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lunes, junio 13, 2011

Chien-Shiung Wu, la reina de la física...

Tomado de: La Ciudad de las Diosas
Marie Curie es considerada la pionera por excelencia de la mujer en la ciencia. Esta distinción absolutamente merecida y avalada por sus dos premios Nobel, fruto de su gran aportación al mundo científico, no es discutible; no obstante, no fue la única. El trabajo de investigación de otras científicas, debido a la época que les tocó vivir, no fue reconocido. Es terrible escuchar declaraciones como éstas: “los átomos no entienden de género, sus propiedades las puede descubrir cualquiera”, cuando es sabido que todavía en 1970 (!1970!) en la Universidad de Berkeley (!Universidad de Berkeley!), no se admitía que chicas con muy altas cualificaciones se inscribieran en los programas de doctorado y se impedía, en consecuencia, que estas mujeres pudieran completar una formación científica que les permitiría investigar en un futuro.

En 1930, con la amenaza de la invasión inminente de Japón, Chien-Shiung Wu y otros estudiantes ocuparon la mansión presidencial en Nanking para exigir el acceso de las mujeres a la universidad

Esta serie de artículos pretende recoger el trabajo y vida de estas mujeres que, a pesar de todos los obstáculos que encontraron en su camino, no se rindieron, y consiguieron desarrollar una meritoria labor investigadora reconocida a nivel mundial. Gracias a ellas muchas otras vieron que era posible dedicarse profesionalmente a la investigación y se abrió así un camino hacia la igualdad.

Chien-Shiung Wu, también conocida como “The First Lady of Physics”, “ The Chinese Marie Curie” o “Madame Wu”, nació en 1912 en un pueblo muy pequeño a 40 km de Shangai, en una época en la que las mujeres no tenían derecho a la educación y todavía se les vendaban los pies.



La revolución china estalló en 1911 y posibilitó la implantación de la República en el país asiático. En los primeros meses de vigencia del nuevo régimen político, todavía convivía un débil poder central, que tenía grandes dificultades para afirmar su autoridad, con los poderes territoriales, que eran detentados por señores feudales que conseguían imponer una legislación diferenciada en las diferentes regiones chinas.

En este confuso e inestable clima político, el padre de Chien-Shiung Wu creó una escuela para chicas en la que su hija pudo estudiar. Cada día Chien-Shiung Wu volvía a casa con un montón de libros que leía por las noches. Consiguió graduarse con brillantes calificaciones, fue la primera de su clase, siendo dos años más joven que el resto. El problema se produjo una vez concluidos sus estudios primarios. En la pequeña escuela local únicamente existían 4 grados, y en el pueblo donde su familia vivía no había ninguna otra escuela para chicas. Una notable diferencia entre la sociedad china y la occidental consistía en que las decisiones familiares las adoptaba la persona de mayor edad de la familia. Afortunadamente, esta persona resultó ser la abuela de Chien-Shiung Wu. A pesar de no haber ido a la escuela, era una mujer muy culta que había aprendido a leer en casa. Fue ella la que decidió que su nieta debía seguir estudiando en la mejor escuela posible, estuviese donde estuviese.

Chien-Shiung Wu se trasladó a Suchou donde cursó los estudios previos a la universidad. En 1930, con la amenaza de la invasión inminente de Japón, Chien-Shiung Wu y otros estudiantes encabezaron una manifestación que terminó con la ocupación de la mansión presidencial en Nanking para exigir el acceso de las mujeres a la universidad. En el verano de dicho año, Chien-Shiung Wu recibió una carta de aceptación de la universidad de Nanking. Consiguió licenciarse cuatro años más tarde. Concluidos sus estudios universitarios, durante un breve período de tiempo, impartió clases en una pequeña universidad de la misma ciudad. Pero su pasión por la física le hizo trasladarse a Shangai, donde comenzó su carrera de investigación. Aunque alcanzó reconocimiento por sus trabajos en cristalografía, su ambición científica le animó a emprender nuevas metas. Al no haber programas de doctorado en China, decidió seguir los pasos de su mentor y viajar a EEUU.

Cuando la II Guerra Mundial estalló y se formó el grupo para liderar el proyecto Manhattan, Chien-Shiung Wu fue excluida. Tuvo que soportar, además del clásico y pertinaz machismo, un brote xenófobo

Chien-Shiung Wu llegó a EEUU en 1936, año en el que el gobierno estadounidense decidió financiar económicamente su programa de física para tratar de igualar el nivel europeo. Inició su doctorado bajo la dirección de Ernest O. Lawrence en el campo de la física nuclear. Sus extraordinarias facultades intelectuales la convirtieron en una experta en su campo, hasta tal punto que cuando Fermi y Oppenheimer comenzaron a investigar las diferentes formas posibles de obtener el plutonio, ella era la destinataria de sus consultas cuando la investigación se bloqueaba. No en vano, Opennheimer la apodó amistosamente “the authority”.

Cuando la II Guerra Mundial estalló y se formó el grupo para liderar el proyecto Manhattan (cuyo objetivo final era desarrollar la primera bomba atómica antes que la Alemania nazi), Chien-Shiung Wu fue excluida. Japón acababa de bombardear Pearl Harbor y la diferencia étnica entre chinos y japoneses no era evidente. Por este motivo, Chien-Shiung Wu tuvo que soportar, además del clásico y pertinaz machismo, un brote xenófobo. Fue una época muy dura en la que a Wu no le quedó más remedio que trabajar en un colegio mayor en Massachusetts, a pesar de que ella quería proseguir su trabajo de investigación. Afortunadamente, durante una conferencia en Boston coincidió con su antiguo director de tesis. Wu le confesó su descontento. El profesor Lawrence, asombrado de que un talento como ella no fuera contratada por ninguna universidad americana, la recomendó personalmente a la Universidad de Princeton. Posteriormente se trasladó a la Universidad de Columbia y ya le pidieron que participara en el proyecto Manhattan. Habían transcurrido 10 años desde su llegada al nuevo mundo: había logrado el reconocimiento científico, pero todavía se le negaba la posibilidad de ser University Professor (catedrático en EEUU).

Consultada por los científicos Lee y Yang, la científica china demostró en menos de un año que el principio de la paridad (una doctrina que no se cuestionaba) no se cumplía en la naturaleza. Lee y Yang recibieron el Nobel; ella quedó excluida

Chien-Shiung Wu había realizado aportaciones relevantes en física nuclear, y era reconocida como una de las mejora físicas del país. Pero todo esto no era más que la punta del iceberg.
En 1956, dos científicos de Harvard, Lee y Yang, publicaron un artículo en el que cuestionaron teóricamente la simetría especular en la fuerza débil del núcleo atómico. La conservación de la paridad – que viene a decir que se conservan las propiedades de un sistema frente a una simetría especular- fue considerada como una doctrina en física durante décadas y la comunidad científica consideró la violación de esta doctrina como una aberración inaceptable. Incluso los propios autores no lo tenían del todo claro, y, en el caso de que el experimento fallara, tenían una teoría B que podría explicar el porqué. Por otro lado, nadie sabía cómo se podía comprobar experimentalmente la veracidad de esta teoría. Estos dos científicos contactaron con Chien-Shiung Wu. La científica china en menos de un año realizó experimentos que demostraron que, efectivamente, el principio de la paridad no se cumplía en la naturaleza. Dio una lección a todos los dinosaurios de la física de aquella época. En 1957 Lee y Yang recibieron el premio Nobel, pero de este reconocimiento honorífico quedó excluida Chien-Shiung Wu.

Tras la injusticia del Nobel siguió investigando, le otorgaron el resto de premios importantes, y fue la primera mujer en presidir la Sociedad Americana de Física

Wu no se quejó en ningún momento de esta injusticia, prosiguió con sus investigaciones en otros campos de la física y aportó relevantes contribuciones a la medicina y la bioquímica. En todo caso, aunque no consiguió el Premio Nobel, logró finalmente que la nombraran Full Professor en 1958 y que le otorgaron el resto de los premios importantes en física durante 1960 y 1970. Entre otros, the Achievement Award from the American Association of University Women, Comstock Award from the National Academy of Sciences, the Chi-Tsin Achievement Award, Scientist of the Year Award, the Tom Bonner Prize in nuclear physics, the National Medal of Science, the Wolf Prize in physics, the Pupin Medal. Fue la primera mujer que presidió la Sociedad Americana de Física.

En 1977, en un artículo publicado en Physics and Society, una de sus doctorandas, Noemie Koller, actualmente investigadora en física nuclear en Rutgers, escribió: “ Ha habido un gran avance en la ciencia desde que Chien-Shiung llegó a California, tanto en física como en el reconocimiento de la mujer como una profesional, y todo ello gracias a su perseverancia, lucidez y destreza, que solo una mujer como ella podía tener. Siempre recordaremos su espíritu y su dedicación a la ciencia como un ejemplo para todas nosotras”.


Fuente: Revista Pikara

Referencias:

1. Chien-Shiung Wu: Pioneering Nuclear Physicist (Makers of Modern Science), Richard Hammond, Chelsea House Publishers, New York (2010).

2. Present at the creation : the story of CERN and the Large Hadron Collider, Amil D. Aczer, Crow Publishers, New York (2010).

3. Queen of Physics, Newsweek (20 May 1963) no. 61, 20.

viernes, enero 14, 2011

Cuba: Donde están nuestras científicas: LIDIA TABLADA: ENÉRGICA Y ÚTIL

Por Magali García Moré / Mujeres
Conversar con la doctora Lidia Tablada es adentrarse en las diversas facetas del tema que nos ocupará en esta sección, que ofrecemos a las lectoras y lectores de este sitio.

Este grupo de entrevistas a mujeres relevantes en la actividad científica en nuestro país, recogerán las vivencias, experiencias, deseos, realidades y dificultades por las que atraviesan quienes decidieron enrumbar su vida en el mundo de la Ciencia, y la tecnología y el medio ambiente.

Pretendemos que sus ejemplos devengan un justo reconocimiento a quienes abrieron este importante espacio, y que ya hoy suman el 60 por ciento de la fuerza laboral del sector. Sin dudas, es una elocuente expresión de cuánto empeño han puesto las mujeres en participar y aportar a la construcción de una sociedad diferente.

Mientras habla trato de no perder una línea de lo que me cuenta…Con seguridad y firmeza, avanza entre los temas por donde transitamos. El diálogo fluye fácilmente y solo vuelvo al cuestionario cuando siento que estoy tomándome más tiempo del necesario.

“Mi marido dice que yo soy muy puntillosa”, expresa sonriente la doctora Tablada, y yo pienso que hay mucho más en esta mujer que desde hace 40 años decidió su vida toda y lleva más de 35 años como directora de una prestigiosa institución científica a la que dedica su incansable empeño.



El colectivo que integra el CENSA, más de 400 trabajadores, el 60 % de ellos mujeres –que incluye investigadoras, profesionales, técnicas medias y obreras--, forma parte consustancial de cuánto ha hecho durante estos años.

En el diálogo se revela enérgica y suave, y es capaz de afirmar que constituyó una familia que le da enormes satisfacciones, pero se reconoce en deuda con sus hijos, los cuáles les reclaman siempre un poco de más atención.

“Estudiar medicina era un sueño para quien como yo nació en una casa humilde, en la Habana Vieja, rodeada de privaciones, pero también de una madre y una abuela que supieron brindarme cariño, comprensión y donde me enseñaron que una vida honrada era la mejor de las virtudes”, refiere Lydia mientras deja correr sus recuerdos.

“Mi abuela, que había aprendido a leer y escribir sola, y tenía un gusto enorme por la lectura, me trasladó su interés por la lectura y el conocimiento, que sedimenté ya desde los primeros años en la escuela de barrio que cursé, y cuya directora ha sido para mí un personaje inolvidable”. Así, la casa y la escuela se cumplimentaron perfectamente para trasmitir inquietudes y aspiraciones que, una vez vencido el sexto grado, llevaron a Lydia a examinar para ingresar en el bachillerato.

Ante la observación que le hago sobre si ya en ese momento nació su gusto por la ciencia, la respuesta es precisa:

“En mi familia no había ningún profesional. Mi mamá no pasó del 6to. grado y mi abuela era autodidacta. Me insistían, eso sí, en que yo debía estudiar para ser algo más en la vida. Y yo lo comprendí. Soy el resultado de esos buenos ejemplos y de la disciplina que me inculcaron, yo diría que a partes iguales, en la casa y en la escuela, y que mucho me ayudó. Ese fue el medio en que inicié mi formación”.

“Creo que la vocación existe –responde, pero también los dones; hay quien puede estar más o menos dotado para una actividad. Yo no se qué hubiera pasado si alguien me llega a pedir que debía estudiar ingeniería electrónica. Creo que la vocación transita también por la vocación personal y el interés social,” y retoma su experiencia: “Estudié medicina impelida por las circunstancias del país en la década del 60, y por eso mismo, cuando terminé la carrera y nos pidieron que pasáramos a investigar en el área de la veterinaria, ni siquiera me lo cuestioné. Cuando una se siente comprometida con ese requerimiento y quieres cumplir con lo que te piden, no lo dudas dos veces. Así fue como me hice médico e investigadora. Pero jamás pensé ser científica, a pesar de lo mucho que me gustaba leer y estudiar,” subraya.

La mujer cubana puede llegar a asumir cualquier responsabilidad en cualquier área de la actividad científica, o no es exactamente así, indago.

“Puede que no lo sea en algún centro, pero en realidad no creo que sea frecuente”, afirma. “Podría decir que hay una tendencia a elevar la categoría profesional de modo natural. La obtención de categorías científicas, por ejemplo, transita de esa manera. Sin embargo, para ocupar responsabilidades se hace más difícil. Y ahí creo que está el problema. Tiene que haber una comprensión mayor por parte de todo el colectivo para posibilitar que las mujeres asciendan y asuman esas tareas”, se detiene un instante y continúa. “Son muchas y diversas las dificultades con que tropiezan las compañeras en su diario quehacer, y no es justo desconocerlo y tratar de resolverlo.”

Tiene muchos ejemplos para ilustrar lo que afirma: son mujeres el 60 por ciento de la fuerza laboral del Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria, CENSA. Y ya son tres generaciones que conviven en la consecución de objetivos comunes.

“Como comunes son también los problemas que impiden el mejor desempeño de la mujer, en cualesquiera de las categorías laborales y grupo generacional”, apunta la doctora Tablada.

Es cierto que el hecho de que las mujeres hayan alcanzado la posición que hoy tienen es fruto y conquista de la Revolución. Sin embargo, algunos sólo lo ven como un hecho formal. Creen algunos hombres que a la mujer hay que tratarla a la par del hombre, sin considerar las condiciones desiguales en que se realizan ellas.”

“No creo que alguien ignore que nuestra sociedad está aún permeada de una dosis de machismo. Aunque está establecido que mujeres y hombres pueden ocupar idénticas responsabilidades, lo cierto es que para la mujer es mucho más difícil, por no tener iguales condiciones en su entorno”, expresa.

“Crear esas condiciones es también responsabilidad de la sociedad en su conjunto y favorecerlas debe ser motivo de atención en los colectivos, a fin de ser más justos. Qué hacer ante el hecho de que sobre la mujer sigue recayendo la mayor parte de las tareas de la casa; en ese sentido es imprescindible un apoyo más decisivo.”

“Es hermoso lo que he hecho en este tiempo, sobre todo porque resulta útil. Esto tiene un valor inestimable. Lo más difícil es sentir que podemos hacer más, y no podemos hacerlo porque ni tenemos recursos para ello.”

La conversación sigue otro camino. Las nuevas generaciones de investigadores ya están en los centros, pero los escenarios son otros. Llegan, incluso mejor preparados, tienen conocimientos que los hace capaces de aportar más. Están al día, actualizados, pero tropiezan con las carencias de recursos…La ciencia necesita de muchos, de tecnología de avanzada, y no tenemos todas las posibilidades para ello.

“Estamos orgullosos de los niveles que han obtenido, de la tecnología de avanzada que dominan, aunque en tantas ocasiones no tenemos como aplicarla. Esto fue algo que nos indicó Fidel desde los primeros años del CENSA, y lo hemos logrado. Es difícil de aceptar y asimilar, pero estamos preparados para cualquier situación compleja que debamos afrontar.”

“Si algo hemos alcanzado en nuestro colectivo, es garantizar la continuidad,” explica la doctora Lydia Tablada. En los 80 hubo un desequilibrio y dejaron de acceder jóvenes a las carreras y, por tanto a los centros. Hoy han crecido las matrículas en los estudios de las Biologías y las Ciencias Agrícolas y en el CENSA hay un trabajo sostenido para ganarlos desde su formación. “Así devenimos Unidad Docente, y ya como profesionales, en el seno del colectivo, tratamos de seguirlos muy de cerca.

El resultado es que el promedio de edad en el centro es de 38 años. No píense que nos consideramos perfectos, pero existe un programa para continuar su preparación hasta las categorías más altas y se cumple.

¿Y los mayores, se relegan?,” introduzco una pregunta que es casi una provocación.

“La edad no lo es todo para avanzar. Hay jóvenes valiosos y yo diría que buenísimos en su labor, pero también hay adultos mayores que pueden y que son tenidos muy presentes. Esa experiencia del trabajo sostenido y el estudio sistemático siempre se puede utilizar. En mucho depende de la forma en que se continúa desarrollando,” abunda y añade otras consideraciones:

“Los jóvenes tienen ya una preparación mayor y llegan cargados de nuevos conocimientos técnicos que los avalan. El enfoque, la creatividad y la edad los ayuda a romper barreras”, sostiene. “De lo que se trata es de crear un justo equilibrio de lo que cada quien puede aportar, pero no es posible desconocer a los fundadores que se han ganado el lugar que ocupan por su desempeño”.

“Hay experiencias en otros sectores, como en el caso de la salud, que nosotros no hemos podido aplicar: es el caso de los consultantes, por ejemplo, que consideramos una necesidad. Son compañeros que están en plena capacidad y los investigadores titulares que se ganen tal condición podrían seguir siendo útiles en ese nuevo espacio.”

La propuesta, es evidente, ha sido madurada y aunque planteada en diversos escenarios, no ha tenido una respuesta. Por eso la dejo como final de este diálogo con la doctora Lydia Tablada. Quizás no esté tan lejana una decisión en tal sentido.

martes, diciembre 21, 2010

Convocatoria REVISTA VENEZOLANA ESTUDIOS DE LAMUJER. Mujeres y Ciencia

Convocatoria a presentación de originales inéditos
Nº 36- Enero - Junio 2011
MUJERES Y CIENCIA
Desde siempre las mujeres han contribuido al desarrollo de la ciencia, aunque también desde siempre, los patrones convencionales de las estructuras del conocimiento han mantenido la idea de que la mujer ha sido, y en determinados casos sigue siendo, la gran ausente en este ámbito a lo largo de la historia.

La participación de las mujeres en el campo de las ciencias ha sido documentada en varias épocas, no obstante, la historia reciente ha sido distorsionada a tal punto, que al hablar de mujer y ciencia, la respuesta inmediata es indicar la prácticamente nula actividad de las mujeres en el desarrollo de esta área. En general, pareciera pensarse que la ciencia es patriarcal por definición y la tecnología más todavía.

En tal contexto, la REVISTA VENEZOLANA DE ESTUDIOS DE LA MUJER convoca a las investigadoras e investigadores a participar con el aporte de sus artículos en la próxima edición, Número 36, dedicada al tema Mujer y ciencia, donde se propone abordar los múltiples aportes, estudios, investigaciones y estrategias de trabajo que surgen del quehacer de la mujer en el campo científico. También interesa explorar los presupuestos androcéntricos que perpetúan y legitiman la invisibilización de las mujeres en dicho campo, así como los debates historiográficos al respecto.
Invitamos a enviar colaboraciones relacionadas con los siguientes temas entre otros:
- Las mujeres y la creación científica y tecnológica
- Inventoras y tecnólogas populares
- Mujeres, educación y el acceso al saber científico-tecnológico
- Las mujeres en las disciplinas y áreas del saber científico tecnológico
- Mujer y tecnología/Participación de la mujer en los recientes avances tecnológicos
- El lugar de las mujeres en los campos de las diversas ciencias aplicadas (subordinación, acoplamiento al comportamiento “masculino” para alcanzar metas, necesidad de ceder derechos para ser visibilizada)
- Mujer, belleza y labor científica. Paradigmas entre la mujer objeto y la mujer productiva.
- Mujer, familia y labor científica. Contradicciones y corresponsabilidad.
- Barreras para el desarrollo de la labor científica por parte de las mujeres. Falta de legislación y/o dispositivos sociales, códigos visibles e invisibles que impongan a las mujeres semejantes limitaciones.
- Género y políticas científicas, desarrollo e innovación.
- Género y saberes ancestrales, tecnologías populares y apropiadas
- Las mujeres en la historia de la ciencia


La REVISTA VENEZOLANA DE ESTUDIOS DE LA MUJER recibirá colaboraciones para ser incluidas en las siguientes secciones:

Artículos académicos

o Artículos de investigación teórica o de campo: extensión 15 a 20 páginas.

o Ensayos y propuestas con base bibliográfica: extensión 15 a 20 páginas.


Informes, experiencias y/o entrevistas

o Informes breves: informes sobre experiencias relacionadas con la temática de la convocatoria. Extensión 5 a 10 páginas.

Femiteca Latinoamericana

o Reseñas de Libros, Películas, etc. con visión feminista latinoamericana. Extensión 1 a 5 páginas.

Las contribuciones deberán ajustar a las instrucciones incluidas a continuación. Los trabajos se recibirán hasta el día 26 de febrero de 2011. Deben enviarse, junto con reseña curricular de l@s autor@s a las siguientes direcciones electrónicas:



Alba Carosio / Directora RVEM: albacarosio@gmail.com;

Iraima Mogollón / Editora invitada: iraima.mogollon@gmail.com;

Silvia Orozco/Responsable de edición: silvia.orozco.pabon@gmail.com



Instrucciones para la presentación de originales

Revista Venezolana de Estudios de la Mujer

1. Los artículos sometidos a la consideración del comité editorial deben ser inéditos y presentarse en versión digital en word, letra tipo Arial, tamaño 12, a 1 ½ espacio.

2. El texto no debe sobrepasar las veinte (20) páginas. Sólo en casos excepcionales, el Comité Editorial considerará una mayor extensión. Las notas que pueden acompañar a los textos deben aparecer debidamente enumeradas al final de cada página.

3. Los(a) autores (as) deben enviar, junto al artículo, un resumen del mismo con una extensión no mayor de 10 líneas, en castellano y en inglés, además de sus datos personales, incluyendo lugar o lugares donde trabaja y breve lista de trabajos publicados.

4. Los originales que el Comité Editorial considere potencialmente adecuados para su publicación serán sometidos al arbitraje de especialistas en el tema; luego, los comentarios serán remitidos al (a la) autor (a) con cualquier otra sugerencia de la redacción de la revista.

5. El Comité Editorial se reserva el derecho de aceptar o rechazar los artículos presentados o a condicionar su aceptación a la introducción de modificaciones.

6. Los y las autores(as) de los artículos publicados recibirán 10 separatas del mismo, 2 ejemplares de la Revista en que aparece su artículo.

miércoles, julio 07, 2010

Por primera vez dos mujeres, premios de Física...

AmecoPress.- Las investigadoras Elvira Moya y María Amparo Tórtola se incluyen entre las personas galardonadas de los “Premios de Física” este año. La Real Sociedad Española de la Física (RSEF) no había otorgado estos galardones hasta hoy a ninguna mujer desde su primera edición, hace 52 años.

Las físicas Elvira Moya y María Amparo Tórtola han desarrollado su carrera con 30 años de diferencia. La primera, una mujer atípica para su época, consiguió investigar en los centros más prestigiosos del mundo como el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y es también primera catedrática de física nuclear de España.

La RSEF y la Fundación BBVA entregaron la máxima distinción de la sociedad a Elvira Moya por toda su trayectoria en el campo de la física nuclear. Tórtola, por su parte, es la ganadora de la modalidad teórica y autora del artículo más citado de la comunidad española de física de partículas de los últimos cinco años.

La primera mujer presidenta de la RSEF en sus 107 años de historia, María Rosario Heras, ha felicitado a las dos investigadoras y a sus compañeros varones por la “excelente calidad” de la Física en España.AmecoPress.- Las investigadoras Elvira Moya y María Amparo Tórtola se incluyen entre las personas galardonadas de los “Premios de Física” este año. La Real Sociedad Española de la Física (RSEF) no había otorgado estos galardones hasta hoy a ninguna mujer desde su primera edición, hace 52 años.

Desde hace dos años, la Real Sociedad Española de Física otorga un premio de “Física, Innovación y Teconología” que reconoce investigaciones aplicadas que impulsen la innovación tecnológica, con el objeto de avanzar en la transmisión a la sociedad de las investigaciones físicas que se aplican en el día a día o, lo que es lo mismo, acercar la física a la sociedad.

Los años de investigación de los científicos y científicas se traducen en avances sociales. Aplicaciones para sensores y alarmas, motores, ordenadores, plásticos espumados, aislantes térmicos y tratamientos médicos, entre muchos otros, ven la luz y permiten una vida mejor para la ciudadanía gracias al esfuerzo y la dedicación de estas personas.

“La física magnética es clave para la producción de energía, y la física nuclear tiene una mala fama por su aplicación bélica”, lamenta Elvira Moya, Sus aplicaciones pacifistas son mucho mayores, como en la datación de fósiles y en el diagnóstico de cánceres.

domingo, junio 27, 2010

Investigadoras cubanas reciben premio internacional en China ...

Prensa Latina
Dos investigadoras cubanas recibieron hoy en esta capital sendos premios de la Organización de Mujeres Científicas del Tercer Mundo, considerados por ambas un reconocimiento a la labor de muchos años de sus respectivos colectivos de trabajo.

Los certificados fueron entregados por el vicepresidente de China, Xi Jinping, a Aymé Pelaiz y Aramis Rivera, en ceremonia realizada en el Gran Palacio del Pueblo con la asistencia de otras autoridades de este país y de las demás participantes en la IV Asamblea General de la mencionada organización y Conferencia Internacional "Mujeres Científicas en un Mundo de Cambios", coauspiciadas por la Academia de Ciencias anfitriona.

Las especialistas de la Universidad de La Habana (UH) coincidieron en declaraciones a Prensa Latina que este nuevo estímulo les sorprendió también porque Cuba obtuvo dos de los tres premios otorgados a América Latina y el Caribe, en Física/Matemática y Química, respectivamente. El otro correspondió a la bióloga mexicana Miriam Adela Amezcua.

Aymé resaltó que este reconocimiento reafirma el papel de la mujer para contribuir al progreso socio-económico, en tanto demuestra el potencial científico de la región, a pesar de sus limitaciones por tratarse de países subdesarrollados.

La participación de las doctoras cubanas en estas reuniones incluye disertaciones sobre materiales ferroeléctricos y zeolitas naturales cubanas, temas que trabajan en la Facultad de Física y el Instituto de Ciencia y Tecnología de Materiales. A las citas asisten representantes de 55 países.

Al ampliar sobre el encuentro que concluirá el próximo miércoles, Aymé precisó que se trata de un evento muy diferente porque se debaten políticas sociales para favorecer la inserción social y "hemos visto las dificultades que muchas tienen para ello", añadió.

Este premio otorgado a jóvenes dedicadas a la ciencia lo recibieron también investigadoras de Africa (dos de Nigeria y una de Suráfrica), Asia (China, India, Turquía) y por los países árabes (Egipto, Iraq y Yemen), en ceremonia a la que asistieron representantes del cuerpo diplomático.

Unas 90 candidatas de las citadas zonas geográficas participaron en esta primera convocatoria, respaldada por la Academia de Ciencias del Tercer Mundo y la Fundación Elsevier, según explicaron sus patrocinadores.

viernes, marzo 12, 2010

La mujer tras la ciencia...

Por: Yubiry González / Género con Clase
Es posible que muchas de nosotras hayamos escuchado hablar de algunos de los científicos mas importantes de la historia, sin ir tan lejos busquemos biografías, libros de historia, premios nobeles, reconocimiento al trabajo científico, entre otros, donde existe poca o ninguna referencia sobre el aporte de la mujer en esta esfera.

Pero en todo esto, ¿donde están las científicas de nuestra historia? ¿Acaso la mujer no se interesaba por la ciencia'? o ¿existe algo más tras esto?...

Innumerable de mujeres fueron protagonistas anónimas de grandes de las contribuciones hechas por la ciencia, grande de los avances, pero ¿por qué no escuchamos hablar de ellas? como es de esperarse, con sólo revisar algo de nuestra historia, la explicación de esto, está en limitaciones impuestas, teniendo que ver con los quehaceres diarios, cuidado de los hijos e hijas, entre otras. Era aquella limitación de educación que tenían las mujeres, pues sólo las que pertenecían a la aristocracia recibían esta clase de preparación. Pese a esto existieron aquellas que lograron sobresalir, pero no obtuvieron el reconocimiento por parte de la sociedad en general, pues se acostumbraba a que los honores que ellas habían ganado eran otorgados a los padres, amos, o esposos, incluso para aquellas que tras grandes esfuerzos por reconocimientos en muchas oportunidades se vieron en la obligación de realizar publicaciones bajo nombres masculinos, o simplemente anónimos, en otras oportunidades servirles a “sus amos” como esclavas de lo que les apasionaba investigar, como ejemplo quisiera hacer mención en esta oportunidad, a una gran mujer, que tras largos esfuerzos, logró realizar importantes aportes en la rama de la astrofísica, es el caso de Williamina Flemming, casi no existe referencia de su contribución en la clasificación de cierto tipo de estrellas (variables), sólo algunos extractos de su diario, como este:



“…Si tan solo una pudiera continuar con su trabajo original, descubriendo nuevas estrellas, variables, clasificando espectros y estudiando sus peculiaridades y cambios, la vida sería un hermoso sueño; pero una debe enfrentarse a la realidad de tener que poner las cosas que más te interesan de lado para usar todo tu tiempo ehttp://www.blogger.com/img/blank.gifn preparar el trabajo de otros para publicación. Sin embargo, lo que sea que caiga en tus manos, hazlo bien…"

Como ella, muchos son los casos de imposibilidades de trasmitir sus descubrimientos e investigaciones, alegría queda en pensar que ellas si existieron, y de alguna forma se hicieron escuchar en el silencio de quienes las apartaron e intentaron encerarlas en la historia.

miércoles, abril 29, 2009

Hypatia de Alejandría, la primera mujer astrónoma

Hypatia de Alejandría nació alrededor del año 370 d.C. Es la primera mujer dedicada a la ciencia cuya vida está bien documentada, y es considerada por muchos la primera mujer científica de la historia. En un tiempo en el que las mujeres no tenían acceso al saber, Hypatia consiguió abrirse camino en la ciencia y llegar a tener un gran reconocimiento público. Para ello tuvo que renunciar al matrimonio y a las tradicionales facetas que eran (o son) asignadas a la mujer como tradicionales, en una época evidentemente más polémica y neurálgica.

Hypatia se negó a convertirse al cristianismo por lo que fue acusada de conspiración contra el líder cristiano de Alejandría. Dicha acusación fue aprovechada por un grupo de fanáticos religiosos que pusieron fin a su vida. Fue asesinada brutalmente, la golpearon y arrastraron por toda la ciudad. La desnudaron, la descuartizaron con conchas marinas y sus restos fueron paseados, en señal de triunfo, por toda la ciudad hasta llegar al crematorio donde los incineraron.


Su vida

Aunque no se cuenta con datos sobre la madre de Hypatia, se sabe que su padre fue el filósofo y matemático Teón de Alejandría, quien siempre vigiló muy de cerca su educación. Según registros de la época, éste deseaba que su hija fuera "un ser humano perfecto". Recibió así Hypatia una educación científica muy completa. Todo esto contrastaba con la gran mayoría de mujeres de su época, las cuales no podían acceder ni al conocimiento ni a la educación, y se ocupaban sólo a las tareas de la privado, asignadas por el patriarcado como naturales de la mujer. Hypatia rechazó casarse, para poder dedicarse íntegramente a cultivar su mente.

Su padre trabajaba en el Museo, institución fundada por Tolomeo (emperador que sucedió a Alejandro Magno y fundador de la ciudad de Alejandría) y dedicada a la investigación y la enseñanza. Este Museo tenía mas de cien profesores que vivían allí y muchos más que asistían periódicamente como invitados. Hypatia entró a estudiar con ellos y, aunque viajó a Atenas e Italia para recibir algunos cursos de filosofía, se formó como científica en el propio Museo y formó parte de él hasta su muerte. Incluso llegó a dirigirlo alrededor del año 400. También obtuvo la cátedra de filosofía platónica, por lo que sus amigos le llamaban "la filósofa". Hypatia cultivó varias disciplinas: filosofía, matemáticas, astronomía, música... y durante veinte años se dedicó a enseñar todos estos conocimientos.

Paganismo

De este modo, Hypatia se convirtió en una de las mejores científicas y filósofas de la época. Llegó a simbolizar el conocimiento y la ciencia que los primeros cristianos identificaron con el paganismo. Aquellos eran tiempos difíciles para los paganos, ya que el cristianismo se estaba imponiendo en Alejandría (que en aquellos tiempos estaba bajo domino romano). Fueron épocas de persecución para todo aquel que no se convirtiera al cristianismo y renegara de todos los conocimientos adquiridos. Hypatia se negó a traicionar sus ideas y convertirse al cristianismo por lo que fue acusada de conspiración contra el líder cristiano de Alejandría. Dicha acusación fue aprovechada por un grupo de fanáticos religiosos que, de una forma cruel, pusieron fin a su vida.

Fue asesinada brutalmente, mientras regresaba a casa en su carruaje, la golpearon y arrastraron por toda la ciudad. La desnudaron, la descuartizaron con conchas marinas y sus restos fueron paseados, en señal de triunfo, por toda la ciudad hasta llegar al Ciraneo (supuestamente el crematorio) donde los incineraron.

Legado científico


Aunque todos sus escritos se han perdido, existen numerosas referencias a ellos. Su trabajo más extenso fue en álgebra. Escribió un comentario sobre la Aritmética de Diofanto (considerado como el padre del álgebra) en el que incluía soluciones alternativas y nuevos problemas. También escribió, en ocho libros, un tratado sobre la Geometría de las Cónicas de Apolonio (a quien se deben los epiciclos y deferentes para explicar las órbitas irregulares de los planetas). Colaboró con su padre en la revisión, mejora y edición de los Elementos de la Geometría de Euclides, cuya edición es la que aún se emplea en nuestros días, escribiendo un tratado sobre el mismo.

Escribió un Canon de Astronomía, dedicándose además a realizar la revisión de las Tablas Astronómicas de Claudio Tolomeo, conocidas por su inclusión en el Canon Astronómico de Hesiquio. También cartografió diversos cuerpos celestes, confeccionando un planisferio.

Además de la filosofía, matemáticas y astronomía, se interesó por la mecánica y las tecnologías prácticas. En las Cartas de Sinesio están incluidos sus diseños para varios instrumentos, incluyendo un astrolabio plano, que nos sirve para medir la posición de las estrellas, los planetas y el Sol. También desarrolló un aparato para la destilación del agua, así como un hidroscopio para medir la presencia y el nivel del agua, y un hidrómetro graduado de latón para determinar el peso específico de los líquidos. Por último, se la supone inventora del aerómetro, instrumento que se usa para medir las propiedades físicas del aire u otros gases.