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sábado, junio 19, 2010

A un año del Golpe de Estado político militar en Honduras. El impacto en la vida de las mujeres

Por Gabriela De Cicco /Fuente: Awid
Aún recordamos cómo con estupor, bronca y dolor nos enteramos hace casi un año del Golpe de Estado en Honduras. De la incredulidad se pasó a la certeza cuando se empezaron a recibir los primeros mensajes de las compañeras feministas hondureñas. Ellas lo confirmaban y a la vez ya estaban resistiendo, ellas estaban empezando el contra golpe para hacer saber al mundo lo que estaba sucediendo.

Conversamos con a la activista hondureña Gilda Rivera perteneciente al Centro de Derechos de Mujeres y también a la coalición Feministas en Resistencia, y le pedimos que nos diera un panorama de cómo es la situación a casi un año del Golpe y cómo el mismo impacta en la vida de las mujeres de este país centroamericano.

El próximo 28 de junio de 2010 hará un año del golpe de Estado político militar perpetrado en contra del gobierno de Manuel Zelaya por los grupos de poder de Honduras, las fuerzas armadas, la cúpula de las iglesias y los dueños y representantes de los principales medios de comunicación. Como nos ha dicho Gilda Rivera “este hecho violento evidenció que las élites dominantes hondureñas y sus aliados internacionales –las ultraderechas latinoamericanas y estadounidenses, entre otros- no están dispuestas a aceptar las más mínimas transformaciones que permitan una mejoría en las condiciones de vida de la mayoría de la población especialmente de la históricamente excluida”.



Gilda continúa: “apenas se supo del golpe de Estado, miles de personas se reunieron frente a la Casa Presidencial exigiendo el regreso inmediato del presidente Zelaya, el cese de la violencia y represión, el castigo a los responsables y la condena de la comunidad internacional a este atropello y agresión entendiendo que lo que se estaba viviendo en Honduras era apenas el principio de lo que podría ser una larga serie de agresiones a los nuevos procesos democráticos latinoamericanos”.

El avance a estampidas de la derecha en muchos países de la región agitaron algunos fantasmas, pero más allá de los fantasmas, esto ya estaba pasando en uno de nuestros países.
Desde el día del golpe y por más de 180 días, cientos y cientos de hombres y mujeres de diferentes edades, diferentes niveles económicos y sociales, con opciones políticas y sexuales diversas, se movilizaron, realizaron actos de resistencia, de denuncia, enfrentando a las fuerzas de la dictadura político militar instalada en el Estado, que no dudó en utilizar todas sus armas y violencia en contra de esta población en resistencia. “Esto ha significado, nos dice Gilda, cientos de personas torturadas, perseguidas y encarceladas, asesinatos políticos, violaciones sexuales contra mujeres, criminalización de la protesta social, entre otras violaciones a los derechos humanos”.

Como señalamos más arriba, las primeras comunicaciones más directas las fuimos recibiendo de compañeras feministas y es que justamente una de las poblaciones que desde el primer momento se destacó en sus acciones de resistencia, resistiendo con sus voces, sus cuerpos y su pensamiento crítico, fueron las mujeres, entre ellas muchas feministas. De esa resistencia surgió la coalición “Feministas en Resistencia” integrada por “mujeres jóvenes, maduras, ancianas, negras, indígenas, mestizas, blancas, mujeres habladoras y silenciosas, campesinas, obreras, estudiantes, intelectuales. Mujeres que caminan y resisten. Nosotras que hemos llorado y reído en esta propuesta de construcción de la Matria: Honduras, como le llamamos” (Tomado del calendario 2010, “Mujeres y Feministas en Resistencia”).

Según nos acota Gilda: “esta población, mujeres y hombres, se encuentra articulada en el Frente Nacional de Resistencia Popular que hoy está demandando la refundación del Estado hondureño y la construcción de una democracia participativa, exigiendo la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente que permita el surgimiento de un nuevo pacto social para todas y todos los hondureños”.

AWID: Ha casi un año del golpe y por los procesos vividos en Honduras, de lo que menos se puede hablar es de una verdadera democracia ¿verdad?

Gilda Rivera: A fines de noviembre la dictadura político militar concretiza la farsa de elecciones “democráticas”, como un intento de “lavar” el golpe de Estado, en un contexto de terror como resultado de la represión, la militarización, los toques de queda, allanamientos de moradas y de oficinas, arrestos y un decreto de emergencia que suspendió las garantías constitucionales de la población del país durante más de un mes, y con la renuncia masiva de candidatos y candidatas de diferentes partidos a puestos de elección y además sin observadores internacionales imparciales y acreditados de Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos.

En enero de 2010 tomó posesión un “nuevo” gobierno, liderado por Porfirio Lobo Sosa, cuestionado en su legitimidad de origen y que asume el discurso de la “reconciliación” pero sin reconocer el golpe de Estado y la necesidad de deducir responsabilidades e impartir justicia frente a lo acontecido en el país. Simulando un gobierno de integración, Lobo Sosa, ha distribuido cargos en el Estado a representantes de los distintos partidos políticos que en su mayoría fueron partícipes del golpe de Estado. Además, ha colocado en cargos públicos estratégicos, como las comunicaciones del Estado, a la cúpula militar que encabezó las acciones violentas contra el presidente Zelaya y contra la población hondureña, lo que constituye un grave retroceso democrático ya que ha fortalecido los niveles de militarización del país.

Presionado por el aislamiento nacional e internacional que hereda del régimen de facto, necesitando los recursos de los organismos y de la cooperación internacional ya que además recibe las arcas del Estado completamente vacías, Lobo Sosa trata de impulsar diversas acciones, algunas de las cuales son parte de los acuerdos internacionales que se alcanzaron entre los representantes de Zelaya y el régimen de facto, como un intento de la comunidad internacional para que Honduras avanzara en la solución a la crisis política generada con el golpe de Estado.

En ese marco se decreta una amnistía política, que no era parte de los acuerdos suscritos y que además solo ha beneficiado a los militares implicados en el golpe de Estado. Se crea unilateralmente una Comisión de la Verdad y Reconciliación Nacional que no ha escuchado ni ha tomado en cuenta la voz de las víctimas de esta triste etapa de la historia de Honduras y que además está integrada por algunas personas que no solo no condenaron el rompimiento constitucional sino que lo avalaron y lo justificaron.

AWID: ¿Podrías decirnos acerca cuál es la situación de los derechos humanos en Honduras?

Gilda Rivera: En los últimos meses se ha producido un mayor resquebrajamiento en el respeto a los derechos humanos, aumentando aceleradamente las violaciones graves, sistemáticas y selectivas.

En su informe de junio de 2010, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, expresa que durante la visita realizada en mayo de 2010, constató que continúan las violaciones a los derechos humanos en el contexto del golpe de Estado, recibiendo información sobre el asesinato de varias personas, entre ellas periodistas (9 desde enero a la fecha de este artículo) y defensores y defensoras de derechos humanos; amenazas y hostigamientos contra defensoras y defensores de derechos humanos, periodistas, comunicadores sociales, maestros, sindicalistas y miembros de la Resistencia.

La CIDH considera que las denuncias recibidas podrían responder al mismo patrón de violencia originado en el contexto del golpe de Estado. Pero además, constata la continua impunidad por las violaciones a los derechos humanos, impunidad facilitada por las decisiones de la Corte Suprema de Justicia debilitando el estado de derecho. Entre estas acciones de la Corte de Justicia está el sobreseimiento definitivo a los militares acusados de participar en el golpe y el despido de tres (3) jueces y una (1) magistrada que asumieron una postura crítica y de denuncia del golpe de estado.

AWID: ¿Cómo ha impactado el golpe de estado sobre el cuerpo y los derechos humanos de las mujeres?

Gilda Rivera: El impacto del golpe de estado y la continuación del mismo a través de un régimen supuestamente democrático ha significado un evidente retroceso en la institucionalidad formal alcanzada como parte de esa apuesta de construcción de una democracia, especialmente en lo relacionado al respeto y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres.

El cuerpo de las mujeres se convierte en un campo de batalla, en un botín de guerra. El uso de la violación y otras agresiones sexuales como armas de guerra es la forma más conocida y brutal en la que los conflictos han marcado de forma indeleble la vida de las mujeres. Los cuerpos de las mujeres son tratados como territorios a conquistar y demostrar poder, los motivos por los cuales las mujeres son violentadas sexualmente son diversos: sembrar terror en las comunidades en resistencia, vengarse de los adversarios, acumular “trofeos de guerra”, demostración del poder y dominio sobre las mujeres.

Hasta fines de octubre de 2009, se habían recibido 10 denuncias de violaciones sexuales cometidas por miembros de los cuerpos represivos del estado. Las organizaciones de derechos humanos han seguido conociendo y atendiendo graves agresiones y violaciones de derechos humanos cometidos contra mujeres, defensoras de derechos humanos y activistas de la resistencia popular. Hay acciones permanentes de persecución política, amenazas de muerte, intentos de secuestros, atentados con disparos, intervención de las llamadas telefónicas, entre otras acciones, contra activistas mujeres. Otro de los grandes retrocesos que enfrentan las mujeres a partir del golpe de Estado es el debilitamiento de la institucionalidad formal que se había alcanzado como resultado de las acciones de presión e incidencia del movimiento de mujeres y feministas y de los compromisos internacionales asumidos por los distintos gobiernos. Para el caso, durante el régimen de facto la dirección del Instituto Nacional de la Mujer, INAM, fue asumida por una mujer que lo utilizó para fortalecer el golpe de Estado e impulsar acciones en contra de las mujeres y de las feministas. Actualmente se tiene una nueva Ministra del INAM que está respondiendo fundamentalmente a los intereses de su partido político y con la cual el movimiento feminista no tiene ninguna relación.

Además, se dan retrocesos legales como la prohibición del uso y distribución de las Pastillas Anticonceptivas de Emergencia, mediante acuerdo ejecutivo de la Secretaría de Salud en el marco del régimen de facto bajo el argumento de que son abortivas. La CIDH en su último informe retoma este acuerdo ejecutivo expresando su preocupación sobre las implicaciones del mismo en la vida de las mujeres.

Por otra parte, se ha fortalecido la desconfianza de las mujeres en el sistema de administración de justicia ya que ha sido evidente la parcialización del mismo con los responsables del golpe de Estado, además las mujeres reconocen el papel de la policía que se ha dedicado a reprimir a la población.

AWID: ¿Qué podrías decir acerca de cómo ha efectado a los derechos de la comunidad LGTBI?

Gilda Rivera: La Organización Cattrachas reporta que 18 miembros de esa comunidad principalmente trans femeninas y hombres homosexuales han sido asesinados a raíz del Golpe de Estado. Algunos de estos casos han tenido claras vinculaciones políticas como el del activista de los derechos humanos de la diversidad sexual Walter Trochez.

AWID: Desde que se supo acerca del Golpe hubo un fuerte apoyo desde organizaciones y grupos de mujeres de la región. ¿podrías reflexionar un poco acerca de esa solidaridad a nivel internacional?

Gilda Rivera: La solidaridad internacional ha sido vital para que el golpe de Estado y la violación a los derechos humanos de la población sea parte de la agenda de organismos como la CIDH y las Naciones Unidas y para que el gobierno de Pepe Lobo no haya sido reconocido plenamente por diversos países latinoamericanos hasta que no asuma compromisos claros con el respeto a los derechos humanos de la población y el castigo a los responsables del golpe de estado.

Las FeR hemos contado con una gran solidaridad y acompañamiento de feministas y organizaciones de mujeres de todo el mundo especialmente las latinoamericanas. Las feministas sabemos que estas acciones militares no solo reducen la democracia formal sino que hay un impacto específico de empeoramiento de la situación y condición de vida de las mujeres. Es por eso que fortalecer la articulación con el movimiento feminista latinoamericano es una necesidad urgente a atender. Honduras es solo la continuidad de las agresiones de las ultraderechas transnacionalizada y los fundamentalismos.Las feministas latinoamericanas tenemos la gran responsabilidad de contribuir a crear una nueva lógica de relacionamiento social, una nueva lógica basada en la dignidad humana, en la justicia social y en el respeto a todas y todos.

AWID: ¿Cuáles son para las Feministas en Resistencia los retos y las perspectivas a corto y mediano plazo?

Gilda Rivera: Para las Feministas en Resistencia (FeR) el nuevo contexto nacional se presenta complejo, difícil y con múltiples desafíos e interrogantes. Por una parte, al no darle legitimidad y no reconocer al gobierno de Pepe Lobo, el margen de actuación frente al Estado de las FeR es muy limitado. Los retrocesos en el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres son muy sensibles, sin embargo se puede seguir retrocediendo y perdiendo mucho más. Surge la interrogante ¿cómo enfrentamos los retrocesos y qué hacer para no seguir retrocediendo mucho más? ¿Cómo emplazamos a este gobierno si no lo reconocemos?

Por otra parte, los grupos fundamentalistas religiosos y de otros tipos se han posicionado en las instancias del Estado y hoy se muestran decididos a impulsar cualquier acción que les permita controlar la vida y el cuerpo de las mujeres. Sus mensajes no son nuevos, sin embargo, en un contexto donde la institucionalidad no existe o se encuentra resquebrajada es mucho más fácil actuar en contra de los derechos humanos de las mujeres aún aquellos parte de las leyes nacionales y de los compromisos asumidos por el Estado hondureño.

Estos grupos amparados en las iglesias, en el Congreso Nacional, en las instituciones del Estado, con mensajes “pro-familia”, por “la democracia” y por “la paz”, tienen identificadas a las feministas y a sus organizaciones que han estado al frente de estas luchas y sus ataques pueden ser letales.La violencia y la militarización de la sociedad hondureña es un terreno propicio para cualquier violación a los derechos humanos de las mujeres incluyendo el derecho a vivir.

El Frente Nacional de Resistencia Nacional surge como el espacio aglutinador de ese descontento social, sin embargo, su capacidad organizativa, de visión y construcción de un proceso político transformador a mediano y largo plazo es todavía limitada. Aunque discursos como el respeto a la diversidad sexual o el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo y a una vida libre de violencia tienen más espacio en esta instancia, no se ha logrado cambiar pensamientos y prácticas hegemónicas patriarcales y androcéntricas.

Sin embargo, pese a los retrocesos y el dolor que provoca lo vivido en los últimos meses, también se han abierto oportunidades escasamente experimentadas en el contexto hondureño posibilitando el surgimiento de nuevos sujetos y sujetas políticas, que hoy están demandando cambios profundos que permitan disminuir y eliminar desigualdades, opresiones, exclusiones y discriminaciones históricas.

jueves, diciembre 03, 2009

Denuncian hondureñas violaciones del Gobierno de facto

Fuente: AIN
Jessica Sánchez, del movimiento hondureño Feministas en Resistencia, denunció este miércoles en La Habana las violaciones a los derechos humanos, cometidas tras el golpe de Estado del 28 de junio último.

Sánchez, participante en el I Taller Regional sobre Género y Comunicación "Cambiar la Mirada", argumentó en conferencia de prensa que esos actos incluyen amenazas, detenciones ilegales, allanamientos de moradas y abusos sexuales.

Añadió que los insultos, abusos y golpes de los militares forman parte de las agresiones a las mujeres, objeto de actos de violación premeditados, como lo reafirman los testimonios de las víctimas.

En los momentos en que las féminas se manifiestan pacíficamente contra el Gobierno de facto, sus agentes reiteran mensajes ofensivos, como "¿Para qué salieron de sus casas?", "Vuelvan a cuidar a sus maridos y a sus hijos", "¿Qué están haciendo las mujeres aquí?".


La delegada hondureña reveló la existencia de un ambiente coercitivo, y en tal sentido presentó uno de los mensajes transmitidos por el programa Canal 8, que llama a denunciar ante la policía a vecinos que estén fuera de sus hogares a altas horas de la noche.

Enfatizó la comunicadora y escritora que el movimiento popular no acepta la farsa electoral del pasado domingo, y está a favor de la restitución del orden constitucional.

jueves, noviembre 26, 2009

Ni Golpe de Estado, Ni Golpe a las Mujeres!!!

Fuente: Andrea D´Atri
El día de lucha contra la violencia hacia las mujeres se vivió de manera especial en Tegucigalpa, bajo el régimen golpista de Micheletti y a pocos días de realizarse las elecciones fraudulentas convocadas por el régimen, pero repudiadas por la resistencia.

La conmemoración comenzó con una conferencia de prensa de la plataforma de DDHH, que incluye a diversos organismos de la región, la que se declaró en emergencia de cara al proceso electoral y denunció la represión sistemática generalizada, selectiva y el incremento de las violaciones a los DD.HH. que ocurre a diario. Denunciaron también el aumento de las órdenes de allanamiento, principalmente contra integrantes del magisterio, y también las capturas y detenciones ilegales por parte de la policía y el ejército, contra personas que luego se encuentran asesinadas y con signos de tortura.

Gilda Rivera, del Centro de Derechos de Mujeres, cerró la conferencia convocando a las mujeres allí presentes a marchar hasta la Plaza de la Merced, donde se encuentra la sede parlamentaria, para conmemorar el Día de lucha contra la violencia hacia las mujeres, bajo la consigna que ya hicieron mundialmente conocida las Feministas en Resistencia: “¡Ni golpe de Estado, ni golpe a las mujeres!”


Un centenar de mujeres, entonces, marchó desde la sede de la conferencia de prensa, por las calles céntricas de Tegucigalpa coreando consignas contra el régimen golpista y a favor de la asamblea constituyente, mientras recibían el apoyo de vecinas, comerciantes y transeúntes que las acompañaban con aplausos, saludos y bocinazos.

Adelay Carías, del Centro de Derechos de Mujeres (CDM) nos comentó sobre el informe que presentaron las Feministas en Resistencia, acerca de las violaciones de los derechos humanos de las mujeres, perpetradas por las fuerzas represivas del régimen. Ellas denuncian que muchas mujeres, durante las detenciones, han sufrido abusos y violaciones sexuales. “En la confusión, me perdí del grupo… Sólo yo me quedé en la paila de la patrulla. No sé qué rumbo tomaron. (…). Me violaron cuatro policías, luego me ultrajaron, me violaron con la cosa negra que le pegan la policía.”, dice una de las mujeres que testimonió sobre la represión en la manifestación de Choloma del 14 de agosto. Una maestra de El Durazno denunció: “Me escupían, me tiraban tierra y piedras con los zapatos, me golpearon con el tolete en los brazos y cuerpo. Me caí en una cuneta de tanto golpe, y me fracturaron el pie izquierdo. Mientras me golpeaban, me gritaban: ‘Hija de puta, te vamos a dejar lisiada para que nos dejés de joder.’”

Por su parte, Jessica Isla, feminista independiente, envió un saludo solidario para las trabajadoras de Kraft-Terrabusi de Argentina que siguen reclamando la reincorporación de sus compañeros despedidos y para las trabajadoras del Sindicato Mexicano de Electricistas que iniciaron, recientemente, una huelga de hambre en lucha por la reincorporación de los más de cuarenta mil trabajadores y trabajadoras despedidos.

Cuando sólo faltan cuatro días para las elecciones convocadas por el régimen golpista bajo el auspicio del imperialismo norteamericano, las feministas siguen en resistencia, denunciando los crímenes cometidos por la dictadura. Junto a ellas, en toda Latinoamérica, las mujeres que luchamos para que caigan los golpistas y denunciamos las negociaciones que culminaron con el fortalecimiento del régimen de Micheletti, decimos: ¡Wendy Carolina, presente! ¡Todas y todos los luchadores asesinados, presentes, ahora y siempre! ¡Abajo el golpe! ¡No a las elecciones! Por la huelga general indefinida hasta que caigan los golpistas. Que las organizaciones obreras, campesinas y populares de la resistencia convoquen a una asamblea constituyente revolucionaria para refundar el país en base a las necesidades de las mayorías explotadas y oprimidas del pueblo hondureño.

jueves, noviembre 12, 2009

Honduras: feministas llaman a desconocer próximas elecciones...

Por: Kerstin Bognar / Cimac
Las Feministas en Resistencia de Honduras hicieron un llamado al pueblo hondureño y a la comunidad internacional a que no reconozcan el resultado de las elecciones impuestas por el gobierno de facto, las cuales se llevarán a cabo el 29 de noviembre.

En entrevista con Cimacnoticias, las Feministas en Resistencia expresaron su “repudio total al proceso electoral” ya que es ilegítimo y viola el artículo tercero de la Constitución de Honduras, el cual establece que “nadie debe obediencia a un gobierno usurpador ni a quienes asuman funciones o empleos públicos por la fuerza de las armas”. Por lo tanto, las feministas afirmaron: “nosotras no vamos a ir a votar”.

Asimismo, la organización denunció que el acuerdo Tegucigalpa-San José, negociado entre representantes del gobierno constitucional de Manuel Zelaya y el régimen de facto, es una “burla a la democracia”, ya que, a dos semanas de haberse firmado, el Congreso Nacional aún no ha sido convocado para debatir sobre la reinstalación del presidente Zelaya. El plazo establecido para esta decisión se venció el pasado 5 de noviembre.


“Esto es una clara muestra de que el gobierno de facto no tiene voluntad para resolver el conflicto y, en cambio, busca crear las condiciones para imponer a uno de su candidatos mediante un gran fraude electoral agravado por la militarización de la nación”, declararon las activistas.

Con el acuerdo Tegucigalpa-San José, las fuerzas armadas y la policía pasaron a disposición del Tribunal Supremo Electoral (TSE). Las Feministas en Resistencia señalaron que esto es sumamente inquietante ya que, según la información que obra en sus manos, ha habido varias amenazas hacia la población por parte de las fuerzas armadas, las cuales anunciaron que el 29 de noviembre irán a los barrios a sacar forzosamente a la gente de sus casas para que vaya a votar.

“Se siente un ambiente tenso y estamos muy preocupadas sobre lo que va a pasar el día de las elecciones”, expresaron.

Las Feministas en Resistencia instaron “a todos los pueblos del mundo” para que apoyen la decisión del Frente Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado de rechazar –con su no participación– “el gran fraude electoral que se fragua desde el TSE”. El frente de resistencia había presentado un candidato independiente a la presidencia, Carlos Reyes, quien debido a la ilegitimidad de las elecciones ha renunciado su candidatura.

Las feministas afirmaron que permanecerán en resistencia, ocupando “día y noche” la Plaza de la Merced, afuera del Congreso Nacional, para exigir justicia y la restitución del presidente constitucional.

domingo, julio 12, 2009

Argentina: Testimonio de una superviviente, feminista y marxista

Conferencia-testimonio de la filósofa feminista y marxista Alejandra Ciriza, en el Coloquio Internacional sobre Género, Feminismos y Dictaduras en el Cono Sur, celebrado en Florianópolis (Brasil).
Ñaupaman Rishun, la idea que los pueblos indios de nuestra América tienen de la temporalidad, ilustra con bastante fidelidad la noción del tiempo que me ha acompañado durante estos años, treinta y tres, desde que, un 24 de marzo de 1976 la dictadura más asesina que haya asolado mi país, Argentina, iniciaba su aterrador recorrido.

No es que no hubiera habido represiones ni dictaduras anteriores, solo se trata de que entonces se iniciaba una que aplicó una metodología hasta entonces inédita: no sólo se fusiló, encarceló, torturó, sino que inauguraron una nueva forma de tratamiento del /la adversario/ a político: la detención -desaparición forzada de personas.

Milité, tal vez no sea preciso decirlo, no lo sé, en una organización político-militar, el PRT-ERP. Pero tal vez también eso explique más de lo que yo misma desearía.

Lo cierto es me incorporé tardíamente respecto del tiempo de la revolución. Lo hice cuando la orden de exterminio ya había sido impartida por el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Lo hice bajo condiciones no elegidas, bajo las presiones y límites que impuso el reflujo de una de esas oportunidades en las que los y las condenados de la tierra realizan una de sus recurrentes tentativas por tomar el cielo por asalto.
La revolución, que como dice Andrés Rivera, es "un sueño eterno", poblaba mi imaginación política, como la de muchos y muchas de los jóvenes y las jóvenes de mi generación. Habríamos de inaugurar un tiempo nuevo.
En esa trayectoria colectiva e individual, en ese tiempo denso en que se produce lo que Walter Benjamin llama "el salto dialéctico", ese que, "bajo el cielo libre de la historia" produce la revolución, algunas y algunos sobrevivimos y otras y otros perdieron la vida y la libertad.
Nosotras, las feministas de izquierda
Para mí, que transité las experiencias más decisivas de mi vida personal y política en los años setenta, se trata de mantener una relación ambivalente con el tiempo, recordar hacia atrás, y a la vez mirar hacia adelante en una tensión inevitable entre nuestras raíces y nuestras esperanzas, entre nuestros sueños y utopías y las determinaciones de lo dado. Tal vez a ello deba mi obsesión por la historia, por recuperar las marcas que pueda hallar del movimiento de mujeres en Argentina, y las de quienes buscábamos la transformación radical del capitalismo, con la convicción de que la vida misma, humana y natural, es incompatible con su lógica. Lo curioso es que de las condiciones impuestas por la dictadura y de las formas de resistencia resultó la (re)emergencia, si hemos de creerle a Gramsci, del movimiento de mujeres, inesperadas antagonistas bajo las brutales condiciones de la dictadura.
También se trata de sostener la tensión siempre irresuelta que implica la pertenencia a una doble tradición: ser de izquierda y ser feminista; ser feminista y ser de izquierda.
Muchas de nosotras procuramos mantenerla apostando a sostener una perspectiva que tuviera en cuenta la relación clase/género sexual a sabiendas de que no pocas veces sucedería aquello que Heidi Hartmann había señalado: algo en las demandas feministas producía una cierta incomodidad en los espacios de militancia.
De mi parte he sido feminista desde que guardo memoria. Feminista práctica en la infancia, y la primera adolescencia, en compañía de mis primas y mi hermana, niñas insurrectas ante nuestra abuela, una mujer fuerte y libre, fata Morgana de un reino de plantas variadas y maravillosas, bruja de calderos donde se cocían dulces cristalinos y asombrosos, como no he vuelto a comer nunca más desde que ella dejara la cocina. Mi abuela, hada y bruja de mi infancia, era fuerte y libre, pero sexista y autoritaria.
Feminista teórica a partir de que fui hallando, como pude, ávida y curiosa como era, palabras para mis posiciones. Margaret Mead, Simone de Beauvoir, Engels, Alexandra Kollontai.
Feminista en una organización político-militar de izquierda sobre la que vale la pena señalar el compromiso con la transformación de cada uno y cada una de nosotras en sujetos capaces de encarnar subjetiva, personalmente nuestros compromisos políticos.
Feminista hoy, en la producción de teoría y en la práctica política en las organizaciones de mujeres y feministas en mi país.
Feminista y marxista, hermana de mis hermanas políticas, militantes de izquierda, detenidas desaparecidas, torturadas en los centros clandestinos y las cárceles de la dictadura, violadas y asesinadas. Compañera de mis compañeras, que parieron en los centros clandestinos de detención, que nos dejaron como herencia la búsqueda de sus cuerpos y de sus hijos e hijas. Feminista y marxista, compañera de las mujeres encarceladas durante la dictadura, muchas de las cuales pudieron allí transformar sus relaciones con otras mujeres construyendo otras sociabilidades. Compañera de quienes tuvieron que irse fuera, compañera de quienes permanecimos en la zona gris de un país habitado por el terror ejercido por los de arriba.
Compañera fraternal de varones y mujeres con los cuales hemos compartido y compartiremos sueños, y sin embargo muchos de ellos y ellas son consistentemente patriarcales.
Colocada en ese lugar estrecho e incómodo creo que es preciso abrir un boquete que permita reconstruir hacia atrás y públicamente nuestras genealogías, decir que ser mujer no fue indiferente durante los años de plomo, que la tortura tomó formas específicas para con los cuerpos de las mujeres, que la dictadura secuestró mujeres embarazadas y que hay aún en Argentina más de 400 niños y niñas desaparecidos y desaparecidas, muchos y muchas de ellas/ellos nacidas en cautiverio y que la misma iglesia que hoy condena el aborto es la que bendijo el exterminio, las picanas, violaciones y apropiaciones.
Para nosotras y las y los que vienen es necesario mirar hacia atrás y decir públicamente que la resistencia a la dictadura fue mujeril, encarnada en Azucena Villaflor, fundadora de Madres de Plaza de Mayo, en las Abuelas que aún hoy buscan sus nietos y nietas, en las mujeres de sectores populares que ante la prohibición de las actividades sindicales y políticas salieron a reclamar por pan y trabajo. Decir que del exilio muchas volvieron feministas, y que durante el exilio interno muchas otras rumiaron preocupaciones postergadas en el fragor de la pelea. Eso que Eva Giberti llamó la "cultura de catacumbas".
En los 80, erguidas sobre las ruinas de la dictadura, el primer 8 de marzo en democracia, las mujeres tomábamos en Argentina el espacio público para reclamar por nuestros derechos específicos: de las entrañas donde se gestó, durante la resistencia a la dictadura más cruel que conociera la Argentina, paríamos, un 8 de marzo de 1984, la irrupción pública del movimiento de mujeres y feministas en Argentina.

Sobrevivir y testimoniar
Para nosotras, quienes hemos sobrevivido, se hace indispensable al menos la intentona de horadar en la doble muralla de estas tradiciones des-encontradas.
Sobrevivir… En el diccionario de la Real Academia Española la palabra correcta es superviviente, del latín, supervīvens, -entis. Se dice de quien "conserva la vida después de un suceso en el que otros (y otras) la han perdido".
Hace un tiempo me preguntaba qué me /nos impulsaba a testimoniar y qué deseaba/mos transmitir, me preguntaba qué me/nos ha impulsado cada 24 de marzo a la calle, qué obstinación nos mantiene alertas a los juicios por verdad y justicia, qué lazo me/nos une a quienes fueron nuestros compañeros y compañeras de militancia, aún cuando muchos de ellas y ellos ya no están, aún cuando la historia y la política nos haya separado en muchos casos, aún cuando sea tan difícil reunirse.
La cuestión del testimonio ha sido objeto de debates filosóficos de los que no voy a ocuparme. No porque los desconozca o los considere improcedentes desde el punto de vista conceptual, pero tal vez por una vez no es ahora mi función, según parece, colocarme en esa posición que es, de alguna manera, también mía. No es como académica, se me dijo, que se me invita, sino por haber transitado la experiencia de la militancia, la supervivencia, el exilio interno.
Tal vez una de las marcas más claras tenga que ver con la ruptura de las solidaridades, de la continuidad de nuestras historias personales y políticas. Interrumpidas nuestras vidas, colocados en una suerte de extrema individualización y silencio: conservando apenas, algunas y algunos, nuestras vidas cuando otras y otros la habían perdido, sin haber podido en muchos casos elaborar las ausencias, cumplir con los rituales de despedida, hacer el trabajo de duelo.
Tal vez para que la vida recobrara su sentido es que muchos hemos procurado recuperar los lazos que nos ligaban y nos ligan a ese pasado significativo, no sólo por lo doloroso, sino por los sueños y las prácticas que fueron posibles mientras duró.
Quienes sobrevivimos a menudo procuramos testimoniar y transmitir un relato, no sólo del 24 y del horror, sino un relato en que el horror no se transforme en parálisis, el relato de nuestros sueños y utopías, de nuestra resistencia, de las luchas aún en democracia.
Transmitir, no sólo con las palabras, sino con las prácticas, pues aún cuando nada digamos transmitimos lo que somos, lo que pudimos hacer con nuestra historia, lo que encarnamos: nuestras solidaridades y nuestros odios, nuestras pequeñeces y nuestros dolores, nuestros deseos, esos que tanto nos costó recuperar una vez oscurecido el deseo de la revolución, incluso lo que no desearíamos transmitir, lo que nos atraviesa desde la subjetividad, desde el cuerpo y el inconsciente, desde los dolores no tramitados, desde las condiciones no elegidas y sus marcas en nuestras subjetividades y en los límites que impone a nuestras prácticas e imaginación política.
De mi parte he deseado transmitir esa herencia tensa y doble que me liga a mi/nuestro pasado político y al deseo de transformar el mundo sobre la base de la idea de que la reproducción de la vida humana y el cuidado de la naturaleza son imposibles en el capitalismo, bajo la idea de que la revolución, si alguna vez la transitamos, no podrá hacerse sin nosotras, las mujeres de todos los colores y todas las orientaciones sexuales.
En mí insiste la idea de esa suerte de densidad del tiempo que a veces sólo la poesía puede invocar, como ahora, por ejemplo, con el gesto de traer al presente nuestro pasado y encarar el futuro, como lo hacía Paco Urondo para decir con él la pura verdad:

Suelo confiar en mis fuerzas y en mi salud
y en mi destino y en la buena suerte:
sé que llegaré a ver la revolución,
el salto temido y acariciado, golpeando a la puerta de nuestra desidia.
Estoy seguro de llegar a vivir en el corazón de una palabra;
compartir este calor, esta fatalidad que quieta no
sirve y se corrompe.
Puedo hablar y escuchar la luz
Estar hablando, sostener
esta victoria, este puño; saludar, despedirme
Sin jactancias puedo decir
que la vida es lo mejor que conozco.

Francisco Urondo, escritor y militante político, tenía 46 años cuando fue asesinado en Mendoza el 16 de junio de 1976 en Guaymallén, junto a Alicia Raboy, su compañera.
Yo tenía 19 años cuando, un 24 de abril de 1976, llegaba a Mendoza desde Córdoba, tras la desaparición de mis compañeras de militancia, María del Carmen y Adriana Vanella, asesinadas en Córdoba por los esbirros de Menéndez un 20 de abril de 1976.

Alejandra Ciriza, militante por los Derechos Humanos, activista feminista y socialista, es profesora de filosofía política en la Universidad de Mendoza, Argentina.

martes, junio 30, 2009

Feministas desde la resistencia: Honduras en Crisis Ante Golpe de Estado

Fuente: Sin Género de Dudas
En Honduras desde hace unos meses surgió una iniciativa para consultar a la población si quiere que se instale una Asamblea Nacional Constituyente para elaborar una nueva Constitución de la República a todo este proceso se le denomino Cuarta Urna. Esta idea es sobre todo liderada por el presidente de la República y asumida y apoyada por todos los sectores populares que históricamente han luchado por la reivindicación de derechos incluyendo las organizaciones de mujeres y feministas, también algunas independientes.

Desde que se inicio el trabajo a fin de lograr la participación de la población, la clase que ostenta el poder, la oligarquía en el país, organizo y desarrolla una campaña en contra de consultar al pueblo sobre lo mencionado anteriormente. Esto ha consistido en asustar, intimidar a las ciudadanas y ciudadanos, una campaña de terror.


El movimiento social en apoyo al Presidente, después de que éste destituyó al Jefe de las Fuerzas Armadas, renunciaron otros y también el Secretario de Defensa. Todo el material para realizar la consulta al pueblo estaba en la Fuerza Área y Manuel Zelaya Rosales junto a unas 8 mil personas recuperaron el material, siendo llevado a Presidencia, donde se distribuye a diferentes responsables en el país para su distribución.

La oligarquía hondureña al ver que no podía detener la consulta, han hecho uso de la fuerza cuando, el ejército hondureño que vive de los impuestos que paga la población hondureña, toma las armas arrebata al Presidente José Manuel Zelaya Rosales, llevándolo a Costa Rica. Dan golpe de estado y colocan a sus bastiones principales, señalando que todo esto es legal, aunque toda l*a comunidad internacional NO reconoce el gobierno instalado*.

Miles de personas del movimiento social en Honduras, se instala frente a Casa Presidencial que a pesar de ser en día domingo se hace presente, se organiza en un Movimiento de Resistencia Contra el Golpe de Estado, integrada por diferentes lideresas y líderes. En todo el país se hace diferentes acciones, para la Zona del Aguan se encuentran tomadas las carreteras, en Olanchito, Yoro se han tomado las instalaciones de la Municipalidad.

Se viven momentos de tensión por las órdenes de captura, la persecución de diferentes personas reconocidas como apoyos del Presidente y de algunos líderes en el país. Este día a eso de las 3:00 de la tarde, el ejército y la policía atacó la protesta pacífica y de resistencia frente a Casa Presidencial, golpearon, dispararon, tiraron bombas con gases, agua con mangueras y un líquido que daña la piel, dispensando así la protesta, les persiguieron desde ese lugar hasta por el Estadio Nacional, en todo esto se ha herido más de 20 personas.

Sacaron por la fuerza, del país a la Canciller de la República, detuvieron a los embajadores de Venezuela y Cuba, les golpearon y luego los dejaron en lugares solos, varias personas están siendo amenazadas. Lo peor de todo es que los medios en el país insisten en el no es un golpe de Estado, qué será esto entonces? Ayúdennos a entender que es esto.

Es importante decir al mundo todo lo que está sucediendo, en este país pues quienes se manifiestan señalan que al haberse roto el orden constitucional nos han puesto en insurrección civil hasta que se restablezca el orden de nuevo. Por ahora se ha ordenado toque de queda de 9:00pm a 6:00am, qué será realmente esto sino el un golpe de estado.

A toda la población es importante que tome conciencia de lo que en realidad está pasando, unos cuantos quieren ponerle el pie encima a las mayorías en el país, para que reconozca que ahora es su oportunidad.

Crónica enviada por una Periodista Feminista Hondureña