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domingo, octubre 30, 2016

“La prostitución no afecta solo a las prostituidas, sino a todas las mujeres”

TribunaFeminista La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres ha organizado, por segundo año consecutivo, una Jornada Internacional en Madrid sobre Prostitución y Trata. La novedad de este año es que las mesas de expertos han estado ocupadas, únicamente, por hombres. Los ponentes han hablado sobre el papel de los hombres en la erradicación de la prostitución.

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres celebraba el jueves pasado la Jornada Internacional sobre Prostitución y Trata de Mujeres en el Ayuntamiento de Madrid. Se trata de la segunda jornada consecutiva que organiza la Comisión alrededor de este tema. Asunción Miura, representante de la Coalición Internacional contra la trata de Mujeres en España (CATW), Rosario Carracedo, representante de la Plataforma de organizaciones de mujeres por la abolición de la prostitución, y Susana Martínez, Presidenta de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres, han sido las encargadas de presentar el acto. Susana Martínez, presidenta de la Comisión, ha agradecido la colaboración a las organizaciones participantes y al Ayuntamiento, lugar en el que se han celebrado estas segundas Jornadas. “Nuestras jornadas, desde los años 90, han tratado la materia desde diferentes perspectivas: tráfico internacional, tratamiento informativo, anuncios… Ahora queremos saber cuál es la responsabilidad de la demanda”, comenta. “Queremos complementar la jornada del año pasado y conseguir un punto de vista más novedoso mediante la implicación de los hombres en la erradicación.

Que sean ellos los que aportan y cuestionen los comportamientos de otros hombres que entienden las relaciones sexuales entre mujeres y hombres de forma dominante”, defiende la presidenta de la Comisión. Martínez ha añadido el efecto que esto tiene en la juventud: “Hay que cambiar el imaginario social”. “Esta Jornada gira en torno a los hombres porque las abolicionistas pensamos que la prostitución y la trata existen porque hay hombres que pagan por ello”, comienza Miura, explicando el porqué de una jornada con solo expertos. “Cada vez hay más hombres en desacuerdo con la prostitución, dispuestos a seguir luchando por una sociedad libre de violencia hacia las mujeres, entre las que se incluyen la trata y la prostitución”, asegura. Miura ha resaltado que “con la violencia, es imposible la igualdad”.

Necesidad de avances

España es uno de los países con más demanda, con más prostituidores. Por ello, el posicionamiento de los poderes públicos es fundamental. “Los partidos políticos tienen que considerar intolerable esta práctica y tienen que incluir en sus programas medidas reales y efectivas para acabar con esta lacra”, propone la representante de CAWT. Rosario Carracedo ha resaltado la importancia de que exista un debate en torno a esta temática. “En 22 años, hemos avanzado conceptualmente. El tema ha formado parte del debate del movimiento feminista, de la doctrina académica… Hemos avanzado y presionado a que los partidos políticos hayan tenido que introducir en su agenda alguna mención, aunque tibia”, reflexiona Carracedo. En el año 1995, el proxenetismo fue despenalizado y, desde entonces, ha habido un total de 30 modificaciones legislativas en el Código Penal. “En 2003 conseguimos que se volviera a incluir la penalización de nuevo.

El Tribunal Supremo lo derogó. En 2015 parecía que lo conseguíamos, pero volvieron a parar la reforma”, cuenta Carracedo. Mientras esto sucede en España, en Europa sí que se ven avances. Francia es un país pro-abolición y ha desarrollado políticas públicas compatibles con la igualdad. Por otro lado, en 2016, el Parlamento Europeo reflejó que la prostitución, el consumo sexual de mujeres por un precio, constituía una práctica de desigualdad. Richard Poulin es uno de los hombres que la Comisión ha seleccionado para estas jornadas. Poulin es Profesor Emérito del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Ottawa y profesor asociado del Instituto de Investigaciones y Estudios Feministas de la Universidad de Quebec. También es autor, entre otros, del libro Sexo, capitalismo y crítica del valor. Su ponencia se ha basado en estos pilares que considera inseparables.

Relaciones construidas en desigualdad

“Una de las primeras preguntas que hay que hacerse es cuál es la ventaja para un hombre cuando paga por tener sexo. Lo único que existe es el placer de saber que es más humano que la persona a la que está pagando, porque al pagar por ella la estás convirtiendo en un objeto”, explica Poulin, comparándolo con el racismo, donde hay un sentimiento de superioridad. Es en el “creerse superior” donde se encuentra su felicidad. “La prostitución tiene una relación directa con la violencia sexual, porque mediante el pago se asume un ‘consentimiento’ y conviertes a una persona en prostituida”, refleja Poulin. En España, un 40 por ciento de hombres pagan por tener sexo. Esto fomenta la creación de relaciones en desigualdad, en una sociedad violenta desde el punto de vista sexual.

“La prostitución no es un acto individual, no es una elección ni una relación de compra-venta en igualdad. Los hombres compran sexo para sentirse superiores y esto no afecta solo a las prostituidas, sino a todas las mujeres. Desconocemos que es una relación social de desigualdad entre sexos”, comenta Poulin.

En las últimas décadas, hemos asistido a un crecimiento de la prostitución, de la trata de mujeres con fines de explotación sexual, del turismo sexual y de la pornografía. “Estamos fomentando la aparición de violadores cada vez más jóvenes, insensibles ante la violencia sexual por el consumo de la pornografía. Su imaginario sexual se construye a través de esas imágenes que cada vez consumen más pronto. El único placer importante en la pornografía es el masculino”, denuncia Poulin. Actualmente, los niños comienzan a consumir pornografía hacia los 12 años y las niñas alrededor de los 13.

Regular la prostitución es banalizarla “La banalización de la prostitución se origina en los estados en los que se regula. Desde ese momento, el Estado avala esas relaciones sociales desiguales y, además, vemos cómo crece la prostitución”, plasma Poulin. El porcentaje de prostituidores en los países donde se ha legalizado, como Países Bajos (60), Alemania (66), Camboya (65) o Tailandia (95), es mucho mayor que en otros donde no es legal como Canadá (11,1), Suecia (13), Francia (12,5), Noruega (13) o Estados Unidos (16).

Con la legalización, hay una expansión de la prostitución, por lo que se recurre a mujeres extranjeras para satisfacer la demanda que crea el turismo sexual, ya que hay un mayor número de prostituidores locales y extranjeros.

Con la legalización, hay una expansión de la prostitución, por lo que se recurre a mujeres extranjeras para satisfacer la demanda que crea el turismo sexual, ya que hay un mayor número de prostituidores locales y extranjeros. “La trata de mujeres hace que los precios bajen y se fomenta el turismo sexual. Son las políticas del neoliberalismo”, denuncia Poulin, que incluye la perspectiva económica. “No se pueden separar los distintos niveles de análisis”, justifica.

Ideología neoliberal

Los estados con políticas neoliberales han fomentado la desregulación y el fin del Estado del Bienestar. “La ideología imperante es que cada uno es responsable de su suerte. Si has fracasado no es culpa del estado o del sistema, sino tuya, por eso nos encontramos ahora tantos manuales de psicología para tener ‘éxito’ en la vida”, comenta el Profesor. Siguiendo esa línea, Poulin denuncia que a estas mujeres se les inculca la idea de que son culpables y que si están en el mundo de la prostitución es porque quieren. “Estas mujeres no son vistas como víctimas, sino como responsables”, destaca. Y añade: “Además, no tenemos que intervenir en contra de su prostituidor, porque los proxenetas son considerados empresarios o protectores”.

Todo lo que puede hacer el Estado, si considera a las mujeres responsables de su prostitución, es tener una legislación a la que puedan recurrir como cualquier otra persona trabajadora. El Estado permite así que las mujeres evolucionen en ese medio en condiciones que dicen aceptables. “El Estado presenta dos caminos: la creación de burdeles y zonas de tolerancia; y la penalización a quienes no lo hacen legalmente. En ambos casos, quienes pierden son las prostitutas. Si optan por el primer camino, sus ingresos se verán ampliamente reducidos en favor del burdel. Si no lo hacen, serán criminalizadas por el propio Estado”, denuncia Poulin.

La educación como solución principal

“Para luchar con eficacia contra eso, se debe permitir por ley que las mujeres puedan estudiar. Muchas mujeres han dejado su hogar jóvenes, sin estudios, y se han visto sin alternativa a la hora de encontrar un trabajo. Sin otra opción, solo pueden practicar la prostitución para sobrevivir. Es una perpetuación sin fin”, refleja. Asimismo, el Profesor asegura que –además de la legislación- se debe educar al alumnado de los centros educativos para que se impida la captación, pero también para evitar que los niños se conviertan en futuros prostituidores. “Sin clases de educación sexual, el discurso pornográfico es el que enseña a la juventud. Tenemos un problema si ese es el aprendizaje. Si el porno es lo que construye su imaginario, la violencia sexual será considerada como algo común y banal”, reflexiona Poulin.

Para finalizar la ponencia, Richard Poulin ha asegurado que la industria del sexo se debe analizar como un todo, que aúna prostitución, trata de mujeres, turismo sexual y la industria pornográfica, que sirve como propaganda para todo lo demás. “La igualdad se conseguirá cuando no haya relaciones mercantiles”, culmina.

martes, julio 01, 2014

Apoyo de diversas fuerzas políticas al reclamo de las mujeres que se autodenominan trabajadoras sexuales

Mariana Fernandez Camacho

COMUNICAR IGUALDAD- La actividad convocada por Ammar contó con la presencia de las legisladoras por el Frente para la Victoria María Rachid, Gabriela Alegre y Claudia Neira; de Edgardo Form, de Nuevo Encuentro; y de Pablo Bergel, del bloque Verde Alameda.

Tras la presentación del informe “Cómo las políticas anti-trata criminalizan el trabajo sexual”, Alegre tomó la palabra y dio su compromiso para mejorar la legislación: “Las leyes no son en sí mismas una herramienta válida si no están inmersas en un contexto que realmente garantice los derechos”.

Por su parte, Neira, presidenta de la Comisión de la Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud de la Legislatura porteña, planteó la importancia de dar espacio a la voz de Ammar en los debates: “La idea del rescate avanza y al mismo tiempo invisibiliza y calla a quienes se pretende rescatar”.

Form se reconoció recién sumado a una discusión que entiende compleja, pero confirmó su apoyo: “Me sensibilizó el relato de los atropellos policiales. Este tema requiere de un análisis profundo sin que ello implique convalidar la práctica aberrante de la trata. Nos oponemos a toda forma de agravio a toda persona que, por la razón que fuere, eligió esta actividad”.

Para finalizar, fue el turno de Rachid y de su apoyo permanente para Ammar: “Se puede trabajar contra la trata sin vulnerar los derechos de las trabajadoras sexuales”. En esa línea, la presidenta de la Comisión de Derechos Humanos anunció la presentación de un proyecto para derogar el artículo 81 del Código Contravencional de la ciudad otro que va en camino a la habilitación del trabajo sexual.

sábado, junio 21, 2014

La prostitución: aportaciones para un debate abierto

Beatriz Gimeno

Transversales La regularización de la prostitución como un trabajo más o la lucha por su abolición se ha convertido en los últimos años en un asunto que ha dividido en dos mitades irreconciliables al movimiento feminista. El debate feminista ha alcanzado niveles de tal virulencia que es imposible llegar no ya a un acuerdo, sino siquiera a escuchar los argumentos de la otra parte. Intentar debatir, como yo misma he intentado a veces, con buena voluntad, reconociendo que algo de razón pueden tener incluso las oponentes, intentando no descalificar, reconociendo que feministas somos todas, es imposible. Es una discusión cerrada por ambas partes donde apenas es posible la reflexión. Y, sin embargo, este debate mucho más que otros necesita una buena dosis de reflexión. Y lo necesita porque pocos temas políticos e ideológicos son tan complejos y mezclan cuestiones tan diferentes, tan contradictorias y de tan difícil solución.

Casi nadie discute que cuando hablamos de prostitución hablamos, en gran parte de pobreza, de injusticia, de desigualdad. Intentar por todos los medios buscar soluciones para conceder derechos básicos de ciudadanía a las personas que se dedican a la prostitución, en eso, creo que todas estamos de acuerdo, pero no lo estamos en la necesidad de que la consecución de dichos derechos pase necesariamente por la regularización de esta actividad como un trabajo más. Las partidarias de la regularización, generalmente, se niegan a entrar en la consideración de los factores estructurales que mantienen viva esta institución, mientras que las partidarias de la abolición opinamos que es imposible luchar por la igualdad entre hombres y mujeres si no aceptamos la centralidad -y necesaria abolición- de la prostitución en el sistema de género. Referirnos a los factores estructurales que condicionan la existencia de esta institución puede parecer frío cuando estamos hablando de la vida concreta de muchas mujeres que sufren; pero es que precisamente de eso se trata. Sabemos que la prostitución ha sido uno de los factores más importantes de control patriarcal sobre todas las mujeres. Por tanto, de alguna manera, la prostitución somos todas.

Cambié mi manera de pensar respecto a la prostitución a raíz de una conversación con una conocida antropóloga, partidaria a ultranza de la legalización. Yo comenté que me preocupaba el impacto que la regularización de la prostitución podía tener para legitimar, e incluso reforzar, la construcción de la sexualidad masculina hegemónica. La contestación de ella fue: “¿Qué me importa a mí la construcción de la sexualidad masculina?”. Entonces, simplemente me di cuenta de que este debate no tiene solución porque estamos en niveles de análisis diferentes. Dice Pheterson, una de las mayores teóricas proregulación, que los desarreglos psíquicos normales de los hombres están definidos socialmente como expresiones legítimas (…) Es cierto, la prostitución tiene que ver, entre otras cosas, con que la construcción de la sexualidad y la estructura del deseo masculinos, definidos socialmente como normales, son incompatibles con una sociedad en la que hombres y mujeres seamos iguales. El feminismo (y la izquierda en general) o se caracteriza por la resistencia a ultranza del olvido estructural al que el neoliberalismo pretende conducirnos, o dejará de existir posibilidad alguna de disidencia.

La prostitución ha pasado de ser algo relativamente simple de entender a algo mucho más complejo en donde se mezcla la globalización capitalista, el crimen organizado, la pobreza globalizada, el sur pobre y el norte rico, el patriarcado, la cultura del consumo, el sujeto deseante como protagonista de la historia, el pensamiento débil o líquido -en palabras de Baumann- la desaparición de la ética política y su sustitución por una orgía inacabable de deseos (J.A. Marina), la trata internacional de personas, los movimientos migratorios, la feminización de la pobreza, el concepto liberal de “elección y autonomía” frente al concepto social; el descrédito absoluto de cualquier ética relacionada con la sexualidad, la (re)construcción patriarcal de la sexualidad y del deseo y su reacción frente a los éxitos del feminismo, las consecuencias sociales de la sexualidad, las nuevas relaciones entre lo privado y lo público… En palabras de Celia Amorós, esto es como la cabeza de una medusa a la que nos enfrentamos sin saber por dónde empezar a cortar y cuando cortamos una cabeza, surge otra peor que la anterior. Ante esto sólo cabe aquí una aproximación parcial que plantee preguntas y que proponga reflexiones. Pero un primer paso sería saber con qué herramientas contamos. Amorós lo tiene claro: hay que reciclar y volver a combinar dos tradiciones feministas clásicas: el feminismo radical y su énfasis en la política sexual del patriarcado y el feminismo socialista y su énfasis en la explotación capitalista de las mujeres. Esas tienen que ser las herramientas de un análisis y una política feminista frente a la prostitución.

Una de las cosas que más me llama la atención del debate es la debilidad de algunos de los argumentos utilizados tanto en un campo como en el otro. No digo que no se utilicen argumentos complejos, pero algunos de los que se utilizan en los debates públicos no son útiles y, además, se han quedado antiguos. Me gustaría llamar la atención sobre algunos de ellos e incluso sobre algunos de los que se utilizan en, digamos, mi propio bando. Éstos me preocupan porque me parece que no son los adecuados para convencer o hacer reflexionar a quienes tengan dudas legítimas y bienintencionadas. Por ello me planteo hacer aquí un breve análisis de los principales argumentos, tanto de un bando como del otro, tratando de no dejarme llevar por la simplificación y posicionándome muchas veces en contra de lo que, en teoría, serían mis propios argumentos pero que creo que merecen ser repensados.

1- La cuestión de la agencia y de la libertad de las mujeres: nadie puede elegir ser prostituta si no es bajo un proceso de extrema alienación, si no queremos que lo sean nuestras hijas no debemos querer que lo sea ninguna mujer; o bien, las mujeres tienen derecho a decidir si quieren vender sus cuerpos. Creo que éste es un argumento débil porque en un contexto de neoliberalismo extremo como el actual, escoger ser prostituta es una decisión tan racional como cualquier otra. Por supuesto que de poder elegir verdaderamente muy pocas mujeres querrían serlo, pero también resulta difícil que alguien elija limpiar escaleras por 400 euros al mes y cualquier mujer preferiría que su hija no tuviera que hacerlo. ¿Qué es lo que pueden elegir verdaderamente los pobres? Lo que las mujeres inmigrantes quieren es salir de la pobreza y sacar de ella a sus familias; si la prostitución se lo hace más fácil y rápido algunas lo preferirán a otras opciones. Aquí aparece la cabeza de la medusa de la explotación capitalista. No hay que perder de vista que nos estamos moviendo dentro de una concepción neoliberal del concepto de “elección” que no sólo afecta a la prostitución.

2- Las cifras de mujeres que la practican voluntaria u obligatoriamente. En los debates de esta naturaleza suelo estar en contra de aferrarse a las cifras porque éstas son siempre manipulables, difíciles de comprobar, dependen de muchos factores y cada bando da las que quiere. Las cifras no convencen más que a los convencidos. Baste decir que en los últimos meses las partidarias de la legalización han declarado que el 5% de las mujeres son engañadas, mientras que las partidarias de la abolición dicen que el 5% la ejercen voluntariamente. Teniendo, además, en cuenta lo dicho antes sobre qué significa “voluntariamente”, éste no es un problema de cifras, sino un problema social, ideológico y político. El sufrimiento es único en cada ser humano.

3- La prostitución está relacionada con (e incentiva) la trata de personas. Por supuesto que esto es así, negarlo no tiene sentido, pero es la globalización capitalista y no sólo la demanda de la prostitución la que organiza este tráfico. Es lo que Celia Amorós denomina La pinza patriarcal. Los mercados globalizados exigen mujeres pobres para cubrir los puestos que las occidentales hemos conseguido abandonar: servicios sexuales de prostitución, servicios domésticos, servicios de cuidado a ancianos y dependientes. Los hombres utilizan los servicios sexuales, pero las mujeres de los países ricos también utilizamos a mujeres pobres allí donde no hemos sido capaces de repartir el trabajo doméstico o de cuidado, o de socializarlo (millones de mujeres son traficadas también para el servicio doméstico). Millones de personas son desplazadas, traficadas, vendidas, compradas, cosificadas por un sistema económico depredador que hace que sus vidas no valgan nada y que no tengan ninguna posibilidad real de elección sobre nada.

4- La prostitución es una forma de esclavitud o bien una forma de empoderamiento. En realidad puede ser ambas cosas. La miseria y la explotación es una forma de esclavitud, pero en determinadas circunstancias, como dice Dolores Juliano, la prostitución puede empoderar a las mujeres. No hay que asombrarse. Las mujeres están acostumbradas a buscar y crear ámbitos de influencia y redes de solidaridad casi en cualquier contexto por opresivo que parezca. En el pasado, evidentemente, sin ninguna opción profesional ni personal, la prostitución podía ofrecer un ámbito de autonomía En la actualidad, algunas de ellas, viviendo en culturas machistas, obligadas a casarse jóvenes, a tener relaciones sexuales no deseadas con sus maridos, a tener hijos, a trabajar por nada de sol a sol, a ver a sus hijos morirse de miseria… ¿cómo no van a encontrar en la posibilidad de ganar algún dinero una cierta manera de empoderamiento? Obviamente no es verdadero poder, sino alivio de la miseria y búsqueda de alguna posibilidad de gestionar la propia vida. Como tal estrategia es absolutamente comprensible y legítima.

5- La sexualidad pertenece a lo más íntimo del ser humano, es la cosificación máxima; o bien cada cual vende lo que quiere. En mi opinión, hace tiempo que la sexualidad ha perdido esa condición. No queda nada íntimo, todo se expone y se vende. El mundo se ha convertido en un mercado en el que las personas son mercancías y de ellas se puede extraer todo: sangre, úteros, esperma, óvulos, órganos, niños, sexo. Todo es cuestión de precio y, a veces, ni siquiera. A este respecto voy a relatar una anécdota que me parece muy clarificadora. Mi hermana, profesora en un instituto de enseñanza media, me contó que hace unos meses desarticularon una red de niñas de 14 y 15 años que les hacían felaciones a los chicos a cambio de teléfonos móviles de última generación. Los cuerpos se han convertido en una mercancía más, para salir de la miseria o para satisfacer deseos inmediatos.

6- Las partidarias de la abolición son herederas de una moral sexual tradicional, antigua, reprimidas sexuales, etc., conservadoras. Esta acusación, ridícula, proviene de ciertas alianzas, desde luego equivocadas entre la derecha conservadora y un grupo de feministas antiprostitución en Estados Unidos. Tiene que ver con la tradición puritana anglosajona y no tiene nada que ver con la lucha llevada a cabo en Europa donde no está de más recordar que ha sido el feminismo quien más ha luchado por el derecho de las mujeres al placer sexual, por la libertad sexual, por la separación entre sexualidad y reproducción, etc. En realidad, la derecha no quiere abolir la prostitución (ya que siempre la ha usado), lo que quiere es que no se vea y que continúe siendo un estigma.

7- La prostitución es o no es una cuestión de género. No hay duda de que lo es. La propia Pheterson considera que la prostitución es una de las principales instituciones para regular las relaciones asimétricas entre mujeres y hombres. No es útil ni justo comparar a las mujeres dedicadas a la prostitución con los hombres que se dedican a lo mismo. Los hombres dedicados a la prostitución podrán ser explotados económicamente, pero no lo serán en la misma medida, ni su actuación es una actuación del poder patriarcal. Además de la diferencia incomparable en las cifras de unos y otras, los hombres (o transexuales) que se dedican a la prostitución no son traficados, ni engañados, ni tienen chulos, ni son encerrados, ni vendidos de un propietario a otro, ni trasladados…Se quiera o no se quiera a los hombres no se les puede cosificar sexualmente, es imposible; éste es una axioma patriarcal, son las mujeres las que son cosificadas. Además, si se trata de chaperos para prostitución homosexual el estigma recae sobre el cliente y también el riesgo físico. Tratar de comparar a las mujeres que utilizan la prostitución es sólo una estrategia para “sacar” el problema del ámbito del género y presentarlo como simétrico. La idea de un gigoló cenando con una mujer rica con la que luego tiene relaciones sexuales en las que él actúa el rol masculino tradicional y ella el femenino, no tiene que ver con la realidad de la prostitución. Si prostitución masculina y femenina fueran simétricas, el problema sería conseguir, como dice Jefrreys, a millones de hombres que se ofrecieran semidesnudos en las calles y después dejaran que las mujeres les penetraran con enormes dildos por el ano o la boca o que se dedicaran a hacer cunnilingus a diez mujeres en media hora. Eso sí sería simétrico.

8- Lo progresista es apoyar la legalización. Para mí este es el punto más sorprendente. Supongo que tiene que ver con que vivimos en un mundo en el que el “sexo ha sido revelado” como significante universal pero que, al mismo tiempo, se intenta vender (justo para poder venderlo) como estigmatizado, liberador, etc. y que la gente de izquierdas lo defiende como reacción al puritanismo anterior. No puedo entender por qué las personas progresistas han renunciado a hacer un análisis político de la sexualidad y a negarse a tener siempre en cuenta la violencia simbólica que subyace a ella. (Bourdieau) La resistencia a nombrar la prostitución como un asunto político es la resistencia del patriarcado a visibilizarse. Me resulta ininteligible que personas de izquierdas apoyen, en este caso, no a las prostitutas, sino a las multinacionales del sexo que son quienes dirigen el negocio y que serían los principales beneficiarios de la legalización (el segundo negocio en importancia del mundo). Un negocio formado por traficantes de personas, mafiosos y, en España, concretamente partidos de extrema derecha. Estamos ante el único negocio del mundo en el que los empresarios afirman luchar por conseguir derechos laborales para sus trabajadoras. ¿A nadie de izquierdas le extraña esto? El problema es que la izquierda ha asumido de manera acrítica cierta noción liberal del sexo como necesidad física y por naturaleza liberadora y por eso le ha resultado imposible reconocer que las llamadas necesidades sexuales definen, entre otras cosas, la situación que ocupamos en el sistema de género. El capitalismo ha acabado con casi cualquier posibilidad de pensar en términos de responsabilidad individual y de estructura sistémica al mismo tiempo.

9- Dividir a las mujeres en putas y no putas es una estrategia del patriarcado para dividir a las mujeres. Hay que acabar con el estigma. Aunque creo que ese argumento está antiguo y que hoy día no querer practicar sexo, o no valorarlo es también motivo de estigmatización, en todo caso, como dice Amelia Valcárcel no resignifica quien quiere, sino quien puede y las mujeres no podemos hacerlo. Además el estigma es necesario para el mantenimiento de la prostitución. Muchos de los llamados clientes buscan precisamente la posibilidad de transgredir las normas sobre el cuerpo de las mujeres. Hay estudios que demuestran que es precisamente la sensación de peligro y de estar haciendo algo prohibido lo que les motiva. En todo caso, jamás seremos las mujeres, y menos las prostitutas, las que puedan resignificar la prostitución. Si se regulariza a una parte, la división se producirá entonces entre las legales y las ilegales, inmigrantes no legalizadas (la mayoría), que es lo que está ocurriendo en Holanda.

10- Hay que acabar con la hipocresía y la doble moral. De acuerdo. Pero son los clientes los que mantienen la doble moral: sus mujeres en casa y las putas fuera. Son las partidarias de la regulación las que admiten que su trabajo es un trabajo especial y que requieren barrios especiales, que no molesten a los vecinos. Eso es doble moral. En mi opinión nunca hay que plantearse limpiar las calles de las víctimas que la injusticia produce. La miseria hay que combatirla, jamás esconderla.

11- Hay que escuchar a las prostitutas. Sí, pero a todas. Evidentemente, sólo tienen acceso a la voz pública una minoría. Las esclavizadas, encerradas, dependientes de los proxenetas, etc., no tienen capacidad de palabra y, probablemente, si hablaran no volverían a trabajar. Hay muchas mujeres que han sido prostitutas y que trabajan por la abolición. A esas o no se las escucha o su voz se descalifica. Y en todo caso, volvemos a lo mismo. La prostitución nos incumbe a todas, aunque hay que buscar el bienestar y los derechos de las que la trabajan directamente.

12a- Es un trabajo normal, hay que darles derechos laborales para protegerlas. No es un trabajo normal y ellas mismas lo reconocen. Los empresarios no quieren darles derechos, quieren estar ellos a salvo de la policía y amparados legalmente. No se defienden los derechos de las prostitutas, sino los de los empresarios que quieren que ellas se den de alta como autónomas, lo que en teoría ya podrían hacer. Es posible darles derechos básicos sin necesidad de legalizar la prostitución. Legalizar la prostitución es legalizar el negocio. ¿La legalización acabará con el proxenetismo? No, la experiencia demuestra que crecerá y se hará más fuerte. Para que sea un trabajo defendible desde el punto de vista progresista deberíamos preguntarnos si es un trabajo necesario o socialmente útil. Desde el punto de vista feminista ambas opciones no se mantienen. Sólo es útil para el mantenimiento del sistema sexual del patriarcado. Si lo analizamos con calma y realismo tendríamos que pensar que si es un trabajo normal tendrán que pedir facturas, tendrán que tener un convenio en el que se defina, por ejemplo, lo que puede y no puede ser introducido por su vagina o por su ano, el nivel de humillación que tendrán que soportar, las palabras que se verán obligadas a escuchar y cuáles no. Tendrá que definirse qué tipo de servicios ofrecerán: S/M, penetración anal, penetración vaginal, sexo oral, orgasmos fingidos, satisfacción del cliente, libro de reclamaciones…
Lo cierto es que si regulamos la prostitución en realidad estaremos empeorando la calidad de vida de la mayoría. Por sus propias características, al regular a una parte del negocio, lo que estaremos haciendo será crear un mercado paralelo en el que se obligará a ingresar a las más vulnerables y en peores condiciones. Es decir, si se obliga al uso del condón o a la petición de facturas en los clubs, lo que ocurrirá es que se abrirá el mercado de prostitutas ilegales que ofrecerán muy barato lo que los clientes no quieren en los burdeles legalizados. Si en los clubs se impone, por ejemplo, que no se pueden introducir botellas por la vagina (como ocurre en los clubs de Filipinas) el cliente buscará allí donde pueda hacerlo. Porque no es el cliente el que se adecua a la oferta, sino el mercado el que se adapta a la demanda. Poca gente sabe que en Holanda el 80% de la prostitución es ilegal pues sólo se ha legalizado a las comunitarias o inmigrantes legales, las ilegales han quedado fuera y a merced de las mafias, la policía, etc., más vulnerables que nunca (Chapkis, 2000). Con el tiempo, las holandesas han abandonado la prostitución (como en España) y quedarán unas cuantas inmigrantes legales y muchas inmigrantes ilegales traficadas.

12b- El sexo es una necesidad humana (masculina) y es mejor que se satisfaga ordenadamente. Siendo justa diré que este argumento es el menos utilizado porque es el más desacreditado intelectual y académicamente. El argumento que presenta el sexo (masculino) como una fuerza natural, arrolladora, incontrolable y que necesita descargar o lo hará por donde no debe ya no suele utilizarse en el debate, aunque es uno de los más usados por el llamado sentido común y el que más se escucha en la calle.

13- ¿Toda prostitución es violencia contra las mujeres? Violencia simbólica lo es cualquier manifestación de la desigualdad. Violencia material, es discutible pues teniendo en cuenta las cifras de violencia contra las mujeres que hay en la familia, sería como decir que toda familia es violencia contra las mujeres.

14- ¿La abolición en un país va a acabar con la prostitución? No, incluso puede tener algún efecto perverso que no puedo explicar aquí. Aun así no se puede aceptar la regularización porque, como dice María Pazos, las leyes no sólo regulan, sino que dan cobertura ideológica y moral a determinadas prácticas. “Reflejan, a la vez que potencian, unas determinadas (y no otras) estructuras sociales, normas y valores, aunque estas normas estén implícitas y no se reconozca su existencia. Las leyes (… ) potencian unos u otros comportamientos”. Afirman lo que la sociedad considera aceptable y legítimo y lo que no. Regular la prostitución significa aceptar que esa es una manera normal de relacionarse sexualmente hombres y mujeres y, sobre todo, que se renuncia a luchar contra ella. Esa es la gran hipocresía que subyace tras la demanda de regularización. No se puede luchar por la igualdad de mujeres y hombres y pretender, al mismo tiempo, dar cobertura a una institución que consagra la desigualdad; uno de los núcleos duros de la desigualdad entre hombres y mujeres.

15- Finalmente: la demanda. ¿Por qué los hombres buscan relacionarse sexualmente con prostitutas? Éste es, evidentemente, el punto clave porque es el que afecta y puede ayudar a transformar el sistema patriarcal: cambiar el concepto de masculinidad que la prostitución refuerza y legitima. Hombres profeministas y feministas tenemos que transformar la manera de relacionarnos sexualmente y la manera en que se construye el deseo masculino. La prostitución enseña a los hombres a actuar una determinada masculinidad que impone un estándar impersonal que se presenta como la realidad. Fue Reich el que mostró cómo el distanciamiento de sus experiencias como hombres están escritas en la experiencia de sus cuerpos como máquinas. Los hombres aprenden a sentirse sexuales sin sentirse humanos. Igual que sabemos que muchos sienten que el pene tiene vida propia, también la sexualidad masculina se constituye en una esfera aparte en sus vidas, que no aprenden a integrar en su subjetividad emocional. Aprenden que pueden establecer estrictas fronteras sexuales sin enfrentarse a la necesidad de relacionarse humanamente con sus compañeras/os. Es como si el sexo fuera una esfera autónoma que no tiene nada que ver con la intimidad, con su humanidad en realidad. Hay que combatir la opresión de las mujeres desde los mecanismos estructurales psicológicos que construyen el deseo masculino. La aceptación de la prostitución como normal refuerza esos mecanismos.
Si para las mujeres las categorías de subordinación, opresión y cosificación son experiencias sentidas personalmente por casi todas nosotras pero que nos han servido también para aprender las relaciones de poder como un todo, son ellos ahora los que tienen que, a través de la autoconciencia, acercarse a esas categorías intelectuales que pueden usar para ordenar o constituir su experiencia. Una forma de masculinidad sin miedo a la intimidad, que sea incapaz de ver a las mujeres como un medio, incapaces de cosificar, de no escuchar, de no sentir al otro como un ser humano; seres humanos críticos con la centralidad de la genitalidad, capaces de pensar más en la calidad de las relaciones que en la cantidad o en propia efectividad. La prostitución refuerza la masculinidad tradicional e impide que se cuestione. Y dado que la izquierda la apoya, cada vez resulta más difícil de cuestionar. En parte, se trata de una reacción patriarcal a cierto éxito del feminismo occidental.

Este artículo, necesariamente incompleto sólo pretende plantear un debate sereno y alejado de los prejuicios que en muchas ocasiones lo enturbian; tratar de encontrar puntos de encuentro y de formar alianzas en lo posible que nos permitan luchar contra la desigualdad que pervive y se refuerza como la cabeza de la medusa.

jueves, junio 23, 2011

España: La red Feminista pide a los medios de comunicación que no alienten la prostitución

AmecoPress. Las asociaciones de mujeres recuerdan a los medios de comunicación que, tras la firma del Protocolo de Palermo, España está obligada a desalentar de forma general la prostitución y “exigen un compromiso que evite el estímulo o la ayuda al crecimiento de una práctica socialmente nociva que atenta de forma clara contra las políticas de igualdad y la dignidad de las mujeres”.

En un comunicado, la red feminista se manifiesta en contra de líneas editoriales como la que el domingo expuso el periódico El Mundo en torno a llamada “operación Afrodita” y que fue reflejada en portada, editorial y las dos primeras páginas del periódico.

“El excesivo despliegue informativo de un hecho de hace un año parece tener la intención de cuestionar la ronda de contactos y negociaciones iniciada la semana pasada por el Gobierno con los diversos grupos parlamentarios para prohibir los anuncios de prostitución”, advierten desde las organizaciones.

Relevancia económica

En el documento que la red feminista enviará a los medios de comunicación, se alude a uno de los temas clave en esta lucha: “Todas y todos sabemos que la relevancia económica de la prostitución se trasluce también en los medios de comunicación”, explican. Las organizaciones creen, de acuerdo al dictamen del Consejo de Estado, que “la prensa de nuestro país obtiene importantes ingresos de la publicidad de la prostitución”.

Lejos de desaconsejar la acción represora, las entidades firmantes reiteran la necesidad de las actuaciones policiales, ya que “en torno a la actividad de la prostitución se teje, en muchas ocasiones, un entramado de organizaciones y actividades, no pocas veces criminales, que resultan muy comprometidas para las mujeres y, por lo tanto, muy difíciles de asumir y denunciar”.

Por ello, “concluimos que son esenciales las actuaciones policiales bajo correctos protocolos de interrogación que permitan identificar, detectar y probar los medios a través de los cuales se ha podido condicionar la voluntad de la victima de trata”.

Los manuales de Naciones Unidas refieren como “una víctima puede expresar en su declaración que se prostituye por su voluntad” y a la vez relatar circunstancias en las que fue convencida o condicionada para terminar en un prostíbulo.

Según la red feminista, las fuerzas y cuerpos de seguridad “tienen la obligación de conocer los protocolos de identificación de esas circunstancias de cara a acreditar la existencia de medios coactivos o indebidos”, y a los medios de comunicación “corresponde en casos tan sensibles como los descritos ofrecer una información veraz, ponderada y neutra”.

Es desde esta perspectiva que las asociaciones consideran que el reportaje del domingo, lejos de la neutralidad informativa analiza de manera “confusa” el fenómeno de la prostitución y la trata. “No seremos nosotras quiénes coartemos la libertad de expresión, pero lo cierto es que el periódico cercena esa libertad al no dar cabida a opiniones mayoritarias sobre qué es y significa la prostitución, bastante divergentes de la que se quiere remarcar”, argumentan.

Las organizaciones denuncian la “falta de neutralidad” del articulo al criticar sin paliativos las actuaciones policiales y no analizar el fenómeno de la prostitución como un hecho “extremadamente complejo pero que en general promueve prácticas incompatibles con la dignidad de las mujeres”.

También evidencian que el artículo “parece estar incitando al ejercicio de la prostitución” al resaltar en una entradilla y diversos párrafos los supuestos e improbables ingresos semanales que pueden llegar a percibir las mujeres prostituidas, muy por encima de la media salarial en este país.

Igualmente, repudian que se encuadre la prostitución en una actividad empresarial y el uso del lenguaje mercantilista como recurso para ofrecer una semblanza positiva de semejante práctica. Por último, denuncian la “canalización”, por medio de la opinión de una mujer prostituida, que supone considerar la prostitución como “labor social”.

sábado, junio 19, 2010

“La pornografía es una rama de la prostitución”: entrevista a Catherine Mackinnon

AmecoPress.- Catharine Mackinnon, reconocida feminista y jurista estadounidense fue la encargada de abrir el Encuentro Internacional sobre Violencia de Género que tuvo lugar en Buenos Aires los pasados 10 y 11 de junio. ’Cuando no hay otra opción laboral la presión sexual se convierte en prostitución’, dijo.

Tras presentar su ponencia sobre ’Trata, prostitución e inequidad en perspectiva internacional’ ante el atento público que llenaba el Salón de Actos de la Facultad de Derecho de la U.B.A. Mackinnon contestó a nuestras preguntas, con una sonrisa y ganas de practicar un español que se relevó bastante fluido.

-En la ponencia que acaba de concluir usted ha igualado trata y prostitución
Necesitamos entender la realidad de la prostitución forzada tanto por terceras personas como por factores sociales de pobreza, racismo, edad y género, no hay dignidad en la prostitución. No es un trabajo.

-Ha citado como ejemplo de política contra la prostitución el caso de Suecia que cuenta con una ley que penaliza al cliente. ¿Cómo surgió esta legislación?
En los años noventa Andrea Dworkin y yo llegamos a Suecia con el fin de contribuir en el debate sobre pornografía y prostitución. Juntas propusimos considerar la idea de descriminalizar a las mujeres en situación de prostitución y criminalizar a los clientes. Diez años después (en 1999), tras mucho trabajo por parte del movimiento de mujeres este enfoque se convirtió en ley.

Precisamente ahora está previsto que se entregue un informe sobre los resultados de la ley. El informe será sometido este verano al debate público. Otros países como Noruega, Islandia, Inglaterra, Corea del Sur y Sudáfrica están atentos a este modelo en su lucha contra la prostitución.

-Su primera obra ’El acoso sexual de la mujeres trabajadoras’ supuso un punto de inflexión a finales de los 70. ¿Cuál cree que es la situación actual en este ámbito?

Evidentemente hay muchos avances. En numerosas partes del mundo existen leyes contra el acoso sexual y esto supone un progreso, se ha convertido en una idea casi universal. Pero al mismo tiempo, persiste un problema: la distancia entre las leyes y las vidas de las mujeres, un espacio que existe en todos los países, en mayor o menor grado. Aún sigue dándose el acoso y la mayoría de las mujeres no dicen nada, permanecen en silencio, pues cuando se verbaliza este problema la vida empeora. Esto es lo que necesitamos cambiar.

-¿Cree que hay solidaridad entre las mujeres trabajadoras en este ámbito?

Sí, pero cuando hay presión en el ámbito de la sexualidad, es esa presión la que debemos revertir y al mismo tiempo es la base de la prostitución. Cuando no hay otra opción laboral la presión sexual se convierte en prostitución, mientras que en otros ámbitos laborales se convierte en acoso sexual, pero la dinámica es la misma, para sobrevivir es necesario entregar la sexualidad a los hombres.

En el caso de otros empleos hay leyes que te protegen pero cuando no existe este marco, en el caso de mujeres que están (entregando su sexualidad) en la calle o en un burdel se trata de prostitución, y ellas son las criminalizadas en muchas partes, sin embargo no se hace nada contra las personas que ejercen esa presión. Se trata de una problemática que trasciende el lugar de trabajo, es un problema más general de la condición de las mujeres.

-Su ámbito de trabajo que levantó más polémica es el que se centra en la pornografía, cuando usted enfocó la lucha contra la pornografía bajo la óptica de los derechos humanos

Empezamos en los ochenta con Linda Lovelace (nombre artístico de la actriz porno Linda Susan Bareman, a quien representó tras denunciar ésta a su pareja por coaccionarla para mantener relaciones sexuales con él mismo, con otros hombres y en las películas], protagonista de Garganta Profunda y otros films pornográficos. Ella demandó mi ayuda.

La pornografía es una rama de la prostitución, es una variante tecnológicamente sofisticada de trata de mujeres. Las mujeres son las mismas, las actividades son las mismas, las relaciones de poder son las mismas, la desigualdad es la misma.

-¿Por qué no existen marcos legislativos que prohíban la pornografía?

Porque todos los hombres ricos y con poder la usan, y es una manera para ellos de acceder a estas mujeres y niñas que desean. Pueden usarlas en una situación más limpia, más protegida, más anónima. Internet permite aún en mayor medida obtener ese acceso limpio, protegido y anónimo para los hombres, pero no es limpio ni protegido ni anónimo para las mujeres.

Ahora mismo hay mujeres que están siendo grabadas en vivo a través de la red, para hombres que pagan por minuto, esto permite a los hombres dar órdenes -quiero esto o esto, muévete así- por la computadora, lo cual supone exactamente lo mismo que la prostitución. Ellos no tocan pero ella debe tocarse, es dominación sexual. No hay una distinción entre prostitución y pornografía.

-¿Cual es el rol de los hombres entonces cuando aparecen junto a esas mujeres en la pornografía?


Como dices los hombres a veces están ahí, muchas veces no, pero en ocasiones sí. Están ahí ejerciendo un rol de identificación. Los hombres que miran se identifican con ellos, usan a las mujeres a través de esos hombres. De algún modo estos hombres están a la vez dentro y fuera de esta industria. Tienen más poder que las mujeres pero menos poder que los otros hombres, son utilizados de otra manera. No es sencillo ser este hombre, tampoco hay mucha dignidad en su posición, pero ésta no deja de ser mejor que la de las mujeres. Pueden excitarse cuando quieren cosas que no pueden hacer ellas.

-Usted estuvo representando a mujeres croatas y bosnias en el caso Kadic contra Karadzic…


Entonces las violaciones fueron consideradas como un crimen de genocidio, hasta entonces se consideraban como crímenes de guerra, pero en este caso, como en el de Sudán, pensamos que era necesario considerarlo crímenes de genocidio. Y así fue por primera vez en la historia.

-Actualmente ejerce como asesora especial en materia de género del fiscal de la Corte Penal Internacional, el argentino Luís Moreno Ocampo ¿podría citarnos los casos más relevantes en los que han venido trabajando?

Uno de los casos más importantes es el de los niños soldados reclutados por Thomas Lubanga. Su reclutamiento supone un crimen. Estos niños y niñas usan armas, se drogan como soldados pero no es posible que tengan responsabilidad de soldados. Fueron obligados a violar y a matar. La dimensión de género existe porque son niños y niñas violados y violadas. A los varones se les enseña a violar lo que supone una herida para toda la vida, en las relaciones con las otras personas y para sus posibilidades de crear en un futuro familias y tener relaciones con mujeres en igualdad.

Otro caso -que supone un crimen contra la humanidad – es el que enfrenta a los soldados que han cometido violación contra miles de mujeres y particularmente contra los superiores que permitieron que esto sucediera. Ocurre en muchas partes de África, África central, Congo, República Democrática del Congo. Nuestro objetivo es visibilizar estas violaciones y hacer responsables a sus perpetradores por primera vez en el mundo.

Foto: Artemisa Noticias. Catharine Mackinnon

jueves, marzo 18, 2010

Prostitución en Latinoamérica *

Por: Silvia Cuevas-Morales
“La explotación sexual es un vehículo para el racismo y la dominación del “primer mundo”, que victimiza de manera desproporcionada a las mujeres del “tercer mundo”. Coalición en contra del tráfico de mujeres CATW.

Cada día miles de mujeres y niñas traficadas desde los países del llamado “tercer mundo” engrosan las listas de víctimas de la trata de personas. Mujeres y niñas que son transportadas como objetos de un lugar a otro con un solo fin: ser explotadas como mercancía sexual y llenar los bolsillos de los mafiosos que se aprovechan de la difícil situación en la que se encuentran.

En Latinoamérica cada país tiene sus índices de incidencia pero todos tienen en común una cosa – en la gran mayoría de los casos las víctimas son del sexo femenino y los que abusan de ellas son mayoritariamente del sexo opuesto - “clientes”, dueños de burdeles, proxenetas, etc. Sólo en España se contabilizan unas 12.000 mujeres de América Latina ejerciendo la prostitución. Según el Informe de 2005, elaborado por la Guardia Civil, en el 2004 eran 10.905 las mujeres de este continente que ejercían en España, y en el 2005, 12.180, lo que suma un porcentaje total del 58.45% y del 60.79% respectivamente sobre la totalidad de mujeres prostituidas en el estado Español [1].

De acuerdo a los datos proporcionados por ese informe sobre las mujeres extranjeras identificadas en clubes de alterne, en el 2004 eran 3.789 brasileñas; 2.876 colombianas; 1.391 paraguayas; 1.157 dominicanas; 581 ecuatorianas; 191 cubanas; 165 bolivianas; 378 venezolanas; 160 uruguayas; 134 argentinas; 27 peruanas; 18 panameñas; 17 chilenas; 9 costarricenses; 6 salvadoreñas; 3 mejicanas y 3 hondureñas. En el 2005 se identificaron 5.015 brasileñas; 2.388 colombianas; 1.296 paraguayas; 1.372 dominicanas; 558 ecuatorianas; 150 cubanas; 144 bolivianas; 779 venezolanas; 140 uruguayas; 182 argentinas; 49 peruanas; 28 panameñas; 16 chilenas; 34 costarricenses; 8 salvadoreñas, 4 mejicanas; 15 puertorriqueñas y 2 guatemaltecas.




Como podemos constatar son miles las latinoamericanas que ejercen la prostitución en España y a estas cifras habría que añadir miles más que no han sido identificadas por la Guardia Civil, así como aquellas que se ven obligadas a venderse en cuerpo y alma en sus propios países y en países vecinos. Según la CIA, unas 50.000 personas son anualmente traficadas para ejercer como esclavas sexuales sólo a los Estados Unidos, de éstas, 15.000 son latinoamericanas [2].

En casi todos los países la prostitución está en un limbo legal, aunque algunas naciones declaran ilícitos los burdeles, o el proxenetismo, no se pronuncian a nivel legal sobre el ejercicio de la prostitución. Parece que las mujeres adultas no preocupan tanto a los gobiernos que sí legislan en lo referente a la prostitución de menores y combaten la trata, pero de momento se han implantado muy pocas iniciativas gubernamentales tendentes a concienciar a la población sobre esta terrible tragedia. Debido a las restricciones impuestas al turismo sexual en algunas partes de Asia, como por ejemplo en Tailandia, Centroamérica está convirtiéndose en el nuevo destino para el turismo sexual. Latinoamérica parece ser una fuente inagotable de “recursos” para las redes de traficantes que “exportan” su mercancía hacía los países “desarrollados”.

¿Cómo es la situación en los países de procedencia? En términos generales podemos aducir que en casi todos los países, la prostitución tiene más o menos el mismo estatus legal que en España. Su ejercicio no es legal ni ilegal aunque sí se persigue la trata de personas, la prostitución de menores, el proxenetismo, y en algunos países los burdeles han sido declarados ilegales. Los modus operandi de las redes siguen el mismo patrón de engaño y fraude para coaccionar a sus víctimas aunque en algunos países el secuestro de niñas se está incrementando, especialmente en México, Colombia y Argentina.

Haciendo un breve repaso a algunos países latinoamericanos y caribeños vemos que en la actualidad hay unas 50.000 mujeres de la República Dominicana que ejercen la prostitución a nivel mundial; el grupo más grande tras Tailandia, Brasil y Las Filipinas. Sólo en Holanda alrededor de un 10% de los 500-600 visados expedidos cada año son para la prostitución. [3]. Las mayores concentraciones de mujeres dominicanas prostituidas se encuentran en Austria, Curaçao, Alemania, Grecia, Haití, Italia, Holanda, Panamá, Puerto Rico, España, Suiza, Venezuela y las Antillas.

En lo que respecta a Argentina, este es un país de tránsito y de destino para las mujeres y menores traficados para su explotación sexual. La mayoría de las víctimas nacionales son trasladadas desde zonas rurales a urbanas. Asimismo, las redes que operan en la zona usan Argentina como país de tránsito para mujeres y niñas que luego serán explotadas en Chile, Brasil, México, España y Europa occidental [4]. A su vez, las redes trafican con mujeres y menores principalmente de Paraguay, Brasil y la República Dominicana que son introducidos en Argentina para ser sexualmente explotados. Según algunas fuentes, Argentina es uno de los destinos favoritos de los pederastas de Europa y Estados Unidos [5]. Varias asociaciones feministas argentinas han denunciado esta situación y este año han lanzado la campaña “NI UNA MUJER MÁS VÍCTIMA DE LAS REDES DE PROSTITUCIÓN”. En su llamamiento denuncian que “en Argentina cientos de mujeres y niñas son secuestradas y desaparecidas por redes de proxenetas y muchas han sido asesinadas” [6]. Ante este problema recientemente la Cámara de Diputados aprobó por amplia mayoría el proyecto de ley que penaliza la trata de personas para fines de explotación tanto sexual como laboral. La norma, que había recibido luz verde del Senado en 2006, considera delito federal ese sistema de explotación sexual y prevé condenas que van de tres a quince años de cárcel [7].

En otro país vecino, Brasil, vemos y así lo constata Naciones Unidas, que las brasileñas son las principales víctimas del tráfico de personas. En su mayoría se trata de mujeres de entre 18 y 30 años que sueñan con un futuro mejor en Europa y acaban siendo explotadas en burdeles y clubes de carretera. La prostitución infantil también arroja estadísticas aterradoras. Según un informe de la ONG Jubilee Action se estima que alrededor de 2 millones de niños y niñas brasileños de 10 a 15 años han sido obligados a ejercer la prostitución [8]. En Brasil la prostitución no es ilegal pero sí lo es operar en burdeles, explotar a menores, alquilar dependencias para el ejercicio de la prostitución y también se penaliza el proxenetismo. Sin embargo, las autoridades calculan que son miles las mujeres y adolescentes traficadas, tanto a nivel nacional como internacional. Diversas ONGs calculan que unas 75.000 mujeres y niñas, muchas de ellas víctimas de la trata, ejercen la prostitución en otros países latinoamericanos, los Estados Unidos, Japón, Europa y el Medio Oriente [9]. También hay informes que apuntan a redes que introducen a estas mujeres en Europa a través de Portugal.

En Colombia existen dos tipos de redes de prostitución, las que funcionan con mujeres dentro del país o en su región, enviando mujeres a Venezuela, Ecuador y Panamá, y otras que se dedican exclusivamente a abastecer de mujeres los mercados de España, Inglaterra, Alemania, Bélgica y los Estados Unidos. También existe una larga tradición de mafias colombianas que colaboran con las mafias japonesas – jakuzas [10]. En 2001, se estimaba que unas 35.000 mujeres eran traficadas desde Colombia cada año, y cerca de 500.000 mujeres y niños trasladados fuera de Colombia eran obligados a prostituirse o trabajar como esclavos [11]. A nivel legal, Colombia prohibe toda forma de tráfico de personas y su ejercicio puede acarrear penas de entre 13 a 23 años de cárcel. En el 2007 las autoridades llevaron a cabo 182 investigaciones en contra del tráfico, comparado con tan sólo 49 investigaciones en el año previo. Las autoridades también colaboran a nivel internacional con los gobiernos de Costa Rica, Panamá, Hong Kong, Japón, China y Tailandia, entre otros [12].

Según el informe de la Guardia Civil citado anteriormente, 1.391 mujeres paraguayas fueron identificas en burdeles españoles. Haciendo un repaso a la situación de Paraguay, descubrimos que este país es principalmente un país de origen y tránsito para mujeres y menores que son traficados para su explotación sexual. Las víctimas paraguayas son trasladadas a Argentina, Brasil, Bolivia, España e Italia. En datos recientes se ve un alarmante aumento en la captación de menores que son trasladados desde zonas rurales a centros urbanos. Según la OIT los traficantes obligan a los niños, localmente llamados “taxi boys”, a prostituirse como personas transexuales. También informan que algunos de estos niños están siendo trasladados a Italia. Desde 1997 Paraguay prohibe el tráfico internacional pero el tráfico nacional de adultos no estaba específicamente prohibido hasta ahora. Este año han aprobado una ley que se aplicará a partir del 2009 que sí prohibe todas las formas de tráfico de personas de cualquier edad [13].

En Chile el ejercicio de la prostitución no está tipificado como delito, pero la ley dicta que “quien habitualmente o con abuso de autoridad o confianza promueva la prostitución” será castigado con penas de 5 a 20 años de cárcel (Art. 367). El “Estudio exploratorio sobre trata de personas con fines de explotación sexual en Argentina, Chile y Uruguay”, realizado por la OIM, establece que la esclavitud sexual afecta a unos 2,4 millones de personas en Latinoamérica, la mayoría mujeres y niñas. Aunque Chile sigue siendo principalmente país de destino y en menor medida de origen y tránsito, se ha convertido en un corredor para el “lavado” o “blanqueamiento de rutas” con destino a otros países como EEUU, España, Japón, México y El Salvador. La trata internacional constituye un 77% y es mayor que la trata interna - 23%. Las víctimas identificadas son argentinas - 37%, peruanas - 22%, colombianas - 21%, chilenas - 13%, y chinas, brasileras, ecuatorianas y dominicanas - 1% [14].

En otros países de la zona, la historia se repite, Costa Rica, México, Paraguay, Bolivia, Perú, etc. En todos las mujeres están siendo prostituidas y llevadas de un lugar a otro, desde zonas rurales a la capital y luego a otros países. Como bien sabemos la prostitución de mujeres se ha convertido en un negocio que mueve billones de dólares. En cada país se repite la historia de mujeres que en un intento por escapar de la pobreza son captadas por mafiosos cuyo único fin es lucrarse con la explotación de sus cuerpos vendiéndolas como mercancía. Ya basta de que los países más ricos se sigan nutriendo de los más pobres, ya basta que el “primer mundo” se siga lucrando gracias a la vejación de miles de mujeres de los países más necesitados. Es hora de que todos los gobiernos unan sus esfuerzos y no solo legislen para luchar contra la trata, también es necesario legislar para ilegalizar el ejercicio de la prostitución. Hasta que esta práctica no se convierta en delito, las mafias seguirán existiendo porque es un negocio sumamente lucrativo. ¿Cómo es posible que la venta de mujeres para el consumo sexual siga siendo legal en el siglo XXI? ¿Cómo podemos erradicar la violencia hacia las mujeres cuando nuestros compañeros y legisladores siguen mirando para otro lado? Como bien dice el lema de la Plataforma por la Abolición de la Prostitución: “La prostitución no es un trabajo, ni una actividad como otra cualquiera. Regular la prostitución es legitimar la violencia contra las mujeres”.

Notas

[1] Informe sobre trata de seres humanos elaborado por la Guardia Civil, 2005.

[2] “Dynamics of Prostitution and Sex Trafficking from LA into the US”. Charles M. Goolsby.

[3] “Trafficking in Women From the Dominican Republic for Sexual Exploitation”. IOM, Junio 1996.

[4] U.S. State Department - Trafficking in Persons Report, June, 2008.

[5] “Global law to punish sex tourists sought by Britain and EU”, The Indian Express, 21 November 1997

[6] Noticia publicada en APRAMP www.apramp.org

[7] El Clarín, 10 de abril 2008.

[8] Informe con datos de ARBRAPIA, publicado en www.jubileeaction.co.uk/repo...

[9] Concluding Observations of the Committee on the Rights of the Child, 2004.

[10] Radhika Coomaraswamy, UN Special Report on Violence Against Women, Gustavo Capdevila, IPS, 2 April 1997, publicado en CATW.

[11] International Organization for Migration, “New IOM Figures on the Global Scale of Trafficking”, Trafficking in Migrants, no. 23 (April 2001): 3.

[12] U.S. State Dept Trafficking in Persons Report, June 2008. www.gvnet.com/humantrafficking

[13] U.S. State Dept Trafficking in Persons Report, June 2008

[14] “Estudio exploratorio sobre trata de personas con fines de explotación sexual en Argentina, Chile y Uruguay”. 2006, OIM, Organización Internacional para las Migraciones.

miércoles, diciembre 09, 2009

Las feministas piden el fin del acoso a las prostitutas

Por: Pura Raya / Fuente: Rebelión
"La victimización de las prostitutas no es una buena estrategia feminista". Son palabras de Cristina Garaizábal, del colectivo Hetaira, que participó ayer en Granada en la mesa redonda Nosotras, las malas mujeres. Debates feministas sobre la prostitución. Garaizábal reivindica leyes , no sólo buenas palabras o declaraciones de intenciones, que permitan mejorar las condiciones laborales de las prostitutas y evitar su explotación.

El debate sobre las prostitutas concitó ayer parte de la atención de las V Jornadas Feministas Estatales Treinta años después. Aquí y ahora. La cita, que concluye hoy, conmemora el histórico congreso feminista celebrado en 1979 , también en Granada. "Es importante diferenciar la prostitución ejercida como un trabajo voluntario de la que se ejerce bajo la presión de las mafias organizadas", recalcó Garaizábal.

Por su parte, la antropóloga Dolores Juliano puntualizó que son las mujeres pobres las que más ejercen la prostitución como "método de supervivencia". Mercedes Belbel, principal organizadora del encuentro, pidió un reconocimiento político y social de las trabajadoras del sexo. "Hay una gran hipocresía sobre el tema y no entiendo por qué resulta tan perturbadora esta otra cara de la realidad social", remarcó.


En cuanto a la aprobación por parte de ciudades (como Granada o Barcelona) de ordenanzas contra la prostitución callejera que multan a las trabajadoras del sexo, Belbel señaló que estas medidas "crearán más problemas que beneficios" , pues son "reaccionarias y discriminatorias para los colectivos más vulnerables".
Ecofeminismo

Este no fue el único objeto de reflexión. Rosa Mejuto, de la Asociación Red Ecofeminista, Intercultural y Solidaria REIS, manifestó la necesidad de recuperar "el principio femenino" no desde la masculinización, sino desde la liberalización, el reconocimiento de la mujer como "objeto activo", la "despenalización del aborto", el disfrute del sexo y el placer y la desmitificación de que "la feminista está en la cocina".

Mejuto también abogó por no posponer la maternidad por motivos sociales o de trabajo, y recalcó el doble sentimiento de culpabilidad que implica este hecho en las mujeres. Por un lado, en aquellas que deciden no tener hijos por no aceptar los roles sociales y laborales impuestos y, por otro, en aquellas que los tienen porque asumen dichos roles.

Por otra parte, organizadoras, ponentes y asistentes participaron ayer a mediodía en sendas concentraciones en las facultades de Ciencias y Arquitectura Técnica en apoyo a la activista saharaui Aminatou Haidar, protagonista indirecta de las jornadas. Anoche, emprendieron una manifestación en los Jardines del Triunfo, que desembocó en la plaza de Mariana Pineda, en el centro de la ciudad. Durante el acto se lanzaron consignas como "Marruecos culpable, España responsable" y otras a favor de Haidar, en huelga de hambre desde el pasado 15 de noviembre.

Las jornadas tuvieron también un marcado acento festivo, con la actuación de la cantautora afrodominicana Ochy Curie, que abrió oficialmente el congreso. "Viva, viva, viva el movimiento feminista" fue la consigna más repetida y entonada, tanto en castellano como en catalán, gallego y vasco por las 3.000 asistentes que envolvieron de espíritu reivindicativo el Palacio de Exposiciones y Congresos.

La participación en las más de 140 actividades que componen el programa del evento con talleres, mesas redondas, ponencias, proyecciones, videocreaciones, exposiciones, música y poesía en directo fue alta durante todo el día.

Organizadas por la Asamblea de Mujeres de Granada Mariana Pineda y la Federación de Organizaciones Feministas del Estado Español, las jornadas dividen su programación en cinco bloques temáticos : Devenires y luchas feministas; Identidades como ficciones; Crisis, globalización y acción feminista; Sexualidades y cuerpos y Nuevas representaciones y contextos. Entre otros temas, se abordan asuntos como la ley del aborto, la igualdad, el ecofeminismo, la maternidad, la violencia de género y la prostitución.
30 años de lucha, reflexión y crítica

Las primeras Jornadas Feministas Estatales, celebradas en Granada en 1979, supusieron el primer intento del movimiento en España de consolidar unas líneas de actuación comunes. En aquella ocasión, el debate más controvertido fue el de la idoneidad o no de lo que se llamó “doble militancia” (política y feminista). Barcelona acogió las jornadas feministas en 1985 y Madrid, en 1993. Las últimas tuvieron lugar en Córdoba (2000). La actual cita de Granada se caracteriza por la amplitud de miras, y excede los debates convencionales sobre feminismo. Se habla, por ejemplo, de política, crisis, belleza, trabajo, alimentación... El recuerdo a las mujeres republicanas también ha sido objeto de atención. Las participantes han puesto el acento en la necesidad de un feminismo “crítico y constructivo”.

Fuente: http://www.publico.es/espana/276022/feministas/piden/acoso/prostitutas

viernes, octubre 30, 2009

España: Las fotos de ’El País’ provocan expulsiones de nigerianas

Por: Joana García Grenzner / Diagonal Web
De nuevo, la prostitución ha saltado al debate político para provocar enconadas controversias sin posibilidad de acuerdo. En septiembre, la publicación en El País de unas fotografías de prostitutas practicando sexo con clientes en las calles de Barcelona catapultó el tema a la escena mediática. Ahora diversos grupos feministas exigen la prohibición de los anuncios de contactos en los medios de comunicación. Mientras, los colectivos en defensa de los derechos de las prostitutas creen que reconocer y regular esta actividad es la forma de mejorar las condiciones de vida de quienes la ejercen y evitar abusos.

Más precariedad, más persecución policial, racismo, expulsiones y hasta violaciones. Éstas han sido, según las trabajadoras de Àmbit Dona (Servicio de Atención Sociosanitaria a Trabajadoras del Sexo de Ciutat Vella, en Barcelona) algunas de las consecuencias que ha tenido sobre el colectivo de prostitutas nigerianas la publicación el 31 de agosto de fotografías de mujeres de esta nacionalidad realizando servicios sexuales a hombres en los soportales del Mercat de la Boqueria.

El diario El País mandó al fotógrafo Edu Bayer y al redactor Beltran Cazorla a cazar estas escenas al barrio del Raval de Barcelona durante varias noches de finales de agosto, como parte de una serie de reportajes para ilustrar la nula aplicación de la Ordenanza de Medidas para fomentar el Civismo y la Convivencia promulgada en 2006 por el Ayuntamiento, que, entre otras cosas, sanciona la prostitución callejera. Y el morbo hizo su efecto. Las imágenes, tomadas sin consentimiento, aumentaron las ventas del rotativo y catapultaron el debate sobre la prostitución en la calle a la escena política municipal y estatal, llegando hasta el Congreso. También causaron la indignación de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género, que protestó por la violación de derechos de las mujeres fotografiadas.

Desde Ámbit Dona critican la degradación de la imagen de las afectadas en los medios. Según su coordinadora, Mercè Meroño, tras el reportaje de El País, "varios medios ofrecieron dinero para que practicaran sexo con clientes delante de ellos para inmortalizarlo, las típicas fotos preparadas". Después, "ha habido varias razzias y no pueden trabajar, las identifican constantemente". Según Laura Alegre, jurista de Àmbit Dona, "las expulsiones de nigerianas se han multiplicado, hemos registrado más de 20 desde septiembre. A las que no llevan pasaporte les toman las huellas y esperan a detenerlas más adelante". Para Marcela Torres, trabajadora de Àmbit, la atención mediática “puso en la picota a las mujeres negras y fomentó el racismo y la xenofobia” y propició más abusos. Algo que ratifica Alegre: "El mes pasado contabilizamos dos violaciones de chicas por clientes, con el agravante de que los médicos que las atendieron no les hicieron exploraciones ginecológicas ni denunciaron la violación como estipula la ley, no les explicaron el protocolo a seguir, por lo que alguna llegó a casa y lavó su ropa borrando las huellas. Y además recogieron su profesión en el parte de atención, lo que no debería hacerse".

Visibles, vulnerables
Mercè Meroño explica que periódicamente se persigue a un determinado colectivo, sectores de población que son el foco de atención por su aspecto físico o por coyunturas concretas, hasta que éstas desaparecen. Primero fueron las rumanas de la zona del teatro Goya; algunas regularizaron su situación, a otras las expulsaron, otras estaban vinculadas a mafias y se las llevaron a otros sitios... Las marroquíes también sufrieron el acoso, pero tienen estrategias para trabajar similares a las autóctonas. Afirma que ahora se persigue a las prostitutas nigerianas porque, junto con las transexuales de la zona del Nou Camp, "son las más visibles: van a por ellas porque son el remanente. Si no estuvieran, la prostitución no se vería. Son las que están en la calle, todo el mundo se reubica menos ellas, que son las más débiles de la fila. Se consiente la violencia institucional porque son negras, pobres e inmigrantes".

El hostigamiento a la prostitución ejercida en la calle es resultado de la ordenanza vigente desde 2006, que sanciona con multas de 100 a 500 euros el apoderamiento del espacio público. En 2002, un decreto de la Generalitat había impuesto obligaciones sanitarias y urbanísticas a los prostíbulos, propiciando el cierre de los pequeños meublés en beneficio de los macroprostíbulos [ver DIAGONAL nº 26]. Según Meroño, la ordenanza de 2006 propició "abusos policiales estigmatizantes y desproporcionados con las mujeres", por lo que el Comité en Defensa de los Derechos de la Persona del Colegio de Abogados de Barcelona y la Plataforma Trabajo Sexual y Convivencia (PTSC), compuesta por entidades vecinales y de atención a prostitutas, la recurrieron ante el Tribunal Supremo. En septiembre se aprobaron sendas ordenanzas de este tipo en las localidades de Gavà i Castelldefels. Tras el acoso en el Raval, el colectivo de nigerianas se ha desplazado a zonas aisladas, como Esplugues o l’Hospitalet.

Tras la publicación de las polémicas fotografías, el Partit Socialista de Catalunya defendió el aumento de la presión policial sobre la prostitución, mientras Iniciativa per Catalunya propuso crear zonas de tolerancia. Meroño considera que "pueden ser las zonas de toda la vida o espacios acondicionados, pero no se trata de crear guetos, sino de integrar. La regulación de espacios nunca ha contemplado los derechos de las mujeres. Deberían promoverse los meublés y los hoteles de horario fraccionado donde toda la vida han ido las prostitutas de forma autónoma”. En septiembre, Esquerra Republicana presentó en el Congreso de los Diputados una propuesta para regularizar la prostitución y prohibir los anuncios de contactos en los diarios. PSOE, PP, CIU y PNV sumaron sus votos en contra.

Por su parte, la Plataforma de Organizaciones de Mujeres por la Abolición de la Prostitución ha iniciado una campaña contra los anuncios de contactos en los medios de comunicación y se personará como acusación particular para que el Fiscal General del Estado los investigue, ya que, consideran, éstos podrían encubrir mafias de trata. Sin embargo, Laura Alegre cree que "la trata está más cerca de lo que pensamos y no se hace nada para erradicarla. El protocolo de Palermo [de la ONU, para prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas] no se aplica, no hay personal especializado ni sensibilizado. ¿Cómo van a ayudarlas si quienes tienen que protegerlas las persiguen?". Meroño insiste en que hay que "diferenciar prostitución y trata y escuchar las demandas de las mujeres. Este tema está vinculado con las leyes de inmigración, aunque nadie hable de ello. Pero la única consigna desde los poderes es reinsertar y que todo el mundo sin papeles se vaya. Esta realidad, la prostitución, existe, miremos para que quienes la viven estén lo mejor posible".

Morbo, medios y prostitución

Sexo de pago y retratado sin consentimiento igual a aumento de público y polémica asegurada. Las dos informaciones más vistas en 2009 en la web de El País son las fotos de Berlusconi en Villa Certosa y las imágenes de prostitución en la Boquería, que acumulan unas 450.000 visitas. Si de algo han servido estas últimas ha sido para generar un consenso en torno a la defensa de los derechos de las fotografiadas entre organizaciones feministas con visiones opuestas sobre la prostitución. La Red de Periodistas y Comunicadoras con Visión de Género, donde coexisten posturas distintas, reaccionó inmediatamente enviando de cartas al rotativo en defensa del derecho a la intimidad de las mujeres retratadas. Ahora, l’Associació de Periodistes de Catalunya promueve la prohibición de los anuncios de prostitución en los diarios y el boicot a los que mantengan esta publicidad.

miércoles, octubre 14, 2009

El debate de la prostitución...

Por: Carlos París / Rebelión
¿Regular el ejercicio de la prostitución? ¿O erradicarla? Si queremos orientar el debate por un camino humana y éticamente correcto –más allá de los importantes intereses que en este terreno se mueven y de las fáciles soluciones conformistas, que no contrarían a tales intereses–, habría que partir de dos principios básicos. En primer lugar, los seres humanos no pueden ser considerados y tratados como mercancías. En segundo lugar, la utilización del propio cuerpo, para la prestación de servicios sexuales, económicamente retribuidos, no es un trabajo. A estos dos principios negadores podríamos añadir un tercero de carácter afirmativo: las relaciones sexuales entre seres humanos, en una sociedad emancipada, deben ser libres, mutuamente consentidas y desarrolladas en condiciones de igualdad.

El primer axioma difícilmente será negado. Su no aceptación representaría rebajar absolutamente la dignidad propia de la condición humana y entrar en contradicción con todas las declaraciones de los derechos humanos. Sin embargo, sólo ha sido reconocido tras la larga lucha que abolió la esclavitud. Una institución que fue defendida como “natural”desde Aristóteles y vindicada como fuerza de trabajo necesaria para mantener la economía. Y aún subsiste en ocultas formas de esclavitud laboral. Y también en la práctica de la prostitución. Muy llamativa y masivamente en el tráfico de mujeres. Conducidas desde países del Este de Europa, después de que estos accedieron a los beneficios del capitalismo, desde África, desde Iberoamérica, engañosamente, bajo pretendidas ofertas de trabajo, para ser obligadas a ejercer como prostitutas en condiciones de singular coacción y violencia. Una situación criminal que es responsable del 90% de la prostitución en España. El reconocimiento de la perversión que semejante comercio supone ha llevado, hoy día, a la persecución legal y policial de semejante actividad. Aunque la eficacia con que es combatida resulta muy débil.



Pero la falta de libertad no se reduce a estas situaciones extremas de coacción, engaño y violencia. Una fuente de la prostitución es la miseria. Gran número de mujeres, partiendo de la pobreza extrema, se han dedicado a tal actividad, como posibilidad de subsistir y, en el caso de las madres, de atender a sus hijos. Otra situación, más minoritaria, es la de transexuales que no encuentran otra forma de sobrevivir. En estos casos podríamos hablar de prostitución voluntaria, pero no libre, en cuanto no se da una coacción física pero sí unas condiciones económicas que obligan a elegir un ingrato destino que, sin ellas, no se hubiera deseado. Y queda, finalmente, el reducido ámbito de la prostitución de lujo. Mujeres que, sin padecer pobreza, se entregan a esta práctica, a fin de disfrutar de bienes a que no accederían por otra vía. Sin embargo, bajo la pretensión de libertad, no de deja de actuar la sutil e invasora propaganda que ilusiona con el escaparate de tentadoras formas de vida y de fácil éxito.

Ciertamente, no deja de haber prostitutas que se declaran libres, aunque, a veces, bajo la declaración, se descubre la presión de los beneficiarios del negocio. Surge, entonces, la propuesta de mantener su situación, pero mejorarla, convirtiéndolas en “trabajadoras del sexo”. Propuesta capciosa y conformista, que favorece a los empresarios del sexo. Sin embargo, en ella el cuerpo de la mujer sigue siendo una mercancía y no se puede considerar a la prostitución como un trabajo, tal como declararon las Naciones Unidas, en el año 2003.

Pero, más importante que los argumentos de autoridad, me parece el análisis comparativo del trabajo con la práctica de la prostitucion, en que se revela una diferencia esencial entre ambas realidades. En una actividad laboral se vende “la fuerza de trabajo”, como decía Marx. Pero no el cuerpo y la realidad personal. Aquello que se vende es algo exterior, una actividad que es retribuida. Y que puede ser tanto una actividad física, en el trabajador manual, como intelectual en las profesiones llamadas liberales. En la prostitución aquello que está en venta –o alquiler– es el propio cuerpo, que se entrega al prostituidor. Y el cuerpo no es separable de la personalidad, del ego y la individualidad.

Un elemento clave en el debate sobre la prostitución es el reconocimiento de la degradación deshumanizadora que implica la relación sexual mercantilizada. Y que hace inaceptable su práctica en una sociedad de personas libres. El cuerpo de la prostituida, en cuanto objeto de pago, se convierte objetivamente –quiérase reconocerlo o no– en una mercancía. Y el prostituidor se despoja de su personalidad para convertirse en puro dinero. En caricatura, podríamos sustituir su cabeza por una bolsa de monedas.

La relación es de asimetría, frente a la igualdad que debe regir las relaciones sexuales entre humanos. Y de claro dominio. El prostituidor tiene el poder económico y satisface su voluntad. La prostituida sólo posee su cuerpo desnudo y ofrendado al poderoso. Muchas veces, hasta quedar exhausta de múltiples entregas. Nos encontramos en la culminación del patriarcado. Pero, del mismo modo que la alienación en los Manuscritos de Marx no sólo afectaba al proletario, sino también al capitalista, aquí la degradación se extiende de la víctima al varón prostituidor, dominado por incontenibles impulsos y reducido a un saco de monedas.

¿No se ha abolido la esclavitud? Liberar a nuestra sociedad de estos viejos atavismos para crear un mundo de seres libres, es lo que defendemos, junto a los grupos feministas, el colectivo de hombres abolicionistas.

Carlos París es presidente del Ateneo de Madrid. Filósofo y escritor

Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/1601/el-debate-de-la-prostitucion/

jueves, mayo 07, 2009

La Prostitución y el Socialismo: por un debate sincero y abierto*

ARTÍCULO PARA EL DEBATE
Por: Jon Juanma Illescas Martínez **

“¿Los derechos de las prostitutas? “Las cosas no tienen derechos”, dice la moral de los puritanos, que desprecian lo que usan.” (Eduardo Galeano)

En este artículo me centraré en un tema en cual personas que se dicen socialistas o comunistas adquieren, sin despeinarse, la ideología pequeño-burguesa y embrutecen con ello, la ideología, la conciencia e incluso las vidas de la clase obrera. El tema en cuestión es la posible regularización de la prostitución como ya ocurre en los Países Bajos o Alemania.

Legalización para:
• Plenos derechos de las trabajadoras y los trabajadores del sector como cualquier otro trabajador o trabajadora.
• Libertad para poder trabajar como asalariada y asalariado o bien como autónoma o autónomo o en cooperativas autogestionadas si se tuviese la oportunidad.
• Plenos derechos de sindicación y de huelga.
• Plenos derechos para el servicio y la cotización en la Seguridad Social.
• Inspecciones laborales en los lugares de trabajo para asegurar que se respetan los derechos laborales de la trabajadora o el trabajador tales como: pago íntegro del sueldo por parte del empresario en casos de enfermedad o maternidad, cumplimiento de la jornada laboral, etc.


Resulta muy triste ver a muchos compañeros y compañeras que se dicen de izquierdas, y que en gran parte de sus acciones en verdad lo son, cómo en lo referente a la cultura, la libertad y la moral socialista, dejan mucho que desear. Es lamentable comprobar cómo, sin nada nuevo que aportar, conforman su opinión ética de muchos temas bajo la hipócrita moral pequeño-burguesa de centro-izquierda llamada progresista (siguiendo el paradigma positivista, eurocentrista y principalmente anglosajón) y que nada tiene que ver con la mejor tradición socialista auténtica y por tanto, consecuentemente revolucionaria. Olvidan los intereses emancipadores de la clase trabajadora (obreros, campesinos y el resto de las clases populares) y con ellos, los del género humano. Todo esto, mediante un ejercicio de simple y burda mímesis por la cual adquieren la mentalidad de una hipócrita subclase (en el sentido de que es una clase inestable, sin verdadera ideología ya que la misma viene impuesta desde arriba) como lo es, la llamada por los acólitos liberales, “clase media”. Esto se ve en su modo de vida, confuso e incoherente: consumo de estupefacientes, proyectos e ilusiones de vida trazados por el imperio lúdico norteamericano (vertiente demócrata claro), soledad producto del individualismo, fetichismo animal, miedo endémico al desconocido, etc...

La prostitución (del latín prostitutio: exponer para la venta) es, como bien es sabido, un viejo oficio de las mujeres y también de los hombres, en el cual una persona decide por medio de un salario realizar un trabajo especializado con su propio cuerpo. La pequeña-burguesía, venga de donde venga, incluido el feminismo liberal encubierto bajo siglas comunistas o socialistas, diría que cómo es posible esto. Sin embargo, ellos se empeñan en afirmar incansablemente que la prostitución no es sino violencia de género, la venta del propio cuerpo, y bla, bla, bla...

Respecto a la violencia de género, decir que es simplemente una falacia. Primero, porque cada vez hay un mayor número de hombres que se dedican a la prostitución, en especial en el Caribe y en las zonas litorales del Mediterráneo. Segundo, porque ¿qué ocurre cuando es una mujer lesbiana la que contrata el servicio de otra mujer?, ¿o cuando un hombre gay contrata el servicio de un compañero? Y por último, como tercero y más importante, porque NO ES VIOLENCIA de ningún tipo. Para que sea violencia implicaría que se hiciera contra la voluntad de la otra persona o que se produjera daño físico. Una relación con un prostituto o una prostituta no tiene porqué implicar violencia del mismo modo que no tiene porqué implicarla una relación sentimental estable. Por ello, aunque haya desalmados y desalmadas que peguen o dañen a su pareja violentamente y que deben ser penalizados y neutralizados por la ley, no se nos ocurriría decir que el matrimonio o vivir en pareja son violencia de género.

Respecto a la venta del cuerpo, es asombroso cómo se puede decir una sandez de tal magnitud y quedarse tan tranquilo/a, cosa que hacen muy bien algunos en el “Manifiesto de hombres por la abolición de la prostitución”1 respaldado lamentablemente por lo que debiera ser la “vanguardia del proletariado” en el Reino del Borbón: el Partido Comunista de España. Ver para creer. Si las prostitutas “venden” su cuerpo, entonces la inmensa mayoría de la clase trabajadora lo hace también; Si éstos pequeño-burgueses entienden por “vender el cuerpo” el hecho de ganarse la vida mediante el mismo; toda la clase trabajadora lo hace también (y lo cierto es que en el capitalismo venden hasta su alma, pero en el socialismo o en el comunismo también se trabajaría y eso no sería “vender el cuerpo a la colectividad”). Por tanto, según las premisas del feminismo burgués o mujerismo, habrá que ir pensando en sacar un “Manifiesto de hombres por la abolición del trabajo”, así, a secas. El que contrata los servicios de un trabajador o una trabajadora del sexo no paga para comprar a éste o ésta como una mercancía, sino que contrata su fuerza de trabajo (su especialidad y habilidad). Si en cambio, sus mojigatas y vetustas mentes lo entienden por exhibir o mostrar su cuerpo, entonces, del mismo modo “venderían” el cuerpo numerosos deportistas ligeros de prendas, los y las modelos de los artistas plásticos (¡acabemos pues también con el desnudo en el arte!), los actores y actrices de cine/teatro en numerosas escenas fingidas o no de sexo, los y las socorristas de las playas e incluso las bailarinas y los bailarines del “Mira quién baila”2 (lo cual no dejaría de ser sino una afirmación mucho más consistente de su parte).

Yo, que me considero socialista revolucionario, digo: la prostitución es un trabajo especializado que se realiza mediante el entrenamiento del cuerpo y la mente, por el cual una trabajadora o trabajador del sexo realiza un servicio a un compañero o compañera mediante el pago de una cuantía determinada y pre-estipulada que junto con otras cuantías conforman su salario mensual y por tanto, su sustento. Ello no hace que se diferencien en nada respecto a la inmensa mayoría de los trabajos de la clase obrera que se basan en la utilización del propio cuerpo para ganarse la vida: un minero, carpintero, albañil, soldador, etc... Pero incluso más cercano por trabajar no sólo con su cuerpo sino con el cuerpo de la persona a la que presta su oficio: un masajista, un fisoterapeuta o un cirujano. No existe ninguna diferencia ética o moral: una trabajadora o un trabajador que realiza un servicio mediante la utilización de ciertas partes de su cuerpo, que ha condensado una experiencia y habilidad en hacer una labor beneficiosa para la otra persona que paga por ella 3.

¿Saben dónde está la diferencia para la pequeña-burguesía? Estriba en que según ella, la mujer vende su ser (¡!). Los miembros inconscientes de esta infame pseudo-clase influenciados por un patriarcado galopante, la vetusta élite dirigente de la Iglesia Apostólica Católica Romana y un paternalismo insultante para el feminismo revolucionario de clase, confunden el ser de una persona con el cuerpo, que por otra parte ni siquiera es verdad que lo vendan, al menos no más que cualquier otro obrero u obrera bajo el régimen capitalista de expropiación. Además, ni cortos ni perezosos, afirman sin apenas sonrojarse que en la “práctica totalidad son mujeres”. Evidentemente esto no es cierto, ya que cada vez más, un mayor número de hombres se dedican laboralmente al trabajo del sexo especializado como dije al principio del artículo. Los voceros de la pequeña burguesía le hacen el juego a su hermana mayor, la gran burguesía, y permiten de este modo que miles de hombre y mujeres permanezcan en una verdadera situación de neoesclavismo y trata de blancas al no estar regularizada esta profesión, y por tanto, al margen de todo control legal. Así, un trabajo que jamás desaparecerá y menos en la sociedad capitalista, se perpetua bajo el control de las mafias más salvajes, cruentas, inhumanas y paracapitalistas que ejercen un control “de facto” sobre estos seres humanos.

Por otra parte, mi llamamiento a la solidaridad socialista para el reconocimiento de esta profesión, no impide que denuncie la situación de muchas mujeres, hombres y niños inmigrantes o no, que se les obliga a ejercer la prostitución mediante el engaño o la amenaza de mafias organizadas con un pie en la ilegalidad (trata de blacas, venta de drogas ilegales, etc.) y otro en la legalidad (negocios para blanquear dinero como inmobiliarias, restaurantes y su participación en los muy legales y permitidos paraísos fiscales) y en connivencia con una parte de la clase política y la patronal. Contra estas mafias, solamente queda la labor decidida de policías y jueces. Una labor que nunca será suficiente para acabar con este problema estructural bajo el capitalismo y la ilegalidad. Además, las prostitutas y prostitutos, como cualquier otro trabajador contribuirían a la riqueza nacional mediante el pago de impuestos, y un dinero que ahora va a parar a mafiosos, serviría para contribuir a realizar más hospitales, escuelas, ayudas sociales, etc.

Por ello hago un llamamiento para su legalización y posterior regularización. Reclamo:
• Plenos derechos de las trabajadoras y los trabajadores del sector como cualquier otro trabajador o trabajadora.
• Libertad para poder trabajar como asalariada y asalariado o bien como autónoma o autónomo o en cooperativas autogestionadas si se tuviese la oportunidad.
• Plenos derechos de sindicación y de huelga.
• Plenos derechos para el servicio y la cotización en la Seguridad Social.
• Inspecciones laborales en los lugares de trabajo para asegurar que se respetan los derechos laborales de la trabajadora o el trabajador tales como: pago íntegro del sueldo por parte del empresario en casos de enfermedad o maternidad, cumplimiento de la jornada laboral, etc.

Por supuesto que no pienso que este sea el fin idílico de los socialistas, sino un avance para miles de trabajadores y trabajadoras dentro del sistema pseudo-democrático del Estado liberal o burgués, ¡dentro del capitalismo vaya! Un objetivo más profundo sería el decisivo paso democrático que significaría la normalización legal de un hecho tan normalizado históricamente en la praxis del género humano como lo es el trabajo sexual, para después dar el decisivo salto a su normalización en la sociedad socialista mediante la nacionalización de los centros donde desarrollen su trabajo estos y estas profesionales, ahora llamados burdeles, clubs, puticlubs, etc.

En una fase superior, en la sociedad socialista estos trabajadores y trabajadoras serían funcionarios del Estado con un tiempo máximo de trabajo al día de 6 horas (como era intención de aprobar en la Reforma Constitucional Venezolana de finales de 2007) que iría reduciéndose paulatinamente como en el resto de profesiones. Dentro de estas 6 horas, sólo 2 o 3 estarían dedicadas al trabajo sexual activo propiamente dicho y el resto estaría asignado a la formación técnica, física y humanista de estos trabajadores y estas trabajadoras para dar un salto cualitativo revolucionario en su labor que a penas hoy podemos imaginar. Avance que sólo el transcurso de la historia de la sociedad socialista revelará. Las trabajadoras y trabajadores tendrían habilitadas en su centro de trabajo, bibliotecas para la formación cultural y psicológica, también dispondrían de gimnasio, centro de salud primario y sala de estética. Además el servicio sería público y de libre adscripción laboral. De tal forma que, si como dicen los voceros de la burguesía reaccionaria disfrazada, la prostitución fuese un trabajo para personas sin escapatoria ni otras oportunidades, éste iría desapareciendo a medida que los ciudadanos no eligieran esta profesión para ganarse la vida. Ello sería debido a que, a diferencia de la sociedad capitalista, el trabajo estaría plenamente garantizado y sería un derecho universal en la nueva sociedad socialista.

Aquí no he hecho sino esbozar unas ideas revolucionarias y liberadoras, con la intención de romper con la anquilosada idea reaccionaria de lo que es el trabajo de los y las profesionales del sexo. Del mismo modo, animo a los socialistas de mente y corazón, a que si desean y creen que la prostitución es una lacra social, y no se corresponde con la construcción de la sociedad socialista, que garanticen pues “de facto” que cualquier hombre o mujer podrá ganarse la vida con otra profesión. Pero así mismo, les pido que jamás la censuren por paternalismo machista e imposición, o por vestigios culturales de mentalidad capitalista o feudal, y que sea pues la razón de sus argumentos y el desenlace de la libre voluntad de las y los trabajadores del sexo en el sistema socialista los que me digan que estoy equivocado. Esto es, que estos trabajadores del sexo dejasen su profesión porque pudiesen elegir una mejor (si así lo considerasen), y no porque nadie desde el poder coercitivo del Estado se lo impusiese.

Volviendo al mundo real de la sociedad capitalista en donde vivimos (por ahora), quiero destacar la función social que hacen las trabajadoras y los trabajadores del sexo, que no sería sino aumentada hasta cotas inimaginables bajo el socialismo y con una vanguardia revolucionaria a la altura de las circunstancias. Estos y estas profesionales pueden realizar un servicio básico para ciudadanos con minusvalías físicas puesto que lo tienen más difícil para compartir y explorar su sexualidad con otras personas en su día a día. De esta manera, no se ven privados de una dimensión humana que también les es propia.

También, para personas que por acontecimientos en su vida necesitan de un cariño que muchas veces sólo estos y estas profesionales pueden y saben ofrecer; personas recientemente divorciadas y que no están preparadas para nuevos compromisos, que no desean hacer daño a nadie; personas solitarias o introvertidas que necesitan cariño, comprensión y autoconfianza, etc.

Porque la sexualidad compartida es mucho más de lo que las cerradas mentes pequeño-burguesas pueden alcanzar a entender o desear. La sexualidad compartida es uno de los momentos superiores de la fraternidad humana, un vehículo para el entendimiento, un vínculo para la amistad y para la paz vital.

Por todo ello, hago un llamamiento para que las socialistas y los socialistas honestos de todo signo y las feministas socialistas revolucionarias, atiendan a las razones aquí expuestas y a que se liberen de las cadenas superestructurales de la burguesía y la fuerzas reaccionarias de la élite eclesiástica que ataca sus conciencias y les impiden la genuina emancipación efectiva de género y de clase. Por el ser humano, para cualquier trabajador o trabajadora que haga un bien colectivo, socialismo o barbarie.

* Este artículo fue publicado originalmente en Rebelión en mayo del 2007, la versión actual ha sido revisada reciéntemente por el autor para Argenpress Cultural.
**El autor es licenciado en Bellas Artes, artista plástico y teórico del arte socialista.
Para cualquier comentario el autor del artículo:
jonjuanma@gmail.com

Para ver una parte de la obra plástica del autor:
http://jon-juanma.artelista.com/
http://jonjuanma.blogspot.com/


1. Ejemplos del reaccionarismo pequeño-burgués disfrazado de falso progresismo:
https://www.firmasonline.com/1Firmas/camp1.asp?C=215
http://www.pce.es/secretarias/secmujer/pl.php?id=2554
http://www.pce.es/secretarias/secmujer/pl.php?id=1564
2. Programa muy popular en España del canal estatal La Primera de Radiotelevisión Española, en donde conocidos personajes públicos concursan aprendiendo a bailar con bailarines y bailarinas profesionales. El concurso sigue la estela neoliberal de cualquier otro programa de la televisión privada.
3. Interesantísima página de profesionales y simpatizantes por la regularización de la prostitución:
http://www.colectivohetaira.org/
Enlace al blog de Montse Neira, una prostituta que aboga por la legalización de su profesión: http://prostitucion-visionobjetiva.blogspot.com/