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domingo, octubre 30, 2016

“La prostitución no afecta solo a las prostituidas, sino a todas las mujeres”

TribunaFeminista La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres ha organizado, por segundo año consecutivo, una Jornada Internacional en Madrid sobre Prostitución y Trata. La novedad de este año es que las mesas de expertos han estado ocupadas, únicamente, por hombres. Los ponentes han hablado sobre el papel de los hombres en la erradicación de la prostitución.

La Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres celebraba el jueves pasado la Jornada Internacional sobre Prostitución y Trata de Mujeres en el Ayuntamiento de Madrid. Se trata de la segunda jornada consecutiva que organiza la Comisión alrededor de este tema. Asunción Miura, representante de la Coalición Internacional contra la trata de Mujeres en España (CATW), Rosario Carracedo, representante de la Plataforma de organizaciones de mujeres por la abolición de la prostitución, y Susana Martínez, Presidenta de la Comisión para la investigación de malos tratos a mujeres, han sido las encargadas de presentar el acto. Susana Martínez, presidenta de la Comisión, ha agradecido la colaboración a las organizaciones participantes y al Ayuntamiento, lugar en el que se han celebrado estas segundas Jornadas. “Nuestras jornadas, desde los años 90, han tratado la materia desde diferentes perspectivas: tráfico internacional, tratamiento informativo, anuncios… Ahora queremos saber cuál es la responsabilidad de la demanda”, comenta. “Queremos complementar la jornada del año pasado y conseguir un punto de vista más novedoso mediante la implicación de los hombres en la erradicación.

Que sean ellos los que aportan y cuestionen los comportamientos de otros hombres que entienden las relaciones sexuales entre mujeres y hombres de forma dominante”, defiende la presidenta de la Comisión. Martínez ha añadido el efecto que esto tiene en la juventud: “Hay que cambiar el imaginario social”. “Esta Jornada gira en torno a los hombres porque las abolicionistas pensamos que la prostitución y la trata existen porque hay hombres que pagan por ello”, comienza Miura, explicando el porqué de una jornada con solo expertos. “Cada vez hay más hombres en desacuerdo con la prostitución, dispuestos a seguir luchando por una sociedad libre de violencia hacia las mujeres, entre las que se incluyen la trata y la prostitución”, asegura. Miura ha resaltado que “con la violencia, es imposible la igualdad”.

Necesidad de avances

España es uno de los países con más demanda, con más prostituidores. Por ello, el posicionamiento de los poderes públicos es fundamental. “Los partidos políticos tienen que considerar intolerable esta práctica y tienen que incluir en sus programas medidas reales y efectivas para acabar con esta lacra”, propone la representante de CAWT. Rosario Carracedo ha resaltado la importancia de que exista un debate en torno a esta temática. “En 22 años, hemos avanzado conceptualmente. El tema ha formado parte del debate del movimiento feminista, de la doctrina académica… Hemos avanzado y presionado a que los partidos políticos hayan tenido que introducir en su agenda alguna mención, aunque tibia”, reflexiona Carracedo. En el año 1995, el proxenetismo fue despenalizado y, desde entonces, ha habido un total de 30 modificaciones legislativas en el Código Penal. “En 2003 conseguimos que se volviera a incluir la penalización de nuevo.

El Tribunal Supremo lo derogó. En 2015 parecía que lo conseguíamos, pero volvieron a parar la reforma”, cuenta Carracedo. Mientras esto sucede en España, en Europa sí que se ven avances. Francia es un país pro-abolición y ha desarrollado políticas públicas compatibles con la igualdad. Por otro lado, en 2016, el Parlamento Europeo reflejó que la prostitución, el consumo sexual de mujeres por un precio, constituía una práctica de desigualdad. Richard Poulin es uno de los hombres que la Comisión ha seleccionado para estas jornadas. Poulin es Profesor Emérito del Departamento de Sociología y Antropología de la Universidad de Ottawa y profesor asociado del Instituto de Investigaciones y Estudios Feministas de la Universidad de Quebec. También es autor, entre otros, del libro Sexo, capitalismo y crítica del valor. Su ponencia se ha basado en estos pilares que considera inseparables.

Relaciones construidas en desigualdad

“Una de las primeras preguntas que hay que hacerse es cuál es la ventaja para un hombre cuando paga por tener sexo. Lo único que existe es el placer de saber que es más humano que la persona a la que está pagando, porque al pagar por ella la estás convirtiendo en un objeto”, explica Poulin, comparándolo con el racismo, donde hay un sentimiento de superioridad. Es en el “creerse superior” donde se encuentra su felicidad. “La prostitución tiene una relación directa con la violencia sexual, porque mediante el pago se asume un ‘consentimiento’ y conviertes a una persona en prostituida”, refleja Poulin. En España, un 40 por ciento de hombres pagan por tener sexo. Esto fomenta la creación de relaciones en desigualdad, en una sociedad violenta desde el punto de vista sexual.

“La prostitución no es un acto individual, no es una elección ni una relación de compra-venta en igualdad. Los hombres compran sexo para sentirse superiores y esto no afecta solo a las prostituidas, sino a todas las mujeres. Desconocemos que es una relación social de desigualdad entre sexos”, comenta Poulin.

En las últimas décadas, hemos asistido a un crecimiento de la prostitución, de la trata de mujeres con fines de explotación sexual, del turismo sexual y de la pornografía. “Estamos fomentando la aparición de violadores cada vez más jóvenes, insensibles ante la violencia sexual por el consumo de la pornografía. Su imaginario sexual se construye a través de esas imágenes que cada vez consumen más pronto. El único placer importante en la pornografía es el masculino”, denuncia Poulin. Actualmente, los niños comienzan a consumir pornografía hacia los 12 años y las niñas alrededor de los 13.

Regular la prostitución es banalizarla “La banalización de la prostitución se origina en los estados en los que se regula. Desde ese momento, el Estado avala esas relaciones sociales desiguales y, además, vemos cómo crece la prostitución”, plasma Poulin. El porcentaje de prostituidores en los países donde se ha legalizado, como Países Bajos (60), Alemania (66), Camboya (65) o Tailandia (95), es mucho mayor que en otros donde no es legal como Canadá (11,1), Suecia (13), Francia (12,5), Noruega (13) o Estados Unidos (16).

Con la legalización, hay una expansión de la prostitución, por lo que se recurre a mujeres extranjeras para satisfacer la demanda que crea el turismo sexual, ya que hay un mayor número de prostituidores locales y extranjeros.

Con la legalización, hay una expansión de la prostitución, por lo que se recurre a mujeres extranjeras para satisfacer la demanda que crea el turismo sexual, ya que hay un mayor número de prostituidores locales y extranjeros. “La trata de mujeres hace que los precios bajen y se fomenta el turismo sexual. Son las políticas del neoliberalismo”, denuncia Poulin, que incluye la perspectiva económica. “No se pueden separar los distintos niveles de análisis”, justifica.

Ideología neoliberal

Los estados con políticas neoliberales han fomentado la desregulación y el fin del Estado del Bienestar. “La ideología imperante es que cada uno es responsable de su suerte. Si has fracasado no es culpa del estado o del sistema, sino tuya, por eso nos encontramos ahora tantos manuales de psicología para tener ‘éxito’ en la vida”, comenta el Profesor. Siguiendo esa línea, Poulin denuncia que a estas mujeres se les inculca la idea de que son culpables y que si están en el mundo de la prostitución es porque quieren. “Estas mujeres no son vistas como víctimas, sino como responsables”, destaca. Y añade: “Además, no tenemos que intervenir en contra de su prostituidor, porque los proxenetas son considerados empresarios o protectores”.

Todo lo que puede hacer el Estado, si considera a las mujeres responsables de su prostitución, es tener una legislación a la que puedan recurrir como cualquier otra persona trabajadora. El Estado permite así que las mujeres evolucionen en ese medio en condiciones que dicen aceptables. “El Estado presenta dos caminos: la creación de burdeles y zonas de tolerancia; y la penalización a quienes no lo hacen legalmente. En ambos casos, quienes pierden son las prostitutas. Si optan por el primer camino, sus ingresos se verán ampliamente reducidos en favor del burdel. Si no lo hacen, serán criminalizadas por el propio Estado”, denuncia Poulin.

La educación como solución principal

“Para luchar con eficacia contra eso, se debe permitir por ley que las mujeres puedan estudiar. Muchas mujeres han dejado su hogar jóvenes, sin estudios, y se han visto sin alternativa a la hora de encontrar un trabajo. Sin otra opción, solo pueden practicar la prostitución para sobrevivir. Es una perpetuación sin fin”, refleja. Asimismo, el Profesor asegura que –además de la legislación- se debe educar al alumnado de los centros educativos para que se impida la captación, pero también para evitar que los niños se conviertan en futuros prostituidores. “Sin clases de educación sexual, el discurso pornográfico es el que enseña a la juventud. Tenemos un problema si ese es el aprendizaje. Si el porno es lo que construye su imaginario, la violencia sexual será considerada como algo común y banal”, reflexiona Poulin.

Para finalizar la ponencia, Richard Poulin ha asegurado que la industria del sexo se debe analizar como un todo, que aúna prostitución, trata de mujeres, turismo sexual y la industria pornográfica, que sirve como propaganda para todo lo demás. “La igualdad se conseguirá cuando no haya relaciones mercantiles”, culmina.

sábado, octubre 15, 2016

El discurso del “trabajo sexual” es el triunfo del patriarcado más neoliberal

Raquel Rosario Sánchez

Tribuna Feminista Reflexión crítica de la autora sobre la retórica del uso del concepto "trabajo sexual" y su vinculación con el pensamiento neoliberal.

Las niñas invulnerables del “trabajo sexual”

Imaginemos una niña. Puede tener 8 años como puede tener 17. La niña vive en pobreza extrema. Es probable que su padre y su madre hayan fallecido en medio de un conflicto de guerra. Por lo tanto, la niña tiene que valerse por sí misma para encontrar el pan de cada día. Muchos días solo puede cenar y dice que el hambre le da dolor de cabeza, lo que le dificulta concentrarse en la escuela. La niña no está sola; hay muchas más como ella. Aparte de las adversidades descritas anteriormente las niñas comparten algo más… Primero, un ferviente deseo de ir a la escuela y superarse a través de su educación. Segundo, que diariamente los hombres (quizás uno 1, quizás 4) en su pueblo le pagan menos de un dólar para que se acuesten con ellos. ¡Ah! …y tercero: que según Al Jazeera English esto no es ni explotación sexual comercial de menores, ni prostitución “forzada” ni su genérico “prostitución” sin más ni más. No, según Al Jazeera English estas niñas son trabajadoras sexuales. Trabajadoras sexuales en quienes recae el famoso “poder de agencia”, de decidir sus opresiones. ¿Vomitaron ya o necesitan más contexto? El día 28 de septiembre, Al Jazeera English público un fotoreportaje titulado “Educando a las niñas de Sudán del Sur”, escrito por la documentalista y fotógrafa Sara Hylton. El proyecto fotográfico fue elaborado en colaboración con la Fundación Internacional de Mujeres en los Medios. Es una serie de fotografías que reflejan las vidas de las niñas y adolescentes del estado de Unidad en Sudán del Sur. Conflictos sectarios dentro de su pueblo, caminar horas para poder ir y venir de la escuela más cercana, matrimonios forzados… y pobreza; la pobreza extrema implacable son alguno de los desafíos con los que viven las niñas. “Las niñas de Sudan del Sur son doblemente vulnerables, muchas son obligadas a contraer matrimonios forzados, sufren abusos sexuales y explotación. Es tres veces más probable que una niña adolescente del Sur de Sudán muera dando a luz, a que complete su educación primaria,” escribe Hylton. Pero a pesar de todo, son niñas fuertes con sueños y deseos inquebrantables de superación “que pelean por sus futuros en uno de los países más volátiles del mundo.”

Es una historia inspiradora y llena de esperanza. Una de las niñas comenta que en su casa nadie la puede ayudar con su tarea porque nadie en su familia ha ido a la escuela pero que, aún así, ella sueña con convertirse en Ministra de Educación en su país. La valentía y determinación de las niñas y adolescentes me hicieron llorar… Por lo que me quedé helada cuando leí la siguiente descripción en una de las fotografías. “Jessica, de 14 años tiene desorden de personalidad múltiple. Vive en una casa de acogida junto con otras 50 niñas vulnerables donde recibe cuidados y educación… Según la fundadora de la casa de acogida, el trabajo sexual está normalizado entre las niñas, que ganan menos de un dólar por “cliente”. La meta de la fundadora es enseñarles a las niñas que “su cuerpo es lo que se queda” y enseñarle maneras alternativas de generar dinero.” ¿Qué? ¿Cómo saltamos de la pobreza extrema y el deseo de las niñas a empoderarse a través de la educación a que las niñas son trabajadoras sexuales con “clientes”? Me llevó un segundo entender el salto gigantesco que expresaban estas palabras en el contexto del artículo. Cuando pude analizarlo me di cuenta de que lo que tenía ante mí era una prueba de cómo la retórica del trabajo sexual es incompatible con las realidades materiales que expresan las niñas. El discurso del “trabajo sexual” no admite ni víctimas ni vulnerabilidades ni opresiones estructurales. Toda mujer y niña se convierte en un ser que encuentra poder “para decidir” acceder, curiosamente, a todo lo que el patriarcado de por sí quiere. No hay situación lo suficientemente precaria, no hay niña lo suficientemente vulnerable para ser interpretada como una “trabajadora sexual”. No son argumentos aislados. Consciente o inconscientemente, Hylton se unía a una línea de pensamiento que insidiosamente se ha adentrado en el feminismo y el lenguaje coloquial. Mucha gente, tanto conservadora como progresista, piensan que utilizar el término “trabajo sexual” le pone un poco de dignidad y respeto al asunto. Funciona como un manto para higienizar la industria y así no tener que pensar en las realidades materiales de que hombres adultos (que curiosamente son los grandes ausentes del fotorreportaje de Al Jazeera) le están pagando menos de un dólar a niñas pobres (¿50 centavos, 75 centavos? ¿menos aún?), muchas huérfanas, para penetrarlas.

La universalización del discurso del “trabajo sexual” para hablar de prostitución es el triunfo del patriarcado más neoliberal

La universalización del discurso del “trabajo sexual” para hablar de prostitución es el triunfo del patriarcado más neoliberal. A los conservadores no les digo mucho porque nunca se han preocupado demasiado por los derechos de mujeres y niñas, pero sí quisiera recordarles a los y las progresistas que en la concepción (capitalista) del trabajo hay derechos laborales, pero también deberes. Si las niñas y adolescentes son trabajadoras sexuales, ¿puede uno de esos hombres reclamar que no le hicieron la felación como ellos querían o que no se sienten conforme con cualquier otro de los actos sexuales por los que pagaron? ¿Y pueden entonces demandar o que le devuelvan su dinero o que lo hagan otra vez? Preguntas que demuestran la trampa absurda en la que caen todos quienes asumen el discurso sin pensarlo bien. ¿Por qué tanta insistencia en que lo cubramos todo bajo el manto del “trabajo sexual”? ¿Por qué tanta insistencia en llamar “trabajadoras sexuales” a niñas que viven en la mayor de las precariedades? ¿Por qué negarnos a decir las palabras duras: explotación sexual, víctimas, sobrevivientes, violación? Como nos explica Kajsa Ekis Ekman en su trabajo referencial ‘Being and Being Bought’ (Ser y Ser Comprada), el discurso del trabajo sexual se construye como una antítesis de la opresión de las mujeres bajo un sistema patriarcal. La trabajadora sexual es una mujer activa que encuentra empoderamiento personal dentro de un sistema opresor, dice el discurso. La trabajadora sexual comprende que nada puede cambiar el comportamiento de los hombres ni la sociedad que cosifica la sexualidad de la mujer, entonces, en vez de resistir o protestarlo, la trabajadora sexual es presentada como una sabia emprendedora que utiliza “su poder sobre los hombres” para aventajarlos en su propio juego. Bajo esta concepción, “la trabajadora sexual es interpretada como la mejor feminista”, explica Ekis Ekman. Es por eso que cuando alguien intenta hablar de los daños que causa la prostitución, la respuesta siempre es “las trabajadoras sexuales son fuertes y sujetos activos” a quienes el lenguaje de opresión y agravios minimiza. Entonces en el discurso del trabajo sexual no hay espacios para ningún tipo de víctima ni victimización.


Desmoronemos el argumento:

1. La literatura feminista que critica la prostitución como sistema opresor casi nunca habla de víctimas. Cuando me encuentro con la palabra “víctimas” en mis investigaciones sobre el tema, siempre es en el contexto de académicas en favor de prostitución que acusan a quienes están en contra de estigmatizar como “víctimas” a las mujeres en la prostitución. Estas acusaciones de las académicas que defienden el derecho de los hombres a acceso sexual e ilimitadamente al cuerpo de mujeres y niñas, nunca cita textualmente ningún ejemplo del crimen retórico que cometen quienes no apoyan la prostitución, pero siempre viene acompañado de acusaciones e improperios contra “las feministas moralistas que odian la libertad, son reprimidas, retrogradas y anti-sexo.” Poniendo de lado las connotaciones sexistas que tienen cada una de esas acusaciones, yo hago otra pregunta ¿y qué si el feminismo decidiera hablar de víctimas? La palabra “víctima” no es una característica personal, en una descripción de una relación de poder. Si hay víctimas, se infiere que hay perpetradores. Si bajo está concepción de las relaciones de poder no podemos hablar de víctimas, entonces ¿dónde quedan los perpetradores? Si nos enfocamos sólo en resaltar lo fuertes y empoderadas que somos todas las mujeres todo el tiempo y no hablamos de las opresiones de las que somos víctimas bajo el patriarcado, entonces ¿en qué contexto hablaremos del daño que nos causa? Ser víctima de una opresión habla mal del opresor. La víctima de x opresión puede ser una joven estudiosa, una tía cariñosa, una cocinera mediocre, una trabajadora medio vaga, una amiga ambivalente, entre otras cosas. ¿Por qué asumimos que ser víctimas de un sistema al que le encanta victimizarnos, cancela todas nuestras otras identidades? En vez de negar que el daño que nos causa el patriarcado es real y que el patriarcado es el genocidio más largo de la historia, tratando de esconder sus opresiones bajo lenguaje (y solo lenguaje) empoderador, deberíamos utilizar esa energía para decirle a los perpetradores “No, no. La víctima pude haber sido yo, ¡pero el abusador eres tú!”

2. Esa idea de que “el trabajo sexual” no es ninguna opresión contra las mujeres y niñas, sino El Gran Empoderador porque nos permite ejercer “nuestro poder” sobre los hombres, es en el fondo enteramente misógino. Una vez una amiga que baila en la barra para pagar su tratamiento de cáncer me racionalizó que el verdadero poder lo tenía ella porque a los hombres se les salía la baba cuando la veían bailar y por tanto ella tenía total control de ellos durante el tiempo que ella tenía su atención y excitación sexual. Sí, ¿pero, cuando se les baja la erección? Cuando se les pasa, son los hombres quienes siguen teniendo el poder político, económico, cultural y estructural de toda nuestra sociedad. El dinero que nos pagan por bailarles viene de un sistema financiero que ellos controlan. Las políticas que controlan nuestro cuerpo (desde nuestros derechos reproductivos hasta el impuesto que pagarán los tampones que nos ponemos) son dominadas por hombres. Y tristemente, son los hombres quienes tienen el poder histórico de decidir que esta noche sea la pelirroja ucraniana no la morena salvadoreña quien le “trabaje” sexualmente.

Las políticas que controlan nuestro cuerpo (desde nuestros derechos reproductivos hasta el impuesto que pagarán los tampones que nos ponemos) son dominadas por hombres.

Argumentar que encontremos “poder” dentro de nuestro rol subordinado es la manera más sutil del patriarcado (como buen abusador al fin) de decirnos “Ay, ya no te quejes tanto. ¡Alégrate de que siquiera te presto atencion!” “¿Por qué tanto miedo de llamar a alguien víctima?” pregunta Ekis Ekman. “¿Por qué es tan importante decir que gente prostituida no puede nunca, bajo ninguna circunstancia, ser víctima?”, porque, según explica, “convertir la palabra víctima en un tabú es un paso para legitimar divisiones de clase y las desigualdades de género”.

Solo tras abolir el concepto de víctima, podemos crear a la persona invulnerable.

Solo tras abolir el concepto de víctima, podemos crear a la persona invulnerable. Para llegar ahí necesitamos 2 pasos: 1. Nos creemos el cuento de que la palabra víctima no es una relación de poder sino una característica o identidad personal. Entonces nos creemos el cuento de que “víctima” significa pasividad, debilidad y apatía. Hacemos de la palabra víctima (y de cualquier persona a quien se le asocie) una caricatura patética. Nadie entonces querrá que se le llame víctima ni tildar ninguna otra opresión como victimizante. La caricatura que hemos construido es tan patéticamente inactiva que cualquier cosa, desde mirar al otro lado mientras te viola un prostituidor hasta fumarnos un cigarrillo después de un acoso, representa un acto de resistencia. Esto sabemos que son estrategias de supervivencia y que no cancelan ni las opresiones anteriores ni el daño que conllevan. Pero como ya hemos determinado que víctima=pasividad absoluta y sujeto activo=literalmente cualquier actividad, entonces asumimos que en realidad las víctimas no existen. 2. Como lógicamente nadie (excepto quizás las personas que se encuentran en un coma) es “tan pasivo” como la caricatura que hemos inventado de la víctima, decidimos que el concepto de víctima deber ser remplazado porque es una falacia. “¿Cómo puede ninguna de esas niñas ser víctimas de nada si ellas aceptan el dinero que les pagan los hombres? ¿Aceptar dinero es un acto que te convierte en sujeto activo, verdad?” Esos análisis me recuerdan mucho a los argumentos que hace la gente que no entiende ni un ápice de cómo funciona la violencia. El argumento va en la misma línea de aquel otro que asume que a menos que te estén poniendo una pistola en la nuca y te estén amenazando con tirar del gatillo EN ESE PRECISO MOMENTO, entonces nada es obligado y todo tu lo haces por voluntad. Una línea que ignora completamente que el abuso y la opresión es muchísimo más multifacética y más insidiosa que eso. Una línea de pensamiento que nunca se ha enterado que la violencia psicológica es invisible, la manipulación emocional también y que la pobreza es tanto material como estructural y conlleva un poder de coerción latente. Como no hay víctimas que satisfagan la nueva caricatura de pasividad en que hemos convertido la palabra, no hay perpetradores. Y como la víctima es “revelada” como un sujeto activo que toma las riendas de su vida, no hay entonces porque estar hablando de opresiones ni de abusos ni hacer análisis sistemáticos de la violencia. Son unas piruetas retoricas e ideológicas complicadas pero que sirven finalmente para revelar a la persona invulnerable. “La persona invulnerable es la versión neoliberal del mito antiguo del esclavo fuerte, la mujer pobre extremadamente trabajadora, la “supermujer” negra, la mujer colonizada que no siente los latigazos ni los golpes. La historia está llena de ejemplos de cómo las condiciones de vida son reinterpretadas como características personales.” Durante la esclavitud colonial en los Estados Unidos era común que se exaltara las cualidades “sobrehumanas” de las esclavas y los esclavos.

La supuesta fuerza y las cualidades supra humanas que se le asignan a la persona invulnerable son en el fondo una excusa para no tener que analizar las condiciones que la hacen necesitar dicha fuerza o aguantar tantas miserias. Es una táctica deshumanizadora.

La escritora Michele Wallace describe en su libro ‘Black Macho and the Myth of the Superwoman’ (El Macho Negro y el Mito de la Supermujer) cómo la mujer negra que tenía que sobrevivir dentro de varios sistemas opresores, fue convertida en una caricatura que la exaltaba, pero solo con el fin de negar las opresiones en sí. La mujer negra del imaginario “es una mujer de fuerza extraordinaria, con una habilidad inusual para tolerar el trabajo pesado y la miseria. Esta mujer no tiene los mismos miedos e inseguridades que tienen las otras mujeres, pero ella misma cree que es incluso más fuerte emocionalmente que la mayoría de los hombres.” La supuesta fuerza y las cualidades supra humanas que se le asignan a la persona invulnerable son en el fondo una excusa para no tener que analizar las condiciones que la hacen necesitar dicha fuerza o aguantar tantas miserias. Es una táctica deshumanizadora. Asignar a las adolescentes y niñas de Sudan del Sur la denominación de “trabajadoras sexuales” sonara muy bonito los círculos feministas más neoliberales, pero la realidad es que nos blinda de tener que hacer muchas preguntas. Preguntas verdaderamente incómodas: ¿Qué repercusiones físicas, emocionales y psicológicas desarrollarán las niñas y adolescentes al saber que los hombres de su comunidad ven sus cuerpos como objetos por los que pueden pagar menos de un dólar? ¿Por qué los hombres están explotando sexualmente de niñas que viven en tanta precariedad? ¿Habrá un contexto social que se lo permite? ¿Qué contexto geopolítico estará causando tantos conflictos internos en Sudán del Sur? ¿Tendrán algo que ver los intereses occidentales en este conflicto y será posible que de manera directa o indirecta estarán nuestros países exacerbando las condiciones que subyugan las niñas y adolescentes de este fotorreportaje?

¿Cómo hemos podido las feministas permitir que nuestro movimiento, un movimiento que centra la lucha de las niñas y mujeres, sea secuestrado por estas ideas que priorizan los intereses tanto del mercado como del mismo patriarcado?

¿Cuánto daño causará a largo plazo que esa rama del feminismo occidental tan nociva que insiste en hacer piruetas con el lenguaje y las teorías sin alterar las realidades materiales sea exportada y extrapolada a la máxima potencia en todas las esquinas y rincones de opresión imaginables? ¿en qué momento vemos niñas hablar del dolor de cabeza que les produce el hambre cuando lo que quieren es estudiar, y en vez de sentir empatía por su lucha, justificamos el sistema opresor que las considera “trabajadoras” serviles del patriarcado? El feminismo es un movimiento que busca acabar con la violencia contra las niñas y mujeres y desmantelar el patriarcado. ¿Cómo hemos podido las feministas permitir que nuestro movimiento, un movimiento que centra la lucha de las niñas y mujeres, sea secuestrado por estas ideas que priorizan los intereses tanto del mercado como del mismo patriarcado? Dice una de las adolescentes “Lo que encuentro más horrible es escuchar cómo todas las niñas han sido violadas. No hay nada difícil que una niña no pueda hacer… Sé que, si yo me levanto, todas las niñas también se podrán levantar…. (pero) las niñas son las que han sufrido más.” Me parece que esta adolescente tiene muy claro su análisis feminista al priorizar en su recuento la importancia de nombrar la violencia por su nombre. ¿Le permitiremos que nos enseñe?

martes, julio 01, 2014

Brasil: ¿se descontrolará el consumo de sexo y el tráfico sexual durante el Mundial?

Florencia Goldsman

COMUNICAR IGUALDAD- Brasil es el segundo destino, después de Tailandia, para viajerxs, turistas y proxenetas implicados en el turismo sexual. El 25% de los 1500 destinos turísticos que tiene Brasil tienen como uno de sus negocios más importantes la prostitución. A menos de 10 días del comienzo de la Copa del Mundo, en un país en plena convulsión social y reacción política al Mundial de Fútbol, se espera que la demanda de oferta sexual crezca.

Según datos de UNICEF, 500 mil niñas y niños menores de edad son víctimas del delito de explotación sexual. En este mismo marco, se estima que 600 mil turistas asistirán a la Copa, de lo que se deduce que el mercado de la compra y venta de sexo podría incrementarse debido al vínculo entre el aumento del consumo de prostitución y la ocurrencia de los grandes eventos deportivos.

En relación al estatus legal de la prostitución, existe en Brasil un proyecto que reglamenta la actividad, llamado Proyecto de Ley Gabriela Leite, que está parado en la Cámara de Diputados. Mientras tanto la Marcha de las Vadías (o Marcha de las Putas) no para de crecer junto con el debate legalización / abolicionismo, y un enorme abanico de consignas que abarcan desde el acoso callejero, la legalización de la prostitución y la denuncia de las injusticias de la FIFA.

Andrea Dip es una periodista brasilera que recorrió durante tres meses el nordeste del país junto al ilustrador De Maio para hacer periodismo de investigación en una excelente y realista serie de historietas acerca de la vida de las jóvenes que se prostituyen (o son forzadas a hacerlo) en la ciudad de São Gonçalo do Amarante, municipio brasileño del estado del Ceará, perteneciente a la región metropolitana de Fortaleza.

Entrevistada para COMUNICAR IGUALDAD, Dip señaló que a partir de la investigación “Meninas en jogo” (“Chicas en juego”) pudieron identificar varios tipos de prostitución, explotación sexual y trata. Una de ellas son las poderosas redes de narcotráfico que trabajan con conexiones internacionales que permiten el tránsito de las mujeres hacia Europa desde el litoral brasileño, las que son perseguidas por fuerzas especiales de la policía nacional. “La gran mayoría de las mujeres que hicieron parte de nuestra investigación son personas que van circulando por todo el país”. Muchas mujeres jóvenes que viven en condiciones de pobreza, comparte Dip, negocian la venta de su cuerpo (“hacen programa”) a cambio de una piedra de crack (conocido en Argentina como “pasta base”, derivado de la cocaína).

mund1Las historietas son efectivas en la precisión de la información que brindan y en la visualización de estos casos a través de la narrativa en viñetas. Asimismo, el reportaje de Dip remarca que, para el desarrollo del turismo sexual, las redes organizadas se sustentan en dos pilares: por un lado la oferta generada por la vulnerabilidad socio-económica, emocional y/o psicológica de la persona victimizada y, por el otro, la demanda, o el cliente, beneficiado por la impunidad en una cultura machista.

Las cifras también hablan por sí solas: el año pasado las denuncias sobre tráfico de niñxs y adolescentes aumentaron un 86%, al tiempo que las formas de explotación aparecen de maneras no tradicionales. Unicef informó de 1,2 millones de niñxs que son traficadas en el mundo- se trata de niñas negras, asiáticas y de origen latinas como las principales víctimas-. Según Pestraf la mayoría de las mujeres explotadas en Brasil son afrodescendientes y de clases populares con edades que oscilan entre 15 y 27 años.

Preocupante legado pos Copa

Representantes de organizaciones de mujeres señalan la falta de atención en las políticas sociales que generen empleo efectivo durante la Copa, así como el cuidado en los impactos sociales del evento. “Vamos a vivir en un Estado de excepción” resumen ante el endurecimiento de las leyes que reprimen la protesta social pero que protegen de manera laxa a los turistas y extranjeros durante el evento futbolístico.

En virtud de las responsabilidades del Estado en función de la disminución del delito de explotación sexual, Brasil cuenta con un 2° Plan Nacional de tráfico de Personas, compuesto por 17 ministerios y 115 metas a cumplir hasta 2016, entre ellas la capacitación de profesionales de varias áreas, la creación de más de diez puestos de atención en ciudades de frontera, la aprobación de proyectos de ley que impliquen la pérdida de bienes implicados con el tráfico de personas y la internacionalización del mismo. También se han creado los servicios de denuncia telefónica “Disque 100” y “Disque 180”, centrales de denuncia que funcionan 24 horas al día.

Consultada respecto de la efectividad de estas instancias de denuncia, Dip detalla: “Lo que nosotros vimos en Ceará fue que existe una delegación de combate de la explotación sexual de niñxs y adolescentes para toda la ciudad. Cuando las denuncias llegan son encaminadas a los Consejos tutelares y a esa delegación. Las delegaciones no tienen gente suficiente para dar seguimiento a todas las denuncias y además que la denuncia de explotación sexual es diferente a la de abuso. Si el caso de explotación es flagrante, y si la delegada o la policía llega allá tres días después no va a encontrar a esa chica en esa situación. Entonces, es muy difícil que se pueda penalizar a una persona, principalmente cuando es extranjero, allí se pone más difícil todavía. Cuento en el reportaje que la primera noche cuando estaba entrevistando a una persona en un bar, en la mesa de al lado había una chica de 12 o 13 años con un hombre viejo, entonces llamamos a una comisión tutelar y nos respondieron ‘no tenemos carro para poder ir’. Después llamamos a la policía y nos dijeron ‘si no están haciendo nada obsceno no podemos hacer nada’, ahí quedó clara esa impunidad… podemos tener leyes más duras pero ¿cómo la gente es responsabilizada, penalizada de hecho?”.

Meninas en Jogo recuerda en cada tramo los derechos que protegen a niñxs y adolescentes y cita literalmente: “Todo niño/niña tiene derecho a una plena protección contra todas las formas de explotación y abuso sexual” (Declaración de Estocolmo sobre explotación sexual de niñas y adolescentes, 1998). Dip resalta su sensación de que las políticas públicas que están siendo implementadas no facilitan el diálogo con las mujeres y niñas que están sufriendo la vulneración de sus derechos. “Hay chicas que hacen ‘programas’ a cambio de 5 reales y esto es un fenómeno nuevo que está aumentando. Hay muchas caras para el problema del tráfico de personas, pero generalmente hay una relación con la extrema pobreza y la falta de perspectivas. Los programas sociales son raros y son muy hechos ‘desde arriba‘. No se conversa ni se intenta un diálogo con esas chicas, entonces se les ofrece una beca de estudios pero las niñas tienen que ser mayores de edad o tener la primaria completa, y eso no sucede porque muchas abandonaron la escuela. Esa falta de diálogo dificulta todo aún más”.

jueves, junio 05, 2014

Amistades peligrosas: Mundial de fútbol, trata y prostitución

María Paula García

La Haine A pocos días del comienzo del Mundial de la FIFA 2014 en Brasil, los sectores feministas se sumaron a las masivas protestas contra el megaevento deportivo. A las denuncias por el aumento de la trata y el turismo sexual, se suman los repudios por la mercantilización del cuerpo de las mujeres. La violencia y la explotación detrás de la denominada pasión de multitudes.

En el llamado “Día Internacional de Luchas contra la Copa”, miles de personas volvieron a tomar las calles de Brasil en aquellas ciudades que serán sedes del Mundial de la FIFA 2014. Si bien las protestas masivas contra la realización del evento se vienen llevando a cabo desde hace tiempo, los medios de comunicación resaltaron la fuerza y la combatividad que alcanzaron estas últimas manifestaciones.

En el centro de los reclamos se encuentran los 12.000 millones de dólares que gastará el Estado en la organización mientras que las necesidades básicas de amplios sectores sociales no tienen respuesta. Pero también se rechazan las medidas que el gobierno de Dilma Rousseff viene implementando para garantizar el “desarrollo normal” del campeonato: miles de personas literalmente limpiadas de sus hogares precarios, desalojo de los vendedores ambulantes para asegurar venta exclusiva a los patrocinadores y la exención del pago de impuestos por esos derechos exclusivos de ventas tanto a los patrocinadores como a la FIFA.

Como parte de las protestas se encuentran los alertas ante el seguro incremento de la trata de mujeres para la prostitución y la explotación sexual de niñas y niños y las denuncias acerca de la utilización del cuerpo de las mujeres como objeto de consumo publicitario.

Cuerpos de mujeres en las Copas de hombres

Que la realización de la Copa del Mundo de la FIFA trae aparejado en cada país donde se realiza un aumento del turismo sexual, de la trata de mujeres para la explotación sexual, del consumo de prostitución y de demás elementos de la denominada industria del sexo, no es ninguna novedad. Y en los últimos Mundiales esta realidad ha ido en aumento.

En Alemania 2006, donde la prostitución está legalizada desde el 2002, se construyeron megaburdeles para la ocasión, animados por proxenetas devenidos en empresarios. Se estima que 40 mil mujeres fueron llevadas a ese país para ser prostituidas, y su triste suerte fue de la mano de las deportaciones masivas por parte del Estado, que las consideró inmigrantes ilegales luego de un largo debate mediático acerca de si llegaban al país engañadas o por oportunismo.

En el 2010, en Sudáfrica, la gran demanda de sexo a cambio de dinero por parte de los asistentes se sostuvo con la explotación de las mujeres, niñas y niños más vulnerables de la población local. Ni la ilegalidad de la prostitución en ese país, ni siquiera los alertas de numerosas organizaciones acerca de un posible pico de propagación del VIH / SIDA en una población donde 6 millones de personas lo padecen, frenó la situación.

A Brasil, ¿por fútbol o por sexo?

Este año le toca a Brasil, que no sólo será la sede del Mundial FIFA 2014 sino también de los Juegos Olímpicos en el verano de 2016. Según datos del Ministerio de Turismo, se calcula la llegada de 600 mil turistas extranjeros, un 10 por ciento del total que el país recibe anualmente. Y a ello hay que sumarle el desplazamiento interno estimado de alrededor de 3 millones de personas por las 12 ciudades que serán sede del Mundial.

Indefectiblemente en este gran suceso deportivo se expresará la dinámica de los Mundiales anteriores. Pero en este caso, la tan conocida difusión de Brasil como paraíso erótico será un factor que agravará aún más la situación.

Durante años la industria turística ha explotado hasta el hartazgo el mito de la garota desinhibida que baila en la playa semidesnuda sin ningún complejo. Y en la actualidad, esa fábula fue enriquecida con la promoción de un paraíso sexual que también es “gay friendly”.

Pero lo cierto es que detrás de las ofertas de la belleza de sus playas, Brasil cuenta con el mayor índice de turismo sexual de América Latina y el Caribe y es un país de origen, tránsito y destino de mujeres, varones, niñas, niños y personas transgénero víctimas de la trata para la explotación sexual.

La preocupación de las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales radica precisamente en la certeza de que un acontecimiento multitudinario como el Mundial llevará miles de personas dispuestas a pagar para experimentar el mito brasileño e, inseparablemente, explotadores, traficantes y pedófilos tratando de pasar como hinchas inadvertidos para hacer de la vulnerabilidad de amplios sectores de la población una oportunidad de negocio.

A pocos días de la apertura, la amplia red de negocios turísticos ya está preparada para funcionar: agencias de viaje, hoteles, bares y taxis. Incluso la explotación sexual ya se está organizando a través del internet. Mientras tanto, el gobierno decidió invertir ocho millones de reales, equivalentes a 3,3 millones de dólares, para combatir la prostitución infantil en las ciudades sede. “Brasil está feliz de recibir turistas que llegarán a la Copa, pero también está listo para combatir el turismo sexual”, amenazó Dilma Rousseff en su Twitter.

Infructuosa tarea la de la presidenta. Porque como está demostrado en todo el mundo, es imposible luchar contra el turismo sexual infantil sin luchar contra la industria del sexo.

El machismo de la FIFA

Era de esperar que una institución como la FIFA no ignore que miles de mujeres, niñas y niños serán víctimas de la explotación sexual y apoye las campañas de prevención. No obstante, las feministas nucleadas en la Marcha Mundial de las Mujeres de Brasil se sumaron a las movilizaciones contra la realización de la Copa del Mundo lanzando la campaña “Contra el machismo estándar de la FIFA”.

En una declaración denuncian fuertemente cómo las mujeres son mercancías en la industria del sexo y un factor crucial para impulsar el entretenimiento y el turismo, generando lucros para las empresas y divisas para los gobiernos. Y también explican cómo estas conexiones son estructurales, y no un efecto colateral de la lógica de los grandes eventos y de los mega-emprendimientos.

Con el slogan “En la Copa de la explotación el que gana es el proxeneta”, van más allá. Dejan muy claro cómo el acceso a los cuerpos de las mujeres es parte intrínseca del mercado del fútbol y es incentivado por todas las instituciones y empresas que lucran con la Copa del Mundo, empezando por la FIFA.

Al respecto, las camisetas lanzadas a la venta por Adidas, patrocinador oficial de la Copa, es apenas una muestra de todo ello. En una, al simbolizar “Yo amo Brasil”, el corazón se confunde con un trasero de mujer verde y amarillo. En otra, una mujer en bikini junto al paisaje de Río de Janeiro, lo dice todo.

@MariaPaula_71 - Notas

miércoles, mayo 21, 2014

Claves para un análisis feminista de la prostitución

Rosa Cobo

La Haine La prostitución es un antiguo fenómeno social que ha experimentado cambios muy profundos en los últimos treinta años, relacionados con dos procesos sociales que están transformando el mundo del siglo XXI y estrechamente vinculados a la crisis del contrato sexual. Mujeres en distintas partes del mundo han conseguido derechos y, además, los han ejercido. Por primera vez en la historia, grupos reducidos, pero significativos, de mujeres pueden decir, y dicen, ’no’ a los varones.

Esa primera parte del contrato sexual por el que cada varón se convierte en dueño y señor de una mujer, y cuya expresión social legítima es el matrimonio, ha entrado en crisis, pues ha dejado de ser la única opción para muchas mujeres. Sin embargo, este hecho no debe oscurecer que frente a esta mayor libertad para algunas mujeres, se encuentran otras cuya situación ha empeorado visiblemente. Y con esta afirmación, me estoy refiriendo a la segunda parte del contrato sexual, por la que un reducido grupo de mujeres es asignado a todos los varones y cuya expresión, socialmente reprobable, es la prostitución.

La idea que argumentaré brevemente es que a medida que algunas mujeres pueden desasirse del dominio masculino y conquistan parcelas de individualidad, otras son más intensamente dominadas y explotadas por el sistema patriarcal. Con la globalización neoliberal el rostro de la prostitución ha cambiado decisivamente, pues de ser una realidad social reducida se ha convertido en una gran industria global que moviliza miles de millones de euros anuales.

Para comprender la complejidad de esta práctica social hay que diferenciar dos planos: el intelectual y el ético-normativo. Primero hay que examinar la naturaleza y las causas de este fenómeno social y, en consonancia con ese análisis intelectual, adoptar una posición ético-normativa respecto a su existencia. Si el punto de partida, tras estudiar la prostitución y las causas que la originan, es que esta práctica social es una forma deseable de vida y no puede ser definida como una forma de explotación sexual, entonces la conclusión lógica es legalizar y reglamentar la prostitución. Si, por el contrario, se considera la prostitución una forma inaceptable de vida, resultado del sistema de hegemonía masculina, vinculada a la dominación patriarcal y que vulnera los derechos humanos de las mujeres al convertir su cuerpo en una mercancía y en un objeto para el placer sexual de otros, entonces se concluye la imposibilidad de su legalización.

El punto de partida ético-normativo, que compartimos quienes escribimos en este monográfico, es que la prostitución es una realidad social que debe ser erradicada porque es fuente inagotable de desigualdad y subordinación para las mujeres que la ejercen y para las mujeres en general [1]. Para ello es necesario distinguir el fenómeno social que es la prostitución del colectivo concreto que son las mujeres prostituidas, pues esta distinción nos permitirá criticar esa realidad social y al mismo tiempo establecer elementos de solidaridad con las mujeres que la ejercen. En otros términos, pondremos en tela de juicio la estructura de subordinación y explotación sexual que subyace a la prostitución y, al mismo tiempo, afirmamos nuestra solidaridad con las mujeres prostituidas.

Naturalización de la prostitución

Uno de los argumentos centrales de este debate hace referencia al estereotipo de que la prostitución es el ’oficio más viejo del mundo’. En el imaginario colectivo está profundamente arraigada la idea de que la prostitución es una realidad que está más allá de lo cultural. Todo fenómeno social para que pueda reproducirse a lo largo del tiempo tiene que estar sometido a procesos permanentes de legitimación. La primera legitimación de cualquier fenómeno social se encuentra en su propia facticidad. El hecho de que haya existido durante largos periodos históricos puede sugerir que forma parte de un ’orden natural’ de las cosas imposible de alterar.

Si, además de existir, también ha sobrevivido a intentos de acabar con esa realidad, como, por ejemplo, la legislación prohibicionista, entonces parece que tiene una fuerza que va más allá de lo puramente social. Uno de los subtextos del imaginario de la prostitución sugiere que está profundamente anclada en algún oscuro lugar de la naturaleza humana. Y éste es, desde luego, uno de los problemas que obstaculizan una posición crítica frente a la prostitución: su naturalización, pues con esos argumentos se coloca a esta práctica social en el orden de lo pre-político. En efecto, si el fundamento de esta práctica social está en la naturaleza, entonces difícilmente podrá ser definida como una institución y, por tanto, interpelada socialmente.

La invisibilidad del cliente

La prostitución es una realidad social cada día más compleja debido tanto al aumento creciente de los actores y procesos involucrados alrededor de esta institución como a los significados e implicaciones ideológicas que derivan de su existencia. En efecto, la prostitución hoy es una gran empresa global, vinculada a la economía criminal, y en la que intervienen muchos actores que se benefician de ese negocio: medios de comunicación, empresarios del sexo, agencias de turismo sexual, proxenetas, narcotraficantes o traficantes de mujeres. Sin embargo, los actores principales, en primera instancia, son las mujeres que ejercen la prostitución y los clientes que utilizan los servicios de estas mujeres.

En el imaginario colectivo, sin embargo, la prostitución está asociada a la imagen de la puta. Y, sin embargo, no hay mujer prostituida sin cliente. ¿Por qué el cliente ha sido invisibilizado en el imaginario de la prostitución? La prostitución, sin embargo, no debe ser definida como el oficio más antiguo del mundo sino como la actividad que responde a la demanda más antigua del mundo: la de un hombre que quiere acceder al cuerpo de una mujer y lo logra a cambio de un precio [2]. Lo que queremos hacer notar es que la figura del cliente ha sido silenciada como si fuese un elemento completamente secundario en esta obra de teatro. Y este hecho es un claro indicador de la permisividad social que existe hacia el prostituidor. De ahí la necesidad de mostrar la asociación entre cliente y dominio masculino, pues solo así podrán visibilizarse las relaciones de poder que están en el origen de la prostitución.

Por eso es necesario resignificar el imaginario de la prostitución y poner a los clientes en el lugar que les corresponde. Es necesario señalar que esos varones son algo más que consumidores y la prostitución no es una práctica inocua sino que, como todas las demás, no puede desligarse de las relaciones de poder que estructuran cada sociedad. En sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición dominante difícilmente podría pensarse que la prostitución es una realidad ajena a las relaciones de poder entre los géneros.

En este sentido es necesario retomar la categoría de patriarcado, pues sin la misma perdería sentido la posición ético-normativa que mantenemos sobre la prostitución. Si prescindimos de esta categoría que da nombre a esa compleja estructura social nos quedamos sin las herramientas intelectuales que hacen posible su comprensión. En efecto, la prostitución, como realidad social, solo se hace legible a la luz de esta estructura sistémica que organiza la sociedad asignando recursos y derechos asimétricamente entre hombres y mujeres.

Consentimiento y coacción en las mujeres prostituidas

Un argumento que aparece recurrentemente en la literatura sobre prostitución y que está muy asentado en el imaginario colectivo es el de la legitimidad de la relación entre la mujer prostituida y el prostituidor, siempre y cuando las mujeres elijan libremente esa actividad. Sin embargo, ¿hasta qué punto las mujeres en situación de prostitución, todas ellas pobres y en algunos países, además, inmigrantes, pueden ser definidas como libres a la hora de elegir la prostitución como forma de vida? Con esta pregunta, queremos señalar que la cuestión del consentimiento es una variable fundamental a la hora de adoptar una posición ética sobre la prostitución.

¿Es un contrato libre, y por ello legítimo, el que establece la mujer prostituida y el cliente? La Modernidad se edificó sobre una nueva relación social, la contractual, y la piedra angular de ese edificio fue el consentimiento. La figura del individuo como sujeto político, la configuración de una nueva clase hegemónica, la burguesía, y la propuesta de un nuevo sistema político, la democracia son los elementos centrales del nuevo mundo. Y es ahí donde precisamente adquiere sentido la categoría de consentimiento. La Modernidad no aceptará la instauración de sistemas políticos ni relaciones sociales que no estén basados en un contrato basado en el consentimiento de sus miembros. No podríamos entender la democracia ni el resto de las relaciones sociales, incluido el matrimonio, fuera del contrato. Ese tipo de relación contractual es históricamente nueva y surge como una conquista frente a las relaciones sociales medievales, basadas en relaciones de adscripción.

A fin de comprender las relaciones sociales que se desarrollan entre el varón prostituidor y la mujer prostituida es necesario hacer una reflexión sobre la naturaleza del contrato y sobre la naturaleza del consentimiento.

Rousseau explica que un contrato firmado por dos partes en la que una de ellas está dominada por la necesidad no es un contrato legítimo. Kant también explica que no se puede ser al mismo tiempo cosa y persona, propiedad y propietario. Estos filósofos sugieren que esos contratos podrán ser legales, pero nunca legítimos porque la capacidad de decisión de quien está dominado por la necesidad vicia ese consentimiento. En esa misma línea, en el siglo XIX, Marx lanzaba una mirada crítica a los contratos establecidos entre un burgués y un obrero, entre un empresario y un trabajador, al poner en cuestión los contratos económicos basados en la necesidad absoluta de una de las partes contratantes. Y de esta argumentación se deriva una conclusión que ha estado en el fundamento de todas las teorías críticas de la sociedad: no puede haber libertad de contrato absoluto en sistemas sociales edificados sobre dominaciones. Ya en el siglo XX, Carole Pateman analiza el contrato entre prostituidor y mujer prostituida como carente de legitimidad, pues esa relación se origina en un contrato sexual sobre el que se edifican las sociedades patriarcales.

Nos interesa señalar que la ilimitada libertad de contrato forma parte del núcleo ideológico más duro del liberalismo y la crítica a esa libertad absoluta forma parte de las señas de identidad de los pensamientos críticos. La idea que queremos subrayar es que la libertad y el consentimiento de las mujeres que llegan a la prostitución son reducidos, pues están limitados por la pobreza, la falta de recursos culturales, la escasa autonomía y en muchos casos por el abuso sexual en la infancia. Y para que todo ello adquiera sentido hay que señalar que esas realidades están inscritas en el marco de sociedades patriarcales en las que los varones tienen una posición de hegemonía sobre las mujeres.

Los análisis que intentan justificar la prostitución como un contrato legítimo se apoyan en argumentaciones funcionales al neoliberalismo, para cuya ideología los contratos no deben tener límites. Los autores y autoras que defienden la legitimidad de ese contrato fundamentándolo en la voluntad del individuo, se olvidan que libertad y voluntad no coinciden en muchas ocasiones.

Para concluir, la prostitución como práctica social que consagra la explotación sexual sólo puede ser combatida con más libertad y más igualdad para las mujeres que se ven obligadas a ejercerla y todo ello en el marco de los derechos humanos.

domingo, abril 13, 2014

México: De políticos burgueses, prostitución y trata de mujeres

Alejandra Toriz

Rebelión Los días pasados se dio a conocer que Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, dirigente del PRI de la Ciudad de México, opera una red de prostitución al interior y al servicio del tricolor. Atrapan jovencitas presas del desempleo y precariedad; les ofrecen ser edecanes y prestar servicios sexuales al dirigente priista; se les registra en el padrón del PRI como secretarias por un salario de 11mil pesos mensuales que se les paga con dinero público.

La investigación presentada el 2 de abril por el equipo de Carmen Aristegui se hizo viral en redes sociales, y mostró el repudio al partido más viejo del país mismo que hoy gobierna. Cinco horas después de conocida la noticia, se apartó del cargo al dirigente priista, y al día siguiente se realizó una manifestación a las afueras del PRI-DF.

Al paso de los días, el hoyo se hace más profundo. Gutiérrez de la Torre tiene una herencia de violencia, autoritarismo y degradación.

La familia basura

Gutiérrez de la Torre es hijo y heredero del conocido priista Rafael Gutiérrez Moreno, “Rey de la Basura”. Fue líder de la Unión de pepenadores, pieza clave del PRI de la Ciudad al aportar grandes cantidades de dinero a las campañas electorales, era conocido que ganaba más de 60 millones mensuales. Rafael reinaba en la mafia alrededor de la basura y, bajo amenazas de muerte, exigía a los pepenadores que le regalaran a sus hijas. Se le acusa de haber violado a más de un centenar de mujeres.

En 1987 fue asesinado en su mansión por la orden de una de sus esposas, Martha García de 29 años, a quien prácticamente mantenía secuestrada en su casa. Ella, ante las autoridades, no mostró ningún arrepentimiento y describió los once años de infierno que vivió junto a él. “Abusó de mi madre, de mi sobrina, de las mujeres de mi familia y, siempre cínico, contaba los hijos que tenía y ya iba en 56. Con él tuve cinco y quería llegar a 180”. i

Rafael Gutiérrez fue alcanzando poder con dinero y violencia, al mismo tiempo que penetraba en el PRI nacional. La madre de Cuauhtémoc Gutiérrez, Guillermina de la Torre la “Zarina de la Basura”, es conocida por sus redes de explotación y uso de violencia, igual ha sido diputada por el PRI. Esta historia da cuenta de la herencia del actual presidente de PRI DF.


Políticos, prostitución y redes de trata


Las relaciones de prostitución y redes de trata con los políticos no son una novedad. En distintas ocasiones vimos denuncias contra el ex dirigente Nacional del PRD Jesús Ortega y sus favoritismos con centros de prostitución. Mientras su esposa Angélica de la Peña, Senadora del PRD, es una de las impulsoras de la nueva Ley de Trata, que mediante la derogación de sus artículos 19, 20 y 21 deja sin responsabilidad penal a quienes cometan este crimenii.

En octubre del año pasado conocimos el caso de una joven búlgara que se suicidó en uno de los departamentos del Niño Verde (Jorge Emilio Gonzalez, PVEM) en Cancún. El dirigente “ecologista” le pidió ayuda al gobernador para que no se hiciera público. Una de las hipótesis es que la joven fallecida formaba parte de un grupo de jóvenes que trajeron para turismo sexual.

O la relación directa de distintos políticos y empresarios con la desaparición de jovencitas en el norte del país, como lo reseña Diana Washington en su libro “Cosecha de Mujeres”.

Esto en el marco de que en los últimos años la violencia contra las mujeres en nuestro país ha aumentado inauditamente: se asesina a una mujer cada tres horas con 20 minutos. A la par las redes de trata y prostitución se han fortalecido enormemente, al amparo de la militarización del país y la impunidad.

Este aumento de la violencia no se explica tampoco sin la degradación de las condiciones de vida, el aumento de la pobreza, el desempleo y la precarización, situaciones indispensables para que las que las mujeres seamos orilladas cada vez más a la miseria, la violencia y la impunidad. Esta realidad fue profundizada por la aprobación de las reformas estructurales votadas con el visto bueno de todos los partidos del Congreso por mandato del imperialismo yanqui.

La degradación de esta democracia para ricos muestra que no es un problema de tal o cuál político basura, sino que se refleja en un trato generalizado contra las mujeres trabajadoras y los sectores populares, trato que le es endémico. Esta situación pone de manifiesto la ingenuidad de las feministas que creen que pasa por "sensibilizar a los funcionarios, senadores y diputados" con talleres de perspectiva de género; que hablan de avances en la perspectiva de género mientras crece el feminicidio; que apoyan a partidos como el PRD implicados en la trata.

Desde Pan y Rosas en el Movimiento de los Trabajadores Socialistas consideramos que la única manera posible de echar atrás esta situación y cambiar realmente las condiciones de vida de millones de mujeres, es mediante la movilización combativa e independiente de los partidos e instituciones. La lección más reciente fue el caso de Yakiri, a quien con la participación y movilización activa de miles de jóvenes y mujeres logramos arrebatársela a estas autoridades misóginas, aunque ese proceso aun no termina.

Éste es el camino que hay que profundizar para lograr que se separe e investigue a los jueces cómplices, y para conseguir que vayan presos todos los responsables, cómplices policiales, judiciales y políticos involucrados en el millonario negocio de la trata de niñxs y mujeres. Al mismo tiempo que es necesario pelear contra la criminalización de la protesta social y por la disolución de las fuerzas represivas, que son las principales cómplices no sólo de los carteles de la droga, sino también de la prostitución y las redes de trata.

Pero mientras convivamos con un régimen político que es un entramado mafioso de políticos, funcionarios, policías, jueces y empresarios, estas redes de trata seguirán proliferándose. No es suficiente con la destitución de Cuauhtémoc de su cargo; hay que barrer con toda la organización criminal, aparada en un sistema político y jurídico que se sirve de la explotación de miles de mujeres y niñas, para generar grandes fortunas y riquezas.

El escándalo por las redes operadas hacia dentro del PRI es sólo la punta de iceberg. Es sólo una muestra del lugar que se tiene destinado para las mujeres en México. Como el caso de Yakiri en el DF, o las desaparecidas que abundan en el país.

Por todo esto, llamamos a organizarnos independientemente de los partidos en el Congreso y las instituciones cómplices. Para luchar ¡contra la trata de personas poniendo en pie un gran movimiento de mujeres junto a la clase trabajadora, estudiantes y el pueblo pobre, que luche por todos nuestros derechos! ¡Exigir la aparición con vida de las jóvenes secuestradas por las redes de trata, porque nuestros cuerpos no se venden ni se compran, porque estamos hartas de trabajar con sueldos de miseria y en condiciones precarias mientras unos pocos se llenan sus bolsillos, porque sabemos que este gobierno patronal, no nos va a dar nada. ¡Quienes no pedimos, sino exigimos el derecho al Pan y también a las Rosas!

Notas:

i “Trágico fin del basurero mexicano que llegó a diputado”, El País, 24 de marzo de 1987. http://goo.gl/dN5Rg1

martes, mayo 21, 2013

La mayoría de japoneses rechaza las declaraciones sobre las esclavas sexuales


Agencias La absoluta mayoría de los japoneses rechaza las polémicas declaraciones del alcalde de Osaka, quien se refirió a las esclavas sexuales que Japón mantuvo durante la Segunda Guerra Mundial como una "necesidad", de acuerdo con unos sondeos realizados por la prensa nipona.

Unas 200.000 mujeres de Corea, China, Filipinas y otros países asiáticos fueron obligadas a prostituirse y fueron incorporadas por la fuerza al ejército nipón para atender sexualmente a los soldados, de acuerdo con numerosos historiadores y testimonios de supervivientes.

El alcalde de Osaka, Toru Hashimoto, causó un escándalo la semana pasa al afirmar que la presencia de esas esclavas sexuales era una "necesidad" para los soldados, declaraciones que generaron enérgicas condenas de China y Corea del Sur, así como críticas de Estados Unidos.

De acuerdo con un sondeo realizado por el diario Mainichi Shimbun, el 71% de los japoneses consultados opinó que los comentarios de Hashimoto fueron "inapropiados", contra apenas 21% que manifestó su apoyo.

En tanto, otro sondeo del diario Asahi Shimbun indicó que para el 75% de los japoneses, las declaraciones de Hashimoto fueron "problemáticas".

El jueves, el gobierno de Estados Unidos consideró un "escándalo" las declaraciones Hashimoto, quien respondió diciendo que soldados estadounidenses abusaron de mujeres japonesas durante los siete años de ocupación que se siguieron a la rendición nipona en 1945.

Aunque dijo que consideraba "equivocado" el sistema de esclavas sexuales y que las víctimas merecían compasión y disculpas, la insistencia de Hashimoto en afirmar que no hubo participación del Estado japonés causó una oleada de indignación. La derecha japonesa insiste en que si bien hubo mujeres forzadas a prostituirse para los soldados japoneses, ello ocurrió por iniciativa de individuos y empresas privadas, incluso algunas que ni siquiera eran japonesas.

martes, noviembre 22, 2011

La relación entre la trata sexual y la prostitución

María José Gómez
Rebelión
1.- Si no existiera la prostitución (sexo a cambio de dinero) no existiría un mercado para la trata sexual; la trata sexual de mujeres y niñas, se da porque existe una demanda de cuerpos de mujeres por parte de los hombres, que ha generado un mercado mundial de compra venta. Es en este contexto ya establecido, que se da el mercado de seres humanos de manera ilegal y forzada. Si no estuviera cultural -y en ocasiones normativamente- aceptada la prostitución, el negocio de la trata de personas no tendría donde desarrollarse.

2.- Los empresarios de la prostitución –dueños de burdeles, hoteles, night-clubs etc.- son los mismos que participan en el negocio de la trata sexual, ya que son quienes manejan y conocen el mercado. Los tratantes de personas, explotadores y dueños de prostíbulos son los más interesados en generar y promover discursos para la legalización de la prostitución, ya que es en este contexto donde pueden desarrollar impunemente su comercio humano. Desde este enfoque, es imposible que el discurso de la penalización del consumo no encuentre resistencias; pero la prostitución sigue siendo prostitución esté legalizada o no, siendo forzada o voluntaria. Los empresarios, como los miembros de la Asociación Empresarial del Clubes de Alterne (ANELA) ha pedido al congreso ilegalizar la prostitución en las calles y casas alegando molestias y alteración del orden público, sin embargo promueve la que se circunscribe a los locales. Esto permite un mayor monopolio y defensa de sus espacios de actuación, cerrando aún más la posibilidad de investigar la trata de personas con fines de explotación sexual, además se promovió la legalización por cuenta propia (por cuenta ajena hubiera supuesto el pago de impuestos y seguridad social). Esta asociación defiende los derechos sexuales y reproductivos de las prostitutas, anuncian “polvos a 15 euros” y legitiman la prostitución con el contrasentido de la necesidad de regular a las mujeres migrantes, todo en su página web. 1

3.- Se retroalimentan y mantienen límites demasiado estrechos; el consentimiento puede definir si es libre ejercicio o delito (cuando se trata de personas adultas, en caso de hacer referencia a niñas y adolescente SIEMPRE estamos ante un delito) pero el análisis de las condiciones de vulnerabilidad que influyen en una manifestación de consentimiento son de reciente incorporación (cuando se incluyen) y queda en manos de una libre jurisprudencia. De la trata de personas a la prostitución hay poca distancia; la existente entre el cumplimiento de los 18 años y el día previo; Según estudios recientes del Regeringskansliet Ministerio de Industria, Empleo y Comunicaciones (Suecia), la edad media para entrar en la explotación sexual comercial está en los 14 años. Hay suficientes testimonios de víctimas como para que sepamos cuáles son los términos en los cuales los tratantes “negocian” el silencio con sus víctimas, generalmente una amenaza es suficiente.

4.- La prostitución invisibiliza la realidad de las víctimas de trata; El 90%de las prostitutas en España son extranjeras, estos son datos de la Guardia Civil.

En este país, según el Instituto europeo para la prevención del crimen, un 5% manifiesta hacerlo libre y voluntariamente, el resto, que supone un 95% de mujeres y niñas, su violencia, sus riesgos para la salud, sus condiciones “laborales” y su negativa a vivir en esa situación están invisibilizadas. Son un 95% de personas que no existen. Según los datos del Ministerio del Interior, solamente en los seis primeros meses del año se desarticularon 95 redes de trata de personas, una más que probable minoría de las que están operando actualmente.

5.- Muchas mujeres en situación de prostitución manifestaron haber sido acusadas de tratantes; en ocasiones son testigos mudos de la trata sexual y la explotación de niñas y niños para la prostitución, el miedo a represalias, y las amenazas trasforman su condición de víctimas a cómplices.

6.- El cliente decide si la persona es una prostituta o una persona tratada (cuyos documentos han sido retenidos) la venta compra final de sexo en ambas situaciones queda en manos del cliente, una de las grandes limitaciones de la legalización de la prostitución en el contexto de la trata de personas es el hecho de que no existe ningún procedimiento para que la demanda se informe verazmente sobre la edad de las víctimas (o si cuando la persona comenzó en la prostitución tenía menos de 18 años) su situación, o su efectivo consentimiento, esto incide como otro de los factores que impiden erradicar la explotación sexual comercial infantil o la erradicación de niñas y niños en la pornografía; el cliente/explotador ha pagado por un servicio en el cual puede declarar que no conocía la edad de la víctima o su condición de privación de libertad. Sea de conocimiento del cliente o no, el delito es el mismo; y dejar en manos consumidor de sexo la decisión de comprarlo o no, además se suponer un excesivo ejercicio de poder masculino, no garantiza ninguna protección frente a la trata de personas. 2

7.- Los informes internacionales identifican esta vinculación. Los documentos e informes internacionales vinculan la trata sexual de mujeres con la prostitución, identificando a esta última como una práctica que es rigurosamente necesario analizar para comprender uno los elementos que intervienen en el trabajo de prevención, atención y procuración de justicia de las víctimas de la trata de personas con fines de explotación sexual.

8.- Existen esfuerzo infructuosos por delindar del discurso la relación entre ambos fenómenos. A pesar de que la trata de personas es un delito ampliamente condenado y rechazado, en algunos discursos donde aparece la prostitución se plantea de manera totalmente desligada de la trata, en un discurso cargado de equívocos y confusiones que dificultan un posicionamiento de la sociedad al respecto. La violencia, humillaciones, el elevado número de ITS y la degradación social no varía dependiendo de si está penalizada o no la prostitución. El alto grado de violencia que estas niñas y mujeres padecen está sorprendentemente ignorada u oculta a la hora de defender la postura de la legalización.

9.- Ambas situaciones requieren de un anonimato que impide obtener información En el caso de las personas tratadas, son los perpetradores, clientes y explotadores quienes protegen su propio anonimato, en el caso de la prostitución son las mismas mujeres las que lo solicitan por el estigma social que supone, para evitar posibles agresiones, para que su familia o vecinos no les discriminen etc. Esta situación supone que poder obtener datos sobre la situación real sea verdaderamente complejo, o que la información sea camuflada. Deberíamos considerar las diferencias nunca habladas entre el trabajo sexual y otro tipo de empleos que hacen que estas mujeres requieran y soliciten ser anónimas socialmente. Por otro lado los reglamentos que solicitan la las mujeres que para ser consideradas trabajadoras sexuales deban inscritas en registros públicos, podrían estar obligándoles a sufrir públicamente la violencia y discriminación que el juicio social, familiar, económico y judicial, tiene para ellas.

10.- Si a lo anterior le sumamos que la prostitución para ser considerada libre y por cuenta propia debe excluir el lucro de terceros, nos resultará difícil encontrar algún caso de libre consentimiento; y sin embargo este discurso de libertad y ejercicio de los derechos de las mujeres intenta invisibilizar todas sus contradicciones.

La Relatora Especial de Naciones Unidas, sentencia en su informe que “La mayor parte de la prostitución, tal y como se practica actualmente en el mundo, suele reunir los requisitos para que pueda ser considerada trata. El poder y vulnerabilidad deben entenderse también desde la óptica de las disparidades basadas en el sexo, la raza, la etnia y la pobreza. Dicho de manera sencilla, el camino que lleva a la prostitución y a ese estilo de vida una vez que se ha caído en ella, raramente se caracterizan por el pleno ejercicio de derechos de las víctimas o la obtención de oportunidades adecuadas”.

Notas:

1 www.anela.es

2 la explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes en Guatemala ¿un problema nuestro? UNICEF Noviembre 2005

lunes, junio 06, 2011

Prostitución: ¿forma de violencia contra las mujeres o trabajo?

Ana Lía Glas
Artemisa Noticias
La cuestión acerca de si la prostitución es una forma de violencia hacia las mujeres o un trabajo aún no ha sido saldada y tal vez no pueda serlo. Como en otros tantos temas, en momentos de aceptación cada vez mayor de las diversidades, no hay un discurso único que pueda considerarse revelador de 'la verdad'. Todavía la discusión sigue vigente.

Las actoras:'las mujeres en prostitución' y las 'trabajadoras sexuales' se identifican a sí mismas desde lugares distintos. Desde diversos sectores del feminismo, el movimiento de mujeres, la Academia, los Organismos Internacionales, las mujeres políticas, se sostienen ambas posiciones de manera irreconciliable. ¿Cómo es que las mismas personas, las mismas organizaciones que defienden el derecho a la diversidad, a la definición de la propia identidad pretenden imponer el discurso único en este tema?

La Argentina adoptó el sistema abolicionista que pretende poner fin a la prostitución. En 1949 la corriente abolicionista se plasma jurídicamente en la Convención contra la Trata de Personas y la Explotación de la Prostitución Ajena.


Sostiene que debe penalizarse a proxenetas, rufianes, y a quienes lucran con la prostitución ajena, pero no a quienes la ejercen. Prohíbe la existencia de prostíbulos.

Pero en la práctica no se cumple. Los prostíbulos y sus variantes: whiskerías, cabarets, casas de masajes, son una realidad amparada por la connivencia policial, judicial y política.

Desde la Coalición Against Trafficking Women (CATW) se plantea que no debe hacerse diferencia entre prostitución y trata, como si toda mujer en prostitución estuviera de alguna manera secuestrada.

Algunas abolicionistas toman el ejemplo de Suecia que desde 1999 penaliza al cliente de prostitución o prostituyente con multas y hasta cárcel, como un sistema para implementar en nuestro país.

AMMAR Capital sostiene la postura abolicionista. Consideran que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres.

Por otro lado la corriente reglamentarista legaliza a los proxenetas, la instalación de prostíbulos, somete a quienes la ejercen a controles sanitarios y administrativos y legitima a los clientes-prostituyentes. Hace una clara distinción entre prostitución y trata. Está en vigencia en Holanda y en Alemania.

En nuestro país la Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas AMMAR, sindicato de trabajadoras sexuales, sostiene que la prostitución es un trabajo elegido libremente, aunque no lo fomenten, pero sí lo consideran una salida a situaciones de pobreza.

Adhiero a los planteos abolicionistas. Considero la prostitución como una violación a los derechos humanos de las mujeres porque es violencia, subordinación y opresión. Implica la mercantilización del cuerpo y de la subjetividad de las mujeres en la sociedad capitalista y patriarcal en que vivimos.

Sin embargo, en esta modernidad líquida en la que estamos viviendo no sólo el cuerpo de las mujeres está mercantilizado.

Zygmunt Bauman nos habla de los blogs en Internet:'de la descarada sinceridad y franqueza con la que se exhibían en público las experiencias más privadas y las aventuras más íntimas, sinceridad que, traducida en términos contundentes, podríamos hablar de intenso fervor y de evidente desinhibición a la hora de ponerse uno mismo (o, cuanto menos, ciertas partes o aspectos de la propia persona) a la venta en el mercado'*

En esta sociedad de consumidores se ha confundido la libertad personal con la adquisición de las ofertas del mercado. Y esto afecta a todas y todos. Aunque seguramente afecte menos a aquellxs que han quedado fuera del mercado lxs excluidos, aquellxs a lxs que sólo les queda la prostitución para sobrevivir.
Pero entonces ¿sólo la subjetividad de las mujeres pobres está mercantilizada?

Las mujeres que teorizamos, asistimos a Congresos, legislamos, damos clases en las Universidades, no estamos en situación de prostitución.
Pienso que más allá de la posición a la que adhiramos, debemos crear las condiciones para que todas las protagonistas puedan hablar.

No somos las que 'sabemos' por ellas. La idea de ser agentes de la 'conciencia 'y del discurso nos ponen en el lugar del poder. Debemos luchar contra las formas de poder que se manifiestan en el orden del 'saber', de la 'verdad', de la 'conciencia'.

Las personas concernidas deben poder hablar por su cuenta. Las que acuerden con nosotras y las que no.

Por estar convencidas de que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres no podemos violentar a las que piensan distinto imponiéndoles un discurso único que no admita la diversidad..

Se deben implementar políticas públicas, sobre todo políticas de empleo genuino, de vivienda, para aquellas mujeres que quieran dejar la prostitución.

Y con respecto a los clientes –prostituyentes, no comparto la creación de nuevas figuras penales, el poder punitivo para resolver problemáticas sociales y culturales, más gente en las cárceles.

Sí podrían encararse campañas dirigidas tanto a los adolescentes como a los adultos, incluir el tema dentro de la Educación Sexual en las escuelas, desalentando el consumo de prostitución con los argumentos de que se puede estar violentando a una mujer en situación de trata o de explotación sexual que no puede elegir y que por otra parte las relaciones sexuales no mercantiles, deseadas por ambos, donde intervengan la ternura, el compañerismo y otros sentimientos pueden ser mucho más placenteras. Que el consumo de prostitución es una forma devaluada y degradada del ejercicio de la sexualidad.

lunes, abril 11, 2011

Aumenta el mercado sexual de reos en cárceles de EEUU

Claudia Núñez
Tercera Información La venta de prisioneros como esclavos sexuales dentro de las cárceles de EEUU es una de las modalidades a las que están recurriendo las pandillas para incrementar su poder y ganancias

Sobreviviente del mercado del sexo, el ex convicto Scott Howard narró haber sido traficado de prisión en prisión durante dos años. Sus “dueños”, miembros de una banda de supremacistas blancos, lo vendieron a pandilleros de la banda Los Norteños, quienes lo obligaron a prostituirse a cambio de 7 o 20 dólares por encuentro sexual, un abuso que se repitió a lo largo de los años.

“La situación es una epidemia, éramos decenas a los que nos prostituían y puedo asegurar que mientras digo estas palabras a otros los están obligando a prostituirse. La última vez que a mi vendieron el ‘cliente’ pago con cuatro cajas de galletas, ¡es horrible lo que hacen y en la prisión nadie nos ayuda!”, dijo Howard, liberado en diciembre del 2010 después de pasar 10 años en prisión por cargos de fraude. Ahora trabaja en la búsqueda de reformas que protejan a lo prisioneros de los abusos sexuales.

El tráfico de esclavos para el sexo está dominado por bandas nacionales como la Mafia Mexicana (La Eme), los Sureños y Norteños, quienes venden a los jóvenes prisioneros para obtener recursos que financien sus actividades, documenta también el informe anual del Centro Nacional de Inteligencia en Pandillas.

Sin embargo, el reporte en el que participan agencias locales, estatales y federales no ofrece estadísticas de la dimensión y el alcance de las redes de trafico sexual en las prisiones. En la actualidad, hay unos 147 mil reos en cárceles federales, estatales y locales.

No obstante, el submundo de la prostitución tras las rejas se extiende de prisión en prisión, según las declaraciones de Howard, quien afirmó que en menos de tres meses fue trasladado a cinco diferentes correccionales dentro del estado de Colorado, donde otros miembros de las pandillas ya lo esperaban para seguir comercializando con su cuerpo.

Lovisa Stannow, directora ejecutiva de la organización Just Detention International (JDT), que aboga por la protección de prisioneros y eliminar las violaciones sexuales tras las rejas, comentó que parte clave del problema es el secretismo en el que operan los centros de detención en todo el país.

“Las cárceles de EEUU están más cerradas a monitores externos e independientes que en ninguna parte del mundo y es algo realmente preocupante, porque este país tiene tras las rejas a un cuarto de la población penitenciaria de todo el mundo”, apuntó Stannow.

Diversos casos de víctimas de tráfico sexual dentro de las prisiones han llegado a las oficinas del JDT, lo que hace temer a Stannow que la problemática no es una tendencia aislada.

“Cuando alguien está encarcelado el gobierno tiene la responsabilidad de protegerlo, y es lamentable que esto no suceda. Los prisioneros llegan a sentirse que ya no son parte de la sociedad, algo muy peligroso porque muchos regresan a casa y el abuso extremo que sufrieron termina impactando las comunidades”, expuso.

Cuando Howard denunció los hechos oficiales del sistema de correccionales de Colorado, le respondieron que eso le pasaba por ser “una reina del drama”, según consta en los archivos de la corte.

“Me parece irónico que mientras el país gasta miles de dólares en erradicar la esclavitud en el mundo, no aporte los recursos para eliminar el problema que tiene dentro de sus prisiones”, comentó Howard.

“Llegué al punto en el que sobreviví de ‘crackers’ (galletas) y agua. Te venden una y otra vez… el abuso físico y psicológico llega a un extremo en el que piensas que es mejor no vivir”, explicó el ex convicto, quien a la fecha continúa bajo terapia psicológica para sanar el daño emocional que le dejaron los atropellos de los que fue víctima.

La ley para la eliminación de las violación en prisión (PREA), la primera enmienda en castigar la violencia sexual tras las rejas y aprobada en 2003, requiere que todas las prisiones adopten una política de cero a tolerancia a los abusos de orden sexual, sin embargo la ley está aún lejos de cumplir su objetivo.

“El abuso sexual en las prisiones es prevenible, sabemos como hacerlo, pero tenemos que pelear para que sea una realidad”, concluyó Stannow.

Fuente: http://www.tercerainformacion.es/spip.php?article23948

lunes, julio 26, 2010

En Camboya se aplican leyes que facilitan el abuso y hostigamiento de las personas prostituidas

AmecoPress/CIMAC.- Las autoridades de Camboya ejercen una sistemática violencia contra las personas que ejercen la prostitución, por ello la organización Human Rights Watch (HRW) urgió a este país asiático a actuar inmediatamente para que se respeten los Derechos Humanos (DH), y se suspendan las leyes que facilitan abusos y hostigamiento.

En un comunicado, la organización internacional, dio a conocer que la policía camboyana arresta a personas prostituidas en redadas rutinarias en las calles y parques de Phnom Penh, capital de Camboya, una actividad que es reforzada por la Ley sobre Supresión de Tráfico Humano y Explotación Sexual de 2008.

Después de realizar más de 90 entrevistas y conversaciones con mujeres y personas transgénero que ejercen la prostitución en esa ciudad, esta organización elaboró el informe "Off the Streets: Arbitrary Detention and Other Abuses against Sex Workers in Cambodia" (Fuera de la calle: Detenciones arbitrarias y otros abusos contra las personas que ejercen la prostitución en Camboya).

En este documento, se describe cómo estas personas son víctimas de una amplia variedad de abusos, incluyendo palizas, extorsiones y violaciones por parte de las autoridades. De acuerdo con la información recabada, algunos de los episodios de violencia son oportunistas, mientras que otros son usuales durante represiones y redadas periódicas de la policía y las autoridades de la localidad.

La ley justifica el acoso

De acuerdo con el informe publicado ayer, la policía abusa de las personas que ejercen el trabajo sexual pues varias de las víctimas describieron a HRW la forma en que la policía las golpea, roba o viola, mientras se encuentran recluidas en los centros de detención.

Acciones como ésta, son facilitadas por una ley camboyana de 2008 contra el tráfico humano y la explotación sexual, la cual declaró ilegal cualquier forma de trata de personas, incluido el trabajo forzoso. Con esta ley, que también combate la prostitución, la policía justifica el acoso hacia las personas que ejercen la prostitución.

HRW instó a que el gobierno de Camboya consulte con los grupos de personas prostitutas y tratadas, agencias de Naciones Unidas y organizaciones especializadas en la defensa de los DH, la trata y la salud para revisar y evaluar el impacto que tienen las disposiciones de la ley de 2008, antes de implementar dichas disposiciones.

En Phnom Penh, las autoridades transfieren a las personas que ejercen el trabajo sexual, a la Oficina de Asuntos Sociales del municipio, y de ahí a organizaciones no gubernamentales, o a Prey Speu, el Centro de Asuntos Sociales del Gobierno.

Las condiciones en Prey Speu son extremas. Personas que ejercen la prostitución, personas con adicciones, sin hogar y niños de la calle retenidos en el centro, han reportado cómo los miembros del personal de Prey Speu golpean, violan y maltratan a los detenidos, incluidas las niñas y niños.

Ante esta situación, y tras las campañas de defensa de grupos de activistas camboyanos y organizaciones internacionales, en 2009 y 2010, la Oficina de Asuntos Sociales del municipio empezó a enviar a la mayoría de las personas que ejercen la prostitución detenidas en redadas a centros bajo la custodia de organizaciones no gubernamentales, en vez de Prey Speu.

Sin embargo, desde mayo de 2010, al menos ocho personas que ejercen la prostitución han sido detenidas ahí. Las personas arrestadas en junio de 2010 en Prey Speu fueron encerradas en sus celdas y sólo pudieron abandonarlas dos veces al día para poder bañarse en un estanque de agua sucia, o ir al baño, acompañadas de un guardia.

Acciones contra el hostigamiento

El informe de HRW finaliza con una llamada al gobierno camboyano para que cierre permanentemente los centros de Asuntos Sociales como Prey Speu, donde las personas son ilegalmente retenidas. Esta no es la primera vez que se documentan los abusos de estos centros.

En el informe de enero de 2010, "Skin on the Cable" (Piel sobre el cable), HRW documentó los abusos en centros de detención de Camboya contra personas que consumen drogas.

Otra de las recomendaciones de esta organización fue que el gobierno de ese país también establezca una comisión especial que investigue estos abusos de forma exhaustiva e independiente, para así asegurarse de que los autores rindan cuentas, ya que hasta ahora, la policía, y otras autoridades, han eludido la responsabilidad por estos abusos.