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viernes, abril 25, 2014

¿Unión civil o matrimonio gay? Ni lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario

Arnaldo Pérez Guerra

Rebelión Al proyecto de ley de Acuerdo de Vida en Pareja (AVP), que ingresó al Congreso en 2011, recién en julio de 2013 se le dio urgencia simple, sin que se discutieran los cambios que requiere para cumplir las normas internacionales. Chile aun no firma la Convención interamericana contra toda forma de discriminación e intolerancia y, actualmente, sigue sin tener una legislación que regule la convivencia de las parejas de igual o distinto sexo. Quienes se oponen van desde quienes rechazan cualquier regulación -como la UDI y sectores RN y la DC-, hasta los que buscan que la ley sólo regule a parejas heterosexuales. Sus argumentos son bíblicos: el “matrimonio” será debilitado por el AVP o el matrimonio gay, dañando la familia y a la sociedad, como en Sodoma y Gomorra. La actual ley de matrimonio discrimina a las personas en razón de su orientación sexual… Y ni siquiera existe una ley de uniones civiles. Tampoco, una de identidad de género que garantice a los transexuales ser identificados legalmente con su nombre y sexo; y la llamada ley Zamudio se ha evidenciado como notoriamente insuficiente para sancionar los casos de discriminación sexual.

Para el Movimiento por la Diversidad Sexual, MUMS, las deficiencias del AVP lo distancian de ser una unión civil “que responda a las necesidades de las millones de personas que hoy conviven y no ven una alternativa en el matrimonio”. Diversas organizaciones LGBTI (Lesbianas, gays, bisexuales, transexuales e intersexuales) elaboraron un conjunto de observaciones al proyecto, que entregaron al gobierno de Piñera. Señalan que se limita su profundidad y amplitud, y que el AVP debiera encaminarse a una real unión civil que proteja a todas las parejas que conviven. Advierten que aun no existe una voluntad política clara frente al matrimonio igualitario. “Es urgente evitar dobles discursos y trasparentar las posturas de las fuerzas políticas, tanto en contra como a favor del matrimonio igualitario dentro de la Nueva Mayoría”, dice el MUMS.

Chile ha firmado algunas resoluciones de la ONU y la OEA, donde se insta a los países a erradicar la discriminación por orientación sexual e identidad de género. En 2009, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas exigió a nuestro país utilizar los Principios de Yogyakarta. El Principio 24 de Yogyakarta establece “el derecho a formar una familia con independencia de su orientación sexual o identidad de género, incluso a través del acceso a adopción o a reproducción asistida. Existen diversas configuraciones de familias. Ninguna familia puede ser sometida a discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género de cualquiera de sus integrantes”. Según la mayoría de las organizaciones LGBTI, actualmente existe un mayoritario respaldo social y político para regular las uniones de hecho: “Sólo ha faltado la voluntad del Estado y de sus autoridades para estar a la altura de los cambios y para cumplir sus propias promesas”, dice Rolando Jiménez, del Movimiento de Liberación Homosexual (Movilh).

“TIENEN DERECHO”

En 2004 la encuesta Opción sexual y discriminación, señaló que el 64% apoya las uniones civiles entre personas de igual o distinto sexo. En 2008, el 89% de los parlamentarios de la Concertación y el 32% de la Alianza apoyaban las “uniones civiles”. Aunque en 2011 el Tribunal Constitucional rechazó un recurso de inaplicabilidad sobre el artículo 102 del Código Civil, que prohíbe el matrimonio igualitario, su resolución señaló explícitamente que era competencia del Congreso resolver el matrimonio igualitario y no lo consideró inconstitucional. “Ocho ministros se pronunciaron a favor de la regulación de las uniones de hecho, y cinco consideraron que las relaciones entre personas del mismo sexo constituyen familia. Pese a contarse con un antiguo respaldo mayoritario de los sectores sociales y políticos, que ha provenido incluso de frentes considerados conservadores, los discursos y promesas no se han traducido a la práctica, es decir en la aprobación de una ley de este tipo”, agrega Jiménez.

En 2003, Mario Garrido, presidente de la Corte Suprema, rechazó el matrimonio igualitario, pero se manifestó a favor de regular las uniones de hecho. Al año siguiente, el cardenal Francisco Javier Errázuriz, dijo: “Uno puede comprender que los homosexuales se relacionen, tengan estabilidad entre ellos, que quieran tener comunidad de bienes, pero no es matrimonio, hay que darle otro nombre porque es otra realidad totalmente diferente”. En 2007, en La Serena, la Corte de Apelaciones sentenció que dos convivientes del mismo sexo también constituyen familia; y José Aldunate se convirtió en el primer sacerdote en afirmar que “los homosexuales tienen derecho a las uniones conyugales”. En 2008, con el patrocinio de los diputados Marco Enríquez-Ominami, Isabel Allende, Alfonso De Urresti, Ramón Farías, Guido Girardi y Adriana Muñoz ingresó al Congreso el primer proyecto de ley sobre matrimonio igualitario. Ese año un fallo de un Juzgado de Familia entregó la tuición de sus hijos a un padre gay. Al año siguiente, el Consejo de Derechos Humanos de la ONU exigió a Chile reconocer los derechos de las familias sin discriminarlas por su orientación sexual o identidad de género; y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) demandó a los estados miembros garantizar que dentro de sus jurisdicciones, ninguna pareja del mismo sexo sea privada de su derecho de igualdad ante la ley. En junio de 2010, el presidente Piñera se pronunció a favor de las uniones civiles, siendo la primera vez que un presidente de la República lo hacía: “Vamos a promover una legislación que resuelva problemas reales, de carácter patrimonial, salud, de herencia, de esas parejas”. En agosto de 2011, Piñera firmó el AVP y la iniciativa ingresó al Congreso.

Para el Movilh el AVP junto con regular bienes, debiera preocuparse de las personas que integran las familias, incluidos los hijos. Movilh propuso una indicación tendiente a garantizar la no discriminación para la crianza de menores. De igual manera, que se reconozcan las uniones civiles similares contraídas en el extranjero. A seis días de haber asumido la presidencia Michelle Bachelet, el ministro Alvaro Elizalde anunció: “Le hemos dado suma urgencia al proyecto de AVP. En relación a un proyecto de ley de matrimonio igualitario, se ha señalado que son cosas separadas y proyectos distintos… La prioridad legislativa actual es el AVP”. Casi al mismo tiempo, y evidenciando las contradicciones de la Nueva Mayoría, el ministro de Justicia, José Antonio Gómez, reafirmaba el apoyo del gobierno al AVP y al “matrimonio igualitario”. La cúpula Iglesia Católica, algunos pastores evangélicos y sectores de la ultraderecha y la DC continúan oponiéndose al matrimonio igualitario y a cualquier avance que implique poner fin a la discriminación, como podría ser un AVP que incluya las indicaciones presentadas por el movimiento LGBTI. El gobierno de Piñera se mostró abiertamente contrario al matrimonio igualitario. Sin embargo, según el Movilh, “resultó ser el gobierno que más escuchó, atendió y dialogó con los movimientos LGBTI, así como el que más políticas públicas implementó e impulsó medidas legislativas. Su promesa liberal estrella, el AVP, no logró aprobarse por la presión homofóbica de gran parte de su propio sector político. El rechazo al matrimonio entre personas del mismo sexo habla de una concepción de la igualdad legal limitada sólo en razón de la orientación sexual de la pareja, lo que es condenable”.

ACUERDO INJUSTO Y DESIGUAL

En la lucha por la aprobación del AVP y el matrimonio igualitario destacan Claudia Amigo y Claudia Calderón, que entregaron a los parlamentarios 18 mil firmas electrónicas de respaldo; Alexandra Benado, quien defendió los derechos de las familias homosexuales, tras denunciar al Estado por discriminar el derecho a ser reconocida junto a su pareja como madres de dos niños: “Hace cuatro años decidimos concretar nuestro sueño de ser mamás, y asistimos a una clínica de fertilidad, y nacieron mellizos. El Estado no me reconoció a mí como madre, y hasta hoy nuestros hijos aparecen como niños con una sola madre, a pesar de que nuestros hijos están plenamente insertados en la sociedad como hijos de una pareja de dos mamás”; y la pareja formada por Roxana Ortiz y Virginia Gómez, quienes tienen una hija de 12 años, y presentaron un recurso de protección contra parlamentarios que emitieron violentas declaraciones en contra las familias homosexuales: “Vinimos aquí para que los senadores conozcan en persona la realidad de nuestras familias. Tenemos una hija de 12 años y ella merece protección social y jurídica. El AVP se debe hacer cargo de la tuición. Una ley que sólo se preocupe de los bienes de un hogar, pero no de los integrantes de la familia, sería un absurdo”, señalaron durante una sesión que discutía el proyecto.

Pero no todos ven el AVP color de rosa: “Nos parece sospechosa toda esta urgencia oficialista por el AVP y su liviana discusión sobre ‘matrimonio homosexual o no’. No ha sido extraño ver en las campañas presidenciales y parlamentarias un uso mediático sobre tal demanda de la diversidad sexual. Ahora con Bachelet el tema parece avanzar y, supuestamente, tomar más importancia que en el gobierno de Piñera. Nos preguntamos: ¿Para qué casarnos si ni siquiera tenemos casa? ¿Para qué seguir el yugo heterosexual? ¿Con el matrimonio homosexual quiénes ganan, los gays? ¿Dejarán de asesinarnos?”, dice el Colectivo Universitario por la Disidencia Sexual (CUDS).

Para los dirigentes del MUMS Mauricio González y Elías Jiménez, coordinador y asesor jurídico respectivamente, hasta hoy la condena a Chile como violador de derechos humanos, en el caso de la jueza Karen Atala, no ha repercutido en la legislación interna: “En el caso Atala sólo se ha conseguido un descolorido reconocimiento por parte del Estado y compromisos, poco fundados, por parte de políticos y legisladores, en relación a políticas de respeto, promoción y defensa de los derechos humanos de la diversidad sexual. El poder judicial continúa sin entender los conceptos de orientación sexual e identidad de género, los tribunales civiles continúan negando el derecho a la identidad al ser requeridos por un cambio de nombre para personas trans. Los tribunales laborales continúan negando demandas de tutelas en casos de discriminación por orientación sexual de personas que sufren acoso laboral o son despedidas de sus trabajos por este motivo. Los servicios públicos siguen sin ser capacitados en el respeto por las personas y su diversidad sin discriminación. El Estado continúa sin realizar acciones afirmativas en favor de la igualdad de derechos. Las falencias de la ley Zamudio son obvias. No evita un nuevo ataque igual o peor que el sufrido por Daniel, no enseña el respeto a la diversidad, no logra que el Estado se haga cargo de su obligación Constitucional de respetar los derechos humanos. A dos años el balance es triste, Chile no ha avanzado, aun cuando ese sea el mensaje que intentan vendernos. La tragedia de Zamudio sensibiliza a muchas personas, pero son esas mismas quienes dicen no a la adopción y cuestionan el derecho al matrimonio igualitario”, señalan en un artículo publicado en la web del movimiento.

Las uniones civiles poseen efectos jurídicos que en el AVP se ven atenuados o simplemente no están pues se trata de una salida al paso, “a la chilena”. No es una unión civil propiamente tal sino que una norma de ghetto que diferencia a ciudadanos de primera y segunda categoría. Según el MUMS, “el actual proyecto no tiene como objetivo una sociedad igualitaria, justa y democrática, que contemple la diversidad y la pluralidad en sentido estricto. El Acuerdo de Vida en Pareja es injusto y desigual. Realiza una distinción discriminatoria en la edad de consentimiento de las personas; los beneficios/efectos se perfeccionan después de un año y no de forma automática; no regula régimen patrimonial de bienes raíces o bienes muebles de relevancia; no modifica el Estado Civil; no otorga igualdad de derechos hereditarios; no reconoce el carácter de familias a quienes celebran este acuerdo”.

Actualmente más de dos millones de personas conviven sin posibilidad de regular su régimen patrimonial, de salud, previsional y de herencias. “Un conviviente no puede ser carga del otro en salud o previsión. Si un miembro de la pareja fallece o se enferma, su conviviente se ve además absolutamente imposibilitado u obstaculizado de decidir sobre los bienes de ambos, de heredar, de visitar a quien ama cuando esté internado en un centro de salud, de definir trámites funerarios o de custodia o tuición de los hijos. Para el ejercicio de muchos derechos los convivientes no son nada ante la ley. De ahí la importancia de aprobar el AVP”, dice el Movilh. El primer país que reguló uniones civiles fue Dinamarca, en 1989. Para el CUDS, el debate debiera ir por otro lado: “Pareciera que a la ‘diversidad sexual’ sólo le interesa continuar reproduciendo mecanismos de control tradicionales, bajo la normalizante lógica de este neoliberalismo judeo-cristiano. Los ‘líderes’ del movimiento homosexual supuestamente se dedican a proteger la vida de las personas no-heterosexuales a través de esta demanda. No nos convence, menos cuando vemos a sus líderes pactando, aplaudiendo y negociando con la derecha neoliberal y sus empresarios. Creemos que con el matrimonio homosexual ganan sólo las Isapres, las AFPs y las inmobiliarias que tendrán más clientes. Mientras los homosexuales de clase alta se quieren casar, las mujeres en las poblaciones siguen estando obligadas a parir porque el aborto es ilegal. Pero no vemos como un imposible que, luego del bullado AVP, se pueda hablar seriamente de matrimonio homosexual. Es cosa de analizar el contexto político de la clase dominante. La homosexualidad ya ha dejado de ser peligrosa para el sistema y es esa misma demanda de la diversidad sexual la que los ha vuelto inofensivos, normales y perfectos para continuar desarrollando un mercado cada vez más pluralista y multicultural.

El aborto y la educación no parecen ser demandas urgentes, sin embargo, esa necesidad sospechosa de igualarse al régimen heterosexual, reproduciendo institucionalidades burguesas como el matrimonio y la familia, cada día gana más tribuna. Por esto la política homosexual, a diferencia del feminismo, ha logrado un mayor ‘reconocimiento’. En Chile los homosexuales reconocidos por el Estado ya casi no son cuerpos polémicos. Unos cuerpos pensados como iguales. Pero nos preguntamos: ¿Iguales a quién? ¿Iguales a los cuerpos normativos de los heterosexuales identitarios? ¿Es que acaso somos iguales? ¿Están nuestros cuerpos expuestos a las mismas violencias? ¿Son nuestras vidas iguales de frágiles que las de una madre inmigrante que mantiene y establece su familia a distancia o que las de un homosexual ABC1 que se refugia de su pena en un bar gay del barrio alto? No se trata de estar en contra del AVP o del matrimonio homosexual. Estamos en contra del matrimonio y la familia patriarcal. Sólo hemos visto torturas en el interior de tal institución burguesa que tanto emociona en las cúpulas homosexuales. Las mujeres siguen siendo asesinadas por sus maridos y los hijos adoctrinados bajo esa misma educación violenta, tan masculina”, dicen.

Por su parte, para la Fundación Iguales, la promesa de Piñera no se cumplió: “El emblemático proyecto aún no logra ver la luz como ley debido a las trabas que han puesto sectores conservadores que no quieren que se apruebe, principalmente las dirigencias de RN y la UDI. Pretender crear un AVP destinado a proteger solamente a las parejas del mismo sexo implica una grave violación del principio de igualdad establecido constitucionalmente, consagrando un verdadero apartheid jurídico, donde las parejas de distinto sexo podrán optar en forma exclusiva por el matrimonio, mientras que el AVP queda relegada a una condición de institución de segunda categoría con menos derechos”, agrega.

Según el Censo 2012, más de dos millones de personas declararon convivir con parejas de igual o distinto sexo: 34 mil y fracción son familias homosexuales. La opinión del CUDS es crítica sobre cómo los movimientos gays alcanzaron relevancia mediática y política con la demanda del AVP y el matrimonio: “No creemos que la única lucha del movimiento gay sea pedir matrimonio o exigir reconocimiento como parejas. Hay otros problemas político sexuales radicales y más cotidianos como la discriminación laboral por ser no-heterosexual o la falta de una educación no sexista que no genere discriminaciones contra personas no-heterosexuales. También observamos con recelo cómo el movimiento homosexual es liderado por ‘hombres’ gays de conductas autoritarias y masculinas, que marginan de su lucha a ‘cuerpos’ como los de trabajadores y trabajadoras sexuales y otros. Por último, creemos que la lucha homosexual debe hacer gestos con la lucha feminista, no se trata de generar políticas por territorios distintos. Gays, trans y feministas deben combatir en conjunto a esta sociedad patriarcal”, concluyen.

(*) Historiador y Periodista. Una versión de este reportaje fue publicada por revista Punto Final.

viernes, enero 31, 2014

Solicitan en la AN legalizar matrimonio igualitario: legalizaría la unión de personas del mismo sexo

Noticias24 “Amar debe ser legal”, es la frase que al unísono se oye este viernes en las adyacencias de la Asamblea Nacional (AN), desde donde cientos de homosexuales, lesbianas y trans se concentran para consignar el proyecto de Ley de Matrimonio Civil Igualitario, que permitirá la legalización de las uniones entre personas del mismo sexo.

En la actividad más de 47 colectivos piden al Poder Legislativo aplicar el Plan de la Patria, en cuyo articulado se conmina al Parlamento a debatir acerca de los derechos de la comunidad GLBTI (gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales).

“¡Basta de patriarcado y que nos digan lo que hacer, matrimonio igualitario es lo que la Asamblea tiene que hacer!”, cantan mientras el Parlamento se viste de la diversidad sexual y de género venezolana.

Se espera que el texto sea oficialmente entregado ante una representación parlamentaria que deberá debatir al respecto.

La acción está apoyada por más de 20.000 firmas recogidas en todo el territorio nacional, superando las 18.000 rúbricas estimadas para impulsar este hecho histórico surgido desde el interior del país por iniciativa del Poder Popular organizado.

Este tipo de unión, hasta ahora solo permitida en Venezuela para parejas heterosexuales, es fundamental para el alcance de la plena ciudadanía de la población homosexual nacional, pues garantizaría protecciones básicas relacionadas a custodia infantil, derechos de herencia y propiedad, seguro social para las parejas y visitas hospitalarias, entre otras.

El referido proyecto plantea una modificación parcial del Código Civil Venezolano, único instrumento jurídico del país que aún obstaculiza el acceso al matrimonio a las personas del mismo sexo.

Al respecto, en días pasados, el presidente de la Asociación Civil Venezuela Igualitaria, Giovanni Piermattei, explicó que “el artículo 44 de nuestro Código Civil establece que solo se podrá contraer matrimonio entre un hombre y una mujer, de tal forma que el viernes entregaremos un proyecto de ley especial que significará una modificación parcial del Código Civil, para que dentro de ese articulado sean derogados algunos artículos y ampliados en concepto otros”.

El proyecto está apoyado por más de 20.000 firmas recogidas en todo el territorio nacional, superando las 18.000 rúbricas estimadas.
El activista hizo hincapié en que en 2008 el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó la sentencia 190 en la que ratificó que la Constitución Nacional no discrimina por orientación sexual y que, por tanto, el Estado venezolano no vulnera los derechos de las parejas del mismo sexo a resguardarse bajo una figura jurídica como el matrimonio, “por lo que no se prohíbe ni se condena este tipo de uniones”.

La lucha por alcanzar esa seguridad legal está contemplada en el Plan de la Patria 2013-2019, Ley de la República, que en el objetivo 2.2 conmina al Estado y a sus instituciones a construir una sociedad igualitaria y justa.

Específicamente, en sus apartados 2.2.4.2, 2.2.4.3 y 2.2.4.4 la referida normativa llama a la incorporación de la perspectiva de la igualdad de género en las políticas públicas, a promover la no discriminación y la protección a los grupos socialmente vulnerables, generar políticas formativas sobre la perspectiva de igualdad de género y de diversidad sexual y a promover el debate y reflexión de los derechos de la comunidad sexo-diversa.

El matrimonio igualitario ya es legal en España, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Inglaterra, Gales, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Sudáfrica y Suecia.

Mientras que en América son posibles estas uniones en Argentina, Uruguay, Canadá, en 13 estados y el Distrito de Columbia (donde está Washington, la capital) de Estados Unidos, Brasil y algunas entidades en México, al tiempo que en Colombia, Bolivia y Cuba avanza el tema en el debate y en proyectos de ley.

Movimientos sociales consignarán Proyecto de Ley de Matrimonio Civil Igualitario ante la AN

ASGDRe Militantes de 44 organizaciones y movimientos sociales de la sexo-género diversidad de Venezuela acudirán este viernes, a las 9:00 de la mañana, a la Asamblea Nacional (AN), en Caracas, para consignar el proyecto de ley de matrimonio civil igualitario, que de ser aprobado legalizaría las uniones entre personas del mismo sexo.

La acción está apoyada por más de 20.000 firmas recogidas en todo el territorio nacional, superando las 18.000 rúbricas estimadas para impulsar este hecho histórico surgido desde el interior del país por iniciativa del Poder Popular organizado.

Este tipo de unión, hasta ahora solo permitida en Venezuela para parejas heterosexuales, es fundamental para el alcance de la plena ciudadanía de la población homosexual nacional, pues garantizaría protecciones básicas relacionadas a custodia infantil, derechos de herencia y propiedad, seguro social para las parejas y visitas hospitalarias, entre otras.

El referido proyecto plantea una modificación parcial del Código Civil Venezolano, único instrumento jurídico del país que aún obstaculiza el acceso al matrimonio a las personas del mismo sexo.

Al respecto, en días pasados, el presidente de la Asociación Civil Venezuela Igualitaria, Giovanni Piermattei, explicó que “el artículo 44 de nuestro Código Civil establece que solo se podrá contraer matrimonio entre un hombre y una mujer, de tal forma que el viernes entregaremos un proyecto de ley especial que significará una modificación parcial del Código Civil, para que dentro de ese articulado sean derogados algunos artículos y ampliados en concepto otros”.

El activista hizo hincapié en que en 2008 el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) dictó la sentencia 190 en la que ratificó que la Constitución Nacional no discrimina por orientación sexual y que, por tanto, el Estado venezolano no vulnera los derechos de las parejas del mismo sexo a resguardarse bajo una figura jurídica como el matrimonio, “por lo que no se prohíbe ni se condena este tipo de uniones”.

La lucha por alcanzar esa seguridad legal está contemplada en el Plan de la Patria 2013-2019, Ley de la República, que en el objetivo 2.2 conmina al Estado y a sus instituciones a construir una sociedad igualitaria y justa.

Específicamente, en sus apartados 2.2.4.2, 2.2.4.3 y 2.2.4.4 la referida normativa llama a la incorporación de la perspectiva de la igualdad de género en las políticas públicas, a promover la no discriminación y la protección a los grupos socialmente vulnerables, generar políticas formativas sobre la perspectiva de igualdad de género y de diversidad sexual y a promover el debate y reflexión de los derechos de la comunidad sexo-diversa.

El matrimonio igualitario ya es legal en España, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Inglaterra, Gales, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Sudáfrica y Suecia.

Mientras que en América son posibles estas uniones en Argentina, Uruguay, Canadá, en 13 estados y el Distrito de Columbia (donde está Washington, la capital) de Estados Unidos, Brasil y algunas entidades en México, al tiempo que en Colombia, Bolivia y Cuba avanza el tema en el debate y en proyectos de ley.

lunes, enero 20, 2014

Aprobación de matrimonio igualitario protegería jurídica y económicamente a homosexuales

Daniel Rojas

AVN Debatir y sancionar el proyecto de Ley para el matrimonio civil igualitario en Venezuela no solo se fundamenta en objetivos específicos plasmados en el Plan de la Patria 2013-2019, sino que es la única forma con la que el Estado venezolano podría garantizar protección jurídica y económica a las familias conformadas por parejas del mismo sexo.

Más de 40 colectivos de la comunidad sexo-género diversa acudirán el viernes 31 de enero, a las 9:00 de la mañana, a la Asamblea Nacional. Así lo explicó este lunes el presidente de la Asociación Civil Venezuela Igualitaria, Giovanni Piermattei, en una entrevista realizada por la Agencia Venezolana de Noticias (AVN), quien además señaló que “cuando nos pronunciamos a favor de avanzar en este proyecto no es porque solamente queremos casarnos, porque el objetivo no es la institución matrimonial, sino que a través de ella se pueda alcanzar la igualdad, el reconocimiento del Estado a que nosotros somos tan dignos, que nuestras relaciones afectivas son tan dignas e iguales que las de los demás. Nuestras familias deben estar protegidas por esta institución que hasta ahora es la única, en el aspecto jurídico, que da protección a la familia en el país”.

Al respecto, al establecer una relación legal y social, el matrimonio permite a sus miembros estar disponibles para su pareja emocional y económicamente, al tiempo que garantiza protecciones básicas que obtienen parejas heterosexuales relacionadas a custodia infantil, derechos de herencia y propiedad y visitas hospitalarias, entre otras.

No es baladí destacar que la lucha por alcanzar esa seguridad legal está contemplada en el objetivo 2.2 de la referida normativa que conmina al Estado y a sus instituciones a construir una sociedad igualitaria y justa, para lo cual en sus apartados 2.2.4.2, 2.2.4.3 y 2.2.4.4, respectivamente, llama a la incorporación de la perspectiva de la igualdad de género en las políticas públicas, a promover la no discriminación y la protección a los grupos socialmente vulnerables, generar políticas formativas sobre la perspectiva de igualdad de género y de diversidad sexual y a promover el debate y reflexión de los derechos de la comunidad sexo-diversa.

Con ese basamento legal más de 40 colectivos de la comunidad sexo-género diversa acudirán el viernes 31 de enero, a las 9:00 de la mañana, a la Asamblea Nacional (AN), en Caracas, para solicitar ante tal instancia sea aprobada la unión civil para los no heterosexuales.

Su presencia estará avalada por aproximadamente 20.000 firmas recopiladas a lo largo de todo el país, en una iniciativa iniciada en el último trimestre de 2013.

Nos apegamos a una Constitución muy evolucionada, yo diría de las más vanguardistas en materia de derechos humanos “En la exposición de motivos del proyecto de ley se explica que nosotros consignaremos el documento en consonancia con la Declaración de los Derechos Humanos, los Principios de Yogykarta y el artículo 22 de la Constitución venezolana. Nos apegamos a una Constitución muy evolucionada, yo diría de las más vanguardistas en materia de derechos humanos, además tenemos un Plan de la Patria que hoy es ley y que debe cumplirse”, expuso Piermattei.

Precisó que miembros políticos del Gobierno Bolivariano han manifestado su apoyo estampando su rúbrica. Entre ellos, nombró a los diputados revolucionarios Tania Díaz, Eduardo Piñate, Carlos Sierra y Eduardo Lima, así como a los gobernadores de Vargas, Jorge Luis García Carneiro, y de Barinas, Adán Chávez, al tiempo que se han pronunciado a favor la defensora del Pueblo, Gabriela Ramírez; el ministro para la Cultura, Fidel Barbarito, y la ministra para la Mujer e Igualdad de Género, Andreína Tarazón.

Igualmente, dijo que Venezuela Igualitaria y sus colectivos aliados cuentan con el apoyo de las gobernaciones de Mérida, Barinas, Zulia, Táchira, Falcón, Monagas y Yaracuy para el traslado de las personas que el 31 de enero venidero quieran acudir a la sede del Poder Legislativo y expresar su apoyo a la causa del matrimonio civil igualitario.

Derechos GLBTI en Venezuela

“Para la lucha reivindicativa de derechos humanos históricamente no se ha esperado que ninguna sociedad está preparada”, sentenció el vocero para argumentar que, aunque la sensibilización es fundamental para el respeto y promoción de los derechos de la comunidad sexo-género, no es viable detener las acciones concretas en la espera de un empoderamiento colectivo del tema. Avanzar y educar deben ir de la mano.

“El proceso educativo lo iniciamos hace más de un año a través de una campaña de sensibilización y creemos que el debate que se dará en el seno de la Asamblea Nacional, a propósito de esta ley que llevaremos y su implementación y sanción, será lo que procurará la profundización y la formación de políticas públicas efectivas, para que se logre concretar una sociedad mucho más justa y menos prejuiciosa”, agregó.

Además, Piermattei comentó que para sorpresa de los voluntarios que se movilizaron por el país recogiendo rúbricas, la mayoría de los firmantes de este documento es heterosexual, rebatiendo cualquier posibilidad de un fundamentalismo basado en que “la sociedad no está preparada para estos cambios”.

“Decir eso forma parte de un discurso que pretende inmovilizarnos ante la lucha, porque realmente no es una gran mayoría la que está en contra del matrimonio civil igualitario sino una minoría fundamentalista”, añadió.

En el tintero

A la par de la presentación del proyecto de ley para el matrimonio civil igualitario, Venezuela Igualitaria, junto a los demás colectivos, prepara otros instrumentos jurídicos que consagrarán otros derechos para gays, lesbianas, trans e intersexuales.

Piermattei adelantó que el siguiente paso será apoyar la Ley de Identidad de Género, la Ley Antidiscriminación para los grupos vulnerables y una que se encargue de tipificar los crímenes por odio por razones de orientación sexual e identidad de género.

El Gobierno revolucionario abiertamente ha estado al frente de la vanguardia de los cambios sociales, políticos y culturales en Venezuela y en América Latina, asumiendo el liderazgo internacional en términos de inclusión e igualdad como la de género, la reivindicación étnica, racial y de las personas con diversidad funcional. La causa sexo-género diversa está incorporada en esta lista de reivindicaciones socialistas históricas que buscan la ciudadanía plena de los pueblos.

jueves, enero 09, 2014

Comunidad sexodiversa consignará ante la AN proyecto de matrimonio civil igualitario

AVN Avaladas por más de 18.000 firmas recopiladas en todo el país, unas 40 organizaciones y movimientos sociales del país acudirán este 31 de enero a la Asamblea Nacional (AN) para consignar el Proyecto de Ley de Matrimonio Civil Igualitario en Venezuela, que tiene el objetivo de lograr que el Estado permita contraer nupcias a personas sin discriminación por orientación sexual ni identidad o expresión de género, con iguales efectos y formas de disolución establecidas en el Código Civil.

A las 9:00 de la mañana gays, lesbianas, bisexuales, trans e intersexuales del país solicitarán ante el Parlamento que esta acción, surgida del poder popular, sea revisada a fin de alcanzar esta conquista histórica para esta población.

La solicitud de la comunidad sexo-género diversa se inserta en los principios de igualdad e inclusión social consagrados en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el artículo 16 de la Declaración Universal de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y los Principios de Yogykarta, que buscan detener la violencia, abuso y discriminación ejercida contra lesbianas, homosexuales, bisexuales, y personas transgénero, a fin de asegurar una igualdad plena.

La Carta Magna nacional consagra en sus artículos 2, 3, 19, 20, 21 y 62, un modelo de democracia participativa y protagónica conforme al Estado social de derecho y de justicia para garantizar el libre desenvolvimiento de la personalidad y la igualdad frente a la ley y al Estado.

Al respecto, el matrimonio civil igualitario permitiría al Estado venezolano proteger a familias sin discriminación por razones de orientación sexual o identidad de género, confiriéndoles el reconocimiento jurídico efectivo necesario como garantía de amparo frente a las situaciones de vulnerabilidad.

No en vano, el Plan de la Patria 2013-2019, Ley de la República aprobado por el Parlamento nacional, contempla una serie de objetivos que enarbolan las banderas de la igualdad social y, en específico, responde a la necesidad de generar políticas y legislaciones para la comunidad sexo-género diversa.

Como una de las grandes metas el apartado 2.2 estipula “Construir una sociedad igualitaria y justa”, mientras que los ítems 2.2.4.2; 2.2.4.3 y 2.2.4.4, respectivamente, expresan que el Gobierno Nacional debe “incorporar la perspectiva de la igualdad de género en las políticas públicas, promoviendo la no discriminación y la protección a los grupos socialmente vulnerables”, “generar políticas formativas sobre la perspectiva de igualdad de género y de diversidad sexual” y “promover el debate y reflexión de los derechos de la comunidad sexo-diversa”.

Matrimonio igualitario en América

En los últimos años, en la región se han dado significativos avances en la legalización de las uniones civiles entre personas del mismo sexo. Si bien es mucho lo que falta por recorrer, no menos cierto es que la igualdad sexo-género diversa es día con día más latente en América y el mundo.

Argentina se convirtió, en julio de 2010, en el pionero en América Latina en habilitar por ley el matrimonio entre personas del mismo sexo, e inclusive, la capital, Buenos Aires, permite desde mayo de 2012 las bodas entre homosexuales no residentes permanentes en la ciudad.

En Uruguay también se legalizó la unión civil homosexual en 2013, convirtiéndose en el segundo país de Latinoamérica en permitir este tipo de unión.

En Brasil, el Consejo Nacional de Justicia (CNJ) legalizó en mayo pasado el matrimonio entre homosexuales, aunque aún no existe en el país ninguna legislación específica sobre el asunto, mientras varios activistas presionan para que se establezca claramente esa norma.

El Congreso colombiano rechazó en abril pasado una iniciativa que buscaba la legalización del matrimonio homosexual, dejando vigente una figura que permite el enlace civil y reconoce ciertos derechos a la pareja, pero que no satisface a la comunidad sexo-género diversa.

Ante la decisión del Congreso, la Corte Constitucional determinó el pasado 20 de junio que las parejas del mismo sexo en Colombia pueden acudir ante jueces o notarios para constituirse como unión civil, pero no “matrimonio”, lo que generó una avalancha de solicitudes.

Aunque en Costa Rica no es permitido el matrimonio entre personas del mismo sexo, el Congreso discute proyectos para darle reconocimiento a una figura llamada “sociedad de convivencia”, que le permitiría a los homosexuales inscribirse en el registro público y gozar de derechos como herencia y acceso al crédito.

En Cuba, Mariela Castro, hija del presidente Raúl Castro, impulsa un anteproyecto de ley para modificar el Código de Familia y legalizar las uniones homosexuales, pero la iniciativa aún no ha logrado llegar al Parlamento aunque forma parte de un plan legislativo del Ministerio de Justicia.

El colectivo en Bolivia se encuentra elaborando un primer proyecto denominado “Ley interpretativa de los artículos 63 y 64 de la Constitución Política para autorizar el matrimonio civil y la unión libre o de hecho entre personas del mismo sexo“, que plantea que el Estado reconozca la legalidad de las uniones entre parejas del mismo sexo para obtener de igual forma los derechos que implica un matrimonio civil heterosexual.

En noviembre de 2010, la Cámara de Diputados Federal en México aprobó las reformas para que los matrimonios del mismo sexo, las sociedades de convivencia y los concubinos del mismo sexo puedan compartir la seguridad social.

De los 50 estados que conforman Estados Unidos, en 13 y el Distrito de Columbia (donde está Washington, la capital) el matrimonio homosexual está legalizado: Massachusetts, Connecticut, Iowa, Vermont, New Hampshire, New York, Maryland,Washington, Maine, Rhode Island, Delaware, California y Minnesota.

Por su parte, la Carta canadiense de los derechos y las libertades y de los valores de tolerancia, respeto e igualdad, hace enmiendas consecuentes a otras leyes para asegurar la igualdad de acceso de las parejas del mismo sexo a los efectos civiles del matrimonio y del divorcio.

El matrimonio igualitario también es legal en España, Bélgica, Dinamarca, Francia, Holanda, Inglaterra, Gales, Islandia, Noruega, Nueva Zelanda, Portugal, Sudáfrica y Suecia.

miércoles, mayo 15, 2013

Brasil legaliza el matrimonio homosexual


Aporrea El Consejo Nacional de Justicia (CNJ) de Brasil aprobó este martes una resolución que, en la práctica, legaliza el matrimonio entre personas del mismo sexo en todo el territorio brasileño.

Brasil se convierte así en el tercer país de América Latina donde en la práctica es posible el matrimonio entre personas del mismo sexo y a diferencia de los otros dos, Argentina y Uruguay, la iniciativa partió de la Justicia y no del Parlamento.

A partir de la publicación de esta decisión del CNJ, adoptada por 14 votos contra uno, los registros civiles de Brasil estarán obligados a convertir la unión estable entre dos personas del mismo sexo, legal desde 2011 en el país, en un matrimonio si así es solicitado y no podrán negarse a casar a parejas homosexuales.

Las uniones estables en el país permitían a las parejas homosexuales tener los mismos derechos que las uniones heterosexuales en materia de herencias y pensiones. Según un censo que se realizó en 2010 en Brasil existían en ese momento 60,002 parejas compuestas por personas del mismo sexo.

Aparte de Brasil hay 14 países donde el matrimonio homosexual es legal: Holanda, Bélgica, España, Canadá, Sudáfrica, Noruega, Suecia, Portugal, Islandia, Argentina, Dinamarca, Francia, Uruguay y Nueva Zelandia.

En Estados Unidos el matrimonio entre personas del mismo sexo es legal en los estados de Delaware, Rhode Island, Connecticut, Iowa, Massachusetts, Maryland, Maine, Nueva Hampshire, Nueva York, Vermont y Washington, además del Distrito de Columbia.

En Minnesota, la legalización está pendiente de ratificación por el gobernador del estado, después de que fuera aprobada en las dos Cámaras legislativas estatales.

martes, abril 30, 2013

Uruguay: El Senado vota por el matrimonio entre personas del mismo sexo


Isabel Pérez de Sierra

SEMlac.- Pese a que varios representantes de la Iglesia católica manifestaron en las últimas semanas su contrariedad por la aprobación del proyecto de ley de "matrimonio igualitario", Uruguay está a un paso de reconocer esa institución para dos contrayentes, sean o no de distinto sexo.

Obispos y el Arzobispo de la ciudad de Montevideo se pronunciaron durante las misas de la "Semana Santa" contra el matrimonio igualitario en Uruguay. Sin embargo, el Senado uruguayo ratificó su tradición laica al aprobar por 23 votos de 31 el proyecto de ley conocido como de "matrimonio igualitario", el pasado 2 de abril.

El texto, que ya había recibido su aprobación por los diputados y diputadas, recogió algunas modificaciones en su pasaje por la cámara alta, por lo que deberá volverse a tratar, el próximo 10 de abril, para su sanción definitiva en la cámara de representantes.

La agrupación denominada Diversidad Frenteamplista (Frente Amplio es el nombre que lleva el partido de gobierno actual) difundió un comunicado donde llama la atención sobre las afirmaciones que incitan a "la discriminación y la segregación", y "siembran intolerancia hacia las personas que manifiestan su adhesión al proyecto, llegando incluso hasta la utilización de amenazas de infierno y sufrimiento a quienes lo voten".

El documento hace referencia, a su vez, a que no es adecuado convocar a los legisladores a "tomar conciencia", cuando no son sus "creencias particulares" las que se ponen en consideración ante la votación de la ciudadanía al ser electos.

La agrupación recordó también que, frente a otros acontecimientos históricos de avance en derechos, tales como la obtención del voto femenino o el divorcio (en Uruguay vigente desde principios del siglo XX), también hubo antes posturas de intolerancia y resistencia.

Nuevos sentidos, viejas instituciones

Además de los votos del oficialismo, acompañaron la propuesta representantes de la oposición política, dando cuenta del consenso interpartidario que logró propiciar este proyecto, que tuvo como redactora a Michelle Suárez, abogada trans y activista del colectivo por la diversidad Ovejas Negras.

Para la legisladora oficialista Constanza Moreira, la iniciativa votada es igualitaria "en un sentido que va más allá de la diversidad u orientación sexual de las personas", en tanto no sólo redefine la institución del matrimonio, sino que permite además el divorcio por la sola voluntad de los cónyuges.

Según el nuevo texto, las parejas unidas en matrimonio podrán decidir además poner el apellido de la mujer como el primero de sus hijos o hijas, hecho que desestructura la actual concepción patriarcal del Código Civil uruguayo, que establece como primer apellido obligatorio el del varón.

"El apellido de la mujer va a dejar de estar invisibilizado o secundarizado en relación con el del hombre", opinó Moreira.

Por otro lado, el texto establece una modificación importantísima al Código Civil respecto de la edad mínima admitida para contraer matrimonio, que se establece actualmente para las niñas a los 12 y los varones a los 14 años.

De votarse tal cual esta norma, la edad mínima pasará a ser en ambos casos los 16 años, garantizando la protección de un derecho humano básico que estaba siendo vulnerado en Uruguay: el que las niñas no sean sometidas al matrimonio por la fuerza.

El modelo en cuestión

Moreira señaló durante la sesión que, "desde que hay sociedad humana, no hay naturaleza, no hay nada más falto de naturaleza que las leyes y las normas", contraponiéndose a los discursos que afirman que este proyecto va contra una supuesta "naturaleza" de la atracción hombre-mujer.

En cuanto a la fundamentación de que la propuesta desestructura un tipo ideal de familia, Carmen Beramendi, senadora suplente y ex directora del Instituto Nacional de las Mujeres, sostuvo: "si eso está en crisis, bienvenida la crisis de la familia autoritaria y patriarcal".

"Veamos en esa crisis la oportunidad de construir familias que no se definan por la composición, sino por los lazos permanentes de afecto y de amor de quienes participan en ella", sentenció.

Uno de los opositores al proyecto, El senador Luis Alberto Lacalle, expuso su discrepancia respecto a que equiparar derechos en el acceso a los bienes y la herencia para las mujeres frente a los hombres sea lo mismo que hacer que "el matrimonio sea algo que no es, y que no podrá ser de acuerdo al concepto y el sentido natural y obvio de la palabra".