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sábado, septiembre 07, 2013

La violencia contra las mujeres y el Estado indio

Mrinalini Paul

CEPRID Con el fin de ejemplificar el papel del Estado este trabajo intenta tocar ampliamente dos conceptos que forman parte de la naturaleza misma del Estado: justicia y violencia. El primero se supone que sirve para ser protegidos por el Estado; el segundo se utiliza para ejercerla contra los enemigos de ese Estado. Es claro que ésta es una visión simplista y unidimensional, pero sirve como punto central de este trabajo que trata sobre la peligrosa manipulación de ambos conceptos. La justicia, cuando la hay, demora tanto que sirve de poco a los millares de habitantes de las poblaciones marginadas que se ven desplazadas, desposeídas y atacadas por esa ogra que llamamos “progreso”. La violencia es la negación de la justicia y se presenta como una entidad en sí misma.

Durante un mes recorrí Chhattisgarh, me reuní con la gente, con organizaciones estatales y populares, para investigar sobre la violencia del Estado contra las mujeres. Llegué a la conclusión que es una parte del vasto archipiélago de la explotación, de la negación de los derechos a la propiedad de la tierra, a la no aplicación de las leyes que supuestamente benefician a las personas. Y todo ello adquiere una mayor dimensión cuando me topé con la detención arbitraria de cualquier persona que es sospechosa para el Estado (1). El empleo judicial de la violencia es un papel que ha asumido el Estado. Veamos unos casos.

Ledha es una mujer adivasi del distrito de Sarguja. Estaba casada con Ramesh Nageshila, un conocido miembro del partido maoísta. Dado que según la ley la identidad de la mujer está íntimamente ligada a la de su marido, Ledha también fue acusada de naxalita y encarcelada bajo la acusación de haber participado en un ataque en el que murieron 3 miembros de los CRPF (2). Estaba embarazada. Gracias al esfuerzo de su abogado, se le concedió permiso para dar a luz fuera de la cárcel, pero tras el parto fue encarcelada de nuevo. Un año y medio después Ledha fue absuelta y puesta en libertad. La policía la ofreció dinero y trabajo a cambio de la rendición de su marido. Ledha convenció a su marido para que se entregara, lo que hizo. Sin embargo, en el mismo momento de la entrega la policía mató a Ramesh ante sus ojos. A Ledha la amenazaron si revelaba lo sucedido. Los periódicos “informaron” del hecho como la muerte de un maoísta en un combate en Shankergarh. Ledha no se atrevió a hablar, volvió a su pueblo y allí descubrió que la policía la estaba buscando. Se entregó y fue violada por SP Kalluri delante de sus padres y de su hijo. Al día siguiente, Ledha fue violada por Dheeraj Jaiswal y otros cuatro policías. El caso llegó al Tribunal Superior de Chhattisgarh, pero Ledha retiró la denuncia cuando sus padres fueron torturados por la policía.

Meena Xalxo era una joven menor de edad a quien acusaron de ser naxalita. Fue detenida, violada y asesinada por la policía del distrito de Balrampur. Pese a que la autopsia confirmó la violación de la menor, los medios de comunicación no informaron de ello. Ni una línea. La familia llevó el caso a la justicia, pero retiró la denuncia cuando el Estado ofreció a su hermano un puesto de trabajo en una escuela pública.

En la aldea de Koyabekur, los policías especiales antiguerrilla entraron en la madrugada del 14 de septiembre de 2012 y se llevaron a tres hombres. Cuando las mujeres intentaron bloquear la salida de los policías, arremetieron contra ellas destrozándoles la cara con patadas. Uno de los policías introdujo un objeto punzante en el oído de una de las mujeres, una mujer de 60 años. Como en el caso de Meena, ningún medio informó del hecho. Y ni hablar de una investigación judicial.

Esta actitud complaciente hacia la violencia del Estado es justo lo contrario de la democracia.

La violencia de género y de casta se ha manifestado a través de las desigualdades en la sociedad y sus estructuras desde tiempos inmemoriales. Estamos en un Estado patriarcal que no sólo saquea al país de sus recursos, sino también la dignidad y los derechos de sus mujeres. La vulnerabilidad de las mujeres y los niños en las “zonas de conflicto” es un tema popular, pero cuando es el Estado quien perpetra la violencia desaparece todo el interés. Hay un abismo entre los derechos, la justicia y la libertad. El Estado no puede ser considerado como una entidad política abstracta y no se puede hablar de separación de poderes, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, ni tampoco de medios de comunicación “libres”.

El caso de Ledha indica de forma clara qué representa para un maoísta su entrega a la policía, representa qué supone para una mujer ser detenida por la policía, representa cómo manipulan los medios. Lo mismo en el caso de Meena. Ambas son dalit, una manifestación estructural de la injusticia histórica contra los dalit que se ve reforzada cuando se frena la investigación judicial. La justicia está al servicio del Estado y del uso, por el Estado, de la violencia a través de sus diferentes armas y maquinarias.

El peligro no está sólo en el uso generalizado de la violencia, sino en la impunidad que ofrece a los autores debido a su estrecha relación con el Estado. Los crímenes cometidos por los miles de soldados y policías desplegados en Chhattisgarh son solo una gota en el inmenso océano de crímenes cometidos contra las mujeres por los hombres de uniforme, especialmente en los lugares “conflictivos”.

Notas de la traductora:

(1) Chhattisgarh es el estado de la India donde es más fuerte la guerrilla maoísta.

(2) Cuerpos de Reserva de la Policía Federal, paramilitares.

* Mrinalini Paul es trabajadora sanitaria en Bengala Occidental.
CEPRID. Traducido por María Valdés

Para la casta "pura" sí importa una violación en la India

Suraj Yengde La Haine

“A la mujer no le importa la edad de la persona si quiere tener relaciones sexuales” (1)

“Ella sólo ama los adornos, el dinero y la ropa; está llena de deseos sexuales, es traidora y egoísta” (2)

Estas son las citas del texto sagrado brahmánico “Manusmriti”, que inspiró el gobierno de esta casta sobre las vidas de millones de indios por un tiempo considerable durante los últimos 2.000 años.

Introducción

Las recientes protestas en la capital y en otros lugares podrían significar la explosión de la conciencia de género en la sociedad de la India, que es una "sociedad de paradojas”, donde por una parte hay éxito y por otra los ciudadanos no privilegiados se enfrentan a la violencia y la discriminación en la mayor democracia del mundo.

El tema de las mujeres que luchan y se enfrentan a la violencia sexual con frecuencia llama la atención en los medios de comunicación a nivel nacional. Sólo que con motivo de los últimos casos el tema ha sido seguido por los medios y organizaciones extranjeras. En todas partes hubo expresiones políticas audaces. Un del Partido del Congreso [Nacional Indio, gobernante] y el hijo de la presidente de la República fueron reprendidos por los medios por sus comentarios hacia la comprensión de la violación cuando reclamaban a las niñas que no se pusiesen faldas y respetasen la tradición. Algunos ideólogos de derechas, como Bhagavad Mohan, jefe de la controvertida organización fundamentalista hindú RSS (Rashtriya Swaysevak Sangh, Asociación Nacional de Voluntarios), vienen exigiendo el cese de la co-educación para evitar “consecuencias injustificadas”. Algunos gurús hindúes culpan a las niñas. La oposición en la Cámara Alta y en la cámara Baja expresaron su condena de las violaciones, “Bollywood” expresa su preocupación y todo ello hace que las víctimas de las violaciones reciban muestras de simpatía de la sociedad.

Pero hay una gran cantidad de intereses egoístas en todo ello. Es evidente el fracaso de la sociedad a la hora de hacer frente a la situación de los derechos de las mujeres, en especial de las mujeres dalit [parias].

Glamour

Es difícil no ver los intereses creados entre quienes se sumaron a las protestas: partidos políticos, líderes religiosos, medios de comunicación, Bollywood… Entre todos los participantes en las protestas sólo los jóvenes estudiantes fueron los honestos, pues fueron los únicos que culpaban al gobierno y mostraban su frustración. Pero pese a eso, fueron engañados. Una vez más.

Los líderes religiosos se apresuraron a consolar a las familias de las víctimas, mostraron su solidaridad. Pero ¿olvidan que en los textos religiosos, cuyas leyes gobiernan la India desde tiempos remotos, dicen que “las mujeres tienen malas inclinaciones y que, si no son protegidas, traerán dolor a las familias”? ¿o que “las mujeres están en el camino del infierno”? Así retrata la religión hindú a la mujer. Y alguno de esos líderes religiosos, como Ramcharit Manas recomienda, dicen que la mujer es “un animal, analfabeta, y necesita ser golpeada como un tambor”.

El Islam tampoco está libre de culpa a la hora de degradar a la mujer.

Ninguna religión puede proporcionar igualdad a las mujeres en una sociedad patriarcal. A pesar de la relación esporádica que se condecía a las mujeres en los textos sagrados, los líderes “nobles” minaron la posición de la mujer en la sociedad y en otros lugares. Organizaciones islámicas como Jamaat-e-Islami Hind y otras organizaciones afines recomiendan la continuación del viejo orden social, con predominio de los hombres sobre las mujeres.

¿Con qué derecho protestan los líderes religiosos por las violaciones manteniendo esto? Además, en muchos casos las violaciones no son denunciadas en lugares donde ellos tienen responsabilidad. Por lo tanto, cuando dicen ser defensores de la igualdad de la mujer y la protección de sus derechos primero deben expresar una disculpa pública por el pasado de violencia religiosa contra las mujeres y el mantenimiento de esos parámetros en sus libros religiosos.

Sin embargo, y reconociendo que estas manifestaciones de rechazo a las violaciones han sido ampliamente difundidas todavía queda una comunidad vulnerable en la India, de la que no son conscientes los manifestantes: las mujeres dalit [las “intocables” en el sistema de castas]. Son las más discriminadas del mundo y sufren tres opresiones: por motivos de género como consecuencia de la sociedad patriarcal, como miembros de la casta intocable y como clase, dado que son el sector más pobre y marginado de la sociedad.

La difícil situación de las mujeres dalit

Al mismo tiempo que se producían las manifestaciones en Delhi contra las violaciones en Bhopal era violada una mujer embarazada, violación que, además, terminó con su asesinato. Al día siguiente una niña violada se suicidó en Punjab. En solo un mes fueron violadas 19 mujeres en Haryana. Sin embargo, ninguno de esos casos mereció una línea en los medios de comunicación con el argumento de que así no se “calentaba” el ambiente en el país.

La violación de las mujeres dalit no es algo nuevo en la India. Lo dice mucha gente, incluyendo la Oficina de la Mujer de la oNU, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el mandato sobre el Racismo de la ONU, el relator especial de la ONU sobre la violencia contra las mujeres y un largo etcétera.

La mayoría de los casos de violación ocurren en los pueblos y aldeas, y casi el 80% de ellas son en mujeres dalit. El abuso sexual y la violencia contra las mujeres dalit comienza en la primera infancia, es casi la consecuencia de su casta, y desde entonces inicia un viaje humillante en la vida en la que tiene que aceptar la culpa de sus padres por haber nacido en una sociedad maldita. Las niñas dalit no pueden acceder fácilmente al espacio social de la sociedad, ni recoger agua de ciertos lugares debido a su casta, ni asistir a la escuela, ni estudiar largas horas ya que tiene que trabajar ayudando a sus padres. Es discriminada por su casta en todas las ocasiones excepto cuando se trata de forzarla para el sexo libre [prostitución] y mano de obra barata. Una menor dalit es una presa fácil; incluso antes de llegar a la pubertad a menudo se abusa de ella y se la viola, un tipo de incidentes que no se suelen denunciar.

Toda su vida es tratada como una esclava sexual y eso es bastante evidente en el sistema Devadasi, designado para actuar como una pareja sexual para el sexo pervertido y maníaco de los sacerdotes de los templos.

Se podría argumentar que, cuando se trata de una violación es absurdo discriminar a la víctima por su casta o religión dado que la violación afecta a toda la comunidad de “mujeres”. Pero es evidente que la mayoría de las violaciones, desde tiempos inmemoriales, son sólo contra un sector particular de la sociedad que, por desgracia, no tiene tanta información. Y es un hecho que los manifestantes no salen a la calle con la misma rapidez y contundencia cuando la violación es contra las mujeres dalit. No hubo ninguna protesta nacional en las violaciones de Haryana, ni en Maharashtra, ni en Satara, ni en Tamil Nadu. Todas eran dalit. Son sólo algunos ejemplos, y la lista es larga.

Un recuento somero habla de 35 violaciones en Maharashtra, 21 en Tamil Nadu, 20 en Gujarat. 76 en total en un corto espacio de tiempo. De ellas, 15 terminaron en muerte. Y en 37 casos la violación fue en grupo. Sólo se investigaron 3 casos. El Relator Especial de la ONU sobre la violencia contra la mujer dice en un informe que “la mujeres dalit se enfrentan a la violencia, incluso la violación y el asesinato, por parte de actores estatales y miembros poderosos de las castas dominantes como forma de infligir lecciones políticas y reprimir la disidencia dentro de la comunidad”.

De cara al futuro

Hay una clara tendencia a no ver las atrocidades contra los grupos más discriminados del mundo. La sociedad debe aprender una lección de los últimos incidentes de violación. Por lo menos, debe empezar a pensar acerca de cómo evitar este tipo de incidentes y hacer de la vibrante y colorida India una sociedad libre de estigmas de casta, clase, género y religión.

Los manifestantes todavía son muy ignorantes sobre lo que ocurre entre las mujeres dalit, sólo se preocupan cuando les ocurre a ellos [se refiere a que las víctimas pertenecen a las clases superiores, “puras”, como dice el titular]. La naturaleza sesgada de las mujeres de las castas superiores es otro problema para hacer justicia a las mujeres dalit, debido a los perjuicios de casta y raciales. Su aversión hacia las mujeres dalit es proverbial.

Hasta la fecah es claramente visible que cada vez que ocurre alguna atrocidad contra los dalit en la India el único grupo que toma cartas en el asunto son los propios dalit. Rara vez hay alguien convencional que levanta la voz contra esta injusticia. Bollywood está en Maharashtra, pero ninguna de sus películas se ha atrevido a mostrar la situación de los dalit, y eso que las atrocidades contra los dalit venden bien en el mercado de las ONGs y agencias de desarrollo.

Mi experiencia personal es que ninguna ONG india que trabaja a nivel internacional ha organizado jamás protesta alguna contra esta barbarie, a excepción de las propias mujeres activistas dalit. Y las pocas ONGs indias que son algo activas en estos casos se rigen por sus propios prejuicios.

Notas

[1] Manusmriti: Capítulo IX verso 114

[2] Manusmriti: Capítulo IX versículo 17

Traducido por María Valdés para CEPRID

miércoles, marzo 16, 2011

Mujeres indias soportan ola de violaciones

K. S. Harikrishnan /IPS
Apenas habían pasado las nueve de la noche del 1 de febrero cuando guardias del tren Ernakulam-Shornur hallaron a Soumya, una contadora de 23 años, inconsciente cerca de las vías férreas de Vettikkattiri, en el sureño estado indio de Kerala.

Soumya era el sustento económico de su hogar y viajaba a su casa desde el trabajo, en la ciudad de Kochi, cuando un joven la arrastró desde el compartimento de las mujeres, la sacó de allí, golpeó su cabeza con una piedra y la violó.
Cinco días después, Soumya falleció.
Lo que le ocurrió a ella no es un hecho aislado. Según el Buró Nacional de Registros Delictivos (NCRB, por sus siglas en inglés), la violación es el delito que aumenta más rápidamente en India. Además, en enero y febrero se produjo un aumento considerable en la cantidad de casos reportados.

De acuerdo con el NCRB, en 2009 se registraron 21.397 violaciones en todo el país. También hubo más de 25.000 casos de secuestros de mujeres, además de incidentes de acoso que superaron los 38.000.

En 1990, la cantidad de violaciones reportadas fue de 10.068, cifra que aumentó a 16.496 en 2000.

Los expertos atribuyen el incremento de las violaciones a varios factores: la creciente urbanización, la falta de una educación basada en valores, menos relaciones sociales saludables, y un fácil acceso a la pornografía vulgar.


También le echan la culpa al viraje de las familias grandes hacia las nucleares. Y otro factor es la mayor presencia de matones contratados por políticos locales.

K. Pramodu, famoso sexólogo y director del Instituto Promod de Salud Sexual y Marital, con sede en Kochi, dijo a IPS que en los últimos 10 años se produjo un importante cambio de actitud entre los jóvenes indios.

Internet ha vuelto ampliamente accesibles las imágenes de contenido sexual, dijo Pramodu. Al mismo tiempo, observó que una actitud positiva por parte de las agencias encargadas de hacer cumplir la ley ha alentado a las mujeres a demandar a sus atacantes.

El central estado indio de Madhya Pradesh reportó la mayor cantidad de casos de violación --casi 3.000-- en 2009.

K. P. Pothen, profesor de sociología en Indore, Madhya Pradesh, estudió casos de violaciones en el centro del país y dijo que la incidencia de este delito va en aumento en comparación con la década anterior.

"En las violaciones participan tanto menores como adultos", dijo Pothen. Cuando la víctima tiene menos de 16 años se reportan muy pocos casos, agregó, porque se considera un asunto delicado.

Pothen también señaló un aumento en las muertes de las muchachas violadas.

Los registros del NCRB muestran que la cuarta parte de todos los casos de violaciones que se produjeron en ciudades en 2009 se reportaron en Nueva Delhi.

Entre 35 megaciudades de India, Nueva Delhi registró 404 violaciones ese año. Hubo 1.379 secuestros de mujeres, mientras que los incidentes de abusos fueron cerca de 500.

Según un estudio realizado por la Organización de las Naciones Unidas en 2010, casi 85 por ciento de las mujeres de la capital se sentían inseguras y temían ser acosadas sexualmente. "Las mujeres se sienten más vulnerables cuando viajan en autobús, esperan en la parada, caminan por las calles y recorren mercados", según la investigación.

Archna Rajeev, periodista en Nueva Delhi, dijo a IPS que la capital estaba recibiendo un gran influjo de personas de todo el país, principalmente de los estados del norte, dado que migraban en busca de mejores oportunidades y condiciones de vida.

Con su rápida urbanización, su población con un elevado acceso a la educación y a los medios de comunicación, Nueva Delhi también ha cambiado los valores por los que se rigen los jóvenes, sostuvo Rajeev.

"A consecuencia del crecimiento de la economía y de un incremento de las oportunidades de empleo, una gran cantidad de jovencitas se están integrando a la fuerza laboral. Pero su seguridad es mínima dentro y fuera de las organizaciones", añadió.

Las estadísticas del NCRB también muestran un aumento en los casos de incesto: pasaron de 309 en 2008 a 404 en 2009. Sin embargo, la mayoría de esos episodios no se reportan.

Los expertos sostienen que las violaciones incestuosas representan la mayor cantidad de las que se producen en el país.

El criminólogo Arun Kumar, radicado en la sureña ciudad de Bangalore, dijo que las víctimas se niegan a hablar sobre el incesto. "Ni la víctima ni el atacante revelan la verdad", dado que conviven en el mismo círculo familiar, dijo.

Mujeres escritoras describen la creciente tendencia a los abusos sexuales y la violencia contra las mujeres como un derivado de la vulgaridad de los medios de comunicación y la comercialización de las relaciones humanas.

"Actualmente, la seguridad de las mujeres es una gran preocupación para todos", dijo la poeta, escritora y columnista O. V. Usha.

"La publicidad seductora tiene una influencia ilimitada en los jóvenes. La población y el gobierno deberíamos hacer más para frenar las atrocidades contra las mujeres", sostuvo.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=97764

lunes, octubre 19, 2009

India: Mujeres acusadas de brujería obligadas a caminar desnudas

Fuente: Prensa Latina
Cinco mujeres acusadas de practicar la brujería fueron obligadas a caminar desnudas en una aldea del estado de Jharkhand, en el noreste de la India, reportaron hoy fuentes policiales.

El hecho ocurrió la víspera en el poblado de Patharghatia, distrio de Deoghar, a unos 350 kilómetros de la capital estadual de Ranchi, en presencia de cientos de aldeanos.

De acuerdo con el reporte citado este lunes por el Servicio Indo-Asiático de Noticias (IANS), a las cinco mujeres, entre ellas tres viudas, las llevaron por la fuerza a un campo abierto, donde las desvistieron, y al menos dos de ellas fueron obligadas a comer excrementos.

La mayoría de los autores del vejamen eran musulmanes, al igual que cuatro de las víctimas, a las que un hechicero local acusó de practicar la magia negra, apuntó la policía local, que logró rescatarlas pero no pudo apresar a los implicados en el hecho.


Según IANS, este tipo de castigo es aplicado con bastante frecuencia a las mujeres acusadas de brujería en Jharkhand, donde más de 700 de ellas han sido asesinadas por ese motivo.

Las autoridades admitieron que nunca pueden llevar ante la justicia a los autores de tales hechos porque la población se niega a testificar contra los hechiceros por temor a ser víctimas de sus poderes.

miércoles, junio 03, 2009

Por primera vez una mujer presidirá el Parlamento Indio

Meira Kumar se convirtió este miércoles en la primera mujer en ser electa como presidenta de la Lok Sabha o Casa del Pueblo, el principal recinto del Parlamento indio.
Kumar, quien a su vez es el segundo político procedente de la casta baja en ocupar tan alta posición, resultó elegida sin oposición, pues ningún otro partido presentó candidatos.

De 64 años de edad, la mujer entró en la vida política en 1985 tras renunciar a un cargo como diplomática en el servicio exterior. Ha sido cinco veces diputada por el Partido del Congreso (CP), el cual abandonó en 2002 por diferencias con su liderazgo, para reintegrarse dos años después.
Al optar por una fémina como máxima dirigente del Parlamento, el CP que preside Sonia Gandhi envía un mensaje de que trabajará por mejorar las condiciones y posición social de las mujeres, históricamente relegadas en la India, señala la agencia de noticias United News of India (UNI).

"Ésta es la primera vez que una mujer es escogida para este augusto cargo. Es un honor para mí ser la primera presidenta (de la Cámara Baja) de esta gran y vibrante democracia que tenemos", declaró Kumar tras su elección, según la agencia IANS.

"Es una decisión histórica", abundó.

Al dar la bienvenida a Kumar poco después de que tomara posesión del cargo, el primer ministro indio, Manmohan Singh, convino en que se trata de un hecho "histórico".

Hija del héroe de independencia y antiguo viceprimer ministro Jagjivan Ram, Kumar entró en la vida política a los 22 años como presidenta de un comité de ayuda a la sequía, y luego ejerció como diplomática en las embajadas de España, Gran Bretaña y Mauricio.

Sin embargo, Kumar prefirió abandonar el cuerpo diplomático para defender la causa de los intocables, la comunidad excluida del sistema hindú de castas, y obtuvo un escaño parlamentario por primera vez en el año 1985.

Actualmente, Meira Kumar es diputada por el mismo distrito en el que concurría su padre, Sasaram, situado en la depauperada región norteña de Bihar.

La nueva presidenta de la Cámara Baja ya fue ministra de Justicia Social durante la legislatura anterior, y tras los recientes comicios Manmohan Singh la había puesto al frente del Ministerio de Recursos Hidráulicos, un puesto del que ya ha dimitido.

El nombramiento de Kumar es un acto simbólico del Partido del Congreso para fortalecer la presencia femenina en las instituciones políticas de la India, donde 484 de los 543 diputados son hombres.

Con vistas a dar empaque a esa presencia femenina aún testimonial, el Congreso ya impulsó con éxito en 2007, de la mano de Sonia Gandhi, la candidatura de Pratibha Patil como jefa de Estado.

"Hace dos años, elegimos a una mujer como presidenta por primera vez y hoy a una presidenta del Parlamento. No son sólo gestos simbólicos, son indicativos de una genuina intención de fortalecer la posición de las mujeres en la India", celebró hoy Kumar.

La mayor región del país, Uttar (norte), también está comandada por una mujer, la intocable Mayawati, que dirige el Bahujan Samaj Party (BSP).

Kumar sustituye en el cargo al octogenario comunista Somnath Chatterjee, muy querido entre los indios por su paciencia y capacidad para poner orden en una sala dada a las discusiones y el griterío de sus señorías.