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lunes, diciembre 19, 2011

Carta de Ayse Berktay, prisionera política turca

Ayse Berktay
Rebelión Espero que esta carta lo encuentre bien. Recibí la suya. Fue una agradable y estimulante sorpresa. Por favor, salude a todos. La presencia de todos ustedes allí afuera, seguramente nos hace sentir más fuertes. Yo estoy –nosotros estamos- bien. Sí, usted puede mandarme libros. Esta prisión –por el momento- es una de las mejores de Turquía. Me refiero a que las condiciones no son tan horribles como en las otras. Estar privada de libertad, detrás de los barrotes, ya es suficientemente horrible en sí mismo. Mirando la dirección y la velocidad que han tomado los acontecimientos, es probable que las condiciones aquí se vayan deteriorando. ¡Veremos!

Quizás haya notado que traté de mantener informada a la lista sobre la situación en Turquía, con actualizaciones del momento y de entonces. Intentaré escribir algo que explique la situación y nuestro caso, y lo haré muy pronto.

La situación aquí es bastante crítica. Ellos se sienten cada vez más poderosos con el apoyo que están obteniendo de los poderes occidentales como representante de los llamados ideales de “las democracias libres occidentales”. Erdogan dio la espalda a –o suprimió- cualquier parecido con la democracia en el país y se está preparando para intervenir activamente en la región. Vuestra acción es valiosa en el sentido de que expone la verdadera naturaleza del gobierno de Erdogan. Teniendo el mundo cuestionamientos públicos sobre sus prácticas en el país, y desafiando la fachada que construyó en el exterior que es muy importante y se alimenta de este “prestigio democrático” que tiene en el exterior para tomar severas medidas contra la oposición democrática dentro del país. Utiliza ese prestigio para poner mano dura contra la oposición en el país. Cualquiera que no esté de acuerdo o no acepta su forma de resolver el problema, es un terrorista o un enemigo. Suena familiar, ¿no?

Por nuestros esfuerzos para encontrar una solución pacífica y democrática para la cuestión kurda, para democratizar Turquía y porque somos miembros del BDP, un partido político legal que obtuvo treinta y tres bancas en el Parlamento a pesar de todos los inimaginables intentos antidemocráticos de obstruirlo. Y por nuestras actividades como miembros del BDP, estamos acusados “ser miembros de una organización terrorista armada”. Se nos ha negado el acceso a toda otra información sobre el caso. Dicen que tenemos el “expediente restringido”. Nuestros abogados no saben sobre qué terreno se ha hecho esta acusación. Entonces no hemos sido capaces de hacer alguna declaración en defensa, solamente les dijimos que no podemos defendernos ni testificar porque no se nos ha permitido leer nuestros expedientes para entender el contexto.

Hay dos posiciones para encontrar una solución a la cuestión turca y poner fin al conflicto armado. Una es la de seguir peleando, derrotar y eliminar a los “terroristas”. Mátalos y acabará el problema. La otra posición es la de mantener un diálogo, negociar, terminar con las operaciones militares y conversar. Da pasos, cambia las leyes para facilitar una atmósfera de verdadera democracia que garantice una verdadera discusión en la que cada uno pueda expresar su opinión libremente, sin repercusiones negativas. Libera a los prisioneros políticos y discute. Porque nosotros favorecemos y trabajamos por esta última postura, nos han declarado la guerra por ser terroristas. Esta acción de criminalizar toda actividad política legal del BDP es de hecho una elección consciente de limitar y restringir la lucha política democrática y en cambio dar paso libre y prioridad a la opción militar.

Esta es la razón por la cual las protestas contra la obstrucción antidemocrática de las luchas políticas y la naturaleza arbitraria de las detenciones, contra las detenciones arbitrarias para obstruir las batallas políticas y la oposición democrática es muy importante. Ellos necesitan saber que el mundo está enterado y sigue la cuestión.
Sé que esta carta no está bien estructurada y un poco desordenada. Disculpen la confusión. Por favor, saluden a todos. Con todos mis mejores deseos. Cuídense.

sábado, octubre 29, 2011

Los mejores países para ser mujer

Artemisa Noticias La revista Newsweek, con datos del Foro Económico Mundial y de la Organización de las Naciones Unidas, realizó un estudio sobre los países donde las mujeres han tenido más oportunidades de desarrollo y aquellos donde no. Islandia, Suecia, Canadá Dinamarca y Finlandia, están a la cabeza. Según el informe, los 20 mejores países para la mujeres son Gobiernos elegidos democráticamente y con un PIB de más de $200 000 millones, mientras que los países que están a la cola son los más pobres, muchos de ellos destrozados por la guerra.

Si bien no existe un factor determinante para hacer este tipo de clasificación, se tomaron en cuenta aspectos claves como el acceso a la salud, educación, su participación en la fuerza laboral y el poder político. Como resultado, las naciones de Occidente tratan mejor a sus mujeres, pues la discriminación por motivos de género está contra la Ley y porque la igualdad de derecho se garantiza en sus constituciones.

Las féminas han venido desarrollando un empoderamiento creciente a lo ancho y largo del globo, durante los últimos siglos. Sin embargo, aún hay zonas donde la igualdad parece algo más que distante.

¿Qué hace que Islandia, Suecia, Canadá Dinamarca y Finlandia, estén a la cabeza? De acuerdo con el estudio, Islandia encabeza la lista de los mejores países para ser mujer, pues cuenta con una agencia de supervisión de los derechos de las mujeres. Además, el año pasado, el Gobierno prohibió que las empresas lucren con la desnudez femenina. De este modo, se cerraron centros de desnudistas y se propinó un fuerte golpe a la industria de la explotación sexual.

Suecia se ubica en la segunda posición por sus políticas de protección a la maternidad y a la paternidad. Cada progenitor recibe 16 meses de permiso con sueldo luego del nacimiento de su bebé. Esto ha generado una mayor responsabilidad en los hombres y ha elevado la tasa de fertilidad de las mujeres. En un ranking de 100 puntos como mejor calificación, Suecia recibió por Newsweek la puntuación general de 99,2, su sistema de justicia recibió 90,8 puntos y la salud y educación femenina obtuvo una calificación de 95 puntos. Además, el equipo administrativo de las empresas del país debe contar por Ley con una cuota del 40% de mujeres.

Es el único país no Europeo que consta dentro de los mejores países para las mujeres. Las mujeres canadienses se están estableciendo cada vez con más fuerza en las ocupaciones gerenciales y profesionales. El 49% de todos los profesionales de negocios y finanzas y el 47% de todos los médicos y dentistas son mujeres. No obstante, trabajan 90 minutos más al día en tareas no remuneradas que los hombres y su cuota política es aún muy baja. En una calificación sobre 100 puntos, Canadá obtuvo 92 en educación y salud femenina. Cuenta también con un Comité para la Igualdad de la mujer y la Agencia Federal canadiense, encargada de defender sus derechos, ha logrado en pocos años disminuir la tasa de pobreza entre mujeres mayores.

El Foro Económico Mundial sitúa a Dinamarca en el cuarto lugar dado el alto índice de participación política de la mujer. El 42% de la representación política está en manos de mujeres y es uno de los países que más parlamentarias tiene. Con la última reforma constitucional, de 1953, entró en vigor la sucesión al trono por vía femenina. Prueba de esta elevada participación política es que, en las últimas elecciones del 19 de septiembre, la socialdemócrata Thorning Schmidt se convirtió en la primera mujer en la historia del país en ocupar el cargo de primera ministra. Dinamarca recibió una puntuación de 95,3 sobre 100.

En 1906, Finlandia se convirtió en la primera nación del mundo que reconoció a las mujeres el derecho al voto y a competir por un cargo político. De los cinco mejores países para la mujer, Finlandia es el que mayor cuota política femenina tiene: 62%. En Finlandia, el papel de las organizaciones feministas dentro de los partidos políticos así como la cooperación femenina interpartidista han sido decisivos en el proceso de mejora de la situación política de las mujeres. Aunque es uno de los países con más altas tasas de divorcio, el Gobierno lleva adelante una política de protección a las madres que tienen a sus hijos bajo custodia.

Los peores

Las féminas han venido desarrollando un empoderamiento creciente a lo ancho y largo del globo, durante los últimos siglos. Y hoy día, ocupan puestos de alto mando, dirigen grandes corporaciones, participan activamente de la política y son un elemento fundamental de la economía. Sin embargo, aún hay zonas donde la igualdad parece algo más que distante.

En Chad, los derechos son prácticamente desconocidos por las mujeres, quienes están sometidas a la voluntad de sus maridos y los recursos legales contra el abuso son nulos y se arreglan matrimonios con niñas de hasta 11 años. En Afganistán, más del 85% de las mujeres da a luz sin asistencia médica. El índice de mortalidad materna es el más alto del mundo. La violencia doméstica en Yemen no es ilegal, la violación marital tampoco está reconocida como un delito y muy pocas mujeres escogen a su esposo sino que son obligadas a hacerlo a edades tempranas. Los niveles de violencia doméstica en el Congo son los más altos en el mundo. En Malí, según la última encuesta demográfica y de salud realizada en 2005, el 91,6% de las mujeres han sufrido alguna forma de mutilación genital. En la India, la mayor parte de mujeres que está embarazada de una niña prefiere cometer feticidio antes de tenerla. En Arabia Saudita, las mujeres no pueden manejar y, recién dentro de cuatro años, podrán ejercer su derecho al voto por primera vez en la historia.

sábado, diciembre 26, 2009

Protocolo sobre los Derechos de las Mujeres Africanas

Escuela Abierta de Feminismo

El Protocolo sobre los Derechos de las Mujeres Africanas, primer texto de ámbito continental que prohíbe explícitamente prácticas como la mutilación genital femenina, entró en vigor el 25 de noviembre de 2005, viernes.

El documento, que se aplicará a los quince países que lo han ratificado hasta ahora, es uno de los protocolos que desarrollan la Convención Africana sobre los Derechos de las Personas y los Pueblos, y aborda específicamente la realidad que viven las mujeres africanas.

Su artículo 5, por ejemplo, establece que los Estados Parte prohibirán y sancionarán "toda forma de mutilación genital femenina" y "protegerán a las mujeres que corran el riesgo de ser sometidas a ésta".

Es la primera vez que la ablación se aborda de forma explícita en un texto legal cuyo ámbito es el continente africano, donde dicha práctica sigue llevándose a cabo en más de 28 países.

También por primera vez se reafirma el derecho de las mujeres a que su salud reproductiva sea respetada, lo que incluye, según el artículo 14, "el derecho a controlar su fertilidad, elegir métodos anticonceptivos y protegerse frente al sida".

El mismo artículo indica que "los Estados tomarán medidas para proteger los derechos reproductivos de las mujeres autorizando el aborto médico en caso de asalto sexual, violación, incesto y cuando el embarazo ponga en peligro la salud física o mental de la madre o la vida de la madre y el feto".

En un continente donde los matrimonios pactados son habituales y a las niñas se les casa a muy corta edad, el Protocolo establece que los Estados se asegurarán de que "ningún matrimonio ocurra sin el consentimiento de las dos partes" y determina en 18 años la edad mínima para casarse.

También se reconocen los derechos de las viudas, una inclusión importante si se tiene en cuenta que en muchos países africanos la tradición priva a las mujeres del derecho a la propiedad y éstas son despojadas de todas sus pertenencias si fallece su marido o son ellas mismas "heredadas" por un familiar de éste.

"Una viuda tendrá derecho a una porción equitativa de la herencia de la propiedad de su esposo", señala el artículo 21, y el mismo principio se aplica si se produce separación o divorcio.

Otros apartados se refieren a la participación de la mujer en la política, su derecho a la educación o a ser amparada por las leyes, y su protección en caso de conflicto armado.

Las organizaciones de mujeres han calificado de "hito" la entrada en vigor del Protocolo.

"Lo fundamental es que es africano, son nuestros jefes de Estado quienes lo han adoptado y da a las mujeres una poderosa herramienta para retar a quienes mantienen que los derechos de las mujeres son un concepto "importado" de Occidente", dijo a EFE la directora de la Red de comunicación y desarrollo de las mujeres africanas (FEMNET), Muthoni Wanyeki.

"Estamos muy orgullosas de haber llegado hasta aquí, pero la gran batalla está por delante, en lograr que sea respetado", añadió Faiza Mohammed, de la organización Equality Now, que ha coordinado a 19 asociaciones africanas para presionar a los Gobiernos a que ratificaran el texto.

El Protocolo fue adoptado en la segunda Asamblea General de la Unión Africana (UA) celebrada en Maputo (Mozambique) en julio del 2003, pero para entrar en vigor debía ser ratificado por quince países miembros.

Togo se convirtió el pasado 26 de octubre en la decimoquinta nación en ratificarlo, activando automáticamente el periodo de 30 días previo a su entrada en vigor.

Los otros países que lo han ratificado son Cabo Verde, Comoros, Yibuti, Gambia, Lesoto, Libia, Malawi, Mali, Namibia, Nigeria, Ruanda, Senegal, Sudáfrica y Benin. Hay 38 miembros de la UA que aún no lo han aprobado.

martes, septiembre 30, 2008

Mujeres Parlamentarias de las Américas


Tras la designación de la Diputada Venezolana Flor Ríos, Presidenta de la Subcomisión de Derechos de la Mujer de la AN, como Presidenta de la Red de Mujeres Parlamentarias de las Américas, las Mujeres Venezolanas recibimos con beneplácito tal designación, a la vez que exhortamos una vez más a nuestras y nuestros legisladores a emprender una lucha de envergadura en materia de Derechos de la Mujer, que finalmente nos ayude a consolidar y materializar las leyes existentes, a la par de que se sigan abriendo brechas de oportunidades a la mujer venezolana en materias aun pendientes que nos adeuda la Revolución Bolivariana, y que ha encontrado sus mayores trabas en éste órgano legislativo.

La penalización a la publicidad sexista y discriminatoria, el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo, el verdadero reconocimiento del trabajo domético, la implantación de guarderías en los centros de trabajo, y la reducción de la jornada laboral, son sólo algunas de las deudas sociales que ya no pueden esperar, y que reclaman de una lucha y solidaridad continental.


El 12 de septiembre en la VII reunión anual de la Confederación Parlamentaria de las Américas, la Diputada Flor Ríos, Presidenta de la Subcomisión de los derechos de la Mujer fue electa Presidenta de la Red de Mujeres Parlamentarias de las Américas. La decisión se tomó en forma unánime por todas sus colegas legisladoras del continente.

La Red de Mujeres Parlamentaria COPA, es un espacio político que congrega a todas las legisladoras de las Américas y tiene como objetivos propiciar el diálogo e impulsar acciones en busca de la igualdad plena de las mujeres, en el desarrollo de sus derechos y la promoción de la participación en la política.

Desde esta responsabilidad la diputada comunica que trabajará con todo el empeño y la responsabilidad que la caracteriza y siempre en equipo, afirmó, porque tiene una gran responsabilidad con todas las mujeres del continente.

Finalmente, hay condiciones para crear una mayor articulación entre los movimientos de mujeres en el continente, tarea impostergable en la actual fase de globalización neoliberal que subsume y veja especialmente a las mujeres del mundo.

domingo, septiembre 28, 2008

Día por la Despenalización del Aborto



Por: Rebeca E. Madriz Franco

Pocas voces se levantan, muchos Abortos se practican y miles de Mujeres mueren.

Desde 1990, el 28 de Septiembre ha sido tomado como Día por la Despenalización del Aborto en América Latina y el Caribe. Muchas luchas se han emprendido desde entonces (y desde mucho antes), y millones de mujeres han pasado a formar parte de la enorme lista de decesos por causas relacionadas con el parto y el embarazo, específicamente por abortos realizados en condiciones inseguras.

Vale la pena en esta fecha de trascendental importancia, destacar las condiciones por las cuales se hace impostergable hacer de ésta problemática una bandera de lucha de nuestros pueblos, especialmente de las mujeres más pobres.

En Venezuela, las condiciones están dadas, y las cifras son cada vez más alarmantes, como lo han manifestado recientemente representantes del Ministerio de Estado para Asuntos de la Mujer, quienes han develado que el 60% de las muertes maternas que se producen en la Maternidad Concepción Palacios de la Capital Venezolana, son producto de prácticas clandestinas de abortos, por lo que se estima que ésta sea la segunda causa de muerte de las mujeres embarazadas en nuestro país.

Repasemos nuestra historia más reciente: El proceso constituyente de 1999, atravesó una dura discusión, especialmente en lo referido al derecho a la vida del artículo 45 hoy artículo 43 de la CRBV, que fue formulado por la Comisión Constitucional en los siguientes términos: “El derecho a la vida, desde el momento de la concepción, es inviolable…”

De tal propuesta lo que generó mayor polémica fue “desde el momento de la concepción”, que no aparecía en el artículo 58 de la Constitución de 1961, y que tampoco era la propuesta original de la Comisión de DDHH.

Algunos de los argumentos esgrimidos por los Constituyentes apuntaban a favor y en contra, así encontramos que para Roberto Jiménez Maggiolo:

“…incluir aquí ` desde la concepción ´ es un agregado anticientífico, y producto de intereses que quieren más adelante coartar los derechos de la mujer en un campo tan grande e importante en la medicina contemporánea como es lo que llamamos reproducción asistida y el aborto…. Esto lesiona los derechos y dignidad de la mujer, derechos que son inalienables”.

Indiscutiblemente Maggiolo sintetiza de manera muy explícita argumentos suficientes para considerar, por un lado, que tales intereses se refieren particularmente a la influencia de sectores religiosos, y por otro, que se vulneran los derechos de la Mujer, quien al fin de cuentas es quien arriesga, sacrifica y atraviesa todas las trabas que se imponen sobre su propio cuerpo.

Para Rodolfo Sanz el problema del aborto es un problema de orden social, de orden moral, y en consecuencia:

“Es un debate que no se ha desarrollado suficientemente y por tanto no puede pretender ningún sector imponer una concepción a otro sector…”

Sin embargo, hoy por hoy, han transcurrido 9 años, y las mujeres Venezolanas seguimos esperando que se aperture este debate en la Asamblea Nacional, tras una serie de propuestas que han sido presentadas al respecto y que no han pasado de ser engavetadas en los curules de nuestros legisladores.

Tras la aprobación de la nueva Constitución, se establece la obligación del Estado de garantizar el goce y ejercicio irrenunciable e interdependiente de los derechos humanos de las mujeres, sin más limitaciones que las derivadas del derecho de las demás personas y del orden público y social. Por ello el Estado está obligado a brindar protección frente a situaciones que constituyan amenazas, vulnerabilidad o riesgo para la integridad de las mujeres, mediante el establecimiento de las condiciones jurídicas y administrativas necesarias y la adopción de medidas positivas a favor de éstas para que el ejercicio de sus derechos, de manera que la igualdad ante la ley sea real y efectiva.

Nuestra carta magna establece que: Las parejas tienen derecho a decidir libre y responsablemente el número de hijos e hijas que deseen concebir. Por lo que es indiscutible que hay, en nuestra constitución, los elementos suficientes para que el Estado garantice a las mujeres la interrupción voluntaria del embarazo, de manera segura, accesible y gratuita.

De esta manera sería posible garantizar este derecho a quienes deseen hacerlo o carguen con aspectos de carácter económico, social o moral, e incluir a esos sectores de la población que apuestan no a la muerte, sino a la vida de las mujeres que se practican abortos y que corren el riesgo de morir, cuando éstos se practican clandestinamente y de manera insalubre. La ley no obligaría a nadie a abortar, pero garantizaría que las mujeres más pobres no mueran por esa causa, pues legal o no, el Aborto se practica, y se practica de manera masiva, por lo que es menester que el Estado asuma el papel que le corresponde y garantice la seguridad social de sus ciudadanas y ciudadanos, lo que necesariamente debe pasar por el reconocimiento del aborto como un derecho sexual y reproductivo, y de esa manera atacarlo también como un factor que es generador de problemas de salud pública en nuestro país.

Se trata de que si bien es cierto, la despenalización del aborto no disminuirá su práctica, si evitará que miles de mujeres, que pese a la ilegalidad igualmente lo practican, no mueran ni arriesguen sus vidas en esas prácticas, es decir, que la despenalización del aborto tendrá como fin, aplicar los correctivos a una problemática de salud pública.

Al facilitarse a la población el acceso al aborto legal y seguro se pueden salvar las vidas y promover la igualdad de muchas mujeres. Las decisiones de las mujeres en materia de aborto no tienen que ver solamente con nuestros cuerpos, sino que se encuentran relacionadas con nuestros derechos humanos inherentes a nuestra condición de persona, a nuestra dignidad. En la procreación, es sólo la mujer quien arriesga su salud y hasta su vida y de allí emana su derecho a controlar su propio cuerpo y con ello su reproducción, sin interferencia por parte del Estado o de terceros, pero sí con garantías. Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que la despenalización del aborto tiene como principal responsable al Estado, pues el mismo, es un tema social (principalmente de salud pública), económico, jurídico, y político.

Los servicios de aborto deben ser establecidos en conformidad con los estándares internacionales en materia de derechos humanos, incluyendo los que se refieren a servicios de salud adecuados. Para todas las mujeres, se trata de una cuestión de igualdad. Para algunas, simplemente de una cuestión de vida o muerte.

Por otro parte es evidente la falta de cultura y la indolencia de los legisladores al respecto, pues parten de un criterio moral – religioso y no científico, a la hora de dictar leyes, aun cuando existen elementos jurídicos de carácter internacional y nacional que no son contradictorios a la hora de despenalizar el aborto.

Por ello en nombre de miles de mujeres venezolanas que han muerto, y en nombre de las millones que no queremos morir, exigimos a la Asamblea Nacional emprender una discusión de altura que permita legislar sobre la materia, pues hasta ahora su silencio los convierte en cómplices.

Mientras tanto, seguimos luchando y denunciando la apatía irresponsable de nuestros diputados y diputadas al respecto, producto de su conservadora y parcializada antipatía por esta problemática.

¡DESPENALIZACIÓN DEL ABORTO YA!

Los casos de violencia contra la mujer.



Por: Eglimar Melero

Hoy siguen siendo alarmantes los niveles de maltrato en los que se encuentran las mujeres venezolanas, en nuestro país 7 de cada 10 mujeres sufre algún tipo de maltrato, y cada 10min muere una mujer a causa de violencia doméstica.

La violencia a la que son sometidas miles de mujeres por sus parejas es un fenómeno que parece no tener quien le detenga, cada vez mas esta sociedad naturaliza el hecho de que un hombre golpee salvajemente o “sutilmente” a su pareja (novia, cónyuge, esposa) y hay que aclarar a quien tenga duda que NO HAY MALTRATO JUSTIFICADO, todo maltrato debe ser condenado, ya basta de escuchar frases como “ es que ella se lo merecía, es una floja” o peor aun “nadie la manda, ella no debió contestarle, es su marido y debe respetar” ese tipo de conductas no aliviaran ni borraran todos los traumas psicológicos que genera convivir y sobrevivir bajo situación de violencia, es necesario que tod@s nos asumamos en esta problemática y entendamos el porqué suceden estos fenómenos en las sociedades, porque esto ya no es un problema solo de la pareja, dentro del circulo se ven envueltos hijos de la pareja, padres de la pareja, hermanos, etc. y toca por consecuencia a la sociedad en general.
Los problemas que genera la violencia van desde lo psicológico, lo sexual hasta lo social, de lo privado a lo público. De un asunto de cama a un asunto de estado, es una cadena que cada vez se va perfeccionando más en su manera y grado de maltrato.
En el país existe la “ley para una vida libre de violencia” hay que hacer uso de esta ley, hay que hacer del conocimiento de las mujeres esta ley, hay que educar a la población venezolana, es necesario educar a la población con una visión de género porque no será de manera espontánea que se concientizarán hombres y mujeres, no será por voluntad “divina” que cesará la violencia hacia la mujer, porque una problemática de esta magnitud no se superará solo por decreto, no basta con una o mil leyes, hay que ir más allá hay que transcender en las políticas aplicadas al tema de las mujeres.
El pueblo consiente de sus propias necesidades hará letra viva de esta y muchas otras leyes, en este caso somos las mujeres las que estamos llamadas a ser protagonistas de nuestras vidas, a ser quienes nos empoderemos y luchemos junto con los hombres por una sociedad sin maltrato, sin violencia, sin desigualdad, sin discriminación, una sociedad donde nos relacionemos de una manera sana, donde las relaciones no sean el yugo de uno y el goce del otro, una sociedad en donde el matrimonio ya no sea un contrato de propiedad, donde los hijos no sean escudo y escusa para permanecer juntos; esto debe ser objetivo de todo revolucionario, la emancipación de la mujer es tarea de revolucionarios.

Despenalización del Aborto: ¿Quiénes se benefician?, ¿Quiénes se perjudican?



Por Eglims L. Peñuela Lovera.

Cuando hablamos de aborto son muchos los elementos que se deben tocar, un tema tan polémico en sociedades como las nuestras merece un cuidadoso estudio. Primero hay que empezar a asumir al aborto como una REALIDAD cercana a cada un@ de nosotr@s, ¿Quién de nosotr@s no supo alguna vez de una mujer cercana que pensó en practicarse uno?, ¿Son los embarazos no deseados situaciones alejadas a la realidad de la mujer venezolana?, ¿Cuántas de nosotras hemos tenido alguna vez que practicarnos un aborto en la clandestinidad?...

...son éstas algunas de las preguntas que debemos respondernos al comenzar a tratar este tema. Sin duda alguna constantemente nos estamos enterando que a nuestro alrededor surgen en mujeres conocidas embarazos no deseados, la mayoría de ellas las más jóvenes, las que carecían de experiencia, y las que por su condición de pobres estuvieron alejadas de una educación sexual de calidad y de métodos anticonceptivos, ¿Qué pasa con esas mujeres pobres que quedan embarazadas cuando no lo desean?, con el aborto penalizado como se encuentra en estos momentos SE VEN OBLIGADAS A ENCARGARSE DE OTRA VIDA CUANDO NO LO DESEAN, tener hij@s no se trata de comprar muñec@s, se trata de las generaciones que nos reemplazaran, se trata de quienes se encargaran de este país y de este mundo, y cuando sus madres no están en condiciones para brindarle una educación de calidad, una buena alimentación, un hábitat digno y/o no se sienten preparadas psicosocialmente para encargarse de otra vida entonces el futuro de esa nueva generación no será el mejor.

Al sistema capitalista, fiel aliado del patriarcado, le interesa que las mujeres pobres se reproduzcan todo lo posible en medio de su pobreza, los beneficios que el capitalismo obtiene no son poca cosa, nada menos que futura mano de obra barata, sumergir a las mujeres en la producción de las fábricas y en la producción del hogar, obteniendo al mismo tiempo mantenerlas sumisas a sus intereses, sin que jamás puedan ver la verdadera causa de sus miserias.

Una sociedad socialista debe llevar inevitablemente integrada a su lucha la búsqueda de la emancipación de la mujer, para ser un(a) verdader@ socialista se debe ser, incondicionalmente, feminista. Comprendiendo que la lucha feminista no es en contra de nuestros compañeros hombres, es en contra del patriarcado, esa opresión universal histórica a la que es sometida la mujer, sólo por la condición de su sexo es menospreciada, maltratada en todos los aspectos, pisoteada, silenciada, dirigida. Nuestra lucha –en el feminismo de clase- es en contra del sistema capitalista, que nos somete a una doble explotación cuando nos obliga a encargarnos de la producción del hogar que no es reconocida, y mucho menos remunerada, y al mismo tiempo a mantener la producción en la fábrica para recibir un salario que nos ayude a sustentarnos. Es por esto que en la transición al sistema socialista a la mujer se le deben empezar a garantizar los derechos más elementales por los que siempre ha luchado y que le ha negado el capitalismo, y empezar a trabajar así por su liberación.

El aborto es uno de esos derechos elementales, pero no sólo basta con eso, se deben dirigir políticas para garantizarle a la población una buena salud sexual y reproductiva, el aborto debe ser el último método en la escala para evitar tener hij@s no desead@s, para esto se debe generar una excelente educación sexual a l@s niños, niñas y adolescentes, se debe abastecer masiva y gratuitamente anticonceptivos a toda la población, se debe garantizar acceso a consultas médicas en las distintas especialidades referentes al sexo y la reproducción para toda la población sin costo alguno, y se debe finalmente prestar de manera segura y gratuita en los centros de salud pública la práctica de abortos.

El aborto clandestino existe, y son muchas las consecuencias que genera. Es espeluznante que mueran tantas mujeres pobres por las prácticas inseguras, y por demás precarias, que se realizan, ya que su situación económica no les permite pagar los altísimos precios que cobran las mafias médicas por realizárselos de manera segura –a quienes les interesa mantener el aborto penalizado para seguir enriqueciéndose con sus altos precios-, en casos también trágicos muchas quedan con terribles daños en sus sistemas reproductivos. ¿No les importan éstas vidas a quienes tienen la tan nombrada posición “pro-vida”?, ¿Es acaso un feto con menos de doce semanas de gestación más vida humana que la de la mujer?, nosotros pedimos la despenalización del aborto hasta las doce semanas de gestación cuando el feto no se considera biológicamente aún vida humana, no ha desarrollado sus sentidos, no razona, está en formación, pero no está formado, además la mujer no corre con grandes riesgos, y el aborto puede ser realizado de manera segura.

Es por esto que hoy las mujeres venezolanas exigimos la despenalización del aborto, una buena educación sexual para prevenir, anticonceptivos de calidad y gratuitos para no abortar, y ABORTO SEGURO PARA NO MORIR. Es la clase trabajadora la única perjudicada, es la mujer la principal víctima, es el sistema capitalista el único beneficiado con la penalización del aborto. ¡Ni una muerta más!, ¡La mujer decide, el Estado garantiza, la sociedad respeta y la iglesia se calla y no se mete!

¡Mujeres por el socialismo, CREANDO PODER POPULAR!

martes, septiembre 23, 2008

Mujeres y trabajo: la desigualdad es persistente



Por: Jean Maninat / Aporrea

La participación de las mujeres en los mercados laborales de América Latina aumentó en forma significativa las últimas dos décadas, pero no podemos ser complacientes: aún hay un largo camino por recorrer para eliminar las diferencias de género en el trabajo, y los desafíos del futuro son difíciles de enfrentar.



La desigualdad es persistente. Basta dar una mirada a la región: la participación de las mujeres aún es menor que la de los hombres y cada vez es más complejo aumentarla, sus salarios son inferiores, están asediadas por la informalidad, y enfrentan una carga desproporcionada de obligaciones familiares que impactan la composición del mercado laboral.

En 2008 la tasa de participación de las mujeres en los mercados laborales supera el 52 por ciento. Son 20 puntos por encima de los 32 de 1990. Al mismo tiempo se cerró la brecha con los hombres, que tenían una tasa de participación de 79 por ciento y ahora tienen una muy similar, de 77.

Es un progreso indudable hacia la igualdad de género en el trabajo, un tema que comenzó a ser tratado por la OIT desde su fundación hace 90 años. En una época en que la desigualdad estaba arraigada abordó el tema de la maternidad, esencial para permitir el acceso de las mujeres al trabajo, en el Convenio número 3 de 1919.

Desde entonces hemos sido testigos de numerosas transformaciones sociales y económicas, de cambios en la organización del trabajo, de políticas públicas novedosas, de grandes demandas y luchas, de cambios de actitud y del vértigo de la modernidad en general.

Hemos avanzado mucho, pero no lo suficiente

La OIT acaba de lanzar una campaña mundial sobre la igualdad de género y trabajo decente, que apunta precisamente en esta dirección: hay que abordar los desafíos pendientes. Es necesario que los actores del mundo laboral, así como la sociedad en general, continúen realizando esfuerzos para seguir derribando barreras.

Un síntoma de la persistencia de barreras de género es la diferencia salarial. Las remuneraciones recibidas por las mujeres en la región son inferiores a las de los hombres, brecha que en algunos países supera los 30 puntos porcentuales. Hace poco, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, planteó que “las diferencias salariales constituyen una de las caras más visibles, más desafiantes y, sin duda, más ingratas de la discriminación de género”.

Las mujeres latinoamericanas también enfrentan menores oportunidades, producto de una segregación que afecta sus posibilidades de ascenso o el desempeño en posiciones de mayor responsabilidad. Por otra parte, si bien las mujeres comparten cada vez más el papel de proveedoras, los hombres no asumen de manera equivalente una redistribución de las tareas domésticas, lo cual implica una sobrecarga importante y contribuye a generar tensiones entre la vida laboral y la familiar.

Además, cerrar aún más la brecha de participación significa llegar hasta quienes tienen mayores dificultades para incorporarse al mundo laboral remunerado. En casi todos los países son las mujeres más pobres quienes carecen de preparación y de servicios de apoyo para su inserción. Y cuando trabajan, en general acceden a empleos informales de muy mala calidad.

Estos y otros desafíos requieren de una combinación de políticas públicas y privadas. De un marco normativo eficiente para la incorporación de las mujeres, para la igualdad en el trabajo y para conciliar la vida familiar y la laboral, y un esfuerzo importante por parte de empresas, sindicatos y de los actores organizados por romper estereotipos sociales y laborales.

Para los países, se trata de aprovechar una oportunidad para las economías y el desarrollo. Como generadoras de riqueza y productividad, las mujeres son clave. En especial en un mundo donde las crisis energética, alimentaria y ambiental parecen confabuladas para hacer aún más difícil la senda del progreso.

*Director regional de la Organización Internacional del Trabajo para las Américas.