domingo, marzo 15, 2009

La creación del Capitalismo y el Patriarcado

Nora Tristán

HACE MUCHO TIEMPO
En épocas remotas la organización social y familiar respondían a formas absolutamente diferentes a las que conocemos hoy. Los descubrimientos arqueológicos de estatuillas femeninas que datan entre 33.000 y 10.000 años A.C. dan cuenta que la religiosidad la tenían como centro o que por lo menos ocupaba un papel más importante y donde los relaciones entre hombres y mujeres (producción-reproducción) fueron más equilibradas.


Estas sociedades matrilineares, matricéntricas o matriarcados presenciaron el ocaso de sus diosas, en un devenir histórico, cuyas causas han sido muchas veces silenciadas. En la edad de bronce, alrededor de los años 1900 A.C., con el descubrimiento de los metales cobre-hierro como materiales para el trabajo se irá dando el lento pasaje de las organizaciones matrilineares a las patrilineares. Las diosas libran sus últimas batallas y el gran dios único-hombre se avizora en el horizonte. El cambio de la economía, es decir, el desplazamiento de los pueblos agricultores por los pueblos pastores dan cuenta del desalojo, hacia la periferia, del mundo femenino en su conjunto. Dentro de las sociedades agricultoras tenían un gran prestigio, los ritos, el ciclo de la vida (culto agrario) la tenían como eje en sus festividades. Una cita en el Antiguo Testamento: “Babilonia, esa gran prostituta” hace referencia al ocaso de este protagonismo. Los pueblos de la Mesopotamia festejaban el año nuevo representando la unión de Istar, la gran diosa, con Tammuz, al mismo tiempo esta unión erótica era realizada por el rey y la sacerdotisa más importante, ceremonia de la cual, también, participaba el pueblo con otras sacerdotisas.

Los resabios de este “hetairismo”, que en otros pueblos consistió en la libertad sexual antes del matrimonio, son a su vez, la sobrevivencia de los antiguos matrimonios por grupos. La monogamia, el matrimonio, no existieron como tales, en tanto, no existía la necesidad de legitimar la propiedad. Al respecto comenta F. Engels : “la preponderancia del hombre en el matrimonio es consecuencia, sencillamente, de su preponderancia económica de donde salió la monogamia y en parte es una tradición de la época en que mal comprendida aún el enlace de esta situación económica con la monogamia fue exagerada hasta el extremo por la religión.”(1) Este antiguo “hetairismo” vinculado a las religiones oficiales, fue con el tiempo convirtiéndose en la prostitución legal. Durante largos períodos las esclavas y las mujeres de los sectores más empobrecidos, quienes fueron despojadas de todos sus derechos sociales, cumplieron este papel. La opresión de la mujer sujeta a ser madre –esposa o relegada el ámbito del gineceo confirma su subordinación al género masculino iniciando de una vez y para siempre su dominación. Paralelamente, el desarrollo de un estado organizado y con ello la redacción escrita de la religión y las leyes confirman la instalación definitiva del patriarcado. La mujer pasa a ser parte de la propiedad privada, un padre la dará en matrimonio, quien a través de ella, pero excluida, el marido podrá legar la herencia de sus bienes en sus hijos. Los cuerpos femeninos se cosifican, en tanto propiedad: el adulterio será muchas veces castigado con la muerte, el infanticidio, en las recién nacidas será corriente, llegando hasta nuestros días en algunos pueblos de Asia, el aborto severamente sancionado, todo demuestra que el orden patriarcal es el que decide sobre la vida y la muerte.

BRUJERIA O FEMICIDIOS?


Grecia, Roma, el advenimiento del cristianismo y toda la Edad Media, no produjeron cambios significativos, más aún, en algunos períodos se profundizaron las oprobiosas condiciones de vida y las persecuciones se convirtieron en verdaderos femicidios. Un caso paradigmático resultó ser el que se dio desde el siglo XIII hasta entrado el siglo XVII y que consistió en la tristemente célebre “caza de brujas”. Toda la literatura infantil está plagada por estos personajes malvados y que han sido las víctimas de un poder hegemónico. Acusadas de tener relaciones sexuales con el diablo, de llevar a cabo prácticas demoníacas y de realizar aquelarres (observesé esto como una forma de perseguir algún tipo de organización o agrupación) fueron salvajemente torturadas y quemadas vivas. Algunos historiadores hablan de 60.000 muertes de mujeres acusadas de brujería en los distintos países de Europa. Lo cierto es que muchas campesinas oficiaban de parteras y sanadoras llevando a cabo, una práctica de la medicinal artesanal relacionada con la herborística., cuando la práctica de la medicina profesional comienza a desarrollarse y es sostenida por las clases dominantes se inician las acusaciones. No sólo la Iglesia Católica, que sin duda fue su más acérrima enemiga, también, el protestantismo y el estado mismo formaron verdaderas alianzas contra esta manera de expresarse una cultura popular que venía propagándose de boca en boca a través de los tiempos. Asociados de este modo, el poder político, económico y religioso necesitaron una justificación para llevar a cabo las matanzas, en un marco social donde las revueltas campesinas y las insurrecciones de los pueblos eran frecuentes. Juana de Arco (1412-1431) de extracción campesina y humilde, es tal vez uno de los ejemplos más relevantes, utilizada y traicionada por el poder político es acusada de bruja y quemada en la hoguera. Es cierto que existió cierta libertad y acceso al mundo del arte y del conocimiento y que tuvieron una influencia, siempre indirecta, en los asuntos de gobierno, pero este espacio quedó reservado únicamente a las mujeres de la aristocracia. Del mismo modo, las cortesanas desempeñaron en papel más autónomo, pero ligadas siempre a los hombres de la nobleza o a los burgueses que las habían favorecido económicamente y en dependencia con ellos. Paradójicos tiempos los que transitamos, los grandes descubrimientos geográficos, las grandes invenciones, el renacimiento, la edad de la razón, no dan cuenta de esta otra historia, de esa mitad cuyo velo intentamos descorrer y seguir a través del tiempo como el hilo de Ariadna.

REVOLUCIONES Y UNA HISTORIA PARALELA

Llegados los siglos XVIII y XIX , siglos de importantes revoluciones y movimientos sociales, una clase, la burguesía saldrá victoriosa y el capitalismo de su mano regirán los destinos del mundo. La revolución Francesa dirá S. de Beauvoir: “fue hecha casi exclusivamente para los hombres”. No obstante, se las vio marchar por las calles de París, hacia Versalles para trasladar al rey. Fueron ellas las que se organizaron en clubes y polemizaron en público. Basta recordar a Claire Lecombe y a Pauline León quines crearon La Societé Républicaine Révolutionnaire o el de Olimpe de Gouges con la redacción en 1791 de La Declaración de la Mujer y la Ciudadana. En 1871, a las petroleras, que durante los últimos días de La Comuna de París se desplazaban por las calles llevando el combustible para las barricadas y los incendios. Estos sucesos arrojaron, como corolario, 20.000 muertes entre las que figuraron sólo mujeres y niños. Pero el nuevo orden económico desestimará sus reclamos, invisibilizará su presencia. La diferencia biológica, como ley natural, volverá a confinarlas al mundo doméstico y el código napoleónico terminará por legitimar la situación. Paradójicos tiempos, estos también, porque el orbe mercantilizado las incluirá en sus fábricas. Una inmensa masa de mujeres enfrentará, ahora, largas jornadas laborales, salarios inferiores, a la de sus propios compañeros y las enfermedades y los abortos serán el fruto de exhaustivas condiciones de trabajo. Y esta época fecunda en movimientos emancipatorios las verá organizarse nuevamente. El feminismo de la igualdad, el feminismo socialista, el anarquista con sus acuerdos, diferencias y enfrentamientos van delineando un espacio de lucha en el campo teórico y político.

El feminismo revolucionario tomará la tradición sansimoniana y marxista. Flora Tristan con su célebre frase:” las mujeres son las proletarias de los proletarios”. Lucía Parsons (1853-1942) esposa de Albert Parsons (uno de los mártires de Chicago) quien además de escribir numerosas notas ayudó a crear la Unión de Mujeres Trabajadoras de Chicago e incansable defensora de su marido encarcelado. La polaca Rosa Luxemburgo, teórica e intelectual admirable que lideró la Liga Espartaco y fue brutalmente asesinada en 1919.

Clara Zetkin, quien durante el Segundo Encuentro Internacional de Mujeres, en 1910, propone instaurar el 8 de marzo como el día de la mujer trabajadora; Alejandra Kollontai importante dirigente bolchevique en la Revolución Rusa de 1917, son sólo algunos de los nombres de una larga lista de luchadoras famosas.

MUCHO QUEDA POR HACER

Dominadas y explotadas por “ese matrimonio bien avenido”, patriarcado y capitalismo las hemos visto una y otra vez ponerse de pie. Hoy en este orbe globalizado, la falocracia ideóloga de guerras genocidas las convierte en el primer blanco de inmigraciones forzosas y de violaciones impunes. La prostitución crece al amparo de la ley del mercado y los embarazos adolescentes producto de la pobreza estructural ya casi ni nos sorprenden.
Actualmente las mujeres constituyen más del 50% de la población mundial, de los 1300 millones de pobres que hay en el mundo las mujeres representan el 70%, de los 960 millones de analfabetos, que también hay en el mundo, el 70% son mujeres, y el valor y volumen del trabajo doméstico no remunerado equivale entre el 35% y el 55% del producto bruto interno de los países. (2)



(1) F. Engels: El origen de la Familia la Propiedad Privada y el Estado. Ed. Claridad Bs.As. 1957 (2) Andrea D'Atri: Pan y Rosas Ed. Las armas de la crítica. Bs. As.2004 M. Rullnann-W. Schelegel: Las mujeres piensan diferente. Ed. Sudamericana Bs.As. 2004 Ana M. I. Urrutia: Revista digital La Fogata. Sorgiñak (brujas) Marzo २००२
Fuente: Cátedra Libre de Género y Clase “Alcira de la Peña”
Página Web: www.mujergeneroyclase.com.ar

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