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lunes, febrero 28, 2011

El modelo feminista no está en crisis...

El pensamiento feminista ha sido fundamental para reinterpretar nuestro entorno y para enseñarnos a mirar con nuevos ojos la sociedad en que vivimos. El feminismo ha supuesto la toma de conciencia de las mujeres como clase social y, con el propósito común de construir una sociedad que reconozca a las mujeres como integrantes de la sociedad y de la política, ha proporcionado una revolucionaria reconstrucción de los comportamientos, ha aportado nuevos valores de convivencia, nuevas relaciones humanas, nuevos lenguajes, cambios en las representaciones simbólicas y lo establecido desde la supremacía masculina, cambios en las instituciones y, además, ha significado una ruptura con la exaltación épica del heroísmo viril que nos ha legado la tradición. Gracias a las acciones que se hanabordado desde el feminismo, se han puesto en duda creencias y estereotipos que limitaban a las mujeres y se ha logrado cambiar las estructuras básicas de la sociedad que se basaban en la institución patriarcal que ha considerado durante siglos a las mujeres como seres inferiores y dependientes de la tutela de los hombres.

El feminismo simboliza el encuentro de mujeres buscando formas de acción y alianzas políticas en busca de proyecto común que rescate a las mujeres del silencio en el que han vivido durante siglos.

El modelo feminista cuestiona la desigualdad, la violencia, la crisis económica, la discriminación, el caos sociopolítico, las formas de convivencia basadas en la cultura patriarcal y, sobre todo y ante todo, genera propuestas ante cualquier proyecto y circunstancias que puedan significar que la sociedad avance.


Ahora bien, es verdad que hemos obtenido grandes logros, que hemos mejorado y hemos logrado el reconocimiento “formal” de la participación de las mujeres en igualdad, pero la realidad es tozuda y seguimos arrastrando una gran desequilibrio en la participación y en la toma de decisiones, seguimos estando en la cultura patriarcal y en una concepción masculina y machista de la organización social. La responsabilidad de lo privado sigue siendo nuestra y, si no logramos que los hombres se conciencien de ello y compartan las responsabilidades familiares, las mujeres seguiremos estando en clara desventaja respecto a ellos. La igualdad pasa por la incorporación de las mujeres a un empleo de calidad en las mismas condiciones que los hombres, lo que exige un reparto igualitario de lo privado, es decir, del trabajo doméstico y de los cuidados.

Sin duda, las mujeres necesitamos equilibrar nuestros tiempos, pues sólo de esta forma se equilibrarán nuestras oportunidades y, para ello, son herramientas imprescindibles la corresponsabilidad en lo privado y el empoderamiento de las mujeres, pues son los instrumentos que nos permitirán encarar al patriarcado y remover las estructuras sociales condicionadas por la mentalidad machista. Por tanto, podemos decir que el debate aún no ha terminado, que el cambio de mentalidad
no ha llegado a su fin porque las desigualdades de género persisten en las instituciones sociales. Las mujeres debemos conseguir que el siglo XXI sea el siglo del empoderamiento de las mujeres, donde logremos la participación en igualdad con los hombres a nivel social, económico y político, es decir, en la toma de decisiones a todos los niveles.

Quienes estamos en este camino cada día somos más y vamos a más y esto nos ha de dar ánimos para continuar con más ahínco e ilusión en esta lucha que todavía se prevé larga, pero que acabará siendo fructífera.

Por ello, desde la Organización de Mujeres
de la Confederación Intersindical animamos
a todos y a todas a luchar por una sociedad mejor
y más igualitaria, una sociedad basada en el respeto
mutuo que destierre la cultura patriarcal y
que recoja los principios del feminismo, porque
EL MODELO FEMINISTA NO ESTÁ EN CRISIS.

martes, enero 25, 2011

Manifiesto por la Igualdad de Género en el sistema de pensiones

Fuente: Sin Género de Dudas
La Comisión del Pacto de Toledo aprobó el 29 de diciembre de 2010 su Informe y 21
recomendaciones, que se votarán en el Congreso de Diputados 2 días antes de la anunciada aprobación por el Gobierno, el 28 de enero, del Anteproyecto de ley que reformará las pensiones “con o sin acuerdo” en la negociación con sindicatos y empresarios.

Por primera vez una de las recomendaciones del Pacto de Toledo, la 17 (ver anexo), se refiere específicamente a Mujer y protección social: en que, tras abogar por una “integración laboral acorde con las aspiraciones de las mujeres” y la configuración de derechos de pensión propios, no derivados del marido, frente a varias discriminaciones constatadas, no apunta a la igualdad en el empleo y la protección social, sino a algunas medidas específicas aparentemente proteccionistas, pero perpetuadoras del reparto desigual del empleo y el cuidado, como los incentivos fiscales y de protección social a la no incorporación de mujeres casadas al mercado de trabajo.

La reforma de las pensiones es, junto a la reducción del gasto público y la reforma laboral, parte de la exigencia de recorte de Estado del Bienestar de “los mercados” al Estado – la Seguridad Social gestiona un tercio de sus gastos -, retrasando de los 65 a los 67 años la edad legal de jubilación y ampliando de 15 a 20 años el periodo de cálculo y el periodo de carencia para la pensión contributiva mínima. Las premisas demográficas en que se apoya, como la caída de la natalidad a 1,4 hijos por mujer y el aumento de la longevidad, tienen un sesgo de género: son producidos mucho más por un modelo socioeconómico de desigualdad entre mujeres y hombres e
incompatibilidad entre empleo y cuidados, que por una causa biológica. La baja natalidad responde a la carencia de tiempos y servicios para la conciliación, y siendo mujeres el 58% de las personas mayores de 65 años por tener 6,4 años más de esperanza de vida (84,4 años) que los hombres (78,0 años), aunque los años de vida en buena salud son casi iguales: 63,2 para los hombres y 62,9 para las mujeres.



Sin perjuicio de exigir al Gobierno que cumpla en este y los demás proyectos de ley el artículo 19 de la Ley de Igualdad, acompañándolo del preceptivo Informe de Impacto de Género sobre la situación de partida de mujeres y hombres y la previsión de cómo va a incidir en ella la reforma de las pensiones, MANIFESTAMOS:


1.- España debe hacer un esfuerzo especial en la individualización de las prestaciones de Seguridad Social, pues nuestro sistema fue diseñado en la década de los 1960, en base al modelo de familia de sustentador masculino/esposa dependiente, en el que el hombre es titular del salario y de las prestaciones sociales por enfermedad, desempleo, jubilación o supervivencia (viudedad y orfandad), y las mujeres no tienen ingresos o derechos propios, sino derivados del marido. El objetivo de igualdad de género debe ser explícito y concreto para la solidaridad inter e intra generacional propia del sistema de pensiones y para seguir avanzando hacia el modelo socioeconómico de mujeres y hombres sustentadores y cuidadores en igualdad.

2.- En la actualidad no hay igualdad real de mujeres y hombres en la protección social. Son mujeres el 45,01% de los 17.612.709 cotizantes a la Seguridad Social y el 51,35% de los 8.711.058 pensionistas del sistema contributivo. Más de la mitad, el 51,38 % de las mujeres pensionistas lo son por un derecho derivado, la mayoría por viudedad.

3.- La menor tasa de ocupación femenina, la desigualdad salarial y las diferencias entre la vida laboral de hombres y mujeres, marcadas por la precariedad y la feminización del cuidado de hijos y familiares dependientes con las consiguientes “lagunas de cotización”, además de los restos del franquismo que excluyó a las casadas del empleo, llevan a que la pensión media de las mujeres sea ahora de 599 €, es decir, un 39% más baja que la de los hombres, de 977 euros al mes.

4.- La discriminación de las mujeres en las pensiones contributivas es la causante, junto a la feminización de las pensiones no contributivas, de que 1 de cada 4 mujeres mayores de 65 años esté bajo el umbral de la pobreza, que no superan pese a los complementos de mínimos aportados por el Estado y financiados con impuestos, no con cotizaciones a la Seguridad Social, a los 4,2 millones de pensionistas (62% mujeres, la mitad viudas) cuya pensión contributiva no alcanza los 577 euros al mes.

5.- La propuesta del gobierno y la comisión parlamentaria de incrementar de 15 a 20 años el período de cálculo va a incrementar la discriminación de las mujeres, cuyas vidas laborales tienen más “lagunas de cotización” por la precariedad y la feminización del cuidado de familiares.

Actualmente el periodo mínimo de cotización para la pensión contributiva de jubilación es de 15 años (o el equivalente a 15 años a jornada completa), de los cuales al menos 2 deben estar comprendidos dentro de los últimos 15, y el importe de la pensión es un porcentaje de la cotización media durante los últimos 15 años (llamada base reguladora) que va del 50% si solamente se han cotizado 15 años hasta el 100% para 35 o más años de cotización. España es el 4º país de Europa en porcentaje de mujeres excluidas del mercado de trabajo por tener que cuidar de hijos y familiares dependientes.

6.- Son mujeres el 70,63% de los 454.095 beneficiarios de Pensiones No Contributivas (PNC) implantadas en 1990 para las personas con invalidez (56% mujeres) o mayores de 65 años (83% mujeres) que no han cotizado el mínimo de 15 años exigido para la pensión contributiva de jubilación, no son viudas de personas con 5 o más años cotizados, y no tienen rentas de cualquier tipo, personales o de la unidad familiar. La PNC es de 339,70 euros mensuales, bajo el umbral de la pobreza de 401 €/mes.

7.- La inferioridad de condiciones laborales de las mujeres generadora de la inferioridad en las pensiones no es cosa del pasado. Las 1,8 millones de trabajadoras actuales en situación de desempleo tienen una Tasa de Cobertura de Prestaciones por Desempleo del 58%, frente al 63% de los hombres, y son mayoría entre los perceptores de prestaciones asistenciales, las más bajas.

8.- Por ello pedimos al Gobierno y al Parlamento una política sin contradicciones, de incentivo al modelo de mujeres y hombres empleados y cuidadores en igualdad, y no al modelo de hombre empleado/mujer cuidadora sin empleo y con protección social derivada del marido, con medidas como:

* No elevar de 65 a 67 años de la edad legal de jubilación, pues el incremento de cotizantes pretendido se conseguiría mucho más con la incorporación de 1,8 millones de mujeres al empleo, sin perjudicar la salud y el desempleo de las personas de 65 a 67 años.

* No aumentar de los 15 años actuales el periodo de cotización ni el de cómputo para la pensión, porque penalizaría especialmente las lagunas de cotización de las mujeres.

* La reducción general de la jornada laboral y su compatibilidad con el cuidado al 50% por hombres y mujeres de menores o dependientes, y no incentivar el tiempo parcial de mujeres.

* El reparto familiar del cuidado no basta: pedimos la cobertura pública de la demanda de educación infantil de calidad desde los 0 años y de servicios profesionales públicos de atención a la dependencia, sin canjearlos por paguitas a cuidadoras familiares.

* Equiparar las Tasas de Ocupación de mujeres y hombres, sin incentivar las excedencias y prestaciones para el cuidado incompatibles con el empleo y la cotización normales.

* Permisos de maternidad y paternidad iguales e intransferibles. Restituir el permiso de paternidad de 4 semanas ya legislado.

* Transformar progresivamente la pensión de viudedad de manera que, sin desproteger a mujeres mayores, no incentive la dependencia de las casadas jóvenes.

* Inclusión en el Régimen General de la Seguridad Social del especial de Empleadas/os de hogar.

* Equiparación de las Pensiones No Contributivas al mínimo general de las pensiones.
Enero de 2011

Enero, 2011

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miércoles, junio 30, 2010

Evaluarán en Cuba impacto de crisis mundial en sector femenino...

Prensa Latina
La III Conferencia Internacional de Mujer, Género y Derecho comienza hoy en Cuba con el objetivo de evaluar los impactos de la actual crisis económica capitalista sobre el sector femenino.

Asistirán al encuentro profesionales de Argentina, Brasil, Costa Rica, Colombia, Cuba, Ecuador, Guatemala, Honduras, Chile, México, Nicaragua, Puerto Rico y Venezuela.

Doris Quintana, especialista de la Unión Nacional de Juristas de Cuba, refirió que en el evento, con sede hasta el próximo viernes en el Hotel Nacional de Cuba, intervendrán psicólogas, trabajadoras sociales, sociólogas y filósofas.

La cita analizará el impacto económico en las políticas nacionales; promoción, violencia de género desde la perspectiva jurídica; legislación, políticas públicas y seguridad ciudadana; salud, medio ambiente y género, envejecimiento y migraciones internacionales.

También se abordarán temas relacionados con el ámbito laboral y empresarial, el derecho a la propiedad y administración de la tierra, a la enseñanza y a los estudios jurídicos, así como a la justicia, diversidad sexual y procesos integradores de América Latina y Europa.


jueves, junio 24, 2010

Crisis económica. Una perspectiva feminista desde América Latina

Fuente: Ciudad de las Diosas
Este libro está escrito en una encrucijada de la historia,cuando una profunda crisis azota a todo el planeta poniendo en serio peligro las condiciones de vida de una parte importante de la población mundial; particularmente, la de los sectores sociales más vulnerables de los países del sur. El desempleo masivo, la caída de ingresos de los hogares y las reducciones de gasto público en protección social amenazan con un incremento de las situaciones de pobreza. Este drama humano caracterizado fundamentalmente como crisis financiera y económica ha originado un debate internacional donde se proponen políticas más o menos intervencionistas con fuerte apoyo financiero a bancos y empresas privadas.

Sin embargo, a pesar de la dureza de la crisis, pocas voces han denunciado que se trata de una situación que responde a la estructura profunda de un sistema económico basado en el beneficio individual donde las condiciones de vida de la población, lejos de ser un objetivo central, pasan a ser lo que en economía se denomina una externalidad. En cualquier caso, una mirada más atenta a la historia reciente, hubiera permitido observar cómo un conjunto de fuertes desajustes -crisis- venían desarrollándose con anterioridad y amenazaban el bienestar y la supervivencia de la población: la crisis ecológica, la alimentaria, la de los cuidados y la del modelo de desarrollo.


Desde que comenzó la presente crisis, mucho se ha escrito sobre sus causas, su caracterización, sus posibles soluciones. Pero, la gran mayoría de estos escritos han estado afectados por la misma ceguera histórica que tradicionalmente ha manifestado la disciplina económica: la exclusión del marco analítico del proceso de reproducción social de la población, lo cual conduce
a enfoques parciales y sesgados que pueden resultar en políticas inadecuadas.

Desde los primeros pensadores clásicos, las distintas escuelas de economía -aunque con importantes diferencias entre ellashan situado el objeto de estudio de la economía dentro de los
límites del mercado, dejando fuera de dichas fronteras todas las actividades que no presentan una dimensión mercantil, ya sean trabajos no remunerados o relaciones con la naturaleza. El problema de fondo no es tanto la exclusión de determinados ámbitos de la definición de economía -una disciplina puede fijar los márgenes de su estudio- sino que, los enfoques económicos, a pesar de que representan casi exclusivamente la economía de mercado, manifiestan pretensiones de ser reflejo de toda la actividad económica.

El resultado ha sido que dichos esquemas interpretativos ofrecen una visión desfigurada de la realidad, ya que esconden una parte importante de los procesos fundamentales para la reproducción social y humana y el mantenimiento de las condiciones de vida de la población -básicamente el trabajo que se realiza en los hogares- sin los cuales, el «mercado» ni siquiera podría subsistir.

En consecuencia, la disciplina ha funcionado con falsos límites de la vida económica, definiéndose como «autónoma», sin considerar que el sector mercantil descansa y se apoya en otros sectores
o actividades que no tienen lugar en el mercado o en el mundo público.

En todo caso -y para hacer justicia a los pensadores clásicos hay que reconocer que dichos economistas señalaban la importancia del trabajo realizado por las mujeres en los hogares para mejorar las condiciones de vida de los niños y niñas, cuestión que se manifiesta en su consideración del salario como coste de reproducción.

Situación muy distinta es la de la posterior escuela neoclásica, que se aleja de las preocupaciones clásicas para centrarse en el mercado. Sus modelos serán ahistóricos y con ausencia de relaciones sociales. Se pierde la visión holística social de los pensadores clásicos para pasar a analizar individuos que persiguen su propio interés interactuando en mercados competitivos. El resultado será la invisibilidad total de cualquier actividad que no se desarrolle bajo normas mercantiles.

Ahora bien, los enfoques críticos a la economía dominante -a excepción de la economía ecológica que plantea una economía abierta a la naturaleza- tampoco han modificado las fronteras del campo de estudio económico. Las críticas se han mantenido dentro del mismo terreno mercantil -se discute sobre salario, ocupación, tiempos de trabajo, relaciones laborales, tipos de contrato, etc.-, o, en otro terreno, sobre los problemas de la economía financiera; sin mencionar la exclusión que hace la economía de los procesos de vida de las personas y de una parte importante del trabajo de las mujeres.

En consecuencia, al restringir las perspectivas analíticas y políticas, la economía se ha mantenido desligada de lo social, como si fuese algo independiente, eludiendo, de esta manera, toda responsabilidad sobre las condiciones de vida de las personas; que continúa siendo una cuestión embarazosa para la teoría económica.

Ahora bien, en las últimas décadas -aunque con antecedentes más tempranos- los estudios de mujeres, de género y feministas han desvelado y denunciado esta situación, ofreciendo un marco más amplio de análisis que incorpora aspectos fundamentales para el funcionamiento económico, no mediatizados por las leyes de mercado. Estos nuevos enfoques no son un intento de ampliar los métodos y teorías existentes para incluir a las mujeres. Se trata de algo mucho más profundo. Se pretende deconstruir los conceptos, los modelos y paradigmas utilizados tradicionalmente por la economía y elaborar nuevas categorías y marcos teóricos que tiendan hacia un paradigma alternativo. El objetivo es transformar la propia disciplina y construir una economía que integre y analice la realidad de mujeres y hombres, teniendo como principio básico la satisfacción de las necesidades humanas.

Se pretende el análisis de la realidad rompiendo con los binarismos impuestos y las fronteras forzadas: dicotomías como la división entre lo público y lo privado, el trabajo familiar doméstico y el asalariado, la sostenibilidad del planeta y de las personas, los países del norte y del sur, y un largo etc. que impiden un análisis global no sesgado de la realidad.
En estos nuevos marcos analíticos se inscribe el presente libro. Un grupo de mujeres, cientistas sociales, de distintos países de América Latina -con una mirada lúcida y un análisis rigurosonos ofrece una visión de la crisis no sólo desde sus aspectos económicos y financieros -que también- sino de las repercusiones más amplias que puede tener la situación actual en las distintas dimensiones de la vida de las personas, particularmente, en la vida de las mujeres. En un clima de debate neoliberal de salidas a la crisis, no es fácil incorporar aspectos que vayan más allá de la lógica del mercado o recuperar las actividades y ámbitos que han permanecido ocultos y sin reconocimiento social. De aquí, el enorme valor de estos textos que se sitúan en la crítica del capitalismo patriarcal.

Los distintos capítulos presentan una amplitud de ideas variadas que invitan a la reflexión y a la discusión. En un recorrido crítico, a lo largo de sus páginas se van desvelando las relaciones entre la llamada crisis financiera y económica y sus repercusiones específicas en las condiciones de vida de la población. Además del enorme impacto que la crisis está teniendo sobre el empleo, se analizan y visibilizan efectos específicos sobre las mujeres derivados -de forma directa o indirecta- de su participación activa en la economía del cuidado: repercusiones en los sistemas de pensiones; en migraciones femeninas; en reducciones del gasto social que incrementa el trabajo de las mujeres en distintas áreas, como el cuidado en la salud, en la educación, etc.; aumento de los niveles de pobreza y disminución de la calidad de vida, particularmente, de mujeres que encabezan una tipología de hogares que ha estado en continuo aumento, los hogares unipersonales o monoparentales femeninos. Pero también se evidencian efectos que se escapan a las miradas o mediciones habituales, aunque presentan un fuerte impacto en las condiciones de vida de mujeres y niñas: incremento de la violencia contra las mujeres, reducción de su tiempo libre, aumento de miedos, ansiedades, inseguridades, etc.

Las aportaciones de estas autoras no se detienen en la caracterización de la crisis y sus consecuencias analizadas desde una mirada amplia e integradora; sino que van más allá, identificando aspectos fundamentales a considerar en cualquier alternativa transformadora.

Se reconoce la importancia de las aportaciones del feminismo en los debates sobre futuras sociedades, situando el cuidado de las personas y las condiciones de vida de la población como objetivo social central y como eje de la sostenibilidad entendida en sus múltiples dimensiones, la cual sólo se concibe en relaciones de equidad.

En definitiva, tenemos en nuestras manos un libro serio, bien construido y absolutamente necesario de conocer por todas las personas -mujeres y hombres- que consideran que el capitalismo patriarcal actual es un sistema nefasto como forma de organizar social, humana y económicamente la vida de las personas.


*
PRIMERA PARTE: CARACTERIZACIÓN DE LA CRISIS
Alicia Girón
*
CIRCUITOS DE LA CRISIS: RESQUEBRAJAMIENTO DEL MODELO
ECONÓMICO Y PERSPECTIVA FEMINISTA
Alba Carosio
*
FRENTE A LA CRISIS ECONÓMICA Y CIVILIZATORIA: UN NUEVO
CONTRATO SOCIALISTA Y FEMINISTA
Magdalena Valdivieso
*
MUJERES, DESARROLLO Y CRISIS
Eugenia Correa
*
CRISIS DE LA PRIVATIZACIÓN DE LOS FONDOS DE PENSION:
ESPECULACIÓN FINANCIERA Y DESAMPARO SOCIAL SEGUNDA PARTE: AMÉRICA LATINA, INEQUIDAD DE GÉNERO Y VIOLENCIA
Silvia Berger
*
AMÉRICA LATINA, LA CRISIS Y EL FEMINISMO. PENSANDO JUNTO CON NANCY FRASER
Patricia Rodríguez
*
REFORMAS FINANCIERAS, PRIVATIZACIÓN DE LOS SISTEMAS DE PENSIONES Y LA INEQUIDAD DE GÉNERO EN AMÉRICA LATINA
Blanca Pedroza
*
DISCRIMINACIÓN Y VIOLENCIA DE GÉNERO Y CRISIS ECONÓMICA EN AMÉRICA LATINA
Alejandra Arroyo
*
EMPODERAMIENTO: ALTERNATIVA PARA LOGRAR DESARROLLO CON EQUIDAD TERCERA PARTE: COLOMBIA, MÉXICO Y BRASIL
Consuelo Ahumada
*
POLÍTICAS PÚBLICAS Y GÉNERO EN COLOMBIA: ENTRE EL AJUSTE FISCAL Y EL CONFLICTO ARMADO
María Luisa González Marín
*
CRISIS FINANCIERA Y MIGRACIÓN FEMENINA DE MÉXICO
Maria Cristina Cacciamali


*
CRISIS ECONÓMICA EN BRASIL Y DISCRIMINACIÓN FEMENINA EN ELMERCADO DE TRABAJO: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/grupos/giron.f.pdf


Prólogo Cristina Carrasco*


* Profesora de Teoría Económica de la Universidad de Barcelona y miembro del Instituto Interuniversitario de Estudios de Género de Cataluña. Sus temas de investigación son fundamentalmente los trabajos de las mujeres (remunerado y no remunerado) y los indicadores y estadísticas no androcéntricas.

Fuente: CLACSO

viernes, abril 30, 2010

La crisis climática afecta más a las mujeres...

Harold Santos/REMTE /minga informativa de los movimientos sociales
Durante las cada vez más frecuentes catástrofes naturales como: sequías, terremotos, inundaciones, las mujeres son las más afectadas por la crisis climática, ellas tienen que seguir sosteniendo los hogares en sus tareas de cuidado: alimentando, buscando agua, produciendo, reproduciendo la vida, las cuales tienen que cumplirse en condiciones mucho más difíciles y severas.

“El cambio climático afecta de manera directa a las condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, particularmente por su proximidad a los elementos de vida, su cercanía a la agricultura, su contacto con el agua y para poder cumplir con los ciclos de cuidado de la vida que se les ha transferido como responsabilidad prioritaria”, dijo Magdalena León, Coordinadora de la Red de Mujeres Transformando la Economía de Ecuador, al concluir el panel “Economía para la Vida” que se desarrolló en el contexto de la Conferencia Mundial de los Pueblos sobre el Cambio Climático y los Derechos de la Madre Tierra que se realiza en Cochabamba.

“Nuestro rol en la alimentación es fundamental, es uno de los ámbitos más afectados; y en todo el ciclo de siembra, de cosecha, de procesamiento de alimentos y a nivel urbano en la provisión de alimentos del día a día, se generan situaciones de escasez y de carestía, todo ello complejiza la situación del trabajo de las mujeres”, aseguró León.



Frente a esta realidad, el desafío más importante es sostener los reclamos, la justicia climática, ecológica, a nivel internacional; los responsables tienen que asumir los daños causados cambiando sus propias modalidades de producción industrialista contaminante, sus niveles y tipos de consumo contaminantes y depredadores que son los que están causando este impacto. “Tiene que haber un flujo de recursos de compensación aunque tardío y parcial, para reparar y restaurar el daño ocasionado y generar condiciones para que podamos impulsar propios proyectos del vivir bien”, enfatizó la Coordinadora de la REMTE – Ecuador.

La historia del protocolo de Kyoto, que entró en vigor en febrero de 1995 y fue ratificado por 190 países, con excepción de Estados Unidos y China, las potencias contaminantes, volvió a repetirse en la cumbre climática de Copenhague en diciembre de 2009, que resultó un fracaso.

Frente a este panorama, Magdalena León, considera que estamos en un momento donde el poder geopolítico de los países desarrollados se ve fracturado por la propia magnitud de la situación planetaria y los niveles de catástrofes que va generando conciencia en la humanidad.

La Conferencia Mundial de los Pueblos sobre Cambio Climático y Derechos de la Madre Tierra tiene el horizonte de generar el poder geopolítico que pueden adquirir los pueblos frente al poder geopolítico de las potencias. “La convocatoria que hizo el presidente Evo Morales es una convocatoria a los pueblos, es actuar como pueblos, hacer justicia como pueblos frente a unas instituciones (países desarrollados) que están corruptas que son incapaces de encontrar soluciones para el mundo, frente a una potencia que depreda la vida, ahora la voz de los pueblos tiene que alcanzar el nivel de toma decisiones que hasta ahora no ha logrado”, finalizó León.

Reconocer el trabajo de mujeres productoras y reproductoras

“La construcción de un nuevo modelo de desarrollo social que combata al capitalismo, deberá reconocer a las mujeres como productoras, su trabajo reproductivo y el reconocimiento de su liderazgo social, sin discriminación para la conducción de una sociedad”, expresó Rosa Guillen, coordinadora de la Red de Mujeres Transformando la Economía de Perú.

Guillen asegura que: “tenemos que entender que el capitalismo afectó mas a las mujeres porque ha negado el trabajo cotidiano de cuidar la vida de cuidar la salud de familias, de cuidar la alimentación, pero además ha invisibilizado el trabajo y quiere controlar el trabajo a favor de la creación de riquezas”.

El modelo capitalista genera una inequidad de las mujeres frente a los hombres en el trabajo, “se nos otorga a la mujeres salarios bajos, no se valora el trabajo el aporte de las mujeres”, dijo.

Uno de los grandes desafíos de las luchas de las mujeres es lograr que la sociedad reconozcan que las mujeres tienen aportes en las luchas comunes, y de respetar los liderazgos. “Juntos hombres y mujeres debemos construir un cambio que genere equidad, posibilidades de desarrollo sostenible, el Vivir Bien para hombres y mujeres como familias y como sociedad.”

Las mujeres indígenas monolingües son las más vulnerables del planeta

La vulnerabilidad afecta de manera diferente a las mujeres que a los hombres en los riesgos de desastres naturales, por las inequidades existentes en educación, falta de información, alimentación, manifestó Rosa Ribero de la Marcha Mundial de Mujeres de Perú.

Mientras que los hombres pueden llegar a un nivel de educación secundaria, las mujeres son analfabetas; mientras que ellos tienen acceso a la información, ellas tienen menos; mientras que los hombres comen y se alimentan mejor, las mujeres siempre se quedan con el resto de la olla, y sobre todo “en tiempos de sequía, cuando hay muy poca comida, las mujeres comen muy poco”, indicó Ribero.

Para que una población sea afectada por un evento “hidroclimático”, esa población tiene que encontrarse en un nivel de vulnerabilidad, sin poder responder ni recuperarse frente a un determinado evento. Por ejemplo, el vivir al costado de un río, la hace vulnerable a inundaciones.

Las mujeres más vulnerables son las indígenas monolingües y al no tener ningún nivel de participación en sus organizaciones mixtas y en los espacios de desarrollo local, las expone más a los riesgos de desastres. “Cuando viene una epidemia, esta enfermedad afecta a las mujeres, a los niños y niñas, esa es la vulnerabilidad de nosotras”, enfatizó.

Ribero argumentó que cuando ocurren los desastres los que migran primero son los hombres y las mujeres se quedan en el control de las actividades productivas y el cuidado de los hijos e hijas. Asimismo no cuentan con un papel que demuestre que son dueñas de sus viviendas; cuando llega la ayuda humanitaria los organismos de ayuda exigen títulos de propiedad, lo cual es difícil demostrar por parte de las mujeres. Mucho más aun cuando ellas no tienen cédula de identidad y no hablan el castellano, frente a estas adversidades no pueden reconstruir sus viviendas.

El evento mas catastrófico para las mujeres es la sequía por que no deja “nada”, las obliga a unas estrategias de afronte que tiene que ver con la trata y la prostitución para conseguir unos ingresos y el alimento diario.

Por lo general, según Ribero, la sociedad invisibiliza estos problemas por el tema de la complejidad. Un desafío de las mujeres es hacer respetar los derechos de la Madre Tierra visibilizando los problemas que afectan a la vida de las mujeres, así se dará un paso importante para el VIVIR BIEN.

lunes, febrero 15, 2010

Las Mujeres alimentan el Mundo...

Sara Lovera / AmecoPress.-
En el mundo pobre existe una emergencia, se llama crisis alimentaria. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) mil 20 millones de personas están mal nutridas en el mundo, es decir; una de cada 6 de todas las que habitan el planeta. Y pueden llegar a ser mil 500 millones en 2015 si no se hace algo y pronto.

Esta crisis hace visible la pobreza rural, que representa el 75 por ciento de toda la pobreza del mundo y está íntimamente ligada a la depredación de los bienes del planeta que nos está cambiando el clima, las corrientes de los ríos y el calado de los vientos.

Como nunca había sucedido, en febrero llueve en Barcelona y el frío hiela los huesos; nevó exageradamente en Berlín; la lluvia que afectó al Distrito Federal y a la zona de extrarradios de la ciudad de México son pruebas de este abuso que los humanos han hecho del planeta.

Lo más grave es que todavía son principalmente las mujeres las que alimentan al mundo, son ellas las que aseguran que no falte el arroz en el sudeste asiático y ellas las que producen trigo y maíz en América, que proporciona hasta el 90 por ciento de los alimentos que consume la población empobrecida de las zonas rurales.

En la África subsahariana las mujeres producen hasta el 80 por ciento de los alimentos básicos para el consumo familiar y su venta, ellas cultivan hasta 120 especies vegetales diferentes en los espacios libres junto a los cultivos comerciales de los hombres.


Es decir, estos datos, de un libro que se llama Las Mujeres Alimentan el Mundo que editó una organización no gubernamental de Barcelona, llamada Entre Pueblos, revela que el agotamiento del planeta, que se viene, la falta de agua y todo lo que ello significa, pasará por arrasar la vida de millones de mujeres, ellas, mil 600 millones que en el mundo están produciendo alimentos.

Lo más grave, según el artículo de Alex Gillamón, coordinador de esa organización, es que los alimentos son un negocio de empresas que están en todo el mundo haciendo de las suyas, controlando el mercado, los suelos, la agroalimentación, especulando con los granos y para no arriesgar sus ganancias, expulsan a los campesinos y a sus familias de las regiones ricas y productivas.

El agua se acaba mientras que el número de víctimas del hambre es mayor que nunca

Leer esas cifras, en el contexto de testimonios de mujeres que se organizan por todo el mundo, en una red llamada Vía Campesina, me puso a pensar al menos dos veces en cuánto sabe la opinión pública de este asunto, cuánto se valora que sean las mujeres –muchas esposas de los que migran- quienes son las conservadoras de algunas tradiciones del cuidado del campo y guarda de semillas, quienes calladamente o haciendo alaraca, se oponen a los transgénicos y procuran, con su sabiduría, conservar amplias zonas del planeta.

Es curioso, en el libro referido hay historias completas de cómo se organizan las mujeres en Guatemala, Colombia y México, narra la falta de tierra para las mujeres, de cómo las temporaleras carecen de seguridad social; sin embargo es un libro de esperanza al describir las estrategias para rescatar las tierras que ellas proponen; rescata las viejas sabidurías populares que permiten producir alimentos para pueblos enteros que hoy podrían desaparecer.

Una estrategia que han llamado soberanía alimentaria

La publicación que podría estar disponible en la internet, es un ejemplo de cómo se elaboran propuestas desde la sociedad civil para salvarnos de las políticas que desde el poder se imponen para sólo acumular dinero y apoyar a los grandes capitales; un ejemplo de que a pesar de los perseguidos por defender su tierra, como Ignacio del Valle en Atenco, todavía hay voces que no se derrotan y acciones que se mantienen.

Es así como las voces de las mujeres trascienden todas las fronteras y existen, en los lugares menos imaginados, testimonios de que la población resiste a quienes generan políticas de exterminio humano y demolición de las ideas.

Esta organización no gubernamental, Entre Pueblos se dedica a reunir estas voces, no sólo en documentos o en un libro, sino que desde Cataluña, acompaña a estos grupos de hombres y mujeres que resisten los embates del capitalismo salvaje en muchos lugares del mundo, pero especialmente en América Latina.

Habría que preguntarse, en todo caso, si quienes toman decisiones o despliegan propuestas para recomponer esta crisis, escuchan o no estas voces que se van extendiendo por todas partes, advirtiendo que ya no hay forma de salvar al mundo con un sistema que sólo piensa en el dinero y no en las personas; en el poder y no en la humanidad; en la acumulación material y no en el horizonte de la vida, que se encuentra en la riqueza de las voces, en las miradas y las creaciones artísticas, en la generosidad y no en el militarismo.

lunes, octubre 26, 2009

La crisis económica y sus alternativas: una perspectiva de género...

Por: Lina Gálvez Muñoz / Rebelión.org
Esta intervención parte del supuesto de que para poder entender la naturaleza de la crisis financiera que estamos viviendo y sus consecuencias de todo tipo es preciso tener en cuenta la situación desigual de los diferentes sujetos económicos y, en especial, la que afecta a mujeres y hombres en la vida económica.
Eso es así, al menos, por tres razones principales.

En primer lugar porque entendemos que la crisis no se origina simplemente en la difusión global de productos financieros tóxicos a partir de las llamadas hipotecas sub-prime generadas en Estados Unidos. Si bien esa puede ser considerada su causa inmediata, lo cierto es que esta crisis ha alcanzado una dimensión gigantesca y global porque tiene causas mediatas o estructurales de más largo alcance socioeconómico e histórico.

En segundo lugar porque el propio desarrollo de la crisis conlleva efectos muy distintos sobre los hombres y las mujeres, de modo que si no se tiene en cuenta este efecto desigual será imposible que se puedan adoptar soluciones que sean reparadores por igual del daño sufrido por todos los sujetos sociales.

Finalmente, porque la economía con perspectiva de género o feminista ha sido una de las apuestas científicas que con mayor solidez han criticado el fundamentalismo de mercado y los valores relacionados con el homo economicus que están detrás de las posiciones ideológicas neoconservadoras que han inspirado las políticas que directamente han llevado a desatar la crisis en los últimos años.

martes, julio 28, 2009

México - Cinismo oficial: que las mujeres resuelvan la crisis...

Por:Sara Lovera
La crisis económica que afecta al sistema capitalista, que según los analistas, será larga y profunda, anuncia más desempleo, la dependencia económica de los países de menor desarrollo y fenómenos sociales hoy poco claros.

La crisis es tal que los defensores del capitalismo salvaje, los mismos que promovieron los mercados globales y la producción al más bajo costo, ya están bien asustados, tanto que pude escuchar en una reunión de “expertos”, que se pide a gritos que el Estado vuelva a la rectoría e intervención de la economía en sus países.

Lo grave es que parece irreversible el daño tremendo que la globalización mandatada por los 9 grandes y poderosos del mundo ha hecho al valor del trabajo, al respeto de los seres humanos, a las ideas de solidaridad en la distribución de la seguridad social y de la riqueza, hoy situada en grandes concentraciones en unas cuantas familias de cada país.



Los datos nacionales del aumento de la pobreza y los anuncios paralelos de la reducción del gasto hasta en 50 mil millones de dòlares al presupuesto, a la mitad del año, me hacen temblar. ¿Dónde se aplicará la restricción? ¿En la política social, la educación y la salud? Sin duda, los renglones sustantivos del desarrollo humano, precisamente en los tres aspectos que han lacerado a profundidad la vida de las personas, pero particularmente a las mujeres como se examinó aquí en México la semana pasada.

El análisis de lo que la crisis ha hecho con las mujeres y cómo éstas han hecho, aún desgarrando sus vidas, para detener la explosión social, fue convocado por el Instituto Nacional de las Mujeres con la colaboración de organismos de Naciones Unidas y de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, (CEPAL).

Lo que dijo ahí la señora Alicia Bárcena, secretaria ejecutiva de CEPAL fue aleccionador: las mujeres salvan siempre las crisis. Claro que sí, son como ella misma dijo, un cerco de contención, son las principales conciliadoras, Son las que trabajan doble, las cuidadoras, las primeras recortadas en las listas de desempleados, pero las que sacan fuerzas, de quién sabe donde, para atender a las otras y otros, son las que se vuelven más pobres, atentan contra su salud y no tienen seguridad social.
Ahí mismo el responsable de la planeación de la Secretaría de Hacienda, Miguel Messmacher, admitió, cínicamente, que ellas, en empleos terciarios, sin historia de seguridad social, sin sindicatos, no perderán más de lo que ya han perdido.

Ellas, convertidas en un “ejército de reserva” como se denominaba hasta hace poco. Las mujeres, “centro de la familia”, como dice la derecha gobernante en México, salvarán la crisis, sostiene Alicia Bárcena. Supongo que lo harán vaciando su sangre y sus pulmones, porque en esa reunión quedó claro que la política social que no está dirigida a mejorar la producción y el empleo, que atiende pobres superficialmente, además de que no funciona reafirma el carácter subordinado de las mujeres.

A ello, las expertas llaman transferencias condicionadas de recursos. La política de Solidaridad a Oportunidades, que “empoderó” a las mujeres transfiriéndoles “becas” para sus hijos, a cambio de que ellas, en la época de Progresa fueran a controlar su reproducción y en la época de Oportunidades condicionadas de votar por el PAN o por el PRI, o a realizar labores de la comunidad que son obligaciones del Estado.

En fin, que el golpe de la crisis afectará la condición de las mujeres, pero no por razones exclusivamente económicas sino porque se profundizará su dependencia de género, su subordinación, su discriminación, su falta de oportunidades. Encima se afectarán sus derechos logrados lentamente.

Las mujeres que trabajan, hasta el 47 por ciento en México, de todas formas su principal empleo es el servicio doméstico, el comercio informal y la industria maquiladora en las zonas francas del país.

Según las cifras oficiales proporcionadas en el seminario de referencia, la pobreza aumenta la muerte materna en las regiones marginadas, la disminución de los servicios públicos incrementa la carga de trabajo de ellas, agudiza la angustia de las mujeres frente a las dificultades de desarrollo de su prole y las que quedan en espera del dinero que envían sus maridos del extranjero verán disminuido ese recurso ha grados desafiantes.

La solidaridad inclusiva, se explica, se ha ido al caño. La imposición de seguros individuales o la inexistencia de cualquier seguro para las empleadas sin derechos, las dejan mas vulnerables que en otros tiempos y en otros países.

Parece que el recuento es nefasto. Lo que no logré entender es cómo no se ligó, en tan profundo seminario, la crisis material con el franco aumento de la violencia contra las mujeres, cuando sí se reconoce que la crisis en los hogares es gigante. Cómo no se examinó que la violencia dentro de las familias también es reflejo de la crisis, la violencia en las calles y en lo que llaman crimen organizado.

Lo que si se admite, con poca claridad, es el fracaso del sistema capitalista, el que ha producido, sólo en México, 37 millones de indigentes, como decía el expositor de Hacienda. Por ello, no se logra entender que es necesario cambiar el modo, el sistema como funciona actualmente el capital. Es natural, a ello no llegan ni las expertas más comprometidas ni los análisis de la CEPAL.

Escuché a Alicia Bárcena dándonos la misma receta de los señores del poder: hay que pagar más impuestos, reducir el gasto y esperar que ello produzca mayores inversiones para que se detenga la caída del empleo. Y escuché otros diagnósticos como el de Rocío Gaitán, presidenta del Inmujeres, quien dijo que es necesario reconocer las barreras y obstáculos de nuevo cuño para las mujeres y la mayor carga que tendrán en tiempos de crisis. No sólo por ir a recoger leña al campo o ser indígena, sino porque siendo profesionales no consiguen desarrollarse. Muchas migran llevando sus saberes a otros países.

Lo increíble es que Rocío Gaitán, funcionaria pública decía eso, mientras en otro escenario se anunciaron los recortes, el aumento de recursos para los militares y los decretos que deslindan a Felipe Calderón de responder, como jefe supremo del Ejército a las violaciones a los derechos humanos que están cometiendo los soldados en su campaña contra el crimen y deja a la milicia la tarea de defenderse, por lo que es ahí donde se canalizarán los recursos, políticos, económicos y sociales. Esos poquitos que deja la crisis.

Para enfrentar la crisis, que cada mexicano y mexicana se las arregle. Además, como diría la Secretaria Ejecutiva de CEPAL, ellas siempre lo resuelven, son las “conciliadoras” sin igual. Y entonces no se quejen, organícense, como dijo una ponente.