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lunes, febrero 13, 2012

Serbia: Maltratadas, encarceladas y estigmatizadas

Vesna Peric Zimonjic
(IPS)
- Las mujeres en la Institución Correccional Penal de Pozarevac de Serbia son doblemente víctimas: han sufrido décadas de violencia sexista y luego han sido encarceladas, algunas hasta por 15 años, por haber matado a sus parejas.

En un raro ejemplo de cooperación entre las organizaciones de la sociedad civil y el gobierno serbio, se ha puesto en marcha un gran plan para brindar luz sobre este fenómeno y crear conciencia entre la población.

"Existía un plan general para mejorar las condiciones de las mujeres en prisión", explicó a IPS la directora de la Sociedad de Victimología de Serbia (SVD), Vesna Nikolic Ristanovic.


"Pero cuando nos dimos cuenta de que una de cada 10 de ellas habían sido sentenciadas por matar a sus parejas tras sufrir años de violencia familiar, decidimos lanzar una acción más amplia", detalló.

Agregó que el esfuerzo incluía "apoyo, educación y programas de inclusión una vez que se reincorporan a la sociedad".

"Las mujeres viven con las experiencias traumáticas combinadas de la violencia (doméstica) y su crimen, cargan el estigma una vez que han regresado a la sociedad y afrontan la posibilidad de convertirse otra vez en víctimas y perpetradoras", añadió.

Estadísticas de la SVD revelan un aumento anual de los casos de violencia familiar, que crecieron 30 por ciento en 2010 y otro 30 por ciento en 2011.

Un nuevo estudio realizado por la SVD concluyó que más de la mitad de las mujeres en Serbia sufrieron alguna forma de violencia intrafamiliar el año pasado, y que al menos 44 murieron a manos de su pareja en ese periodo.

El año pasado, 16 mujeres, la mayoría de entre 60 y 70 años, víctimas por décadas de violencia de género, fueron condenadas a prisión por haber matado a sus respectivas parejas, y enviadas a Pozarevac.

Esta cárcel, única en su tipo para mujeres en Serbia, lleva el nombre de la localidad en que fue construida en 1874, a unos 120 kilómetros al este de Belgrado. Actualmente alberga a 769 reclusas.

"De la prisión a la vida sin violencia" es el nombre del plan conjunto de dos años de duración a cargo de la SVD.

Cuenta con la participación de la Oficina del Defensor del Pueblo, la secretaría del gobierno encargada de temas de igualdad de género y combate a la violencia doméstica, y la administración de Pozarevac.

El proyecto busca instruir al sistema judicial sobre los impactos de la violencia machista en el ámbito familiar y las respuestas violentas específicas de las mujeres víctimas de abusos, explicó Milos Jankovic, de la oficina del Defensor del Pueblo, encargado de protección de los derechos de los reclusos.

"Las políticas punitivas eran prácticamente la única área en la que los hombres y las mujeres era iguales en Serbia", dijo Jankovic a IPS.

"Las mujeres eran sentenciadas a penas de prisión tan graves como los hombres, a más de 15 años o más en casos de asesinatos, sin importar la tortura que habían sufrido y que las había llevado a cometer el crimen", añadió.

Sin embargo, reformas judiciales en los últimos años y un crudo análisis de la violencia de género llevaron a la primera sentencia "indulgente" (de dos años y medio) para una mujer que mató a su pareja maltratadora.

El crimen fue catalogado de "homicidio en estado afectado", pues se consideró que la acusada se encontraba bajo una fuerte presión mental cuando cometió el delito.

Para activistas como Jankovic, que trabajan en estos temas a diario, esa sentencia fue una victoria.

El Comité Helsinki para los Derechos Humanos en Serbia lanzó una campaña para exhortar a los jueces a que, a la hora de dictar sentencia, tuvieran más en consideración los maltratos sufridos por las mujeres imputadas.

También lanzó una iniciativa, apoyada por las líderes políticas y activistas más prominentes de Serbia, para solicitar indultos y liberaciones anticipadas de algunas reclusas.

Serbia es todavía una sociedad fuertemente tradicional y patriarcal, en la que se considera que los asuntos familiares deben ser en todo momento privados. Pero la campaña nacional ha animado a muchas mujeres a romper el silencio y contar sus historias.

Más de 6.500 casos de violencia de género fueron reportados entre enero y noviembre de 2011.

"El aumento de casos reportados no necesariamente indica que haya más abusos, sino más bien que existe una creciente conciencia entre las personas", dijo Jasmina Nikolic, de la oficina de víctimas de la SVD.

"El creciente estímulo (del gobierno y de la sociedad civil organizada) para que reporten los abusos y pidan protección ha servido para esto", dijo a IPS. Anka Gogic Mitic, guardia de Pozarevac, señaló que las mujeres que cumplían sentencias por asesinato y otros crímenes contra sus parejas procedían "de todas las estructuras sociales, niveles educativos y situaciones financieras".

"Tratamos de trabajar en el fortalecimiento de sus capacidades y en prepararlas para la inclusión social una vez que se van", dijo a IPS.

El plan no solo provee capacitación profesional en panadería, costura y hostelería, sino que también ofrece la asistencia de un grupo de cuatro psicólogos que las ayudan a superar sus experiencias traumáticas de violencia, la mayoría de las cuales se originan en la infancia.

Muchas niegan el grave crimen que han cometido o tienen vergüenza de hablar con sus hijos, ya crecidos, y con el resto de sus familias, dijo Gogic Mitic.

"Los temas que afrontan estas mujeres solo pueden ser descritos como delicados y complejos. Ningún caso es igual a otro, solo en la superficie. Tenemos la esperanza de que no las veremos más en esta instalación, y ponemos todo nuestro esfuerzo en esa meta", añadió. (FIN/2012)

miércoles, agosto 18, 2010

Pide ONU atender derechos humanos de mexicanas en Guanajuato

Por María Julia Mayoral /Prensa Latina.-
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) en México señaló hoy que existen "preocupantes niveles de violencia contra las mujeres" en el estado de Guanajuato.
La Oficina destacó el reto del Estado y los servidores públicos "para atender adecuadamente estos casos y confía en que la identificación, procesamiento y sanción a los responsables contribuirá al combate de la impunidad".

El posicionamiento resume las informaciones obtenidas por la misión de observación que envió ONU-DH a ese territorio, ubicado en la región central del país. Durante esa visita el organismo se entrevistó con autoridades, organizaciones civiles y con seis mujeres privadas de su libertad y sentenciadas por el delito de homicidio en razón de parentesco, actualmente recluidas en los Centros de Readaptación Social de Puentecillas y Valle de Santiago.

El caso de estas reclusas es objeto de múltiples denuncias, pues defensores de los derechos humanos sustentan que fueron condenadas por abortar a penas de cárcel superiores a los 25 años.


A diferencia de otros estados y de la legislación federal, "la Ley para prevenir, atender y erradicar la violencia en el Estado de Guanajuato no visibiliza ni atiende las particularidades de la situación de las mujeres que sufren violencia", estimó ONU-DH.

La Oficina pudo observar la persistencia de patrones culturales que motivan la discriminación contra las mujeres y limitan el pleno ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, alertó el informe.

Prácticas, actitudes y estereotipos que muchas veces prevalecen tanto al interior de la familia, la comunidad y determinadas autoridades son, sin duda alguna, formas de discriminación y violencia en contra de las mujeres, subrayó la evaluación.

Entre sus recomendaciones, ONU-DH, planteó la necesidad de asegurar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres de manera compatible con los principios internacionales.

Aconsejó igualmente revisar la figura penal del "homicidio en razón de parentesco" con el fin de que no se aplique a casos de distinta naturaleza y se garantice la proporcionalidad de las penas.

lunes, enero 25, 2010

Guatemala: Norma Cruz: "Sólo falta crucificarnos en la plaza pública para que oigan nuestro clamor"

Por Alba Trejo
SEMLAC/Ciudad de las Diosas
Mujer de Coraje. Una de las 100 personas del mundo que han marcado el 2009. Personaje del año en Guatemala. Norma Cruz, activista de los derechos de la mujer, ha recibido en el año recién concluido tres reconocimientos por demostrar que mantener intacta la integridad física y psicológica de las mujeres constituye su principal lucha.

Ella bien se sube en una patrulla de la policía para rescatar a una víctima, que se convierte en querellante adhesiva por llevar a la cárcel a un agresor, o hace huelgas de hambre en reclamo de la repatriación de niños dados en adopción ilegalmente.

El diario español El País la incluyó en su relación de los 100 personajes de 2009 que han incidido para cambiar un problema, en este caso el que aqueja a la población femenina: la violencia. La ex primera dama de los Estados Unidos, Hillary Clinton, le entregó el premio Mujer de Coraje, por su tesón en defensa de los derechos de la mujer. Y el periódico de mayor circulación de Guatemala, Prensa Libre, la nombró personaje de 2009.

Dirige una fundación, Las Sobrevivientes, que el año pasado apoyó a 17.000 mujeres víctimas de violencia intrafamiliar, feminicidio y trata de personas.


Norma Cruz dice, en entrevista con SEMlac: "Queremos dar dos mensajes: demostrarles a las víctimas que sí se puede, en medio de un sistema de justicia nefasto; y a los agresores, que no estamos dispuestas a que nos sigan matando, violando o golpeando, y sepan que quien le toca un pelo a una mujer será castigado".

¿Qué implica el reconocimiento como una de las 100 personas influyentes en el mundo y ser el personaje de 2009 en Guatemala?

Es un reconocimiento a la problemática no sólo de Guatemala, sino del mundo; a la gran cantidad de mujeres asesinadas, violadas y captadas por redes de tráficos de personas.

No representa un reconocimiento a Norma Cruz por ser Norma Cruz, sino a la lucha de las mujeres que hay detrás o a la par de ella. Y un espaldarazo a mi labor, porque no es lo mismo un trabajo en el anonimato que el que trasciende fronteras.

Los reconocimientos son un estímulo, pero el sistema de justicia es lento e inoperante. ¿No está cansada de batallar?

Definitivamente, hay momentos de impotencia y quisiera ser policía, fiscal y juez. A veces no tengo paciencia. Necesitamos un sistema que salve vidas y no entregue cadáveres.

¿Qué sentimientos fluyen al ver el sistema lento en el tema de violencia contra las mujeres?

Lloro, me lleno de coraje y de ira contra los funcionarios indiferentes ante el dolor de mujeres y niñas. A veces me siento sola y me pregunto: ¿a quién acudo, qué puertas toco? Se que todo se hace pasito a pasito, pero en Guatemala yo quisiera dar pasos de gigante.

¿La ira y el llanto la han llevado a hacer huelgas de hambre, plantones y exhibiciones de vestidos de mujeres asesinadas?

De ahí vienen las medidas extremas. Lo hago cuando ya topé y debo ser más enérgica. Yo les digo a las señoras: "Cristo bendito, sólo hace falta crucificarnos en la plaza pública para que oigan nuestro clamor", y no es necedad, es pedir justicia.

En Guatemala sólo usted toma esas medidas.

En Guatemala necesitamos romper con el silencio, con la indiferencia. Siempre digo que una no puede defender lo que no ama, y aquí nos hemos acostumbrado a la muerte.

¿Quiénes son las víctimas que más le duelen?

Los niños y las niñas. Sus cuerpecitos violentados de forma tan cobarde. Duele el silencio de la casa antes llena de risas, de ruidos, de bulla y que, de pronto, se convierte en un lugar silencioso.

¿La muerte que sufre la niñez es más cruel que la de las mujeres?

Hay más agresión y crueldad. Quebraduras, violencia sexual en grados fuertes, criaturas literalmente partidas, degollamiento, ahorcamiento, cabecitas destrozadas.

Son las escenas que más cuesta borrar de la mente.

¿Es elevado el número de muertes de niñas vinculadas a feminicidio?

Suman 46 niñas entre las 700 muertes de mujeres en 2009 y en lugares donde se deberían proteger. Eso demuestra que la sociedad y el Estado no les da el lugar que se merecen.

El reconocimiento Mujer de Coraje, ¿no muestra la ausencia del activismo de otras mujeres en el tema de defensa de sus derechos?

Son perspectivas diferentes. Yo soy práctica, no soy feminista de la academia. Soy una mujer que trata de agarrar al toro por los cuernos. No me quedo callada, esa es la diferencia. Si hay que ir a capturar al agresor, voy con la policía; si hay que hacer una huelga de hambre, dejo de comer; si tengo que abrir un proceso contra quien haya tocado un pelo a una mujer, lo hago. La Fundación tiene ese tinte, enfrentarnos al agresor día a día.

¿De esa dinámica se ve el resultado de la Fundación Sobrevivientes?

Este año atendimos a 17.000 víctimas. De 900 casos, 159 fueron de asesinato, trata y violación, y 700 las mujeres salvadas de la muerte porque las sacamos del círculo de violencia.

¿Quiénes son sus enemigos más fuertes?

Las redes de trata de personas para explotación sexual y el mercado internacional de adopciones. Son estructuras muy consolidadas dentro del Estado. Redes de asesinos. Después, los narcotraficantes y funcionarios corruptos vinculados con estructuras paralelas.

En 2009 logramos enviar a la cárcel a narcotraficantes porque le quitaron la vida a una mujer. Aquí los narcotraficantes marcan territorio violando y matando mujeres y nadie hace nada.

¿Sigue siendo el machismo y el patriarcado impedimentos para castigar a los agresores?

Hay una alianza entre el patriarcado y las estructuras de poder oscuras. Es la expresión máxima: los hombres por ser hombres, y con toda la cultura patriarcal, se protegen cuando se trata de un hecho de violencia hacia la mujer, y esa cultura patriarcal ha evolucionado, porque el Estado es cómplice y no hace nada por resolver el problema.



Por Alba Trejo
Fuente: SEMLAC

jueves, noviembre 05, 2009

Derechos humanos de las mujeres

Por: Teresa Mollá Castells* / Cimac
En demasiados lugares del mundo se olvidan de los derechos humanos en general y de los derechos humanos de las mujeres en particular. Y afirmo esto porque en los últimos tiempos descubro noticias relacionadas con este tipo de cosas que me ponen los pelos como escarpias.

Esta mañana escuchaba en la radio el proyecto que una ONG lleva a cabo en Camboya para educar a las niñas de ese país que no tienen derecho a la escolarización debido a que se ven obligadas a trabajar en la agricultura para ayudar a sus familias o son esclavas sexuales a edades muy tempranas, con lo cual su derecho al acceso a la cultura desaparece.

Esta semana también leía cómo en Arabia Saudita se ha dictado una sentencia de sesenta latigazos contra la periodista Rozanna al-Yami, quien fue hallada culpable de participar en un programa de televisión donde un hombre saudí habló sobre sexo. Rozanna es la primera periodista en recibir esta condena que la Federación Internacional de Periodistas calificó de brutal, inhumana e injusta.


Tampoco el derecho a la libre expresión es posible en algunos países islámicos, como comprobamos con esta situación.

Además, nos encontramos con que la situación de miles de mujeres de la etnia hazara en Afganistán puede que sea peor que hace apenas un año, después de la aprobación a hurtadillas del nuevo código de familia Chií, que las deja sin derecho prácticamente a respirar. Y no me refiero únicamente a la utilización obligatoria del burka, sino a la limitación de sus propias libertades de movimiento y de acción y a la obligatoriedad de mantener relaciones sexuales con sus maridos cada vez que a ellos les apetezca.

Las mujeres palestinas viven su situación de ocupación política y personal con una fuerza digna de encomio, pero al mismo tiempo son rehenes de la causa política palestina, puesto que son utilizadas como escudos humanos y, al mismo tiempo como procreadoras hijas e hijos por una cuestión política. Muchas son las viudas y las madres sin hijos e hijas porque se han perdido numerosos hombres en el largo conflicto con Israel.

Las mujeres africanas son sometidas a variadas mutilaciones sexuales de distinta índole, dependiendo de la zona geográfica en la que nazcan o a la etnia a la que pertenezcan, pero además son utilizadas como armas de guerra en los diversos conflictos armados que corroen el continente africano. Se les quita su identidad para convertirse en esclavas sexuales de los señores de la guerra y de los soldados de los diferentes bandos para humillar al contrario.

Y qué decir de as mujeres del sudoeste asiático, cuyas hijas son vendidas como esclavas sexuales que alimentan un turismo sexual en alza, por mucho que organizaciones humanitarias denuncien la situación.

Tampoco quiero olvidarme de las niñas en situación de calle de algunos países de América Central y del Sur, quienes se convierten en carne de cañón para traficantes de todo tipo y son despojadas de todo, hasta de su identidad.

¿Dónde están los derechos humanos básicos de estas mujeres? ¿Dónde queda su derecho a una vida digna? ¿Por qué les han sido arrebatados derechos básicos como el de la educación, el de una infancia en paz o los de libre circulación y expresión? ¿Por qué se les expolia incluso su propio cuerpo para convertirlo en campo de batalla, en elemento de uso y consumo de hombres que lo necesitan para humillar al contrario o para demostrarse no se sabe muy bien qué valores ancestrales?

Mientras, a quienes habitamos en las acomodadas sociedades occidentales se nos olvida el sufrimiento de todas ellas; de todas esas mujeres y niñas para quienes el simple hecho de vivir debe ser la peor de las pesadillas imaginables. Pero nuestro imperdonable olvido no significa la desaparición de su sufrimiento.

Su recuerdo, su presencia en la lejanía debe estar presente en cada una de las reivindicaciones de nuestro día a día, puesto que nuestra lucha por una sociedad más justa, más equitativa y con un mejor reparto de las riquezas, en todos los sentidos, ha de incluirlas; sin ellas, sin su presencia aunque estén lejanas, no podríamos ser como somos, ni vivir como vivimos.

*Feminista de Ontinyent

tmolla@teremolla.net

miércoles, octubre 21, 2009

Comisión interministerial continúa campaña de humanización del parto en Venezuela

Fuente: ABN
Una campaña de humanización y sensibilización del parto y atención a mujeres embarazadas en el país, continúan promoviendo de manera conjunta diversas direcciones de los ministerios del Poder Popular para la Salud y Protección Social, Comunicación e Información y de la Mujer e Igualdad de Género.

En función de esto, desde este martes se inició un primer encuentro con estudiantes de enfermería y gestión social de la Universidad Nacional Experimental de las Fuerzas Armadas (Unefa), quienes recibieron charlas sobre la humanización y acompañamiento del embarazo en Venezuela.

La viceministra de Gestión Social del Ministerio para la Mujer, Luisa Rodríguez, destacó que con este tipo de actividades se busca lograr la transformación en los procesos de atención a la mujer en las salas de parto de centros hospitalarios y centros de salud en general, enmarcados en las acciones de lucha contra la violencia obstétrica.

La viceministra consideró que hasta la fecha, la única forma de derrotar la violencia obstétrica o maltrato médico hacia las mujeres es que además de los procesos de humanización en centros hospitalarios, sea el género el que participe activamente.


“Nos proponemos transformar esas viejas prácticas aberrantes que se venían aplicando en el concepto de la medicina clientelar, para así transformarlas en prácticas humanizadas que puedan conducirnos a parir niños más felices, con mayor calidez y potencialidades”, sostuvo Rodríguez, a la vez que destacó que lo prioritario es desarrollar una visión humanística de la vida.

En el encuentro participan estudiantes de la Unefa y la Universidad Bolivariana de Venezuela (UBV), quienes desde iniciado su período académico han estado en prácticas y en constante contacto con los mecanismos de atención del Sistema Público Nacional de Salud.

Al respecto, Stefani Calles estudiante de enfermería de la Unefa, quien tiene 34 semanas de embarazo, consideró que “estas medidas de humanización son fundamentales para cambiar los paradigmas existentes en las nuevas madres y se acabe definitivamente con ese maltrato brusco y violento de quienes atienden los partos”.

“Nosotros como asistentes también de esos partos que estarán por venir, seremos garantes de una atención humanizada”, destacó.

Calles mencionó que el control de su embarazo lo realiza en el Materno Infantil de Caricuao, donde -enfatizó- “he recibido muy buena atención, nunca he visto que refieren a nadie a otro lado y me han dado garantías de atender mi parto allí”.

miércoles, abril 15, 2009

Feminismo y Derechos Humanos, vitales en ciudadanía plena de las mujeres

Por: Gladis Torres Ruiz/ CIMAC Noticias
La ciudadanía de las mujeres se construye en movimiento, en la práctica social, en la concentración de derechos y en la “deconstrucción de identidades patriarcales”, que propicien en las mujeres asumirse como sujetas de derecho, afirma la doctora Alma Rosa Sánchez Olvera.

En su documento El Feminismo en la Construcción de la Ciudadanía de las Mujeres en México, editado por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), detalla que uno de los grandes retos de la democracia actual es suscitar en mujeres y hombres procesos de participación e incidencia política, que los lleve a constituirse en sujetos que “conocen, exigen y defienden sus derechos.

Para el caso de las mujeres, señala que la ciudadanía plena es un proceso en construcción, el cual se ha visto nutrido por dos grandes movimientos sociales, (nacionales e internacionales): el de derechos humanos y el feminismo.

La especialista en Estudios de Género, agrega que la ciudadanía se constituye por la conjunción de tres elementos: “posesión de derechos, pertenencia a una nación y participación social”.

Se refiere a la intervención activa de las mujeres y hombres en la vida pública y se materializa en la participación, propuesta y construcción de nuevos derechos a la vez que exige condiciones y recursos para ejercer los históricamente logrados.

“Esta ciudadanía activa se expresa en lo individual como participación y en lo social, como responsabilidad, solidaridad, cooperación en la esfera público-social, y en el ámbito político como exigencia, fiscalización y rendición de cuentas, así como propuesta de intervención creación de leyes y de políticas públicas que beneficien a la comunidad”.

MOVIMIENTOS DE MUJERES

En los movimientos sociales de mujeres, agrega la especialista, es común observar la trascendencia política e ideológica que el feminismo ha dejado en México, “con su presencia como movimiento social toda una temática desconocida, oculta, negada y sepultada por siglos de prejuicios, prohibiciones y miedos, emergió para no retornar a la oscuridad”.

El discurso y la cultura feminista han tenido una trascendencia teórica y política significativa en el movimiento de mujeres, pues lo ha dotado de explicaciones que hacen comprensible por qué las diferencias entre los géneros devienen en desigualdades sociales.

En este sentido, Sánchez Olvera precisa que las demandas de género –igualdad laboral, política, cotidiana y doméstica—que caracterizaron el movimiento feminista durante los setenta, no son necesariamente, las mismas que enarbolan las mujeres en los 80, si bien en ambos momentos prevalece la figura femenina como sujeto social fundamental, la diversidad de demandas, las prioridades en la organización y en la lucha marcan las diferencias entre otros.

La renovación de la práctica política feminista en la década de los noventa, en cuanto a sus demandas y formas de hacer política, estuvo influida por acontecimientos externos e internos, en los primeros por las Conferencias Internacionales de la Mujer, Beijing en 1995 y sobre Población y Desarrollo el Cairo 1994, las cuales han ejercido una presión internacional dirigida a los gobiernos para llevar a cabo acciones a favor de las mujeres.

En lo interno, por razones de tipo coyuntural, en el ámbito político nacional: el terremoto de 1985, el proceso democrático en 1988, el levantamiento del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) en 1994 y el primer gobierno de oposición en el Distrito Federal, han marcado el hecho de que hoy el feminismo mexicano intente articular las demandas de género al proceso democrático del país.

Así es como las mujeres van construyendo su carácter dinámico de la ciudadanía, pues este se construye permanentemente en la acción y propuesta política de sus movimientos, ya que estos movimientos tanto el Movimiento Amplio de Mujeres (MAM), como el feminista han creado en los últimos años una “agenda política que exige condiciones, recursos y poder, para ejercer sus derechos como ciudadanas”.