sábado, octubre 20, 2018

Clases sociales & Feminismo: Ana Botín y el feminismo del 1%


Por más feministas que seamos, la sororidad tiene un claro límite de clase
Hace poco Ana Botín, presidenta del Banco Santander, y miembro del consejo de administración de Coca-Cola se declaró públicamente feminista. La revista Forbes la ha reconocido hace poco como la novena mujer más poderosa del mundo y no es raro, el Santander es uno de los mayores bancos del mundo. Ana Patricia Botín-Sanz de Sautuola O'Shea forma parte de un saga familiar al frente de la entidad financiera, de una, podríamos decir, monarquía hereditaria, que inauguró su bisabuelo Emilio Botín I. Esta presidencia acabaría recayendo en su hijo, Emilio Botín II, que –adivinen– tuvo un hijo que también fue presidente y sí, también se llamaba Emilio Botín (III). Su hija, Ana Patricia, mujer “hecha a sí misma” no se llama Emilio, pero también acabó asumiendo el cargo y la fortuna que viene con el apellido de la familia que –dicen– es la más rica de España. 
 
Ana Botín se ha declarado feminista y el Santander acaba de publicitar un nuevo fondo de inversión “por la igualdad de género”. El propósito es que si usted lectora ahorradora tiene unos dinerillos y quiere pintar el mundo de violeta puede invertir en este atractivo fondo que le genera beneficios y además financia empresas que “promueven” la igualdad de género. Porque como dice Ana Botín, “una proporción más alta de mujeres en puestos directivos, además de ser justo, es bueno para el negocio.”

Su feminismo, dice: “es un feminismo autosuficiente, en el que te puedes valer por ti misma. No requiere una organización colectiva… Por esa misma razón no es estrictamente político y, quizá por eso, es algo que a muchas profesionales como yo nos resulta atractivo de forma natural”. Esta es una perfecta definición del feminismo liberal: individualista –no hace falta organizarse, organizarse es de pobres que luchan, entre otras cosas, por sus condiciones laborales o contra el desmantelamiento del Estado del bienestar– y meritocrático, de esa extraña mezcla algo paradójica que sale del “valerse por sí misma” y ser heredera de una de las familias más poderosas de Europa. 

Botín no se declara a favor de las cuotas. Sin embargo, la ministra de Igualdad, Carmen Calvo está impulsando una norma que podría encajar perfectamente en este feminismo-Botín o feminismo liberal: imponer por ley cierta representación de mujeres en la dirección de las empresas. (Ese 30% del infierno, del que nos hablaba la feminista mexicana Raquel Gutiérrez). ¿Es esta una política feminista?

Cuotas en las direcciones empresariales
Hay un sentido común de politóloga que dice que las políticas de techo de cristal acaban generando más igualdad en las empresas porque las mujeres son más “sensibles” a la conciliación o a la promoción femenina. Rosa Luxemburgo se arrancaría los pelos de la cabeza con sus propias manos si oyese que las conquistas de las trabajadoras tienen que depender de la buena voluntad de las directivas y no de la organización y de la reclamación colectiva de derechos. Por no hablar de ejemplos como estas declaraciones –del 2014– de la entonces presidenta del Círculo de Empresarios, Mónica de Oriol, que dijo que prefería contratar “a mujeres menores de 25 y mayores de 45” para evitar embarazos. En fin, ni el feminismo, ni la conciencia social vienen con el género, mucho menos con el género de las empresarias.

Varias décadas de políticas de “discriminación positiva”, en EE.UU. –el término es de 1961– demuestran que estas han sido efectivas para aumentar la igualdad entre hombres y mujeres en las capas profesionales del 15% más alto. Para la gran mayoría de ingresos medios –60% de los trabajadores–, la brecha de género se ha reducido pero por abajo, por un descenso del salario y un empeoramiento las condiciones de trabajo de los hombres cuyas condiciones se van equiparando a las de las mujeres. En las posiciones más bajas, estas políticas apenas se han notado. ¿Quién reclama ser igual a un inmigrante varón en un invernadero de Almería?, por poner un ejemplo.

Por tanto, se da la paradoja de que a medida que se reduce desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral, aumentan la desigualdad social y la precariedad en todos los ámbitos. Desde el feminismo, ¿qué queremos? ¿Estamos pidiendo igualdad en la precariedad o queremos arañar más beneficios al capital y redistribuir? Porque nos podemos encontrar que consigamos igualdad, en condiciones de existencia cada vez más degradadas o que igualdad en cuidados, signifique que ninguno, ni hombres ni mujeres puedan ocuparse de los suyos en condiciones. 

En el feminismo también hay intereses distintos de clase, así como una disputa por utilizar el capital político y la legitimidad que de él se derivan. Por tanto, las políticas destinadas a romper los techos de cristal son políticas para el 1% porque solo afectan a una pequeña élite de mujeres. Muchas veces, los destinos de esas mismas mujeres –como en el caso de Botín– están estrechamente relacionados con la banca o el capitalismo financiero; es decir, con los intereses –bien materiales y reales– que hay detrás de las políticas de austeridad y de recortes de la Troika y con los más de 40.000 millones de todas que perdimos al rescatar a esos mismos bancos. El FMI –sorpresa– también está encabezado por una feminista. 

A estas alturas ya sabemos que cuando se desmantela el Estado del bienestar las que salimos más perjudicadas somos las mujeres. En el sector público es donde se dan los empleos en mejores condiciones, pero también es el que proporciona apoyo material y prestaciones para ocuparse de las tareas de cuidados (excedencias laborales, subsidios, casas-refugio para mujeres maltratadas, cuidado de niños gratuito, etc.) que consiguen rebajar un poco la opresión que se produce en los hogares. Los sectores públicos vaciados y degradados por las mismas autoridades que esgrimen sus credenciales feministas están devolviendo las responsabilidades del trabajo reproductivo al hogar, es decir, a las mujeres.

El mantra del feminismo liberal
Como explica Susan Watkins (New Left Review 109), el empoderamiento de las mujeres es, desde hace mucho tiempo, un mantra del establishment global que ha sido impulsado por poderosos intereses empresariales. La Fundación Ford, sin ir más lejos, estuvo invirtiendo a partir de la década de 1970 hasta 200 millones de dólares anuales en financiar organizaciones feministas cuyas acciones eran compatibles con el reforzamiento del modelo empresarial. De hecho, Este feminismo del 1%, en realidad, es el que ha dado forma a las políticas oficiales del feminismo mundial durante los últimos veinte años. Como por ejemplo la concesión de microcréditos a las mujeres más pobres en lugares como India, que sentó las bases de la financiarización del Sur Global y endeudó a cientos de miles de mujeres.

“¿Por qué son tan decepcionantes los resultados de tanto esfuerzo y tan sesgados los beneficios hacia la clase media-alta? Las limitaciones del proyecto feminista global están inscritas en parte en su modelo estratégico: “incorporar a las mujeres a la corriente principal” del orden existente, sobre todo a los estratos empresariales y profesionales”, dice Susan Watkins. Esta autora, además, señala que unas de las principales contradicciones de este feminismo es que las reglas antidiscriminatorias nunca se han aplicado a la propiedad, donde las cuotas de género son impensables. 

Entonces, frente a los intereses del feminismo liberal nos toca decir: las cuotas en los consejos de administración no son las políticas feministas que necesitamos. Política feminista es subir el salario mínimo, derogar las últimas reformas laborales, educación universal y gratuita de 0 a 3, más Estado del bienestar y, aunque haya debate, yo diría que la Renta Básica Universal porque las mujeres somos las más pobres y las más precarias. Estas –y muchas otras– son las medidas feministas que necesitamos, las que afectan a la mayoría de las mujeres y no al 1% y que además, están claramente confrontadas con los intereses de las del feminismo-Botín. Por más feministas que seamos, la sororidad tiene un claro límite de clase. 

No, en muchas cosas, no estamos en el mismo bando. Como dice Bell Hooks, la sororidad, es poderosa pero seremos hermanas en la lucha únicamente si nos enfrentamos juntas a las formas en las que también las mujeres –aprovechando las desigualdades de clase, de raza o de identidad sexual– dominan y explotan a otras mujeres.

Imagen de Ana Patricia Botín.
por Luis Grañena

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Sobre la autora: Nuria Alabao Es periodista y doctora en Antropología. Es miembro de la Fundación de los Comunes.
Fuente:https://ctxt.es/es/20181017/Firmas/22362/feminismo-ana-botin-cuotas-igualdad-discriminacion-techo-de-cristal.htm#.W8m2BRYSySI.twitter

domingo, octubre 14, 2018

EEUU: #MeToo: Un año después del fin del silencio

Un año después de que 'The New York Times' destapase el caso Weinstein, la lucha continúa. Esta misma semana, miles de mujeres se han manifestado para expresar su rechazo a la candidatura al Tribunal Supremo de Brett Kavanaugh, acusado de abusos sexuales. En este contexto, feministas de distintos ámbitos analizan los efectos del movimiento #MeToo.

Por: Aurora Muñoz / Público.es 
Miles de mujeres protestaron este jueves ante la oficina del Senado de Estados Unidos, junto al Capitolio (Washington D. C.), contra la candidatura al Tribunal Supremo de Brett Kavanaugh, acusado de abusos sexuales. "We believe all survivors", rezaba una enorme pancarta roja que desplegaron las manifestantes como respuesta a las declaraciones del presidente Trump en las que cuestionaba el testimonio que Christine Blasey  Ford realizó bajo juramento ante el Comité Judicial del Senado.

"Trump ha utilizado el machismo exhibicionista del que hace alarde como una herramienta para reforzar su identidad como hombre poderoso", interpreta Miguel Llorente, ex delegado del Gobierno para la violencia de género y profesor de medicina legal en la Universidad de Granada. "Cuando The Washington Post publicó una grabación donde se mostraba a Trump refiriéndose a las mujeres en términos soeces y machistas, por un momento, la campaña electoral pareció tambalearse, pero no sufrió las consecuencias y alcanzó la presidencia. Esto demuestra que este tipo de comportamientos, además de no estar suficientemente penalizados, cuentan con el respaldo de una importante masa machista, que se sienten en sintonía", explica.

Llorente, sin embargo, encuentra razones para ser optimistas. "El machismo no va a renunciar a sus privilegios de la noche a la mañana y se sirve de la violencia para demostrarlo; pero ahí fuera el cambio está en marcha", asegura. "El mes pasado vimos como el Supremo aplicaba por primera vez el agravante de género para elevar de cinco a seis años y medio de prisión la condena impuesta al autor de un apuñalamiento con dominación. Esta sentencia, que sienta jurisprudencia, es un buen ejemplo de que los reclamos del movimiento #MeToo [#YoTambién] se están consolidando", añade el exdelegado del Gobierno para la violencia de género.

Un año desde el estallido morado

Esta nueva marea de indignación popular llega justo en la víspera del primer aniversario de la publicación del reportaje de The New York Times —premiado con el Putlizer— que destapó el caso Weinstein.  Desde entonces, las denuncias se han sucedido. "Hay muchos Weinsteins, con distintos rostros, con más o menos poder. Hay Weinsteins en el mundo del cine; pero también encontramos depredadores similares en jefes de empresas, profesores, sacerdotes, políticos o militares. Weinstein no es más que un síntoma, un ejemplo más de una sociedad desigual y machista, en la que muchos hombres consideran que pueden disponer del cuerpo de las mujeres cuando les plazca", expone Carolina Meloni, profesora de ética y ciencia política en la Universidad Europea y autora de Las fronteras del feminismo.

Beatriz Gimeno, responsable del área de Igualdad de Podemos en la Comunidad de Madrid, comparte este punto de vista. "Estos casos han puesto de manifiesto la impunidad con la que los hombres poderosos han actuado. Poco que importa que fueran progresistas, conservadores, de izquierdas o derechas. Lo que el caso Weinstein visibilizó fue la existencia de un sistema, del sistema patriarcal y de sus consecuencias sobre las vidas de todas las mujeres", concluye.

Pero, ¿por qué fue este caso el que logró que víctimas de todo el mundo comenzasen a romper su silencio?  "El impacto mediático del caso Weinstein se debe, entre otras razones, a que se produjo en un contexto en el que el papel de la mujer ya está especialmente cosificado e implicaba a un hombre con mucho poder, que se creía impune. En cambio, cayó. No solo él, también su compañía se ha declarado en quiebra, y ese desenlace ha servido para demostrar a muchas víctimas que hay que pasar a la acción", argumenta Miguel Llorente.
Natalia Flores, activista y codirectora de Está Pasando, destaca la dimensión política del movimiento. "Con el caso Weinstein, hemos podido ver de forma muy clara como lo personal es político. Esta denuncia desató un movimiento sin precedentes que impuso resistencia a la misoginia en Hollywood y también a la del gobierno de Trump. Nos nos olvidemos que la primera marcha en contra de Trump no fue de la oposición, fue de las mujeres", rememora.

La destrucción de la espiral del silencio


La gran proeza del movimiento #MeToo ha sido convertirse en un símbolo de deslealtad con respecto a los mandatos de género en materia de libertad sexual. "La primera deslealtad, al silencio. El movimiento ha rescatado de la privacidad el daño causado por depredadores sexuales cuyo poder les ha servido de impunidad", introduce Soledad Murillo, secretaria de Estado de Igualdad. "A eso se suma una segunda deslealtad ante la culpa que sienten las mujeres, a las que siempre se les imputa una falsa responsabilidad: ¿Le pude provocar,? ¿Por qué no pedí auxilio?... Esas preguntas deben despejarse.  La culpa es de aquellos que comparten la creencia de que el poder puede permitirse exigir sumisión sexual sin contemplaciones", sentencia.

Carmen G. de la Cueva, escritora y directora de la comunidad La Tribu, insiste en la importancia de transgredir una ley del silencio impuesta históricamente. "Gracias a que muchas mujeres han utilizado un hashtag para hablar de su propia historia de violencia, la historia se ha vuelto colectiva. Ya no estamos solas", cuenta orgullosa. "Todos esos caracteres, todas esas conversaciones entre amigas de madrugada, todas esas horas de dolor y vergüenza en los baños públicos se han materializado en un movimiento que nos da fuerza. Muchas mujeres conocidas y famosas aprovechan ahora su voz pública para defender los derechos de las mujeres. Muchas mujeres anónimas se sienten fuertes porque su relato forma parte de la historia colectiva de las mujeres", resume.

El movimiento MeToo ha tejido también una red de seguridad. "Ha servido para evitar muchas caídas al vacío del miedo, la incomprensión o estigmatización de las víctimas y la impunidad de los victimarios", admite Leire Díez, delegada en España de la Fundación Internacional de Derechos Humanos.

El rearme del feminismo

Hasta este 2018, había una frase maldita que recorría la calle como uno de esos bulos absurdos e irrefrenables:  "Yo no soy feminista ni machista, creo en la igualdad". La expresión permanece, pero cada vez son menos los que creen que el término feminismo es lo opuesto al machismo o, lo que es peor, un estigma. "El #Metoo ha sabido conceptualizar y centrar la lucha en los mecanismos que más dolor provocan a las mujeres. Eso ha facilitado que personas que nunca se hubieran definido como feministas saliesen a la calle a manifestarse el 8 de Marzo", expone María Rosa Cobo, directora del Centro de Estudios de Género y Feministas de la Universidad de A Coruña.

La denuncia ha adquirido dimensión política y se ha convertido en un grito colectivo. Este año hemos visto cómo las mujeres saudíes colgaban sus velos en farolas, las argentinas sacaron pañuelos verdes para defender el derecho al aborto y en la India, las mujeres salieron a la calle para demandar el fin de las agresiones sexuales. "No hay un solo país que no esté viviendo cambios. Estamos asistiendo a la cuarta ola feminista, que se caracteriza por su dimensión global", afirma Cobo.

Su difusión imparable debe mucho también a la era de las redes sociales.  La etiqueta de Twitter #MeToo, lanzada por la actriz Alyssa Milano, fue compartida más de 39.000 veces en menos de 24 horas. "El feminismo lleva siglos trabajando por la igualdad, pero ahora tenemos redes sociales que nos permiten organizarnos y adquirir visibilidad pública. Con esa herramienta, la circulación de las ideas es imparable", señala Asunción Bernárdez Rodal, directora del Instituto de Investigaciones Feministas de la Universidad Complutense de Madrid.


Tasia Aránguez, profesora de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada y especialista en feminismo jurídico, considera que esta forma de compartir experiencias ha servido para construir una auténtica 'Wikipedia feminista'. "Mientras los institutos y universidades ignoraban la teoría y la historia feminista, las mujeres han construido una auténtica Academia virtual en la que se comparten experiencias vitales y se descubre que lo personal es político, es decir, que lo que nos pasa a nosotras adquiere sentido estudiando las estructuras del patriarcado", desarrolla. 

Sororidad transfronteriza

Montserrat Boix​, fundadora de Mujeres en Red, sitúa como referencia de inicio la manifestación masiva en España al Tren de la Libertad, en defensa de los derechos sexuales y reproductivos, que culminó en una concentración el 1 de febrero de 2014 y la posterior dimisión del entonces ministro de Justicia, Alberto Ruíz Gallardón. "Miles de personas en la calle mostraron una nueva masa crítica gritando “Basta ya”. Un nuevo tiempo ha llegado", recuerda Boix.

Sin embargo, Ciudad Juárez (México) ha sido lamentablemente el laboratorio experimental más visible de la denuncia contra la violencia machista en pleno siglo XXI. De hecho, el origen de la consigna “Ni una menos” se sitúa precisamente en allí. "Susana Chávez escribió en 1995 un poema con la frase 'Ni una muerta más' para protestar por los feminicidios y en 2011, fue asesinada. Vanina Escales, comunicadora y activista, propuso ese verso para iniciar una maratón de lectura en 2015 y el nombre se mantuvo como lema de movilizaciones masivas", contextualiza la fundadora de Mujeres en Red.

Esta expresión de sororidad transfronteriza evidencia que la discriminación es estructural. "Habrá muchos #Metoo", anuncia convencida Nerea Pérez, periodista y autora del espectáculo Feminismo para torpes. "De hecho, es probable que la violencia obstétrica se convierta en la nueva denuncia masiva", apuesta y, para muestra, deja un botón: "Hace poco entrevisté a dos arquitectas, Marta Parra y Angela Müller, que acaban de ganar un premio internacional por la aplicación del Diseño Basado en la Evidencia (EBD) en los espacios de parto. Su trabajo consiste en adaptar el espacio para que resulte más cómodo a la mujer durante el parto, algo que podría parecer increíble que no fue ya así, pero ese es el mundo en el que vivimos: un lugar donde ni siquiera se adaptan a nosotras los entornos donde vivimos experiencias que son nuestras, exclusivamente", aclara.

En busca de aliados feministas

Pérez pone todas sus esperanzas en la generación millennial: "Hay muchos jóvenes verdaderamente comprometidos, que reflexionan y se dan cuenta de que lo que reciben en sus grupos de Whatsapp no son chistes sin importancia sino memes asquerosos", defiende. "El problema es que tienen frente a ellos a la masa reaccionaria  que les cuelgan la etiqueta, acuñada en ForoCoches, de planchabragas", explica. "Son los mismos que siguen enturbiando la prueba inapelable de que existe una estructura de acoso y violencia contra las mujeres con un ejercicio incansable de exageración y falacias para tratar de disfrazarla de caza de brujas. Es descorazonador que algunos medios sigan otorgándoles una enorme visibilidad", denuncia la periodista.

Tasia Aránguez, especialista en feminismo jurídico, se suma a la queja. "Lo cierto es que hoy el mundo pertenece a los hombres que integran una manada, una gran fratría —en palabras de Amelia Valcárcel— en la que se protegen, se admiran y se favorecen entre ellos, monopolizando el poder material y simbólico", valora. "Muchos consideran que solo te corresponde una porción si pagas un peaje sexual, si les admiras, les amas y sirves", comenta asqueada.
 
"Aún estamos en el primer paso: la denuncia. Para dar el siguiente es imprescindible que una gran cantidad de hombres tomen conciencia, dejen de tapar estos delitos de desprecio hacia las mujeres y los denuncien", propone Elena Simón, experta en feminismo y coeducación. 

Leire Díez apuesta porque, en un futuro cercano,  los  'Weinsteins' ya no tendrán donde esconderse. "Ya no vamos a esperar que haya que caigan por una excelente investigación periodística, caerán porque no tendrán espacios de confort de abusos y discriminaciones. Lo estamos viendo a diario: las mujeres no aceptamos otra cosa que no sea la igualdad", apostilla.

 

Arrancó el II Congreso Venezolano de Mujeres...

Prensa Género con Clase.-
El fin de semana del 11 al 14 de octubre se dio inicio al II Congreso Venezolano de Mujeres con 1.136 asambleas parroquiales que debatieron temas de interés para la nación.

Entre las principales temáticas a debatir se encuentran: la paz y diálogo, la productividad, la unidad, la constituyente, la solidaridad internacional y el socialismo feminista.

La vocería de este Congreso, estará a cargo de: Caryl Bertho, María León, Gladys Requena, María Rosa Jiménez y Blanca Eekhout quienes conforman el Secretariado político de esta instancia.

El 24 y 25 de octubre, Día Nacional del Socialismo Feminista, se presentará un documento al Presidente de la República Nicolás Maduro con las propuestas recogidas; y desde ese momento hasta el 25 de noviembre, Día Internacional para la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, se realizarán en todo el país asambleas y encuentros de mujeres, organizaciones y fuerza social de la mujer con las delegadas del Congreso, para los debates sobre las políticas públicas y planes nacionales con perspectiva de género.

Finalmente el día 25 de noviembre se llevará a cabo otro encuentro en el marco del II Congreso Venezolano de Mujeres, para presentar los resultados y propuestas derivadas de las jornadas de debate, así como para manifestar un pronunciamiento nacional sobre la Erradicación de la Violencia contra la Mujer, en el marco del Día de lucha contra el flagelo de la violencia contra las mujeres.

Es importante recordar que el I Congreso Venezolano de Mujeres se llevó a cabo entre Enero y Marzo de 2015, y concluyó el 8 de Marzo con la creación de la Unión Nacional de Mujeres.

Entrevista con Vijay Prashad: India y los desafíos de la izquierda


Cómo se puede construir una sociedad igualitaria; por qué el consumismo se puede comparar a la religión; cuáles son las principales luchas que se están llevando adelante en la India; puede pensarse que la revolución mundial pasa hoy por el feminismo? De todas estas cuestiones dialogó con Ñ el historiador indio Vijay Prashad, director del Instituto Tricontinental de Investigación Social, invitado por los investigadores y docentes de la UBA, Mabel Thwaites Rey y José Seoane.

–¿Cuáles son las principales luchas que se están desarrollando en la India?
–En 2013 hubo un alzamiento muy importante de las mujeres: millones de mujeres jóvenes y hombres salieron a la calle contra la violencia de género y por la dignidad de las niñas, pero también por igual paga por igual trabajo y por los derechos de los trabajadores y las trabajadoras agricultoras. En India, en su gran mayoría, las mujeres trabajan en la agricultura y en los trabajos de cuidado y han construido un gran sindicato.

–¿Puede pensarse que la revolución pasa hoy por el movimiento feminista?
–La lucha de las mujeres está dentro de la lucha de clases. La gente tiene que tener confianza en que puede cambiar el mundo y, si tenemos una estructura social que hace que las mujeres se sientan menos confiadas, entonces el camino revolucionario está bloqueado, no se puede ser revolucionario y no promover la emancipación de las mujeres: te estás condenando al fracaso. Porque cómo puede la clase obrera alzarse si la mitad de ella no tiene confianza en sí misma. Es más un problema práctico que una contradicción.

–¿Cómo se puede pensar entonces en una salida no capitalista?
–Nadie dice que es fácil. Yo no sería anticapitalista si no supiera que el capitalismo no puede resolver los problemas sociales, no soy anticapitalista por nostálgico. Si alguien me dijera, me convenciera, que el capitalismo puede resolver sus propios problemas, no sería anticapitalista. Pero en la medida en que yo sepa o entienda que el capitalismo no puede resolver sus problemas y que el fracaso de no poder resolverlos está en su propia estructura, entonces tenemos que crear una nueva estructura. Vivimos en un mundo en el que la minoría de la población vive a costa de la gran mayoría, esa es la desigualdad. Esto significa que cientos de millones de personas tienen que rogar a los que tienen propiedad que les den trabajo. Y qué pasa si la gente propietaria no quiere contratarlos: no pueden volver a la agricultura porque la tierra está controlada por la pequeña porción de propietarios, entonces termina durmiendo en la calle.

–¿El socialismo todavía es viable?
–La política se trata de esperanza, es una forma de entender el mundo. El socialismo tiene que proponer soluciones a problemas prácticos: cómo debería funcionar la calle, cada calle debería tener una pequeña clínica con una enfermera, debería tener un lugar para que los chicos jueguen; esas son las ideas que el socialismo debería proponer porque en general proponemos la reforma agraria pero no proponemos reformas urbanas y la mayoría de la gente vive en las ciudades. Tenemos que tener una visión para las ciudades, tenemos que usar la imaginación. Yo pertenezco al Partido Comunista y trabajo también en una editora y allí promovemos el pensamiento creativo, la creación de nuevas ideas. Sabemos que la cuestión de la aspiración es muy importante. La gente quiere cosas y no es suficiente con decir ‘no puedes tenerlo’.

–¿Cómo se explica tu concepción acerca de que el consumismo es como la religión?
–Sabemos que el mundo es difícil y que los seres humanos esperan algo, cuando vivís en una sociedad atomizada, la iglesia funciona como una comunidad. El consumismo es parecido: poder tener una linda casa, un lindo auto, te hace parte de una comunidad también. En esta sociedad atomizada, vas al shopping y te sentís tenido en cuenta: te hablan, te muestran cosas, te ofrecen cosas. Las comunidades se crean en torno al deseo. La gente se queja que en el socialismo hay muchas reuniones, pero también se queja de que en el capitalismo no hay conexión humana. Hay que crear comunidad, pero para eso se necesita tiempo y el capitalismo se come el tiempo, sólo hay tiempo para trabajar, no para hacer otras cosas. En esta etapa del capitalismo hasta hacemos las compras on line y los seres humanos no disfrutan de hacer todo en la computadora.

–¿Cuáles son las formas que tienen los trabajadores hoy en día para luchar por sus derechos?
–Los trabajadores siempre van a luchar. Los sindicatos no consisten en luchar sino en construir poder estratégico. Hoy en día, en la cadena de commodities hay algunos lugares más débiles como la logística y el puerto. Si los trabajadores de logística hacen huelga, se rompe la cadena de commodities. Si se hace una huelga en el centro de distribución de Amazon, por ejemplo, Amazon colapsa, como cuando hay un bloqueo en una arteria y todo el corazón se para.

–¿Por qué decís que los capitales están en huelga impositiva?
–La burguesía estadounidense no paga suficientes impuestos, por eso digo que están en huelga impositiva. Las empresas monopólicas de estos últimos 30 años no invierten su capital en la producción: Nike, por ejemplo, no invierte capital en la producción, lo invierte en diseño y en publicidad pero es una pequeña inversión. Nike no emplea decenas de miles de personas, de hecho terceriza todo, no tiene empleados full time; no invierte pero recoge ganancia por cada zapatilla que vende. Las farmacéuticas también son colectoras de ganancias, ganan cada vez que te comprás una pastilla. Desde la crisis crediticia de 2007, los países tomaron créditos en dólares estadounidenses. India, por ejemplo, que esperaba usar ese dinero para crecer, ahora tiene que tomar más deuda para pagar la deuda y sube el desempleo. De una población de 1.400 millones de personas, 700 millones no comen completamente todos los días, más de la mitad de la población pasa hambre. El 90% de la fuerza laboral india está en el sector informal. Desde 1950 hasta ahora, los máximos préstamos que dio el FMI no fueron sin pedir ajustes estructurales en sectores claves como la educación y la salud a cambio, entonces cómo se hace para crear un país democrático si las reglas se crean en Washington DC. En la actualidad, una misma empresa está en 6 países y los capitalistas vuelan hacia todos lados pero las fronteras están cerradas para los trabajadores: éste es el nuevo imperialismo.

–Gran desafío para la izquierda.
–La izquierda es muy poderosa en la India. Los movimientos masivos de los comunistas están conformados por millones de personas. Sin embargo, el consumismo nos ha debilitado porque la formación del sujeto de hoy está basada en el individualismo y en tener mercancías, casi no se cree en el ascenso del socialismo. Nuestro pueblo está en contra del capitalismo pero no está a favor de nada, es un gran reto para la izquierda.

ARGENTINA: Arrancó la fiesta feminista más grande del mundo

Fuente: lmneuquen.com/
Más de 50 mil personas de todo el país llegaron hasta Chubut. Hace meses no habían pasajes ni alojamientos disponibles. 

Arrancó en Trelew el 33° Encuentro Nacional de Mujeres de la mano de la consigna que fue gritada con fuerza durante todo el año: aborto legal, seguro y gratuito. Más de 50 mil personas de todo el país coparon Chubut para disfrutar la fiesta feminista más grande del mundo.

Los primeros grupos comenzaron a llegar el miércoles pasado, y continuarán arribando hasta la tarde de hoy. Colectivos, autos, vuelos, y medios de transportes de todo tipo fueron utilizados para poder llegar, incluso hace meses no se encontraban pasajes ni alojamientos. Sólo desde Neuquén viajaron casi 3 mil mujeres. El acto oficial que da el comienzo al evento se realizará en el Autódromo Mar y Valle.

Una de las novedades de este año es la consolidación de la feria gastronómica que inaugura con el nombre "¡Al horno el Patriarcado!" y que se suma a la tradicional feria de artesanías en la plaza principal.
Este primer día también tendrá el inicio de los 73 talleres, considerados "el corazón del encuentro" por tratarse de espacios de profundos debates. En esta edición se incorporan dos nuevos: "Mujer y Fútbol", y "Mujeres por la Libre Determinación de los Pueblos".

También están previstas 89 actividades culturales a cargo de 120 artistas; y dos grandes fiestas por la noche.

Qué es el Encuentro Nacional de Mujeres?

Se trata de un encuentro autoconvocado, horizontal, federal, autofinanciado, plural y democrático cuyo objetivo es fortalecer la lucha por los derechos de las mujeres e identidades disidentes; e intercambiar experiencias y conocimientos para el empoderamiento y la deconstrucción. También se conforma como un espacio de construcción política y una oportunidad para cuestionar discursos hegemónicos y debatir propuestas superadoras.

Del encuentro salieron las campañas por el divorcio legal, el matrimonio igualitario y el aborto legal, seguro y gratuito. También el movimiento contribuyó a logros históricos como la ley de cupo femenino, la ley de violencia de género y poder contar con programas como el de salud sexual y procreación responsable, de allí su fuerza e importancia.

¿Así o más operada?

DesdeLaPlaza.com/ Eglims Peñuela

¿Qué es lo que se premia en los concursos de belleza? Esta interrogante se ha posicionado en el debate público durante los últimos meses, a partir de la elección de Ángela Ponce, mujer trans, como Miss España 2018.

La polémica se origina al revisar la propia esencia de estos certámenes: Si su función es presentar los rasgos y los roles de lo femenino (y lo masculino) como una obra de la naturaleza que merece ser condecorado, resulta tremendamente contradictorio el hecho de reconocer que estos rasgos pueden ser desarrollados sin importar la determinación biológica.


Lo admitieron: la feminidad es una construcción y la belleza una imposición, un reto. El cuerpo, la conducta y la personalidad son moldeables, y lo que se premia es el esfuerzo por satisfacer los estándares establecidos por la mirada del poder patriarcal.

Vale la pena recordar que hubo tiempos, no muy remotos, en los que resultó una absoluta sorpresa la aparición de concursantes negras. De hecho, esto mucho no ha cambiado. La presencia de mujeres negras sigue inquietando en los certámenes de misses, y la mayoría de ellas todavía buscan la manera de modificar sus rasgos raciales para asimilarlos a los de las mujeres blancas.

Pero, ¿por qué ocurre esto? Como hemos visto, sucede que la belleza es un mecanismo de dominación mediante el cual se establece (y se naturaliza) la supremacía de un grupo sobre otro. Se niega que hay belleza en la negritud, porque se pretende generar desagrado hacia la raza negra. Lo que no agrada, no se acepta; lo que no se acepta, no se defiende. Ha sido tal la contundencia de este mecanismo, que han logrado que buena parte de la población negra se avergüence de sus propios rasgos. Esto también ocurre con las mujeres: nos han condenado a una constante insatisfacción con nuestra imagen, con el único objetivo de volvernos inseguras y neutralizarnos.

Es la misión de los concursos de belleza: reducirnos a objetos que pueden ser infinitamente operables/modificables, hacernos perseguir una perfección inalcanzable, tratarnos como a una cosa, cosificarnos. A tal punto que, como ocurre con todas las formas de dominación, han terminado por arremeter contra sus propios mitos y hoy dejan en evidencia que sus reglas no obedecen a la naturaleza, sino a los dictados del sistema imperante.

 

ARGENTINA: Fútbol y militancia feminista

Por: Mariana Carbajal / Página 12
Desde Trelew
Mónica Santino infla la pelota. Cuando está turgente, la histórica DT feminista, que logró imponer el fútbol para las pibas en la Villa 31, arroja la N° 5, amarillo estridente, a la canchita que armaron más temprano, con arcos pequeños, en un sector verde de la Plaza Centenario, epicentro del aquelarre feminista, donde se enfrentan equipos de cinco jugadoras. Fútbol y militancia. De eso se trata. Está por empezar el taller de Fútbol y Mujeres, que por primera vez se incorpora a la grilla de talleres del Encuentro Nacional de Mujeres, --que este año suman 73, con distintos ejes temáticos--. Las participantes, acordaron mudarlo de la escuela que tenía asignada, a un espacio abierto, público, visible, para sacar al fútbol que ellas juegan y alientan de la invisibilidad a la que se las condenan en los clubes deportivos.

Aunque no tenía la formalidad de un taller, en realidad, el fútbol tiene presencia en los encuentros desde 2014, en Salta, a instancias de Santino y otras activistas. “Usamos el fútbol para empoderarnos, porque creemos en el derecho al juego”, se presenta Santino, aunque ella, no necesita presentación. Desde La Nuestra hace 11 años que abre la cancha para las chicas de barrios vulnerables, que nunca han accedido a la práctica de un deporte. “Es el quinto encuentro de mujeres que jugamos al fútbol”, dice una integrante de Las Martas, fútbol feminista de Santa Fe. Habitar el espacio, deporte y maternidad, deportistas y aborto, fútbol militante, son algunos de los ejes propuestos para el debate. La ronda se arma en el pasto, con más de medio centenar de participantes. La mayoría son jóvenes. Pero el fútbol feminista atraviesa generaciones. También.  Se van pasando el micrófono.

Flor lamenta que la liga cordobesa decidió que para los clubes no sea obligatorio tener un equipo de mujeres. Es un retroceso. Un guiño al machismo que históricamente caracterizó al mundo del fútbol. Otra toma la palabra. Destaca la situación de niñas de 12 años de distintas provincias que a esa edad son expulsadas de los equipos mixtos sin poder seguir participando de torneos, porque en sus terruños no hay liga femenina. Otra exclusión. El sol de la tarde da caricias. Mientras, la plaza desborda de encuentreras que van y vienen. Que escuchan a otras, que conversan. Que se abrazan y se ríen. Que se maquillan con purpurina.

Habla una integrante de “Boca es pueblo”, una organización mixta –integrada por varones y mujeres— y evoca a Marcela Lesich, jugadora, técnica y dirigente, un emblema en el club bostero, que fue clave para el desarrollo del fútbol femenino, y falleció el 3 de octubre, hace pocos días. Lesich, dice, fue víctima de la misoginia del club de la Ribera. La echaron en 2016 por ser mujer, después de haber sacado 7 veces campeonas a Las Gladiadoras, el plantel superior femenino. Lesich completaba su sueldo en Boca trabajando como taxista para poder sostenerse económicamente. ¿A qué DT varón tan exitoso le sucedería lo mismo? “En Boca no hay ni una mujer en la asamblea de representantes ni en la comisión directiva”, dice la joven y cuenta que Boca es Pueblo busca recuperar el club “de antes de la llegada de Macri” y que vuelva a ser de los vecinos del barrio, además de combatir el machismo.

Una miembro del Movimiento Evita y de la CTEP, de la localidad bonaerense de San Martín, cuenta que se les ocurrió organizar un torneo de fútbol en los barrios y descubrieron que en cada uno había al menos cinco equipos femeninos. En San Lorenzo de Almagro, comenta otra chica, la dirigencia está “más propensa” a escuchar sus demandas, aunque siguen excluidas de los lugares de poder. “Somos el 20 por ciento del padrón pero solo hay una en la comisión directiva”, aclara. “Hace cuatro años hay escuela de fútbol femenino para chicas desde los 6 años pero se lo piensa como un divertimento”, destaca. Y señala que el plantel superior femenino “está disputando la Copa Libertadores pero no se transmite por ningún lado”. Las jugadoras sin apoyo institucional, un clásico.

Cinthia fue jugadora de River. Tiene 46 años y forma parte del sindicato APUBA, de trabajadoras administrativas de la UBA, donde armó una liga de fútbol. Se compara con las más jóvenes, que hoy encuentran espacios para jugar entre mujeres, y cuenta que “las más viejas estamos acostumbradas a jugar desde chicas con hombres. Nuestros hermanos, amigos, primos, siempre querían jugar con nosotras, pero los que no miraban mal eran nuestros vecinos, que nos hablaban de nuestra orientación sexual, cuando nosotras no sabíamos a qué se referían”.

Sol llegó a Trelew desde la Comarca Andina, donde forma parte del movimiento de fútbol callejero en Lago Puelo y El Bolsón. “Estamos abocadas a los jóvenes. Es mixto, Queremos recuperar el fútbol como algo recreativo, recuperar la solidaridad del juego”, dice.

Victoria Basso es abogada. Vive en Córdoba, y forma parte de la comisión de Cultura de Atlético Belgrano de Córdoba. El ENM fue punto de encuentro con su madre, Chavela, y sus dos hermanas, de 37 y 33 años que llegaron de Tierra del Fuego. “Las mujeres siempre la corremos por detrás en cualquier ámbito. En la cancha también”, grafica. En la CD de su club, de 30 integrantes, apenas 2 son mujeres. “Ninguna en cargos relevantes”, aclara. Al equipo femenino el club no le regala más que un par de tuits de aliento, dice, mientras la hinchada está enfocada al plantel masculino. Discriminación adentro y afuera de la cancha.

Los relatos arman un mosaico. Las escenas, con ciertos matices, se replican en distintas geografías. Ponerlo en palabras, contarlo, compartirlo, permite entender la matriz estructural de patriarcado, sacarlo de la invisibilidad, de la vivencia individual. Ahí está la potencia de los encuentros. De la palabra se pasa a la organización. De la organización a la acción. La ola feminista sigue rompiendo cercos. Encontrarse es más que verse y escucharse. Es trama, textura, gambeta y gol.

ARGENTINA: ¿Por qué venir al Encuentro Nacional de Mujeres?

Por Florencia "China" Freijoo / Infobae.com


Amanece en el sur, un poco nublado y ventoso. La pava comienza a hervir, el mate está listo. El silencio de las primeras horas de este domingo dan lugar a la reflexión para poder decantar la intensidad del primer día. Abrazos, lágrimas, gritos, saltos, debates, aprendizajes, libertad, deconstrucción, marcha, fiestas, son las postales del sábado más feminista que tuvo la Patagonia en los últimos años. Todo aquello retumba en la mente y atraviesa el cuerpo, mientras circulan los primeros mates del día.

Las madrugadoras aprovechan el viaje para disfrutar una de las claves del turismo en Puerto Madryn: el avistaje de ballenas (octubre es la mejor época). Otras prefieren dormir un rato más para recuperarse de las multitudinarias fiestas de anoche ("Festitorta" y "Fiesta Latinoamericana") que le pasan factura al cuerpo. Se descansa poco, se disfruta mucho.

La marea feminista se va despertando: "Maldición, va a ser un día hermoso". Por la mañana continuarán los 73 talleres que ayer desataron miles de historias, discusiones y emociones.

Talleres, corazón del encuentro
Los talleres se desarrollan en las distintas escuelas de la ciudad. Al ser tantas las participantes, se forman grupos que se ubican donde pueden dentro de los establecimientos y comienza el conversatorio. Hay una coordinadora que garantiza que el debate sea democrático, horizontal y pluralista. Todo lo que se expone queda registrado y forma parte de las conclusiones del documento final del encuentro.
 
Lo que pasa en los talleres conmociona, cada una cuenta sus vivencias personales, sus puntos de vista, sus inseguridades, preguntas, contradicciones y hasta planes de acción, ante un respetuoso silencio de las demás. Todas venimos de realidades y contextos distintos, pero entendemos de qué se trata la experiencia de la otra, porque el patriarcado atraviesa transversalmente nuestra sociedad y penetra de manera muy profunda en nuestras raíces, algo de lo que nos queremos desprender. De eso se trata la sororidad y el empoderamiento.
 
La liberación a la que empuja el feminismo avanza a pasos agigantados -aunque las noticias de violencia de género, femicidios, travesticidios y transfemicidios aún desaniman bastante-. Pero lo cierto es que estos años son claves para lo que vendrá. Se está gestando un profundo cambio de conciencia, un cuestionamiento del discurso hegemónico machista, cuyos estereotipos no hicieron más que dañar vínculos. Y ahora somos muchas, y cada vez más jóvenes.

En el taller de Relaciones de Pareja, por ejemplo, se cuestionó a la monogamia como única forma de relacionarse con la otra o el otro, entendiendo que el amor es dinámico. Se habló de relaciones abiertas y libres como una opción, que vienen de la mano de diálogo, consenso, y responsabilidad sexual y afectiva. Se expusieron inseguridades, culpas, desigualdades, y la necesidad de dejar de pensar solamente en relaciones heterosexuales. Se abrazó la bisexualidad, el lesbianismo, las relaciones poliamorosas como verdaderas construcciones de amor.
 
En el taller de Activismo Gordx, se planteó la relación de la gordura y el capitalismo (hay gente que se alimenta mal no porque quiere, sino porque come lo que puede) y la relación directa que eso tiene sobre el consumo y el placer de los cuerpos. También se habló sobre el espacio que se les da a los cuerpos gordos en la sociedad, lo mucho que incomodan y lo medidos que son en base a unos estereotipos irreales. Otro de los puntos álgidos fue la patologización de la gordura y cómo el sistema de salud está basado en un índice de masa corporal creado a partir de mediciones extranjeras que no encajan con nuestra cultura y excluyen otro tipo de formas.

El taller del Aborto es un imprescindible, y busca afianzarse para continuar la lucha por la legalización, rechazada dos meses atrás por el Senado de la Nación. Quizás por eso fue uno de los de mayor convocatoria. Allí se hizo hincapié en el ajuste de las políticas públicas relacionadas a Género; y en la urgencia de avanzar con la Educación Sexual Integral, cuya implementación a nivel nacional es muy lenta y está siendo frenada por los sectores más conservadores de la sociedad.
 
genas, la emergencia en la violencia de género, el cupo laboral trans y el pedido de separación de la Iglesia con el Estado. También marcaron la agenda las duras críticas al Estado por el aumento del desempleo y el impacto del ajuste sobre las mujeres. Y se resaltó el pedido de que el Encuentro sea también plurinacional para contener a las comunidades originarias.
 
Emoción a flor de piel
En las calles vibra la emoción, se ven grandes grupos circulando por la ciudad con pañuelos verdes, lilas y naranjas. Muchas participantes emocionadas, con lágrimas en los ojos, charlando con alguna compañera, abrazándose, conteniéndose. Otras más exaltadas, gritando "aborto legal, en cualquier lugar" o bien "¡Señor, señora, no sea indiferente, se matan las travestis en la cara de la gente".

Se las percibe empoderadas, organizadas, encendidas, liberadas, apasionadas, autopercibidas, encontradas, reveladas. Este año tiene bastantes particularidades, muchas de las participantes vienen por primera vez, eso denota el crecimiento del encuentro y del movimiento feminista. Se ven muchas jóvenes, e incluso grupos de niñas de 12 años.

Por otra parte, este año se incorporó por primera vez al cronograma oficial la marcha en contra de los travesticidios y transfemicidios. Fue multitudinaria y conmovedora. Estuvo presente Say Sacayán y remarcó que fue "un crimen de odio" el asesinato de su hermana Amancay Diana Sacayán, reconocida activista creadora del Movimiento Antidiscriminatorio de Liberación (M.A.L) y promotora de la ley de cupo laboral trans quien recibió 13 puñaladas en su departamento del barrio porteño de Flores en octubre de 2015.

Esta vez se marchó con más esperanzas, porque en junio de este año se hizo justicia: Gabriel Marino fue condenado a perpetua por homicidio agravado por odio a la identidad de género. Además este caso sentó jurisprudencia para nombrar lo que hasta ahora venía enmarcándose bajo carátulas confusas y mentirosas.

Hoy continúan los debates, las risas, el compartir, las ferias, las actividades culturales, las transmisiones radiales y todo el folclore que se vive en las calles como el gran festival feminista que es. A la tarde se realizará la marcha principal y el domingo cierra con una gran peña.

"Algo cambia en cada mujer que participa", rezan algunos pasacalles y esa es la razón del por qué venir al Encuentro Nacional de Mujeres.


 

33º Encuentro de Mujeres Argentinas: La Patagonia rebelde y feminista...

Más de cincuenta mil mujeres y trans marcharon por las calles de una localidad de apenas 100 mil habitantes, en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres 2018. “Qué momento, a pesar de todo, les hicimos el Encuentro”, cantaron en respuesta a las agresiones de grupos conservadores y religiosos, con complicidad de la policía local.

domingo, abril 23, 2017

Venezuela: Mujeres revolucionarias alzaron su voz contra la injerencia en Tribuna Antiimperialista

INAMUJER El Congreso de la Patria Capitulo Mujer, instaló en la Plaza Bolívar de Caracas una Tribuna Antiimperilista de Mujeres en Defensa de la Patria-Matria, en rechazo a los constantes ataques contra Venezuela y a la injerencia extranjera.

"Las mujeres venezolanas firmes con la institucionalidad democrática nos pronunciamos en contra de las escaladas de agresiones que viene sufriendo nuestro país en las últimas semanas, ratificamos el apoyo legitimo y constitucional al presidente Nicolás Maduro Moros, así lo dio a conocer, Rebeca Madríz, coordinadora del Congreso de la Patria, capítulo Mujeres, encargada de leer el pronunciamiento.

"No aceptamos que se vulnere por parte de ninguna fuerza imperialista el modelo de democracia participativa y protagónica que fue impulsada por la Constitución y que es una de las principales fortalezas con las que cuenta la Venezuela de Hugo Chávez, y rechazamos contundentemente cualquier intento de subversión del orden constitucional que pretenda alterar la paz en nuestro país", resaltó.

Asimismo citó la misiva, "como hijas de Urquía, de Apakuana, de Josefa Camejo y Argelia Laya, debemos estar prestas para la defensa de nuestra Patria, de nuestras instituciones democráticas y nos declaramos en movilización permanente por la defensa de nuestra Soberanía Nacional, nos comprometemos a mantenernos a la vanguardia de la ofensiva revolucionaria como protagonista fundamentales de nuestra Revolución Socialista y Feminista".

Mujeres alzan su voz

Distintas expresiones organizativas de mujeres hicieron sus pronunciamientos al tiempo que con su alegría característica gritaban consignas en rechazo a las acciones injerencista y plasmaban sus mensajes de apoyo a la Revolución Bolivariana en murales dispuestos en la Plaza Bolívar.

Perteneciente al Movimiento Argelia Laya, Rogelia Martínez, señaló: "Venezuela se respeta, Venezuela es libre y seguirá siendo libre, estamos resteadas con el presidente Nicolás Maduro. Nuestro país es de todos y vamos a defenderlo".

Por su parte, Marianela Frías, integrante del Congreso Integrador de Mujeres de Izquierda, mostró su rechazo frente a las amenazas contra la Patria Bolivariana, que ponen en riesgo la paz y el modelo democrático. Asimismo exhortó a los movimientos sociales del mundo a fortalecer los mecanismo de articulación y diálogo, especialmente en el momento donde el imperialismo con su aparato hegemónico de dominación imperial, va en contra de las políticas emprendidas por el pueblo.

Asimismo, Gisela Jiménez, integrante del movimiento Género con Clase, citó un comunicado de esta organización: "las mujeres ratificamos nuestro compromiso de asumir el reto de colocarnos a la vanguardia de estas luchas y de las grandes batallas que se están librando en nuestra Patria- Matria y más allá de nuestra fronteras, comprometidas como pueblo mujer con el legado de nuestro Comandante Chávez… respaldamos todas las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional en defensa de nuestra soberanía".


Yajaira Melendez, integrante de la vicepresidencia de Mujeres del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), resaltó: "presidente cuente con nosotras, con esta vanguardia de mujeres que estamos dispuestas a seguir defendiendo y decirle al mundo que no vamos a aceptar ningún tipo de injerencia, somos un pueblo soberano", asimismo mostró su apoyo a la canciller Delcy Rodríguez por sus diferentes actuaciones en defensa de la Soberanía.

En este sentido, Suzany González, perteneciente a la juventud del Partido Socialista Unido de Venezuela, destacó "rechazamos categóricamente la injerencia y el asedio internacional del que somos objeto, por parte de interés internacionales, y felicitamos a nuestra canciller Delcy Rodríguez, quien se erige desde ya como una heroína contemporánea de esta Matria, como buena heredera de Juana Ramírez, Apacuana, Josefa Joaquina Sánchez, Argelia Laya, entre muchas otras".

Finalmente, se recibieron diferentes pronunciamientos de movimientos sociales de mujeres de países hermanos como Ecuador, Argentina, Cuba, El Salvador, Colombia, Uruguay, entre otros; quienes brindaron su absoluta solidaridad con el pueblo venezolano y con el legitimo gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Machismo de izquierdas

Natalia Salvo Casaus

TribunaFeminista No hay nada más parecido a una persona machista de derechas que una persona machista de izquierdas. El machismo es machismo, anide en la ideología que lo haga. Es importante que dejemos los eufemismos y reconozcamos abiertamente que dentro de la izquierda hay fuertes reacciones machistas. Resulta fundamental asumir esta realidad para atajarla.

Cierto es que la izquierda, tanto la política como la sindical o la social, han tenido una sensibilidad especial a las demandas del movimiento feminista, pero no es menos cierto que la realidad es que dentro de estas organizaciones lo que hubo, y hay, son movimientos feministas internos de mujeres, y también algunos hombres, que van abriendo camino a la igualdad y al feminismo, no sin reticencias. Fruto de esas presiones que nacen en los senos internos de las organizaciones de izquierdas hemos alcanzado marcos legislativos y normativos y, al menos, condenas públicas del machismo y de la violencia que genera.

No obstante, tampoco podemos rehuir la realidad de que existe connivencia de una parte del movimiento feminista con el machismo de izquierdas en tanto en cuanto no se condena con la misma vehemencia con la que condenamos a los y las machistas de derechas. Si entendemos el feminismo con el movimiento llamado a derribar el sistema de opresión más perenne de los habidos, el patriarcado, éste no puede ser cómplice ni por acción ni por omisión.

Si entendemos el feminismo con el movimiento llamado a derribar el sistema de opresión más perenne de los habidos, el patriarcado, éste no puede ser cómplice ni por acción ni por omisión.

Mujeres y hombres, con independencia de nuestra ideología, hemos nacido y nos hemos desarrollado en sociedades patriarcales que nos imponen visiones machistas de todos los ámbitos de la vida, y por todo ello es fundamental fomentar procesos de deconstrucción personal y de trabajo de las nuevas masculinidades y feminidades, sin obviar otras realidades, fundamentalmente la LGTBIQ.

Por todo ello, debemos asumir que si queremos prevenir y erradicar el machismo y la violencia que genera tenemos comenzar haciendo pedagogía dentro de la propia izquierda, donde todavía no hay siquiera una postura unánime en torno a la abolición de la prostitución, que es una de las más dolorosas formas de violencia contra las mujeres.

Si no superamos el discurso que Ana de Miguel denominó “el mito de la libre elección” y comenzamos a comprender que la prostitución no es un problema laboral sino un problema de Derechos Humanos, de extorsión y redes tratantes, y de feminización de la pobreza, no podremos avanzar hacia una verdadera sociedad libre de violencia contra las mujeres. Si la izquierda no supera de una vez por todas las posturas equidistantes en torno a la compra-venta de mujeres, de sus cuerpos y sus vidas, no construiremos JAMÁS sociedades libres de violencia contra las mujeres.

Hay trabajo por hacer dentro de las organizaciones de izquierdas, pero el movimiento feminista también debe asumir que no puede ser cómplice del machismo dentro de la izquierda. Que debe condenarlo como cuando se da dentro de la derecha, inclusive más.

Lo escribieron Gioconda Belli, Patricia Vergara o Dulce Chacón con las palabras más hermosas que pudieron. Incluso las que las precedieron… María Cambrils, Alexandra Kollontai o Emma Goldman… Sin feminismo no hay izquierda.

Cómo se convirtió la prostitución en la profesión más moderna del mundo

Kajsa Ekis Ekman

Truthdig Cuando se conoció la noticia de que la vicepresidenta de una de las “organizaciones de trabajadoras-es del sexo” consultada por Amnistía Internacional en política sobre prostitución había sido condenada por tráfico de seres humanos y proxenetismo, muchas abolicionistas se sintieron horrorizadas, pero no sorprendidas, ya que “los derechos de las trabajadoras del sexo” cada día se utilizan más como eufemismo de los derechos de los proxenetas, los propietarios de burdeles y de los hombres que pagan por sexo. El discurso del “trabajo sexual” ha hecho posible que “el oficio más antiguo” se convierta en la profesión más moderna del mundo. La prostitución ya no es considerada como un vestigio medieval patriarcal, sino subversiva, liberadora, incluso feminista.

A los movimientos feministas se les vendió la prostitución como el derecho de la mujer a su propio cuerpo; a los neoliberales, como un símbolo del libre mercado; a la izquierda, como “trabajo sexual” que necesita sindicatos y derechos laborales; a los conservadores, como un acuerdo privado convenido entre dos personas al margen de toda intervención social; al movimiento LGTB, como sexualidad que exige su derecho a expresarse. La prostitución se convirtió en un camaleón capaz de adaptarse a todas las ideologías. Y cuando la izquierda abraza la prostitución como “trabajo”, lo hace pasando por alto que el marxismo considera el trabajo como algo intrínsecamente alienante que debería ser abolido y el resultado de la pérdida de la capacidad de trabajadores y trabajadoras a decidir sobre sus propias vidas. Otro elemento ausente es la conciencia sobre la forma utilizada por el capitalismo para expandirse de manera incesante en cada vez más dimensiones de nuestra vida, haciéndonos ver nuestros cuerpos y mentes como meras mercancías.

El discurso del trabajo del sexo fue inicialmente un discurso marginal surgido en el ambiente político creativo y caótico de California. Obtuvo relevancia cuando el gobierno holandés lo promocionó con miras a preparar el terreno a la re-legalización de la industria del sexo. Holanda, con su floreciente industria sexual, tenía a todas luces un interés económico en obtener impuestos de ella. El argumento de que la prostitución era un trabajo como cualquier otro resultó ser muy útil. Pero si la prostitución tenía que ser considerada una profesión, era fundamental que hubiera sindicatos, y así fue cómo la organización De Rode Draad (El Hilo Rojo) se convirtió en el primer sindicato de este tipo en el mundo. De Rode Draad fue fundado por el gobierno holandés y presentado como el sindicato de las “trabajadoras del sexo”, pero fue financiado con dinero público desde el momento de su creación y su dirección siempre estuvo en manos de sociólogos y sociólogas, no de personas en situación de prostitución. Hay hoteles en Ámsterdam que ponen a disposición de los turistas folletos en los que se les asegura que no deben sentirse culpables de pagar por sexo, ya que “muchas” prostitutas pertenecen al sindicato De Rode Draad.

Las referencias a este sindicato son algo prácticamente insoslayable en los libros sobre feminismo de los años 80. Y sin embargo, De Rode Draad nunca llegó a tener más de cien miembros, jamás intervino en un solo conflicto laboral en un burdel y sus representantes, como el sociólogo Jan Visser y la investigadora y escritora Sietske Altink , no tenían ninguna experiencia en prostitución. Sietske Alkink, en el transcurso de una conferencia en 2009, dijo que la demanda de prostitución disminuiría “ya que las mujeres casadas han mejorado mucho en cuestión de sexo”. Actualmente trabaja en el Comité Internacional por los Derechos de las Trabajadoras y los Trabajadores del Sexo en Europa (ICRSE), en el que -curiosamente- nos encontramos a menudo con los mismos políticos, universitarios y trabajadores sociales apareciendo una y otra vez y construyendo su carrera profesional a base de hablar del derecho a hacer algo que ellos personalmente no han hecho.

Dado que la industria del sexo ha aumentado en el mundo entero, el discurso del trabajo sexual ha adquirido un estatus hegemónico. Y así fue cómo segmentos de la izquierda y del movimiento feminista se tragaron el anzuelo de la propaganda con el plomo y el sedal: luchar a favor de la prostitución se convirtió en luchar por la libertad. Resulta cuando menos extraño. Hace cien años, la lucha contra la prostitución era un asunto crucial tanto para el movimiento obrero como para el movimiento de las mujeres. Recordemos aquellos carteles del sindicato británico de estibadores que se hicieron tan populares y en los que se leía “No pararemos hasta barrer toda la miseria, la prostitución y el capitalismo” y “An injury to one is an injury to all”, que las feministas convirtieron en la consigna “Nos tocan a una, nos tocan a todas”. Los estibadores tenían claro que la prostitución condenaba a sus hermanas de la clase obrera a ser utilizadas por los hombres de clase alta y no estaban dispuestos a permitirlo.

Por lo que se refiere al movimiento de las mujeres, lucharon contra la prostitución antes incluso de exigir el derecho al voto: acabar con la trata de esclavos y esclavas era lo más urgente y prioritario. La prostitución no ha cambiado. Sigue siendo la misma industria, los mismos hombres con dinero comprando mujeres pobres, la misma explotación, la misma violencia y la misma trata (aquello que en el pasado se llamaba “trata de blancas”). Lo que cambió fue la etiqueta. Como dice Sonia Sánchez , una mujer argentina superviviente de la prostitución: “Existe un feminismo que es muy útil para los proxenetas, un movimiento sin movimiento, liderado casi exclusivamente por universitarias, muy lejos del feminismo popular.” Pasé cuatro años viajando por Europa y estudiando las organizaciones del “trabajo sexual” para mi libro L’être et la marchandise (El ser y la mercancía). Vi cómo se repetía siempre el mismo patrón: una organización de “trabajo sexual” con una web muy elaborada y una presencia en las redes impresionante, con cientos o miles de miembros con experiencia en trabajo sexual que en realidad eran tres que quedaban para tomar café.

Eso es lo que ocurría, por ejemplo, con el grupo francés Les Putes (ahora llamado STRASS). También era frecuente encontrar a personas relacionadas con la investigación o con ong’s copando la junta directiva mientras que sólo había una persona en la organización con experiencia en prostitución. Esta persona era la única, por supuesto, que hablaba con los medios, como era el caso del ICRSE (International Committee on the Rights of Sex Workers in Europe). En el caso de la organización española Ambit Donà, no contaban ni con una sola persona ejerciendo la prostitución, por mucho que aseguraran “defender el derecho a ser putas”.

A veces, los grandes sindicatos contaban con una sección para las personas en situación de prostitución, como era el caso de CCOO en España o el sindicato Ver.di alemán, con escasos resultados. Ni una sola persona en situación de prostitución se afilió a CCOO. En la sección sindical alemana de las trabajadoras sexuales me dijeron que “nunca habían tenido más que unas cuantas afiliadas” y que nunca habían tenido ningún conflicto laboral, a pesar de que la industria de la prostitución alemana es la más importante de Europa, con más de un millón de personas vendiendo sexo todos los días. Igual de decepcionantes fueron los resultados de la regulación en Alemania: sólo un 1% de las mujeres prostituidas se registraron como “trabajadoras sexuales”.

Cuando el Estado se preguntó la razón y realizó una encuesta, muchas mujeres en situación de prostitución respondieron que lo que ellas deseaban era dejarla tan pronto como pudieran y que no querían ver la prostitución más que como una solución temporal. Huschke Mau, una superviviente alemana de la prostitución, escribió : «Como la mayoría de prostitutas, yo no me registré como tal porque tenía miedo de no poder dejarlo si lo hacía. Porque tenía miedo de que me preguntaran por qué ya no quería seguir trabajando como prostituta si era un trabajo como otro cualquiera. Y eso fue exactamente lo que pasó cuando quise dejarlo. Busqué ayuda en la sanidad pública y sólo recibí incomprensión. Y no conseguí salir.

¿Qué se supone que tenía que decir en la oficina de empleo si iba a pedir una prestación para poder pagar el alquiler y la comida sin necesidad de tener que chupar diez pollas cada día? ¿No me preguntarían cómo me había ganado la vida en los últimos tres meses? Y si se lo dijera, ¿no me preguntarían por qué no quería seguir haciéndolo, habiendo un burdel fantástico allí cerca que me podía contratar? Una mujer que había tenido que volver a las organizaciones “de trabajo sexual” con la esperanza de encontrar refugio me contó que la usaron sólo como herramienta de propaganda.

TAMPET, otra organización holandesa, recibe millones de euros de la Unión Europea para luchar contra el VIH, pero utilizan ese dinero para repartir condones entre las mujeres inmigrantes y en hacer campaña a favor de la despenalización. Cuando hablé con su representante, otra trabajadora social, me contó que a menudo las mujeres le pedían que las ayudara a salir de la industria del sexo y que ella les respondía que su trabajo no era sacar a las mujeres de ahí, sino enseñarles a ser mejores prostitutas.» A veces, tras la fachada de los derechos de las “trabajadoras sexuales”, hay hasta proxenetas.

Es lo que ocurre con Douglas Fox, que se autodenomina “chico escort independiente”, aparece a menudo en los medios hablando de los derechos de los trabajadores y las trabajadoras sexuales y de lo malo que es el feminismo. Esto es lo que dice Huschke Mau de ese fenómeno que nos encontramos a nivel internacional: «Cuando habláis de BesD (Berufsverband erotische und sexuelle Dienstleistungen, organización alemana de trabajadoras sexuales), os referís a ella como “una organización de trabajadoras sexuales organizadas”, pero ¿os dais cuenta que sólo representa al 0,01% de las prostitutas alemanas? ¿Qué tipo de organización de prostitutas es ésa que incluye también a los propietarios de los burdeles? ¿Explotadores que crean un ‘sindicato’ para representar a las trabajadoras? Que un patrón no tenga los mismos intereses que los trabajadores y las trabajadoras es algo obvio para la izquierda, excepto cuando se trata de prostitución.

Y así fue que el International Union of Sex Workers (IUSW) fue rápidamente invitado a incluirse como sección dentro del gran sindicato británico GMB y ahí sigue. La idea de organizar “sindicatos de trabajadoras del sexo” es muy poderosa. Sin embargo, en el transcurso de mi investigación, no encontré ni una sola organización que funcione verdaderamente como un sindicato; es decir, que haya sido creada y financiada por sus miembros, se componga únicamente de personas de ese sector y tenga como adversarios naturales a empresarios y otras personas que obtienen beneficios del sector. La mayoría de estos grupos forman parte en realidad de un lobby que pretende a toda costa legalizar todos los aspectos de la industria del sexo a través del etiquetado de la prostitución como “trabajo”.» Los sindicatos en general hablan de problemas profesionales, de las largas jornadas de trabajo, de los riesgos y de la lucha por los beneficios que genera la actividad profesional.

Pero lo más extraño de los auto-denominados sindicatos de “trabajadores-as del sexo” -aparte de no contar con afiliación y de su total fracaso en llevar adelante denuncias laborales contra proxenetas y propietarios de burdeles- es su insistencia en que el “trabajo sexual” es estupendo. Y, sin embargo, la prostitución presenta unos índices de riesgos laborales que pocos trabajos tienen: un 82% de las personas en situación de prostitución han sido físicamente agredidas, el 83% han sido amenazadas con un arma y el 68% han sufrido violación. La tasa de mortalidad entre las mujeres que se dedican a la prostitución es más elevada que la de cualquier otro grupo femenino, incluso mayor que la de mujeres sin techo y mujeres toxicómanas.

¿Un sindicato que de verdad representara a las personas en situación de prostitución no debería hablar de estas cosas? Pues muchas de las organizaciones arriba mencionadas hacen justo lo contrario: enmascaran los problemas. Sólo dicen lo mucho que empodera estar en la prostitución, que es una verdadera liberación del patriarcado y una excelente manera de desafiar sus límites. Dejadme que os diga que eso es algo que nunca vais a oír en la calle.

Fuente:http://www.truthdig.com/report/item/how_prostitution_became_the_worlds_most_modern_profession_2016090