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martes, marzo 08, 2011

La Mujer en el s.XXI: Reivindicaciones,propuestas y experiencias desde un prisma libertario

8 de marzo, día de la mujer trabajadora
Tomado de la Haine / Descargar Aquí...
Ana Sigüenza
Si a principio del s. XX las condiciones de vida de la clase obrera eran terribles, para mujeres y niños trabajadores lo eran aún más. Las luchas de obreras y obreros del textil de entonces están en el origen del 8 de Marzo, aunque el revisionismo histórico nos quiera convencer de lo contrario.

Varias reivindicaciones protagonizadas básicamente por trabajadoras textiles en Estados Unidos en un movimiento obrero genuino, tanto en 1857, como en 1908, 1909, 1910 y 1911, encarnan el simbolismo que rodea el 8 de Marzo, Día de la Mujer Trabajadora. De todos ellos, el incendio de la “Triangle Shirtwaist Company” de 1911 con la muerte de las obreras que el año anterior, 1910, habían protagonizado la primera huelga llevada a cabo exclusivamente por mujeres es el más significativo.

En 1910, a nivel mundial, el movimiento obrero estaba dotándose de herramientas para mejorar las espantosas condiciones de vida y trabajo causadas por el desigual reparto de la riqueza. Así nació la CNT ahora hace cien años y desde su congreso fundacional acordó que todas sus sociedades lucharían por el derecho de la mujer al trabajo asalariado y la disminución de su jornada laboral, además de denunciar la doble jornada que padecían, a fin de concienciar a sus compañeros para que actuaran en consecuencia.



La explotación de la mujer trabajadora recorre todos los continentes y sus explotadores pueden ser tanto hombres, como otras mujeres, pueden ser, también sus familiares. Año a año, se perpetúa esta triste afirmación, porque ese plus de explotación a lomos de las trabajadoras engorda las cuentas que los poderosos/as tienen en su paraíso.

En nuestro país son mucho más pobres que los hombres. Forman parte del -cada vez más numeroso- grupo de pobres con trabajo: Salario insuficiente:

1. 80% de los contratos a tiempo parcial, 25% menos en el salario base y 70% menos en complementos variables y horas extraordinarias que los hombres, teniendo, además más cargas familiares, a pesar de estar cada día más sobrecualificadas. Y esto cuando no están en la economía sumergida cobrando “a la pieza”.

2. Pensiones de miseria: Incapacidad, un 87% que la del hombre, jubilación: un 59% que la del hombre.

3. Maternidad: La tienen que condicionar a la escasez de servicios para criaturas y familiares dependientes, la falta de corresponsabilidad de sus parejas y la imposibilidad de subsistir en esa situación. (18% de interrupción de embarazo, la mitad, mujeres inmigrantes) (el 43% de nacimientos de madre extranjera, ésta
era soltera, doble que españolas).

4. Salud laboral: Peor y encabezando los accidentes laborales graves (no mortales).

5. Trabajadora extranjera: Situación aún más grave en todos los apartados, al trabajar en sectores con más desregulados (servicio doméstico, hostelería, agricultura) y no contar con apoyo familiar.

6. Mujeres mayores: Pensiones de hambre, enfermedades crónicas por las condiciones en las que trabajaron a lo largo de su vida. Sus hogares, junto a los de los emigrantes, son los menos habitables.

En el mundo, la desigualdad de género, la falta de expectativas potenciales, la discriminación y la violencia contra las mujeres son la norma y no la excepción. Partiendo de que las mujeres trabajadoras están soportando la mayor explotación, las organizaciones de trabajadores reivindicamos:

1. Igualdad laboral

2. Distribución equitativa de actividades no remuneradas entre todos los que conviven.

3. Disminución de jornada para todos

4. Servicios comunitarios suficientes

Pero no todo es negativo, en estos cien años las mujeres trabajadoras encuadradas en auténticos sindicatos han conseguido mayores mejoras en sus derechos. Aquéllas pioneras enseñaron el camino de la asociación. La emancipación es de cada una y de todas: La historia de las mujeres sindicalistas es una historia de elección y de renuncia, es una historia no concluida: dispuestas a luchar por nuestros derechos y con el apoyo solidario y coherente de los compañeros, superaremos nuestros lastres y alcanzaremos la emancipación total.

¡Iguales en la crisis!, ¡Iguales en la lucha!

Secretaría de Acción Social
Secretariado Permanente
del Comité Confederal CNT

Si actualmente las mujeres trabajadoras, por un sesgo de género nos encontramos con una situación más desfavorecida que los hombres en cuanto a tipo de contratación, mantenimiento del puesto de trabajo, y percepción de pensiones; aprobado el Acuerdo Social y Económico que endurece el sistema de las pensiones, junto con la reforma laboral y la reducción del gasto público, la situación que se nos presenta no es nada halagüeña.

Excepto en períodos de guerras, donde las mujeres han sido las que han mantenido la producción por ser las únicas que quedaban en el lugar de origen, cada vez que se produce una crisis económica, uno de los primeros colectivos que sufre los efectos del desempleo y por tanto del empeoramiento de la calidad de vida somos las mujeres.

Sí, de nuevo el binomio capitalismo-patriarcado ejecuta una agresión contra los derechos laborales y sociales, contra toda la clase trabajadora y la ciudadanía, pero con especial ensañamiento en el colectivo femenino. Perpetuando este sistema de dominación y explotación, concebido, cimentado y apuntalado sobre la desigualdad y la discriminación de clase y de género.

Según la EPA (Encuesta de Población Activa), la tasa de paro en 2010 estaba en 20,33%, 4.696.000 personas en desempleo. Del incremento en 2010 de 370.100 personas, el femenino fue de 217.400 y el masculino de 152.700 personas; habiendo una mayor concentración en Andalucía, Cataluña y Madrid.

Las mujeres somos las que ocupamos el mayor porcentaje a tiempo parcial, el 80,6% y el 45,01 % del total de cotizantes a la Seguridad Social.

Respecto a la percepción de Pensiones Contributivas de Jubilación según datos del Ministerio de Sanidad , Política Social e Igualdad a fecha 01 de diciembre de 2010, la pensión media de las mujeres está en 852,02 € respecto a los 1.194,86 € que perciben los hombres.

Es decir, tenemos más dificultades para encontrar empleo, cuando lo encontramos es en situaciones precarias y nuestra base de cotización es menor que la de los hombres.

No sólo durante la vida activa tenemos menor calidad de vida por las características del puesto de trabajo,entre otras razones, sino que una vez llegada la edad de jubilación somos más pobres y vivimos más.
No obstante, la mayor parte de las mujeres en edad de jubilación, al no tener el tiempo de cotización mínimo en el sistema contributivo, son perceptoras de las pensiones denominadas asistenciales. El 82,46% (163.841) de las personas que perciben la PNCJ (Pensión No Contributiva por Jubilación) son mujeres y cobran una mensualidad en 2011 de 347,60 €, y de éstas el 34,47% viven solas. (Datos extraídos del IMSERSO).

Con la aprobación de la Ley de Dependencia, otra tuerca más, en el catálogo de servicios y prestaciones se establece la Prestación Económica por Cuidado en el Entorno Familiar a través de la cual se argumenta dignificar la función cuidadora de la mujer mediante la cotización en el Régimen Especial para Cuidadores No Profesionales. Eso sí, reconociendo la base de cotización más baja en el Régimen General de la Seguridad
Social.

Según datos del IMSERSO a 01 de Febrero de 2011 somos 143.071 mujeres frente a 9.566 hombres las cuidadoras de familiares dependientes. Nada más que el 93,73 % de las personas que asumen el cuidado de personas
dependientes que tienen derecho al catálogo de Servicios y Prestaciones son mujeres, cotizando a la baja.

Esta es la situación de empobrecimiento real y objetivo de las mujeres en la sociedad del supuesto Estado de Bienestar que no se ha llegado a gestar.

Que no nos engañen, con las pensiones tanto contributivas como no contributivas y el sistema de cotización al que accedemos la mayor parte de las mujeres no se vive ni digna ni autónomamente.

La patronal y el gobierno han planteado la reforma de las pensiones pactadas con los sindicatos oficiales CCOO y UGT, donde pasamos de un período de cotización de 15 años actuales a los últimos 25 años de vida laboral, además de tres años y medio más de cotización, de 35 a 38 años y medio para tener derecho a la pensión de jubilación.

Incrementar los años para calcular la pensión supondrá que las mujeres, que trabajan en precario, de forma discontínua por causas de maternidad y atención a dependientes o no alcancen el cómputo mínimo establecido
para tener derecho a la Pensión de Jubilación Contributiva o que el cálculo de la base de cotización se aminore por lo que las pensiones cada vez serán menores.

La Reforma de las pensiones es el mejor ejemplo para constatar con rotundidad que la desigualdad entre hombres y mujeres sigue siendo una constante y por tanto un objetivo contra el que luchar. Por todo ello, desde la Confederación Nacional del Trabajo nos reafirmamos en la consecución de nuestros objetivos: la asociación y el apoyo mutuo entre toda la clase trabajadora, mujeres y hombres; la lucha contra la
discriminación y la desigualdad económica y social. Combatir desde todos los frentes el sexismo, la misoginia y el patriarcado es nuestro fin... ¡Iguales en la Lucha!

Libro completo en http://www.cnt.es/sites/default/files/dossier_mujer_cnt_0.pdf

miércoles, diciembre 01, 2010

Políticas feministas para transformar la sociedad...

ACSUR-Las Segovias y Hegoa presentan una agenda política feminista que ha sido consensuada por ONG, movimientos de mujeres y feministas españoles y latinoamericanos destinada a que los gobiernos pongan en marcha las medidas prácticas que plantean.
Por: Patricia Simón
“Reconocer el estatus de las mujeres como actoras económicas y sujetas activas de pactos políticos y ciudadanos, identificando la violencia contra las mujeres como expresión de dominación, poder y control de los hombres y repensando una ciudadanía que incluya a las mujeres como sujetos de derechos”.

Este enunciado es uno de los objetivos del documento “Reivindicaciones feministas para una ciudadanía transformadora (pdf)”. Durante cuatro años, las prestigiosas organizaciones ACSUR – Las Segovias y Hegoa, el Instituto de Estudios sobre Desarrollo y Cooperación Internacional de la Universidad del Páis Vasco, han estado trabajando conjuntamente para elaborar una agenda política feminista para que los responsables políticos “incorporen las necesidades e intereses estratégicos de las mujeres, tanto en el ámbito público como privado, y se garanticen la eliminación de las desigualdades históricas y las injusticias estructurales que sufren por el mero hecho de haber nacido mujeres”. Esta agenda ha sido trabajada y consensuada con ONGD, colectivo de mujeres y feministas del Sur y del Norte y es el resultado final de un Encuentro que se celebró en mayo en Bilbao en el que participaron unas 200 mujeres de España y Latinoamérica.



En la presentación del documento, María Naredo, jurista feminista y experta en derechos humanos de las mujeres, ha apuntado que las revindicaciones de este documento “lejos de quedarse en aportaciones superficiales, proponen líneas de acción feminista para una transformación política y social real hacia sociedades más justas y equitativas en términos de género”. El 14 de diciembre, las dos ONG presentarán estas reivindicaciones a las comisiones de Igualdad, de Cooperación y de Trabajo-Migración del Congreso de los Diputados.

La agenda está dividida en tres ámbitos complementarios para la incorporación plena de la perspectiva de género al sistema.

Derechos Económicos de las Mujeres

Entre otros aspectos, el documento exige “explorar modelos socio-económicos alternativos que busquen como objetivo garantizar una vida digna” así como replantearse algunos términos como “la limitada noción de trabajo utilizada como sinónimo de empleo, así como la restrictiva visión del cuidado desde una concepción frecuentemente extraeconómica (…) Exigimos colocar la cuestión de los cuidados en el centro del sistema social como elemento estructural y fundamental del mismo”. Y añaden, entre otros aspectos:

* “Exigimos que los derechos individuales de las personas no estén vinculados al empleo. Asimismo, exigimos a las administraciones públicas el reconocimiento y la garantía en el cumplimiento de sus obligaciones respecto a los derechos económicos de las mujeres, que tienen que ver con el mantenimiento y la ampliación de las coberturas sociales“.
* “Exigimos que se garantice el acceso y control por parte de las mujeres al agua, la tierra, las semillas, etc., así como el derecho a tomar decisiones sobre su planificación y gestión. Exigimos el reconocimiento de las mujeres como productoras de alimentos y su imprescindible contribución a la propuesta de soberanía alimentaria, económica, financiera y energética de los pueblos”.
Mujeres en situaciones de conflictos

El documento recoge una demanda histórica de los movimientos de mujeres y feministas, “un análisis feminista sobre las guerras, los conflictos, sus causas y consecuencias, garantizando el ejercicio del poder, los medios y los espacios para la acción política de las mujeres”. Otro de los puntos está dedicado a uno de los más graves problemas que se perpetúan tras la guerra, la ausencia de las mujeres en la construcción de la paz, que no sólo deja fuera a la mitad de la población en las negociaciones y soluciones acordadas sino ue suele derivar en un olvido de las víctimas, que suelen ser especialmente los menores y las mujeres. “La reparación” de éstas aparece como una prioridad en la agenda. Y añaden un punto interesante que a menudo llega al gobierno español a través de los movimientos sociales pero que no suele ser de conocimiento público generalizado:

* “Exigimos el reconocimiento de conflictos existentes e invisibilizados, como por ejemplo Colombia, Guatemala, Honduras, y otros muchos, así como la asunción de las responsabilidades de los gobiernos en los desplazamientos producidos por empresas del Estado español, que afecta a las mujeres de forma mucho más violenta“.

Incidencia política y participación ciudadana de las mujeres

“Exigimos el replanteamiento del concepto de ciudadanía desde la perspectiva de género y feminista” que dé lugar a “una ciudadanía plena y universal que implica la autonomía de las mujeres y, por tanto, que sus derechos no estén vinculados a formas específicas de convivencia, estado civil, situación laboral, sexualidad o procedencia”.
Para ello, los actores implicados en esta publicación consideran que es fundamenta:

* “la transformación del concepto de desarrollo, que en su actual identificación con el desarrollismo productivista está haciendo insostenible la vida de las personas y del planeta, con un especial impacto sobre la vida de las mujeres por los roles tradicionalmente le han sido asignados”.

* “la garantía efectiva del derecho a una vida libre de todo tipo de violencias para las mujeres, tanto en el ámbito privado como en el ámbito público, como condición sine qua non para acceder al ejercicio de los derechos económicos, sociales, culturales, sexuales y reproductivos.

* “El derecho efectivo de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo, desde un enfoque crítico con el heterosexismo y la heteronormatividad. Denunciamos las políticas gubernamentales y las doctrinas religiosas que pretenden controlar el cuerpo de las mujeres, y exigimos la laicidad de los estados”.

El documento se completa con experiencias reales puestas en práctica por organizaciones de mujeres de España y Latinoamérica que han tenido un impacto real en la mejora de las condiciones de vida de las mujeres de su entorno.


martes, septiembre 23, 2008

¿Análisis Clasista o Perspectiva de Género?



Josefina Cedeño / Debate Abierto.

Quienes en la década de los 70 trabajamos con entusiasmo las nuevas corrientes sobre la liberación de la mujer y su incorporación al desarrollo social en condiciones de igualdad con el hombre hoy vemos con satisfacción que hemos logrado muchos de los objetivos que nos planteamos en aquella oportunidad.


Pero seria un grave error político que nos quedáramos allí, sin estudiar las más recientes tendencias que en este momento se mueven en el campo internacional para incorporamos, actualizados, a la lucha por los derechos de la mujer.


Esta reflexión me viene a la mente porque recientemente asistí, por invitación, a una reunión del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela, posterior a una entrevista que sostuve con el Buró Político, con el fin de exponer la posición del movimiento femenino venezolano sobre la inclusión de la cuota participativa de la mujer en la nueva Ley Orgánica del Sufragio y Participación Política.

En el debate que se produjo surgió la crítica sobre la dejación del análisis clasista como método científico para el estudio de los problemas de la mujer, formulada dicha critica en el contexto del rechazo a toda posibilidad de apoyar la inclusión de la cuota femenina en la nueva Ley.

Aquel debate, y su conclusión final, me permite puntualizar en este momento algunos aspectos del problema para lo cual es necesario comprender previamente el término, mundialmente utilizado, de análisis con perspectiva de genero.

Este término o frase es una forma o manera de expresar una idea específica referida al tratamiento de los derechos que la mujer ejerce en condiciones de discriminación y desigualdad con el hombre, por consecuencias de los roles o conductas que la sociedad impone a hombres y mujeres por el hecho de pertenecer a sexos diferentes.

Se trata, entonces, de analizar la situación específica de la mujer con acento en las relaciones desiguales y discriminatorias que la sociedad le asigna a ella como resultado de patrones culturales diferentes para hombres y mujeres.

Es cierto que los grupos feministas han elaborado su propia perspectiva de género, centrada exclusivamente en la mujer, y las diferencias causadas por la desigualdad y discriminación que afectan a las mujeres la plantean como una confrontación hombre-mujer, en la cual el hombre es el victimario y la mujer la víctima.

Pero esta posición no es la nuestra y la rechazamos, precisamente, por ocultar el enfrentamiento social presente entre mujeres y hombres opresores y hombres y mujeres oprimidos.

Sin embargo, hay que aceptar que la nuestra es una lucha reformista. Estamos trabajando dentro del marco del sistema capitalista para lograr las condiciones sociales necesarias para impulsar la eliminación de la desigualdad y la discriminación de la mujer, hasta donde sea posible en un sistema capitalista.

¿Es eso malo? ¿Y qué es lo que hace la República Socialista de Cuba cuando en foros internacionales apoya decididamente los avances para eliminar la desigualdad y la discriminación contra la mujer, incluyendo el controvertido asunto de la cuota electoral?

Se trata, no hay dudas, de posiciones reformistas centradas en problemas específicos de desigualdad y discriminación de la mujer, para mejorar sus condiciones de vida tanto en el ámbito privado como en el ámbito público.

Por eso, al enfoque de los problemas de la mujer en su real y objetiva situación de discriminación y desigualdad con respecto al hombre, debe dársele la significación de ejercicio consciente de acciones reformistas, con conocimiento de lo que se puede obtener en el presente y del beneficio que esas conquistas tendrán en el futuro, en la construcción y profundización de una nueva sociedad.

Al movimiento femenino se le plantean algunos objetivos de lucha inmediatos que trascienden las barreras de las clases sociales y por ello son de interés para todas las mujeres, con independencia de clase a la cual pertenezcan.

Así lo sostuve durante las discusiones para la reforma del Código Civil con relación a figuras tan importantes como la patria potestad compartida y la administración conjunta de los bienes de la comunidad conyugal.

En el primer caso argumenté que la pérdida de los hijos por una decisión judicial o acción de hecho del padre afectaba con igual consternación a una madre perteneciente a la burguesía que a una madre trabajadora.

En cuanto a lo segundo, sostuve que igual descalabro económico se producía en una mujer de la burguesía que resultara despojada de su fortuna por su marido que en una mujer de la clase trabajadora a quien su marido despojara de su casa o apartamento o cualquier otro bien económico sobre el cual ella tuviera legítimo derecho.

La misma posición asumo hoy día con relación a la violencia intrafamiliar y, específicamente, con la que ejerce el marido contra la mujer, pues este tipo de violencia la encontramos tanto en hogares de la burguesía como en los hogares de los más desposeídos.

Eso es así porque la sociedad patriarcal tiene en su origen, desarrollo y profundización la imposición violenta de patrones culturales por parte de la clase privilegiada, con el innegable apoyo de las mujeres de esa clase social, con el objeto de proteger sus bienes y garantizarse la transmisión hereditaria de los mismos, pero está demostrado históricamente que muchas de las desigualdades y discriminación que ese sistema genera afectan también a esas mismas mujeres.

De allí la necesidad real de asumir, sin complejos, el estudio del problema de la discriminación y la desigualdad de la mujer con énfasis en las injustas relaciones sociales en que ella se desenvuelve con respecto al hombre y accionar, por consecuencia, dentro de las adversas condiciones que nos impone el régimen capitalista, por la eliminación de esas desigualdades y discriminaciones, lo cual es perfectamente compatible con la concepción clasista de la lucha social incluyendo, por supuesto, la lucha por la plena liberación de la mujer.

Para concluir, es oportuno señalar pensamientos de Lenin y Augusto Bebel, para citar únicamente a dos clásicos marxistas, quienes con tanto acierto enfocaron el problema de la desigualdad y discriminación de la mujer.

Lenin, en su trabajo Materiales para la revisión del Programa del Partido, abril de 1917, dice que debe asegurarse el sufragio universal, igual y directo en las elecciones para todos los ciudadanos y las ciudadanas, así como el derecho de cada elector de ser elegido en todas las instituciones representativas. Afirma que debe establecerse el sistema de representación proporcional en todas las elecciones.

Pero meses antes, noviembre de 1916, en Tareas de la izquierda de Zimmerwald en el Partido Socialdemócrata Suizo. ID. Urgente reforma democrática para la utilización de la lucha política y del parlamentarismo, plantea tajantemente la abolición de todas las restricciones, sin excepción, de los derechos políticos de la mujer comparados con los de los hombres y dice que debe explicarse a las masas porqué esa reforma es particularmente urgente en esos momentos, cuando la guerra y el alto costo de la vida suscita la efervescencia de amplias masas y, en particular, despiertan el interés y la atención de las mujeres hacia la política.

Obviamente, sería un absurdo señalar que hay dejación del análisis clasista en esas afirmaciones.

Si admiramos la claridad del pensamiento de Lenin en cuanto a la mujer y sus injustas relaciones sociales con respecto al hombre, nuestra admiración por el camarada alemán Augusto Bebel no tiene límites. Su libro, La Mujer y el Socialismo, fue publicado por primera vez ", febrero de 1879, en la ciudad de Leipzig, y constituyó lo que hoy llamaríamos un best seller: para 1913, año de la muerte de Bebel, llevaba 64 ediciones en lengua alemana y había sido publicado en más de 25 idiomas.

¿Y qué decía ese pensador alemán en años tan lejanos?

Bebel, desde un punto de vista que hoy no dudaríamos en llamar con perspectiva de género, escribió cosas como ésta:
Independientemente de que la mujer sea oprimida como proletaria, lo es en el mundo de la propiedad privada como ser sexual. Continuamente existen para ella una serie de obstáculos e impedimentos que el hombre desconoce.

Bebel, además, sentenció:
En el mundo burgués la mujer ocupa un lugar secundario. Primero viene el hombre, luego ella.