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lunes, marzo 18, 2013

Mujeres frente a Dios y sus hombres


Nazanín Armanian
Público.es Fumata rosa, contra el humo negro y blanco del Vaticano. Así, las activistas católicas exigían la ordenación sacerdotal de la mujer. Ellas ya conocían la inquietante respuesta de la Santa Sede: es igual de pecaminoso el sacerdocio femenino que la pederastia. Equiparación cuya intención no ha sido ofender (¡aun más!) a las mujeres, sino rebajar el grado de la criminalidad que hay en el abuso a decenas de miles de niños.

El Vaticano como Estado es el único del mundo donde las mujeres aun no tienen derecho a voto. Pero, aunque se tiñan de rosa todas las instituciones religiosas del mundo y con mujeres en sus cónclaves, no cambiará nada si los textos sagrados, la fuente principal de la violencia física, psicológica y económica que sufre la mujer en nombre de Dios, no se conviertan en objeto de estudios críticos. Las interpretaciones “progresistas” que menosprecian la inteligencia y el conocimiento de la audiencia, solo retrasan aun más estas reformas tan necesarias para los derechos de las propias mujeres creyentes. Estas instituciones arcaicas, oscuras y con ideas antinaturales, han sobrevivido a lo largo de la historia, principalmente, gracias a la manipulación de los complejos sentimientos religiosos de sus feligreses, utilizando la pedagogía del terror terrenal y celestial, esperanza, castigo y recompensa, dependencia económica, etc., y quienes las gestionan no cambiarán su estructura si hasta hoy les ha dado magníficos beneficios sin traba alguna.

No deja de ser otra trampa que las activistas judías, cristianas y musulmanas presenten su afán de manejar el poder, como la lucha “feminista” sin reformar la mirada vejatoria y misógina de dichos textos hacia la mujer. Si no, se convertirán en otro transmisor de la visión del hombre primitivo sobre la mitad de la humanidad.

Las llamadas “feministas islámicas”, nacieron en la década de 1990 en Irán, una vez que fue aplastado el movimiento laico de la mujer. Eran esposas e hijas de las autoridades del país, que empezaron a sufrir en su propia piel lo que significa ser considerada menor de edad eternamente con incapacidad mental incluida, y necesitada de un tutor varón aunque tuviera 50 años y varios títulos universitarios. Sus intentos de “interpretar” las leyes coránicas a favor de la mujer fueron frustradas: ningún ayatolá estaba dispuesto a ceder ni un ápice de los derechos divinizados masculinos. Pues, el problema principal no está en los líderes-hombres de la religión, sino en la propia cosmovisión y por ende en su “programa” político-social.

¿Cómo ven estas mujeres los mil y un consejos de los “Libros” a los hombres sobre cómo oprimir, golpear, torturar, violar y matar a las mujeres, incluso sin motivo alguno? Todos conocéis el relato de Lot del libro Génesis, el mismo utilizado por los homosexuales cristianos cuando intentan dar otra explicación al motivo de la destrucción de Sodoma. Sería tema de otro artículo la homosexualidad en la Biblia y en el Corán. Lo que nos interesa aquí es mostrar hasta qué punto un hecho escalofriante de un relato tantas veces narrado, no ha levantado la ira de nuestras “activistas”, cuando Lot dice: “Yo tengo dos hijas que no han conocido varón; os las sacaré fuera, y haced de ellas como bien os pareciere; solamente que a estos varones no hagáis nada, pues que vinieron a la sombra de mi tejado”.

Qué clase de padre puede proponer a unos hombres violar a sus dos hijas que, siendo vírgenes, deberían tener menos de 12-13 años, pues a esta edad ya estarían casadas. Si tan hospitalario era, ¿por qué no se ofreció él mismo? Han integrado la violencia contra la mujer en nuestras culturas hasta tal punto que han anulado nuestra capacidad de reaccionar ante tales barbaries. Ahora que la derecha está devolviendo a Dios a las aulas, podría analizar cada uno de los capítulos de los libros sagrados, sin complejo, censura y miedo.

Que expliquen a los creyentes cómo puede llegar a ser profeta un señor como Abraham, que abandona a su propia esposa e hijo pequeño en el desierto para que muriesen de hambre y sed. Hoy estaría acusado de maltrato y dos intentos de asesinato. Y aun hay madres que ponen el nombre “ibri” y derivados, a sus recién nacidos.

La plaga de pederastia que azota a la Iglesia no es fruto del celibato —la mayoría de los violadores de niños están casados e incluso abusan de sus propios hijos—, sino del machismo que autoriza al hombre ejercer el poder sobre la mujer y sobre los niños. Se trata de un patriarcado que durante siglos ha sido santificado bajo la firma del propio Creador.

No hace mucho, la religión se presentaba como la última garante de la moral y ética en una sociedad capitalista que había creado a un nuevo Dios: el dinero. A los jefes religiosos hoy no les queda ni eso. Han podido servir a la vez “a Dios y a Mammón”, y a otras divinidades y demonios terrenales sin despeinarse.

Que las “feministas” religiosas pretendan aplicar la misma versión arcaica-patriarcal de su religión agravará el problema de la discriminación de la mujer.

De Creadora a criadora

Hubo un tiempo en que Dios fue mujer. Varios miles de figurillas encontradas en Mesopotamia, Sumeria y Susa, Perú, Rusia y China muestran hasta qué punto ellas dominaban el cielo de aquella gente y sin duda también su tierra. Eran las Creadoras, pese a que en la exposición titulada Siete mil años del arte persa y organizada por CaixaForum habían puesto la etiqueta “mujer” debajo de cada estatuilla: ¿Qué afán de negar su dimensión divina? Si se trataba de “mujeres”, ¿por qué no han encontrado miles de figuras de hombres, niños o ancianos? Al admitir la existencia de aquellas deidades, tendrían que cambiar su relato “creacionista” con la de “evolución de la especie” y de la sociedad humana, y eso despojaría la santidad y la eternidad al patriarcado.

La propiedad privada y la aparición de los primeros guerreros-héroes acabaron con el poder de las mujeres y también con las deidades femeninas. Las tablillas que muestran rostros de mujeres barbudas, exhiben este periodo de transición. A partir de ahora, solo eran “creadoras” de los herederos del hombre. Tarea tan primordial que en el islam una madre puede pedir recompensa económica al marido por amamantar a los hijos en común. ¿Un chollo? No: ella nunca es tutora de sus propios hijos. Se los arrancan cuando quieran.

Sorprende que las mismas mujeres menospreciadas por sus dioses, que les colocan en el Décimo Mandamiento junto con otras propiedades del hombre: el buey y el asno, sean las más fieles. Pues, obediencia más resignación, quizás sea igual a algo de paz en la “otra” vida.

En las sociedades capitalistas avanzadas las mujeres son el “segundo sexo” y se enfrentan a un techo de cristal para avanzar; donde la religión tiene peso, caen en la categoría de “subgénero” y se enfrenta a un techo de hormigón armado.

Este mundillo tenebroso vuelve a necesitar más Luz y más Razón.

jueves, octubre 18, 2012

Aportes para generar masculinidades democráticas

Sandra Chaher

COMUNICAR IGUALDAD- Los cuadernillos recientemente editados por la Asociación Civil Trama y la Campaña del Lazo Blanco con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y ONU Mujeres son textos cortos, con un diseño ágil, y dibujos que buscan desde la gráfica misma resultar sencillos y útiles para acompañar los procesos de reflexión sobre la igualdad de género. Además de la claridad de las definiciones y las sugerencias de estrategias para abordar los temas, proponen ejercicios para realizar en los talleres. Los dos pueden descargarse de internet: Masculinidades plurales–Reflexionar en clave de géneros y Modelo para armar-Nuevos desafíos de las masculinidades juveniles.

“Cuando los hicimos pensamos en organizaciones sociales o grupos territoriales de base, más allá de que pueden ser leídos por otra gente –señala Lucila Tufro, integrante de Trama -. Cuando trabajás género con mujeres de base, te encontrás con que te dicen ‘¿Qué hacemos ahora con los varones?’ Porque en los procesos activás cosas que no condicen con su entorno. La demanda constante de organizaciones territoriales es trabajar con varones.”

“Los ejercicios están pensados para grupos de varones o mixtos –aporta Hugo Huberman, representante en Argentina de la Campaña Internacional del Lazo Blanco http://www.lazoblanco.org/ -. Pero creemos que la mejor manera de trabajarlos es con grupos mixtos haciendo hincapié en los derechos sexuales y reproductivos femeninos. Cuando se aborda el género en talleres mixtos pasan dos cosas: los varones entran a repensarse y las mujeres terminan mucho más sensibilizadas, estén en el proceso que estén. Se activa la otra cara de la luna.” Y en relación a los varones jóvenes agrega: “En ellos la contradicción del modelo está a punto de caramelo y las consecuencias son mas cercanas, como la violencia entre pares, los accidentes de tránsito o las adicciones.”

El apoyo de los organismos de Naciones Unidas a estas publicaciones se enmarca en la preocupación y acción sostenida de la institución por los temas de género en general y de masculinidades en particular, tanto en Argentina como en el resto del mundo. De hecho, ambos textos son parte del aporte del país a la Campaña Internacional Únete para poner fin a la violencia contra las mujeres, lanzada por el Secretario General de las Naciones Unidas en el 2008 y que busca, entre otros objetivos, sumar el compromiso de los varones en la lucha contra la violencia de género.

En el caso de Masculinidades plurales, la publicación del cuadernillo es parte de un proyecto más amplio del PNUD que incluye la realización de talleres en diferentes organismos del Estado. En agosto se realizó uno con el equipo técnico del Consejo Nacional de las Mujeres (CNM) y hay dos más previstos antes de fin de año: con el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación (octubre) y con el Consejo Provincial de la Mujer de la provincia de Córdoba (noviembre).

Dice Samir Petroccelli –integrante del Consejo Nacional de las Mujeres y participante del taller realizado en agosto en ese organismo: “Después de casi diez años de pertenecer al Consejo, me resultó muy gratificante esta primera experiencia de reflexión sobre la problemática de las masculinidades, que no había tenido antecedentes similares. Creo que es importantísimo para repensar los viejos y nuevos desafíos hacia la construcción de una sociedad igualitaria. Y es también un modo de ser coherentes y de llevar más lejos las consecuencias ideológicas de la teoría de género: nadie nace machista, sino que se constituye alrededor de esas marcas, que son culturales. Si pensamos que queremos instalar, como transformación integral y sustentable a partir de un Estado que participa en los problemas sociales, un paradigma de la equidad, entonces en el horizonte están los varones, junto a las mujeres”.

Martín Santiago Herrero –representante del PNUD en Argentina y actual coordinador del sistema ONU en el país- concluye: “Estamos tratando de pensar la violencia contra las mujeres desde el otro lado, y ver cuál es el rol que tienen los hombres y los efectos de esas conductas que aprendimos, porque la masculinidad es una construcción social, que genera estructuras de subordinación y dominación. Es fundamental tratar de entender qué quiere decir ser hombres en nuestras sociedades, cuáles son esos roles, esas conductas que a través de la educación, de la familia, de nuestro trabajo, fuimos aprendiendo y son limitantes de la igualdad de derechos, y poder empezar a modificarlas“.

martes, enero 11, 2011

¿Voces de Mujeres o Mujeres para ser miradas?

Por Danae C. Diéguez /Mujeres
Reflexionando sobre Humberto Solás como un adelantado al enfoque de género, me preguntaba hasta dónde el cine cubano, desde tantos personajes-mujeres protagónicas, ha articulado un discurso que dinamite realmente los estereotipos sexistas. En el blog sobre cine cubano La pupila insomne, del crítico e investigador Juan Antonio García Borrero, tiempo atrás se suscitó una polémica relacionada con las mujeres realizadoras, en la cual anoté «cómo el cine cubano ha estado, la mayoría de las veces, pensado desde los hombres, y los modos de representación legitimados están construidos desde lo masculino; desde esa mirada que potencia los roles de género, que son estereotipos asignados culturalmente a mujeres y hombres. Aun cuando encontramos sujetos transgresores representados en nuestro cine, casi nunca verificamos una intención de subversión a modelos hegemónicos patentados por el patriarcado».

Habría que preguntarse si en aquellas representaciones el lenguaje fílmico se erige, por sí mismo, como un detonante que se desmarque de las narraciones tradicionales y ancladas al discurso cinematográfico que ampara, desde las relaciones de género, la legitimación de la inequidad; o si, sencillamente, es un reproductor, desde el lenguaje, de esas desigualdades.

La teoría fílmica feminista puso el dedo en la llaga cuando demostró que, aun cuando las mujeres parecieran transitar con cierta libertad por la historia que se narra, muchas veces debíamos ajustar los lentes para cuestionarnos si en esas representaciones no estarían ellas naturalizando un imaginario que le era propio al patriarcado y, por ende, devolvían la naturaleza vertical y la desigualdad y/o inequidad como algo consustancial a nuestras vidas.



Aunque es muy importante encontrar en las imágenes aquello que las teóricas llaman «cine de mujeres»1, no bastaría para hablar de una cinematografía comprometida con los conflictos de ellas, sus historias e invisibilidades: poner en crisis las relaciones de poder, cuestionar la manera en que las imágenes de ellas se han construido y han sido decepcionadas; preguntarse desde qué mirada o punto de vista se enuncian sus conflictos; si sus cuerpos, saberes, inquietudes están siendo nombrados, representados desde otro/a, o desde una sensibilidad que hable a partir de ellas mismas; son actitudes, gestos que el cine cubano aun no ha desarrollado como para hablar de tendencias, tópicos y narrativas desacralizadoras del mantum «protector del patriarcado».

Mujeres cubanas desandan nuestras pantallas en el cine de ficción: Teresa, Sofía, Lucía, Manuela, Cecilia, Adela, Reina, son todas ellas mujeres en conflicto que, cuando logran asumir su propia voz, pareciera que a su alrededor el mundo se tambalea. En Retrato de Teresa, Pastor Vega nos revela un personaje que encarna la necesidad de tener esa voz, y aunque Teresa transgrede y da el «portazo de Nora», el precio es quedarse sola y, mientras camina, escuchamos la música que dice: «sácale brillo al piso Teresa, sácale brillo al piso» y vemos la imagen de ella que, precisamente, se revela contra todos esos estereotipos. En el filme, mientras él insiste en volver, tras una infidelidad, se reitera la negativa de ella: «¿y si yo hubiera hecho lo mismo?», le dice Teresa. Hoy pudiéramos pedirle algo más a la película, pero no se puede dejar de reconocer que, en su contexto, ponía en crisis, en pleno 1979, la invulnerabilidad de la violencia de los hombres.

Sin embargo, las mujeres de Humberto Solás son, probablemente, las que mejor encarnan la idea de transgresión y la posibilidad de leer, desde sus personajes femeninos, la metáfora de Cuba. Son mujeres-nación: Manuela (1966) es el personaje que comienza siendo una joven campesina movida por la venganza y termina comprometida con los ideales de la lucha. Con ella Solás abre su cinematografía, que concluye con Adela (2005), cortometraje de ficción. Sin embargo, en su relación con «el mejicano», Manuela es quien encarna la duda, la posibilidad del riesgo. Ella le pregunta si, cuando la Revolución triunfe, no la decepcionará, si va a continuar igual; Manuela es símbolo de una voz que se compromete, pero desde allí se permite transitar por los caminos de la incertidumbre. Su muerte, justo en el momento en que ha alcanzado la madurez política, pone en crisis la rigidez del pensamiento, cuando es desde la pasión y el amor que se habla. Por lo tanto, pareciera decirnos cuán ambivalentes pueden ser los ideales y los principios, en tanto son los seres humanos, en su condición de humanidad, quienes los defienden.

Leer el cine de Solás no solo desde las interioridades de sus filmes, sino como una propuesta estético-cultural, como una gran narración en la que los personajes femeninos producen voces descarnadas, transgresoras y dolorosas, es entender que este cineasta no intentó únicamente mostrar mujeres en sus contextos como anécdotas de algo que se cuenta, sino a ellas en un proceso de significación simbólica que desmoviliza estructuras hegemónicas y sintetiza la complejidad de las representaciones de los sujetos femeninos en el contexto de la nación.

Las Lucías son mujeres que transgreden sus propios aprendizajes y por ello hay un precio, porque las sociedades son ineptas cuando mujeres como ellas se levantan. Sin embargo, Adela, el corto que cierra el ciclo Solasiano, es la imagen de la nación atravesada por el dolor, que habla con un fantasma –su hijo muerto–- y en cuyo rostro están las marcas de todas las dudas que Manuela anunciaba.

Es desde narrativas como la de Solás que las voces de las mujeres enuncian y nos convocan a pensar lo que ellas significan como verdaderas protagonistas. Pudiéramos encontrar otras propuestas particulares y, sobre todo, algunas representaciones en los documentales que vuelven la mirada a ese cuestionar ad infinitum de cómo nos miran y miramos a través de la cámara.

Laura Mulvey, una de las teóricas fundamentales de las relaciones entre el cine y el feminismo, indaga acerca de cómo son leídas las imágenes en las pantallas. ¿Cuáles son las mujeres que quedan inscritas allí?, ¿para hacer disfrutar a quienes miran? ¿desde dónde miran? (to-be-looked-atness «el-ser-mirada»)2 . En tanto, el cine es también un texto cultural en el cual se alistan ideologías que conforman nuestro imaginario simbólico.

¿Hasta dónde el cine cubano exhibe prácticas discursivas que dinamiten esos imaginarios y re-coloquen desde lo estético otras representaciones de mujeres con voces disonantes, que subviertan lo que parece estar naturalizado? Confieso que esa es una pregunta con doble rasero, pero como interrogante intenta repensar nuestro cine, en un diálogo incesante con la idea que pondera que las mujeres han sido sumamente representadas en nuestra cinematografía. Sí, pero… ¿desde dónde y para quiénes?

miércoles, marzo 10, 2010

Contra las crisis del capitalismo ¡Revolución feminista!

Declaración de Izquierda Anticapitalista en el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras

Otro 8 de marzo llega, y nos siguen sobrando los motivos para salir a la calle a reivindicar la vigencia y la necesidad de la lucha feminista. Y lo hacemos, con más fuerza y contundencia que nunca, porque a pesar de los avances vividos gracias a todas las mujeres que han levantado sus voces en sus puestos de trabajo, en sus hogares, en las escuelas y, particularmente, en la calle, hoy nos seguimos encontrando, en tanto que mujeres, en un mundo donde se nos continúa explotando, discriminando, oprimiendo y silenciando.

Reivindicamos la centralidad de la lucha feminista en un momento de crisis sistémicas que, lejos de solucionarse- tal como nos quieren hacer creer desde los gobiernos-, no dejan de profundizarse día a día. La crisis económica, la crisis financiera, la crisis alimentaria y la crisis ecológica vienen también acompañadas de una crisis de los cuidados, y todas ellas visibilizan de manera punzante las caras más amargas y las contradicciones de un sistema capitalista heteropatriarcal, imperialista y racista basado en la lógica del beneficio económico y totalmente indiferente hacia el bienestar y los derechos de las personas, de los pueblos y del planeta. Es por ello que la lucha feminista en estos momentos, si bien trabajando desde la autonomía, debe llevarse a cabo en alianza con todas las otras luchas y movimientos sociales que, en su denuncia de la Europa del capital, de la guerra y de las crisis, están llevando a cabo el actual ciclo de movilizaciones entorno al semestre de la presidencia española de la Unión Europea.



Las mujeres sufrimos las consecuencias de las crisis del sistema de manera particularmente dramática y severa. Las sufrimos, en el Norte y en el Sur, en unos mercados laborales que nos siguen condenando, a pesar de la hueca retórica neoliberal sobre la conciliación, la paridad y los derechos formales, a altas tasas de paro, precariedad, temporalidad y subocupación. También nos condenan a la segregación horizontal y vertical y a la discriminación salarial y en las condiciones de trabajo. Hoy las mujeres tenemos más derechos sobre el papel que ayer, pero ¡seguimos siendo trabajadoras y ciudadanas de segunda!

Sufrimos doblemente las consecuencias del recorte del gasto público y de las privatizaciones ya que, ante el declive de los servicios sociales, somos las mujeres, particularmente las mujeres de clase trabajadora, las que acabamos responsabilizándonos del cuidado y el bienestar de las personas. Muchas mujeres lo seguimos haciendo en el hogar de manera invisible, gratuita e infravalorada. Muchas otras, la mayoría mujeres migrantes, encuentran en los cuidados su única alternativa laboral, una alternativa que se mueve en el marco de la economía informal y en situaciones de precariedad, abuso y explotación. De una manera u otra, es nuestro trabajo de cuidado el principal subsidio al sistema capitalista y a unos gobiernos que hace tiempo que renunciaron a garantizar derechos sociales y que actualmente se limitan a gestionar un sistema que no deja de hacer aguas. ¿O qué se piensan pasaría si convocáramos una huelga internacional de TODAS las cuidadoras? ¡El mundo se convertiría en un caos!

Sufrimos también como mujeres la violencia sobre nuestros cuerpos ejercida en los conflictos bélicos, que con la crisis de civilización no harán más que agravarse; la sufrimos de forma cotidiana en nuestros hogares, en nuestros trabajos, en nuestras escuelas. Sufrimos también la violencia estructural contenida en cada acto de agresión, vejación o discriminación lesbófoba y tránsfoba que se da cada día en la calle, en los puestos de trabajo, en los espacios privados o desde las instituciones. Sufrimos la violencia ejercida contra las mujeres migrantes por una Ley de Extranjería clasista, xenófoba y heteropatriarcal que las convierte en ciudadanas y trabajadoras de tercera y las condena a la vulnerabilidad, la precariedad y la invisibilidad. Sufrimos de forma particularmente violenta los efectos de las crisis las mujeres jóvenes, ya que hemos soportado el mayor aumento en las tasas de paro en los dos últimos años y tenemos la mayoría de contratos temporales y becas. Sufrimos todas las mujeres la violencia ejercida por las instituciones que, en alianza con la Iglesia Católica y su política de control de nuestros cuerpos y nuestra sexualidad, siguen negándonos nuestro derecho al aborto libre y gratuito fuera del Código Penal e incluido en la Sanidad Pública.

Este momento de crisis es un momento de desconcierto, de sufrimiento y, para muchas, de desesperanza. No obstante, también tenemos que seguir reivindicándolo como un momento de denuncia, de respuestas colectivas y de posibilidades de grandes cambios. En un contexto en que las contradicciones de este sistema opresivo pesan más que nunca, es la hora de seguir ampliando, desde un feminismo de resistencia pero también de combate y reivindicación, las grietas de un sistema, que, hoy más que nunca, no se aguanta por ningún lado.

En un firme rechazo de los actuales intentos de las élites políticas y económicas de reformar aquello irreformable, tenemos que aprovechar para difundir y hacer avanzar propuestas de cambio basadas en otras lógicas: en la de la solidaridad, en la de la igualdad, en la de la libertad, en la del bien común, en la de los derechos sociales y de los pueblos. En definitiva, en la lógica de la vida. Propuestas que tengan en cuenta y combatan todas las opresiones y las diferentes formas en que éstas se entrecruzan para garantizar la pervivencia del sistema. Propuestas feministas y anticapitalistas.

martes, diciembre 22, 2009

Burka: reacción de M. G. Buffet

Kaos en la Red
El PCF reitera su clara oposición a todo lo que conduce al aislamiento de las mujeres y de las jóvenes, al retroceso de los principios de diversidad, de igualdad y de libre disposición del propio cuerpo.

La ley, de la que además no alcanzamos a ver cuáles serían sus fundamentos jurídicos, no puede regular la cuestión del Burka. El primer combate es luchar contra la sociedad patriarcal que supedita a las mujeres.

En el contexto iniciado por el debate sobre la identidad nacional, todo lo que aumente tensiones y estigmatice a los musulmanes es insoportable. Las declaraciones de Eric Besson sobre la inmigración, de Nadine Morano sobre los jóvenes musulmanes y más recientemente de Thierry Mariani sobre los afganos son la prueba de que esta operación es peligrosa.

En lo que se refiere al Burka, el desarrollo de los valores laicos, de igualdad, la educación, el apoyo a la diversidad y la promoción de los derechos de las mujeres en nuestra sociedad son las únicas vías a seguir. Es necesario asociar a este debate a todas las mujeres y las jóvenes, especialmente en el mundo de la educación, en los barrios, y también en el mundo del trabajo, a todas las familias, a todos los sindicatos, a todos los cargos electos interesados en estos retos.

Marie George Buffet, diputada, Secretaria Nacional del PCF

Paris, 16 de diciembre de 2009

martes, octubre 27, 2009

Teresa Forcades I Vila: Sicut agnos inter lupos o la oveja que asusta a los lobos

Por: Diana Ovalles Márquez, especial para el Correo del Orinoco / Fuente: Ciberfeminismo
Feminista, teóloga, doctora en salud pública, investigadora de las “ciencias duras”, sus posiciones entorno al aborto, emitidas en un canal de televisión español, le ganaron montañas de críticas y rechazos, así como genuinas muestras de solidaridad y simpatía en el mundo entero. Una monja contemporánea, cibernauta, escribe en su propio blog sin tapujos sobre los problemas de este mundo, una mujer de fe que ejerce su magisterio cuestionando al poder hegemónico y sus discursos, y nos repite a voz en cuello y emancipada: “la verdad os hará libres”.

Algunos preferirían que permaneciera enclaustrada y con voto de silencio absoluto en su monasterio de San Benet en la montaña de Montserrat, Cataluña. “Calladita te ves bonita”, le dirían. De hecho, le dicen eso y cosas mejores también, respecto a su postura franca de defensa hacia la vida y la salud de las mujeres en el tema del aborto: “Teresa volvería a llenar las iglesias, ahora vacías, su mensaje, su lucidez tiene algo que llega al corazón, no te deja indiferente. Hasta yo volvería a entrar sólo para oírla hablar”1 .

Carlos Suazo es más efusivo: “Para todos los fariseos (as) de la actualidad, les cae como balde con agua fría….ya déjense de hipocresías y de doble moral. Tendrían que vivir la realidad de Latinoamérica, para comprender!!”2 .

Otros acompañan las posturas de Forcades, subrayando las reacciones machistas y misóginas que despierta en los obispos: “El cardenal está envidioso de la fama de la monjita, está claro y como es mujer no puede permitir algo así, ellos sí que pueden decir aborto No, como verdaderos patanes sin sabiduría alguna”3 .

Razón tiene Raúl —el de la cita anterior— en denunciar el sesgo machista y misógino del que hace gala la jerarquía eclesiástica del Vaticano con el caso de Teresa Forcades I Vila, mientras ella junta toda su valentía a la hora de hablar sobre la autodeterminación de las mujeres con relación al aborto, la sexodiversidad, el feminismo, sus contundentes denuncias de los crímenes de las mafias farmacéuticas y el espíritu indoblegable de justicia social que le viene de su amor por el prójimo, esa verdadera vocación religiosa que le llegó “tarde”, si cabe el término, cuando escuchó el llamado mientras ejercía como médica especialista en salud pública, con 31 años de edad.


La oveja: Sor Teresa, hermana, soror


Nació en Gracia (Barcelona), en 1966, de raíces tarraconenses y solsoninas, se graduó de médica en la Universidad de Barcelona en 1990 y de allí cogió carretera directa hasta completar su especialización en medicina interna en los hospitales de la Universidad de Nueva York (USA) en 1995. Sin coger aire, tomó sus maletas hacia Cambridge, Massachussets, donde entró bien becada y gracias a sus notones sobresalientes, en la Universidad de Harvard, donde se graduó humildemente como Master Divinitas con una tesis sobre las implicaciones filosóficas y los retos del diálogo multicultural, en relación a las teorías de C. Taylor y H.G. Gadamer en 19974 .

Los lobos: riqueza y poder contra los pobres


Recientemente Sor Teresa volvió a protagonizar otra controversia a raíz de sus opiniones feministas entorno al aborto. Esto la puso en la mira de la Iglesia Católica, por ir contra sus principios doctrinales. A raíz de sus denuncias contra la Organización Mundial de la Salud y su rechazo a la redefinición de la categoría “pandemia”, detrás de la cual ha denunciado una serie de graves irregularidades tanto con la campaña acerca del virus de la gripe AH1N1, como de la propia vacuna y su aplicación, el Vaticano, a través de monseñor Franc Rodé, cardenal prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las sociedades de vida Apostólica, le ha pedido que se retracte sobre sus opiniones acerca del aborto y la gripe A, a lo cual, Sor Teresa, como una oveja mansa, no se desdice invocando el evangelio: “Os envío como ovejas en medio de lobos”.

Entre los libros publicados por Teresa Forcades, aparte de “La Teología Feminista en la Historia”, destaca más recientemente “Los crímenes contra las grandes compañías farmacéuticas” (Crimes and Abuses of the Pharmaceutical Companies, Cristianisme i Justícia, Booklet 124, versión en catalán, castellano e inglés (2006), que presentó en nuestro país (Celarg, nov 2008) y cuyo resumen puede bajarse por la web, así como su videoentrevista “Campanas por la Gripe A”, donde sabrá todo lo que quiso saber y jamás nadie le respondió sobre la falsa pandemia de Gripe declarada por la OMS.

¿Es partidaria del feminismo de la igualdad dentro de la diferencia?
- Bueno yo tengo una propuesta. Yo creo que las dos tienen dos algo irrenunciable, el debate está abierto, lo que ocurre es las dos tienen algo irrenunciable, tienen sus límites. El feminismo de la diferencia identifica correctamente el punto de partida, pero se equivoca en el punto de llegada, porque es lo que reproduce la sociedad patriarcal, sin querer esencializa, y la de la igualdad reconoce ese polo utópico, adónde vamos, pero como no reconoce el punto de partida se centra en problemas, en contradicciones, de cómo educar, cómo ayudar a otros, cómo vivir tú sin tener que negar esas experiencias que parecen refuerzan el estereotipo, pero no tenemos que tener miedo de las experiencias porque aceptarlas es desde donde podemos dar el salto a esa sociedad nueva, pero si tú tienes un modelo teórico que no te permite aceptarlas, porque eso es reconocer que te has dejado influir, bueno eso es lo de Nancy Chodorow la manera como yo lo explico, por tanto, mi postura, yo creo y así lo desearía, que se pudiera hacerlos corrido.

Algunas frases para la historia, pronunciadas públicamente por Sor Teresa:

Dios ha puesto en manos de la madre la supervivencia del feto hasta que este no es viable. Este es el respeto desde un punto de vista teológico y católico”. «¿Puede ser lícito según la moral católica violar el derecho de autodeterminación de la madre para salvar la vida del hijo? El derecho al aborto no existe. Lo que existe es una colisión, un choque, un conflicto de dos derechos fundamentales: el derecho a la autodeterminación de dos derechos fundamentales: el derecho de autodeterminación de la madre por un lado y el derecho a la vida del hijo, de otra

1. Inés 22/10/2009. Opiniones de internautas tomadas de la información “Teresa Forcades no se retracta, aunque dice adherirse al Magisterio de la Iglesia” en http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=4990 [↩]
2. Carlos Suazo. 20/10/2009. En http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=4990 [↩]
3. Raúl 19/10/2009. En http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=4990 [↩]
4. Puede encontrar una síntesis curricular comentada de Teresa Forcades en http://av.celarg.gob.ve/Eventos/TeresaForcades.htm [↩]

domingo, marzo 15, 2009

La creación del Capitalismo y el Patriarcado

Nora Tristán

HACE MUCHO TIEMPO
En épocas remotas la organización social y familiar respondían a formas absolutamente diferentes a las que conocemos hoy. Los descubrimientos arqueológicos de estatuillas femeninas que datan entre 33.000 y 10.000 años A.C. dan cuenta que la religiosidad la tenían como centro o que por lo menos ocupaba un papel más importante y donde los relaciones entre hombres y mujeres (producción-reproducción) fueron más equilibradas.


Estas sociedades matrilineares, matricéntricas o matriarcados presenciaron el ocaso de sus diosas, en un devenir histórico, cuyas causas han sido muchas veces silenciadas. En la edad de bronce, alrededor de los años 1900 A.C., con el descubrimiento de los metales cobre-hierro como materiales para el trabajo se irá dando el lento pasaje de las organizaciones matrilineares a las patrilineares. Las diosas libran sus últimas batallas y el gran dios único-hombre se avizora en el horizonte. El cambio de la economía, es decir, el desplazamiento de los pueblos agricultores por los pueblos pastores dan cuenta del desalojo, hacia la periferia, del mundo femenino en su conjunto. Dentro de las sociedades agricultoras tenían un gran prestigio, los ritos, el ciclo de la vida (culto agrario) la tenían como eje en sus festividades. Una cita en el Antiguo Testamento: “Babilonia, esa gran prostituta” hace referencia al ocaso de este protagonismo. Los pueblos de la Mesopotamia festejaban el año nuevo representando la unión de Istar, la gran diosa, con Tammuz, al mismo tiempo esta unión erótica era realizada por el rey y la sacerdotisa más importante, ceremonia de la cual, también, participaba el pueblo con otras sacerdotisas.

Los resabios de este “hetairismo”, que en otros pueblos consistió en la libertad sexual antes del matrimonio, son a su vez, la sobrevivencia de los antiguos matrimonios por grupos. La monogamia, el matrimonio, no existieron como tales, en tanto, no existía la necesidad de legitimar la propiedad. Al respecto comenta F. Engels : “la preponderancia del hombre en el matrimonio es consecuencia, sencillamente, de su preponderancia económica de donde salió la monogamia y en parte es una tradición de la época en que mal comprendida aún el enlace de esta situación económica con la monogamia fue exagerada hasta el extremo por la religión.”(1) Este antiguo “hetairismo” vinculado a las religiones oficiales, fue con el tiempo convirtiéndose en la prostitución legal. Durante largos períodos las esclavas y las mujeres de los sectores más empobrecidos, quienes fueron despojadas de todos sus derechos sociales, cumplieron este papel. La opresión de la mujer sujeta a ser madre –esposa o relegada el ámbito del gineceo confirma su subordinación al género masculino iniciando de una vez y para siempre su dominación. Paralelamente, el desarrollo de un estado organizado y con ello la redacción escrita de la religión y las leyes confirman la instalación definitiva del patriarcado. La mujer pasa a ser parte de la propiedad privada, un padre la dará en matrimonio, quien a través de ella, pero excluida, el marido podrá legar la herencia de sus bienes en sus hijos. Los cuerpos femeninos se cosifican, en tanto propiedad: el adulterio será muchas veces castigado con la muerte, el infanticidio, en las recién nacidas será corriente, llegando hasta nuestros días en algunos pueblos de Asia, el aborto severamente sancionado, todo demuestra que el orden patriarcal es el que decide sobre la vida y la muerte.

BRUJERIA O FEMICIDIOS?


Grecia, Roma, el advenimiento del cristianismo y toda la Edad Media, no produjeron cambios significativos, más aún, en algunos períodos se profundizaron las oprobiosas condiciones de vida y las persecuciones se convirtieron en verdaderos femicidios. Un caso paradigmático resultó ser el que se dio desde el siglo XIII hasta entrado el siglo XVII y que consistió en la tristemente célebre “caza de brujas”. Toda la literatura infantil está plagada por estos personajes malvados y que han sido las víctimas de un poder hegemónico. Acusadas de tener relaciones sexuales con el diablo, de llevar a cabo prácticas demoníacas y de realizar aquelarres (observesé esto como una forma de perseguir algún tipo de organización o agrupación) fueron salvajemente torturadas y quemadas vivas. Algunos historiadores hablan de 60.000 muertes de mujeres acusadas de brujería en los distintos países de Europa. Lo cierto es que muchas campesinas oficiaban de parteras y sanadoras llevando a cabo, una práctica de la medicinal artesanal relacionada con la herborística., cuando la práctica de la medicina profesional comienza a desarrollarse y es sostenida por las clases dominantes se inician las acusaciones. No sólo la Iglesia Católica, que sin duda fue su más acérrima enemiga, también, el protestantismo y el estado mismo formaron verdaderas alianzas contra esta manera de expresarse una cultura popular que venía propagándose de boca en boca a través de los tiempos. Asociados de este modo, el poder político, económico y religioso necesitaron una justificación para llevar a cabo las matanzas, en un marco social donde las revueltas campesinas y las insurrecciones de los pueblos eran frecuentes. Juana de Arco (1412-1431) de extracción campesina y humilde, es tal vez uno de los ejemplos más relevantes, utilizada y traicionada por el poder político es acusada de bruja y quemada en la hoguera. Es cierto que existió cierta libertad y acceso al mundo del arte y del conocimiento y que tuvieron una influencia, siempre indirecta, en los asuntos de gobierno, pero este espacio quedó reservado únicamente a las mujeres de la aristocracia. Del mismo modo, las cortesanas desempeñaron en papel más autónomo, pero ligadas siempre a los hombres de la nobleza o a los burgueses que las habían favorecido económicamente y en dependencia con ellos. Paradójicos tiempos los que transitamos, los grandes descubrimientos geográficos, las grandes invenciones, el renacimiento, la edad de la razón, no dan cuenta de esta otra historia, de esa mitad cuyo velo intentamos descorrer y seguir a través del tiempo como el hilo de Ariadna.

REVOLUCIONES Y UNA HISTORIA PARALELA

Llegados los siglos XVIII y XIX , siglos de importantes revoluciones y movimientos sociales, una clase, la burguesía saldrá victoriosa y el capitalismo de su mano regirán los destinos del mundo. La revolución Francesa dirá S. de Beauvoir: “fue hecha casi exclusivamente para los hombres”. No obstante, se las vio marchar por las calles de París, hacia Versalles para trasladar al rey. Fueron ellas las que se organizaron en clubes y polemizaron en público. Basta recordar a Claire Lecombe y a Pauline León quines crearon La Societé Républicaine Révolutionnaire o el de Olimpe de Gouges con la redacción en 1791 de La Declaración de la Mujer y la Ciudadana. En 1871, a las petroleras, que durante los últimos días de La Comuna de París se desplazaban por las calles llevando el combustible para las barricadas y los incendios. Estos sucesos arrojaron, como corolario, 20.000 muertes entre las que figuraron sólo mujeres y niños. Pero el nuevo orden económico desestimará sus reclamos, invisibilizará su presencia. La diferencia biológica, como ley natural, volverá a confinarlas al mundo doméstico y el código napoleónico terminará por legitimar la situación. Paradójicos tiempos, estos también, porque el orbe mercantilizado las incluirá en sus fábricas. Una inmensa masa de mujeres enfrentará, ahora, largas jornadas laborales, salarios inferiores, a la de sus propios compañeros y las enfermedades y los abortos serán el fruto de exhaustivas condiciones de trabajo. Y esta época fecunda en movimientos emancipatorios las verá organizarse nuevamente. El feminismo de la igualdad, el feminismo socialista, el anarquista con sus acuerdos, diferencias y enfrentamientos van delineando un espacio de lucha en el campo teórico y político.

El feminismo revolucionario tomará la tradición sansimoniana y marxista. Flora Tristan con su célebre frase:” las mujeres son las proletarias de los proletarios”. Lucía Parsons (1853-1942) esposa de Albert Parsons (uno de los mártires de Chicago) quien además de escribir numerosas notas ayudó a crear la Unión de Mujeres Trabajadoras de Chicago e incansable defensora de su marido encarcelado. La polaca Rosa Luxemburgo, teórica e intelectual admirable que lideró la Liga Espartaco y fue brutalmente asesinada en 1919.

Clara Zetkin, quien durante el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres, en 1910, propone instaurar el 8 de marzo como el día de la mujer trabajadora; Alejandra Kollontai importante dirigente bolchevique en la Revolución Rusa de 1917, son sólo algunos de los nombres de una larga lista de luchadoras famosas.

MUCHO QUEDA POR HACER

Dominadas y explotadas por “ese matrimonio bien avenido”, patriarcado y capitalismo las hemos visto una y otra vez ponerse de pie. Hoy en este orbe globalizado, la falocracia ideóloga de guerras genocidas las convierte en el primer blanco de inmigraciones forzosas y de violaciones impunes. La prostitución crece al amparo de la ley del mercado y los embarazos adolescentes producto de la pobreza estructural ya casi ni nos sorprenden.
Actualmente las mujeres constituyen más del 50% de la población mundial, de los 1300 millones de pobres que hay en el mundo las mujeres representan el 70%, de los 960 millones de analfabetos, que también hay en el mundo, el 70% son mujeres, y el valor y volumen del trabajo doméstico no remunerado equivale entre el 35% y el 55% del producto bruto interno de los países. (2)



(1) F. Engels: El origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado. Ed. Claridad Bs.As. 1957 (2) Andrea D'Atri: Pan y Rosas Ed. Las armas de la crítica. Bs. As.2004 M. Rullnann-W. Schelegel: Las mujeres piensan diferente. Ed. Sudamericana Bs.As. 2004 Ana M. I. Urrutia: Revista digital La Fogata. Sorgiñak (brujas) Marzo २००२
Fuente: Cátedra Libre de Género y Clase “Alcira de la Peña”
Página Web: www.mujergeneroyclase.com.ar