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domingo, junio 17, 2012

Honduras es una de las regiones que más registra feminicidios

EFE.- La creación de un protocolo regional de investigación del feminicidio, que guíe procesos como la búsqueda y sustanciación de pruebas, centró en Panamá una reunión de expertos iberoamericanos preocupados por el “alarmante” auge de la violencia de género y la impunidad que la rodea.

Desde 1990 del número de asesinatos de mujeres" en la región, donde "la más alta tasa de homicidios" se registra en el Triángulo Norte centroamericano.

La proliferación en los últimos 20 años de los femicidios ha puesto a Latinoamérica a la vanguardia en la elaboración de respuestas legales, judiciales y políticas al problema, pero los errores en las investigaciones muchas veces impiden a los ribunales hacer justicia.

En ello coincidieron juristas, policías y peritos de México, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Chile, Perú y España, que hoy concluyeron un taller sobre “Acceso a la justicia para las mujeres: investigación efectiva del feminicidio en América Latina”,organizado por la Oficina para Centroamérica del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, con el apoyo de ONU Mujeres.

“No basta la norma, hay que brindar herramientas a quienes tienen la responsabilidad de investigar para que logren una evidencia sólida, sustenten ante los tribunales los casos, y se llegue a la sanción de los responsables y la reparación de la víctima”, dijo a Acan-Efe Carmen Rosa Villa, responsable de la Oficina en América Central del Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos.

En Latinoamérica varios países cuentan con protocolos de investigación de crímenes contra las mujeres, entre ellos Chile, México y El Salvador, nación ésta donde el instrumento fue lanzado hace unas dos semanas con el apoyo del Alto Comisionado.

El protocolo salvadoreño incluye guías sobre las actuaciones en el lugar de los hechos y sobre los objetos incautados, la autopsia, técnicas para establecer un perfil de personalidad de la víctima-victimario, y una manual de consulta de especialidades
científicas complementarias, entre otros elementos.

El taller en Panamá se hizo con la idea de “ir sentado las bases para poder contar en el futuro con un protocolo de actuación en la investigación del feminicidio a nivel regional, teniendo en cuenta las particularidades de cada país”, sostuvo la funcionaria de la ONU.

La necesidad de ese instrumento nace en el contexto de “un incremento alarmante desde inicios de la década de 1990 del número de asesinatos de mujeres” en la región, donde “la más alta tasa de homicidios” se registra en el Triángulo Norte centroamericano, conformado por Honduras, Guatemala y El Salvador, explicó Villa.

Datos de la ONU indican que en 2004 en Guatemala los asesinatos de mujeres aumentaron un 141% frente a un 68% de hombres; en El Salvador, en 2006, un 111% frente a un 40%, y en Honduras, en 2007, los casos subieron un 166% ante un 40% en el caso de los hombres.

El feminicidio, aclaró Villa, es la expresión más violenta de la discriminación contra la mujer y la desigualdad de género, que tienen sus raíces en factores culturales y en la impunidad, que se agrava por “la falta de voluntad de los Estados” para prevenir y castigar esos delitos.

Sin embargo, la falta de respuesta del aparato judicial también es achacable a una serie de obstáculos como “la inexistencia de una participación efectiva y oportuna de la Policía, y de una formación en el Ministerio Público para colectar la evidencia que permita presentar ante los tribunales un caso sólido”, añadió.

El forense español Miguel Llorente Acosta resaltó los beneficios de un “protocolo marco” regional que, aclaró, no entraría en asuntos de “regulación” legal sino que serviría “para facilitar la investigación que luego será juzgada atendiendo a cada legislatura”.

Ese protocolo común ayudará a “identificar el problema” de la violencia contra la mujer, que “sigue estando muy disperso en diferentes contextos como son la discriminación, el alcohol, los problemas sicológicos”, explicó el profesor de Medicina Legal de la Universidad de Granada.

“Y cuando todo eso se vea que forma parte de una misma realidad (violencia de género) pero con diferentes manifestaciones, también facilitaremos que la respuesta (judicial) sea más común y que incluso se planteen reformas legales” en favor de las mujeres, dijo.

En el fondo, añadió el experto, se trata de que “la justicia sea equitativa, igual en todos los lugares y para todos”.

En ese sentido, el forense español destacó que el feminicidio tiene una raíz “cultural histórica” que se mantiene y hace que se vea como una “cosa normal”.

“Si el problema está en la cultura, la solución está en la sociedad”, aseveró Llorente Acosta, quien destacó el papel fundamental de los medios de comunicación para cambiar esa percepción de “cosa normal” que la mayoría tiene de la violencia de género.

lunes, enero 23, 2012

Feminicidios e Impunidad en Honduras

Silvia Heredia
Cuadernos Feministas En Honduras del 2005 a Junio 2011, más de 2 mil mujeres han muerto víctimas de feminicidio. Su muerte, sus sueños truncados y el dolor de la familia representan uno de los mayores escándalos nacionales de incumplimiento a los Derechos Humanos por parte del Estado hondureño.

Es casi imposible hablar del Feminicidio en Honduras en los últimos años sin abordar el impacto del Golpe de Estado. Tal y como la misma Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, pudo constatar y documentar en su vista al país, a partir del 28 de Junio de 2009 se suscitaron una serie de violaciones a los Derechos Humanos de la población hondureña y un colapso en la institucionalidad del país que se mantiene hasta la fecha impactando directamente en el aumento e impunidad de los feminicidios.

El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos en Honduras, Ramón Custodio, reveló que en los que en 2011 (febrero-diciembre), al menos, 5,850 personas perdieron la vida en forma violenta, es decir, alrededor de 18 víctimas diarias. Prosiguió que lejos de mejorar,1 La situación en Honduras es crítica, dijo Custodio, si se toma en cuenta que en el año 2000 se registraba un promedio de 8.7 homicidios por día, cifra que alcanzó un promedio de 20 en el 2011.Para el 2011 los feminicidios representan el 6.55% de las muertes violentas registradas por la DNIC y aunque parece un numero bajo, tomando el año 2002 como base, los feminicidios han aumentado en un 257.9%. 2

La población más afectada en el caso de Honduras son mujeres jóvenes entre 16 y 30 años (41% en el 2009 y 48.54% en el 2010). En este sentido es importante evaluar como el rango de edad ha ido en descenso pasando de 26.6 años3 en el 2006 hasta los 16 en el 2011.

Aun y cuando los funcionarios públicos reconocen públicamente la impunidad que rodea estos casos y el incumplimiento del Estado en el acceso a justicia para las mujeres, no hay avances concretos que garanticen acciones concretas y efectivas de parte del Estado. El 93 por ciento de los casos de feminicidios permanecen en impunidad4. Es decir hay una aceptación de la impunidad que rodea los casos de violencia contra las mujeres.

Otro aspecto a valorar es la estigmatización de la víctima, algo que causa un enorme dolor a los familiares."En el momento que uno pone la denuncia, los policías te dicen, seguro anda en algo malo, a los buenos no les pasan estas cosas, y eso es doloroso escuchar esto, en el caso de nuestra familia. En el caso mío que es mi hermana, es una mujer que trabajaba duro, tenía su trabajo, estaba con sus niñas… y que te digan que a la gente buena no le pasa eso. No querían tomar la denuncia, porque insistimos tanto, fue que lo logramos. Imagínense, alguien que va a poner una denuncia se va. Ese comentario… a la gente buena no le pasa nada, significa entre líneas, ella andaba en algo malo.5

Notas:

1 Diario el Heraldo. Honduras

2 Centro de Derechos de las Mujeres. Observatorio de Derechos Humanos de las Mujeres.

3 Consejo Centroamericano de Procuradores en Derechos Humanos. Situación y análisis del femicidio. 2006 en la Región Centroamericana

4 Tribuna de Mujeres contra los Femicidios.

5 Testimonio de familiar

lunes, diciembre 19, 2011

Honduras: Mujeres periodistas brutalmente agredidas por la policía y el ejercito

Cerigua.- Una protesta pacífica de periodistas, en su mayoría mujeres, convocada por el colectivo “Periodistas por la Vida y la Libertad de Expresión”, fue víctima de la brutalidad de la policía y del ejército en las inmediaciones de la Casa Presidencial de Honduras, en Tegucigalpa, informó Reporteros Sin Fronteras (RSF).

De acuerdo con la organización, los manifestantes, que partieron de la Universidad Pedagógica Nacional Francisco Morazán, reclamaban justicia por los asesinatos de 24 asesinatos ocurridos desde 2003, 17 de ellos durante el período que siguió al golpe de Estado del 28 de junio de 2009.

Frente a una situación de lo más dramática en lo que respecta a las libertades públicas y a los derechos humanos, el Estado hondureño tiene como única respuesta la represión; esa actitud muestra su responsabilidad en este contexto y la clara continuidad de la dinámica de persecución emprendida tras el golpe de Estado, señaló RSF y exigió a la comunidad internacional y a los Estados latinoamericanos pedir resultados a Honduras en las investigaciones sobre violaciones a derechos humanos.

La protesta, realizada el 13 de diciembre, responde especialmente al más reciente asesinato de una periodista, Luz Marina Paz Villalobos, quien perdió la vida el pasado 6 de diciembre.

Según el Comité para la Libertad de Expresión (C-Libre) los manifestantes también buscaban denunciar los actos de censura y la persecución sistemática que padecen los medios de comunicación alternativos y comunitarios, así como los defensores de derechos humanos y los representantes de los movimientos sociales en ese país.

”Logramos mover la tapia y avanzamos hasta nuestra meta, lo que llenó de furia a los militares que resguardan la presidencial, que más adelante, frente a la casa del gobierno nos esperaban tras otra barra metálica; nos recibieron a empujones y lanzaron bombas lacrimógenas”, dijo una periodista a RSF, que señaló que colegas del Colegio de Periodistas de Honduras realizaron una marcha similar el 9 de diciembre sin ninguna confrontación.

De acuerdo con RSF, Honduras es el segundo país más mortífero para ejercer el periodismo en el continente, con cinco asesinatos en lo que va del 2011; en tres de los casos los crímenes parecen estar relacionados con su profesión.

lunes, septiembre 12, 2011

Honduras: 300 mujeres asesinadas en 2011

Prensa Latina
La ascendente criminalidad de género en Honduras cobró la vida de unas 300 mujeres en lo que va de año, informaron las autoridades.

La fiscal especial de la Mujer, Grissel Amaya, explicó que el Ministerio Público (MP), confirmó alrededor de 300 muertes violentas, de ellas 95 en la capital durante los primeros ocho meses de 2011.

Tegucigalpa y San Pedro Sula son las ciudades con mayores índices de feminicidios en la nación centroamericana, agregó.

El pasado año la criminalidad contra ese sector poblacional cobró la vida de unas 425 mujeres, pero solo tres por ciento de los casos se encuentra bajo investigación por carencias de recursos materiales y humanos.

Al respecto, la funcionaria dijo que unos 35 investigadores adscritos al MP apoyarán las pesquisas, en respuesta a varios sectores sociales que exigen poner fin a la impunidad.

Pese a la elevada cifra de muertes, la Fiscalía solo ha obtenido en 2011 unas 35 sentencias condenatorias por casos de abuso, puntualizó Amaya.

viernes, abril 29, 2011

Honduras: Mujeres se organizan contra feminicidios

Alejandro F. Ludeña
Noticias Aliadas
Marta Moncada, asesinada y descuartizada por su esposo en un cuarto de hotel en el 2003, no fue la primera mujer que corría tan trágico destino en Honduras, pero su caso supuso un aldabonazo para la conciencia de las mujeres organizadas que desde entonces comenzaron a levantar la voz para hablar de feminicidio en el país.

Ese mismo año nació el Foro de Mujeres por la Vida, instancia pionera en la denuncia y lucha contra este crimen en Honduras, que agrupa ya a 11 organizaciones de base de la costa norte, la región más castigada por la violencia de género. Su objetivo es articular fuerzas para generar cambios en una sociedad profundamente patriarcal y combatir la vulnerabilidad que afecta especialmente a las mujeres.

Según Carolina Sierra, su coordinadora ejecutiva, el mayor logro que se ha conseguido en estos ocho años de recorrido ha sido “visibilizar la problemática del feminicidio en Honduras y hacer que la misma entre en las agendas de las ONG [organizaciones no gubernamentales] y de los medios de comunicación”.

Algo que ha contribuido notablemente a la sensibilización ante este tipo de crímenes en Honduras es la creación de un Observatorio sobre la Violencia, con el auspicio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y de la Universidad Autónoma de Honduras. Si bien el Observatorio funciona desde el 2005, es a partir del año pasado que está haciendo un esfuerzo por clarificar y clasificar los crímenes contra las mujeres.

Reina Rivera, su directora, reflexiona sobre la importancia de esta iniciativa en estos últimos años: “El Observatorio permite realizar un mejor análisis de los asesinatos de mujeres, al tener acceso a información que no tienen las ONG. De este modo, podemos visibilizar mejor el problema, diferenciando las muertes por feminicidio de aquellas que no tienen relación con la inequidad de género”.

Cifras en aumento
De acuerdo con datos del Foro de Mujeres por la Vida, más de 2,000 mujeres han sido asesinadas en el país desde que ocurriera la muerte de Marta Moncada en el 2003, convirtiéndose en el segundo país centroamericano más violento para las mujeres, detrás de Guatemala.

Pero estas cifras se dispararon en el que sin duda ha sido el peor año para Honduras en materia de derechos humanos. En el 2009, año del derrocamiento del presidente Manuel Zelaya (2006-2009), fueron asesinadas 377 mujeres, con un incremento notable de aquellos crímenes con tintes políticos, tanto por el modo en que fueron perpetrados como por la identidad de muchas de las mujeres, vinculadas a las actividades de resistencia, es decir, opositoras al golpe perpetrado por los militares y buena parte de la clase política.

No obstante en el 2010, primer año en que el Observatorio de la Violencia hizo un registro completo, se constató un nuevo incremento: 438 asesinatos de mujeres en el país, que pueden considerarse feminicidios, es decir, fundados en las desiguales relaciones de poder entre hombres y mujeres.

Ante los reclamos de organizaciones de derechos humanos, que acusan al actual gobierno del presidente Porfirio Lobo de connivencia con los agresores, las autoridades han respondido lamentando la vulnerabilidad real a la que están expuestas las mujeres. Ana Pineda, ministra de Derechos Humanos, reconoció en el marco del Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, celebrado en noviembre de 2010, “las debilidades estatales para investigar efectivamente las violaciones a los derechos humanos”.

Tres meses después se anunciaba la creación de una unidad especial dentro de la Policía para esclarecer los crímenes. El ministro de Seguridad hondureño, Oscar Álvarez, se ha referido a esta unidad como una iniciativa para “proteger a los grupos vulnerables en Honduras, lo que incluye mujeres, jóvenes, miembros de la comunidad gay lésbico y periodistas”.

No hay voluntad política
Este anuncio no convence a las organizaciones de mujeres de Honduras, para quienes este gobierno no goza de suficiente credibilidad. Nelly del Cid, de la organización feminista Tejedoras de Sueños, tiene claro que no hay voluntad política para enfrentar las raíces estructurales del feminicidio: “La voluntad política se mide por la asignación de presupuesto. Y este es nulo”, afirmó Del Cid a Noticias Aliadas.

Aun estando de acuerdo sobre la escasa o nula voluntad política del gobierno de Lobo, otras mujeres piensan que hay que volver a encauzar algún tipo de diálogo con el actual ejecutivo.

Sierra manifiesta su preocupación por el empeoramiento de la situación y teme que pueda ir a peor si no se encuentran alternativas: “La decisión de no dialogar con este gobierno no fue acompañada de una estrategia de presión, lo que finalmente hace que hayamos perdido espacios”.

Lo que queda claro es que el feminicidio, en todas sus formas, se ha convertido de este modo en una de las principales amenazas, no sólo para las mujeres, sino para el conjunto de la sociedad hondureña.

Y es que, como expresa Maritza Paredes, abogada con una larga trayectoria en la defensa de los derechos humanos en Honduras, “el feminicidio limita el desarrollo, la democracia y la paz. Este no es un asunto sólo de las familias o mujeres, es asunto del país, el Estado debe actuar al respecto”.

Entre tanto, a la espera de que el Estado y la propia sociedad generen respuestas para frenar este tipo de violencia, la esperanza sigue residiendo en la capacidad de resistencia y organización de las mujeres que se ha ido fortaleciendo en los últimos años.

Paulatinamente, aumentan las voces de las mujeres que se alzan contra la violencia. Como enfatiza Sierra: “Dentro de todo, las mujeres siguen apostando a las soluciones colectivas”.

Según la coordinadora del Foro de Mujeres por la Vida, en declaraciones a Noticias Aliadas, ellas no se rinden nunca: “Dejan los problemas individuales apartados por un tiempo, y avanzan en la búsqueda de justicia”, puntualiza Sierra.

Fuente: http://www.noticiasaliadas.org/articles.asp?art=6357

Una Primavera Árabe para las mujeres

Shahin Cole y Juan Cole
Tomdispatch.com
La “Primavera Árabe” ha recibido abundante atención en los medios de comunicación estadounidenses y occidentales, sin embargo, éstos han pasado en gran medida por alto uno de sus elementos fundamentales: el destacado papel de las mujeres en los levantamientos que barren el mundo árabe. A pesar de la inadecuada cobertura de su papel por parte de los medios, las mujeres han estado, y siguen estando, a la vanguardia de esas protestas.



Para empezar, las mujeres tuvieron un papel importante en las manifestaciones tunecinas que iniciaron la Primavera Árabe, marchando a menudo por la Avenida Bourguiba de Túnez, la capital, junto a sus maridos y con sus niños a cuestas. Después, la chispa para el levantamiento egipcio que obligó al presidente Mubarak a dejar el poder fue una manifestación celebrada el 25 de enero en la Plaza Tahrir de El Cairo convocada por una apasionada joven a través de un video publicado en Facebook. En el Yemen, columnas de mujeres veladas salieron en Sanaa y Taiz para forzar al autócrata del país a que dimitiera, mientras que en Siria, enfrentándose a la armada policía secreta, las mujeres están bloqueando carreteras manifestándose por la liberación de sus maridos e hijos de las prisiones.

Pero junto a esos gestos de audacia van también los temores. Aunque las mujeres miran hacia el futuro, les preocupa que en esa carretera hacia nuevos regímenes parlamentarios democráticos, se excluyan sus derechos a favor de los votantes masculinos, ya sean éstos liberales patriarcales o fundamentalistas islámicos. Todavía pesa mucho en la memoria colectiva la forma en las mujeres, que estuvieron a la vanguardia de la revolución argelina por la independencia de Francia desde 1954 a 1962, fueron relegadas a partir de entonces a los márgenes de la política.


Sin duda, los historiadores debatirán durante décadas las causas de la Primavera Árabe. Entre éstas figuran, ciertamente, las altas tasas de desempleo que sufren las clases educadas, las políticas neoliberales privatizadoras y antisindicales, la corrupción en las altas esferas, el alza de precios de alimentos y combustibles, las dificultades económicas causadas por la disminución de las oportunidades de empleo en los estados petroleros del Golfo y en Europa (gracias a la crisis financiera global de 2008) y las décadas de frustración por las mezquinas y autoritarias formas de gobernar. En sus papeles como trabajadoras y profesionales, así como cuidadoras de sus familias, las mujeres han sufrido directamente todos esos sinsabores y más aún mientras tenían también que contemplar cómo sufrían sus maridos e hijos.

A finales de enero, la periodista independiente Megan Kearns señalaba la relativa falta de atención que la televisión estadounidense y la mayoría de los medios impresos y en Internet habían prestado a las mujeres y, en general, la ausencia de imágenes de mujeres protestando en Túnez y Egipto. Sin embargo, las mujeres no pudieron haber estado más visibles en las grandes manifestaciones de primeros a mediados de enero por las calles de Túnez, ya sea acompañando a sus maridos e hijos o formando líneas de protesta distintivas de ellas mismas, lo cual, dadas las ideas occidentales acerca de las oprimidas mujeres árabes, debería haber constituido en sí noticia.

Las mujeres toman las calles desde Túnez a Siria

Empezando por Túnez, las mujeres han estado allí, en efecto, a la vanguardia de los movimientos de protesta y de cambio social una vez que se inició el movimiento para lograr la independencia de Francia a finales de los años de la década de 1940. Las mujeres tunecinas tienen una tasa de alfabetismo relativamente alta (71%), encarnan más de la quinta parte de los asalariados del país y suponen el 43% de los casi medio millón de miembros que tienen los 18 sindicatos locales. La mayor parte de estas mujeres sindicadas trabajan en los sectores de la educación, textil, sanidad, servicios ciudadanos y turismo. La Unión General de Trabajadores de Túnez (acrónimo UGTT) había ido entrando cada vez más en conflicto con el hombre fuerte del país, Zine el-Abidine Ben Ali, y por eso sus bases y cuadros se unieron con entusiasmo a las protestas de la calle. En la actualidad, la UGTT continúa presionando al gobierno formado una vez que Ben Ali huyó para que ponga en marcha reformas auténticas.

La opinión de las líderes de las mujeres jugó un papel importante en todo lo anterior. Por poner un ejemplo, aunque la mayoría de los tunecinos más sobresalientes sufrieron coacciones para que apoyaran a Ben Ali y a la mafia de su familia política, como por ejemplo la estrella de cine Hend Sabry, cuando empezaron los protestas contra el gobierno ella rompió con el autócrata, advirtiéndole en Facebook para que sus fuerzas de seguridad no disparasen a los manifestantes. Más tarde admitió estar asustada por haber hecho tal gesto público por si hacían daño a sus familiares en Túnez o por si ella misma acababa en un exilio permanente de su patria.

En Egipto, el apasionado video del blog o “vlog” de Asmaa Mahfuz pidiendo a los egipcios que se manifestaran masivamente el 25 de enero en la Plaza Tahrir tuvo un efecto viral, jugando un papel importante en el éxito de ese acontecimiento. Mahfuz hizo un llamamiento para que los egipcios honraran a los cuatro jóvenes que, siguiendo el ejemplo de Mohammad Buazizi (en un acto que desató las revueltas en Túnez), se prendieron fuego para protestar contra el régimen de Mubarak.

Aunque la policía secreta les había descartado ya como “psicópatas”, ella insistió en todo lo contrario, exigiendo un país donde la gente pudiera vivir con dignidad y no “como animales”. Según estimaciones, al menos el 20% de las muchedumbres que abarrotaron la Plaza Tahrir la primera semana estaba compuesto por mujeres, que también se manifestaron en grandes cifras en el puerto mediterráneo de Alejandría. El celebrado album en Facebook de Leil-Zahra Mortada con la participación de las mujeres en la revolución egipcia da idea de cuán variada y poderosa fue esa participación.

Al igual que en Túnez, las mujeres egipcias representan algo más de la quinta parte de la fuerza laboral asalariada y los trabajadores han sido siempre un poderoso motor de cambio en ese país. Antes de que empezaran a movilizarse con las protestas de la Plaza Tahrir, los trabajadores egipcios habían organizado más de 3.000 huelgas desde 2004, siendo las mujeres las que tomaron la iniciativa muchas veces. En el apogeo de las protestas contra el gobierno del eterno dictador Hosni Mubarak, las mujeres sindicadas formaron incluso un nuevo sindicato-paraguas de alcance nacional.

En Libia, las protestas de las mujeres resultaron fundamentales para el movimiento de ciudades enteras que estaban fuera del control del Coronel Muammar Gaddafi, como ocurrió en febrero en Dirna, al oeste del país. Lo que hace tan notable el protagonismo allí de las mujeres manifestantes es la reputación de la ciudad como baluarte del fundamentalismo islámico. El abuso a las mujeres, una cuestión fundamental en países como Libia, hizo estallar las conciencias cuando una recién licenciada de una familia de clase media en Tobruk, Iman al-Obeidi, irrumpió en una conferencia de prensa del gobierno en Trípoli para a acusar a las tropas de Gadafi de haberla detenido en un control y de haberla violado después. Su situación promovió manifestaciones de mujeres contra el régimen en las ciudades controladas por los rebeldes de Benghazi y Tobruk.

El 15 de abril, el presidente vitalicio Ali Abullah Saleh reprendió a las mujeres por mezclarse en público con los hombres “de forma inapropiada” en la inmensa manifestación que se desarrollaba en la capital, Sanaa, así como en las ciudades de Taiz y Aden. De esta forma, la cuestión del papel de la mujer en las protestas masivas contra décadas de autocracia fue, por vez primera, explícitamente abordada por una alta personalidad política, y la respuesta de las mujeres no pudo ser más clara. Salieron en cifras sin precedentes por todo el país e incluso en las zonas rurales, día tras día, acusando al presidente de “mancillar su honor” al expresar que se estaban comportando descaradamente. (De siempre se ha considerado un valor en el mundo árabe evitar empañar el honor de una mujer casta). Es decir, convirtieron el intento del presidente de invocar las costumbres árabes sobre la separación de las mujeres de la esfera pública en un grito contra él en las manifestaciones.

Las mujeres de cierta edad que vivían en la zona sur del país encontraron particularmente penosa la pulla del presidente, dado que han crecido en la República Democrática Popular del Yemen (RDPY), gobernada por un régimen comunista que promovía los derechos de las mujeres. No se las sometió a normas más conservadoras hasta que Saleh unió la RPDY con el Norte del Yemen en 1990. A diferencia de Túnez y Egipto, sólo alrededor de la cuarta parte de las mujeres yemeníes sabe leer y escribir, sólo el 17% han terminado los estudios secundarios y sólo el 5% tienen trabajo asalariado, aunque la mayoría de ellas trabajan muy duramente durante toda su vida, sobre todo en las zonas rurales. No obstante, en áreas urbanas como Aden, Taiz o Sanaa, las mujeres de las clases media y media superior ocupan un lugar importante en diversas profesiones y negocios, o en el profesorado de las escuelas, y más de la cuarta parte de los estudiantes universitarios son mujeres.

Enfrentado al poder de las indignadas mujeres, Saleh se retractó rápidamente, manteniendo que, como nacionalista árabe laico, creía que deberían participar completamente en los asuntos políticos de la nación. Sencillamente se había preguntado en voz alta, afirmó, cómo los miembros del Partido Islah de la posición, una organización fundamentalista musulmana, estaban tan dispuestos a permitir que las mujeres marcharan por las calles contra él cuando en todas las demás ocasiones habían intentado mantenerlas recluidas en sus hogares.

También en Siria, en diversas ocasiones, las mujeres han mostrado su fuerza y valentía acudiendo a manifestaciones enérgicas, a veces sin los hombres pero con sus niños a cuestas. Cerca de la ciudad de Bayda, por ejemplo, miles de mujeres de mujeres gritando “¡Nadie va a humillarnos!” cortaron una carretera costera para protestar por la política de mano dura del gobierno en función de la cual la policía secreta del presidente Bashar al-Asad había arrestado a los familiares masculinos que habían participado en las manifestaciones. Otras veces, las mujeres sirias emprendieron marchas de sólo mujeres para exigir democracia y cambios en la política del régimen

Protegiendo los logros de las mujeres

A pesar del papel preponderante de las activistas femeninas en la Primavera Árabe, la mayoría de los políticos rara vez ha reconocido su importancia y significado real, aunque sí se han beneficiado de lo que ellas han aportado. Fue, por ejemplo, sorprendente que las mujeres no estuvieran representadas en la comisión designada para revisar la constitución egipcia para preparar las elecciones de septiembre, y que sólo se nombrara a una mujer (encima un vestigio de Mubarak) para el gabinete interino compuesto por 29 personas.

Además, fuerzas patriarcales como los clérigos y grupos fundamentalistas musulmanes han decidido que, como consecuencia de los cambios políticos, no deberían ampliarse los derechos de las mujeres. Como un presagio en el viento, cuando un grupo de modesto tamaño de unas 200 mujeres se presentó en la Plaza Tahrir el 8 de marzo para conmemorar el Día Internacional de la Mujer, se vieron atacadas por jóvenes militantes religiosos que les gritaron que se fueran a casa a hacer la colada.

Es comprensible que los grupos de mujeres y los movimientos progresistas sientan aprensión ante la posibilidad de que en Túnez y Egipto los movimientos fundamentalistas musulmanes tengan más influencia en los parlamentos y traten de presionar la promulgación de leyes que vayan en detrimento tanto de las mujeres como de los sectores laicos. Sin embargo, se han mostrado notablemente reacios a permitir que tales consideraciones les disuadan de apoyar la democracia, algo contra lo que los dictadores de tendencia laica Ben Ali y Mubarak les habían advertido.

La posibilidad de una actual toma del poder por parte de los fundamentalistas musulmanes en cada país sigue siendo mínima en un futuro previsible. En Egipto, el gobierno militar ha conservado hasta ahora una prohibición de la era Mubarak que impide que los Hermanos Musulmanes puedan nombrar candidatos de su propia bandera. Como resultado, sus candidatos gobernarán como representantes de otros pequeños partidos. Además, la organización ha prometido presentarse a los escaños parlamentarios en solo un número limitado de distritos electorales para aplacar los temores de las clases medias de que su objetivo es una toma fundamentalista del país estilo Irán. Es cierto que es probable que el conservadurismo musulmán crezca más a nivel general como corriente política en Egipto, pero cualquiera que sea la forma del próximo parlamento, plantea un desafío para los derechos de las mujeres.

Por ejemplo, algunos miembros de la Hermandad han dejado escapar que van a trabajar en efecto para la implementación de una forma medieval de ley islámica que incluiría la segregación de hombres y mujeres en el lugar de trabajo, mientras que el mufti o principal asesor sobre derecho islámico del gobierno en Egipto ha pedido una “revisión” de las leyes sobre el estatus personal laico que favorecen a las mujeres y que apoyó Suzanne Mubarak, la moderna esposa del depuesto dictador.

En Túnez, los largos años de represión bajo Ben Ali dejaron debilitado al principal grupo fundamentalista, al-Nahda o Partido del Renacimiento. En cualquier caso, su líder, Rashid Ghannouchi, ha estado hablando de institucionalizar un “modelo turco” y dice que, a diferencia de la Hermandad egipcia, apoya el derecho de una mujer a convertirse en presidente del país.

En esto se parece a anteriores fundamentalistas turcos como Recep Tayyip Erdoban y Abdullah Gul, quienes, cansados de que les encarcelaran y de estar siempre a la greña con el establishment laico turco, fundaron el Partido por la Justicia y el Desarrollo. Desde que llegaron al poder en 2002, han luchado por un sistema pluralista como medio para hacer un hueco en la sociedad y en la política a los musulmanes más tradicionales sin tener que promover códigos legales medievales musulmanes.

No obstante, como han mostrado violentas reacciones como el ataque a la protesta en el Día Internacional de la Mujer, las activistas en las cuestiones de las mujeres y los progresistas se preguntan cómo hacer para asegurar que no se reviertan los logros de las mujeres de esta primavera. En Egipto, la importante locutora y crítica del régimen de Mubarak, Buthaina Kamel, tiene sus propias ideas sobre cómo ganar derechos para las mujeres en un entorno nuevo y más democrático. Y va a presentarse para presidenta, algo inconcebible en la era Mubarak.

Aunque no logre muchos resultados, su candidatura es sin embargo algo profundamente simbólico e histórico y otro acto de gran valentía por parte de una mujer en esta nueva era del mundo árabe. (A su decisión se oponen, por supuesto, los Hermanos Musulmanes.) Otras mujeres egipcias confían en que pueda reescribirse la constitución de forma que se refuercen los derechos de las mujeres y se conserven los 64 escaños reservados a las mujeres en el anterior parlamento.

Los políticos del gobierno transitorio de Túnez, durante décadas el país árabe más progresista en cuanto a los derechos de la mujer, están decididos a proteger el rol público de las mujeres asegurando que estén bien representadas en la nueva legislatura. Se han fijado elecciones para el 24 de julio y se ha nombrado una alta comisión para que elabore las normas electorales. Ese órgano ha anunciado ya que las listas de los partidos deberán presentar una paridad entre las candidaturas masculinas y femeninas.

En ese sistema de listas no se vota a un individuo sino a un partido que ha publicado una lista ordenada de candidatos. Si la lista consigue el 10% de los votos a nivel nacional, se le concede el 10% de los escaños del parlamento, y puede ir bajando por su ordenada lista hasta que ocupe todos esos escaños. La paridad para las mujeres implica que cada dos candidatos de la ordenada lista, uno sería una mujer, asegurándoles una alta representación en la legislatura. A este procedimiento se le llama a veces cuota de género “cremallera”. En Escandinavia y en el sur del planeta son habituales las cuotas para mujeres parlamentarias.

Aunque el requerimiento tunecino de paridad de género sigue siendo conflictivo en algunos sectores, el partido al-Nahda de Ghannouchi manifestó su apoyo al mismo recientemente. En contraste, Abdelwaheb El Hani, líder del recién fundado partido de centro-derecha al-Majd, se quejó de que la norma suponía una “violación de la libertad de opción electoral” e insistió en que dudaba de que fuera eficaz para promover la representación de las mujeres. Sin embargo, el izquierdista Partido al-Taydid (Renovación) alabó la medida y la tildó de “histórica” y prometió hacer de la igualdad de las mujeres un “logro irreversible y una realidad efectiva en la vida política tunecina”. En efecto, al-Taydid quiere introducir en la constitución una enmienda explícita por la igualdad de derechos.

Dando a las mujeres una oportunidad de lucha

La Primavera Árabe ha demostrado ser un período de activismo y cambio para las mujeres, recordando el papel de las primeras feministas en el movimiento egipcio de 1919 en la lucha por la independencia de Gran Bretaña, o el importante papel de las mujeres en la Revolución de Argelia. Sin embargo, la gran cantidad de mujeres políticamente activas en las actuales series de levantamientos empequeñece a sus predecesoras. Que este elemento femenino de la Primavera Árabe haya motivado tan escasos comentarios en Occidente sugiere que nuestras propias narrativas, y preocupaciones, acerca del mundo árabe –religión, fundamentalismo, petróleo e Israel- nos han cegado frente a las grandes fuerzas sociales que están cambiando las vidas de 300 millones de seres.

Los avances de esta generación en la educación y a nivel profesional han ayudado a las mujeres, por ejemplo, a través del destacado papel de presentadoras femeninas con un discurso bien articulado en las redes de televisión por satélite como Al Yasira, y por la expansión de Internet y de las redes sociales. Las mujeres han podido ejercer unas funciones de liderazgo en el ciberespacio que el dominio de los hombres jóvenes de las esferas públicas podría haber obstaculizado en las plazas de las ciudades.

Además, su importancia en los movimientos obreros y en las manifestaciones públicas en Túnez y Egipto pone de manifiesto, por otra parte, que tienen ahora mucho más papel público del que habitualmente se les ha reconocido. Incluso algunos científicos han considerado como un paso adelante la tendencia de las mujeres egipcias a llevar pañuelo en la cabeza de las últimas dos décadas. Es una forma de que las mujeres entren en la esfera pública y trabajen fuera del hogar en cifras mucho mayores que antes, a la vez que mantienen una reivindicación de los ideales conservadores de castidad y piedad.

Las activistas de la Primavera Árabe proceden de todas las clases sociales ya que ha sido un movimiento de masas. Las mujeres de clase media y alta a menudo concentran sus energías políticas en los temas de representación política y en las leyes que afectan a la igualdad de las mujeres. Buscar garantías constitucionales de paridad electoral es una vía posible de responder ante cualquier contragolpe político patriarcal.

A las mujeres de las clases obreras les preocupan especialmente los salarios y los derechos de los trabajadores. Sindicatos más fuertes mejorarían las perspectivas de mayores derechos para las mujeres. La sanidad, alfabetización y bienestar material de las mujeres son aspectos que les preocupan a todas. Durante la era de los dictadores, la sanidad de la nación fue a menudo usurpada por una elite reducida de familias con conexiones políticas. Una democratización de la política podría potencialmente llevar a que se dedicaran a las mujeres y a los pobres más recursos estatales.

Tengan en cuenta que mujeres como Buthaina Kamel conocían los riesgos cuando le pedían a Mubarak que dimitiera. Cualquiera que fueran sus condescendientes apelaciones en los temas feministas, los regímenes autoritarios como los de Mubarak y Ben Ali oprimían políticamente y robaban a toda la sociedad, incluidas las mujeres, y habían demostrado que cada vez eran más incapaces de proporcionar los servicios sociales y los empleos de los que las mujeres y sus familias dependían fundamentalmente para poder tener una vida mejor. Antes, los dictadores marginaban a su arbitrio a las mujeres cuando ellas presentaban sus demandas al régimen. Ahora, al menos, tienen una oportunidad para luchar.

Shahin Cole es licenciada en derecho por la Facultad de Derecho de la Universidad Punjab en Pakistán. Ha vivido en Egipto y Yemen.

Juan Cole es profesor titular de historia en la cátedra Richard P. Mitchell y director del Centro para Estudios del Sur de Asia en la Universidad de Michigan. Su libro más reciente es “Engaging the Muslin World”, en Palgrave Macmillan.

Fuente: http://www.tomdispatch.com/post/175384/tomgram%3A_shahin_and_juan_cole%2C_the_women%27s_movement_in_the_middle_east_/#more



viernes, marzo 18, 2011

Honduras: Escalada de feminicidios

Tacuazina Morales
(SEMlac).- 'Vilma' trabaja junto a sus hijas en el mercado de Comayagüela, en Tegucigalpa, la capital de Honduras. En enero de 2009 escuchó el llamado desesperado de su hija María Soledad, de 21 años, a quien habían disparado por la espalda a pocas cuadras de su puesto de trabajo, mientras se dirigía a almorzar.

"Llegué a tiempo para cargarla en brazos. Allí se me desangró mientras esperaba un taxi para llevarla al hospital", cuenta esta mujer, cuyo nombre real prefiere ocultar, por temor a represalias.

María Soledad estaba embarazada de cinco meses al momento de su asesinato y tenía un hijo pequeño de dos años que quedó al cuidado de la abuela. Cáceres piensa que los responsables de la muerte de su hija son integrantes de la Policía Nacional, ya que antes habían recibido amenazas de muerte y cateos ilegales a su vivienda por parte de los delegados de la Posta policial de su colonia. María Soledad hacía vida de pareja con un miembro de una mara (pandilla en el argot centroamericano).

"Yo creo que su muerte fue por venganza; nos pasaban diciendo que eso iba a pasar, que ella iba a pagar por él y hasta ahora creo que todo quedó en el olvido, porque las veces que he ido a la Fiscalía no me hacen caso y, cuando regreso, acá me siento amenazada porque están los policías", relata a SEMlac.

Vilma se refiere a la Fiscalía de la Mujer, organismo del Ministerio Público que se encarga de los crímenes contra las mujeres. Actualmente cuenta con una oficina especializada de crímenes contra la vida de las mujeres, con representación en ocho regionales y 12 fiscales encargados a nivel nacional.

"Estoy muy triste, pero sigo adelante. No hay respuestas para nosotras, no hay apoyo, por eso tengo que trabajar y dejar que las cosas pasen, pues tengo nietos que mantener", prosigue.

El caso de María Soledad se agrega a los más de 2.000 asesinatos de mujeres cometidos en los últimos ocho años en el país, según datos de la campaña nacional contra los feminicidios en el país y de los cuales 1.010 corresponden al período 2008-2010, reporta Oxfam-Honduras.

El pico más alto de estos crímenes ocurrió en 2009, año en que se cometieron 407 asesinatos, según la Fiscalía de la Mujer, frente, a 351 en 2010. La investigación Femicidios en Honduras, presentada por la Tribuna de Mujeres contra los Feminicidios, que agrupa diversas organizaciones de mujeres a nivel nacional, destaca que 2009, el año del Golpe de Estado, hubo más asesinatos de este tipo debido a la fractura de la institucionalidad del Estado.

En esos momentos, las instancias de administración de justicia no sólo no atendieron las denuncias por violaciones a los derechos humanos de las mujeres, sino que se convirtieron, como en el caso de la Policía, en agentes represores y violadores de esos derechos.

Entre 2009-2010 se conocieron 456 casos de violaciones a los derechos humanos de las mujeres, incluyendo amenazas de muerte, ataques físicos y verbales, violaciones y abusos sexuales entre otros, reporta en informe presentado por la organización Feministas en Resistencia a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en agosto de 2010.

En el actual año se han reportado a la Fiscalía de la Mujer más de 60 asesinatos de mujeres, por lo que la tendencia parece igualar a la de 2009, con una muerte violenta de mujer por día. En un país con poco más de ocho millones de habitantes, donde las mujeres constituyen 51 por ciento de la población, el problema parece agravarse en tanto se calcula que ocurren 10 muertes por cada 100.000 mujeres, con poca o ninguna respuesta del Estado, indica la misma fuente.

La impunidad que acompaña estos casos también se refleja en su judicialización, ya que entre 2008 y 2010 solo se logró ingresar 221 casos a los Juzgados de Letras de lo Penal y a los Tribunales de Sentencia apenas llegaron 58, de los cuales 48 corresponden a resoluciones para las víctimas, informaron la Fiscalía de la Mujer y el Centro Electrónico de Documentación Judicial.

Gladys Lanza, representante del Movimiento de Mujeres por la Paz "Visitación Padilla", asegura a SEMlac que "la situación es grave, tanto por el problema en sí mismo, como por el retroceso institucional en las instancias administradoras de justicia, en las que la población no confía".

En su opinión, la situación creada en el contexto del Golpe de Estado no ha sido superada, las violaciones siguen ocurriendo y no se ha dado respuesta a los casos presentados, pese a los reclamos del movimiento feminista y de mujeres.

Nuevo escenario: la violencia política

La investigación "Femicidios e impunidad: la guerra contra las mujeres" tipifica, entre otros hallazgos, el contexto, los roles y actores que participan en las muertes violentas de mujeres. Estos escenarios, según el estudio, corresponden al de la pareja en siete por ciento, el crimen organizado (trata de personas y narcotráfico) en 22 por ciento, el de "venganza contra terceros" en 13 por ciento y violencia política en tres por ciento.

Este último, pese a no ser nuevo en Honduras, se identifica de forma reciente con la participación de las mujeres en actividades políticas de resistencia popular posgolpe de Estado.

El informe "La continuidad del Golpe de Estado y su impacto en la vida de las mujeres", emitido por Feministas en Resistencia el pasado año, revela que hasta agosto de 2010 se reportaron nueve casos de feminicidio en que los familiares y compañeros de las víctimas exponen, como causa de la muerte, la implicación directa de estas mujeres en actividades políticas de resistencia.

Este escenario no es aceptado por los organismos del Poder Judicial, responsables de la Administración de la Justicia, ni por otros entes estatales; sin embargo, es definido como tal por el movimiento feminista y de mujeres, que exige su reconocimiento público y demandan acciones al respecto.

Si bien la figura de femicidio no está contenida en la legislación hondureña, sí se han creado unidades para la prevención y combate del delito, tanto en el Ministerio Público como en la Policía Nacional.

En la Fiscalía de la Mujer existe la unidad de crímenes contra la vida de las mujeres, que incluye la trata de mujeres y el feminicidio, y al interior de la Dirección Nacional de Investigación Criminal (DNIC) se ha creado la unidad de Femicidios.

Sin embargo, estas unidades enfrentan serias dificultades, a criterio del movimiento de mujeres. Dulce Ulloa, de la Organización Intibucana de Mujeres "Las Hormigas", precisó a SEMLAC que "no hay que perder de vista que el actor principal sigue siendo desconocido, lo que nos lleva a creer que hay fallas en la investigación criminal".

Los cálculos indican que más de 60 por ciento de los asesinatos ocurre en escenario desconocido y casi 70 por ciento de los agresores también son desconocidos.

"Estos son datos del Poder Judicial, de la Fiscalía, de la Policía, son datos gruesos. No podemos creer que, en la mayoría de los casos, simplemente se desconozca quién es el culpable", sostiene Ulloa, partidaria de que "no hay voluntad política, ni interés de parte de los agentes correspondientes para investigar y dar solución a estos feminicidios", subraya.

El Foro internacional sobre feminicidios, llevado a cabo en la ciudad de Tegucigalpa el pasado 8 de marzo con la participación de organizaciones de mujeres, sociedad civil y organismos del Estado, concluyó que "el problema no es de capacitación porque se ha invertido a lo largo de la última década en formación de policías, de agentes de investigación y de jueces que no han dado respuesta al problema. Al contrario, han sido estos mismos actores los responsables de diversos actos de represión y hostigamiento contra las mujeres".

El foro consideró, además, que los feminicidios están íntimamente relacionados con la cultura armamentista de la región, ya que la mayoría de las mujeres asesinadas son ejecutadas (en más de 60%) con armas de fuego.

El padre de una víctima de femicidio que participó en la investigación afirmó, en un dossier entregado durante el foro, que le envió una carta al Ministro de Seguridad, pero nunca recibió una respuesta del funcionario.

"El Ministro de Seguridad se jacta de que es solo una percepción de uno, pero si a él le mataran una hija y estuviera sufriendo el dolor que uno siente, creo que sí se preocuparía por resolver el caso", manifestó.

En este mismo foro, la Tribuna de Mujeres exigió a las instancias públicas responsables de tutelar los derechos de las mujeres que asuman su responsabilidad en función de la investigación y judicialización de los casos de femicidio y presenten un informe, respetando y haciendo valer los acuerdos y convenios internacionales que el Estado ha firmado para hacer frente a la violencia contra las mujeres y que actualmente no se están aplicando.

También sugirieron la sanción a funcionarios que no cumplan con el deber de investigar y sancionar los feminicidios.

martes, marzo 15, 2011

Protestan en Honduras por Asesinatos de Mujeres

Tomado: Mujeres
Decenas de hondureñas protestaron en la capital, por el asesinato de más 60 mujeres en lo que va de año a causa de la violencia generada en esa nación centroamericana después del golpe de Estado.

En el contexto del Día Internacional de la Mujer las manifestantes dijeron que ven con suma preocupación la situación de inseguridad existente en país, principalmente para las mujeres.

Llevando velas encendidas en memoria de las víctimas, las mujeres hondureñas denunciaron que en el país se registra una tasa de 72 homicidios por cada 100 000 habitantes, una de las más altas del mundo.

Durante la protesta las mujeres dijeron que los crímenes quedan en la más absoluta impunidad y exigieron al régimen de Porfirio Lobo acciones concretas para poner fin a los femicidios.

Mientras que en Venezuela, más de 1000 delegadas de 46 países debatieron en Caracas, sobre igualdad de derechos y oportunidades, durante la cuarta jornada de la Conferencia Mundial de Mujeres de Base.


Ellas abordaron en el foro temas como la discriminación racial o por sexo, expresada entre otras formas por salarios injustos y dificultades en el acceso al trabajo y la educación.

Mujeres latinoamericanas aportaron a las discusiones los cambios materializados por procesos revolucionarios en la región, particularmente en Venezuela y Ecuador, donde ellas tienen creciente protagonismo en los diferentes sectores de la sociedad.


Delegadas estadounidenses lamentaron que en su país falten oportunidades para las madres jóvenes, primen los salarios bajos y la carencia de beneficios laborales.

En el caso de representantes de naciones de Europa y Asia, introdujeron el debate sobre los derechos sexuales y los prejuicios aún existentes.

Fuente: RHC

sábado, noviembre 27, 2010

Honduras: “Los femicidios son un crimen de Estado, asesinan mujeres y a ellos no les importa”

Mario Casasús
Defensores en línea En entrevista con defensoresenlinea.com Gilda Rivera, coordinadora del Centro de Derechos de Mujeres, habla de la manifestación del día internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer: “Nosotras vinculamos la violencia contra la mujeres con el colapso del Estado, los femicidios son un crimen de Estado, los funcionarios del régimen son responsables, asesinan mujeres y a ellos no les importa, basta de políticos y funcionarios irresponsables (…) El impacto de la represión y la violencia del Estado es muy diferente en el cuerpo de una mujer, que en el cuerpo de los hombres, lo vemos claramente en una situación de conflicto, ambos enfrentamos la represión, pero a los hombres no se les viola sexualmente, ni se les agrede sexualmente, los cuerpos de las mujeres son considerados un botín de las fuerzas armadas”

MC.- Gilda, ¿qué te dice el cinismo de la pancarta del Ministerio Público conmemorando la efeméride del 25 de noviembre, pero no cumpliendo su palabra?

GR.- Es una total incongruencia, porque la respuesta de parte de la instancia oficial es una irresponsabilidad completa, en relación a la atención de esta grave problemática de la violencia contra las mujeres, en específico con los femicidios –la muerte de las mujeres por razones de género-; generalmente el Ministerio Público lo que hace es colocar mantas de este tipo –gastando un dineral- poniendo las fotos de sus funcionarias, ahí está la Fiscal de la Mujer, pero de qué nos sirve, si lo que tenemos es una institucionalidad colapsada y cómplice del rompimiento del orden constitucional con el golpe de Estado, una institucionalidad al servicio del los grupos oligárquicos, afectando a nuestra incipiente democracia, atropellando los derechos de las mujeres, nosotras vinculamos la violencia contra la mujeres con el colapso del Estado, los femicidios son un crimen de Estado, los funcionarios del régimen son responsables, “asesinan mujeres y a ellos no les importa, basta de políticos y funcionarios irresponsables”.

MC.- A los funcionarios del Ministerio Público de facto no les importa investigar ni castigar a los culpables, pero sí les importa maquillar las cifras para presentarlas en Foros Internacionales y así reinsertarse en la OEA…

GR.- No creo que sólo maquillen las cifras, algunas veces hay incapacidad en el manejo de las cifras de los femicidios; en el régimen de Lobo maquillan su discurso, se llenan la boca diciendo que están impulsando una serie de acciones, que han invertido más presupuesto, que han creado unidades de investigación, pero cuáles son los resultados: ¿cuántos asesinos de mujeres cumplen una sentencia? Viven en total impunidad.

MC.- En lugar de que la “Fiscal de la Mujer” venga a escuchar el pliego petitorio, el Ministerio Público nos envió una comitiva de bienvenida, con sus toletes y armas…

GR.- Es lo que recibimos de parte de la dictadura, vivimos una dictadura militar, no sólo porque el ejército llegó al poder, sino porque la respuesta a la acción social es la criminalización y la represión; lo vemos aquí, somos mujeres y gracias a nuestro trabajo es que el tema de la violencia contra las mujeres en Honduras ocupa un nivel de importancia en la agenda social, pero siempre recibimos frente a nuestras manifestaciones la represión militar.

MC.- El año pasado, Karla Lara me dijo que el 70% de la Resistencia eran mujeres, pero en el FNRP hubo una confusión al momento de convocar la marcha del 25 de noviembre, ¿por qué conmemorar un día en exclusiva a la No violencia contra las mujeres?

GR.- No podemos construir una verdadera democracia si las mujeres estamos sufriendo la violencia, y la violencia la enfrentamos en nuestros hogares, está en la cama, en nuestras comunidades y en las organizaciones políticas en las que participamos, en las organizaciones sociales y gremiales; los compañeros del FNRP tienen que entender que no es posible construir un Estado o un proyecto político verdaderamente democrático sin antes haber asumido el tema de la violencia contra las mujeres y si no se acepta que hay relaciones de poder desiguales entre hombres y mujeres, donde los hombres tienen privilegios en un sistema que lo utilizan a su favor y al final las mujeres estamos en una situación de desventaja; desde la década de 1980, durante la lucha social nos dedicábamos a defender los derechos de las mujeres y los compañeros nos decían: “no compañera, eso lo solucionaremos cuando estemos en el poder”, hoy lo matizan un poquito, pero en el fondo, sigue vigente ese pensamiento de considerar que las luchas y demandas de las mujeres deben ser parte de otro momento histórico de la lucha social. El día de la No violencia contra las mujeres es suficiente motivo para convocar una manifestación.

MC.- Las manifestaciones de las mujeres son las más festivas y creativas, ustedes van cantando y gritando consignas originales: “Ni golpes de Estado, ni golpes a las mujeres”, etcétera; ¿cómo lograron organizar una enérgica manifestación de protesta y de luto por los femicidios?

GR.- Algo tenemos las mujeres que toda la vida hemos asumido un rol histórico que nos exige hacer un equilibrio entre el cuidado de nuestros hijos, la administración del hogar con pocos recursos, pero al mismo tiempo garantizar la esperanza y las alegrías de nuestros hogares, eso forma parte de la lucha no sólo del feminismo, sino de todas las mujeres a lo largo de la historia: las mujeres fueron las primeras curadoras, sanadoras, las que descubrieron la utilización de plantas, eso está ligado al sentimiento que las mujeres hemos ido cultivando: de alegría, esperanza e ilusión; cuando impulsamos actividades y aunque los temas sean dolorosos, tratamos de que exista la expresión de esos sentimientos, me parece que el pueblo de Honduras ha demostrado la dignidad y ese es el aporte de las mujeres a esta lucha social.

MC.- Estamos en medio de una Jornada continental por la No violencia contras las mujeres, ¿cómo se coordinan las organizaciones feministas desde Ciudad Juárez hasta Tegucigalpa?

GR.- Somos parte de redes regionales latinoamericanas, debemos reconocer que el acceso a Internet y otras tecnologías te facilitan muchísimo la organización y comunicación, ahora tendremos entrevistas con la Radio Internacional Feminista –que transmite no sólo en Latinoamérica, sino a nivel mundial-, creo que todas las organizaciones sociales debemos aprovechar la tecnología, no es de uso exclusivo para los grupos oligárquicos, los pueblos debemos apropiarnos de los medios de comunicación.

MC.- ¿Por qué CDM es la única organización feminista dentro de la Plataforma de Derechos Humanos de Honduras?

GR.- Fue un momento histórico, cuando la represión histórica estaba muy dura consideramos que nuestro deber era salir a las calles y tratar de apoyar a los organismos de derechos humanos de corte histórico en nuestro país, como el COFADEH, nos movilizamos junto al COFADEH a las cárceles y a los campos de concentración; tratamos de informar a la comunidad internacional, ya teníamos una coordinación previa con el COFADEH, con muchos lazos de confianza, de amistad y cariño. Consideramos importante darle a la Plataforma de DD.HH. la mirada de las feministas, si de algo estamos convencidas es que el impacto de la represión y la violencia del Estado es muy diferente en el cuerpo de una mujer, que en el cuerpo de los hombres, lo vemos claramente en una situación de conflicto, ambos enfrentamos la represión, pero a los hombres no se les viola sexualmente, ni se les agrede sexualmente, los cuerpos de las mujeres son considerados un botín de las fuerzas armadas.

MC.- Finalmente, el Centro de Derechos de Mujeres dice: “Mi cuerpo no es un campo de batalla”, pero al parecer al Aguán lo están convirtiendo en zona militarizada, ayer escuchamos –casi- un reclamo de los campesinos del MCA, pidiendo la visita de la Plataforma de DD.HH. ¿CDM impulsará una delegación que constate las violaciones en el Aguán?

GR.- Sí, estamos coordinando con otras organizaciones de la Plataforma de Derechos Humanos y con alguna ONG Internacional para ir al Aguán en los primeros días de diciembre, ya que uno de los objetivos que estamos persiguiendo es obtener información para que a su vez, esa información sobre las violaciones a los derechos humanos pueda ser enviada a La Haya (Holanda), para que se fortalezca la denuncia que existe en la Corte Penal Internacional; además para que las compañeras y compañeros campesinos del Aguán sientan la solidaridad de nuestro pueblo y la solidaridad de los pueblos del mundo.

miércoles, marzo 24, 2010

Honduras: Una alianza para enfrentar femicidios...

Por Thelma Mejía (IPS) - Más de una muerta cada día, en crímenes que no hallan justicia, llevó a ocho organizaciones feministas de Honduras a crear la Tribuna de Mujeres contra los Femicidios, para impulsar una campaña que frene la plaga y la impunidad que la envuelve.

Honduras pasó del tercero al segundo lugar de América Central en femicidios, detrás de Guatemala y delante de El Salvador, después de que en 2009 se produjeron 377 asesinatos de mujeres y en los dos primeros meses de este año 60, según registros del estatal Instituto Nacional de la Mujer (INAM), que la nueva Tribuna considera parciales.

Gladys Lanza, coordinadora nacional del Movimiento de Mujeres por la Paz "Visitación Padilla", dijo a IPS que "nos están matando, nadie reacciona y nosotras estamos indignadas ante tanta impunidad".

Esta organización es una de las ocho de la Tribuna, conformada el día 10 y que acaba de lanzar la Campaña Nacional Contra los Femicidios, con el apoyo especial de Oxfam Internacional.

En los últimos seis años fueron asesinadas más de 1.200 mujeres en este país centroamericano, y sólo 54 casos llegaron a los tribunales. Las muertes violentas de mujeres aumentaron a una tasa de 160 por ciento, mientras que las de varones lo hicieron en 50 por ciento, se explicó en el lanzamiento de la campaña.


La ministra del INAM, María Antonieta Votto, declaró a IPS que es su intención unir esfuerzos con las organizaciones feministas para promover "la concienciación para que este delito no quede impune y se empolve en el silencio de los archivos".

El grado de violencia con que comenzó 2010 "nos alarma, porque parece que esta ola de asesinatos no va a tener fin y nadie dice qué pasó, por qué las matan y que están haciendo para que el delito no quede impune", planteó la responsable de los asuntos de la mujer desde el 27 de enero, cuando tomó posesión el presidente derechista Porfirio Lobo.

Esa alarma también condujo a la Fiscalía Especial de la Mujer y al Fondo de Población de las Naciones Unidas a establecer un plan de seminarios por departamentos del país, para sensibilizar a los operadores de justicia sobre la violencia de género y capacitarlos sobre la Ley de Violencia Doméstica y las mejores formas de aplicarla.

En uno de estos seminarios, el día 15 en San Pedro de Sula, la capital industrial del país situada a 244 kilómetros al norte de Tegucigalpa, algunos jueces lamentaron la poca ayuda que reciben de la policía para que se hagan efectivas medidas contra los maltratadores de sus parejas o ex parejas, contempladas en la ley.

Esa ciudad es la que tiene mayores índices de violencia sexista. De los 377 femicidios denunciados el año pasado, 156 ocurrieron allí, mientras en Tegucigalpa hubo 145.

El lanzamiento de la campaña contra el femicidio se integró en una cadena de acciones del movimiento organizado de mujeres hondureñas.

El Día Internacional de la Mujer, el 8, y las jornadas previas, las organizaciones feministas realizaron movilizaciones y protestas pacíficas ante el parlamento, otras instituciones y las iglesias de diferentes ciudades, en las que portaron una cruz como estandarte.

"Un símbolo de nuestras mujeres asesinadas y por las que nadie da respuestas", dijo Lanza.

Las organizaciones feministas criticaron que el nuevo gobierno haya presentado "un plan de la nación donde no se contempla el eje de género, no se mencionan los derechos de las mujeres y tampoco la problemática de los femicidios".

Honduras, con 7,5 millones de habitantes de los que 51,7 por ciento son mujeres, está sumergida en una creciente inseguridad ciudadana que ha situado en 14 el promedio diario de homicidios.

Pero el Observatorio de la Violencia de la estatal Universidad Nacional Autónoma de Honduras, destaca que los femicidios provocan un especial impacto, por la situación de indefensión, la saña y la impunidad, dijo a IPS su rectora, Julieta Castellanos, especialista en temas de seguridad.

El Observatorio tipifica los femicidios como "asesinatos de odio" contra las mujeres, mientras que la Tribuna precisa más la tipificación del delito, al establecer que es la muerte de mujeres por violencia de género, perpetrada por parejas, ex parejas, u otros relacionados o desconocidos.

Un estudio de la Tribuna indica que cinco de cada 100.000 hondureñas mueren asesinadas. En 77,8 por ciento de los casos el agresor fue declarado como desconocido, pese a que se ha podido establecer que en 52,5 por ciento de las muertes el victimario era pareja de la asesinada.

Dulce Ulloa, responsable de la Organización Las Hormigas, precisó que la campaña busca crear conciencia y presionar al Estado para que comprenda que "aparte de maltratarnos nos están matando indiscriminadamente" y que es urgente que todos los organismos de seguridad y justicia comiencen a combatir la violencia intrafamiliar.

En un comunicado, Oxfam precisó que la campaña contra los femicidios no se va a limitar al ámbito nacional, sino que presionará desde instancias foráneas para que las autoridades hondureñas cumplan tratados y acuerdos internacionales, que las obligan a prevenir y erradicar estos crímenes

miércoles, agosto 26, 2009

Honduras: Feminicidio aumenta exponencialmente

Por: Sara Lovera, Semlac
En Honduras las muertes por feminicidio siguen aumentando.
Durante los primeros días del golpe de Estado en Honduras, los asesinatos de mujeres aumentaron en 60 por ciento. Y existen indicios de que han ocurrido asesinatos colectivos en algunas poblaciones.

Hasta antes del golpe del 28 de junio, la incidencia del feminicidio en el país significó 1,149 homicidios contra mujeres en 2008, con un promedio de 10,000 denuncias anuales de violencia.

Los datos globales sistematizados por organizaciones no gubernamentales de mujeres, publicado en un informe de seguimiento de notas de prensa, contradicen los informes oficiales, que reportaron en el año 2008 un homicidio diario.

“La violencia generalizada contra la población en resistencia, siempre es un riesgo a la integridad de las mujeres y supone innumerables violaciones a los derechos humanos”, dijo en entrevista con SEMlac, Soraya Long, experta en Derechos Humanos y ex integrante del Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL).


Explicó que esta situación se da en aquellos países donde crece la delincuencia o se decide institucionalmente la salida de los militares a las calles, caso este último de Honduras.

Un informe preliminar de la violencia contra las mujeres, fue ampliamente discutido el jueves por las integrantes del Observatorio de la Transgresión Feminista. Ellas pusieron a debate las prácticas feministas, la creciente institucionalización y la carrera hacia atrás de la situación de las mujeres.

La situación de Honduras ha puesto al descubierto los límites de la ley, de los mecanismos de la mujer (secretarías y ministerio), de las fiscalías especializadas y de las leyes que se vuelven sólo de papel, reconoció Rocibel Gómez, representante de UNIFEM en Honduras, al entrevistarse con las observadoras.

Sin embargo, la Fiscal para la Mujer, Irma Grisel Amaya, en su entrevista con las observadoras, aseveró que la violencia intrafamiliar y de pareja ha disminuido en las últimas semanas.

La hipótesis para esta aparente disminución es que por el toque de queda las mujeres no se acercan a las comisarías a denunciar, o que ocurren cambios en el interior de los hogares.

Lo que sí informó es que en julio fueron asesinadas 51 mujeres, lo que ha sido motivo de preocupación creciente de su despacho, según señaló.

Se sospecha que durante los primeros días de la intervención y La acción de policías y militares en diversos departamentos y ciudades de Honduras hubo por lo menos dos asesinatos colectivos contra las mujeres: en uno se encontraron los cuerpos de cuatro mujeres ejecutadas y en el otro, seis mujeres asesinadas.

No existe en esa fiscalía, dijo, información contundente. Y ante las preguntas de las asistentes a la entrevista, la fiscal reconoció que hay pocas denuncias documentadas. Argumento que habla del caos en que cayó el régimen de facto.

Instituciones inoperantes

El régimen de facto ha vuelto inoperante al Instituto Nacional de la Mujer (INAM), que era considerado un logro importante de las luchas de las mujeres hondureñas. Las feministas intentaron defender sus fueros y recibieron como respuesta, el 14 de julio, la represión policial.

Esta es una de las consecuencias más negativas contra las mujeres del golpe de estado, afirma el Observatorio de Trasgresión Feminista.

El régimen puso a la cabeza del INAM a María Martha Díaz, una de las figuras más destacadas del movimiento golpista, y de inmediato se emprendieron una serie de acciones dirigidas a debilitar la entidad.

Por ejemplo, entre el 14 y 15 de julio, el Instituto fue totalmente militarizado para intimidar a las organizaciones de mujeres y a las y los empleados del INAM que manifestaron su opinión en contra del golpe de estado.

Fueron las y los trabajadores quienes a viva voz relataron los hechos: en menos de una semana se despidieron 16 empleadas, en su mayoría técnicas especializadas que garantizaban la ejecución de los planes estratégicos institucionales, construidos de manera participativa con la sociedad civil y acordes con los convenios internacionales sobre las mujeres.

El INAM funcionaba con recursos que en un 90 por ciento provienen de la cooperación internacional. Esos fondos ahora están suspendidos, indicó a SEMlac Rocibel Gómez, representante de UNIFEM, principalmente debido al cambio de ruta en su operación, explicó.

Gómez agregó que se requiere poner en discusión la necesidad de sensibilizar a policías, jueces, militares, funcionarios públicos, “que a la hora del establecimiento de un régimen autoritario, echan por tierra toda la inversión, cambian su mirada en torno a la defensa de los derechos humanos de las mujeres y se olvidan de las convenciones, acuerdos y declaraciones internacionales suscritos”.

La directora técnica del INAM, Kei Arias, segundo puesto de importancia y cuyo nombramiento es parte de un compromiso del Estado con las organizaciones de mujeres, enfrenta continuos actos de hostigamiento que tienen el fin de obligarla a renunciar, pese a que cuenta con medidas cautelares otorgadas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

De acuerdo a las denuncias recibidas por las diferentes organizaciones de derechos humanos, los actos de hostigamiento y persecución política se están realizando en varias instituciones públicas, contra aquellas personas que se atreven a expresar una opinión adversa a las autoridades de facto, o que se resisten a participar en las actividades de apoyo a los golpistas.

Según el Observatorio, lo viene sucediendo en el INAM es motivo de especial preocupación ya que la intención parece ser no sólo deshacerse de cierto personal, sino debilitar de manera irreversible a la Institución.

Fuentes al interior del Instituto han denunciado que en el Gabinete Social de facto se ha introducido una propuesta para cerrar la entidad y que el tema de “género” sea asumido por la Secretaría de Gobernación.

La persecución política, la militarización del INAM y la represión contra las mujeres organizadas por defender sus logros y su Instituto han sido sucesos públicos de gran notoriedad.

Sin embargo, no han motivado la actuación de oficio de la Fiscalía Especial de la Mujer del Ministerio Público que, de acuerdo a la legislación nacional y a sus funciones, está obligada a actuar en defensa de los derechos de las mujeres.

La gran interrogante es cómo harán las Naciones Unidas en Honduras para concordar la campaña del Secretario General, Ban-ki Moon, para erradicar la violencia contra las mujeres.