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viernes, enero 02, 2015

Cada hora 50 mujeres jóvenes contraen el VIH

Cimacnoticias La expansión del VIH es desproporcionadamente más alta entre aquellos grupos de mujeres que sufren mayor desprotección de sus Derechos Humanos (DH), más discriminación social y económica, o que son marginadas por su condición legal, dijeron la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM), de la Organización de Estados Americanos (OEA), y el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/Sida (Onusida).

Ante ello y a fin de apoyar el trabajo de las organizaciones civiles en la promoción de los DH de las personas que viven con VIH, CIM y Onusida publicaron el “Manual para fortalecer el ejercicio de los Derechos Humanos de las mujeres que viven con VIH en América Latina (AL)”.

Con el documento se busca que las y los activistas puedan analizar el progreso de distintos sectores en la promoción de los DH de las latinoamericanas que viven con VIH, e incentivar cambios en el reconocimiento de sus derechos, que comúnmente son “ignorados, invisibilizados y generalmente no forman parte de la agenda de DH en la región”.

Publicado este mes de diciembre, el manual señala que AL se caracteriza por una epidemia de VIH concentrada y de bajo nivel, aunque la proporción de mujeres entre las personas con el virus ha crecido de manera constante en las últimas décadas.

En 2012 las mujeres de 15 años de edad o más representaban el 31 por ciento de las personas con VIH en AL, mientras que en 2001 constituían el 28 por ciento.

CIM y Onusida enfatizaron que aunque todas las mujeres que viven con VIH enfrentan discriminación, comúnmente asociada a las desigualdades de género, también existen entre ellas diferencias vinculadas a su edad, etnia, identidad de género, condición socioeconómica, orientación sexual, residencia urbana/rural, trabajo que realizan, o su condición migratoria.

“Una misma mujer puede enfrentar diversas formas de discriminación y violación de sus derechos debido a sus distintas particularidades”, por ejemplo si es joven, afrodescendiente, indígena, desplazada o refugiada.

Los organismos señalaron que a nivel mundial las jóvenes (de 15 a 24 años) son más vulnerables al VIH, siendo la tasa de infección dos veces más alta que en los jóvenes. Cada hora, 50 mujeres jóvenes contraen el virus, según estimaciones de Onusida.

Por otra parte, la vulnerabilidad de las mujeres indígenas ante el VIH y otras infecciones de transmisión sexual (ITS) –de acuerdo con el manual– puede estar ligada con dinámicas de la vida familiar, conyugal y de identidad de los hombres que dificultan el uso del condón en las relaciones sexuales.

Por ello, las seis secciones en las que se divide el documento buscan brindar a las organizaciones civiles y a las mujeres con VIH un recurso práctico que les permitan aumentar su conocimiento sobre DH, empoderar a quienes viven con VIH, y apoyar procesos de diseño de políticas públicas, y leyes con enfoque de derechos e igualdad de género.

Una de las secciones del manual describe diversos conceptos, especialmente las diferencias entre sexo y género, la identidad de género, los roles y relaciones de género, enfoque de interseccionalidad, igualdad y equidad de género, y el enfoque de derechos, mientras que en otro apartado se presentan los principios de DH y su aplicación a la situación específica de las mujeres con VIH.

En otra sección se analizan las obligaciones de los Estados, los compromisos con los DH de las mujeres con VIH, y la igualdad de género en tres esferas clave: respeto, protección y realización de derechos. También examina los avances en leyes y políticas nacionales que promueven los derechos de las mujeres en general.

El manual identifica estrategias para asegurar la promoción, defensa y realización de los derechos de las mujeres con VIH, y examina la trayectoria regional de las organizaciones de mujeres que viven con el virus, e incorpora recursos para la acción.

miércoles, diciembre 01, 2010

Bolivia: El VIH sida tiene rostro de mujer...

“Desde el inicio de la epidemia, más de 60 millones de personas se han infectado con el VIH y casi 30 millones de personas han fallecido por causas relacionadas con el VIH"
Paola Ramos y Catherine Camacho /Los Tiempos
Apesar de que la cifra de personas con VIH sida se mantiene estacionaria, actualmente existen 33,3 millones de personas con la enfermedad en el mundo. Lo grave es que el 52 por ciento son mujeres, índice que ha aumentado desde hace años en muchas regiones, causando la feminización de la epidemia.

Sin embargo, el 68 por ciento de los infectados vive en África Subsahariana, que sigue sufriendo más que cualquier otra región los estragos del virus –más mujeres que hombres–, según el último informe del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH Sida (Onusida).

El informe señala que el porcentaje de mujeres embarazadas VIH-positivas que recibían tratamiento para prevenir la transmisión del virus a su hijo se incrementó del 35 por ciento en 2007, al 53 por ciento en 2009.

El VIH es el virus de inmunodeficiencia adquirida que causa el sida. Ataca el sistema inmunológico una vez que penetra en el cuerpo. La infección por el virus del sida es la principal causa de muerte entre las mujeres en edad reproductiva (entre 15 y 49 años) de todo el mundo, siendo que el sexo sin protección es el principal factor de riesgo en los países de desarrollo para esas mujeres, señala el informe “Las mujeres y la salud” de la Organización Mundial de la Salud (OMS).El VIH es el virus de inmunodeficiencia adquirida que causa el sida. Ataca el sistema inmunológico una vez que penetra en el cuerpo. La infección por el virus del sida es la principal causa de muerte entre las mujeres en edad reproductiva (entre 15 y 49 años) de todo el mundo, siendo que el sexo sin protección es el principal factor de riesgo en los países de desarrollo para esas mujeres, señala el informe “Las mujeres y la salud” de la Organización Mundial de la Salud (OMS).



A lo largo de los 10 últimos años, la proporción de mujeres infectadas por el VIH Sida ha aumentado. Por ello, Onusida lanzó un plan de acción de cinco años (2010-2014) dirigido a combatir los problemas de género que colocan a las mujeres en mayor riesgo, pues un 70 por ciento de las mujeres en el mundo se ven forzadas a tener relaciones sexuales sin protección.

Datos 2009
El número de nuevos infectados por el VIH en el mundo se ha reducido 17 por ciento en los últimos ocho años gracias a los programas de prevención, señala el informe de Onusida. 33,3 millones de personas en el mundo viven con el virus del VIH, contra 26,2 millones en 1999. Sin embargo, el número de nuevas infecciones se reduce año a año. En el 2009 se contabilizaron 2,6 millones de nuevas infecciones, mientras que en el 2008 fueron 3,1 millones.

El estudio señala que en África Subsahariana, región considerada epicentro de la epidemia global de la enfermedad, el número de nuevas trasmisiones ha caído un 15 por ciento desde 2001. Sólo en el 2008, en esa región hubo 400.000 infecciones menos que hace ocho años.

En Asia oriental, las nuevas infecciones por el VIH disminuyeron casi 25 por ciento y, en Asia meridional y sudoriental, 10 por ciento durante el mismo período. En Europa del Este, después de un aumento drástico del número de infecciones nuevas entre los usuarios de drogas inyectables, la epidemia se ha estabilizado; sin embargo, en algunos países hay indicios de que las infecciones nuevas están aumentando una vez más.

En América Latina 1,4 millones de personas conviven con el VIH, lo que representa una prevalencia de la epidemia entre la población adulta del 0,5 por ciento. Las relaciones sexuales entre hombres son el principal modo de transmisión del VIH en esta región, señala el informe.

A pesar de que el número de nuevas infecciones de VIH-Sida en el mundo se ha reducido casi un 20 por ciento en la última década, sólo un 35 por ciento de los infectados de países en desarrollo tienen acceso a tratamiento antirretroviral, alerta el informe de Onusida.

LO BÁSICO DEL VIH

TRANSMISIÓN

Hay tres vías de transmisión del VIH: por relaciones sexuales (vaginales, anales u orales) con una persona con VIH; al entrar en contacto con la sangre infectada por medio de transfusiones de sangre, trasplante de órganos o compartir jeringas u objetos punzocortantes y cuando la madre transmite a su bebé el VIH durante el embarazo, el parto o la lactancia.

ALGUNOS MITOS

Alrededor del VIH, a lo largo de los años, surgieron muchos mitos en cuanto a la foma de transmisión.

El virus del VIH no se trasmite por darse la mano, un beso o un abrazo, ni por usar el mismo baño o piscina o los mismos cubiertos, tampoco por la picadura de insectos, bailar, estudiar o trabajar con una persona que tenga el virus del VIH.


PREVENCIÓN

Se puede evitar la transmisión sexual del VIH por medio de: la abstinencia, la fidelidad mutua y el uso correcto del preservativo masculino y femenino en cada relación sexual (vaginal, anal u oral).

El uso del condón es 95 por ciento seguro si se lo usa correctamente. Se debe tener cuidado en la fecha de expiración y que el sobre tenga aire.


Medicamentos
Los antirretrovirales son el conjunto de medicamentos que suprimen temporalmente la replicación del virus, por tanto, demoran la progresión de la enfermedad, disminuyen la incidencia de infecciones oportunistas y la mortalidad, permitiendo a las personas con VIH y sida vivir mejor y más tiempo.

Se los toma de por vida y no debe interrumpirse.


ALIMENTACIÓN

Una dieta equilibrada, rica en carbohidratos, proteínas, vitaminas y minerales refuerza las defensas del organismo y aumenta los niveles de energía, ayudando así a la persona con VIH a resistir cualquier enfermedad oportunista.

Se debe tener especial cuidado en la higiene y manipulación de los alimentos para evitar infecciones. Se recomienda evitar comer en la calle.


LA SITUACIÓN EN COCHABAMBA

Mujeres casadas, blanco del VIH

De las 242 personas con VIH registradas en Cochabamba, el 39 por ciento son mujeres, la mayoría de ellas casadas, informó Freddy Zambrana, portavoz del Programa de VIH y sida del Servicio Departamental de Salud (Sedes).

Lo curioso de esto, explica Zambrana, es que las mujeres casadas aseguran haber tenido sólo una pareja sexual, con la que contrajeron matrimonio, por lo que se infiere que es el marido quien lleva el virus a la casa.

En Bolivia, cuando se inició la epidemia (1985), por 10 hombres había una mujer, ahora la diferencia se achica, por siete hombres hay tres mujeres con VIH, informó Edgar Valdez, Director del Instituto para el Desarrollo Humano (IDH).

La causa principal de la transmisión son las relaciones sexuales sin protección, es decir, sin uso del preservativo.

El esposo, sabiendo que tiene varias parejas sexuales, presiona física y psicológicamente a su esposa a tener relaciones sexuales sin condón bajo el pretexto de que con su uso el placer disminuye. La esposa, por su parte, no se atreve a negociar el uso del preservativo y cede fácilmente a la presión, con lo que no sólo ella se perjudica sino que pone en riesgo la vida de sus propios bebés cuando se embaraza, sostiene Karina Rojas, psicóloga del IDH.

En Bolivia este año se registró 945 nuevos casos de VIH. Los departamentos con más afectados son: Santa Cruz (con 55%), Cochabamba (con 20%) y La Paz (con 17%), informa el Sedes.


ANTIRRETROVIRALES

Los antirretrovirales son indispensbles en el tratamiento de las personas con VIH sida. Sin embargo, uno de los problemas, en Cochabamba, es la inseguridad en cuanto a su disponibilidad. Hay épocas en las que, por factores como la burocracia en la distribución, los medicamentos llegan a destiempo y las personas seropositivas se ven obligadas a postergar su tratamiento.

Esto tiene efectos negativos ya que el virus aprovecha de mutar en un promedio de 10 mil millones por día, manifiesta Willan Montaño, representante de la Red Nacional de Personas con VIH y sida en Cochabamba.

miércoles, agosto 11, 2010

“Debemos incorporar a las mujeres con vih en la agenda feminista”

“Los derechos básicos que logramos las feministas no se aplican a las mujeres que viven con vih, Algunas mueren en la puerta de los quirófanos. Es un escándalo. Tendríamos que estar manifestándonos en las calles”, dice contundente la socióloga mexicana Eugenia López Uribe. Durante la Conferencia Mundial de Sida que se realizó en julio en Viena, López Uribe presentó las conclusiones de un trabajo que pretende acercar al movimiento feminista y a las mujeres positivas. Ideas para pensar y aportar al encuentro de mujeres diversas.
Por Silvina Molina/ Urbanas en Red
El ‘Global Village’ fue el espacio destinados a las organizaciones sociales en la 18º Conferencia Mundial de Sida. Hubo un área para mujeres, fácil de ubicar entre los cientos de stands, porque sólo había que identificar los corpiños y bombachas colgadas de sogas en uno de los corredores (foto). Allí se repartió el preservativo femenino, y se enseñó cómo usarlo; se entregaba folletería de casi todo el mundo relacionada con sida y mujeres y se debatían distintas temáticas. Una especialmente provocadora del debate: feminismo y mujeres positivas.

Eugenia López Uribe, coordinadora general de la ong mexicana Balance, presentó los resultados un trabajo de investigación realizado en ocho países de América, que se basó en entrevistas para conocer el estado del acceso a los servicios de salud sexual y reproductiva de las mujeres que viven con vih, y en la relación que existe entre el movimiento feminista y el movimiento de mujeres positivas. Los testimonios los recogió entre representantes gubernamentales, de la sociedad civil, referentes de la Comunidad Internacional de Mujeres Viviendo con vih/sida (ICW), y feministas.



P: -¿Qué tipo de relación hay entre el feminismo y las mujeres que viven con vih?

López Uribe: -La realidad es complicada. El movimiento de mujeres busca atender todas las agendas que están relacionadas con ellas, con base en la discriminación de género que sustenta el sistema patriarcal. Esa es una realidad que nos afectan a todas. Y también hay un reconocimiento de que a todas nos afecta de distinta manera, que hay un respeto por la diversidad, pero es difícil reconocer los movimientos independientes en un contexto mucho más amplio. Creo que en la región de Latinoamérica y el Caribe es muy claro en el tema de la ecología, donde hemos hecho muy pocas cosas desde la perspectiva de género, y son los grupos de hombres los que han dominado ese tema.

En el tema de vih pasa algo parecido, porque las mujeres feministas lo teníamos relacionado con la diversidad sexual, entonces era el movimiento lésbico el que estaba más cerca y el que se aproxima al movimiento del vih. Las feministas siempre habían hecho como un punto y aparte de lo que era diversidad sexual, y de lo que era vih, con la idea de que sólo afectaba a los hombres.

- ¿Se incluye entonces la realidad de las mujeres viviendo con vih en la agenda feminista?

- Según nuestra experiencia, ha sido muy difícil que las feministas entiendan al vih como algo más que usar condones. Está esta idea de que hay que usar condón, incorporar el condón femenino, integrar los servicios de salud reproductiva y el vih -lo que es volver a reconocer que es una enfermedad de transmisión sexual- pero hay otros retos que no se identifican.

Por ejemplo, cuando se especializan los servicios de salud en vih para que estén libres de estigma y discriminación –cosa que aún no logramos-, los servicios se planean desde el punto de vista de las necesidades de los hombres. Todos los avances del feminismo en salud sexual y reproductiva: consentimiento informado, acceso a planificación familiar, acceso al PAP…. derechos básicos que creemos que ya hemos logrado, no se aplican a las mujeres con vih.

Los servicios no tienen ginecólogos especializados, no se les ofrece planificación familiar a las mujeres positivas porque hay un estigma de que se tiene que acabar la vida sexual de las mujeres con vih, el estigma de que se acaba la vida reproductiva. Y sin embargo no se les ofrecen métodos, sólo condones; pero si la oferta no está acompañada del acceso a condones en el número y la magnitud que una persona lo necesita, entonces no se está haciendo nada.

- No hay capacitación para el personal de salud

- No hay capacitación en perspectiva de género, no se atiende la interrelación entre cáncer cérvico-uterino, cáncer de mama… la mujer tiene que ir a distintos servicios para tener un diagnóstico completo.

- Total tenemos tiempo…

- Se sigue con la idea de que las mujeres pueden pasarse el día recorriendo médicos. Ahora me atienden la parte de mi cuerpo con vih, y en otro lugar me atienden en salud reproductiva. No hay interrelación en el cuerpo de las mujeres.

- ¿Por qué considerás que estos debates no se dan dentro del feminismo?

- No lo han visto cerca, y está la idea de que ya estamos haciéndolo. La idea “que ellas se sumen, son partes de nosotras, las cosas que nos afectan a todas, también les afectan a ellas”… pero en realidad estamos retrocediendo peor que en los años ‘70

- ¿Por qué?

- Las mujeres con vih mueren afuera de los quirófanos esperando que un médico tenga la amabilidad de atenderlas porque vive con vih. Si identifican que están embarazadas, le colocan una inyección para que aborten, sin preguntarles. Esas cosas son un escándalo. Las feministas tendríamos que estar en la calle denunciando que se den estas situaciones en pleno 2010. Pero no lo vemos, es como que les pasa a otras, y creo que tiene que ver con que las mujeres con vih -que han tenido que salir a la calle a dar la cara-, son las más vulnerables, las que tienen menos recursos, las que pelean día a día con el médico para que las trate bien. Las que tienen más recursos, más educación y viven con vih, no dan la cara. Entonces creo que en el feminismo hay una distinción de clases y eso lo sentimos mucho. Y el movimiento de vih lo ha identificado claramente.

- Hecho el diagnóstico ¿Cómo se puede avanzar en el encuentro?

- En articulación con el movimiento feminista. Hicimos un mapeo político sobre la salud sexual y reproductiva de las mujeres con vih, y entrevistamos a feministas de México, Guatemala, Perú, Nicaragua, Colombia, Paraguay, Bolivia y Honduras. Fue un desafío, porque cuando pedíamos las entrevistas la primera respuesta era “yo no sé nada del tema”. Hay como un distanciamiento. Pero cuando logramos hablar con ellas, fueron muchas las que reconocieron que no se han dado cuenta de esta separación. Es importante.

Las reflexiones de las feministas que han podido sensibilizarse en el proceso de las entrevistas, han girado en torno a la necesidad de incorporar el tema dentro de la agenda; sin embargo, es apenas un primer paso para que se empiecen a involucrar.

- ¿Qué acciones están desarrollando a partir de la investigación que hicieron?

- Nosotras estamos promoviendo el diálogo entre los dos movimientos. Por un lado, fortaleciendo el discurso feminista entre las mujeres con vih, y por el otro, sensibilizando a las feministas sobre la importancia de incorporar dentro de la agenda la salud sexual y reproductiva de las mujeres con vih.

De la misma manera, hemos estado haciendo un esfuerzo para incorporar la integración de la salud reproductiva y el vih en base a las cuatro prioridades identificadas por UNFPA y ONUSIDA en Glion 2005: prevención del vih en mujeres, prevención de embarazos no deseados entre mujeres con vih, prevención de la transmisión perinatal del vih, y salud integral para las mujeres y sus familias.

viernes, abril 24, 2009

Mujeres en Haití y República Dominicana: Ciclo letal entre violencia y VIH

Por: Valeria Vilardo/ Kaos en la Red
Cuando fue al médico, la joven dominicana Francisca Barros tuvo dos noticias, una buena y deseada: estaba embarazada, y otra que la dejó aterrada: era portadora del virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

"No quería decir nada a mi esposo por miedo a su reacción violenta y él nunca me dijo que vivía con la enfermedad", recordó Barros a IPS. A sus 25 años tiene que soportar que su familia la "trate como la culpable de haber traído el VIH a nuestra casa".

En los países del Caribe insular y en otras áreas donde el virus causante del sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) se propaga sobre todo por contagio sexual, el porcentaje de mujeres infectadas crece en forma alarmante, en un momento en que a nivel mundial la proporción de mujeres entre la población que vive con VIH se ha estabilizado.

Cifras del Reporte Global del Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida (Onusida) mostró que en el Caribe insular las mujeres pasaron a representar la mitad de la población total que vive con el virus, cuando en 1999 las infectadas sólo eran 30 por ciento de ese total.

La feminización de la epidemia se concentra sobre todo entre las mujeres de entre 15 y 24 años, que en ese arco de edad significan 62 por ciento de las personas contagiadas.

El sistema de vigilancia y seguimiento de la incidencia del VIH deja mucho que desear en varios países del Caribe, pero permite concluir que es en las áreas urbanas donde el virus se expande en forma más acelerada y adquiere indicadores de epidemia, aunque todavía haya mayor número de seropositivos en las zonas rurales.

Una situación que es particularmente evidente en República Dominicana y Haití, los dos países que comparten la isla La Hispaniola (Quisqueya, según su nombre indígena) y donde tiene lugar la mayor epidemia de VIH en la región, de acuerdo a o­nusida.

En República Dominicana se estima que 1,2 por ciento de la población vive con VIH en las áreas urbanas, mientras que en el medio rural lo hace 1,3 por ciento del total. En Haití la tasa de prevalencía de VIH es de tres por ciento en las áreas rurales y dos por ciento en las zonas urbanas.

En Haití, se calcula que 120.000 de sus 10 millones de habitantes tienen el virus. De los portadores del virus, 60 por ciento son mujeres. En la otra parte de La Hispaniola, 60.000 de los 9,5 millones de dominicanos son seropositivos y del total de infectados, 51 por ciento son mujeres.

"Hay factores fisiológicos que hacen que las mujeres y las niñas tengan mayor riesgo de infección a través de relaciones sexuales sin protección, pero la feminización del sida se debe sobre todo a la discriminación social, la desigualdad de género y la falta de empoderamiento de las mujeres", dijo a IPS Myrna Flores Chian, de la organización no gubernamental (ONG) dominicana Profamilia.

La infección por VIH/sida se asocia con la violencia de género de manera directa a través de la violencia sexual, y de manera indirecta por la incapacidad de las mujeres para negociar el uso de preservativos o las condiciones bajo las cuales se tienen las relaciones sexuales, indicó la coordinadora del Programa Género y Derechos de la o­nG.

Profamilia atendió a 95.000 personas en 2007 en sus cinco centros de salud, ubicados en las zonas más afectadas por la violencia contra la mujer y el VIH. Es, además, la o­nG más activa en la defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

Muchas mujeres soportan hechos de violencia desde temprana edad y a lo largo de toda su vida, aseguran las evidencias de Profamilia.

En el estudio Vidas Vividas en Riesgo, realizado en 2007 en República Dominicana por Development Connections (DVCN), el Fondo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) y la Organización Mundial de la Salud, 25 por ciento de las mujeres entrevistadas afirmó haber empezado su vida sexual antes de los 15 años y 75 por ciento antes de los 19 años.

Entre ellas, 71 por ciento confió haber sido víctima de abusos sexuales durante su infancia, por parte de familiares directos, amigos de la familia, primos o conocidos.

"Varias entrevistadas comenzaron a tener relaciones sexuales en su adolescencia. Por abandono familiar o violencia dentro del hogar deciden dejar sus casas y buscar otras oportunidades", dijo a IPS Wendy Alba, investigadora del estudio.

"Por salir de una situación de pobreza, discriminación y violencia estas mujeres son más vulnerables a que la violencia se continúe perpetrando contra de ellas en edad adulta y en sus relaciones de pareja" abundó Alba.

Precisó que estudios efectuados en el país por la o­nG estadounidense DVCN evidenciaron que las víctimas de violencia tienen casi cuatro veces más posibilidad de padecer una infección de transmisión sexual que las mujeres que no sufrieron maltrato.

Con ese contexto, los últimos datos de la gubernamental Secretaria de Salud Pública (Sespas) indican que 82 por ciento de las transmisiones de VIH se producen durante relaciones sexuales entre heterosexuales, y de ellas casi 20 por ciento ocurren entre parejas establecidas.

"De niña veía como mis padres vivían peleando. Él entraba a la casa y acusaba a mi mamá de haberle sido infiel y la golpeaba encima de mí, así que escapé y me junté con un hombre que no quería que hablara con nadie y dormía con un cuchillo debajo de la almohada", narró en un testimonio una joven entrevistada en Vidas Vividas en Riesgo.

"Me obligaba a tomar alcohol para tener sexo. No aguanté y me metí con otro hombre, pero me salió peor (...). Él era dulce, pero tenía otras relaciones, ya murió de sida", siguió contando una de las mujeres que viven con VIH.

Cuando las mujeres revelan que son seropositivas se arriesgan al maltrato o al abandono por parte de sus parejas, familiares y amigos y deben enfrentar los obstáculos para obtener el tratamiento que necesitan, como le sucedió a la joven Barros, que contó a IPS su historia en uno de los Centros de Atención Integral de Santo Domingo.

Barros explicó que fue incapaz de negociar el uso del preservativo con su marido, quien fue la fuente de su infección, según aseguró.

El caso de las mujeres haitianas

En relación a las mujeres haitianas o dominicanas de origen haitiano, la situación de vulnerabilidad, estigma y discriminación es aún más profunda en República Dominicana.

En las zonas fronterizas donde se concentra la inmigración haitiana hacia su vecino más próspero es donde se verifican los niveles más elevados de pobreza de este país.

En esa área también es donde 40 por ciento de las haitianas son sometidas a diferentes tipos de violencia, cuando el promedio dominicano de las mujeres maltratadas es de 20 por ciento, según cifras de 2007.

Además, en estas zonas la prevalecía del VIH puede llegar hasta al 3,2 por ciento.

"La condición de migrantes de las haitianas favorece comportamientos sexuales de riesgo relacionados con su estatus ilegal, su mala situación económica, la discriminación y barreras lingüísticas y culturales", dijo a IPS Sara Iglesias, coordinadora del Proyecto VIH y Violencia Contra la Mujer de la o­nG Colectiva Mujer y Salud.

Por ello, esa o­nG realiza en cinco provincias fronterizas un proyecto que vincula la violencia contra la mujer y el VIH y que cuenta con el financiamiento de Unifem, explicó Iglesias.

Su objetivo es capacitar a prestadores y prestadoras de servicio, al personal policial, de las Fiscalías y de los Destacamento Provinciales de la Sespas, para que tomen en cuenta los vínculos entre VIH y violencia contra la mujer y pasen a tratar los dos problemas en conjunto, detalló la coordinadora.

En la actualidad, más de 30 organizaciones de la sociedad civil, o­nG, instituciones del Estado y agencias de la Organización de las Naciones Unidas se unieron en un Comité Gestor para diseñar e implementar un plan estratégico con el objetivo de disminuir los niveles de violencia contra la mujer y los contagios de VIH en República Dominicana.

"Este plan estratégico de cinco años de duración se lanzará a fines de este año y tomará en cuenta las necesidades de las mujeres dominicanas y haitianas en las áreas más afectadas por el VIH y la violencia contra la mujer en el país", subrayó Alba.

Pese a los avances hechos en el país, todavía más de la mitad de las personas que necesitan tratamiento de antiretrovirales se quedan sin esa prestación. Sólo 9.000 de los 20.000 adultos entre 15 y 45 años que necesitan tratamiento están recibiendo atención, lo que pone en riesgo miles de vidas.

En Haití, únicamente 10.000 de las 120.000 personas que viven con VIH están recibiendo tratamiento.