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viernes, diciembre 31, 2010

Violencia de género ....... un debate desde las artes

Lirians Gordillo - Revista Mujeres.-
La violencia de género contra la mujer constituye una problemática tradicionalmente analizada desde las ciencias sociales, la psicología, etc. Sin embargo resulta importante debatir sobre su reproducción cultural a través de los productos artísticos y culturales.

El Coloquio Tiene que haber otro modo. Representación de la violencia y contraviolencia en las artes estuvo dedicado al debate sobre las artes y la representación de la violencia de género.

Celebrado en la Sala Villena de la UNEAC, el evento dio cierre a la Jornada por la NO Violencia contra la Mujer que organiza el Grupo de Reflexión y Solidad Oscar Arnulfo Romero (OAR) con el apoyo de varias organizaciones e instituciones del país, entre ellas la UNEAC. El Coloquio Tiene que haber otro modo convocó a investigadoras, críticos y artistas de diversas manifestaciones a reflexionar sobre el arte y la cultura, su capacidad para significar, proyectar y/o deconstruir la violencia de género dentro del contexto cubano contemporáneo.

Durante la mesa ¿Re-produciendo discursos? Representación de la violencia y la contraviolencia en las artes los especialistas Danae C. Diéguez, Zaida Capote Cruz, Lirians Gordillo, Norge Espinosa y Sandra Álvarez sistematizaron las tendencias principales en la representación de la violencia, así como la existencia de discursos y narrativas que promueven otro modo de ser y ver la relación entre hombres y mujeres.



Cine, literatura, video clip, teatro, artes plásticas, música y cultura hip-hop fueron las principales manifestaciones a partir de las cuales se debatió sobre la representación de la violencia, las mediaciones en la obra de arte y cultural desde las políticas culturales, la ética, el canon artístico, el mercado y la subjetividad, entre otros.

El vínculo personal y profundamente subjetivo que se establece entre los productos artísticos y los seres humanos puede constituir el medio fundamental para la legitimación o subversión de la violencia de género.

Sin embargo, en un mundo donde nos asedian productos culturales cargados de agresividad, es posible encontrar obras que apuestan por un discurso de resistencia, en el cual la violencia constituye objeto de imputación, y no un mero recurso efectista.

Propiciar y visualizar estas miradas contribuye a fomentar un discurso contracultural, frente a las narrativas predominantes que reproducen una violencia indolente. Por ello la validez del diálogo entre creadoras Violencia de Género ¿Dónde convergen las miradas. Moderado por la investigadora y periodista Isabel Moya se reunieron artistas como Laidi Fernández de Juan, Marilyn Solaya, Miriela Moreno, Ileana Alonso, y Agnieska Hernández con el fin de compartir sus criterios, experiencias, estrategias estéticas y motivaciones a la hora de tratar el tema.

El espacio habitual Ver para creer que conduce la realizadora Magda González Grau, tuvo como invitada especial a la cineasta Belkis Vega, quien destacó el valor del cine, y en especial el documental, para la reflexión y el rescate de las historias de vida de muchas sobrevivientes de la violencia.

El arte, en todas sus manifestaciones, tiene la capacidad de provocar al otro/a, de movilizar el pensamiento y la sensibilidad. La Sala Villena de la UNEAC acogió la exposición Interna Cognición que como parte del Coloquio convocó a aristas de plástica como Ileana Alonso, Aimee García, Cirenaica Moreira, Ángel Alonso, Paulina Márquez, Lisandra Isabel García, entre otros. La muestra puso en imágenes la apuesta ética del evento, como desde la cultura se puede potenciar también un discurso crítico sobre los fenómenos sociales y de manera especial sobre el maltrato, dominio y subvaloración a los que están sometidas muchas mujeres.

Resulta evidente, entonces, la necesidad de promover espacios sistemáticos, donde el diálogo entre academia, creación artística, ciencias sociales y trabajo comunitario constituya la base para el debate acerca de la violencia de género, sus implicaciones en las vidas de hombres y mujeres, y las estrategias para subvertirla. Encuentros donde se visualice además la importante labor de las mujeres en estos ámbitos.

Conscientes de la importancia de desmontar los supuestos simbólicos sobre los que se sostiene la violencia de género, y otras discriminaciones, desde la UNEAC parece será sistemática la realización de estos y otros espacios donde siempre prime una producción cultural e intelectual reflexiva, ética y profundamente propositiva.

domingo, marzo 28, 2010

La Mujer en la Música...

Por Irvin García / Claridad
Restos arqueológicos encontrados en Sumeria, que datan de 2000 años antes de Cristo, evidencian que la princesa Edennuana escribía música en tablas de terracota. Esa evidencia sería suficiente para inferir que la mujer ha estado presente en las prácticas musicales desde las primeras manifestaciones del arte sonoro. Sin embargo, pregúntele a cualquier persona, con conocimiento general, y muchas veces especializado, que le nombre algunas de las grandes figuras de la música “culta” occidental. Le dirán que Mozart, Haydn, Beethoven, Wagner o Debussy, pero me atrevo apostar pesos a morisquetas que no mencionarán un nombre de mujer. Si alguna presencia femenina reconociera sería la de la hermana, la hija o la esposa de alguno de estos genios musicales.

A la mayoría de los estudiosos no les interesa reconocer, no digo yo a la princesa Edennuana, a Hildegard von Bingen (1098-1179), a Leonor de Aquitania (1122-1204), a Ana Bolena (1507-1536), a las hermanas Rafaella y ?Vittoria Aleotti, A Elizabeth Claude Jaquet, a Marianne Martínez (1744-1812), a Marianne Mozart, Isabel Colbran (1785-1845), Clara Wieck (1819- 1892), Louise Adolpha le Beau (1850-1927) o, a varias decenas adicionales de mujeres que poblaron con su talento musical el Siglo XX. A estas alturas debe haber saltado de entre las líneas el porqué de esta agringolada visión: los cánones establecidos para valorar las prácticas musicales han sido unos patriarcales, unos de valoración de opuestos binarios, hombre-mujer, aplicados también al binomio música culta-música popular.

El análisis de la música desarrollado por los académicos ha pretendido ser uno de carácter científico que se limita al hecho musical puramente, a la partitura. En este análisis quedan fuera las consideraciones de género, raza o clase social. El hecho de adjudicarle sentimientos o emociones al hecho musical era considerado como un afeminamiento de la música. De esta forma los conservatorios han ido formando, a hombres y mujeres, por cientos de años. Súmele a estas consideraciones otro binomio de contrarios, las prácticas privadas-públicas que permean en la consideración y valoración de los géneros.

En nuestro suelo, todavía, somos testigos del juicio moral que se le hace a una mujer cuando ejerce una práctica fuera del ámbito privado y hogareño. Se juzga más aún cuando de prácticas musicales se trata, especialmente en la música popular. Considere la historia que hemos contado en estas páginas sobre Victoria Hernández, hermana de Rafael Hernández, quien abandonó su práctica musical en el piano para posicionarse tras los bastidores que sostenían la fama de su hermano. ¿Sabía usted que la señorita Paoli también se mantuvo a la sombra de su hermano Antonio Paoli, a pesar de tener una formación musical del mismo nivel que su hermano? A esta figura la historia musical de Puerto Rico le debe el nombramiento de madre de la educación musical moderna en la Isla. ¿Sabía usted que Ana Otero fue una excelente pianista que le dio la vuelta a la Isla con su talento para levantar los fondos necesarios para ir a perfeccionar sus destrezas musicales con los mejores maestros? ¿Sabía que Monsita Ferrer fue una excelente compositora de danzas? La historiografía musical nuestra les debe un lugar a éstas y otras tantas mujeres quienes tras los bastidores del canon patriarcal, con sus aportaciones y renuncias, aportaron a la solidificación de unas prácticas musicales que nacieron en el Siglo 19 y desembocaron en el 20, atornillando en el planeta nuestra identidad musical. ¿Recogerán el reto los académicos musicales del Siglo 21? ¿Se reconocerán las mujeres en las familias Figueroa, Peña y Morlá entre otras?

Con el advenimiento de la radio y la tecnología de grabación a principios del Siglo 20 se abrió un espacio para la música fuera de la academia, para la música a nivel popular. Allí nació la industria musical como la conocemos hoy, por supuesto,, heredando, como proceso “natural”, el sistema de jerarquías, valorizaciones y cánones patriarcales del pasado. Estos machazos de la industria no impiden que la mujer incorpore sus prácticas musicales a ese mundo, pero eso sí, en sus términos y sin amenazar sus posiciones de poder. Ya para mediados de ese siglo Myrta Silva se había hecho guarachera y compositora, Ruth Fernández le rompía los esquemas raciales a los círculos de poder. En adelante Silvia Rexach honraría el cancionero puertorriqueño con sus composiciones y retaría la supremacía musical masculina con el grupo Las Damiselas. Puchi Balseiro le pondría filin a los boleros que compuso y Evelyn Souffront interpretaría esa tendencia musical. La siguiente década impulsaría una serie de mujeres cantantes representadas en el torrentoso y comprometido cantar de Lucecita Benitez.

En los años 70 la mujer puertorriqueña se incorpora a los planteamientos que exigen una revisión del papel de los géneros en distintas disciplinas. La música no se salva, ni sus estructuras patriarcales, de los reclamos de igualdad, y hasta de superioridad, que el movimiento feminista alcanzó. Pero sobrevivieron las viejas prácticas de los binomios contrarios. El binomio mujer versus hombre exigía el desplazamiento del hombre de posiciones de poder para ser ocupados por las féminas. La insatisfacción surge cuando la mujer asume las prácticas de sus “contrarios” como algo normal, dando paso a los mismos errores y prácticas injustas de poder que no necesariamente eran característicos de un género.

Entrada ya en el Siglo 21, la mujer ha interiorizado los presupuestos del feminismo y rechaza la imagen estereotipada y negativa de la feminista de los 1970. Por otro lado ha la mujer de hoy celebra su feminidad y entiende que esa feminidad no es el opuesto del feminismo. La feminidad se manifiesta en un ambiente que permite la negociación, tanto de la identidad femenina como de la masculina, contribuyendo así a romper con el sistema de oposiciones binarias. Con este enfoque, la mujer no pretende desplazar al hombre, sino, practicar una nueva forma de entender la música desde su multiciplidad y fragmentación. Una nueva forma de entender la música que tenga en cuenta, no sólo la diferencia de géneros, sino, las diferencias de clases, de razas y diversos contextos que no excluyen a unos en contra de otros.

Así lo atestiguan en nuestro suelo las prácticas musicales de Zoraida Santiago, Flora Santiago y Victoria Sanabria en representación de la mujer trovadora. Las voces comprometidas de toda la vida de Chabela, Tati Rodríguez y Josy Latorre. Las voces de Olga Tañón y Ednita Nazario quienes forman su compromiso con la Patria junto a las poderosas voces de Melina León y Gissele. Fuera no pueden quedar las voces de las sopranos y contraltos representadas en la figura de Ilca Rivera. Tampoco las decenas de mujeres miembros de la Orquesta Sinfónica, de bandas, coros, tunas y conjuntos que se manifiestan en la totalidad de instrumentos musicales con que aderezamos nuestras prácticas musicales. El sentido a esta forma de entender la música lo complementan, en primer lugar, las miles de mujeres que reciben la música como oyentes y son parte de la práctica musical. En segundo lugar, el fenómeno se enriquece con la labor de cientos de mujeres en la educación musical de las nuevas generaciones.

La princesa Edennuana, la que compuso música en tablas de terracota 2000 años antes de Cristo en Sumeria, debe estar bailando en la tumba porque la presencia de la mujer en la música, 41 siglos después, ha rendido tendencias en el desarrollo de la música alrededor del planeta y de carambola aporta a la convivencia de los hombres y mujeres que lo habitamos.

Comentarios a: igarcia@claridadpuertorico.com

martes, abril 28, 2009

la mujer como artefacto del arte

A veces llamadas, locas, brujas, histericas, tramposas…. Las mujeres hemos pasado por muchas etiquetas y clasificaciones, con el afan de descubrir para que fuimos creadas, buscar alternativas a solo ser objeto de reproduccion y cuidado del hogar. Los intentos de todas aquellas que se atrevieron a desafiar un destino y oficios impuestos han sido muchas veces omitidos, y solo se quedan ahi respaldando lo que hicieron los grandes genios.

Para hablar del papel de las mujeres en la historia de la humanidad, se pueden nombrar infinidad de eventos, nombres, personajes, revoluciones, ideas, demandas y muertes.

Quiero hacer un breve recorrido por la historia, y nombrar sucesos y acontecimientos en los que se omite la presencia de las mujeres en el arte, asi como tambien el rescatar nombres y dificultades a las que se enfrentaron para llegar a lo que somos hoy en dia, para tener la capacidad y el permiso de estudiar o ejercer las disciplinas artisticas.

En la linea del tiempo de la historia del arte, las mujeres no estan presentes desde los primeros años, aun y cuando, los inicios de una disciplina como la pintura, se dicen, son remitidos a una chica, segun Plinio el viejo, en su Historia Natural, la hija del alfarero Butades Sicyonius quien trazando la silueta con la sombra de su enamorado al partir, creo un cuadro.

Al pasar los años y acontecimientos que rigieron el rumbo de las historias de la humanidad, como ya mencione antes, fueron omitidos nombres y proyectos de muchas mujeres, limitadas a musas o colaboradoras, esposas, y a respaldar la clasica frase “detras de un hombre siempre hay una gran mujer”. Definitivamente no se cumple con el reconocimiento merecido por cada una de estas mujeres que acompañaron los cambios mas importantes de la linea del tiempo.

Tanto en el arte como en la medicina y hasta en los hogares, las mujeres han jugado papeles que fueron escondidos bajo los nombres de sus padres, esposos o maestros, las primeras documentaciones de una pieza firmada por una mujer vienen de la edad media, en el ejemplar del Apocalipsis de Beato de Liebana (conservado en la Catedral de Gerona y terminado en el 975) aparece el nombre Ende “pintora y sierva de Dios” (pintrix et Dei adriutrix, aun y cuando en esa epoca, los artistas no daban pie a una firma en sus obras.

Es hasta un tanto dificil el explicar como aun y en años mas cercanos a la actualidad esto ha sido una constante, aunque no sea tan evidente y que, por ejemplo, en nuestra carrera y nuestro pequeño circulo de snobs y hartistas, la mayoria de los estudiantes de arte seamos mujeres.

En el siglo XVIII junto con revoluciones y cambios, la demanda laboral amplia las oportunidades de trabajo de las mujeres, primordialmente como instructoras y maestras en las academias para niñas, en las que comienza a ser indispensable la educacion artistica con conocimientos de dibujo, pintura, canto y baile.

Asi empieza la un desarrollo mas formal y socialmente aceptable entorno al arte para las mujeres, aun asi, en concursos de arte como el Prix de Rome, no se aceptaban “mujercitas”. Cuando una mujer lograba con sus influencias colarse como alumna en alguna academia, se le restringia la entrada a las clases de desnudo, lo cual era indispensable para lograr salir de las piezas tradicionalmente aceptadas como hechas por la mano femenina, como lo eran (o lo son, actualmente “el arte de señora”) los paisajes, retratos y naturaleza muerta.

Para el siglo XIX, se amplia aun mas el campo laboral de las mujeres, (o como era en esa epoca, la mujer) y se acepta la idea de considerarlas artistas. Su participacion ya no se limitaba a ser la modelo, musa, alumna o esposa, ya eran consideradas parte de los movimientos de la epoca, aun asi, las clases de desnudos estaban prohibidas en la primera mitad del siglo.

Para el siglo XX, ya eran aceptadas en todos los cursos y academias, tenian sus exposiciones, una aparentemente fuerte participacion en las vanguardias, y se destacan nombres tanto de artistas como de dealers mujeres, dispuestas a valorar tanto las piezas de hombres como de mujeres, pero los criticos y jueces seguian siendo masculinos, y la unica forma de entrar a los grandes museos, la mayoria de las veces era siendo pintada en un cuadro, la nunca pasada de moda, venus. De ahi viene la manifestacion de las Guerrilla Girls en decadas posteriores, donde cuestionan al Met de Nueva York, (5% de los artistas son mujeres, mas del 75% de las figuras de los cuadros son desnudos femeninos) en 1989.

El preguntarnos acerca de la supuesta ausencia de mujeres en la historia del arte no es nada nuevo, retomemos las ideas de Linda Nochlin en los setentas, 1971 para ser exactos, la cantidad de mujeres artistas exitosas no se compara en proporcion a la de los hombres, al igual que las cifras de exposiciones, ¿PORQUE NO HA HABIDO GRANDES MUJERES ARTISTAS? sigue sin tener respuesta, es un topico vigente aun en el arte contemporaneo, se supone que aun no pasa suficiente tiempo como para comprar a una Judy Chicago con Picasso, o por lo menos balancear su obra.

En la mayoria, si no es que en todos los oficios, se hace una diferencia marcada entre el sujeto masculino y la mujer, para empezar, hay que pensar en las mujeres no en la mujer, y en los hombres, no en el sujeto de orden patriarcal, para asi dejar de jerarquizar los roles y los cuerpo sexuados de alguna manera.

En este mismo año, 1971, en California, un grupo de 21 mujeres, invaden una casa y la denominan Womanhouse, en la que ellas dejando a un lado todo lo “natural femenino”, comienzan a hacer labores de carpinteria, fontaneria, plomeria, albañileria, con el proposito de desvanecer la barrera del genero impuesta a estas actividades por la cultura del momento, todo lo clasificado como “masculino” fue de alguna manera transgredido por estas chicas.

Tomemos en cuenta la epoca, los movimientos feministas, el levantamiento de las minorias, y demas revoluciones que caracterizan la epoca de los sesentas y los años posteriores. Poco antes de lo que se llaman “nuevos medios”, la experimentacion corporal fue de gran ayuda para la expresion de todas estas productoras que buscaban demandar la subordinacion que les fue impuesta a lo largo de la historia del arte, y las limitaciones que las “venuses” nos habian agregado.

Ejemplos como la obra de Carolee Schneemann, se basan primeramente en el mismo cuerpo de la artista para dar pie a performances que escandalizaron a mas de un espectador, en una ocasion, Carolee comienza con Rollo Interior 1975, a deslizar un rollo desde su cuerpo, sacarlo de ella misma, de su presencia fisica ante el publico, mientras hace poses de modelo, como una sesion de moda cualquiera, con su cuerpo coloreado al igual que su rostro.

Como ella, muchas mas valieron su autorrepresentacion de su mismo cuerpo, con el afan de acercar al espectador lo mas posible a la experiencia, aun y que alejaron a muchos, marcaron cierta ruta en el body art, el performance, arte accion, happenings y demas manifestaciones surgidas de esta decada.

Entre estas mujeres no puedo dejar de mencionar a Ana Mendieta, desde su pieza de Violacion, (en la que ella esta sola en su casa, atada a una mesa y manchada de sangre), hasta las siluetas de mujer, Siluetas, con ramas, piedras y materiales de la tierra, desde la pieza mas compleja hasta una mas accesible, ella se valio de todo lo que estuvo a su alcance para dar a conocer su descontento.

Pero creo que me estoy desviando hacia una perspectiva que puede caer en algun intento de “relatos feministas”, el punto es que ya hubo una epoca asi, ya se denunciaron las diferencias, la paso el ver, el juzgar, nos toca actuar y aprender de lo que nos dejaron estas mujeres.

En estos años no veo necesario el cortarte, el sacrificar, sino el educar, el formar, y mostrar, en nuestro pais hay una carencia extrema cuando se trata de difundir todo lo que se ha hecho por combatir esta jerarquizacion, es por eso que se siguen repitiendo patrones, y nos adueñamos discursos y problemas que aunque sigan apareciendo, ya son parte de la historia.

Creo que uno de los problemas principales con los que se enfrenta una mujer como artista, no esta relacionado con el genero o la mirada ajena, sino con ella misma, con su propia carga social y la universalidad de la que se apropia para presentar su obra, los problemas de identidad que no dejan de retomarse, no son exclusivos de las mujeres, las luchas por la igualdad ya muchas veces no tienen sentido, como dije antes, esta comprobado que las mujeres no somos minoria, tanto como productoras como criticas, galeristas, coleccionistas y demas oficios relacionados con las artes, partiendo desde las estudiantes.

Ya es bien sabido que muchos hombres enfrentan obstaculos con los que muchas mujeres no lidiamos y viceversa, el verdadero problema es, el seguir atacando al pasado y a las veces que fue ignorada o cosificada la “figura” femenina, cuando no fue parte del “sujeto”, el sujeto caucasico de estatura promedio, clase mediero, a principios de la globalizacion. Si nos estamos enfocando a cierto circuito social o cultural, si, siguen habiendo diferencias en el trato, y quizas en precios, pero eso pasa con todos, hombres y mujeres por igual, nadie esta exento de tener problemas, contamos con los mismos medios de expresion, estamos bajo el mismo bombardeo de ideas, los comerciales, las marcas, todo eso que aun y que no esta al alcance de todos, convivimos con esas imagenes y caminos que nos marcan que es lo “in”, que es lo “natural”, lo “humano”, ya no lo femenino o masculino. Y en caso de ser asi, las nuevas generaciones ya cuentan con otra mentalidad, y hablo de las generaciones que en un cercano futuro, si no es que en el presente, son los encargados de mostrar y producir las manifestaciones artisticas, politicas y sociales de la actualidad, si en verdad dejamos que ese concepto que tanto se ha combatido vuelva a invadir los lienzos, canciones, poesias y demas, entonces no estamos avanzando.

Cuando hablo de “otra mentalidad” en las nuevas generaciones de dealers, artistas (productores) y publico, me refiero a que es necesario contar con una preparacion personal, ideas claras y la conviccion de que no hay que buscarle explicaciones o un trasfondo a problemas del pasado y tenemos que avanzar en todos los ambitos, y eso esta tambien en manos de quienes se encargan de presentar sus ideas, de los mismos productores, no tiene caso seguir reclamando todo aquello que no fue reconocido con anterioridad, ya que si esas cosas no hubieran pasado, (como lo vimos en alguna sesion del taller, sin Frida no estariamos asi) no tendriamos este, que para muchos es minimo, avance.

Artistas contemporaneos, jovenes, como por ejemplo Pilar de La Fuente, difunden a sus alcances, que eso ya esta enterrado.

Pilar fue la primera chica productora en la que pense al momento de mencionar un entierro a todo esto, por el video en el que ella esta en el desierto de su natal Chihuahua enterrando a su padre, y con el toda la influencia de figura paterna, al sujeto masculino parte de los primeros capitulos de su vida, quien mejor que su papa, su propio “sujeto masculino” (todos tenemos uno, hasta los hombres) . Ella nos muestra un dejar bajo tierra su produccion anterior, al mismo tiempo que de sus recuerdos y hasta lo que este bloqueado, es un nuevo comenzar para ella y porque no, para todos.

Es necesario tambien, difundir entre los nuevos interesados en el arte, las teorias y manifestaciones actuales, tan importantes como las del pasado. No me refiero a dejar por completo las historias del arte y la humanidad, ya que para muchos son fundamentales para poder entender el arte contemporaneo, pero si que se conozca lo que se hace en el momento, las nuevas inquietudes y la amplia gama de posibilidades de los nuevos medios e ideas.

Este para mi es el mayor problema, la desinformacion, una licenciatura no basta para hacer entender a muchos, que las diferencias de genero, como se ha visto antes, las hacemos nosotras mismas, aunque parezca primitivo, hay que enseñarnos a observar, juzgar y hablar como cuando aprendemos las primeras palabras, al igual que en el momento de crear, hay que hacer una limpia a todas esas influencias y recuerdos que nos hagan repetir los errores pasados, es el momento de no preguntarnos por la problematica de las mujeres artistas, de no hacer exposiciones para mujeres artistas, de no formar escuelas para mujeres artistas, las mujeres artistas no existen, solo son mas etiquetas que nosotras mismas pegamos a nuestro cuerpo e ideologia, ya no solo nosotras tenemos hijos, se comparten los roles, como colectivo, ya no como sujeto, y es nuestra responsabilidad formar nuevas cabecitas que algun dia, si lo hacemos bien, se dejen de inaugurar exposiciones con boletitos rosas solo de niñas, y al fin se cierre “el club de toby” en el circuito del “arte”.