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lunes, noviembre 08, 2010

"O adelantamos o Retrocedemos": De lo cosmético a lo sustantivo...

Dra. Elida Aponte Sánchez* /Fuente: M.L.
Cuando en el año 1999 hubo el cambio de gobierno del Presidente Rafael Caldera, integrante de la democracia de los partidos o democracia representativa que se inició en Venezuela en el año 1960, al gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, quien dio inicio a la democracia constitucional o democracia de los derechos humanos, cernida en la experiencia constituyente que dio lugar a la Constitución de 1999 o una constitución con ojos de mujer, el Movimiento de Mujeres de Venezuela, las mujeres de todos los partidos políticos, tanto los de derecha como los de izquierda, las mujeres feministas y las organizaciones pro defensa de los derechos humanos en general, tenían claro que el gran reto de esa nueva democracia participativa y protagónica, era pasar de la igualdad formal o igualdad ante la ley, a la igualdad concreta, la igualdad material o como bien decimos en Filosofía del Derecho, a la justicia. Quien tenga alguna duda de la veracidad de tal afirmación sólo tiene que leer con detenimiento el artículo 2 de la Constitución, el cual enuncia que Venezuela se constituye en un Estado democrático y social, de derecho y de justicia.

En el año 1999 se crea la primera institución de género con la que el gobierno del Presidente Hugo Chávez inicia su andadura, me refiero al Instituto Nacional de la Mujer (INAMUJER), que había tenido como antecedente inmediato el Consejo Nacional de la Mujer (CONAMU). El CONAMU había sido una trinchera de batalla de las mujeres líderas de todos los partidos políticos del país, en consonancia con el trabajo que realizaban desde el Congreso Nacional las mujeres parlamentarias, en materia legislativa y de la lucha sostenida del movimiento de mujeres, las mujeres feministas, las áreas de estudios de la mujer de las distintas universidades y demás organizaciones comprometidas. Con ese esfuerzo y sin desfallecer en la lucha se vieron concretadas aspiraciones muy importantes en el ámbito legal, tales como la Reforma al Código Civil, normas de extraordinaria importancia en materia laboral, y la aprobación de Leyes que hicieron de instrumentos internacionales como la CEDAW, leyes de la República, sólo por nombrar algunas.


El reto, entonces, para el gobierno del Presidente Hugo Chávez y para todos los gobiernos que se digan democráticos, en este siglo XXI, es la construcción de la igualdad real y efectiva de las mujeres y los hombres. Es decir, debemos avanzar más allá de la igualdad enunciada en la ley e, incluso, más allá de la igualdad de trato y de oportunidades, de las cuales estamos bastante lejos. Tal propósito, pivote de la República en el marco de la Constitución de 1999, reclama la intervención (para su transformación) de una tradición de cultura que ha estado asentada en la subordinación y en la opresión de las mujeres. En pocas palabras, asentada en su discriminación, en todos los ámbitos de la vida nacional. Ello, claro, no sólo requiere de iniciativas, tales como el Instituto Nacional de la Mujer, el Banco de Desarrollo de La Mujer, la Misión Madres del Barrio Josefa Joaquina Sánchez, los cuales están adscritos al Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, enmarcado en las competencias que le atribuye el Decreto 6.663, que requieren una visión y gestión feminista; así como de avances legislativos de tanta importancia como la Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia; avances a los cuales debe seguir la jurisdicción (justicia de género); iniciativas que nos han permitido avanzar en el logro de las metas del milenio, sino que es necesario diseñar y ejecutar políticas, programas, planes y proyectos con perspectiva de género y, además, medir el impacto con indicadores adecuados a la materia.

Todos los Poderes Públicos, Ministerios y entes del Estado, en todos los niveles de gobierno: nacional, estadal y municipal, tienen la obligación de diseñar sus políticas (todas sus políticas) con perspectiva de género, aunque el órgano que rectorice sea el Ministerio del Poder Popular para la Mujer y la Igualdad de Género, en el marco de sus competencias.

Esa tarea tan importante no se satisface entregando canastillas a niñas adolescentes embarazadas, terrible problemática social de la cual Venezuela es el mayor exponente en América Latina, ni halagando con el discurso a las mujeres sin que a este siga la acción comprometida, visibilizadora y transformadora. Es decir, la acción feminista; la cual supone ser partidaria o partidario de la realización plena de las mujeres, en todas sus posibilidades. El momento histórico es crucial: o avanzamos o retrocedemos y para avanzar es urgente pasar de lo cosmético a lo sustantivo.

*Experta en Derechos Humanos de Las Mujeres. Universidad del Zulia

martes, junio 02, 2009

Venezuela: Las mujeres ganan compromiso y protagonismo en la actividad comunitaria

Por: Humberto Márquez / Rebelión.org
En Venezuela "hay un enamoramiento de la mujer con la actividad comunitaria, de mayor compromiso y protagonismo, y por eso en las asambleas hay una gran participación femenina", dijo a IPS Alba Rojas, portavoz en un consejo comunal de Tacagua, en la vía de la capital al vecino litoral caribeño.
"Más de 60 por ciento de los consejos comunales son dirigidos por mujeres", explicó a IPS María León, titular del recién creado Ministerio de la Mujer y la Igualdad de Género. "Ya no estamos más confinadas a las tareas domésticas, ganamos el derecho a participar y hablar en la tribuna, como en la Revolución Francesa", añadió.

En Venezuela se han constituido más de 10.000 consejos comunales, con hasta 200 familias cada uno, según cifras ofrecidas por diversas autoridades. Muchas comunidades también organizan "mesas técnicas" de agua, salud, energía o comunicaciones, según los requerimientos de cada vecindario.
El peso de la mujer se potencia porque "aquí no se hace nada que no sea aprobado por los ciudadanos en asamblea. Es parte de la transformación que impulsamos, que la gente se apropie de sus proyectos, de sus procesos", comentó Rojas.

El consejo opera en una pequeña sede, a la vez oficina, biblioteca, sala de reuniones y aula de computación, en una de las tantas viviendas informalmente construidas en el sector Tacagua, una amalgama de barriadas marginales cruzadas por calles desordenadas y empinadas sobre las ásperas colinas que por 20 kilómetros bajan desde Caracas hasta el mar Caribe.

En el sector viven 6.000 personas y lo marca la quebrada Tacagua, un río de aguas servidas a cielo abierto, que desciende desde otras barriadas del oeste caraqueño. Lo domina una colina donde se hacen terrazas y galpones para albergar la primera comuna del área metropolitana, Gual y España, apellidos de dos precursores de la independencia de los españoles.

Rojas anima una "mesa técnica de telecomunicaciones", que gestiona con la corporación estatal de telefonía básica la instalación del servicio en toda Tacagua. Los consejos manejan pequeños expendios de alimentos y escuelas. En total, el gobierno dice haber entregado a proyectos comunales unos 3.000 millones de dólares en tres años.

Los cinco consejos que componen la pionera comuna Gual y España proyectan "una cría de gallinas y conejos, y su sala de matanza, siembras de tomates y pimentones, y una bloquera (alfarería)", dijo Rojas, "porque queremos que las comunidades sean productivas por sí mismas y no dependan de ninguna institución".

"Avanzamos por ensayo y error, y tenemos nuestros 'atajaperros' (encontronazos) con la burocracia, porque la comunidad va más rápido que las instituciones", sentenció.

En Venezuela, con una población en torno a 28 millones de personas, algo más de la mitad mujeres, éstas han asumido tradicionalmente la tarea de hacer más habitables los cinturones de barrios marginales que circundan Caracas y otras ciudades, mediante diferentes formas de organización, cuya nueva expresión son los consejos comunales.

MÁS CARGOS Y MÁS MUJERES

Las instituciones aumentaron en Venezuela con la Constitución de 1999, que reemplazó la de 1961 y sumó dos poderes a los tres tradicionales del Estado: Ejecutivo, Legislativo, Judicial, Electoral y Moral, subdividido éste en la Fiscalía General, la Contraloría y la Defensoría del Pueblo.

A la cabeza de cinco de esas siete instituciones se encuentran mujeres, que presiden la unicameral Asamblea Nacional (dominada por el oficialismo tras el retiro de la oposición en los comicios de 2005), el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, la Defensoría del Pueblo y la Fiscalía General.

En la Asamblea hay 128 hombres y 29 mujeres (17 por ciento), aunque varias ocuparon el escaño como suplentes de varones que fueron a otros destinos. El Poder Electoral estableció desde 2005 una paridad total de género en candidaturas a cuerpos deliberantes, pero los varones han ocupado las posiciones con mayor opción de victoria.

También son mujeres un tercio de quienes integran los 24 parlamentos regionales, 60 de las 335 alcaldías, cinco de los 22 ministerios y tres de las 24 gobernaciones de estados, según cifras del Ministerio de la Mujer. Con excepción de las alcaldesas, las cifras son parecidas a las anteriores a 1999.

"En los últimos 10 años hemos tenido un avance inimaginable para cerrar la brecha histórica entre la acción constructora de las mujeres y su papel en la toma de decisiones políticas, sociales y económicas, no sólo en los altos poderes públicos, sino en el poder popular", aseveró la ministra León.

Flor Ríos, de la Comisión de Familia, Mujer y Juventud de la Asamblea, observó a IPS que "aunque la mujer ocupa ahora bastantes cargos y encabeza poderes públicos, todavía está lejos de la paridad y de posiciones relevantes para la administración de fondos y conducción ejecutiva del país".

"Puede haber progresos en organizaciones de base, como consejos comunales, que se benefician del interés y la capacidad de la mujer para participar en la búsqueda de solución a los problemas", dijo a IPS María Guzmán, de la no gubernamental Fundación para los Derechos de la Mujer Latinoamericana.

"Pero la representación en altos cargos no es sinónimo de empoderamiento de género", puntualizó.

CONTRADICCIÓN EN LOS DISCURSOS

"Yo me declaro feminista. ¡Que vivan las mujeres! Como decía Simón Bolívar, la mujer no es igual al hombre, sino que nos supera", repite con frecuencia el presidente Hugo Chávez.

Este mes invitó "a todos los hombres de este país, a que nos declaremos feministas", pues "no habrá liberación de los pueblos sin liberación de la mujer".

Horas después, Chávez descalificó a Cecilia García Arocha, primera mujer elegida rectora de la Universidad Central, la principal del país, por haber criticado al Ministerio de Educación Superior durante una marcha universitaria contra recortes presupuestarios.

"No sé cómo una señora tan irresponsable y embustera es rectora de una universidad", dijo Chávez, en la más reciente frase con la que, según adversarios y organizaciones de mujeres, exhibe el machismo, paternalismo o militarismo que signaría su gobierno.

Analistas y medios críticos recuerdan que el mandatario expone un discurso que contradice sus otras expresiones a favor de las causas de la mujer y la equidad de género, en su presencia ante los micrófonos, a través de los cuales ha hablado más de 3.000 horas.

Por ejemplo, cuando estaba casado con Marisabel Rodríguez, su segunda esposa, le anunció públicamente que "esta noche te doy lo tuyo". Otra vez dijo que la ex secretaria de Estado (canciller) de Estados Unidos, Condoleezza Rice, requeriría que "le hagan el favor" y ofreció a un alcalde para ello, al argumentar sus discrepancias con Washington.

En otra ocasión anunció que vencería a los opositores en una elección y con ellos "jugaremos al rojo", un soez juego de palabras que evoca la sodomía y es propio de bares para varones.

"El discurso de cualquier líder político, sea de la oposición o del oficialismo, debe tener elementos modélicos. Las formas importan mucho, y más en una sociedad con índices de maltrato doméstico y violencia tan altos y una discriminación de género importante", dijo a IPS Liliana Ortega, de la coalición de organizaciones humanitarias Foro por la Vida.

Hace cinco años eran mujeres el uno por ciento de las víctimas de homicidios y en 2008 fueron seis por ciento, precisó Ortega. "En la TV estatal se burlan de la orientación sexual de la gente, y en sus programas de opinión, las mujeres de oposición a veces son tildadas de amantes o mantenidas de fulano o zutano", deploró.

"Así se reafirman modelos indeseables en una sociedad moderna", afirmó.

Además, opinó Ortega, las mujeres que encabezan actualmente poderes públicos "no han sido contradictoras o independientes sino seguidoras de decisiones del Ejecutivo".

Guzmán abundó que "la mujer es afectada por la división política del país en dos pedazos, y por el discurso oficial, que agregó al machismo y paternalismo del que progresivamente nos alejábamos, el componente del militarismo y el uso de imágenes confrontacionales como guerra, batalla, enemigo, escuadras y cañones".

Pero León sostuvo que "por encima de cualesquiera circunstancias, la revolución que lidera el presidente Chávez ha sido la más esperanzadora en la historia venezolana. Hemos logrado cambios institucionales, como tener un Banco de la Mujer, y las políticas públicas hacia la mujer tienen, por primera vez, una fuerte interlocución en las bases".

lunes, marzo 09, 2009

8vo. Aniversario de BANMUJER

Celebramos nuestro Aniversario de creación por decreto presidencial...
8 AÑOS DE PRÁCTICA MICRO FINANCIERA CON VISIÓN DE GÉNERODesde el 8 de marzo del año 2001 nos hemos dado a la tarea de producir un cambio radical en la autopercepción y valoración de las mujeres venezolanas más desasistidas, de manera de mejorar su condición de vida y protagonizar el desarrollo socioeconómico de nuestro país. Los resultados han sido positivos, en su mayoría, puntualizados a fortalecer el proceso formativo para la construcción de una sociedad con visión y equidad de género.

Banmujer se creó, formalmente, el 8 de marzo del año 2001, mediante el Decreto 1.243 de la Presidencia de la República, publicado en la Gaceta Oficial número 37.154, con la finalidad de respaldar la creatividad y el potencial productivo de las mujeres de los estratos más desposeídos.


Al cumplir un año más de gestión, contamos con un equipo fortalecido, dirigido, desde su comienzo, por la presidenta Nora Castañeda; comprometido a brindar apoyo y orientación a las comunidades, y en especial, a aquellas mujeres que representan el sustento familiar.
En ocho años de gestión llevamos un acumulado de 99.155 créditos liquidados, por una inversión de BsF. 336.253 millones. El 16 % de nuestra cartera ha sido destinado a impulsar el sector agrícola, el 58% el de manufactura, el 15% para el de servicios y el 11% para comercio.
La entrega masiva de microcréditos ha generado más de 150 mil empleos directos, casi 300 mil indirectos, para lograr más de 430 mil empleos socio productivos en todo el territorio nacional.
Con los servicios no financieros ha facilitado 13.378 talleres a un promedio de 150.271 personas, enfocados a profundizar el manejo de temas como: la economía popular, proyectos de inversión, cooperativismo, equidad de género, salud sexual y reproductiva, autoestima, crecimiento personal, formación socioproductiva, diagnóstico comunitario participativo en la gestión pública local, planificación y presupuesto participativo, entre otros.
A través del trabajo comunitario Banmujer ha impulsado la organización de 207 Redes Populares de Usuarias distribuidas en todo el territorio nacional, conformadas por unas 5.945 personas, en su gran mayoría mujeres.
Con el objetivo de crear estrategias de comercialización para nuestras usuarias, se ha emprendido el proyecto de conformación de cadenas socioproductivas, las cuales permitirán fortalecer el proceso de producción y venta , partiendo de las necesidades colectivas.
La consolidación de convenios internacionales con el PNUD y Statoil, nos ha permitido brindarle atención financiera y no financiera a un total de 2.092 personas indígenas, de los pueblos: Kariña, Warao, Añú, Yecuana, Baniva, Guajibo, Wayuu, Pemón, Piaroa, Piapoko y Baré, localizados en los estados Amazonas, Anzoátegui, Apure, Bolívar, Delta Amacuro, Monagas, Sucre, Zulia, Trujillo y Mérida.
Por medio de una alianza estratégica con el INE, Banmujer integra el Subcomité de Estadísticas a la Población Afrodescendiente que tiene como misión visibilizar a la población Afrodescendiente para la garantía de sus derechos y la reorientación de las políticas públicas al respecto, con visión de género.

Trabajamos a la mano de MINMUJER
Banmujer nació como ente adscrito al Ministerio de Finanzas. En 2002 pasó a formar parte del Ministerio para el Desarrollo de la Economía Social; posteriormente, en el 2004 formó parte del Ministerios del Poder Popular para la Economía Popular y luego al Ministerio del Poder Popular para la Economía Comunal.
Las diversas políticas con visión de género, emprendidas por gobierno del presidente Chávez, permitieron la creación del Ministerio de Estado para Asuntos de la Mujer, encabezado por la luchadora María León, ente al cual, hoy, formamos parte junto a la Fundación Misión Madres del Barrio y el Instituto Nacional de la Mujer; entidades responsables de encaminar el desarrollo, la igualdad y el reconocimiento del trabajo la mujer dentro de la sociedad.
Este año celebramos no sólo nuestros ochos años de logros, sino, nuestro primer año de creación de un Ministerio, que trabaja por y para las mujeres venezolanas que más lo necesitan.

Crecemos
Comprometid@s con las mujeres productivas del país, en el 2009, continuaremos impulsando nuestro Programa de Presencia Nacional, con la compra de inmuebles en todo el país, para consolidar nuestras sedes regionales.
Seguiremos trabajando con el otorgamiento de microcèditos para consolidar la economía popular y solidaria; aunado a la creación de redes de microcadenas productivas, que abarcan desde la producción hasta la comercialización y el consumo, destinadas a fortalecer las economías locales y regionales.