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lunes, agosto 25, 2014

Músculos, cuerpo político y poder

Willey Peñuela

"La única cosa que respeta el poder, es el poder" Malcolm X.

La política es razón y fuerza. Las razones que nos asisten son innegables, históricas, profundas.

En cuanto a la fuerza, hemos resistido 15 años de conspiración del imperialismo al tiempo que edificamos las bases de una nueva sociedad. La fuerza de Chávez rompió la historia venezolana (con moldes incluidos) y se ha hecho una invencible referencia internacional. Sin embargo, el cuerpo político chavista tiene músculos que debe ejercitar, tonificar y desarrollar, para que nada se atrofie, nunca.

En lo económico la disputa es fuerte y el control se ha dificultado. No luchamos sólo contra los saqueadores, parasitarios y revendedores de oficio, sino también culturalmente, para que nuestra sociedad no se haga parasitaria y revendedora. Afortunadamente, el chavismo existe y es digno. Y la mayoría del pueblo se ha forjado en el trabajo de siglos. Pero no nos ha bastado instalar nuevas condiciones objetivas. Ha quedado demostrado, en nuestras experiencias piloto, que la transformación de las bases materiales no determina las condiciones subjetivas, sino influye en ellas, que es distinto.

En lo económico, no estamos pasando una coyuntura, estamos viviendo una expresión de un problema estructural de nuestra economía, consecuencia del rentismo petrolero impuesto por los parásitos adecos y copeyanos, cuya cultura improductiva del dinero fácil nos ha costado revertir.

La ofensiva anti-contrabando ha sido ejemplar, así como el manejo internacional de la situación con Colombia. Maduro es un gran dirigente y estadista. Y es pueblo. Quienes menospreciaron a Chávez tardaron en darse cuenta que el cerebro no lo tenía en la verruga. Y como no aprenden, menosprecian a Maduro. Es un chofer, un driver, o sea.

Volviendo a las musculaturas, uno de los músculos más exigidos, con mayor actividad y menor descanso ha sido el que representan nuestros organismos de inteligencia político-militar. Y ya vemos los resultados. La potencia de dichos organismos ha sido clave. A cada conspiración derrotada, un avance nuestro.

Pero nuestro cuerpo político, tiene más músculos por ejercitarse y usarse.

El III Congreso del PSUV mantiene una expectativa altamente positiva. Con el llamado de la Sundde, llegó el momento de que nuestro partido y sus casi 14 mil UBCH se ejerciten al calor de la lucha económica, a fin de fortalecer el músculo mismo que es nuestra organización política. Debe mantenerse ejercitado siempre, en movimiento, en lucha. Con retos parroquiales, estadales, regionales y nacionales.

El discurso divisionista no pasará en la medida en que nuestro pueblo se haga cada vez más partícipe y protagonista de sus principales luchas. Y si nuestro partido motoriza esas luchas, desde todos sus niveles de participación y dirección, será un músculo político devastador en la táctica, potente en la estrategia, invencible.

Que nos unifique la lucha en las distintas batallas: Cosecharemos victorias.

¡Vamos con Maduro al frente! Viva Chávez!

- @WilleyP

martes, diciembre 10, 2013

Las elecciones de la consolidación del chavismo

Íñigo Errejón

Rebelión Ninguna elección es rutinaria en Venezuela desde que hace 15 años la victoria de Hugo Chávez en las elecciones presidenciales de 1998 abriese un proceso de irrupción plebeya en el Estado: de las demandas, las palabras, los colores, y aspiraciones de los sectores históricamente excluidos. Desde entonces, cada cita electoral se convierte en una pugna entre dos modelos de país en guerra de posiciones en el Estado: el de los intentos de restauración conservadora frente a un avance socialista en libertad que, con sus contradicciones y dificultades, supone una experiencia histórica.

Fiel a su guión tradicional, la oposición intentó convertir estas elecciones municipales en un plebiscito sobre el Gobierno nacional y, en particular, sobre la figura de Nicolás Maduro. Pretendía continuar así una estrategia destituyente que arrancó (o se reactivó) el 14 de abril de 2013 con su desconocimiento de los resultados de las elecciones presidenciales, que se cobró once víctimas mortales, todos militantes o simpatizantes chavistas, a los que habría que sumar los dos asesinados en Aragua la jornada de este 8 de diciembre. Haciendo coro a esta propuesta plebiscitaria, el relato de los intelectuales cortesanos y de las grandes empresas internacionales de la comunicación volvió a vaticinar, de nuevo con más entusiasmo que atino, el colapso inminente de Venezuela y “el fin del chavismo”. Sin embargo, derrotando no sólo a la oposición sino también a estas profecías y su credibilidad, el chavismo aumenta su ventaja sobre la oposición conservadora y ha ganado ampliamente las elecciones municipales en número de alcaldías y en votos nacionales.

A falta de que el Consejo Nacional Electoral termine de contabilizar los márgenes de resultados que aún faltan (y que pueden matizar estas interpretaciones), el grueso de los datos, con el 97,5% escrutado, ya se conoce y permite un primer análisis político. Las elecciones tenían tres claves de lectura: en primer lugar, el resultado en número de alcaldías, que ha sido ampliamente favorable al Partido Socialista Unido de Venezuela y sus candidaturas u organizaciones aliadas de izquierdas, que han conquistado 210 alcaldías, más del 75% de las atribuidas hasta ahora (de un total de más de 335 municipios), frente a algo más de 50 alcaldías para la coalición opositora “Mesa de la Unidad Democrática”. El chavismo demuestra que es la única fuerza con presencia destacada en todo el país, con mayor inserción capilar territorial y factor de articulación nacional.

En segundo lugar, y pese a ser unas elecciones municipales de resultados no directamente trasladables al plano nacional, el cómputo de votos totales había sido proclamado por la oposición conservadora como el dato fundamental en un adelanto del plebiscito contra el Gobierno, el principio de su destitución; no obstante, los votos chavistas suman 5.111.336 (el 49,24%) frente a los 4.435.097 opositores (el 42%), quedando un 8% en candidaturas independientes de muy diversa índole y difícil adscripción. Estas elecciones no eran un referéndum sobre la continuidad del proceso de cambio y el chavismo en Venezuela, pero si lo hubiesen sido la diferencia a su favor habría sido de 6,5 puntos porcentuales y 675.000 votos (casi 5 puntos y 400.000 votos más que en las presidenciales del pasado 14 de abril de 2013).

Por último, el tercer elemento de análisis lo constituyen los resultados en las principales ciudades venezolanas, plazas simbólicas. Aunque el chavismo ha ganado la mayoría de las capitales de Estados, lo cierto es que ha perdido importantes urbes, no consiguiendo recuperar ninguna de las joyas opositoras y encontrando serias dificultades en las metrópolis, salvo en el municipio Libertador, en el centro una Caracas mayoritariamente opositora. Afronta así un problema propio de la madurez de los gobiernos progresistas latinoamericanos, que con sus políticas de redistribución e inclusión sacan a importantes sectores de la miseria, expanden las oportunidades y ensanchan una clase media que en gran medida les “abandona” en ese tránsito. Dado su creciente peso demográfico y su influencia cultural y política, una política para la seducción de las clases medias y su integración en la nueva estatalidad y en el bloque popular en el poder es crucial para la estabilidad de los procesos de cambio latinoamericanos.

Entonces ¿qué ha cambiado desde el 14 de abril en Venezuela para que la ventaja del chavismo se haya ampliado tanto? Estas elecciones eran locales, que en Venezuela despiertan siempre menor interés que las nacionales y eran además las primeras exclusivamente municipales. Eso permite entender una participación relativamente baja para los cánones tradicionales venezolanos (ha sido del 59% cuando en las anteriores municipales fue del 65, el 14 de abril del 79 y el 7 de octubre de 2012, con Chávez, del 82%). Los venezolanos deciden sobre más cosas y más a menudo que los ciudadanos de las democracias liberales, habiendo votado 19 veces en los últimos 15 años. Esto genera un cierto cansancio electoral que en este caso parece haber pesado más en la oposición. El chavismo ha demostrado contar con una organización popular y territorial superior, capaz de marcar la diferencia en elecciones de menor participación. Además, las bases opositoras estaban desmovilizadas, como se comprobó en las dos protestas convocadas en campaña electoral, y desilusionadas por haber sido arrastradas a una dinámica destituyente fracasada en la que le prometieron que el Gobierno no llegaba a terminar el año. Mientras, los sectores “blandos” que por primera vez votaron opositor el 14 de abril de 2013 se distanciaron tras la virulencia de los ataques de los días siguientes. La derecha vive así un momento paradójico de fortaleza electoral y debilidad política: de iniciativa, convocatoria a la movilización para interrumpir la normalidad del tiempo institucional, fuerza mediática o apoyo de poderes “duros” en el Estado.

Además, el Gobierno bolivariano se ha ido consolidando lenta pero progresivamente. La Ley Habilitante (que es la autorización de la Asamblea Nacional para poder emitir, por plazo limitado y circunscrito al tema solicitado, normas similares al Real Decreto-Ley que emite el Gobierno en España) y las medidas económicas contra la especulación y el fraude promulgadas a su amparo han obtenido una buena acogida por parte de la ciudadanía, pudiendo haber tenido cierto impacto en el voto por las candidaturas chavistas. Aunque no sustituyen las necesarias reformas económicas estructurales, han contribuido con certeza tanto al rearme moral de las bases bolivarianas en un año especialmente duro, como en la afirmación de un perfil propio, con iniciativa y autoridad, de Nicolás Maduro, en el recorrido complejo de ser presidente después de Hugo Chávez. Como le sucedió durante el paro patronal y el sabotaje petrolero de 2002-2003, la “guerra económica” ha sido un boomerang político para las oligarquías venezolanas.

Tras toda una campaña pregonando que las elecciones eran un plebiscito en el que se expresaría el clamor de todo un país contra el Gobierno, Capriles comparecía en la noche electoral regresando a la última trinchera del pensamiento conservador: ya no hay una sola voz sino dos, y el país está “dividido”. Los países nunca lo están cuando la pobreza o la subordinación se viven en silencio; lo están cuando esta se politiza, se nombra y se impugna, eso es “populismo” irresponsable y demagogo, que apela a las masas que, como todos saben, tienen bajos instintos y pasiones ciegas de los que las élites políticas y económicas, en su prudencia y responsabilidad, carecen.

Es incierto el futuro de una oposición que lleva un año y medio en campaña permanente, cosechando diversas derrotas y que empieza a acusar las consecuencias, tanto en términos de capacidad de maniobra como de liderazgo y articulación interna entre las muchas tendencias que la componen –desde partidos hermanos de la (aún llamada) socialdemocracia europea hasta la extrema derecha- y que se mantienen unidas por las expectativas electorales más que por un proyecto común de país.

Por su parte, el chavismo, en ausencia de Chávez, ha demostrado tener mucho más recorrido del que sus adversarios menos prudentes le auguraban y se ha alzado con una victoria cómoda en las elecciones de este domingo, consolidándose. No se acerca a sus mejores resultados con Chávez pero obtiene una valiosa victoria tras unos meses difíciles. Gana con ello la iniciativa política ante una oposición titubeante, que lleva semanas a rebufo de la agenda gubernamental en una dinámica que puede profundizarse. Gana también, más importante, el oxígeno para afrontar con calma un reto en el que no puede fallar: tiene ante sí dos años extrañamente ausentes de disputas electorales (al menos por ahora) durante los cuales debe avanzar en la transición estatal en sentido socialista. De estas reformas dependerá, entre otras cosas, su vigor y solvencia para afrontar el siguiente ciclo de contiendas electorales.

Como identidad política y narrativa, el chavismo ya ha permeado el sentido común de época en Venezuela, lo legítimo y lo esperable para cada grupo y en relación con el Estado, fundamentalmente en el sentido de la centralidad plebeya y el “derecho a tener derechos” para los sectores ayer excluidos, hasta tal punto que hasta la oposición ha tenido que desafiarle en sus propios términos. Ahora debe “cavar trincheras” para sedimentar en instituciones sólidas y eficientes –que no dependan de la pasión popular permanente y que generen sus propios hábitos y cotidianidad, en una paradójica “normalidad revolucionaria”- las conquistas sociales y posiciones avanzadas de los sectores subalternos en el Estado durante una década y media de inclusión, distribución de la riqueza expansión de la soberanía popular.

Sólo así podrá dar respuesta a las “demandas de segunda generación” de una población que naturaliza ya los derechos conquistados y expande sus expectativas. Sólo así podrá aspirar a construir una hegemonía e irreversibilidad relativa –siempre cuestionable y desbordable al fin, como corresponde al régimen trágico que es la democracia- que “blinde” el nuevo contrato social bolivariano de forma similar pero en dirección opuesta a como operó el neoliberalismo blindando a la ofensiva los órdenes elitistas. Una configuración cultural e institucional tal que, en palabras de Jaime Guzmán, artífice de la constitución postpinochetista en Chile, “si llegan a gobernar los adversarios, se vean constreñidos a seguir una acción no tan distinta a la que uno mismo anhelaría, porque -valga la metáfora- el margen de alternativas que la cancha imponga de hecho a quienes juegan en ella sea lo suficientemente reducido para ser extremadamente difícil lo contrario”.

Doctor en Ciencias Políticas y miembro de la Fundación CEPS

jueves, noviembre 28, 2013

Jorge Rodríguez y Ernesto Villegas: liderazgos necesarios para construir la Caracas Socialista

Luis R Delgado J

Las elecciones del próximo 8 de diciembre revisten de una importancia histórica estratégica (http://www.aporrea.org/actualidad/a177082.html). Ganar la mayoría de las alcaldías y concejos municipales con una votación nacional superior, son condición necesaria para avanzar a una coyuntura política más estable, con un Gobierno Nacional robustecido y legitimado.

En este escenario es imprescindible garantizar la Alcaldía del Municipio Libertador (Caracas) y recuperar la Alcaldía Mayor (Área Metropolitana de Caracas). La Capital de la República, es un espacio estratégico en la medida que constituye la sede de los Poderes Públicos nacionales, y alberga una concentración demográfica decisiva. El Municipio Libertador ha sido y es un bastión de la Revolución Bolivariana.

Por esta razón, es menester respaldar las candidaturas de Jorge Rodríguez y Ernesto Villegas. Ambos dirigentes son hijos de importantes figuras de la lucha revolucionaria y socialista del siglo pasado (Jorge Rodríguez y Cruz Villegas respectivamente). Y a su vez han desempañado puestos importantes a lo largo del Proceso Bolivariano, son cuadros revolucionarios probados en el combate político.

Jorge Rodríguez luego de ser Vicepresidente de la República, fue electo Alcalde del Municipio Libertador en el año 2008. A partir de entonces ha liderado una gestión gubernamental que en articulación con el Gobierno Nacional y el Gobierno del Distrito Capital, ha logrado transformar sustancialmente la fisonomía de Caracas.

Gracias a la Gestión de Rodríguez, Caracas ha recuperado en buena medida su casco histórico colocándose a la altura patrimonial de otras capitales del continente. Por otro lado se han recuperado y creado diversos espacios públicos para el disfrute de los pobladores de la capital venezolana. La construcción de las comunas y los consejos comunales, ha sido respaldada Se ha mejorado la vialidad y la infraestructura en general. La ciudad ha visto florecer la actividad cultural y artística. Destacando a su vez la participación activa junto al Gobierno Nacional en la Gran Misión Vivienda Venezuela. En síntesis Caracas se ha humanizado en gran medida en los últimos años, gracias a la acción mancomunada del Gobierno del Comandante Chávez, hoy de Nicolás Maduro, de Jaqueline Faría y Jorge Rodríguez.

Ernesto Villegas comunicador revolucionario, quien ha jugado un papel estelar en la lucha mediática, y se desempeñó varios meses como Ministro de información y comunicación, constituye la esperanza para desalojar de la alcaldía metropolitana a uno de los más oscuros personajes de la IV República. Villegas es la garantía para desarrollar y transformar revolucionariamente la Gran Caracas, articulando un solo gobierno con Nicolás Maduro, Jaqueline Faría y Jorge Rodríguez.

Todas las fuerzas patrióticas y revolucionarias deben dar todo el respaldo a estos dos valiosos camaradas. Las victorias de Jorge Rodríguez y Ernesto Villegas son esenciales para afianzar a Caracas como Fortaleza de la Revolución Bolivariana.

Jorge y Ernesto son los cuadros designados para construir junto al pueblo la Caracas socialista que soñó nuestro Comandante Eterno.

lunes, julio 11, 2011

Preparan en Venezuela encuentro de mujeres por la integración

Prensa Latina.- El Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y movimientos sociales de varios países preparan un encuentro de mujeres latinoamericanas y caribeñas por la integración regional, señaló hoy la dirigente Ana Elisa Osorio.

"Será un foro antiimperialista, por la paz y la solidaridad, con el cual acompañaremos desde Caracas el nacimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac)", explicó.

En declaraciones a Prensa Latina, la dirigente del PSUV y vicepresidenta del Grupo Venezuela en el Parlatino, expuso que el encuentro inicialmente previsto para esta semana quedó pospuesto por cuestiones de agenda.

Decidimos cambiarlo de fecha, para organizarlo cerca de la cumbre fundacional de la Celac y tener con nosotros a compañeras de muchas naciones, dijo Osorio.

La cumbre que oficializará la creación de la Comunidad genuinamente regional, no incluye a Estados Unidos y Canadá, fue postergada hace unos días ante el proceso de recuperación de presidente Hugo Chávez, sometido en Cuba a dos intervenciones quirúrgicas.



Queremos esperar la nueva fecha -la inicial era el 5 y 6 de julio en esta capital-, para desarrollar el foro de mujeres antiimperialistas una semana antes o después de la reunión de la Celac, con el objetivo de mantener vivo el ambiente de integración, apuntó.

Para la diputada y dirigente socialista, la naciente organización representa la oportunidad de avanzar con una agenda propia de la región en cuestiones políticas, sociales y económicas.

Se trata de apuntar hacia la segunda y definitiva independencia de Latinoamérica y el Caribe, en tiempos en los cuales celebramos el bicentenario de nuestra gesta emancipadora, destacó.

De acuerdo con Osorio, la Celac es un mecanismo necesario, de cara a la neutralización de las conductas hegemónicas de Estados Unidos.

Aquí sabemos que la unidad es una cuestión urgente, porque los latinoamericanos contamos con las mayores reservas de agua, biodiversidad y petróleo del planeta, riquezas apetecidas por el imperio norteamericano, comentó.

viernes, junio 18, 2010

Mujeres del PSUV están claras en su papel dentro de la revolución

Fuente: Diario Los Andes
Las mujeres revolucionarias son muchas, miles en Mérida y millones en toda Venezuela, que están claras en la importancia del proceso de cambio que se genera en el país y su papel en el avance del mismo.

Así lo aseguró, Carmen Urdaneta, candidata segunda en lista del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Mérida, al señalar que, a propósito de las elecciones de, las y los, nuevos diputados de la Asamblea Nacional, las mujeres revolucionarias se están organizando para apoyar desde todos los frentes de batalla, a los de la organización política.

"En Mérida, estamos trabajando para poner nuestro granito de arena en la victoria arrolladora que vamos a obtener el 26 de septiembre,y eso, asusta a la oposición, porque sabe que somos aguerridas y vamos con todo, no nos amilanamos ante nada, por eso el Comandante Chávez confía en nosotras, en la capacidad de las mujeres para salir adelante y defender el socialismo bolivariano, porque por primera vez en la historia política del país, somos tomadas en cuenta y eso se paga con amor y lealtad".



Aseguró que, aun cuando no están saliendo con frecuencia en los medios de comunicación, se mantienen movilizadas, en las calles, visitando a las mujeres e invitándolas a participar de lleno en la campaña que se avecina, de cara a las elecciones de septiembre.

Con trabajo y constancia

Las mujeres revolucionarias se han ganado un lugar en el país, y el que ahora se les mire con respeto, con su trabajo y constancia, actualmente se encuentran ocupando espacios importantes, tanto en materia política, como en el gobierno bolivariano en sus diferentes instancias. "Estamos liderando la Asamblea Nacional, ministerios, gobernaciones, alcaldías. El presidente Chávez propuso, para Venezuela y el mundo, un socialismo feminista, una sociedad igualitaria. Todas y todos estamos preparados para ejercer los mismos trabajos y dirigir políticamente", dijo la lideresa del PSUV.

Entre los logros alcanzados en tiempos de revolución por las mujeres venezolanas, está la Ley Orgánica Sobre el Derecho de la Mujer a una Vida Libre de Violencia, el avance en la prevención del embarazo temprano, la creación del Ministerio de Estado para Asuntos de la Mujer, de un Observatorio de Género, a través del cual, se le hace seguimiento a las políticas públicas a favor de las mismas, para garantizar sus derechos sociales, políticos, económicos y culturales; así mismo, el gobierno nacional, otorga financiamiento a muchos proyectos socio-productivos, cada año, a través del Banco de Desarrollo de la Mujer.

"Por eso y mucho más, las mujeres merideñas estamos al frente de la revolución y la defendemos rodilla en tierra , de la mano de nuestro máximo líder, Hugo Chávez, quien reconoce nuestro trabajo y seguiremos avanzando, con la gente, directamente con las comunidades, donde las mujeres están liderando un trabajo importante, haciendo revolución".