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domingo, mayo 03, 2009

En pie de lucha: experiencias de participación internacional de las mujeres indígenas

Por: Begoña Dorronsoro / Revista Pueblos
Los pueblos indígenas llevan más de 516 años de luchas, resistiendo a las imposiciones de una globalización depredadora de vidas, expoliadora de recursos, y homogeneizadora de pensamientos, cosmovisiones, culturas, credos… y hasta de sueños. Las mujeres indígenas están en esa lucha desde el inicio, y cuando ha tocado estar en la confrontación directa han participado en los procesos de alzamiento y resistencia contra las fuerzas coloniales. A lo largo de la historia, lideresas indígenas como la Cacica Gaitana, Gregoria Apaza, Bartolina Sisa, Micaela Bastidas, Dolores Cacuango… han luchado (y siguen luchando) en primera fila, en defensa de los territorios y en demanda de los derechos de los pueblos indígenas.

Las mujeres indígenas deben hacer frente a la triple discriminación que vino de la mano del colonialismo y del sistema patriarcal, impuestos por la cruz y la espada. Una discriminación de etnia por su condición de indígenas, una discriminación de clase por la posición de subordinación frente a la población no indígena (subordinadas no sólo a los hombres sino también a las mujeres de las clases acomodadas) y una discriminación por su condición de mujeres. Feministas afronorteamericanas como Bell Hooks, que comparten discriminaciones históricas con las mujeres indígenas, hablan no tanto de una triple discriminación en la que la segunda se superpone a la primera, y la tercera a estas dos; sino de una discriminación diferenciada donde etnia, clase y género se interrelacionan e inciden unas en otras.


Hay una fase más reciente de movilización indígena (desde los años 70 del siglo XX a la fecha), en que además de la resistencia activa, se ha sumado la participación en instancias y organismos internacionales, con el mismo afán de denuncia de las violaciones sistemáticas a sus derechos individuales y colectivos, del genocidio y etnocidio que siguen enfrentando, y de la promoción y defensa del derecho al ejercicio de un desarrollo propio en su autodeterminación como pueblos.

En esta fase reciente, las mujeres indígenas también han promovido y generado espacios propios de reflexión, encuentro, debate y denuncia, además de los compartidos con los hombres indígenas. Espacios que van desde su participación en las comunidades locales, pasando por lo nacional y regional, hasta lo internacional. Son ya varios los Foros, Encuentros, Reuniones… en los cuales las mujeres indígenas están ejercitando su palabra y compromiso, en defensa de sus derechos colectivos e individuales, y están intercambiando experiencias, vivencias, saberes, y formas de organización y resistencia, con otras mujeres indígenas, e incluso, con otros movimientos sociales y de mujeres organizadas.

La lucha de las mujeres indígenas no se concibe como separada de la lucha de los pueblos indígenas a los que pertenecen. La demanda de los derechos de las mujeres indígenas va de la mano de las demandas de los derechos colectivos de autodeterminación y de tierra y territorios. Y en ese proceso han encontrado una serie de obstáculos y prejuicios hacia su accionar. Han recibido críticas desde algunos movimientos feministas, por considerar que no son lo suficientemente reivindicativas de sus derechos como mujeres, en beneficio de la defensa de los derechos como pueblos. Han superado obstáculos de parte de hombres y mujeres indígenas, que ponían en cuestionamiento su identidad indígena, cuando defendían sus derechos como mujeres, aunque nunca olvidaron sus demandas como pueblos. Y a pesar de todo ello diferentes generaciones de mujeres indígenas siguen trabajando en la defensa y promoción de sus derechos individuales y colectivos.

Iniciativas internacionales

Estas son algunas de las coordinaciones e iniciativas impulsadas por mujeres indígenas a nivel internacional:

- La Iniciativa Indígena por la Paz (IIP) surge en 1993 como una red de líderes y personalidades indígenas a nivel mundial. Desde su nacimiento, su labor se ha coordinado desde la Fundación Rigoberta Menchú Tum. Con el impulso de la IIP (junto al ECMI-Enlace Continental de Mujeres Indígenas, el FIMI-Foro Internacional de Mujeres Indígenas y la URACCAN-Universidad de las Regiones Autónomas de la Costa Caribe de Nicaragua), se organizó la I Cumbre de las Mujeres Indígenas de las Américas [1] (México, 2002). De sus conclusiones cabe rescatar elementos como la necesidad de "incluir procesos de toma de conciencia de los hombres, quienes muchas veces representan la primera barrera que deben superar las mujeres indígenas para acceder a espacios de participación"; y terminan afirmando, que "una perspectiva de género refiere a las relaciones de poder entre hombres y mujeres, una perspectiva que permite un equilibrio de igualdad entre mujeres y hombres la cual asegura una mirada inclusiva desde la pluralidad y diversidad, desde el ejercicio de los derechos individuales y colectivos de sus pueblos".

- El Enlace Continental de Mujeres Indígenas (ECMI) lleva en funcionamiento también desde 1993, generando un espacio propio de intercambio para las mujeres indígenas de Abya Yala [2] donde compartir experiencias y buscar soluciones conjuntas a sus problemas a través de procesos y eventos regionales de formación, capacitación, talleres… para dar más visibilidad y voz a las mujeres indígenas dentro de las instancias internacionales. El Enlace pretende ser simultáneamente un lugar de intercambio y discusión, un mecanismo que les permita realizar acciones conjuntas para mejorar su situación y finalmente, un espacio para dar a sus luchas el impacto que merecen. Estuvo presente también en debates a nivel internacional y participando en iniciativas como la Marcha Mundial de las Mujeres y en las discusiones en favor del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, tanto en la OEA como en la ONU. Los 5 encuentros del enlace, habidos hasta el momento, se realizaron en Ecuador (1995), México (1997), Panamá (2000), Perú (2004) y Canadá (2007).

- El Foro Internacional de Mujeres indígenas (FIMI) se constituyó en 1995, durante la IV Conferencia Mundial sobre la Mujer de Naciones Unidas (Beijing). El FIMI es una red de mujeres indígenas que trabajan para articular las agendas; fortalecer la unidad; desarrollar capacidades de liderazgo y defensa; incrementar su participación en los procesos de toma de decisión a nivel internacional y avanzar en los Derechos Humanos de las mujeres indígenas. Actualmente han retomado como reivindicaciones específicas diversos temas como: el derecho a la salud sexual y reproductiva; salud y educación con enfoque intercultural y bilingüe; participación política y económica; acceso a/y uso de los recursos naturales y tierra; beneficios de microcrédito y capacitación en procesos productivos. Asimismo, han ido desarrollando formas de participación específica en procesos de autogobierno desde sus territorios y gobiernos locales, hasta experiencias de participación en instancias nacionales e internacionales.

- La Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad (RMIB), se creó en el año 1998 durante la IV reunión del FIIB (Foro Internacional Indígena Sobre Biodiversidad, mantiene reuniones previas a cada una de las COPs-Conferencia de las Partes) del CBD (Convenio de Diversidad Biológica). Su trabajo se centra en el ámbito medioambiental, en el marco del CDB y otros instrumentos internacionales, buscando enfatizar el papel vital e importante que las mujeres indígenas desempeñan en la protección del medio ambiente; y promover y garantizar su participación activa en todos aquellos foros medioambientales relevantes a nivel internacional, donde tanto los pueblos indígenas como ellas, siguen estando infrarrepresentadas. Como mujeres indígenas, ellas son las cuidadoras de conocimientos tradicionales, prácticas e innovaciones específicas; y los derechos de acceso y control sobre las tierras, territorios y recursos son por tanto esenciales para su gestión sostenible del medio ambiente.

Eventos más recientes


- El V Encuentro del Enlace Continental de Mujeres Indígenas [3], (Canadá, 2007) convocó a cerca de 250 mujeres indígenas procedentes de todos los rincones de Abya Yala, quienes se reunieron en la reserva indígena de Kahnawake. La particularidad y paradoja de celebrar este encuentro en Canadá, país de los más enriquecidos, podría hacer pensar que los problemas y demandas de los pueblos indígenas que conviven dentro de dicho Estado deberían ser menores y diferentes de los de sus hermanas de Centro y Sudamérica, pero la realidad es otra. Dicha paradoja entre lo políticamente correcto que dicen los gobiernos con la realidad de sus políticas, se vio perfectamente reflejada en la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, ante la Asamblea General de Naciones Unidas en septiembre de 2007, a la que se opusieron en las votaciones finales Canadá, EE UU, Australia [4] y Nueva Zelanda, absteniéndose además Colombia (único de los países de Centro, Sudamérica y Caribe, que tomó dicha posición).

- El Primer encuentro de las mujeres zapatistas con las mujeres del mundo [5] (México), se propició a finales de 2007. Las mujeres zapatistas se llevan organizando desde los inicios del movimiento zapatista, que salió a la luz el 1 de enero de 1994, haciendo frente a los más de 500 años de imperialismo colonial y a la imposición del TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte), justo en la fecha en que éste iniciaba su puesta en marcha. Precisamente, su incorporación a la organización zapatista y la promulgación de la Ley Revolucionaria de Mujeres del EZLN han propiciado espacios y opciones para las mujeres indígenas de la Selva Lacandona, que aumentaron su participación desde los mandos militares del movimiento hasta las Juntas de Buen Gobierno, que han permitido la resistencia de las comunidades pese a estar sitiadas y con la constante amenaza del ejército mexicano. Muchos de los comandantes son mujeres, y este encuentro tenía una dedicatoria especial a la ya fallecida Comandanta Ramona.

- El Taller Latinoamericano de la Red de Mujeres Indígenas sobre Biodiversidad (RMIB) se realizó del 7 al 9 de abril de 2008 en la ciudad de Panamá, como preparatoria para la participación de las mujeres indígenas en la COP 9 del CDB [6]. Las mujeres indígenas tuvieron un impacto significativo en las negociaciones entre las partes, en una serie de temáticas clave para los pueblos indígenas, como son el trabajo sobre áreas protegidas y el acceso y participación en los beneficios (con la importante premisa del Libre Consentimiento Informado Previo).

- Organizado conjuntamente por el FIMI, y los enlaces centro y sur del ECMI, tuvo lugar el Primer Foro Internacional de Mujeres Indígenas [7] (Perú, 2008), en el que se quiso compartir y evaluar los logros y desafíos de las mujeres indígenas a partir de temas globales relativos a sus intereses, tomando como referencia la I Cumbre de Mujeres Indígenas (Oaxaca, 2002); los últimos Encuentros del Enlace Continental de Mujeres Indígenas; las Recomendaciones del Foro Permanente sobre Asuntos Indígenas de la ONU y las del anterior Relator Especial para los Pueblos Indígenas (Rodolfo Stavenhagen) [8].

- Se puede avanzar, además, la propuesta de realizar el VI Encuentro del Enlace Continental de Mujeres Indígenas, en México en 2009 [9], recuperando el carácter de periodicidad bianual que se quiere mantener en estos espacios, pero que no siempre se consigue, ante la falta de disponibilidad financiera para poder organizar estos encuentros, recursos que si ya son escasos para las reuniones de mujeres organizadas, lo son aún más cuando esas mujeres organizadas son indígenas.

- Otro evento importante de cara a 2009 será la celebración de la I Cumbre Continental de Mujeres Indígenas, que se celebrará en el mes de mayo previamente a la IV Cumbre Continental de los Pueblos Indígenas, ambas en Puno, Perú.

- Es importante reseñar que en estos últimos años, además, se están fortaleciendo coordinaciones entre mujeres indígenas organizadas y otros movimientos sociales, entre ellos, algunas coordinaciones feministas, como la Marcha Mundial de Mujeres [10] o la Red AWID (Association for Women´s rigths In Development, Asociación para los Derechos de la Mujer y el Desarrollo), en cuya Junta Directiva reconformada en enero de 2008, fue elegida Tarcila Rivera Zea [11] como nueva integrante.

Begoña Dorronsoro es voluntaria del Grupo de Género de la Coordinadora de ONGDs de Euskadi. Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 36 de la Revista Pueblos, marzo de 2009.

Notas

[1] I Cumbre de las Mujeres Indígenas de las Américas, 30 de noviembre al 4 diciembre de 2002, Oaxaca, México.

[2] Abya Yala: Las Américas en su conjunto, comprendiendo Norte, Centro, Sudamérica y la región Caribe.

[3] V Encuentro del Enlace Continental de Mujeres Indígenas: "Restableciendo nuestro equilibrio", del 9 al 12 de julio de 2007, Kahnawake, Canadá.

[4] Posteriormente a dicha aprobación, Australia cambió de gobierno, y han hecho un avance, siquiera testimonial, con una declaración pública en la que pedían perdón a sus pueblos aborígenes, por los abusos cometidos desde la época colonial. Ese es un primer paso, de muchos otros que dar; otros gobiernos ni siquiera han dado ese primer paso.

[5] Primer encuentro de las mujeres zapatistas con las mujeres del mundo, 29 de diciembre de 2007 al 1 de enero de 2008, en El Caracol de Resistencia Hacia un Nuevo Amanecer, La Garrucha, Chiapas, México.

[6] La COP 9 del CDB, se celebró en Bonn (Alemania) del 19 al 30 de mayo de 2008.

[7] Primer Foro Internacional de Mujeres Indígenas, "Compartiendo avances para nuevos retos", del 14 al 16 de abril de 2008 en Lima, Perú.

[8] Desde el 1 de mayo de 2008, el nuevo Relator Especial sobre la situación de los Derechos Humanos y libertades fundamentales de los indígenas, es el profesor S. James Anaya.

[9] Tal y como se aprobó en el V Encuentro celebrado en Canadá.

[10] La MMM Marcha Mundial de Mujeres, está aumentando su coordinación con otros movimientos sociales, como la Vía Campesina (que aglutina organizaciones campesinas, indígenas…) y con otros movimientos como los de las mujeres indígenas, incluso de aquellas que participan en organizaciones mixtas, al considerarlas también como parte integrante del movimiento feminista y de mujeres organizadas a nivel mundial.

[11] Lideresa quechua de amplia trayectoria, fundadora de Chirapaq, Centro de Culturas Indígenas del Perú, y quien coordina el Enlace regional sur, del Enlace Continental de Mujeres Indígenas ECMI.

martes, abril 28, 2009

La situación socioeconómica de las mujeres indígenas salvadoreñas

Fuente: Género y Economía.
La existencia de comunidades indígenas en El Salvador es muy poco conocida incluso por la población salvadoreña en general. Según el Perfil de de los Pueblos Indígenas de El Salvador, entre el 10 y el 12% de la población total del país es indígena. Pero a pesar de ser una proporción considerable, las comunidades indígenas no tienen ningún tipo de representación social ni política, y por lo tanto, sus opiniones no son incluidas al momento de tomar decisiones trascendentales para el país.

Asimismo, el gobierno no presta ningún tipo de atención a sus necesidades, por lo cual sus derechos se ven desprotegidos. De hecho, hay instituciones del gobierno que tienden a invisibilizar a la población indígena; ejemplo de ello lo constituye el hecho de que en el Censo de Población y Vivienda del año 2007 se reflejara una cantidad inferior a las estimaciones del Perfil de los Pueblos Indígenas, razón por la cual la Mesa Permanente de la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos tuvo que presentar un comunicado en el cual cuestionaba el resultado de dicho censo. Desafortunadamente la Mesa Permanente se limitó a manifestar un comunicado, sin que eso significara un cambio radical en la manera de proceder de las instituciones del Estado y sin que se generara un compromiso social para visibilizar y respetar la existencia de los pueblos indígenas.

Por otra parte es lamentable que en El Salvador, las comunidades indígenas sean utilizadas como medio de atracción turística, destacando principalmente su danza folklórica, porque esto lejos de beneficiar a las comunidades las deshumaniza. En este sentido, es necesario destacar que las comunidades indígenas en general están expuestas a la marginación social, pero el caso de las mujeres indígenas en particular es mucho más serio porque la desigualdad y discriminación que éstas experimentan se debe a tres razones fundamentales: ser mujer, ser indígena y, además, ser pobre. Y es que la pobreza es una condición generalizada a toda la población indígena salvadoreña, pero que repercute de forma más negativa sobre las mujeres que sobre los hombres. Según el Perfil de Población Indígena de El Salvador, el 38.3% de las personas indígenas se encuentra en una situación de extrema pobreza, el 61.1% se halla en la línea de pobreza y sólo el 0.6% considera que alcanzan a cubrir sus condiciones básicas de vida. Esto es debido a la carencia de tierras y otros medios de producción, así como al hecho de que en el país el sector agropecuario lleve varios años en crisis. Dado que la mayoría de las mujeres indígenas residen en las zonas rurales del país el acceso al trabajo para ellas se ha visto claramente disminuido.

Al hacer un análisis de la situación socioeconómica de las mujeres indígenas se encuentra que éstas viven en condiciones de mayor desventaja que el resto de la población femenina y que sus pares masculinos en áreas tan diversas, pero importantísimas para su bienestar y desarrollo humano, como lo son la educación, la salud, el trabajo, el acceso a los recursos, las oportunidades de capacitación y la participación política. Por ejemplo, al comparar la tasa de desempleo abierta (por cada 100 personas económicamente activas) entre la población indígena 23.8% y el promedio nacional 7.5% se tiene una diferencia abismal, la cual es un indicador de las dificultades laborales que presentan las personas indígenas. Aunque no se cuenta con datos desagregados por sexo, no resulta raro suponer que son las mujeres indígenas las que encabezan las filas del desempleo.

Por otra parte, el hecho de que recaiga únicamente sobre las mujeres indígenas, al igual que sucede con el resto de mujeres del mundo, el peso del trabajo reproductivo –cuidado y educación de los hijos e hijas y desempeño de las demás tareas domésticas-, hace que el desarrollo del trabajo productivo que éstas realizan se vuelva más duro. El tipo de trabajo productivo que las mujeres indígenas desempeñan se caracteriza por la ejecución de labores agrícolas, la comercialización de las cosechas, el trabajo en fincas como jornaleras, el trabajo en maquilas, el comercio informal y la elaboración de artesanías. Como puede apreciarse, estos trabajos a los cuales tienen acceso las mujeres indígenas son trabajos poco cualificados que generan una remuneración económica muy baja, con lo cual resulta imposible trascender los niveles de pobreza a los cuales se ven expuestas.

Otro factor que obstaculiza la igualdad en el acceso al mercado de trabajo para las mujeres indígenas es el limitado acceso que tienen las niñas y mujeres a la educación. No resulta raro suponer que la división sexual del trabajo incide negativamente sobre la formación académica de las niñas, puesto que al interior de estas comunidades se considera que para desempeñar correctamente los trabajos domésticos y ser una buena esposa no es necesario estudiar y se tiende a priorizar la educación de los niños sobre la de las niñas y adolescentes.

Para reivindicar los derechos de las mujeres indígenas, es necesario promover la información desagregada por sexo que permita conocer las condiciones reales de vida de estas mujeres, que constituyen uno de los grupos poblacionales mayormente excluidos como producto de su condición y posición de género, clase y etnia. Para que las mujeres indígenas sean tratadas como verdaderas humanas es indispensable que se les respete el derecho a existir, a estudiar y a trabajar en igualdad de condiciones con el resto de mujeres y hombres de la sociedad.
Género