viernes, febrero 27, 2009

Estado Mundial Actual de los Derechos de la Mujer

Por: Gilda Fariñas Rodríguez

Los progresos que, en gran parte del mundo, se realizan sobre la igualdad de género y la labor incesante de miles de mujeres, hombres y organismos e instituciones en aras de lograr ese propósito en cada unos de sus países, permanece en la agenda de trabajo de las Naciones Unidas como uno de los objetivos de las llamadas Metas del Milenio.

De hecho, cada dos años, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), publica un informe relacionado con este tema. El más reciente de estos documentos acaba de ser publicado bajo el nombre El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2008/2009, ¿Quién responde a las mujeres?, Género y Rendición de cuentas.


Sin desconocer que aún resta mucho por alcanzar en materia de igualdad de género, el informe analiza, ampliamente, los esfuerzos que realizan millones de mujeres en todo el mundo para lograr avanzar en tales propósitos, a la vez que esos cambios se reflejen en sus propias vidas.

Según los datos publicados por UNIFEM, más del 60 por ciento de los trabajos no remunerados, lo ejecutan mujeres; además de que ellas todavía ganan un 17 por ciento menos de media que los hombres y que cerca de un tercio deberá afrontar violencia de género a lo largo de sus vidas.

Esas diferencias se hacen más evidentes en los países pobres; allí las mujeres sufren mayor vulnerabilidad y marginalidad que el hombre. Una situación que se torna más difícil para ellas en cuanto a la precariedad laboral, la falta de acceso a los servicios públicos y la discriminación en los cargos de poder.
Como ejemplo de esos marcados contrastes, UNIFEM menciona a la nación de Uganda, donde las mujeres aunque asumen la mayor parte de la producción agrícola, solo son propietarias del 5 por ciento de las tierras.

Otro aspecto significativo del informe, describe que de los 72 millones de menores que no asisten a la escuela, el 57 por ciento son niñas. Sin embargo, el documento de la organización de Naciones Unidas, señala que en la actualidad, nueve de cada 10 niñas están matriculadas en la escuela primaria, lo cual significa un avance substancial en el fortalecimiento del papel de las mujeres.
Al presentar los resultados de El Progreso de las Mujeres en el Mundo 2008/2009, ¿Quién responde a las mujeres?, Género y Rendición de cuentas, funcionarios de UNIFEM reconocieron que medio millón de mujeres mueren, cada año, por causas relacionadas con el parto o el embarazo y que la epidemia del SIDA, se ha feminizado.

En cambio, no todas son malas noticias en ese informe, según el cual la asistencia dirigida a cuestiones de género se ha triplicado en los últimos años y que de los 22 parlamentos que, en el mundo, llegaron al 30 por ciento de mujeres, la mitad está en regiones en desarrollo. Una cifra que pone a las parlamentarias en Cuba muy en ventaja de sus pares a nivel internacional. En esta pequeña Isla del Caribe, las mujeres ocupan el 43 por ciento de los escaños en el Parlamento.
El Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM), tiene como objetivo “apoyar las acciones innovadoras que permitan el avance del status de las mujeres, promover la meta de la participación de la mujer en las actividades principales de desarrollo y apoyar al sistema de Naciones Unidas a una mejor asistencia a los países con el objeto de promover la igualdad de género y el empoderamiento de la mujer.

jueves, febrero 26, 2009

Ética, Publicidad y Cuentos Chinos...

"SE RECRUDECE CADA VEZ MÁS LA BASURA PUBLICITARIA"
La Gráfica Publicitaria de una crema facial poco deja para la imaginación, la publicidad cada vez más vejatoria, hace de la Mujer un producto para la venta, el uso y el abuso, que sirve de mostrador para mercantilizar desde un lavaplatos hasta un automóvil pasando por una póliza de seguros, con la constante de utilizar la imágen de la mujer como un objeto sexual.

Por: Aintze Zaratagabaster

Explicaba el psicólogo publicitario Ernest Dichter a sus alumnos, que una agencia de publicidad resultaria prospera si fuese capaz de manipular los motivos y deseos humanos, engendrando una necesidad de bienes desconocidos o inclusive rechazados hasta entonces. En realidad esta filosofía y mecánica de actuación, no es más que una traslación al mundo del marketing de las teorías del neurofisiólogo ruso Ivan Pavlov, el hábil estudioso de los ciclos de los reflejos condicionados con sus ya famosos perros. No somos perros, pero para el caso es igual. En las actuales sociedades el consumo y el mercado se alimentan de esa estructura de comportamiento.


Hay ciertos incidentes actuales en el mundo publicitario (Intel, Aramani, Movistar, o incluso “El Jueves”) que nos llevan a pensar que, o bien los seres humanos somos unos irreflexivos animales que solo nos movemos por estímulos y respuestas. O bien que los medios que empleamos los publicitarios, u otros manipuladores y poderosos, son perversamente eficientes y capaces de mantener ese estatus de dominio de ciertas minorías sobre las masas.

Hasta ahora, sin embargo, y salvo excepciones, habíamos asistido al espectáculo de un mercantilismo manipulador, deseoso de sacarnos los cuartos, con cualquier engaño. Todos hemos asistido a la visión de juguetes que se mueven solos en los anuncios, entradas de cine que regala Movistar, pero que solo son para 14 provincias, una película y dos horarios (los famosos martes de cine), modelos espectaculares atraídas por un spray, o precios o condiciones de venta ambiguos, cuando no directamente falsos.

En los últimos tiempos, sin embargo, la cosa ha trascendido al resbaladizo terreno de la ética. O somos muy susceptibles, quizás, o los especialistas en publicidad han decidido dar un salto cualitativo importante. Aunque no se en que dirección. No se si en la del atrevimiento que proporciona la soberbia de saberse capaz de dominar conciencias, o si en la de directamente pasar de dominar bolsillos, a controlar comportamientos, creencias y valores. En el fondo quizás siempre haya sido así, y solo ahora somos conscientes de ello.Un caso claro ha ocurrido hace unos días. El gigante americano Intel, pretendía lanzar a nivel mundial su nueva plataforma tecnológica “Core 2 Duo”.

Para ello, el anuncio central de la campaña nos ofrece a un hombre blanco puesto en pie, rodeado de seis corredores negros en posición de salida. La idea de un nuevo procesador de gran velocidad (identificada con los grandes velocistas de raza negra), no ha calado entre los analistas. Estos han transmitido al gran público una interpretación abiertamente racista.

Y es que la imagen de seis afro americanos agachados ante el hombre de negocios blanco, por mucho que el slogan diga "Multiplique su rendimiento informático y maximice el poder de sus empleados", ha sido interpretado como una ofensa que coloca de parte del blanco la inteligencia, y del negro la fuerza bruta sumisa. Pero lo curioso, y esta es otra de las maravillas de la publicidad, es que este mensaje subliminal, intencionado o no, no ha sido percibido por su destinatario, el gran público, sino descubierto, explicado y difundido por analistas y estudiosos, lo que crea un curioso canal indirecto de distribución de ideas.

De hecho el escándalo saltó, no por alguna organización de consumidores, ni por cartas a los periódicos, sino por un conocido blog tecnológico, el Gizmodo, desde donde se distribuyo, de manera que ni siquiera los agentes de Intel habían sospechado.La reacción de la multinacional ha sido inmediata. Intel retiro todos sus anuncios y elementos de campaña, ofreciendo su vicepresidente de marketing, Dan MacDonald, las oportunas disculpas “Solo pretendíamos transmitir la nueva potencia de nuestros procesadores a través de una metáfora visual, pero somos conscientes de que en lugar de comunicar ese mensaje, hemos enviado otro que resulta culturalmente insensible e insultante”.

Conociendo todo el enjundioso y largo proceso de creación de una campaña, resulta difícil creer que no se evaluara este riesgo.No es el único caso, pero si el resuelto de manera mas elegante, y el mas sospechoso de buscar publicidad gratuita, o de desvelar, sin querer, los valores reales de sus autores. Bien distinto fue el caso de Armani, cuando hace unos meses presento una ambiciosa campaña en la que dos niñas de cinco años y aspecto oriental, maquilladas y vestidas con biquini y 'short', aparecían en pose mas que sexy, para anunciar la línea de ropa Armani Junior.

La campaña choco de plano con la agencia de protección del menor, en la que Arturo Canalda defendió la retirada del anuncio, al presentar a niñas envueltas en una imagen, que buscaba jugar con la seducción, el ansia de ser mayor y, digámoslo claramente, con las prostitutas orientales que pululan por algunos paraísos turísticos.La notoriedad se consiguió, al obtener gratis primeras planas y minutos de televisión, con una imagen que seducía a los adultos (el cliente no usuario, pero que paga), y que transmitía una ética confusa a los niños, al sugerirles lo bueno de asumir pautas inadecuadas para su edad y ciclo madurativo.

Armani cedió, pero no de buen grado. Como tampoco Dolce&Gabana, coqueteando con pautas de sumisión femenina, reduccionismo sexual de la mujer, clichés de belleza y permisividad hacia la violencia de género. Dolce&Gabana perdió el pulso con la administración española, y posteriormente con la ASA, organismo que regula la publicidad en Inglaterra, que no solo prohibió el anuncio, sino, incluso, varias fotografías de un catálogo publicitario de D&G, y de otro de ropa para niños de la firma No Added Sugar al considerar que, como en los dos casos anteriores, eran "sexualmente provocativas".

En una de las imágenes se mostraba a una niña arrodillada con la leyenda "Un caballero nunca debe hacer esperar a una dama y una mujer de verdad debe actuar como tal".En España existen cada vez más mecanismos de protección, no solo de los intereses mercantiles del usuario, sino de los valores sociales que pretendemos perpetuar. Mecanismos que van desde Ley General de la Publicidad, hasta el código de autorregulación, pasando por los organismos de protección del menor.

Pero no basta. De hecho las intervenciones y frenos se producen cuando las campañas están en marcha, ofreciéndolas, muchas veces plataformas de conocimiento aun mayores y gratuitas.Y todo por que las agencias y creativos, en una guerra económica sin cuartel, han decidido utilizar medios innecesarios (sexualidad y niños), pero impactantes y rentables en el corto plazo, y destinatarios débiles, incapaces de discernir, pero, en nuestra sociedad con capacidad de influencia sobre el comprador efectivo, y me refiero a los niños sobre los padres.

Pero junto a todo ellos, cabe preguntarse, si tanta incidencia en estos aspectos, no esconde una intencionalidad extra económica, que pretende fomentar una concepción de la vida sexista, racista, violenta y tendente a sostener un status de dominio social que perdura ya mucho.Están bien iniciativas como las del regulador de comunicación ingles, Ofcom, que ha pedido que se prohíba el uso de famosos o personajes de dibujos animados asociados a comida basura en los anuncios publicitarios dirigidos a menores, o como el Parlamento italiano, que ha prohibido que los menores de 14 años aparezcan en los 'spot' televisivos. Esta muy bien. Pero a los adultos, ¿de donde les quitamos?

Solicitud de apoyo a María León, Ministra de Estado para Asuntos de la Mujer.

El objetivo de la presente solicitud dirigida a la Ministra María León, es lograr que el gobierno bolivariano de Venezuela, como ha venido haciéndolo hasta ahora, brinde apoyo a la iniciativa introducida ante la Organización de Naciones Unidas para que se celebre la 5ta. Conferencia Mundial de la Mujer, probablemente en el año 2012.


Caracas. 9 de febrero de 2008

Ciudadana
María León
Ministra de Estado para los Asuntos de la Mujer
República Bolivariana de Venezuela
Su Despacho


Quienes suscribimos, ciudadanas venezolanas comprometidas con el avance nacional e internacional de los derechos de las mujeres, nos dirigimos a Usted, por ser la funcionaria del gobierno nacional que ostenta el mayor rango político administrativo y responsabilidad sobre las políticas dirigidas al logro de los objetivos del Artículo 21 de nuestra Constitución, en materia de igualdad y la equidad entre las y los venezolanos.

Lo hacemos en nuestro nombre y de las organizaciones que representamos y en solidaridad con la iniciativa internacional creada por la organización “5WCW” que, con el concurso de otras asociaciones de mujeres y personalidades reconocidas por su contribución al tema, está promoviendo la celebración de la Va. Conferencia Mundial de la Mujer, bajo la vigilancia y organización de las Naciones Unidas, como las cuatro que se han celebrado anteriormente.

En tal sentido el objetivo inmediato de “5WCW”, que adoptamos como nuestro, es lograr que el gobierno de cada país, en este caso el gobierno venezolano, brinde apoyo a la iniciativa introducida para que se celebre esa Va. Conferencia, probablemente en el año 2012.

La primera discusión a esta propuesta se dará en la Sesión No. 53 de la Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer (Comisión of the Status of Woman), que se celebrará en marzo de 2009. Aun cuando Venezuela no es parte para 2009 de la Comisión, puede como Estado Miembro de la ONU y de pleno derecho, participar en la sesión y expresar su opinión.

Por todo lo anterior nos permitimos elevar a Usted la siguiente solicitud que esperamos obtenga una respuesta positiva del gobierno nacional:

1.- Solicitamos la presencia de la representación oficial del Estado venezolano en la Sesión No. 53 de la Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer (Comisión of the Status of Woman), que se celebrará en marzo de 2009 y su apoyo a la discusión del tema de la celebración de una Va. Conferencia de los derechos de las mujeres, en la fecha que se decida en la discusión del mes de julio 2009 en el ECOSOC. Estimamos de la mayor importancia la concurrencia de la representación venezolana a esta sesión y expresar apoyo a esta propuesta de que se celebre una Va. Conferencia Mundial de la Mujer, dado todo lo que ha ocurrido desde la Conferencia de Beijing y las reuniones Beijing+5 y Beijing+10.


2.- Solicitamos que Usted en su carácter de ME para los Asuntos de la Mujer, tramite ante la Cancillería Venezolana, el apoyo de nuestra Embajada en la ONU, a la propuesta de celebración de la Va. Conferencia de la Mujer, que se discutirá en la reunión del Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la ONU, el venidero mes de julio de 2009, una vez que se apruebe la moción en marzo en la Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer.

3.- Solicitamos que esta misma posición se mantenga en forma amplia en la discusión del tema en la venidera Asamblea General de la ONU.

Aspiramos que la posición de la delegación venezolana brinde un apoyo a la Conferencia en términos amplios, para evitar las reducciones que significaron los intentos de Beijing+5 y Beijing+10 y para propiciar que en esta quinta oportunidad los problemas que impiden la igualdad de género se interpreten abiertamente en el contexto internacional de las numerosas crisis que en nuestra época siguen teniendo en las mujeres, en las y los niños, principales protagonistas de la pobreza y las violaciones a los derechos humanos.

A la espera de su respuesta quedamos de Usted, atentas compatriotas

1. Evangelina García Prince - CI 1850115
ONG Género, Democracia y Derechos Humanos

Imágen y Concepto de Mujer Joven para las Empresas Televisivas

Por: Yury Weky
Abordar este tema nos remite necesariamente a revisar un poco la cuestión de la mujer en el marco de lo que ha sido desde sus inicios el tratamiento de la imagen de la feminidad, lo femenino y su evolución, en las empresas televisivas en Venezuela, como expresión del sistema capitalista.Entendido que la televisión privada es un fenómeno en el cual se concentran intereses de grupos económicos, que pretende desde la programación que trasmite crear una cultura en los usuarios y usuarias que responda a sus propios intereses, no podemos obviar a la mujer joven inmersa en esta trama tanto como trabajadora del medio o como espectadora.


Inicios
Con los avances de la tecnología, en el siglo pasado, aparecen nuevas formas de trabajo, entre ellas la televisión, a la cual se incorpora la mujer y sobre todo la joven; inclusive en Venezuela donde aparece este medio de comunicación en 1952.

Desde entonces la pantalla chica utiliza el recurso femenino para la explotación, como imagen fundamental para la venta y la mercantilización. Se convierte la imagen femenina en un concepto: mercancía.

Se usó en la fase inicial en la publicidad como un elemento impulsor de consumo de bienes domésticos (jabones, cremas, detergentes). A través de una realidad breve, fabricada y fragmentada (comerciales) se construye una cantidad de estímulos dirigidos a la mujer, a la familia, desde la propia imagen de la mujer, con el fin de incentivar a la compra con la esperanza de acceder a los cambios y beneficios que la publicidad promete.

Su presencia en los espacios de las telenovelas (en las cuales se crearon estereotipos de mujeres) sólo tenían cabida la bella tonta, la bella mala y la negra o india como servicio en medio del drama.

Se reflejaba en la pantalla toda la tragedia de la sociedad clasista, pero se incentiva a través de ella a adquirir nuevas conductas, a aspirar nuevas situaciones, mientras se tergiversa la realidad real y se crea una realidad ficcional cuyas soluciones a los problemas planteados no responden a la vida misma.

En otras palabras, se distorsiona la realidad y se construyen falsos valores.

En ese período de iniciación en Venezuela la televisión no tiene significativo impacto en la mayoría porque la señal no cubría toda la geografía nacional, pero el objetivo estaba definido y con el tiempo se fue consolidando.

La televisión en la democracia representativa

Con la caída de la dictadura de Pérez Jiménez, en el 58; la televisión tiene un cambio. Se realizaron “negocios” con el nuevo sistema que nacía: la democracia representativa, y la televisión sufrió una expansión a nivel de cobertura nacional, pero también se puso al servicio de los partidos políticos de la derecha . Esto le permitió posteriormente reclamar su cuota de poder.

A partir d e la década del 70, gracias a los avances técnicos, al auge petrolero y la concertación de capitales en unos pocos empresarios con la anuencia de los gobiernos de turno, la televisión toma otro giro y se convierte en un poder político. La transformación cualitativa en lo tecnológico no va de la mano con los valores de la sociedad.

Convertida la televisión en poder, ha ido generando conductas en la sociedad no sólo hacia el consumo sino que ha intentado homogeneizarla hacia fines específicos en cuanto a la política, la cultura, la educación, la alimentación, el ocio, la familia, utilizando la imagen de la mujer joven.

1-La propaganda electoral la convierte (mujer joven) en un elemento propulsor de las candidaturas de derecha y se exalta las cualidades del candidato en las cuñas con la participación de la juventud. Una participación que solo está limitada a la publicidad, objetivo circunstancial y coyuntural, porque una vez en el gobierno no se crean políticas de participación en el Estado para la mujer joven.

Afianzado el poder mediático en una sociedad capitalista, la mujer joven es objeto de las más significativas agresiones. La televisión empeora en la calidad de su programación, y sus objetivos y fines propios del sistema capitalista se acentúan cada vez más. La imagen de la mujer joven sólo responde a un concepto mercantilista para engrosar los capitales de los grupos que manejan la empresa televisiva, mientras de desvaloriza y degrada su condición de ser humano.

Vemos aparecer más participación de la mujer, ya como animadora de programas, o en algunos de opinión de escaso o ningún contenido educativo, en los cuales se refuerza el cuerpo como el elemento a destacar. La belleza física se convierte en la moneda de cambio en un trabajo que no dignifica.

2- En lo cultural, la televisión sirve para la transculturación, penetración foránea; en otras palabras “la estadounización”. La implantación de nuevas formas de vida, inclusive familiar, a través de los programas importados del norte que no responden a los valores autóctonos, patrios, y en todo esto la imagen de la mujer joven se deteriora.

3- El objetivo de educar desaparece. La pantalla chica es invadida por los programas políticos, las comiquitas, las series importadas del norte.

4- Se incentiva a través de la publicidad a adquirir o a comer comida de escaso valor nutritivo en sustitución del patrimonio gastronómico nacional utilizando la imagen de la mujer joven.

5- Se incrementan los programas “de humor” con un verbo de doble sentido y en los cuales el cuerpo joven de la mujer es un elemento de “comicidad”.

6- Los valores de la familia pierden espacio porque se trasladan a través de las series, películas, otros que no responden a nuestra idiosincrasia y en los cuales la imagen de la mujer joven es destructiva (exponente de violencia, drogadicción, prostitución).

Podemos afirmar que la televisión venezolana en manos de la empresa privada ha utilizado la imagen de la mujer como: un factor impulsor del consumo un elemento para la diversión una imagen distorsionada para la mercantilización un elemento de lucro para los grupos empresariales un concepto: mercancía imagen de carácter eminentemente comercial: exponente de valores contrarios a su propia identidad. La televisión revolucionaria para la revolución

La sociedad mayoritaria reclama una nueva forma de hacer televisión con la participación de la mujer joven que responda a los principios fundamentales de educar, informar y distraer, que sea espacio que refleje los intereses comunes de la mayoría sin perder calidad.

Una educación que no soslaye lo ideológico, que fortalezca la moral del nuevo hombre y nueva mujer a partir de valores que sean cónsonos con la sociedad que se intenta construir. Una información (no sesgada) que conduzca a una sociedad sin clases y una distracción sana y creativa.

Esa es una tarea de la revolución que aún no se consolida pese a los acertados intentos a través de los medios comunitarios y otras experiencias. ¿Qué podemos aportar desde este espacio?

BOLIVIA: Vacuna femenina contra la letra muerta

Por Franz Chávez/IPS.

La lucha por la mitad del poder político es el primer paso que quieren dar las bolivianas para convertir en acciones los principios progresistas de la nueva Constitución.

El proceso de redacción de la carta magna, vigente desde el 7 de este mes, tuvo a las mujeres en primer plano, junto a los pueblos indígenas.


Desde los Andes, los valles y las llanuras amazónicas, unas 27.000 líderes sociales, sindicales y profesionales unieron fuerzas en torno al Movimiento de Mujeres Presentes en la Historia para proponer cambios constitucionales sustanciales, dijo a IPS la responsable de incidencia de la Coordinadora de la Mujer, Mónica Novillo.

Según el estatal Instituto Nacional de Estadística, de los 10,2 millones de habitantes que tiene este país, las mujeres son mayoría, con 5.125.566 personas.

Entre agosto de 2006 y diciembre de 2007, 88 mujeres constituyentes conformaron un bloque equivalente a casi 35 por ciento de los 255 integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente, "el más alto porcentaje de participación femenina en espacios de decisión en la historia de Bolivia", según Novillo.

El artículo 3 del texto fundamental señala que "la nación boliviana está conformada por la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígenas originarios campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano".

Para Rebeca Delgado, ex constituyente y actual viceministra de Coordinación de Gobierno, este texto asegura que las mujeres pueden conformar los órganos de poder, ejercer el cargo de presidenta, vicepresidenta o ministra de Estado, como cualquier otra posición electiva o de libre nombramiento.

"Estamos satisfechas porque hemos logrado que nos incorporen a campesinos, pueblos indígenas y mujeres", dijo Delgado a IPS en su despacho, ubicado a pocos metros del que ocupa el primer presidente nativo de Bolivia, Evo Morales.

Pero la primera señal del ahora Órgano Ejecutivo --que reemplaza al Poder Ejecutivo-- no parece tomar ese rumbo: de las 20 carteras del gabinete ministerial, sólo cuatro fueron asignadas a mujeres.

Delgado asegura que se trata de un "proceso gradual".

La ex constituyente por el departamento de La Paz, Marcela Revollo, reclama no sólo más mujeres en el gabinete, sino una institución jerarquizada que se ocupe de las políticas de equidad para avanzar al mismo ritmo que la participación indígena en el Órgano Ejecutivo.

"Este gabinete mostró una necesidad imperiosa de replantear la presencia de las mujeres en los escenarios de toma de decisiones", dijo a IPS.

Para ella, la Constitución es un reto. Hay que ampliar la visión femenina de las conquistas sectoriales y "plantear propuestas en recursos naturales, la conformación de los poderes, el modelo económico y la redistribución de la tierra".

Bolivia es tan pobre como su población femenina: 67 por ciento de los habitantes, y seis de cada 10 mujeres, viven en la pobreza.

Cada día, dos mujeres mueren por complicaciones vinculadas a la salud sexual y reproductiva (embarazo, parto, puerperio y abortos), afirma un estudio difundido por la Colectiva de Mujeres por los Derechos Humanos.

Hasta 2006, casi 20 por ciento de la población femenina adulta no escribía ni leía, mientras los hombres en esa situación eran casi siete por ciento.

Ahora, las autoridades aseguran haber erradicado el analfabetismo, tras concluir en 2008 el programa "Yo sí puedo", basado en el método cubano del mismo nombre, que se extendió a todo el territorio.

En materia de empleo, casi 40 por ciento de las mujeres en edad de trabajar tienen una actividad remunerada, frente a 60 por ciento de los hombres.

Las trabajadoras sólo obtienen 56 por ciento del salario que ganan los varones por la misma función, mientras 30 por ciento de las mujeres son además jefas de hogar.

QUEREMOS LA MITAD

El propósito de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa es preparar candidatas para las elecciones generales de diciembre, con la ambiciosa finalidad de conquistar la mitad de los 166 escaños de la nueva Asamblea Legislativa Nacional, dijo la dirigente Nilda Copa a IPS.

Copa es una indígena de la casi extinguida cultura tomatas, por línea paterna, y quechua por línea materna. La Confederación, explica, aspira a conseguir 50 por ciento de legisladoras que, sumadas a los congresistas indígenas, aseguren 60 por ciento de representación para los pueblos originarios.

Revollo teme que el gobierno otorgue preferencia a la siempre caliente cuestión indígena, relegando a segundo plano "el reconocimiento de la igualdad de hombres y mujeres".

Pero, para Novillo, los mayores temores radican en la actitud de los "operadores políticos, que mantienen resistencia en una sociedad machista".

SON 25 ARTÍCULOS

Veinticinco de los 411 artículos de la Constitución incorporan los principios de igualdad, desarman antiguos esquemas de discriminación y abren espacios para la participación de la mujer en todos los escenarios de la política, según un análisis de la Colectiva de Mujeres por los Derechos Humanos.

Además de "descolonizar" el Estado, fue necesario "cuestionar otras formas de exclusión de las mujeres basadas en un estado patriarcal", apuntó Novillo.

El párrafo segundo del artículo 8 señala: "El Estado se sustenta en los valores de unidad, igualdad, inclusión, dignidad, libertad, solidaridad, reciprocidad, respeto, complementariedad, armonía, transparencia, equilibrio, igualdad de oportunidades, equidad social y de género en la participación, bienestar común, responsabilidad, justicia social, distribución y redistribución de los productos y bienes sociales, para vivir bien".

Un asunto delicado, el acceso a los beneficios de la reforma agraria, se trata en el artículo 395. "La dotación (de tierras fiscales) se realizará de acuerdo con las políticas de desarrollo rural sustentable y la titularidad de las mujeres al acceso, distribución y redistribución de la tierra, sin discriminación por estado civil o unión conyugal", afirma.

La independencia religiosa del nuevo Estado plurinacional "tiene particular importancia porque en el caso de las políticas públicas, (la Iglesia Católica) siempre ha tenido injerencia, y esto está vinculado el ejercicio de derechos sexuales y reproductivos", anota Novillo.

El artículo 66 "garantiza a las mujeres y a los hombres el ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos".

El artículo 65 faculta al padre y a la madre a registrar la identidad de su hijo con los apellidos de quienes se presume son sus progenitores, una cláusula que protege a las mujeres de la negativa masculina a reconocer la paternidad, y que fue reglamentada este mes por un decreto del presidente. Según esta disposición, si el padre presunto rechaza la paternidad, sólo le queda el recurso de verificación mediante un estudio de ADN.

El artículo 14 establece la prohibición y sanción de todo acto de discriminación "en razón de sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género, origen, cultura, nacionalidad, ciudadanía, idioma, credo religioso, ideología, filiación política o filosófica, estado civil, condición económica o social, tipo de ocupación, grado de instrucción, discapacidad, embarazo, u otras..."

La Constitución garantiza el derecho a la vida sin violencia y con dignidad, el acceso a la educación en todos sus niveles, amplía la salud y la seguridad social a toda la población, y garantiza una remuneración justa para las mujeres, sin diferencias frente a los hombres, apunta la Colectiva.

La identidad étnica, de género y generacional, de niñas, niños y adolescentes, está protegida, mientras el Estado reconoce a la familia como el núcleo fundamental de la sociedad y garantiza las condiciones sociales y económicas para su desarrollo integral.

Revollo y Novillo expresaron satisfacción porque el artículo 338 reconoce el valor económico del trabajo del hogar como fuente de riqueza, que debe cuantificarse en las cuentas públicas.

Una medición de ese aporte económico debe permitir crear políticas a favor de las mujeres que son trabajadoras en el hogar, advirtió Novillo.

Para la dirigente Copa, la Constitución debe traducirse pronto en salud gratuita para todos, justicia y viviendas "bajo un modelo de participación comunitaria, colectiva y en democracia".

"En el momento en que el país deje de mostrar a una mujer como símbolo de la pobreza", resumió Revollo, "en ese momento el país dejará de ser pobre". (FIN/2009)

Códigos civiles parecen dictados por Iglesia medieval

"REALIDAD QUE SE HACE EXTENSIVA A LA MAYORÍA DE LOS PAÍSES DE AMÉRICA LATINA" (Comentario de Género con Clase)

Por Nancy Betán Santana/ Fuente: CIMAC

“En México no existe la voluntad de ver iguales a hombres y mujeres; los códigos civiles son leyes anacrónicas y discriminatorias, y vivimos en un panorama legal dictado por la Iglesia medieval”, afirma Patricia Olamendi Torres, consultora del Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM).


Olamendi señala que la mayoría de los códigos civiles del país limitan a la mujer en su ejercicio como ciudadana, ya que ordenan cómo, cuándo y con quién debe casarse, y conceden al hombre las libertades que a ésta le falta; por ejemplo, la de volverse a casar cuando ella lo desee.

“En 29 estados de la República Mexicana si la mujer se divorcia tiene que esperar 300 días para volver a casarse, en cambio, el hombre puede hacerlo al día siguiente de la consumación del divorcio”, detalla.

A propósito de estas limitaciones, la también licenciada en derecho por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), elaboró el libro Mujeres, familias y ciudadanía. Discriminación y exclusión en los códigos civiles de México, editado por UNIFEM. En éste, analiza los códigos civiles de los 32 estados de la República y resalta los artículos que poseen un claro enfoque discriminatorio.

En entrevista con Cimacnoticias manifestó que Nayarit y Campeche son los dos estados con las peores legislaciones, ya que la gran parte de las prohibiciones y aberraciones, como la permisión del matrimonio a las mujeres desde los 14 años, exclusivamente porque ya tienen la capacidad de procrear hijos, se practican en dichos territorios, asegura.

A estos dos estados se agregan 27 más que permiten el matrimonio a las mujeres desde esta misma edad y a los hombres desde los 16.

“De esta forma, la pornografía infantil y el comercio de menores de edad no son sólo delitos viables, sino permitidos por el Estado, pues un hombre mayor puede desposarse con una niña y alejarla de sus padres, llevarla donde él quiera, incluso fuera del país; o los padres, venderla. Para los códigos somos ciudadanas de tercera, y para los tribunales no existimos”, apunta.


SOLO PARA LA PROCREACIÓN


Otro problema con el cual se enfrenta la mujer es la concepción del matrimonio: únicamente para la procreación. Esto sucede en 22 estados del país.

“De este modo, en la mayoría del territorio nacional la mujer no tiene el derecho de ejercer su sexualidad con responsabilidad, y mucho menos, sin estar casada, ya que según la sociedad esto es contrario a las leyes de Dios y del hombre. En Yucatán, por ejemplo, se sigue permitiendo el homicidio por honor”.

A este respecto, la también experta en violencia contra las mujeres recalca la incapacidad de sancionar al hombre que golpea o viola a su mujer porque se rehúsa a tener relaciones sexuales o se protege durante éstas. Esto debido a que los códigos civiles están a favor de la perpetuación de la especie y no contemplan la violencia que puede llegar a ejercerse en esta acción.

“Sólo 20 estados consideran adecuado en su legislación evitar en el matrimonio y en la familia conductas generadoras de violencia, mientras que únicamente en 22 se considera la violencia familiar como una causal de divorcio, cuando debería de ser en todo México. Nuestras leyes están muy lejos de reflejar la realidad y proteger a las mujeres”.

Aunado a esto, solamente 16 códigos civiles indican que las labores domésticas cuentan como contribución al hogar, pero los otros 16 no señalan dichas actividades como tal. No importa el tiempo que la mujer haya invertido. Al divorciarse, no obtiene ningún bien y, en ocasiones, se queda sin un lugar para vivir.

Además, exclusivamente en 19 estados se dice que los dos miembros de la pareja pueden decidir cómo se establecen las responsabilidades en el hogar, en el resto, el hombre puede imponer.

EDUCACIÓN

En materia de educación, los códigos civiles de 18 estados dicen que la educación de los hijos debe ser dada de acuerdo a su sexo.

Para la consultora, esta afirmación, desde cualquier ángulo sexista, da cabida a que muchas niñas con capacidades sobresalientes se queden en casa guardadas esperando a ser pedidas en matrimonio, con los riesgos anteriormente enlistados.

Considera que los dos estados que convienen más a las mujeres para contraer matrimonio son el Distrito Federal y Oaxaca por tener unos códigos civiles más equitativos en comparación con el resto del territorio nacional.

NECESARIO ARMONIZAR LEYES

“Ya la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha hecho la observación a México de que debe armonizar sus leyes. Como las instituciones que imparten justicia no le responden a la población, y sobre todo a las mujeres, nosotras mismas debemos luchar por la igualdad desde nuestros espacios, y por eso la difusión de este tipo de materiales es necesaria para lograr una conciencia social”, finaliza.

Mujeres, familias y ciudadanía. Discriminación y exclusión en los códigos civiles de México fue presentado recientemente en la XXX Feria Internacional del Palacio de Minería (FIL), que finaliza el próximo 1 de marzo.

miércoles, febrero 25, 2009

¿Consumidora o Consumida?

Fuente: Milena Radio

Cuando hablamos de estereotipos sociales nos referimos a características rígidas que la sociedad atribuye a grupos o personas. Si nos centramos en los estereotipos de género, estaremos hablando de un conjunto de patrones generalizados de comportamiento y modos de pensar que se adscribe a las personas por pertenecer a determinado sexo. Y los estereotipos responden a los roles que tanto hombre como mujer cumplen en la sociedad y que están determinados por diversos factores sociales y culturales. En sociedades patriarcales como las nuestras, estos roles son de poder y en el espacio público para los hombres, en el mundo del trabajo, y de sumisión y en lo privado para las mujeres, en el ámbito del hogar y del cuidado de los demás.

Asistimos a relaciones desiguales entre hombres y mujeres, nosotras tenemos mucho menos poder que ellos: poder para decidir, para ser autónomas, para elegir, para acceder a oportunidades. Por el contrario, los varones no sólo pueden decidir por ellos, sino por otros, en este caso por las mujeres, sobre quienes se sienten con derecho de mandar y a quienes sienten inclusive objeto de su propiedad. Están los numerosos casos de feminicidio que nos demuestran que cuando una mujer pretender salir del núcleo de poder de sus novios, convivientes, amantes o esposos, terminan siendo asesinadas.

En efecto, los roles sexuales se determinan social y culturalmente, se aprende a ser hombre y mujer en la casa, en el barrio, en el colegio, en los diferentes espacios de socialización. Y además, a través de los medios de comunicación, que son uno de los vehículos más importantes para socializar.

Y por las características patriarcales de organización de nuestra sociedad, los roles para ellos y para nosotras las mujeres son diametralmente opuestos: para las mujeres está centrado en su función reproductiva, en el cuidado de los demás, de la familia, la madre sacrificada y abnegada es uno de los roles que más exalta la sociedad, en la atención y cuidado del hogar, y en un comportamiento sumiso, delicado y femenino.

Para los hombres su rol es el productivo, el del ser proveedor, protector, desempeñarse en los espacios públicos, tomar decisiones, tener el control sobre los demás, en este caso su familia, mujer hijos, sobre quien ejerce una función tutelar.

Es cierto que los roles tradicionales están cambiando pero estos son muy lentos y el proceso es contradictorio, pues aún en hogares que se consideran modernos se continúa con una educación diferenciada para hombres y mujeres. Y nivel de políticas públicas, no existe ningún esfuerzo por garantizar la igualdad de oportunidades con equidad de género para hombres y mujeres, porque la discriminación sigue afectando a la gran mayoría de peruanas, sobre todo de los estratos económicos bajos y de las poblaciones rurales.

Estos estereotipos de lo femenino y lo masculino se representan y reproducen en los contenidos publicitarios que se difunden por los medios de comunicación. Es decir que en la publicidad, vemos reflejada las concepciones sociales y culturales de la sociedad, vemos una y otra vez los mensajes que no sólo reflejan sino refuerzan las relaciones desiguales entre los géneros, que constituye una de las peores formas de discriminación en el país.

En estos tiempos nadie puede dudar del poder de la publicidad y tampoco de que puede, en este proceso de reflejar y reproducir los estereotipos, acentuar las prácticas discriminatorias en las relaciones sociales, que no sólo son de género, sino de raza, de condición económica, de origen étnico y de orientación sexual.

Entonces si hablamos de estereotipos en la publicidad, los tenemos claramente diferenciados:

• Mujer: ama de casa eficiente, mamá abnegada, objeto de deseo, símbolo de las fantasías masculinas. Preponderancia de imágenes jóvenes y modernas.
• Varones: trabajador eficiente, conquistador, se le atiende, sin control frente a la belleza femenina

Cuando la publicidad promociona productos alimenticios y referidos al hogar, allí están las mujeres como protagonistas: son las que lavan, planchan, cocinan, cuidan y curan a los hijos y el esposo, y se sienten inmensamente felices, allí centran su espacio de realización. Además, son bellas y jóvenes, ahora en mayor proporción que antes, siempre están bien cuidadas y regias, lo que no se condice con la realidad para nada, porque el trabajo doméstico es prácticamente un trabajo forzado, genera muchas frustraciones porque no es asumido por los demás miembros de la familia, es repetitivo y rutinario, y muchas veces no da tiempo a las mujeres ni siquiera a tomar una ducha diaria.

En el mundo del empleo, de la toma de decisiones, de la supervisión de los negocios están ellos, pulcros, modernos, seguros, teniendo todo bajo control. En el hogar son servidos, atendidos, cuidados.

Es cierto que hay nuevos roles para ambos sexos, las mujeres jóvenes trabajan y se divierten, pero cuando son madres, algunos comerciales muestran que llegan volando a preparar la comida. Entre los nuevos roles de las mujeres está el del papel activo en la seducción, que en vez de reflejar una actitud positiva nos las presente como insensibles, interesadas y calculadoras. (Wolswagen, cerveza y carro, etc).

Los nuevos roles son más variados para ellos, quienes están siendo mostrados en la expresión de su sensibilidad, de su afecto, sobre todo en un papel activo de padre amoroso, o de hermano mayor comprensivo.

Hay que mencionar que los diferentes prototipos físicos y sociales de los protagonistas de los contenidos publicitarios responden a modelos modelo occidentales, en un país donde más de la tercera parte de la población está formada por poblaciones andinas, amazónicas y afrodescendientes.
SEXISMO-MACHISMO

El sexismo es la discriminación de las personas de un sexo por considerarlo inferior a otro. Si trasladamos el concepto a la publicidad, tenemos que, como señala en un texto la abogada especialista en temas de comunicación Miriam Larco, publicidad sexista es aquella que degrada a la persona por razón de su sexo y presenta estereotipos que refuerzan roles tradicionales que dan como resultado discriminación o subordinación de un sexo sobre otro.

Un claro ejemplo lo tenemos en el caso de la cerveza que mantiene la fórmula de la mujer botella, al equiparar esta bebida con el cuerpo de la mujer. Muchos anuncios de cerveza se hicieron merecidamente acreedores del SAPO TV. Y lo que suelen decir los jóvenes creativos es que los anunciantes se resisten a cambiar la fórmula porque es exitosa.

Pero el resultado sutil de este tipo de publicidad es el reforzamiento de los estereotipos y por tanto de la discriminación. Un caso de los más indignantes fue el de la publicidad de los jeans Mac Gregor que estuvo en pantallas unos meses en 1994, y que gracias a una acción sostenida e indesmayable de DEMUS mereció una sentencia judicial que señalaba que la publicidad no podía tener contenidos sexistas ni violentos contra la mujer.

Por què esta publicidad sexista y machista es ampliamente recibida por la gente? En esos tèrminos es efectiva porque engancha con el sentido común de las personas que han sido formadas para ubicar a hombres y mujeres en determinados roles, que como hemos visto, son desiguales en nuestras sociedades. A este criterio se suma la tendencia entre profesionales de la publicidad de que “hay que darle a la gente lo que le gusta”, en un tàcito reconocimiento de falta de creatividad e innovación en esta actividad. Ademàs, es un argumento deleznable. ¿Qué oportunidad de elegir tenemos las personas si no accedemos a otro tipo de publicidad en nuestro medio? Los eventos de la FIAP en Argentina, donde hay una categoría que premia la publicidad no sexista, muestran que sí hay formas de vender un bien, un servicio o producto, sin mellar la dignidad de las personas. Y por qué será, que comerciales peruanos no compiten en esa categoría.

REGULACIÓN

Dada la fuerte injerencia, e incluso invasión, que producen los mensajes publicitarios, en la vida de las personas, hombres y mujeres, adultos y adultas, niños y niñas, es que resulta del todo necesario que el ejercicio de la actividad publicitaria sea debidamente regulado, a fin de evitar abusos en las técnicas y métodos empleados para la conquista del "consumidor" y la imposición de patrones culturales y modelos estereotipados atentatorios contra el derecho básico a la igualdad.

Y tenemos que sí hay normas que regulan la publicidad no sólo en cuanto a horarios, sino en lo que es toda su actividad. Se trata del Decreto Legislativo 691 (Normas de la Publicidad en Defensa del Consumidor) y de su reglamento, que recoge los cuatro principios que la rigen:

• Veracidad (Art 4) La información que se brinde en la publicidad debe ser cierta y no inducir a error a consumidores/as.
• Autenticidad (Art 6) La publicidad debe quedar siempre como tal cuando se emite, y no confundirse, por ejemplo, con una noticia.
• Lealtad (Art 7) La publicidad respetar la competencial mercantil, no atacar a competidores por ejemplo, o imitar sus anuncios.
• Legalidad (Art 3) Es diferente a los demás y alude al principio constitucional y de otras normas supranacionales suscritar por el Perú, que es el del derecho a no ser discriminado.

“Los anuncios deben respetar la constitución y las leyes. Ningún anuncio debe favorecer o estimular cualquier clase de ofensa o discriminación racial, sexual, social, política o religiosa. Los anuncios no deben contener nada que pueda inducir a actividades antisociales, criminales o ilegales o que parezca apoyar, enaltecer o estimular tales actividades”.

Entonces, una publicidad sexista, es una publicidad ilícita y debe ser sancionada con lo que prevé el propio Decreto Legislativo 691, que va desde amonestaciones, multas, rectificaciones, entre otras.

Esta norma prevé además disposiciones particulares que rigen para la publicidad dirigida a menores, publicidad de tabaco, de bebidas alcohólicas, medicamentos, hot lines, préstamos, entres otros. Pero basta dar un repaso general a la publicidad en televisión para confirmar que no se cumple, pues en horarios infantiles se difunde una pauta reiterativa de publicidad de cerveza que va generando entre menores de edad la idea de que para pasar un buen rato divertido es necesario consumir esta bebida. ¿Estaràn cultivando nuevos consumidores?.

En Brasil, el poderoso CONAR, Consejo de Autorregulación Publicitaria, cambiò el año pasado sus normas internas referidas a la publicidad de bebidas alcohólicas. Ahora està restringido el uso de recursos de naturaleza erótica, prohíbido recurrir a slogans que inciten al consumo y es obligatorio que los modelos sean y parezcan ser mayores de 25 años de edad. Ademàs, esta publicidad no puede ser transmita en horario de menores de edad. La CONAR fundamentó estos cambios en la necesidad de que la publicidad tenga un enfoque socialmente responsable.

Un estudio de la socióloga Liuba Kogan demostró que para un alto porcentaje de jóvenes de sectores populares, la publicidad les presenta modelos de conducta, y si hemos visto que es muy fuerte la tendencia de a recurrir a estereotipos de género que discriminan no sólo a las mujeres, sino a diversos sectores sociales, entonces podemos concluir que las formas de ser de estos jóvenes se nutrirán de esos valores que luego se reflejarán en sus relaciones con los demás (relaciones de pareja de dominación, necesidad de juergas hasta el límite, dependencia de la moda, etc)

En el caso de las mujeres alienta los roles tradicionales que la encasillan y aíslan, que no reflejan su aporte, ni su diversidad ni su potencialidad. Son el gancho para convencer de los atractivos de lo que se quiere vender. Y el peso de esos contenidos tiene un fuerte impacto en las jóvenes, quienes se ven presionadas a responder a modelos estéticos anoréxicos, que mellan su salud y su integridad. Hay que ser lindas, cuidaditas, modernas y flaquísimas.

Género y empleo a debate

Por: Dixie Edith

Las relaciones entre el género y el empleo, insertadas en la búsqueda de mayor cohesión social en Iberoamérica, centraron los debates de un seminario internacional efectuado en la capital cubana.
"La división sexual del trabajo crea desigualdades tanto en el mercado de trabajo como en el reparto del cuidado en la familia. Aunque se han producido avances, los dos géneros no se encuentran en situación de igualdad"...


Organizado por la Fundación Carolina, la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, el evento fue el cierre presencial del segundo seminario virtual "Género y Cohesión Social: Trabajo y Empleo".

Este espacio de discusión se desarrolló a partir de tres foros referidos a la reconfiguración de la sociedad del trabajo, la búsqueda de nuevas dinámicas en el contexto laboral y el análisis de las políticas públicas y otros factores que inciden en el mercado del trabajo, a través del espacio virtual COFI (Cooperación Foros e Igualdad), iniciativa de la UAB. Las intervenciones fueron recogidas en el volumen Género y Empleo, presentado en la recién concluida Feria Internacional del Libro de La Habana.

Judith Astelarra, experta en temas de género de la UAB, coordinadora del foro y de la edición del texto, resumió en su presentación que los temas abordados en las ponencias y comentarios de los foros permitieron mostrar tanto las especificidades de género que se producen en el empleo y el trabajo doméstico, como las características comunes que afectan a mujeres y hombres.

"La división sexual del trabajo crea desigualdades tanto en el mercado de trabajo como en el reparto del cuidado en la familia. Aunque se han producido avances, los dos géneros no se encuentran en situación de igualdad", precisó.

Durante los debates en La Habana, además, se reconoció que el mercado no ha resuelto los problemas de la pobreza y se identificaron brechas en los mecanismos de integración que afectan la cohesión social, como las diferencias en el acceso a empleos y servicios.

En el caso del empleo, las estudiosas reconocieron que, al no ser un sector aislado de la sociedad, también refleja desigualdades visibles, por ejemplo, en la manera en que se feminizan algunos espacios laborales o en el aún difícil acceso de las mujeres a puestos de dirección.

La española Maribel Rodríguez, responsable del Programa de Cohesión Social, de la Fundación Carolina, sumó a estas desigualdades las diferencias salariales y en las trayectorias laborales entre hombres y mujeres.

Las de ellas están llenas de fracturas a causa de los cuidados que brindan a otros, de sus entradas y salidas del mundo laboral y de las muchas veces que recurren a empleos parciales, lo que atenta contra su desarrollo profesional, especificó.

La doctora Blanca Munster, del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial de Cuba, llamó a establecer indicadores que permitan cuantificar las brechas de género en las políticas públicas.

Para Rodríguez, además, si queremos analizar estos asuntos "con una mirada de género, tenemos que mirar la carga total del trabajo". Tal criterio fue reforzado con los resultados del foro Reconfiguración de la sociedad del trabajo.

Otra española, Gisela Carrasco, del equipo de UNIFEM en Centroamérica y su moderadora, precisó que, en el caso de las mujeres, "trabajo no es solo empleo", afirmación compartida por quienes participaron en esa discusión en línea, en el foto abierto en Internet.

Los debates también avistaron las consecuencias del envejecimiento de la población sobre la mayoría de los países europeos y algunos latinoamericanos; sobre todo por las cargas extras que deja caer sobre los hombros de las mujeres. A ellas, ahora, se les suma también la responsabilidad de cuidar a sus mayores, situación de la cual no escapa Cuba, con uno de los mayores niveles de envejecimiento poblacional del continente.

Entre políticas

La reunión denunció también que, muchas veces, las políticas públicas suelen ser neutrales al género o, incluso, acentuar las inequidades.

En ese sentido, se abogó por propiciar el avance hacia modelos de responsabilidad compartida, a investigar y cuantificar, por ejemplo, el tiempo de las mujeres.

Para Rodríguez resulta imprescindible "no dar soluciones particulares a temas que son colectivos, públicos", como es el caso de la necesidad de infraestructuras para el cuidado de los mayores.

A tono con los tiempos que corren, Rodríguez evaluó posibles impactos de la crisis económica que sufre el mundo para la población femenina.

La experta advirtió que, a pesar del alto número de despidos, sobre todo en Europa, la recesión aún no se ha ensañado particularmente con las mujeres, pero llamó a tener "ojo con la segunda ola".

Rodríguez abundó en que, cuando crecen los despidos, los hombres suelen volver la vista hacia puestos laborales considerados típicamente femeninos. Y entre un hombre y una mujer, la historia tiene suficientes evidencias de por quién se deciden los empleadores.

"La crisis cuestiona el actual modelo de desarrollo y nos pone contra la pared. No es coyuntural, es estructural", dijo Rodríguez y llamó a aprovechar la necesidad de cambiar el actual modelo, como "oportunidad para sentar un pacto social de género".
¿Hacia dónde enfocamos?

Las sesiones de trabajo de La Habana también ayudaron a profundizar en el debate sobre políticas sociales, tanto a nivel europeo como latinoamericano, y avanzar hacia propuestas concretas que incluyan las dimensiones de género y cohesión social.

María de los Ángeles Sallé, de la Fundación Mujeres, de España, puso sobre el tapete elementos imprescindibles a la hora de construir una nueva agenda para evaluar los conflictos de las mujeres frente al trabajo y el empleo.

Para ella, es importante poner fin a la falta de auto legitimación de sus congéneres: "Nos cuesta deber, corremos a pagar y siempre creemos que nos tienen que cobrar", resumió jocosamente.

Sallé criticó que muchas políticas de igualdad, y sobre todo las de empleo, se dirigen a mujeres en situaciones de marginación y no focalizan otros grupos específicos de la población femenina.

Igualmente, dijo que hay poca vinculación entre las políticas estandarizadas de empleo frente a las de desarrollo social y las de igualdad, lo que conspira contra su éxito.

Por ello, llamó a trabajar desde la universalidad de los temas de género y luego a particularizar en los contextos específicos; a pasar de políticas de presencia en el empleo a las de transformación, o sea, "cambiar la lógica de las políticas", precisó.

En pocas palabras, "dar el salto, de víctimas a protagonistas".

martes, febrero 24, 2009

Sobre feminismo, género e historia de mujeres

Por: Nelson Méndez

1. Origen y desarrollo de la historia de las mujeres:

Durante muchísimo tiempo la historia de las mujeres fue una asignatura pendiente. La historia de la humanidad se escribió desde la perspectiva masculina en todo tiempo y la presencia de la mujer quedó en la penumbra. Se dice que la historia es escrita por los vencedores, sin embargo en el caso de las mujeres, pareciera que ni siquiera se libró una batalla contra ella para dejarla por fuera en la historia de la humanidad, sino al contrario, que no fue ni siquiera tomada en cuenta, por lo tanto podemos colegir que no hubo batalla.

Si leemos un libro de historia, notamos que el protagonismo de la evolución de la humanidad siempre está teñido por la omnipresencia del hombre, en el sentido antropológico, pero también en el sexista, en el que el hombre ha sido el hacedor y propulsor de todo.


Por lo tanto, no es de extrañar que exista una negligencia con respecto a las mujeres. Se habla, por ejemplo, de los hombres en la Edad Media, pero poco de las mujeres en ese mismo periodo. Y como el anterior caso, existen infinidad de otros ejemplos.

Para ilustrar tal situación, piénsese en una mujer importante del siglo XVIII, seguramente nos tomara más tiempo recordar una mujer que recordar un hombre, no porque no haya existido alguna mujer importante. Sino porque siempre nos han contado las hazañas y logros de los hombres y poco se nos ha relatado de las hazañas de la mujer. Si cambiáramos la pregunta y quisiéramos saber sobre un hombre importante, la lista sería bien larga y no padeceríamos nada para dar un nombre: Rousseau, Voltaire y un largo etcétera.

Ahora bien, sabemos que las mujeres a lo largo de la historia no solo han fungido de madres cuidadoras. En el desarrollo de las sociedades, en el ámbito político, científico y económico su huella está presente, solamente que se les ha invisibilizado. Si leyéramos sobre la guerra de Vietnam, tendremos noticias del sufrimiento de los pobres hombres en batalla, de las torturas, de sus luchas y sus trasnochos. ¿Pero ha alguien reflexionado sobre el sufrimiento de las madres, esposas e hijas de estos soldados? Seguramente no o quizás en menor medida. Así como este sencillo ejemplo, bastante cercano a nuestros tiempos, ha sido la historia de la mujer, no tomada en cuenta.

Han sido relaciones de siglos enteros e historias de civilizaciones completas en la que a la mujer no se le ha tomado debidamente en cuenta. Contar la historia del hombre era por extensión contar la de la mujer: la de toda la humanidad.

Por lo anterior y por otros elementos, hacer un rastreo de la historia de la mujer a veces se nos presenta no sin cierto grado de dificultad. En el pasado, no son escasas las situaciones en donde las mujeres firmaban sus obras o trabajos con un seudónimo masculino o con el nombre de su esposo. La total negación.

Si echamos un gran ojazo retrospectivo, vemos que ya desde la prehistoria la mujer, jerárquicamente, tenía un rango menor con respecto al hombre y esto ha sido así durante largo rato. Sin embargo, el momento llegó en que se produjo un primer cuestionamiento sobre la posición de la mujer en la sociedad a lo largo de la historia.

Hubo un primer momento de interrogación por parte de una investigadora francesa que ayuda en el establecimiento de lo que hoy en día conocemos como la historia de las mujeres. Es decir, una mujer, Michelle Perrot se preguntó si las mujeres tenían historia. Con una conferencia presentada en 1973 y titulada ¿Las mujeres, tienen historia?, se iniciaba la búsqueda del legado femenino en el camino que ha recorrido la humanidad, pero también se transmitía con esta pregunta la perplejidad y el asombro por haber estado muchas veces ausentes de la relación de los grandes y pequeños hechos que han constituido el mundo.

Otra fecha significativa en la configuración de la historia de las mujeres es el año de 1983, Michelle Perrot, ofrece un coloquio en donde se pregunta sobre la posibilidad de que existiera un historia de las mujeres, su coloquio se tituló ¿es posible una historia de las mujeres? El gran coronamiento de la cúspide lo dio en con la aparición de su libro La historia de las mujeres en Occidente, que Perrot y el medievalista George Duby publicaron entre en 1992 y 1993.

Se pasa de un momento de inquietud a uno de afirmación. Perrot está inquieta por la negligencia que ha sufrido la mujer, pero luego con su libro La historia de las mujeres en Occidente, corrobora y reafirma la existencia de la mujer y su fundamental papel en las sociedades occidentales. Se muestra en este trabajo historiográfico que las mujeres pueden ser protagonistas que influyen y al mismo tiempo reciben influencias del entorno.

Si nos preguntáramos sobre las influencias que ha recibido la historia de las mujeres, es indispensable hacer notar la importancia de la historia social marxista, pues con ella se toma en cuenta la gente común y los desfavorecidos, se toman en cuenta otras posibilidades de análisis. Sin embargo, el elemento de mayor peso es la revolución feminista del siglo XX, ya que con ésta las relaciones entre los hombres y las mujeres empezarán a configurase de una manera distinta, al menos en occidente. Gracias a la revolución feminista, se hace evidente un conflicto motivado por las desigualdades que hay entre uno y otro género. Sale a la palestra que hay una clara desigualdad en la política, el trato no igualitario de las mujeres en la familia y en la sociedad en general.

Por otro lado, en el plano del conocimiento, queda patente la total parcialidad androcéntrica, pues siempre era el sujeto masculino tomado como el sujeto universal. En este sentido la mujer estaba relegada, no obstante con la revolución de las mujeres, se empieza a tomar la mujer como objeto de estudio. Se empieza a estudiar la relación de la mujer con relación al desarrollo de procesos históricos, con el tiempo y con la cultura en general. Así tenemos la relación que hace Perrot y otros investigadores en La historia de las mujeres en Occidente.

Se comienza la historia de las mujeres con la reconstrucción de sus roles típicos de maternidad, luego sus roles en la educación y como trabajadoras. No se queda de lado tampoco, su papel en la esfera política, la vida pública y como artistas. Repitiendo las ideas de Perrot, falta por ver cómo han sido las relaciones de violencia hacia la mujer y el cuerpo de la mujer y por supuesto muchas otras cosas más, sin embargo, andamos en el camino hacia eso. Al menos ya existe la conciencia sobre la historia de las mujeres, no pocos libros se han escrito sobre ellas y abundantes cátedras están presentes en diversas universidades del mundo.

2. Aportes del feminismo

2.1 a la historia de las mujeres

El gran aporte del feminismo a la historia de las mujeres radica en que le provee la idea de que la historia también se puede contar desde un punto de vista femenino. Al poner en evidencia el feminismo que las construcciones sociales, las estructuras económicas y las clases sociales han privilegiado al ser masculino, la historia de las mujeres busca recuperar la presencia femenina que ha sido negada en la historia contada mayormente por hombres.

Lo anterior destaca que se debe reivindicar una situación diferente. La presencia femenina en la configuración de la historia. La revolución femenina está diciendo que las mujeres existen y están presentes y además exigen igualdad y derechos. La historia de las mujeres parece que es una de las voces del feminismo y quiere demostrar y recuperar el espacio que no ha tenido la mujer en la historia, así como el feminismo reclamó el espacio de las mujeres en la política, el acontecer social, la estructura del Estado y el desarrollo económico, la historia de las mujeres quiere mostrar la existencia de la fémina en la historia.

Del feminismo socialista, se puede tomar en cuenta la premisa de abarcar a la mujer a la hora de analizar la sociedad. Es decir, un análisis histórico completo implica tomar en cuenta el rol de la mujer en la sociedad, por consiguiente el acercamiento a la comprensión de la realidad será más completo. Esto se justifica porque las mujeres también han contribuido al cambio social.

Otro punto interesante del feminismo es que se proyecta más allá de la mera sexualidad. Al establecer el concepto de género y lo que implica, por lo tanto la historia en general, también debe contemplar la historia del género. Es decir, una aproximación histórica al desarrollo de la humanidad no debe limitarse exclusivamente a roles sexuales, sino que precisa tomar en consideración que son las construcciones sociales las que han creado la desigualdad entre uno y otro sexo. Al tener presente y claro la historia de las mujeres que no es una fatalidad biológica la que ha predestinado a las mujeres, el campo de estudio se enriquece y los horizontes se amplían. Básicamente, porque un estudio de la historia de las mujeres, al poder ser diacrónico y sincrónico, puede determinar en cierto periodo de tiempo o en un trecho de lo largo de la historia, cómo se fue configurando la desigual relación entre hombres y mujeres.

2.2 a los Estudios de Género

En primer lugar tenemos que decir que los Estudios de Género son como el ala teórica y científica del feminismo. El feminismo buscó cambios prácticos en la sociedad, sin embargo, los Estudios de Género implican más un estudio reflexivo e intelectual sobre la diferencias entre uno y otro género.

Los Estudios de Género están unidos al propio movimiento feminista por lo que las luchas e ideales feministas se reflejan en estos estudios. Por lo tanto no es raro notar que las diferencias que hay dentro del mismo movimiento feminista las encontremos en los Estudios de Género, es decir, las diferencias de acción político y social. El movimiento feminista es marcadamente político, y así, se nos presenta frecuentemente los Estudios de Género. Hay la constante denuncia de la situación dispareja de las mujeres con respecto a los hombres y además hay unos esfuerzos denodados y comprometidos para favorecer cambios culturales, sociales y políticos que beneficien a la mujer. Es decir, según el matiz que tengan propondrán un punto de vista igualitario o de la diferencia. En ese sentido, si se enfocan en la matriz igualitaria propenden la consecución de derechos para las mujeres y una participación igualitaria de ellas en los ámbitos públicos, privados y en la distribución de los bienes, las riquezas y en la participación en los aparatos de producción y empleo.

Si los Estudios de Género se inclinan más por la diferencia, acentuarán el hecho de que hay que resaltar las cualidades femeninas y revalorizar la mujer. Para los de la diferencia, la igualdad es negar lo propiamente femenino.

Otro aporte significativo del feminismo a los Estudios de Género es que presenta la clara diferenciación entre sexo y género. Es decir, se establece que el sexo remite al ámbito de lo biológico y que el género es una construcción social. Se produce todo un discurso que dice que nuestro conocimiento de lo que es ser mujer u hombre viene motivado por lo que aprendemos en nuestra familia, en la comunidad, en la sociedad y a lo largo del tiempo. En palabras de Martha Lamas, el género es “la construcción cultural de la diferencia sexual”.

Ya Simone de Beauvoir lo decía, que la mujer no nacía sino que se hacía. En estas palabras profería que las características que consideramos femeninas no nacieron con la mujer, sino que fueron endilgadas por la sociedad.

El feminismo también aporta a los Estudios de Género la problemática en la que se debe centrar. Antes del feminismo, las desiguales relaciones entre uno y otro género no tenían nombre, con la lucha feminista se conceptualiza el problema y toma un nombre: feminismo.

3.Factores que propiciaron el desarrollo de los Estudios de Género

Después de la lucha femenina por derechos concretos y comenzar a ocupar espacios importantes en la sociedad, pareciera que el feminismo haya decaído o que la lucha ya no se da con tanta intensidad como en la época de las sufragistas. Al ser reconocidas las mujeres como un género distinto o igual al masculino van mermando las disputas. Y en este sentido, se produce una evolución. Se pasa de una práctica de protesta práctica a una más teórica y en el plano intelectual, a una lucha más de palabras y de conceptualizaciones.

En este contexto, pareciera que los Estudios de Género tienen su razón de ser. Se ha aceptado que existen las mujeres como seres diferentes y no inferiores, se hace un deslinde biológico y social del sexo. Al aceptarse a las mujeres como ellas desean ser vistas no tienen argumentos o ideales por los cuales batallar.

En la configuración de los Estudios de Género, hay que tomar en cuenta que el androcentrismo fue una causa importante para que se despegara en los estudios de la mujer. Por un lado, la mujer había sido invisibilizada, es decir, en los análisis sociales e históricos la mujer no estaba presente. Por otro lado, el discurso sobre el mundo había sido privilegio del varón. El orden social y el poder habían sido fundamentalmente patriarcales.

Ante el anterior contexto y la toma de conciencia de esta injusta situación de desigualdad, comienza una reflexión intelectual y teórica sobre el estado de la situación femenina. Con la historia de las mujeres se trata de recuperar la memoria histórica de las mujeres, se toma un punto de vista diferente para estudiarlas. Las mujeres que solo habían sido vistas por la historia como mujeres de la casa, madres o esposas, se convierten de pronto en luchadoras, mujeres rebeldes e ilustres.

Lo precedente apoya la idea de que a la mujer se le había tratado con inferioridad y para articular teóricamente y combatir esta situación, los Estudios de Género quieren estudiar las construcciones sociales que han motivado las diferencias entre los géneros, en un momento o lugar histórico dado.

Aunque los Estudios de Género comenzaron a tomar forma en los sesenta y setenta, lo cierto es que sus antecedentes se remontan bastante tiempo atrás. El feminismo combatió la desigualdad y los Estudios de Género se pueden ver como la indagación a nivel intelectual de las cuestiones prácticas que las mujeres exigían en su tiempo. Es con los movimientos feministas ingleses y norteamericanos que los Estudios de Género (Gender studies) comienzan a tomar forma, de hecho en un principio se conocían con el nombre de Estudios de las Mujeres (Women’s studies), no obstante el término y el objeto de estudio de estos estudios han variado para hacerse más amplios e inclusivos.

Los Estudios de Género se desarrollan, entonces, como una respuesta reflexiva sobre las desigualdades hacia las mujeres en distintos ámbitos: el lenguaje, la política, la cultura y la sociedad en general, pero no dejan de tomar en cuenta la presencia masculina.

4. El concepto de género y sus aplicaciones posibles al análisis histórico y social.

Como mencionábamos antes con el feminismo se hace una gran diferencia entre género y sexo. Es fundamental reconocer que uno y otro término tiene significación diferente. En principio, se hace importante hacer la distinción porque si nos quedamos con sexo, el estudio de la mujer quedaría algo limitado y restringido a la sexualidad. Y la sexualidad implica biología, reproducción. Además, esta percepción biologista justifica de algún modo los roles de la mujer y el hombre en la sociedad: reproducción y cría, por un lado y cuotas de poder y dominación para el hombre.

La otra cara de la moneda es el concepto de género. Un término que implica connotaciones más que el género gramatical de las palabras. Si hablábamos que el sexo es biológico, el género es social o sociocultural, es una convención social; quizás como lo sea el género de las palabras que responden a un orden arbitrario. A saber, que el rol sexual está definido por la sociedad y la cultura. Es decir, no es el hecho de que hayamos nacido mujer u hombre lo que determina nuestro papel en una sociedad determinada, sino que es la sociedad la que reglamenta de alguna manera los papeles de uno y otro sexo. Ser ama de casa no es una predeterminación biológica, sino un rol social: física y biológicamente las tareas de la casa también las puede llevar a cabo el hombre, solamente que hay una condena en nuestras sociedades que sacan al hombre del espacio de la casa y le entregan ese espacio a la mujer.

Además, la determinación de los papeles que debe seguir cada sexo en una sociedad son mutables. Nuestros comportamientos como mujer u hombre vienen aprendidos y transmitidos por nuestra familia, la escuela, la cultura, la sociedad donde estamos inmersos y las relaciones interpersonales, entre otros. Esto va creando unos estereotipos de género que a la vez desembocan en roles sexuales. Así tenemos que de los hombres se esperan determinados comportamientos y de las mujeres otros. Igualmente hay que agregar que estos roles van cambiando de cultura a cultura y de tiempo en tiempo.

Con respecto a la aplicación del concepto de género a análisis históricos y sociales, sobra decir que un estudio que tome en cuenta este concepto tendrá amplia riqueza, pues extiende su campo de trabajo más ampliamente.

Hacer un análisis histórico o social desde el género sugiere tomar en cuenta las representaciones tanto masculinas como femeninas por igual. Además la idea de género se extiende y toma en cuenta otras posibilidades como la homosexualidad, la transexualidad, las clases sociales, la raza y las etnias.

En un estudio de este tipo hay que tomar en cuenta otras variables. Por ejemplo, no se debe privilegiar un estudio androcéntrico. Si hiciéramos una relación de la vida en el siglo XX en México, debemos dar igual tratamiento tanto a los hombres como a las mujeres, tanto a los blancos como a los indígenas. El discurso de un estudio de género no debe responder a un interés particular. Un estudio de género no implica exclusivamente a las mujeres, implica a los hombres también, porque ellos también tienen género.

Lo anterior no deja de motivar a que los Estudios de Género califiquen a la tradición científica como androcéntrica y protagonizada principalmente por hombres.

Luchas y conquistas de la mujer cubana durante el período 1901-1940 (Final)

Por: Manuel Castro Rodríguez/ Kaos en la Red

Como el gobierno de Machado incumplió con su promesa del sufragio femenino, la Alianza Nacional Feminista y la Unión Laborista de Mujeres salieron a las calles a enfrentarse a la tiranía machadista.

El gobierno provisional surgido de la Revolución de 1933 decretó varias medidas progresistas: reforma agraria, intervención -es decir, el control gubernamental- de la empresa norteamericana que producía la energía eléctrica y el sufragio femenino (enero de 1934). En cuanto a la legislación laboral, en 1934 se aprobó la legislación que garantizó el salario mínimo, la jornada de ocho horas, el derecho a huelga, la estabilidad en el empleo, el derecho a vacaciones pagadas, y las licencias retribuidas por enfermedad y por maternidad.


Haciendo clic aqui puede observar La Habana de la época.

Estas conquistas del movimiento obrero y el movimiento feminista fueron refrendadas por la Constitución de 1940. Se la puedo enviar a quien me la solicite.

En cuanto al sufragio femenino, en América Latina sólo Ecuador (1929) lo tuvo antes que Cuba (1934). Según tengo entendido, España lo tuvo en 1931, pero el franquismo lo eliminó. Desde 1947 sólo los padres de familia podían votar en sufragios parciales; en 1977, se reintrodujo el sufragio universal. Por favor, les solicito a los lectores de España que me aclaren al respecto.

En 1934 se creó la Unión Nacional de Mujeres.

En 1939 se realizó el Tercer Congreso Nacional de Mujeres, que planteó reivindicaciones para las obreras y campesinas, demandó el reconocimiento de derechos laborales, civiles y políticos para las mujeres y reclamó leyes y medidas sociales avanzadas para la época.

Las luchas realizadas por el movimiento obrero y el movimiento feminista condujo a que en 1939, 1.500 delegados en representación de 789 asociaciones obreras se reunieron en La Habana para dejar constituida la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), y a que en ese mismo año el arquitecto Emilio de Soto Segura recibiera la tarea de confeccionar el proyecto de edificación de una clínica provincial en La Habana, concebida para prestar asistencia médica de maternidad a las trabajadoras y las esposas de los trabajadores.

Aunque comenzó a prestar servicios el 1 septiembre de 1941, quedó oficialmente inaugurada el 20 de septiembre de 1941 la Clínica de Maternidad Obrera de La Habana, situadaen la Calzada de Columbia -actualmente Avenida 31- y calle 84, Marianao. Sería conocida coloquialmente como Maternidad Obrera.

Los servicios que se brindaban en Maternidad Obrera por notables especialistas eran: Obstetricia y Ginecología, Medicina, Cirugía ginecológica, Cirugía infantil, Otorrinolaringología, Pediatría, Cardiología, Dermatología y Sifilografía, Odontología, Urología, Servicio Social y Esterilidad.

Al inaugurarse, Maternidad Obrera disponía de 250 camas, de las cuales 160 se destinaron a las trabajadoras y las esposas de los trabajadores, y el resto era para la atención privada.

El primer director de Maternidad Obrera fue el doctor Alfredo Comas Calero, fiel servidor de Batista; como administrador se eligió a Luis M. Chappy; como jefe de personal a Otto Giner Frías y como jefa de enfermeras a Eloísa Frías. Manuel J. Moreyra dirigió en principio el departamento de Contabilidad; el doctor Federico Fusté el departamento de Anatomía patológica; el doctor Felipe Carbonell se hizo cargo los servicios de estadísticas de maternidad obrera; Ofelia Cuervo asumió la jefatura de las consultas externas de enfermería y el doctor Jorge A. Domenesis la de la farmacia. Con el servicio de Rayos X se responsabilizó al radiólogo José R. Lambert, con el Laboratorio clínico al doctor Ernesto Velarde y con los servicios internos a Juan Cuadros.

Maternidad Obrera tenía un museo anatómico y fotográfico, donde se exhibían piezas de tamaño natural trabajadas en cera, en las cuales se representaban los meses del embarazo y también el parto fisiológico. En el museo se mostraban además piezas teratogénicas de malformaciones fetales y de recién nacidos, así como de órganos extirpados en operaciones ginecológicas.

En 1941 Maternidad Obrera tenía los equipos más modernos de la época, llegando a ser una de las mejores clínicas de maternidad a nivel internacional. Puede leerse lo que escribió JD. Cubás: El seguro de maternidad. La institución que admira el continente. La Habana: Prensa Indoamericana; 1944.

Nací en Maternidad Obrera, el 7 de febrero de 1949. El Dr. Yero –estaba considerado el mejor obstetra cubano de la época- fue el que atendió a mi madre, que era obrera en un taller de confecciones textiles.

Mi madre me contaba que en Maternidad Obrera le permitían escoger el desayuno, el almuerzo y la cena de cada día, de un menú que le presentaban el día anterior.

Gracias a las luchas realizadas por el movimiento obrero y el movimiento feminista, desde finales de la segunda década del siglo pasado, el pueblo cubano alcanzó un nivel socioeconómico superior al existente en Portugal, España y la mayor parte de América Latina.

Luchas y conquistas de la mujer cubana durante el período 1901-1940

Por: Manuel Castro Rodríguez/ Kaos en la Red

Gracias a las luchas realizadas por los movimientos obrero y feminista, el pueblo cubano alcanzó un nivel socioeconómico superior al existente en Portugal, España y la mayor parte de América Latina.

Para poder comprender las conquistas logradas por la mujer cubana durante el período 1901-1940, es necesario señalar que desde mediados del siglo XIX la mujer cubana participó en el movimiento feminista.


Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga (1814-1873)

No hay un campo de la actividad humana donde no nos encontremos con al menos, una mujer cubana que se haya destacado. Gertrudis Gómez de Avellaneda y Arteaga, conocida como ‘la Avellaneda’, es un buen ejemplo de ello.

Nació en Camagüey, el 23 de marzo de 1814. Cuando tenía nueve años, murió su padre; su madre volvió a casarse con un oficial español.

En 1836, a los 22 años, partió con su familia hacia España. Se instalaron en La Coruña, un lugar demasiado conservador para su gusto. Pronto ella y su hermano dejaron a la familia y se establecieron en Cádiz y luego en Sevilla. Cuando llegó a España, la Avellaneda ya era reconocida como una escritora de talento.

Su primera novela, Sab, publicada en 1841, ha sido comparada con La cabaña del tío Tom; ambas constituyen una protesta literaria contra la esclavitud. Sab fue prohibida en Cuba por su visión poco convencional de la sociedad y sus problemas. Su contenido abolicionista y su crítica al matrimonio fueron considerados subversivos. Otras de sus obras también se consideraron escandalosas por los temas recurrentes de amor interracial y divisiones sociales.

Según la biblioteca virtual Miguel de Cervantes (www.cervantesvirtual.com):

“Gertrudis Gómez de Avellaneda fue considerada en su tiempo como una de las mejores expresiones del movimiento romántico. Su vida y su obra siguen interesando a los estudiosos actuales, tal como se aprecia en los numerosos trabajos de investigación publicados en estos últimos años. Sus personales circunstancias biográficas, su apasionado carácter, su generosidad y su marcada rebeldía frente a los convencionalismos sociales, que la llevó a vivir de acuerdo con sus propias convicciones, la apartan de la mayoría de las escritoras de su época, convirtiéndola en precursora del movimiento feminista en España”.

La Avellaneda fue elogiada y criticada por su obra. Inspiró a hombres y mujeres con sus historias de amor, feminismo y un mundo diferente.

En 1864 salió de Cuba -para no volver más- en un viaje a Estados Unidos; de allí pasó a España, donde estableció su residencia. Fue propuesta para ingresar en la Academia de la Lengua, pero no lo logró por ser mujer. Murió el 1 de febrero de 1873 a los 58 años de edad.



Ana Betancourt Agramonte (1832-1901)

Ana Betancourt Agramonte nació en Camagüey, el 14 de diciembre de 1832, en el seno de una familia acaudalada. Recibió la instrucción que correspondía a las mujeres de esa época y posición económica: religión, labores de costura, bordado, tejido, música y economía domestica.

Ana se casó el 17 de agosto de 1854 con Ignacio Mora y de la Pera, quien según Ana, fue su maestro y su mejor amigo.

Ignacio ayudó a Ana a emanciparse de la ignorancia en que se encontraba sometida la mujer de esa época. Le enseñó idiomas e historia.

Ignacio se alzó en armas, al producirse el levantamiento de los camagüeyanos en Las Clavellinas, el 4 de noviembre de 1868, menos de un mes después de haber comenzado la Guerra de los Diez Años. Ana lo despidió y alentó: “Por ti y por mí, lucha por la libertad”.

Ana convirtió su casa en centro de conspiración contra los colonialistas. Allí se guardaban armas y ropas que posteriormente eran enviadas a los insurrectos, se hospedaban emisarios procedentes de Oriente, se preparaba la propaganda y se recogía información sobre el movimiento de las tropas españolas.

Tanta era la actividad revolucionaria de Ana que fue designada agente del Comité Revolucionario del Camagüey, lo que llegó a oídos del gobernador de la ciudad, que ordenó su detención. Ana fue avisada y pudo huir a la manigua, el 4 de diciembre de 1868.

Según el historiador Manuel Pena Benavides: “Y ya para marzo del 69 se encontraba viviendo en Guáimaro junto con su esposo que estaba muy delicado de salud”.

Entre el 10 y el 12 de abril de 1869, en Guáimaro, Camagüey, se produce la Asamblea Constituyente de la República en Armas.

Según nos dice el historiador Gonzalo de Quesada, Ana Betancourt Agramonte pudo hablarle a la Asamblea:

“Ciudadanos:

La mujer cubana en el rincón oscuro y tranquilo del hogar esperaba paciente y resignada esta hora sublime en que una revolución justa rompe su yugo, le desata las alas.

Todo era esclavo en Cuba: la cuna, el color, el sexo.

Vosotros queréis destruir la esclavitud de la cuna, peleando hasta morir si es necesario.

La esclavitud del color no existe ya, habéis emancipado al siervo.

Cuando llegue el momento de libertar a la mujer, el cubano que ha echado abajo la esclavitud de la cuna y la esclavitud del color, consagrará también su alma generosa a la conquista de los derechos de la que es hoy en la guerra su hermana de caridad, abnegada, que mañana será, como fue ayer, su compañera ejemplar”.

Según el historiador Manuel Pena Benavides, Ana Betancourt no participó en la asamblea de Guáimaro, a donde sólo asistieron los 15 delegados electos a la convención; ni Ana ni su esposo eran delegados. Afirma que aunque Ana no participó en la Asamblea, sí reclamó los derechos de la mujer el 14 de abril de 1869, en un mitin celebrado en horas de la noche, en una callecita de Guáimaro.

Tras celebrarse la Asamblea Constituyente, los españoles planearon tomar la ciudad; los cubanos prefirieron quemar todas las edificaciones antes de dejarlas en manos del Ejército Español.

Junto con Ignacio, Ana se va a vivir a la manigua insurrecta. En 1871 su esposo enferma y deciden trasladarse a la finca ‘Rosalía del Chorrillo’. El 9 de julio son sorprendidos, Ana hace que Ignacio huya solo; nunca más se verían.

Ana es capturada por el Ejército Español y enviada prisionera a La Habana, hasta que por gestiones de sus familiares logra embarcar a Estados Unidos donde permanece un año, luego a Jamaica, donde trabaja enseñando a niñas cubanas. Pasa por El Salvador, donde dirige una escuela y recibe una hermosa misiva del esposo en la cual le alienta: “Bien, mi Anita, principias a recoger el fruto de tu bella inteligencia”.

En 1875 conoce la noticia del fusilamiento de Ignacio.

Regresa a Cuba después del Pacto del Zanjón (1878). Ana vuelve a conspirar por lo que es deportada a España.

Establece contacto con el general Calixto García y le entrega los pocos fondos de que dispone, para la nueva gesta –la Guerra Chiquita (1879)-, se mantiene atenta a las salidas de tropas españolas de lo que informa a los emigrados cubanos en Estados Unidos. Realiza apuntes biográficos sobre patriotas de la Guerra de los Diez Años y los envía a los exiliados para su publicación.

Contacta a su sobrino Gonzalo de Quesada a quien le escribe constantemente, dándole noticias de la situación de España. Cuando conoce del fracaso de la expedición de La Fernandina, Ana le escribe:

“La mala suerte nos persigue y esos perros yanquees nos hacen todo el mal que pueden... mas no hay que desalentarse por ello...”.

Ana conoció a José Martí, de quien escribió: “Mediante su palabra vibrante, transmitía al alma de sus oyentes sus sentimientos…”

Cuando se disponía a regresar a Cuba, Ana Betancourt Agramonte falleció en Madrid, el 7 de febrero de 1901, de una bronconeumonía. Sus restos estuvieron en España hasta 1968, que fueron trasladados a La Habana. Actualmente reposan en un panteón erigido en su memoria en Guaímaro, en el mismo lugar donde su voz se alzó proclamando los derechos de la mujer cubana.



Luchas y conquistas 1901-1940

Las Constituciones independentistas de Guáimaro, Jimaguayú y La Yaya, las bases del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y el Manifiesto de Montecristi no tuvieron en cuenta las reivindicaciones de la mujer; de forma arbitraria, fueron excluidas de su derecho a ser ciudadanas con derechos políticos.

En la Convención Constituyente inaugurada el 5 de noviembre de 1900 –durante la primera intervención norteamericana- la controversia sobre el sufragio universal traería encolerizados encuentros entre los constituyentes, que no se pondrían de acuerdo en un asunto tan importante. En la sesión nocturna del 29 de enero de 1901, donde se discutieron las enmiendas relativas al sufragio, el delegado por La Habana, Miguel Gener, sorprendería con el reclamo del sufragio para las mujeres:

“La enmienda que se ha propuesto, es una enmienda que aunque parece amplísima, es restrictiva, y es restrictiva en una Constitución que con dificultad puede reformarse. Verdad es que en la enmienda se pide el sufragio universal, pero es el sufragio universal falso, no es el verdadero sufragio universal. Hasta ahora tenemos por sufragio universal el sufragio de que gozamos los hombres, pero no se cuenta para nada con las mujeres”.

Gener continuó su intervención fundamentando que en algunas regiones de Estados Unidos, ya se había considerado el voto para las mujeres, y advirtió las consecuencias que tendría para Cuba, cuando este derecho se exigiera, que no se pudiera hacer por una ley, sino por una reforma a la Constitución, lo que haría el proceso muy complicado.

La propuesta de Gener fue rebatida por Manuel Sanguily quien adujo una serie de razones conceptuales sobre el sufragio universal y las nefastas consecuencias de no limitarlo. En una parte de su intervención señaló:

“...el voto femenino no existe en todas partes, nace de las costumbres, de las circunstancias especiales de determinadas localidades, pero ya ha empezado a considerarse y aceptarse, lo que representa el primer paso que se da en una evolución que luego culminará, pero que no está maduro el pueblo cubano aún para aceptar esa forma de sufragio, este no es oportuno, no es momentáneo, no urge, no interesa en estos momentos. Mañana que haya un movimiento feminista, primero entrará la idea en las costumbres y así vendrá a las leyes, y más adelante a la Constitución”.

La opinión de Sanguily tuvo más seguidores que la de Gener. La moción de sufragio femenino fue desaprobada por 9 votos a favor y 17 en contra.

La adición de una base a la sección correspondiente al sufragio fue firmada por Miguel Gener, Salvador Cisneros y José Lacret Morlot. El texto decía: “Las mujeres como los hombres, tienen derecho a votar según el Sufragio Universal y las Leyes Electorales que se establezcan”.

El 20 de mayo de 1902 se constituyó oficialmente la República de Cuba. Su primer mandatario, Tomás Estrada Palma, había tenido vínculos muy directos con miles de emigradas que habían pertenecido a los clubes afiliados al disuelto PRC, organización en la cual Estrada Palma ocupó el cargo principal, el de Delegado, después de la muerte de José Martí.

Estas cubanas le hicieron pedidos en cientos de misivas donde le expusieron diversas inquietudes. La patriota Clemencia del Castillo de Mola le diría en una carta: “Suplico a V. se sirva si tengo derecho a representar mis intereses pues tengo bienes y no los puedo administrar, y sobre todo adquirir poderes para mi defensa”. También le recordó su pasado patriótico para ayudar a alguna compañera de su antiguo Club “...se encuentra tres años en nuestra patria redimida, sin que su esposo haya encontrado adonde ganar el sustento”.

Sin embargo, el esfuerzo fundamental realizado por el primer gobierno republicano se dirigió a la superación de maestros. Los cimientos de este proyecto de instrucción pública habían sido creados durante la primera intervención estadounidense, cuando se enviaron 1.256 maestros a la Universidad de Harvard a pasar gratuitamente, un curso de verano. De este grupo, 601 eran mujeres, que tuvieron en su programa contactos con los Women Clubs de Boston, con el objetivo de conocer sus estatutos para que “...sean establecidos allí para mejorar la cultura si cabe entre las familias cubanas”.

Estos viajes serían decisivos para que resurgiera el feminismo en Cuba y se discutiera cómo debían insertarse las mujeres en la sociedad cubana.

La fuerza ganada por las sufragistas en Estados Unidos y Europa asustó a los políticos de la época, quienes sugirieron que la incorporación podría significar cooptación, con la asimilación de formas negativas del comportamiento masculino y la pérdida de los valores femeninos.

A comienzos del siglo pasado, Cuba tuvo un movimiento feminista dinámico. Fundó periódicos y revistas, y creó organizaciones, permitiendo su cohesión y fortaleza. Se caracterizó por un profundo sentimiento anti-imperialista.

Antes de la Primera Guerra Mundial, las mujeres cubanas utilizaron la prensa escrita para cuestionar el círculo hegemónico masculino del poder. Una de las más combativas en este inicio lo fue la independentista Magdalena Peñarredonda, quien en un artículo titulado ‘El Feminismo en Cuba’ diría:

“¿Por qué no han de ser las mujeres electoras y elegidas? ¿No son abogados, médicos, farmacéuticos, etc., etc.?”

En noviembre de 1912 se constituyó en La Habana el Partido Popular Feminista, con Emilia Pérez de Viñas en la presidencia.

En diciembre de 1912 se crearon el Partido de Sufragistas Cubanas, presidido por Digna Collazo, y la organización feminista más importante: el Partido Nacional Feminista, en la casa de Amalia E. Mallén, en El Vedado.

El Partido Nacional Feminista pidió el voto femenino y otras reivindicaciones para las trabajadoras.

El 31 de marzo de 1913 se acordó la fusión del Partido Nacional Feminista y el Partido Popular Feminista, fusión a la que se integraría, el 23 de noviembre de 1914, el de Sufragistas Cubanas, dando lugar al Partido Nacional Sufragista, que tendría en la presidencia a Mallén.

Con la ampliación de la organización feminista en el Partido Nacional Sufragista, también se lograría un mayor prestigio e intercambio con personalidades e instituciones extranjeras, como la destacada escritora feminista española Aurora Areis y Rico, quien recibió una misiva en diciembre de 1915 de la periodista María Collado, en la que señalaba:

“Dice usted entre otras cosas, que por fortuna las cubanas somos entusiastas defensoras de nuestra causa, o sea del feminismo. Pues... sí, tiene razón, la cubana de hoy es feminista aun sin saberlo, y digo sin saberlo porque, aunque somos un grupo muy reducido, dada la gran población femenina que hay aquí, las que nos atrevemos a decir en alta voz, ‘soy feminista’; basta ver cómo ha invadido la mujer en Cuba, la industria, el comercio, las oficinas y todas aquellas empresas que dan vida al país para comprender que son feministas, basta ver como acuden a los colegios, a los institutos, a la Universidad, para comprender que son feministas”.

En 1916 se promulgó la Ley de Accidentes de Trabajo.

Se logró la aprobación de leyes que habían suscitado innumerables polémicas: la Ley de la Patria Potestad (18 de julio de 1917) y la Ley del Divorcio (30 de julio de 1918).

Cuba se convirtió en el primer país iberoamericano en tener leyes tan progresistas.

La primera de estas leyes, la de la patria potestad, permitió a las mujeres liberarse de la tutela de padres y esposos para administrar sus bienes según expresaba el artículo segundo: “En ningún caso será necesaria la licencia del marido”.

En 1918 se promulgó la ley que estableció el divorcio con disolución del vínculo matrimonial, liberando a los cónyuges para contraer nuevas nupcias. Es decir, cincuenta y dos años antes que Italia (1970) y sesenta y tres años antes que España (1981).

El 21 de marzo de 1918 ocurrió un hecho trascendental para las mujeres cubanas: se fundó la organización feminista más importante: El Club Femenino de Cuba, que se dio a conocer, oficialmente, el 3 de julio de 1918, en una sesión publica en la Academia de Ciencias, que tuvo como oradora principal a Dulce Maria Borrero.

La procedencia social, cultural y política hizo del Club Femenino de Cuba el grupo más heterogéneo conformado hasta entonces en nuestra patria. Compuesto por intelectuales de las letras, periodistas, pedagogas, abogadas y pintoras, esta asociación animó un debate feminista superior, igual al que se realizaba en Europa y Estados Unidos.

Aunque tenía una presidencia formal, el liderazgo del Club Femenino de Cuba fue realizado por Pilar Jorge, Enma López Seña, Hortensia Lamar, Rosario Guillaume y Dulce María Borrero, asistidas por reconocidas personalidades femeninas como Maria Luisa Dolz, Lola Borrero y Dulce María Sainz de la Peña.

La integración tan diversa del grupo complicaría sus relaciones con el resto de las agrupaciones feministas del país, de quienes recibieron críticas ante cualquier desliz. Uno de los primeros cuestionamientos fue el de no pronunciarse a favor del voto femenino y su negación a mezclarse en la política. Un poema aparecido el 23 de septiembre de 1918 en El Fígaro, le daría crédito a sus opositoras:

“¿Política? No señor
ella nos causa temor
por los frutos que nos da
gusta más al corazón
prodigar ilustración
fe, esperanza y caridad”.

Estas declaraciones iniciales nunca dejaron de ser criticadas, aún años después: “(...) y entonces, ante la evidencia de un posible triunfo, el Club Femenino de Cuba olvidó sus escrúpulos pasados y se declaró también partidario del voto femenino que a toda costa quería ser él quien lo conquistara”.

Sin embargo, los artículos posteriores de sus integrantes demostraron lo contrario. Veamos lo que expuso Mariblanca Sabas Aloma:

“Creen los hombres inferiores que nosotras queremos usurparles sus derechos, que queremos descender a la prosa de la vida, a endurecer nuestros sentimientos en ella, creen que las teorías que sustentamos las tenemos que defender con pantalones, cuello y corbatas, alzando los puños y endureciendo el gesto; que queremos el voto para hacer de él lo que hacen los hombres vulgares: un motivo para guaperías y egoísmo; todo eso, y mucho más opinan de nosotros. Los ilustres hermanos de D. Juan”.

Una declaración de Loló de la Torriente, una de las integrantes más jóvenes del Club Femenino de Cuba, abundaría sobre méritos reconocidos ya que “(…) el Club Femenino se había nutrido. Ofrecía clases y daba conferencias, conciertos y actos culturales empleando sus mejores cuadros en la campaña pro-sufragio femenino”.

El Club Femenino de Cuba significó un gran adelanto en el movimiento feminista nacional, al superar el discurso tradicional en relación con las mujeres y desarrollar intensas campañas más allá del sufragio femenino. Fundó escuelas nocturnas para obreras y para la enseñanza del comercio, y creó la primera institución de niñeras que funcionó en Cuba.

También solicitó la promulgación de importantes leyes, como la de la silla -le permitiría a las empleadas que trabajaban más de 6 horas disponer de éstas para cuando no fuera necesario permanecer de pie-; la ley del 50% de empleadas donde se vendían artículos femeninos, y otras de carácter social, como la lucha contra la mendicidad infantil, las drogas y la prostitución.

Una de las obras sociales más importantes del Club Femenino de Cuba fue en la cárcel de mujeres de Guanabacoa, donde se reeducaron reclusas, a las que se les ofrecían cursos de instrucción primaria, y de corte y costura, además de garantizarles camas, ropas y alimentos.

Esta relación entre mujeres intelectuales y reclusas fue bastante sui-géneris en un momento de profundas divisiones sociales entre ‘Las Honradas’ y ‘Las Impuras’, títulos de dos célebres novelas de Miguel de Carrión, quien asistía a las reuniones literarias del Club Femenino de Cuba.

La participación de personalidades masculinas de la cultura en las veladas del Club fue una constante. Frecuentaban estas reuniones Enrique José Varona, Carlos Loveira, Miguel de Carrión, Gustavo Sánchez Galarraga y Arturo Montori, entre otros.

En 1921, por iniciativa del Club Femenino, se creó la Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba, que estuvo compuesta inicialmente por cinco asociaciones: Club Femenino de Cuba , Congreso Nacional de Madres, Asociación de Católicas Cubanas , Asociación Nacional de Enfermeras y Comité de la Creche Habana Nueva. Estas agrupaciones representaban a 8 mil mujeres.

La Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba convocó el 11 de octubre de 1922, a la celebración del Primer Congreso Nacional de Mujeres, que tuvo lugar del 1 al 7 de abril de 1923 en la Academia de Ciencias de La Habana

En el acto inaugural, Pilar Morlón pronunció un discurso donde ella misma se sorprendía de que el Congreso fuera ideado y financiado por las mujeres:

“Una revolución, si, efectivamente es, revolución pacífica o evolución, no importa el nombre, pero algo nuevo, algo desconocido entre nosotros, donde hasta hoy la mujer tuvo sus actividades limitadas a un papel humildemente pasivo, algo cambiado inexorablemente en la marcha habitual de nuestras cosas (...) Es ésta nuestra Revolución”.

Las palabras de Morlón no estuvieron lejos de lo que pasó, se habló de temas ecológicos, nacionalistas, sociales, políticos, económicos y de legislación obrera.

De las conclusiones aprobadas, la primera fue:

“(…) que se emprenda por todas las mujeres de la República una campaña intensa para obtener el voto, como primera medida de profilaxis social”.

Y la última:

“Trabajar intensa y eficazmente, con todos los medios lícitos a nuestro alcance y sin contraer compromisos con ningún partido para obtener el derecho al sufragio”.

El Primer Congreso Femenino llamó la atención de la prensa y permitió que un grupo de mujeres empezara a realizar un nuevo tipo de periodismo, alejado de los “recetarios de cocina y atenciones domésticas”; ayudaba así en la formación de una esfera pública en la que estas periodistas opinaban y cambiaban el estereotipo banal que se les otorgaba. Entre ellas destacó quien asistió como delegada a este Primer Congreso: la periodista Mariblanca Sabas Aloma.

Las constantes críticas a la República y al sistema eleccionario se hicieron presentes en el debate cubano del primer cuarto de siglo. La elección del general Gerardo Machado como mandatario del país, para el periodo 1925-1929, creó expectativas en un buen número de personas.

En 1925 se promulgó la Ley de Protección de la Mujer Trabajadora, que reguló las condiciones sanitarias en el lugar de trabajo, el derecho a silla para el descanso y estableció períodos de lactancia para madres con bebés.

En 1925 se realizó el Segundo Congreso Nacional de Mujeres, del 12 al 18 de abril de 1925; contó con la presencia de Gerardo Machado, el presidente electo, lo que auguró un nuevo impulso para el sufragio femenino, que era la demanda fundamental de este Congreso. En la sesión solemne de apertura, en un breve discurso, afirmó Machado:

“(...) que la mujer tiene derecho a ejercitar las funciones cívicas, ya que ese derecho aparte de la razón humana y universal que lo abona, surge también legítimamente, de los esfuerzos que la mujer cubana realizó en la lucha larga y terrible por la conquista de la República Cubana”.

En el Congreso participaron 76 hombres denominados ‘congresistas adictos’, entre los cuales había políticos ortodoxos e intelectuales simpatizantes como Fernando Ortiz, Juan Marinello, Enrique Loynaz del Castillo y Ramiro Guerra.

María Collado sería de las más aclamadas con su declaración:

“El voto es, señoras congresistas, un arma poderosísima en las manos de quien sabe ejercitarlo, él es también como un lazo de unión entre el ciudadano y la patria. Por mediación del voto demuestra el elector su civismo, su amor al suelo en que nació y su preparación para la vida pública, pues según el sepa elegir, demostrará que sabe sentir, que sabe pensar y que sabrá mantener, por sobre toda consideración el amor a su bandera”.

La intervención final del viernes 17 de abril, en su sesión nocturna, fue para Ángela Zaldívar, quien con un discurso agresivo cuestionó que la mujer hubiera sido alguna vez ciudadana en Cuba. “Yo entiendo que no lo es (...) la mujer no pertenece a la clase de ciudadanos”.

Las palabras finales de Zaldívar fueron para pedir que siguieran “serenas y tranquilas” ante la ignorancia de los hombres que las excluían “(..) no podemos a los seres que hagan gala de aquello que les falta (...) el dique no detiene la corriente que puede derribarlo o que lo salta”.

El Club Femenino y las delegadas de tres provincias se retiraron del Congreso ante la presencia de organizaciones religiosas, que fueron presentadas como oficiales para contrarrestar los temas más polémicos, como lo era el reconocimiento de los hijos ilegítimos.

El Segundo Congreso contó con la presencia de la mujer negra trabajadora, representada por Inocencia Valdés, veterana luchadora del Gremio de Despalilladoras, y la presentación de temas candentes como la condena contra el aumento de la pornografía en anuncios, libros, periódicos y espectáculos.

Para la Presidenta del Congreso, Pilar Morlón, nada de lo sucedido era síntoma de un debilitamiento:

“Indudablemente todas no pensáis de igual modo, pero eso no es un mal. No dais vuestra adhesión a los mismos sistemas, pero tampoco eso es un mal. No es un mal otorgar su preferencia a unos métodos sobre otros. Tanta variedad en el pensamiento es signo de vitalidad y no solo no es malo, es bueno, es útil”.

En 1925 se fundó la Confederación Obrera de Cuba.

En 1925 nació la Organización Nacional de Asociaciones Femeninas, que unió a o­nce asociaciones y realizó campañas en favor de la educación de las mujeres.