisible de las mujeres. Ahí descubres la estructura en la que están atrapadas”, añade Aguirre.

Valores de una escuela diferente

En el plano metodológico la Escuela se nutre de dos vertientes pedagógicas: la educación popular y la educación activa. A partir de estas corrientes se ha creado un programa pedagógico personalizado que las alumnas van siguiendo de forma autónoma en la medida de sus tiempos y sus posibilidades. Asimismo, el material didáctico, que se elabora en la propia Escuela, se construye a partir de las historias de vida que las mujeres cuentan, y trata de adaptarse a estas particularidades reconociendo los cuerpos, las edades y las singularidades. “Eso le imprime también un carácter feminista, no todas somos jóvenes de 20 años. En el mundo hay más cuerpos”, asegura Aguirre.

Tal vez esta peculiaridad sea una de las razones por las cuales las alumnas, a la hora de someterse al examen oficial, lo aprueban fácilmente. “Creo que el éxito pasa porque el conocimiento se da naturalmente, en el entender, en el descubrir”, añade. La Escuela tiene un acuerdo con el Consejo Provincial que ofrece la posibilidad de presentarse a la prueba para obtener el título oficial de primaria. Hasta la fecha son nueve las mujeres tituladas. Muchas, en especial las jóvenes, quieren seguir estudiando, aunque las mayores consideran que el título es una meta suficiente.

Otro de los valores de la Escuela es su doble dimensión, ya que abarca tanto lo singular como lo colectivo. Por un lado, permite a las mujeres aquello que históricamente se les ha negado, el espacio de la singularidad y de la soledad. “Ese lugar donde estoy yo conmigo misma haciendo algo a mi propio ritmo que me genera placer, conocimiento, sin que haya alguien diciéndome lo que debo hacer o alguien a quien debo cuidar”, concluye Aguirre. Y por otro lado, se promueve el valor colectivo a través de un intercambio de saberes inspirado en la educación popular, donde mujeres de sectores urbano-marginales y mujeres de clase media comparten, de manera horizontal, espacios de reflexión.

La alegría de seguir construyendo

Uno de los mayores retos que debe afrontar el colectivo es la necesidad de consolidar sistemas de autogestión que le permitan la autonomía de financiamientos externos. Si bien en el pasado recibió fondos de la Fundación Rosa Luxemburg, en la actualidad está tratando de generar estrategias sostenibles de autogestión.

Sin embargo, pese a las dificultades materiales, los logros son varios. La Escuela sigue construyendo un proceso de reflexión diario en el que “cada avance individual, cada compañera que aprende a leer y que se emociona con su lectura, es un gran logro”, afirma Laso. Pero si algo hay que destacar es la alegría. “Nos da alegría venir acá. Es un lugar amoroso en el que todas encontramos un espacio de acogida”.

Tania Cruz, integrante del colectivo, considera que en este recorrido más que un impacto de incidencia social o político se logra un efecto en la vida cotidiana. “Si acompañar un proceso en donde a una mujer se le abre un mundo y donde tú también aprendes en ese acompañamiento no es transformar la realidad, entonces no sé qué es. La Escuela da esa posibilidad”.

Orlan Cazorla (@orlancazorla) es periodista y trabajador social. Especializado en América Latina. Autor de www.orlancazorla.net.

Miriam García Torres (@mirgartor) es educadora popular, ecologista y feminista. Consultora e investigadora independiente. Autora de mirgartor.wordpress.com

Fuente original: http://www.lamarea.com/2014/01/08/la-escuela-de-mujeres-que-mira-de-frente/
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