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miércoles, febrero 05, 2014

6 de febrero, Día Mundial de la Tolerancia Cero a la Ablación: “Tengo derecho a decir no a una práctica que perjudica mi vida”

Gloria López

AmecoPress. Jeniffer Chepochepunyo Kibon es una de las madres de la zona de Marigat (Kenia) que decidió no mutilar a sus hijas y Janet Naningoi Tumer es una joven keniata que se negó a sufrir la ablación. Ahora luchan contra la Mutilación Genital Femenina (MGF) y los matrimonios forzados en su país. Y lo hacen con la ayuda de mujeres como Tabitha Parteneu, encargada del proyecto de prevención de la ablación que World Vision realiza en Marigat. Se enfrentan a una tradición cultural que cada año es responsable de que en África 3 millones de niñas sufran la extirpación parcial de sus genitales externos, con dramáticas consecuencias físicas y psicológicas. Hoy han estado en Madrid, compartiendo su testimonio de lucha y de liberación.

La MGF es una práctica que, a todas luces, se reconoce como una violación de los Derechos Humanos de las niñas, adolescentes y mujeres y que refleja cuán profunda es la discriminación hacia las niñas y mujeres en los países en los que se practica. Aunque no se sabe con certeza el origen de esta práctica, en pleno siglo XXI, la ablación se realiza en 28 países africanos, a pesar de que en 20 de ellos está penalizado. También se practica en algunos países del Medio Oriente y Asia, y en más de 12 países industrializados con población inmigrante con tradición de MGF.

Según datos de la OMS (informe de 2010), entre 100 y 140 millones de niñas y mujeres en todo el mundo han sufrido una forma de ablación o mutilación genital femenina, de los cuales alrededor de 91 millones son niñas africanas menores de 9 años. De acuerdo con los datos de Naciones Unidas, cada año 3 millones de niñas en África están en alto riesgo de sufrir la mutilación genital femenina.

Coincidiendo con el Día Mundial de Tolerancia Cero contra la Ablación, el 6 de febrero, y como parte de la campaña www.stopablacion.org, la ONG de desarrollo y ayuda humanitaria World Vision y el Centro Médico Dr. Palomo han organizado una jornada informativa sobre las consecuencias vitales, emocionales y médicas que tiene dicha práctica. Para ello, han invitado a estas tres mujeres keniatas que, en un momento de su vida fueron conscientes de los peligros de la ablación y de que “las mujeres también tenemos derechos”.

Ignacio Palomo, médico especialista en Ginecología y Obstetricia, ha explicado las consecuencias de esta práctica que por lo general, además, se realiza en condiciones higiénicas deficientes, utilizando medios que van desde una navaja, una cuchilla, una lata, un vidrio roto o cualquier otro objeto que permita cortar. Posteriormente, a la herida se le colocan ungüentos, leche, ceniza, hierbas u otros elementos supuestamente cicatrizantes.

Las consecuencias dependen del tipo de operación, de si se ha realizado en las condiciones de esterilidad óptimas, de las habilidades de la persona que la realiza –generalmente una comadrona- y del estado de salud de la niña cuando es mutilada. Dolores, hemorragias, infecciones que pueden resultar mortales, transmisión de hepatitis o SIDA, infecciones de orina, dislocación de huesos (por la fuerte presión que ejerce el adulto que sujeta a la niña durante la operación), dolor y lesiones durante las relaciones sexuales, esterilidad, dificultad para dar a luz, fístula (con la consecuente incontinencia urinaria e incluso fecal), dolor menstrual, problemas de riñón, entre otras, son bastante habituales.

El doctor también ha explicado que desde el punto de vista psicológico, las mujeres a las que se les practica la ablación sufren nerviosismo, ansiedad, irritabilidad, depresión, inhibición de la libido, insensibilidad y trastornos de personalidad.

Educación

“Todos somos corresponsables” ha dicho Palomo, “y cortar de raíz esta práctica tiene que ver con la educación. Hemos comprobado que cuando las mujeres tiene acceso a una cultura diversa, empiezan a bajar las mutilaciones”.

Los testimonios de estas mujeres verifican la tesis del doctor. Fue a través de la educación que tuvieron conocimiento de las nefastas consecuencias que ablación tenía sobre ellas y también de sus derechos como mujeres.

“Tengo derecho a decir no a una práctica que perjudica mi vida”, ha afirmado categórica Jeniffer Chepochepunyo Kibon una de las madres de la zona de Marigat (Kenia) que decidió no mutilar a sus hijas. Para ello, tuvo que enfrentarse a su marido y pedir ayuda al jefe de su tribu para que le permitiera hablar con la gente y concienciar.

También la joven Janet Naningoi Tumer fue consciente de sus derechos a través de la información que le llegó por parte de su profesor. Fue rechazada por su familia por negarse a sufrir la MGF y apoyada por World Vision, se propuso estudiar y trabajar para que otras mujeres siguieran su ejemplo.

“Es necesaria una labor intensa de concienciación en las comunidades”, ha asegurado Tabitha Parteneu, que trabaja desde hace 6 años en Marigat, al oeste de Kenia, donde es directora del proyecto de prevención de la ablación de World Vision. En su intervención ha explicado cómo trabajan para desterrar las prácticas culturales dañiñas que incluyen tanto la ablación como los matrimonios forzados a edades tempranas. Y es que la ablación está ligada al derecho al matrimonio, a la capacidad para participar en determinadas ceremonias sociales e incluso al derecho a ser heredera en el caso de que el marido muera.

Una realidad que cambia lentamente gracias sobre todo al esclarecimiento. “Hablamos con las niñas y niños y les pedimos que nos ayuden a difundir la información; nos dirigimos también a las matronas, para que dejen de practicar la ablación y se conviertan en activistas con nosotras y ayudamos también a las niñas que se escapan de sus familias, ofreciéndoles los llamados Centros de Rescate, en donde se realiza un trabajo orientado a la reconciliación entre la niña y la familia”, contaba Tabitha en la rueda de prensa.

World Vision es una OHG de desarrollo y ayuda humanitaria que lleva varios años poniendo en marcha proyectos de prevención de la ablación o mutilación genital femenina en países como Kenia, Malí o Somalia. Se trata de programas a través de los cuales se explica a las comunidades las consecuencias que la ablación supone para la salud física y psicológica de las niñas y para desterrar prejuicios y mitos que sostienen esta práctica. Susana Oliver, directora de proyectos de la organización en España, que ha intervenido en la rueda de prensa, ha pedido colaboración para conseguir apoyo a estos proyectos. La organización ha creado la web www.stopablación.org donde es posible informarse sobre esta realidad y apoyar.

lunes, febrero 06, 2012

Cada cuatro minutos una niña sufre ablación genital en el mundo

Por: Andrea Espinoza
Cada cuatro minutos una niña sufre de mutilación genital en el mundo, según Amnistía Internacional. Sea por presión social o por ser considerara una costumbre religiosa (pese a no tener sustento en el Corán), la ablación se mantiene arraigada en 28 países africanos y continúa su práctica, pese a los trabajos de las organizaciones

Amnistía Internacional calcula que 135 millones de mujeres ya han sido mutiladas y la cifra se engrosa dos millones cada año, según sus informes. La Organización Mundial de Salud, en cambio, habla de tres millones anuales.

Rosa Negre, subinspectora de los Mossos d'Esquadra, explica que una de las razones para justificar esta tradición es el compromiso familiar. Recuerda que durante una inspección un padre de familia le dijo: Yo te digo que mi hija nació en Cataluña y que acá no será mutilada, pero al regresar tengo que pedirle permiso para a mi padre para no mutilar.

Otro caso, cuenta, es el de una mujer que temía que su madre considerara una traición el oponerse a su deseo de mutilar a su bebé. Esto sin contar, además, que algunas comunidades africanas mantienen creencias como que si no se realizada una ablación las mujeres pueden estropear los alimentos al tocarlos o matar al bebé el parto.



En 28 países africanos continúa la práctica

Susanna Oliver, directora de proyectos de World Vision España y responsable del proyecto de la lucha contra la ablación en Mali, dice que los avances para evitar las operaciones son lentos. Hasta ahora, luego de seis años de la aplicación de programas en Kenia el resultado ha sido que 400 familias dejen esta práctica. Las actividades han incluido un programa de información, impulso en el cambio de legislaciones y entrega de microcréditos a las comadronas que ejecutan estas operaciones.

Sin embargo, el saldo se mantiene en contra. Oliver subraya, por ejemplo, en las 100 comunidades de Mali en las que trabajan el 94% de las niñas sufren de esta clase de ablación por iniciativas de sus madres. Allá los cambios, dice, debe impulsarse también desde la ley, pues en el país solo se prohíben las mutilaciones genitales femeninas en los centros de salud.

Bombo N’dir, senegalesa y vicepresidenta del Equipo de Sensibilización contra las mutilaciones genitales femeninas (EQUIS), explica que en España la cantidad de ablaciones practica por los migrantes africanos a sus hijas es una cifra controlada porque hay una legislación que lo pena, pero no significa un seguro para las mujeres. Actualmente, incluso en cortos viajes a sus países de origen se realizan las operaciones.

Las niñas pueden desangrarse o adquirir infecciones

La preocupación de N´dir se incrementa con la posibilidad de que los migrantes regresen a sus países debido a la crisis. En ese caso, menciona, es muy probable que las mujeres tengan que se mutiladas, porque si no son consideradas “impuras, con tendencia a la promiscuidad” o puede evitar que “consigan marido”.

Negre dice que aún en las familias que han realizado compromisos con la policía catalana se han reportado casos en los que al regresar de un viaje las niñas tienen mutilaciones. Esto pese a saber que desde el 2003 es un delito penal y desde el 2005 las mutilaciones en niñas residentes o ciudadanas españolas también son perseguidas aún si fueron realizadas fuera de España.

Sin embargo, resalta que después de los trabajos que ha realizo la institución, junto a los médicos y las distintas organizaciones que socializan el tema se han conseguido que las migrantes de comunidades practicantes de la ablación sometan la tradición a un debate tomando en cuenta los riesgos en la salud de las niñas. Estos van desde desangrarse o adquirir infecciones al momento de la operación, sentir dolor al tener relaciones sexuales e incluso problemas en el parto por los tejidos que quedan como cicatrices

Lorena Cobas, responsable de emergencias de Unicef en España, cree que África el tema ha tenido una evolución positiva. Según los datos de la organización al menos 6.000 comunidades en 12 países han declarado que no promueven la mutilación genial. Eso, señala, se muestra en el cambio de sus legislaciones, además de la mejora en la participación de las mujeres en la sociedad al recibir mayor educación y derecho a decidir.


viernes, febrero 04, 2011

Prevenir la ablación femenina en Malí...

Fuente: AmecoPress
El 6 de febrero se celebra el Día Internacional de la Tolerancia Cero a la Mutilación Genital Femenina o ablación del clítoris, una práctica que cada año viola los derechos humanos de tres millones de niñas. World Vision España ha puesto en marcha un proyecto de prevención de la ablación en Malí, un país donde la mutilación genital femenina tiene una incidencia del 91 por ciento.

Desde hace pocos meses, la ONG comenzó un proyecto especial en seis municipios de la región de Ségou, en Malí, con el objetivo de disminuir el número de niñas y adolescentes a las que cada año se les practica la mutilación de parte de sus genitales externos. “En esta zona, la incidencia de esta práctica es del 92,2 por ciento, sin diferencias entre rangos de edad, de lo cual se puede concluir que la mutilación genital sigue pasando de generación a generación a pesar de que en Malí se prohibió que se realizará en hospitales desde 1975”, explica Marisa García Tablado, directora de World Vision España.

Para evitar que esta práctica continúe, World Vision está coordinando esfuerzos con las autoridades sanitarias, líderes locales y las iglesias de la zona para realizar campañas y acciones preventivas, especialmente para erradicar los prejuicios que mantienen arraigada esta tradición y que lleva a las poblaciones a creer que con la ablación se evita la infidelidad femenina, por ejemplo.


En el marco de este proyecto se realizarán actividades como formar profesores y progenitores para que conozcan las consecuencias físicas y psicológicas de la ablación, difundir a través de las radios locales cómo esta tradición afecta a las niñas y entregar microcréditos a las comadronas, que se encargan de realizar la mutilación genital femenina, para que opten por otro oficio.

World Vision tiene experiencia en proyectos similares que han demostrado que, a través de la educación de la población y de apoyo a las mujeres, es posible evitar que más niñas sean mutiladas.

“Durante cuatro años trabajamos en Marigat, al oeste de Kenia, con un proyecto de prevención de la ablación gracias al cual 600 familias optaron por no circuncidar a sus hijas, entregamos 117 microcréditos a las comadronas para que pudieran comenzar una actividad económica diferente y en el que difundimos información sobre las consecuencias de la ablación a alrededor de 12.000 personas”, dice Marisa García-Tablado.

La ONG hace una invitación para que desde España se apoye el trabajo que realiza en varias comunidades de Malí para evitar que más niñas sufran las consecuencias de una práctica que pone en grave riesgo su salud y sus derechos como mujeres. (www.worldvision.es)

Una práctica que se realiza en 28 países

Según UNICEF, cada año tres millones de niñas son sometidas a la extirpación de su clítoris o, en el peor de los casos, también de sus labios genitales mayores y menores. Esta práctica, que se realiza en 28 países (la mayoría africanos), es considerada una forma de violencia contra las mujeres y va contra derechos fundamentales como el de la salud.

La ablación es una costumbre social y cultural compleja, pero casi todas las veces tiene como común denominador la falsa creencia de que una mujer que no haya pasado por la ablación genital es impura y no está preparada para el matrimonio.

Diferentes estudios, incluidos los que realiza la Organización Mundial de la Salud, OMS, han mostrado que la Mutilación Genital Femenina genera daños físicos y psicológicos en las niñas. Sus consecuencias pueden ir desde graves infecciones urinarias, complicaciones en el parto hasta un mayor riesgo de contagio del sida, además de los traumas emocionales y psicológicos que conlleva.
Fotos archivo AmecoPress, cedidas por Word Vision España
Fuente: AmecoPress
Pies de foto: 1) Imagen simbólica; 2) Las mujeres de Kenia marchan para exigir que se luche contra la ablación
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Internacional – Movimiento feminista – Mujeres del mundo – Feminicidio – Violencia de género – violencia sexual – Derechos Humanos; 02 febrero (10); AmecoPress

miércoles, junio 16, 2010

Piden prohibir ablación en el Kurdistán iraquí...

Jim Muir /BBC
Human Right Watch (HRW) pidió al gobierno autónomo de la región iraquí del Kurdistán que se prohiba la práctica de la mutilación genital femenina, también conocida como ablación.

La ablación consiste en la eliminación total o parcial del clítoris mediante un corte, con la finalidad de que la mujer no obtenga placer sexual.

Un informe publicado por HRW este miércoles señala que esta práctica está muy extendida en esta región y que estaba teniendo un efecto devastador en la salud física y emocional de muchas mujeres.

La organización solicitó al gobierno regional de Kurdistán que ponga en marcha una legislación para prohibir esta práctica en chicas jóvenes o mujeres adultas que no den su consentimiento.


También solicita que se lance una campaña de concienciación pública acerca de sus peligrosas y dañinas consecuencias.
Contención del deseo sexual

La ablación femenina es una costumbre prácticamente desconocida en el resto de Irak, y no está claro por qué se ha asentado en la región iraquí del Kurdistán, una sociedad profundamente tradicional y por lo general de marcado carácter tribal.

Es hora de que el gobierno regional de Kurdistán tome acciones concretas para eliminar esta práctica tan dolorosa porque simplemente no se irá por si sola

Nadya Khalife, autora del informe

Aunque no tiene su origen en el Islam, algunos clérigos en Kurdistán ven con buenos ojos esta práctica porque creen que reprime el deseo sexual en mujeres y chicas jóvenes.

No se dispone de estadísticas exhaustivas pero varios estudios recientes demostraron que está ampliamente extendida.

Una investigación realizada a comienzo de este año por el ministro de derechos humanos del gobierno regional sugería que el 40% de las chicas y mujeres jóvenes de la región de Chamchamal habían sido sometidas a este procedimiento.

Otro informe anterior realizado por la ONG iraquí-alemana Wadi señalaba que la cifra media era superior al 70% en un amplia área que va desde Irbil a Sulaimaniya pasando por Kirkuk.

La mutilación se realiza a menudo por personas que no están cualificadas en paupérrimas condiciones higiénicas.

Y resulta un proceso inevitable en muchos casos para niñas de entre 3 y 12 años. Muchas veces se exige como precondición esencial antes de un matrimonio.
Desconocimiento

Las chicas, que son llevadas a realizar esta práctica por parientes femeninas, no son muchas veces conscientes de lo que les va a ocurrir.

De hecho, el informe de HRW se titula "Me llevaron y no me dijeron nada".

Alguna de las chicas entrevistadas por la ONG afirmó que existe la creencia de que todo lo que tocan durante su vida es impuro y que entienden la circuncisión como un doloroso proceso de purificación. Otras afirman que es una tradición.

Aunque la operación no tiene ningún propósito médico, puede degenerar en consecuencias físicas y emocionales muy serias.

"Es hora de que el gobierno regional de Kurdistán tome acciones concretas para eliminar esta práctica tan dolorosa porque simplemente no se irá por si sola", afirmó Nadya Khalife, autora e investigadora del informe.

La ONG se pregunta por qué el gobierno de Kurdistán no ha llevado hacia adelante acciones para prohibir esta práctica cuando si que ha mostrado proclive a atacar la violencia de género. Ya ha tomado medidas destinadas a reducir la violencia doméstica o las llamadas muertes de honor.

miércoles, mayo 06, 2009

Colombia: Grupo de mujeres embera ya no quiere la ablación y pide que esa costumbre sea replanteada

El rito en el que mutilan el clítoris de las recién nacidas levanta debate entre tradición y derechos sexuales femeninos. Mientras se decide si se elimina o no, la práctica fue suspendida. . . Ella no lo sabe con certeza. Martha Cheché arrulla entre sus brazos a su pequeña hija, de un año de nacida, y reconoce que no sabe si le practicaron la ablación, procedimiento en el que les extirpan o mutilan el clítoris a las recién nacidas de su comunidad. Martha, de 19 años, como las demás mujeres emberas chamí asentadas en Mistrató y Pueblo Rico, en Risaralda, prefiere no pensar en eso. Es un tema íntimo, una herencia milenaria.
Sin embargo, desde que la Personería de Pueblo Rico denunció la muerte de una niña embera tras ser sometida a esta práctica, en el 2007, han tenido que enfrentarse a este debate: continuar con una práctica violenta o respetar los derechos humanos de las niñas y mujeres.


Eso lo explica Diego Palacio, representante para Colombia del Fondo de Población de las Naciones Unidas (Unfpa), organización que desde hace dos años lidera una campaña que busca que esta comunidad, conformada por unas 22 mil personas, erradique o trasforme ese ritual.

Martha es consciente del valor cultural de la ablación, pero gracias a esta iniciativa denominada Embera Wera (mujer embera) ahora está de acuerdo con que la tradición cambie, y asegura que en su resguardo ya la reemplazaron por un brebaje.

"A mi hija le dimos una bebida", dice Martha al justificar el significado de la tradición. "Es muy importante para nuestras niñas, para que sean buenas mujeres, para que no sean 'brinconas' y les sean fieles a sus maridos".

Esmeralda Ruiz, asesora en género y derechos del Unfpa, explica que la ablación forma parte de un rito que busca garantizar el rol de la mujer en la sociedad como madre y esposa. Es también una forma de ejercer control sobre la sexualidad de las mujeres.

Graves consecuencias


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta práctica genera un daño de por vida que interfiere con la función natural del organismo femenino.

Dolores intensos, hemorragias, tétanos, infecciones, retención de orina y lesiones de los tejidos son algunas complicaciones.

En muchos casos, no haber sido mutiladas, puede hacer que la niña o mujer sea discriminada por su comunidad.

Para Ruiz lo más difícil del proceso ha sido abordar un tema que no solo es ancestral, sino íntimo. Sobre todo con las parteras o mujeres mayores, para quienes esta es una costumbre sagrada.

"Han dicho que hemos discriminado a nuestras niñas, pero solo hemos querido protegerlas", dice Cleotilde Caizale, líder embera al afirmar que su pueblo está dispuesto a dejarse ayudar.

Si esa ayuda consiste en modificar esta costumbre, así lo harán.
Cuando inició este proceso, los hombres fueron los más sorprendidos.

"No sabíamos que esto existía. Ha sido una costumbre exclusiva de nuestras mujeres", sostiene Alberto Guasorna, miembro del Consejo Regional del pueblo embera.

Aclara que solo en unos dos años, cuando haya concluido esta iniciativa, su comunidad tomará una determinación al respecto.

Ya se ordenó suspender esta práctica hasta que llegue ese momento. Si alguna niña muere a causa de esta, la responsable será sancionada.

Guasorna no da detalles del castigo, pero advierte que, pese al valor de las tradiciones, la preservación de la vida es lo más importante.

Solany Zapata es la primera mujer que llega al Consejo de Autoridades Indígenas de Risaralda. Casada y madre de dos niñas, es consciente de que se debe modificar esa costumbre.

"Necesitamos educación, un mejor acceso a la salud y que nos ayuden a dignificarnos como mujeres", concluye Solany.

'Es un crimen terrible, un trauma para toda la vida'

"Mi madre me llevó a donde una gitana. Me sentaron en una piedra y me cortaron el clítoris y los labios menores y mayores con una hoja de afeitar vieja. Después cosieron todo dejando libre solo una apertura diminuta para orinar".

El testimonio es de Waris Dirie, una famosa modelo africana que cuando tenía cinco años fue sometida a la mutilación de sus genitales.

Actualmente vive en Viena (Austria) con su esposo y sus tres hijos, desde donde le contó a EL TIEMPO el drama que la llevó a dejar las pasarelas internacionales para luchar contra esta práctica, a la que considera un crimen.

"Todo esto (su mutilación) se hizo sin anestesia y por el único motivo de poder entregarme íntegra para el matrimonio. Sin la ablación, las perspectivas de un matrimonio para una joven africana no son muy altas", cuenta Waris, de 43 años y embajadora de la ONU y ganadora de varios premios internacionales gracias a su obra.

"Muchas niñas no sobreviven a este ritual tan cruel", afirma Waris, quien huyó de África porque la iban a casar con un hombre mayor.

"Mi herida también se inflamaba. Sufría dolores horribles, sobre todo al orinar. Me demoraba hasta 10 minutos orinando", cuenta la mujer, quien fue descubierta por un fotógrafo en Londres, donde trabajaba como empleada doméstica.

Además de las dolencias y los malos recuerdos, Waris se lamenta porque con la ablación la privaron de sentir cualquier placer sexual.
"El trauma psicológico dura toda la vida. Constantemente recuerdo el momento en el que me torturaron".

Entre 100 y 140 millones de mujeres han sido sometidas a esta práctica.

Según el Unfpa, en Colombia hasta ahora se ha detectado la ablación en el pueblo embera, pero se tiene indicios de que se realiza en otras etnias del país con prácticas similares o, incluso, más terribles.

Margaret Thuo, asesora técnica en género de esa entidad, le dijo a EL TIEMPO, desde Nueva York, que esa práctica se realiza en cerca de 30 países de África, Asia y Oriente Medio.

Se calcula que entre 100 y 140 millones de mujeres la han sufrido. Además, se estima que en África 91 millones de niñas mayores de 9 años viven con consecuencias en su salud y se calcula que 3 millones de niñas más están en riesgo de padecer esta práctica cada año alrededor del mundo.

Thuo insiste en que los gobiernos deben implementar políticas que ayuden a erradiicar esta tradición, concertando con los pueblos. "Esto impide que niñas y mujeres cumplan sus derechos. Es una cruda forma de violencia y un desbalance de poder entre hombres y mujeres".

miércoles, marzo 25, 2009

Han sufrido mutilación genital 135 millones de mujeres en el mundo

¿Cuándo superaremos la Prehistoria?
Por: Sanjuana Martínez
El combate a la Mutilación Genital Femenina (MGF) pretende evitar que tres millones de niñas se vean sometidas a esta práctica cruel y ancestral de violencia de género.

En el mundo cada minuto, cuatro niñas sufren la extirpación parcial o total de sus órganos genitales.

Con esta práctica contraria a los derechos humanos se persigue la pérdida de sensibilidad para eliminar el placer sexual de las mujeres. El argumento de quienes la practican es que la ablación del clítoris evita la infidelidad y asegura la virginidad de la mujer hasta llegar al matrimonio. La gran mayoría de los hombres en países que aceptan el rito, rechazan a una mujer con clítoris.


Además del trauma psicológico que sufren las niñas mutiladas a veces cuando apenas tienen cinco años, muchas mujeres mueren desangradas o por infecciones posteriores. Los métodos para la mutilación genital son muy poco ortodoxos y las matronas, abuelas o madres de las niñas, la realizan rudimentariamente en casas, nunca en hospitales y suelen usar para ello cristales, cuchillos o navajas de afeitar.

Esta práctica es común todavía en 28 países africanos y en otros tantos de Asia y Oriente Medio, pero las familias inmigrantes la practican igualmente en todo el mundo. En América Latina se han detectado graves casos en Colombia y Perú, mientras en México el problema pasa desapercibido para las autoridades y legisladores.

En la mayoría de los países europeos los Congresos han legislado para prohibir este ritual de iniciación considerado un delito, incluso algunos como España han ido más allá aprobando una Ley Orgánica para condenar extraterritorialmente la ablación del clítoris. Los jueces pueden perseguir casos ocurridos en otros países.

Y es que la penalización de esta práctica ha provocado que muchas familias africanas opten por viajar a su lugar de origen para practicar la ablación del clítoris a las niñas y luego vuelvan al país donde radican, por lo tanto el Gobierno español ha decidido perseguir igualmente la mutilación que puede ser comprobada con un examen a la víctima.

En Cataluña, por ejemplo, un total de 3 mil 600 mujeres --- particularmente de origen africano--- han padecido la mutilación genital y lo que es más alarmante 2 mil niñas más están en peligro de padecerla.

La Universidad Autónoma de Barcelona ha creado un proyecto prometedor titulado: “Iniciación sin mutilación” que pretende proteger a las menores de edad de la parte más traumática de este rito reconocido internacionalmente como una fuerte violación a los derechos humanos.

A pesar de los esfuerzos y el trabajo de organismos internacionales las familias siguen practicando el ritual viajando a sus países de origen, por tanto el objetivo del proyecto es convencer a las madres y particularmente a las abuelas para que eliminen la primera parte del rito que consiste en cortar la vulva de la niña y practiquen solamente la segunda y tercera fase en torno al reconocimiento público del nuevo estatus de la menor y la transmisión de conocimientos de las mujeres mayores.

En el Día Mundial de la “tolerancia cero” con la mutilación genital femenina, Amnistía Internacional (AI) difundió un manifiesto contra la ablación del clítoris en donde plantea algunas medidas para combatir esta práctica. Ha creado un grupo en el Parlamento Europeo que atienda exclusivamente este tema y pretende que la mutilación femenina ocurrida no sea motivo para regular la migración o fomentar la xenofobia.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha realizado un informe en colaboración con diez agencias de la ONU, titulado Eliminando la mutilación genital Femenina que revela que la ablación del clítoris afecta diariamente a más de 8 mil niñas y mujeres en África, Emiratos Árabes Unidos, Israel, Irak, India, Indonesia o Malasia.

Las principales afectadas tienen entre 15 y 49 años con porcentajes elevados en Somalia en el orden del 97.9 por ciento, Egipto 95.8 por ciento, Guinea 95.6 por ciento, Sierra Leona 94 por ciento, Yibuti 93.1 por ciento, Mali 91.6 por ciento, Sudán 90 por ciento y Eritrea 88.7 por ciento.

Según el estudio de la OMS el año pasado detectaron 79 millones, 105 mil 692 niñas y mujeres africanas de entre 15 a 49 años que sufrieron la mutilación genital y 12.4 millones de menores más afectadas de entre 10 a 14 años. Solo en África la cifra asciende a unos 91 millones y medio de mujeres y niñas mutiladas.

Por lo pronto, el departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario Doctor Peset de Valencia realizó exitosamente hace unos días la primera reconstrucción del clítoris a una somalí de 25 años que sufrió la ablación.

En la operación el doctor Pere Barri del Instituto Universitario Dexeus de Barcelona realizó una defibulación, es decir, la apertura vaginal para darle apariencia anatómica normal a los genitales. Según el especialista la joven somalí tiene la posibilidad de recuperar la sensibilidad del clítoris y mejorar la calidad de su vida sexual en un 75 por ciento.

Los mexicanos no practican la ablación, pero el catolicismo más conservador considera pecaminoso el placer sexual femenino si no tiene como objetivo la procreación. Otra mutilación, finalmente.