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miércoles, mayo 02, 2012

Fedecámaras se pronuncia en contra de la igualdad y equidad de género en la LOTTT

Y EL CAPITALISMO TAMBIÉN...
AVN
La Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras) considera que será “difícil” aplicar en las empresas privadas el criterio de igualdad y equidad de género, contenido en la Ley Orgánica del Trabajo, los Trabajadores y las Trabajadoras (LOTTT), firmada el lunes por el presidente de la República, Hugo Chávez.

“En relación con la igualdad de género, consideramos que podría ser un tanto difícil. Las mujeres, sobre todo, en edad de fertilidad o embarazarse pudieran estar afectadas en su oportunidad de empleo”, dijo este miércoles en rueda de prensa el presidente de Fedecámaras, Jorge Botti.

El artículo 20 de la LOTTT establece que los patronos y patronas “aplicarán criterios de igualdad y equidad en la selección, capacitación, ascenso y estabilidad laboral, formación profesional y remuneración, y están obligadas y obligados a fomentar la participación paritaria de mujeres y hombres en responsabilidades de dirección en el proceso social de trabajo”.

Después de hablar de la supuesta dificultad del sector privado para aplicar la igualdad género, Botti dijo “que no está planteado ningún tipo de despido con la entrada en vigencia de la ley”.



El vocero patronal manifestó que no le preocupa la eliminación de la tercerización, pues aunque confesó no manejar estadísticas al respecto, aseguró que en las empresas privadas “esa figura prácticamente no se utiliza”.

Por ser Fedecámaras la patronal que históricamente ha representado los intereses de los dueños de la empresas privadas, Botti, contradictoriamente, dijo estar “preocupado” por las prestaciones sociales de los trabajadores del sector público.

“Hay una cantidad de temas que no han quedado claros. Nos preocupa muchísimo el destino de las prestaciones sociales de las 2 millones 800 mil personas que trabajan en el sector público”, señaló.

Sin embargo, tras asumir momentáneamente la “defensa” laboral, se quejó de que la ley, aprobada precisamente en beneficio de los trabajadores, contiene sesgos ideológicos, “como por ejemplo que se establezca de antemano que el objetivo de la ley es acabar con el modo de producción capitalista”, agregó.

En sintonía con el discurso de los partidos políticos de oposición, Botti indicó igualmente que el nuevo instrumento legal afectará a las pequeñas y medianas empresas “en términos de los cálculos de las prestaciones sociales”.

viernes, diciembre 30, 2011

Crisis Política y su impacto en la mujer

Yury Weky (*)
Tribuna Popular Breve revisión de los antecedentes de la Crisis

El capitalismo descarga todo el peso de su crisis sobre los pueblos oprimidos y la clase trabajadora.

Esto no es nada nuevo, si revisamos la crisis de 1928 observamos que las causas son las mismas de ahora y que el clima social que genera tiene un raro matiz de similitud en el cual la mujer resulta el blanco inmediato.

Se dice que la historia no se repite y que el hombre y la sociedad en general evolucionan; no obstante el sistema social basado en la explotación es el mismo en consecuencia la crisis reaparece en el 2010 porque no se operaron en 1929 ni después de la segunda Guerra mundial los cambios sociales de sistema _ que han venido históricamente alertando los comunistas cuando afirman que la depresión economía es la consecuencia inevitable del sistema capitalista _ por lo tanto el capitalismo resurge después del 47 con sus mismas características y vicios; por consiguiente la crisis de ahora es más profunda .

En su afán por GANAR cada vez más y acumular dinero, bienestar y riqueza se produjo entonces un aumento desmedido en la producción industrial -con su consecuente consumismo- aparecieron los negocios especulativos, acciones en la bolsa como una forma de hacer crecer fácilmente la ganancia, los créditos bancarios para seguir aumentando la producción y para invertir en la Bolsa; naturalmente los almacenes se llenaron de mercaderías que no se vendían ni se vendieron al ritmo de la producción.

Finalmente en 1928 quebró la Bolsa de Nueva York y afectó las actividades bancarias, industriales, comerciales y agrarias. Su impacto fue más fuerte para la clase trabajadora. Hago un poco de revisión de la crisis capitalista del pasado para ver con claridad lo que está sucediendo o por lo menos hacer una pequeña comparación.

En Estados Unidos, gobernaba en aquella oportunidad el presidente republicano Herbert Clark Hoover (trigésimo primer Presidente de los Estados Unidos). Este no dio atención a lo que sucedía y en las elecciones de 1932, los ciudadanos norteamericanos votaron en favor de Franklin Delano Roosevelt del Partido Demócrata, quien había prometido en su campaña profundos cambios para superar la crisis. Las medidas económicas de su administración fueron un paño de agua tibia, no la solución. La crisis continuó con algunos hitos de aparente recuperación vinculada a la industria armamentista hasta que estalló la Segunda Guerra Mundial.

¿Qué definió todo este período de la crisis? Los inversores de Estados Unidos retiraron sus capitales de Europa y otros países, disminuyó el comercio exterior, la producción descendió, las fábricas cerraron, el desempleo creció hasta límites no previstos, el desalojo de la vivienda por parte de las empresas crediticias fueron la orden del día, los agricultores perdieron sus tierras, las huelgas y confrontaciones políticas aumentaron, las contradicciones de clase se agudizaron. En medio de todo este panorama estaba la mujer como obrera, como madre y como ciudadana.

Después de la Segunda Guerra Mundial aparecieron las medidas neoliberales (aplicadas por décadas) con sus repercusiones en la clase trabajadora, que cada una de nosotras y nosotros conoce puesto que los gobiernos puntofijistas en Venezuela las aplicaron con obediencia al imperio al igual que los gobiernos dictatoriales lacayos de la Región.

La receta era controlar la emisión monetaria, disminuir los impuestos sobre las ganancia y los sectores de más altos ingresos (medida que favorecía la clase dominante) se perdió prácticamente el derecho a huelga, se dominaron los sindicatos desde las esferas del poder, se recortaron los gastos sociales, se masificó la política de privatización de las empresas estatales (acero gas, petróleo, electricidad y agua). Las consecuencias de esta política neoliberal fueron nefastas. A nivel mundial millones de personas perdieron sus empleos y la familia de la clase trabajadora fue el gran blanco. El ingrediente distintivo en Estados Unidos fue que además de la reducción de los impuestos en favor de los ricos y aplastar las huelgas los gastos estatales fueron destinados a la carrera armamentista. Desde el punto de vista ideológico los gobiernos neoliberales tanto de Europa como acá en la Región fue el anticomunismo y desde la praxis la persecución, la desaparición, la muerte a todo aquel o aquella que disintiera.

Ciudadanas norteamericanas protestan contra la guerra imperialista

Ciudadanas norteamericanas protestan contra la guerra imperialista
Manifestaciones de la crisis actual

Las Guerras

La Crisis financiera en Estados Unidos tiene una particular manifestación _ que es repetitiva de la anterior sufrida en 1928_ y de la cual hicimos una breve referencia. Me refiero a la gran inversión armamentista y la exacerbada inversión en gastos en la injerencia de los gobiernos extranjeros no sólo de la Región sino de todo el mundo con énfasis en aquellos que tienen algún mineral o producto energético que le interese a su economía consumista.

Se han desatado las guerras sin expresión de una gota de compasión con una característica que la hace no sólo cuenta sino cruel por cuanto las víctimas inocentes que mueren bajo los bombardeo y zonas pobladas de Falluyah, de Trípoli, de Gaza ( no importa el nombre de la ciudad) realizados en su mayoría durante la noche cuando las familias duermen , involucran a la población civil.

Mujeres y niños son víctimas de las incursiones militares. La destrucción de familias enteras no es lo que cuenta sino el objetivo de dominación y expropiación. Así surgen cantidades de huérfanos, ciudades destruidas, economía nacional en quiebra con su consecuente deterioro moral y psíquico.

Guerras creadas, fomentadas y realizadas obedeciendo a intereses del imperialismo para subsanar su crisis financiera; a sus antagonismos con gobiernos que no le son serviles o que intentan una nueva forma de desarrollo llevan a la destrucción de los pueblos, de las familias, de niños y jóvenes que a veces no entienden tanto odio contra su familia. Desaparecen grupos familiares enteros o sencillamente queda la mujer con toda la carga del terror de la muerte y el de enfrentar la vida sola en medio de las vicisitudes.

Aparece en consecuencia otra modalidad de la crisis moral y social que es la y el refugiado y el desplazado y desplazada como un producto psicosocial de la guerra, aunado a la pobreza, la orfandad y los daños morales. Muestras de ellos están en Palestina, Sahara, Colombia, ahora en Libia. Ocurrió también en Afganistán y en cuanto pueblo el Pentágono bombardea e invade.

En relación a Colombia (donde viene desarrollándose una guerra hace 47 años alimentada por la oligarquía criolla y el beneplácito y apoyo de Estados Unidos) hay información que para el 2010 había cuatro millones de desplazados y que de esa cifra el 56% eran mujeres, mientras que en Palestina se habla de millones desde 1948 cuando se crea el Estado de Israel. Desde entonces el palestino ha sido ocupado, arrinconado y desplazado por esta invasión legalizada y legitimada desde el centro del poder del mundo los Estados Unidos y con la anuencia de todos los sectores políticos, económicos y religiosos adeptos al imperio.

A este problema se suma que _ según encuestas realizadas por organismos internacionales_ de las mujeres desplazadas el 16% es víctima de violencia sexual.

En tanto el mundo se ve golpeado cada año con una nueva guerra no hay poder, voluntad, nada que frene las agresiones promovidas y ejecutadas por el imperialismo que tiene genuflexo a su servicio a todas las organizaciones (OTAN,ONU) e instancias que deberían servir para garantizar la paz y proteger los pueblos.

El capitalismo en su máxima expresión el imperialismo no descansa en generar cada día una nueva campaña difamatoria y diseñar estrategias que le sirvan para maniatar gobiernos, agredir pueblos., propiciar guerras e invasiones; así se aseguran su supremacía política, su supra poder y el éxito de su gran empresa: la producción de armas. La guerra es entonces un negocio que se impulsa en los períodos de crisis para subsanar el déficit financiero y que agudiza la crisis en otros planos.

La prostitución

En medio de la guerra aparecen las violaciones como un elemento más que viene a impactar negativamente en la mujer, en la familia, en la sociedad. A esto se añade el comercio de la prostitución.

Cuando revisamos los materiales, que recibimos diariamente en los cuales se acusa al sistema capitalista y a su gran operador el imperialismo norteamericano, aparece el mercado de la prostitución como un ingrediente en el marco de la crisis.

La prostitución hasta finales de la década de los ochenta estaba limitada al mercado nacional, pero no era gestionada por el crimen organizado sino por delincuentes individuales o pequeñas organizaciones que operaban en pequeños espacios territoriales; es a raíz de la guerra en la Europa del Este ( 1991 al 2001) cuando cientos de miles de mujeres, reducidas a la pobreza por el colapso de la URSS ( que garantizaba el trabajo femenino) y por los dos grupos de guerras sucesivas en las cuales se afectó a las seis ex repúblicas yugoeslavas, se convirtieron en carne para la delincuencia organizada que las hizo viajar a Israel y la Europa occidental como mercancía .

En otras palabras se globalizó este comercio. Aparecieron las mafias búlgaras y rumanas que se dedican a la recluta y contratación de las mujeres en sus países de origen.

Cada región adoptó un rol; así nos encontramos que en los Balcanes la delincuencia se especializó en el transporte hacia los países occidentales. En Italia, en donde operan las mafias desde siempre , ahora en el plano de la prostitución controlan el territorio ampliado y globalizado como antes lo hacían con el vino y el aceite y por consiguiente igual se llegan a acuerdos con las mafias locales y extranjeras.

La Ndrangheta (organización criminal que actúa en la Calabria, Italia) se ha convertido en una organización poderosa desde el 90 y se ha especializado en ofrecer un servicio a las mafias extranjeras que consiste en el blanqueo de dinero y se retiene un porcentaje del dinero blanqueado. Queda demostrado como el mercado de la prostitución manejado localmente con métodos tradicionales, parroquianos fueron desplazados por las mafias internacionales.

Todo esto radicalizado como producto de la crisis capitalista ya que el blanqueo de capitales es una forma de delinquir y de evadir impuestos.

Agresión Sexual

El poder económico y / o político convierte a la mujer en un objeto, en una mercancía, pero también en algo de poco valor que puede ser: comercializada, ultrajada, vejada, vilipendiada (léase el artículo: También con palabras se lapida una mujer, de la autora).

Recientemente hemos sido sorprendidas con la noticia de Domique Strauss- Kahn -jefe de la mayor institución financiera del planeta - quien agredió sexualmente a una inmigrante africana. Podemos inferir de esto: que ha sido pisoteada una persona vulnerable por su condición de mujer, de inmigrante, de la clase trabajadora, que hay una pérdida de moral, de ética y de valores en el Sistema. No obstante el hecho no nos remite al escándalo como castigo por cuanto el Sistema es impulsado por otros motivos. El caso DSK tiene otras motivaciones ocultas para sacarlo del juego político relacionadas con la garantía de la pervivencia del dólar.

El papel de los Bancos en medio de la crisis y la familia.

Las entidades crediticias y financieras, se han convertido en los grandes protagonistas de la crisis.

Habían abierto una campaña de financiamiento a los desarrollos de vivienda y a la pequeña industria, ahora arremeten contra los propietarios y le expropian los bienes ( en garantía) dejando familias enteras en la orfandad. Los desarrollos edilicios se paralizan afianzando la crisis de vivienda con la consecuente pérdida del dinero invertido por los compradores.

Los Paraísos fiscales

Estos son una manifestación de la evasión de impuestos y el fraude fiscal. Son una fórmula del capitalismo para la evasión fiscal. Esta fuga ilícita de capitales. que no es la transferencia legal de recursos por parte de las transnacionales a sus países de origen sino que son producto de la corrupción gubernamental en un 5% y de actividades criminales ( entre ellas la de la prostitución que mencionamos antes) y la droga en un 30% y los flujos comerciales en 64%.


Traigo estas citas para la reflexión:


Rodrigo Ávila, investigador brasileño asociado a Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos (Latinidad) dice: la principal fuente de fuga ilícita de capitales de los países en desarrollo se produce por ilegalidades en el intercambio comercial, o sea mediante el uso de precios manipulados (llamados precios de transferencia) y transacciones fraudulentas entre empresas de un mismo grupo económico.(…)

La Red de Justicia Fiscal hizo en el 2009 una clasificación de los territorios que tienen el mayor índice de opacidad financiera y con ello facilitan a las trasnacionales burlar la fiscalización de cualquier Estado donde generen utilidades.

La sorpresa es que según este ranking, los principales territorios responsables del secreto bancario pertenecen al Norte. Encabeza la lista Estados Unidos (Delaware), seguido por Luxemburgo, Suiza, Islas Caimán, Reino Unido (Londres), Irlanda, Bermuda, Singapur, Bélgica, Hong Kong, Jersey, Austria, Guernsey, Bahrein, Holanda y otras treinta y cinco jurisdicciones.

Otra sorpresa, esta vez extraída de la investigación de Gaggero, Kupelian y Zelada, es que los cuatro principales bancos del Reino Unido tienen el 23.3 por ciento de sus filiales constituidas en paraísos fiscales y desde ahí se acercan a hacer negocios con nuestros países. Asimismo, doce bancos importantes de Estados Unidos tienen más de mil filiales también constituidas en estos territorios opacos.

La economía informal

La economía informal se ha extendido hasta en países de la Unión Europea con la presencia de otro elemento que es el producto de las inmigraciones forzosas.. Vemos como en las calles de Roma por ejemplo. cantidad de personas originarias de la India ejerciendo el comercio informal o de buhonería; que como sabemos es la expresión del desempleo y de la inseguridad social por cuanto este tipo de comercio no goza de ningún beneficio que ofrezca el Estado en materia de salud, jubilación o pensión o cualquier otro beneficio.

El aumento en el precio de los alimentos

Al aumentar los impuestos sube el precio de los alimentos. El sistema juega desde el financiamiento bancario y los tributos al Estado con la salud del pueblo que ve cada día mermar sus ingresos los cuales no son compatibles con la oferta del mercado en los productos de primera necesidad en los cuales se cuentan la comida y los servicios básicos.

Las respuestas del capitalismo a la crisis

Curiosamente en el marco de la crisis actual, que se puede calificar como económica, política, social, moral y ética, el sistema capitalista avanza en radicalizar las propuestas conservadoras y de derecha que podríamos parangonar con la crisis del 28.

Se unen los capitales, se unen los empresarios, se unen los empleadores para ver como fregando a los trabajadores salen del hoyo que ellos mismos crearon. El enemigo es la globalización capitalista y el obrero (a) , el trabajador(a) debe vencer ese poderoso enemigo; en esa participación de ofensiva está la mujer que cada vez crea conciencia y se organiza.

El sistema capitalista pretende, intenta con las medidas que aplica que la crisis la pague los que menos tienen. Hombres y mujeres del planeta enfrentan grandes retos. La contradicción básica es el Sistema Capitalista cuya expresión es la producción de riquezas por parte de la clase trabajadora y la apropiación de la misma por parte de la burguesía.

Allí en medio de esto hay cantidad de matices socio políticos con los cuales la clase trabajadora debe lidiar. Como ente rector aparece el FMI que aconseja elevar los impuestos, reducir los salarios, aumentar la carga horaria laboral, reducir las pensiones. Políticas todas dirigidas al pueblo, al proletariado, a la clase trabajadora.

La Privatización

Esta fue una política aplicada en la década de los 20 y que originó la Gran Crisis del 29, fue una política neoliberal aplicada como recetario en todos los países del mundo y que creó desempleo, despidos masivos de las fábricas, desigualdad social.

Esta práctica que implica menor ingreso al Estado viene radicalizándose nuevamente en el ánimo de los grandes capitales como una respuesta a la crisis. La deuda externa crece y los impuestos se elevan; estos últimos recaen en la clase trabajadora.

Las elites instaladas en el poder político y económico con esta modalidad propician más discriminación y se profundiza las contradicciones de clase. Las privatizaciones de los medios de producción deja a capricho de las familias o grupos la vida del trabajador. Se afianzan los oligopolios, los consorcios transnacionales se fusionan y se desconocen las conquistas alcanzadas en las contrataciones colectivas por parte de los y las trabajadoras.

Los salarios

Tanto el Estado como la Empresa privada ve como solución a la crisis no sólo el despido de los y las trabajadoras sino que promueve una política de salarios bajos y precarios. Con esto se afecta a la familia y la mujer tiene que lidiar con la economía familiar y la crianza de los hijos con menos ingresos. Esta baja de salarios hunde en la miseria y la desesperación a la clases trabajadora en tanto que los partidos políticos del sistema, las élites de poder gastan millones de euros o de dólares en sus candidatos, elecciones, bodas, caprichos, vicios.

Vemos como Europa y Norte América está inmersa en una gran crisis que no solamente podemos calificarla de económica sino de bipartidismo, paraísos fiscales, corrupción, consumismo, pobreza y sobre todo la ética como vimos cuando hablábamos de la prostitución y la guerra. Esta también es síntoma de la quiebra y ruptura de la ética.

El desempleo

Este fenómeno es característico de la crisis. Ya lo fue en la crisis del 29, de la post guerra y del neoliberalismo. ¿Quién paga la crisis? La clase trabajadora.

El desempleo no solamente agudiza las contradicciones de clase, sino que en medio de guerras y de las alianzas, relaciones y acuerdos económicos con los gobiernos títeres del imperialismo bajo las recomendaciones del FMI aumenta la pobreza, las desigualdades, la competitividad.

El cierre de fábricas_ que deja a miles de obreros en la calle_ es una práctica de los gobiernos del sistema capitalista que obliga al obrero a aceptar trabajo por míseros salarios y en la oferta se discrimina a la mujer por su condición de mujer ya que tiene en su ciclo de vida períodos especiales como la gestación y la lactancia.

Los Gobiernos en tanto bajan los salarios, reducen las pensiones privatizan los servicios públicos y desconocen los convenios colectivos. Los sindicatos o son manejados desde la cúpulas de poder o son desconocidos.

En la actualidad el mundo de la información nos revela como la crisis tiene a los países de Europa, en jaque. Vemos a Grecia con una tasa oficial de desempleo en 18 %, Irlanda en un 15%, Portugal en 12,4%. En Estados Unidos, el desempleo es del 9%. Este paseo nos da una imagen de lo que está sucediendo y de cuyas repercusiones no está exenta la mujer.

Hay dos ejemplos en la actualidad que nos describen lo que sucede ante la crisis del desempleo y las políticas del sistema social de desigualdades imperante : Grecia y España quienes han ocupado varios páginas de la información escrita internacional y horas en la televisiva y aún cuando los comentarios, análisis e interpretación son muy débiles por parte de la Gran Empresa Informativa de derecha, cuando leemos entre líneas podemos asegurarnos que la crisis del capitalismo no se detiene.

En el primer país nombrado: ocurrió que en mayo de 2010, su gobierno representado por el primer Ministro Giorgios Papandreou firmó un “Plan de Austeridad” propuesto por el FMI y la UE. Como todos los planes del capitalismo son a espaldas de la clase trabajadora se pagaría la deuda externa con ajustes que implicaban como siempre, liberar el mercado, privatizar la Empresas del Estado, bajar los salarios, despedir trabajadores, esto último llevó a un total de más de 700 mil desempleados y a una desocupación del 30,8% entre la población de 15 a 30 años de edad. Ante las protestas del pueblo no ha habido una respuesta que tenga que ver con políticas sociales. Inclusivas sino violencia y represión. Se añade que el FMI recomienda más ajustes.

El otro país es España donde hay cinco millones de parados y donde acaba de aparecer el movimiento de los indignados de España.

También conocido como El Movimiento 15 de mayo traspasa la fronteras de España y ya se dejan sentir propuestas en Roma, Milán, Berlín, Bogotá, Turquía, Buenos Aires. Lo que se inició en la Plaza Puerta del Sol de Madrid se ha extendido a Barcelona, Logroño y otras ciudades.

La finalidad es observar como el movimiento crece y va teniendo connotaciones continentales.

Bajo el lema de democracia real ya, se congregaron personas de todas las edades, hombre y mujeres en protesta contra la ley de jubilaciones a los 67 años, los privilegios de clase, exigiendo derecho a la vivienda y a servicios públicos de calidad, rechazando el sistema económico imperante en España con énfasis a las políticas del sector bancario. Los indignados exigen a propósito la prohibición de cualquier tipo de rescate o inyección de capital a entidades bancarias y sugieren nacionalizarla y constituir una banca pública bajo control social.

Considerando la mala gestión de la banca y dando énfasis de su responsabilidad en la crisis , sugieren que los Bancos devuelvan al Estado todo el capital que se le ha aportado para subsanar su crisis y que son dinero del pueblo; esta medida junto a la creación de una banca pública y la prohibición de inversión de bancos españoles en paraísos fiscales nos hablan de el Movimiento 15 de mayo si sabe por qué manifiesta y no como ha querido subestimarlo la prensa nacional e internacional manejada por la derecha.

Los asistentes además proclaman consignas en contra del bipartidismo español (PSOE y PP) e instan a no votar por ninguno de los partidos.

La cita a continuación viene al caso de los Indignados

“La indignación tiene sus fundamentos en un conjunto de principios y valores sobre los cuales debería reposar la democracia moderna, afirma Stéphane Hessel, de 93 años, director del periódico Indignación que se masificó a principios de año y tuvo como objetivo alentar la protesta contra las voluntades de los organismos financieros internacionales y los gobiernos europeos. Él es alemán y resistió al nazismo y las dictaduras europeas del siglo XX. Hoy alienta especialmente a los jóvenes a indignarse contra las políticas neoliberales que profundizan las crisis en países como España y Grecia”.

Para el año 2009 España presentaba el 51,8% de desempleo femenino y el 43,2 %de empleo masculino, según CEPREDE, dos años después 2011 se prevé que haya aumentado la cifra aunque no tenemos datos actualizados.

Qué es CEPREDE? Es el Centro de Predicción Económica, que se crea en 1981 como consecuencia del trabajo de un grupo de profesores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) y el apoyo incondicional de la Cámara de Comercio e Industria de Madrid y la Fundación Universidad-Empresa. Cinco años más tarde en 1986, estas dos instituciones junto con la Fundación Empresa-Universidad Gallega (FEUGA), la Fundación para el Desarrollo de la Función Social de las Comunicaciones (FUNDESCO) y la Fundación del Banco Exterior de España, constituyen la Asociación Centro de Predicción Económica, Asociación que en el momento actual cuenta como asociados con importantes empresas privadas y públicas, agrupaciones y organismos de la Administración.

CEPREDE es hoy un Centro permanente de investigación económica, una realidad creada y compartida por todos, por Patronos, Fundadores, Asociados y el grupo de profesores e investigadores universitarios. Una realidad que numéricamente se resume en 19 años de historia, con más de 50 informes de predicción, análisis continuo de unas 1.000 variables macroeconómicas y 200 indicadores de coyuntura, consulta permanente a un panel de 96 expertos, mantenimiento y actualización de informes metodológicos, construcción de modelos sectoriales y participación a través del Instituto de Predicción Económica "L. R. Klein" en los proyectos nacionales HISPALINK (Regional Integrado) e internacionales LINK (Naciones Unidas) y HERMES (Comunidad Europea).

Se puede concluir diciendo que la Mujer no está fuera del alcance de la crisis del capitalismo sino que por el contrario sufre un fuerte impacto de los descalabros del sistema capitalista tanto a nivel masivo con las guerras, los desplazamientos, las violaciones, la prostitución como a nivel personal en su rol de administradora del hogar.

(*) Material presentado en los Encuentros Regionales de mujeres del Movimiento Clara Zetkin, año 2011.

Autora de: La Revolución es un Camino sin Tregua (2003)

Por los caminos (2005)

Caminos de Revolución (2007)

Coautora: El socialismo en el Siglo XXI (2006)

Pedro el Insustituible (2008)

viernes, diciembre 09, 2011

Las mujeres ante la reacción capitalista

Alba M. Moral Moya
Tercera Infornación Rosa Cobos estudia el papel de la mujer en las sociedades capitalistas en su libro “Hacia una nueva política sexual. Las mujeres ante la reacción patriarcal”

Durante las últimas décadas hemos asistido como espectadores pasivos al desmantelamiento de nuestros estados, tanto política como económicamente. En estos últimos años, esta estrategia del sistema capitalista se ha representado más duramente ante nuestros ojos. Una estrategia mal llamada “crisis del capitalismo”, ya que se trata de una alianza de los poderes económicos a nivel global que ha causado una crisis profunda en el modelo de sociedad y de estado del bienestar que se había edificado.

Dentro de este contexto de desmantelamiento del Estado, observamos la existencia de un gran silencio, en cuanto a cómo va a afectar y está afectando en la lucha por la igualdad de mujeres y hombres, es necesario preguntarse por la naturaleza de estos cambios y por los efectos sobre las mujeres.

Esta es la línea argumental de comienzo del nuevo libro de la profesora titular de sociología de la Universidad de la Coruña, Rosa Cobos*, “Hacia una nueva política sexual. Las mujeres ante la reacción patriarcal”, en el que nos muestra que uno de los efectos más rotundos de los programas de ajuste estructural es el crecimiento del trabajo gratuito de las mujeres en el hogar. Este hecho es el resultado directo de los recortes de las ayudas sociales por parte del estado, pues aquellas funciones a las que renuncia el estado (salud o nutrición, entre otras) vuelven a recaer invariablemente en la familia y nuevamente son asumidos por las mujeres.

También las políticas macroeconómicas ejercen una influencia significativa sobre el trabajo no remunerado y sobre las condiciones de vida de las mujeres. El sistema impositivo, las políticas monetarias y el tipo de cambio influyen sobre las condiciones materiales de estas. A todo esto se le añade que las mujeres trabajan más y en peores condiciones, además que al ser uno de los sectores de población más pobres, son quienes más se han beneficiado con los programas sociales y por ello mismo son quienes más acusan las medidas de ajuste estructural, puesto que son estos servicios a los que se aplican los recortes en los presupuestos nacionales.

Los resultados de estas políticas económicas tienen un impacto rápido y visible en la vida de las mujeres y es que el estado redefine y expande lo “privado” para así invisibilizar los costes de desplazamiento de la economía remunerada a la no remunerada. La necesidad de alargar el salario para poder hacer frente a las necesidades básicas implica casi siempre un incremento del trabajo doméstico: más necesidad de cocinar o cambios en los hábitos de la compra, entre otros. El trabajo invisible de las mujeres aumenta cada vez que el estado deja de asumir funciones relacionadas con las ayudas sociales, ya que son las mujeres las que sustituyen al estado.

Otro aspecto negativo, que esta socióloga feminista nos muestra en su libro, es la ambigua inserción de las mujeres en el mercado laboral mundial. Nos muestra como los nuevos sistemas de producción flexible, consistentes en un cambio rápido de una línea de producción, que producen para el momento y apenas mantienen existencias mínimas de productos, requieren un nuevo perfil de trabajador/a. Deben ser personas flexibles, capaces de adaptarse a cambios rápidos, a los que se puede despedir fácilmente, que estén dispuestos a trabajar en horas irregulares, etc.Este segmento del mercado laboral se está convirtiendo en mano de obra heterogénea, flexible y temporal, trabajadores sin puestos fijos, mal pagados, con empleo a tiempo parcial, trabajadores a domicilio, trabajadores subcontratados por pequeñas empresas semi-informales que se encargarán de partes descentralizadas de los sectores dominantes, etc.

En todos los países se tiende a la desregulación del mercado de trabajo, eliminando regulaciones protectoras e instituciones con la excusa de que constituyen barreras para la flexibilidad y la competitividad.

El mercado mundial de trabajo muestra una creciente diferenciación entre una capa de trabajadores mayoritariamente varones altamente cualificados con ingresos altos y una “periferia” creciente excesivamente representada por mujeres e inmigrantes con empleos no permanentes, subcontratados, bajo condiciones laborales precarias y con ingresos bajos e inestables. En casi todas las regiones del mundo la participación de las mujeres en el mercado aumentó, pero las condiciones bajo las cuales se insertan las mujeres en ese mercado son desfavorables.

En el libro que estamos analizando se nos muestra, también desde casos o circunstancias concretas, como la globalización, en su versión económica y neoliberal, es un proceso que está ahondando cada vez más la brecha que separa a los ricos de los pobres y está llevando al límite la lógica del beneficio por encima de cualquier proyecto ético y político de desarrollo humano. En este contexto de ganadores y perdedores, las mujeres no se encuentran entre los ganadores porque su inserción en la nueva economía se está realizando en un terreno marcado por la desigualdad de género.

El capitalismo neoliberal está renovando el pacto histórico e interclasista con el patriarcado a partir de unos nuevos términos. Está eliminando una buena parte de las cláusulas, pero está dejando intacta la médula de ese pacto que se traduce en subordinación a los varones y explotación capitalista y patriarcal. Está desapareciendo paulatinamente la figura del varón como proveedor económico de la familia pero aparece una nueva figura, la “proveedora frustrada”. Es la mujer que se inserta en el mercado de trabajo global, que se ve atrapada en una jornada interminable, a causa del aumento del trabajo gratuito e invisible del hogar y ahora, además, accede al mercado de trabajo como trabajadora “genérica”, flexible, con capacidad de adaptación a horarios y a distintas tareas, sustituible por otra que no acepte las condiciones de sobreexplotación... Dos sistemas hegemónicos –patriarcado y capitalismo neoliberal- según nuestra autora, han pactado nuevos y más amplios espacios de trabajo para las mujeres, que se concretan en la renovación de la subordinación a los varones y en nuevos ámbitos de explotación económica y doméstica.

Además de lo expuesto, un tema que ya que estamos viviendo la inmensa mayoría de las mujeres de nuestro país, el libro también recoge reflexiones, dentro del contexto de sistema global, del debate sobre las relaciones entre las diferentes culturas. En las últimas décadas se han intensificado los debates y las discusiones sobre las relaciones entre distintas culturas. El multiculturalismo, el choque de civilizaciones, el diálogo transcultural o la interculturalidad, se han convertido en objeto de investigación y de discusión política. Las migraciones, la globalización informacional, la pobreza o los crecientes procesos de uniformización cultural son fenómenos sociales que están alimentando este debate.

La autora expone que se está produciendo un reforzamiento de las identidades culturales y de otras minorías sociales como una respuesta resistencial a una mundialización que parece querer borrar del mundo cualquier singularidad cultural y cualquier sujeto colectivo crítico. Y se interroga sobre el papel que juegan las mujeres en el interior de las culturas y que es lo que esas culturas piden a las mujeres en ellas insertas.

En opinión de Rosa Cobos, es un hecho que vivimos en una sociedad multicultural y que las mujeres son la representación metafórica de la cultura y sobre ellas recae el peso de defender la supervivencia de esa comunidad cultural. Ellas son las depositarias de la tradición y las guardianas de las esencias culturales. Por eso, resulta tan fundamental distinguir entre prácticas culturales que deben ser respetadas y protegidas de aquellas otras que deben ser demolidas. Y aquí el feminismo, para nuestra autora, es una voz autorizada a la hora de señalar los límites legítimos de la tradición.

Otro punto que se hace eco el libro es como perdura hasta nuestros días, incluso revitalizada la violencia sexual. Nuestra autora expone que la situación de las mujeres es de una gran ambivalencia, pues en partes amplias del mundo las mujeres han conquistado derechos individuales formalmente y además han hecho uso de ellos. El acceso a formas de independencia económica y de autonomía personal les ha permitido negar algunos privilegios masculinos en el seno de sus propias relaciones familiares y de pareja. Las relaciones entre hombres y mujeres desde una perspectiva microsocial han variado significativamente en muchas partes del mundo.

Pero la reacción del patriarcado se percibe viendo ahora con formas inéditas de violencia, los sectores más intolerantes y fanáticos de las sociedades patriarcales están respondiendo con inusitada virulencia. Sólo de esta manera puede entenderse el feminicidio o la extensión de la prostitución hasta el extremo de convertirse en la segunda o tercera fuente de beneficios tras el negocio de las armas y las drogas en el mundo.

O quizá, expone nuestra autora, todo esto es posible, porque en este proceso de rearme ideológico del capitalismo y de rearme ideológico del patriarcado, se está produciendo un proceso de re-naturalización de la desigualdad. La prueba de ello es que se está volviendo a transmitir a través de todas las instancias socializadoras y mediáticas la idea de que la desigualdad forma parte de la condición humana. Está cobrando nuevas fuerzas la idea de que la desigualdad no tiene que ver con procesos sociales y políticos, ni con estructuras de dominación, ni con sistemas hegemónicos, sino que la desigualdad forma parte y es inherente a la propia existencia humana.

Esta reaccionaria forma de pensar se está instalando entre nosotros y nosotras de una forma completamente silenciosa y subterránea hasta hacer posible la pérdida o recorte de derechos laborales duramente conquistados o encarar la inmigración como una ciudadanía de segunda o de tercera. Y es en este contexto en el que se está extendiendo la perversa idea de que la prostitución es una práctica social neutra y un trabajo como otro cualquiera que no está relacionado con el patriarcado.

Este libro, “Hacia una nueva política sexual. Las mujeres ante la reacción capitalista”, da voz y luz a como los cambios que se están produciendo en nuestra sociedad, a raíz de este nuevo rearme capitalista-patriarcal, están teniendo una repercusión directa en las condiciones de vida, libertad e igualdad de las mujeres. En como las mujeres tenemos que reaccionar unidas antes estos signos que podemos claramente identificar. Nos advierte como la ideología de la desigualdad se está instaurando en la composición de nuestra sociedad y las repercusiones que ello conlleva.

*Profesora de Sociología del Género en la Universidad de A Coruña, ha sido fundadora y primera directora del Seminario Interdisciplinar de Estudios Feministas de la misma universidad entre los años 2000-2003. Asimismo dirigió el Máster sobre Género y Políticas de Igualdad de la Universidad de A Coruña desde el año 2005 hasta el año 2008 y ha sido miembro de la Unidad de Mujeres y Ciencia (UMYC) del Ministerio de Educación y Ciencia 2006-2008. Ha recibido el Premio Carmen de Burgos al mejor artículo publicado en el año 1997 e imparte cursos y conferencias sobre género y feminismo en España y en América Latina. Entre sus publicaciones cabe destacar: Las mujeres españolas: lo privado y lo público (CIS), Fundamentos del patriarcado moderno. Jean Jacques Rousseau (Cátedra), Interculturalidad, feminismo y educación (ed.) ( Los Libros de la Catarata) y Educar en la ciudadanía. Perspectivas feministas (ed.) ( Los Libros de la Catarata).

Editorial Los libros de la Catarata

240 páginas

Formato: 13,5x21 cm

ISBN: 978-84-8319-602-1

Ref: 1CM365

viernes, agosto 05, 2011

La (des)igualdad de género en la política económica y el cambio de modelo de sociedad

Carmen Castro García
singenerodedudas.com
Desde la Economía Feminista se argumenta que el objetivo prioritario de la actividad económica debería ser la satisfacción de las necesidades básicas para el desarrollo humano. Siendo conscientes de que este planteamiento ha estado en conflicto con el orden de prioridades de la economía neoliberal, es ahora, más que nunca, cuando la igualdad de género debería formar parte de la agenda económica, justo cuando los gobiernos han sucumbido a la lógica del mercado que defiende la acumulación de riqueza y el crecimiento económico per se.

Sin embargo, en algunos países el contexto actual de crisis económica de estos últimos años ha servido de excusa para diluir e incluso abandonar el compromiso politico con la igualdad. De hecho, el mensaje de quienes se han encargado de diseñar las políticas de ajuste económico ha ido ganando en contundencia: ya no es tiempo de ‘concesiones’ y ‘buen rollismo’; en estos tiempos difíciles hay que volver a las ‘cosas realmente importantes’ y a la perspectiva economicista, a la contención el déficit y a restablecer el estatus quo. El resultado ha sido que la orientación de gran parte de los planes de ajuste ha profundizado la división sexual del trabajo, dando lugar a “una falta de transparencia y coherencia en todo lo que se relaciona con el avance en igualdad” ( UNIFEM , 2010). Con todo ello, se mantiene el mismo sistema de desigualdad que ya tenemos y que sabemos que es ineficiente, genera inequedades y esquilma los recursos existentes, en vez de provocar de manera efectiva el cambio de modelo de sociedad.

Así pues, cabe preguntarse ¿qué podríamos hacer desde las políticas públicas para el cambio a un modelo de sociedad basado en la igualdad? A este cometido intentan dar respuesta las siguientes páginas.

La igualdad como motor del desarrollo económico

La OCDE vaticina que en la fase de recuperación de las economías occidentales la tasa de crecimiento del PIB será lenta y discreta; este fenómeno viene motivado, en parte, por la intensa contracción de la inversión y el aumento de las tasas de desempleo provocado por el fin de las políticas contracíclicas y por otra parte por la reducción de la productividad total de los factores. Este esquema de funcionamiento viene aportado por el enfoque actual de las políticas de ajuste, basadas en la redución del gasto público en plena época de recesión económica, en vez de en políticas keynesianas de estimulación de la actividad económica a través precisamente del gasto público. Aún cuando fuese necesario una reorientación del mismo hacia una mayor eficiencia. Y es más que previsible que ocasione una menor inversión en actividades de investigación y desarrollo, algo que ya se se ha iniciado en el sector público en 2009 y 2010, y que sigue la misma tendencia en el sector privado; este retroceso respecto a los años previos a la crisis podría frenar la estrategia de cambio del modelo productivo.

Sin embargo, existen evidencias empíricas suficientes que avalan el hecho de que la Igualdad de Género contribuiría al reordenamiento del equilibrio económico, desde la equidad en la distribución de los recursos a la sostenibilidad del desarrollo humano, y económico.

En Octubre de 2009, bajo la Presidencia Sueca de la UE, se celebró en Estocolmo una conferencia sobre las implicaciones de la igualdad de género para el crecimiento económico y el empleo . Uno de los resultados más impactantes aportados en esta conferencia fue el arrojado por la estimación económica de cómo variaría el PIB si la igualdad entre hombres y mujeres estuviese plenamente integrada en el funcionamiento del mercado de trabajo. Åsa Löfström constataba que el promedio de crecimiento para el conjunto de la UE sería próximo a un 30%; y para España el crecimiento podría alcanzar hasta el 32%. En el caso de España, hay incluso otros estudios que cuantifican que el PIB podría crecer hasta un 44%, en un escenario caracterizado por la equiparación de tasas de empleo y por la eliminación de la brecha salarial (Reyes Maroto et al. 2011) Pues bien, en este panorama cabría esperar al menos que los datos ofrecidos desde estas investigaciones fueran suficientes para atraer la atención de dirigentes políticos y responsables del diseño de la política económica, ya que aportan una guía clara de hacia dónde orientar las políticas para conseguir una evolución favorable del PIB . Para ello, habría que incidir en lo que hasta el momento se consideran los factores más influyentes: la necesaria equiparación de la tasa de empleo femenina a niveles similares a la masculina, la eliminación de la segregación laboral y la desaparición de la brecha salarial. Respecto al primero, si bien la Estrategia de Lisboa (2000) estableció como objetivo a alcanzar en 2010 una tasa de empleo femenino del 60%, con el estallido de la crisis y la reorientación posterior de las prioridades políticas parece haberse abandonado este compromiso todavía por alcanzar en 12 países de la UE; ello viene agravado por la brecha de género existente entre las tasas de empleo masculino y femenino, de un 12,1%, en 2009.

Otra de las preocupaciones que se ha trasladado en estos últimos años es la de la sostenibilidad demográfica y su repercusión en la sostenibilidad económica de los estados de bienestar que se han ido desarrollando en la UE. En España, la alarma sobre la proyección del envejecimiento demográfico la hizo saltar el INE al estimar que dentro de 40 años la población mayor de 64 años será el doble que la de ahora y representará el 30% de la población total ( INE , 2010); lo que, teniendo en cuenta la creciente esperanza de vida al nacimiento y los bajos índices de fecundidad arrojan un índice de dependencia (proporción entre población jubilada y población activa) creciente alcanzaría el 89,6% en 2050. Estas estimaciones han servido de excusa para acelerar algunos ajustes y reformas, sobre todo en el sistema público de pensiones, como el retraso de la edad de jubilación a los 67 años y el alargamiento del periodo de cotización necesario a 37 años y medio. Sin embargo, algunas voces desde la economía crítica han insistido en que para hacer viable y sostenible económicamente el sistema público de pensiones, el elemento clave de referencia no ha de ser el número de jóvenes y personas adultas por personas ancianas, sino el número de personas cotizantes y la cantidad de cada cotización por beneficiario/a. Es decir, el foco de atención ha de estar puesto más en incorporar al empleo a las mujeres y a la juventud, ampliamente cualificada, en vez de obligar a mantener más años de actividad laboral a quienes ya llevan prácticamente toda la vida en el mercado de trabajo. En este sentido, “Viçenc Navarro recuerda“http://www.vnavarro.org/?p=3839: que “si España tuviera la tasa de participación de la mujer en el mercado de trabajo que tiene Suecia, habría tres millones más de cotizantes a la seguridad social”.

El creciente envejecimiento de la población despierta la preocupación política por la reactivación de las tasas de fecundidad, aunque las medidas adoptadas para ello erran sistemáticamente en su cometido, porque no tienen en cuenta las evidencias existentes que confirman que cuando se invierte en igualdad, a través de una mayor concienciación social (Mörtvik y Spant), de una mayor corresponsabilidad y a través de servicios públicos suficientes para satisfacer las necesidades del cuidado de las personas, las tasas de fecundidad mejoran. La percepción social todavía existente en muchos países de que la responsabilidad del cuidado ante un nacimiento corresponde a las mujeres explica la mayor penalización de la maternidad sobre el empleo femenino que se reduce como promedio en un 12% mientras que la paternidad provoca un aumento promedio del 7 % sobre el empleo de los hombres. La configuración desigual del derecho a que mujeres y hombres participen en el cuidado infantil refleja la persistencia del modelo de familia tradicional y la concepción generificada de la sociedad, ambos factores claves de la desigualdad de género que frena la evolución de las tasas de fecundidad.

Si los gobiernos de la UE hubieran destinado algo de tiempo a leer y a aprender de algunas de estas evidencias y proyecciones económicas, otras posibilidades se podrían haber abierto en los planes de ajuste.

Cabe señalar, ademas, que todas estas estimaciones y previsiones sobre una evolución favorable del crecimiento económico no son suficientes. Crecimiento económico no es sinónimo necesariamente de cohesión social, y por ello es imprescindible complementar el análisis centrado en la evolución del PIB (cuánto se crece) con la información cualitativa que aportan los componentes del crecimiento, es decir, cómo se crece, hacia dónde y a costa de qué.

Los Indicadores que elabora Naciones Unidas anualmente sobre Desarrollo Humano, y más específicamente sobre el Desarrollo Humano relativo al género, son un necesario complemento a las estimaciones basadas exclusivamente en el crecimiento de la economía monetarizada. De hecho, existe una correlación positiva entre el crecimiento del PIB y el Índice de Desarrollo relativo al Género de Naciones Unidas, lo que, por una parte, confirma el acierto de pensar en la igualdad de género como la inversión estratégica para el desarrollo y el cambio de modelo productivo; y por otra parte, aporta un criterio relevante a la hora de seleccionar qué países utilizar como modelo o referencia, teniendo en cuenta los resultados que han conseguido con la orientación de sus políticas públicas. En este sentido, resultaría una mejor opción utilizar como ejemplo la experiencia y resultado de países como Suecia (de los mejores en materia de igualdad y con menores brechas de género, de los mejor posicionados en el ranking de competividad mundial, y en desarrollo sostenible, en vez de otros países como Alemania que muestran una mayor fragmentación del mercado laboral y mayores brechas de género. (Castro García, C. 2009).

Desde esta mayor amplitud de perspectiva, la lucha contra la pobreza se ha de incluir necesariamente en la misma estrategia de desarrollo. El Informe Brundtland ( ONU , 1987) define por primera vez el desarrollo sostenible como aquel que satisface las necesidades del presente sin comprometer las necesidades de las futuras generaciones; esto implica un cambio muy importante en cuanto a la idea de sostenibilidad o sustentabilidad que pone énfasis también en el contexto económico y social del desarrollo. En este sentido, la reducción de la pobreza hoy se considera imprenscindible para construir un futuro viable en solidaridad con las futuras generaciones. Y además, debería tener en cuenta que la discriminación de género es una importante causa de la pobreza que afecta mayormente a las mujeres.

¿Está la igualdad en el corazón de las decisiones económicas en Europa?

Es necesario preguntarse quién toma las decisiones de las políticas económicas y en qué medida se garantiza que el objetivo de igualdad se incluya como salvaguarda de las mismas.

La Base de datos de la Comisión Europea sobre participación de hombres y mujeres en la toma de decisiones revela el ‘fiasco’ con el que convivimos. Menos de un 20% es el promedio de participación de mujeres en la alta dirección de los Bancos centrales, tan sólo en Suecia este porcentaje alcanza el 40%. Los datos de participación en los Consejos de Administración de las grandes empresas son aún más desalentadores: el promedio de participación de mujeres, en los países de la UE, es tan sólo de un 10% (aprox.) Teniendo en cuenta que son las grandes empresas las que son consultadas por los gobiernos para debatir los enfoques de las posibles reformas económicas, el déficit democrático en la presencia y en la representación de intereses, perspectivas y necesidades es intolerable en el contexto actual. La escasa presencia de mujeres en estos ámbitos limita la capacidad de generar alternativas diferentes al modelo que ha estado des-funcionando hasta ahora.

La única excepción la representa Noruega, en donde las mujeres superan el 40% de representación en los Consejos de Administración. Los datos de Noruega no son fruto de la casualidad, sino que son el resultado de la aplicación de la Ley de cuotas de género que existe desde 2003. Esta Ley estableció un plazo de tres años a las empresas públicas y dos años más al resto de las grandes empresas que contizan en bolsa para cumplir al menos con un 40% de presencia femenina en sus respectivos Consejos de Administración, estableciendo fuertes sanciones en caso de incumplimiento. El argumento que ha sostenido esta imposición legal es incuestionable, en palabras del artífice de la misma, Ansgar Gabrielsen: “Se trata sobre todo de un asunto financiero. Las mujeres son, al menos, el 50% de los licenciados universitarios. No hay motivo para desperdiciar su talento, su formación, en la que además invertimos, y que luego no estén en los Consejos de Administración. Es de lógica, no tiene nada que ver con la ideología política”. Sin embargo, a pesar del evidente razonamiento esgrimido por el ministro de industria noruego que impulsó dicha legislación, lo cierto es que Noruega sigue siendo una excepción, ya que la mayor parte de los países europeos se resisten a forzar esta promoción de mujeres a los puestos de mayor decisión en el ámbito de las finanzas.

En España, la aprobación de la Ley de Igualdad aprobada en 2007 creó expectativas de mejora significativa, ya que en esta ley se incluye como objetivo el de elevar el número de mujeres en los Consejos de Administración hasta el 40%. Sin embargo, como hasta el 2015 las empresas no están obligadas a cumplir con este porcentaje, de momento se trata de una mera recomendación, y como tal resulta poco efectiva, ya que apenas se llega actualmente al 11% de mujeres en los Consejos de Administración de las empresas que cotizan en el IBEX .

Una comparativa entre la situación de los países de la UE, y la excepcionalidad de Noruega, pone de manifiesto dos hechos; por una parte, que la ‘autorregulación’ de las empresas para ir incorporando el principio de igualdad en la representación directiva en el ámbito de las finanzas no funciona, ya que los criterios del corporativismo masculino y la inercia en algunas prácticas, como la que lleva a los directivos a seleccionar a otros directivos, son algunos de los mecanismos que actúan como resistencias. Y por otra parte, revela que si realmente se quiere conseguir un resultado más igualitario hacen falta más medidas que fuercen el cambio en un corto plazo, en vez de meras recomendaciones. Es importante acabar con el cliché tradicional del poder y voz de mando como privilegio masculino; y también con los estereotipos que empujan a las mujeres a papeles tradicionales a través de mecanismos que las impulsan desde la carrera profesional a la carrera familiar exclusivamente. Hasta ahora, las experiencias que existen avalan que la aplicación de una ley de cuota mínima de presencia y participación femenina facilita la aproximación a los criterios de paridad y aporta mayor diversidad a las perspectivas e intereses representados.

¿Qué orientación define las políticas de ajuste realizadas?

Gran parte de Europa se encuentra ahora empeñada en que para resolver la crisis es necesaria una rápida reducción del déficit público. El objetivo parece ser la estabilidad presupuestaria que se pretende conseguir con el llamado Pacto del Euro (incluso incluyendo un techo para el déficit público en la Constitución) y casi exclusivamente vía reducción del gasto público, (una vez realizado el desembolso monetario que han supuesto los ‘rescates a la banca’). No aparece entre los acuerdos de estabilidad presupuestaria mención a posibles mejoras de la recaudación; ni se contempla la creación del impuesto sobre transacciones financieras (algo imprescindible para la reforma del sistema financiero), ni mucho menos se plantea una posición común respecto a los paraísos fiscales, dos vías de recaudación hasta ahora inexploradas que siguen ausentes del interés de la política fiscal común europea. Tampoco se han puesto de acuerdo los países en un criterio común a cerca del impuesto sobre el patrimonio (eliminado en España) o sobre el impuesto de sociedades. De hecho, las políticas de ajustes recaen exclusivamente en una reducción del gasto público, con fuerte incidencia del recorte en las políticas sociales y sin considerar que este tipo de ajustes tendrá efectos perversos sobre la población y también sobre la futura generación de ingresos públicos. Como dice Amartya Sen, “si las exigencias de adecuación financiera se vinculan demasiado mecánicamente a los recortes inmediatos, el resultado podría consistir en matar a la gallina que pone los huevos de oro del crecimiento económico”. Y es que es bastante cuestionable la efectividad de las medidas de ajuste aprobadas en la creación de empleo y en el crecimiento económico, y mucho más que sirvan para establecer las bases de otro modelo de desarrollo. Basta con reflexionar desde una lógica no androcéntrica a quién afecta el recorte del gasto para entender que estamos asistiendo a la ‘gran contrarreacción europea’ al utilizar sus políticas públicas para el recorte de derechos sociales, el adelgazamiento del Estado de Bienestar y la vuelta al status quo patriarcal. En primer lugar, porque los Estados parecen haber olvidado que la insuficiencia de los servicios públicos que mejoran la vida cotidiana, el cuidado de las personas, constituye un problema público cuya resolución depende de la propia madurez democrática. En segundo lugar, porque la vivienda, el transporte, la sanidad, la educación y las pensiones añaden bienestar a la población, muy especialmente a los sectores poblacionales de menores niveles de renta, entre quienes son mayoría las mujeres. (Benería, L. y Sarasúa, C. 2010)

Hay que tener en cuenta que las politicas de ajuste realizadas afectarán pues sólo a una parte del sistema de impuestos y prestaciones económicas ya existente, a la parte del gasto. En el caso de España, el sistema de impuestos y prestaciones está caracterizado por un fuerte sesgo de género, que retroalimenta la división sexual del trabajo y los diferentes enfoques de la atención a los cuidados: desde las políticas de atención y educación infantil a las políticas de atención a la dependencia, regulaciones del tiempo de trabajo, etc. provocan un efecto diferenciado sobre la situación desigual de mujeres y hombres en el mercado de trabajo. (Castro, C. y Medialdea, B. 2010)

Tal y como se deduce de lo explicado previamente en este mismo artículo, es evidente que facilitar el acceso al trabajo remunerado permitiría a las mujeres contribuir al sostenimiento del sistema económico; ahora bien, esto por sí sólo no garantiza que se diluya la división sexual del trabajo que está sosteniendo las desigualdades estructurales. Por este motivo, casi igualmente importantes serían las condiciones del empleo y muy especialmente el efecto que puedan tener sobre la capacidad de autonomía de las mujeres; es decir, si realmente facilitan que ellas puedan ser autosuficientes para decidir sobre sus vidas, sin verse coaccionadas ni abocadas a entrar en relaciones de dependencia, económica y/o emocional, que con frecuencia son la antesala de otros problemas como el de la violencia machista. Y por supuesto también es importante que las condiciones del empleo faciliten el reparto equilibrado de las responsabilidades familiares, ya que este reparto es la manifestación más palplable de la existencia o no de la división sexual del trabajo. Según los datos que facilita el Instituto Europeo para la Igualdad de Género, el 31% de las mujeres empleadas en la UE trabajaban a tiempo parcial en 2009, respecto al escaso 7,4% de los hombres empleados. En algunos países, como en Holanda, los datos muestran la crudeza de cómo el modelo de sociedad refuerza la división sexual del trabajo, a través de diferentes mecanismos de inserción laboral que colocan a mujeres y hombres en posiciones de desigualdad: el 75% de las mujeres holandesas empleadas lo están a tiempo parcial y con un promedio de menos de 19 horas semanales. Este reparto desigual del empleo remunerado coexiste con la ficción de ausencia de conflictos de conciliación entre la vida familiar, personal y laboral ya que su menor dedicación al trabajo remunerado les deja tiempo disponible para asumir otras responsabilidades. La fuerte brecha de género en el empleo a tiempo completo equivalente, cuantificada por EUROSTAT en 2008 en 24,1 puntos, revela la mayor incidencia que tiene el trabajo a tiempo parcial sobre el empleo de las mujeres. Es más que previsible que esta incidencia se incremente como efecto directo de algunas de las medidas incluidas en los ‘planes de ajuste’ aprobados, sobre todo en lo referente al fomento del trabajo a tiempo parcial y a las facilidades ofertadas para que las personas con responsabilidades familiares puedan reducir su jornada laboral. Estas tendencias apuntan a la imitación del modelo de Holanda, que hoy en día representa el ejemplo más palpable de lo que se denomina ‘nueva división sexual del trabajo’, que caracteriza a los modelos de sociedad que han evolucionado del tradicional ‘sustentador económico masculino’ al de ‘sustentador económico y medio’, manteniendo las responsabilidades familiares a cargo de las mujeres. Aunque la situación extrema se presenta en los países en los que se alienta el modelo de familia tradicional, ya que las mujeres siguen enfrentándose a la situación binaria de tener que decidir entre ejercer su maternidad o desarrollar su carrera profesional. La experiencia nos demuestra que es la combinación de al menos 3 factores lo que permite salir de la trampa de las actitudes paternalistas y condescendientes que tantas ineficiencias genera a la sociedad: la universalización de la educación infantil dentro del sistema público, la existencia de permisos por nacimiento y adopción iguales, intransferibles y bien remunerados (Castro, C. y Pazos, M. 2007) y por último la aplicación del principio de equidad, como justicia redistributiva en el diseño de políticas de apoyo a las familias. Otro de los ‘efectos colaterales’ que también nos ha traído la crisis y que las políticas de ajuste global retroalimentan es la mayor precarización laboral; ésta se manifiesta, en la tendencia mundial a la proliferación de empleos de bajos salarios. En esta tendencia las mujeres se llevan la palma. La participación femenina en empleos de bajos salarios es de más del 65% en España y del 69% o incluso más en Bélgica, Finlandia e Israel, según los datos que facilita la OIT en su Informe mundial sobre salarios 2010/2011.

En definitiva, el tiempo parcial como factor eminentemente femenino, la segregación laboral (tanto horizontal como vertical) y la discriminación salarial de las mujeres están relacionados entre sí a través de la persistencia de la división sexual del trabajo y son los causantes de una parte importante de las ineficiencias de la economía. La infrautilización del talento, capacidades y potencialidades disponibles de las mujeres en el ámbito productivo y de los hombres en el ámbito de los cuidados, es el síntoma más evidente de una sociedad que no sabe aprovechar las posibilidades de todos los recursos con los que cuenta. Paradójicamente los tres factores mencionados son de los que saldrán más reforzados tras las políticas de ajustes realizadas.

Hacia otro modelo: la igualdad en el cambio productivo y social

Sabemos que el pretendido ahorro presupuestario que dice haber conseguido el gobierno de España con algunos de los recortes de gasto público realizados difícilmente se sostiene ante un análisis comparativo sobre otros tipos de recortes posibles, ni mucho menos ante la constatación de que no se trata de gastar menos sino de hacerlo mejor, de una manera más coherente y corresponsable con el cambio de modelo de sociedad. Y aunque es evidente que las políticas de igualdad deberían considerarse como parte de la solución a la actual crisis y como una inversión a largo plazo facilitadora del cambio de modelo productivo y social, sin embargo siguen estando fuera de la agenda política de reformas.

Las mujeres están preparadas para incorporarse al mercado de trabajo y el cambio productivo es una buena oportunidad para ello: ecoindustria, energías renovables, aplicaciones tecnológicas a la calidad de vida, biotecnología, tecnologías de la información y comunicación, infraestructuras sociales, cultura, servicios sociales, industria aeroespacial … hacia ahí deberían apuntar las prioridades para la estimulación económica en vez de seguir bonificando a las empresas de sectores de la economía tradicional para que realicen nuevas contrataciones desde la precariedad laboral. Todos estos sectores configuran lo que se denomina ‘nueva economía’ o ‘economía sostenible’, con un alto componente tecnológico y social, que requiere de mayor nivel de formación e innovación. Pues bien, las mujeres ya están participando activamente en estos sectores. De hecho, en 2010 representaban el 46,6% del total de empleo en dichos sectores y si se decidiese apostar claramente por la economía sostenible el empleo femenino en los nuevos sectores podría alcanzar la cuota del 60% en 2025. (Maroto, R. et al. 2011) Las anteriores son buenas noticias, qué duda cabe. Ahora bien, es importante tener en cuenta que el cambio de actividades y de sectores productivos por sí solo no es suficiente. Haría falta un cambio de mentalidad sobre las relaciones humanas en general y las económicas en particular para que el cambio hacia la Economía Sostenible permita articular la base estructural de un nuevo modelo de sociedad en España, en el que la responsabilidad social y medioambiental no esté supeditada a la responsabilidad económica, sino a la inversa.

Para el cambio a un modelo productivo que no reproduzca las ineficiencias del actual, es necesario abandonar la visión cortoplacista de los ajustes y reformas económicas y los sesgos de género que impregnan la vida cotidiana y el diseño de las políticas públicas, incluyendo la política económica. La clave está en orientar las políticas públicas hacia una futura sociedad de personas sustentadoras y cuidadoras en igualdad, abandonando definitivamente las inercias de mecanismos y reformas que nos atrapan en el modelo tradicional de ‘sustentador económico masculino’ e incluso en el del ‘sustentador económico y medio’. Y uno de los aspectos fundamentales para ello es hacer emerger el cuidado como un derecho social dirigido a la satisfacción de las necesidades socio-personales; lo que necesariamente se ha de traducir en tres cambios estratégicos:

Redistribución equitativa del trabajo (remunerado y no remunerado) entre mujeres y hombres; para lo cual es imprescindible acabar con el tiempo parcial como mecanisno de inserción laboral de las mujeres. Al menos dos estrategias resultarían efectivas: 1) la reducción del tiempo de trabajo remunerado para todas las personas y 2) la reforma del sistema de permisos por nacimiento y adopción para que sean iguales, intransferibles y bien remunerados (al 100% del salario) de manera que faciliten y promuevan el avance en corresponsabilidad.

Equiparación de las tasas de empleo femenino y masculino; para lo cual será preciso eliminar los desincentivos al empleo femenino (como la declaración conjunta del IRPF (Medialdea, B. y Pazos, M. 2011) y las ayudas monetarias para el trabajo doméstico o de cuidados en casa).

Red de servicios públicos suficientes para garantizar el derecho al cuidado de la infancia y personas dependientes.

La reducción del tiempo de trabajo remunerado, como criterio general, es un cambio estratégico que puede impulsar, por una parte, una mayor flexibilidad en la reorganización de los tiempos de vida. También puede mejorar la competitividad empresarial y la productividad. Y, por otra parte, puede alentar la creación de empleo, sobre todo si las reformas necesarias se coordinan para atender a este cometido avanzando en el escenario de economía sostenible. Este es un objetivo que, tras las experiencias de Francia y Finlandia de la década de los 90, se ha relegado ante otras propuestas de flexibilidad laboral y conciliación, en la desigualdad, de la vida personal, laboral y familiar (Miguélez, F. y Torns, T. 2005). Sin embargo, el contexto de crisis, desigualdades estructurales y elevado desempleo pone en evidencia el desastre ocasionado por las politicas neoliberales y la necesidad de priorizar las politicas de bienestar y calidad de vida en términos de equidad. Ante esta situación, convendría actualizar el objetivo de reducir el tiempo de trabajo remunerado, superando las carencias que dichas experiencias han tenido y potenciando los aspectos que ya sabemos que dan buenos resultados. Sería necesario coordinar, por ejemplo, la regulación de las cotizaciones sociales asociadas a las contrataciones con la extensión de la jornada productiva, de manera que las empresas de la nueva economía (no intensivas en mano de obra tradicional) pudieran reorganizar los mayores tiempos productivos a través de nuevas contrataciones; y por ejemplo, en una jornada productiva de 12 o 14 horas diarias, poder establecer turnos de puestos de trabajo de 6 o 7 horas cada uno; en el caso que la jornada laboral se redujese por ley hasta las 30 o 35 horas semanales.

Otra reforma necesaria para hacer efectiva la redistribución equitativa del trabajo en clave de igualdad es la de los permisos por nacimiento y adopción (maternidad, paternidad y parentales). Su configuración actual incumple el principio de igualdad de trato y refleja la tradicional división sexual del trabajo, enviando a la sociedad dos tipos de mensajes que refuerzan la desigualdad: por una parte que son las mujeres quienes han de asumir la responsabilidad del cuidado infantil y por otra parte que la participación de los hombres se limita en la mayoría de los países a un complemento o ayuda familiar. Es evidente que la desigualdad en este tipo de permisos es un grave impedimento al empleo de las mujeres, ya que genera la percepción de mayor riesgo a la hora de contratarlas; y también es un grave impedimento al avance en corresponsabilidad, ya que al frenar la participación de los hombres en el cuidado ante un nacimiento o adopción se asientan las bases para seguir reproduciendo los roles de género. Las evidencias contrastadas en algunos estudios avalan la orientación de esta reforma hacia su configuración como iguales, instransferibles y remunerados al 100% del salario. (Castro, C y Pazos, M. 2007). Los resultados conseguidos en Islandia y Suecia, por ejemplo, en donde existe un mayor equilibrio en la participación de mujeres y hombres en la vida política, económica y social y se da una mayor participación de los hombres en el cuidado (cerca del 90% de los hombres que son padres en Islandia se ausentan al menos 3 meses de su puesto de trabajo para cuidar de su nueva criatura), son reforzadas por la experiencia española tras la creación del permiso de paternidad intransferible en 2007, que están utilizando cada año más del 80% de los padres.

Obviamente estas propuestas de reforma se quedarían en papel mojado si no hay un intento serio de ofrecer alternativas desde los servicios públicos para que el cuidado de las personas no sea algo que compita exclusivamente a las familias (a las mujeres, en el reparto tradicional). Si no hay una articulación para la organización social y económica del mismo, seguiremos con el lastre de las ineficiencias e inequidades de este sistema. Para invertir esta situación necesitamos una red de servicios públicos para el cuidado, al estilo de la que existe en países como Suecia, que genere empleo y posibilidades de reparto de los tiempos de trabajo entre mujeres y hombres, ellas y ellos en el empleo de calidad, cotizando a la seguridad social y contribuyendo al sostenimiento del sistema público de pensiones y a la recaudación que alimenta parte de las políticas fiscales.

Para que este cambio de orientación del modelo de sociedad sea creíble es imprescindible lo primero de todo que todas las politicas y el presupuesto público se orienten al objetivo de la igualdad (Pazos, M. 2010); y consecuentemente con ello, que se elaboren indicadores cualitativos que permitan verificar los efectos sobre las condiciones de vida corrigiendo las posibles desviaciones de su cometido.

———- Este artículo es la síntesis de la conferencia impartida en Donostia, en el Congreso GUNE 2011.

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PAZOS MORÁN , M. (2009) “Impacto de género de las políticas públicas“http://www.ief.es/documentos/recursos/publicaciones/documentos_trabajo/2009_23.pdf :. Documentos de trabajo nº 23/09. Instituto de Estudios Fiscales, Ministerio de Economía y Hacienda.
UNIFEM (2010) Informe ¿Quién responde a las mujeres?. El progreso de las mujeres en el mundo 2008/2009 .
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martes, junio 21, 2011

Una experiencia pionera en Grecia: la Iniciativa de Mujeres contra la Deuda y las Medidas de Austeridad

Sonia Mitralias
Tlaxcala
La Iniciativa de Mujeres contra la Deuda y las Medidas de Austeridad en Tesalónica, capital del norte de Grecia, realizó su primera intervención pública mediante una manifestación el 8 de marzo 2011, con motivo del Día Mundial de la Mujer.

La iniciativa surgió de militantes de la red griega de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM). Aprovechando la acción europea 2010 de la Marcha Mundial de las Mujeres, un grupo organizó una caravana feminista en dirección a Estambul que reagrupaba a activistas de Grecia, Macedonia, Albania y Polonia. Y fue precisamente en el Foro Social Europeo de Estambul donde descubrieron y se inspiraron en los movimiento de lucha contra la deuda, y más concretamente en el CADTM (El Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo).

El nacimiento de la Iniciativa de mujeres contra la Deuda y las Medidas de Austeridad nace para dar continuidad a la Marcha Mundial de la Mujeres, intentando al mismo tiempo superar sus exigencias. Algo nuevo, una respuesta a las necesidades actuales. El movimiento feminista, tanto en Grecia como en el resto e Europa, había tratado el tema de la deuda sólo de manera indirecta y haciendo exclusivo hincapié en las consecuencias de las medidas de austeridad.

¡Ya era hora de que las feministas tomaran la palabra! Después de casi un año de conmoción frente a la avalancha de medidas de la “Troika” ( impuestas en nombre de la crisis de la deuda pública en Grecia), resulta que han sido las mujeres, las víctimas de la violencia brutal, las primeras en reaccionar y dar una lección de resistencia…

En un primer encuentro, las militantes de la Iniciativa se percataron de que algo nuevo e importante comenzaba a fraguarse. La alegría de permanecer unidas y el poder debatir se unía al hecho de que el mejor antídoto contra la “depresión nacional” es tomar la calle. Y así lo hicieron, con gran fuerza y entusiasmo…Tras la manifestación “inaugural” del 8 de marzo, la Iniciativa de Mujeres contra la Deuda y las Medidas de Austeridad se volcó en apoyo a los 300 inmigrantes sin papeles que estuvieron durante seis semanas en huelga de hambre. Algunos de ellos trabajaban en Grecia desde hacía 10 años. La Iniciativa se unió también a la lucha de padres de alumnos y profesores contra el cierre y las fusiones forzadas de establecimientos escolares; medidas que afectaron a más de 2.000 centros.

Sin embargo, todas estas acciones eran de carácter defensivo. Las mujeres organizaron entonces un encuentro público, que tuvo lugar durante la Conferencia Internacional sobre Deuda y Austeridad en Atenas del 6 al 8 de mayo 2011, con el objetivo de abordar las raíces del problema y elaborar un análisis crítico de la crisis de la deuda pública. Este encuentro, mayoritariamente femenino, permitió a decenas de mujeres expresarse y elaborar un inventario de las tragedias personales producidas por las políticas del tristemente conocido “memorándum”, que fue puesto en práctica por la “Troika” y el gobierno de Papandreu. Fue durante este encuentro donde intervino públicamente Konstantina Kouneva 1, que no había participado en ninguna manifestación política desde su intento de asesinato en 2009. Kuneva comenzó a rememorar su pasado y el comienzo de las desgracias de su Bulgaria natal que coincidieron con el estallido de la crisis de la deuda pública. Una crisis que empujó a muchos de sus compatriotas, y a ella misma, a la miseria y a la inmigración.

Poco después de este encuentro de fundadores, la Iniciativa de Mujeres contra la Deuda y las Medidas de Austeridad organizó en Tesalónica un gran encuentro internacional. En esta ocasión, la experiencia y los medios eran diferentes. El evento, estructurado en intervenciones en las que miembros de la Iniciativa explicaban las ventajas y conclusiones de este encuentro tanto en espacios del centro de la ciudad, como en escuelas, hospitales y empresas, reunió a 300 hombres y mujeres, en su mayoría sindicalistas y representantes de movimientos sociales. Después del discurso de las tres oradoras: la diputada independiente Sofia Skorafa excluida del Pasok por negarse a votar las medidas de austeridad previstas por el Memorándum, la brasileña Maria Lucia Fattorelli, protagonista de auditorías sobre la deuda en Ecuador y Brasil, y Voula Taki, cofundadora de la Iniciativa de Mujeres contra la Deuda en Tesalónica, los participantes asistieron a un debate de gran importancia y cargado de creatividad.

Las mujeres fueron las primeras víctimas de la crisis actual, por ello no resulta extraño que el primer movimiento real contra la deuda pública en Grecia surja en este ámbito. Desde sus comienzos, la Iniciativa de Mujeres contra la Deuda y las Medidas de Austeridad muestra que el combate contra la deuda no sólo es posible, sino que puede inspirar a una gran parte de la vanguardia social, pero también a la población sin experiencia alguna en militancia. Cada vez más, muestra que la unidad más amplia no es un concepto opuesto a radicalidad o internacionalismo en acción. Todo parece presagiar que la continuación de esta experiencia sin precedentes será muy interesante y útil para todo tipo de resistencias al neoliberalismo, tanto en Grecia, como en Europa o en el mundo…

Nota

1 K. Kouneva es inmigrante búlgara en Grecia. Era líder de un sindicato muy combativo de trabajadoras de la limpieza en Atenas, cuando fue víctima de un intento de asesinato en diciembre de 2009 con acido sulfúrico (vitriolo) planeado posiblemente por la patronal (los autores de esta barbarie continúan en paradero desconocido).
Desfigurada y tras haber temido en numerosas ocasiones por su vida, Kouneva comienza a recuperarse poco a poco de múltiples operaciones quirúrgicas a las que se ha visto obligada a someterse.

viernes, marzo 11, 2011

Venezuela: 400 mujeres recibidas en la Asamblea Nacional

Por: Alba Carosio
Alrededor de las 9.30am del 10 de marzo de 2011, la plaza Morelos, lugar de concentración, se llenó de vida, consignas y de colores violeta y rojo. Comenzaba la concentración para una marcha por el Día Internacional de la Mujer Trabajadora, que bajo la consigna “Trabajadoras somos todas” convocaron la Red La Araña Feminista, el Frente Bicentenario de Mujeres 200, el Foro Temático Social Mundial, la Mesa de Feminismo y Sexodiversidad de los Movimientos Sociales del Alba, la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora. Y fueron llegando los colectivos con sus banderas, entre otros: Colectivo Guarura, Radio Verdura, el Centro de Estudios de la Mujer de la UCV, El Entrompe de Falopio, Divas de Venezuela, el Ejército Comunicacional, el Movimiento de Pobladoras y Pobladores, Red de Mujeres Campesinas Maria Lionza, Frente de Mujeres de Vargas, y más de 400 feministas y militantes de los movimientos sociales de mujeres, y de otros movimientos sociales, incluso feministas históricas como Viki Ferrara y otras que nos visitan y habían participado en la Conferencia Mundial de Mujeres de Base.

A las 10.30am con aproximadamente tres cuadras de marchistas partimos hacia la Asamblea Nacional por la Avda México, los paseantes miraban con curiosidad, algunxs nos acompañaron un trecho, las y los funcionarios de la Fiscalía salieron a animarnos. Se corearon consignas como: “Sin feminismo no hay revolución”, “Alerta, alerta, alerta que caminan mujeres feministas por América Latina”,

Mientras nos declarábamos una vez más anti-imperialistas, anti-capitalistas y anti-patriarcales, y reconocemos que en el marco de la Revolución Bolivariana, desde hace ya 11 años, Venezuela experimenta uno de los cambios políticos y sociales más profundos de su historia reciente, transformaciones que han significado una mejora sustantiva en la vida de miles de hombres y mujeres y que marcan el horizonte político para la emancipación de los pueblos latinoamericanos, luchamos por profundizar el socialismo feminista, con leyes surgidas desde el pueblo feminista legislador.
Y por eso, llegamos a la Asamblea Nacional, donde cabemos todas, nos recibieron y escucharon Fernando Soto Rojas y Blanca Eckout, allí en las escalinatas del Palacio Legislativo, se oyeron consignas combativas, tales como: “Fuera la homofobia de la revolución”, “Seguridad Social para todas”, “Contra el capitalismo machista, socialismo feminista”, “Mi cuerpo es mío, yo decido”,”Las ricas abortan en clínicas las pobres nos desangramos”.

Daniela Inojosa de la Araña Feminista, Anahí Arizmendi del Frente Bicentenario de Mujeres 200, y una compañera del Frente Campesino Ezequiel Zamora del leyeron nuestro comunicado y nuestras propuestas, que buscan garantizar que las leyes tengan perspectiva de género y el principio de no discriminación por origen étnico, orientación sexual o identidad de género. Otras propuestas son: ampliar la seguridad social a todas las trabajadoras remuneradas y no remuneradas, ampliar el permiso postnatal e incluir a los padres, promover la armonización de los tiempos laborales y familiares.

Fernando Soto recordó que las mujeres siempre han participado en todas las luchas por la justicia, desde la independencia en adelante, pero no se les reconocía, hoy no se puede pensar en un cambio radical sin valorar y hacer visible la participación de las mujeres. Consideró que todas las propuestas presentadas son justas y las refrenda y apoya. Blanca Eckout destacó también la importancia de las mujeres en el proceso bolivariano, nos saludó como compañera de todas.