Mostrando entradas con la etiqueta mujer y arte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujer y arte. Mostrar todas las entradas

martes, abril 17, 2012

También las mujeres sabían pintar

Tomado de: El País
Aquellas mujeres fueron reales, pintaron, esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. La respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores.

Un amanecer de hace 25.000 años, en algún lugar cercano a lo que hoy llamamos el mar Cantábrico, un grupo de hombres —seguro que eran hombres— se abrió paso monte arriba entre los acebos y los tojos, camino de una gruta en cuya oscuridad se adentraron valientemente, iluminándose con grasientas teas. Aquella mañana milagrosa, sobre las paredes de la caverna dejaron la representación pintada o grabada de los animales de su entorno, caballos, bisontes o ciervos. Y una curiosa cantidad de siluetas de manos, que lograron hacer colocando sus palmas contra la piedra y escupiendo alrededor pigmento de ocre.

Sí, el arte paleolítico lo hicieron los varones. Eso es lo que siempre imaginamos: eran ellos quienes se dedicaban a esa actividad religioso-artística. Hombres. Cazadores y brujos, y también pintores. Pero ¿por qué ellos? ¿Hay pruebas que demuestren esa autoría masculina? Existen pruebas, en efecto, pero no en ese sentido. Los expertos siempre pensaron que, dadas las diferencias de tamaño, buena parte de las manos plasmadas en las cavernas debían de ser manos de mujer. Ahora, un programa informático diseñado por científicos del Centre National de la Recherche Scientifique (el CSIC francés) lo ha demostrado: algo más de la mitad de esas siluetas corresponden, por sus medidas y su morfología, a cuerpos femeninos. Las mujeres estuvieron allí, y podemos suponer que participaron igualmente en la representación de otras figuras. En el paleolítico hubo mujeres “artistas”, que pintaron en las grutas entremezcladas con los hombres. Si nunca nos las imaginamos en esa tarea, es sin duda a causa de ese prejuicio tan asentado en nuestros cerebros que nos lleva a creer que casi todas las cosas importantes de la humanidad —salvo parir— las han hecho los hombres.


Les pido que ahora nos acerquemos por un instante al ámbito tenebroso de los monasterios medievales, donde los monjes se dedicaron durante siglos a preservar la cultura y la tradición escrita y a crear pacientemente las extraordinarias ilustraciones de los códices miniados. De nuevo los hombres. ¿Seguro...?. También en este caso los hechos demuestran algo diferente: sabemos para empezar que, hasta el siglo XIII, los monasterios europeos eran dúplices, es decir, cobijaban —aunque en edificios separados— a monjes y monjas. Ambos sexos compartían el trabajo en los scriptoria, los talleres donde se copiaban e iluminaban los manuscritos. La mayor parte de ellos carecen de firma, lo que hace imposible su atribución. Pero algunos contienen sorpresas: por ejemplo, el códice de los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana que se conserva en la catedral de Gerona y que es una obra maestra del género. El libro se terminó el 6 de julio de 975 en elscriptorium del monasterio de San Salvador de Tábara (Zamora), y está firmado por “Emeterio, monje y sacerdote” y “Ende, pintora (pictrix) y sierva de Dios”. Un primer nombre de mujer para la historia del arte español.

Qué misteriosa, Ende. Pero su existencia brumosa no es, como podría parecer, una anomalía irrepetible. Por supuesto que la presencia femenina en el mundo de las artes europeas fue rara hasta finales del siglo XIX, igual que lo fue en cualquier otra actividad que supusiera beneficios cuantiosos y prestigio social. Rara, pero real. Aunque apenas las conozcamos, hubo un notable puñado de mujeres, sin duda valientes, que a lo largo de los siglos pintaron o esculpieron. Mujeres que casi siempre habían aprendido el oficio de manos de sus propios padres en el taller familiar.

Ellas compitieron codo a codo con los hombres por lograr el apoyo de los grandes mecenas, los monarcas, la aristocracia y el alto clero. A veces fueron vapuleadas y tratadas con desprecio. Algunas abandonaron ante las presiones sociales. Otras permanecieron ocultas tras la figura del padre o del marido. Pero también las hubo que defendieron con uñas y dientes su talento y lograron imponerse como artistas de éxito en un mercado en el que la lucha por hacerse con los encargos era feroz. Unas cuantas llegaron a ser reconocidas en toda Europa, vivieron viajando de un país a otro, solicitadas de todas partes, y se construyeron sólidas fortunas.

Ahí están, como pequeños rayos de luz lunar en ese universo mayoritariamente masculino, Sofonisba Anguissola (1532-1625), que durante 13 años retrató a los miembros de la familia de Felipe II. Lavinia Fontana (1552-1614), que pintó para el Papa Clemente VIII y llegó a cobrar por sus retratos lo mismo que el gran Van Dyck. Artemisia Gentileschi (1593-1652), que ganó tanto dinero con sus espléndidos cuadros que pudo casar a sus hijas con nobles españoles, previo pago de enormes dotes.

Judith Leyster (1609-1660), que alcanzó un gran éxito en Holanda. Luisa Roldán, La Roldana (1652-1704), exquisita escultora de cámara —el máximo honor de la época— de Carlos II y de Felipe V. Rosalba Carriera (1675-1757), favorita en muchos palacios e introductora de la técnica del pastel en la Francia del rococó. Angelica Kauffmann (1741-1807), que se enriqueció en Inglaterra con sus obras neoclásicas. Elisabeth Vigée-Lebrun (1755-1842), retratista preferida de María Antonieta y codiciada por la nobleza de toda Europa. Constance Charpentier (1767-1849), premiada en varios de los famosos salones parisinos de su tiempo. O Rosa Bonheur (1822-1899), famosísima en medio mundo gracias a sus cuadros de animales.

Son únicamente algunos nombres del notable grupo de mujeres que precedieron a las impresionistas y post-impresionistas —Berthe Morisot, Mary Cassat, Eva Gonzalès, Camille Claudel, Lluïsa Vidal o Suzanne Valadon— y a las artistas de las primeras vanguardias. Solo entonces, a finales del siglo XIX, cuando la condición femenina comenzaba lentamente a cambiar, empezaron a aparecer en las escuelas de arte decenas de muchachas que aspiraban a convertirse en artistas, ya no como “rarezas”, sino como auténticas iguales y colegas de los hombres. Solo entonces, a algunos no le quedó más remedio que poner en duda la idea tan extendida —y aún no del todo derrotada— de que el sexo femenino no estaba capacitado para la creación artística.

“El arte es ajeno al espíritu de las mujeres, pues esas cosas solo pueden realizarse con mucho talento, cualidad casi siempre rara en ellas”, había escrito Boccaccio. Un pensamiento que repitieron una y otra vez a lo largo de los siglos muchos hombres ingeniosos. (Y sospecho que un tanto misóginos.)

Todas esas mujeres fueron reales. Existieron. Pintaron o esculpieron. Y triunfaron. La gran pregunta es por qué no aparecen en la mayor parte de los libros de historia del arte. Y por qué no vemos sus obras en los museos. Supongo que la respuesta la tienen los hombres que, mayoritariamente, han ejercido como historiadores, críticos y conservadores hasta tiempos muy recientes. Ellos, defensores conscientes o inconscientes del androcentrismo en la cultura, han relegado a las escasas artistas históricas al olvido. Han omitido sus nombres en sus estudios, han arrumbado sus cuadros en los depósitos o los han colgado en los rincones más oscuros de las salas.

Y a veces, los han expuesto bajo los nombres de grandes maestros, por supuesto varones: sin ir más lejos, en el Museo del Prado han “aparecido” en los últimos años dos espléndidos retratos de Sofonisba Anguissola y uno más que se le atribuye, cuadros que siempre se habían considerado obras de otros pintores.

Sí, ya sé, ya sé, el eterno recelo: es cierto que ninguna de ellas llegó a ser Leonardo o Velázquez o Goya. No hubo ningún genio entre esas pintoras. Pero quienes afirman eso suelen olvidar que su número fue mucho menor que el de los hombres, su lucha mucho más intensa y probablemente su autoestima infinitamente más débil. Y que, desde luego, tampoco la mayoría de los artistas masculinos que aparecen en los manuales de historia del arte y que cuelgan en los museos fueron Leonardo, ni Velázquez, ni Goya. Y, sin embargo, ahí están. Visibles y recordados, aunque no fueran los mejores, mientras ellas descansan todavía, en buena medida, en el limbo —tan femenino— de la inexistencia.

Ángeles Caso es licenciada en Historia del Arte y escritora, autora del ensayo Las olvidadas. Una historia de mujeres creadoras.

sábado, abril 07, 2012

Chile: “Señoritas salvajes” a todo color

Tamara Vidaurrázaga Aránguiz
SEMlac.- Mujeres paridas por lobas, una indígena cargando sus pesares en un aguayo (lienzo) amarrado a la espalda o una inocente blancanieves sosteniendo una roja manzana entre las manos, salen de los pinceles de tres jóvenes ilustradoras que se presentan en la exposición "Señoritas salvajes" que se exhibirá durante marzo y abril en la Biblioteca de la capital chilena.

Karina Cocq, Sol Díaz y Daniela Somoza son las realizadoras de esta iniciativa que habla de las mujeres no tradicionales, que rompen moldes y dejan escapar esa otra que hay en cada una luchando por expresarse.

Para Karina "Señoritas Salvajes" "tiene que ver con que las tres tenemos miradas súper personales sobre la mujer y su naturaleza y, sobre todo, tratamos de mostrar trabajos que proyectarán a mujeres libres de los prejuicios de nuestra cultura, por lo tanto tratamos de sacarnos las concepciones que la cultura nos impone, de ahí lo de Señoritas Salvajes", señaló.

Respecto al mundo de las ilustraciones y del arte en general, Karina opinó: "Yo pienso que claramente está bien masculinizado, pero hay una creciente corriente de mujeres dibujantes que se está haciendo notar y está planteando una visión personal y liberada de la carga cultural que existe, y no necesariamente con un mensaje feminista, pero sí hace una gran diferencia en las propuestas que existen".

Sol y Daniela son diseñadoras, Karina estudió arte. Las tres son jóvenes y tienen en común las ganas de crear para hablar de cómo las mujeres estamos paradas en este mundo. Sol es autora, además, de un cómic llamado "Bicharracas", cuyas protagonistas son la fea, la negra y la peluda, tres niñas que no se corresponden con los estereotipos de belleza occidentales y que se ríen de sí mismas y de la normatividad sexista.

Karina Cocq tiene en su haber las ilustraciones del libro de cuentos Colorina colorada, ya no quiero ser un hada, resultante del concurso homónimo de cuentos infantiles feministas realizado por el colectivo Feministas Tramando y que tuvo por objetivo contar historias no sexistas a las y los infantes.

Daniela interviene la ciudad con sus autoadhesivos que muestran su arte y hablan de la contingencia: el último decía "Tráiganme a las putas", haciendo referencia al alcalde de Ñuñoa, Pedro Sabat, quien señaló que en la toma del Internado Nacional Femenino lo que había era "un puterío".

Para ver los trabajos de estas artistas puede acudirse directamente a sus páginas web: http://solilustraciones.blogspot.com, http://www.karinacocq.com/ y http://www.danielitis.com

lunes, abril 04, 2011

Las mujeres reescriben la Historia del Arte...

ROCÍO PONCE / Público.es
Cuando una persona visita un museo, recibe una información sesgada en la que se silencian múltiples colectivos. Entre ellos, las mujeres.

Estos centros de cultura responden en sus criterios a los puntos de vista de la ideología dominante de la época que los conformó: una visión exclusivamente masculina que también refleja los intereses de una élite económica, social y geográfica. "Los objetos que se encuentran en los museos y quienes los realizaron han sido considerados como elementos dignos de conservarse. A la inversa, todo lo que no está es perecedero y mortal", explica Marián López Cao, directora del Instituto de Investigaciones Feministas (IFF), perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid.

En El Prado, sólo 38 obras de 10.000 están firmadas por autoras

Por tanto, ese visitante encuentra en el museo la imagen de las mujeres como seres prescindibles o inexistentes. "La función del museo es hacer pensar a la gente en variantes que nos planteamos ahora y no se planteaban antes", añade López Cao.


Hace dos años, el Ministerio de Cultura, la Universidad Complutense y el IIF firmaron un convenio denominado Museos y género, con el que se han estudiado los fondos museísticos españoles desde la perspectiva de género. Sus frutos pueden visitarse en tres centros (Museo Arqueológico Nacional, Reina Sofía y El Prado) a través de itinerarios alternativos sobre las obras de su exposición permanente. El más reciente es el de Las mujeres y el poder del Museo del Prado, que rescata a mujeres con poder político (reinas, infantas o condesas) que han quedado en el olvido, a través de la investigación de 15 obras que han realizado el IFF y el propio museo.

Un ejemplo de estos itinerarios podemos comprobarlo con la relectura de Las Meninas, pintado hacia 1656 por Velázquez. Es un retrato de la familia de Felipe IV en una escena cotidiana pero que esconde las complejas relaciones de convivencia femenina en la Corte. Además, guarda la historia de la infanta Margarita y su madre, la reina Mariana de Austria, y la posición de ambas en la esfera de poder. Ambas se enfrentaron a fuertes críticas por ser mujeres y su supuesta debilidad moral para poder gobernar.

"Se sigue sin enseñar el pasado de las mujeres", opina una experta
Documento histórico

Antonia Fernández Valencia, que es parte del equipo de trabajo, señala que esta perspectiva que ofrecen a los visitantes a través de una audioguía (y en www.museodelprado.es) descubre relaciones de dominación, económicas, sociales y familiares. "La pintura se convierte así en un documento histórico excepcional visto desde esta perspectiva de género". Esta nueva visión muestra el androcentrismo de los fondos museísticos, más acentuado en la obra clásica que en la contemporánea.

"Se sigue sin enseñar el pasado de las mujeres como creadoras y para eso sirven este tipo de trabajos", opina la profesora Asunción Bernárdez, miembro también del IIF. ¿Y dónde están las obras de esas autoras? "En los almacenes", dice tajante Marián López Cao.

Cuando las encargadas de este proyecto llegaron, convenio bajo el brazo, al Museo del Prado, se encontraron con alrededor de 10.000 obras y sólo 38 firmadas por mujeres. Ninguna de ellas colgaba de sus paredes.

Tras la creación del itinerario, algunas de estas obras han visto la luz, como las de Sofonisba Anguissola y Clara Peeters. Mientras, otras artistas como Artemisia Gentileschi y Margarita Caffi aguardan pacientes su turno. Según López Cao, esas obras no se exponían "porque hay un criterio atravesado de ideología llamado calidad que es abstracto y que es el que incluye o excluye". Su objetivo con esta nueva visión de las obras es que la sociedad reflexione: ¿ Por qué ha sido así tantos años y nadie se había dado cuenta? ¿O los responsables de los museos no han querido hacerlo?

En la actualidad podemos encontrar mujeres a la cabeza de algunos museos como el de América, el Sorolla, el Nacional del Romanticismo, el del Greco o el Nacional de Antropología. Todas, concienciadas con la necesidad de que el patrimonio que dirigen sea mostrado sin sesgo, según consta en la iniciativa Patrimonio en femenino.

Para las investigadoras, además, con esta visión "la Historia se está abriendo a otras posibles escrituras". "Es de ley mirar a las mujeres y restituir su valor en el pasado", afirma López Cao. Esta investigadora cree que al introducir la variante de género aparecen los miedos de los hombres: "Ellos han necesitado siempre un elemento para sentirse mejores y eso es la inferioridad de las mujeres, a las que se educa con idea de dependencia, con estereotipos muy anclados que nos cuesta deconstruir".

La profesora Bernárdez afirma que la irrupción del discurso feminista en los museos es "un aluvión que se ha llevado por delante principios generales sobre el arte y que forma parte del movimiento histórico del siglo XX". "Este proceso es inevitable", concluye.

lunes, julio 06, 2009

Estudio revela que mujeres contribuyeron en pinturas rupestres

Pese a que desde hace años se creía que las pinturas rupestres sólo habían sido realizadas por hombres, un nuevo estudio revela que las mujeres también contribuyeron en su ejecución.

De acuerdo con la página dailymail.co.uk, el profesor Dean Snow, de la Universidad de Pennsylvania, volvió a analizar las pinturas en las cuevas Peach Marle y Gargas, en Francia.

Luego de su estudio descubrió que, contrario a lo que se pensaba, hay evidencias de muchas manos femeninas en las pinturas que datan de hace más de 25 mil años.



Además de las manos masculinas, que claramente son más largas, en las cuevas se localizaron marcas más pequeñas que podrían ser de hombres más jóvenes o mujeres.

Para determinar quién pintó las marcas más pequeñas, el profesor Snow usó proporciones digitales. Los dedos anulares largos corresponden a hombres mientras que los índice más largos son más femeninos.

El profesor considera que ahora es posible decir que muchas mujeres tuvieron un fuerte papel en el arte del Paleolítico Superior.

martes, abril 28, 2009

la mujer como artefacto del arte

A veces llamadas, locas, brujas, histericas, tramposas…. Las mujeres hemos pasado por muchas etiquetas y clasificaciones, con el afan de descubrir para que fuimos creadas, buscar alternativas a solo ser objeto de reproduccion y cuidado del hogar. Los intentos de todas aquellas que se atrevieron a desafiar un destino y oficios impuestos han sido muchas veces omitidos, y solo se quedan ahi respaldando lo que hicieron los grandes genios.

Para hablar del papel de las mujeres en la historia de la humanidad, se pueden nombrar infinidad de eventos, nombres, personajes, revoluciones, ideas, demandas y muertes.

Quiero hacer un breve recorrido por la historia, y nombrar sucesos y acontecimientos en los que se omite la presencia de las mujeres en el arte, asi como tambien el rescatar nombres y dificultades a las que se enfrentaron para llegar a lo que somos hoy en dia, para tener la capacidad y el permiso de estudiar o ejercer las disciplinas artisticas.

En la linea del tiempo de la historia del arte, las mujeres no estan presentes desde los primeros años, aun y cuando, los inicios de una disciplina como la pintura, se dicen, son remitidos a una chica, segun Plinio el viejo, en su Historia Natural, la hija del alfarero Butades Sicyonius quien trazando la silueta con la sombra de su enamorado al partir, creo un cuadro.

Al pasar los años y acontecimientos que rigieron el rumbo de las historias de la humanidad, como ya mencione antes, fueron omitidos nombres y proyectos de muchas mujeres, limitadas a musas o colaboradoras, esposas, y a respaldar la clasica frase “detras de un hombre siempre hay una gran mujer”. Definitivamente no se cumple con el reconocimiento merecido por cada una de estas mujeres que acompañaron los cambios mas importantes de la linea del tiempo.

Tanto en el arte como en la medicina y hasta en los hogares, las mujeres han jugado papeles que fueron escondidos bajo los nombres de sus padres, esposos o maestros, las primeras documentaciones de una pieza firmada por una mujer vienen de la edad media, en el ejemplar del Apocalipsis de Beato de Liebana (conservado en la Catedral de Gerona y terminado en el 975) aparece el nombre Ende “pintora y sierva de Dios” (pintrix et Dei adriutrix, aun y cuando en esa epoca, los artistas no daban pie a una firma en sus obras.

Es hasta un tanto dificil el explicar como aun y en años mas cercanos a la actualidad esto ha sido una constante, aunque no sea tan evidente y que, por ejemplo, en nuestra carrera y nuestro pequeño circulo de snobs y hartistas, la mayoria de los estudiantes de arte seamos mujeres.

En el siglo XVIII junto con revoluciones y cambios, la demanda laboral amplia las oportunidades de trabajo de las mujeres, primordialmente como instructoras y maestras en las academias para niñas, en las que comienza a ser indispensable la educacion artistica con conocimientos de dibujo, pintura, canto y baile.

Asi empieza la un desarrollo mas formal y socialmente aceptable entorno al arte para las mujeres, aun asi, en concursos de arte como el Prix de Rome, no se aceptaban “mujercitas”. Cuando una mujer lograba con sus influencias colarse como alumna en alguna academia, se le restringia la entrada a las clases de desnudo, lo cual era indispensable para lograr salir de las piezas tradicionalmente aceptadas como hechas por la mano femenina, como lo eran (o lo son, actualmente “el arte de señora”) los paisajes, retratos y naturaleza muerta.

Para el siglo XIX, se amplia aun mas el campo laboral de las mujeres, (o como era en esa epoca, la mujer) y se acepta la idea de considerarlas artistas. Su participacion ya no se limitaba a ser la modelo, musa, alumna o esposa, ya eran consideradas parte de los movimientos de la epoca, aun asi, las clases de desnudos estaban prohibidas en la primera mitad del siglo.

Para el siglo XX, ya eran aceptadas en todos los cursos y academias, tenian sus exposiciones, una aparentemente fuerte participacion en las vanguardias, y se destacan nombres tanto de artistas como de dealers mujeres, dispuestas a valorar tanto las piezas de hombres como de mujeres, pero los criticos y jueces seguian siendo masculinos, y la unica forma de entrar a los grandes museos, la mayoria de las veces era siendo pintada en un cuadro, la nunca pasada de moda, venus. De ahi viene la manifestacion de las Guerrilla Girls en decadas posteriores, donde cuestionan al Met de Nueva York, (5% de los artistas son mujeres, mas del 75% de las figuras de los cuadros son desnudos femeninos) en 1989.

El preguntarnos acerca de la supuesta ausencia de mujeres en la historia del arte no es nada nuevo, retomemos las ideas de Linda Nochlin en los setentas, 1971 para ser exactos, la cantidad de mujeres artistas exitosas no se compara en proporcion a la de los hombres, al igual que las cifras de exposiciones, ¿PORQUE NO HA HABIDO GRANDES MUJERES ARTISTAS? sigue sin tener respuesta, es un topico vigente aun en el arte contemporaneo, se supone que aun no pasa suficiente tiempo como para comprar a una Judy Chicago con Picasso, o por lo menos balancear su obra.

En la mayoria, si no es que en todos los oficios, se hace una diferencia marcada entre el sujeto masculino y la mujer, para empezar, hay que pensar en las mujeres no en la mujer, y en los hombres, no en el sujeto de orden patriarcal, para asi dejar de jerarquizar los roles y los cuerpo sexuados de alguna manera.

En este mismo año, 1971, en California, un grupo de 21 mujeres, invaden una casa y la denominan Womanhouse, en la que ellas dejando a un lado todo lo “natural femenino”, comienzan a hacer labores de carpinteria, fontaneria, plomeria, albañileria, con el proposito de desvanecer la barrera del genero impuesta a estas actividades por la cultura del momento, todo lo clasificado como “masculino” fue de alguna manera transgredido por estas chicas.

Tomemos en cuenta la epoca, los movimientos feministas, el levantamiento de las minorias, y demas revoluciones que caracterizan la epoca de los sesentas y los años posteriores. Poco antes de lo que se llaman “nuevos medios”, la experimentacion corporal fue de gran ayuda para la expresion de todas estas productoras que buscaban demandar la subordinacion que les fue impuesta a lo largo de la historia del arte, y las limitaciones que las “venuses” nos habian agregado.

Ejemplos como la obra de Carolee Schneemann, se basan primeramente en el mismo cuerpo de la artista para dar pie a performances que escandalizaron a mas de un espectador, en una ocasion, Carolee comienza con Rollo Interior 1975, a deslizar un rollo desde su cuerpo, sacarlo de ella misma, de su presencia fisica ante el publico, mientras hace poses de modelo, como una sesion de moda cualquiera, con su cuerpo coloreado al igual que su rostro.

Como ella, muchas mas valieron su autorrepresentacion de su mismo cuerpo, con el afan de acercar al espectador lo mas posible a la experiencia, aun y que alejaron a muchos, marcaron cierta ruta en el body art, el performance, arte accion, happenings y demas manifestaciones surgidas de esta decada.

Entre estas mujeres no puedo dejar de mencionar a Ana Mendieta, desde su pieza de Violacion, (en la que ella esta sola en su casa, atada a una mesa y manchada de sangre), hasta las siluetas de mujer, Siluetas, con ramas, piedras y materiales de la tierra, desde la pieza mas compleja hasta una mas accesible, ella se valio de todo lo que estuvo a su alcance para dar a conocer su descontento.

Pero creo que me estoy desviando hacia una perspectiva que puede caer en algun intento de “relatos feministas”, el punto es que ya hubo una epoca asi, ya se denunciaron las diferencias, la paso el ver, el juzgar, nos toca actuar y aprender de lo que nos dejaron estas mujeres.

En estos años no veo necesario el cortarte, el sacrificar, sino el educar, el formar, y mostrar, en nuestro pais hay una carencia extrema cuando se trata de difundir todo lo que se ha hecho por combatir esta jerarquizacion, es por eso que se siguen repitiendo patrones, y nos adueñamos discursos y problemas que aunque sigan apareciendo, ya son parte de la historia.

Creo que uno de los problemas principales con los que se enfrenta una mujer como artista, no esta relacionado con el genero o la mirada ajena, sino con ella misma, con su propia carga social y la universalidad de la que se apropia para presentar su obra, los problemas de identidad que no dejan de retomarse, no son exclusivos de las mujeres, las luchas por la igualdad ya muchas veces no tienen sentido, como dije antes, esta comprobado que las mujeres no somos minoria, tanto como productoras como criticas, galeristas, coleccionistas y demas oficios relacionados con las artes, partiendo desde las estudiantes.

Ya es bien sabido que muchos hombres enfrentan obstaculos con los que muchas mujeres no lidiamos y viceversa, el verdadero problema es, el seguir atacando al pasado y a las veces que fue ignorada o cosificada la “figura” femenina, cuando no fue parte del “sujeto”, el sujeto caucasico de estatura promedio, clase mediero, a principios de la globalizacion. Si nos estamos enfocando a cierto circuito social o cultural, si, siguen habiendo diferencias en el trato, y quizas en precios, pero eso pasa con todos, hombres y mujeres por igual, nadie esta exento de tener problemas, contamos con los mismos medios de expresion, estamos bajo el mismo bombardeo de ideas, los comerciales, las marcas, todo eso que aun y que no esta al alcance de todos, convivimos con esas imagenes y caminos que nos marcan que es lo “in”, que es lo “natural”, lo “humano”, ya no lo femenino o masculino. Y en caso de ser asi, las nuevas generaciones ya cuentan con otra mentalidad, y hablo de las generaciones que en un cercano futuro, si no es que en el presente, son los encargados de mostrar y producir las manifestaciones artisticas, politicas y sociales de la actualidad, si en verdad dejamos que ese concepto que tanto se ha combatido vuelva a invadir los lienzos, canciones, poesias y demas, entonces no estamos avanzando.

Cuando hablo de “otra mentalidad” en las nuevas generaciones de dealers, artistas (productores) y publico, me refiero a que es necesario contar con una preparacion personal, ideas claras y la conviccion de que no hay que buscarle explicaciones o un trasfondo a problemas del pasado y tenemos que avanzar en todos los ambitos, y eso esta tambien en manos de quienes se encargan de presentar sus ideas, de los mismos productores, no tiene caso seguir reclamando todo aquello que no fue reconocido con anterioridad, ya que si esas cosas no hubieran pasado, (como lo vimos en alguna sesion del taller, sin Frida no estariamos asi) no tendriamos este, que para muchos es minimo, avance.

Artistas contemporaneos, jovenes, como por ejemplo Pilar de La Fuente, difunden a sus alcances, que eso ya esta enterrado.

Pilar fue la primera chica productora en la que pense al momento de mencionar un entierro a todo esto, por el video en el que ella esta en el desierto de su natal Chihuahua enterrando a su padre, y con el toda la influencia de figura paterna, al sujeto masculino parte de los primeros capitulos de su vida, quien mejor que su papa, su propio “sujeto masculino” (todos tenemos uno, hasta los hombres) . Ella nos muestra un dejar bajo tierra su produccion anterior, al mismo tiempo que de sus recuerdos y hasta lo que este bloqueado, es un nuevo comenzar para ella y porque no, para todos.

Es necesario tambien, difundir entre los nuevos interesados en el arte, las teorias y manifestaciones actuales, tan importantes como las del pasado. No me refiero a dejar por completo las historias del arte y la humanidad, ya que para muchos son fundamentales para poder entender el arte contemporaneo, pero si que se conozca lo que se hace en el momento, las nuevas inquietudes y la amplia gama de posibilidades de los nuevos medios e ideas.

Este para mi es el mayor problema, la desinformacion, una licenciatura no basta para hacer entender a muchos, que las diferencias de genero, como se ha visto antes, las hacemos nosotras mismas, aunque parezca primitivo, hay que enseñarnos a observar, juzgar y hablar como cuando aprendemos las primeras palabras, al igual que en el momento de crear, hay que hacer una limpia a todas esas influencias y recuerdos que nos hagan repetir los errores pasados, es el momento de no preguntarnos por la problematica de las mujeres artistas, de no hacer exposiciones para mujeres artistas, de no formar escuelas para mujeres artistas, las mujeres artistas no existen, solo son mas etiquetas que nosotras mismas pegamos a nuestro cuerpo e ideologia, ya no solo nosotras tenemos hijos, se comparten los roles, como colectivo, ya no como sujeto, y es nuestra responsabilidad formar nuevas cabecitas que algun dia, si lo hacemos bien, se dejen de inaugurar exposiciones con boletitos rosas solo de niñas, y al fin se cierre “el club de toby” en el circuito del “arte”.