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viernes, marzo 19, 2010

Nora Castañeda: Código penal venezolano coloca a la mujer en situación de discriminación...

ABN.- El Código penal venezolano coloca a la mujer en una situación de opresión, explotación y discriminación, es por ello que consideramos que este instrumento jurídico debe ser revisado, para avanzar en la construcción de una sociedad más justa, aseveró la presidenta del Banco de Desarrollo de la Mujer (Banmujer), Nora Castañeda.

Durante el conversatorio que se llevó a cabo este viernes en la sede de la Galería de Arte Nacional (GAN), para analizar las luchas y retos de las mujeres, la presidenta del Banmujer especificó que el código penal venezolano “contiene cosas terribles, debido a que considera adultera a la mujer sin la presentación de pruebas, y en cambio el adulterio del hombre debe demostrarse para ser aceptado, y esto tiene consecuencias de todo tipo como jurídicas, sociales, económicas y políticas”.

Asimismo, indicó que el código penal venezolano penaliza la interrupción del embarazo, “y nosotras consideramos que esa penalización es totalmente incorrecta, porque no reconoce el derecho que tenemos sobre nuestro cuerpo, sino que se remite a decisiones de un médico, un cura o el marido”.

Dijo que en caso de que una mujer resulte embarazada en una situación de violación, “basta que el hombre reconozca la situación y se case con ella, para que no sea acusado, absolutamente de nada”.

“Nosotras consideramos que el código penal debe ser revisado, y sabemos que la piedra de tranca en ese sentido es el aborto, que para nosotros significa la interrupción del embarazo, es decir que si la vida de la mujer está en peligro, no se toma en consideración, es por ello que consideramos que deben revisarlo con el cuidado que el caso amerita”, enfatizó.




Por otra parte, Nora Castañeda señaló que la mujer venezolana debe continuar su lucha por alcanzar la igualdad, equidad y paridad en ámbitos como en la postulación para cargos de dirección y de elección popular

“La igualdad, acompañada de la paridad y la alternabilidad, es un derecho político que nosotras debemos seguir trabajando, pero entendemos que existe una cultura patriarcal en ese sentido, que aún es dominante”, agregó.

viernes, febrero 19, 2010

Argentina: “Mi hija tiene derecho a abortar”

La madre de la chica de 15 años apelará hoy el fallo de la jueza de Comodoro Rivadavia que rechazó su pedido. Dice que acudió a la Justicia para preservar la prueba y demostrar la violación. “Mi hija está corriendo riesgos en su salud”, afirma.

Por Mariana Carbajal / Página 12
“Quién es esa jueza para obligar a mi hija a tener un hijo que es producto de una violación, de un embarazo no querido. Se toma atribuciones que no le corresponden. Yo soy la madre. Y mi hija tiene derecho a abortar. Lo dice el Código Penal. Estoy segura de que si hubiera sido su hija la decisión hubiera sido otra.” La que habla es Aurora Luisa Fuentes, la madre de la adolescente de 15 años, de Comodoro Rivadavia, que reclama un aborto no punible. Se refirió así, en diálogo con Página/12, a la magistrada de Familia Verónica Daniela Robert, quien le negó el permiso para llevar adelante la práctica médica. Hoy, Fuentes, en representación de su hija, apelará la sentencia con el respaldo del equipo legal del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva. Es llamativo que la jueza Robert utilizara los mismos argumentos para obstruir la interrupción del embarazo que usó una jueza de Menores platense, en 2006, en el caso de LMR, una adolescente con discapacidad mental que había sido abusada sexualmente por un tío: por las trabas que puso la Justicia en aquel caso, la Argentina enfrenta una demanda en el Comité de Derechos Humanos de la ONU y probablemente sea condenada.

“El aborto lo podría haber hecho en forma particular. Si hubiera sabido que íbamos a tener tantas trabas y demoras, no hubiera recurrido a la Justicia. Pero yo quiero que se lo haga en un hospital público para resguardar material genético que permita probar la violación”, explicó Fuentes a este diario. Está indignada y “desilusionada con la Justicia”. Cuenta que la violación fue denunciada el 3 de diciembre en la Agencia de Delitos contra la Integridad Sexual y las Relaciones Familiares de Comodoro Rivadavia. El pedido del aborto no punible lo presentaron en los primeros días de enero en el fuero civil. La jueza Robert se tomó más de un mes en pronunciarse, en un caso en el que la premura es fundamental.


El acusado de la violación es quien era desde hacía trece años pareja de Fuentes. “Para mi hija era su padre, la crió desde que tenía dos años. La destruyó. A ella y a toda la familia. A mí también, como mujer, como madre, como esposa”, dice Fuentes. La violación, según le contó su hija, ocurrió cuando ella había viajado a la ciudad de Buenos Aires con otro de sus hijos para realizarle un control médico.

Fuentes tiene diez hijos: dos parejas de mellizos, de 10 y 4 años, la adolescente que fue víctima de la violación y otra niña de 13 viven con ella. Los otros cuatro, mayores de edad, ya se han casado.

“Somos católicos. Mi hija tiene el bautismo, la comunión y la confirmación. El aborto no es un capricho. Si el embarazo hubiese sido de un noviecito, no estaríamos pidiéndolo, seguramente. Ella quiera abortar porque se está produciendo un daño en su salud. Psíquicamente está corriendo riesgos, llora, no quiere ver a sus amigas y amigos. No quiere empezar la escuela, siente vergüenza”, cuenta Fuentes. La adolescente, que reclama su derecho a un aborto no punible, contemplado en el artículo 86 del Código Penal, pasó a primer año de Polimodal en una escuela de Comodoro Rivadavia. “Era una nena alegre y ahora está encerrada. No sé qué espera la jueza (Robert). Mi hija ha amenazado con quitarse la vida si no la dejan abortar”, advierte Fuentes.

Además de ese drama, Fuentes atraviesa por otro conflicto: tras la denuncia de violación, su marido no le pasa dinero para mantener a los niños. “Tengo casa propia, pero económicamente no tengo nada. Nos están ayudando vecinos. Estamos viviendo un tormento”, describió. Fuentes iniciará una demanda por una cuota alimentaria contra su ex pareja.

La gestación rondaría la semana 16. Uno de los argumentos que suscribió la jueza para negar el permiso fue que el embarazo estaba muy avanzado y sería riesgoso interrumpirlo. Es lo que alegó el Comité de Bioética del Hospital Regional de Comodoro Rivadavia para pronunciarse en contra de intervención. “Me dicen que mi hija correría riesgos con un aborto a esta altura del embarazo, pero es mentira, si hasta la 26 semanas se pueden hacer. Cuántas madres pierden a sus hijos a los cuatro o cinco meses y no les pasa nada y cuántas mujeres se hacen abortos clandestinos y tampoco les pasa nada. Si a mi hija el aborto se lo hace un médico especialista ¿cómo va a correr riesgo su vida?”, dice Fuentes.

La jueza Robert utilizó en su fallo argumentos tomados de la sentencia de la jueza de Menores de La Plata, Inés Siro, con el cual le negó un aborto no punible a LMR, una joven de 19 años, pero con una edad mental de una niña, que fue abusada sexualmente en 2006 y debió enfrentar un cúmulo de obstáculos para interrumpir la gestación producto del ataque sexual. El fallo de Siro fue ratificado en segunda instancia. Pero luego, la Suprema Corte bonaerense le dio el aval a LMR para abortar. Finalmente, la chica tuvo que recurrir a una clínica privada, con el apoyo de organizaciones integrantes de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto, porque ningún hospital público aceptaba realizarle la práctica. El embarazo rondaba las 16 semanas. Se hizo sin ningún inconveniente. Pero por las trabas que enfrentó, denunció al Estado argentino ante el Comité de Derechos Humanos de la ONU, con el acompañamiento de la Asociación Católicas por el Derecho a Decidir y el Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de la Mujer (Cladem), entre otras entidades. En el marco de esa demanda, el Estado argentino reconoció en setiembre de 2008 que negar el acceso al aborto no punible es una violación de los derechos humanos de las mujeres.

Hoy, con el patrocinio legal de la abogada Sandra Grilli y el respaldo del Programa Nacional de Salud Sexual y Reproductiva, Fuentes presentará la apelación. Pero los días siguen corriendo y el embarazo avanza. La adolescente, mientras tanto, sufre ensimismada. Y desde el Estado nadie le da la respuesta que está esperando.

Grupo Plural: Tiene la mujer derecho a tomar sus propias decisiones sobre su persona y su cuerpo

Durante el foro abierto ““Derecho a Decidir en Baja California Sur”, afirmaron que ni el Gobierno ni la sociedad, tienen derecho a intervenir

Ayer se realizó el foro abierto “Derecho a Decidir en Baja California Sur”, donde el tema principal fue la mujer, quien de acuerdo a los ponentes, tiene derecho a tomar sus propias decisiones sobre su persona y su cuerpo, sin ninguna interferencia del Gobierno ni de la sociedad. Este foro organizado por el Grupo Plural por el Derecho a Decidir en BCS, integrado por varias personas que laboran en diferentes ámbitos locales, político, empresarial y asociaciones, entre otros.

Todos los ponentes expusieron temas de salud pública, religión, información en reproducción elegida y derechos humanos de las mujeres, donde el objetivo es garantizar el respeto a las decisiones de las personas sobre su sexualidad y reproducción y reconocer que las parejas pueden ejercer libre y responsablemente su sexualidad como parte fundamental de su salud, bienestar físico, mental y social. Así mismo, coincidieron en manifestar que estar a favor del derecho a decidir, es creer que toda mujer tiene el derecho a decidir si quiere tener un hijo o no y cuándo.

“Significa creer que una mujer puede tomar esa decisión por sí misma, basada en sus creencias personales, su salud y circunstancias de vida, sin la interferencia de nadie. Significa luchar por un mundo en el que todas las opciones reproductivas de las mujeres sean legales, seguras y accesibles”, indicó Fray Julián Cruzalta, quien fue entrevistado por Grupo Editorial Tribuna.


Entre las personalidades que se dieron cita estuvieron: Enoé Uranga Muñoz, responsable de la coordinación Nacional de Lesbianas Feministas de 1990 a 1991 y actualmente Diputada Federal externa por el PRD; Raffaela Schiavon, profesora y especialista en biología reproductiva, ginecología y obstetricia. También participó Javier Cruz Angulo Nobara, quien es abogado de profesión y se destacó por la defensa de los acusados por la matanza de indígenas Tzotziles en Acteal, Chiapas. Otro invitado fue Fray Julián Cruzalta Aguirre, fraile dominico, maestro en teología moral y asesor teológico de “Católicas por el Derecho de Decidir”; Mónica Jasis Silberg, ha trabajado en diversas instituciones de salud y en ONG’s, fundadora y co-directora de Centro Mujeres. Martha Juárez, consejera consultiva de ciudadana del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal; María Fernanda Díaz de León Ballesteros, coordinadora de Vinculación Legislativa del Grupo de Información en Reproducción Elegida.

viernes, diciembre 18, 2009

Las Mujeres y la Apropiación de su Cuerpo...

Por: María del C. García Aguilar/ Letra S Nº 90
Decir lo que somos y sentimos las mujeres a partir del cuerpo, se ha convertido, en las últimas décadas, en una vía de acceso importante para investigar el tema de la condición femenina, porque permite sacar a la luz esa historia oculta de las pasiones y los instintos, sobre todo si se toma en cuenta que el cuerpo de las mujeres, su tratamiento, ha sido malmirado y desvalorizado durante siglos.

Desde la antigüedad, la división del trabajo corporal e intelectual no sólo mutiló la relación mente-cuerpo, sino al cuerpo mismo, al que fue despojando de su sensibilidad, para verlo sólo como el depositario de las pasiones, como una coraza a la que se le rechaza, oculta e incluso se niega. Una de las razones encuentra su fundamento en la relación cuerpo-sexualidad, sexualidad-pasión, en tanto que como bien apunta Jeffrey Weeks: "la sexualidad tiene tanto que ver con las palabras, las imágenes, el ritual y la fantasía como con el cuerpo".

Esta relación abre la problemática, particularmente sobre el cuerpo de las mujeres, en por lo menos dos vertientes: el ensalzamiento del cuerpo femenino por su posibilidad de procreación, posibilidad que además ha hermanado a las mujeres con la naturaleza, y la consideración de que el cuerpo femenino es la puerta de acceso a las pasiones, por ello el cuerpo ha estado muy ligado al concepto del pecado, considerándose que puede ocultar o llevarnos a algo significativamente maligno.

En las culturas patriarcales y androcéntricas, como las nuestras, al cuerpo femenino se le ha significado con esta polaridad, puede inspirar, por un lado, los más grandes odios y, por el otro, las más elevadas adoraciones, situaciones que van desde las blasfemias contra el cuerpo de las mujeres, hasta la veneración del mismo.


Pero aún dentro de estos dos polos, el cuerpo de las mujeres sólo ha sido descifrado, por decirlo así, por los hombres, en tanto que las mujeres han sido expropiadas de su cuerpo, de su sexualidad y de su subjetividad por la ideología de este ancestral sistema llamado patriarcado, y sus múltiples claves, signos, artificios, trampas, costumbres, prácticas, creencias y complicidades, que nos han determinado y significado.

Históricamente, el cuerpo ha sido condenado y dejado sólo para el uso de "los inferiores" y por ello "los malos de espíritu" son quienes utilizan el cuerpo y no pueden dedicarse a lo más valioso y elevado: la espiritualidad y la razón, de ahí la relación de las mujeres con el mal. El fundamento para justificar esta concepción se encuentra en un "engañoso" argumento biologicista: la "debilidad" corporal de las mujeres las hace más vulnerables a las pasiones y su menor intelecto las une más al cuerpo.

El contexto imaginario
Uno de los pocos momentos históricos fundamentales para la apreciación corporal fue la época del Renacimiento. En la Europa del siglo XV, aparece el desnudo en la pedagogía artística con una preocupación creciente por la anatomía y el gesto. En las producciones artísticas anteriores, el cuerpo había existido con un papel meramente instrumental. Por influencia de la concepción dinámica, los cuerpos aparecen ahora libres y con movimiento; los artistas descubren y desnudan los cuerpos como sinónimo de libertad, dando paso a una nueva relación de los hombres con su cuerpo. Los cuerpos de modelos y musas sirven de inspiración para dar sentido a la expresión artística.

En contraste, en el campo intelectual la exaltación de la razón trae como consecuencia el menosprecio del cuerpo, el intentar negar las sensaciones para dar paso a la razón excluida de todo sentir considerado "mundano". De ahí que las manifestaciones sobre los cuerpos sean cuerpos que no acaban de dominar el miedo. El placer, el interés, el dolor, la caída, los sentimientos, las relaciones, le dan al cuerpo un ámbito de inseguridad que no logra superarse.

En el siglo XX, el cuerpo de las mujeres se presenta como lo bello, el objeto del deseo, del goce de la mirada, es decir, se convierte en el espacio del placer, pero desde luego, del placer del otro. El cuerpo femenino empieza a adaptarse a las necesidades de lo imaginario, es la representación de un destino y el cuerpo deja de ser tal para extraviarse en la historia, pues siempre se le acompaña de un contexto imaginario que lo exenta de simbolismos y elementos tradicionalmente arraigados. En el siglo XX también resultó importante la consideración del cuerpo como objeto de análisis teórico, su visualización conceptual permitió a las feministas concebirlo y emprender una nueva vía para su conocimiento.

Ser madre, símbolo ético por excelencia
La investigación del cuerpo por parte de las mujeres se ha acrecentado, sobre todo por el vertiginoso desarrollo de la tecnología. Dentro de los distintos campos teóricos, se busca el camino de un nuevo humanismo, con el que se intenta recuperar ciertos valores mágicos, míticos y terapéuticos que fueron expulsados durante mucho tiempo de las culturas occidentales y que son básicamente femeninos.

Entre los factores que destacan en el tránsito hacia la apropiación del cuerpo, encontramos primeramente que el cuerpo de las mujeres al ser descrito, explorado y explotado en sus elementos fundamentales por "los otros", ha adquirido en su significación dos dimensiones, una arraigada en la naturaleza, en donde el cuerpo es visto por su función de procreación como sublimación máxima de "la mujer" y a la que "deben" aspirar todas las mujeres. En este nivel el ser madre es el símbolo ético positivo por excelencia que ha identificado a las mujeres, reconociendo a la maternidad como un "deber ser".

El cuerpo para "los otros"
La otra dimensión es el lado considerado negativo o pernicioso del cuerpo femenino. Se le considera un espacio de placer, deseo, pasión y debilidad. Sin embargo, no son las mujeres las depositarias del deseo y del placer, sino sólo quienes pueden provocarlo.

Así, en los dos niveles, el de la procreación y el del erotismo, el cuerpo de las mujeres es un cuerpo "para los otros" y, por ello, se considera que las mujeres son expropiadas de su sexualidad, de su subjetividad y desde luego de su cuerpo; no existe realmente en las mujeres una coincidencia de su sentido de vida con el cuerpo, pues al ser un cuerpo para los otros, las mujeres pierden su protagonismo como personas, quedando sujetas a los poderes encarnados por los hombres, por las instituciones y por los otros, de tal suerte que su cuerpo siempre es un cuerpo sujeto y es a partir de esta sujeción que se ha tratado de explicar su sometimiento. De estas dos formas de expresión del cuerpo femenino, la que identifica a las mujeres es el sentido de la procreación por el carácter ético positivo que se le ha dado.

La liberación del placer
Cuando se subvierten y entremezclan estas formas de expresión corporal tradicional inmediatamente surge la culpa, lo demoníaco, el loco amor, la vergüenza o el pecado. Pues en los sistemas patriarcales lo erótico está firmemente ligado a la reproducción y en el caso de las mujeres supeditado a ésta: de tal manera que al subvertir esta relación, la experiencia de la culpa, el pecado o el mal es inevitable.

La apropiación del cuerpo, es decir, su paso del "para otros" al "para sí", significa tener una visión de mujer como sujetos sociales, morales y políticos autónomos por sí mismas, y ésta no es una meta ya alcanzada, el camino para su consideración y expresión está abierta y toca a cada una contribuir, con la apropiación y valoración de su propio cuerpo, a alcanzar la tan anhelada autonomía y por extensión su liberación del placer, en tanto que como apunta Graciela Hierro, "el placer depende del cuerpo y sólo se alcanza si nosotras decidimos sobre nuestro cuerpo; nuestro deber moral básico es apropiarnos de nuestro cuerpo; el cuerpo controlado por otros no permite el goce y nadie puede llamarse a sí misma libre si no decide sobre su cuerpo".

jueves, mayo 07, 2009

Prohibir el Aborto es negar el Derecho a la Vida...

El aborto terapéutico, tratamiento médico indicado para interrumpir el embarazo, cuando el feto todavía no puede sobrevivir fuera del útero y se realiza con el único propósito de proteger la salud y la vida de las mujeres, adolescentes y niñas, es necesario para contrarrestar el riesgo de muerte de millones de mujeres en el mundo.

Éste se indica cuando la mujer presenta una enfermedad que puede agravarse con el embarazo, incluso hasta poner en riesgo la vida de ella y la del embrión. Así lo refiere el estudio ¿Por qué sí al aborto terapéutico? realizado por la organización Protegiendo la salud de las mujeres, promoviendo el respeto a sus derechos reproductivos (IPAS de América Central).

También cuando la salud de la mujer empeora con el embarazo por padecimientos que pueden comprometer la vida y la salud de ella durante el embarazo, la lista de enfermedades es muy amplia y entre las más frecuentes están el cáncer de mama, cérvico-uterino u otro tipo de cáncer, menciona el estudio.


Además de diabetes, leucemia, tuberculosis, rubéola, enfermedades renales severas, como la insuficiencia renal, problemas cardiacos y graves enfermedades de los huesos, e inmunológicas como el lupus y el Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Otra indicación médica para interrumpir el embarazo, es cuando el producto o feto trae malformaciones incompatibles con la vida, como el caso en que el feto viene sin cerebro.

Y cuando el embarazo es producto de la violación en mujeres de cualquier edad y en especial en las adolescentes y niñas. Las adolescentes entre 15 y 19 años de edad, tienen doble de probabilidad de morir a causa de complicaciones durante el embarazo, que las mujeres entre los 20 y 24 años de edad.

Las menores de 15 años de edad tienen un riesgo cuatro veces mayor. El cuerpo de una niña o adolescente no está listo para el proceso de reproducción, aun cuando ese embarazo sea producto de una relación aceptada voluntariamente, su salud y su vida se pone en riesgo, afirma la investigación.

Una niña o adolescente que queda embarazada producto de una violación no debe ser obligada a llevar a término ese embarazo, que además de poner en riesgo su vida, le provoca dolor y sufrimiento emocional, cortándole la posibilidad de disfrutar de esa etapa de su vida y de desarrollarse normalmente.

Impedir que se interrumpan estos embarazos es una violación del derecho a la vida, la salud, la libertad individual, sometiendo a esas niñas y adolescentes a tratos crueles e inhumanos, asegura IPAS.

Y advierte que a cualquier edad, en cualquier parte del mundo, el aborto terapéutico es un tratamiento médico necesario. Aun en los países desarrollados, el embarazo asociado con una enfermedad grave puede representar riesgo de muerte para muchas mujeres, por lo que la única salida es el aborto terapéutico.

La situación se agrava para las mujeres que no tienen acceso a una atención adecuada y oportuna para el cuidado de su salud, como el diagnóstico temprano del riesgo y el manejo de las complicaciones del embarazo.

La penalización del aborto terapéutico coloca al personal de salud en un conflicto ético y moral entre cumplir con su misión de salvar vidas o cumplir una ley que condena a las mujeres a la muerte, señala la organización, especializada en el tema de salud sexual y reproductiva.