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lunes, julio 11, 2011

La pornografía y la industria del sexo

Jaskiran Chohan
Aporrea.org
En sus raíces la pornografía aparece como una rebelión contra el puritanismo promovido por la derecha y la fe cristiana. Sin embargo, este legado no es nada más que historia, dado que ahora mismo refuerza la opresión sexual femenina en vez de jugar un papel de disensión. La pornografía es parte de la industria del sexo, pero este término también incluye la prostitución, los clubes de striptease y el baile erótico. Las ultimas dos manifestaciones presentan la cara respetable de un mundo basado en la cosificación del cuerpo de la mujer, pero también muestran el vinculo más destacado entre el sexo y el mercado.

Es bien conocido que la prostitución existía durante la época grecorromana y también en la antigua Mesopotamia. Pero en muchos aspectos estas mujeres estaban más liberadas sexualmente porque no sufrían la estigmatización social por tener hijos con varios hombres, e igualmente podían buscar una pareja, como por ejemplo las mujeres aztecas. Lo que inició el cambio fue la introducción de la propiedad privada y la introducción de la idea de la familia nuclear como definió muy bien el marxista Friedrich Engels. Engels explicó que nuestras relaciones con el mercado definen las relaciones personales y sexuales. Así la familia nuclear y la necesidad de hijos legítimos estaba motivada por la acumulación de la riqueza y la competencia que dominaba el mercado. Esto no sólo confinaba a la mujer dentro de los límites del hogar, sino que también le suministraba unos roles como el de ama de casa o el de cuidadora, haciendo el trabajo reproductivo. De esta forma el placer sexual se negaba entre la pareja y hacia hincapié en la función reproductiva del sexo. Esto reforzó en gran medida la idea de gozar del sexo fuera del hogar, habitualmente con prostitutas.

Alienación de las emociones

Este proceso histórico tiene mucho que ver con el boom actual de la industria del sexo. De nuevo, los cambios económicos han creado una industria que provee un acceso fácil a la satisfacción sexual. El desarrollo de la tecnología y el ritmo de vida que llevamos nos ha convertido en maquinas, completamente alienados de nuestras propias emociones, y la industria del sexo ha respondido a esto. Ha convertido el sexo y los deseos humanos en productos vendibles y reclamos económicos. No debemos olvidar que una característica fundamental de los mercados es la de transformar las relaciones sociales. Se estima que los ingresos anuales de la pornografía son más altos que los de la industria del fútbol, béisbol y baloncesto juntas. Es tan rentable que cada año tiene unos beneficios que llegan a los 7.000 millones de dólares, una cifra que ni si quiera incluye a la prostitución.

La industria del sexo no existe en su propia burbuja sino en la red del capitalismo global. En el Estado español sólo dos trabajadoras del sexo de cada 100 son autóctonas, lo que muestra claramente la influencia de las reestructuraciones económicas encabezadas por el FMI, las cuales han empeorado la polarización y la pobreza mundial. Para muchas de las inmigrantes que están atrapadas en la industria del sexo debido a la falta de trabajo y la falta de papeles, simplemente no les queda otra opción. En ese aspecto son claves sindicatos y organizaciones que defiendan los derechos de las trabajadoras del sexo para evitar condiciones de trabajo aún más precarias.

Al contrario de lo que dicen las post-feministas la industria del sexo no es un ejemplo de la libertad sexual de la mujer, ya que fortalece la superioridad masculina como parte del sistema capitalista que intenta dividir a la clase trabajadora bajo falsos preceptos como el de las “razas” o el género. El ejemplo que muestra esto más claramente es el hecho de que los clubes de baile erótico y striptease están utilizados mayoritariamente por banqueros y hombres de negocios del sector financiero. No debe extrañarnos que este sector siga siendo uno de los más sexistas, donde las mujeres todavía deben enfrentarse a mucha presión a nivel sexual.

No se trata de entrar en el debate sobre la libertad femenina de poder eligir si entrar o no en esta industria, ya que las propias fuerzas del mercado y la manera en que se forma la cultura, ponen estas ideas de supuesta libertad en duda. La mayoría de las mujeres sienten una presión diaria de tener una imagen cosificada que domina nuestra cultura y que está apoyada por el mercado capitalista. La única manera de combatir esta opresión es a través, no sólo de una lucha feminista, sino a su vez, de una lucha anticapitalista. El sexismo no puede ser erradicado mientras el sistema que lo produce siga en pie.

*Jaskiran Chohan es militante de En lucha.

Artículo publicado en el Periódico En lucha

http://enlucha.org/site/?q=node/16128

sábado, junio 19, 2010

“La pornografía es una rama de la prostitución”: entrevista a Catherine Mackinnon

AmecoPress.- Catharine Mackinnon, reconocida feminista y jurista estadounidense fue la encargada de abrir el Encuentro Internacional sobre Violencia de Género que tuvo lugar en Buenos Aires los pasados 10 y 11 de junio. ’Cuando no hay otra opción laboral la presión sexual se convierte en prostitución’, dijo.

Tras presentar su ponencia sobre ’Trata, prostitución e inequidad en perspectiva internacional’ ante el atento público que llenaba el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la U.B.A. Mackinnon contestó a nuestras preguntas, con una sonrisa y ganas de practicar un español que se relevó bastante fluido.

-En la ponencia que acaba de concluir usted ha igualado trata y prostitución
Necesitamos entender la realidad de la prostitución forzada tanto por terceras personas como por factores sociales de pobreza, racismo, edad y género, no hay dignidad en la prostitución. No es un trabajo.

-Ha citado como ejemplo de política contra la prostitución el caso de Suecia que cuenta con una ley que penaliza al cliente. ¿Cómo surgió esta legislación?
En los años noventa Andrea Dworkin y yo llegamos a Suecia con el fin de contribuir en el debate sobre pornografía y prostitución. Juntas propusimos considerar la idea de descriminalizar a las mujeres en situación de prostitución y criminalizar a los clientes. Diez años después (en 1999), tras mucho trabajo por parte del movimiento de mujeres este enfoque se convirtió en ley.

Precisamente ahora está previsto que se entregue un informe sobre los resultados de la ley. El informe será sometido este verano al debate público. Otros países como Noruega, Islandia, Inglaterra, Corea del Sur y Sudáfrica están atentos a este modelo en su lucha contra la prostitución.

-Su primera obra ’El acoso sexual de la mujeres trabajadoras’ supuso un punto de inflexión a finales de los 70. ¿Cuál cree que es la situación actual en este ámbito?

Evidentemente hay muchos avances. En numerosas partes del mundo existen leyes contra el acoso sexual y esto supone un progreso, se ha convertido en una idea casi universal. Pero al mismo tiempo, persiste un problema: la distancia entre las leyes y las vidas de las mujeres, un espacio que existe en todos los países, en mayor o menor grado. Aún sigue dándose el acoso y la mayoría de las mujeres no dicen nada, permanecen en silencio, pues cuando se verbaliza este problema la vida empeora. Esto es lo que necesitamos cambiar.

-¿Cree que hay solidaridad entre las mujeres trabajadoras en este ámbito?

Sí, pero cuando hay presión en el ámbito de la sexualidad, es esa presión la que debemos revertir y al mismo tiempo es la base de la prostitución. Cuando no hay otra opción laboral la presión sexual se convierte en prostitución, mientras que en otros ámbitos laborales se convierte en acoso sexual, pero la dinámica es la misma, para sobrevivir es necesario entregar la sexualidad a los hombres.

En el caso de otros empleos hay leyes que te protegen pero cuando no existe este marco, en el caso de mujeres que están (entregando su sexualidad) en la calle o en un burdel se trata de prostitución, y ellas son las criminalizadas en muchas partes, sin embargo no se hace nada contra las personas que ejercen esa presión. Se trata de una problemática que trasciende el lugar de trabajo, es un problema más general de la condición de las mujeres.

-Su ámbito de trabajo que levantó más polémica es el que se centra en la pornografía, cuando usted enfocó la lucha contra la pornografía bajo la óptica de los derechos humanos

Empezamos en los ochenta con Linda Lovelace (nombre artístico de la actriz porno Linda Susan Bareman, a quien representó tras denunciar ésta a su pareja por coaccionarla para mantener relaciones sexuales con él mismo, con otros hombres y en las películas], protagonista de Garganta Profunda y otros films pornográficos. Ella demandó mi ayuda.

La pornografía es una rama de la prostitución, es una variante tecnológicamente sofisticada de trata de mujeres. Las mujeres son las mismas, las actividades son las mismas, las relaciones de poder son las mismas, la desigualdad es la misma.

-¿Por qué no existen marcos legislativos que prohíban la pornografía?

Porque todos los hombres ricos y con poder la usan, y es una manera para ellos de acceder a estas mujeres y niñas que desean. Pueden usarlas en una situación más limpia, más protegida, más anónima. Internet permite aún en mayor medida obtener ese acceso limpio, protegido y anónimo para los hombres, pero no es limpio ni protegido ni anónimo para las mujeres.

Ahora mismo hay mujeres que están siendo grabadas en vivo a través de la red, para hombres que pagan por minuto, esto permite a los hombres dar órdenes -quiero esto o esto, muévete así- por la computadora, lo cual supone exactamente lo mismo que la prostitución. Ellos no tocan pero ella debe tocarse, es dominación sexual. No hay una distinción entre prostitución y pornografía.

-¿Cual es el rol de los hombres entonces cuando aparecen junto a esas mujeres en la pornografía?


Como dices los hombres a veces están ahí, muchas veces no, pero en ocasiones sí. Están ahí ejerciendo un rol de identificación. Los hombres que miran se identifican con ellos, usan a las mujeres a través de esos hombres. De algún modo estos hombres están a la vez dentro y fuera de esta industria. Tienen más poder que las mujeres pero menos poder que los otros hombres, son utilizados de otra manera. No es sencillo ser este hombre, tampoco hay mucha dignidad en su posición, pero ésta no deja de ser mejor que la de las mujeres. Pueden excitarse cuando quieren cosas que no pueden hacer ellas.

-Usted estuvo representando a mujeres croatas y bosnias en el caso Kadic contra Karadzic…


Entonces las violaciones fueron consideradas como un crimen de genocidio, hasta entonces se consideraban como crímenes de guerra, pero en este caso, como en el de Sudán, pensamos que era necesario considerarlo crímenes de genocidio. Y así fue por primera vez en la historia.

-Actualmente ejerce como asesora especial en materia de género del fiscal de la Corte Penal Internacional, el argentino Luís Moreno Ocampo ¿podría citarnos los casos más relevantes en los que han venido trabajando?

Uno de los casos más importantes es el de los niños soldados reclutados por Thomas Lubanga. Su reclutamiento supone un crimen. Estos niños y niñas usan armas, se drogan como soldados pero no es posible que tengan responsabilidad de soldados. Fueron obligados a violar y a matar. La dimensión de género existe porque son niños y niñas violados y violadas. A los varones se les enseña a violar lo que supone una herida para toda la vida, en las relaciones con las otras personas y para sus posibilidades de crear en un futuro familias y tener relaciones con mujeres en igualdad.

Otro caso -que supone un crimen contra la humanidad – es el que enfrenta a los soldados que han cometido violación contra miles de mujeres y particularmente contra los superiores que permitieron que esto sucediera. Ocurre en muchas partes de África, África central, Congo, República Democrática del Congo. Nuestro objetivo es visibilizar estas violaciones y hacer responsables a sus perpetradores por primera vez en el mundo.

Foto: Artemisa Noticias. Catharine Mackinnon

martes, junio 08, 2010

¡¡¡ No celebres con Playboy !!!

(Anuncio Publicado en los Diarios Puertorriqueños invitando a la fiesta Playboy)
Por: Iris Rodríguez Acevedo / Género con Clase
En Puerto Rico, como en todos nuestros países hispanos, abundan las mujeres jóvenes, inteligentes, hermosas, cuya autoimagen y autoestima han sido tan lesionadas por la publicidad capitalista y mercantilista, que ya son incapaces de juzgarse a sí mismas por otros criterios que no sean la belleza externa, la forma del cuerpo, el color de la piel, la forma de caminar, o el tamaño de sus pechos. Los responsables de todo este disparate social, en los últimos 50 años, que mide el valor del ser humano por el grosor de sus labios o la forma graciosa de la nariz, son los mercaderes del sexo, que fundaron la compañía Playboy . Por supuesto, estos individuos no inventaron el abuso sexual, ni la degradación del ser humano, pero han llenado los espacios dolorosos y nauseabundos de estas actividades morbosas con el brillo de la elegancia y el espejismo de la diversión que compra el dinero.

Desde entonces, hemos observado la segmentación y la deshumanización de mujeres que se convierten en lujosas acompañantes complacientes, deslumbrantes modelos sensuales, bellos objetos decorativos para el placer de los que puedan pagar el precio requerido y, sobre todo, generadoras de fortunas millonarias para los tratantes de cuerpos femeninos.

Un festivo anuncio publicado en la prensa boricua recientemente, invita al público a conocer a una famosa “playmate” de Méjico y Venezuela, en una fiesta al estilo de la Mansión Playboy. Por supuesto, esto no es más que una descarada oferta para entusiasmar a hombres y mujeres a incursionar en un mundo que antes sólo nos llegaba a través de películas, revistas e internet. “Las damas entran gratis”, proclama la propaganda, como si se tratara de un regalo, una cortesía para quien merece un trato especial. Lo que no se dice es que precisamente ésa es la carnada en el anzuelo, para que muchas muchachas que no pueden, posiblemente, pagar la entrada, se presenten con la idea de ser las invitadas de honor a lo que no es otra cosa que la pesca en masa de hermosas y prometedoras candidatas a conejitas que pagarán su asistencia con sus propios cuerpos. Cada una de ellas será tasada y medida con disimulo malicioso, para ver a quién se le puede hacer la oferta mágica que la convertirá en la figura cotizada y sexy que siempre soñó. Posiblemente, estos codiciosos pescadores saldrán de las aguas caribeñas con las redes llenas de sirenas, que usarán y desecharán cuanto y cuando les plazca, tras haber ampliado su mercado, llevándoles a los paladares de sus clientes chicas que no parezcan hechas en serie, aunque luego todas terminen luciendo como Barbie.



No es una casualidad que Playboy seleccione a Puerto Rico para promoverse con su glamorosa imagen de la empresa que más conoce de belleza femenina y de los apetitos sexuales masculinos, en un momento en que muchas transnacionales norteamericanas, que llevaban años en nuestro país, han cerrado sus operaciones y que, además, el mismo gobierno colonial boricua ha despedido a miles de trabajadores de todo tipo. Con la celebración de su cincuentenario, Playboy contribuye a crear un ambiente enajenante y, de paso, les abre sus puertas a muchas jovencitas que terminaron la escuela superior o la universidad y necesitan trabajo, ingresos y experiencia laboral para salir adelante.

“Música/Modas/Playmates y Bunnies” son las ofertas que el “Playboy Club” publica a toda página en el periódico, ilustrado con la imagen, casi discreta (para lo que no muesran) de una muchacha en ropa interior. Promesas de “sana” diversión, en un país agobiado por el desempleo, el crimen, la corrupción y la ausencia de un programa educativo que prepare a nuestros ciudadanos y ciudadanas de todas las edades y clases sociales para discernir acerca de toda esta barbarie que conduce a nuestr@s jóvenes a ser víctimas del capitalismo, del consumismo y del patriarcado criminal. Hay que alertar al pueblo, a todos los pueblos por donde se pasean impunemente estos mercaderes de la carne, para que le digan ¡NO A PLAYBOY! , con todo y sus conejitas, porque ellas ya no son jovencitas con sueños: ellas han traspasado el umbral de la amargura, la segmentación y el lavado de cerebro con el que el patriarcado las transformó en muñecas de lujo que, a los 25 años, ya serán demasiado viejas para jugar…

Si queremos a nuestras hijas, hermanas, vecinas, compatriotas y compañeras, ¡¡¡DIGAMOS NO A PLAYBOY!!!! ¡¡¡ Todos y todas al piquete!!! Participación gratis. Recordemos lo siguiente: ¡Indignarse es un derecho y expresarlo, un deber patriótico!

sábado, mayo 09, 2009

El papel de la mujer frente a la pornografía


El público objetivo de la industria pornográfica es básicamente masculino.
El desarrollo de la sexualidad siempre se dio de un modo casi personal e íntimo hasta bien entrado el siglo XX. Poco a poco la sociedad moderna fue introduciendo el tema del sexo pero siempre dentro de una connotación adulta.

Poco a poco, el tema fue ingresando en las escuelas y ya se hablaba de una educación sexual. Ciertamente, esta educación resultaba de alguna manera mustia, en comparación con el tremendo tabú que la rodeó durante décadas.

Una de las mayores víctimas en este proceso "evolutivo" reciente y no tan reciente, es la mujer.


En efecto, la mujer siempre estuvo reprimida en cuanto a sus conversaciones y actitudes hacia el sexo. Incluso, en un momento de la historia, la mayor parte de la superficie de su anatomía anda cubierta con largos vestidos y hasta velos en el rostro.

Era la máscara de lo prohibido, de la invitación al sexo. Esto marchó en paralelo con el avance de la educación y tratamientos sexuales en la escena pública hasta cierto punto. Pronto surgieron en tiempos más modernos los movimientos feministas que aprovecharon el pánico para liberar a la mujer de este estigma de opresión sexual masculina.

Sin embargo, otro elemento empezaba a emerger lentamente. Este elemento haría una segunda conspiración en contra de la mujer y aún la hace en el tiempo actual.

Me refiero al mercado de la pornografía En efecto, basta ver unas cuantas producciones del cine de este género para darse cuenta que la mujer juega el papel de objeto sexual dentro de estas “temáticas”.

En la pornografía, lejos de mostrarse escenas en que se podría apreciar la ternura de algunas parejas realizando sexo, se puede ver escenas en que la mujer es prácticamente sometida y conducida por el libreto del hombre en la cama.

Los besos y caricias típicas de un encuentro sexual normal, son reemplazados por palabras subidas de tono o por poco refinados tocamientos. Las poses son otro tema dentro de estas producciones y la mayoría de ellas están destinadas al placer sexual del hombre, ni qué decir de la culminación del encuentro sexual de cualquiera de estas producciones.

Estas películas nunca terminan con un orgasmo femenino sino con la eyaculación del hombre, sin que esto supongo que la mujer haya tenido o no algún orgasmo en el ínterin.

No sólo esto, sino que la humillación también está presente en estas producciones pornográficas y la mujer es tirada de los pelos, obligada a arrodillarse y a recibir la descarga de semen de la eyaculación en una zona muy alejada de lo que la naturaleza planeó en algún momento.

De más está decir que los participantes probablemente ni se conocen, son simples actores que han sido reunidos para este momento y cuyo trabajo es recrear un acto sexual.

La industria porno, casi siempre obliga a los actores masculinos a utilizar la masturbación como un método de cabecera antes de iniciar el rodaje. En efecto, con este recurso, logran que el coito que se va a filmar sea de mayor duración.

En el caso de la mujer, los directores constantemente les están dictando los movimientos que deben de tener, las posturas y por supuesto cómo deben sobre actuar para recrear su excitación.

Lo curioso es que en la mayoría de los casos. Las voces no corresponden a los actores sino que son hechas por el equipo de producción -generalmente una sola persona- que imita las expresiones tanto del hombre como de la mujer.

La pornografía puede acarrear algunos problemas entre los consumidores como eyaculación precoz e incluso anorgasmia. Se idealiza el coito y el observador puede sentirse inconscientemente presionado para realizar una performance similar o superior a la recreada en escena.

Connotaciones sociales también se pueden analizar como la distinción que se promueve entre las mujeres que salen en este tipo de films y su comportamiento y las mujeres tradicionales que deben comportarse de modo poco sensual o erótico según este modelo.

Evidentemente una cosa no implicaría otra pero la mente realiza esa asociación inconscientemente, sobre todo la mente masculina.

Por otra parte, la mujer puede o no hacer caso de estos prejuicios aunque según los estudios actuales, ellas no suelen tomar estos partidos o puntos de vista pero son conscientes de que la mayoría de estas producciones son hechas para el público objetivo masculino.

Se ha visto que ellas también consumen pornografía aunque es algo que por sí mismo no les llama la atención.

Muchas de ellas confiesan hacerlo porque llegaron hasta esta industria de modo indirecto o que la ven esporádicamente.

Sin embargo, el mayor sector de ellas, dicen que consumen pornografía porque a su pareja le gusta.