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jueves, noviembre 10, 2011

Marruecos: El integrismo islámico amenaza la vida de las feministas

Guadalupe Cruz Jaimes
Cimac.- En Marruecos defender los Derechos Humanos de las mujeres coloca a las feministas en peligro de muerte, ya que es considerado una afrenta al Islam – la religión del Estado –, advierte Fatna Afid, coordinadora de la Marcha Mundial de las Mujeres.

Afid, también secretaria general del Sindicato de la Educación marroquí, menciona que “las militantes pueden perder la vida asesinadas por los islamistas por no estar de acuerdo con ellos”.

La activista refiere que en el país árabe, las feministas deben enfrentar cada día las condiciones impuestas por el Islam, que violentan los DH de las mujeres y pretenden que las marroquíes “se queden en su casa con la cabeza tapada sin decir nada, mientras su esposo tiene cuatro o cinco mujeres y ellas deben permanecer calladas”.

Para transformar esa realidad, el movimiento de mujeres intenta convencer a autoridades y a la sociedad marroquí en general de respetar los DH de las mujeres: “Es un combate permanente en las calles por el derecho al trabajo, a la riqueza, al agua potable, a la propiedad de la tierra, al alojamiento…”.

La demanda de alojamiento es una de sus prioridades, ya que hay mujeres pobres sin un lugar para vivir, adultas mayores en situación de calle, las víctimas de violencia física y sexual y para las madres solteras, ya que hasta ahora sólo los hombres gozan de ese derecho.

En el caso de las madres solteras, quienes son discriminadas “severamente por sus familias y la sociedad”, además de alojamiento, las activistas demandan que ellas sean respetadas.

Y es que actualmente las mujeres que quedan embarazadas antes de casarse están fuera de las leyes religiosas, lo que les implica la pérdida de derechos. En esa circunstancia, “cuando nace su hija o hijo ellas tienen que lanzarlo a la calle y huir”, lamenta.

Fatna narra que para ayudar a estas mujeres, Aisha Shena, presidenta de Asociación Solidaridad Femenina, preguntaba si había mujeres solteras que acabaran de tener a sus bebés. Cuando le decían de alguna, ella iba y les proponía no tirar a su hijo a la calle y les ofrecía alojamiento y un trabajo.

Algunas de ellas comenzaron a ocuparse en la venta de productos en kioscos en las inmediaciones de los hospitales, otras entraron a trabajar en fábricas en las cuales Shena había hablado con los patrones.

Además, la presidenta de la asociación realizaba en cada caso un “cuaderno de familia”, que era una exposición de motivos por los que la mujer no se había casado. El escrito era entregado a la familia para buscar una solución, pero en la mayoría de los casos, las familias se niegan a perdonar a las hijas y recibirlas nuevamente en sus casas.

Por ello, cuando no reciben ayuda para conseguir empleo y un lugar donde vivir “quedan expuestas a la prostitución y otros tipos de explotación, como la venta de drogas”, denuncia Afid, quien es integrante de la organización Solidaridad Femenina.

El trabajo que realizan, detalla, “es dar esperanza, una oportunidad, porque cualquiera puede equivocarse, no hay que torturarlas más, cuando se embarazan es el infierno”. La labor que Shena realiza y que ahora replican las integrantes de la asociación ha sido respetado por las autoridades y la sociedad civil.

La demanda de las mujeres organizadas logró que a través de la iniciativa para el desarrollo nacional, el Estado apoyara la construcción de tres centros en los que se da alojo a las madres solteras, los cuales resultan insuficientes porque también acoge a las víctimas de violencia, mujeres pobres, adultas mayores en situación de calle, y personas usuarias de drogas.

Derechos conquistados

Entre los resultados del trabajo que las organizaciones feministas y de mujeres han logrado después de 50 años de labor, está el cambio en el código de familia que permite a las madres solteras poner un nombre a sus hijas e hijos nacidos.

“Antes sólo les nombraban X; los marcaban socialmente, tenían problemas para su futuro, ahora tienen derecho a un nombre”, refirió Afid.

Otra ley modificada fue la de nacionalidad, la cual permite a las marroquíes dar la nacionalidad a sus hijas e hijos. También lograron la prohibición del casamiento entre hombres y niñas, promovido por el Islam.

Actualmente el Parlamento marroquí discute un proyecto de ley contra la violencia hacía las mujeres, otra de las causas del movimiento feminista de la nación norteafricana.

lunes, agosto 01, 2011

Nepal: Prácticas religiosas oprimen a las mujeres

Sudeshna Sarkar
IPS
La violación de una monja budista en Nepal y su expulsión de la secta a la que pertenecía dispararon un debate sobre las arraigadas tradiciones y tendencias religiosas que fomentan la discriminación y la violencia, especialmente contra las mujeres, en este estado del sudeste asiático.

Las protestas públicas contra la expulsión de la religiosa obligaron a la Federación Budista de Nepal a reconsiderar su decisión. Ahora sostiene que cuando la mujer se recupere podrá volver a su monasterio.

Pero se trata solamente de un triunfo menor. Aunque el debate público sobre esta discriminatoria práctica sociorreligiosa condujo a su retracción, miles de mujeres continúan siendo víctimas de otros rituales religiosos en Nepal.

El debate sobre la expulsión se inició luego de que la monja de 21 años fue atacada el 24 de junio, mientras viajaba por el oriente del país.

El mal tiempo hizo cambiar el plan del viaje y el conductor del autobús persuadió a la joven, fácilmente reconocible como monja por su cabeza rapada y su toga roja, de pasar la noche en el vehículo.

Entonces la violaron cinco hombres, entre ellos el conductor y sus dos ayudantes, quienes también le robaron el dinero y las otras pertenencias que llevaba consigo.

"Es una pesadilla", dijo el tío de la monja, Surya Bahadur Tamang.

"La llevamos a un hospital privado en Siliguri pero los médicos dijeron que certificarían que se trataba de un accidente porque una violación implicaría intervención policial. ¿Cómo podemos presentar una demanda legal contra los culpables si los médicos no nos apoyan?", planteó.

Cuando los familiares de la monja la llevaron a Katmandú para que continuara su tratamiento, el hospital estatal al que se dirigieron primero se negó a admitirla. Sin embargo, para entonces habían empezado a aparecer en la prensa informes sobre el ataque, e intervinieron la Comisión Nacional de Mujeres de Nepal y organizaciones indígenas, lo que obligó a los médicos a tratarla.

Pero a la víctima le esperaban más sufrimientos. Un comunicado conjunto de 15 organizaciones –entre ellas Nepal Tamang Lama Ghedung, integrada por monjes budistas, la Federación Budista de Nepal y el Boudha Jagaran Kendra (centro de despertar budista)—condenaron el ataque pero dijeron que la mujer había perdido su virginidad y, con ella, su estatus religioso.

El rechazo encendió un debate generalizado, donde se escucharon críticas de organizaciones budistas de todo el mundo.

"Hay una gran cuota de conmoción y falta de fe ante la idea misma de semejante acción por parte de los budistas y no budistas de Estados Unidos y otros países", escribió Matthew Frazer, un estadounidense que creó la Fundación Yeshe Tsogyal para defender a los budistas que son blanco de violencia o abusos.

Esta acción "sentará un precedente muy peligroso que puede usarse para adoptar acciones similares contra futuras víctimas", sostuvo.

El Syracuse Buddhism Examiner informó la semana pasada que el ataque había sacudido a la comunidad budista del estado de Nueva York.

"Aquí el tema de la violación se toma muy en serio", señaló, al tiempo de ofrecer ayuda y espacio para discutir cuestiones vinculadas a las violaciones.

Otros, como el australiano Anthony Best, ahora un monje conocido como Bhante Sugato, movilizan apoyo a través de blogs y redes sociales como Facebook y Twitter.

La monja pertenece a la comunidad tibeto-birmana Tamang, que otrora vivió en las alturas del Himalaya y luego emigró al Tíbet, India, Bután y Nepal. Se trata de uno de los grupos más desafavorecidos de Nepal, que no tiene acceso a educación ni a recursos económicos. También son las peores víctimas del tráfico de personas.

La pobreza hizo que se perpetuara la práctica religiosa conocida como "tradición Jhuma", entre los tamangs y otras comunidades budistas del occidente de Nepal.

"Como en las montañas la tierra es escasa, las familias que tienen varios hijos buscan impedir que se la divida", dijo Uttam Niraula, director ejecutivo de la Society for Humanism Nepal (SOCH Nepal), una organización no gubernamental que hace campaña contra las supersticiones y las prácticas paranormales.

"Mientras el mayor cuida a la familia, se envía al hijo o la hija del medio a convertirse en monje o monja. Ésta es la tradición Jhuma", explicó.

SOCH Nepal trabajó con mujeres, niñas, niños y el Ministerio de Bienestar de Nepal para redactar un proyecto de ley que impida la discriminación y la violencia en nombre de malas prácticas sociales, muchas de las cuales se originan en la religión, como la Jhuma y otras dos tradiciones: la Kumari y el Deuki.

La Kumari –la famosa diosa viviente de Nepal—es la tradición de elegir a una niña en su prepubertad, a veces incluso de tres años de edad, como deidad guardiana de la ciudad, e instalarla en su propio palacio, lejos de su familia. No va a la escuela y no se le permite salir. Su reinado termina cuando se acerca a la pubertad y es reemplazada por otra niña pequeña.

En el extremo occidente de Nepal también existe el sistema Deuki, donde las familias ofrendan una hija pequeña a un templo y la abandonan a un destino de pobreza, explotación y, a menudo, prostitución forzada.

"Todas estas costumbres violan los derechos de niños y niñas y están claramente prohibidas por la Ley de Infancia de 1992", dijo Niraula.

"La ley dice que un niño o niña no debe ser separado de sus padres, que se le debe permitir ir a la escuela y jugar y que no se le debe dedicar a Dios. Dice específicamente que las personas menores de 16 años no pueden ser obligadas a convertirse en monjas o monjes. Pero la implementación es débil. La nueva ley tendrá métodos disuasivos más duros", agregó.

Pero el gobierno tendrá una ardua tarea por delante en su intento de implementar la nueva ley, aunque el parlamento la apruebe.

En 2005, el abogado Pundevi Maharjan presentó una demanda de interés público, argumentando que a las Kumaris se le debería permitir ir a la escuela, quedarse con sus familias y disfrutar de los derechos que la Constitución concede a todos los niños y niñas.

Aunque la Corte Suprema de Nepal reivindicó la posición de Maharjan, la Kumari todavía continúa llevando una vida de encierro, mientras una sucesión de gobiernos temen antagonizar con la poderosa comunidad newar, cuya deidad es la niña.

Los budistas tampoco están listos para poner fin a la tradición Jhuma.

"Sería una violación de nuestros derechos culturales", dijo Ang Kaji Sherpa, secretario general de la Federación de Nacionalidades Indígenas de Nepal.

"El gobierno tiene que consultar con los actores e iniciar reformas sociales primero, en vez de intentar imponer una ley de modo unilateral", agregó.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=98750

miércoles, noviembre 03, 2010

Ataques misóginos a la presidenta argentina, tras la muerte de Kirchner

Norma Loto
AmecoPress/SEMlac.- A pocas horas del deceso inesperado de Néstor Kirchner, las expresiones de consternación colmaron a la sociedad mientras que las voces de misoginia hacia la presidenta Cristina Fernández no se hicieron esperar.

¿Podrá ella presidir un país sin las órdenes de Néstor, su marido? Fue la incógnita instalada en un sector de la sociedad y reforzada por muchos medios de comunicación.

El diario La Nación, a horas de conocerse la muerte del ex gobernante, decía desde una columna de opinión: "Sin Kirchner, Cristina puede asumir el poder". En el artículo se manifestaba que "hasta el último momento él se encargó de hacer evidente que era quien ejercía realmente el poder y no su esposa, la presidenta Cristina Kirchner. Ella nunca lo rechazó, nunca buscó generar un espacio propio de poder ni en lo simbólico".

"Ella -sigue el texto de La Nación- ocupa ahora el centro de la escena y tiene la oportunidad de ejercer el poder por sí misma, un año antes de las elecciones y a 13 meses de que termine su mandato".

Mientras que Clarín señalaba: "Lo que fue hasta hace pocos días un poder bicéfalo dejará de serlo. Y Cristina tendrá la obligación y la necesidad de asumir dos papeles simultáneos, que no vino cumpliendo en estos años. Sí cumplió la de gestora y ejecutora administrativa del Gobierno, pero no cumplía -porque esa función la cumplía Néstor Kirchner- la de ingeniera de ese poder imprescindible que debe apuntalar las decisiones de un gobierno. La pregunta que se instala, inevitablemente, es si Cristina estará en condiciones de hacer todo lo que su marido hacía".

Estas muestras de menosprecio y discriminación a la presidenta Cristina Fernández quizás encierren un ánimo desestabilizador, orquestado por sectores no afectos a este gobierno y que intentan desmerecer, en líneas generales, la gestión presidencial y, en el plano particular, a la mujer presidenta. O quizás, sea a la inversa.

Estos ánimos interesados intentan desconocer que Fernández llegó al poder por el voto popular, que experiencia política no le falta, que se trata de una persona con la ventaja de conocer los movimientos del poder por haber estado siempre en las esferas del poder. Cristina Fernández es la presidenta, es un hecho indiscutible, y lo será hasta 2011.

Cristina no fue la marioneta de su marido Néstor Kirchner, sino que la pareja conformó un tandem que se propuso levantar un país en crisis política, económica e institucional, como había quedado Argentina después del cimbronazo del 2001, y que con aciertos y desaciertos llevaron adelante la tarea. Y la presidenta seguirá trabajando en este sentido.

Sucede que, como dicen algunas feministas, cuando una mujer llega al poder no tiene la completa investidura, y a cada instante deberá legitimarse en el cargo, sea con sus palabras, acciones o vestimenta. Si es dócil, deberá ser transgresora, y cuando es osada, tendrá que neutralizarse con algo de obediencia. La mujer en el poder a muchos les despierta escozor, pues se supone que este es un campo exclusivo del varón.

Los medios y la sociedad se preguntan qué pasará con Cristina sin Néstor, pero también sería certero preguntarse qué hubiese pasado con Néstor sin Cristina. Acaso, alguien se animará a negar que cuando Néstor Kirchner llegó a la Presidencia, en 2003, su imagen se veía opacada por la fortaleza omnipresente de Cristina Fernández, su mujer.

Sin la completa investidura se convierte en misoginia en los medios que antes de la muerte de Néstor Kirchner mostraban a una presidenta de demasiado carácter y hoy intentan trasladar a la sociedad la imagen de una marioneta de su marido.

Sin la completa investidura, así gobiernan las mujeres: siempre deberán rendir, mostrar, explicar más de lo establecido (para el varón), sin la completa investidura, que termina en la condenable misoginia.

lunes, agosto 23, 2010

Yo, la peor de todas. El papel de la mujer dentro de la iglesia católica

Santiago Tricánico / Profesionales Latinoamericanos/as c/ el Abuso de Poder (IP)
Con todo el derecho que le confería su cargo,pero sin ninguna razón evangélica o histórica, el fallecido Papa Juan Pablo II, abundó en el mañido argumento de que Jesús no llamó entre sus 12 apóstoles a ninguna mujer y por eso debe concluirse que las excluyó explicítamente de la dirección de la Iglesia Católica y por ende del ministerio sacerdotal.

La exclusión de la mujer de tareas propias de sacerdotes hombres es una cuestión meramente cultural y que en la actualidad carece de todo sentido.-

Si leemos el Nuevo Testamento sin prejuicios machistas, observaremos que Jesús brindó un trato igualitario tanto a mujeres como a hombres. En las primeras comunidades cristianas las mujeres ocupaban cargos de alta responsabilidad.- Varios teológos como la española Margarita Pintos, entiende que" Jesús, como buen judío, quería restaurar el Nuevo Israel y que la tradición de su pueblo le imponía de forma simbólica elegir a doce (uno de cada tribu de Israel),además varones, las mujeres no hubiesen representado la tradición," sostiene la teológa.


Con esta afirmnación la Iglesia nos dice parte de la verdad, y que los datos que nos interesan develar nos ocultan. Si nos fijamos con atención se puede apreciar es sus justos términos la presencia de la mujer en el movimiento creado por Jesús, sin tener en cuenta estereotipos vigentes Jesús integró en su círculos de discípulos a varias mujeres.

Las siete mujeres que siguen a Jesús de forma continua,María de Magdala, María de Betania, y su hermana Marta, Juana, Susana, Salomé, y la suegra de Simón Pedro, fueron personas muy libres de las amarras de aquellos tiempos.

Tras un somero repaso de las epístolas paulinas puede verse que las mujeres de las comunidades cristianas de esos días eran aceptadas y valoradas como integrantes con los mismos derechos y obligaciones que los varones. Pablo dejó por escrito la labor de Evodia y Síntique, otra mujer Junia considerada apóstola por los padres de la Iglesia de aquel tiempo, fue transformada en varón en la edad media por no poder admitir que una mujer hubiese sido apóstol, junto a Pablo.

El mensaje del fallecido Papa Juan Pablo ii fue claro con respecto al papel de la mujer no solo a través de sus documentos, sino también de sus obras canonizando a dos italianas cuyos mayores méritos fueron, el de una dejarse morir de cáncer por no querer abortar para someterse al tratamiento médico que la hubiera salvado, con lo que dejó sin madre a cuatros hijos y al recién nacido que no quiso perder. La otra fue elevada a los altares por aguantar hasta la muerte las pálizas constantes de su marido en lugar de divorciarse de él.

Una vez más la iglesia no quiere acompañar los nuevos tiempos, decidió levantar una fortaleza con un cartel que dice:"las mujeres no pasarán".

La mujer según lo entiende las altas esferas del Vaticano, es tratada como un ser inferior y condenada a la servidumbre por su naturaleza. No son pocos los sacerdotes que así piensan, pero no solo pueden usarla como empleadas domésticas, muchos las han hecho objeto de su lascivia, tema que puede ser abordado en otra oportunidad.-

SANTIAGO TRICANICO

MONTEVIDEO

martes, febrero 23, 2010

Desigualdad de Género: La MISOGINIA como problema de Salud Pública...

Por: Ana Schwarz/ Violetas Anahuac
Primera parte
Amartya Sen, Premio Nobel de Economía en 1998. En este ensayo, que se puede aplicar a cualquier rincón del planeta, detecta problemas específicos derivados del trato desigual que padecen las mujeres en el Subcontinente Indio.

I.Hace más de un siglo, en 1870, la reina Victoria se quejaba en una carta a Sir Theodore Martin de "esa enloquecida y perversa tontería que llaman 'derechos de la mujer'". No cabe duda de que la imponente emperatriz de la India no necesitaba para sí la protección que hubiera podido ofrecerle el reconocimiento de esos derechos.A los ochenta años, en 1899, podía escribir a Arthur James Balfour: "No estamos interesadas en la posibilidad de la derrota: no existe." La manera como se desarrollan las vidas de la mayor parte de la gente, frecuentemente mermadas o destruidas por la adversidad, no es precisamente ésta.

Y dentro de cada comunidad, cada nacionalidad y cada clase social, el peso más arduo casi siempre recae, de una manera desproporcionada, sobre las mujeres.El mundo en que vivimos, agobiado por el sufrimiento, se caracteriza por una distribución profundamente desigual del peso de las adversidades entre los hombres y las mujeres. La inequidad de género existe en casi todos los rincones del planeta, del Japón a Marruecos, de Estados Unidos a Uzbekistán. Sin embargo, esta desigualdad entre los hombres y las mujeres no es la misma en todas partes; puede adoptar formas muy diversas.

La falta de equidad de género no es un fenómeno homogéneo, sino un conjunto de problemas distintos e interrelacionados. Voy a concentrarme aquí sólo en algunas de sus formas.

Desigualdad en la mortalidad.
En algunas regiones del mundo la desigualdad entre mujeres y hombres tiene que ver directamente con asuntos de vida o muerte, y se manifiesta de manera brutal en un índice desproporcionadamente alto de mortalidad para las mujeres, con el consecuente predominio de los varones en la población total.
La preponderancia numérica de las mujeres es, por el contrario, común en las sociedades en donde los prejuicios de género casi no interfieren en la nutrición ni en el acceso a los servicios de salud. Lo desigual de la mortalidad se ha observado y documentado ampliamente en el norte de África y en Asia, incluidas China y las naciones del sur de Asia.


Desigualdad en la natalidad. Dada la preferencia que se tiene por los niños varones en las sociedades dominadas por los hombres, la inequidad de género puede manifestarse en la inclinación de los padres a tener un hijo en lugar de una hija. Hubo un tiempo en que esta inclinación no pasaba de ser un deseo —un sueño o una pesadilla, dependiendo del ángulo desde el que se mirara. Pero con el acceso a las técnicas modernas para determinar el género de un feto, el aborto sexoselectivo se ha vuelto común en muchos países. Es una práctica generalizada en el Asia oriental, sobre todo, y en China y Corea del Sur en particular; pero también se advierte en Singapur y Taiwán, y comienza a surgir como un fenómeno estadísticamente significativo en la India y en otras partes del sur de Asia. Se trata de un sexismo de alta tecnología.

Desigualdad de oportunidades básicas. Los prejuicios antifemeninos bien pueden no manifestarse o manifestarse muy poco en las características demográficas, pero aún quedan muchas maneras de dejar a las mujeres en desventaja.Afganistán es quizás el único país en el mundo cuyo gobierno decidió impedir activamente el acceso de las niñas a la escuela (el régimen talibán combinaba ésta con otras formas masivas de desigualdad de género), pero hay muchos países en Asia y África, e incluso en Latinoamérica, donde las niñas tienen una oportunidad mucho menor de asistir a la escuela que la que tienen los niños.

Otras deficiencias relacionadas con las oportunidades básicas que se ofrecen a las mujeres van desde la falta de estímulos para desarrollar talentos personales, hasta la participación no equitativa en las funciones sociales de la comunidad.

Desigualdad de oportunidades especiales. Aun donde hay relativamente poca diferencia entre los hombres y las mujeres en cuanto a oportunidades básicas —incluida la escuela—, las oportunidades para la educación superior pueden llegar a ser mucho menores para ellas que para ellos. De hecho, el prejuicio de género en la educación superior y en el acceso a una preparación profesional es también perceptible en los países más ricos del mundo, en Norteamérica y en Europa.

A veces este tipo de asimetría se ha fundamentado en la idea aparentemente inocua de que los "terrenos" de las mujeres y de los hombres son simplemente distintos. Esta tesis se ha defendido de diferentes maneras a través de los siglos, y siempre ha gozado de un fuerte apoyo, tanto implícito como explícito.

Desigualdad profesional. Tanto en el acceso al empleo, como en la posibilidad de ascender a puestos mejores, las mujeres enfrentan con frecuencia obstáculos mayores que los hombres. Un país como el Japón puede ser bastante igualitario en cuestiones de demografía o de oportunidades básicas, e incluso, sustancialmente, en educación superior, y sin embargo el ascenso a puestos elevados parece ser mucho más problemático para las mujeres que para los hombres.

Desigualdad en las posesiones. En muchas sociedades, la distribución de la propiedad puede ser también muy desigual. Aun las propiedades básicas, como las casas y la tierra, suelen estar repartidas de una manera muy asimétrica. La falta de reclamaciones sobre la propiedad puede debilitar la voz de las mujeres, pero también puede hacerles más difícil la participación y el desarrollo en actividades comerciales, económicas e incluso sociales.

Desigualdad en el hogar.
Las desigualdades fundamentales son frecuentes en las relaciones de género dentro de la familia y en el hogar, y pueden adoptar muy distintas formas. Es bastante común en muchas sociedades que se dé por sentado que los hombres naturalmente trabajarán fuera de casa, mientras que las mujeres sólo podrán hacerlo si tienen la posibilidad, y sólo en tal caso, de combinar ese trabajo con las diversas obligaciones domésticas, ineludibles y desigualmente repartidas. A esto se le llama en ocasiones "división del trabajo", al tiempo que se adopta una actitud indulgente con las mujeres que lo perciben como una "sobrecarga de trabajo". El alcance de esta falta de equidad incluye no sólo relaciones desiguales dentro de la familia, sino desigualdades derivadas de ellas y que tienen que ver con el trabajo y el reconocimiento en el mundo exterior.

Por otro lado, la establecida persistencia de este tipo de "división" del trabajo, o sobrecarga, puede tener también efectos de largo alcance en la manera de entender y valorar los distintos tipos de trabajo en los círculos profesionales. En los años setenta, cuando empezaba yo a investigar sobre la desigualdad entre los géneros, recuerdo la fuerte impresión que me causó el hecho de que el Manual de requerimientos nutricionales de la Organización Mundial de la Salud, al presentar los "requerimientos calóricos" para distintos grupos de personas, decidiera clasificar el trabajo doméstico como una "actividad sedentaria" que requiere un mínimo gasto de energía. Me fue imposible determinar exactamente cómo se obtuvo ese dato tan notable.

martes, abril 07, 2009

Los desatinos de la jerarquía católica y el descenso de seguidores que enfrentan.

Por: Lorena Aguilar Aguilar/Kaos en la Red
Cada vez se hace más evidente el clima de crisis que se respira dentro de la Iglesia Católica, institución campeona en cuanto a doble moral se trata, una de las razones principales es el alejamiento por parte de los que alguna vez fueron sus seguidores. Día con día son más los bautizados y educados dentro del catolicismo que se van distanciando de esa religión.

Sin embargo, no son los creyentes quienes dieron el primer paso en este alejamiento, lo hizo la propia Iglesia al mostrar una total negación a los tiempos actuales y la insistencia de mantenerse aferrada a los dogmas, obsoletos ya, del medioevo.

Joseph Ratziger (también conocido como el Papa Nazi) en su última visita al continente africano, una de las regiones del mundo más golpeadas por el virus de la inmunodeficiencia humana,dio muestra de una gran insensibilidad ante la terrible realidad que se vive en dicho continente. Ya son conocidas las absurdas declaraciones que realizo respecto al tema del VIH/SIDA y el uso del condón como método preventivo. La negación de este método equivale a condenar a los africanos a morir, si en un momento dado se llegasen a tomar en serio sus palabras.

Pero bueno, este caso, que generó una gran preocupación entre verdaderos expertos en el tema,es sólo un ejemplo de la cerrazón del líder de la Iglesia Católica a las realidades que vive en mundo actual y las necesidades que hoy por hoy tiene la humanidad.

Por otra parte está la férrea condena del Vaticano hacia el amor o el deseo que puedan profesarse personas del mismo sexo, a quienes ha condenado una y otra vez, otorgándoles un tratamiento de “leprosos”.

Una triste realidad: la Iglesia Católica ha sido campeona en fomentar la homofobía y los crímenes de odio hacia comunidades lésbico-gays, pero eso si, no paran en llenarse la boca acusando a gobiernos progresistas de fomentar la intolerancia hacia grupos cristianos, declaraciones que la mayor parte de las veces realizan sin el más mínimo fundamento.

Además de esto, el Vaticano siempre ha mostrado un total rechazo a los avances que los diversos grupos feministas han alcanzado a lo largo de sus luchas. Se ha mostrado incapaz de reconocer y aplaudir las conquistas que han hecho las mujeres en los espacios públicos, tradicionalmente reservados para los hombres. El pasado 8 de marzo, en una declaración relativa al día Internacional de la Mujer trabajadora, Ratzinger declaró más en tono de burla que de otra cosa que las “lavadoras han sido una de las herramientas que más han contribuido en la liberación de la mujer”.

Sin embargo, la postura antifemenina del vaticano se ha hecho aun más expresa en cuanto se trata del derecho que tenemos todas las mujeres a decidir sobre nuestra sexualidad, nuestra maternidad y sobre nuestro cuerpo en general.

La excomunión a la que fue sometida una niña brasileña de 9 años, su madre y los médicos que le practicaron el aborto que se le practicó dan cuenta de la cerrazón que impera entre los jerarcas católicos.

No les importó que el embarazo haya sido fruto de la violación de su propio padre, ni mucho menos que por su corta edad su cuerpo no se encontraba aun listo para el parto de los gemelos que esperaba, ni mucho menos los traumas que una maternidad precoz hubiese podido ocasionarle, era más importante el castigo a esta pequeña, y así mostrarle a la sociedad la rigidez con la que se actuaría si se repitiese un caso como este. Claro que la rigidez sólo se aplicó a la pequeña, sobre el padre violador no se mencionó absolutamente nada.

Y por supuesto no podemos dejar de lado los niveles de corrupción, por muchos ya conocidos, que imperan dentro del Vaticano, la protección descarada que se brinda a las redes de pederastia, lo cual ha desencadenado en la impunidad que gozan los sacerdotes violadores.

Es la propia Iglesia la que se ha ido alejando de sus feligreses, encerrándose en si misma y en sus dogmas por demás retrógradas y sin sentido en la realidad actual. Hoy por hoy muchos son los creyentes que ven con tristeza y decepción a sus líderes religiosos involucrarse en los círculos de poder mientras se olvidan de los propios feligreses y de sus necesidades.