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miércoles, abril 29, 2009

UNICEF exige la legalización del aborto en la República Dominicana

Hace pocos días, mientras que los legisladores dominicanos debatían los méritos de la penalización del aborto en la nación, Nils Kastberg, director regional de UNICEF para Latinoamérica y el Caribe, se interpuso y pidió que los legisladores nacionales "consideraran la despenalización del aborto, para que las mujeres no se vieran forzadas a realizar “prácticas riesgosas”. Además insinuó que, en caso contrario, serían unos “hipócritas” que se muestran indiferentes ante el elevado índice de nacimientos de madres adolescentes que se registra en la nación, el cual supera el promedio.

Asimismo, debe destacarse el tremendo poder que tienen las iglesias, en particular la católica, en este país, y que ha permeado de un matiz de virulencia inusitado la discusión sobre las modificaciones a la Carta Magna, especialmente en lo concerniente al artículo 30 que establece que la vida “es inviolable desde el momento de la concepción”.


Sin embargo, lejos de doblegarse frente a la presión externa ejercida por UNICEF y por organizaciones no gubernamentales, los miembros de la asamblea bicameral constitucional votaron esta semana a favor del decreto propuesto, incluyendo el artículo 30, que reza “el derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte”, mientras que otro artículo define al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. En total, hubo 167 votos a favor y sólo 32 en contra.

Asimismo, debe destacarse el tremendo poder que tienen las iglesias, en particular la católica, en este país ha permeado de un matiz de virulencia inusitado la discusión sobre las modificaciones a la Carta Magna, especialmente en lo concerniente a un artículo que establece que la vida “es inviolable desde el momento de la concepción”.

La presión fue tanta que hasta en su Sermón de las Siete Palabras, el último día de la Semana Santa, el cardenal José de Jesús López Rodríguez, dedicó palabras al asunto.

Influido por estas presiones, el Congreso de la República consumió cuatro horas de su sesión del último jueves (16 de abril) en considerar argumentaciones diversas acerca de la vida humana, contenidas en el artículo 30 del proyecto de reforma constitucional que le ha sido sometido por el Poder Ejecutivo.

El Congreso, con carácter de asamblea revisora, deberá realizar las modificaciones pertinentes a la Carta Magna. En concreto, el artículo que considera el parlamento dice: “El derecho a la vida es inviolable desde la concepción hasta la muerte. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso, la pena de muerte”.

Durante su sermón, el Cardenal mencionó por sus nombres y endilgó etiquetas de abortistas a la diputada Minou Tavares Mirabal (figura prominente por demás, hija de Minerva Mirabal) y al diputado Víctor Terrero, quienes junto con la presidenta de la Comisión de Género del Congreso, Magda Rodríguez, han representado las posiciones en defensa de la vida de las mujeres cuando peligre la salud de la madre y su propia existencia, haya sido violada, incube un embarazo resultante de incesto o el feto porte malformaciones.

Es basándose en esas circunstancias especiales que los movimientos de mujeres han demandado una formulación racional del artículo 30, que posibilite abortos terapéuticos frente a quienes alegan la existencia de una vida “desde la concepción”. Estos últimos la han emprendido también contra los médicos y médicas —incluida la directiva del Colegio Médico Dominicano—, a quienes han acusado de criminales y asesinos.

El planeamiento de reformulación que reclama el Foro de Mujeres por la Reforma Constitucional precisa: “El Estado Reconoce y garantiza el derecho a la vida de las personas, promoverá su protección y disfrute con la más alta dignidad. No podrá establecerse, pronunciarse ni aplicarse, en ningún caso la pena de muerte”.

Al debate que ahora suscita este tema, y que también se refleja en la prensa, se le atribuye una esencia política, y así lo han declarado los propios diputados y algunas diputadas durante las reuniones del Congreso.

El meollo parece estar en el temor a enfrentarse a la iglesia y ver influidas las condiciones de las próximas elecciones municipales y congresuales, en mayo de 2010, lo que condiciona las conductas de buena parte de los y las congresistas, cuya mayoría aspira a la reelección y a garantizarles votantes a sus partidos.

Anualmente se realizan aquí 100.000 abortos y las cifras declaradas de mortalidad materna están en 159 por cada 100.000 nacidos vivos al año, de las cuales 20 por ciento corresponde a muertes por abortos inducidos, según el informe “Análisis de la Situación del Aborto Inseguro”, adoptado por la Sociedad de Obstetricia y Ginecología. Ese guarismo, sin embargo, no es confiable, porque a muchos fallecimientos se les consignan otras causales.

Aunque las diputadas han sido menos agresivas para con las difíciles situaciones que eventualmente pueden implicar a sus propias congéneres, también una parte de ellas modulan sus palabras y las “acomodan” para no inquietar a los poderes presentes.

El Parlamento dominicano está conformado por un 6,3 por ciento de senadoras y un 19,7 por ciento de diputadas.

El movimiento de mujeres ha sido activo en esta coyuntura, pero una larga etapa de desmovilización afecta sus potencialidades para influir de una manera contundente.

La discusión del polémico artículo 30 se reanudará el martes 21. Ya han sido rechazadas dos mociones de procedimiento: una para que el debate se cierre y se vote; otra para que el tema —por lo complejo— sea enviado a una Comisión Especializada.

Queda esperar, entonces, que algunos segmentos en las Cámaras intenten introducir, y quizás ganar, una moción para que este tema se segregue de la Constitución y se deje en el Código Penal, que lleva más de una década en discusión y en el cual se penaliza severamente el aborto.

Otra posibilidad, poco factible a ojos vista, es que se reconozca que no hay aproximaciones de consenso en el enfoque del problema y que se omita el articulado que lo aborda.

domingo, abril 19, 2009

¡Basta de muertes por abortos clandestinos!

Por: Agrupaión Pan y Rosas / Kaos en la Red
América Latina tiene los índices más altos de abortos realizados en condiciones de riesgo: casi 4 millones por año. Es evidente que la política de penalización del aborto, que prevalece en la región, no sirve para evitar que los abortos se sigan practicando de manera autoinducida o en circuitos clandestinos donde las condiciones ponen en riesgo la vida de millones de mujeres, la mayoría jóvenes, adolescentes, trabajadoras, pobres.

Durante las décadas pasadas, el fundamentalismo religioso hizo pie en nuestra región: las iglesias y los gobiernos neoliberales, además de los políticos opositores que representan los intereses patronales, oligárquicos y pro-imperialistas, impusieron una política derechista contra los derechos democráticos más elementales de las mujeres.

Las mujeres latinoamericanas tenemos una larga historia de lucha por el derecho al aborto, enfrentando a la Iglesia oscurantista y a los gobiernos y políticos derechistas, clericales y reaccionarios; pero la asunción de gobiernos “post-neoliberales” en toda la región despertó expectativas en vastos sectores del movimiento de mujeres que chocaron contra la dura realidad: estos gobiernos que se autodenominan “progresistas” no sólo no han hecho nada para detener el brutal “femicidio” que causa el aborto clandestino en nuestro continente, sino que, peor aun, se hacen eco de las barbaridades que enarbolan la Iglesia y los sectores reaccionarios, como puede verse en sus declaraciones, sus respetuosas aclaraciones contra el derecho al aborto cuando la derecha los presiona y, sobre todo, como puede constatarse en el ineludible hecho de que el aborto sigue penalizado.

El resultado es que los gobiernos de América Latina que se autodenominaron “progresistas” siguen prohibiendo el derecho democrático elemental de decidir sobre nuestros propios cuerpos y nuestra propia vida, lo que no es más que permitir y legitimar la muerte de 5 mil mujeres latinoamericanas, en una sangría desgarradora, que encuentra sus víctimas fatales entre nuestras hermanas más pobres del continente. Una situación que empeorará, ante la crisis económica internacional, en la que millones de mujeres trabajadoras y pobres verán recrudecer estos padecimientos.

En Argentina, no se respeta siquiera la legislación que contempla que el aborto no es punible cuando, con el embarazo, peligra la vida de la mujer. La justicia, la ministra de Salud y la presidenta Cristina Fernández se han pronunciado en diversas ocasiones contra tal elemental derecho. Bajo la presión de la Iglesia y otros sectores reaccionarios, impidieron incluso que se practicaran abortos terapéuticos a niñas abusadas, mujeres violadas, y son los principales responsables de que actualmente sean más de 400 las mujeres que mueren, en este país, por las consecuencias de los abortos clandestinos.

En Chile, no se permite el aborto en ningún caso, desde el año ‘89 con la dictadura de Pinochet, siendo uno de los países más restrictivos en esta materia. La derecha y la Iglesia mantienen mucho poder en las decisiones políticas: en el 2008 impidieron que la “píldora del día después” siguiera siendo entregada en los consultorios públicos de salud. El gobierno de la Concertación avaló esto y ahora, en plena campaña electoral, dicen estar dispuestos a discutir sobre aborto terapéutico, mientras mantuvieron intacta la legislación sobre este tema desde la dictadura que llevó a la muerte a centenares de mujeres por las consecuencias de los abortos clandestinos. La presidenta Bachelet que desde un principio se mostró contraria a la despenalización del aborto, presentaba la píldora de anticoncepción de emergencia como la solución al embarazo adolescente; pero hoy, calla ante el fallo que ganaron la derecha y la Iglesia contra este elemental derecho de las mujeres trabajadoras, pobres y jóvenes, quitando la “píldora” y avalando la miseria que vivimos.

En Brasil, la Iglesia de Pernambuco, con el apoyo del Vaticano, dice que el aborto es peor que la violación, y excomulgó a los médicos y a la madre responsables del aborto realizado a una niña de 9 años embarazada de gemelos, después de haber sido abusada por su padrastro. En tanto, el presidente Lula, por un lado dice que el aborto es una cuestión de salud pública, pero por otro lado le da una mano a la Iglesia, tranquilizándolos al decir que no ve la necesidad de que el Congreso apruebe la ley que despenaliza el aborto, pues la que ya existe incluye dos casos excepcionales (violación y riesgo de muerte). Además, la persecución a 10 mil mujeres, en Mato Grosso do Sul, por haber hecho abortos clandestinos, la Comisión Parlamentaria de Investigación sobre Aborto en la Cámara de Diputados y la campaña en defensa del nacimiento de fetos sin cerebro dan al Brasil el título de “modelo de lucha contra el derecho al aborto” para ser sede, en 2010, del Encuentro Mundial en Defensa de la Vida.

En Uruguay, en noviembre del 2008, el actual presidente Tabaré Vázquez, tal como lo había advertido anteriormente, vetó la legislación –que había sido aprobada por ambas cámaras del poder legislativo– con la que se proponía la despenalización del aborto en las primeras 12 semanas de embarazo. A pesar de las movilizaciones y las voces que se alzaron contra el veto presidencial, éste no fue revertido. ¡Quizás haya sido el único punto de su campaña electoral que el presidente cumplió a rajatabla!

En el Ecuador de Rafael Correa, el aborto se considera un delito. Durante la inauguración de la Asamblea Nacional Constituyente, en el 2007, el presidente ecuatoriano se pronunció en contra de la despenalización del aborto y, al año siguiente, para responder a las acusaciones de la Iglesia y no dejar lugar a dudas sobre su posición, el gobierno subrayó el no reconocimiento al aborto legal de la nueva constitución.. “Jamás he entendido propuestas como ‘mi cuerpo, mi elección’, cuando es claro que el embrión, feto o bebé que una madre porta ya no es parte de su cuerpo” declaró Correa, agregando que votaría en contra “en caso de que la nueva Constitución apruebe la eutanasia prenatal.”

En Bolivia, el aborto es penalizado con tres años de prisión a la mujer que lo consintiere. En la asamblea constituyente que promovía la refundación del país, retórica usada por el partido gobernante, hubo una propuesta de derechos sexuales y reproductivos elaborada por agrupacionesde mujeres, o­ng’s, mujeres indígenas, colectivos feministas e independientes, donde se planteaba específicamente la despenalización del aborto, derecho a la privacidad y la intimidad personal, derecho a decidir sobre el propio cuerpo, a la maternidad elegida, libre y voluntaria, al placer y al erotismo. Ante esto, Evo Morales fue acusado por la Iglesia y los sectores ultraderechistas de querer aprobar la despenalización del aborto en la nueva constitución. Rápidamente, el presidente salió a desmentir estas “calumnias”, negando rotundamente que tal cosa estuviera en sus planes y agregando que su gobierno defendía “la cultura de la vida”.

En Nicaragua el aborto está penalizado bajo cualquier supuesto desde octubre de 2006, aun cuando se trate de una menor que ha sido violada. Daniel Ortega, el actual presidente nicaragüense, dio marcha atrás en la historia, derogando la legislación existente desde 1893, en un funesto acuerdo realizado con lo más reaccionario de la Iglesia nicaragüense para que ésta apoyara su candidatura en las últimas elecciones. Además de haber cargado sobre sus espaldas una acusación de abuso sexual por parte de su hijastra, Daniel Ortega promueve la persecución de sectores del movimiento feminista que luchan por la legalización del aborto en ese país.

En Venezuela, el “socialismo del siglo XXI” parece no incluir los derechos de las mujeres: su presidente, Hugo Chávez, se ha expresado públicamente en contra del aborto y ha impedido, junto con algunas parlamentarias del chavismo que también se han manifestado en contra de este derecho fundamental, que avance la legislación en favor de la despenalización del aborto bajo el argumento –al interior de su propio partido-, de que una medida de ese tipo podría afectar fuertemente su base electoral y perder el apoyo que hasta ahora ha tenido por parte de la iglesia evangélica.

En El Salvador, donde recientemente ganara las elecciones el FMLN, Mauricio Funes, su actual presidente, se comprometió ante representantes de distintas iglesias a erradicar los altos índices de abortos que existen en el país, aclarando: “No voy a promover ninguna iniciativa orientada a despenalizar el aborto… ya dije que no, más claro que eso no puedo ser.” Clarísimo.

Por eso exigimos

¡Ni una muerta más por aborto clandestino!

Educación sexual en todos los niveles de la enseñanza pública

Anticonceptivos gratuitos para no abortar

Aborto legal, seguro y gratuito, realizado en los hospitales públicos para no morir

Por la separación de la Iglesia del Estado

Firman

Pan y Rosas (Argentina)
Pan y Rosas – Teresa Flores (Chile)
Pão e Rosas (Brasil)

jueves, marzo 12, 2009

Feministas contra los fundamentalismos

Por: Sara Lovera
Cuando se están cumpliendo 99 años desde que Clara Zetkin instituyó el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer, se realizará en México del 16 al 20 de este mes el XI Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, para analizar cuánto daño hace al mundo el fundamentalismo.

Esa visión fundamentalista incrustada en nuestras cabezas y cuerpos; actitud que impide escuchar al otro, a la otra. Resultado: guerra, conflicto, violencia contra las mujeres, desazón y heridas.


Los encuentros feministas se iniciaron en 1981, época en la que se descubrió que no es suficiente tener derechos, si estos, además de no ejercerse, forman parte de un entramado social y político de simulación.

Estas reuniones son el sitio para hacer balances y analizar estrategias, poner nuevos temas y mirar por dónde va el camino. Hoy, globalización y guerra parecen coparlo todo.

El 28 de febrero, feministas mexicanas de 14 entidades del país y de todos los sectores reconocieron que hay varios feminismos y que el movimiento idealizado y de grandes masas no existe.

Reconocieron la existencia de una desvinculación con las mujeres reales, cotidianas y las activistas, académicas; mujeres políticas y grupos de interés u organizaciones no gubernamentales.

Las mujeres reales no están organizadas, guardan distancia de los temas feministas, algunas incluso los rechazan por desconocimiento. Otras no ejercen sus derechos por ignorancia y no existe política capaz de incluirlas a todas.

Consideraron en esa reunión, previa al encuentro feminista, que urge crear una base social y una masa crítica apta para hacer efectivas leyes y políticas que anuncian los gobiernos en todo el mundo, con motivo del 8 de marzo, y que las mujeres esperan sean realizables.

Las reunidas, unas 200, aprovecharon el espacio para conocer y coordinarse con las responsables de la celebración en México del IX Encuentro y para reanudar un diálogo entre todas las feministas, detenido en 2006, desde la debacle política.

Acordaron un manifiesto en contra de la militarización creciente en México, por el cese de la impunidad en materia de justicia y para denunciar las políticas de simulación que impiden el real avance de las mujeres.

También ahí se discutió, entre telones y pasillos, el problema de su participación político-electoral, al analizar que los partidos políticos rehúsan, con frecuencia, la responsabilidad de cumplir con sus postulados y promoverlas a los puestos de elección popular.

Debido al proceso electoral de 2009, también entre telones aparecieron, o se hicieron notar, diversas y variadas aspirantes a los puestos de elección popular.

Connotadas académicas como Mary Goldsmith, Teresita de Barbieri, Jenny Cooper y otras afirmaron que, en estos momentos de la historia, el problema mayúsculo de las mujeres es la precarización de su trabajo, la segregación de los puestos laborales y la crisis del capitalismo, que ha generado una agudización del patriarcado. Es la pobreza y la exclusión de las mujeres el signo de nuestro tiempo.

Ello, frente a la pérdida de valores originales del feminismo y la excesiva institucionalización de las demandas de los años setenta. Mientras, las mujeres mueren en el parto o por cáncer, crece su marginación social y son explotadas por fábricas, patrones, maridos y políticas públicas.
El encuentro

Pilar Muriedas, encargada de toda la logística de esta cita, explicó que las mujeres que lleguen de todos los países del continente serán recibidas por autobuses seguros en el aeropuerto; que habrá un cerco de seguridad en todo el centro histórico, patrullado por mujeres policías.

Informó que, por primera vez en la historia de los encuentros feministas, asistirá un porcentaje altísimo de comunicadoras, lo cual garantizará no sólo la difusión, sino una mirada pública de los análisis que se realizarán en tres ex conventos de la ciudad, incluido el de Las Jerónimas, donde Sor Juana Inés de la Cruz escribió su obra y guardó los más de 3.000 volúmenes de su biblioteca.

Se espera la llegada de unas 2.000 mujeres de toda la región, que sesionarán durante cuatro días, en los tres ex conventos mencionados del Centro Histórico, varios sitios y teatros. No se trata de un congreso, que esos se hacen nutridamente y entonces se habla de género.

Los encuentros feministas son eso, encuentros, para relacionarse, descubrir antiguas correligionarias, compañeras de lucha; para contarse cosas y compartir experiencias. Una manera de reunirse que rompió con formas tradicionales de visión patriarcal de la organización.

Pese a ello, aparecen las que, sin asumirse feministas por dentro, por fuera y por todo el tiempo, asisten porque se sienten aliadas. Ellas lo enriquecen, pero también lo confunden: no es igual la agenda de políticas gubernamentales que las demandas pendientes de las mujeres.

En ese sentido, Emilio Álvarez Icaza, presidente de la comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, con motivo del segundo informe de la políticas de género en la Ciudad de México, dijo que lo que hace el gobierno está bien, pero que los empresarios siguen pagando menos a las mujeres; está pendiente una legislación que proteja a las trabajadoras del hogar o domésticas y todavía no podemos hablar de que se está disminuyendo la violencia de género, a pesar de las leyes y los discursos.

Las feministas buscan analizar dónde va y está su meta principal, que es transformar la vida de todas las mujeres. Un mundo que todavía les es hostil y complicado, dijo por su parte Laura Martínez, una de las convocantes a la reunión pre-encuentro feminista y directora de un centro de atención a mujeres violentadas.

Ella recordó que de estas reuniones o encuentros latinoamericanos han salido iniciativas, convertidas más tarde en políticas o que se han vuelto días de conmemoración vacíos de contenido, como en 1981 se instituyó el 25 de Noviembre, que luego se adjudicó la ONU en 1999 como Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Igual que el 8 de marzo, reconocido por los gobiernos 65 años después de que Clara Zetkin lo impulsó en 1910; también en 1986 se instaló el 28 de septiembre para la lucha por la despenalización del aborto en América Latina, y sólo en la capital de México se ha conseguido, 23 años después, su despenalización.

El tema del XI encuentro es sobre los fundamentalismos, explicó María Eugenia Romero, de equipo organizador de esta cita y directora de la asociación Mujer, Trabajo y Familia del Distrito Federal, especialista en temas de población.

Dijo que, por origen, las feministas somos pacifistas, y no hay paz en ninguna parte, en ningún hogar, en ninguna escuela, parque, colectivo, sindicato o partido político, porque la verdad individual o de grupo no atiende a otro, a otra, no se dialoga. No se cede, no existe más que machismo autoritario, no importa que provenga de una mujer o de un hombre, señaló. Todo es conflicto y polarización, insistió.

De eso hablarán las feministas, porque la guerra y la violencia perjudican terriblemente a las mujeres.

miércoles, diciembre 10, 2008

¿Las mujeres dicen la verdad?

Por Marta Selva
Fuente: www.redfeminista.org


La psicóloga feminista Victoria Sau dice que no hay ninguna opresión que el opresor no pretenda justificar. La justificación tiene simultáneamente dos finalidades: neutraliza cualquier acción de rebelión de la persona oprimida, al explicarle que su situación es tal porque no puede ser de otra forma, y mantiene "limpia" la conciencia del opresor, que acaba creyendo su propia mentira como mecanismo de defensa frente a un intolerable sentimiento de culpa.

Lo que describe Sau encaja perfectamente con la violencia machista en el ámbito de la pareja (o ex pareja). En sintonía, el neuropsiquiatra Jorge Barudy explica que el drama de los adultos violentos reside en que están atrapados en un conjunto de creencias que los empujan a transgredir las leyes fundamentales que protegen la vida y la integridad de las personas con las que están ligados afectivamente. La víctima (a quien los agresores dicen querer) no solamente sufre abusos de su agresor y es traumatizada por él, sino que, además, está obligada a aceptar que la violencia, el maltrato o el abuso sexual son algo legítimo.



Esto explica la dificultad de las mujeres maltratadas para pedir ayuda y la complejidad de los delitos de maltratos. Complejidad que también viene determinada por un factor de vulnerabilidad: el agresor conoce perfectamente a su víctima, cómo piensa, dónde trabaja, sus redes de relación, etcétera.

Las situaciones de violencia machista que sufren las mujeres han sido secularmente tan graves que las instancias internacionales, estatales y nacionales, respondiendo a las demandas del movimiento feminista, han desarrollado normativas legales que califican el fenómeno como un grave atentado contra los derechos humanos, la salud pública, la integridad, la autonomía y la libertad de las mujeres .

Hay que aplicar convenientemente las leyes aprobadas, pero también impulsar un cambio de mentalidades que reduzca la presencia y el impacto de la misoginia imperante en nuestra sociedad. Una de las ideas que ahora prevalecen es la de cuestionar la palabra de las mujeres. Tiene su raíz en dos fenómenos: el desconocimiento de la naturaleza de la violencia machista y la creencia atávica de que las mujeres son perversas y mentirosas por naturaleza y, por tanto, hay que poner en duda sus afirmaciones o demandas, detrás de las cuales se esconden, seguramente, oscuros deseos de salir beneficiadas de aquello que dicen sufrir.

Uno de los ejemplos más graves de esta situación es la acusación de que las mujeres denuncian falsamente. No se conoce otro delito sobre el que se haya escrito o investigado más, desde el punto de vista forense, para dilucidar la verdad o mentira de las afirmaciones de las presuntas víctimas. El desconocimiento de las raíces patriarcales de la violencia, la dificultad de corroborar actos ocurridos en el espacio doméstico y el hecho -explicable por el ciclo de la violencia y por la sensación de inseguridad de las mujeres- de que éstas retiren las denuncias son las armas que utiliza la reacción para acusar a las mujeres de no decir la verdad. Lo cierto es que no hay ningún elemento objetivo que permita corroborar este discurso, cuando lo que sabemos es que las mujeres tardan una media de 5 entre 5 y 10 años en denunciar y que, cuando lo hacen, muchas de ellas ni siquiera reclaman medidas cautelares. Por otra parte, con relación a las supuestas denuncias falsas, hay que decir que un trámite civil de separación o divorcio no se resuelve antes si se denuncia maltrato. Es decir, no significa ninguna ventaja procesal.

También hay que hablar del llamado síndrome de alienación parental (SAP), que está perjudicando a las mujeres. Este síndrome, inventado por el psiquiatra Richard Gardner (1992), nunca reconocido científicamente y cuestionado por la OMS y la Asociación Americana de Psicología, se describe como una especie de "lavado de cerebro" con el que uno de los progenitores (generalmente la madre) somete al hijo o hija en contra del otro progenitor. Curiosamente, el SAP es más utilizado por aquellos que denuncian a sus ex mujeres como reacción a las denuncias interpuestas por ellas por agresiones, incumplimiento de pago de pensiones, visitas acordadas, etcétera. A la vez, en un claro intento de minimizar o enmascarar la violencia machista o contraprogramar el creciente rechazo social de la misma, el agresor también utiliza la estrategia de denunciar a su pareja o ex pareja cuando ésta ya ha interpuesto una denuncia contra él, también por agresión.

Frente a ello, la Generalita*t tiene la obligación, y así lo hace, de aplicar la Ley del Derecho de las Mujeres a Erradicar la Violencia Machista, aprobada el pasado mes de abril; una norma que da mucha importancia a la prevención y a la sensibilización social, y que incorpora la formación específica de los agentes que intervienen en la cuestión. Porque sabemos que la aplicación de esta ley requiere desmontar los valores androcéntricos y restituir la autoridad de las mujeres que están en situación de violencia. Asimismo, el Gobierno catalán está comprometido en la creación de los espacios necesarios y el acompañamiento a las mujeres en sus decisiones sobre su propia vida, su pareja y sus hijos. Esto significa reforzar las estrategias personales para enfrentarse a esta violencia y facilitar el apoyo entre mujeres. Significa, ni más ni menos, dar autoridad y sentido a sus percepciones.

*La Generalidad de Cataluña (en catalán y oficialmente: Generalitat de Catalunya)

viernes, septiembre 26, 2008

El Aborto en el Marco Jurídico Internacional



Rebeca E Madriz Franco

En los últimos años se han visto cambios importantes en la anuencia internacional sobre el vínculo entre el acceso al aborto y el ejercicio efectivo de los derechos humanos de las mujeres. Estos cambios se evidencian claramente en el trabajo de los órganos de supervisión de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en la adopción de un protocolo regional sobre derechos humanos, y en los documentos de consenso de varias conferencias mundiales concernientes a los derechos de las mujeres y la salud y los derechos reproductivos.

Aclaraciones facultadas del derecho internacional reconocen que el acceso al aborto legal y seguro resulta esencial para un disfrute y ejercicio efectivo de los derechos humanos de las mujeres. Los órganos de supervisión de los tratados internacionales de la ONU, a través de interpretaciones mesuradas del derecho internacional de los derechos humanos, han expresado sus opiniones sobre el acceso al aborto y las restricciones al mismo de manera sistemática y exhaustiva. De acuerdo con la información disponible, desde mediados de los 90 hasta comienzos de 2005, estos órganos han emitido al menos 122 observaciones finales referidas a noventa y tres países, abordando de manera sustantiva la relación entre el aborto y los derechos humanos básicos. Estos órganos sostienen que ciertos derechos humanos firmemente establecidos se ven comprometidos por leyes y prácticas en materia de aborto que poseen carácter punitivo y restrictivo.

En este sentido es imprescindible señalar algunos de los derechos que según las comisiones de la ONU, son violados al penalizar el aborto, y que a su vez están establecidos en convenios y Tratados Internacionales:

- El derecho a la salud y a la atención médica, el cual está reconocido en un gran número de tratados internacionales. Por ejemplo, La Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) que indica en su artículo 12: “los Estados Parte adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a servicios de atención médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia”.

En este caso lo que debe tomarse en cuenta es que los abortos inseguros constituyen una amenaza grave a la salud de las mujeres: entre el 10 y el 50 por ciento de las mujeres que han padecido abortos inseguros requieren atención médica post-aborto por complicaciones tales como: abortos incompletos, infecciones, perforaciones uterinas, enfermedad pélvica inflamatoria, hemorragias, u otras lesiones de los órganos internos. Estas complicaciones pueden terminar en muertes, lesiones permanentes, o infertilidad. Por lo cual, restringir el derecho al aborto se constituye en una violación del derecho que tenemos las mujeres de acceder a la salud y a la atención médica.

- El Derecho a la Vida que además de formar parte del derecho consuetudinario internacional, está consagrado en numerosos tratados internacionales y regionales. Las restricciones legales al aborto tienen un impacto devastador sobre el derecho a la vida de las mujeres: el 13 por ciento del promedio de las 1.400 muertes maternas que se registran diariamente a nivel mundial se atribuyen al aborto inseguro, y la evidencia indica que la mortalidad materna aumenta cuando un país criminaliza el aborto. Los gobiernos podrían salvar la vida de miles de mujeres cada año si aseguraran el acceso a servicios de aborto seguro.

El Comité de Derechos Humanos de la ONU (CDH) ha explicado que “la expresión ‘el derecho a la vida es inherente a la persona humana’ no puede entenderse de manera restrictiva y la protección de este derecho exige que los Estados adopten medidas positivas”. En su Observación General número 28, el CDH requiere que los Estados partes proporcionen información sobre las muertes maternas que se encuentran relacionadas con el embarazo y el parto. Más aún, ha expresado su preocupación por la interrelación entre las legislaciones restrictivas en materia de aborto, los abortos realizados en condiciones de clandestinidad, y el riesgo para la vida de las mujeres. En el caso donde el aborto es ilegal en todas las circunstancias el Comité indicó que: “La penalización de todo aborto, sin excepción, plantea graves problemas, sobre todo a la luz de informes incontestados según los cuales muchas mujeres se someten a abortos ilegales poniendo en peligro sus vidas. … El Estado Parte está en el deber de adoptar las medidas necesarias para garantizar el derecho a la vida de todas las personas, incluidas las mujeres embarazadas que deciden interrumpir su embarazo. … El Comité recomienda que se revise la ley para establecer excepciones de la prohibición general de todo aborto”.

- El Derecho a decidir el número y esparcimiento de los hijos. En este caso, la CEDAW estipula en su artículo 16 que “los Estados Parte adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y las relaciones familiares y, en particular, asegurarán en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres … los mismos derechos a decidir libre y responsablemente el número de sus hijos y el intervalo entre los nacimientos y a tener acceso a la información, la educación y los medios que les permitan ejercer estos derechos.”

El derecho de las mujeres a decidir el número y espaciamiento de sus hijos sin discriminación sólo puede implementarse plenamente si éstas cuentan con acceso a todas las medidas efectivas para controlar el tamaño de sus familias, incluyendo el aborto. El Comité de la CEDAW ha enfatizado en repetidas oportunidades que el aborto en ninguna circunstancia debe ser utilizado como método de planificación familiar. Al mismo tiempo, al reconocer la necesidad de la despenalización del aborto, el Comité ha reconocido implícitamente que el aborto, en ciertas circunstancias, puede constituir la única manera en que una mujer ejercite su derecho a decidir de manera independiente sobre el número de hijos y el intervalo entre los nacimientos, en particular si quedó embarazada como resultado de violación o incesto, o si su vida o salud corren peligro.

La Recomendación General número 21 del Comité de la CEDAW sobre la igualdad señala: Las obligaciones de la mujer de tener hijos y criarlos afectan su derecho a la educación, al empleo y a otras actividades referentes a su desarrollo personal, además de imponerle una carga de trabajo injusta. El número y espaciamiento de los hijos repercuten de forma análoga en su vida y también afectan su salud física y mental, así como la de sus hijos. Por estas razones, la mujer tiene derecho a decidir el número y el espaciamiento de los hijos que tiene.

Este derecho ha sido reiterado y clarificado en documentos de consenso internacional. Por ejemplo, el párrafo 7.2 del Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD) explica que el concepto de la salud reproductiva implica que las personas tienen la libertad de decidir reproducirse o no, cuándo, y con qué frecuencia. El párrafo 7.3 también hace referencia al derecho básico de las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el intervalo entre éstos, y a disponer de la información y los medios necesarios para ejercer este derecho.

Las cifras de los Organismos Internacionales develan la necesidad de que se legisle en esta materia, pues para ilustrar un poco esta realidad debemos saber que de aproximadamente 45 millones de abortos inducidos que se practican cada año, unos 19 millones se realizan en malas condiciones (practicados por personal no capacitado, en circunstancias poco higiénicas); en consecuencia, casi 70.000 mujeres pierden la vida, un 13% de las defunciones relacionadas con el embarazo.

El Fondo de Población de las Naciones Unidas, cuyo fin es proporcionar servicios de salud reproductiva para que las personas puedan conservar su salud y planificar sus familias y sus futuros, a priorizado el tratamiento de las consecuencias sobre la salud del aborto realizado en malas condiciones. Y es que la falta de acceso al tratamiento para el aborto incompleto sigue siendo un problema de grandes proporciones. Los tabúes sociales en torno al aborto y las penalidades establecidas tanto para las mujeres que lo solicitan como para quienes lo practican, son problemas adicionales en muchos países, aun cuando sea legal proporcionar tratamiento posterior al aborto.

En mayo de 2004, la 57ª Asamblea Mundial de la Salud aprobó por primera vez la estrategia de la Organización Mundial de la Salud sobre salud reproductiva, con el objetivo de acelerar el progreso hacia la conquista de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (MDG), donde se determinan cinco aspectos prioritarios de la salud reproductiva y sexual, siendo algunos de ellos, ofrecer servicios de alta calidad de planificación de la familia, inclusive servicios para tratamiento de la infecundidad; eliminar el aborto realizado en malas condiciones; y promover la salud sexual.

Hay unos 201 millones de mujeres cuyas necesidades de anticoncepción siguen insatisfechas. Si se compensaran sus necesidades, se evitarían cada año 52 millones de embarazos, además de 23 millones de alumbramientos no planificados (una reducción del 72%); 22 millones de abortos inducidos (una reducción del 64%); 1,4 millón de defunciones de menores de un año; 142.000 defunciones relacionadas con el embarazo (inclusive 53.000 a consecuencia del aborto realizado en malas condiciones); 505.000 niños que pierden sus madres por causas relacionadas con el embarazo.

Mientras que por otro lado, según proyecciones del Fondo de Población de las Naciones Unidas, las necesidades de productos anticonceptivos en 2015 llegarán a unos 1.800 millones de dólares tomando en cuenta el crecimiento del número de parejas, y a su vez, por cada millón de dólares de déficit en la asistencia con destino a productos anticonceptivos, se producirán las siguientes consecuencias: 360.000 embarazos no deseados; 150.000 abortos inducidos; 800 defunciones de madres; 11.000 defunciones de niños menores de un año; 14.000 defunciones de niños menores de cinco años.

Aquí encontramos resumidos entonces, algunos de los derechos que ampara el marco jurídico internacional relacionados con el aborto, con las respectivas observaciones de los Organismos Internacionales los cuales, en términos generales, exhortan a los Estados a eliminar las legislaciones más restrictivas del Aborto, pues no sólo aumentan los índices de mortalidad por causas prevenibles relacionadas con los embarazos, sino que además son contradictorios con una serie de Derechos Humanos reconocidos a nivel internacional.

martes, septiembre 23, 2008

Aborto Clandestino: Voluntad del Estado y la Religión convertida el Ley Punitiva para la Mujer.



Por: Rebeca E. Madriz Franco

Miles de mujeres mueren anualmente producto de la realización de prácticas clandestinas de abortos en el mundo entero, y Venezuela no es la excepción. Sin embargo, muchas susceptibilidades son heridas cuando del tema se trata, y no precisamente por las mujeres muertas, sino por aquellas que han de seguir muriendo, ya que la Iglesia Católica, El Estado (con un papel estelar de la Asamblea Nacional), los Grupos y Organizaciones Feministas, Especialistas, Partidos Políticos, etc., son sólo algunos de los actores políticos y sociales que pretenden inclinar la balanza de la justicia de acuerdo a su posición.


Bajo el dilema de la vida y la muerte, las derechas y las izquierdas se pierden y unen en un marasmo de argumentos que, lastimosamente, vienen cargados de manera abrumadora de resabios judío-cristianos, mientras las mujeres seguimos estando, mayoritariamente, al margen de la discusión.

Para graficar un poco las implicaciones de la práctica de abortos clandestinos, se pudieran citar unas cifras escandalosas que van y vienen de un lado (a favor del aborto) a otro (contra el aborto), de discurso en discurso, de bandera política a lucro clandestino, mientras las mujeres seguimos, sino muertas o con lesiones en el aparato reproductor, en el mejor de los casos, trayendo hijos de escaso y poco prometedor futuro, a sufrir los improperios de una desgastada humanidad. Sin embargo, el mejor ejemplo lo expresa la cruda realidad de que la gran mayoría de nosotras y nosotros hemos tenido una experiencia cercana al aborto, sino personalmente, sí a través de amistades, compañeras, familiares, que sin darnos cuenta y bajo nuestra “complicidad”, han podido estar “literalmente” al borde de la muerte. En base a esto es necesario plantear el aborto como una problemática que está afectando gran parte de la humanidad, principalmente, los sectores más pobres.

Es importante señalar que en la mayoría de nuestros países, las cifras generales son bastante reveladoras, sin embargo, el número estimado de abortos que se provocan anualmente no puede tomarse como absolutamente certeros, pues se trata de una situación penalizada, que le hace revestir su carácter clandestino.

Es por esta razón que necesitamos profundizar esta problemática, y mención especial merecen nuestros órganos legislativos, ya que mientras más débil y vulnerable sea el sistema jurídico, de igual manera los aspectos que más afectan a la población en general continuarán siendo eludidos.

Si las y los Legisladores no son cónsonos con la realidad del pueblo, tendremos los de a pie que preguntarnos… ¿Es viable la despenalización del Aborto en Venezuela?

El Código Penal Venezolano castiga con “prisión de seis meses a dos años, a la mujer que intencionalmente abortare valiéndose para ello, de medios empleados por ella misma, y con prisión de doce a treinta meses a quien hubiere provocado el aborto de una mujer con el consentimiento de ésta”.

Mientras que, por otro lado, “no incurrirá en pena alguna el facultativo que provoque el aborto como medio indispensable para salvar la vida de la parturienta”.

Por otro lado, nuestro Código Civil establece que “el concebido se tendrá como nacido cuando se trate de su bien, y para que sea reputado como persona basta que haya nacido vivo”. Es así, como algunas consideraciones parten de que el feto no es persona jurídica, por lo cual no se incurre en delito cuando se realizan prácticas abortivas. Indiscutiblemente existen lagunas jurídicas y contradicciones que mientras no sean profundizadas seguirán violando derechos fundamentales de la población.

En base a estos fundamentos, es necesario emprender discusiones en base a un tema tan neurálgico como éste, que toca de manera profunda a toda la sociedad, pues desde organizaciones pro vida encabezadas por grupos católicos y la propia jerarquía de la Iglesia, hasta organizaciones de mujeres pro despenalización aborto, pasando por las líneas generales de organismos internacionales en materia de Derechos Humanos, y nuestros principios constitucionales, son todos sectores y elementos que confluyen en la discusión de si es viable o no despenalizar el Aborto en nuestro país.

La importancia que reviste este tema se basa en que, objetivamente, mueren mujeres por las prácticas clandestinas de abortos y en base a ello es necesario proporcionar elementos que permitan lograr un mayor avance en nuestra sociedad, donde se respeten y garanticen los derechos humanos de las personas, redundando esto en beneficios para la sociedad en general, pues se trata de avanzar hacia la construcción de mejores condiciones de vida.

Diversas investigaciones, desde los puntos de vistas médico, jurídico, psicológico, etc., han pretendido profundizar en la materia, y han arrojado resultados que nos conducen a una mayor valoración de ésta problemática.

Para Guillermo Canabellas (1999):

“El aborto provocado puede concebirse como un problema de crisis moral, que está representada en la destrucción de una vasta serie de fundamentos naturales y biológicos, sobre los cuales descansan los conceptos; han sido derribados, quizás prematuramente, los muros que contenían la expansión disgregadora de la familia•.

De esta manera, se toca uno de los elementos más conflictivos, que alude a la moral cristiana – religiosa de nuestra cultura, y que es uno de los factores morales y culturales de mayor peso a la hora de emprender discusiones e investigaciones al respeto. Para Canabellas, es entonces la destrucción de la familia nuclear monogámica la que ha desencadenado la crisis de valores que hoy se expresa en la práctica “masiva” de abortos clandestinos inducidos. Es irónico, pero también preocupante, como la fusión entre el Derecho y la Religión, sigue aun presente y es asumida por autores como Canabellas, una de las mayores referencias teóricas que se vende en nuestras Facultades de Derecho. De manera que el papel que juega la Iglesia Católica en este tema no sólo permean nuestros órganos legislativos, sino además sigue siendo un factor definitorio en la estructura jurídica y en la educación.

Por su parte, Hernando Grisanti Aveledo (1985), señala:

“En algunas ocasiones se argumenta a favor de la solución de los plazos que el embrión no es un ser humano o no tiene vida humana propiamente dicha en los tres primeros meses del embarazo…El argumento es falaz. El momento de la muerte viene determinado por el cese irreversible de la actividad cerebral… No puede afirmarse… que el embrión sea una cosa, o un mero coágulo de sangre. La vida humana comienza en la concepción, es decir, con la fecundación del óvulo por el espermatozoide. Desde entonces queda fijado el código genético del nuevo ser…”

Es así como Grisanti Aveledo da al traste con las diversas concepciones y posturas que plantean la despenalización del aborto durante las 12 primeras semanas de gestación, pues para él, la vida del ser humano comienza en el momento de la concepción, sin embargo nuestro Código Civil es muy claro al respecto, al señalar en su artículo 17 que para que el feto sea reputado como persona debe haber nacido vivo, de manera que elementos morales, y religiosos siguen influenciando éstas investigaciones, que por su importancia deben necesariamente, revestir un marcado carácter científico. Tal vez éste especialista en materia penal (otra de las mayores referencias teóricas de nuestros futuros abogados), ha olvidado algunos principios que están muy por encima de su parcializada posición socialcristiana.

Para Alejandro Angulo Fontiveros (2004):

“Se debe permitir abortar si peligra la vida o la salud de la gestante; si el embarazo se debe a una violación; si el hijo nacería con graves taras físicas o psíquicas; y si la mujer está agobiada por una angustiosa necesidad social. Es indiscutible que en todos éstos casos está indicado el aborto, y además en los países más civilizados se reconoce un derecho absoluto al aborto si la gestación no pasa de tres meses”.

En esta observación, Fontiveros engloba la posición de otros sectores “más prácticos que teóricos”. Para él, desde la vida de la mujer, pasando por las causas que produjeron el embarazo, así como la salud del ser por nacer, hasta elementos de carácter económico, juegan un papel de relevancia a la hora de determinar la práctica de un aborto, por lo que observamos que esta propuesta es antagónica a las anteriores, más aun tomando en cuenta que el factor moral – religioso es obviado.

Para Jorge López Bolado (1999):

“La penalidad del aborto debe mantenerse como expresión de censura social, y por ende no puede ser causa del aborto ilegal, en razón de que lo que persigue la sanción es prevenir y reprimir la conducta subsumida en el tipo. En este orden de ideas, una mayor represión lograría una disminución en la práctica de éste delito”.

Indiscutiblemente para Bolado las causas del aborto distan de su penalización, es decir que para el autor, el hecho de que el Aborto esté penalizado lo que genera es una prevención para que no se sigan realizando, sin embargo, hay que decirlo, las cifras comparativas con respecto a otras legislaciones con mayor penalidad, o totalmente despenalizado, indican los contrario. Ahora es también curioso, siendo que la penalidad evita que se realice determinada práctica, cómo éstos “especialistas” jamás se han manifestado respecto a otros fenómenos como la prostitución y propuesta abolicionistas al respecto.

Mediante un análisis comparado de diversas legislaciones en el mundo, nos encontramos que existe un grupo de países donde el aborto es permitido ya sea por solicitud de la mujer embarazada, por motivos de salud, eugenésicos o motivaciones de tipo socioeconómico. Por lo tanto si una mujer decide abortar, no tiene que demostrar que fue violada o que tiene suficientes hijos, como tampoco debe tener el aval de varios médicos que certifiquen un posible riesgo a la salud: simplemente basta con la petición de la mujer. Por ejemplo como es el caso de Canadá, Holanda, Austria, Noruega, Grecia, Dinamarca, Vietnam, Cuba y China, entre otros. Otro grupo de países tienen, en general, una actitud comprensiva hacia el aborto más no absoluta, como es el caso de España. Habiendo a su vez casos de penalización absoluta como Chile y el Vaticano.

Mientras tanto, el Código Penal Venezolano tipifica el Aborto como un delito doloso. En este sentido en importante señalar que sólo el llamado Aborto terapéutico no es considerado delito, según lo se establece en el artículo 433 ya mencionado.

Es necesario aclarar, que el concepto de aborto no es uno sólo, y suele ser enfocado desde el punto de vista ginecológico y legal, los cuales tienen significados divergentes y/o complementarios.

El Aborto, desde el punto de vista Ginecológico: es la expulsión natural del producto de la concepción antes de los nueve meses y después de los seis meses de embarazo.

El Aborto, desde el punto de vista Legal: es la expulsión violenta del producto de la concepción en cualquier momento de la gestación.

La diferencia radica en que ginecológicamente, el aborto es la expulsión del producto de la concepción, tenga o no su origen en maniobras abortivas.

Nuestro Código Penal no suministra un concepto jurídico del Aborto, a diferencia de otras legislaciones.

Para lograr un criterio ecuánime hay que tomar en cuenta que dentro de las mujeres penalizadas por prácticas de abortos las más expuestas son las mujeres pobres, primero por el riesgo sanitario que conlleva un aborto clandestino y en segundo lugar por la recurrencia a maniobras caseras de alto riesgo, situaciones que concluyen en el requerimiento de una asistencia médica en los servicios públicos de salud, donde se denuncian malos tratos y muchas veces negligencia, por parte del personal médico como sinónimo de represión y rechazo. Hasta el momento la sociedad en su conjunto no asume ninguna responsabilidad, pero ¿existe una adecuada salud sexual que permita evitar los embarazos no deseados? ¿El Estado ha impartido una adecuada información y acceso a métodos de anticoncepción seguros? ¿La familia ha logrado impedir ser desplazados por los mass media como factores de educación? Son éstas interrogantes producto de otra investigación, sin embargo, no cabe duda de que son elementos que combinados ejercen su influencia específica, por lo que se puede asegurar que el tema de la despenalización del aborto, no puede ser visto desde la unilateralidad de una perspectiva religiosa, sino como un problema social y desde esa perspectiva debe ser atacado.

Es así como la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) se ha manifestado en varias ocasiones en contra de la legalización del aborto en Venezuela por razones religiosas, éticas y jurídicas, sosteniendo lo siguiente:

“La despenalización del aborto provocado significaría el abandono de un valor ético fundamental en todo ordenamiento jurídico y en toda convivencia social”.

Sin embargo, el Estado debe jugar un papel de mediador y crear el equilibrio necesario que permita separar de su estructura a la Iglesia, y abrazar las posiciones de los sectores más desposeídos, porque finalmente, hablar del Aborto es hablar del Derecho que tenemos las mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo, y es ese sentido, ni El Estado, ni la Iglesia, ni los parlamentos (conformados fundamentalmente por hombres) tienen derecho a penalizar, porque decidir es tarea de las mujeres, ya que se trata de nuestros derechos reproductivos.

En este caso, las mujeres como movimiento organizado, apelan al Derecho a elegir voluntaria y libremente la maternidad, el derecho a tener hijos o no tenerlos y por lo tanto a interrumpir un embarazo en un momento dado, basándose en una serie de derechos humanos ya reconocidos, como el derecho a la igualdad y la no discriminación, a la autodeterminación, a la vida, a no ser sometido a torturas, a la libertad y seguridad personales, a no ser objetivo de injerencias arbitrarias en la vida y la familia, a la libertad de pensamiento, conciencia y religión. Derechos que forman parte de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Defender que la mujer tiene derechos sobre su cuerpo no representa que los cuerpos sean simples objetos, incomunicados y bloqueados de la sociedad, no; se trata de comprender que el cuerpo es una parte integral, cuya salud y bienestar, encerrando el placer sexual, es un principio necesario para una participación activa en la vida social. La integridad corporal no es, pues, un derecho individual, sino social, puesto que sin él las mujeres no pueden actuar como miembros plenos de su comunidad. Sin embargo, aunque sean sociales, los derechos sexuales y reproductivos también son personales, de allí que en ellos prive la decisión de la mujer.

Por otro lado, si se valora que 2 de cada 5 embarazos no son planeados, y el 60% de ellos son interrumpidos, se deben tomar las medidas sanitarias oportunas para evitar la muerte de mujeres. De igual manera, es indiscutible el impacto en mujeres entre 13 y 20 años donde se duplica el riesgo de muerte, y que se presentan cada vez en mayor número en nuestros centros de salud pública.

Diariamente en nuestros centros de salud se pueden presentar casos de mujeres que requieren de curetajes por haberse practicado un aborto con métodos artesanales, y estos casos no son registrados como abortos pues la mujer incurriría en un delito. Por otro lado, hay que insistir en que la mayoría de ellas son jóvenes, y muchas veces se producen daños en el aparato reproductivo que son de carácter irreversible.

Se necesita con urgencia abrir la brecha de oportunidades para la mujer y considerar las causas y consecuencias de un aborto, pues sus efectos son devastadores.

¡Saquen sus Leyes de Nuestros Cuerpos!
¡Basta de Rosarios en Nuestros Ovarios!
¡Fuera la Iglesia de Nuestras camas!

La despenalización del aborto no puede esperar



Por: Luis R. Delgado J.

La discusión sobre la despenalización del aborto o interrupción voluntaria del embarazo, ha avanzado en los últimos años en diversos países latinoamericanos y caribeños debido a la alarmante cifra de mujeres que anualmente fallecen de forma trágica por la práctica de abortos clandestinos.


El tema del aborto puede ser abordado desde diversas perspectivas que luchan por su despenalización o por su mantenimiento en la ilegalidad. Es nuestra intención abordar hoy la problemática de la interrupción voluntaria del embarazo, como un problema ante todo de salud pública, que de no resolverse de forma expedita seguirá causando muertes innecesarias a miles de mujeres al año. Este fenómeno por ser clandestino en la mayoría de los países no se conoce a profundidad, pero es una de las causas más importantes de mortalidad y deformaciones físicas en las mujeres sobre todo las más jóvenes a nivel mundial.

Enfocar la problemática del aborto, como un tema de salud pública, nos permite deslindarnos de posiciones que abordan dicha problemática como éticamente buena o mala, no es nuestra intención emitir un juicio a este respecto, lo que si consideramos es que la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo es necesaria, más allá de las valoraciones morales que podamos defender. Entendemos que cada vez que se habla de este tema, nuestro corazoncito judeo-cristiano se estremece, una suerte de espiritualidad se hace de nosotros y nos nubla el juicio crítico frente a un fenómeno recurrente en las sociedades a nivel global.

Sin embargo, la existencia del aborto clandestino es una amenaza para la vida de miles de mujeres fundamentalmente jóvenes y pobres, ya que el mismo se practica en condiciones insalubres por no decir sumamente peligrosas, mientras que la mujer con recursos puede practicárselo en una clínica privada, en la cual será bien atendida porque pagará una importante suma de dinero.

Insistimos, se trata de una problemática grave de salud pública, que afecta sobre todo a los sectores más desposeídos y excluidos de la sociedad, ya que las mujeres de recursos con su doble moral, cuentan con el suficiente dinero para acceder a los servicios competentes pero clandestinos de una Clínica y el domingo siguiente ir a una misa, mientras que a la mujer adolescente pobre le toca meterse un gancho de ropa, una cabilla o unas cuantas citotep, poniendo en riesgo su vida y en el mejor de los casos atrofiando su aparato reproductivo. Estas ideas deben entenderse bien para estudiar el problema con toda su crudeza.

En este sentido, promover la despenalización del aborto no es apoyarlo ni mucho menos aplaudirlo, se trata simplemente de una respuesta a una problemática social que nos está matando a muchas mujeres anualmente, y la única solución es que el Estado este en capacidad de atender con calidad y gratuidad la interrupción voluntaria del embarazo. Esta política social debe venir acompañada de una educación sexual efectiva y eficiente por parte del sistema educativo, los medios de comunicación y la familia, a su vez esto debe combinarse con una distribución masiva, gratuita y permanente de mecanismos anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, sólo así se puede controlar el traumático fenómeno del aborto.

La necesidad de la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo, es ante todo un problema político y sociológico, el cual el Estado Laico (independiente de la tutela teológica y eclesiástica) venezolano debe darle una respuesta satisfactoria, ya que la postergación de esta reivindicación histórica de los movimientos revolucionarios y feministas, significa la pérdida innecesaria de más vidas que pudiesen ser salvadas.
La sociedad no puede seguir cerrando los ojos frente a este fenómeno bochornoso en pleno siglo XXI. Es inconcebible que la vida de miles de mujeres se exponga al peligro de la muerte, por los prejuicios de una sociedad hipócrita que se erige en defensora de la vida de los nonatos y una vez que estos nacen se desentienden de ellos, no les importa un comino la suerte que tendrá en su vida ese niño o niña, sino tiene hogar, si muere a los meses por falta de vacunas, si muere a los pocos años por el hambre, poco le importa a esta sociedad farisea.

Demás está decir que defender la vida humana pasa también por defender la vida de las mujeres.

¡Ni una muerta más!
¡Despenalización del aborto ya!

Tribunal Constitucional de Chile: expresión moderna de la Inquisición.



¡SOLIDARIDAD CON LAS MUJERES CHILENAS!

Por: Rebeca Madriz Franco

Hace pocos días el Tribunal Constitucional de Chile demostró una vez más su marcada composición de clase, y dio al traste con uno de los logros más importantes para las mujeres chilenas en los últimos años, la distribución gratuita en el Sistema Nacional de Salud de “La Píldora del día después” a las mujeres mayores de 14 años sin necesidad de autorización de los representantes en el caso de las menores...

... tras un fallo interpuesto por un grupo de “reaccionarios” Diputados de la Alianza Por Chile, quienes alegaron inconstitucionalidad de la norma que amparaba este derecho por considerar que atenta contra la vida del concebido (El ordenamiento jurídico chileno considera al FETO como persona desde la concepción); pues contraviniendo a la ciencia en nombre del Espíritu Santo y la Santa Iglesia Católica, aluden que este método anticonceptivo es abortivo.


La decisión, tras el resultado de 5 votos a favor (de los cuales uno de ellos fue de una mujer “con bigotes”, Marisol Peña Torres) y 4 en contra, no se hará pública hasta la próxima semana, pero se espera que la decisión incluya la prohibición del Uso del Dispositivo Intrauterino. Esto implica que aproximadamente 3 millones quinientas mil chilenas no podrán contar con métodos de anticoncepción seguros, gratuitos y accesibles, lo que según algunos expertos puede redundar en 275 mil abortos por año, y en un elevado número de muertes de mujeres por causas relacionadas al parto y al embarazo.

Esta repugnante decisión, reflejo de la misoginia de la Iglesia Católica, cuya enorme influencia en las élites chilenas ha sido corroborada, atraerá innumerables males que retrogradan los logros que en materia de Derechos Humanos hemos alcanzado las Mujeres. En este sentido cabe destacar, que parte de los argumentos esgrimidos por los grupos católicos de hordas neofascistoides que celebraron la decisión, están totalmente retrotraídos de la realidad, pues si bien es cierto el derecho a la vida es un Derecho Humano fundamental, también es cierto que ningún convenio o tratado internacional en ésta manera expresa abiertamente la protección del FETO (entendiendo que el proceso biológico de la concepción se produce en un período en el que en los tres primeros meses no hay más que un cigoto, y que es a partir de ese lapso cuando comienza a formarse lo que “potencialmente” es un ser humano, pero que no es tal hasta tanto no se produzca el desarrollo completo de ese ser con condiciones de viabilidad y vitalidad suficientes que le permitan el pleno desarrollo de la existencia humana).

En oposición a esto, hay que destacar que para la OMS: “Salud, es bienestar físico, psíquico y social”, por lo que éste organismo, junto a la ONU, entre otros entes internacionales, han exhortado a los Estados a crear las medidas y condiciones necesarias que garanticen a las mujeres una adecuada Salud, además de instarlos a eliminar cualquier tipo de “prohibición” que cercene los derechos sexuales de las mujeres, igualmente considerados parte de los Derechos Humanos.

De allí que la polémica sentencia que da lugar a la decisión del Tribunal es esperada ansiosamente por la mayoría de las mujeres y hombres chilenos, que se ven afectados por la arbitrariedad propia de las “democracias” tradicionales de nuestros países donde la LIBERTAD tiene jerarquías (sociales, económicas, religiosas, políticas, y culturales).

Por otra parte, no se puede obviar el elemento ideológico “patriarcal” al que ya estamos acostumbrados los sectores populares y especialmente las mujeres por parte de la Institucionalidad de la Iglesia, la cual lejos de ocuparse de las realidades que carcomen su estructura, y que, en el mejor de los casos son reconocidas a regañadientes, como la creciente ola de casos de pedofilia condenados por el Papa Benedicto XVI hace pocos días en los EEUU, o en lugar de combatir flagelos que viven día a día nuestras mujeres más pobres, están dedicados a tiempo completo y en todas sus expresiones (al menos en cuanto a sus élites), a interferir en los procesos de desarrollo nuestro pueblos, bien sea, desde el punto de vista político, jurídico, económico o cultural.

Es así como la sociedad capitalista recrudece sus armas de dominación y explotación contra los pueblos del mundo, frente a la mirada atónita de algunos sectores de la sociedad, en éste caso, la Iglesia Católica. Y es que causa suspicacia el cinismo con el que se arremete contra los pueblos (los cuales lastimosamente, todavía se muestran indiferentes), y se fortalecen mecanismos anacrónicos (cuando éstos encuadran con sus intereses de clase), en menoscabo de las mínimas libertades humanas.

Para ejemplificar esto, solo basta mencionar que el Derecho a la vida que se alega en esta decisión, es el mismo que se obvia ante el numeral siguiente del mismo artículo de la Constitución Chilena que ampara este derecho y que establece la Pena de Muerte, aprobada con mayoría simple del Tribunal, es decir, 50% más 1, y que además de eso, se realiza con todo un ceremonial de fusilamiento al estilo feudal, donde seguramente los representantes de la Iglesia Católica se sienten como las princesas de los cuentos de hadas ante semejante atrocidad. Por otra parte, en ninguno de nuestros países hemos visto a los representantes del clero exigiendo medidas de control de la prostitución; es decir, que para ellos (Capital, Iglesia, Estado Burgués.), las mujeres tenemos derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, en la medida que generemos el excedente suficiente para garantizar nuestra subordinación ante el sistema económico e ideológico hegemónico.

Pero ese derecho de decisión cesa (aunque, irónicamente, una Mujer pueda llegar a ser Presidenta) en la medida que sea para avanzar hacia la liberación de las cadenas que se nos han impuesto, de allí, que no sea posible la liberación de la Mujer en las actuales relaciones de explotación capitalista, por lo que es menester la organización de las mujeres, y del conjunto de la clase trabajadora para acceder al poder político y destruir las viejas estructuras, para avanzar a la construcción de una sociedad radicalmente opuesta a la existente.

Es así como en el marco de las relaciones continentales en el actual panorama internacional, es de reflexionar entonces, la importancia de trascender los necesarios acuerdos de integración económica y política, y asumir mayores niveles de unificación entre nuestros pueblos, con espacios que aglutinen a los diversos sectores sociales, como una Unión de Mujeres Latinoamericanas, donde cada una de nuestras amas de casa, estudiantes, trabajadoras, obreras, indígenas, afrodescendientes, e intelectuales, sienta, que cuando se agrade a una mujer en cualquier parte de nuestra geografía, se nos agrede a todas, y que los explotadores sepan que el dolor de una mujer será expresado en el dolor de todas, y materializado en la lucha y resistencia organizada de las mujeres por lograr la plena igualdad del ser humano.

Finalmente, sirvan estas reflexiones para expresar nuestro absoluto apoyo a la Marcha y demás actividades de rechazo a la decisión del Tribunal Constitucional de Chile, a realizarse a partir del 22 de abril, que debe contar con la necesaria participación de un grueso de hombres y mujeres chilenas, y debe servir de base a la unidad de acción del movimiento de mujeres de chile. Nuestra mayor solidaridad a esas hermanas y compañeras a quienes alentamos a seguir, ahora más que nunca, luchando por el reconocimiento y la restitución de nuestros legítimos derechos.

¡No más Violencia contra la Mujer!

¡Fuera la Iglesia de nuestras camas!

¡Viva la Mujer Chilena y Latinoamericana!

¡Viva la Unidad de Nuestros Pueblos!

La maternidad no se impone



Por: Martha Caluki

Para comprender nuestro presente debemos recurrir inexorablemente al estudio de la historia, y así alcanzar una visión integral y objetiva de la realidad.


Encontraríamos durante este recorrido una humanidad convulsionada por la lucha entre opresores y oprimidos; la concepción de una pequeña parte de la población que ha monopolizado el poder político, económico, militar y la imposición de una ideología que mercantiliza las relaciones humanas nos muestra una sociedad marcada por la violencia, de manera que los derechos y deberes son respetados y acatados según los intereses de clases.

Desde la aparición de las clases sociales la mujer ha sido sometida y discriminada, relegada de la escena pública; se le atribuyeron como únicas tareas el reproducir la especie y atender el hogar, progresivamente esta carga se duplicaría pues el esclavista, el señor feudal y ahora el capitalista, sin duda, agudizarían estas contradicciones. En tal sentido, la lucha de las mujeres, por alcanzar su reconocimiento como seres distintos y autónomos, ha estado vinculada a la lucha de los pueblos por su liberación; por ello Carlos Marx mencionaba “La mujer se ha convertido en parte activa de nuestra producción social. Alguien que sepa algo de historia sabe que son imposibles las transformaciones sociales importantes sin la agitación entre las mujeres” (C. Marx, Cartas al Dr. Kugelmann). Luego, la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) pondrá en práctica por primera vez este principio, siendo la camarada Clara Zetkin, precursora en la organización del movimiento feminista internacional, quien destacó que los intereses de las mujeres son heterogéneos.

Han sido muchos siglos de opresión sobre la mujer, una constante lucha por mejoras salariales, reducción de la jornada laboral, el ingreso a la educación, el sufragio, la eliminación de la violencia física y psicológica, el derecho a decidir sobre nuestra sexualidad y reproducción, etc. . Todo ésto en contra de una sociedad que tiene como valores, el desconocimiento de la igualdad y la equidad de todos los seres humanos. Actualmente en nuestro país se desarrolla un proceso de liberación nacional encabezado por el comandante Hugo Chávez, líder reconocido internacionalmente por todos los pueblos que se sublevan contra la agresión imperialista, hecho que llama mucho la atención pues a pesar de las fallas que por distintas razones se puedan mencionar, la connotación de clase se distingue a simple vista.

La incorporación de la mujer venezolana al proceso ha sido muy significativo, pero no podemos obviar que a pesar de los avances en materia jurídica con carácter de género, sigue arraigado el germen del machismo dentro de las filas de las y los revolucionarios y sobre todo la visión patriarcal de las relaciones humanas asumiendo aun al sexo femenino como débil, sumiso y como cualquier otro, animal domesticado recientemente, el cual no tiene derecho a decidir sobre su vida y cuerpo. Tal lo expresó el presidente Chávez el sábado 26 de Abril en un acto público desde el parque Los Caobos-Caracas “EN OTRAS PARTES APLICAN EL ABORTO, YO EN ESO, CALIFIQUENME DE CONSERVADOR PERO NO ESTOY DE ACUERDO, EL ABORTO PARA DETENER UN PARTO, SENCILLAMENTE NACIO EL NIÑO CON UN PROBLEMA AHORA HAY QUE DARLE AMOR” (Chávez, Hugo). Presidente, esa es su opinión y por lo tanto respetable, pero este es un asunto que no debería ser asumido con tanta ligereza, sobre todo cuando las mujeres juegan un papel fundamental en la transformación de la realidad, ¿Acaso la maternidad es una norma o será un derecho señor presidente? , ¿Será que la decisión de abortar es equiparable a elegir un tinte para teñirse el cabello?, ¿El hecho de que esté penalizado el aborto significa que no se practica? , Bueno comandante Hugo Chávez, reflexione sobre estas interrogantes y no reproduzca como política de Estado esa expresión de violencia contra las mujeres, dado que tomar decisiones sobre el cuerpo de otra persona ha traído consecuencias devastadoras. La ilegalidad del aborto solo perpetúa los valores y principios burgueses, dado que las afectadas y criminalizadas son las mujeres de bajos recursos, que no pudiendo acceder a una educación sexual plena y a métodos de anticoncepción seguros y gratuitos, se ven en la necesidad de recurrir a practicas abortivas insalubres, que solo generan traumas físicos, psicológicos y en muchos casos la muerte, por lo tanto EL ABORTO ES UN PROBLEMA DE SALUD PÚBLICA, que necesita ser reconocido por la sociedad, respetando ante todo la decisión de la mujer de interrumpir o no un embarazo. Por último presidente Hugo Chávez Frías, la crítica y autocrítica fortalecen los procesos de cambio, incentive la discusión sobre este punto, pero no imponga una postura que agrede los derechos humanos y acentúa la doble explotación hacia las mujeres.

EDUCACION SEXUAL PARA DECIDIR

ANTICONCEPTIVOS SEGUROS Y GRATUITOS PARA NO ABORTAR

LEGALIZACION DEL ABORTO PARA NO MORIR.

NI UNA MUERTA MAS!!! DESPENALIZACION DEL ABORTO YA!!!

La Reforma Constitucional y la Despenalización del Aborto



Por: Luis R. Delgado J.

El aspecto esencial que destaca en este Proyecto de Reforma Constitucional presentado por el Presidente Chávez, es que da una orientación socialista definida con respecto al ya avanzado texto constitucional bolivariano del año 99.


La nueva Geometría del Poder, las bases para la construcción del Poder Popular, las nuevas formas de propiedad, la prohibición del latifundio y el monopolio como instancias anacrónicas y anti-sociales, el nuevo rol del Banco Central, de las Fuerzas Armadas, la Repostulación Indefinida, y todo el conjunto de reivindicaciones históricas expresadas en el texto de Reforma, son un conjunto de premisas jurídicas necesarias para la profundización del proceso revolucionario que vivimos actualmente los venezolanos, el cual tiene repercusiones ideológicas y programáticas en los diversos procesos políticos actualmente en desarrollo a lo largo y ancho de Nuestra América.

Sin embargo, consideramos que otros aspectos esenciales no fueron introducidos en el proyecto de Reforma, siendo estos claves para el desarrollo del proceso de cambios en curso. Temas como la educación, el sistema de salud, la protección medioambiental, aspectos del Poder Judicial, o el derecho postergado de la mujer a interrumpir el embarazo voluntariamente, son grandes ausencias en un proyecto de reforma que puede incluirlos. Es a este derecho inalienable de la mujer al cual me quiero referir en las siguientes líneas.

Sin duda alguna, las mujeres son parte de los sujetos sociales más incluidos y beneficiados del Proceso Bolivariano. El hecho de que el texto constitucional del 99 y demás documentos políticos y jurídicos hayan incorporado un lenguaje de género, en el cual se visibiliza a lo femenino es una prueba de ello. Pero esto no es todo, a esta igualdad formal hay que agregarle un incremento de la igualdad concreta del rol social de la mujer con respecto al rol del hombre, es decir, se ha dado un verdadero salto cualitativo en las relaciones de género, hoy más mujeres se profesionalizan, participan en la política, en el desarrollo económico, tecnológico y cultural del país, sin contar que a nivel constitucional se ha reconocido el papel productivo del trabajo doméstico, antes condenado al escondite de la esfera privada.

Una reivindicación histórica importante ha sido la aparición de la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, esta ley sienta un precedente y una base importante para el combate de uno de los flagelos más lamentables del Machismo como lo es el maltrato físico y psicológico a la mujer. Para nadie es un secreto que una de las principales causas de mortalidad y trastornos de las mujeres a nivel mundial es la violencia doméstica.

Todos estos en suma, son un conjunto de fenómenos que socavan la milenaria institución patriarcal, que condena a las mujeres a la explotación, la dominación y subordinación frente a los hombres, sin olvidar que los problemas de género están íntimamente ligados a las contradicciones de clases. Empero pese a todos estos avances todavía hay mucho camino por recorrer, ya que se trata nada más y nada menos que un profundo cambio cultural en sentido amplio o civilizacional, por ejemplo un aspecto que ha dado piquiña tocar ha sido el referido a la despenalización de la interrupción voluntaria del embarazo o aborto.

Cada vez que se habla de este tema, nuestro corazoncito judeo-cristiano se estremece, una suerte de espiritualidad se hace de nosotros y nos nubla el juicio crítico frente a un fenómeno recurrente en las sociedades a nivel global. Este fenómeno por ser clandestino en la mayoría de los países no se conoce a profundidad, pero es una de las causas más importantes de mortalidad (entre 300 mil y 400 mil muchos mas muertes que en Irak, Afganistán y Colombia juntos; Millet, Toussaint, 2005)) y deformaciones físicas en las mujeres sobre todo las más jóvenes a nivel mundial.

Se trata de una problemática grave de salud pública, que afecta sobre todo a los sectores más desposeídos y excluidos de la sociedad, ya que las mujeres de recursos con su doble moral, cuentan con el suficiente dinero para acceder a los servicios competentes pero clandestinos de una Clínica y el domingo siguiente ir a una misa, mientras que a la mujer adolescente pobre le toca meterse un gancho de ropa, una cabilla o unas cuantas Cytotec, poniendo en riesgo su vida y en el mejor de los casos atrofiando su aparato reproductivo.

En este sentido, promover la despenalización del aborto no es apoyarlo ni mucho menos aplaudirlo, se trata simplemente de una respuesta a una problemática social que nos está matando a miles de compatriotas anualmente, y la única solución es que el Estado este en capacidad de atender con calidad y gratuidad la interrupción voluntaria del embarazo. Esta política social debe venir acompañada de una educación sexual efectiva y eficiente por parte del sistema educativo, los medios de comunicación y la familia, a su vez esto debe combinarse con una distribución masiva, gratuita y permanente de mecanismos anticonceptivos para evitar los embarazos no deseados, sólo así se puede controlar el traumático fenómeno del aborto.

En fin la necesidad de la despenalización del aborto en la presente reforma constitucional, es ante todo un problema político y sociológico, el cual el Estado Laico venezolano debe darle una respuesta satisfactoria, ya que la postergación de esta reivindicación histórica de los movimientos revolucionarios y feministas, significa la pérdida innecesaria de más vidas que pudiesen ser salvadas.

¡Ni una muerta más!

¡Despenalización del aborto ya!

¡28 de septiembre dia mundial por la despenalización del aborto!