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viernes, mayo 14, 2010

Bolivia: Mujeres indígenas vulnerables frente al VIH/ SIDA

Fuente: ALAI, América Latina en Movimiento Ricardo Herrera Farrell
“Diez años atrás en nuestras comunidades no se conocía ni se hablaba del VIH/sida. Pero desde hace tres años se está hablando cada vez más, porque las mujeres no salen de sus casas en los pueblos y aparecen infectadas de esa enfermedad mortal y esa es la preocupación que ahora tenemos. Con tal motivo queremos llegar con información hasta los lugares más alejados y creemos que lo mismo debe hacerse en todos los pueblos originarios del país”, dice enfática Eva Melgar Cociabó, una de las líderes de la Organización Indígena Chiquitana (OICH), con sede en el departamento de Santa Cruz, zona oriental del país.

La preocupación de Melgar es justificada, ya que la enfermedad en el país afecta cada vez más al sexo femenino y los datos así lo indican. Hasta principios de los años 90 la proporción era de 10 hombres por una mujer, mientras que en el 2001 era de tres a una y en la actualidad se estima que las cifras se han equilibrado entre ambos sexos.

La vulnerabilidad de las mujeres indígenas de las zonas rurales del país es mayor si se toma en cuenta que la mayoría de ellas viven en la pobreza, marginación, sin educación, ni cuentan con los servicios básicos ni el acceso a buena información en materia de salud, derechos sexuales y reproductivos en general, además de falta de atención de las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), como el VIH/sida.

La OICH es, quizás, la única institución de indígenas en Bolivia que actualmente está trabajando con un programa de prevención del VIH/sida desde una visión intercultural y de género en las zonas rurales del departamento de Santa Cruz y cercanas a las fronteras con Brasil y Paraguay. El proyecto de la OICH, que cuenta con el apoyo de la ONG Colectivo Rebeldía y la Acción Ecuménica Sueca (Diakonia) es pequeño y de corto plazo (de mayo a diciembre de este año), pero no deja de ser un intento de subsanar la falta de programas de salud y educación orientados a combatir la epidemia entre los pueblos originarios del país.


Diagnóstico inicial

“Es que en Bolivia ni siquiera existe información oficial acerca de la incidencia del VIH/sida entre los grupos indígenas, porque las autoridades sanitarias nunca los tomaron en cuenta para hacer un diagnóstico de su situación ni para las campañas de prevención, que se han concentrado en el área urbana y en las periferias de las principales capitales”, explica Heidi Hochstattër directora del centro Epua Kuñataí (levántate mujer en guaraní) institución que trabaja con mujeres y niños con VIH/sida.

En el 2007, Epua Kuñataí junto a CARE Internacional realizó un diagnóstico de este problema en 26 comunidades de las etnias chiquitanas y ayoreode que viven en el trayecto de la carretera bioceánica Puerto Suárez-Santa Cruz (aún en construcción) y de la línea férrea de las provincias Chiquitos y Germán Busch donde existe el constante desplazamiento de personas y resulta imprescindible llevar información acerca de las ITS.

En el diagnóstico participaron 250 personas en 26 talleres y de ellos se encuestaron a 70 y se logró realizar pruebas a voluntarios para saber si tenían la enfermedad, pero no se detectó ningún caso.

El trabajo no fue sencillo, porque necesitaron derribar obstáculos como el machismo entre los chiquitanos. “Antes de decir algo las mujeres miraban a los hombres para que les aprueben o no lo que decían y cuando se les comentaba que era un tema de género decían ‘entonces que lo vean ellas’, pero se les explicaba que era necesaria su participación, porque podían ser los transmisores de la enfermedad, ya que ellos son los que salen de sus comunidades a buscar trabajo a las ciudades”, explica Marioly Céspedes coordinadora del estudio.

Céspedes indica que con los ayoreode ocurrió lo contrario, ya que es una sociedad matriarcal en el que las mujeres son las que tienen la última palabra y más libertades sexuales. “Ellas eran las que no tenían problemas en pedir que les expliquemos acerca del uso de condones”.

Pero, no es fácil ser aceptado y sobre todo escuchado en las comunidades ayoreode en las que sólo se habla zamuco, aunque la mayoría sabe hablar español.

“Eso nos demostró la importancia de identificar aspectos socioculturales, como la lengua, los roles de género e incluso la concepción que tienen de salud cada grupo antes de emprender cualquier iniciativa con ellos y además nos dimos cuenta de que era necesario que las explicaciones las diera una persona de su etnia y que ganábamos más si contábamos con la participación de sus organizaciones y líderes”, comenta Céspedes.

Iniciativa de mujeres

En el grupo de promotores que trabajó explicando a las mujeres chiquitanas el VIH/sida estaba Virginia Pereira, quien hoy es dirigente de la central indígena de Turubó que se encargará de hacer el seguimiento a los jóvenes promotores (dos hombres y dos mujeres) que trabajarán en el tema de prevención en el programa de la OICH.

“Tenemos poco tiempo para ir a todas las comunidades, pero es necesario, porque en los hospitales o centros de salud que tienen más cercanos no les dicen cómo cuidarse ni cuáles son los peligros de esta enfermedad. Falta mucha información y las mujeres quieren saber, quieren aprender. Incluso muchas de ellas no asisten a los centros de salud, porque por ser indígenas las tratan mal”, dice Pereira.

Con distintos matices, pero con similares problemas respecto a la pobreza extrema, la falta de información, inadecuados servicios de salud y vulnerabilidad ante las ITS y el VIH/sida fue el resultado del diagnóstico que en el 2007 realizó Family Care Internacional (FCI/ Bolivia) con el apoyo de la Central Indígena de los Pueblo Originarios de Pando (CIPOP), departamento al norte de Bolivia y que limita con el Brasil, donde se hizo un estudio en cinco comunidades de las etnias cavineño, ese-ejja, machineri, tacana y yaminahua.

Se desconocen estudios acerca de la incidencia de VIH/ sida entre otros grupos indígenas del país, pero es una tarea en la que las mujeres pueden tomar la iniciativa, opina Melgar.

“Las mujeres somos más conscientes que los compañeros varones. Ellos creen que hablar de eso es una jugarreta. En algunos lugares les han preguntado si conocen del VIH/ sida y ellos lo confunden con el IDH [Impuesto Directo a los Hidrocarburos] del que tanto hablan en los medios de comunicación. Pero sí es así, entonces tenemos que hacer que hablar del VIH sea tan popular como hablar del IDH”, reflexiona la dirigenta chiquitana.

lunes, abril 05, 2010

Bartolina Sisa, mujer indígena y heroína...

Santiago Sánchez / Los NuestroAmericanos
Las revueltas andinas pueden ser consideradas como uno de los más importantes antecedentes de la revolución continental en Hispanoamérica, tal como ya lo sugiriera el clásico trabajo de Boleslao Lewin sobre el levantamiento de Tupac Amaru. Juntamente con la revolución haitiana, primera revolución anti-esclavista triunfante en la historia de la humanidad, este acontecimiento debe ser reconocido por la importancia que alberga como experiencia a nivel histórico de mediano y largo plazo, esto es, debido a sus enormes alcances temporales y a la manera en que éstos pudieron haber posibilitado la expansión de las ideas revolucionarias anti-coloniales a lo largo y ancho del sub-continente, y así, a los procesos independentistas[1].

En esta oportunidad, consideraremos un caso particular de las revueltas andinas: intentaremos recuperar la imagen de una protagonista invisibilizada por el triunfo final de un enorme bagaje conceptual eurocéntrico que silenció en la historiografía una experiencia novedosa desde el punto de vista de las culturas andinas, la de Bartolina Sisa. En este sentido, teóricamente, podemos justificar la elección de este personaje desde una doble perspectiva de lucha descolonial: por un lado, contra la imposición de una determinada idea de “raza”, debido al carácter de “indígena” de Bartolina; por otro lado, siendo mujer, de la idea de “género”, establecida a un tiempo con la anterior. Nos referimos con esto a un proceso de desarrollo de –tal como sostiene Aníbal Quijano- un patrón de poder capitalista moderno/colonial, que inscribe la dominación y la explotación sobre cuatro ámbitos básicos de la existencia: el trabajo y sus productos, la autoridad colectiva, el género y la sexualidad, y la intersubjetividad. Aboquémonos, pues, al caso en cuestión.



Bartolina Sisa nació aproximadamente en 1750. Aún no se ha esclarecido si era originaria de Sullkawi o Q’ara Qhatu, aunque ambas comunidades pertenecían al departamento de La Paz. Hija de comerciantes de coca y ganado, se desplazaría por numerosos lugares, y luego se casaría con Julián Apaza, más tarde conocido como Tupac Catari. Numerosos autores coinciden en señalar que la actividad desarrollada por Bartolina y su familia sería de vital importancia para el conocimiento de numerosos lugares y el contacto con las más diversas situaciones de explotación colonial. Thierry Saignes en su estudio “Ayllus, mercados y coacción colonial: el reto de las migraciones internas en Charcas (siglo XVII)”, analiza inteligentemente la manera en que, posteriormente a las reformas del Virrey Toledo, los lazos tradicionales de las comunidades comienzan a modificarse para lograr una adaptación a las reglas de imposición del poder metropolitano. En este sentido, las migraciones, y junto con ellas las actividades económicas que implicaban cierta trashumancia, tomaban cuerpo como medidas de resistencia frente a la voluntad del poder colonial de mantener la ficción de los “pueblos de indios”, fundados por los españoles a manera de control del espacio, el asentamiento y el tributo indígenas, entre otras cosas[2]. El mismo Tupac Amaru se dedicaría a los rebaños, y lograría entrar en contacto con numerosas comunidades gracias a la movilidad de su actividad y a su relativamente holgada situación económica.

En este contexto de modificación de las pautas culturales tradicionales se inscribe también la aparición cada vez más común de los llamados “forasteros” –personas pertenecientes a comunidades en las cuales ya no residían- y los “yanaconas”, quienes ya no detentaban ni reivindicaban tipo alguno de adscripción étnica. Transformaciones todas que implicarían, como sostiene Zulawski en consonancia con Saignes, nuevas formas de reproducción social, en el seno de las diferentes comunidades. Pero que también habilitarían, al mismo tiempo, una relectura de la situación política y de las estrategias de resistencia por parte de aquellos grupos y personas ubicados en situaciones novedosas respecto del pasado. Bartolina Sisa se convierte para nosotros, de este modo, en un reflejo fiel de aquella sociedad en que vivió, en transformación, durante un tiempo crítico para las comunidades andinas que el historiador Steve Stern designaría como “era de las insurrecciones”.



Santiago Sanchez

[1] Lewin, Boleslao; La rebelión de Tupac Amaru y los orígenes de la Independencia de Hispanomérica, Buenos Aires, Ed. Sela; 2004.

[2] Saignes, Thierry, “Ayllus, mercado y coacción colonial: el reto de las migraciones internas en Charcas (siglo XVII)”, en O. Harris, B. Larson y E. Tandeter (comps.), La participación indígena en los mercados surandinos. Estrategias y reproducción social,siglos XVI-XX (La Paz, CERES, 1987), pp. 111-158

lunes, marzo 22, 2010

Bolivia: Las mujeres y el Estado Plurinacional...

Katerin Brieger Valencia / Tomado de Rebelión
María Galindo es una de las figuras más visibles de Mujeres Creando, un movimiento encargado de la difusión de ideas transgresoras que busca despatriarcalizar las relaciones de convivencia que subyugan el rol de las mujeres bolivianas. A través de espacios que permiten una lucha conjunta de mujeres que buscan una sobrevivencia digna, libre en aspectos económicos, sociales, culturales y de elección sexual y de maternidad, Mujeres Creando, se ha consolidado como el primer movimiento feminista y que visibililiza el lesbianismo y la prostitución en Bolivia.

¿Cuál es el papel actual de la mujer en Bolivia?
María Galindo (MG).- No se puede hablar de la mujer en singular, porque cuando se lo hace se remitirte a la imagen y el lugar machista que le asigna una sociedad a la mujer y la convierte en singular, la convierte en un modelo de feminidad, nosotras tenemos que hablar de las mujeres en plural porque las mujeres no somos un universo homogéneo, no ocupamos un lugar específico.

Las mujeres estamos atravesadas por relaciones de clase, de origen cultural, por la condición de la maternidad, por la condición de la edad, de las opciones sexuales y del vínculo con los hombres. La relación con el varón aparece como la relación que legitima a las mujeres, si eres madre, esposa y casada perteneces a una relación de legitimidad, si eres soltera, solterona, lesbiana, puta, divorciada perteneces a un lugar de ilegitimidad porque tu relación con el hombre te pone en cuestión con el varón concreto.





Nostras decimos que Mujeres Creando somos indias, putas y lesbianas, juntas revueltas y hermanadas, que quiere decir que nosotras no hablamos de las mujeres en general, por eso es que tampoco se puede construir una representación de las mujeres, no existe la mujer boliviana.

¿De qué manera los procesos de subjetivación de la mujer se ven subordinados por los del hombre?

MG.- Una se vuelve ‘la mujer’, el presidente habla de la mujer Boliviana, la iglesia también lo hace, incluso muchas organizaciones, de manera utilitaria, hablan de la mujer. Ese modelo no está construido por las mujeres, ese modelo de feminidad, de ideal de mujer, ese deber ser, deber ser flaca, virgen, madre, armoniosa, dócil, suave, todo ese deber ser es una construcción cultural, política y religiosa patriarcal, por eso es que nosotras rompemos con cada uno de esos mandatos de manera cotidiana.

¿El nacimiento del Estado Plurinacional permite una mayor protección a las mujeres?

MG.- La protección no se da de ninguna manera, en Bolivia lo que tenemos muy fuerte es una tecnocracia de género. Cuando se da el ajuste estructural en América latina, una de las decisiones del BM fue que el colchón de soporte social, de costes del ajuste lo iban a pagar las mujeres. Entonces a partir de muchos organismos internacionales se crean ONG de mujeres en Bolivia.

Estas ONG no generan un discurso propio, adoptan el lenguaje, las imposiciones y visiones foraneas, de ahí viene la incorporación al servicio militar de las mujeres, la ley de cuotas, la ley contra la violencia intrafamiliar, la usura bancaria y el microcrédito como supuesta lucha contra la pobreza. No pensaron el país ni lo interpretaron, mantuvieron una visión liberal. La ley de cuotas es la conversión de las mujeres en biología y no en política. Estamos en un Estado en el que una mujer representa a las mujeres solamente porque tiene útero.

Lo curioso y grave es que esa misma matriz y ese mismo conjunto de protagonistas que emergen con el MAS se reacomodan en la Asamblea Constituyente y usurpa la voz de las mujeres, y lo único que hacen es meter en la CPE un supuesto discurso de derechos, que es liberal y lírico, que no sirve para nada y no resuelve el problema. No se revisó la base de la sujeción de las mujeres que es maternidad, paternidad y familia.

Las mujeres no somos un sujeto político, por eso lo que se ha inaugurado, desde nuestro punto de vista es un Estado Plurinacional machista, patriarcal.

¿Cómo es que las mujeres pueden ganar los espacios de poder?

MG.- No nos interesa ganar esos espacios de poder, a parte que no son espacios de poder. Cuando se encuentra a una mujer que ejerce un espacio de poder, no es precisamente desde su condición de mujer, sino desde otro tipo de elementos en su vida.

No sirve ganar ese espacio porque no sirve para nada, una mujer que forme parte de un Estado patriarcal y machista lo único que va a hacer es ser parte de un eslabón más de ese mismo patriarcado y machismo.

Una de las políticas más machistas que hay del presidente es el Bono Juana Asurduy, porque sigue conceptuando a las mujeres como un aparato reproductor, no les interesa la mujer ni su maternidad, interesa el día del parto, la reproducción pura y dura, porque apunta exclusivamente a eso.

¿Cómo se arma este sujeto político?

MG.- Nosotras venimos trabajando en eso tanto desde la teoría como desde la práctica política hace 20 años, y creo que hemos avanzado en la construcción de un referente de rebeldía, estamos instalando ideas a la sociedad que inquietan, antes de nosotras no se hablaba de lesbianismo ni de prostitución.

Entonces básicamente este sujeto político se construye desactivando cada uno de los mandatos patriarcales y eso el Estado patriarcal no va a ser capaz de hacerlo jamás y tampoco el partido político ni el movimiento social.
En las Bartolinas Sisa, las dirigentes se escogen sobre la base de una matriz de obediencia, de conservadurismo, sobre la base de una matriz machista, por eso en el fondo tenía también razón el presidente, él está rodeado de mujeres machistas porque es lo que los movimientos necesitan y
quieren, mujeres que se hagan a las muy combativas, que avalen la subordinación de su propio movimiento respecto de los movimiento de varones y que además hagan el trabajo domestico para ellos.

El sujeto político del que yo estoy hablando es un sujeto indigesto, difícil, complejo que rompe con todos los mandatos de su misión y ese sujeto no se va a construir desde el Estado, ni desde los movimientos sociales masculinistas y machistas que sean movimientos de mujeres y ese sujeto no se va a construir tampoco desde la izquierda porque la izquierda nunca entendió que las mujeres somos sujetos políticos.

¿Cuál es el camino para llegar a despatriarcalizar el Estado?

MG.- Es muy importante el cambio del régimen de maternidad y paternidad, la maternidad está sujeta a la paternidad, es el padre el que legitima al niño o niña a través del apellido. Si se habla de cambiar estos regímenes se está poniendo en discusión la familia, hoy una familia es masivamente representada por una mujer y sus wawas, esa familia tiene que ser legitimada por el Estado como una familia válida y no disfuncional o carente. Actualmente la paternidad no implica responsabilidad de crianza, nadie se la exige, sólo existe la mala madre.

Otro tema es la despenalización urgente del aborto, la recuperación de la soberanía de las mujeres sobre nuestro cuerpo, poder ser dueña y poder decidir cuándo se quiere ser madre, si quieres ser madre y de cuántos niños o niñas quieres ser madre.

También es importante la educación sexual, el derecho a conocer tu cuerpo tanto de hombre como de mujer, la emancipación económica, la autonomía económica, la mujer es actualmente la proveedora de la despensa, pero está endeudada y estrangulada en sus posibilidades de emancipación económica. Finalmente el tema de vivienda, políticas de vivienda para madres solteras, un importante sector social que necesita un análisis feminista de la estructura social y sobre las necesidades sociales.

http://www.la-epoca.com/modules.php?name=News&file=article&sid=1709

viernes, abril 10, 2009

Viven las indígenas bolivianas la refundación de su país

Por: Georgina Merino
Era una fiesta popular, aquella mañana del pasado 7 de febrero cuando miles y miles de personas con los puños en alto que irrumpían “como relámpagos en el cielo” para participar “llenos de esperanza” en la firma de la nueva Constitución Política de Bolivia. Llegaron multitudes a la ciudad de El Alto para celebrar lo que llaman “la refundación de un nuevo país”. Y ésta es la crónica:

Desde temprano este lugar histórico parece un hervidero de delegados y comunidades indígenas del altiplano y de las zonas bajas de Bolivia, que se van concentrando para participar en la firma de la nueva Constitución Política por parte del presidente Evo Morales. Es un día de fiesta, se lograron los más sentidos anhelos del pueblo y lo manifiestan abiertamente entre música y bailes, radiantes de alegría y esperanzas.

Las sonrisas de mujeres, hombres, niñas, niños y ancianos vencen los augurios de tormenta mientras sostienen con gran orgullo estandartes de sus federaciones y sindicatos. Otros más, agitan con entusiasmo las wiphalas que representan la diversidad del movimiento popular que apoya a la nueva Constitución.

Llegan a mi mente muchas historias de este pueblo, las películas del cineasta Jorge Sanjinés que durante más de 40 años ha sido el cronista visual de la epopeya de lucha de los mineros y los campesinos indígenas.

Pareciera una reedición en vivo y en directo de las escenas de su primer cortometraje, Revolución, o las arengas de doña Domitila Chúngara y los mineros que dejaron su vida en las minas del cerro de Potosí en El Coraje del Pueblo.

Es el mismo pueblo que grita codo a codo, como Sebastián Mamani, quien hace su largo viaje de retorno a sus raíces para reivindicar su cultura e identidad indígenas en la película de La Nación Clandestina.

Camino, sofocada por la altura, entre la muchedumbre que se arremolina en torno al presidium, donde el presidente Evo Morales firma la nueva Constitución, quien afirma en su discurso ante miles y miles de la población campesina y trabajadora:

"Esta nueva Constitución Política del Estado (CPE) boliviano garantiza la igualdad de oportunidades para la gente del campo y de la ciudad, garantiza fundamentalmente, hermanas y hermanos, la unidad, la igualdad y la dignidad de todo el pueblo boliviano, y si hablamos de la dignidad yo quiero decirles, hermanas y hermanos, que en tres años de Presidencia, de una vida diferente que es la vida sindical, una nueva experiencia, sólo la sabiduría de nuestros pueblos, de nuestras fuerzas sociales, ha permitido identificar, resistir y derrotar a los agente externos, derrotar al imperialismo norteamericano".

Más allá el profesor León Sánchez, 35 años, escucha atentamente y menciona que "la Constitución tiene más que todo, tiene apoyo de la parte indígena y social ya que nos incluye a todos. Estamos alegres por este acto, pues es la raíz de nuestro pueblo y por eso estamos muy contentos este día".

Otra mujer de aproximadamente 45 años de edad se acerca a nosotros para decir "que ya hemos ganado todos, que hemos ganado a las medias lunas".

Sigo avanzando entre los contingentes que marchan en formaciones compactas y le pregunto a una mujer aymará que viene de Ingabe, cerca de la cordillera que colinda con Perú.

Ella desborda alegría y agita el estandarte de su organización afirmando que "en este día tan especial, me siento contenta, alegre, feliz, estamos presentando la nueva Constitución Política del Estado, que necesitamos como nunca ha existido. A veces tengo ganas de llorar, porque queremos mucho a nuestro presidente Evo Morales Ayma".

Continúa ya con lágrimas en los ojos "está haciendo por lo menos algo por el país, algo para Bolivia, algo para las personas postergadas, que hemos sido olvidados, está haciendo algo para que la gente mejore".

Me atrevo a interrumpirla y le digo: ¿Y cómo va a mejorar?

Ella responde con firmeza, mirándome a los ojos, "ayudándonos, y por lo menos él va administrar y va a distribuir a todas las comunidades (las riquezas del país). Porque él está viendo a todas las comunidades rincón por rincón, nos está reportando como ningún gobierno nos está reportando, eso es lo que queremos y, como nunca, queremos a este gobierno".

SOMOS INCLUIDAS

Me encuentro entre la multitud a Leonida Zurita Vargas, senadora suplente, dirigente cocalera de la Federación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias de Bolivia Bartolina Sisa; le grito a lo lejos diciéndole que vengo de México, me reconoce de inmediato y agita su collar de coca que cuelga de su pecho junto con la bandera boliviana. Me acerco a ella y se explaya con gran soltura:

"Para nosotros esta fiesta grande donde se refunda la patria, donde todos juntos, hoy más que nunca, somos incluidas, viejos, viejas, jóvenes, señoritas, toda la juventud y niñez, es una alegría donde se hace una patria grande con la participación del pueblo boliviano. A pesar que algunos grupos ya son cadáveres políticos que se han organizado, se han unido para contrarrestar al pueblo, pero el pueblo dijo sí a la nueva Constitución. Para nosotros es una fiesta muy grande, es la fiesta de la nueva Constitución.

“Hoy y nunca más seremos discriminadas, por eso hoy día donde estemos, hermanas y hermanos, donde se encuentren, se va aplicar la nueva Constitución, hay que defenderla, porque la nueva Constitución no es de uno, hoy es del pueblo boliviano, donde participa, elige y decide el pueblo boliviano.

"Para nosotros donde hermanas y hermanos han dado la vida, los sueños de Tupac Katari y Bartolina Sisa ahora se cumplen. Donde han perdido la vida los de Chaparé, aquí en la ciudad de El Alto, por el tema del gas y en otros departamentos con la guerra del agua, hoy los servicios básicos son un derecho humano para toda la población boliviana. Para nosotros más que nunca, aquí lo tenemos, en corazón que este sacrificio de nuestros hermanos que asesinaron, hoy tenemos la nueva Constitución que nos defiende en nuestros derechos".

-- ¿Qué representa la hoja de coca en relación con los derechos de los pueblos originarios?

-- Para mí, mi coca, aquí lo tengo en el Artículo 84 en la nueva Constitución es una prueba constitucionalizada, para mí es mi medicina natural, es mi sabiduría, es mi computadora de los pueblos indígenas. Para nosotros es nuestra sabiduría y nuestra alimentación, es la hoja sagrada.

¿QUIÉN HIZO LA CONSTITUCIÓN?

Los contingentes continúan avanzando, mientras la música de la banda militar se escucha como un estruendo que anima a la multitud. No importa el volumen, la tormenta que había encharcado varias calles de El Alto, no fue suficiente para amedrentar el ambiente de fiesta que vive el pueblo.

Ya quedaron atrás los días aciagos que vivieron cuando se enfrentaron a las balas y pudieron derrocar al lacayo neoliberal Goni Sánchez de Losada, después de haber masacrado a 65 personas y herido a cientos más. Las luchas heroicas de los pobladores de El Alto impidieron que se siguiera saqueando al país forzando al Goni a salir huyendo a los Estados Unidos, dejando un rastro de sangre y dolor en el corazón del pueblo.

Benedicta, de 55 años, y ex dirigente de la Unión Nacional de Mujeres Bartolina Sisa, originaria de Surinoco en el departamento de Oruro, avanza con su wiphala en la mano. La siguen otras mujeres de su comunidad, radiantes con sus trajes típicos y portando sus sombreros, se detienen para platicar:

"Nos ha costado sangre, tantas luchas hemos hecho, tantas marchas, cada año, nos ha costado lograr esta nueva Constitución política del Estado, es la propuesta de nosotros de cómo vivimos y cómo queremos vivir.

-- ¿Y quién hizo la Constitución?


-- El pueblo, pues es nuestra, de las organizaciones, del pueblo boliviano, rural y urbano, es de todas las bolivianas y los bolivianos. Hemos nacido a la nueva Constitución política.

“Estamos muy felices, porque están nuestras propuestas de cómo queremos estar porque antes nosotros hemos sido explotados, porque más atrás totalmente ha habido discriminación para nosotros, no ha habido justicia. En 2003 ha habido matanzas aquí y no hubo justicia y para los neoliberales había justicia”.


-- ¿Qué piensa de la sangre derramada, de tantas muertes y de tanta injusticia?


-- Es un dolor la muerte de niñas, niños, jóvenes y de mucha gente y no hubo justicia. Dieron su vida por recuperar nuestros hidrocarburos, nuestras riquezas que no estaban nacionalizadas pues estaban en manos de los neoliberales, porque nos han manejado, nos han gobernado los neoliberales, nos han gobernado y nos han tratado como inquilinos, nos han vendado el ojo y puesto candado a nuestra boca, ahora somos dueños porque recuperarlo nos ha costado sangre.

“Esta es la nueva Constitución que hemos aprobado, no sólo nosotros, Bolivia, estamos dando un ejemplo a nivel latinoamericano, porque el presidente Evo Morales, es a nivel latinoamericano no es de Bolivia nomás. Nos hemos unido el pueblo boliviano y hemos vencido. Y a nivel latinoamericano estamos venciendo".

Un anciano indígena que camina junto a otros Mallkus (dirigentes) de su comunidad, señala a toda la población presente y con la seguridad que le da su edad, espeta: "Esta es la guerrilla boliviana, toditos los aquí presentes somos guerrilleros".

Un joven grita muy emocionado que esta nueva Constitución "va a cambiar muchas cosas, muchas estructuras". Me atrevo a preguntarle: ¿Quién cambia, el presidente o el pueblo? Y responde:

"El pueblo, pues el presidente es momentáneo, es pasajero, es una coyuntura por la que estamos pasando, vienen otros más, no es el único, vienen más del mismo pueblo".

Un artesano de La Paz, de 40 años, se muestra "feliz, realmente feliz porque hoy es un día muy especial, porque se ha promulgado la Constitución, es algo que hemos esperado bastante tiempo. Por eso estamos muy felices que un presidente haya promulgado la nueva Constitución y está refundando un nuevo país hacia todo el mundo".

-- ¿Y lo hizo el presidente o lo hizo el pueblo?


-- Lo hizo el pueblo y a la cabeza está el presidente Evo Morales, realmente es un presidente que está con nosotros. Al escucharlo, sabemos que nos está representando a nosotros, por eso es un día de fiesta realmente, no sólo para nuestro país Bolivia, sino para toda Latinoamérica.

“A partir de aquí se va a irradiar a todo el continente y al mundo. La gente ha aprendido a concientizarse, sabemos quien es nuestro presidente, sabemos qué cambios se producen, también tenemos conciencia que tenemos algunas personas de mejor posición que no están de acuerdo con nosotros y estaremos dispuestos a dar la vida por nuestro presidente”.

-- ¿Entonces la lucha es por el presidente o por el pueblo?

-- Es por el pueblo, pero el que encabeza es el presidente, también sabemos que hay personas que se están preparando, tenemos también que prepararnos como líderes, todos todos.

-- ¿Y las mujeres?

-- También las mujeres, sabemos que se están preparando las mujeres en igualdad de cosas. Fundamentalmente la incorporación de los pueblos originarios, hemos vivido en exclusión durante todos los tiempos anteriores en la república de Bolivia y a partir de esta nueva Constitución contempla la participación íntegra de los pueblos originarios, eso es lo lindo, por eso estamos contentos nosotros. Yo soy aymara y me siento muy feliz.

-- ¿Y la población que no es indígena que cree que piensen?


-- También es para ella esta Constitución, esta nueva Constitución está para aymaras, quechuas, guaraníes y para quienes viven en este país y al mismo tiempo, al boliviano, a la clase media y a todos los bolivianos, eso es lo lindo de esta Constitución. Como artesano tengo que saber lo que está pasando a nivel político y social, eso es mi obligación. Como también me voy formando, pienso que también con mis paisanos nos vamos formando y también con nuestro nuevo presidente.

-- ¿Y la sangre de todos los muertos de todo Bolivia en tantos años?

-- Queda en la sangre de nosotros para recordarla y de los que han dado la vida por este cambio y esto está en la historia, vamos a llegar a triunfar, nos falta mucho pero vamos a llegar a ese cambio, como dice nuestro presidente ¡hasta la victoria final!

EL AMANECER

Al rememorar esos episodios me vienen a la mente las imágenes de Las Banderas del Amanecer, la película que registra la resistencia contra el golpe de Estado de Luis García Meza o la sangre derramada por Ignacio en Sangre de Cóndor del mismo Sanjinés.

El personaje de esta realidad es el mismo pueblo boliviano, que con la fuerza con la que siempre han exigido el respeto a sus derechos y a su razón de existir, están marchando y bailando de felicidad por tener una Constitución que emana de los siglos de lucha de este valeroso pueblo, así como de la sangre de los que dieron la vida por creer que todos los seres humanos luchamos por un mundo mejor para todas y todos.

Esta Constitución que salió del sentir de este pueblo fue discutida y decidida desde abajo, como dicen las y los indígenas zapatistas mexicanos desde abajo y a la izquierda, del lado del corazón que es de donde salió esta Constitución.

En este documento se plasmaron, como el pueblo mismo dice, sus derechos y su palabra, sus sueños y la inclusión total de los eternamente relegados, y no sólo de ellas y ellos, también de los adversarios.

Es en beneficio de toda la población, y con gran generosidad este pueblo también pensó en quienes los tenían pisoteados y olvidados. Estos últimos también tienen garantizados sus derechos en este documento. Es una esperanza, no sólo para Bolivia, sino como ellos mismos dicen: " Para Latinoamérica y para el mundo".